Se busca Novio – Cap. 10

Nota de la autora: Como expliqué al principio de la historia, la misma tiene un contenido un tantito subido de tono por lo que la clasificación es M. lo que la hace no apto para todo público. Gracias a Nodoka en el site STILLFORYOURLOVE que hace una excepción en las políticas de publicación, permitiendo algunas escenas de la misma.

Se busca Novio”

Una historia Inédita.

Por Crystal

Basado en los personajes de CardCaptor Sakura de CLAMP.

Capitulo X

———————————

Cuando las personas dicen que cuarenta y ocho horas no son suficientes para que tu vida de un cambio radical, nunca han estado en los zapatos de nuestros protagonistas.

Y en cierta forma, cuarenta y ocho horas bastan.

Tomoyo termina de usar la ducha de la habitación de Eriol mientras el sujeto aún duerme en su cama dado que el sujeto continúa soñoliento apenas siendo las diez de la mañana y la noche anterior fue la última noche de celebración de las bodas chinas de Sakura y Shaoran. Llegaron bien avanzada la madrugada a la habitación del sujeto y aunque trató de resistirse a las sugerencias de su amante, le resultó imposible resistirse a sus besos, sus caricias y la promesa de una noche de pasión en sus brazos…

Y el recordar las cosas experimentadas a su lado mas las dos noches previas, un sonrojo intenso se posa en sus mejillas. Y es que la forma en que aquellos dos días siguientes desde aquella primera noche en sus brazos, se habían dado cuenta que era imposible resistirse a todo lo demás; habían proporcionado excusas inverosímiles y absurdas para pasar horas y más horas en la penumbra de la madrugada y en los brazos del otro.

¡Ciertamente Eriol no bromeaba cuando dijo que faltaban muchas cosas para conocer de ella misma! Y en realidad ella misma no se describía tres noches atrás como alguien tan apasionado y entregado a noches encendidas por la ansiedad, el desenfreno, el deseo y la pasión…

…y el amor.

Se lava sus cabellos con atención. Sonríe tontamente mientras masajea su cabeza con el champú que hay dispuesto allí. A Eriol le fascinaba luego de horas haciendo el amor, de acariciarles sus cabellos. Era una manía que no aminoraba en aquellos días.

Y con esa caricia, siempre se quedaba dormida.

Pero aún sabiendo que sus entregas han sido completas y sin inhibiciones, muchas cosas han ocurrido en cuarenta y ocho horas.

Como aquella mañana, después de “aquella primera noche” cuando Sakura la encontró en la tienda del pequeño hotel.

¡Bien pudo haber ido a unas tiendas fuera del hotel!

Pero estaba tan preocupada como el varón.

Y justo ahí Sakura se enteró de aquella verdad.

Eriol se había despedido aquella mañana pasada las nueve. El teléfono había sonado un par de ocasiones en su habitación y fue lo que los despertó, pero ninguno de los dos había contestado. Ya notando la hora, el hombre creyó prudente retirarse.

En la puerta se despidieron con besos cortos pero ardientes mientras la aferra por la cintura de una manera posesiva. Con sonrisas cómplices y caminando tranquilamente, Eriol se volteó en dos ocasiones para sonreírle a la chica y Tomoyo debe de admitir que con aquella camisa remangada hasta los codos y el saco que usó la noche anterior colgando de su hombro sujeto por sus dedos se ve mas atractivo que nunca.

¿O es que su percepción ha cambiado del sujeto?

Se ducha tomándose su tiempo y sintiéndose dichosa, completa y abrumada… sumamente abrumada. Pero mientras se ducha, se recuerda de algo que la hace percibir un nudo en su estómago de manera repentina.

Y precisamente fue el tema de conversación una vez despertaron por el sonido incesante del teléfono y una vez Tomoyo escuchó las instrucciones sobre un desayuno con las Li, que cortésmente rechazó, fue que la expresión de Eriol pasó de ternura y complicidad, a cierta hesitación.

Y de ahí a la preocupación.

¿Ocurre algo malo?” Pregunta ella volviendo a sus brazos; y éste recibiéndole con ternura, sintiendo la tibieza de ambos cuerpos desnudos. Su cabeza reposa en uno de sus hombros con los ojos fijos en los azules marinos que le observan con preocupación.

En todos mis años, jamás me ha pasado algo como lo de anoche Tomoyo… en muchos aspectos” Refiere el varón sonando un tanto serio, haciendo que la joven frunciera su ceño. “No tomamos precauciones…”

¿Precauciones?”

No usé… preservativo” dice algo aturdido, nervioso y algo sofocado, acción que hizo que la joven se sorprendiera y se sonriera con cierta confianza.

¿Sería tan malo que tuviésemos un bebé? A mi no me preocupa” Sorprendiéndole con sus palabras y como vuelve a acomodarse en contra de su brazo. “¿A ti te molestaría?”

No me gustaría que viniera… en estas circunstancias…” Dice algo preocupado por las palabras de la muchacha. ¿Pudo en verdad haberle dejado embarazada?

Siempre había sido su meta tener una familia y Tomoyo Daidouji ha sido una mujer que le ha fascinado desde hace mucho tiempo pero de ahí a una noche de pasión… ¿Pasar a ser padres? Sin siquiera ser novios…

No, Tomoyo merecía mucho mas… merecía respeto, dedicación y entrega…

Necesitaba ser cuidada.

¿Si no la cuidaba él, quien más lo haría?

No tienes por que preocuparte…” Refiere la chica pensativa atrayendo su mirada. “¿Recuerdas la pregunta que te hice aquella tarde de la fiesta de solteras? Te pregunté cuantas novias has tenido… me respondiste honestamente. Se que no eres un libertino. Confié en ti…” haciendo una pausa. “Y en caso de lo de anoche, siempre hay medidas…”

¿Cómo cuales?” Pregunta enderezándose pero no separándose de ella. “Cariño: No quiero que algo que hayamos iniciado anoche, sea una carga para ti y una responsabilidad demasiado grande para haber sido iniciada de esta forma”

Y te aseguro que no estoy embarazada… digo, esas cosas se sienten ¿No?”

No tan inmediatamente… tomé biología en la preparatoria y en la universidad. Es demasiado pronto para saber”

No si eres mujer” Pero añade con un suspiro al notar su ofuscación. “También tomé biología en la preparatoria… Y hay formas de asegurarse que nada pase. Buscaré unas pastillas temprano en la tiendita del hotel.” Encogiéndose de hombros añade. “Se que en un lugar como éste, deben de haber pastillas de planificación familiar…”

Lamento ponerte en ese predicamento”

No lo es. Porque debí pensarlo también desde un principio. Esto…” Señalándose uno y el otro “Es de dos. No solo del hombre el cuidarse.”

Y eso fue todo: Eriol sonrió admirado por el poder de deducción y de convencimiento de la mujer en sus brazos y se quedaron en silencio unos momentos más hasta que se vieron en la inevitable hora de verse separados.

Saliendo de la ducha, se viste de una falda color crema hasta las rodillas y un suéter de mangas cortas color rosa pastel. Toma un pequeño bolso y sale de su habitación procurando colocar el signo de que la mucama debe de hacer la limpieza.

Su teléfono móvil suena identificando el número de su madre y saluda- Buenos días mamá.

-¡Tomoyo! ¡Hasta que por fin hija! ¡Te perdí anoche luego de las diez! Y luego me informa una de las Li que no vendrías a desayunar con nosotras. Al final tenía ganas de conversar contigo– La chica adquiere un súbito sonrojo – ¿Dónde estabas?

-Me dolía un poco la cabeza- Miente rápidamente.- Oye mamá… tengo que hablar contigo…

-Te noto extraña ¿Todo está bien?

-Si, si. Todo está bien. Pero necesito hablar contigo. ¿Cuándo puedes?

-Al medio día. Ahora mismo coordino con Ieran Li y unas tías de Shaoran detalles del segundo día de ceremonias. Aún tenemos dos días más de caos de los cuales encargarnos. ¡Recuerda que el segundo traje es el celeste!

-Si mamá. Lo sé – Sonríe Tomoyo percibiendo la manía de su madre de tener control de los detalles y que seguro lo había heredado de ella. – Hasta el medio día.

-¿Por qué no vienes ahora? Podrás ayudarme a ultimar algunos detalles de la ceremonia de esta noche.

-No puedo. Voy a comprar algo en la tienda del hotel y luego tengo que hacer una llamada a Londres. La pobre Mitzuki se ha quedado prácticamente sola. Mi otro empleado se accidentó a días de yo volver a Japón. Es una historia larga, pero ya te contaré luego. Hasta el almuerzo.

Y así su madre se despide de ella.

Bajando a recepción pide indicaciones para la tienda de suministros del hotel. Ingresando a ella, nota unos cuantos turistas y japoneses hospedados en el recinto. Camina por los pasillos con una canastilla en mano echando artículos inverosímiles, para camuflaje su verdadero propósito en aquella tienda.

Llega a la caja y deposita su canastilla en el tope para que la cajera la registre (¡Gracias al cielo es una mujer!) pero como la vida está llena de coincidencias, una voz familiar despierta sus pensamientos que gracias a la noche anterior están muy lejos de allí.

-¡Tomoyo buenos días! – Saluda Sakura sobresaltándole. La chica con una sonrisa añade a su amiga.- ¡Te vi aquí dentro cuando iba a desayunar con Shaoran! ¿Cómo te sientes?

-¿Me siento?

-Si. Me pareció extraña tu salida anoche. Aunque no te preocupes… Meiling estuvo a cargo de todo como le pediste y…- Ahí observando el contenido del canastillo que iba siendo registrado por la cajera para darle la cuenta a la chica.

Y luego observa a su prima quien se ha dado cuenta de su reacción.

-¿Tomoyo… que? – Ahí razonando la caja de pastillas anticonceptivas que la mujer va colocando en una bolsa de compras y ajena a la conversación de las mujeres.

-No aquí – Dice Tomoyo toda roja mientras pasa su tarjeta de crédito.

Sakura termina de esperar que la chica pague su compra y sale con ella del lugar observando con estupefacción a su prima.

Y está más que deseosa de desaparecer de la faz de la tierra.

-Me dijiste dos noches atrás que él no era tú novio. – Deduciendo el propósito primordial de aquella compra.

-Hice caso a tu consejo. Me lancé a la oportunidad.

-¡Un momento! – Dice Sakura más que estupefacta por toda la situación y sus palabras. Se encuentran ya en el pasillo principal del hotel y agrega- Cuando te dije eso, no me refería a “Eso”. Sino que lo conocieras y te dieras la oportunidad de abrirte al sujeto. Que te dieras cuenta de tus sentimientos porque sabía que estabas enamorada de él… pero de ahí a… – Sonrojándose.

-¿Quieres decir que cometí un error?

-¿Cometiste…? – Ahí palideciendo ante las palabras de su prima y su rostro sonrojado que es mas que obvio además de la risa tonta. – ¡Tomoyo! ¡No me digas que…! – Llevándose las manos a su boca.

-Por favor Sakura – Dice su amiga observando a su alrededor y algo abochornada.

-¡Anoche! Ahora comprendo porque… – Sonrojándose intensamente y recordando la abrupta salida de su prima.

Y el hecho que tampoco viera a Hiragizawa en el resto de la velada.

-¡Sakura! – Haciéndole señales que bajara la voz.

-No llego a comprenderte. Me dijiste que éste hombre apenas lo conoces. No eres del tipo…- Haciendo ademanes. –Ya sabes…

-Bueno Sakura… – Dice Tomoyo sintiéndose turbada por la reacción de su prima y sus propios sentimientos.- Es que tenías razón. Y aún la tienes: pero no con respecto a esto – Señalando la bolsa. Sonríe con confianza a Sakura para añadir. –Estoy profundamente enamorada de Eriol y creo que a su manera, él me ama también.

Sakura sonríe y se lleva sus manos a su boca para evitar dar un alarido pero le abraza con efusividad atrayendo las miradas a su alrededor. – ¡Tienes la solución a tus problemas! ¡Ya no tienes porque temer a tus sentimientos!

-Aún falta mucho tiempo Sakura. Y mamá tiene la impresión de que me casaré con él.

-Puedes casarte con él. Además para que haya pasado esto, tienes que amarlo profundamente… Solo que no lo sabías aún.

-Estoy enamorada de él, lo admito. Aun así pretendo hablar con mamá y decirle la verdad…

-¡Acerca de Eriol!

-Sobre que no es mi novio… o mejor dicho – Azorándose – Que no teníamos una relación y mucho menos nos casaremos, al menos no en un año.

-No entiendo porque debes de decírselo. Su historia ha cambiado. Ya están relacionados.

-Aún así me siento fatal por mentirle a mi madre.

-Pues ante esto y todo lo que ha pasado, me siento contenta por ti. – Replica la muchacha. – Se que serán muy felices.

-Gracias por comprender Sakura.

-¡Bah! Recuerda que yo también tengo un galán y hay pocas cosas que me resisto de él. Aunque… – Tomándole del brazo-… no me he entregado aún a él. ¡Y ganas no nos faltan!

-¡Sakura Kinomoto!- Replica su amiga con una carcajada- ¡Quien te escucha! Aunque te comprendo.- sonriendo con ilusión.- Te comprendo perfectamente.- Ahí observando a un hombre que se encuentra en la recepción a pocos metros de ellas y cuyo rostro le resulta vagamente familiar. El hombre les hace una inclinación breve de su cabeza saludándoles a la distancia y atrayendo también la mirada de Sakura.

-¿Lo conoces?

-Me parece conocido pero no recuerdo…

-Eso es porque se parece bastante a su hijo. Excepto en los ojos y el tono de su piel.

-¿Su hijo?

-Me lo presentaron anoche en la boda. Ya no tenía ese velo en mi cara. – Sonríe Sakura atrayendo la mirada de su prima y el hombre se retira con dirección a uno de los restaurantes del hotel.- Ese es el padre de Eriol. Es el señor Hiragizawa.

Tomoyo no se recupera de las palabras de su prima.

———————————————–

A las doce en punto, cuando Tomoyo localiza a su madre, ésta le explica que está en su habitación. Tomoyo le indica que vayan a un restaurante que está a pocas puertas del hotel. Cuando entra al mismo su madre aún no llega. Tiene que esperar por unos momentos hasta que divisa a su madre, aproximándose hasta su mesa y tomando asiento.

Tomoyo espera a que el mesero tome sus órdenes y se retire para hablar con su madre. Sonomi puede ver que su hija se encuentra algo tensa y cuando Tomoyo se arma de valor simplemente dice.- Mamá: escúchame por unos momentos y no me interrumpas. Será mejor para mí de confesarte todo sin interrupciones y luego me dirás que piensas.

-Tomoyo: me estás preocupando. ¿Qué te ocurre? ¿Por qué estás tan tensa?

-.Lo que te voy a decir no es fácil para mi…

-Hija: Sabes que puedes decirme lo que sea.

-Te dije que no me interrumpieras- Le llama la atención y Sonomi calla.- Sakura me contó días antes de volver a Japón, tus planes (como siempre), de ponerme citas a ciegas con cuatro hombres diferentes. – A modo de reproche añade- Se que quieres que sea feliz… lo mejor para mí, pero a veces tienes que comprender que tengo mis problemas, cargo con ellos y por tanto, debes darme el espacio de resolverlos. Tú relación con mi padre afectó mi autoestima. Mis pensamientos acerca de los sentimientos del sexo opuesto. Siempre vi en los hombres que veían en mi solo lo que el apellido Daidouji representa y no lo que soy como persona. Lo que valgo como ser humano – Ahí nota como la mirada de Sonomi se llena de culpa y de vergüenza.- Por años, he evadido precisamente a los hombres que me pretenden porque no quiero salir lastimada. Salir herida… como saliste tú.

Tomoyo guarda silencio y su madre se ve bien atenta y un poco triste. Toma un trago de su bebida para proseguir. – Consciente que nada de lo que dijera o hiciera para escaparme de tú plan funcionaría, decidí poner en marcha un plan arriesgado: pedirle a un conocido que me acompañara aquí y fingiera ser mi novio.

Sonomi la observa con los ojos como platos. Y la boca abierta. Tomoyo se azora ante aquella reacción.

-Hasta hace unos días, Eriol no era nada mío. Apenas era el vecino de al lado que me hizo un favor gracias a un asalto del que fue victima y yo llegué a auxiliarle. No nos soportábamos mutuamente; era el plan perfecto: no se encontraba en riesgo mi corazón y el sujeto no me pretendería– Sonriendo con melancolía y los ojos brillantes le sonríe a su madre para añadir – y ¡Ups! El plan me tuvo una consecuencia que no medí: el hecho que me enamoraría de él.

Sonomi finalmente habla tomando la mano de su hija en las suyas al decir con una sonrisa de comprensión – Y él está enamorado de ti.

Tomoyo asiente con lágrimas en sus ojos. Sonomi se encuentra también a punto de llorar.

Pero guarda silencio.

-Cuando volvamos a Londres, no vamos a vivir juntos. No vamos a casarnos… solo estaremos viendo a donde nos lleva esto.

-Querida: Que tengas que revelarme todo esto me demuestra cuanto te pesaba el esconderme esto que ocurría. Como te afectaba ese secreto. Pero me engañaron… muy bien debo añadir. Por eso no dudo que sus intenciones contigo van más allá de tus planes de no casarse o apenas conocerse.

-No hagas volar tú imaginación mamá y mandes a hacer las invitaciones de boda. Te conozco. Por años tú plan ha sido casarme con alguien pero casarme al fin. Es parte de esa presión que me ha hecho sentirme incómoda ante la oportunidad de conocer alguna persona. Más aún, banqueros, empresarios y esos sujetos.

-Pero estás enamorada de Eriol Hiragizawa.

-Es un profesor de universidad. – Dice Tomoyo – Lo considerarás muy inferior a mí.

-No Tomoyo. Eriol Hiragizawa supera en creces mis ideas preconcebidas acerca de quien debe de ser la pareja idónea para ti. A pesar de su apellido. Y de la fortuna de su padre.

-¿La fortuna de su padre?

-Así es. El Padre de Eriol es un importante asociado de Empresas Li pero para Europa. Su padre posee una cuantiosa fortuna y tú Eriol, a la muerte de su madre, heredó una cuantiosa riqueza.

-Eso no me importa- Dice Tomoyo sorprendida ante la revelación de la mujer y ahora la presencia del padre del sujeto en el Hotel toma sentido. – Lo he conocido siendo profesor y a él no creo que le importe eso. Vive bastante tranquilo y le gusta enseñar. – Sonando segura de lo que conoce hasta el momento acerca del hombre de ojos índigos.

-No lo dudo. Y tomando en consideración que pretendo dejarte en Londres más tiempo…

-¿Cómo mamá? Pensé que tus intenciones eran que al final de la instalación formal de las oficinas en Londres, volvería a Japón.

-Tomoyo a pesar que me revelas que toda aquella historia tuya con Eriol ha sido una mentira, nunca te vi tan feliz como estás ahora. – Observando su rostro con amor.- Incluso tienes un brillo que… – Señalando a su cara y sonrojando a la mujer frente a ella.- No voy a negarte la oportunidad de que conozcas mejor a ese sujeto que estoy muy segura que terminará siendo tu pareja.

-Mamá…

-Deja que las cosas pasen Tomoyo… no escuches a tus temores. Escucha tu corazón.

————————————————————–

Eriol sonríe al verle salir del cuarto de baño ya con su ropa interior colocada y la camisa de botones entreabierta de color rosa pastel mostrando la ropa interior a juego y sus ojos adquieren un brillo especial. Ya a su lado y el hombre ya con sus bóxers puestos, besa el cuello de la chica y siente el aroma a champú que expide sus cabellos húmedos.

-Se que no quieres hablar de ello – Dice Tomoyo volteándose a él y tomando una de sus manos.- Pero tenemos que hablarlo. Sobre tú padre.

Eriol borra su sonrisa recordando al mismo tiempo que Tomoyo el encuentro que tuvo lugar finalmente la noche anterior en la última noche de celebraciones Chinas de las bodas de Sakura y Shaoran.

 

Ya todos bailaban y Tomoyo tenía puesto un vestido chino de color lavanda que atraía miradas por doquier.

Principalmente de los del sexo opuesto.

No faltó uno u otro caballero que solicitara la mano de la chica para bailar y Eriol se lo permitía. Tomoyo sabía que era un estratega sorprendente: la observaba bailar a distancia con quien pedía su mano para ello, pero no le quitaba los ojos de encima.

Y de la manera que la observa le hace temblar de pies a cabezas.

Tomoyo luego de aquel baile, fue interrumpida por Touya quien la tomó ágilmente en sus brazos atrayendo una carcajada de ella mientras observa a un lado y ve a Sakura bailando con su padre y Shaoran con Ieran Li.

-Estás feliz. – Dice Touya atrayendo su mirada. El varón le observa con una tenue sonrisa.

-Tú te ves mas tranquilo… ya resignado que Sakura se ha casado.

-Aún falta la boda japonesa- Confirma el sujeto – Puede arrepentirse. – Encogiéndose de hombros.

-¡Ni tú mismo te crees eso! – Ríe ella ante las ocurrencias del varón.- Sakura lo ama: ha soportado tres días de locuras con estas tradiciones chinas.

-Si lo se. – Suspira- Pero se vale soñar.

-Bueno… deberías comenzar a soñar con alguien en particular y dejar a tú hermana en paz- Ahí observando a la distancia- Por ejemplo en la hermana de Li: no te quita los ojos de encima. Incluso, creo que le molesta que bailemos.

-Ella sabe que venía a bailar contigo. – Refiere el sujeto como respuesta a su prima y atrayendo la mirada de la misma añade- Digamos, que me ha simpatizado más de lo que creía posible… y se quedará unos días más en Japón- Sorprendiéndole. – Ieran lo ha aprobado.

-¿En serio? ¡Vaya! Me parece fantástico. Es una chica preciosa.

-Todavía no cantes victoria…

-Por la mirada que te lanza creo que ya llevas las de perder Touya… y me alegro ¡Has durado demasiado tiempo soltero!

-Y tú estás muy cambiada. Él te hace feliz.

-Si. Si, lo soy.

-Y él está enamorado de ti – Ahí lanzando una mirada rápida al varón que los observa bailar. Tomoyo mira por igual a donde se encuentra el sujeto.- Ya podemos contar que la próxima boda a la que asistiré será a la tuya.

-Tú podrías casarte primero.

Encogiéndose de hombros añade – Creo que las cosas podrían ponerse un tanto pesadas si Ieran Li piensa que podrá convencerme como convenció a Sakura de una locura a este nivel. Ni con una escopeta me hará casarme en estas condiciones.

Tomoyo vuelve a reírse para ser interrumpidos por un hombre adulto que dice entre ellos.- Disculpe que los interrumpa… pero su madre me ha indicado quien es usted y deseo conocerle.

Touya lo observa con cierta perturbación y observa el rostro de Tomoyo que se debate entre la sorpresa y cierta curiosidad.

-Lo vi en el lobby ayer en la mañana. Es el señor Hiragizawa.

-Así es Señorita Daidouji. – Saludándole con un beso en su mano – Encantado. Y me ha informado su madre que usted anda acompañada de mi hijo.

Tomoyo dirige su mirada a la mesa donde se encuentra el varón sentado observándole pero se percata que ya éste se dirige a ellos. Touya se queda en el medio observando la mirada de pocos amigos del novio de su prima y como avanza hasta ellos.

-Creo que Fuutie querrá bailar nuevamente otra pieza. – Ahí esperando que Eriol llegase hasta ellos y diciendo- Gracias por la pieza, Tomoyo – Marchándose para dejar a ellos tres a solas.

-Hola hijo – Dice el sujeto. Tomoyo observa la mirada inexpresiva de aquel hombre cuyas miradas siempre están llenas de suspicacia y picardía ahora volverse indiferentes ante su progenitor.- Sonomi Daidouji me ha sorprendido cuando me informa que estabas aquí también. Cuando dejaste el gato en la casa, no supuse que vendrías aquí. Solo me dijiste que saldrías de viaje.

-Así es. – Responde fríamente. Ahí observa a la distancia la mujer que era su actual esposa. Tomoyo observa una mujer que probablemente le lleva unos diez o doce años a ella. Sus cabellos negros y expresión gentil la cual habla con naturalidad con su madre. Es europea por sus facciones y viste con suma elegancia.

-Ya conocía al señor Hiragizawa- Dice Tomoyo tratando de romper la monotonía y tensión entre ellos. – Me encontré con él en la recepción hace dos días. Sakura me informó quien era usted.

-Lamento no haber asistido a la fiesta de anoche, pero tuve una cena importante en la ciudad y no pudimos asistir. Estamos sin embargo invitados a la boda japonesa. El novio y yo tenemos ciertos negocios en Europa.

-Sakura me lo dijo – Dice Tomoyo con afabilidad. –Es un placer en verdad conocerle.

-Espero que cuando vuelvan a Londres, reserven un día para cenar conmigo y Bridget. – Afirma el sujeto.- Le encantará conocerte.

-Será un placer señor Hiragizawa.

-Hasta luego Eriol.

Eriol apenas se despide con un movimiento de su cabeza y sin mas nada que decir, el hombre se retira de entre la multitud hasta llegar a donde su esposa quien les lanza miradas curiosas a Tomoyo y Eriol desde la distancia.

-Te pareces mucho a él. Excepto en los ojos y el tono de piel – Al notar la tensión en la figura masculina frunce su rostro un instante para preguntarle- ¿No esperabas encontrarlo aquí, cierto?

-Ha sido una sorpresa. Quisiera decir agradable pero…- Ahí dejando de hablar.

-¿Por qué nunca me contaste de él? – Pregunta Tomoyo luego de un absurdo momento de silencio.

-¿Importa mucho?

-¿Qué tienes dinero? No. No me importa. Incluso mi mamá me lo ha contado ayer y te digo lo mismo que a ella: Te conocí siendo un profesor de universidad y es todo lo que necesito saber. El dinero no garantiza la felicidad completa. – Recordando su propia experiencia proviniendo de un fracaso matrimonial entre sus padres y el dinero fue el principal motor de su ruptura.

-Vámonos de aquí. –Dice el varón tomando la mano de la muchacha- No… no puedo estar aquí.

Y la muchacha se deja llevar hasta la salida del salón.

 

Volviendo al presente la muchacha dice-No me diste mucha oportunidad de hablar con relación a tú padre. No parece que te lleves bien con él.

-Lo último que quiero teniéndote en mis brazos, es perder el tiempo hablando de la relación con mi padre- Se excusa el sujeto.- Prefiero disfrutar verte obtener multiples orgasmos.

-Eso suena a una excusa muy bien preparada. – Replica ella algo acalorada por su contacto y sus palabras.

-A mi también me gusta… me gusta disfrutar de nuestro tiempo juntos Tomoyo.

-Pero me gusta saber que te molesta: Tú permites que te abra mi corazón a todos mis temores. Antes de anoche me escuchaste sin cansarte por horas al hablar de mi padre, pero tú no permites que te escuche hablar del tuyo.

Eriol observa la decisión en su mirada azulada a lo que se incorpora diciendo sin mirarle.- Y yo no quiero hablar de eso… – llegando hasta el umbral del cuarto de baño y añade lanzando un suspiro al notar lo brusco que ha sido con su pareja.- No… – Ahí Tomoyo le escucha con atención aunque siente pena por todo aquello que el sujeto guarda en su interior sin querer revelar. -…Aún no me siento listo de hablar de eso… – Ahí concluyendo el tema y cerrando la puerta de baño detrás de él.

Tomoyo siente su corazón compungirse al percatarse que aunque confía en él ya ciegamente tanto así para acostarse con él ya tres noches seguidas, él aun no confía en ella para contarle la parte de su persona que parece resentida de su padre. Escucha la ducha correr y mientras eso pasa, termina de vestirse a sabiendas que seguro el hombre querrá estar a solas.

Ya vestida toma la libreta de cortesía de la mesilla y un bolígrafo y garabatea unas líneas decidiendo marcharse de la habitación.

Le da el tiempo necesario no solo para enfriar sus pensamientos sino también para ella misma pensar en sus sentimientos… aquellos sentimientos que desde la noche anterior y viendo su forma callar las cosas, han hecho que dude del sujeto.

Y no parece querer hablar así que no estará ahí para confrontarle. Le otorga esa oportunidad.

Ya cuando Eriol sale de la ducha con los cabellos goteando y una toalla amarrada en su cintura, se percata de la habitación que se encuentra vacía. Presta atención a la nota puesta encima de la cama. Lee brevemente las líneas escritas y vuelve a dejarla sobre la cama para vestirse con rapidez.

Se que trajiste al hotel toda tú ropa de la casa. La boda japonesa será en tres días, aquí mismo en Tokio. Yo tengo que volver a Tomoeda con mi madre y creo que necesitas este tiempo a solas. Besos, Tomoyo.”

 

——————–Continuará.

Comentarios de la autora: UFFFF Casi ni publico. Se me ha complicado bastante la agenda pero vamos a tiempo para el final de la historia que será justamente el martes 27 de diciembre de este año. Muchas gracias a todos quienes han dejado sus comentarios por mi perfil de FB, por los comentarios de FFNET y Still. ^^ Me alegra mucho que la historia les encante y por supuesto hubo muchos comentarios con respecto al capitulo anterior. Casi todos muy complacidos con la escena de entrega del par 😛

Como ya he explicado, no avanzo lo que viene en los próximos capítulos porque la historia en si, es bien corta. Ya saben que comentarios, dudas, tomatazos o a mi adorable británico… a mis correos 😉 Un abrazo y nos vemos en la próxima actualización.