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17. Luciernagas

Los personajes no me pertenecen, son de la genial Rumiko Takahashi

Vineta 17Finalmente el día había llegado. Elegí con esmero mi atuendo, cepille mi ahora largo cabello y me dispuse a salir hacia donde habíamos quedado, me extrañó no verlo cerca. Seguro salió antes. Cuando llegue al lugar no lo vi por ningún lado, así que decidí sentarme a esperarlo en un banco cercano.

– “Ahhhh” – algo frío tocó mi mejilla – “Baka” – fue lo primero que le grite cuando vi quien había sido el culpable de mi sobresalto.

– “jajaja” – una mirada poco amigable fue todo lo que respondí a su tontería – “lo siento, lo siento, no me pude resistir” – y me tendió la bebida ahora sí de manera amable, se sentó a mi lado jugando con su lata a medio vaciar

– “Pensé que no habías llegado” – intente iniciar al menos una conversación cordial

– “Que poca fe me tienes” – terminó su refresco de un sorbo, y lo embocó en un cesto cercano con habilidad innata.

– “¿Vamos?” – y de pronto, estaba parado frente a mí ofreciéndome su brazo, sin salir de mi asombro lo tome y caminamos por el parque, así, tomados del brazo. Me fue llevando por el camino y pronto estábamos en la rivera del río.

Primero tomó asiento y luego me ayudó a mi a hacer lo mismo. El sol iba perdiéndose en el horizonte y aunque no habíamos tenido ninguna charla trascendente, para mi había sido el día más hermoso. Creo que podría acostumbrarme a esto.

Vineta 17 - Luciernagas (2)

La luna asomaba tenue en el cielo, ya pocos rayos de sol quedaban visibles, de pronto y sin aviso, el toma una piedra que estaba a su alcance y la arroja al río. Al momento que el objeto hizo contacto con el liquido, miles de luciérnagas despegaron de la superficie del agua llenando todo el lugar con su tenue luz, iluminando apenas el paisaje y grabando a fuego en mis retinas este maravilloso cuadro de la naturaleza que ante mi se desplegaba.

– “¿Como sabias?”

– “En verano, siempre se posan sobre los ríos, es normal, pero no deja de maravillarme cada vez que lo veo” – sus facciones se relajaron – “Me lo enseñó el viejo cuando era pequeño”

– “Quien lo diría…”

– “¿Te gusto?” – yo solo atiné a mover mi cabeza afirmativamente y como muestra de lo agradecida que estaba, apoye mi cabeza en su hombro. A pesar de ser verano, un escalofrío me recorrió de pies a cabeza. Sin que se lo pidiera, pasó su brazo por mis hombros y me acercó a él, compartiendo su tibieza conmigo. No podía aún creer que estuviera así con el, y me aferre de su brazo como si de un sueño se tratara, intentando no despertar.

Nos quedamos un rato más, disfrutando simplemente de nuestra compañía.

Vineta 17 - Luciernagas (1)

 

16. Tarea

Creo que mi cabeza me esta jugando una mala pasada.. no entiendo como estoy haciendo esto sin pensar en mi salud e integridad física, si me descubre, soy hombre muerto. El aire se siente cálido, el verano está por comenzar, la campanilla de viento emite su mítico sonido, las hojas de los arboles se mecen suavemente y yo simplemente aprovecho para quedarme en el pequeño espacio que separa mi cielo y mi infierno personal.

Todo empezó por intentar hacer la tarea, obviamente no hice mucho y ella con toda su paciencia se dedicó a explicarme una y otra vez el bendito problema de matemática, ahí estábamos cuando de pronto se le ocurrió decirme que ahora era mi turno, se dió vuelta y siguió en su cuaderno, como si yo de pronto dejara de existir. Así que no tuve más remedio que mirar esos números apilados, signos retorcidos e intentar recordar algo de lo que me había explicado hace apenas algunos instantes atrás.

Vineta-16Un minuto, dos minutos, un nuevo borrón en el cuaderno, la goma del lápiz estaba siendo cruelmente masacrada. Realmente no entiendo para que, yo, el mejor artista marcial de Nerima… ¿Nerima? ¡¡Del mundo!! necesita saber estas cosas.. uf.. exhalo intentando dejar salir mi desilusión numérica.. miro nuevamente la maltratada hoja y sigo sin entender porque se supone que esto es importante para una persona. Ahora con mi frustración al límite, me giro para pedir nuevas explicaciones ya que es la única manera que escriba dos números seguidos sin borrar todo el renglón y ahí esta ella… la culpable de mis problemas, como así también de solucionarlos, literalmente hablando. Debí haberla agotado mentalmente porque se quedo profundamente dormida, y ahí mi dilema actual, salir corriendo y salvarme de la paliza de mi vida o quedarme donde estoy y admirar a mi profesora particular. Un nuevo suspiro sale de mi boca, pero esta vez no es de frustración… sino de plena resignación.

Si, resignado a suspirar por ella, ya es inútil negarlo, al menos a mi mismo.

Nabiki pagaría por una foto de mi cara de idiota en este momento, por suerte no tengo que preocuparme por ello. Un nuevo tintineo del fuurin, un nuevo suspiro, y estiro mi mano cometiendo el mayor atrevimiento de mi vida, rozar su piel con la yema de mis dedos, casi sin tocarla…

Otro suspiro, me giro, ya estuve un rato en el cielo y antes de que se vuelva un infierno, me voy con mis problemas numéricos y no tan numéricos a otro lado..

Me levanto sin mover a la profesora durmiente para que no se despierte, usando toda mi agilidad logro que el piso no cruja con mi peso y me escapo de ahí sano y salvo.

Si tan solo hubiera girado mi rostro, hubiera visto una hermosa sonrisa adornando sus labios.

15. Marimacho

Los personajes no me pertenecen, son de la genial Rumiko Takahashi.

Hoy quiero probar algo distinto.. me levanto y corro las cortinas, dejando entrar el sol de la mañana. Me inundó su fuerza y abro el armario con decisión. Encuentro lo que preparé y me sonrío sin poder evitarlo. Al cabo de unos minutos, salgo de la habitación y bajo a desayunar, hoy no tengo apuro, es domingo y no hay escuela.

– “Buenos días” – saludo a mi hermana y a la tía que están sirviendo como siempre el desayuno

– “Buenos días Akane, te ves muy bien en el día de hoy”

– “Gracias Kasumi” – respondo con una sonrisa, desayunamos y salgo a caminar un rato. La brisa primaveral acaricia mi pelo, el plan es dar un paseo por la ciudad sin rumbo fijo. Cuando volví ya era mediodía, me siento mirando el estanque, reviso el reloj… “Casi las 12.30, es hora” y veo como una persona somnolienta baja las escaleras “vaya exactitud”. Intento no moverme de mi lugar y sigo admirando el paisaje. Escucho sus pasos detrás mío, conociéndolo va a ir a la cocina para saciar su hambre feroz… unos minutos después, aparece nuevamente en el comedor y por como se detuvo puedo adivinar que me vio..

Me giro para mirarlo a los ojos, me acerco a él, y sonrío.

– “Buenos días dormilón” – y no hay plata que le de a Nabiki que valga su cara en este momento…

Abre y cierra la boca como un pez fuera del agua.. pero no emite sonido alguno. – “¿dormiste bien?” – le pregunto inspeccionando sus ojos, el típico azul de sus irises tomaron una profunda tonalidad gris. Me acerco un poco mas a el, solo para rematarlo, muevo mi mano frente a su rostro para intentar despertarlo de su ensueño, pero no tengo suerte – “Parece que aun sigues soñando..” y sin más.. me fui, dejándolo solo, pasmado, quieto y por sobre todo, sorprendido.

 

Vineta-15-MarimachoSubo las escaleras y me quito mi camisa, debo admitir que tal vez se me fue un poco la mano con el escote, pero ¡Era la idea!.. no creo que por un buen rato vuelva a decirme “Marimacho”.. no después de esto, doble la minifalda del conjunto y guarde todo en el armario. Me quito el maquillaje con cuidado, y peino mi pelo en una cola baja.

En eso escucho un grito proveniente de abajo.. – “Akaneeeeeeeeeeeeeeeeeeee”

Termino de cambiarme, y salgo de mi habitación en el mismo momento que el pensaba tocar..

– “Si, ¿Ranma?” – Y no pudo decirme nada, porque no sabía como, no sabía que..

“Oh.. la venganza es tan dulce…”

 

Notas de redacción: Lo poco que esta en cursiva, son los pensamientos de Akane..

14. La Frase

Después de dar miles y miles de vuelta al asunto, no podía sacarme de la cabeza la bendita frase.. mucho menos podía quitarme de la cabeza la idea que se me había ocurrido con respecto a “la frase”.

Yo sabia que queria, el problema que decirle, me iba a costar la cordura, y tal vez mi integridad física. También se que la palabra “cobarde” no estaba dentro de mi diccionario, así que desde que el plan tomó forma en mi cabeza, todo lo que hice fue pensar en cómo llevarlo a cabo.

Me imagino su reacción, seguro termino del otro lado de la ciudad, destrozado, y con varios golpes en todo el cuerpo. Pero eso no era lo que me preocupaba precisamente, sino que, a pesar de todos los golpes que seguro me ganaría, la respuesta es lo que a mi mas me importa.

Tome aire, me concentre y puse toda mi energia para calmarme.

Así, en ese estado de supuesta relajación, me dirigí a donde seguro yo sabía que iba a encontrar a mi verdugo personal.

Toque la puerta y espere que me diera la señal para entrar..

– “¿Si? ¿Que pasa Ranma?”

– “Ehh..” – todo mi autocontrol se fue por la puerta, instantes antes de cerrarla para meterme al horno..

– “¿Queres sentarte?”

– “Ehh… si si…” – e intentando serenarme, tome asiento y respire varias veces, en busca de recuperar el control perdido. Ella me miraba serena esperando que yo finalmente emitiera algún sonido con forma de palabras.

Luego de unos minutos que me parecieron horas, inspire el vital elemento una vez mas y solte todo tan rápido y tan bajito que lo único que obtuve fue una mirada de confusión.

– “Ranma, calmate, no se que quieres decirme, pero tranquilizate un poco”Vineta-14

Exhale un sonoro suspiro, y ella, que siempre entiende cuando me cuesta hablar de algo, tomó asiento al lado mio, y esperó pacientemente a que yo finalmente hablara.

Así que, tomando el poco valor que había reunido y tratando esto como si fuera una batalla contra el más poderoso de mis enemigos, tome aire, me acerque a su oído, y finalmente le dije lo que tanto me habia torturado. Sus mejillas se sonrosaron al instante en que se entero de mi bendito plan, y de haberle soltado la dichosa frase.

Cuando terminé, esperé realmente lo peor, pero mi acompañante en cambio no salía de su asombro y se limitó a sonreír.

Nada de vuelos, nada de golpes, sino la más hermosa recompensa que jamás imaginé: su sonrisa.