21. Paz

Nos quedamos abrazados disfrutando el momento. Finalmente se tranquilizó, aunque esporádicamente seguía hipando un poco.

– “¿Estás bien?” – ella me respondió con un movimiento de cabeza y un murmullo ininteligible

– “¿Por qué lloras todavía?” – levantó su mirada y me clavó esos ojos chocolate como intentando descubrir si realmente yo habia preguntado eso

– “Porque estoy feliz, baka” – y volvió a abrazarme. La noche llegó sin prisa y sin pausa, la luna estaba alta en el cielo iluminando todo, nosotros ni siquiera nos habíamos levantado a encender una luz, cuando escucho que alguien entra por la puerta principal.

– “¡Llegue!”

– “Es Kasumi..” – le susurré a Akane

– “¿Hay alguien?” – y la luz del pasillo se encendió. Tome a Akane, y sin hacer ruido salimos del comedor, salté sin mayor esfuerzo y la deposité sobre el tejado, aun sin soltarla por completo. La bombilla del comedor se encendió, se escucharon pronto los inconfundibles ruidos de ollas, seguro Kasumi se había dado por vencida buscando a alguien en la casa y se dispuso a cocinar.

Y ahí estábamos, sobre el tejado, con la luna como único testigo, viéndonos como dos idiotas. Ella se separó lentamente de mi y se sentó a un lado.

– “Podrías haber empezado por el final”

Yo solo pude sonreír por su comentario..

– “¿Hubieras preferido estar doblemente comprometida conmigo?”

– “Oh.. no estoy prometida, solo estoy de novia” – y soltó una suave carcajada que me mortifico, no había pensado en eso

– “No importa, es mejor así” – rebatí yo, y tomé asiento a su lado

– “Pensé que habías estado jugando conmigo..” – me soltó de repente, con la vista perdida en la hermosa luna que iluminaba nuestros perfiles

– “¿Me crees capaz?”

– “mmm…” – apoyó su cabeza en mi hombro y yo pude ver mejor sus facciones – “Tal vez”

– “Tienes un gran concepto de mi, gracias” – le dije fingiendo que estaba dolido.