25. Juntos

– “Paf! Crash!”

– “¿Pero qué diablos es eso?” – intenté reconocer los sonidos que provenían de la planta baja de la casa sin mucho éxito, quise volver a dormirme cuando más ruidos inundaron toda la casa. Me levanté con la misión de descubrir quién estaba haciendo semejante lío. Me fui acercando a donde imaginé que se producían, donde se escuchaban más fuertes, y ahi la vi. Allí estaba ella haciendo ¿malabares? con ollas y utensilios de cocina. Me paré en el marco de la puerta intentando descubrir cuáles eran sus intenciones.. parecía querer asesinar a la crema, moler a golpes a las pobres frutillas y no quiero ni pensar que le estaba haciendo al pobre bizcochuelo. Con razon no habia visto a ningún otro miembro de la familia, seguro habían huido en cuanto vieron a Akane adentrarse en la cocina, la pregunta era, cómo diablos iba a evitar morir envenenado y además, no morir en el proceso.

– “Buen dia” – ella paró en seco su labor y me miró, al parecer estaba desconcertada, se pensó que iba a huir. Normalmente lo hubiera hecho, pero era mejor no tentar mi suerte

– “Buenos días Ranma” – su sonrisa era radiante, se dio vuelta y siguió con su tarea. Me acerqué a inspeccionar que estaba haciendo y al parecer ni siquiera el envoltorio del bizcochuelo que por suerte compró se había salvado.

– “¿Cocinamos juntos?” – Se frenó en seco y me miró como si tuviera un extraterrestre en la cara.

– “¿Cocinar? ¿Juntos? ¿quieres cocinar conmigo?”

– “Porque me gustaría comer el pastel” – su furia se empezó a elevar, obviamente entendió que si lo hacía ella sola, no iba a ser comestible, así que la tomé por la cintura, la aleje de la mesada y la deposité del otro lado de la cocina.

Estática como estaba, me apresure a colocarle el delantal, ponerme uno yo y comenzar a ordenar los ingredientes que hasta hace unos instantes estaban siendo masacrados.

– “¿Batis la crema?” – la insté, a ver si salía de su asombro, no tuve que esforzarme mucho, porque enseguida se puso manos a la obra, aunque con su “delicadeza” habitual.. así que terminó manchada de crema por toda la cara..

– “mm…. estas rica” – le dije besando su mejilla donde había un copo de crema..

Definitivamente esta no va a ser la última vez que cocinemos juntos, además de que puedo cuidar de que haga cosas comestibles, la crema es mas sabrosa sobre su piel…

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