Se busca Novio – Cap. 11

Nota de la autora: Como expliqué al principio de la historia, la misma tiene un contenido un tantito subido de tono por lo que la clasificación es M. lo que la hace no apto para todo público. Gracias a Nodoka en el site STILLFORYOURLOVE que hace una excepción en las políticas de publicación, permitiendo algunas escenas de la misma.

Se busca Novio”

Una historia Inédita.

Por Crystal

Basado en los personajes de CardCaptor Sakura de CLAMP.

Capitulo XI

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Los siguientes días, después de la última vez que se vieron frente a frente, Tomoyo se involucra enteramente en los preparativos finales para la boda japonesa de Sakura con Shaoran Li y todo para no pensar en Eriol Hiragizawa.

Y siempre termina pensando en el hombre.

Han pasado dos días desde que abandonaron el hotel en Tokio dejando a muy pocos de los invitados instalados en el mismo, ya que algunos cuantos invitados provenientes del extranjero, se quedarían finalmente para las nupcias finales de la pareja. Otros como los ancianos de la familia y ciertos empresarios chinos, volvieron el día siguiente a la última noche de celebraciones.

En esos dos días ha habido momentos que ha tomado el teléfono para llamar a Eriol y ha controlado sus impulsos. Incluso Eriol no la siguió. La dejó marcharse aquel día acompañando a su madre y a su prima. Sus instintos le decían que podía ser posible que Eriol pensara tanto en ella como ella pensaba en él.

Y otras veces, su conciencia le desilusionaba haciéndole pensar que tal vez ella no fue tan importante en su vida.

Sakura observándole aquel momento en que su amiga se queda pensativa, nota la tristeza y cierta preocupación en sus ojos marinos.

–¿Qué ha pasado con Eriol, Tomoyo? – Atrayendo su mirada al pronunciar el nombre del sujeto. – A mi no me engañas: No lo he visto en la casa desde que volvimos de Tokio y tú estás mentalmente atrapada en otro lugar.

–No nos despedimos en los mejores términos dos días atrás. – Dice la chica con un suspiro.– Incluso no se ni siquiera si ha vuelto a Londres.

–Pero… las cosas iban bien entre ustedes– Opina su amiga mirándole con cierta curiosidad embargada de preocupación. – SI había que verlos durante los días de las fiestas…

–Si, lo se. –Responde la prima con un suspiro.

–No pensarás… Que te ha abandonado ¿O si?

–Ya no se que pensar– Refiere la muchacha de cabellos plomizos a su prima y mejor amiga. – Hubo una situación y… – Ahí refiriéndole la historia sobre el padre de Eriol y el posible rencor que el sujeto de cabellos negros azulados puede tener aún a su progenitor por haberse casado tan pronto después de la muerte de su madre. Luego le narra (con algo de vergüenza) la última vez que charlaron y como le dejó aquella nota en su habitación.

–Has hecho bien.

–¿En serio?

–Claro. Mira: Shaoran y yo discutimos. Sabemos que siendo novios existen nuestras diferencias y podrían ser peor cuando nos casemos.

–Que filosóficos. – Ríe Tomoyo.

–Tuve que tomar unos cursos pre–matrimoniales– Dice Sakura encogiéndose de hombros y añade– Ese fue el regalo de bodas de Touya a nosotros.

–¡Bromeas!

Abochornada y ofuscada por los pensamientos de su hermano responde–Aun considera que soy demasiado joven para casarme (¡Touya no cambiará nunca!) y pensó que en vez de regalarme un juego de toallas o una vajilla, lecciones de vida no estarían nada mal.

–Touya siempre un paso delante de nosotras.

–Exactamente. Ha servido bastante incluso para poder llevarme bien con los Li. Si de por si una nacionalidad en común ya es bastante complicado, ¡imaginémonos un chino y una japonesa!

–De acuerdo.

–Eriol y tú no pueden ver al cien por ciento las cosas de la misma forma. Son dos personas totalmente diferentes. Él te escuchó cuando le revelaste tus más profundos temores. Pero no puedes esperar lo mismo y de su parte, y más siendo hombre. Los hombres revelan poco de lo que piensan. Comprendió por como me cuentas, como se amolda a tus inquietudes y es comprensivo… sabe escuchar. ¿Por qué entonces no quiere que tú le escuches?

–Me pregunto lo mismo.

–No creo que sea tan estúpido para haberse marchado a Londres y dejarte. ¡Sabe lo que perdería! Tal como le has dicho que le darás espacio, así mismo lo ha tomado. Ya volverá y no dudo que sepamos de él muy pronto. Y estoy más que segura, que está enamorado de ti.

–Deberías ser consejera de parejas –Dice Tomoyo sintiéndose mas tranquila ante las palabras de Sakura. – Eres muy buena. Y… con respecto a lo último – sonrojándose– Cuanto deseo que tengas razón.

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Pensando en las palabras de Sakura, la muchacha se dirige a sus habitaciones cuando tocan el timbre de la puerta de la gran mansión.

Mientras va a responder (Luego de ver que no hay otro de los empleados de la casa alrededor), piensa en las palabras de su prima: Definitivamente Sakura había cambiado. Usualmente mientras fueron creciendo, Tomoyo era su consejera y mucho mas observadora que la ojiverde y el pensar que los papeles de cada una ha cambiado, le hace meditar que las personas en efecto cambian con el paso del tiempo. Cambian y maduran.

Sakura ha alcanzado aquel grado de madurez y comprensión que le revelan que su ingenua prima ya no existía.

Ya lo que existe es una mujer hecha y derecha.

Una mujer que pronto se casaría.

Va al recibidor y levantando el teléfono que comunica con el exterior dice – ¿Si?

–Es Eriol Hiragizawa– Replica sorprendiendo a la mujer. – Necesito ver a la señorita Daidouji.

Tomoyo siente un nudo en la base de su estómago al escuchar aquellas palabras ¡Eriol estaba ahí! ¡En la puerta!

–Un segundo. Le dejo pasar – Dice Tomoyo consciente que el sujeto no sabe que es ella.

¡Si ha sido merca casualidad que estuviera cerca del intercomunicador de la mansión!

Eriol se aproxima a pies. Ha caminado todo el trecho desde las rejas de la propiedad, hasta las escalinatas de entrada a la casa y cual es su sorpresa al ver a la mujer de ojos azules impresionada por su presencia.

Pero lo que le roba la respiración al hombre no es que ella lo mire sorprendida.

Es lo hermosa que se encuentra. ¿O acaso no siempre ha sido así?

–¿Qué haces aquí? – Pregunta tratando de sonar calmada e indiferente.

–He decidido que debíamos hablar.

Tomoyo respira tratando de calmar el palpitar agitado de su corazón–No es conmigo que deberías hacerlo. No debiste de haber venido. – Trata de sonar indiferente y algo molesta.

–¿Quiere decir que tomas la decisión de marcharte y no tengo derecho a venir a verte? ¿A hablarte?

–Necesitabas tu espacio. Te lo concedí.

–Te necesito a ti – Replica el hombre avanzando mientras se pone a su lado en las escalinatas de la enorme casa. Tomoyo lo observa llegar a su lado y se da cuenta que el no es el único que siente aquello. – Y estúpido fui que no te detuve aquel día. Que no fui atrás de ti cuando te marchaste.

Ella se siente igual.

Toma las manos femeninas y las besa con adoración observando los ojos de la muchacha y como esta se sonroja tenuemente.

–Siento como… como si no confiaras en mí.

–Me conoces mucho Tomoyo – Dice tocando la mejilla femenina. – Nadie me ha conocido como tú. Y el hecho que no te cuente todo lo que pienso, no aminora lo que siento por ti.

–Mentiroso. No puede ser cierto.

–Es la verdad. – Replica observándole con intensidad. Encogiéndose de hombros dice. – ¿Hay un lugar donde podamos hablar…? ¿A solas?

–Vamos por el jardín. – Responde ella dirigiéndolo por un lado de la construcción y ambos caminando tranquilamente, uno al lado del otro.

Eriol parece observarlo todo con atención, Tomoyo presiente que lo que ocurre es que el hombre pone sus ideas en claro. Continúa caminando a su lado y de repente siente como la mano que queda más cercana a él, es sujetada con ternura por el hombre, pareciendo lo más normal del mundo.

“Una pareja de enamorados”

–No comprendo a mi padre– Comienza diciendo el sujeto – Así como tú no comprendías el tuyo cuando se divorció de tu madre.

–Mis padres dejaron de quererse. – Dice Tomoyo.

–Aquella noche… – sonriendo ante los agradables recuerdos– Me contaste que te lastimó mucho el hecho que tu padre te abandonara. Te dejara por estar disfrutando la gran vida. O lo que le llamas tú así.

–¿No crees que así? Disfrutar del jet set internacional… gastar una cuantiosa fortuna ganada con la venta de sus acciones de la empresa a mi madre…

–Alejado de ti, sin una hija de la cual se sienta tan orgulloso – observando a la mujer a su lado quien mira su rostro con aquella especial expresión de curiosidad entremezclada con asombro. –No, Tomoyo. Esa no es vida. Y tú madre lo sabe.

–¿Mi madre?

–Sabe que tesoro tiene para ella; lo que vales. – Haciendo una pausa – Mi padre… no esperó si quiera que mi madre estuviera un año muerta para casarse nuevamente. Y no con otra que una amiga de mi madre.

Tomoyo escucha aquello estupefacta mientras la expresión de dolor es notoria para ella al mirar a los ojos marinos del sujeto.

Ambos llegan a una banca de piedra justo debajo de un árbol de cerezos enorme que cubre con su sombra aquella área del jardín. Eriol ayuda a la chica a sentarse y éste permanece de pie.

–Mi madre y él se amaron… por muchos años. Nunca detecté problemas entre ellos. No tantos como para determinar de un momento a otro y sin haber pasado el periodo de luto, para volver a salir, mucho menos casarse.

–¿Acaso no crees que amaba a tú madre?

–No se que creer en estos momentos, o en aquel entonces.

–¿Hace cuanto falleció tu madre?

–Tres años atrás. Quizás un poco más.

–¿Crees que si te simpatizara un poco la esposa de tú padre estarías traicionando a tu madre?

–No, Tomoyo – Responde el sujeto luego de unos segundos– No lo pienso así. Pero lo de mi madre fue a destiempo. Era joven aun. Y cuando ocurrió el infarto mi padre estaba tan destrozado… cuando la tuvo que dejar ir… – Sentándose a su lado y la mujer se queda observando el paisaje del cuidado y bello jardín. –Me molesta que tanto dijo amarla, pudo olvidarle aún más fácilmente. No quiero ser como él.

–No lo serás.

–No puedes asegurarlo muñeca. Podría ser como él… solo que no me han dejado la oportunidad de comprobarlo.

–Es a lo que tienes miedo… ¿A parecerte a él?

–¿Tú no lo tendrías?

–Si. Si lo tengo. El parecerme mas de lo que quisiera, a mi madre– Sorprendiéndole con sus palabras– Antes de conocerte tenia el temor que nadie me valoraría como soy… lo que soy. – Lentamente se inclina contra su brazo – Que por más que diera lo mejor de mí, que me enamorara de alguien, esta persona, cuando el momento llegara, me abandonaría. Tal como mi padre hizo con mi madre. Este mundo da tan fácilmente sentado lo que es el amor. Que es algo que no requiere esfuerzo y voluntades. Que puedes dar y retirar a tu antojo, sin consecuencias… sin dolor. Al menos un dolor que es pasajero. Veo con que facilidad todos los días las personas se casan… y aun más fácil se divorcian.

–Tú no quieres eso.

–Estos días contigo me han probado que busco lo mismo que tú – Cierra sus ojos aún en aquella posición – Quiero pasión, quiero locura, quiero besos… –Sonrojándose – quiero pensar en esa persona desde que despierto y ser lo último en quien pienso antes de quedarme dormida. Quiero que esa persona me conozca como nadie más lo ha hecho… quiero experimentar el amor más grande del mundo– Ahí reuniendo una de sus manos con la del hombre. – Estos dos días, sin ti y yo…

–No digas nada, me he sentido igual – Dice apoyando su cabeza contra la de la joven. –Todo lo que has dicho, me ha pasado. Eres lo primero en que pienso y lo último que viene a mi mente antes de dormir… no pensé que me pasaría algo como esto. Tenia el presentimiento pero, que cuando nos conociéramos, iba a cambiar… pero esto…

Ella cierra los ojos complacida ante sus palabras.

–Tomoyo: Creo que estoy profundamente enamorado de ti.

La muchacha levanta la cabeza para mirarle a los ojos y decirle cerca de su rostro– Que coincidencia profesor Hiragizawa: Creo que me pasa exactamente lo mismo – Y después de eso, el hombre toma sus labios para sellarlos con un tierno beso.

Desde un balcón del segundo piso unas mujeres se debaten discutiendo por los binoculares disponibles. –¡Ah se ven hermosos!

–¡Sonomi no es justo! – Replica Sakura haciendo un puchero – Yo fui que te avisé que Eriol estaba aquí… ¿por qué no me prestas un segundo los binoculares?

–Sakura: cuando tengas una hija sabrás por todo lo que he pasado estos dos días de incertidumbre acerca de esos dos. – Replica Sonomi no comprendiendo porque Sakura continuaba tan terca en quitarle los binoculares.

A pesar que el plan fue de Sakura y los binoculares estaban en la habitación de Tomoyo.

–Sabes que Tomoyo y él no eran novios. ¿Por qué ahora…?

–Porque a pesar de las intenciones de mi hija de engañarme (y si, lo hicieron al principio), se que este hombre es perfecto para ella. Incluso se que se aman profundamente.

–¿Lo sabe?

–Por supuesto. Conozco a mi hija. Y Eriol me ha dado una muy buena impresión. – Sonriendo con satisfacción – Si, esto terminará muy bien. – ahí pasando los binoculares a Sakura y tomando su teléfono celular.

–¿Qué harás Sonomi?

–Llamar a mi asistente. Tiene que tener el número de la imprenta donde diseñamos tus invitaciones. Tengo que estar lista para cuando esos dos se casen. No me van a tomar desprevenida.

–¿QUEEEEEE? – Casi dejando caer los binoculares. – Pero, pero, pero… ¡Ella no va a casarse…! ¡No ahora al menos! – Observando atónita a la prima de su difunta madre.

–Si mi sexto sentido no me falla, ellos se casarán y antes de que finalice el año. Ya lo verás Sakura.

Y la joven solo pudo sonreír nerviosa.

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Aquella misma tarde Tomoyo se despide del sujeto en las puertas de su casa, mientras un taxi le espera pacientemente. Luego de un breve beso, Tomoyo le refiere el hecho que se quede en la casa aquel día. Por lo menos hasta que se efectuara la ultima ceremonia de las bodas de Sakura al día siguiente. El sujeto dice con una voz suave– Creo que es mejor para nosotros continuar donde estamos por el momento – Tomando sus manos y levantándolas palma con las suyas y observando aquel movimiento añade observándole a los ojos – He comprobado que cuando estamos cerca, es difícil no poder dejar de tocarte, de besarte y … – ahí cortando lo que decía con un nuevo beso.

–A mi me pasa lo mismo…

–Por lo que encuentro un poco contraproducente estar en casa de tu madre… tu, durmiendo sola a pocas puertas… y yo durmiendo solito – concluye con una mirada lasciva y traviesa sobre el rostro femenino que se vuelve mas y mas carmín.

La mujer agradece sus intenciones de respetar el hogar de su madre y ella analiza un minuto en silencio cuando replica– ¿Tengo que recordarte la noche de la fiesta de compromiso…? ¿O la noche del piano?

–No, cariño… tengo muy buena memoria. – Dice el sujeto tocando su frente con la suya como pidiendo cierto control – Pero, creo que es mejor que estemos separados al menos hasta la boda japonesa. Luego, volveremos a Londres juntos y… retomaremos donde nos quedamos.

Tomoyo no puede evitar la sonrisa amplia en su rostro y sus ojos llenos de aquel brillo especial que hace que el hombre se sienta dichoso a lo que confiesa– Admito que la primera vez que te vi sonreír de esta forma, quería ser el causante de aquella sonrisa… de aquella alegría que notaba en esos momentos.

–Eres el autor en estos momentos. – Ahí abrazándole – Soy tan feliz… y lo seria mucho más si me dijeras que tanto hablaste con mi madre esta tarde.

Eriol niega con su rostro y toca su nariz con sus labios diciendo – No seas tan curiosa. Te enteraras en su momento – Ya volviendo a besarla, dice.– Ya tengo que irme. Nos veremos en la boda.

–¿Qué tanta prisa tienes?

–Me reuniré a cenar con Li Shaoran. Dice que tiene que hablar conmigo.

–¿En serio? Me alegra tanto que se hayan vuelto tan amigos. – Viéndole abordar el taxi a lo que agrega – ¿Podrías al menos llamarme cuando llegues al hotel?

Eriol asiente con su rostro finalmente cerrando la puerta del vehiculo y este arrancando por la entrada de la mansión. Tomoyo lo observa hasta que toma la avenida principal y se pierde entre el transito.

Con una sonrisa tonta entra a la casa y cierra la puerta encontrándose cara a cara con su madre quien le observa con una ceja alzada y una sonrisa tenue en su rostro.

–¿Supongo correctamente al sospechar que las cosas van mejor?

–Sospechas certeramente. – Avanzando hasta su madre. – Las cosas van mejor. Aunque se ha negado a contarme que tanto hablaron ustedes esta tarde.

Sonomi la toma por los hombros caminando juntas por el pasillo de la casa y dice con una tonadita divertida en su voz – Oh, eso es entre tú novio y yo… ¿Por qué puedo suponer que ahora si es tu novio?

–Supongo que así es. Tenemos una invitación a la casa Kinomoto para almorzar con el señor Fujitaka un día antes de volver a Londres.

–Debo de admitir que voy a echarte de menos querida. – Refiere Sonomi a la partida de la mujer nuevamente a Europa. – Al menos puedo contar contigo para pasar las navidades aquí… y ¿Tal vez volver con Eriol?

–Si las cosas van bien, tal vez…

“Oh si, definitivamente las cosas irán bien” piensa Sonomi Daidouji al recordar la conversación que tuviese con el sujeto una vez Sakura y ella se reunieron con ellos en la terraza de la parte de atrás de la casa. La ojiverde se lleva a Tomoyo para mostrarle el kimono que utilizaría en la ceremonia japonesa y es cuando Sonomi, viéndose a solas con el sujeto, le revela lo confiado por su hija, días atrás.

 

Mi hija me ha contado la verdad – Refiere Sonomi al sujeto una vez sentados delante del otro. La mirada del sujeto se mantiene firme sobre el rostro femenino mientras esta añade con cierta frialdad (fingida por supuesto), – Sobre su verdadera intención acompañando a mi hija a su hogar. No se que me perturba más: que haya sido responsable de poner a mi hija en semejante predicamento, o que de verdad, ustedes no estén involucrados sentimentalmente.

Comprendo su pesar. Créame, pero su hija y yo tenemos en estos momentos una relación.

Sonomi alza una ceja al escuchar esas palabras y replica. – ¿En serio? Vaya… pues el plan ha salido mas beneficioso de lo que usted pudo haber planeado… o mi hija.

Usted sabe desde un principio, que su hija me interesaba. Que no había charada de mi parte.

Ahora mismo no se que creer y que si.

Crea esto: son mis intenciones continuar conociendo bien a Tomoyo. Conocernos y salir en Londres. Ver a donde nos lleva esto – Sonriendo – Lamento haberla ilusionado con eso de la boda… en realidad fue mi idea – Sonrojándose tenuemente en un acto que sorprende a la madre de la mujer que ama. – Tomoyo no sabía que iba a decirle aquello. Y le sorprendió en su momento. Es por eso que le digo ahora y si, que sueno anticuado pero me gustaría pretender a Tomoyo.

Sonomi se aproxima a su rostro y dice con firmeza observando a sus ojos azules– Pensé que ya lo hacías. – Sonriendo tenuemente y echándose nuevamente atrás al respaldo de la silla – Quiero que mi hija sea feliz. Usted… Tú – pensando mejor aquello – Le haces feliz. Y espero que al menos puedas quedarte más tiempo para conocerte un poco más.

Me agradaría mucho complacerle, pero la verdad es que no podemos postergar más nuestro retorno a Londres una vez se celebre la boda de Kinomoto y Li. Yo debo de volver a impartir mis clases y Tomoyo a su trabajo.

Sabes que mi hija es mi única heredera Eriol. La amo por encima de todas las cosas… y aunque se que lo material no importa, no quisiera que más adelante, sea precisamente el interés y el dinero lo que se interpongan en su relación. Es de mi conocimiento que tu fracaso anterior con tu ex esposa se debió precisamente al dinero. Y se que seguro Tomoyo debe estar enterada.

No uso a Tomoyo como excusa para cubrir mis errores. – Replica el sujeto bastante serio por sus palabras. – Amo a su hija por encima de su apellido, de su condición social. Ella se ha enamorado de mí siendo sencillamente un profesor. Y así preferimos nuestra relación y seguirla llevando.

La firmeza de sus palabras y la pasión con lo que dijo aquello, hizo sentir complacida a la mujer.

Pero usted no puede negar sus raíces… sus orígenes. Es un Hiragizawa y su padre lleva consigo una enorme responsabilidad en su propia compañía.

Mi padre tiene asesores, directivos y personal más que capacitado para encargarse de sus negocios. Yo quiero seguir mi camino y nunca me ha contradicho.

Si no importa que se lo diga, había hablado con su padre al respecto. Le pregunté como es posible que usted no siguiera sus pasos… sus sueños y ¿Sabe que me respondió? “Los pasos de mi hijo son sus sueños y a mi me basta que él cumpla sus objetivos. Fue una de las promesas que le hice a su madre: jamás empujarle a la dirección que yo quería sino que el siguiera su propio destino” Le tiene un alta estima y un gran criterio acerca de usted. Por tanto puedo confiar en sus palabras y las decisiones de mi hija para saber que eres alguien especial. Alguien que se gana la buena voluntad de aquellos a su alrededor y se que puedo confiar en que hará mi hija muy feliz. – Extendiendo su mano hasta el hombre y apretando las manos en señal de respeto.

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Los jardines exteriores del salón Hyatt estaban hermosamente decorados y preparados para la hermosa boda Shinto* que tendría lugar en cualquier momento. Ya incluso en el centro estaba la simulación de un bello templo ceremonial para ocasiones como estas.

Contrario a las ceremonias Chinas, la ceremonia Japonesa de Sakura Kinomoto y Shaoran Li era un poco más íntima y con menos invitados. Los Li mas cercanos (Ieran, Meiling y sus padres, las cuatro hermanas Li con sus correspondientes esposos– al menos las que estaban casadas), se encuentran ahí. Algunos empresarios más cercanos a la Corporación Li. Del lado Kinomoto Yue y Yukito Tsukishiro unas cuantas amistades de Sakura y las Daidouji además de unos cuantos parientes más cercanos por el lado de los Kinomoto. Esta boda era menos exuberante y suntuosa que las celebraciones Chinas pero no por esto carece de suma elegancia.

Todo el atrio estaba decorado de pequeños árboles de cerezo en flor. El pasillo tenia una alfombra de color rojo vino y estaba bañado de pétalos de cerezo. Lámparas japonesas adornaban el espacio y ya encendidas mientras la tarde daba paso a la noche temprana. Los invitados brindaban con Sake y estaban sentados en sillones sin espaldar con cojines de color rojo.

Casi todos los invitados vestían con kimonos excepto algunos de los extranjeros que visten con traje de etiqueta. Cuando Tomoyo diviso a Eriol entre los invitados, hablaba con Touya Kinomoto quien estaba acompañado de una azorada Fuutie Li mientras que observa al otro lado y ve a los hermanos Tsukishiro cada uno con sus correspondientes citas: la esposa de Yukito y quien parecía ser la novia de Yue, una atractiva mujer de cabellos negros intensos. Cuando sus miradas se encontraron entre la multitud fue como si cada quien se quedase falto de oxigeno.

La chica de ojos amatistas viste con un ajustado kimono de fondo rojo vino con delicados pétalos de flores de colores lavanda, naranja y amarillos además de mariposas hecho en detalles dorados. Unos mechones de su cabello sujetos con un adorable listón del mismo tono que su kimono, mientras el resto se encuentra suelto y de su muñeca cuelga un brazalete dorado del cual cuelga un abanico de mano.

Tomoyo avanza segura hasta el objeto de su atención y con una sonrisa tenue en sus labios. Cuando llega hasta él, las miradas de Touya y Fuutie ya están dirigidas a la mujer (de todas maneras ya Eriol estaba distraído y quisieron saber que era causante de su distracción)

–Mírate nada más – Dice Tomoyo como todo saludo haciéndole un cumplido a su kimono negro y elegante –Pareces todo un japonés.

–Soy japonés – Dice sonriéndole ampliamente y con una mirada que a veces sentía que solo ella comprende. – Te ves preciosa – Besándole tenuemente en su mejilla y abrazándole.

–Según recuerdo, me contaste que eres más europeo que japonés… – dice ella con una voz coqueta y una mirada – Y tienes algunas cosas mas de una que de la otra… que contradicen tú apariencia física.

Eriol se sorprende por sus palabras y las reconoce: fue precisamente cuando la trataba de seducir… y luego aquella noche que fue suya.

Y la sonrisa de Tomoyo más el brillo en su mirada, le daba a entender que pensaba exactamente lo mismo.

¡Dios! Y pensar que no puede volver a estar con ella de aquella forma hasta que volvieran a Londres…

Digo, tampoco que estaba escrito en piedra, pero la mujer parecía determinado a probar su resistencia.

Y hasta ahora llevaba las de perder. Al menos mientras le observara de aquella manera.

– ¡Coff Coff! – Tose Touya incomodo ante aquellas demostraciones de cariño y coquetería de su prima, mientras Tomoyo y Fuutie solo sonríen.

– ¿Dónde conseguiste el Kimono? – Pregunta Fuutie al varón de ojos azules, tratando de aligerar el ambiente.

–Tu hermano fue muy amable en días pasados, de indicarme donde podía encontrarlos. Hay muchas tiendas de ropa tradicional en Tokio. – Dice observándose nuevamente. –Aunque soy japonés es la primera vez que me pongo uno.

–Eriol nos contaba que no había venido muy seguido a Japón durante su niñez y parte de su juventud – Refiere Fuutie, ataviada con un precioso kimono de tonos amarillos de diversos matices. – No está familiarizado con las bodas tradicionales. Touya ha tenido la amabilidad de contarme algunos detalles – observando al rostro del moreno que aparenta indiferencia ante las palabras llenas de ternura de la china. – Y se las estaba refiriendo a Eriol. Lamento mucho que no pueda quedarse más tiempo en Japón.

–Sin embargo supe las buenas nuevas que te quedaras un tiempo más aquí.

–Así es. – Sonríe la china sonrojándose tenuemente – Mi madre me ha permitido que me quede un tiempo mas mientras mi hermano y Sakura estén en su viaje de bodas. Shaoran ha puesto a disposición su apartamento durante mi estadía. Ya los volveré a ver en China.

– ¿Li no venderá el apartamento?

–No piensa hacerlo. Piensa dejarlo disponible para cuando Sakura y Shaoran vuelvan de viaje a visitar al señor Kinomoto.

– ¡Me parece fantástico! – Replica Tomoyo entusiasmada – ¡El señor Kinomoto deberá estar complacido!

–Mi padre lo ha tomado bien aunque refirió el hecho que la señora Li ha procurado invitarnos para el año nuevo chino. –Sorprendiendo a la menor Li con aquello.

–Mi madre no me dijo nada. ¿En serio irán allá?

Touya le lanza una mirada intensa y dice. – Discúlpennos. Pero tengo que hablar a solas con Fuutie – llevándola a un lado y alejándose de la pareja a hablar a un lado.

–Tengo la impresión que Shaoran no es el único de los Li que se casará pronto – Comenta el varón observando la forma que el hermano mayor de Kinomoto se lleva a la chica a un lado y hablan en intimidad.

Tomoyo y él escuchan sus nombres para voltearse y observar al señor Hiragizawa venir del brazo de quien Tomoyo reconoce de la noche de la última fiesta de las bodas chinas de su prima. –Que placer encontrarles. ¡Hijo, te ves muy bien! – Le dice como cumplido y luego observa a la mujer a su lado – Señorita Daidouji: Como siempre muy hermosa – besando su mano.

–Un placer señor… señora – Dice la chica saludándoles, esta vez lo hace en ingles para hacer sentir a la mujer mas cómoda.

Y así lo hace pues la susodicha le sonríe agradecida.

–Por favor, llámame Bridget. Y es un gusto conocerte Tomoyo. Le había visto en la noche de la fiesta, a distancia. Hola Eriol.

–Hola Bridget. – Dice el hombre menos estoico que la noche aquella que charlara con su padre. Pero aun así su saludo fue un poco formal.

–Bueno será mejor que ocupemos nuestros asientos. La ceremonia dará inicio – Dice el señor Hiragizawa despidiéndose de su hijo y de la novia de este y procurando buscar sus asientos.

Tomoyo en silencio busca la mano de Eriol y la toma con ternura haciendo que el sujeto le responda. – Estoy bien…

– ¿Estás seguro?

–Si princesa. – Sonríe observándole a los ojos – Contigo a mi lado, estoy bien.

Tomoyo le indica a Eriol su silla (al lado de Sonomi y luego le refiere que esa será la suya cuando no requieran de su auxilio durante la misma ya que sigue siendo la dama de Sakura). Ya marchándose se queda observando a todos alrededor y observa a Touya Kinomoto al lado de su padre quienes toman asiento. Pero las miradas del primero van de vez en cuando a la menor Li quien se encuentra siendo interrogada por sus hermanas y su prima sin nada de aparentar mientras la muchacha tiene el rostro sumamente arrebolado y le lanza miradas llenas de sentimientos al mayor Kinomoto.

Su atención se enfoca al frente cuando la ceremonia da inicio con la salida del novio desde el interior del hotel. Este viene del brazo de su madre y la lleva hasta su silla en primera fila en las puertas del templo. A continuación entra Tomoyo y atrás de ella no viene otra mas que Sakura vestida en un kimono blanco como lo pide las bodas tradicionales y tiene una especie de capa en su cabeza y baja cubriendo sus cabellos aunque no le cubre el rostro. Al llegar al oficiante y ser ayudada por Tomoyo a sentarse, la chica de ojos azules procede a tomar asiento al lado de Eriol y este le sonríe mientras toman sus manos simuladamente.

El oficiante comienza con un el Shubatsu o ritual de purificación, seguida por una breve plegaria y mas tarde por la tradicional bebida departe de los novios donde se intercambian tres copas de sake de las cuales cada uno toma un sorbo para finalizar con la puesta de los anillos.

Shaoran después de esto, lee sus votos matrimoniales no exento de un nerviosismo que hace sonreír tenuemente a los testigos y al mismo oficiante.

Y luego de esto todos se levantan para que el oficiante presente finalmente a los Esposos Li.

Mientras descienden del templo y recibiendo lluvia de pétalos de flores de cerezo sobre ellos, Eriol no puede de dejar de notar la sonrisa de satisfacción y dicha de los ya esposos. Shaoran se ve complacido y finalmente relajado luego de un par de semanas de locos y sumamente estresada. Sakura por su parte, luce como toda joven que ha llegado a la cúspide de su adultez y se embarca a una nueva aventura de su vida que espera con ansias.

Aquella vida que siempre ha deseado al lado del ser amado.

Luego piensa en su propia experiencia cuando contrajo matrimonio cinco años atrás. No consiguió aquel “Fueron felices para siempre”, tal vez nunca estuvo destinado para el aquel final.

Y luego la conoció a ella. Cuando la vio por primera vez fue que en verdad en tres anos (y mas aun luego de la muerte de su madre y el repentino matrimonio de su padre), que pudo imaginarse retomando su vida.

Y las circunstancias y el destino jugaron una y otra vez en contra de ellos.

¿Ahora podía ser diferente?

Sintiendo la mano de la chica entre la suya una vez se pusieron de pie y vieron a los ahora esposos Li retirarse al interior de uno de los salones para el banquete de bodas tuvo la oportunidad de pensar que si, si podría ser diferente.

Porque todo esto no ha sido cosa de coincidencias… porque esto no existe, solo existe lo inevitable”

 

–––––––– Continuará.

Comentarios de la autora: ¡Bien! Hemos llegado finalmente a la ceremonia Japonesa de las bodas de Sakura y Li ¡Los pobres han tenido que soportar tantos detalles que deben de estar exhaustos! Por mi parte, por poco y no actualizo U_U el trabajo me lleva a toda máquina más algo que voy trabajando por mi parte y de manera personal, hacen que los días sean mas cortos y cuando vine a darme cuenta, ya era no solo martes ¡Sino que no había revisado este capitulo! Para todos quienes han llegado a leer hasta aquí ¡Muchas gracias por su apoyo! Y por supuesto, sus comentarios y mensajes por las diversas redes sociales.

¡Ya casi se acerca la Navidad!¡Qué rápido pasa el tiempo! Comencé a escribir hace nueve años como algo que pasaría con el paso del tiempo y lo único que ha pasado es el tiempo ¡Pero no mi fascinación por escribir! Ya los próximos 3 capítulos son finales y decisivos de la historia y por lo que parece, van bien las parejitas… pero ¿Qué cosa puede ocurrir para cambiar los eventos?!

¡Ya nos enteraremos en el próximo capitulo!

Un abrazo

Crys.