Se busca Novio – Cap. 14

Nota de la autora: Como expliqué al principio de la historia, la misma tiene un contenido un tantito subido de tono por lo que la clasificación es T. lo que la hace no apto para todo público. Gracias a Nodoka en el site STILLFORYOURLOVE que hace una excepción en las políticas de publicación, permitiendo algunas escenas de la misma.

Se busca Novio”

Una historia Inédita.

Por Crystal

Basado en los personajes de CardCaptor Sakura de CLAMP.

Capitulo XIV y Ultimo

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Cuéntame al oído,

Muy despacio y muy bajito,

Porque tiene tanta luz este día tan sombrío.

Cuéntame al oído,

Si es sincero eso que ha dicho

O son frases disfrazadas esperando sólo un guiño.

Cuéntame, cuéntame.

El cielo acostado detuvo el tiempo en el beso

Y ese beso a mí en el tiempo.

Cuéntame al oído,

A que sabe ese momento

Donde esperan hoy los días en que aquello era un sueño.

Cuéntame el oído,

Donde duermen hoy tus miedos,

Si aún guardas sus caricias en la caja del recuerdo.

Cuéntame, cuéntame.

El cielo acostado, detuvo el tiempo en el

Beso, y ese beso a mí en el tiempo.

“Cuéntame al Oído” La Oreja de Van Gogh

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Ya es otoño en Londres y aun se siente el clima un poco veraniego pero como todo en esta vida, las estaciones al igual que la vida misma, van cambiando… evolucionando. Las maletas a un lado de la puerta, indica que los ocupantes del cómodo y moderno departamento, se encuentran en planes de viajar. Incluso el estuche de una cámara de fotografía descansa encima del equipaje más grande.

El teléfono del departamento suena justo cuando su novia toma la ducha de la mañana y el sujeto escucha el agua correr. Lo toma con agilidad por si su novia escucha el aparato sonando demasiado.

-Habla Hiragizawa… ¡Sonomi! – Saluda a la madre de su novia y escucha brevemente lo que esta dice – No, no. Los planes siguen como le comente en el correo. – Observando hacia el pasillo que da a las habitaciones – No, ella aun no sospecha nada. –Murmura por lo bajito. –He sido bastante cuidadoso… – Ahí escuchando a la mujer – No creo que sea necesario. – No… aún… -suspira – Si, lo comprendo. Nos vemos después. –Colgando la llamada.

Eriol observa a su alrededor notando los sutiles cambios que han ocurrido en su departamento: los cuadros de Marilyn Monroe fueron reemplazados por dibujos de acuarela y carboncillo de autoría de Tomoyo la cual en los últimos cinco meses y por insistencia del hombre, encontraba momentos libres para pintar y se alegraba de que aún no había perdido su toque.

El sofá de piel aun se encuentra allí pero en la mesa de centro, lo que hay son varias fotografías de ellos tomadas con su teléfono celular o la cámara digital de uno de ellos y por supuesto puestos en marcos de diversos tipos. Mas allá, se divisa una portátil que se encuentra cerrada y portafolios llenos de documentos sobre el crecimiento de Empresas Daidouji. El piano tiene unas partituras abiertas en su tope de madera mientras que el piano eléctrico está guardado en el armario del pasillo.

Y por supuesto, maceteros con unas cuantas plantas ornamentales que sobreviven climas fríos.

-Escuché el teléfono – dice la mujer aproximándose a el mientras seca sus cabellos y se encuentra envuelta en una bata de baño. – ¿Quién era?

-Tu madre- Decidiendo no mentirle – Preocupada de que no tomemos la carretera muy tarde y esas cosas. – Sonando lo mas convincente posible.

Y créanme que con una novia tan perspicaz con Tomoyo Daidouji, no es una tarea fácil para nuestro caballero Ingles-Japonés.

-Oh. – Responde la mujer – Que amable de su parte. Aunque un viaje a la costa sucede casi todos los días. No tiene de que preocuparse. Si se que se iba a preocupar tanto, no le digo nada.

-Es la primera vez que tomamos vacaciones en la costa –Dice el sujeto sonriendo al verse que ella le ha creído con suma facilidad. – Es oportuno que al menos lo sepa en caso que llame aquí y no nos localice.

-Creo que a Spinnel no le gustará mucho la costa en esta época. Hará un poco de frío. – Observando al gato negro quien duerme cómodamente en una cama para mascotas. – Por cierto, tienes que sacar su jaula de traslado del tope del armario del pasillo. Ya empaqué su comida.

Eriol la toma en sus brazos sorpresivamente y busca su rostro para darle un tenue beso y decirle. -¿Ya te dije hoy que te amo?

-No, profesor… hoy no. – Replica ella con una sonrisa y besa sus labios con ternura y despacio. Separándose un instante de su persona dice. – Que bueno que te han permitido ausentarte unos días de la universidad. – Dice caminando y añade en voz alta desde la habitación. – Así podrás disfrutar de las vacaciones tranquilamente.

-Y Tú que confíes bastante en Mitzuki y en Andrew para cuidar tus oficinas y poder acompañarme.

Sacando su cabeza por la puerta de la habitación que ambos comparten añade.-Claro que te acompañaría. No todos los días se puede ir de vacaciones a la costa y nada menos que a una casa de playa… ya me has contado que es muy linda.

-Si, en la página Web es encantadora. Aunque no es una casa de playa per se. Es mas bien un hotel costero. – Responde de manera nerviosa y distraída mientras palpa con cuidado la sortija que lleva en sus pantalones desde hace días para que la mujer no la descubriera en el departamento en algún descuido de su parte.

-Pero es pequeño. Es intimo.

-Justo lo que necesitamos – Asiente el hombre desde su posición.

Todo debía hacerse en el mayor cuidado posible.

-Por cierto ¿Sabes si Nakuru vendrá en nuestra ausencia? – Pregunta la mujer ya vestida con unos pantalones de frio y un suéter largo hasta sus muñecas.

-No lo creo. Ya la conoces.- A Sabiendas que Nakuru ya se encontraba en el hostal de la costa coordinando el gran evento acompañada de Bridget, su padre y los Li (Sakura y Shaoran).

-Ella tiene la manía de aparecerse aquí en los momentos donde el departamento está ocupado – Replica ella un poco sonrojada por la forma que los encontrara recién mudados ellos en el departamento – Ha sido muy cortés en acostumbrarse a llamar antes de entrar por la puerta.

Eriol sonríe azorándose también: ¡Gracias a los Cielos que Nakuru es… bueno ella y no hizo mucho alboroto al encontrarles en una posición tan comprometedora!

Pero Tomoyo no volvió a mirarla a los ojos en los siguientes tres días de su estadía en Londres.

-Creo que voy a recomendarle que busque su propio departamento. – Dice Eriol atrayendo la mirada de su novia quien comienza a acomodar los maceteros en el fregadero pues estarían dos días fuera del departamento y comienza a rociarles bastante agua. –Ya viene siendo hora.

-¿No se molestará contigo?

-Oh no. No lo creo que lo haga… – Observándole haciendo esas tareas tan cotidianas y con el entusiasmo que ella pone en ello. Sus ojos azules estudian la expresión tan calmada de la mujer y pregunta.- Oye… ¿No crees que deberíamos considerar alquilar o comprar algo mas grande? – Atrayendo la mirada de Tomoyo.

-¿Crees que estamos muy estrechos aquí?

-No creas que no me gusta tenerte cerca a cada momento, querida; pero creo que va siendo hora que consigamos algo más adecuado. Cuando llegas de tus oficinas te sientas en el sofá a revisar números y no es un lugar adecuado. No cabe tu escritorio y tu piano. Y no digamos que tenemos mi escritorio en la habitación que usa Nakuru cuando está aquí pero no hay quien trabaje.

-Si crees que es necesario. Pero a mi me gusta como estamos Eriol. Sabes que no me gustan las cosas muy grandes.

-¡Quien diría eso y luego vería tú casa!

-La casa de mi madre- Corrige ella.- A mi me gusta estar contigo – Dejando de regar las plantas para besarle la mejilla.

-Y a mi contigo – Replica el sujeto diciendo.- Voy a llevar las maletas al coche y tú te encargas de cerrar ¿De acuerdo?

-De acuerdo – Responde Tomoyo lanzándole una mirada mientras el hombre comienza a colgarse las los bultos, la cámara de fotografías al cuello, el bulto de la laptop en el otro brazo y una de las pesadas maletas. – ¡No se te olvide la jaula de Spinnel! – ya escuchándole cerrar la puerta.

Tomoyo niega con su cabeza no viendo la jaula del gato. ¡Que distraído está su en el día de hoy! camina hasta el armario y busca con su mirada la jaula de viajes viéndola en el tope y auxliada por una pequeña escalera, agarra el objeto bajándolo y caminando con ella hasta la sala donde el minino duerme apaciblemente.

Aún adormecido, solo siente que la mujer lo toma en sus brazos y lo entra en la jaula, apenas maullando descontento. – No te preocupes Suppi. Tendrás una cama y un sillón para ti solo delante de la chimenea en el hostal a donde vamos.

Tomoyo coloca la jaula con el felino a la puerta y vuelve a la cocina para desconectar los electrodomésticos y justo cuando apaga el refrigerador se fija en una fotografía que Sonomi hiciera llegarle donde se ve una pequeña Tomoyo de seis o siete años, en las piernas de no otro que el autor de sus días.

Un hombre que vio cuando se graduara de la universidad.

Y luego, tres meses después de haberse mudado con Eriol a su departamento.

¡Vaya sorpresa le dio el sujeto aquella mañana dos meses atrás apareciéndose en su puerta!

Precisamente aquel domingo Eriol y Tomoyo saldrían de paseo juntos, aprovechando que el día siguiente siendo feriado no iban a trabajar pasarían todo el día en un parque y hasta la noche visitando lugares de interés. Todos los domingos se dedicaban a pasear y hacer cosas de pareja para aprender más sobre ellos y por supuesto compartir actividades a fin.

Por ello que tocasen el timbre del departamento a momentos de ellos marcharse hizo que la pareja se observaran entre si. A lo que Tomoyo marchando para la habitación aclara- Si es Nakuru dile que no estoy ¡Aun no puedo mirarle a la cara!

-La culpa no es de Nakuru sino tuya, amor…- Ríe Eriol divertido ante el bochorno de la mujer recordando la situación en la repentina llegada de la prima del sujeto al departamento y utilizando su llave mientras ellos estaban ocupados…

O mejor dicho, Tomoyo, ocupada con su novio.

Pero ajeno a cualquier visita sorpresa (mas de Nakuru), Eriol abre la puerta, vislumbrando ante si un hombre alto de cabellos marrones oscuros, mirada azulada y una barba escondiendo parte de su rostro.

Aunque no deja de percatarse del dorado de su piel es por quemaduras de sol.

-Disculpe… ¿Es el departamento de Daidouji?

-En realidad es el de al lado – Señalando al 4A. Eriol observa al sujeto con cierta interrogante. – ¿Puedo ayudarle en algo?

-¿Eres Hiragizawa, cierto?

-Así es.

El hombre sonríe extendiendo su mano (un tanto inusual para un japonés) – Un placer conocerle.

-¿Eriol? ¿Quién es? Nakuru no es…– Ambos se voltean al escuchar la voz de la mujer quien finalmente se reúne con ellos en el umbral de la puerta. La sonrisa del rostro de su novia, va siendo reemplazada por una expresión de aturdimiento, incomprensión.

Y finalmente estupefacción.

-¿Pa… papá?

-Hola querida.

Eriol se conforma con observar a uno y otro en completa extrañeza.

Veinte minutos después se encuentran los tres sentados en el salón. Eriol había servido bebidas mientras en la sala del lugar el silencio es un tanto pesado.

Eriol se sienta al lado de Tomoyo cruzando su brazo por sus hombros irradiándole confianza.

Y aquel gesto de intimidad atrajo la atención del sujeto sentado delante de ellos. Eriol por un segundo se sintió abochornado como si “el padre de su novia” le sancionase éste gesto.

-¿Cómo supo donde estaba Tomoyo? – Pregunta Eriol tratando de romper el helado ambiente en la sala.

-Su madre. Me contó que se había mudado con un hombre.

-Es muy tarde para reclamarme con quien me mudo o no. – Dice Tomoyo a la defensiva.

Alzando sus cejas notando la hostilidad de su hija, replica colocando su bebida en la bandeja sobre la mesa.- No vine a sancionarte nada. Solo que tú madre me habló que estabas en una relación sumamente seria. ¿O me equivoco?

-No, no lo hace- Responde Eriol con un tono de voz mas tranquilo que el usado por la joven; y pareciera que su novia aun se nota incómoda ante la presencia de su progenitor. – Tomoyo es la mujer de mi vida. La amo, le respeto y hemos decidido llevar las cosas un poco con calma antes de dirigirnos al altar. – Dice Eriol tomando una de las manos de la joven.

El hombre observa a uno y otro. Nota la firmeza y seguridad en los ojos azules del sujeto pálido quien permanece al lado de su hija. Incrédulo en un principio de lo contado por su ex esposa días antes.

-Pensé que… que te había dañado permanentemente hija. – Replica el sujeto- Parte de mis razones de venir a visitarte es el disculparme.

-¿Disculparte?

-Ehhh creo que voy a aprovechar para responder unos correos. – Dice el hombre y besando a la novia en su mejilla le susurra en su oído –“Pórtate bien y escúchalo.” – Sorprendiendo a la mujer con sus palabras.

Tomoyo lo ve dirigirle una expresión de comprensión y respeto a su progenitor y marcharse para la habitación de invitados (donde tiene su estudio). Ya a solas, observa a su progenitor y es quien dice.- Dos años… por mas de dos años te invité a Londres. Quería que vinieras a verme… a visitarme… que te importara.

-Me importas.

-¿Ahora te importo? – Cruzándose de brazos y lanzándole aquella expresión reprochadora y helada típica de las Daidouji (miradas lanza cuchillos)- Que conveniente.

-No vine a hacer excusas. No vine a pedirte perdón. Vine a disculparme… que no es lo mismo. Se que te lastimé cuando eras una niña. Tú madre ya me ha dejado sordo la semana pasada cuando me contaba que no solo dejaste esos temores al abandono por parte del sexo opuesto sino que estabas entregada en cuerpo y alma a un hombre que te valora y te protege por encima de todo.

-Que vinieras solo porque mamá “Te ha dejado sordo” como dices, me demuestra que en verdad no te intereso en lo absoluto. No me importa. En realidad, tu presencia no me afecta en lo mas mínimo. Soy feliz.

-Me alegra que alguien te ame tanto como mereces ser amada. Y me satisface que tú madre encuentre la felicidad igualmente. – Encogiéndose de hombros.- Simplemente no supe apreciarlas. No estaba seguro de que quería cuando me casé con tu madre y definitivamente tuve un ataque de pánico cuando me volví padre. Sonomi me mantuvo a su lado hasta que no pudo hacerse la ciega ante todo lo que pasaba… que el amor se había extinguido. Que era un hombre que no podía estar atado a un matrimonio y definitivamente no estaba listo para ser padre.

Tomoyo tiene su rostro embargado de lagrimas ante el silencio de ella, el hombre prosigue diciendo en voz baja.- Solo quise venir a felicitarlos… se que serás feliz. Él me cae bien. Y se nota que es más consciente y responsable que yo a su edad. – Incorporándose añade- Se que no debo de pedir nada de estar involucrado en tu vida. Perdí ese derecho años atrás, cuando me alejé de ti y de Sonomi. Pero de todo corazón, deseo que seas muy feliz… porque lo mereces. – Procediendo a besarle en el centro de su cabeza y añade- Que seas feliz hija.

Y luego de eso el hombre se retira del departamento dejándola a solas. Ya luego de unos instantes y ante el silencio, Eriol sale, para encontrarse a su novia embargada en lágrimas y sollozando con intensidad, procurando servirle de sostén se coloca a su lado, abrazándole con ternura y firmeza.

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-¡Esto es hermoso! Dice Tomoyo observando todo a su alrededor desde el estacionamiento justo enfrente de la playa y donde a un lado, se eleva un enorme edificio de construcción con apariencia victoriana. – ¡Que bello lugar!

Hay más carros estacionados allí y Tomoyo divisa el atardecer que se posa sobre las aguas ya anaranjadas. La brisa fría proveniente del mar hace que sus mejillas se enfríen y justo cuando se va a quejar de frío siente unos brazos masculinos que le rodean por el pecho y posan su mejilla contra la suya.

Reaccionando a cerrar los ojos.

-¿Eres feliz? – Pregunta a su lado.

-Por supuesto que lo soy. – Dice con firmeza sintiéndose satisfecha con aquella situación y en definitiva que el hombre se le haya ocurrido la idea de estas ocasiones- ¿Cuántos días nos quedaremos aquí?

-Por lo menos seis o siete…

-¡Seis o siete días en este lugar! Es el paraíso.

Eriol suelta una carcajada diciendo- Vamos… tenemos que registrarnos.

El varón procuró una de las habitaciones más lujosas del hermoso y antiguo hotel. Tiene un pequeño restaurante en la planta baja y su habitación tiene un enorme balcón que tiene vista al mar. Aunque Tomoyo no abre las puertas pues hace un frío descomunal observa el paisaje mientras la chimenea encendida brinda la luz haciendo mas romántico el ambiente.

-Hablé con el dependiente. Este hotel suele estar un tanto desocupado para ésta época. – Responde el sujeto yendo hasta donde su novia y añade.- Pedí que nos subieran la cena… ¿Eso está bien?

Tomoyo rodea su torso con sus brazos y colocándose de puntitas besa sus labios diciendo.- Si, está bien… muy bien – Finalmente siendo alzada para su sorpresa a toda velocidad- ¡AHHHH ERIOL! – Y sujetándose a su cuello terminan ambos en la mullida y romántica cama de doseles.

Tomoyo y él se quedan quietos observando los leños consumirse mientras Spinnel duerme cerca de las llamas como si no percibiera el cambio de su departamento en el agitado Londres, contrario a esta hermosa habitación de hotel en la costa.

-Esto es precioso – Dice la mujer abrazada a él sin moverse del lecho y sin intentar siquiera desnudarla o hacerle el amor. Simplemente se quedan disfrutando de aquel momento a solas y tranquilos.

En paz.

-Tú eres preciosa. – Dice el sujeto incorporándose parcialmente mientras ella le imita. Tomoyo observa su semblante como ha cambiado a un estado un tanto nervioso. Lo observa buscarse en los bolsillos extrayendo de ellos una fina sortija con una esmeralda y pequeños cristales blancos rodeándole.

-¿Qué… Que…

-Es el anillo de mi madre. – Refiere el varón observándole a los ojos mientras toma su mano izquierda y desliza la joya en el dedo anular. – Nunca me lo dio cuando le propuse matrimonio a Rosseanne. Me lo entregó en el testamento esperando que encontrara a la persona merecedora de esta pieza y de mi corazón. Y esa persona eres tú, Tomoyo Daidouji.

Tomoyo está nerviosa, tanto como él y se muerde el labio observando el dedo anular portando aquella antigüedad.

-¿Qué dices… quieres ser mi esposa?

Tomoyo solo puede sonreírle (muy nerviosa) y asiente en silencio mientras se besan lenta y profundamente, apretando sus figuras uno contra al otro y olvidándose de todos y todo.

Aquella noche, solo existen ellos.

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Tomoyo se despierta ya de día pues el sol se filtra por la ventana. Observa a su alrededor notando a Spinnel muy cerca de su rostro, ya que el minino se subió a la cama y maúlla.

Acaricia sus orejas mientras este ronronea ante la caricia. Se voltea al otro lado, donde se supone que está su prometido.

Encontrando el lecho vacío.

Y en el lugar donde debía estar su cabeza, encuentra una rosa de tallo largo de color rojo.

Tomoyo sonríe complacida y observa la sortija que tiene en su dedo. ¡Todos sus temores, todo aquel miedo de meses atrás han desaparecido por completo!

Solo existe el ahora.

Solo existen ellos

No hay ayer.

El timbre del teléfono la despierta de sus pensamientos y se echa cruzando al otro lado para tomarlo.- ¿Bueno?

-¿Señorita Daidouji?

-¿Si?

-Es el conserje de recepción. Estoy llamándole para confirmar la actividad que habrá en la playa al medio día.

-¿Actividad?

-Si, su prometido ha reservado un área de la playa para una actividad privada. Tengo que recordarle que a las diez y media, alguien subirá a ayudarle.

-¿Ayudarme? ¿Con que?

-Lo siento señorita. Pero un acuerdo de confidencialidad me prohíbe darle ciertos detalles. En un momento subirá una de nuestras amas de llaves con su desayuno. Feliz estadía y felicidades. – Cortando la llamada.

-“¿Felicidades?” – Piensa un instante observando el auricular. Ignorando que se trae Eriol entre manos, prefiere no darle mas largas al asunto y se va a dar una ducha rápida. Justo al salir del baño escucha la puerta de la habitación abrirse.

Es el ama de llaves que trabaja en el lugar y lleva un carrito con frutas, panecillos, jugo, chocolate, café y Té.

Y cuando va a retirarse se devuelve en sus pasos y extrae una rosa roja de su bolsillo diciendo con gentileza- Para usted. – Y antes de que Tomoyo preguntase de que se trataba aquello, se queda a solas en la habitación.

Ya van dos.

A las diez y treinta y cinco en punto de la mañana, sin poder comunicarse con Eriol (no responde su teléfono móvil y le ha dejado ya tres mensajes), aturdida por todo lo que pasa y aburrida en su habitación, tocan a la puerta.

Se incorpora caminando hasta la misma y su sorpresa es enorme al no ver a otra más que su prima Sakura.

Y el chillido de ambas no es menor.

El pobre Spinnel se incorporó de repente y bufando ofendido se esconde bajo la cama ante el alboroto provocado por las mujeres.

-¿Qué haces aquí? – Dice Tomoyo no pudiendo esconder su sorpresa y algarabía abrazando a su prima una y otra vez.

-¡Sorpresa!

-¡No te veo desde la boda! ¿Cuéntame como estás? ¿Cómo te ha ido? Casi ni me escribes nada por correo electrónico.

-Estoy bien. Estamos bien – Admite la muchacha muy feliz y Tomoyo le nota la alegría en sus ojos. –Solo que hemos estado muy ocupados acomodando el departamento.

-¿Departamento? ¿En Japón?

-Así es. Shaoran ha insistido que sea de ambos así que cuando no estoy trabajando, estoy viendo muestras de pinturas, muebles, ya te imaginas. – Y niega con su rostro añadiendo – ¿Y bien? ¿cómo estas? Eriol le contó a Shaoran que vendrían a pasar unos días aquí y le pareció una fantástica idea que estuviéramos también y aquí me tienes. Nos escapamos unos días para verlos.

-¡Eriol no me contó nada!

-Esa es parte del factor sorpresa. – ¿Cómo estás tú?

-Pues no me lo creerás – Colocando el anillo delante de Sakura- ¡Me propuso matrimonio! ¡Anoche!

-¡Y dijiste que sí! ¡Que alivio!

-¡Sakura!

-Lo siento pero amiga, te conozco. Y se que tienes una horrible percepción sobre los matrimonios.

-No de los matrimonios… ¿Acaso no los junté a ti y Shaoran? ¿Cómo está Shaoran?

-Fantástico. Ahora mismo debe de estar con Eriol… paseando – Corrige.

-¿Sakura? ¿Qué sabes tú?

-¿Yo nada?

-.Pues tú y Li son parte de alguna extraña cosa que anda planeando Eriol. El conserje me ha dicho que tiene una actividad para el medio día en la playa… Solo espero que no llueva.

-O haga frío… ¡Ah casi se me olvida! – Dice Sakura levantándose y yendo a la puerta de la habitación y volviendo con una enorme caja rectangular blanca. – ¡Es para ti!

-Sakura, no debiste molestarte.

-Anda, ábrelo.

Tomoyo abre la caja sin mucho tiempo que perder, viendo en su interior un precioso vestido de color lavanda con una cinta blanca de encajes y pedrería en su cintura. Lo levanta para notar que llega justo debajo de sus rodillas. – Es precioso… ¡Oh que hermoso! Pero ¡Sakura! ¿Qué has hecho?

-Yo no he hecho nada- -dice la aludida observando en el fondo unas zapatillas a juego.- ¡Mira que bellas!

-Sakura ¿Cómo dices que no tienes que ver nada en esto? ¡Es hermoso!

-Parece que la actividad en la playa es sumamente elegante. ¡Mira! Está saliendo el sol… parece que hará una agradable temperatura. – Incorporándose añade. – ¿Bien? Bajarás al medio día ¿No?

-Claro que lo haré. Hay que ver que ha planeado este hombre. ¿Tú vestirás algo parecido?

Encogiéndose de hombros añade- No lo dudo. Espero que no dejes a tú prometido esperando por ti. – Abrazándole y añade- Felicidades Tomoyo. Te mereces todo lo bueno que está ocurriendo.

Tomoyo agradece sus palabras y la ve retirarse del lugar.

Tomoyo no duda más y se desnuda para probarse aquel vestido. Le entalla a la perfección y no puede imaginarse que haya cruzado en la mente de Sakura para traerle semejante obra maestra. Se lo observa por todos los lados notando que le queda perfecto.

Tomoyo decide que es mejor momento que cualquier otro y decide cambiarse el maquillaje por uno más acorde al vestido y se calza las zapatillas. Ya viendo el resultado final, decide amarrarse el pelo con el listón que estaba en el fondo de la caja debajo de todos los papeles que ayudaron a mantener el vestido en el interior. Y justo cuando hala el listón, nota un delicado tallo de rosa roja en el fondo.

Y una pequeña nota. “Buenos días princesa: ya debes de haber recibido hasta este momento, tres rosa. Cada rosa representa algo en particular. En tu camino hasta la playa encontrarás rosas en tu camino. Te recomiendo que las recojas: yo estaré al final esperando por ti. Te ama, Eriol”.

Tomoyo se sonroja y lee aquella nota una vez mas notando los diversos lugares con los tres tallos de rosa: una en la cama, otra en la mesilla del desayuno y la última en sus manos.

Esto es increíble ¿Qué está pensando este hombre?”

Un poco antes del medio día desciende las escaleras del hotel de tres pisos y atrayendo las miradas de unos cuantos a su alrededor. Hay un mesero al pie de las escaleras con una rosa en una bandeja que lleva en sus manos.

-Para usted- Dice el sujeto extendiendo la bandeja y ella tomando la rosa que le ofrece sigue su camino.

Tomoyo ya aturdida por tantas cosas y viendo las miradas para nada simuladas de los ocupantes del hotel (pocas personas pero las hay), y una mujer espera en la puerta que da a la terraza exterior que dirige bajando unas escaleras a la playa.

Y esta le entrega otra rosa roja.

-Al final de las escaleras, está un camino, sígalo y llegará al mirador. Ahí estará el señor Hiragizawa. Y felicidades.

Tomoyo le agradece observando un instante la rosa que le extiende y sale finalmente a la terraza. La brisa es tibia contrario al atardecer cuando se enfría bastante. Camina los pisos de piedra y nota en el pasamano de piedra que desciende a la playa una rosa solitaria de color carmesí.

Desciende los escalones escuchando una música un tanto extraña. Es un violín y suena la tonada un tanto especial.

¿Música? ¿Aquí?” y luego de un instante su rostro pasa de la intriga al total estupor al ver un hombre que le espera a un lado del camino.

Un hombre que le regala una bella sonrisa y familiar.

-¡Señor Fujitaka! ¿Qué está haciendo aquí? – Se aproxima caminando con cierta dificultad por la arena y que está en zapatillas.

-Estoy esperándote a ti. Se supone que debo de escoltarte todo el camino hasta el final. – Ofreciéndole su brazo.

-Señor Fujitaka ¿Qué está pasando? ¿Qué es lo que ocurre? – Dice mientras le escolta y mientras se aproximan el sonido del violín se escucha más y más cerca.

Y luego de unos segundos, todo queda claro para la mujer.

Y el corazón se le va a los pies.

Observa a todos sus conocidos allí: Touya estaba ahí acompañado de Fuutie Li. A un lado, se encuentra Sakura con un bouquet en sus manos y con un vestido corto de color blanco. Su madre espera al final con un pañuelo en sus manos.

Muy cerca del final del pasillo se encuentran Bridget, Nakuru y para sorprenderle aún mas, el señor Hiragizawa.

Y justo al final del camino, se encuentra Eriol. Acompañado de un juez civil.

Y la sonrisa del varón al verle llegar por el camino con las rosas en sus manos y luego se observa a si misma y todos los demás.

Incluso Eriol vestido de blanco en camisa mangas cortas y pantalones blancos vistiendo mocasines.

Y todo se le hizo claro… demasiado rápido que se siente mareada. Pero no pierde el equilibrio.

Su mirada en la azul del hombre no le permite hacerlo.

Todos de pie, rodeando un sencillo atrio decorado con dos jarrones pesados de cristal con tallos largos de rosas rojas.

-Esta es mí…

-Tú boda. –Dice Fujitaka escoltándole al altar y observa las miradas llorosas por un lado y emocionadas por el otro lado- Todo cortesía de tu prometido.

Llegan hasta el sujeto quien la observa con los ojos embargados de felicidad y Fujitaka le extiende la mano de la joven quien Eriol le toma con firmeza llevándola a su brazo y caminar hasta el oficiante.

Fujitaka se reúne con una llorosa Sonomi a quien le toma una de sus manos brindándole confort. Tomoyo observa a su alrededor notando dos meseros preparados con copas de champaña para brindar una vez concluya la ceremonia.

Y una enorme mesa redonda con mantelería blanca esperando a que culmine para servir de mesa de banquete de bodas.

Tomoyo se encuentra aturdida, emocionada, nerviosa y sorprendida ante todo lo que pasa tan deprisa y usándola a ella como conejillo de indias.

El oficiante comienza brindando el discurso de lugar a ese evento.

-… ¿Usted Tomoyo Daidouji acepta a Eriol Hiragizawa como su esposo? Para amarle y respetarle, serle fiel y guardarse solo para él hasta que la muerte los separe…

Tomoyo sabe que contestó que si.

La misma pregunta para Eriol este respondiendo que si. Sakura se puso al lado de su prima extendiendo en su mano una sortija de oro blanco la cual puso en el dedo índice del varón y Eriol recibe de Fujitaka una sortija fina y delicada que éste coloca en el dedo que ya estaba adornado con la sortija de compromiso.

-Por el poder investido en mí y en la presencia de estos testigos, los declaro marido y mujer – Dice el sujeto – Puede besar a su esposa.

Eriol la toma lentamente por los brazos y observando en sus ojos, le roza los labios lentamente pero con seguridad ante los aplausos y la lluvia de pétalos de rosas rojas que caen entre ellos.

Ya luego del beso y las felicitaciones de lugar por parte de los presentes, (luego de los sollozos compartidos departe de las damas presentes) y los abrazos Eriol saca a un lado a su ahora esposa.

-No me dijiste nada.

-Ese es el concepto de sorpresa- Se encoge de brazos viendo la expresión de reproche de su esposa. Pero sabe que es la sorpresa.-Si te hubiera advertido, no hubieras querido.

-.Esto fue una emboscada. Todo una trampa. Incluso que me lo propusieras anoche. Apenas nos comprometimos anoche– Replica ella aturdida aun por todo lo que ocurre y con el improvisado ramillete de bodas en sus manos. Entonces observando la felicidad de todos a su alrededor, la belleza del paisaje, la sencillez de la ceremonia y a su esposo replica.- Tú prestaste atención… del día que Sakura fue por nosotros al aeropuerto… lo recordaste ¿Todo este tiempo?

Vuelve a encogerse de hombros.

.-Tú lo recordaste- Colgando sus brazos de su cuello.- Que sería mi boda de ensueño. Nuestros seres queridos… más cercanos con nosotros.

-Una playa…

La muchacha sonríe con lágrimas en sus ojos y añade- ¡Como no me di cuenta!

-Porque soy excelente en planificación y control de estrategia – se defiende el hombre.- Habría tenido un par de semanas mas y podría haber entrenado a Spinnel para traer las sortijas por el camino. Pero – encogiéndose de hombros- Tuvimos que improvisar.

Aquello hizo que la mujer soltarse una carcajada atrayendo la mirada de los allí presentes quienes ya brindaban con champaña.

-¿Ahora si, Tomoyo Daido… bueno Hiragizawa- Sonriendo perspicazmente ante su propia corrección- ¿Crees que puedas ser feliz casada, con un departamento, con un esposo, por el resto de tu vida…?

-Nada me haría más feliz. Porque dichosa soy yo… crucé tú puerta aquel día buscando un novio fingido y terminé con un esposo…

-…y un gato…

Sonriendo ante aquello. -Y una vida de ensueño. Que me brindas tú.

Y luego de aquello simplemente se besaron delante de todos los presentes.

Porque no quedaba mas nada que decir.

————– FIN.

Comentarios de la autora: ¡Feliz Navidad! Y feliz final. Espero en verdad que haya sido del agrado de todos y todas. Ha sido una trama sencilla y simple pero que he preparado con mucho cariño para todos ustedes. Aunque en realidad, la que tiene culpa de que haya sido adelantada esta historia en publicación no es otra que mi amiga Isis Temptation. En ti recae parte de la culpa que esta historia sea un éxito.

También le agradezco a Nodoka y su site STILLFORYOURLOVE por la oportunidad de publicar esta historia en su site y haber servido de beta en la misma.

Esperare sus comentarios con muchas ganas. Comentarios, dudas tomatazos a Eri kun ya saben donde mandarlos. Ya nos leeremos en el próximo 2012 en la Historia Empezar desde Cero. Un abrazo y felices fiestas.

Crys.