Se busca Novio – Cap. 12

Nota de la autora: Como expliqué al principio de la historia, la misma tiene un contenido un tantito subido de tono por lo que la clasificación es T. lo que la hace no apto para todo público. Gracias a Nodoka en el site STILLFORYOURLOVE que hace una excepción en las políticas de publicación, permitiendo algunas escenas de la misma.

Se busca Novio”

Una historia Inédita.

Por Crystal

Basado en los personajes de CardCaptor Sakura de CLAMP.

Capitulo XII

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Dos días después, Tomoyo y Eriol llegaban de visita a la casa Kinomoto de Tomoeda. Ya luego de la boda de Sakura y Shaoran, un ambiente de tranquilidad había caído de repente en todos los involucrados. El día siguiente a las celebraciones japonesas de las nupcias, fue el de las despedidas de la Familia Li y volvían a su natal Hong Kong, excepto de Fuutie quien se quedaría unos días mas en Japón. Fukitaka y Sonomi fueron a despedir a las estridentes hermanas del esposo de Sakura y de su madre y las cordiales invitaciones de parte y parte además del agradecimiento de la hermosa dama china no quedaron atrás.

Luego de eso, se hizo una tranquilidad un tanto inquietante.

Eriol volvió a la casa Daidouji al día siguiente de las bodas, y almorzó con madre e hija.

Luego en la noche, la pareja salio a conocer la ciudad donde Tomoyo había crecido. Eriol estaba maravillado al conocer aquella parte de su propia cultura que le era desconocida al haber crecido en Europa.

Y por supuesto para disfrutar de la compañía de la mujer a su lado.

Tomoyo estaba más que entusiasmada al ir del brazo de Eriol. Se dio cuenta que aquello que se hablaba de la vida en pareja y disfrutar de un noviazgo, iba de la mano con la experiencia al lado de Eriol de aquella salida que ambos disfrutaban. Fueron de tiendas, incluso disfrutando de ver a Tomoyo escoger no solo algunas cosas de recuerdo y objetos personales para llevar de vuelta a Londres, sino también entusiasmada por la idea del varón al este sugerir que le ayudase a escoger corbatas y por supuesto obsequios para su prima Nakuru.

-Me mataría sino le llevo un recuerdo – Había dicho Eriol.

Conociendo la verdadera relación entre la guapa mujer que había visto en anteriores ocasiones saliendo o entrando del departamento de su novio (incluso se siente raro al ella pensar en este hombre como “suyo”), no lo pensaba mucho y le dio opciones para llevarle a la independiente mujer.

-Hay muchas cosas de donde escoger pero no creo que falles con auténticos pañuelos tradicionales o una linda blusa estilo kimono. ¡Mira aquella tienda tiene unos preciosos! – Entrando del brazo del hombre.

Eriol se imaginaba aquel tipo de actividades en sus horas o días libres.

Y luego sonrió pensando tontamente en si mismo: ya no había remedio; se encontraba totalmente enamorado.

-También tenemos que llevarle algo al señor Hiragizawa.- Dijo la muchacha de repente.

-¿A mi padre?

-Ha tenido la amabilidad de prestar su casa para cuidar de Spinnel y por supuesto tenemos una invitación extendida para ir a cenar.

-¿No crees que pones mucho esfuerzo en una persona que tal vez no es tan amable como quiere hacerte pensar?

-No. No lo hago – Dice ella con naturalidad observando los detalles en aquella tienda- Porque se que es amable… y es muy cortes… y sabe como simpatizarle a las personas.

-¿Ah si?

-Por supuesto. Es tu padre. Y se parecen… aunque a ti te duela que lo diga – Replica sorprendiendo al hombre. –Se que no te llevas bien con él. Pero te adora. Se le nota en los ojos. Y creo que si hablaras con él, podrías descubrir muchas cosas que no sabes. Al menos se muestra interesado de con quien estas- se encoge de hombros avergonzada y añade con cierta melancolía- Quisiera que el mío al menos lo hiciera… o al menos, llamara de vez en cuando.

Eriol enternece su mirada y le pregunta buscando con ella entre los anaqueles – ¿Cuándo fue la ultima vez que lo viste?

-Hace siete años… cuando me gradué de la universidad. Luego unos correos electrónicos. Llamadas cuando cumplo años. Cuando me mudé a Londres prometió irme a visitar… todavía lo estoy esperando.

-Lo siento.

-Solo envidio tu suerte ¿Sabes? Tú madre te amó con todas sus fuerzas, para tú amarla y hablar de ella como lo haces. Yo se que mi madre me ama ¿Sabes que difícil es para mi saber que ni siquiera tu fuiste lo bastante importante para tú padre? ¿Lo más valioso para considerarlo tan siquiera, mantenerse en el país?

Aquello lo dice con resignación pero sabe el hombre que a Tomoyo le duele aquella relación (si acaso puede llamarse así) que lleva con el autor de sus días. Luego su mirada se dirige a un extremo en los anaqueles de aquella tienda y dice.- Mira eso. – dirigiéndose a aquel estante con inmensidad de cajas lacadas en madera y pintadas a mano. Toma una de esas en sus manos y la abre. – Es muy buen trabajo.

-Si, son cajas de escritorio. Algunas personas lo usan para guardar joyas también.

-Esto está perfecto para mi padre – dice sorprendiendo a Tomoyo con su decisión. Mientras que con una sonrisa tierna para la mujer a su lado añade- Para guardar cartas o sus cigarros. Creo que le gustará y más si se lo das tú.

Tomoyo sonríe y le da un suave beso en la mejilla al añadir. – Creo que será mas interesante que sea de los dos – Colocándolo en la canastilla de compras que tomaron a la entrada del establecimiento y llevándoselo consigo prosigue su camino.

-Tomoyo… muchas gracias.

Y la chica solo se conforma con acariciarle un segundo la mejilla.

 

 

Y al abrir el señor Kinomoto la puerta, Eriol sale bruscamente de sus pensamientos.

-¡Sean bienvenidos! – Dice Fujitaka al recibirlos en su casa.

-Gracias por la invitación señor Kinomoto – Dice Eriol siguiendo a su novia al entrar a la residencia. Ya Fujitaka tiene pantuflas predispuestas para ellos en la entrada. Siguen al padre de Sakura por la acogedora casa hasta la sala de estar donde ya tiene una mesa preparada con bocadillos y bebidas. -¡Vaya parece que ya nos esperaba!

-Por supuesto. Había confirmado con Tomoyo la hora su visita. Aunque Sonomi ha llamado más temprano para disculparse por no venir.

-Mamá quería venir. Pero tuvo una junta de emergencia.

-Es una mujer sumamente ocupada – Disculpa el varón Kinomoto. – Es comprensible.

Fujitaka extiende unos bocadillos a sus invitados y el hombre comienza a hacerle preguntas normales a Eriol y a Tomoyo (su vida en Londres, como se conocieron) y otros temas más que no abundaremos mucho.

-Tiene un hogar muy bonito Señor Kinomoto – Habla el hombre de cabellos negros al dueño de la casa- Se respira mucha armonía y paz.

-Había decidido vender la casa cuando los muchachos se mudaron a Tokio, pero ¿Dónde vendría a pasar mis días aquí cuando volviera de viaje? Trabajo en la Universidad de Tokio y ahí tengo un pequeño dormitorio pero me gusta venir a Tomoeda a descansar. Y en los fines de semana, organizamos pequeños almuerzos en familia. – Haciendo una pausa añade- Extrañaré a Sakura y no estoy seguro que Touya querrá venir. Este lugar tiene tantos recuerdos gratos para mí. Nadeshiko la decoró a su gusto. Touya ya estaba nacido cuando la compramos.

-¿La Madre de Sakura?

-Era una hermosa mujer. Llena de vida. Fue una bendición contar con su compañía el tiempo que la tuve a mi lado. – Dice el sujeto levantándose y dirigiéndose a un estante lleno de fotografías y toma una de ellas para mostrársela al hombre. – Ella era mi esposa…

-Vaya… se parece mucho a ti Tomoyo – Dice Eriol observando aquel retrato y notando las similitudes entre la mujer y la joven a su lado.

-Sonomi siempre lo consideró una bendición que su hija se pareciera tanto a la mujer que tanto quiso.

-¿Cómo superó su muerte señor?

-Nunca lo hice – admite el hombre no preocupado o entristecido por tocar aquel tema. Eriol le regresa la fotografía la cual mira con añoranza. – Veo a mi Nadeshiko en la sonrisa y los ojos de Sakura. La veo incluso en la actitud de Tomoyo… incluso la escucho cuando mi hijo toca el piano.

-¿Ella tocaba el piano?

-Así es. Era modelo también. Ella quería hacer tantas cosas con su corta vida.

Eriol dudaba un instante y mantuvo silencio mientras observa a sus rodillas. Finalmente, derrotado por su propia inquietud pregunta- ¿Por qué nunca volvió a casarse?

-Llevo a Nadeshiko conmigo todos los días. Fue mi gran amor… – Sonríe al navegar en sus recuerdos- Pero creo que nunca lo hice simplemente porque ella no me lo pidió. – Atrayendo la mirada del sujeto mientras Tomoyo le escucha con atención. – Nadeshiko fue el amor de mi vida. Aún lo es. Es con la primera en quien pensaba al despertarme y con la última persona que pensaba al irme a dormir. Nunca la he olvidado. Y por encima de todo, a pesar que pude despedirme de ella cuando murió, ella me pidió que no estuviera triste. Que cuidara a sus hijos. Que nunca se notara su ausencia. Por eso, siempre mientras los chicos fueron creciendo, las fotos de su madre siempre han estado presentes en su vida. La comunicación con Sonomi Daidouji quien la conoció en su juventud fue importante para la crianza de Sakura y que conociera un poquito de su madre aunque fuera a través de otra persona. Y también el abuelo ayudó.

Tomoyo escuchaba aquella y no pudo evitar el imaginar todos aquellos eventos contados por el Señor Kinomoto. Algunas vividas al lado de los miembros de la casa… otras, contadas por él mismo años atrás. La melancolía pero no tristeza de su tono de voz y la seguridad con que afirmaba todo aquello le hizo anhelar un sentimiento tan fuerte como el padre de Sakura se expresaba de su esposa. Nunca le había conocido alguna novia o relación. Tampoco Sakura habló nunca de aquellos detalles. Y el escucharlo respetar aún la memoria de su esposa a décadas de su muerte, le hacen comprender que pocas personas disfrutan ese tipo de amor en su vida.

Escucha a Fujitaka expresar -Debe de entender Eriol, que cuando uno vive un amor tan grande como el que experimente al lado de la madre de mis hijos no se olvida nunca… ni siquiera reiniciando la vida de pareja con otra persona. Otra persona esta ahí para ti, pero la que fue tu pasado y se marcho sin disfrutar a plenitud, es la que se lleva tu amor.

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Eriol aquella noche una vez se despidió de Tomoyo y quedándose a solas, toma su teléfono móvil en mano y marca un número que tiene en la memoria grabada. Dos repiques y escucha la voz de su padre responderle.

-¿Cómo estuvo el vuelo de regreso? – Dice como saludo al escuchar el saludo en perfecto británico.

Sorprendido de escuchar a su hijo al otro lado de la línea, el sujeto se endereza. Ya se encuentra en su despacho y son las once de la mañana y responde en japonés (su hijo le ha saludado de la misma forma). – ¡Buenos días…! Estuvo bien… – aún aturdido ante la sorpresiva llamado de su único hijo. Ellos regresaron el día antes a Europa y ahora mismo se encuentra en su despacho. –Es agradable escucharte…

Eriol duda unos instantes en silencio. Respira profundo poniendo en claro unas ideas. Finalmente dice – Hoy, Tomoyo y yo fuimos a almorzar con el padre de la esposa de Li Xiao Lang.

-Tuve el gusto de conocerlo en la boda.

-Me dijo algo que me ha dejado pensativo. Y pensé en mi madre.

Luego de un largo silencio escucha decirle-Te escucho.

-¿Por qué tenias que casarte tan pronto? ¿Acaso ya no amabas a mi madre?

El hombre al otro lado de la línea esperaba aquella pregunta ya por tres años. El orgullo de su hijo y su lealtad eran indiscutibles y bastante profundas, lo cual era solo comparable al suyo.

Quería explicarle tantas cosas… muchas. Y quería hacerlas en persona. Pero el colgarle y solicitarle que cuando llegara a Londres le visitara, es muy improbable así que el padre de nuestro protagonista inicia diciendo-Tu madre… vivió una larga vida Eriol. Más larga de la que ella se imaginaba. De la que ambos imaginábamos.

-No logro comprenderte.

Después que te tuvo a ti, se le detectó una rara anomalía en su corazón. Los médicos le dieron pocas esperanzas de vida. – Dice el sujeto embargado por los recuerdos y el dolor. Eriol lo escucha en silencio anonadado y sorprendido por sus palabras- No pensábamos que pasaría de tu décimo cumpleaños.

-¿Estaba enferma? – Pregunta perplejo.

Consultamos muchos cardiólogos con el paso del tiempo. Todos decían lo mismo. Incluso tú madre y yo decidimos no tener mas hijos porque los médicos le dijeron que si quedaba embarazada nuevamente, podría morir. Y con ella, la criatura. No quiso arriesgar un bebé en camino pero como quería tener más hijos. Luego de eso, se resignó. Te amaba por encima de todas las cosas… su apego contigo era tal, que incluso llegué en su momento a sentir celos. Ella daba el día a día por ti… que nunca se arrepintiera de no haber pasado un segundo a tú lado. Hacer su presencia notar.

A este momento Eriol siente el acongojamiento en la voz de su padre pero éste prosigue diciendo – Cuando cumpliste quince años, la medicina estaba mucho más avanzada que años atrás y consultando a un especialista, nos dijo que con unos tratamientos de rutina y unos medicamentos además de una dieta muy controlada, se podía superar. Y así lo hicimos. Seguimos la indicaciones del médico al pie de la letra y todo parecía bien… tú madre era una mujer saludable nuevamente.

Bridget volvió a Londres. Era una gran amiga de tu madre y por supuesto su restablecimiento puso a esa mujer muy feliz. Ella compartía con nosotros y el haber quedado viuda tan joven, la hizo acercarse a nuestro círculo de amigos y fue la mejor amiga de tú madre mientras vivió. Luego que te divorciaste de Rosseane, fue que tú madre se percató que algo andaba mal con ella.

Eriol sentía el nudo en su garganta.

Le hizo prometer a Bridget que nunca me desampararía. Que no me dejaría solo. Que tenia derecho a rehacer su vida a mi lado, una vez ella no estuviera. – Ahí Eriol sabe que está llorando pues siente el acongoja miento en su voz – Ella… sabia que el final estaba cerca. Pero también nos hizo prometer que nunca te diríamos nada.

-Debiste romper esa promesa… no debiste permitir que…

Tu madre me hizo jurarlo. La amaba… la amaba demasiado para considerar contrariarle. ¿Entiendes eso, hijo? Su amor siempre fue lo más grande para mí. Me sentía vacío de solo pensar que no estaría conmigo.

-Que haya hecho que Bridget le prometiera eso, no significa que tú accedieras. Dices amarla ¿Cómo pudiste amarla y casarte con otra tan pronto?

Simplemente porque me hizo prometérselo. Dijo que ya no estaría… que pronto se marcharía aunque la viera saludable. Tomando mis manos me hizo jurarle que no lloraría su partida. Que habíamos engañando a la muerte permaneciendo más tiempo del que pensábamos y estábamos juntos hasta aquel momento… hasta el último segundo. Que una vez ella no estuviera, volviera a rehacer mi vida. Que encontraría esa otra persona sin proponérmelo y esperaba que hiciera la decisión correcta. Sabía luego de unos meses que hablaba de Bridget porque ella me lo confesó. Pero te juro, te juro por lo más sagrado que nunca traicioné a tu madre.

Eriol siente una extraña sensación escuchando aquello y no sabe si compararlo con congoja, nostalgia, alegría por lo que su padre le revela de que su madre en verdad fue la mujer de su vida y nunca la ha olvidado.

-No creo ser capaz de hacer lo que tú hiciste.

Cada quien enfrenta el dolor a su manera. No podemos prejuzgar las acciones de los demás sin ponernos en sus zapatos. Yo lo enfrente de la forma que ella me solicitó. Tú, sin embargo me recuerdas tanto a ella: se que en la situación a la inversa, ella jamás habría hecho lo que yo hice. Pero yo no soy tan fuerte como tú… no soy tan fuerte como ella lo habría sido. Y al menos pude disfrutar mas de dos décadas con mi alma gemela y se que en otra vida, nos tocará estar juntos nuevamente.

-¿Qué dice Bridget de todo esto?

-Ella lo comprende. Lo acepta. Pero sabe también que es difícil llegar a cierta edad sin alguien a tu lado. Somos amigos… los mejores. Y he llegado a quererle mucho, pero sabe que no amaré a otra como amé a tu madre.

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-Recuerda llamarme cuando llegues a casa. – Dice Sonomi abrazando a su hija en el aeropuerto.

-Claro que si mamá – Responde la chica respondiendo a su despedida mientras se encuentran cerca de la puerta de embarque. Eriol de su lado observa la tierna despedida entre ambas.

Sonomi enderezándose y tratando de no llorar (ya Tomoyo derrama unas lágrimas que limpia ágilmente), se dirige al hombre al lado de su única hija diciendo – Eriol: ha sido un gran placer conocerle. Espero que la visita se repita.

-Téngalo por seguro. Gracias por su hospitalidad. – Agradece el hombre estrechando sus manos de manera cordial e íntima. Sonomi sonríe complacida.

-Espero tenerlos aquí para navidad. – Refiere observando a uno y otro.

-Vamos a ver mamá – Dice Tomoyo sonriéndole.

-Nada de eso – Replica la mujer negándose a la respuesta de su hija y dirigiéndose al varón añade. – Espero tenerlos ambos aquí. Sakura y su esposo ya dijeron que volverán para Año Nuevo y será una bonita reunión. – Y buscando en su bolso añade- Casi se me olvida – Extrayendo un paquete cuadrado sellado y envuelto y para sorpresa de su hija, la mujer se lo extiende al hombre a su lado diciendo – Esto es para ti. Para que no olvides tú estancia con nosotros… y de lo que hablamos.

Extrañada por la forma que su madre se dirige al varón observa a Eriol, quien parece entender las palabras de la mujer y dice con entendimiento, mostrando una sonrisa, le responde – Muchas gracias. Lo atesoraré siempre. Téngalo seguro.

Suena por los parlantes llamando a abordar el vuelo de Eriol y Tomoyo, ambos nuevamente despidiéndose de Sonomi, se dirigen a la puerta de embarque entregando sus boletos y sus pasaportes. Tomoyo nota con que delicadeza Eriol coloca aquel pequeño paquete en su bulto de mano donde lleva los obsequios para Nakuru y su padre.

-¿Sabes que hay dentro? – Pregunta su novia toda curiosa.

-Claro que si, pero eso es un secreto entre tú madre y yo… – Dice sorprendiéndole y dirigiéndole una sonrisa.

Frunciendo su rostro pregunta. – ¿No me lo vas a decir? – Viendo como mantiene el silencio – ¡No me lo dirás!

-No. – Dice cuando ambos pasan por control – y ni se te ocurra aprovechar cuando esté dormido para espiar… tengo un tercer ojo que se abre en mi frente cuando duermo… – Añade a modo de burla.

Tomoyo hace un puchero que atrae una risa complacida del hombre pero no tienta su suerte. Así que pasan por la sala de espera pero ya comienzan a abordar el avión casi inmediatamente. Ya ambos sentados en sus sillas y con los cinturones puestos, Tomoyo observa por la ventana de manera nostálgica.

-¿Triste por irte de tú país?

-Las cosas cambian. Todos cambiamos… Sakura extrañará su vida aquí. Yo voy a echar de menos a mi madre, al caos de todo esto… pero no, me gusta Londres. – Inclinando su cabeza contra el hombro del varón. – Me gusta estar donde estés tú.

Eriol toma su mano y la entrelaza con la suya mientras dan el último aviso y cierran la puerta del aparato.

-Entonces… ¿Quiere decir que estás decidida a darme el si?

Tomoyo ríe dulcemente y levanta su mirada a sus ojos diciendo – Tonto: nunca te he dicho que no. Ya al fin y al cabo he conseguido un novio… y vaya novio.

Eriol sonríe complacido manteniendo la postura mientras el avión comienza a recorrer la pista para ascender en pocos momentos y dirigirse a casa.

Muchas cosas han cambiado en el viaje de retorno.

Cuantas cosas ha encontrado al dejar su país.

Y puede decirse que las cosas han cambiado.

Incluso el mismo.

Eriol no le ha referido aún la conversación que tuvo con su padre. Y es que en verdad, ella no ha puesto el tema y el hombre no quiere verse necesitado de contar aquel secreto que finalmente ha sido abierto sobre el pasado de sus padres y las verdaderas razones de la acción de su progenitor a la muerte de su esposa.

Tenemos mucho tiempo por delante para eso.” Piensa el sujeto mientras el avión adquiere más y más altitud. “Pero creo que encontrándome en la situación de mi padre no creo ser capaz de ello. Porque amar de esta forma, es entregarte en cuerpo y alma y no preocuparte mas nada…”

Ajena a sus pensamientos y a lo ocurrido entre padre e hijo, Tomoyo dice en voz alta – Tengo mucho que hacer una vez volvamos.

-No pensarás tomar tus pendientes inmediatamente ¿O si?

Tomoyo le observa a los ojos y nota aquella mirada que le perturba y al mismo tiempo le dice todo lo que cruza por la mente del sujeto.

Traga en seco diciendo – Creo que si. Llegaremos ya de madrugada y al menos tengo que tener unas cuatros horas de sueño antes de volver a la oficina. Tengo mucho que hacer y luego tengo que ir a ver a Andrew.

-¿Andrew?

-Si. El que me iba a acompañar originalmente a la boda. Le he comprado un regalo. A pesar que no pudo ir conmigo, me siento mal porque quería acompañarme y su accidente se lo impidió.

-¿Ah si? Que hombre más suertudo – Dice con sequedad el hombre.

La mujer a su lado le observa un momento por el tono de voz escuchado de su parte mientras Eriol le retira suspicazmente la mano de su alcance. – ¿Te ocurre algo malo?

-No. Nada. Como has dicho, cuando volvamos a Londres será bien entrada la madrugada y he recordado que yo tengo también cosas que hacer. – Acomodándose en la silla y retirándose el cinturón de seguridad- Voy a tratar de descansar un poco antes de que aterricemos.

Y con eso se voltea al pasillo ante la mirada interrogante y algo confundida de su novia.

-Bien… como quieras- dice ella imitándole pero acomodándose hacia atrás para observar de ahí por la ventanilla el exterior del aparato que cruza los cielos.

¿Andrew? ¡Me había olvidado por completo de ese hombre! ¿Quién es él? Recuerdo que él era la primera persona que tomó en consideración para traer a conocer a su madre. Tiene que ser muy especial para ella tomarse tantas consideraciones de irlo a visitar y hasta llevarle obsequio… voy a tener que poner la situación bien clara si quiero algo formal con ella porque ni de broma voy a permitir que mantenga su “Relación” con el sujeto… cualquiera que esta sea. ¡Demonios estoy celoso de un total desconocido! Pero… No lo ha mencionado en todo este tiempo. Solo habló de él cuando me pidió ayuda. Eso quiere decir… ¿Qué se atreverá a volver a el una vez regresemos a Londres? No… no lo voy a permitir. Y es que es imposible. Tomoyo no había conocido íntimamente a ningún hombre antes de mí. Si… eso es. Esta siendo cortés con ese sujeto en agradecimiento. Es todo… Ese Andrew no significa nada para ella. Yo soy su novio y eso es definitivo. No tiene a mas nadie de esa forma mas que a mi.”

Pero aun así, aunque Eriol se trata de convencer de la relación de la mujer de al lado con Andrew, la espinita de los celos aun hace su trabajo en su mente.

¡Demonios! El viaje de regreso a Londres será el mas largo de su vida.

Más largo que el que hizo a Tokio.

————— Continuará.

¡Saluditos! Uff. Gracias a todos mis compromisos de trabajo no pude publicar la semana anterior. ¡Mil Disculpas! Se que muchos esperan esta historia con ansías y que no pudiera actualizar puso triste a unos cuantos. Pero ¡Ya volvimos a la carga! Como pueden percatarse todo ha ido de maravillas hasta estos momentos y hasta tenemos un pequeño ataque de celos departe de nuestro protagonista. Aunque este capitulo ha sido relativamente corto, ya muchos han recibido la sorpresa que el siguiente capitulo está ya publicado para cumplir con mi promesa de tenerles el capitulo final justo para el 27 de diciembre.

¡Felices fiestas!

Pásenla lindo. Y muy feliz año nuevo para todos.

Un abrazo y seguimos en el capitulo 13.

Crys.