A manera de prologo

“Ex umbra in solem”

(de las sombras, al sol)

por: Mikki_chan

 

A manera de Prólogo

Los suaves acordes del vals se dejaron sentir por todo el amplio campus de la lujosa institución, el alto reloj marcaba la hora con firmeza no exenta de regocijo y las parejas que danzaban parecían más felices que nunca; el brillo, la solemnidad y el lujo parecían rodear la noche y el evento de una sensación casi mágico, mientras los corazones de los presentes se llenaban de la súbita comprensión que aquellos instantes iban a ser vívidamente recordados en sus vidas, no importa cuanto tiempo pasara..

Hay momentos así… que las personas desean que sean eternos. Capturables, insondables, etéreos y vivificantes…

Momentos en que el tiempo mismo pareciera desear congelarse.

Ninguno de los asistentes parecía más que divertido al ver a la figurita en blanco traje largo, cambiar frecuentemente de pareja durante el vals.. las chicas cuchicheaban sobre lo “adorable” que era que quien se viera tan “lindo” en aquel vestido fuera un muchacho –el llamado “novato natural” – pero a diferencia del resto del alumnado escolar los  miembros del club sabían perfectamente que la figurita que estaba enfundada en aquel vestido era –definitivamente- una chica y aquello parecía ser una especie de picante ingrediente adorable a la extraña ecuación que formaba el club. Peculiar, insólito, pero a la vez tremendamente interesante, porque aunque el resto de sus clientas y el colegio en general lo ignoraran, esta chica extraña, una “plebeya” de sinceridad brutal y con alto sentido práctico, con una agudeza muy poco común y falta de malicia, con una sinceridad tan transparente que era capaz de verlos a todos bajo sus máscaras de “host*” fuera de sus respectivos papeles y montajes, les agradaba y ellos le agradaban por lo que eran en realidad bajo todo su dinero, poder, prestigio y sus actitudes exageradas… infantiles algunos, estoicos otros, diabólicamente maliciosos, egoístas y astutos…

Y tontos..

Adorablemente tontos.

Pero ella les agradaba.. y ellos le agradaban a ella. En algún momento del camino recorrido por el club durante ese año habían establecido lo que el Presidente y “King” del club llamaba “nuestra familia” y todos se sentían felices.

Este era “su” festival.

– “¡Haru-chan!, ¡Haru-chan!, ¡una vuelta!” –balbuceaba alegremente el host “loli-shota” bailando tal y como lo disponía su papel, dando volteretas infantiles con la chiquilla, mientras una enorme sonrisa adornaba su carita infantil… pese a que tuviera ya dieciocho años- “¡wow!, ¡salió bien! ¡viva!.. ¡Takashi, tu turno!”

El alto host del tipo estoico tomó la posta rápidamente y continuó el vals con la jovencita, danzando correctamente –algo asombroso en alguien famoso por su estoicismo- y antes de que la llamada “Haru” pudiera balbucear algo, se encontró de pronto bailando ahora con uno de los gemelos, luego con el otro..

¡Ah, que momentos inolvidables!

Especialmente cuando el Vicepresidente del club –en hábil movimiento- le “robó” la compañía de la chiquilla cuando el King del club se aprestaba al fin a reclamar su parte del baile. Era, por lo menos extraño, contemplar al guapísimo chico rubio haciendo pucheros y pataletas alrededor de los danzantes durante los siguientes segundos sin perder el compás o tropezarse con alguna de las otras parejas pero después de haberlo visto sufrir un rato –para su particular diversión- el joven de anteojos en un rápido gesto casi colocó a la chiquilla en brazos del hasta entonces casi histérico King, y ambos  –“Haru-chan” y el rubio- contemplaron sorprendidos al siempre astuto y a veces maquiavélico Vicepresidente hacer un gesto de encantadora cortesía, otorgándole graciosamente al rubio los honores para terminar el baile..

Sus manos se tocaron, y la siempre serena y sensata chiquilla sintió por un instante que había vuelto hacia atrás cuando estaban en aquel puente y ella le pedía a él que volviera y no los abandonara, que el club y ella misma lo necesitaban mucho. Cuando los ojos castaños de ella y los azules –prácticamente violetas- del rubio se habían visto en el puente..

Cuando ella cayó del puente y el saltó en el aire y la abrazó allí mismo..

Los dos flotaron al compás de la música mirándose sólo el uno a la otra y el instante fue mágico otra vez.. en aquel segundo, no existían las luces, la gente, las risas, los fuegos artificiales…

¡Hey, fuegos artificiales!

– “De eso hablan cuando se refieren a hijos superando a los padres” –comentaban en el edificio cercano el Rector y Superintendente del Instituto, y el millonario de los equipos médicos- “seamos amigos de ahora en adelante..”

– “Si, como nuestros hijos..” –el hombre de las gafas, cuyo brillo duro en la mirada parecía haber algo de lo que estaba en los ojos del joven vicepresidente del club de host, continuó, con gesto negligente- “por cierto.. hablando de esa “estudiante especial”.. estaba pensando en que podría ser una buena esposa para mi hijo..”

La sonrisa se amplió en el rostro del Superintendente..

– “Temo que entonces no podremos ser amigos aún. Estoy en desacuerdo y no pienso ceder ni un punto en eso. Tengo a alguien más en mente para esa pequeña “estudiante” …”

Ajenos a la charla de los dos orgullosos y millonarios padres -que discutían cordialmente sobre la identidad del futuro esposo de la joven conocida como “estudiante especial” mientras contemplaban con satisfacción y orgullo a sus hijos- los fuegos artificiales se elevaron majestuosos en la oscuridad y belleza de la noche y más de uno de los corazones de los presentes pareció elevarse una sensación extraña, extática, eufórica y expectante. Nadie sabia exactamente que estaban esperando, pero todos sentían que algo largamente esperado iba a ocurrir en esos instantes y aunque no sabían ni la naturaleza ni lo que era, todos los presentes contemplaban con más y más expectativa las parejas que bailaban y que se habían detenido para contemplar los fuegos artificiales..

Las luces, el baile, la música, todo era perfecto..

Los enormes y luminosos ojos castaños –que lucían casi dorados por las luces- se volvieron hacia su pareja de baile y fue entonces que aquellos ojos azules.. que en realidad tenían destellos violetas parecieron entender súbitamente algo..

Ambos se quedaron viéndose uno al otro.. como si de repente finalmente se vieran. No como sempai y kohai, no como compañeros del club, ni siquiera como “papá” e “hija”.. que era la forma familiar e infantil en que el presidente se refería a sí mismo sobre él y la única host femenina –que todos suponían masculino- y fue ese algo… ese algo que chispeó como una llama, que ya había brillado muchas veces en el año.. ese algo que ya había ardido en el pecho de ambos, y aún más esa tarde, en que el rubio casi abandona el club y a sus amigos… ese algo…

Tomo forma, nombre y de pronto se hizo vívidamente comprensible..

Porque igual que antes, cuando caían del puente, abrazados, cuando ella evitó que él se marchara con esa prometida que querían imponerle su familia,  la chica se dejó acoger en los brazos del rubio, los mismos que ciñeron el cuerpo femenino con naturalidad, como si fuera su derecho,  como si fuera un hecho perfectamente natural y natural fue que él inclinara un poco su cabeza dorada y ella se empinara sobre la punta de sus pies..

Y natural fue que sus labios se encontraran al unísono. El no balbuceó ni una palabra, ella dijo menos.. sólo ambos parecían haber tenido la misma idea..

Porque sus labios se encontraron..

– “Haru…”

– “No digas nada.. sempai**. Yo… estoy feliz. Ya sé por fin porqué fui a buscarte esta tarde, porqué no podía dejarte ir… ya lo sé, porque no lo sabía”

– “Tampoco yo, tampoco yo entendía del todo muchas cosas.. y ahora están claras. El porqué de mis celos cuando llamabas la atención de otros chicos, mis deseos de protegerte y conservarte siempre a mi lado… Siempre, siempre..”

Sus compañeros del club lanzaron sobre “los tortolitos” una mirada de simpatía y mientras el romance finalmente se imponía, los últimos acordes del vals se extinguían débilmente y esta vez era la voz del Vicepresidente quien comentaba..

– “Nuestro instituto privado se distingue por dos cosas: familias prestigiosas y riqueza. Y la gente rica tiene mucho tiempo libre.. así que la idea de este club es que chicos atractivos ofrezcan su compañía a hermosas señoritas que también lo tienen. Es un juego elegante y único en nuestra súper rica escuela…”

De pronto todo se puso negro.

Porque la atónita persona que había estado viendo el anime en la televisión salió de su total estupefacción y apagó de un solo tirón el aparato..

– “¡No puedo creerlo!” –gimió Haruhi Fujioka, dejándose caer sobre un cojín con una expresión de total espanto en su rostro- “¿y esto lo dieron por televisión?, ¡es invasión a la privacía, han violado mi intimidad! ¡esto es.. es..!”

Se cubrió la boca con las manos… visiblemente afectada, antes de al fin recuperarse y balbucear, con la cara tremendamente sonrojada..

– “¡ESO NO ES LO QUE PASO!”

Continuará…

Notas de Autora: ¡Bienvenidos al club de..!.. no. Lo siento. A la nueva aventura de esta autora, un fic ligero sobre Ouran Host club –bueno, ligerito si lo comparamos con mi saga de CCS- espero que les guste. Ahora, lamento haberles espoliado el final del anime (para quienes aún no lo han visto) pero.. es mi punto de partida. Así pues.. ¿Qué esperan?.. ¡lean el primer capítulo! (No, no hay adelanto hoy.. si son buenos, quizá a partir del primer capítulo los ponga XD).

Comentarios, histerias, tomatazos y demás, por favor a mikki.chan@gmail.com ¡GRACIAS!

Vocabulario:

Host: Anfitrion.

Sempai: Se dice en Japón, de alguien con un grado superior en la escuela (bien, un chico de primero tiene como “sempai” a uno de segundo), el término opuesto es kohai.

Capítulo I: El último vals