Clase 5: Enemigos

Clase-5

Mientras tanto en otro lugar…

“¿¡QUE HAS VISTO QUE!?” – grito una joven desesperada

“Mire señorita, acá están las pruebas” – el pequeño hombre le acerco a la dama unas fotos, se podía ver una joven pareja abrazada, él, un chico alto, apuesto, atlético, su pelo estaba arreglado en una simple trenza y ella, una mujer con el pelo sobre los hombros del color azul como la noche.

“¡¡NO PUEDE SER!!”

Clase 5: Enemigos

Una mujer de largos cabellos negros atados en una cola al costado miraba furiosa la foto que su sirviente le había traído hace instantes. Primero paso por su cabeza que estaba trucada, pero Sasuke nunca hubiera hecho una cosa por el estilo.

“Ranma-sama pronto te voy a rescatar de las garras de esa plebeya” – dijo despectivamente – “Akane Tendo, ya veras” – y una risa macabra y estruendosa se escucho por toda la mansión Tatewaki.

Mientras tanto… en algún lugar de Japón…

“Oh… Akane-san, pronto estaré de regreso y podré confesarte todo lo que siento por ti” – Ryoga Hibiki suspiraba – “¿Disculpe?” – Se dirigió a un aldeano que había recolectando algunas frutas y hortalizas de una granja – “¿para que dirección puedo encontrar Tokyo?” – el anciano miró con cansancio al viajero y le mostró la dirección con su dedo, Ryoga, haciendo una reverencia, toma el lado opuesto al que el aldeano le había encaminado. Parece que hay cosas que nunca van a cambiar.

Ranma-chan caminaba bajo la intensa lluvia que se había desatado regresando al Dojo luego de las aburridas y pesadas clases de la universidad. Akane se había quedado con sus amigas terminando unos apuntes, él había preferido ir directamente a casa y descansar un poco, su prometida no se tardaría mucho mas, al fin y al cabo por la tarde tendrían que dar clases. La lluvia poco a poco dejo de caer sobre la ciudad de Nerima, y un fuerte viento despejó algunas nubes que cubrían el cielo, parecía estar por componer. Unos leves rayos de sol ahora iluminaban a una linda pelirroja que caminaba distraída en su vuelta a casa ‘Pero que tiempo más extraño, hace unos minutos llovía como si no fuera a parar nunca y ahora sale el sol… bah… Tiempo loco’ De pronto escucha un ruido que proviene de sus espaldas y se gira distraídamente.

“¡¡LA CHICA DEL CABELLO DE FUEGO!!” – Kuno que había estado corriendo por alcanzarla, cuando logro verla se tiró a abrazar a la pelirroja que había sido tomada desprevenida.

“Con este tipo de situaciones no extraño para nada la preparatoria” – susurró bajo la pelirroja mientras Kuno estaba restregándose en ella – “¡¡YA DEJAME!!” – y como era normal lo mandó a volar por el cielo ahora ya bastante claro de una propicia patada.

“¡¡¡¡PERO YO TE AMOOO!!!!”- y se perdió de vista…

“Linda manera de salir de clases y tener que encontrarme con este tonto” – gruñía la pelirroja sacándose el mal trago de hace un momento. Llegó al Dojo y se dispuso a entrenar un rato, hace tiempo que no entrenaba solo, últimamente se la pasaba entrenando a Akane, así que aprovecho el día y comenzó.

Akane luego de terminar con sus amigas estaba volviendo a su casa, no faltaba mucho tiempo para que los alumnos llegasen y ella debía apresurarse para llegar a tiempo. De pronto, una voz muy aguda y estridente empieza a escucharse y una lluvia de pétalos negros se hizo presente frente a la muchacha de pelo corto. Ella solo se frenó y espero, conocía esa entrada de memoria, después de años de padecerla ya era hasta familiar. Frente a la muchacha apareció alguien mas o menos de la misma edad, que llevaba un listón de gimnasia enroscándolo como de una víbora se tratase, y un ajustado leotardo verde agua con ribetes negros en la parte superior.

“Akane Tendo, ¿como has osado atrapar en tus garras a mi querido Ranma?”

Akane parpadeó confundida ‘¿Cómo esta bruja se enteró lo de Ranma? Seguro son sus locuras’ Pensó para si, pero no estaba tranquila, de algún modo los había visto, sino, no habría explicación alguna a esta sorpresa de parte de la Rosa Negra. Una nueva risa retumbó en el lugar…

“jojojojo, no te preocupes mi querido Ranma” – hablaba para si – “yo voy a destrozar a los estorbos para luego mostrarte todo mi amor, jojojo, Ranma querido”

“Basta ya Kodachi, no se que estás diciendo”

“jojojojo, como si no supieras, seguro le has hecho algo a Ranma, yo se que solo me quiere a mi y no puede estar con alguien como tu” – aseveró despectivamente mientras la furia de Akane iba en aumento.

“¡Ja! Como si me interesara ese fenómeno” – Akane intento seguir su camino y Kodachi solo atinó a sacar una foto de su leotardo y tirarla hacia Akane que la recibió de mala gana y miró

“¿Cómo te atreviste a embrujar a mi Ranma?” – Akane ya teniendo pruebas de que no podía engañarla se decidió tomar el toro por las astas..

“Yo no engaño a nadie, y aparte es MI Ranma” – le dijo mostrándole la foto, consiguiendo que la furia de Kodachi aumente notoriamente, se puso en posición de defensa y esquivó uno de los ataques de listones que estaba propinándole Kodachi. Akane después de tanto entrenamiento estaba dispuesta a hacerle frente a quien fuera, mas si se trataba de defender su nueva relación con su antiguo y único prometido, y si, como bonus especial esto implicaba deshacerse de las odiosas prometidas de el, bueno, que mejor.

Kodachi solo reía estruendosamente mientras atacaba una y otra vez a la muchacha de cabello corto, la cual se defendía hábilmente, aun no la había atacado. Le lanzó su aro que lo combinó con una barrida de la soga, las cuales Akane evadió con evidente facilidad, mientras tanto la otra tomó sus bolos e intentó propinárselos, pero la de cabellos cortos había tomado la soga y la envió en dirección de Kodachi, haciendo que los bolos cayeran indefensos en medio de ellas dos. Akane tomó nuevamente su posición de defensa con una sonrisa y Kodachi, del otro lado de la calle estaba con evidente cansancio después de todo el ataque que había hecho y obviamente no había surtido ningún efecto. Ninguna se percató que alguien las observaba ‘Vaya, no está nada mal, y aun no ha atacado’

“¿Qué ocurre Kodachi? ¿Te rindes? Finalmente vas a dejar a Ranma tranquilo” – Ante semejante acusación Kodachi respiró profundo y nuevamente los intentos de ataque comenzaron, esta vez con mas énfasis que la anterior, no deseaba perder frente a esta chiquilla que le había arrebatado al único amor de su vida.

“Akane Tendo te has vuelto muy fuerte” – declaró en tono altanero y en una breve pausa que se había tomado – “Pero no podrás arrebatarme a mi querido Ranma”

“Me parece que te percataste tarde, él es MIO, y no pienso dejarlo a tu merced” – Akane estaba defendiendo su amor con uñas y dientes y disfrutar un poco de paso no estaba nada mal, al fin y al cabo había entrenado muy duro, quería ver la mejoría, la cual, a su propio parecer y al de la persona que estaba mirando la pelea, era una excelente mejoría, realmente notable.

“Kodachi, ¡¡Prepárate!!” – Akane adoptó otro tipo de defensa, sus puños se cerraron con mayor fuerza, sus nudillos se tornaron blancos y miró a Kodachi como nunca, una furia parecía aparecer tras esos ojos café, ya no era la mirada tierna y apacible que ella siempre tenia, ahora estaba dispuesta a todo con tal de ganar, era su turno de atacar. Kodachi mientras tanto solo agitaba su listón y concluía la pausa que ella misma había dado comienzo.

Nuevamente la chica del leotardo se lanzó al ataque al mismo tiempo que Akane, la gimnasta atacó con el listón y la muchacha de pelo cortó lo esquivo propinándole una tremenda patada en el estomago. Kodachi se doblo en dos y cayó agachada, tosiendo notoriamente, le habían sacado el aire.

“No te saldrás con la tuya, Akane Tendo” – comenzó a levantarse con dificultad pero poniendo su tenacidad a prueba

“Me parece que es suficiente, ya estas vencida, acéptalo Kodachi, nunca entiendes en que momento debes retirarte”

“¡¡TU!!” – Kodachi miró furiosa a la persona que le había dicho esas palabras – “¿Cómo te atreves a decirme una cosa así? Aunque tengas el mismo nombre de mi amado no te lo perdonaré”

“Basta ya Kodachi” – Akane interrumpe la conversación entre la pelirroja y la gimnasta – “Es suficiente, admite tu derrota y deja a Ranma en paz”

“¡¡JAMAS!!” – Kodachi estaba fuera de si

“Si te enfrentas nuevamente a alguna de nosotras perderás” – dijo la pelirroja segura – “Además, Ranma no quiere saber nada de ti”

“¡¡¿Y tu que sabes?!!”

“¿Acaso tu misma no viste la foto? Él eligió y no fuiste tu” – Akane se sonrojó ante las palabras de su prometido, ahora en forma de una preciosa y pequeña pelirroja.

Kodachi mas que decir, estaba llena de furia, lágrimas comenzaron a recorrer sus ojos.

“Vamos Kodachi, yo creo que puedes encontrar alguien que te pueda amar, y corresponderte, solo ten paciencia” – Akane intentaba ser razonable y ayudar a la desdichada chica, ella misma se había sentido no correspondida tantas veces, no le deseaba eso a nadie. Akane le tiende la mano a Kodachi para ayudarla a levantar – “Te fe” – Kodachi miro a su reciente rival con los ojos llenos de lágrimas, acepto la mano, se levantó y de un salto estaba sobre la cerca, riendo con su estruendosa voz de siempre.

“jojojo, claro, soy la Rosa Negra del Liceo Femenino San Hebereke, ningún hombre se resiste a mi, jojojo, si Ranma tiene mal gusto, un hombre mejor para mi estará esperando, jojojo, adiós Akane Tendo”

Akane aun con los nervios crispados por el supuesto mal gusto de su prometido encaminó su dirección al dojo, ya era bastante tarde para las clases.

“Akane, Akane espérame” – gritó la pelirroja que se había quedado mirando por donde se fue Kodachi

“¿Qué quieres?”

“Hey hey hey, yo no te hice nada, no me trates así”

“Es tarde, apúrate”

“Oh, genial, no hago nada y sin embargo la ligo” – resopló fastidiada la pelirroja – “ya se le pasará”

Los alumnos estaban bastante aburridos, algunos haciendo un entrenamiento leve, otros simplemente charlando cuando las dos responsables de las clases arribaron al dojo, una con cara de ‘que culpa tengo yo’ y la otra con cara de matar a quien se pusiera en su camino. Akane se decidió a iniciar lo que quedaba de clase excusándose de su llegada tarde y comenzó con el calentamiento. Ranma miraba cuando decidió que ella iba a dar la clase en el día de la fecha, Akane tenia los nervios demasiado crispados como para poder encarar la clase como debería, ella no lo iba a aceptar, pero la pelirroja lo sabía.

“Formen filas por favor” – una furiosa mirada se dirigió a la pelirroja y el resto de las miradas fueron de sorpresa ante esta desconocida tomando las riendas de la clase que normalmente daba la sensei Akane – “Creo que se—“

“¿Qué te pasa? ¿Qué estas haciendo?” – Inquirió una furiosa Akane frenando de seco a la pelirroja – “Se suponía que la clase la daba yo, ¿no?”

“¿Usted también es nuestra sensei?”

“¡¡NO!!”

“¡¡SI!!”

Los alumnos miraron confundidos a las dos sensei que habían respondido al mismo tiempo, respuestas opuestas, la pelirroja afirmando, la de cabellos azulados, negando.

“Akane, no me parece momento para pelear” – la pelirroja dirigió su mirada a su prometida y luego al alumnado, como intentando que entienda a que se refería.

“Oh…” – A la muchacha de cabellos cortos se le ocurrió una brillante idea, y mataría varios pájaros de un tiro – “Está bien” – resopló terminando de armar los pensamientos en su mente – “Alumnos, la clase de hoy será de combate” – Akane miró a la pelirroja – “Nosotras comenzaremos”

A la chica de la trenza las rodillas se le hicieron gelatina ¿pelear con Akane?

“Ranma, en guardia” – los alumnos se corrieron hacia las paredes del dojo, dejando un gran hueco en el centro, Akane se había dispuesto en guardia y Ranma la miraba aterrado. Hasta ahora había podido entrenarla sin tener que golpearle, pero lo había acorralado ¡Y en frente de todo el alumnado! Ranma estaba literalmente perdido. No podía evadir el desafío, Akane ya estaba enojada como encima para dejarla en ridículo peleando con el aire.

“Está bien, solo entrenamiento, ¿cierto?”

“Punto pierde” – fue la única respuesta de la chica de cabello oscuro y corto

Los alumnos perdieron el aire cuando a una velocidad realmente asombrosa su sensei Akane había avanzado en dirección a una extraña pelirroja que ellos no conocían, se parecía a su sensei Ranma pero no estaban seguros, capaz era solo un pariente lejano de el, igual en ese momento no importaba, la pelea que se estaba desarrollando era mas interesante. Ranma logro evitar la primer arremetida de Akane que pronto se había esforzado por propinarle un puño que otra vez la escurridiza pelirroja evito triunfalmente, aunque por esto no se dio por vencida la muchacha de cabello corto, ambas estaban aun en el centro del dojo ante los asombrados ojos de los alumnos, el silencio y la tensión del ambiente era fácilmente cortante con algún elemento filoso.

Akane siguió buscando algún punto en la defensa de su prometido que lo hiciera flaquear o caer, tenia que encontrar un hueco para derribarlo, intentar hacerlo frontalmente atacando no había dado resultados, como ella esperaba.

Ranma por su lado solo se había limitado a esquivar, aun no había atacado, estaba esperando el momento propicio, un pequeño desliz de Akane para sin mucho esfuerzo y habilidad darle el pequeño golpe de gracia sin lastimarla, era todo el objetivo.

Akane observó y se concentro, había pasado bastante tiempo siendo entrenada por Ranma, ahora las cosas se las tomaba con mas calma, pronto, su aura estaba alrededor de ella, envolviéndola como una gran manta de seda, de color azulado, su prometido se percató y la miró sorprendido, no esperaba que Akane estuviera tomándose esta practica realmente en serio.

Una joven de hermosos ojos castaños y sedoso cabello largo se encaminaba por la ciudad con un libro en la mano, su rostro, adornado por una preciosa sonrisa, amable y llena de amor, pensando en el lugar donde tenía que acudir a regresar su libro prestado, era casi una manía para ella, una única y pequeña manía.

Cerca de donde esta preciosa señorita caminaba, el encuentro que dejamos hace unos instantes tiene que seguir curso, así que vamos a centrarnos en nuestros protagonistas nuevamente.

La menor hermana de las Tendo teniendo una practica con su prometido, ahora una hermosa pelirroja, un aura rodeando a cada una, la de Akane, azul y brillante, la otra, un aura roja resplandeciente que cubría el cuerpo de Ranma. Aun no había llegado a esa parte en el entrenamiento de Akane, así que esto lo estaba haciendo por su cuenta, su mirada llena de orgullo no era al muy fácil de ocultar. Akane era una gran aprendiz, una gran profesora y se esforzaba al máximo por hacerlo bien, ahí estaba su prueba.

Akane, concentrada, cerró los ojos y dejó que su instinto la guiara, los golpes fueron mas certeros y las patadas con mas énfasis y mejor ejecutadas que antes, ella estaba poniendo en práctica todo lo que su, ahora oponente, le había enseñado durante estos meses, vaya que había valido la pena. Ranma por su lado seguía esquivando las cosas, ahora con una gran dificultad, su cuerpo de chica era más pequeño y escurridizo y eso le había salvado el pellejo, Akane concentrada era para dar miedo. Tenia que pensar pronto alguna estrategia para ganar, no quería perder, pero, Akane tampoco.

Ambas contrincantes estaban enredadas en una interesante pelea, el aura de ambas las acompañaba, mezclándose por partes, una de ellas se limitaba a atacar y la otra a defender, los alumnos estaban asombrados por el poder desplegado y la sincronía de los movimientos de sus sensei. Era realmente impresionante, ambas aun con los ojos cerrados no habían errado.

“Me parece que esto queda en un empate” – se escucho la voz en el Dojo y todos los alumnos giraron hacia donde esta provenía, las combatientes solo giraron hacia atrás para establecer su defensa nuevamente y al cabo de unos instantes, abrieron sus ojos, se encontraron y luego al mismo tiempo los dirigieron a la persona que había emitido las palabras – “¿no les parece que ya fue suficiente demostración?”

“Creo te tienes razón” – la pelirroja habló primero – “Dejemos esto en un empate, ¿te parece bien?”

“Si” – Akane le dedico una sonrisa en agradecimiento – “Pero la próxima vez pelea en serio” – había dicho eso en un susurro dirigido expresamente a la pelirroja, la sonrisa de su rostro se borro en cuanto lo dijo y se dirigió al asombrado publico – “Formen parejas, es su turno, uno en defensa, otro en ataque y luego cambian, comiencen”

Nabiki les alcanzó una toalla a su futuro cuñado y a su hermana. No había querido frenar la interesante pelea, ya que mientras mas se extendiera más fotos podría sacar y las ganancias aumentarían, pero tenia cosas mejor que hacer en ese momento con las dos luchadoras.

“Creo que los ingresos del Dojo van bien, ¿no les parece?” – Una Akane algo agitada miró a su hermana con algo de sospecha

“Yo creo que si, son muy dedicados, creo que solo han quedado los mejores” – La pelirroja estaba controlando los distintos combates y corrigiendo a los alumnos para que pudieran hacer las cosas bien así que no estaba presente en esa conversación de hermanas

“Si, las ganancias son estables, fue buena idea que ustedes se encargaran” – Akane se sonrojó levemente, aunque no paso desapercibido para Nabiki – “Me parece que las cosas han mejorado con Ranma ¿no, hermanita?” – definitivamente la cara de Nabiki era negocio, negocio, negocio

“Eh… si, digamos que si” – Akane era un simple y sencillito manojo de nervios

“Tienen ingresos, ahora papa no tiene porque preocuparse, están ambos estudiando y tomando responsabilidades…” – la cara de Akane se tiño nuevamente de un leve color rojo y Nabiki continuo – “creo que pronto mi hermanita será desposada” – Akane estalló en color rojo

“¡¡PERO NABIKI!! ¡¡QUE DIABLOS ESTÁS DICIENDO!!”

“Esto” – y puso a la vista de Akane la misma foto que tenia Kodachi hace un rato atrás, parecen que las noticias vuelan y su hermana era experta en saber todo lo que ocurría. Akane se detuvo en seco. Ranma miró hacia donde estaban ellas sentadas intentando saber porque se había puesto de esa manera Akane, sin encontrarlo, pronto volvió a lo que estaba haciendo.

“¿Cuánto?” – Al cabo de unos instantes Akane había pensado y había tomado las cosas con calma, era una pregunta que iba a hacer que su bolsillo se resintiera por mucho, mucho tiempo… aunque los costos iban a estar repartidos, OBVIO.

“Oh, hermanita querida, me parece que mas que precio prefiero explicaciones de lo que está ocurriendo” – Nabiki pensaba que de esta manera iba a tener ganancias por mas tiempo que solo sacando esa foto de circulación, Akane por su lado estaba encerrada.

“Cuando terminemos las clases, luego de cenar, explicaremos”- Akane remarco especialmente la palabra en plural, a Ranma le agarró un escalofrío vaya a saber porque – “lo que tu creas necesario, pero… ¿podrías guardar el secreto por favor y hacer que esa foto salga de circulación?”

“Según las explicaciones que reciba querida hermanita” – se levantó de su lugar y dejó a una Akane temblando ante lo que tendría que explicar, había durado demasiado tiempo en secreto, Akane empezó a creer que mas de la cuenta. Ranma se acercó a ella y la observó, intentando descifrar que pasaba en ese momento con su prometida, paso su mano por delante haciendo alguna seña pero nada, ella estaba en shock. Los alumnos ya habían concluido los combates y se retiraron de a poco del dojo haciendo reverencias a su nueva sensei y a una tiesa Akane.

Ranma, viendo que nada podía hacer salió también del lugar en busca de un poco de agua caliente y cuando regresó ahí seguía ella con la mirada perdida.

“Akane” – se sentó en frente de ella intentando llamar la atención de la muchacha – “Akane” – volvió a insistir levantando un tono su voz, viendo que no había respuesta, pensó otra cosa que si despertaría a Akane. Ranma se acomodó y puso dos dedos sobre el hombro de Akane y con la otra mano toco su cintura y la situó sobre el (NdA: Recuerdan en el manga Tomo 3 – Labios Perplejos, cuando Sanzenin había besado a Ranma Chica y Akane se estaba burlando de el en el dojo). Akane pareció despertar, pero Ranma continuó con el plan que tenia en mente y la besó. Ella al principio no respondía pero al darse cuenta correspondió.

“¡¡RANMA SAOTOME!!” – Ambos chicos se separaron en ese instante y miraron al dueño de la voz – “¡¡COMO TE ATREVES!!” – Ryoga estaba furioso – “¡¡SUELTALA AHORA MISMO!!” – Ranma dejó suavemente a Akane a un lado y se paró enfrentando a Ryoga.

“Déjame explicarte”

“¿¿QUÉ DIABLOS LE HICISTE??”

Ranma miró confundido, él no había hecho nada raro.

“La bese”

“ESO YA LO VI TARADO”

“Entonces, ¿Cuál es el problema, P-Chan?” – Ryoga se enfureció aun mas, y Akane miró confundida a los dos hombres, buscando donde estaba su cerdito mascota.

“Akane-san” – Ryoga bajó un poco el tono de voz y se dirigió a la muchacha que aun estaba sentada en el dojo, algo sonrojada por como habían sido descubiertos con su prometido – “¿te encuentras bien? Dime, ¿Qué te ha hecho este hermafrodita?”

“Nada” – respondió Akane con simplicidad, sin comprender el arranque de furia de Ryoga y aun buscando a P-Chan con la mirada – “Yo me encuentro perfectamente, ¿Cómo ha sido tu viaje Ryoga-kun?”

Ranma se acercó y le tendió la mano a Akane, ella se puso de pie y seguidamente Ranma la tomo posesivamente de la cintura estrechándola contra el haciendo que Akane se sonroje ante su muestra de cariño y Ryoga explote de ira, lanzándole un golpe directo al pecho de Ranma, quien, tomando a Akane en brazos lo esquivó tranquilamente.

“Esto no te lo pienso perdonar, Ranma” – Ryoga cada vez estaba mas furioso y comenzó a atacar a Ranma quien lo esquivaba fácilmente incluso llevando a Akane con el, solo consiguiendo que Ryoga se enfade más y más. En eso Ranma lo esquiva y el puño de Ryoga va a dar contra una de las paredes del dojo.

“Ryoga, ¿Por qué mejor no te sentás y te explicamos en vez de estar haciendo esto?” – Ranma intentaba ser precavido, sabia bien lo que su amigo sentía por Akane, pero eso no era excusa.

“Yo no quiero hablar con un traidor como vos” – Ryoga estaba realmente fuera de si, y no se dio cuenta por intentar pegarle a Ranma termino tirando un balde de agua fría, que había por si se incendiaba el dojo (NdA: y porque siempre aparece uno en el momento y lugar menos pensado) y este por la fuerza del golpe se balanceó sobre su cabeza cayéndole entero. Ranma se quedó seco, tanto tiempo escondiéndole a Akane el secreto de Ryoga y ahora…

Algo comenzó a sacudirse debajo del balde, la ropa del eterno chico perdido estaba tirada y algo se estaba moviendo debajo del balde.

Akane, sorprendida que el agua fría hubiera hecho algo en Ryoga, tironea un poco la camisa de Ranma y el la baja automáticamente, estaba casi en estado de shock por lo que se les venia encima, tanto a él por no hablar como a Ryoga por ocultarlo. Akane camino con paso tembloroso hasta donde estaba el balde y miró a Ranma como buscando una explicación, los ojos del chico estaban perdidos, mucha respuesta no obtuvo, tomando coraje y sintiendo su corazón oprimirse en un miedo inexplicable que sentía, Akane tomo el balde con ambas manos.

“Fue una promesa, no fue mi intención mentirte, te entenderé” – Las palabras de Ranma llegaron a sus oídos y ella no las comprendió totalmente, sus dudas se iban a disipar cuando levantara el balde. Tomando un último suspiro y lo levanto. Sus ojos se abrieron desmesuradamente y la sorpresa invadió sus pupilas, pronto comprendió las palabras de Ranma que estaba un par de pasos tras de ella.

“P-Chan” – las palabras salieron incrédulas de sus labios, temerosas. Ryoga, ahora hecho un cerdito negro miraba quieto las reacciones de su dueña temiendo seriamente por su vida. Ranma se acercó lentamente a su prometida y solo atinó a rodearla con sus brazos en señal de apoyo.

“Tu… tu… lo… ¿Tu, lo sabias, verdad?” – Ranma solo asintió con un movimiento de cabeza

“Prometí guardar el secreto”

“¿Podrías ir por agua caliente? Creo que debo hablar esto con Ryoga”

“¿Estas segura?” – Akane asintió débilmente y Ranma soltó su abrazo y se dirigió hacia la cocina en busca de lo que su prometida le había pedido. Una vez que lo obtuvo volvió al dojo, era raro que Akane hubiera reaccionado de esa manera, no había habido gritos, ni golpes, ni vuelos por la ciudad, ni siquiera ira o furia, realmente raro, era obvio que la muchacha aun no había entendido el total de la situación o algo se traía entre manos. Entro al dojo y roció agua caliente sobre el cerdo negro, Akane volteó esperando que se pusiera la ropa y luego había tres personas en el centro, había demasiadas cosas por discutir.

Notas de Autora: jeje si lo voy a dejar acá… un poco de lío con los personajes, ¿Akane perdonará a Ryoga? ¿Y a Ranma? ¿La personita algo maniática que hay dando vuelta? Se dieron cuenta quien es… es fácil… ¿La charlita con Nabiki que dejo a Akane sin habla? Uhuhuhuh.

Les cuento que me costo bastante escribir este capitulo, no sabia bien para donde llevarlo. Tengo una idea general del fic pero la mayoría de las cosas se me ocurren. Digamos que me planteo varios objetivos y de ahí como llego, misterio. Espero que les vaya gustando… dejen comentarios…

Clase 4: Y la vida sigue…

Clase-4

 Sus alientos se mezclaron, sus ojos se cerraron y sus labios se unieron definitivamente, a partir de ahora nada ni nadie podrá separarlos, el sol se había puesto y daba lugar a las primeras estrellas, era una noche cálida. El beso continuo unos minutos, ninguno quería romper la mágica unión que habían formado, cuando finalmente se alejaron unos milímetros, sus rostros se veian sonrojados, sus miradas se cruzaron, no hacían falta mas palabras, simplemente se abrazaron.

Clase 4: Y la vida sigue…

Un típico lunes por la mañana en la residencia Tendo, todo era normal, Kasumi estaba llamando a todos para desayunar, Ranma se encontraba entrenando con Genma sobre el estanque, Nabiki con cara de dormida bajando las escaleras, y por ahí también andaba Nodoka ayudando a la mayor de las hermanas Tendo. Akane ya cambiada para ir a la universidad también se suma a la mesa de desayuno, mirando inquisitivamente la pelea que se estaba desarrollando esa mañana frente al comedor. Las miradas se cruzaron levemente, cómplices, nadie más noto este gesto. Al cabo de unos instantes todos estaban en sus respectivos lugares tomando el desayuno, algunos con calma acostumbrada, otros no dando abasto que comer.

Que linda es la vida cotidiana, donde nada cambia. Los más jóvenes de la familia se levantaron al mismo tiempo despidiéndose de la familia, rumbo a los cursos matutinos universitarios. Una vez salidos de la casa, caminando ambos por la cerca, ya a una distancia prudencial, ambos miraron para todos lados, saltaron a la vereda y se besaron.

“Buen día Ranma” – saluda ella con una sonrisa que no podía ocultar aunque quisiera

“Buenos Días Akane” – responde el – “pensé que lo de anoche había sido solo un sueño”

“no seas tonto, solo que si no queremos casarnos dentro de 2 o 3 segundos, vamos a tener que hacerlo así ¿recuerdas?”

“Mejor que en la universidad no se te acerque nadie o ya verán”

“Recuerda que ni siquiera saben del compromiso” – aseveró ella robándole un beso de improvisto al apuesto y atlético muchacho – “aparte, ¿no confías en mi?” – dijo ella con ojitos de cachorrito

“¡Claro que confió en ti!”- grito seguro – “no confio en ellos” – se puso al lado de la muchacha y tomo su cintura en gesto sobre protector – “Recuerda que voy a estar vigilándolos”

“Si Ranma, lo se, tengo al hombre que jamás perdió una pelea cuidándome, quédate tranquilo” – el solo sonrió y su orgullo masculino quedo bien tranquilo ante el comentario.

Unas cuadras antes de llegar estos dos perfectos desconocidos se miraron de manera cómplice, las manos de el volvieron a sus bolsillos y entraron de manera despreocupada por los amplios pasillos que daban a las aulas a las cuales debían asistir. Como siempre por estas horas los pasillos estaban infestados de alumnos corriendo de acá para allá, Akane se junto con sus amigas que estaban esperándola para entrar a clase, le dedicó una última sonrisa a su prometido y se dirigió al salón de clases. El, un poco mas pausado, al cabo de unos instantes siguió su rumbo también al aula que debía asistir esa mañana, y se sentó un tanto alejado, aunque no mucho, por las dudas, de donde habían tomado asiento las chicas, pronto sus amigos lo encontraron y las clases comenzaron normalmente.

Ranma cada tanto desviaba la mirada hacia Akane, alguna que otra vez tuvo la suerte de que sus miradas se cruzaran, era difícil sobrellevar las cosas así, por eso el debía cuidar que nadie se le acercara.

“Oye, Akane, estas muy contenta, ¿paso algo que debamos saber?” – pregunta la chica de cabello castaño en tono cómplice

“No, ¿Cómo dices? Si yo estoy igual que siempre”

“Vamos Akane, no nos conocemos hace mucho pero esa sonrisa no es la de siempre

“Seguro que tuviste una cita con uno de los muchachos”

“Si, seguro que es eso, ¿Quién fue, Saotome tal vez?”

“¡NO!” – Akane se paro de pronto ante toda la clase y el profesor la miro intentando averiguar porque su exabrupto – “eh… perdón profesor” – y volvió a tomar su asiento ante la mirada divertida de sus amigas – “ustedes dos me las van a pagar, yo no tengo nada que ver con ese”

“Nooooo… clarooooo… por eso te vas con el todas los días…”

“Ya les dije que el da las clases en el Dojo conmigo, solo por eso me acompaña”

“Si, y por eso lo miras con esa sonrisa boba”

Ranma estaba charlando con sus amigos sin dejar de inspeccionar porque las dos amigas de Akane y ella misma estaban tan revoltosas en los asientos de adelante, realmente no entendía nada, aunque, sin saberlo el se encontraba mas o menos en la misma situación. Sus amigos se estaban encargando de ponerle los pelos de punta.

“Mírala” – Decía un rubio de ojos claros – “desde que ha ingresado no he podido invitarla a tomar nada” – su voz se escuchaba soñadora – “tiene un cuerpo infartante, seguro que se la pasa todo el día en el gimnasio”

“bah, que le vez a esa marimacho”

“¿Cómo podes decir algo así?, si es hermosa” – Defendió un chico de pelo castaño – “¿Acaso no tienes ojos Saotome?”

“Aparte Saotome, tu vas con ella cuando salen de clase, seguro que tu si lograste algo”

“Pues para que sepan yo no quiero saber nada con esa pecho plano” – mintió descaradamente – “solo damos clases en el mismo Dojo, por eso les puedo decir que no es nada atractiva, parece mas un varón que una mujer”

“Pues si tu crees eso, allá tu, yo mejor me adelanto a ver que opina de salir con un chico tan apuesto como yo” – el timbre del receso sonó en ese momento y encaró para el lado donde charlaban las chicas, el castaño también lo siguió a ver que tal le iba a su compañero y para probar suerte. Ranma solo los siguió para que no se pasaran de listos.

“Disculpen preciosas señoritas” – dijo el rubio, acostumbrado a realizar este tipo de invitaciones – “tendría usted el agrado de acompañarme a tomar algo, por supuesto, yo invito”- con gesto de galantería, y expresamente dirigido hacia Akane, obviamente que Ranma no prometía quedarse callado

“Le agradezco su invitación” – responde la aludida con un dejo de ironía en la voz – “mis responsabilidades no me permiten en este momento aceptar su invitación”

Esto ya había tomado un cariz cómico y el rubio le siguió el juego, realmente quería invitarla – “Pues estaré disponible en el momento y lugar que usted desee, señorita” – e hizo una reverencia

“Si me disculpa” – el rubio levanto la vista, los espectadores estaban a punto de largar una carcajada, todos menos uno, por supuesto – “estoy comprometida, le agradezco su invitación

Los ojos del rubio se abrieron, pero sin dar el brazo a torcer – “Disculpe por favor, no sabía que estaba comprometida, pero me gustaría conocer a su futuro esposo, lo reto a duelo por una cita con usted”

Ranma al escuchar esas palabras se atragantó… no pensaba que las cosas iban a ir hasta tan lejos, y miró a Akane como diciéndole con la mirada ‘Yo lo reto y lo mato si es posible’, ella sin embargo continuó con la mirada impasible.

“Me halaga su interés por mi, pero temo decepcionarlo, mi prometido es un artista marcial de renombre” – Ranma miraba sorprendido como sutilmente lo describía, el orgullo le salía por los poros al escuchar a hablar a Akane así de el – “temo que usted no podrá hacerle frente”

“¿Por qué esta tan segura? Yo practico Kendo desde que tengo memoria, bien podría hacerle frente”

Un Kuno de la universidad, lo que me faltaba’ pensaba Ranma

“Oye Saotome” – de pronto Akane le dirigió la mirada y era lógico, quería que le siguiera el juego – “tu conoces a mi prometido y eres casi tan fuerte como él” – recalcó bajito – “porque no tienen el encuentro ustedes así este caballero se entera que no puede hacerle frente”

“¡Ja! Para ser tu prometido debe ser fuerte– espetó el rubio, ya con desgano y algo irritado por el rumbo que había tomado la conversación – “pero es un cobarde si deja que Saotome tome su lugar”

“¡Okey! El encuentro será esta tarde en el Dojo Tendo” – Ranma entró de lleno en la conversación, estaba altamente irritado, no le gustaba que le llamaran cobarde, a el, Ranma Saotome, que jamás había perdido un encuentro, mucho menos cuando Akane era el premio.

“Y tu que te metes, ¿Eh, Saotome?” – La mirada de alarma de Akane era evidente, pero Ranma la miro ya mas calmado y algo, poquito, tranquilizó a la muchacha.

“Hoy a las 4 de la tarde en el Dojo Tendo” – sonó el timbre para terminar el receso – “Te espero” – agregó sin mas y se dirigió a su lugar, el profesor entró de inmediato y no quedó otra que tomar sus lugares, la clase daría comienzo. ‘Ranma, ¿porque hiciste eso? Ahora todos lo van a saber’

“Oye Akane, ¿eso quiere decir que Saotome es tu prometido?” – Akane seguía en sus pensamientos, no contesto – “hey, Akane, respóndeme”

El profesor, un viejo malhumorado, le llamo la atención a la joven que estaba haciendo alboroto y continuó la clase.

Akane pensativa por lo que iría a pasar hoy por la tarde, el duelo entre Ranma y el rubio, ahora todos lo sabrían… a ella particularmente no le importaba, pero sabia todos los problemas que eso ocasionaria, pensar que hasta ahora había estado todo tan tranquilo.

Al terminar la clase, salieron del aula como bala, primero Akane escapando de las acosadoras preguntas de sus amigas, y unos instantes después salió Ranma que la alcanzó para volver a casa juntos.

“Creo que las cosas se me fueron un poco de las manos” – admitió de repente Akane – “ahora se van a enterar del compromiso, y todo va a ser un gran lio

“Pues yo no lo creo así, mejor que se enteren de una vez, no quiero que nadie te ande invitando, aparte que no siempre tengo la suerte de estar cerca, por cualquier cosa” – el se escuchaba seguro – “aparte no voy a permitir que te tomen como un juguete para ellos, mucho menos que me llamen cobarde”

“¿Por eso le dijiste lo del duelo, porque te llamaron cobarde?” – pregunto ella un tanto triste

“No, porque habían estado halagando tu cuerpazo y tenia ganas de darle su merecido y encontré la excusa perfecta”

“¿Seguro que no es porque te llamaron cobarde?”

El aflojo su paso, y miró hacia atrás, ella venia un par de pasitos detrás de él sobre la reja que caminaban cada día, se acercó los pocos pasos que había de distancia, la tomó en brazos y saltando de tejado en tejado llegaron a la casa, recién la depositó cuando llegaron al tejado sobre la habitación de la muchacha.

“Seguro” – y aun con la muchacha en brazos la beso tiernamente, era el único lugar en la casa que podían estar juntos sin tener que casarse. Ambos eran inexpertos en el tema, pero poco a poco iban encontrándole gusto a esta nueva faceta de su relación. – “mi pequeña kawaiikune” – susurró el cariñosamente – “ya verás que a la tarde le voy a dar la lección de su vida y nadie volverá a molestarte”

“Baka! Si para mi eres el único” – musito ella – “¿estas seguro de hacer esto?”

“¡Claro que si!” – dijo el con su tono entusiasmado – “aparte yo jamás he perdido una pelea, y menos una donde tu, seas el premio” – el le sonrió tranquilizadoramente y la depositó en el tejado.

“Tengo preparado algo para el entrenamiento de hoy”- cambió bruscamente de tema – “quiero que aprendas la mayor cantidad de técnicas posibles” – dijo con tono altivo, ese que siempre usaba para enseñarle – “Kashii Tenshin Amaguriken” – Akane abrió los ojos – “se que a esta altura tu ya puedes aprenderlo tranquilamente, no te costará nada” – terminó con una sonrisa, mostrándole la confianza que le tenia.

“¿Estas seguro de esto, Ranma? A ti te costó trabajo aprenderla…”

“Si, porque con lo de la lengua de gato no me podía acercar a nada con calor, pero tranquila, como recordaras es mas fácil hacerlo con agua que con fuego, y así es menos peligroso” – le robó un pequeño beso, le guiño seductoramente uno de esos bonitos ojos azules y bajó del tejado, al instante ella comprendió, debían empezar ahora, o entre el duelo y los estudiantes acabarían sin entrenamiento. Saltó abajo y fue para el Dojo, donde hace instantes atrás había entrado su prometido, allí vio como el ya tenia todo preparado, varias peceras con peces dorados, y otra, Akane supuso que para el final, con las pirañas. Tal cual la feria donde Ranma aprendió a realizar este ataque.

“Vamos Akane, tienes que intentarlo, conoces las reglas, debes sacar todos los peces antes de que la redecilla de papel se rompa” – se sentó cómodamente a un lado de las peceras y espero a una temerosa Akane

“¿En realidad piensas que voy a poder?”

“No” – fue su tajante respuesta y la mirada de la joven era una mezcla de te mato y tristeza – “En realidad estoy seguro que lo vas a poder hacer”

Akane comenzó, con un poco de desgano, Ranma miraba impasible a su prometida, intentarlo e intentarlo, y alguna que otra vez le daba indicaciones, él era de la idea mas autodidacta y de la perseverancia, así que no se molestaba mucho mientras miraba a la pobre chica intentar e intentar.

“No puedo” – emitió quedadamente la muchacha

“Si lo haces así, lógico que no hayas podido sacar un solo pececito” – Ranma meditó un segundo la situación y evaluó lo que estaba faltando en el ambiente – “Akane… yo no quiero tener por esposa a una debilucha que se da por vencida así nomás” – El aura de Akane empezó a relucir, estaba a punto de mandarlo a volar – “pero bueno, no me queda otra, estoy comprometido y atado, que mas da” – se levanto de un salto y sin esperar respuesta se marcho.

Cabe aclarar que Akane era una furia andante, solo que esta vez había picado el bichito del orgullo y eso dolía, SI DOLIA, y mucho… mucho…

Miro con furia las peceras que tenía delante y continuó su práctica, esta vez obviamente, para el chico que había ideado el candente plan, tuvo más éxito y consiguió sacar todos los peces de una sola vez. En eso siente una presencia atrás de ella, pero el fue mas rápido.

“Ves, así vas mejorando, te faltaba un poquito de incentivo” – dijo el rodeándole la cintura y atrapándola por completo – “no es complicado, sabia que podías lograrlo” – la aprieta un poco mas contra si haciendo que la furia de la chica descienda y los colores de su cara hagan lo contrario – “vamos tienes que seguir intentando con el resto, ahora que ya viste que si podías debería de resultarte mas sencillo” – le robo un beso y se sentó en su antiguo lugar de espectador.

Akane, sorprendida con la actitud cariñosa de el y ya un poco mas entusiasmada, volvió a intentar su hazaña, no con furia, sino con mera concentración y nuevamente lo logra. Una sonrisa de satisfacción se vislumbra en el rostro de ambos. Intentó varias veces más antes de que Ranma le acercara las pirañas.

“Se que no te harán nada, concéntrate y lo lograrás” – y volvió a su lugar, era la prueba final.

Tomó aire profundamente, se concentró, observó a los pequeños seres que nadaban en el agua, exhaló lentamente y comenzó. Una a una las pirañas salían disparadas de la pecera y las disponía ordenadamente en cada uno de los cuencos que había alrededor de ella misma, a una velocidad realmente asombrosa para un simple mortal, no para los presentes en el amplio recinto. Una vez concluida la proeza, sonrió satisfactoriamente y sin esperar mayor aprobación de su sensei se lanzó a sus brazos.

“Lo has visto, ¡¡Lo logre!!” – ella se abrazó aun mas en los fuertes y protectores brazos de su prometido, el había comprendido que detrás de toda esa Akane orgullosa había como una niña pequeña que debía cuidar con mucho cariño, y eso, le encantaba.

“Te felicito, lo has aprendido muy rápido” – le susurró – “vamos, queda solo una cosa por hacer”

Salieron caminando como quien no quiere la cosa, al fin y al cabo su familia no sabían de los avances de los chicos y salieron para la parte de atrás de la casa, allí había preparada una pequeña fogata, lista para encender, el se adelantó, la prendió y dejo a Akane sentada frente a la fuente de calor.

Cuando regreso traía dos bolsas de Castañas dulces de Tientsin, arrojó una al fuego y miró como éste crujía. Se paro frente al fuego, se concentró, una leve aura comenzó a cubrirlo, y comenzó.

“Kashii Tenshin Amaguriken” – sus manos comenzaron a moverse velozmente, retirando una a una las castañas del fuego, una vez que tuvo en ambas manos todas las castañas, sonrió triunfalmente – “Te toca” – y tomo la otra bolsa y la arrojó al fuego.

Ella se acercó, tomo su posición, imitando a Ranma controló lo mas que pudo su aura, ella no tenia mucho control sobre esta, salvo cuando estaba enojada que fluía enfurecida, de ahí a controlarla, otra cosa, pero al menos lo intentó y Ranma se percató del detalle. En eso escucha la melodiosa voz de Akane.

“Kashii Tenshin Amaguriken” – y así como había pasado con el chico, sus manos se movieron a una velocidad alarmante, sacando en cada pasada una castaña hasta que termino con todas y miró triunfante a su prometido, lo había conseguido.

“¡¡¡Akane!!!¡¡¡Ranma!!! ¡¡¡Ya llegaron los alumnos!!!” – indicó Kasumi asomándose donde estaban los jóvenes

“Gracias Kasumi” – dejó las castañas y se dirigió al dojo, tendría que comenzar ella sola mientras el apagaba el fuego y dejaba todo en su lugar

“Buenas Tardes a todos” – saludó con propiedad al grupo de personas que estaba en el dojo formando filas, había menos que la primera vez, tal vez algunos desistieron, otros debían tener obligaciones que cumplir, cada día eran menos, quedaban los buenos nada mas – “prepárense a realizar los ejercicios de calentamiento” – la clase se dio sin ningún problema, al fin y al cabo era un día mas de entrenamiento en el Dojo Tendo.

A la hora señalada un retador apareció en las puertas del Dojo Tendo, Akane salió a su encuentro con su traje de combate, hacia instantes que había terminado de despedir al último alumno y se la notaba realmente cansada.

“Vengo a retar al cobarde que se hace llamar prometido de la señorita Akane Tendo” – inquirió el rubio con molestia en su voz.

Akane le mostró el camino hacia el dojo, allí estaba su padre, junto a sus hermanas y su tío. Ranma en su traje de combate esperando en el centro del lugar con cara de pocos amigos, al ingresar al lugar ella tomó asiento al lado de sus hermanas y espero.

El rubio miró extrañado a su rival y una sonrisa afectada apareció en su rostro, había comprendido muchas actitudes de ambos.

“Así que al final tu si eres el prometido de Akane”

“Exactamente” – tomando la posición de lucha – “comencemos”

“Como tu quieras” – increpo desafiante, Ranma obvio, ni se inmuto

La lucha comenzó, el rubio traía su espada de Kendo pero la había dejado a un lado, viendo a su oponente habia preferido ir de igual a igual. Así que lanzó un puñetazo dirigido al estomago de Ranma y luego otro hacia su costado, este los esquivaba con evidente facilidad. El rubio le propinó una patada que Ranma pudo bloquear y aprovechando la oportunidad lo barrió y este quedo tendido en el suelo.

“¿Te rindes? ¿Eso es todo lo que puedes hacer?” – tomando nuevamente su posición de lucha y dándole con sus dedos a su trenza para que fuera hacia su espalda nuevamente.

“No te creas que te va a resultar tan fácil” – inquirió el rubio y volvió a iniciar el ataque, mas veloz que el anterior, ahora en el rostro apuesto del joven de la trenza se podía ver que estaba disfrutando poco a poco del encuentro ‘Esto va a ser interesante, hace rato que no tengo un combate, pensando sobre eso ¿Dónde andará el cerdo de Ryoga?’ A pesar de estar pensando en la inmortalidad del cangrejo estaba esquivando un buen cóctel de patadas y puñetazos, parecía una forma, por lo sincronizado de los movimientos, el público presente no había emitido sonido ni movimiento alguno, la batalla que se desarrollaba se había puesto interesante.

Un salto aquí, una patada allá, unas vueltas en el aire, bloqueos, patadas, la lucha era una mezcla de golpes y saltos dignos de admirar, se notaba entretenimiento y placer en las caras de los afectados.

Ranma le propinó un golpe en la parte baja del abdomen y logró alcanzarlo, le había quitado el aire, el rubio se recuperó prontamente y se abalanzó nuevamente con una patada directo a la cabeza de su contraparte, este lo esquivo y como respuesta lanzo varios puños que el rubio bloqueo sin prisa, siguieron intercambiando golpes, ambos sabían que su oponente no había mostrado aun sus mejores cartas, era un leve calentamiento para ambos… al propinarse fuertes patadas y bloquearlas al mismo tiempo ambos emitieron un salto que los dejo en sus posiciones iniciales, sus miradas desafiantes ninguno estaba dispuesto a perder. El rubio camino lentamente y tomo su bokutou (NdA: es la espada de madera, como la de Kuno, ¿recuerdan?), había decidido que el calentamiento daba por finalizado.

Tomó la clásica pose de defensa del Kendo y miro escudriñando a Ranma, el había adoptado nuevamente la posición de defensa, sin ninguna arma.

“¿Piensas seguir peleando a manos vacías?”

“No suelo usar armas en el combate, comencemos”

Ahora el rubio se encargaba de atacar usando su espada, los golpes eran rápidos y certeros, Ranma los esquivaba y emitía golpes, pero su oponente también los esquivaba. Ambos ya estaban cansados de tantas vueltas, en eso, el chico de la trenza salta alto y cae de picado contra el rubio.

“Kashii Tenshin Amaguriken” – grito, y empezó a dar cientos de golpes por segundo a su oponente, que no se esperaba un ataque de esta naturaleza. Al cabo de unos instantes Ranma giro un par de vueltas en el aire y adopto nuevamente su posición de defensa, esperando la reacción del rubio. Unos instantes después el bokutou se rompió en miles de trocitos de madera, los ojos claros se abrieron desmesuradamente y luego cayó pesadamente al piso.

“Espero que te haya quedado claro” – Ranma se acercó y le tendió su mano, a pesar de todo era su compañero de universidad.

“Has sido un buen rival” – admitió el rubio parándose gracias a la ayuda de su compañero -“hacia rato que no tenia una pelea tan interesante, seguiré practicando. Quiero una revancha”

“Como quieras, aquí estaré”

“Ranma, ¿crees que él le dirá a todos sobre nuestro compromiso?”

“No lo se Akane” – ambos estaban pensativos sobre el tejado, tenían unos minutos antes de que Kasumi los llamara a cenar, estaban abrazados y disfrutando de los pocos momentos que podían estar así.

“Gracias” – le dice mientras se acurruca en su pecho

“¿uh? ¿Y eso por que?”

“Por haberme defendido hoy, y por haberme enseñado una de tus técnicas”- dijo ella, aun con los ojos cerrados y apoyada contra el – “y lo más importante” – su voz se había vuelto un susurro – “por estar así conmigo”

“Eso no me lo tienes que agradecer, haría cualquier cosa por ti y por estar contigo, eso ya lo sabes” – El se levantó, aun con ella abrazada y la miro desde su altura, ella se separo un poco y elevó la vista para cruzarse con la mirada de el, se estaban besando bajo la luz de la luna que empezaba a aparecer en el horizonte de la ciudad, nada podía ser mas perfecto.

Mientras tanto en otro lugar…

“¿¡QUE HAS VISTO QUE!?” – grito una joven desesperada

“Mire señorita, acá están las pruebas” – el pequeño hombre le acerco a la dama unas fotos, se podía ver una joven pareja abrazada, él, un chico alto, apuesto, atlético, su pelo estaba arreglado en una simple trenza y ella, una mujer con el pelo sobre los hombros del color azul como la noche.

“¡¡NO PUEDE SER!!”

Notas de Autora: Bueno, lo dejo acá, creo que es hora de incorporar un poco de problemas a estos dos tortolitos que no dejan un momento sin aprovechar, bien merecido lo tienen. Espero que les este gustado. Saludos y nos vemos en el próximo!!!

Clase 3: Entrenamiento de pareja

Clase-3

Ukyo se quedo en su negocio y Akane volvió a casa, allí encontró a Ranma.

“¿Qué paso que tardaste tanto?” – Increpó ni bien la vio – “¿Estas bien? ¿Por qué se te tendría que haber ocurrido pelear?”

“Ya Ranma, está todo bien, solo tuvimos una charla de chicas” – Akane termina diciendo esto con una de esas sonrisas que derriten al pobre chico.

Las clases se dictaron normalmente por Akane y todo siguió su tranquilo curso…

Clase 3: Entrenamiento de pareja

Los trámites ya estaban arreglados, Ranma y Akane estaban inscriptos en la misma universidad donde harían la carrera de Educación Física. Las clases en el Dojo iban más que bien, Akane iba mejorando cada día con su entrenamiento y Ranma cada día más orgulloso y mas embobado con Akane. Al menos ya no se la pasaba la mitad del tiempo volando por el cielo de Nerima. Luego de las vacaciones de verano, las clases del Dojo eran por la tarde y nuestros dos protagonistas debían cursar por la mañana, así que como siempre encontramos a Akane despertando con sus sutilezas a un muy relajado y dormido Ranma. Desayunan apurados y salen corriendo hacia la universidad, hay cosas que por mas que el tiempo pase, nunca cambian, por suerte.

Ranma caminando por la cerca y Akane, detrás de el, si, iban practicando, ahora como en vez de practicar tenían que ir a clases lo habían decidido así. Debían aprovechar cada tiempo libre porque sino todo el entrenamiento del verano seria totalmente inútil.

“Ranma” – Comenta Akane que venia detrás de su prometido y el la mira prestándole atención – “No digas nada del compromiso en la universidad, aprovechemos que somos nuevos y evitemos los problemas que tuvimos en la secundaria” – Termina diciendo con la cabeza hacia abajo

“Esta bien, si es lo que tu quieres yo no diré nada” – contesta el con un leve tono de enojo en la voz.

“Gracias Ranma, te debo una” – Akane lo pasa de un salto y le sonríe – “Vamos, llegaremos tarde, tampoco quiero que esto pase igual que en la secundaria”

Ambos fueron presentados por el profesor de turno y tomaron asiento, Ranma cerca de unos chicos que le habían hecho señas para que se acerque y lo mismo Akane con un grupo de chicas. Ahora las horas del día apenas alcanzaban para todo lo que hacían estos chicos. Por la mañana cursaban la universidad, por suerte les tocaban todas las clases juntos, aunque se sentaran separados y actuaran como meros conocidos, por la tarde las clases del dojo, y por la noche los entrenamientos, mas los pocos minutos que podían aprovechar del día. Rápidamente se hicieron de su propio grupo de amigos.

“Akane” – le dice una chica de pelo castaño y largo atado en una cola – “Hoy a la tarde cuando salimos, ¿vamos al cine?”

“Lo siento, tengo planes por las tardes, discúlpame”

“¿Y se puede saber que clase de planes?” – Intervino otra chica de pelo negro corto – “Acaso hay algo que no nos has contado, ¿eh Akane?” – esto ultimo lo había dicho en un tomo un poco acusativo y comprometedor

“¡Oigan! Que se piensan. Tengo que dar clases. Mi familia es la dueña de un dojo y yo doy las clases.” – Y un poco mas bajo aclaro – “malpensadas”

“Si… como no… y por eso es que siempre te vas acompañada de Saotome, ¿cierto Akane?” – había dicho en un tono malicioso la primera chica, la castaña

“¿Qué tipo de clases dan en ese Dojo?” – Agrego la morena

“¡¡Hey!!, yo no tengo nada que ver con él, es solo un conocido de la secundaria, eso es todo” – se justifico, y un leve muy leve rubor apareció en sus mejillas, aunque… por muy chiquito que haya sido, sus dos amigas lo notaron de inmediato, a pesar del poco tiempo que se conocían sabían sacarle las mañas a Akane

“Y porque el sonrojo, ¿eh, Akane?”

“Supuestamente no tienen nada que ver, ¿o si?”

“¡¡¡No!!! Claro que no, yo con él no tengo nada que ver”

“Ahh… entonces no te molestará que lo invite a salir, ¿cierto?”

“¡Estas loca! ¿Por qué habría de molestarme, justo a mi?”

“¡¡¡Heee!!! ¡¡¡Akane, vamos!!! ¡¡¡Es tarde!!!” – Indicó Ranma un tanto mas alejado de las chicas

“Claro… y no tienen nada que ver”

“Si hasta parecen novios”

Akane no soportando mas las burlas de sus amigas se fue con una cara que no admitía mucha replica y las miro con profundo enfado. Ellas, aun burlándose le sacaron la lengua en señal de broma, pero solo provocaron que ella se enfadara un poco mas, agradezcamos que no las mandara a volar por ningún lado.

“No deberías interrumpir, dijimos que íbamos a aparentar no conocernos” – porfió ella aun enojada por la conversación de sus amigas y desquitándose con el pobre muchacho

“uhh que mal humor tenemos en el día de hoy, ¿Qué te paso Akane?”

“Nada que te interese, no te metas en mis asuntos”

“Oye oye, yo no te he hecho nada para que me trates así, solo… que… bueno… es que…” – y el balbuceo era obvio, el chico se puso nervioso – “estaba… eh… solo que… bueno… tu sabes…”

“No, yo no se nada, y supuestamente de ti se menos” – contesto ella aun de mala manera

“eh… es que”- y ya hablando muy bajito – “estaba preocupado por ti”

“¿Qué dijiste Ranma?” – Pregunto frenándose en la reja haciendo que el casi se la lleve puesta y caigan los dos al canal, por suerte, nada de eso paso

“Nada, pues no dije nada, es inútil que trate de decirte algo, siempre me lo tomas a mal”

Akane se dio vuelta mirándolo y con una de esas sonrisas que derriten hasta el polo sur, dedicada enteramente al el

“Gracias Ranma por preocuparte” – y bajando la cabeza, su rostro se cubrió con su pelo – “gracias también por haber estado entrenando todos estos meses, no tenias porque hacerlo y sin embargo te has tomado todas esas molestias por mi”

Ranma la mira y se da cuenta que ella no le esta haciendo ningún tipo de broma pesada ni nada por el estilo.

“No… es… nada… Akane… es… es es es es… un… pla… pla… placer”

“Sabes… es mejor hablar contigo que estar peleando…” – Le dice ella mientras comenzaba nuevamente a caminar por la cerca delante de el – “antes nos peleábamos mucho y casi no charlábamos, creo que después de estos años de conocernos, algo hemos crecido, ¿no lo crees así?”

“Yo creo que si nuestros padres nos ven demasiado bien en cualquier momento nos casan” – ya medio recuperado y retomando el paso tras de ella

“Yo preferiría elegir cuando casarme… esto de que me estén obligando e imponiendo cosas, no me siento segura de mi propia vida, todo el mundo decide por ella, yo que tendría que ser la que decide y soy la ultima tomada en cuenta”

“Ahora que lo dices, yo siento algo parecido, tengo los problemas que tengo por el irresponsable de mi viejo” – suspiro profundamente – “preferiría tener una vida mas normal, ahora en la universidad con los chicos y sin nadie molestando es lo mas cercano a eso, aunque siempre alguien se las arregla para presionarme de algo”

“Ukyo ya no está prometida contigo, solo queda Shampoo y la loca de Kodachi”

“En eso tienes razón, no se cual es el motivo por el que Ukyo decidió por ella misma romper el compromiso… a pesar de eso yo aun me siento en deuda con ella, mi viejo le robo el puesto después de todo y no me parece justo”

“En eso tienes razón, yo creo que tarde o temprano vas a encontrar la forma de pagar tu deuda con ella”

“Oye, Akane, ¿Por qué estabas tan enojada?”

Akane se sobresalta un poco ante la pregunta “No es nada, en serio, solo que estábamos charlando con mis amigas y se piensan cada cosa”

“Así que tus amigas también piensan raro”

“¿Cómo que también?”

“Los chicos… también se pensaron cualquier cosa de nosotros, antes de que te fuera a buscar”

“Ah… así que también a ti, pues… ¿Qué piensan ellos?”

“Pues, que te van a invitar a salir un día de estos” – por el tono en que lo dijo se notaba claramente que no le gustaba la idea

“¿Y que hay con eso?” – Pregunto ingenua Akane

“No deberían”

“¿Por qué?”

“Ya Akane, no me parece correcto, eso es todo”

“Pues yo diría que te pusiste celoso” – dijo ella haciéndole burla

El de pronto saltó, la tomó en brazos y brincó hacia lo mas alto del poste de luz que había cerca, era obvio que solo una persona podía estar parada ahí, así que Akane no pudo hacer mucho ademán por salirse o caería directo a la calle, con buena caída o no, era peligroso.

. “Y si me puse celoso, ¿Qué?, sos mi prometida al fin y al cabo”

Akane abrió los ojos como platos “¿que… esooooo que que que que tiene que ver?”

Ranma al darse cuenta de lo que había dicho saltó nuevamente sobre la vereda esta vez y la dejó en tierra firme saltando nuevamente a la cerca del costado, pobre Akane, aun no caía en cuenta.

“Vamos Akane, apurémonos o nuestros alumnos van a llegar antes que nosotros”

Y el chico salio corriendo lo más rápido que pudo dejando a una atónita y desconcertada Akane atrás.

Por poco ni llega a cambiarse para dar la clase, quedo en estado de shock varios minutos antes de reaccionar. Al darse cuenta salió corriendo hacia su casa, de verdad se le había hecho tarde, se cambio con su ropa de entrenamiento y se dirigió alDojo donde Ranma ya estaba haciendo el precalentamiento con los alumnos. Ella entró corriendo y Ranma la dejó hacerse cargo como había estado haciendo desde siempre, el solo supervisaba tanto la clase como a Akane, solo que hoy se encontraba bastante perdido.

Porque… ¿Por qué? Le dije eso… si yo no pienso así… yo no me pongo celoso por verla a ella con otros chicos… bueno… si un poco me molesta… AARRGGG no me molesta un poco, me molesta mucho… ella es MI prometida, y de nadie mas… como osan siquiera acercarse. GRGRGR’

Realmente el humor de Ranma iba de mal en peor, y no tuvo mejor suerte que entre sus pensamientos había terminado mirando nuevamente embobado como Akane hacía los ejercicios, que supervisión ni que nada, el estaba súper entretenido mirando como las gotas de sudor caían por el bello rostro de Akane y enmarcaban su fino cutis. Ahora el pelo como lo tenia mas largo podía hacer una cola alta para que no le molestara en su entrenamiento.

En estos meses de verano se habían acercado mucho, nada de viajes por la estratosfera ni nada por el estilo, solo charlas cordiales y de confianza, parecían dos viejos amigos. Era increíble no tener que estar peleando todo el día con ella, y tenía sus ventajas, las sonrisas eran cada vez más frecuentes y los golpes cada vez menos. Los bellos ojos marrones brillaban intensamente, mas de lo que lo hacían cuando estaban en la secundaria, pocas y contadas veces había visto ese brillo en los ojos de Akane, ahora que tomaba en cuenta, eran las pocas veces que el le decía un cumplido o era amable, ahora claro, ambos un poco mas grandes, mas maduros, no tan infantiles, habían dejado atrás las peleas inútiles para convertirlas en charlas amistosas y cumplidos, con razón ahora brillaban de ese modo tan especial. (NdA: Le acercamos un balde para la baba a nuestro protagonista que lo necesita).

¿Cuándo fue el momento en que los sentimientos habían cambiado tanto? El siempre le decía marimacho, pecho plano, ladrillo, ahora todos esos insultos eran como irrelevantes. Desde la primera vez que la vio sonreír supo que era especial, no le dieron tiempo para elegir su prometida, ya que directamente la mandaron a la jaula del león sus dos queridas hermanas, pero que hubiera pasado si le daban oportunidad… si, el lo sabia, después de ver esa hermosa sonrisa y lo amable que había sido, ella era su candidata.

Pero, las cosas no se habían dado así. Al principio les costó llevarse bien, entre insultos y peleas, siempre se estaban ayudando, obviamente sin ser muy evidentes ¿Por qué? Hoy diría que obvio, pero antes, porque no tenían salida. No querían mostrar sus verdaderos sentimientos, y hablo en plural porque no es él solo, sino ambos los que tenían este problema. Con tanta gente alrededor era imposible algo así… entre Shampoo que no sabia si matarlo o amarlo, Ukyo con sus comidas, Kodachi con su risa insoportable, era todo un verdadero descontrol, eso sumado a que el era un inseguro y nunca en su vida se decidió por nada tenemos como resultado: un adolescente indeciso seguido por un montón de prometidas locas. Viéndolo de esta manera hasta suena gracioso, lo que no es gracioso es estar en el medio de todo el lío ese.

Ranma zarandea su cabeza para olvidar todos estos pensamientos que habían ingresado en su mente y al salir del estado de shock se encuentra a Akane a no más de 5 centímetros de su rostro.

“Oye, Ranma, ¿sucede algo? Te han saludado los alumnos, se han retirado, estoy intentando que me mires pero sigues perdido” – Akane levanta suavemente el flequillo de Ranma posando su mano en su frente – “¿Tenés fiebre? ¿Te sentís mal?”

Pobre chico, se despertó con semejante vista y a lo único que atino es a desmayarse. Akane salió corriendo del dojo y cuando volvió traía consigo unos paños fríos, Ranma estaba acostado en el suelo y ella se había encargado de ponerle el paño sobre la frente y se sentó a su lado a esperar que despertara. Ella cada tanto le revisaba si tenía fiebre, aun no entendió que ocurría con su prometido.

En eso Ranma se retuerce en sueños.

“Aka… ne… es… mi… pro… meti… da… no la… ¡toques!” – Se retorció un poco mas y Akane lo miraba enternecida y le acarició suavemente la frente – “Akane…” – y una sonrisa se dibujó en el rostro de Ranma, ya dormía un poco mas tranquilo.

Akane esta cuidándolo como si se tratara de un niño pequeño, estaba acariciando la cabeza para que se sintiera tranquilo y mirándolo como pocas veces en su vida.

Se ve tan tierno así dormido’ Akane tomo la mano de Ranma y comenzó a acariciarla con su mayor paciencia y ternura esperando que el despierte y se encuentre bien, pero el parecía sumido en algún sueño bastante agradable a juzgar por la sonrisa de su rostro.

Cuando dejamos de pelearnos para llegar a ser esto que hoy somos, no se como describirlo, sos la persona en que mas confío, estas ahí cuando algo me sucede y puedo hablar contigo sin tener que mandarte a volar. ¿Cuándo ocurrió esto? Al principio nos llevábamos como perro y gato, pero tanta pelea ha terminado en una relación de amigos, porque, ¿eso es lo que somos, cierto? Yo se perfectamente que no quiero eso para nosotros, pero tu, siempre te encargas de darme mensajes que no comprendo. Te encargas de salvarme, cuidarme y protegerme incluso a costa de tu vida, pero siempre aparece alguien y se va todo igual que como vino, no te haces cargo de nada y no eres capaz de tomar una decisión acerca de a cual de tus prometidas quieres. Creo que ya me he acostumbrado un poco a eso y ahora, bueno, resulto mejor, estoy mas tiempo contigo que cualquiera de ellas y me estas tratando mucho mejor ¿Significare algo para ti? El día que decidiste entrenarme yo te conté lo que mas me oprimía y no te burlaste ni reíste a costa mía como hubieras hecho tiempo atrás, creo que has madurado un poco, y creo que yo también, no tengo ningún reparo ahora en estar cuidándote un poco, tantas veces lo has hecho tu por mi, que una vez que cambiemos los papeles. Aparte, aunque no te lo admita, me siento muy a gusto así, verte sonreír es un verdadero placer, tan tranquilo que estas, ojala cuando estuvieras despierto seas aunque sea un poquito tranquilo y no ese torbellino que se lleva todo por delante, no se porque te desmayaste, solo espero que estés bien y te despiertes pronto así puedo disfrutar de tu compañía’

En eso Ranma se revolvió notablemente, y Akane dejó una mano sobre la del chico la otra se fijo de tomarle la fiebre nuevamente, había estado cambiando los paños, en eso el chico se gira y logra caer sobre una sorprendida Akane, Ranma había logrado que su brazo atrape a Akane y ella había tenido un encuentro cercano con el torso de el.

“mm… Akane” – Se removió un poco mas acurrucando a su sonrojada y petrificada prometida junto a el.

La escena era un ternura total, Ranma dormido, con el paño a su costado tirado, abrazando a una joven de cabellos azulados que estaba muy bien acurrucada en su pecho, altamente sonrojada, pero, admitámoslo, nada incomoda. Poco a poco Akane también fue invadida por el sueño y se quedó plácidamente dormida en los brazos de su prometido. Milagrosamente en la casa Tendo esta joven pareja no había recibido ninguna interrupción.

Ranma poco a poco comenzó a abrir los ojos, se sentía un poco aturdido después del desmayo, pero entre el entrenamiento, la universidad y sus propios pensamientos era algo que lo tenía agotado. En eso se mueve un poco y nota que está algo pesado, mira hacia abajo y solo puede ver una cabellera azul sobre su brazo, y una respiración tranquila sobre su pecho, pobre chico, recibió otro sustito, pero esta vez por suerte no se desmayó. Movió un poco el brazo que se encontraba de “almohada” a la chica y ella se removió un poquito mirando hacia arriba con sus ojos café aun a medio abrir por el sueño. El la miraba con una ternura insólita, sus ojos azules irradiaban calma, paz y si, demasiada felicidad junta, preguntándose aun que hacia su prometida durmiendo tan pacíficamente así con el, estaba claro que se llevaban mejor, ¿pero estos extremos? Ella terminó de abrir sus ojos y se cruzaron con esas piscinas azules que la miraban calmada, pronto un fuerte rubor la cubrió e intentó salirse del lugar pero un fuerte brazo la detuvo, la estaba abrazando por la cintura sin mucha intención de soltarla.

“Ranma ¿Qué haces? Déjame salir”

“Primero debería preguntar ¿Qué haces tu ahí?”

“Eh… bueno… te desmayaste… y mientras estabas dormido termine aquí, ya suéltame Ranma”

“Si te quisieras soltar te hubieras soltado sola, tontita”

Akane no sabia para donde salir, pero no salía para ningún lado, ¿raro no?

“Shhh… no te enfades, no me molesta estar así contigo”

“que, que, que, ¿Qué has… dicho, Ranma?”

“¿A ti te molesta? Pues porque si es así no parece”

“Debo estar soñando, me debo haber golpeado fuerte, tu nunca eres amable conmigo ni te comportas así”

“Cabe decir que tu tampoco eres muy suave conmigo”

“Tu siempre me insultas” – Akane se enfadó un poco y como que hizo ademán de soltarse pero los brazos de el no se movieron de su posición, al contrario, apretaron un poco mas – “siempre eres tu quien me esta diciendo cosas, que cocino mal, que soy una pechos planos, que Ukyo, Shampoo o incluso Kodachi son mejores que yo, ¿Qué pretendes de mi ahora?”

“No pretendo nada, solo quedarme así, estoy muy a gusto sabias ¿tu no?”

“¿eh?, parece que algo en serio te hizo mal”

“Sigues sin responder mi pregunta, Akane”

Akane masculló algo enfadada pero sin poderse mover ahí, tampoco iba a decirle que muy incomoda no se sentía, intento movilizarse nuevamente pero el solo mantenía firme su abrazo. Luego de que los intentos de escape cesaran nuevamente, el sacó su mano de su cómoda posición en la cintura de Akane y le tomo el mentón, haciendo que la chica lo mirara.

“Sabes que nada de lo que te digo es cierto, solo que me gusta hacerte enfadar, es la manera mas fácil de lidiar contigo ¿sabes?”

Aquellos hermosos ojos azules no habían dudado un segundo, se sentía audaz en ese momento y controlando la situación de esa manera, que no debía darse el lujo de perderla así como así. Los ojos café de su prometida no estaban para nada enojados, su aura era tranquila, bueno, tranquila con respecto al enojo, porque su corazón estaba latiendo a mil por hora, y creo que me quedo corta. El notaba todo esto, pero aun no le había sacado nada claro a Akane, lo sabia, lo sabia, pero hasta que ella no diera el brazo a torcer, el tampoco lo haría, solo habían sido un par de indirectas y ¡¡ELLA NO AFLOJABA!! Parece que tantos insultos y tantos maltratos la habían logrado cerrar visiblemente, sus pupilas la delataban, él lo sabía claramente. ‘Por dios niña, envíale esos sentimientos a tu boca’

“Claro… si… seguro…” – afirmo ella desafiante – “¿porque tendría que creerte justo ahora, si desde que nos conocemos has estado insultándome?” – Ella bajo la mirada triste – “seguro que esta es otra de tus tontas bromas”

“Akane” – el volvió a tomar su mentón y hacer que la chica lo mirara – “creo que nunca hable mas en serio, algún día tendría que hacerlo”

Ella solo se limito esta vez a abrazarlo fuertemente por la cintura, pegando su cuerpo al de él, como si no quisiera escapar de este sueño, aun no entendía porque ese juego tonto con ella. El mientras la miraba, totalmente enternecido y colorado, jamás hubiera pensado que palabras así saldrían de su boca así como si nada, era la primera vez que estaba siendo sincero con ella, y ella antes de contestar o nada solo lo abrazo, estaba realmente asustada, temblaba imperceptiblemente, por lo que él solo se limitó a acariciar su sedoso cabello. En eso ella se mueve, suelta su abrazo y se sienta en el suelo del Dojo, con ambas piernas cruzadas, y lo mira con esos ojos marrones llenos de ternura, cariño, comprensión y si, amor.

“Gracias Ranma por haber dicho todo eso, pero no te sientas culpable por nada, los insultos ya pasaron y si ahora nos llevamos bien, es suficiente para mi. No hace falta que fuerces este tipo de cosas, en serio”

Sin esperar respuestas ni nada, tomo el agua y el paño que había traído para curarlo y abandonó el Dojo dejando a su prometido con la boca abierta y sin poder emitir sonido. ‘¡Diablos! Una vez que hablo en serio y se piensa que la estoy cargando, esto es el colmo… aunque… que bien se sentía tenerla en mis brazos, yo se perfectamente que ella dijo una cosa y pensaba otra, de lo contrario se hubiera movido o me hubiera mandado a volar, estoy seguro. Ya vera que lo que le estoy diciendo no es solo una tonta broma, ya veras Akane’

Mientras tanto… la otra personita caminaba directo a darse un baño de agua caliente, estaba necesitando mucho relajarse ese día.

Una vez que se lavo, entro a la bañera que ya había llenado previamente de agua caliente, las clases y el entrenamiento habían sido duros, pero eso no era lo que le preocupaba, sino eran las palabras de él. Ella se pensó que habían sido una broma, pero ¿y si no era así? ¿Había una pequeña posibilidad de que eso no fuera realmente una broma? Pensó nuevamente en lo ocurrido… ‘no se puso nervioso, su expresión no era la de su característica burla, y me abrazó, no se quejo de que haya estado en esa posición, yo tendría que haberme ido inmediatamente, no dejarme estar y haber caído en sus brazos, pero… se sentía tan bien, lo había estado esperando tanto y… ¿lo deje escapar? Bah, seguro cuando se cruce con Shampoo o Kodachi las va a tratar igual que siempre y a mí me va a mandar algún insulto, como siempre… seria todo tan distinto si me demostraras que en verdad te intereso… Ranma…’

Había pasado un largo rato ella metida en la bañera, su cuerpo empezaba a arrugarse por tanto remojo, así que lentamente y dejando atrás sus pensamientos se secó y fue rumbo a su habitación, seguramente su hermana ya estaba pronta a llamar, casi era hora de cenar.

Pasaron unos instantes y Kasumi llamó a toda la familia, cenaron todos tranquilamente, la charla era la acostumbrada pero había dos comensales en la mesa que no emitían palabra, solo estaban concentrados en la cena, se notaba en el ambiente que ambos estaban nerviosos, seguramente algo había pasado pero nadie preguntaba nada. Obviamente Soun y Genma no habían notado el nerviosismo presente, solo las hermanas mayores de Akane, porque si ambos padres lo notaban: “Boda” siempre era lo mismo, cambiaban un poco de actitud y sus padres querían casarlos a toda costa.

Ranma terminó de cenar y se levantó imprevistamente de la mesa, saludó con propiedad y se dirigió al piso superior de la residencia, empezaría a poner en marcha su plan, así que sacó una carta de su remera roja característica y la deslizó bajo la puerta de la habitación de su prometida, hecho esto siguió camino a su habitación. Solo era cuestión de tiempo.

Akane al cabo de unos minutos termino de cenar y se dirigió a su habitación y al entrar encontró un sobre.

“Kasumi, ¿piensas que ocurrió algo entre ellos?”

“No lo se Nabiki, estaban algo raros”

“Hijas ¿hay algo que deseen contarle a su padre y a su tío?”

“No papa, no es nada, si me disculpan” – Kasumi comenzó a levantar la mesa y se dirigió a la cocina a terminar de acomodar todo mientras que Nabiki si había quedado mirando la telenovela. Soun y Genma se miraron extrañados y pronto se pusieron a jugar una partida de shogi.

Akane:

Te espero mañana por la tarde en el parque, al lado de la fuente, tú sabes donde. Voy a estar esperando ansiosamente, atentamente…

Ranma Saotome, tu prometido.

El susto tremendo, la alegría inmensa, la sorpresa, tenia un monton de emociones acumuladas. Akane leyó y releyó la carta de su prometido, entonces ¿no era una broma lo que le dijo? Lo del poste de luz, lo del Dojo, no había sido una broma, porque… esto era lo que ella estaba pensando… ¿¿¿¡¡¡UNA CITA!!!??? Se dejó caer en su cama con una sonrisa de satisfacción en su rostro.

El chico no era que no estaba nervioso, había llegado el momento de la verdad, le diría todo a Akane y pondría al resto de las prometidas en su lugar, si, eso tenía que ser. Se había pasado toda su secundaria ocultando lo obvio, ahora el ya era casi un adulto, tenia responsabilidades, bah quien le creía eso, estaba loco por su autentica prometida y no aguantaba mas. Se revolvió en su futón, estaba auténticamente nervioso por el día que le esperaba mañana. Pronto sus pensamientos solo admiraban la hermosa sonrisa de la chica y se quedo profundamente dormido con una mueca feliz en su apuesto rostro.

Luego de los primeros instantes de felicidad extrema, leyó una vez mas la carta, aun estando acostada en su cama con la ropa puesta y nuevamente una sonrisa se extendió en su rostro. Se levantó, abrió su armario y se puso a examinar sus vestidos, buscando el más conveniente para mañana, encontró el adecuado y lo puso sobre su silla de escritorio. Se cambió rápidamente y se puso su pijama, se acostó y luego de dar un par de vueltas en su cama, se quedo profundamente dormida esperando ansiosa la tarde del domingo.

Al día siguiente…

Un joven ni bien término de almorzar, vestido con un traje chino verde y una gorra haciendo juego con una estrella roja al frente salio apurado hacia el centro de la ciudad, obviamente en busca de algo.

Un rato más tarde una hermosa chica de cabello azulado sale con paso firme, y algo nervioso hacia el parque.

Justamente en ese lugar el chico de la trenza estaba esperándola sentado en una de las bancas junto a la fuente, había llegado temprano y estaba repasando mentalmente lo que iban a hacer, no era como la ultima vez que había salido a una cita con el provecho de molestar a Nabiki, esta vez era en serio, estaba aterrado.

Al cabo de unos minutos, se acerca al joven vestido de verde una preciosa señorita, con un vestido blanco que cubría sus tobillos dejando afuera unos zapatos blancos de tacón bajo, una vincha sostenía su pelo dejándolo caer sobre sus hombros, su mirada baja y sus mejillas levemente rosadas, un verdadero ensueño.

Ranma se paró frente a ella, admirándola de pies a cabeza, ya de por si era hermosa, pero verla así de arreglada, un tenue maquillaje, sus ojos emocionados y su sonrisa lo tenían hechizado, cada vez estaba mas seguro de lo que le iba a decir. Tomo el ramo de rosas que había comprado al salir de su casa y se lo entregó con una hermosa sonrisa en su rostro, ella lo acepto felizmente y sonrió en modo de agradecimiento. Luego se acerco a la muchacha y le tendió su brazo, ella comprendió a lo que se refería y le extendió su mano, ambos salieron del parque tomados del brazo, aun sin dirigirse palabras, pero no hacia falta, las miradas lo eran todo.

Caminaron lentamente, Ranma estaba guiando, pronto estaban en el cine mirando una película, al terminar salieron comentándola animadamente, y el chico siguió su camino hacia una heladería. Antes las había visitado con ella pero siempre en forma de chica porque le daba vergüenza, hoy iba a dejar todos los prejuicios atrás e iba a entrar como hombre, así lo hizo, pidieron dos helados, siguieron charlando, sobre el entrenamientos, los alumnos, distintos temas triviales, aun no habían llegado a nada. Cuando salieron de la heladería Ranma pasó su brazo por el hombro de Akane y la trajo contra si. Ella solo se dejó llevar, ya era bastante entrada la tarde y Ranma los dirigió hacia el parque, de pronto la tomó en brazos y saltaron una gran reja, siguió el camino aun con Akane en brazos y en un par de saltos mas estaban en la parte alta de un árbol, con grandes troncos, la depositó en una de sus ramas y se sentó a su lado.

“Espero que te guste el lugar” – indicó el mirando hacia el horizonte, se podía ver toda la ciudad.

“Es hermoso, tiene una vista verdaderamente preciosa” – respondió ella amablemente

El nuevamente paso su brazo por los hombros de Akane y ella se acomodó en su pecho, se sentía muy a gusto y tranquila estando así.

“Sabes Akane” – nuevamente el interrumpió el silencio que se extendía sobre ellos mientras mas luces se encendían en la ciudad, el atardecer se veia en el horizonte, era un momento privilegiado del día y se encontraban solos, no habia muchos momentos tan oportunos como este – “la pase muy bien esta tarde contigo”

“Yo también, gracias por la salida, no me dejaste invitar nada”

“Claro que no, al fin y al cabo yo te invite en primer lugar” – tomó aire, debía darse valor – “¿Akane?”

“mm… dime Ranma”

El se separo un poco de su posición y la miro a los ojos, el momento había llegado, el sol aun no se ocultaba del todo, los destellos dorados iluminaban al rostro de la muchacha haciéndolo parecer angelical, todo el día había pasado como un sueño, nunca hubiera pensado que podía pasarlo tan bien junto a ella, sin embargo se seguía sorprendiendo. La miro profundamente, y se dejó inundar por sus ojos chocolate, poso sus manos en su cintura y la levanto como de una pluma se tratase, la sentó en sus piernas, ella estaba algo sonrojada pero no había hecho nada por soltarse. Estuvo mirándola unos instantes más, ella por temor a caerse se había sostenido de su camisa verde, estrujándola un poco con sus delicadas manos, obviamente el no iba a permitir que se cayese de semejante altura, pero estaba muy a gusto con las manos de la chica sobre su torso.

“Sabes, lamento cada insulto que te dije…” – comenzó el mirando hacia el horizonte, la mirada fija, pensativo – “creo que aun no había comprendido cuan importante y necesaria eras para mi vida” – un leve suspiro, Akane lo miraba expectante, no queriendo interrumpir este magico momento – “cuando casi te pierdo en Jusenkyo comprendí se que luego te lo negué, como siempre, creo que aun no tenia el valor de decírtelo, tu ya conoces el resto de la historia” – dijo el con voz apagada y un leve toque de tristeza, aun así continuo – “creo que a partir de ahí una parte de mi si lo entendió, el resto seguía pensando como un adolescente y comportándose como tal, pero… gracias a que a nuestros padres se les ocurrió la brillante idea de dar clases en el dojo, tendría la posibilidad de compartir mas tiempo contigo y a la vez, tuve y tengo la dicha de entrenarte, ¿sabes que eres una excelente alumna? Aprendes rápido” – ella solo movió la cabeza afirmativamente y siguió en silencio escuchando las palabras de Ranma

“he podido ver que tras esa cara enojada de siempre y nuestras peleas, hay una persona amable que se preocupa por los demás, yo sabia que eras así, solo que antes no lo demostrabas tanto, supongo que por la misma razón que yo, un poco de vergüenza y orgullo” – ahora el dirigió la mirada hacia ella, y paso sus manos alrededor de la chica que tenia sentada en sus piernas – “¿Sabes? Hoy me has demostrado que no valen la pena ni el orgullo ni la vergüenza si estoy contigo, tu misma viste como entre a la heladería sin que nada me importara” – ella sonrió asintiendo y el continuo, era hermoso poder tenerla así

– “Akane… – su voz se dulcificó aun mas, si es que eso era posible, con una de sus manos tomo una de las mejillas de ella y la acarició suavemente, ante el contacto ella se estremeció, jamás había sentido algo así – “Te amo” – ella entro en un estado de ensoñación aun mayor, y el poco a poco se iba acercando a los labios rosados levemente maquillados de su prometida, no queriéndola asustar ni nada por el estilo, ella se recupero a centímetros de los labios de el.

“Ranma…” – el instantáneamente se frenó esperando lo peor, lo había arruinado, sin embargo permaneció quieto esperando que ella continué con la frase

– “Te amo” – y cubrió el resto de distancia que había entre los dos.

Sus alientos se mezclaron, sus ojos se cerraron y sus labios se unieron definitivamente, a partir de ahora nada ni nadie podrá separarlos, el sol se había puesto y daba lugar a las primeras estrellas, era una noche cálida. El beso continuo unos minutos, ninguno quería romper la mágica unión que habían formado, cuando finalmente se alejaron unos milímetros, sus rostros se veian sonrojados, sus miradas se cruzaron, no hacían falta mas palabras, simplemente se abrazaron.

Notas de la autora: Aaarrggg!!! Como me costó esto!!! Espero que les haya gustado como me quedó, me extendí bastante pero no podía dejar nada afuera y ya que era un “entrenamiento de pareja” me pareció justo hacerlo bien completo. ¿Qué se dirán luego de esto? ¿Les dirán a sus familias? ¿Y las prometidas? ¿La universidad? Jajaja ni yo lo se… se que voy a seguir escribiendo… me agarro gustito ahora.

Bueno, estuve todo un día para escribir esto, le puse mucho empeño y me esforcé, quiero saber que opinan!!!

Terminado el día Miércoles 27 de diciembre de 2006.

Mail: nodoka_carla@hotmail.com

Los veo en el próximo!!!

Ukyo se quedo en su negocio y Akane volvió a casa, allí encontró a Ranma.
“¿Qué paso que tardaste tanto?” – Increpó ni bien la vio – “¿Estas bien? ¿Por qué se te tendría que haber ocurrido pelear?”
“Ya Ranma, está todo bien, solo tuvimos una charla de chicas” – Akane termina diciendo esto con una de esas sonrisas que derriten al pobre chico.
Las clases se dictaron normalmente por Akane y todo siguió su tranquilo curso…Clase 3: Entrenamiento de pareja

Los trámites ya estaban arreglados, Ranma y Akane estaban inscriptos en la misma universidad donde harían la carrera de Educación Física. Las clases en el dojo iban más que bien, Akane iba mejorando cada día con su entrenamiento y Ranma cada día más orgulloso y mas embobado con Akane. Al menos ya no se la pasaba la mitad del tiempo volando por el cielo de Nerima. Luego de las vacaciones de verano, las clases del dojo eran por la tarde y nuestros dos protagonistas debían cursar por la mañana, así que como siempre encontramos a Akane despertando con sus sutilezas a un muy relajado y dormido Ranma. Desayunan apurados y salen corriendo hacia la universidad, hay cosas que por mas que el tiempo pase, nunca cambian, por suerte.
Ranma caminando por la cerca y Akane, detrás de el, si, iban practicando, ahora como en vez de practicar tenían que ir a clases lo habían decidido así. Debían aprovechar cada tiempo libre porque sino todo el entrenamiento del verano seria totalmente inútil.

“Ranma” – Comenta Akane que venia detrás de su prometido y el la mira prestándole atención – “No digas nada del compromiso en la universidad, aprovechemos que somos nuevos y evitemos los problemas que tuvimos en la secundaria” – Termina diciendo con la cabeza hacia abajo
“Esta bien, si es lo que tu quieres yo no diré nada” – contesta el con un leve tono de enojo en la voz.
“Gracias Ranma, te debo una” – Akane lo pasa de un salto y le sonríe – “Vamos, llegaremos tarde, tampoco quiero que esto pase igual que en la secundaria”

Ambos fueron presentados por el profesor de turno y tomaron asiento, Ranma cerca de unos chicos que le habían hecho señas para que se acerque y lo mismo Akane con un grupo de chicas. Ahora las horas del día apenas alcanzaban para todo lo que hacían estos chicos. Por la mañana cursaban la universidad, por suerte les tocaban todas las clases juntos, aunque se sentaran separados y actuaran como meros conocidos, por la tarde las clases del dojo, y por la noche los entrenamientos, mas los pocos minutos que podían aprovechar del día. Rápidamente se hicieron de su propio grupo de amigos.

“Akane” – le dice una chica de pelo castaño y largo atado en una cola – “Hoy a la tarde cuando salimos, ¿vamos al cine?”
“Lo siento, tengo planes por las tardes, discúlpame”
“¿Y se puede saber que clase de planes?” – Intervino otra chica de pelo negro corto – “Acaso hay algo que no nos has contado, ¿eh Akane?” – esto ultimo lo había dicho en un tomo un poco acusativo y comprometedor
“¡Oigan! Que se piensan. Tengo que dar clases. Mi familia es la dueña de un dojo y yo doy las clases.” – Y un poco mas bajo aclaro – “malpensadas”
“Si… como no… y por eso es que siempre te vas acompañada de Saotome, ¿cierto Akane?” – había dicho en un tono malicioso la primera chica, la castaña
“¿Qué tipo de clases dan en ese Dojo?” – Agrego la morena
“¡¡Hey!!, yo no tengo nada que ver con él, es solo un conocido de la secundaria, eso es todo” – se justifico, y un leve muy leve rubor apareció en sus mejillas, aunque… por muy chiquito que haya sido, sus dos amigas lo notaron de inmediato, a pesar del poco tiempo que se conocían sabían sacarle las mañanas a Akane
“Y porque el sonrojo, ¿eh, Akane?”
“Supuestamente no tienen nada que ver, ¿o si?”
“¡¡¡No!!! Claro que no, yo con él no tengo nada que ver”
“Ahh… entonces no te molestará que lo invite a salir, ¿cierto?”
“¡Estas loca! ¿Por qué habría de molestarme, justo a mi?”
“¡¡¡Heee!!! ¡¡¡Akane, vamos!!! ¡¡¡Es tarde!!!” – Indicó Ranma un tanto mas alejado de las chicas
“Claro… y no tienen nada que ver”
“Si hasta parecen novios”

Akane no soportando mas las burlas de sus amigas se fue con una cara que no admitía mucha replica y las miro con profundo enfado. Ellas, aun burlándose le sacaron la lengua en señal de broma, pero solo provocaron que ella se enfadara un poco mas, agradezcamos que no las mandara a volar por ningún lado.

“No deberías interrumpir, dijimos que íbamos a aparentar no conocernos” – porfió ella aun enojada por la conversación de sus amigas y desquitándose con el pobre muchacho
“uhh que mal humor tenemos en el día de hoy, ¿Qué te paso Akane?”
“Nada que te interese, no te metas en mis asuntos”
“Oye oye, yo no te he hecho nada para que me trates así, solo… que… bueno… es que…” – y el balbuceo era obvio, el chico se puso nervioso – “estaba… eh… solo que… bueno… tu sabes…”
“No, yo no se nada, y supuestamente de ti se menos” – contesto ella aun de mala manera
“eh… es que”- y ya hablando muy bajito – “estaba preocupado por ti”
“¿Qué dijiste Ranma?” – Pregunto frenándose en la reja haciendo que el casi se la lleve puesta y caigan los dos al canal, por suerte, nada de eso paso
“Nada, pues no dije nada, es inútil que trate de decirte algo, siempre me lo tomas a mal”

Akane se dio vuelta mirándolo y con una de esas sonrisas que derriten hasta el polo sur, dedicada enteramente al el

“Gracias Ranma por preocuparte” – y bajando la cabeza, su rostro se cubrió con su pelo – “gracias también por haber estado entrenando todos estos meses, no tenias porque hacerlo y sin embargo te has tomado todas esas molestias por mi”
Ranma la mira y se da cuenta que ella no le esta haciendo ningún tipo de broma pesada ni nada por el estilo.
“No… es… nada… Akane… es… es es es es… un… pla… pla… placer”
“Sabes… es mejor hablar contigo que estar peleando…” – Le dice ella mientras comenzaba nuevamente a caminar por la cerca delante de el – “antes nos peleábamos mucho y casi no charlábamos, creo que después de estos años de conocernos, creo que algo hemos crecido, ¿no lo crees así?”
“Yo creo que si nuestros padres nos ven demasiado bien en cualquier momento nos casan” – ya medio recuperado y retomando el paso tras de ella
“Yo preferiría elegir cuando casarme… esto de que me estén obligando e imponiendo cosas, no me siento segura de mi propia vida si todo el mundo decide por ella, yo que tendría que ser la que lo hiciera soy la ultima tomada en cuenta”
“Ahora que lo dices, yo siento algo parecido, tengo los problemas que tengo por el irresponsable de mi viejo” – suspiro profundamente – “preferiría tener una vida mas normal, ahora en la universidad con los chicos y sin nadie molestando es lo mas cercano a eso, aunque siempre alguien se las arregla para presionarme de algo”
“Ukyo ya no está prometida contigo, solo queda Shampoo y la loca de Kodachi”
“En eso tienes razón, no se cual es el motivo por el que Ukyo decidió por ella misma romper el compromiso… a pesar de eso yo aun me siento en deuda con ella, mi viejo le robo el puesto después de todo y no me parece justo”
“En eso tienes razón, yo creo que tarde o temprano vas a encontrar la forma de pagar tu deuda con ella”
“Oye, Akane, ¿Por qué estabas tan enojada?”
Akane se sobresalta un poco ante la pregunta “No es nada, en serio, solo que estábamos charlando con mis amigas y se piensan cada cosa”
“Así que tus amigas también piensan raro”
“¿Cómo que también?”
“Los chicos… también se pensaron cualquier cosa de nosotros, antes de que te fuera a buscar”
“Ah… así que también a ti, pues… ¿Qué piensan ellos?”
“Pues, que te van a invitar a salir un día de estos” – por el tono en que lo dijo se notaba claramente que no le gustaba la idea
“¿Y que hay con eso?” – Pregunto ingenua Akane
“No deberían”
“¿Por qué?”
“Ya Akane, no me parece correcto, eso es todo”
“Pues yo diría que te pusiste celoso” – dijo ella haciéndole burla
El de pronto salto, la tomo en brazos y brinco hacia lo mas alto del poste de luz que había cerca, era obvio que solo una persona podía estar parada ahí, así que Akane no pudo hacer mucho ademán por salirse o caería directo a la calle, con buena caída o no, era peligroso.
“Y si me puse celoso, ¿Qué?, sos mi prometida al fin y al cabo”
Akane abrió los ojos como platos “¿que… esooooo que que que que tiene que ver?”
Ranma al darse cuenta de lo que había dicho brinco nuevamente sobre la vereda esta vez y la dejo en tierra firme saltando nuevamente a la cerca del costado, pobre Akane, aun no caía en cuenta.
“Vamos Akane, apurémonos o nuestros alumnos van a llegar antes que nosotros”
Y el chico salio corriendo lo más rápido que pudo dejando a una atónita y desconcertada Akane atrás. Por poco ni llega a cambiarse para dar la clase, quedo en estado de shock varios minutos antes de reaccionar. Al darse cuenta salio corriendo hacia su casa, de verdad se le había hecho tarde, se cambio con su ropa de entrenamiento y salio hacia el dojo donde Ranma ya estaba haciendo el precalentamiento con los alumnos. Ella entro corriendo y Ranma la dejo hacerse cargo como había estado haciendo desde siempre, el solo supervisaba tanto la clase como a Akane, solo que hoy estaba bastante perdido.
‘Porque… ¿Por qué? Le dije eso… si yo no pienso así… yo no me pongo celoso por verla a ella con otros chicos… bueno… si un poco me molesta… AARRGGG no me molesta un poco, me molesta mucho… ella es MI prometida, y de nadie mas… como osan siquiera acercarse. GRGRGR’
Realmente el humor de Ranma iba de mal en peor, y no tuvo mejor suerte que entre sus pensamientos había terminado mirando nuevamente embobado como Akane hacía los ejercicios, que supervisión ni que nada, el estaba súper entretenido mirando como las gotas de sudor caían por el bello rostro de Akane y enmarcaban su fino cutis. Ahora el pelo como lo tenia mas largo podía hacer una cola alta para que no le molestara en su entrenamiento.
En estos meses de verano se habían acercado mucho, nada de viajes por la estratosfera ni nada por el estilo, solo charlas cordiales y de confianza, parecían dos viejos amigos. Era increíble no tener que estar peleando todo el día con ella, y tenía sus ventajas, las sonrisas eran cada vez más frecuentes y los golpes cada vez menos. Los bellos ojos marrones brillaban intensamente, mas de lo que lo hacían cuando estaban en la secundaria, pocas y contadas veces había visto ese brillo en los ojos de Akane, ahora que tomaba en cuenta, eran las pocas veces que el le decía un cumplido o era amable, ahora claro, ambos un poco mas grandes, mas maduros, no tan infantiles, habían dejado atrás las peleas inútiles para convertirlas en charlas amistosas y cumplidos, con razón ahora brillaban de ese modo tan especial. (NdA: Le acercamos un balde para la baba a nuestro protagonista que lo necesita). ¿Cuándo fue el momento en que los sentimientos habían cambiado tanto? El siempre le decía marimacho, pecho plano, ladrillo, ahora todos esos insultos eran como irrelevantes. Desde la primera vez que la vio sonreír supo que era especial, no le dieron tiempo para elegir su prometida, ya que directamente la mandaron a la jaula del león sus dos queridas hermanas, pero que hubiera pasado si le daban oportunidad… si, el lo sabia, después de ver esa hermosa sonrisa y lo amable que había sido, ella era su candidata. Pero bueno, las cosas no se habían dado así. Al principio les costó llevarse bien, entre insultos y peleas, siempre se estaban ayudando, obviamente sin ser muy evidentes ¿Por qué? Hoy diría que obvio, pero antes, porque no tenían salida. No querían mostrar sus verdaderos sentimientos, y hablo en plural porque no es el solo, sino ambos los que tenían este problema. Con tanta gente alrededor era imposible algo así… entre Shampoo que no sabia si matarlo o amarlo, Ukyo con sus comidas, Kodachi con su risa insoportable, era todo un verdadero descontrol, eso sumado a que el era un inseguro y nunca en su vida se decidió por nada tenemos como resultado: un adolescente indeciso seguido por un montón de prometidas locas. Viéndolo de esta manera hasta suena gracioso, lo que no es gracioso es estar en el medio de todo el lío ese.
Ranma zarandea su cabeza para olvidar todos estos pensamientos que habían ingresado en su mente y al salir del estado de shock se encuentra a Akane a no más de 5 centímetros de su rostro.
“Oye, Ranma, ¿sucede algo? Te han saludado los alumnos, se han retirado, estoy intentando que me mires pero sigues perdido” – Akane levanta suavemente el flequillo de Ranma posando su mano en su frente – “¿Tenés fiebre? ¿Te sentís mal?”
Pobre chico, se despertó con semejante vista y a lo único que atino es a desmayarse. Akane salio corriendo del dojo y cuando volvió traía consigo unos paños fríos, Ranma estaba acostado en el suelo del dojo y ella se había encargado de ponerle el paño sobre la frente y se sentó a su lado a esperar que despertara. Ella cada tanto le revisaba si tenía fiebre, aun no entendí que ocurría con su prometido. En eso Ranma se retuerce en sueños.
“Aka… ne… es… mi… pro… meti… da… no la… ¡toques!” – Se retorció un poco mas y Akane lo miraba enternecida y le acarició suavemente la frente – “Akane…” – y una sonrisa se dibujo en el rostro de Ranma, ya dormía un poco mas tranquilo.
Akane esta cuidándolo como si se tratara de un niño pequeño, estaba acariciando la cabeza para que se sintiera tranquilo y mirándolo como pocas veces en su vida.
‘Se ve tan tierno así dormido’ Akane tomo la mano de Ranma y comenzó a acariciarla con su mayor paciencia y ternura esperando que el despierte y se encuentre bien, pero el parecía sumido en algún sueño bastante agradable a juzgar por la sonrisa de su rostro.
‘Cuando dejamos de pelearnos para llegar a ser esto que hoy somos, no se como describirlo, sos la persona en que mas confío, estas ahí cuando algo me sucede y puedo hablar contigo sin tener que mandarte a volar. ¿Cuándo ocurrió esto? Al principio nos llevábamos como perro y gato, pero tanta pelea ha terminado en una relación de amigos, porque, ¿eso es lo que somos, cierto? Yo se perfectamente que no quiero eso para nosotros, pero tu, siempre te encargas de darme mensajes que no comprendo. Te encargas de salvarme, cuidarme y protegerme incluso a costa de tu vida, pero siempre aparece alguien y se va todo igual que como vino, no te haces cargo de nada y no eres capaz de tomar una decisión acerca de a cual de tus prometidas quieres. Creo que ya me he acostumbrado un poco a eso y ahora, bueno, resulto mejor, estoy mas tiempo contigo que cualquiera de ellas y me estas tratando mucho mejor ¿Significare algo para ti? El día que decidiste entrenarme yo te conté lo que mas me oprimía y no te burlaste ni reíste a costa mía como hubieras hecho tiempo atrás, creo que has madurado un poco, y creo que yo también, no tengo ningún reparo ahora en estar cuidándote un poco, tantas veces lo has hecho tu por mi, que una vez que cambiemos los papeles. Aparte, aunque no te lo admita, me siento muy a gusto así, verte sonreír es un verdadero placer, tan tranquilo que estas, ojala cuando estuvieras despierto seas aunque sea un poquito tranquilo y no ese torbellino que se lleva todo por delante, no se cuanto tiempo llevas desmayado ni porque te desmayaste, solo espero que estés bien y te despiertes pronto así puedo disfrutar de tu compañía’
En eso Ranma se revolvió notablemente, y Akane dejo una mano sobre la del chico la otra se fijo de tomarle la fiebre nuevamente, había estado cambiando los paños, en eso el chico se gira y logra caer sobre una sorprendida Akane, Ranma había logrado que su brazo atrape a Akane y ella había tenido un encuentro cercano con el torso de el.
“mm… Akane”- Se removió un poco mas acurrucando a su sonrojada y petrificada prometida junto a el.
La escena era un ternura total, Ranma dormido como el mejor, con el paño a su costado tirado, abrazando a una joven de cabellos azulados que estaba muy bien acurrucada en su pecho, altamente sonrojada, pero, admitámoslo, nada incomoda. Poco a poco Akane también fue invadida por el sueño y se quedo placidamente dormida en los brazos de su prometido. Milagrosamente en la casa Tendo esta joven pareja no había recibido ninguna interrupción, todo un acontecimiento.
Ranma poco a poco comenzó a abrir los ojos, se sentía un poco aturdido después del desmayo, pero entre el entrenamiento, la universidad y sus propios pensamientos era algo que lo tenía agotado. En eso se mueve un poco y nota que está algo pesado, mira hacia abajo y solo puede ver una cabellera azul sobre su brazo, y una respiración tranquila sobre su pecho, pobre chico, recibió otro sustito, pero esta vez por suerte no se desmayo. Movió un poco el brazo que se encontraba de “almohada” a la chica y ella se removió un poquito mirando hacia arriba con sus ojos café aun a medio abrir por el sueño. El la miraba con una ternura insólita, sus ojos azules irradiaban calma, paz y si, demasiada felicidad junta, preguntándose aun que hacia su prometida durmiendo tan pacíficamente así con el, estaba claro que se llevaban mejor, ¿pero estos extremos?. Ella termino de abrir sus ojos y se cruzaron con esas piscinas azules que la miraban calmada, pronto un fuerte rubor la cubrió e intentó salirse del lugar pero un fuerte brazo la detuvo, la estaba abrazando por la cintura sin mucha intención de soltarla.
“Ranma ¿Qué haces? Déjame salir”
“Primero debería preguntar ¿Qué haces tu ahí?”
“Eh… bueno… te desmayaste… y mientras estabas dormido termine aquí, ya suéltame Ranma”
“Si te quisieras soltar te hubieras soltado sola, tontita”
Akane no sabia para donde salir, pero no salía para ningún lado, ¿raro no?
“Shhh… no te enfades, no me molesta estar así contigo”
“que, que, que, ¿Qué has… dicho, Ranma?”
“¿A ti te molesta? Pues porque si es así no parece”
“Debo estar soñando, me debo haber golpeado fuerte, tu nunca eres amable conmigo ni te comportas así”
“Cabe decir que tu tampoco eres muy suave conmigo”
“Tu siempre me insultas” – Akane se enfado un poco y como que hizo ademán de soltarse pero los brazos de el no se movieron de su posición, al contrario, apretaron un poco mas – “siempre eres tu quien me esta diciendo cosas, que cocino mal, que soy una pechos planos, que Ukyo, Shampoo o incluso Kodachi son mejores que yo, ¿Qué pretendes de mi ahora?”
“No pretendo nada, solo quedarme así, estoy muy a gusto sabias ¿tu no?”
“¿eh?, parece que algo en serio te hizo mal”
“Sigues sin responder mi pregunta, Akane”
Akane mascullo algo enfadada pero sin poderse mover ahí, tampoco iba a decirle que muy incomoda no se sentía, intento movilizarse nuevamente pero el solo mantenía firme su abrazo. Luego de que los intentos de escape cesaran nuevamente, el saco su mano de su cómoda posición en la cintura de Akane y le tomo el mentón, haciendo que la chica lo mirara.
“Sabes que nada de lo que te digo es cierto, solo que me gusta hacerte enfadar, es la manera mas fácil de lidiar contigo ¿sabes?”
Aquellos hermosos ojos azules no habían dudado un segundo, se sentía audaz en ese momento y controlando esa situación de esa manera, que no debía darse el lujo de perderla así como así. Los ojos café de su prometida no estaban para nada enojados, su aura era tranquila, bueno, tranquila con respecto al enojo, pero su corazón estaba latiendo a mil por hora, y creo que me quedo corta. El notaba todo esto, pero aun no le había sacado nada claro a Akane, lo sabia, lo sabia, pero hasta que ella no diera el brazo a torcer, el tampoco lo haría, solo habían sido un par de indirectas y ¡¡ELLA NO AFLOJABA!! Parece que tantos insultos y tantos maltratos la habían logrado cerrar visiblemente, sus pupilas la delataban, él lo sabía claramente. ‘Por dios niña, envíale esos sentimientos a tu boca’
“Claro… si… seguro…” – afirmo ella desafiante – “¿porque tendría que creerte justo ahora, si desde que nos conocemos has estado insultándome?” – Ella bajo la mirada triste – “seguro que esta es otra de tus tontas bromas”
“Akane” – el volvió a tomar su mentón y hacer que la chica lo mirara – “creo que nunca hable mas en serio, algún día tendría que hacerlo”
Ella solo se limito esta vez a abrazarlo fuertemente por la cintura, pegando su cuerpo al de el, como si no quisiera escapar de este sueño, aun no entendía porque ese juego tonto con ella. El mientras la miraba, totalmente enternecido y colorado, jamás hubiera pensado que palabras así saldrían de su boca así como si nada, era la primera vez que estaba siendo sincero con ella, y ella antes de contestar o nada solo lo abrazo, estaba realmente asustada, temblaba imperceptiblemente, por lo que el solo se limito a acariciar su sedoso cabello. En eso ella se mueve, suelta su abrazo y se sienta en el suelo del dojo, con ambas piernas cruzadas, y lo mira con esos ojos marrones llenos de ternura, cariño, comprensión y si, amor.
“Gracias Ranma por haber dicho todo eso, pero no te sientas culpable por nada, los insultos ya pasaron y si ahora nos llevamos bien, es suficiente para mi. No hace falta que fuerces este tipo de cosas, en serio”
Sin esperar respuestas ni nada, tomo el agua y el paño que había traído para curarlo y abandono el dojo dejando a su prometido con la boca abierta y sin poder emitir sonido. ‘¡Diablos! Una vez que hablo en serio y se piensa que la estoy cargando, esto es el colmo… aunque… que bien se sentía tenerla en mis brazos, yo se perfectamente que ella dijo una cosa y pensaba otra, de lo contrario se hubiera movido o me hubiera mandado a volar, estoy seguro. Ya vera que lo que le estoy diciendo no es solo una tonta broma, ya veras Akane’
Mientras tanto… la otra personita caminaba directo a darse un baño de agua caliente, estaba necesitando mucho relajarse ese día.
Una vez que se lavo, entro a la bañera que ya había llenado previamente de agua caliente, las clases y el entrenamiento habían sido duros, pero eso no era lo que le preocupaba, sino eran las palabras de él. Ella se pensó que habían sido una broma, pero ¿y si no era así? ¿Había una pequeña posibilidad de que eso no fuera realmente una broma? Pensó nuevamente en lo ocurrido… ‘no se puso nervioso, su expresión no era la de su característica burla, y me abrazo, no se quejo de que haya estado en esa posición, yo tendría que haberme ido inmediatamente, no dejarme estar y haber caído en sus brazos, pero… se sentía tan bien, lo había estado esperando tanto y… ¿lo deje escapar? Bah, seguro cuando se cruce con Shampoo o Kodachi las va a tratar igual que siempre y a mí me va a mandar algún insulto, como siempre… seria todo tan distinto si me demostraras que en verdad te intereso… Ranma…’
Había pasado un largo rato ella metida en la bañera, su cuerpo empezaba a arrugarse por tanto remojo, así que lentamente dejando atrás sus pensamientos se seco y fue rumbo a su habitación, seguramente su hermana ya estaba pronta a llamar, casi era hora de cenar.
Pasaron unos instantes y Kasumi llamo a toda la familia, cenaron todos tranquilamente, la charla era la acostumbrada pero había dos comensales en la mesa que no emitían palabra, solo estaban concentrados en la cena, se notaba en el ambiente que ambos estaban nerviosos, seguramente algo había pasado pero nadie preguntaba nada. Obviamente Soun y Genma no habían notado el nerviosismo presente, solo las hermanas mayores de Akane, porque si ambos padres lo notaban: “Boda” siempre era lo mismo, cambiaban un poco de actitud y sus padres querían casarlos a toda costa.
Ranma termino de cenar y se levanto imprevistamente de la mesa, saludó con propiedad y se dirigió al piso superior de la residencia, empezaría a poner en marcha su plan, así que saco una carta de su remera roja característica y la deslizo bajo la puerta de la habitación de su prometida, hecho esto siguió camino a su habitación. Solo era cuestión de tiempo.
Akane al cabo de unos minutos termino de cenar y se dirigió a su habitación y al entrar encontró un sobre.
“Kasumi, ¿piensas que ocurrió algo entre ellos?”
“No lo se Nabiki, estaban algo raros”
“Hijas ¿hay algo que deseen contarle a su padre y a su tío?”
“No papa, no es nada, si me disculpan” – Kasumi comenzó a levantar la mesa y se dirigió a la cocina a terminar de acomodar todo mientras que Nabiki si había quedado mirando la telenovela. Soun y Genma se miraron extrañados y pronto se pusieron a jugar una partida de shogi.

El susto tremendo, la alegría inmensa, la sorpresa demasiada, Akane leyó y releyó la carta de su prometido, entonces ¿no era una broma lo que le dijo? Lo del poste de luz, lo del dojo, no había sido una broma, porque… esto era lo que ella estaba pensando… ¿¿¿¡¡¡UNA CITA!!!??? Se dejó caer en su cama con una sonrisa de satisfacción en su rostro.
El chico no era que no estaba nervioso, había llegado el momento de la verdad, le diría todo a Akane y pondría al resto de las prometidas en su lugar, si, eso tenía que ser. Se había pasado toda su secundaria ocultando lo obvio, ahora el ya era una persona mayor, casi un adulto, tenia responsabilidades, bah quien le creía eso, estaba loco por tu autentica prometida y no aguantaba mas. Se revolvió en su futón y daba vueltas y vueltas, estaba auténticamente nervioso por el día que le esperaba mañana. Pronto sus pensamientos solo admiraban la hermosa sonrisa de la chica y se quedo profundamente dormido con una sonrisa en su apuesto rostro.
Luego de los primeros instantes de felicidad extrema, leyó una vez mas la carta, aun estando acostada en su cama con la ropa puesta y nuevamente una sonrisa se extendió en su rostro. Se levantó, abrió su armario y se puso a examinar sus vestidos, buscando el más conveniente para mañana, encontró el adecuado y lo puso sobre su silla de escritorio. Se cambió rápidamente y se puso su pijama, se acostó y luego de dar un par de vueltas en su cama, se quedo profundamente dormida esperando ansiosa la tarde del domingo.

Al día siguiente…

Un joven ni bien término de almorzar, vestido con un traje chino verde y una gorra haciendo juego con una estrella roja al frente salio apurado hacia el centro de la ciudad, obviamente en busca de algo.
Un rato más tarde una hermosa chica de cabello azulado sale con paso firme, y algo nervioso hacia el parque.
Justamente en ese lugar el chico de la trenza estaba esperándola sentado en una de las bancas junto a la fuente, había llegado temprano y estaba repasando mentalmente lo que iban a hacer, no era como la ultima vez que había salido a una cita con el provecho de molestar a Nabiki, esta vez era en serio, esta aterrado.
Al cabo de unos minutos, se acerca al joven vestido de verde una preciosa señorita, con un vestido blanco que cubría sus tobillos dejando afuera unos zapatos blancos de tacón bajo, una vincha sostenía su pelo dejándolo caer sobre sus hombros, su mirada baja y sus mejillas levemente rosadas, un verdadero ensueño.
Ranma se paró frente a ella, admirándola de pies a cabeza, ya de por si era hermosa, pero verla así de arreglada, un tenue maquillaje, sus ojos emocionados y su sonrisa lo tenían hechizado, cada vez estaba mas seguro de lo que le iba a decir. Tomo el ramo de rosas que había comprado al salir de su casa y se lo entregó con una hermosa sonrisa en su rostro, ella lo acepto felizmente y sonrió en modo de agradecimiento. Luego se acerco a la muchacha y le tendió su brazo, ella comprendió a lo que se refería y le extendió su mano, ambos salieron del parque tomados del brazo, aun sin dirigirse palabras, pero no hacia falta, las miradas lo eran todo.
Caminaron lentamente, Ranma estaba guiando, pronto estaban en el cine mirando una película, al terminar salieron comentándola animadamente, y el chico siguió su camino hacia una heladería. Antes las había visitado con ella pero siempre en forma de chica porque le daba vergüenza, hoy iba a dejar todos los prejuicios atrás e iba a entrar como hombre, así lo hizo, pidieron dos helados, siguieron charlando, sobre el entrenamientos, los alumnos, distintos temas triviales, aun no habían llegado a nada. Cuando salieron de la heladería Ranma pasó su brazo por el hombro de Akane y la trajo contra si. Ella solo se dejó llevar, ya era bastante entrada la tarde y Ranma los dirigió hacia el parque, de pronto la toma en brazos y saltan una gran reja, sigue el camino aun con Akane en brazos y en un par de saltos mas estaban en la parte alta de un árbol, con grandes troncos, la deposito en una de sus ramas y se sentó a su lado.
“Espero que te guste el lugar” – indicó el mirando hacia el horizonte, se podía ver toda la ciudad.
“Es hermoso, tiene una vista verdaderamente preciosa” – respondió ella amablemente
El nuevamente paso su brazo por los hombros de Akane y ella se acomodó en su pecho, se sentía muy a gusto y tranquila estando así.
“Sabes Akane” – nuevamente el interrumpió el silencio que se extendía sobre ellos mientras mas luces se encendían en la ciudad, el atardecer se extendía por el horizonte, era un momento privilegiado del día y se encontraban solos, todo un lujo – “la pase muy bien esta tarde contigo”
“Yo también, gracias por la salida, no me dejaste invitar nada”
“Claro que no, al fin y al cabo yo te invite en primer lugar”
“¿Akane?”
“mm… dime Ranma”
El se separo un poco de su posición y la miro a los ojos, el momento había llegado, el sol aun no se ocultaba del todo, los destellos dorados iluminaban al rostro de la muchacha haciéndolo parecer angelical, todo el día había pasado como de ensueño, nunca hubiera pensado que podía pasarlo tan bien junto a ella, sin embargo se seguía sorprendiendo. La miro profundamente y poso sus manos en su cintura y la levanto como de una pluma se tratase y la sentó en sus piernas, ella estaba algo sonrojada pero no había hecho mucho por soltarse. Estuvo mirándola unos instantes más, ella por temor a caerse se había sostenido de su camisa verde, estrujándola un poco con sus delicadas manos, obviamente el no iba a permitir que se cayese de semejante altura, pero estaba muy a gusto con las manos de la chica sobre su torso.
“Sabes, lamento cada insulto que te dije…” – comenzó el mirando hacia el horizonte, la mirada fija, pensativo – “creo que aun no había comprendido cuan importante y necesaria eras para mi vida” – un leve suspiro, Akane lo miraba expectante, no queriéndolo interrumpir – “cuando casi te pierdo en Jusenkyo comprendí, se que luego te lo negué, como siempre, creo que aun no tenia el valor de decírtelo, tu ya conoces el resto de la historia” – dijo el con voz apagada y un leve toque de triste, aun así continuo – “creo que a partir de ahí una parte de mi si lo entendió, el resto seguía pensando como un adolescente y comportándose como tal, pero… gracias a que a nuestros padres se les ocurrió la brillante idea de dar clases en el dojo, tendría la posibilidad de compartir mas tiempo contigo y a la vez, tuve y tengo la dicha de entrenarte, ¿sabes que eres una excelente alumna? Aprendes rápido” – ella solo movió la cabeza afirmativamente y siguió en silencio escuchando las palabras de Ranma – “he podido ver que tras esa cara enojada de siempre y nuestras peleas, hay una persona amable que se preocupa por los demás, yo sabia que eras así, solo que antes no lo demostrabas tanto, supongo que por la misma razón que yo, un poco de vergüenza y orgullo” – ahora el dirigió la mirada hacia ella, y paso sus manos alrededor de la chica que tenia sentada en sus piernas – “¿Sabes? Hoy me has demostrado que no valen la pena ni el orgullo ni la vergüenza si estoy contigo, tu misma viste como entre a la heladería sin que nada me importara” – ella sonrió asintiendo y el continuo, era hermoso poder tenerla así – “Akane… “– su voz se dulcificó aun mas, si es que eso era posible, con una de sus manos tomo una de las mejillas de ella y la acarició suavemente, ante el contacto ella se estremeció, jamás había sentido algo así – “Te amo” – ella entro en un estado de ensoñación aun mayor, y el poco a poco se iba acercando a los labios rosados levemente maquillados de su prometida, no queriéndola asustar ni nada por el estilo, ella se recupero a centímetros de los labios de el.
“Ranma…” – el instantáneamente se frenó esperando lo peor, lo había arruinado, sin embargo permaneció quieto esperando que ella continué con la frase – “Te amo” – y cubrió el resto de distancia que había entre los dos. Sus alientos se mezclaron, sus ojos se cerraron y sus labios se unieron definitivamente, a partir de ahora nada ni nadie podrá separarlos, el sol se había puesto y daba lugar a las primeras estrellas, era una noche cálida. El beso continuo unos minutos, ninguno quería romper la mágica unión que habían formado, cuando finalmente se alejaron unos milímetros para tomar aire, sus rostros sonrojados, sus miradas se cruzaron, no hacían falta mas palabras, simplemente se abrazaron.

Notas de la autora: Aaarrggg!!! Como me costó esto!!! Espero que les haya gustado como me quedó, me extendí bastante pero no podía dejar nada afuera y ya que era un “entrenamiento de pareja” me pareció justo hacerlo bien completo. ¿Qué se dirán luego de esto? ¿Les dirán a sus familias? ¿Y las prometidas? ¿La universidad? Jajaja ni yo lo se… se que voy a seguir escribiendo… me agarro gustito ahora.
Bueno, estuve todo un día para escribir esto, le puse mucho empeño y me esforcé, quiero saber que opinan!!!
Terminado el día Miércoles 27 de diciembre de 2006.
Mail: nodoka_carla@hotmail.com
Los veo en el próximo!!!

Clase 2: Entrenamiento

Clase-2

– “Akane…” – ella seguía con la mirada baja – “Akane, por favor mírame”- de a poco esos hermosos ojos marrones se cruzaron con los azules y el sonrió ampliamente – “Yo te entreno”

Clase 2: Entrenamiento

– “¿QUE QUE?” – Akane se sobresalta ante lo que su prometido acaba de decirle, pero se percata que el ni se inmuto ante su arranque – “Estas loco, no me estarás hablando en serio, seria el colmo”

– “Jamás en mi vida hable tan en serio” – Cabe aclarar que no pudo tener mas razón – “Es como un entrenamiento doble, yo nunca antes había entrenado a nadie y tener que estar probándome directamente con los alumnos no es muy bueno para ellos tampoco” – era obvio que Ranma se había tomado su obligación muy seriamente – “digamos que mientras te entreno a ti, tu los entrenas a ellos y todo salimos ganando, de esa manera lo que tu aprendes lo vas a enseñar y yo podré saber que tanto vas aprendiendo tanto tu, como los estudiantes”

– “Ranma, ¿en serio harías eso por mi?” – La mirada de suplica de Akane era evidente

– “Mira, nos vamos a tener que llevar un poco mejor, no quiero que cada vez que te explique algo me saques volando, ¿esta claro?

Unos ojos soñadores se vieron claramente en la chica y asintió con su hermosa sonrisa. Ranma estaba derretido y sin saber para donde salir.

– “eh… bueno… que te parece si mañana bien temprano por la mañana comenzamos, ¿estará bien para ti?”

– “Yo no soy la que se queda dormida todas las mañanas, señor dormilón”

– “Akane… no empeces” – Aseveró Ranma con una mirada de enojo muy evidente

– “Lo siento, sensei” – Y se inclinó

– “Ehh!! ¡¡¡Eso si que me gusta!!!”

– “No te la creas…”

– “Ranma, Akane, vamos a cenar” – Intervino Kasumi

– “Ya vamos hermana”

Y a la mañana siguiente…

– “¡¡¡Ranma!!! Me dijiste que empezaríamos temprano”

– “¿eh? Ak…a…ne… es… muy… tem…pra… noo….ven… lue…gooo”

– “Nada de luego, Ranma nos vamos, me lo prometiste”

– “Ya Akane, déjame dormir”

– “¡¡Que nos vamos!!” – Y un baldazo de agua helada se escurría sobre la cabeza de Ranma-chan

– “¡Oye! ¿Qué estas haciendo?”

– “Despertándote, vamos, báñate, desayuna que tenemos que empezar”

‘Vaya niña, quien pensaría que se lo iba a tomar tan en serio’ Pensó una encantadora pelirroja mientras iba camino a ducharse

– “Ves, así esta mejor, ¡¡ese es el animo!!” – Responde una risueña Akane, obviamente de sensacional humor.

Luego del desayuno, ambos con sus trajes de combate y con toda la mañana por delante, se disponen en posición. Ranma, ya estado en su forma normal…

– “Akane, esto va a ser complicado, sabes que no me gusta golpear a las mujeres”

– “Ranma, si no lo haces en serio nunca voy a aprender, aparte, esto es entrenamiento, y asumo los riesgos que esto incluye”

– “Igualmente… eh… yo no podría… nunca he podido golpear a una mujer”

– “¡¡Pues vas a tener que hacerlo!! Aparte según tu, soy una marimacho, yo no califico como “mujer”, ¿cierto?”

– “Eso si que es verdad” – Akane estaba decidida a que Ranma la entrenara y había jugado su carta – “pero aunque parezcas mas hombre que mujer, sigues siendo una mujer… no se… no podría”

– “Vamos Ranma, empecemos de una vez, que para cuando te decidas ya van a haber llegado todos los aspirantes”

Ranma toma su posición, la misma kata que ayer Akane había intentado enseñar. Ella imita su posición y espera que el comience. Viendo que está preparada da inicio con los movimientos, no son nada complicados, pero a Akane le cuesta seguir el ritmo. En eso, Ranma se frena…

– “No me sigas, tu solo hazla, no pienses todo lo que vas a hacer, de nuevo”

Akane nuevamente tomo posición y Ranma hizo lo mismo, comenzaron. Los movimientos de Akane eran certeros, al mirar a Ranma no se equivocaba en la secuencia, pero dejaba mucho que desear con respecto a la elegancia y la precisión de los golpes. Ranma era todo un experto y la hacia sin ninguna dificultad, como si estuviera haciendo la cosa mas normal del mundo. Cuando terminaron Ranma la mira nuevamente…

– “Bien, por lo menos no te equivocaste en la secuencia, pero vamos a tener que mejorar tus golpes” – Y le indico que se pusiera en frente de el – “Atácame”

Akane, empezó a atacarlo, poniendo todo su ímpetu en cada golpe, intentando acorralar a Ranma, que se moviera de su lugar. Él estaba quieto bloqueando cada uno de sus golpes, en eso ¡¡PAFF!! Akane cae al piso y mira enfurecida

– “¿Por qué hiciste eso?”

– “Porque no estabas prestando atención, tu defensa deja mucho que desear, tiene agujeros por todos lados, cada vez que efectúas un golpe pierdes el equilibrio, no estas balanceada y no medís con la fuerza que los haces, esto así no va Akane”

– “¿Tan mala soy?”- nuevamente la tristeza se apodera de la chica – “no tengo remedio, ¿cierto?”

– “Digamos que va a ser mas complicado que lo que pensé, pero no te preocupes, ven vamos, sigamos practicando” – Y le tendió su mano para que ella la tomara y se pusiera de pie. Y comenzó nuevamente el entrenamiento.

Ranma corregía cada uno de los errores de Akane, ella exhausta, intentaba entender lo que el explicaba, era demasiado complicado para ella, demasiadas cosas a la vez. Ranma poco a poco en el transcurso de la mañana iba viendo como su prometida se esforzaba al máximo. Sus golpes habían mejorado un poco y su equilibrio no era del todo malo después de un par de caídas, pero esto llevaría tiempo.

– “Ranma, Akane, es hora de almorzar”

– “Si Kasumi, gracias, enseguida vamos” – Indico el chico a Kasumi – “Akane” – Le tendió la mano nuevamente ya que ella había caído nuevamente – “Ven vamos a almorzar, es todo por hoy”

Ella se paro suavemente, y el comenzó a salir del dojo, al llegar a la puerta, Akane le dice:

– “Ranma” – El se gira esperándola – “Gracias” – Y le regalo una de esas hermosas sonrisas que derriten al chico

– “eh… no… no es… nada… Akane…”

– “Vamos a comer, ¿si?”

– “Eh… si… vamos” – incorporándose de tan esplendorosa vista – “me parece que hoy ya vas a poder enseñar tranquila la kata, ¿cierto?”

– “¡Si! Ahora la se perfectamente, y aparte quiero seguir entrenando, ¡¡¡Vamos!!!”

Y ambos se dirigieron a almorzar, por la tarde tendrían que dar las clases a sus aspirantes y seria la prueba para ver que había aprendido Akane. Ella se adelanto hacia el comedor y el se quedo contemplándola ‘Verdaderamente se está esforzando por hacerlo bien, ha mejorado mucho en solo un par de horas’ Ranma salio sonriendo del Dojo sabiendo que las cosas a pesar de todo iban mejorando. ‘Marimacho yo creo que tu puedes, esfuérzate y lo lograras’

Por la tarde estaban todos los alumnos presentes, había de todas las edades, gente que buscaba en las artes un entretenimiento, una forma de defensa, calma y disciplina, desde niños pequeños hasta gente bastante mayor, todos esperando por sus dos maestros. Ranma estaba a un lado, esta era la prueba de Akane y ella lo había tomado como tal,  era su hora de demostrar que era lo que había aprendido. Capaz para todos los alumnos que recién comenzaban con los entrenamientos no notaron como la kata de ayer era levemente distinta a la de hoy y realizada con una energía distinta. Ranma si pudo percatarse de eso y miraba orgulloso a una cansada pero feliz Akane. La clase se había dado magistralmente ‘Parece que lo único que le falta a esta niña es un poco de instrucción’ pensaba el chico mientras ella continuaba. Al cabo de realizar todos los ejercicios del día y sus correspondientes estiramientos (N.d.A.: Como para no quedar piedra cuando uno llega a casa) y los alumnos se van retirando uno a uno, contentos por la clase le agradecen a la sensei Akane por sus enseñanzas.

– “Te felicito, lo hiciste muy bien”

– “Gra…Gracias Ranma” – dijo ella ruborizándose, mirando para abajo para que el no notara el leve rubor de sus mejillas.

– “Además… llevo todo el día sin recibir un golpe de tu parte, eso es una excelente noticias, ¿no te parece?”

– “Ranma, no hagas que tu alegría se esfume por el cielo ¿entendiste?” – su aura comenzó a florecer

– “Vamos Akane, es solo una broma, prefiero que estés de buen humor a que estés enojada todo el día” – le dice intentando ser conciliador –“creo que ya te lo dije una vez”- el se acerco nuevamente a ella, le dedico una hermosa sonrisa – “no te queda estar enojada todo el día, sos mas linda cuando sonreís”

Akane abrió los ojos enormemente, pero antes de que pudiera decir nada, Ranma ya se había marchado rumbo al comedor a cenar.

Moviendo la cabeza de lado a lado intentando olvidarse de lo que le acaba de decir Ranma, sale corriendo tras el para ir a comer.

Así continuaron los entrenamientos, Ranma poco a poco iba logrando que Akane mejorara su defensa, tuviese equilibrio y no malgastara su energía en golpes innecesarios. El hasta ahora estaba tranquilo, ya que había logrado enseñarle todo eso sin tener que pelear con ella. Akane estaba cada día más ágil, rápida y sus alumnos poco a poco también notaron las diferencias de su sensei. Ranma siempre se mantenía al margen de las clases, solo incorporando oportunamente sus opiniones. De esto ya… unas dos semanas, el cambio, abismal, Akane era una excelente estudiante y Ranma cada día estaba mas orgulloso de ella y se dedicaba a observarla y a mirar embobado como su prometida marimacho pechos planos tiraba patadas y puños al aire, solo que Ranma no pensaba eso después de las 2 semanas de entrenamiento, en realidad, nunca lo había pensado, simplemente mentía descaradamente para ocultar lo que sentía, pero en estas ultimas dos semanas seria un verdadero crimen decirle alguna ofensa de esas. El cuerpo de Akane gracias al ejercicio correcto había tomado unas peligrosas curvas que su prometido no dejaba centímetro sin mirar, incluso ella estaba mas grácil en todos sus movimientos, era obvio que entrenar correctamente hacían que Akane fuera mas femenina y mucho mas hábil. Ya no era la misma torpe de hace dos semanas atrás. ‘Vaya esta niña cada día está mas hermosa. ¿Pero que estoy diciendo? Oh vamos, estoy hablando solo y ya me pongo loco nomás de pensar’.

Cabe aclarar que Ranma hacia rato que no recibía los golpes de Akane, su relación estaba mas que bien, ahora en vez de insultarla, él había aprendido que era mejor darle una palabra de aliento, y todo resultaba mucho mejor. Y que mejor recompensa a eso que una hermosa sonrisa de Akane, para él era el cielo.

Una vez mejorada la defensa y el ataque de Akane, su equilibrio estaba restablecido y su fuerza controlada Ranma decidió pasar a otro tipo de entrenamiento.

– “Akane, hoy vamos a hacer algo distinto” – Akane empezó a prestar atención a lo Ranma le decía, estaban sentados en el centro del dojo, uno frente al otro – “he notado que cuando nosotros tenemos alguna batalla a ti te cuesta mucho seguirla, siempre vas corriendo, pero muy pocas veces te he visto saltando, ¿hay algún problema con eso?”

– “No, no lo creo así Ranma, solo que ya te dije, antes si podía saltar bien, recuerdas que ni bien llegaste yo lo hacia sin ningún problema, pero luego me deje estar y como que perdí practica, aparte, me costaba mucho hacer esos saltos”

– “¿Te parece bien si intentamos eso hoy?” – Dijo parándose y dirigiéndose hacia fuera, de pronto dejo de estar en la vista de Akane, ya estaba sobre el tejado – “Vamos, ven aquí”

– “Ranma, te he dicho que no llego, voy a buscar la escalera”

– “Nada de escaleras, subes aquí y nada mas”

– “¡¡¡Te dije que no se como hacerlo!!!”

– “Inténtalo Akane, no es difícil, si alguna vez lo habías logrado ¿porque ahora no?”

– “Okey, pero no te burles”

Akane puso toda su fuerza en el salto, pero no consiguió mucho, al cabo de un rato parecía un canguro saltando de acá para allá, pero solo un par de metros, Ranma seguía solo sentado en el tejado.

– “Akane, así no, concentra tu fuerza en el salto” – Ranma seguía dando instrucciones pero no había caso, la chica estaba cansada y encima deprimida y lo peor de todo, sin saltar alto – “Akane, en verdad, ¿quieres que nos casen?, si no haces esto bien sabes que ese es nuestro destino, ¿cierto?”

En eso Akane pega un salto y aterriza al lado de Ranma, con la mala fortuna que se tropieza y él, mas atento y rápido la toma en brazos – “te lo creíste, ¿cierto? Así que si te enojas si saltas alto” – Ranma la deposita en el tejado suavemente y sonríe burlonamente – “Ahora aprenderás lo verdaderamente difícil” – Y la empuja del tejado.

Akane pobre que no sabia como reaccionar, golpearle o festejar porque había podido saltar ya estaba cayendo, rápidamente se intentó acomodar para caer. Pero viendo que no lo lograría.

“Tienes que aprender a ser mas rápida y a pensar rápido, no siempre voy a estar para atraparte” – Le decía un muy serio Ranma a Akane que llevaba en brazos atrapándola de donde el mismo la había hecho caer – “Ha sido un buen intento Akane, debes practicar mas y ya veras como pronto lo logras” – ‘No va a estar siempre para atraparme… me gustaría que no fuese así’

Ranma dejo a la pensativa Akane en el piso y volvió a subir al tejado – “Vamos Akane, de nuevo”

Ella tomo fuerzas nuevamente y salto, y si, logró saltar alto al lado de Ranma, esta vez sin tropezar.
– “Bien Akane, ahora, si me atrapas, invito unas sodas, ¡Sígueme!”

Akane vio como Ranma comenzó a correr por los tejados de la ciudad y ella, miraba para abajo como temiendo caerse, cada vez que ella avanzaba Ranma avanzaba para no dejarla tan atrás, la idea era que practicara no que se suicidara en los techos. Y así, primero un poco lento y fuera de ritmo, para que un par de techos mas tarde todo andara mucho mas fluido, sin embargo Ranma siempre fijándose que nada malo le pasara llegaron hasta el parque donde el chico se había sentado a esperar con un par de sodas mientras veía a Akane terminar su recorrido aterrizando cerca de el. Ella se acerca y el extiende su mano ofreciéndole el refresco y ambos se sientan a descansar.

– “¿Tienes pensado que carrera vas a seguir?” – Akane interrumpe el silencio que se había extendido entre ambos con una pregunta que hizo tragar duro a Ranma

– “Pues no lo había pensado, yo quería entrenar, mas ahora con las clases, hay que estar preparado”

– “Eh… yo estuve pensando en seguir el profesorado de Educación Física, me parece interesante que aparte de saber las cosas de entrenamiento tenga un lado profesional todo esto, aparte hay que estar bien preparada para instruir correctamente a los alumnos.” – Tomo un poco del refresco, intentando calmarse y continuo – “¿No te gustaría a ti también seguir esa carrera?”

Ranma tenía una cara de espanto como ninguna y Akane notándola, continúa

– “Ya sabes, la universidad no está lejos, es una buena oportunidad y aparte papa y el tío estarían contentos y… y…”

– “Creo que tienes razón. No lo había pensado de esa manera” – Ranma recuperándose del susto inicial recobra su cordura – “Hay que estar bien capacitado para enseñar correctamente y esta seria una excelente manera, ¿no lo crees así?”

– “Claro que si, cuando quieras podríamos ir a averiguar los horarios y los papeles a presentar, papa y Tío Genma van a estar muy contentos”

– “Ya creo que si”

En eso Ranma se sobresalta y protege a Akane, tomándola en brazos, y alejándola de la banca donde hasta hace unos instantes estaban sentados, justamente donde 3 espátulas se clavaron. Ranma mirando de donde provenían pudo ver a una muy enojada Ukyo.

– “¡U-chan! ¿Qué haces? ¿Por que nos atacas?”

– “¡¡Aléjate de él Akane!! Te lo advierto, no permitiré que estés cerca de Ran-chan”

– “¿Acaso quieres pelear, Ukyo?”

– “Akane, déjala, no pelees”

– “Creo que es hora de poner en practica tanto entrenamiento” – Akane se pone en posición de lucha, a la espera que Ukyo la imite. Una vez que ambas estuvieron en posición de lucha, comienza la improvisada batalla. Un par de espátulas salieron en dirección a Akane, que las salto hábilmente y contraatacó con una patada que iba dirigida al estomago de Ukyo, esta antepone su espátula gigante que se tuerce ante el contacto de la chica de cabellos azules.

– “Mira lo que le hiciste a mi espátula, ¡esto me lo pagarás Akane!”

– “¡Ja! Eso quisieras, Vamos Ukyo ¡pelea!”

– “¡¡Akane!!!! ¡¡U-Chan!!! ¡¡Dejen de pelear!!!”

Una espátula y algo que andaba dando vueltas por ahí cayeron en dirección donde estaba Ranma.

– “¡¡Cállate Ranma!! Déjame esto a mi, se lo debo de tantas veces”

– “Tranquilo Ran-chan, prometo que va a ser leve”

– “No te metas” – Gritaron las dos al unisono

En eso Akane salto cerca de Ukyo y le dio un certero golpe en el estomago, ahora si, sin espátula ni nada de por medio, Ukyo se doblo forzosamente, Akane le había sacado el aire y había quedado muy cerca de su oido…

– “La próxima vez… procura no entrometerte entre mi prometido y yo, ¿está claro?” – Le susurró para que nadie mas que ella se enterara de lo que le decía – “Espero que lo hayas entendido y recuerdes esto la próxima vez” – y ahora si hablando fuerte – “Vamos Ukyo que te ayudo…”

La cara de enfado de la cocinera era evidente, pero se dio cuenta de que Akane no era la misma ¿Qué es lo que estaba pasándole a esa chica?

– “U-Chan, ¿te encuentras bien?” – Rápidamente se acercó Ranma a ver a sus dos prometidas – “Akane, ¿Qué le hiciste?”

Akane estaba ayudando a Ukyo, mientras se comían con las miradas – “Nada Ranma, ella acepto la lucha, yo no hice nada que no debería haber hecho”

– “Estoy bien Ran-chan, ya se me va a pasar”

– “¿En serio te encuentras bien, Ukyo?” – Pregunto verdaderamente afligida Akane

– “No me hace falta tu compasión Akane, ¡déjame Ran-Chan!” – Ukyo se levanto dificultosamente y salio caminando fuera del parque, dejando a un atónito Ranma y a una muy afligida Akane.

– “¡Espérame! ¡Yo te ayudo!” – Grito Akane

– “Akane, ¡voy contigo!”

– “Ranma por favor, quédate, quiero hablar con Ukyo, te alcanzo en casa” – Ranma frenó su corrida y se quedó mirando como Akane y Ukyo se alejaban

– “Vete, no te quiero cerca”

– “Discúlpame por favor Ukyo, no quise ser tan ruda” – Akane la sostuvo de un hombro para ayudarla – “Quería ver como había mejorado, eso es todo, discúlpame, sigo aun sin medir mis fuerzas”

– “¿¿Mejorado??”

– “Ranma me estuvo entrenando” – Akane había dicho con su mirada perdida en el suelo y el pelo le cubría las expresiones – “Perdóname Ukyo” – se había adelantado y le estaba ofreciendo unas sinceras disculpas – “Tu no tuviste nada que ver, pero esa manera sorpresiva de atacarnos, ARGGH, me enfurecí, pero no es mi intención lastimarte, tu nunca has tenido verdaderas malas intenciones, por favor, discúlpame”

Ukyo escuchaba sorpresiva lo que Akane le estaba confesando. Y se atrevió a hacer una pregunta que cambiaria todo

– “¿Le amas no?”

Los ojos de Akane se abrieron desmesuradamente y bajo la cabeza, al cabo de unos segundos empezó a hacer ademanes con las manos moviéndolas frenéticamente.

– “¡¡Tus estas loca Ukyo!! el golpe te ha hecho mal, como puedes pensar eso de mi”

‘Lo sabia’ – “Por eso ahora has peleado de esa manera, lo estabas defendiendo, no querías que el peleara conmigo, por eso lo hiciste tu” – Akane estaba callada, había sido descubierta – “no te preocupes Akane, yo en cierta forma ya lo sabia, desde que llegue que lo note, pero…“- lágrimas comenzaron a surcar sus ojos – “tenia… tenia esperanzas”

Akane se acerco y dejo que Ukyo se apoyara en su hombro

– “Lo siento Ukyo, yo se que vas a encontrar alguien que te corresponda, sabes que en mi siempre vas a tener una amiga, eso lo sabes ¿verdad?”

Ukyo siguió sollozando en el hombro de Akane y al cabo de unos minutos, levanta la cabeza y la encara.

– “¡Tienes razón! No voy a desperdiciar mi vida de esta manera” – Ukyo mostró una sonrisa en su rostro surcado de lagrimas

– “Yo te voy a ayudar a que encuentres a alguien, confía en mi” – Le dijo Akane tendiéndole la mano y sonriendo amistosamente – “¿Amigas?”

Ukyo y Akane se abrazaron, dejando las lágrimas en el pasado y teniendo en vista el presente.

Ukyo se quedo en su negocio y Akane volvió a casa, allí encontró a Ranma.

– “¿Qué paso que tardaste tanto?” – Increpó ni bien la vio – “¿Estas bien? ¿Por qué se te tendría que haber ocurrido pelear?”

– “Ya Ranma, está todo bien, solo tuvimos una charla de chicas” – Akane termina diciendo esto con una de esas sonrisas que derriten al pobre chico.

Las clases se dictaron normalmente por Akane y todo siguió su tranquilo curso…


Notas de la autora: ¿Qué les pareció? Espero que les agrade, no lo puse antes pero lo que esta entre ‘’ apostrofes son los pensamientos, y las comillas son las que indican dialogo. Supongo que las cursivas las voy a usar para denotar algo.

Opinen, a ver que me cuentan y a ver que rumbo va a tomar la historia, esta más o menos prefijadito pero esta volátil, aun puede cambiar… Escríbanme a nodoka_carla@hotmail.com estaré gustosa de leerlos, saludos y ¡¡¡hasta el próximo capitulo!!!