Capitulo 9. Pensamientos Turbios…

“Extrañas Coincidencias”

Historia Inédita no 2.

Por Crystal.

Basado en los personajes de CCS by Clamp. Hago esto sin fines de lucro y solo como entretenimiento.

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Capitulo. 9 “Pensamientos turbios…”

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Jamás en sus sueños más locos, Tomoyo Daidouji se había visto envuelta en una situación como aquella. Ya para el momento que salieran de la tienda de campaña, esta se percata que en efecto se encuentra en un campamento en el medio del desierto. Nota varias mujeres quienes huyen a su mirada mientras que atada con sus manos al frente son jaladas por uno de los hombres de aquel lugar que se encuentra armado.

Fátima va de su lado. Ahora en plena luz del día se percata que sus velos no fueron retirados pese a las maneras bruscas que son tratadas. Los ganchillos que Fátima colocara en sus velos para que el viento no se los quitara han sido más eficientes de lo que jamás creería. No puede decir lo mismo de sus ropas: manchadas con sudor, sucias y sus zapatillas apenas les permiten caminar en la arena del desierto.

-¿Adonde nos llevan? – Pregunta a su amiga.

-Al lugar acordado para pagar el rescate- murmura Fátima y recibe una sanción departe de uno de los hombres. Ella replica hacia atrás y el sujeto no vuelve a responderle aunque las observa a ambas. – Tuve que explicarle que no comprendes el idioma y preguntabas a donde nos vamos. Le he dicho que tengo que traducir si quieren que cooperes.

-¿Nos irán a lastimar?

-No. – Replica la prima de Amid. – No se atreverían. No si no quieren la ira de mi abuelo sobre ellos.

Tomoyo asiente y son indicadas a dirigirse donde se encuentran los caballos. Son auxiliadas a montar uno de los jamelgos y las riendas eran sujetas por uno de los hombres en otro de los caballos. Había otro, mucho mayor que el grupo, el cual dirige el grupo pues imparte ordenes.

-¿Qué tan lejos estaremos de la casa?

-Bastante – Explica Fátima observando por los cuatro sentidos.

Tomoyo duda al hacer la siguiente pregunta- ¿Crees que tenemos oportunidad si escapamos ahora?

-¿Sin agua, sin provisiones? No duraríamos ni para el anochecer. – Negando con su cabeza- No. Será mejor que sigamos con ellos hasta el lugar del rescate.

Por lo que Tomoyo conto con su mirada y en silencio, es un grupo de diez a doce hombres. Todos a caballo.  Tomoyo y Fátima compartiendo uno. Cuando llevan dos horas cabalgando en el vivo sol del desierto, uno de los hombres le pasan una cantimplora con agua y se la comparten.

-¿Crees que falte mucho?

– No lo se en realidad. No hablan mucho del punto de encuentro con Amid. – Refiere Fátima sonando un tanto preocupada. Observa a su alrededor y añade – No conozco esta zona.

-¿No? – Pregunta la chica de ojos azules preocupada de su destino- ¿Estás absolutamente segura que ellos no nos lastimarán?

-No si quieren su dinero. – Explica la muchacha.

-Tienes tanta fe en esta gente.

-Te equivocas: Tengo fe en Amid. No permitirá que nada malo nos pase.

Tomoyo se queda perpleja observando un segundo su rostro lleno de seguridad (aunque con pizcas de nerviosismo). Avanzan sobre el corcel y con el transcurrir del tiempo, Tomoyo no sabe que tanto ha pasado desde que salieron del campamento.  Observa que no tiene su reloj en su muñeca. Tampoco el brazalete que llevaba puesto cuando iban donde la costurera. Se fija en Fátima: No tiene sus acostumbradas alhajas.

Es notable que les quitaran las joyas mientras estaban inconscientes. Da gracias a los cielos que solo fue eso y no su vida.

En aquellos instantes piensa en su madre: ¡Ironía de la vida! Su madre, a la cual había engañado haciéndole creer que ella se casaría con Shaoran. Tal vez debió ser mas justa con la autora de sus días. No prejuzgar sus intenciones con ella. Presionar a Sakura para que le permitiera decirle la verdad. Y la última vez que habló con ella no es la mejor manera de que la recordara.  Sakura… ¡Pobre Sakura! Debe de estar mortificada por su desaparición. Conoce a su amiga… al menos tiene a alguien que le servirá de consuelo y la ama.

Pero ¿Quién tiene ella? absolutamente a nadie. A excepción de su madre y de Sakura, duda mucho que alguien le echaría de menos.

¡Que ironías! Ha concentrado toda su vida en el trabajo y en servir de cómplice a Sakura y Shaoran. Pero nadie a excepción de Sakura, Shaoran y su madre, le echaría de menos.

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Eriol espera pacientemente (o al menos asemeja su expresión a paciencia) encima de uno de los caballos de Amid mientras observan con binoculares a los cuatro sentidos justo en el lugar donde debían de reunirse para el intercambio. Touya Kinomoto a su lado guarda silencio y así habían llegado al lugar. Ninguno de ellos se atrevió a romper el silencio desde que se subieron a los corceles y emprendieron la marcha al amanecer.

Ahora llegaba el momento y la hora convenida y no podían ver un alma metros a la redonda.

Dirige su corcel hasta donde se encuentra Amid, siendo reemplazado en su avistamiento por uno de los hombres del sujeto de Túnez.

Finalmente pregunta – ¿Crees que se encuentren bien?

-Si quieren que pague el dinero, lo estarán – observando a su lado a uno de los corceles los cuales carga el oro convenido como rescate. – No se que tanto le habrá hablado Li de la zona pero los hombres de esta zona jamás ultrajarían a una mujer.

-¿Qué le hace estar tan seguro? Tomoyo no es…

Ahí Eriol calla. Amid le observa a los ojos. Ahí cada uno nota la preocupación del otro.

-Porque aquí respetamos las mujeres tanto como nuestras madres. En nuestras leyes una mujer que es mancillada tiene que responder como marido de ella y no creo que nadie en su sano juicio mancillaría a la nieta del hombre más poderoso de la región o a una extranjera. Ni en lo que ustedes llaman infierno, podría estar a salvo. Mi abuelo cambiaria toda su fortuna por la sangre de los culpables. – Haciendo una pausa – No, Hiragizawa. Ellos no serian tan idiotas para ello.

Aquello tranquiliza al hombre de la mirada azul y continúan observando. Es entonces luego de un largo rato (mas bien una eternidad), que uno de los hombres de Amid, alertan de la llegada de un grupo de jinetes por el este.

-Recuerden lo que hablamos – Explica a los extranjeros. – Si es necesario separarnos, ya saben que hacer. – Viéndoles asentir.  Luego se dirige a sus hombres y explica lo mismo en su idioma.

Y entonces colocan sus jamelgos en marcha para el encuentro.

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Cuando el vehículo se detiene en el campamento es que Kaho Mitzuki despierta de sus pensamientos.

Preocupada por la situación dejada en casa de Amid: el hecho que Eriol, Touya y Shaoran se dirigían con el sujeto a pagar el rescate por la prima de este y por Tomoyo.

Kaho tiene una mortificación en si que no se le quito ni cuando los vio marcharse. A pesar de la negación que tienen en su mente es más que lógico que uno de ellos le preocupe más que los demás.

Suspira rendida.

Entonces uno de los chiquillos que auxilian en las excavaciones le habla con persistencia sobre dos damas que se encuentran en la entrada. Kaho voltea su mirada y ajusta su sombrero y sus gafas de sol. Se aproxima lentamente a las mujeres, ambas orientales y vienen acompañadas de dos hombres.

-¿Puedo ayudarles?

-Ay gracias a los cielos… una que habla nuestro idioma- Dice la mujer de cabellos cortos avanzando. – Busco al profesor Kinomoto.

-Si. Él ahora mismo no se encuentra… – Viéndole a ambas y estudiándoles de arriba abajo- ¿Quién le busca?

-Soy Sonomi Daidouji.

-Daidouji…  ¿Pariente de Tomoyo-San?

-Así que conoces a mi hija. ¿Me puedes decir donde es que se encuentran ella o Kinomoto o tal vez Li Xiao Lang?

-¿Buscan a Shaoran?

– Así que lo conoces también- Ahora habla la otra mujer quien había guardado silencio la mayor parte del tiempo. – La pregunta es ¿Quién eres tú?

-Soy Mitzuki. La asistente del profesor Kinomoto. – Ambas mujeres se observan y luego a su interlocutora. – El profesor no se encuentra. Tampoco su hija… o su hijo.

-Hagamos esto breve. Busco a mi hijo y no me marcharé hasta que me lleven a él. ¿Sabes donde puedo encontrarle?

Kaho las observa y no puede evitar quitarse su sombrero colocándoselo a Sonomi y sorprendiéndole con ello. – Voy a buscar un sombrero para usted, señora… o el sol la cocinará viva. – Marchándose por un lado y alza la voz añadiendo- Y luego las llevaré donde el profesor Kinomoto.

-Vaya… – Opina Sonomi quitándose un instante el sombrero de su cabeza y observándole con curiosidad y luego por donde se ha marchado la mujer. – esto ha sido mas fácil de lo que pensaba.

-¿Fácil? Aún nos falta encontrar nuestros hijos.

-¿A que se refiere?

-Ella nos ha dicho que nos llevara con el sujeto ese. Con Kinomoto… no con nuestros hijos – Suspira con resignación. – Y este lugar – observando toda esa arena a su alrededor y los lugares de excavación, las tiendas de campaña  y el ambiente en general. – No se que le ve Xiao Lang a este sitio.

-¿Su hijo?

-Ha viajado en este último año a este lugar un par de veces.

-Igual que mi Tomoyo. No se cansa de hablar de este sitio – Responde Sonomi – De las pocas veces que ha venido, ha quedado maravillada tanto así que no puedo impedir que viniera por nueva vez. No se que le ven a este sitio. O Sakura… este no es ambiente para las chicas.

Ieran alza una ceja escuchando a la mujer y es cuando las interrumpe Kaho al colocar un sombrero delante de la madre de Shaoran aunque no puede imaginarse a la alta y recta figura usando aquel sombrero de color rosa pastel. –Listo. Es de Sakura. No le molestaría que se lo preste.

-¿Dónde está Kinomoto?

-En casa de un conocido – No dando mas detalles. – Nos dirigimos allá ahora mismo. – Señalando el mismo auto que las llevara a aquel remoto lugar. – ¿Cómo llegaron hasta aquí?

-Sakura había escrito unas cartas a mi hija –Explica Sonomi- y mandado unas fotos con su hermano y su padre. Hay personas que conocen a unos japoneses en la zona. Más cuando son los únicos japoneses arqueólogos de la zona. Fuimos a la clínica de Kinomoto pero nos informaron que no ha llegado a trabajar hoy.

Las tres mujeres abordan el vehículo y Kaho no dice mas nada. Luego de un largo trayecto (y silencioso), llegan a la casa de  la familia de Amid e ingresa al patio donde encuentra a Sakura y a Fujitaka. Avanza adelante dejando a las mujeres detrás.

-¿Alguna noticia?

Sakura niega con su cabeza y luego se fija en una de las mujeres. – ¿Sonomi? – Avanzando hasta la madre de Tomoyo.

-¿Sonomi? – Pregunta Fujitaka aturdido en ver a la mujer en aquel remoto lugar.

-¿Qué haces aquí? – Pregunta Sakura.

-Querida Sakura. ¿Cómo estas? Te ves preciosa – Saluda la mujer sonriéndole.  Luego borra su sonrisa para sonreír con cortesía al hombre- Fujitaka.

-Que alegría el verte. ¿Qué haces en Túnez?

-¿Cómo que, que hago aquí? Mi hija sale de Japón a casarse con ese novio de ella… Li. Este toma un vuelo también aquí- Ahí observando a la mujer que le acompaña. – Tuve que venir y evitar que mi hija cometiera un error.

-¿Error?

-¡Casarse por supuesto! Tú tienes que estar al tanto que anda relacionada con Li Xiao Lang. Tienen que conocerlo.

-Claro que lo conozco. Pero Sonomi no creo que…

-No vengas a protegerla Fujitaka. Hemos pasado más de tres días en aeropuertos tratando de llegar aquí.

-Tal vez quieran descansar primero.

-Luego –Interrumpe la mujer quien avanza hasta ellos- Mi nombres es Ieran Li. Y vengo por mi hijo.

Tanto Sakura como Fujitaka se observan al mismo tiempo.

Luego Kaho a ambos.

-¿Bien? ¿Dónde están Tomoyo o Shaoran?

-Sonomi… tengo que decirte que…

-¡No están aquí!  – Dice Sakura rápidamente – Están… de cacería.

-¿De cacería? – Preguntan tres voces al unísono.

-Si, con Amid. Su prima y otro invitado más de Japón- Dice Sakura atrayendo una mirada reprochadora de parte de su padre por mentirles. – Llegaran para el atardecer.

-¿Qué sabe Tomoyo de cacería, Sakura? Es una jovencita que ni practicaba deportes en la preparatoria.

-Ya Tomoyo les contará… ¿Por qué no se instalan en la casa y descansan? – Observando con una sonrisa a ambas mujeres pero la desconocida entre ellas no le devuelve el gesto. Mas bien su expresión analítica no le pierde la mirada a la mujer.

Fujitaka llama a uno de los sirvientes de la casa de Amid solicitándole que le lleven a una habitación cómoda de la casa para que descansaran. Ya lejos de ellos, Sakura, escucha a su progenitor decirle. – Tarde o temprano tienen que enterarse. ¿Por qué no dejaste que dijéramos la verdad?

-¿Qué cosa? ¿Qué su hija ha sido secuestrada por una banda de extorsionadores y no sabremos si la regresarán? Yo misma estoy mortificada y lo sabes, papá.  Sonomi hubiera llegado un par de horas antes y habría sido testigo de  la crisis nerviosa más grande de mi vida. – Recordando que tuvo que ser calmada por miembros de la casa de Amid y por su padre para recuperar la compostura luego de una pesadilla en donde Tomoyo no regresaba a casa con los demás y tampoco Fátima. – Estoy esperando y rogando que todo salga bien.

-Yo también, hija… yo también.

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-Cacería ni que cacería. – Dice Sonomi una vez la dejan a ella a solas en la habitación acompañada de Sonomi quien se retira de su cabeza el sombrero que le prestara Kaho Mitzuki antes de partir del campamento. – Tomoyo odia las cacerías.

-¿Es eso cierto?

-Si lo hace es por complacer a Shaoran. No cabe otra explicación. Mi hija no maneja armas… no se de que utilidad serviría. Sin contar que está en contra del maltrato animal y las cacerías.  Es patrocinadora de varias fundaciones. También está el hecho que Sakura y su padre pudieran estar mintiendo.

-¿Qué ganarían con mentir?

-Protegerlos… tal vez…

-¿Tal vez, que?

-Tal vez ya están casados. Les están dando oportunidad para salir de Túnez. – Murmura atemorizada por las consecuencias que aquello acarrearía.

Ieran Li espera unos instantes para comentar mientras toma asiento y nota un engravado en el interior del sombrero que hace que sus cejas se levanten perspicazmente.  Luego de unos instantes de silencio, finalmente habla (cuando Sonomi toma de una jarra predispuesta unos tragos de agua y observa por los enormes ventanales de la habitación). – Esperemos unas horas… creo que si nos ha dicho la verdad (o al menos una parte de ella), mi hijo y su hija tienen que regresar aquí.

Sonomi la observa con notable curiosidad.

-¿Qué le  hace pensar eso?

-Porque tengo la impresión de que no nos están diciendo la verdad… y no es lo único que esconden esos dos.

Unos toques a la puerta hacen que ambas mujeres se volteen. Observan al unísono a la chica de ojos verdes quien se aproxima con lentitud hasta ellas. – Disculpen. Quería saber si se les ofrece algo.  Como no conocen el idioma… – Observando un instante a Ieran Li y retira la mirada nerviosa de su fría expresión. – Si quieren algo o les puedo ayudar…

-Que amable eres Sakura, pero estamos bien. – Responde Sonomi con la cortesía que siempre ha tenido para la chica de ojos verdes y mejor amiga de su hija. – Muchas gracias por tu interés. Pero en realidad, esperamos a nuestros hijos.

-Comprendo.

-¿Sabes que hacen Tomoyo y Shaoran aquí en Túnez? – Le pregunta de repente deteniendo su salida de la habitación. Sakura se voltea a Sonomi quien es la que ha formulado la pregunta.

-Bue-bueno… sabes que Tomoyo ha querido tomarse unas vacaciones y ha aprovechado que la hemos invitado…

-Si, pero eso no explica de Shaoran Li.

-¿Shaoran…?

-¿Usted conocía a mi hijo, señorita? – Ahora es Ieran quien pregunta desde su silla.

-Si, señora- Responde con cortesía. – Lo conocí en Japón un tiempo atrás.  Creo que no hemos sido formalmente presentadas- haciendo un saludo propio  – Soy Kinomoto Sakura… es un placer conocerle.

-¿La arqueóloga?

-Así es.

-Vaya familia tan particular. Todos japoneses y viviendo en un país que no es el suyo – Ahí observando a Sonomi añade.- ¿No me dijo usted que el hijo de Kinomoto también vive en Túnez?

-Así es. Es médico.

-Que familia tan peculiar – Opina Ieran Li observando a su alrededor y se incorpora. Sakura observa el objeto que la mujer tiene en sus manos.

Y lo reconoce inmediatamente.

Es el sombrero que Shaoran le obsequiara cuando apenas iniciaban su relación.

De repente el sombrero en manos de la madre de su prometido la pone muy nerviosa.

Ieran no vuelve a pronunciar palabra sino Sonomi quien dice – Sakura: No vale que protejas a nuestros hijos.

-¿Eh?

-Sabemos a que han venido aquí.

-¿Ah si?

-Por supuesto. Y déjame decirte desde ahora que tanto la señora Li como yo, nos oponemos rotundamente. Así que si sabes donde es que se encuentran o si han salido del país, nos lo digas para ahorrarnos tiempo.

-¿Tiempo?

-Tomoyo si ha seguido con la idea de casarse con Li cometerá el mayor error de su vida- Urge Sonomi tomando por los brazos a Sakura- Es imperativo que nos digas donde es que están.

-Por favor, señora Daidouji – Interrumpe Ieran mostrando una calma pero solo aparente. Ya que su voz dice otra cosa. Sonomi observa a la mujer e igual Sakura. – Fuimos unas tontas.

-¿Disculpe?

-Su hija no tiene una relación con mi hijo – Dice de repente y extiende el sombrero hasta las manos de la empresaria para frustración de Sakura. Sonomi estudia el sombrero y luego se percata de que hay algo en el interior del mismo. Unas palabras engravadas con hijo en el forro del objeto.

-“Shaoran y Sakura” – Lee Sonomi no creyendo aquello y volteando su mirada primero a la que creía que se convertiría en su pariente política.

Y luego a la joven veinteañera.

-Sonomi: Xiao Lang no esta comprometida con su hija… tiene una relación con esta muchacha… – Señalando a Sakura quien sonríe nerviosa a ambas mujeres.

-¿Cómo? ¿Sakura? ¿Todavía? ¿Cómo lo has podido…?

-“Todavía” ¿Usted sabia de esto?

-Hace mucho tiempo aunque no pensaba que lo habían continuado – Admite Sonomi observando la pieza en sus manos y no evitando sentirse muy aliviada. – Mi hija fue quien los presentó. Pero la salida de ella de Japón… pensé que todo había acabado.

La sola idea de su hija casarse con un joven heredero de otro linaje donde ella misma cargaría con las responsabilidades de sus propias empresas una vez Sonomi se retirara condenaba el matrimonio al fracaso. O la ruina del legado de Tomoyo.

-Tomoyo nos presentó… – Admite Sakura sonrojada y con una humilde predisposición corroborando lo dicho por Sonomi. – Shaoran esperaba nuestras nupcias para presentarme formalmente con su familia, Señora.

-No puedo creerlo – Dice Sonomi tomando asiento en el borde de la cama pues la impresión no la deja permanecer de pie. – Pero ¿Mi hija? ¿Las fotos de ellos…?

-Una distracción para mantener a la prensa alejada de la verdadera relación de Xiao Lang. – Responde Ieran por Sakura- Debo decir que muy astuto de su parte.

-Por favor, no culpe a Shaoran o a Tomoyo de esto. Si lo planeamos fue porque creíamos que era lo mejor.

-Lo mejor… Lo mejor habría sido una correcta presentación de su novia o en todo caso de su prometida… ¿Por qué es contigo que se casará? – Sakura asiente tímidamente.

-Sakura: Todo este tiempo ¿Tomoyo te protegía?

La joven asiente nuevamente.

-Shaoran no quería que la prensa se enterase. Ya ven todo el caos que han organizado porque se sabia que era con Tomoyo que se “Casaría”. ¿Qué habría pasado si se enteraban que era conmigo en realidad? El solo trataba de protegerme y a mi familia también.

-Pero ¿Dónde están?

-YA le dije Sonomi. Andan de paseo. Volverán en el transcurso del día. Y no andan solos.

-Pero ¿Por qué tú te quedaste en la casa? ¿Por qué no fuiste con ellos?

-Tenía cosas que hacer aquí…

-¿Cuándo se suponen que ustedes contraen nupcias?

-Se supone que era dentro de unos días pero Shaoran adelantó su vuelo y quería que fuese hoy…

-¡Hoy! ¡Imposible!

-Lo siento tanto Señora Li – Ahí se dirige a la madre de Shaoran- En verdad,  él no quería esconder por mucho tiempo esto a su familia… pero las cosas se dieron de tal forma que…

-Xiao Lang… ha subestimado la situación… en el pasado, las pocas relaciones que mi hijo ha tenido han sido con mujeres de una escala social muy diferente a la suya. Eso es lo que ha llamado a la prensa a su alrededor. Son herederas, mujeres de un estatus social muy diferente al suyo. – Sonrojando a Sakura levemente – Creo que el hecho que ahora sea con una mujer sin importancia, la prensa solo iniciara indagaciones obvias pero al final, no le prestarán importancia.

-¡Señora Li! – Exclama Sonomi.

-Estoy siendo completamente honesta. Y en cierta forma tenemos suerte de haber llegado cuando lo hicimos para detener esta locura de mi hijo. Eres muy atractiva y veo que pudo haber visto en ti… – Incorporándose y notando el bochorno intenso en las mejillas de la chica la cual era la victima de sus comentarios. – Pero admitamos que tú y él no pueden tener nada en común que los una a una vida marital juntos.

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Cuando los caballos se aproximaron a una distancia prudente, Amid y los demás se mantuvieron en los suyos hasta que el dio la orden de detenerse.  Los jinetes que llevaban a Tomoyo y Fátima entre ellos, así detuvieron sus corceles.

Uno de los jinetes desmontaba su jamelgo y lo lleva por las riendas. Igual Amid desciende seguido por uno de los miembros de seguridad de la casa de su abuelo.

-¿Trajo el oro? – Fue el saludo recibido por el heredero.

El sujeto asiente y responde en el idioma de la región- Espero que las jóvenes estén bien.

-Las hemos cuidado bien – Señalando al corcel donde se encuentran las chicas con las manos atadas. Amid hace una seña a los demás y dos de ellos, con sus rostros cubiertos por los tocados que los cubren del sol. Con las manos levantadas se dirigen al grupo donde se encuentran las mujeres a las cuales ayudan a bajar de los caballos y en silencio desatan sus manos.

Tomoyo nerviosa, se fija en los ojos azules que no portan espejuelos y son la única identificación de la persona que ha ido en su auxilio. El gesto de alivio no pasa desapercibido en el hombre quien solo se empeña en retirarle las ataduras de las manos y se aleja rápidamente mientras se aproxima al grupo de Amid. A su lado Fátima es auxiliada por otro de los hombres aunque Tomoyo no sabe de quien se trata. Escucha la conversación entre Amid y el líder del grupo opuesto que las tenían retenidas.

Amid habla a los hombres y estos extraen de sus corceles bolsas  pesadas que la arrojan a sus pies escuchando el sonido del metal chocando junto. Rápidamente  es puesta en uno de los corceles sin solicitarle tan siquiera permiso y quien le auxilió sube inmediatamente en el mismo caballo, sujetando las riendas al cruzar por delante de ella sus brazos.  Nota que el otro hombre coloca a Fátima en el corcel de Amid que está desocupado y cruza miradas breves con Tomoyo, en el caballo que ya no hay duda que se trata de Eriol.

Tomoyo observa el intercambio entre ambos líderes y nota que la expresión de Amid cambia rápidamente. Los dos hombres que parecían muy interesados en mantenerse cerca de Amid dicen algo a su jefe y luego ve a su amiga decir algo con persistencia y llamar la atención de los hombres. Amid le devuelve una respuesta y ella alterada vuelve a repetir lo mismo. Tomoyo no comprende lo que allí pasa y comienza a temblar.

-Tranquila… – Finalmente escucha a Eriol decirle cerca de su rostro provocándole un saltito repentino por la sorpresa. – Las cosas se están complicando. Estamos preparados para ello… pero tienes que calmarte.

La joven asiente débilmente observando a los hombres intercambiar palabras. Fátima rápidamente es tomada del corcel de Amid y uno de los hombres (Alto y de ojos oscuros), la coloca en el suyo.

-Es Kinomoto – Refiere Eriol.

-¿Touya?

-¡Hiragizawa! – Dice de repente Touya colocando su corcel en marcha rápido y el varón no tarda para colocar el suyo en marcha, sorprendiendo a Tomoyo.

A Tomoyo no le dio mucho tiempo reaccionar o mirar hacia atrás. Tampoco a Fátima pues sorprendida solo pudo llegar a reconocer el sonido de silbidos y sonidos como explosiones cortas mientras se alejaban de la zona.

Los hombres solo tenían la elección de poner en marcha rápidamente a los corceles y dejando atrás a los demás.

Tomoyo cerraba sus ojos y se apretaba más contra la figura de Eriol a medida que el corcel incrementa su velocidad y los disparos eran más consecutivos y más abundantes.

¿Qué demonios había pasado?

No pasaron unas horas cuando finalmente bajaron la velocidad de los corceles y dieron con un pequeño oasis en medio del desierto. Unos arbustos y un pequeño arroyo cubierto de lama y rocas es lo único que allí hay, exceptuando de unas palmeras secas. Fátima baja del corcel siendo ayudada por el hombre que se retira el tocado y reconocían inmediatamente a Touya. Eriol se quita el suyo, ayudando a Tomoyo aunque por el tiempo transcurrido sobre el corcel le era difícil mantener el equilibrio. Finalmente, la toma ágilmente en sus brazos y la sienta en una de las rocas, cerca del arroyo donde Fátima toma agua en abundancia y se retira el velo para humedecerlo y refrescarse el cuello. Tomoyo hace lo mismo aunque no puede evitar el temblar de sus manos.

-¿Estás bien? – Pregunta acariciando su mentón un instante  y mirándole a los ojos. La chica asiente pero sumamente nerviosa.

Eriol se aproxima a Kinomoto quien con una brújula en sus manos y un mapa comienza a revisar la zona.

-Mi primo… – Finalmente dice Fátima observando a Tomoyo y a la distancia corta a ambos hombres.

-¿Qué es lo que ha pasado?

-El hombre quería cambiar el trato. Mi peso en oro por Amid.  Mi primo vale diez veces mi rescate y creyó que accedería inmediatamente para asegurar nuestro bienestar. Pero parece que ellos estaban mejor preparados que los extorsionadores. Nota que ambos hombres se aproximan a ellas llevando cantimploras en sus manos y se las extienden.

-¿Están bien? – Pregunta Touya a ambas. Ellas asienten. – No les ha pasado nada…

-¿Por qué nos marchamos? – Ahí pregunta Tomoyo. – ¿Qué ha pasado?

-Al alterar el plan de rescate Amid ya lo había prevenido – Responde Eriol. – Nos encargó a nosotros a ir por ustedes sin llamar la atención de los demás. Por ello llevábamos los tocados en nuestros rostros.

-Son ermitaños. No admiten extranjeros entre los suyos. Vernos el rostro, pudieran colocarlos nerviosos.

-¿Los disparos?

-Fueron de Amid, Shaoran y los demás.

-¡Shaoran! – Exclama Tomoyo preocupada. – ¿Estarán bien?

-Suponemos que si. Nos asignaron llevarlas a salvo hasta la casa de Amid. Eso haremos. – Responde Touya observando alrededor- Aunque parece que nos hemos desviado un poco.

-¿Un poco?

-Según el mapa entregado por Amid y su jefe de guardia, estamos en un oasis que está a día y medio de su casa. Nos desviamos demasiado al sur.

-¿Qué significa eso?

-Que vamos a tener que pasar la noche aquí y mañana emprender la marcha a la casa. Llegaremos apenas al anochecer de mañana.  Esto es porque los caballos se cansarán demasiado al llevarnos de a dos. Tomaremos turnos para subir y volver a ir a pies.

-¿Estaremos a salvo aquí? ¿En medio del desierto? – Pregunta Tomoyo preocupada.

-Estaremos bien. Tenemos alimento, más agua y unas mantas en los corceles.

-Muchas gracias, por su ayuda – Dice Fátima con gentileza. – Gracias por arriesgarse por nosotras.

-Es lo menos que podíamos hacer después de la gentileza de su familia, señorita Fátima – Dice Touya con firmeza. Incorporándose y alejándose un poco va a los caballos y a amarrarlos cerca de ellos y para que tomen agua.

-Nuevamente te debo la vida Eriol – Dice Tomoyo aturdida de decir todo aquello. Fátima les da la espalda para darles privacidad. – No se como voy a pagar todo lo que has hecho por mi.

-Eres un magneto para los problemas, Daidouji- Responde el sujeto sorprendido por su gratitud y con un gesto de desinterés. – Esperemos que nada mas pase y no traigas mas mala suerte al grupo – Ahí dándole la espalda y dirigiéndose hasta Kinomoto quien los había observado a una distancia prudente pero no necesitaba explicación para las palabras del sujeto.

Lo había escuchado todo.

Y podía observar la expresión de tristeza departe de la mejor amiga de su hermana.

-¿En serio no podemos arribar antes de lo esperado? – Pregunta Eriol.

-No al menos que planeáramos deambular por el desierto frio y oscuro toda la noche. Podríamos amanecer mas lejos de lo que planeábamos. Y eso sin contar que los caballos están exhaustos. No. Debemos acampar aquí y aprovechar la luz de mañana. – Observando alrededor – De todas maneras no falta mucho para el anochecer. – Duda un instante. – No se que problema tienes con ella: Pero no quisiera que en caso de que tengamos problemas, esto resulte un verdadero inconveniente para una escapada rápida.  Y ella no lo merece. Por meses ha engañado a su madre y a todo el mundo para ayudar a Sakura y a Shaoran poniendo incluso su reputación y la relación con su madre en la línea de fuego.  Nunca le ha dado razones para que alguien se comporte como lo haces con ella. De manera hiriente y de manera como te causara placer herirla.

Eriol le observa detenidamente mientras este termina de atender los caballos.

-Al menos piénsalo de esta forma. En la noche, en medio del desierto solitario, te conviene ser más amistoso con las personas. No sabes si llegaras a necesitarla o no.

-Tiene un particular interés por su bienestar, Kinomoto que no  pasa desapercibido.

-Es una buena amiga de la familia. Es la mejor amiga de mi hermana. ¿Qué otras razones podrían haber?

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La noche ha caído ya en la región. Mas contingentes de seguridad de las que son necesarias, custodian la casa de Amid con diligencia. Sakura se pasea de un lado a otro en la entrada de la casa y su rostro demarca una gran ola de preocupación.

-Según el plan de Amid, hace HORAS que el grupo debió de llegar. Amid les había asegurado que no iban a correr graves riesgos y que seguro para el atardecer ya volverían a casa con las chicas sanas y salvas.

“Al menos que algo haya salido mal” dice Sakura en su mente y de repente siente un escalofríos recorrer su nunca. “No se habrían tardado tanto al menos que ALGO verdaderamente malo haya ocurrido”

Y comienza nuevamente a caminar de un lado hacia otro.

-Sakura… hija – Dice Fujitaka aproximándose a la chica- Tienes que entrar ya. Hace mucho frio.

-No puedo papá. No puedo estar dos minutos tranquila sin saber que todos estén bien. – Responde con una expresión nerviosa.

Su progenitor enternece su mirada a ella.

-Si hubiera sabido que esto pasaría, jamás habría permitido que Shaoran me convenciera en cambiar la fecha de la boda para hoy – Su voz se entrecorta ante aquella declaración.- Jamás…

– No hay forma que lo hubieras sabido, hija. No puedes culparte de todo esto.

-Tú padre tiene razón Sakura. – Dice Kaho quien había salido atrás de su mentor. Igual de preocupada por el grupo había avanzado al notar que las estoicas Sonomi Daidouji e Ieran Li la habían dejado sola, pues ya es notorio que “Algo” ocurre y nadie les habla con la verdad. – Ya verás que todos volverán sanos y salvos.

Sakura iba a responder cuando un grito de uno de los empleados de Amid que se encuentran en la parte mas alejada de la casa, advierte que alguien se aproxima. Los guardias se ponen a la defensiva y Sakura es puesta detrás de su padre al notar el movimiento de la seguridad. Unos incómodos segundos pasas cuando escuchan el grito del líder de la seguridad, identificando al grupo como el de los hombres que salieran mas temprano aquel día.

El movimiento es rápido de los jinetes a pesar que han llegado a la propiedad y no merman la velocidad de los corceles. Es cuando Sakura se percata que uno de los caballos es dirigido por otro de los jinetes montados en otro de los caballos.

Entonces comienzan a acercarse al grupo de los recién llegados, es que Sakura se percata que hay uno de los hombres que auxilian a bajar de otro de los corceles.

-¿Qué pasó? – Pregunta Sakura nerviosa aproximándose a pesar que su padre quiso mantenerle a su lado pero ella aproximándose nota que Shaoran viene sujetando a Amid y sus ropas están empapadas de sangre. Se lleva una mano a la boca.

-Le dispararon a matar- Dice Shaoran notándose cansado y empapado de sudor. Incluso sus ropas manchadas de sangre y sucio. Unos empleados de la casa se aproximan y cargan a su señor para llevarlo a atender rápidamente.  Desciende del corcel y se deja abrazar por la chica de ojos verdes que respira y comienza a sollozar aliviada.

-Tranquila, estoy bien. – Responde aliviado y contento de estar a salvo y tener la chica entre sus brazos. – Limpiando sus lagrimas (un pésimo trabajo pues sus manos estaban manchadas con la sangre de Amid) – ¿Dónde está tu hermano?

-¿Mi hermano?

Shaoran frunce el ceño y observa a Mitzuki quien observa a los recién llegados- Hiragizawa y Touya… ¿No vinieron con ustedes?

-Debieron llegar hace horas. – Responde Li para lamento de las mujeres. – Con Tomoyo y Fátima.  Ellos avanzaron adelante.

-¿Les pudo haber pasado algo? – Pregunta Kaho sumamente preocupada.

-No. Ellos avanzaron antes de que comenzaran los disparos.

-¿Qué rayos pasó?

-Hija, antes que todo, creo que el joven desea comer algo y ducharse- Dice Fujitaka viendo bien al joven chino y el aspecto de sus ropas y toda su persona una vez ingresaron a la casa. Kaho se quedó detrás observando a la penumbra de la zona.

-Papá tiene razón –D ice la joven. Te ves terrible.

Shaoran se encoge de hombros y Sakura sonríe. – Doy gracias a los cielos que estás bien.

-Yo de estar aquí contigo- Responde el sujeto tomando gentilmente sus manos por un instante. –Mejor me voy a duchar. Y luego comer algo. Luego pasaré por la habitación de Amid a ver como se encuentra.

-¿Crees que se reponga?

-Eso supongo – Responde Li. – El jefe de seguridad lo ha revisado y la bala le atravesó el hombro. No es de alto riesgo.

Desde una de las ventanas Ieran observa hasta el patio interno la interacción del par de su hijo y la mujer.  Atrayendo la atención de Sonomi ésta se aproxima y dice por lo bajito.- Jamás he visto a Sakura en esta forma… la conozco desde siempre – Suspira – Se ve profundamente enamorada de su hijo.

-El hecho que estén enamorados no es el punto aquí. El punto es que mi hijo necesita una mujer muy diferente a esta chiquilla. Se nota que es una mujer de mundo. Dudo mucho que renunciaría a su mundo para pertenecer al de mi hijo.

-Creo que jamás lo comprobará hasta que a  ella no se le de la oportunidad de demostrarlo. – Opina Sonomi.

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Cuatro figuras tratan de dormir en el inhóspito lugar mientras los jamelgos están tranquilos. Eriol y Touya cada uno con unas armas cerca a ellos, resguardan un sueño ligero mientras las mujeres parecen dormir.

O eso cree el sujeto de ojos azules observando el bulto que supone que es la espalda de Tomoyo. Esta duerme al lado de Fátima y no puede evitar tiritar de frio. La temperatura ha descendido fuertemente y tan opuesto como es el sol a pleno medio día. Su velo ya no está en su cabeza sino que lo usa para que su cabeza no descanse directamente en la arena.

Touya horas antes, revisó conscientemente el área donde descansarían para evitar cualquier bicho como alacranes, escorpiones o serpientes de desierto que al igual que ellos, se alojaran en el pequeño oasis.

Aun así les insistió que colocaran las mantas en el suelo entre la arena y sus cuerpos y encima de ambas muchachas estaba la manta con la que guardaban abrigo.

Y sin embargo, Tomoyo no puede dormir.

Se voltea dando la espalda a Fátima. Se percata al mirar a la fogata que no es la única que no puede dormir.

Eriol observa fijamente a las llamas.

Y luego los ojos azules le devuelven la misma expresión. Ella se muerde el labio pero al final se incorpora al notar la manta que rodea el cuerpo masculino y se percata que Touya cayó rendido del sueño.

Se aproxima a su persona y dice con ternura- ¿Acaso no puedes dormir?

-Kinomoto y yo quedamos de hacer turnos. Solo por si acaso  – Ahí Tomoyo se fija en el arma que descansa a un lado del varón.  Eriol se percata de su mirada turbada y pregunta. -¿No había visto una de cerca antes?

-Mis padres nunca mantuvieron armas en casa. Incluso la persona que me cuidaba cuando era pequeña lo que tenía era un aturdidor eléctrico. – Dudando un instante- ¿Sabes usarla?

-Si. Mis tíos eran muy amigos de la cacería y cuando los visitaba en Londres, siempre invitaban a  mi padre a ello. Él me hacía acompañarle.

La vio temblar ante el frio. Una brisa de desierto azotó en aquel momento, agitando las llamas de la hoguera.  Duda un instante para decirle.- Deberías volver al lado de Fátima. Aun faltan unas horas para el amanecer.

Vio como se ajusta la manta a su alrededor.

Él igual estaba temblando a pesar de las mantas.

Tomoyo se aproxima a él y pregunta. – ¿Sabes? No soy tan mala como piensas.  Y se que debes de tener alguna extraña razón por la cual me tratas tan mal. Pero tengo la impresión que no eres una mala persona- El sujeto alza las cejas sorprendido. –  levanta la manta.

-¿Disculpa?

-¿Quieres morir congelado o no? – Pregunta ella tiritando –Yo no tengo planes de hacerlo. – Responde por él y este levanta la manta. Se sorprende cuando ella se acurruca entre su cuerpo y se sienta en sus piernas.  Ella misma hala las manos del sujeto para que la rodeen por completo mientras sorprendido el hombre siente la espalda tibia de la chica rozar contra su pecho.

En silencio Tomoyo, nota como el frio ha mermado ante el refugio que representa el cuerpo del varón. No evita sentir sus mejillas tibias aunque la actitud del sujeto al tenerla en sus brazos es tensa. Ella levanta su mirada a su rostro (estaba mas acurrucado y él con la espalda erguida y apoyado contra una enorme roca), — ¿Puedes relajarte un poco? Ya dije, no voy a lastimarte: no soy devora hombres ji ji ji ji – Sorprendiéndole con aquella actitud desenfadada de su parte. Luego de unos instantes en los cuales el sujeto (luego de su sorpresa inicial), comienza a relajarse.   Luego de un largo rato en silencio y observando las llamas es que ella agrega. – No puedes ser tan malo, si arriesgaste tú vida para ir a salvarnos.  No se porque no te agrado.

Eriol mantiene silencio tan solo por un momento para decir.-Te conocí… – Duda un segundo – Mucho tiempo atrás. No eras una persona muy afable que digamos. – Vuelve a elevar su mirada a la persona quien le aferra un poco más íntimamente y aquello le agrada. Vuelve su mirada al fuego. – No fuiste muy amable conmigo.

-Las personas cambian…  – Espera un segundo para continuar- Mientras estábamos secuestradas, tuve mucho miedo. Pensé en Sakura. .. En Shaoran…

-En Amid.

Ella guarda silencio ante aquello y luego responde.- No. Pensé en mi madre. En Sakura y Shaoran que son mis amigos. Pero no en él.

-¿Acaso no me admitirás que no te has dado cuenta que atrajiste la atención de nuestro anfitrión?

-No te lo niego. Pero mis sentimientos no son los mismos de él. – Responde ella – Fátima…lo adora – sorprendiendo al sujeto con aquello.-  Hay que ser un desalmado para no percatarse. Y la forma como ése aseguró su bienestar… no. Te apuesto que Amid justo cuando nos vimos en peligro, se percató de quien es la dueña de su corazón. Y esa es su prima. Se aseguró que nos marcháramos con ustedes. Sabe que con Touya no le pasará nada.  La puso en manos de dos personas de su entera confianza. A su persona más importante. Y eso habla muy bien de lo que Amid ha percibido de ti. – Dudando un instante y suspira. – Solo quisiera como te he dicho, que nos lleváramos bien. Que me dieras la oportunidad de demostrarte que no soy la persona que crees.

Eriol subió sus brazos contra el pecho femenino y la aferró más suavemente en su contra.  Ella apoyó su cabeza contra su hombro y finalmente se queda dormida contra su figura.

Fátima se despierta sintiendo la falta de Tomoyo y se voltea para notarla contra la figura de Eriol. No sabe que hora es, pero también se percata que el varón de cabellos azules se ha quedado dormido con la chica de cabellos plomizos entre sus brazos. Suspiró notando lo perfectos que  se ven esos dos.

Luego observa a Kinomoto quien ya está despierto y aviva las llamas de la hoguera.

-¿Qué hora es, Kinomoto?

-Un poco mas allá de las tres de la mañana.- Responde. – Creo que desperté justo a tiempo. Hiragizawa apenas se quedaba dormido.  No lo culpo.

-Una chica tan linda como Daidouji, me imagino que ahora no hay quejas y razones para no dormir. Me sorprende que estén tan cómodos el uno con el otro.  Pareciera que se odian.

-Las apariencias engañan señorita Fátima. Es más que obvio que el amigo de Li tiene una lucha contra sus sentimientos. Y a la pobre Tomoyo le gusta el sujeto. Pero han perdido tanto tiempo en esa absurda discusión entre ambos. – Murmura como si hablara mas para si mismo que para la joven – Absurdo.

Fátima no dijo mas nada y vuelve a darle la espalda al sujeto.  Con una sonrisa en sus labios, vuelve a quedarse dormida.

————– Continuará

Comentarios de la autora. En verdad, la situación se complica. La llegada de todos a la casa mas la decisión que tomará Sakura en el próximo capitulo, separará los caminos de nuestros protagonistas, pero el destino y sus decisiones podrán volver a unirlos.  Tomoyo intervendrá para evitar que se cometa una injusticia y Eriol estará dispuesto a darle una oportunidad nueva no solo a la chica, sino a su corazón.

Esperemos que las cosas avancen un poquito y finalmente desistan de sus diferencias para el bien de nuestros queridos personajes.

Comentarios, dudas, tomatazos, o a Eriol… a mi correo.

Un abrazo a todos,

Nos leemos en la siguiente entrega ,

Crys.