22. Hechizo

Mi hermana estaba preparando la cena, mientras que papá y el tío perdían el tiempo en sus interminables partidas de Shogi. Tía Nodoka empezó a traer las bandejas con lo que sería la cena y me levanté de mi asiento con intención de ayudarla.

– “Hija, ve a buscar a Ranma que debe estar en el Dojo, ya va a estar la cena” – le sonreí, pero me limite a no pelear, estaba de buen humor y no quería arruinarlo, aunque me dedicaron miradas sorprendidas, tanto la tía como mi hermana.

Me dirigí al Dojo e intentando no hacer ruido, asomé mi cabeza al interior y me asombré de no verlo. Estaban las luces prendidas y se suponía que estaba ahí. Termine de entrar revisando más concienzudamente el recinto cuando de pronto, siento que alguien me toma por detrás. Al principio me sorprendí, pero inmediatamente pude reconocer quien era mi captor.

– “Pense que no estabas”

– “Te escuche venir, y pensé en sorprenderte” – su voz fue como una caricia sobre mi cuello

– “Pueden vernos”

– “Están todos ocupados, no te preocupes”

– “Creo que alguien te dio una pócima, o algo, este no pareces tu” – lo sentí removerse pero no se movió de su posición

– “Si.. estoy hechizado”

– “¿QUE?” – intente darme vuelta pero el me lo impidió – “¿Quien te hechizo? ¿Estas bien?”

– “Tu me hechizaste”

– “Qu.. que ¿que? ¿Que yo hice que?” – mi voz se iba elevando – “¡Yo no te hechice! ¡No hice absolutamente nada! ¡Así que es por eso! ¡Maldición! ¿Porque no me dijiste?”

– “Sh.. calmate, que ahi si se van a enterar y van a venir a ver” – intenté moverme pero él seguía firme en su abrazo – “me hechizó tu mirada..” – fue un susurro, casi una caricia que me desarmó por completo – “tu sonrisa” – no pude evitar sonreír ante su comentario, y aferrarme mas a el – “y sobre todo, me hechizó…” – me apretó mas contra si, y se encaminó hasta la puerta del Dojo – “tu mazo, ¡¡¡siempre me deja viendo las estrellas!!!” – el muy descarado me sacó la lengua y salió corriendo. Yo me quedé ahí, congelada, sin reaccionar, y cuando lo hice, ya era muy tarde. El muy escurridizo se había ido..

– “¡¡¡RRRAAANNMMMMAAAA!!! ¡¡¡Ven aquí!!!” – y salí como alma que lleva el diablo a molerlo a golpes para que no se olvide de mi “hechizo”