Capitulo I: Status Quo

Significado: Statu quo (pron. [estátu-kuó])1 es una frase latina, que se traduce como «estado del momento actual», que hace referencia al estado global de un asunto en un momento dado. Normalmente se trata de asuntos con dos partes interesadas más o menos contrapuestas, en el que un conjunto de factores dan lugar a un cierto «equilibrio» (statu quo) más o menos duradero en el tiempo, sin que dicho equilibrio tenga que ser igualitario (por ejemplo, en una situación de dominación existe un statu quo a favor del dominador).

 

Ius Sanguinis

(Derecho de sangre)

Lithium

Lithium- don't want to lock me up inside

lithium- don't want to forget how it feels without

lithium- I want to stay in love with my sorrow

oh but God I want to let it go

 

come to bed, don't make me sleep alone

couldn't hide the emptiness you let it show

never wanted it to be so cold

just didn't drink enough to say you love me

 

I can't hold on to me

wonder what's wrong with me

 

 

Lithium- don't want to lock me up inside

lithium- don't want to forget how it feels without

lithium- I want to stay in love with my sorrow

 

Don't want to let it lay me down this time

drown my will to fly

here in the darkness I know myself

can't break free until I let it go

let me go

 

Darling, I forgive you after all

anything is better than to be alone

and in the end I guess I had to fall

always find my place among the ashes

 

I can't hold on to me

wonder what's wrong with me

 

Lithium- don't want to lock me up inside

lithium- don't want to forget how it feels without

lithium- Still in love with you

I'm gonna let it go

Litio

Litio – No quiero cerrarme por dentro

Litio – No quiero olvidar como se siente

Litio – Quiero quedarme enamorada de mi lamento

Oh, pero Dios, quiero dejarlo ir…

 

Ven a la cama, no me hagas dormir sola

No podías ocultar el vacío que dejas mostrar

Nunca quisiste que fuera tan frío

Sólo que no bebiste lo suficiente como para decir que me amas

 

No puedo aferrarme a mi

Me pregunto que anda mal conmigo

 

Litio – No quiero cerrarme por dentro

Litio – No quiero olvidar como se siente sin

Litio – Quiero quedarme enamorada de mi lamento

 

No quiero dejar que me vuelva a tumbar esta vez

Ahogando mi voluntad de volar

Aquí en la oscuridad me conozco a mi mismo

No puedo estar libre hasta dejarlo ir

 

 

Cariño, te perdono después de todo

Cualquier cosa es mejor que estar sola

Y al final creo que tenía que caer

Siempre encuentro mi lugar entre las cenizas

 

No puedo aferrarme a mi

Me pregunto que anda conmigo

 

Litio – No quiero cerrarme por dentro

Litio – No quiero olvidar como se siente

Litio – Aún enamorada de tí

Te dejaré ir…

 

Canción: Lithium

Canta: Evanescence

Haz clic en la imagen y escucharas la cancion

 

El auto se deslizó por la carretera en irregular movimiento, devorando las distancias plagadas de vetustos árboles;  en la penumbra de aquella hora extraña, la mente de Yuuki Kuran pareció regresar en el tiempo. ¿Cuánto había pasado?. ¿Diez, veinte, cien?.. ¡no, no, cien no, no habían sido cien años!! de eso podía estar segura; pero observando el viejo y conocido paisaje su mente no podía menos que volar hacia atrás y no le era nada complicado volver a verse a sí misma con el uniforme negro de la clase diurna, empujando al enjambre de chiquillas histéricas que vociferaban y pataleaban con todas sus fuerzas en su afán de contemplar a sus idolatrados estudiantes de la clase nocturna..
 
– “¡Aido-sempai!!”
 
– “¡¡¡Kain-sempai!!!”
 
– “¡¡¡Ichijou-sempai!!!”
 
¿Cuánto tiempo había pasado desde todo aquello?, ¿había sido ella quien había vivido realmente eso?, ¿los incontrolables celos de sus compañeras, el afecto y la amistad de Yori-chan, las eternas regañinas de los profesores, los estresantes exámenes, las locuras y excentricidades del Director Cross, el sarcasmo de Yagari-sensei y….?
 
¿Y…?
 
Interrumpió su patrón de pensamientos y cerró los ojos, incapaz de seguir contemplando el amplio terreno boscoso que rodeaba el colegio. Aquel era un punto doloroso para Yuuki. Uno que, pese a todos sus esfuerzos y la vida feliz que tenía al lado de Kaname-niisama*, no había logrado superar aún.
 
Zero.
 
Tal vez allí estaba la respuesta a su pregunta… la respuesta fría y dura era la que recordaba de las últimas palabras que Zero le dirigiera. Era una vampiro. Una purasangre, por lo tanto, nada de lo vivido era cierto, nada de lo que recordaba con la misma intensidad como si la hubiera vivido ayer… nada era real.
 
No era ella quien lo había vivido.
 
No Yuuki Kuran. No. No había sido ella. La princesa purasangre que se dirigía en el lujoso vehículo hacia el colegio Cross, era poco más que una extraña en aquellos lugares. La que había vivido aquellos años allí, la que había reído, llorado, peleado y amado a los que la rodeaban había sido otra.. Yuuki Cross. La hija de Kaien Cross. Una mentira, una farsa, un engaño, una falacia que se había desvanecido ante su propia estupefacción para mostrarse tal cual era: Yuuki Kuran, la princesa vampiro purasangre, la hija de Haruka y Juuri Kuran, la presa de Rido Kuran, la hermana y prometida de Kaname Kuran..
 
Una vampiro purasangre…
 
Esa era su verdad. Lo vivido al lado de Kaname durante los últimos veinte años… era su realidad, su vida… su situación, su posición. Porque los Kuran eran los venerados purasangre de este lado del mundo y nadie jamás podría negar eso mucho más, porque cuando la amenaza de Rido Kuran, el asesino de sus padres, se hubo extinguido, había sido Yuuki Kuran, la princesa purasangre, la que había renacido devorando los ingenuos vestigios de Yuuki Cross en sí misma. La oscuridad, los recuerdos, el poder y la majestuosidad de los purasangre habían acabado con la falacia de la pequeña guardián del colegio y por eso es que Yuuki Kuran no pudo permanecer allí.
 
No, no podía.
 
Por eso se había marchado casi al morir Rido. Apenas sin despedirse de casi nadie, sin palabras, sin adioses dolorosos. Con Kaname niisama y seguidos ambos de los vampiros aristócratas que les eran leales. Porque era Yuuki Kuran quien estaba allí y sus recuerdos de la vida con sus padres estaban allí, frescos e intensos en su mente pero a la vez toda su vida como Yuuki Cross danzaba alrededor de ella, en cada rincón del colegio, en cada frase, en cada mirada de quienes la habían conocido, provocándole un extraño e inconmensurable dolor. Porque sentía, sentía con la loca intensidad que puede sentir una criatura de la noche cuya vida se basa en el líquido que da vida a otros, sentía, pero eran sentimientos contrarios a su recién descubierta naturaleza vampírica. Eran sentimientos extraños, confusos, desconcertantes y contradictorios que la hacían colisionar contra los más profundos e intensos dogmas como purasangre.
 
Y eso era porque todo lo que había vivido, amado, reído y sufrido allí, como hija de Kaien Cross colisionaba con todo lo que era su vida como una Kuran.
 
Era una Kuran, una vampiro, una purasangre. El insólito descubrimiento había dejado en tal caos su psique**, había desbaratado todos sus valores, creencias y conocimiento de lo que le rodeaba y de lo que era, y quien era… a tal extremo que había necesitado salir, correr…
 
Marchar.
 
Pero ahora…
 
Ahora, estaba allí, de regreso luego de…
 
¿Cuántos años eran?
 
Veinte.
 
Veinte años.
 
¿Y había logrado entenderse a si misma, aceptarse, comprender su posición en el mundo, ante los demás y ante sí misma?
 
¿Había logrado encontrarse entre los recuerdos infantiles de Yuuki Kuran y lo vivido por Yuuki Cross?
 
¿Había logrado hallarse a sí misma?
 
– “Hemos llegado, Kuran-sama***”
 
Era el momento de responder a esa pregunta..
 
Mientras se ponía de pie con la gracia perfecta que parecía ser intrínseca de una purasangre, el uniformado chofer le tendió la mano para ayudarla a salir del vehículo y fué entonces que un hombre de mediana edad se adelantó hacia ella desde el amplio portón principal y antes de que Yuuki pudiera decir algo, se inclinó con profunda cortesía y respeto antes de murmurar con una voz que le sonó levemente familiar a la joven vampiro..
 
– “Bienvenida a la Academia Cross, Kuran-sama” –dijo ceremoniosamente, tratando de disimular un levísimo toque de miedo, que, no obstante, Yuuki pudo sentir- “tengo el honor de presentarme ante Ud; soy el Vice-rector de la Clase Diurna y se me ha designado para conducirla hasta las habitaciones de Director Kaien Cross. Si me hace el profundo honor de seguirme, la llevaré..”
 
– “Gracias, pero no necesita molestarse. Conozco bien el camino”
 
La joven se adelantó un paso pero se detuvo ante la brusca expresión de miedo y angustia que se dibujó en el rostro –casi aterrado- del Vice-rector…
 
– “¿Qué… sucede?”
 
– “Eh… pues…” –dudó profundamente angustiado- “no… yo…. Yo..” –casi tartamudeó- “no quisiera ofenderla, Kuran-sama, pero…. es … es… es imposible que pueda ingresar sola al instituto, ¡no pretendo ofenderla, por favor!, pero… bueno, Ud. sabe… es… es….” –resopló y se apretó las manos casi con desesperación antes de añadir al fin- “Es necesario un salvoconducto para su ingreso, Kuran-sama”
 
Al decir aquello el hombre se inclinó profundamente y la vampiro ante él parpadeó, con profunda sorpresa. ¿Salvoconducto? ¿de que estaba hablando este tipo?, es decir.. ¡esta era la Academia Cross y ella había vivido allí y…!
 
¿Realmente habían pasado tantos años?
 
Si, eran pues 20 años.
 
– “Creo que no me ha entendido” –murmuró correcta y tranquilamente, luchando contra su propio desconcierto- “soy Yuuki Kuran y he venido aquí porque el Director me pidió que viniera y…”
 
– “Estoy bien enterado de los deseos de Cross-san” –replicó el Vice-rector, disimulando su alivio al ver que la joven purasangre no daba vistos de ofenderse ante la mención de aquella disposición prácticamente ofensiva- “pero, temo que …. hay ciertas normas, ahora, en la institución que.. no conoce. Es por eso que he sido designado a conducirla con Cross-san, Kuran-sama”
 
Los ojos de Yuuki Kuran –aquellos hermosos y brillantes ojos color vino tinto- contemplaron con mayor interés el lugar. No eran ideas suyas después de todo, pero no era el lugar lo que había variado, eran las normas, la forma de pensar y las personas, aunque estaba francamente desconcertada. Kaien Cross, su gentil padre adoptivo era el epítome del soñador pacifista.. ¿Qué pudo haberle inducido a crear tal disposición? ¡un salvoconducto para ingresar al instituto!,  ¿era realmente posible?. Tras una nueva mirada a lo que la rodeaba notó que visualmente, poco o nada había cambiado en el Instituto desde su partida aunque aquello no tenía sentido debido a los destrozos ocurridos durante la lucha contra Rido. De hecho, al salir al fin de sus pensamientos notaba que si bien el portón principal era muy parecido al que ella conociera, no era el mismo , y ahora que contemplaba con más interés el lugar, descubría que mucho de lo que la rodeaba era realmente diferente a lo que ella había conocido durante su estancia allí.
 
¿En que consistía la diferencia?, tal vez en el aire de fortaleza que rodeaba a la institución.
 
Ciertamente su ubicación siempre le había dado una protección a las fuerzas del exterior pero ahora los muros eran mucho más altos, ¡realmente altos! y rodeados de puntiagudos picos de hierro forjado; como si pretendieran constituirse en una sólida defensa contra el mundo exterior y lo que lo rodeaba. En la actualidad, el portón de ingreso era un amplio recibidor rodeado de cocheras y tenía bastante poco de hospitalario. Muy elevadas rejas externas rodeadas de aquella neblina espesa y sombría que ahora parecía estar casi adherida a todo el Instituto, muros de enorme espesor, puertas altísimas y pesadas y un silencio extraño y casi opresivo.
 
Lo que lo rodeaba..
 
Contempló con mayor interés el bosquecillo que conociera tan bien en el pasado y entonces lo notó.. el aire tétrico que ahora poseía. El camino que acababa de recorrer estaba inundado por cierta neblina de aspecto misterioso y trágico mientras se escuchaban no muy lejos los aullidos de los lobos y coyotes…
 
– “Jamás tuvimos lobos y coyotes en las cercanías del Instituto” –pensó con nerviosismo, de pronto preocupada- “¿Qué ha sucedido?”
 
– “¿Kuran-sama?”
 
El Vice-rector ante ella aún estaba inclinado esperando su respuesta para conducirla por su antiguo hogar y Yuuki suspiró, saliendo bruscamente de sus inquietantes comparaciones.
 
Adelantándose por fin siguiendo al encargado, contempló con profundo interés las instalaciones del Instituto ante ella, sorprendida. Realmente, en el interior, nada había cambiado. Era extraño y a la vez sobrecogedor notar que el paso del tiempo parecía haberse congelado en el instituto, donde todo estaba como cuando Yuuki Cross vivía allí.
 
Sus pasos resonaban en un extraño eco por aquel lugar y la vampiro se deprimió. Ciertamente ella era un purasangre, pero aquel lugar tenía un aire mucho más gótico y sombrío de lo que ella hubiera visto. En los pasillos había sendas armaduras alineadas con todo tipo de armas en sus manos, armas filosas, de fuego y en posturas que casi las hacían lucir como si estuvieran próximas a atacar a los visitantes. Las luces del lugar emitían apenas destellos efímeros y si bien la aguda visión vampírica de Yuuki le permitía diferenciar claramente que aquellas armaduras estaban vacías, no dudaba que quienquiera que visitara este lugar no se sentiría bienvenido, sinó ciertamente intimidado.
 
Y si era un vampiro.. amenazado.
 
Porque los excepcionales sentidos de Yuuki le habían gritado más y más a cada paso.
 
Aquellas armas.. eran anti-vampiros.
 
Tal vez por ello la extraña opresión y desazón se hacían más pesadas a cada paso. Pero Yuuki no era una vampiro común, ni siquiera una aristócrata y si bien era cierto que aquellas armas eran podían matar vampiros siendo ella una purasangre necesitarían atacarla con más de una de ésas para lastimarla..
 
Si es que llegaban a hacerlo, por supuesto. La sola emisión del aura irritada de un purasangre podía matar a cualquiera que fuera lo bastante suicida para hacerle enfadar. Pero luego de pasos por aquel eterno, amenazador y sobrecogedor hall de ingreso, Yuuki se encontró con que al fin llegaron al pesado portón que el Vice-rector abrió con algo extraño que ella no pudo -o no quiso- observar. ¿Sería aquello lo que llamaban “el salvoconducto”?, como quiera que fuera, Yuuki sintió que el amplio portón se abrió con magia, y era magia anti-vampiros.
 
Así que finalmente apretó más el paso ingresando a los recintos del Director…
 
Estaba como ella lo recordaba, viejo, vetusto, pero cálido y lleno de recuerdos. Incluso el añejo reloj sobre la torre central del instituto seguía dando la hora y Yuuki estuvo a punto de saltar de gusto pero era su corazón el que sintió como si le hubieran quitado una losa enorme del pecho..
¡Había añorado tanto este lugar durante todos estos años!.. una nostalgia larga, sincera, pesada y de raíces muy profundas era la que la había seguido todo este tiempo. Nunca había hablado de ello con nadie, pero más que nunca, ahora era consciente de lo mucho que había añorado el Instituto.
 
Había sido feliz allí.
 
– “Pero que ingrata soy” –se dijo sintiendo una punzada de culpa- “he sido muy feliz estos años.. si, muy, muy feliz”
 
– “Por aquí, Kuran-sama” –insistió el Vice-rector- “por favor, sígueme. Ha habido alguno cambios en la distribución interna del Instituto y….”
 
– “Disculpe señor Vice-rector” –un estudiante se cruzó ante ellos apenas ingresaron al Instituto propiamente dicho- “pero quisiera hablarle sobre el castigo de la clase. ¿No podríamos dar un examen en lugar de tener que preparar la fiesta y no poder bailar?.. ¡fue un examen sorpresa, señor!, ¡el hecho de tener las más bajas calificaciones del Instituto en ese examen no es suficiente para el castigo..!… tal vez si pudiera hablar con el Director…”
 
Sólo entonces el joven estudiante reparó en la bellísima mujer de pelo largo que seguía al Vice-rector y mientras Yuuki esbozaba una sonrisa, tratando de ser amigable –aunque ante lo dicho por aquel estudiante sentía una especie de deja vú- el muchacho contempló con detenimiento la hermosa figura femenina ante él, porque hasta entonces había pensado que era otra estudiante..
 
Porque tal parecía.
 
Y es que Yuuki, no había cambiado en lo absoluto al día que se había marchado. Su cuerpo era físicamente el de una adolescente y la belleza que su auténtica naturaleza había revelado era, sin embargo deslumbrante a primera vista.
 
Delicada como el cristal. Con el cabello larguísimo y color chocolate, sedoso y tan brillante como si cada hebra contuviera rayos de luna. Una piel pálida y absolutamente perfecta, un cuerpecito menudo, pequeño, pero tan frágil –aparentemente- como exquisito; aunque fue el rostro de Yuuki lo que dejó al joven estudiante perplejo.. Era más que bello… era estéticamente perfecto. Enmarcado en aquel cabello con un estilo que fácilmente hubiera envidiado una estrella de cine estaban aquellas facciones de piel pálida y levemente nacarada en las mejillas. Yuuki Cross había sido una linda niña, pero el rostro de Yuuki Kuran tenía la sobrenatural y sobrecogedora belleza que dá el vampirismo y el estudiante quedó pasmado contemplando aquel rostro.
 
Cejas finamente dibujadas bajo las cuales centelleaban dos enormes ojos color vino que brillaban como si atraparan los reflejos de la luz en sus pupilas, ojos maravillosos, grandes, rodeados de una triple hilera de pestañas tupidas y largas, una naricita menuda y perfecta y unos labios de trazo fino pero finamente dibujados, rojos como la sangre…
 
– “Es… es…” –tartamudeó el chico, empezando a temblar- ¨¡tan… be.. be… bella como un vam.. vam…!”
 
– “Kuran-sama es hija de una antigua modelo, y su padre fue famoso por ser un hombre muy galante” –dijo el Vice-rector tosiendo con visible embarazo ante la sorprendida mirada de Yuuki por aquella atroz mentira- “no te pongas paranoico Sato-kun, y no cambies el tema. ¡No pienso quitarles el castigo y van a preparar la fiesta de estudiantes sin poder participar o bailar!.. ¡quizá para el próximo examen estudien más!. Son ustedes el peor de todos los grupos.. ¡sus notas son  patéticas!”
 
– “¡Pero Vice-rector!”
 
El chico aun parpadeó contemplando a Yuuki con visible miedo mientras no dejaba de temblar; pero, olvidando la mentira que acababa de escuchar sobre sus orígenes, la purasangre se volvió de pronto al que se había presentado ante ella como Vice-rector, entendiendo al fin porqué le había parecido tan familiar su presencia…
 
– “¡Delegado!” –se volvió hacia él con sorpresa- “eres… ¿eres tú?, ¡es decir!.” –miró al hombre de mediana edad ante ella y no pudo evitar una expresión de perplejidad- “¡eres tú, Delegado!, ¿no te me reconoces? ¡Soy Yuuki Cross!, ¡soy yo!”
 
Sintiendo una indescriptible alegría al hallarse de pronto ante alguien que había conocido hace tanto tiempo –aunque fuera el patético fan de Ruka Souen- se adelantó para saludar efusivamente a su antiguo condiscípulo pero se quedó helada al notar que el hombre ante ella retrocedió rápidamente, sin lucir para nada sorprendido por su revelación, más bien tratando de disimular el miedo, repulsión y.. ¿horror? ante su gesto..
 
– “¡Si.. si, Kuran-sama!. Es… yo… pues, me siento honrado que me recuerde y..”
 
– “Es… ¡es..!” –ajeno al extraño intercambio de palabras y gestos entre la purasangre y su antiguo condiscípulo, el estudiante aún miraba a la joven temblando de arriba a abajo- “es tan… bella… casi… casi… ca-ca-ca-ca.. casi pa-pa-pa—rece.. ¡¡¡vam-vam-vam-piro, VAMPIRO…!!”
 
La palabra cortó a Yuuki en seco al igual que el brillo de auténtico miedo que  brotó de los ojos de su antiguo conocido; la joven tenía mil preguntas pendientes y era obvio que su interlocutor estaba en un apuro al salir de su trato formal pero los temblores y casi accesos de miedo del joven estudiante no eran para no ser tenidos en cuenta. Más aún cuando el chiquillo empezó a tartamudear más y más musitando entre dientes la palabra “vampiro” …
 
Y a cada segundo más y más alto…
 
Gritándola..
 
– “¡VAMPIRO, VAMPIRO, VAMPIRO!!”
 
Yuuki y su conocido se volvieron al chico, interrumpiendo su extraña charla, una, con atónita sorpresa y el otro con embarazada expresión.
 
– “¡Trata de calmarte, Sato-kun!”- enfrentó rápidamente el Vice-rector con fingido aplomo al cada vez más aterrado chiquillo- “¡te estás sugestionando! ¡deja de decir tantas tonterías o voy a ponerte un castigo tan grande que..!”
 
– “¡Pero señor, es que.. es que… ella.. ella…!”
 
– “¡Te ordeno que te calles!” –le zarandeó vivamente- “¡no es adecuado que ofendas a alguien como Kuran-sama! ¡y si vuelves a mencionar “esa palabra” voy a enojarme muy en serio!”
 
– “¡Pero señor!”
 
– “¡¡No más tonterías!!” –la duda del jovencito dio mayor energía al vice-rector, que hablaba cada vez más de prisa para convencer al muchacho y quizá a si mismo- “¡deja ese estúpido delirio de persecución!.. ¡si sigues diciéndole “eso” a toda la gente elegante que ves, van a acabar metiéndote en un manicomio!”
 
Fue tal la energía de la autoridad estudiantil que el estudiante bajó la cabeza, visiblemente avergonzado..
 
– “Lo.. siento, señor. Es sólo.. que le jovencita es tan bella.. que no pude evitar asustarme. Pero, tiene usted razón. Es decir, es obvio para un ser humano tener un hermoso aspecto si sus padres son gente de buen aspecto ¿no es asi?”
 
– “Bien dicho. A ver si al fin haces caso a lo que digo y controlas esos nervios tuyos. Lo último que necesito es preocupar al Director por un ataque de histeria colectivo. Ahora, te olvidas de esas ideas y te diriges a tu clase a organizar a tus compañeros para el castigo.. ¿está bien?”
 
– “Ah… señor. ¿En serio no podría levantarnos el castigo?”
 
– “¡He dicho que no! ¡las reglas son las reglas!.. y no me hagas perder más mi tiempo, debo acompañar a Kuran-sama..”
 
– “La jovencita ya se fue..”
 
Efectivamente, consternada como estaba ante la reacción de quien fuera el delegado de su clase, la princesa purasangre se había adelantado con rapidez en cuanto su antiguo condiscípulo había vuelto la vista hacia el escolar. Su mente era un caos. Sabía que habían pasado 20 años y que en su condición de vampiro no había envejecido nada pero la reacción de su conocido le había dejado un sabor amargo en la boca. ¡Por supuesto que el antiguo delegado la había reconocido! pero ella no a él. De hecho, su antiguo condiscípulo ya no tenía 15 o 16 años sino entre 35 y 36 y si bien no fue nunca un hombre guapo ahora era un hombre serio de edad adulta, con gafas mucho menos gruesas que las que usaba en sus épocas escolares.
 
¡Pero no era su aspecto lo que la había dejado mortificada, angustiada y confundida!…
 
Era su actitud.. la actitud del estudiante… la fortificación del Instituto y los cambios lúgubres y amenazantes del ingreso.
 
¡El Director iba a tener que darle una explicación!
 
¿Qué estaba pasando en el colegio?
 
Sus pasos recorrieron los corredores familiares y el dolor insólito de la estupefacción y la duda, la angustia y el desconcierto parecieron danzar de nuevo ante ella ¡no, no y no! ¡el instituto no era así! ¡nunca jamás había sido así! ¿Qué pudo impulsar al Director a hacer tales cambios? ¿pudo ser de alguna manera su culpa? ¿era acaso porque había marchado que su afectuoso padre adoptivo había decidido fortificar el lugar que era la esperanza para la coexistencia entre humanos y vampiros? ¿había renunciado Kaien Cross al que había sido el sueño de toda su vida?..
 
Y la duda más espantosa…
 
¿Había tenido ella parte –quizá gran parte- de culpa en esto?
 
Fue entonces que su vista vampírica le indicó que había una tenue luz en el despacho del Director y desvió sus pasos de las habitaciones privadas hacia el despacho sin pensarlo siquiera, porque no la sorprendía tal cosa; no era nada nuevo que Kaien Cross estuviere trabajando mientras oscurecía lentamente, así pues empujó la puerta sin mayor ceremonia o aviso previo, pero sus pasos se detuvieron en seco. No era la cara afectuosa y amable del padre adoptivo que recordaba, o su rostro enmarcado por el largo cabello color miel el que había alzado la vista vivamente al notar la presencia de una intrusa en la oficina y Yuuki sintió que el corazón le daba un vuelco en el pecho al forzarse a sí misma a recordar que habían pasado veinte años desde la última vez que estuvo allí.
Sobre el escritorio, ahogado de papeles y documentos, libros viejos.. estaba también un enorme fusil al lado de la butaca…
 
Y un par de ojos contemplaban también atónitos a la jovencísima purasangre ante él…
 
La luz iluminaba tenuemente los pálidos cabellos..
 
 
 
El uniformado mayordomo de la casa abrió el portón y aun pese a los años transcurridos desde la muerte de Asato Ichijou, Kaname Kuran sintió un estremecimiento recorriéndolo de arriba a abajo; pero en su intrínseca costumbre de conservar su perfecto exterior no movió un solo músculo al ingresar. A estas alturas, la careta de perfecta serenidad era ya una segunda piel para el majestuoso vampiro y ciertamente no iba a empezar a cuestionar la realidad en estos momentos, de modo que precedido por las muestras de respeto de costumbre, Kaname se dirigió hacia la biblioteca de la antigua y solariega mansión de los Ichijou con la serena actitud confiada de siempre si bien en su aguda mente las preguntas parecían desfilar más incesantemente en estos segundos que durante las dos últimas décadas.
 
Si. Preguntas.
 
Preguntas incesantes, llenas de dudas, resquemores, dolores e incertidumbres. Preguntas dolorosas. Preguntas.. que supo debía contestar finalmente cuando se encontró frente a aquellos ojos verdes..
 
– “Bienvenido, Kaname-sama”
 
Los ojos rojizos, ricos y brillantes como un vino Borgoña contemplaron fijamente la figura ante él que hizo un gesto respetuoso cediéndole el paso, y Kaname Kuran, príncipe purasangre e indiscutido vampiro más poderoso entre todos los presentes sintió de pronto y por primera vez en mucho tiempo algo parecido a la tristeza y el arrepentimiento.  Ante él, se encontraba su antiguo amigo de la infancia Takuma Ichijou, el mismo que siempre le había brindado su apoyo y confianza incondicionales además de una amistad y preocupación sinceras siendo que Kaname no había buscado ni deseado saber de él durante los últimos veinte años. De hecho, la última vez que se habían visto había sido ante los problemas originados por el regreso de Rido Kuran y Kaname sintió tristeza al recordar que siempre, y pese a la amistad de Takuma, él nunca había podido confiar del todo en su amigo. Pero. .. ¿acaso no era lo justo? ¿no había sido Takuma colocado a su lado por Asato Ichijou, su antiguo torturador y cómplice de Rido Kuran? ¿no había sido Takuma nieto de Asato, colocado a su lado para ser espía, para traicionarlo, para hacerle flaquear en sus intenciones, aunque nunca había hecho más que apoyarlo?.
 
–  “Nos alegra mucho que aceptara esta reunión con nosotros Kaname-sama” –doce vampiros aristócratas se encontraban ante la presencia de Kaname, contemplándolo con animosidad pero a la vez con desconfianza desde sus sitiales altos, como jueces inflexibles- “finalmente el mundo de las tinieblas y el humano empiezan a tomar los sitiales que le corresponden, pero como comprenderá.. es imprescindible para nosotros el saber su posición”
 
– “Ya veo. ¿Por eso es que me hicieron tan gentil invitación?”
 
La sonrisa impecable en el rostro perfecto del purasangre parecía relajada y confiada al lanzar elegantemente pero sin dudar un casi reclamo ante la atrevida forma en que había sido “convocado” por este nuevo consejo y más de uno entre los vampiros que observaban al hermoso joven ante ellos se sintió levemente inquieto. Si. Muchas cosas habían pasado en los últimos 20 años, pero ninguno entre los presentes dejaba de ignorar la forma y el procedimiento apropiados que debían haber tenido para dirigirse a Kaname Kuran, misma que habían ignorado al hacerle la atrevida invitación que tenía al joven ante ellos en ese instante. Los humanos podían ser excéntricos, rebeldes, agresivos y anárquicos pero los hijos de las tinieblas no lo eran y si algo les había enseñado siglos y siglos de historia, era que su especie era fundamentalmente respetuosa del sistema de clases que regía desde el inicio de la progenie oscura .. y por eso lo sabían. Aún siendo todos ellos aristócratas netos, vampiros ancestrales cuyas vidas habían iniciado antes del diluvio universal, ninguno de ellos tenía la antigüedad o la estirpe para poder siquiera convocar a alguien de mayor estirpe y poder que ellos ante sí. Alguien como Kaname Kuran y eso era una grave ofensa.
 
Una grave ofensa que no estaban seguros que Kaname estuviera dispuesto a pasar por alto…
 
– “Pedimos perdón por nuestra rudeza, Kuran-sama” –murmuró uno de ellos, haciendo un gesto rápido de deferencia que Kaname aceptó graciosamente- “pero los acontecimientos ocurridos estos últimos años han superado cualquier vestigio de la nuestra historia y.. aún a riesgo de ser considerados groseros para su prosapia, necesitábamos de esta reunión”
 
Un largo silencio se extendió por el ambiente y Kaname no movió ni un músculo.  Así como tampoco se movió nadie entre las siete hileras de figuras negras, bestiales, horrendas y oscuras que estaban entre el príncipe purasangre y sus interlocutores…  las mismas a cuyo frente se encontraba a hermosa y aniñada figura de Takuma Ichijou. Finalmente el jefe de la familia Aidou –que acompañaba a Kaname- se permitió toser con algo de visible embarazo y Kaname finalmente se permitió un gesto amistoso que finalmente provocó que el vampiro situado en lo alto del sitial hiciera un gesto rápido…
 
– “Bien, todos somos hijos de las tinieblas, entonces..” –musitó Kaname, finalmente y más de uno de los vampiros presentes suspiró internamente aliviado- “entonces pues… ya que accedí a esta invitación. ¿Qué es lo que desean ustedes hablar conmigo?”
 
– “Como seguramente no ignora Kaname-sama.. estos últimos años han sido los más caóticos entre los registros de la historia mortal y de nuestra especie; grande ha sido el caos y la oscuridad que se abatió sobre todo lugar; el ganado se rebeló contra nosotros al quedar nuestra existencia en evidencia y no ha sido simple o menos degenerativo contener la locura de la matanza entre clanes, estirpes y ganado contra nosotros mismos y contra ellos. Muchos clanes han sido totalmente exterminados, muchas castas, abatidas y pese a su inferioridad, mucho del ganado humano se ha visto… exacerbado y ha tomado una posición que francamente puede bien amenazar nuestra propia existencia..”
 
– “¿Creen que los humanos pueden amenazar la existencia de un Kuran?”
 
– “No, por supuesto que no. Los purasangre están fuera de total peligro de exterminio por parte del ganado humano.. lo sabemos Kuran-sama. Pero eso no implica que la situación de nuestra especie en general sea por lo menos.. alarmante”
 
Kaname sabía perfectamente a donde querían llegar aquellos vampiros, pero estaba decidido a hacerles hablar de todo lo que sabían. ¡Oh si, se los iba a sacar!… iban a decirle ahora y de una vez que era lo que tenían en mente… al menos esa era su ventaja al haber sido convocado..
 
– “¿A qué se refieren con eso?”
 
– “Sabemos que usted, Kuran-sama, ha estado apartado del mundo por los últimos veinte años y en realidad, esa es una escasa cantidad de tiempo para nosotros, pero los cambios ocurridos no lo son” –explicó otro de los vampiros- “todos los presentes sabemos aquí que el intento de tomar el control de su familia por parte de Rido Kuran, tuvo muchas más implicaciones que las esperadas y eso es lo que deseamos que entienda. Los intentos de Rido Kuran no se limitaron a solo esta área del mundo sinó que fueron un sofisticado y bien organizado evento coordinado con varios de los más disconformes clanes vampíricos. No sé si lo sabe, Kuran-sama.. pero hoy y ahora, nosotros y tres aquelarres más son todo lo que queda de las estructuras que regían a los hijos de las tinieblas dispersos en el mundo. La Camarilla y el Sabatt ya no existen”
 
Kaname no mostró ni la más mínima señal de sorpresa.
 
– “¿Cuántos clanes exactamente han caído? y ¿de qué forma?”
 
– “Mas de veinticinco clanes.. y líneas de sangre se han exterminado entre si, Kuran-sama. Quedan escasos vástagos. A estas alturas, tenemos menos de 5 clanes vigentes y activos si consideramos a los que formaban parte de la Camarilla y el Sabatt. Rido Kuran tenía contactos con los Brujah, Timizcle, Asamnita, Ravnos, Malkavian y La Sombra y todos estos clanes atacaron a sus organizaciones cuando Rido… trató de tomar el control de su clan. Pero eso no fue todo. La Asociación de Cazadores en esta región, los Guardianes Negros, los Hijos del Silencio y Vigilantes rojos empezaron a la vez una cacería mortal, terrible, indiscriminada y sanguinaria contra nuestra especie alegando el rompimiento de los tratados y todo eso unido a nuestro propio caos ocasionó la guerra indiscriminada y la destrucción absoluta de “la farsa”. El ganado humano se desbandó, los príncipes no pudieron contener el caos en sus propias ciudades y a estas alturas tenemos el penoso deber de informarle que mientras nuestra especie se apaga lentamente, la humana, pese a la brevedad de sus vidas, siguen reproduciéndose más aún..”
 
Kaname no dijo nada. Planes, temores y dudas recorrían su mente aguda y en el silencio sepulcral que siguió, finalmente otro de los vampiros ante él insistió:
 
– “¿Cuál será su postura a todo esto, Kuran-sama?”
 
– “¿Y la de ustedes?”
 
– “Reunimos entre nosotros a los más antiguas líneas aristócratas vampíricas, Kuran-sama. Al menos las de este lado del mundo, pero ninguno de nosotros es un purasangre… como ud. Somos, simplemente, ex –miembros de la Camarilla y del Sabatt y estamos reconstruyendo los aquelarres en diversos lugares del mundo, pero seguimos siendo lo que somos: Ventrue, Giovanni, Toreador, Nosferatu. No somos purasangre. Por eso necesitamos saber de su posición ante el nuevo orden, ante la nueva farsa que se está desenvolviendo para recobrar nuestro statu quo en el mundo.  La posición de Ud. y de los otros purasangres, que  están y han estado siempre por encima de la Camarilla y del Sabatt..”
 
Kaname Kuran no necesitaba que le recordaran que estaba por encima de la Camarilla y del Sabatt.
 
No, no lo necesitaba. Mucho era lo que se había especulado sobre la especie vampirica a través de los siglos, pero Kaname sabía bien su extraña y ambigua posición de poder entre los vampiros, los hijos de las tinieblas. Los Kuran y cinco familias más en todo el mundo, eran las únicas que se podían preciar de ser anteriores a las organizaciones de las sombras posteriormente llamadas Camarilla y el Sabatt y estaban por encima de ellas sin ninguna discusión o duda pero aquello no era algo fácil. Hermosos, perfectos, maravillosos y poderosos estaban aún por encima una especie predadora y bella eran más aún que los vampiros más viejos, los más antiguos, los que vivían antes del diluvio universal anunciado en los escritos cristianos, caldeo-asirios y griegos; por ello los purasangres motivaban reverencia, envidia y temor, no solo entre los que les rodeaban, sinó entre si. Al punto tal que de entre las seis familias purasangres existentes, dos de ellas se habían eliminado entre si y una de ellas se había extinguido lenta y dolorosamente.
 
No. No necesitaba que le dijeran que su especie tenía problemas. Kaname lo sabía bien.
 
Si alguien entre la especia vampírica tenía problemas de extinción eran ellos: los purasangres. La familia Hiou y Kuran en Oriente, los Rozencreuz y los Lascaris, los Aznar y  Cerdircing eran las casas purasangre… pero ya no eran tal. Los Aznar y los Hiou se habían masacrado entre si y ya no quedaba ninguno, los Cerdircing vivían aún pero ya no tenían descendientes y se extinguían entre siglos y desesperación; mientras los Lascaris, los Rozencreuz y los Kuran esperaban librarse de ese destino.
 
La especie vampírica. Oscura, depredadora y letal…
 
Se estaba extinguiendo.
 
Tan simple como eso.
 
Y aunque Kaname jamás había esperado que los vampiros bajo él se vieran con su mismo tipo de inconvenientes, no pudo menos que tranquilizarlos al manifestar que iba a mantenerse apartado de la nueva Camarilla, Consejo de Ancianos, Sabatt o como quieran llamarlo, aunque no podía asegurar nada sobre los otros purasangres. Eso era todo y los otros se tranquilizaron aunque las noticias que le trasmitieron a Kaname sobre las demás casas purasangre no eran del todo fiables. Luego de siglos de ostracismo los Lascaris habían decidido ponerse al frente del aquelarre de Euroasiático y por lo tanto sus intereses colisionaban con los de los siempre ambiciosos Rozencreuz. Los Cerdircing, por su parte, habían decidido mantener “bajo su protección” aunque sin intervención directa el Sabatt de América y Australia y el antiguo Reino Unido y era un alivio para los miembros del aquelarre saber que Kaname Kuran iba a mantener una posición similar y expectante, asi que una vez que las noticias fueron transmitidas Kaname no pudo menos que dirigirse hacia Kain Akatsuki –quien, había esperado fuera de la reunión, con toda lealtad- y preguntar, suavemente:
 
– “¿Lo conseguiste?”
 
– “Si Kaname-sama. Aquí está. Todo en los informes”
 
– “Gracias Kain. ¿Te dijo algo?”
 
– “No, Kaname-sama”
 
Dos miembros del aquelarre se acercaron a Kaname con aire adulador y Kain se permitió resoplar con un gesto de fastidio.  El padre de Hanabusa Aidou había hecho un trabajo excelente de coordinación para esta reunión, pero Kain no podía sinó sentir sobre si los ojos verdes de Takuma Ichijou vigilando todos los detalles y se hallaba inquieto por lo que Kaname iba a leer en cuanto abriera los informes que había conseguido para él. Ichijou y Kaname habían sido muy unidos desde sus días en la escuela Cross y aunque el purasangre nunca había dejado de ser lo que se esperaba de él –majestuoso y lejano, como todo purasangre- ambos habían perdido de vista a Ichijou en dramáticas circunstancias; ¿había sido culpa de alguien lo que pasó cuando Rido Kuran asaltó la academia Cross?.. no, Kain no podía culpar a nadie, pero era penoso, al menos, contemplar lo que tan escaso tiempo había hecho con ellos. El seguía, como los Aidou, sirviendo a Kaname-sama y a Yuuki-sama… pero Ichijou-san había sido perseguido, cazado por más de tres continentes y casi ajusticiado por el asesinato de su abuelo. Un crimen imperdonable que se pagaba con la muerte y que hubiera justificado la muerte de Takuma, pero un crimen capital que hacía mucho más incongruente la presencia del dulce y aniñado antiguo Vicepresidente del dormitorio de la clase nocturna Cross como vocero del más horroroso y repugnante clan vampírico.
 
Porque Takuma Ichijou ahora era vocero del clan Nosferatu.
 
            
 
De los labios rojos de Yuuki Kuran brotaba en esos instantes algo parecido a un gemido o a un gesto de profunda sorpresa y por un instante casi no dio crédito a sus ojos, desconcertada y perpleja como no lo había estado en veinte años; pero la figura ante ella continuaba mirándola inexpresivamente y la princesa purasangre no pudo menos que adelantar un paso, deseando poder estar segura que no estaba soñando despierta, que la persona ante ella era alguien de carne y hueso que no se iba a desvanecer entre sus recuerdos, sus silencios o las sombras del tiempo..
 
Pero la detuvo bruscamente el sonido seco del arma apuntada contra ella.
 
– “No es permitida la presencia de un purasangre mas allá de esos límites. Kuran-sama” –la fría y escueta voz era absolutamente gélida e inexpresiva- “la institución Cross es una zona segura, pero aún esto tiene sus límites”
 
– “Pero…. Zero.. ¡eres tu!.. tu..”
 
– “Respetos guardan respetos Kuran-sama. No se acerque.”
 
Los ojos rojizos de la hermosa princesa vampiro contemplaron el inexpresivo rostro del joven cazador ante sí, incrédula y atónita aunque no menos confundida por su seco tono. .. ciertamente era extraño e insólito contemplar a Zero.. de esta forma. En aquellas horas, Yuuki Kuran había sido plenamente consciente de los veinte años que habían pasado desde la última vez que pisó las dependencias de la Academia Cross, pero de pronto, al contemplar a Zero notó con profunda estupefacción algo que la dejó muda de la sorpresa..
 
¡Zero no había cambiado en lo más mínimo, en lo absoluto, en NADA!, la figura que tenía ante ella era efectivamente la misma de hace veinte años: un alto y hermoso adolescente de inusual colorido y temperamento sombrío; el mismo que había sido su amigo, su hermano, su protector y prácticamente la otra mitad de si misma, quien había compartido con ella temores, sueños, miedos y secretos.. pero era el mismo adolescente Zero Kiryuu quien estaba ante ella y Yuuki Kuran no podía aun entender cómo era posible que estuviera viéndolo asi, porque eso era absolutamente imposible. Total y perfectamente imposible.
 
Ciertamente la especie vampírica era famosa por vivir largas vidas comparadas con las humanas, pero estos dones propios de su especie no solían aplicarse para aquellos que habían sido convertidos a la especie.. porque no eran propios de la misma.  Aquellos “convertidos” eran herramientas, peones, esclavos, servidores, vampiros desechables que no podían siquiera considerarse del todo parte del esquema evolutivo porque no pertenecían ya a  ninguna especie: humana o vampírica. De entre los vampiros eran considerados poco menos que el “ganado” humano –es decir, estaban entre la alimentación consumible para un vampiro- y su situación no dejaba de ser por ello… patética. Pese a su ostracismo de estos años, Yuuki estaba enterada de la forma en que los de nivel D se consumían, envejecían y se apocaban; y era aquello lo que le había llenado de angustia a las miles de noches insondables de aquellos años. Noches en las que se había preguntado mil veces si Zero vendría a matarla como había prometido, noches en las que había sollozado, gritado, anhelado y pensado incesantemente en aquellos ojos de un pálido violeta, en el sabor de la sangre del muchacho que ahora estaba frente a ella y en todos y cada uno de los recuerdos y las vivencias que ambos habían compartido. Su dolor, su soledad, su angustia.. y la forma en que la había protegido, aún de si mismo. Utilizado a sabiendas por Kaname niisama, pero aún asi…
 
– “Zero.. estas… igual” –musitó, sintiéndose de pronto absurdamente feliz- “Zero tu.. tu…”
 
– “Esto no es parte del tour de su visita Kuran-sama… es mejor que se vaya de una vez y…”
 
– “Pero Zero… tu… no viniste por mi”
 
Los ojos rojizos y los pálidos violeta se enfrentaron…
 
Los ojos de Yuuki se llenaron de lágrimas y no pudo sinó menos que dirigirle una mirada. Todo lo que había luchado por olvidar, por dejar atrás estaba de frente ante ella, rompiendo, destrozando, reconstruyendo. Todo. De repente los años no habían pasado y ella había vuelto a ser Yuuki Cross, la misma Yuuki Cross de siempre, animosa y un poco ingenua pero siempre empujando a su compañero, a su amigo, a la persona más cercana a ella, siempre reacio a hacer los deberes, pero siempre alli, cuando ella lo necesitó. Siempre gruñendo, siempre renegando, siempre increpándola, pero aún así, siempre a su lado, siempre, siempre.. siempre cuidándola a su muy peculiar manera; pese a tener el alma tan llena de sombras, tan llena de dolor… siempre preocupado por ella, siempre.
 
Y ahora estaban una vez más.. frente a frente.
 
Pero ahora él la miraba con tanto interés como si ella hablara del clima, evidentemente dispuesto a dispararle si acababa con su escasa paciencia, a dispararle sin el menor pestañeo.. o peor aún, contemplándola con el mismo asco y horror que había en Zero siempre que contemplaba a un vampiro. La misma mano.. los mismos ojos, la misma voz atormentada pero decidida que le había dicho no hace mucho tiempo que le disparara.. que ella tenía derecho a hacer lo que quisiera de su vida… que su vida era suya.
 
– “Dispárame Yuuki. Si alguna vez me ves que estoy cayendo al nivel E, dispárame. Eres la única que tiene derecho a hacerlo. Hazlo. Mi vida es tuya”
 
– “¡Zero, yo no puedo!”
 
– “Si. Si puedes. Yo necesito saber que tú lo harás. Lo necesito. Eres la única en quien confío. La única”
 
Era más que la sangre que entonces ella le había brindado. Mucho mas. Mucho más. Ella había sido entonces ridículamente ingenua, pero ahora era extraño y estremecedor la forma en que su cuerpo parecía rememorar las veces que los labios del cazador habían recorrido su cuello, alimentándose de ella, bebiendo su sangre entre lágrimas y frustración, llamándose a si mismo “monstruo”, cuando realmente la única entre ellos que había resultado serlo era ella misma. Las mil veces que le había sonreído o gruñido en un intento vacío de disimular que ella era lo único que le importaba.
 
Lo único que lo mantenía cuerdo, vivo…
 
– “¡Zero, casi te mato!, ¡estaba tan asustada que estaba ahorcándote por mi pesadilla! ¿Por qué no me detuviste?”
 
– “¿Por qué tendría que hacerlo? … no tengo objeción a que me mates. Mi vida es tuya Yuuki. Es lo menos que puedo hacer.. que alguien como yo puede hacer”
 
– “¡Zero!”
 
– “¡¿Creíste que iba a oponerme a lo que quisieras hacer conmigo?”
 
– “¿Cree que me puede importar algo a estas alturas, señora Kuran?. ¿Cree acaso que mi vida gira alrededor de su vida o su muerte? ¿realmente puede creerlo?”
 
La voz del muchacho casi se estrelló contra las palabras en su mente y los recuerdos se rompieron en la mente de Yuuki haciéndola contemplar al cazador, que apenas si varió en lo más mínimo su postura. Ambos se contemplaron fijamente por escasos segundos y la princesa purasangre hubiera deseado gritar. Zero estaba alli. Finalmente.. veinte años después… estaba allí, mirándola con esos ojos hermosos e increíbles que ella sabía capaces de iluminarse con el afecto, el amor y la devoción, pero ahora vacíos de interés, llenos de desdén, desprecio, indiferencia. Y sintió dolor, dolor vívido, horrible, calor y desesperación ante la situación que tenía ante si.
 
Así que esa era la respuesta a su incesante pregunta de los ultimos veinte años. Había anhelado, esperado, temido y se había angustiado por Zero, por su vida, su dolor, su soledad y su desesperación, pero la simple y pragmática respuesta a que nunca la buscara era mucho más simple. Había dejado de sentir algo por ella. Había dejado de importarle finalmente y el saberlo le dolió en lo más vívido.. como un dolor profundo y de lo más quemante que había sentido en los últimos años y la sola sensación la hizo tambalear aunque el cazador no movió un musculo.
 
Se había despedido de él con la convicción que Zero la odiaba y ahora descubría que había algo mucho peor…
 
El ya no sentía nada.
 
Nada.
 
De pronto, todos los cambios y el aire que destilaba la escuela le parecían bajo una nueva óptica. Zero… estaba.. ¡dirigiendo el colegio! ¡el colegio, el mismo que estaba abriendo nuevamente las puertas a vampiros y eso era lo que hacía más y mas bizarra la situación y la posición de la persona ante ella!. Nadie como Zero Kiryu para odiar a los vampiros ¿porqué de pronto había accedido a volver a abrir la clase nocturna con vampiros? ¿Por qué la había citado aquí? ¿Por qué es que la miraba como si jamás le hubiera importado?.. Y es que después de haberse mirado por unos instantes el cazador se había encogido de hombros y había bajado el arma, volviendo a sus empapelarse entre más y más documentación..
 
Soltando entre dientes más de una maldición..
 
Antes de ponerse de pie y alargarle un documento..
 
– "Su salvoconducto, Kuran-sama" –dijo despectivo- "El subdirector la llevará con Cross-san.. y ahora, váyase, que estoy ocupado"
 
Las manos pálidas de Yuuki procuraron tomar sus manos pero el joven la eludió en un gesto rápido y a la vez indiferente, antes de volver a su sitio y enterrar de nuevo la cabeza entre más y más documentación, asegurándose, eso si, de tener la escopeta al alcance de sus manos; aunque a Yuuki aquello no podía importarle menos…
 
– “Pero Zero… yo…. no sé que decirte.. no esperaba encontrarte aun aquí. No supe de ti y…" –suspiró- "sigues igual.. no has cambiado nada. Yo pensé.."
 
La voz que le replicó era amarga pero a la vez sarcástica.
 
– "Sé bien que los ex-humanos envejecen como cualquier humano, si es que viven lo suficiente.. pero parece que es un peculiar efecto colateral de haber bebido de purasangres" –comentó sardónico.
 
– “¡Zero..!”
 
– "Si temes que sufra de mis viejas crisis de lujuria de sangre.. no tienes que temer Kuran-sama” –dijo al fin- “Ahora, es mejor que vayas a ver a tu padre… no está nada bien"
 
El había bebido de su sangre cuando ella era aún Yuuki Cross… pero ella había bebido por única vez de la sangre de él cuando se despidieron, veinte años atrás. Aún sentía sobre sus labios el rico y dulce sabor de la sangre del prefecto, de los sentimientos de él, desnudos finalmente ante ella y su propio estupor al comprender.. al entender por fin lo que estaba en el corazón del taciturno chico que había sido su más mudo e indesmayable apoyo. Pero no habían bebido definitivamente lo suficiente de sí mismos.. uno del otro, para entender.. para aceptar.. o para resignarse.. y ella no había podido negarse como una purasangre y él la había llamado “asesina de Yuuki Cross”. Ella había seguido a Kaname niisama incapaz de seguir sosteniéndole la mirada a Zero.. de soportar su dolor y su rechazo.
 
O de aceptar algo que no estaba lista, para las dudas de él, las de ella.. aceptar.. aceptarse..
 
Y Kaname niisama estaba alli. Sereno y majestuoso. Sin dudas, sin preguntas, con las respuestas a cualquiera de sus temores..
 
Tan simple, tan correcto. Vampiros. Purasangres.
 
Simple.
 
– “¿No vas a preguntar por el Director, Kuran-sama?. ¿Acaso te has olvidado de tu padre o del motivo que te trajo aqui?”
 
Yuuki pareció salir de un sopor y la última esperanza de que Zero hubiera querido verla se desvaneció al recordar que había recibido un pedido del director. Si… su padre adoptivo, el mismo que los había criado a ella y a Zero y era el motivo de su presencia, porque aunque se sentía confundida y desconcertada por la súbita presencia del cazador ante ella no pudo menos que preguntar, distraídamente…
 
– “Si, el Director.. ¿Dónde está? Crei que le encontraría aquí. ¿Esta enfermo acaso? ¿por eso estás aquí, ocupándote del colegio?”
 
Un sonido muy parecido a un gruñido le hizo esbozar una sonrisa porque Zero era siempre Zero… más aún cuando estaba irritado. Pero lo que el cazador ante ella dijo a continuación la hizo mirarlo… sin comprender..
 
– “¿Qué .. que dijiste?”
 
– “Lo que oiste… el viejo no esta enfermo. Se esta muriendo”
 
Yuuki le miró, incrédula y Zero Kiryuu no dijo más. No hacían falta más palabras.  El y ella no tenían nada más de que hablar.
 
Nunca más.
 
Habían pasado 20 años.
 
Y el último lazo entre ellos… iba a romperse.
 
 
 
 
Continuará…
 
 
Próximamente:  Capítulo II “Ratio et cor”
 
Nota de la autora: A modo de explicación, hago presente a mis amables lectores que estoy usando la mitología comprendida para el juego de rol “La mascarada” (sobre vampiros) si no la conocen, no se preocupen.. ¡yo la explico, yo la explico!.. con paciencia y según avance el fic, que me es imposible hacer una historia sobre vampiros sin considerar la mucha mitología pertinente. Los clanes mencionados (Ventrue, Tremere, etc y las asociaciones La Camarilla y el Sabbatt pertenecen a esta peculiar mitología vampiresca que ya ire explicando como la voy desarrollando en el fic) así que solo les pido un poco de paciencia. Sobre la imagen.. bueno, esa es básicamente de la red. NO ES MIA. La pueden hallar en cualquier lado.. no hay derechos tomados ni nada. Es ilustración y punto. Sobre el capitulo.. lamento que sea tan cortito, seguro que según avance el fic los capítulos van a crecer.. ¡Ya me conocen!
 
A estas alturas.. creo que ya comprenden el titulo de este capitulo. Básicamente este primer capitulo es una visión general de lo que sucede entre Yuuki, Kaname y Zero veinte años después del fin del anime. Pero no solo entre ellos, sinó también entre todo lo que les rodea.  La canción pertenece a grupo Evanescence y se llama “lithium”, creo que va muy bien con el tono del fic..  y lo que pasa en este capitulo.
 
Cualquier duda, comentario o tomatazo, por favor diríjanlo a mikki.chan@gmail.com o mejor aún a http://mx.groups.yahoo.com/group/deu_amis/ donde voy a leer los mensajes relativos a mis fics NO CCS.
 
Vocabulario:
Kaname-niisama*: Niisama significa textualmente “hermano mayor” en japonés.
psique**: conciencia
Kuran-sama***: Sama es el honorifico.  Seria “mi señor Kuran”