Capitulo 8. Tormenta de Arena

“Extrañas Coincidencias”

Por Crystal.

Basado en los personajes de CCS by Clamp. Hago esto sin fines de lucro y solo como entretenimiento.

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Capitulo 8.  Tormenta de arena.

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Cuando el jeep se detiene lentamente en el campamento no atrae miradas en particular. Estaban acostumbrados a que los vehículos de motor arrancaran y salieran de la zona. Los ayudantes continúan en sus actividades y la mirada de Shaoran Li, cubierto por una gorra deportiva mientras Omar y Eriol con sus correspondientes cubiertas, observan alrededor mientras desmontan el vehículo. Shaoran avanza reconociendo la figura del Señor Kinomoto quien se voltea precisamente cuando el joven le falta poco alcanzarle y la expresión de perplejidad no se hace esperar.

-¡Li! Te esperábamos unos días más adelante- Exclama al salir de su pasmo. Shaoran le hace un saludo cortes y respetuoso. – Seas bienvenido… ¿Mi hija sabe que estás aquí?

-En realidad es una sorpresa para Sakura. ¿La ha visto? – Observando a su alrededor.

-Creo que se encuentra con Mitzuki San y los niños limpiando unas vasijas que desenterramos en estos días. – Señalando más adelante. Ahí observa al hombre de cabellos azulados y dice- Hiragizawa ¿Usted también sabía de la llegada de Li?

-¿Cómo se encuentra señor Kinomoto? – Saluda el británico muy cortes.- En efecto, Shaoran llamó y bueno… aquí estoy. –  Eriol se queda atrás acompañando al gentil padre de Sakura y haciéndole preguntas pertinentes de la excavación,  mientras Shaoran avanza con una sonrisa tímida en su rostro y se dirige a la carpa donde Kinomoto apuntara unos momentos atrás.

Efectivamente mientras se va aproximando escucha la voz de su prometida explicar algo en el idioma nativo de la zona y risas apagadas de tono infantil. Cuando retira la manta de la entrada atrae las miradas de casi todos allí.

Excepto de su prometida. Esta dura unos segundos para voltearse (mas con la expresión de perplejidad de Mitzuki y las miradas curiosas de los menores).

-¿Shaoran? ¡Shaoran!  -Replica no evitando soltar un breve chillido y saltar a los brazos de su prometido. Los niños que no acostumbran a ver tanto contacto físico ni entre sus padres comienzan a sonreír y a chillar divertidos ante la escena.

El varón sujeta con firmeza la mujer que huele a flores pese a encontrarse en el medio del desierto. Kaho no evita suspirar toda romántica al observar la escena mientras los niños corretean divertidos haciendo círculos entre el par.

-¿Qué haces aquí? ¿Cómo… Cuando llegaste? – Pregunta Sakura después de unos momentos en que tuvieron que desalojar la tienda ya los chiquillos estaban alborotados y se marcharon de la mano de Mitzuki para dejar el par tranquilos.

-Acabo de llegar – Dice con una expresión de ensueño observando los ojos verdes de la chica. – Parecieran que fueron siglos la última vez que te vi. – Acariciando un instante su mejilla y atrayendo un sonrojo a su piel.

-Shaoran…

-En realidad, estoy aquí porque tenemos que pensar algo seriamente. – Dice separándose de ella para pensar un poco mas claro. Sakura retrocede un paso para observarle detenidamente. – Sobre la boda.

-¿Qué es lo que pasa? Ya casi todo está listo.

-Debemos adelantarla-  Replica el varón sorprendiéndole. – Para mañana…

-¡Mañana!  Pero estaba planificada para unos días mas adelante. Incluso no se si es posible…

-Es posible. He hablado con Amid y…

-Shaoran: Aunque me case contigo mañana, tengo que cumplir una agenda aquí en la excavación. No voy a poder terminarlo todo para casarme contigo mañana y salir a nuestra luna de miel y de ahí a Hong Kong. – Responde preocupada ante la idea de su prometido. – Eso sin contar que dependemos del servicio de Amid para poder llevar a cabo la boda mañana… – negando con su rostro.

-Sino lo hacemos mañana, probablemente no podremos efectuarla en mucho tiempo – Añade con gesto serio.

-¿Por qué? ¿Qué es lo que está pasando?

-Sonomi Daidouji estaba en Hong Kong. Viene en camino con mi madre.

-¿Vienen aquí? A Túnez. – Viéndole asentir.

-Me he enterado que le llevo unas horas de ventaja gracias al monzón. – Sakura no deja de mostrar consternación a lo que el sujeto le revela. – Debemos de efectuar la ceremonia en unas horas y así no podrán separarnos.

Sakura guarda silencio pensativa. Luego reclama. – ¿Por esto hacemos esto? ¿Por qué tu madre no me aprobaría como digna esposa para ti? ¿Es por esto que nos casamos aquí en Túnez y no en Japón o en Hong Kong?

-No hay nada vergonzoso en ti Sakura – Shaoran se preocupa por donde se dirigen los pensamientos de su prometida – Y se que cuando mi madre te conozca le encantarás. Simplemente no quiero que la prensa se entere de ti y te abrume. Siempre he sabido protegerte y proteger nuestra relación todo este tiempo de los medios.

-Y te lo he pedido siempre. No quiero entrar a mi familia a un torbellino de periodistas y prensa amarillista acosándolos y persiguiéndoles. Incluso la paz de este lugar se vería alterada. – Concluye la chica de ojos verdes. – Tomoyo me refirió en su momento que tan importante eres en tu país Shaoran. Se que la prensa es vil contigo y tu familia. Lo viviste con tus hermanas y tu mismo con tus relaciones pasadas. – Ahí el varón baja la mirada- Pero… si tenemos que hacer las cosas así, tan deprisa porque tu madre se dirige aquí… tal vez deberíamos considerar postergarlo.

-No. – Refuta decidido. – Quiero casarme contigo. Quiero que mi madre vea lo que yo veo en ti.

-¿Por qué debería ser de otra forma?

Shaoran suspira cansado y se sienta. Sakura se queda de pie y ahí se da cuenta del gran agotamiento que surca el rostro masculino de su prometido.

-Sakura: he tenido pocas relaciones serias a lo largo de mi corta vida.  Y las pocas que no lo fueron, terminaron siendo un fracaso total por la intervención de mi madre, de la sociedad y de la prensa. Mi madre porque ella cree saber lo que es bueno para mi y no se da cuenta que tal vez, yo si lo se. Ha sabido manipular aquellas que me he atrevido a tener una relación. No quiero que ocurra lo mismo contigo. Todo este tiempo ha sabido que con quien parezco llevar una relación es Daidouji-San y ni ella es lo bastante buena para mi familia – Atrayendo una expresión de preocupación a la joven.

-¿Ella no cree en Tomoyo? ¡Pero si Tomoyo es una persona estupenda! – Refuta escandalizada- Tomoyo es hermosa y viene de una excelente familia para que tu madre…

-Mi madre tiene unas ideas un tanto irracionales. No cree que porque Daidouji tiene su legado con las empresas de su madre, represente los mejores intereses de los Li si nos llegáramos a casar. Es más bien por el poder que ella representa en Japón. Siendo una mujer de negocios jamás viviría en Hong Kong sabiendo que sus intereses están en Tokio. ¿Entiendes eso?

-¿Por qué no me habías contado esto? ¿Tomoyo lo sabe?

-No creo que lo sepa. Ella tiene sus propios problemas con su madre. – Refiere pensativo. Observa a los ojos verdes y añade. –Yo he tomado una decisión de que si mi madre no aprueba mi elección de esposa, simplemente renunciare a la familia Li.

-Tú no puedes renunciar a tu apellido. Nadie renuncia a la familia en la que nace. – Responde ella negando con su rostro.

Shaoran se incorpora y la toma de las manos para decirle bajito- Quiero casarme contigo. Quiero convertirte en mi esposa. Estoy enamorado de ti y pretendo pelear batallas para demostrarle a todos que has sido lo mejor que ha llegado a mi vida – Atrayendo un sonrojo departe de la muchacha. – ¿Qué dices Sakura? ¿TE casas conmigo mañana?

La chica lo observa un instante y sonríe tenuemente para asentir tímidamente y Shaoran besa sus manos con adoración ante su aceptación del plan.

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-¿Mañana? ¿Hablas en serio?

Tomoyo esta atónita observando a su amiga ya cuando arriban a la casa acompañada de Eriol, Shaoran y el mismo Fujitaka quien enterado del plan, ha asistido a la casa de Amid para unirse a los preparativos luego de salir de la sorpresa inicial de que su hija habría adelantado la fecha de sus nupcias.

-No pareces contenta con la decisión. – Dice Sakura observándole atentamente. La expresión de perplejidad y preocupación tiene que parecerse a la suya cuando escuchara horas antes aquella misma información pero de labios de su prometido.

-Sakura: Es muy impulsivo. – Dice Tomoyo conociendo el temperamento de su amiga y a sabiendas que “Espontaneidad” no es su segundo nombre o apellido. – ¿A que se debe el cambio de fecha?

Sakura se muerde el labio. Tomoyo jamás apoyaría que su decisión fue tomada en el hecho que al final su novio le convenció de hacerlo. Que el hecho que Sonomi Daidouji e Ieran Li vuelan para Túnez y que probablemente la Señora Li no aprobaría la elección de prometida o esposa de su único hijo varón tampoco es un punto a favor para conseguir el apoyo de su amiga a lo que ella simplemente responde. – La llegada sorpresiva de Shaoran es suficiente razón ¿No crees?

Tomoyo levanta una ceja perspicaz. Sabe que Sakura esconde “Algo más”.  Entonces agrega.- Sabes que te apoyo en cualquier decisión que tomes. ¿Qué opina tú papa de esto? Se que querías terminar de ayudarle con la excavación antes de marcharte.

-Yo también quería pero al igual que tu, me apoya en todo lo que haga… ¡Fátima! – Ahí observando a la aludida que llega hasta ellas. – ¿Supiste la noticia?

-Por eso mismo vengo hasta ustedes. ¿Es cierto que cambiaron la fecha de la ceremonia?

-Sera mañana – Responde Tomoyo y Sakura asiente. – Lo que quiere decir que no tenemos mucho tiempo.

-Es cierto. – Afirma la chica. – Vamos a tener que ir a donde la costurera mas temprano  de lo planeado. Usualmente la hacemos venir a casa pero no podemos esperar a que Omar vaya y vuelva con ella. Tendré que ir a su casa.  ¿Me querrías acompañar Daidouji-San? Volveremos hoy mismo.

-Fátima. No es necesario que hagas eso – Refiere Sakura insegura ante la idea de la chica. – Sabes que no debes de salir a la ciudad y más si tu primo no lo sabe. Tienes muy bonitos vestidos y tu ajuar es de envidia.

-Para nada Sakura.  Este día, tu boda, es especial. Mandé a hacer mi vestido para la ocasión y no puedo esperar a usarlo.

-Bueno ya que irán al pueblo no está de más que le den aviso a mi hermano sobre el cambio en las fechas. Ya me imagino todo le que dirá – Refiere Sakura pensativa. – No puedo confiar con lo mal que se llevan el y Mitzuki San, esta le diga que me caso mañana.

-¿Has pensado como reaccionará tu hermano? Se que no se ha opuesto a la boda y nada de eso, pero lo atraparás de improviso y que Shaoran insista en casarse tan deprisa, no le hará mucha gracia.

-A esta altura, solo quiero comenzar mi vida al lado de Shaoran, Tomoyo. – Refiere la chica de ojos verdes. – Estará en el consultorio a estas horas… aunque le tomara bastante a ustedes llegar al pueblo – piensa detenidamente – Te anotaré la dirección de su casa en caso que no esté en el dispensario médico – Poniéndose de pie y escribiendo rápidamente la dirección en un papel.

 

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Eriol las ve descender las escaleras y nota que Tomoyo va acompañada de Fátima. Para su sorpresa la chica de ojos azules tiene colocado un velo como Fátima sobre sus cabellos y torso. Divertido ante la expresión de nerviosismo de la más joven las sobresalta, diciendo – ¿Adonde van?

-Hiragizawa San – Dice Fátima llevándose la mano al pecho. Agrega luego de un incómodo silencio entre Tomoyo y el sujeto – Voy a la modista al pueblo a buscar mi traje para la ceremonia. ¿Quiere acompañarnos?

-Tal vez no sea buena idea- Responde al observar la expresión de Tomoyo Daidouji.

-Por favor no le diga nada a mi abuelo y tampoco a Amid. Son unos sobreprotectores y no querrían que fuera solo con Omar.

-Tal vez es mejor que si les de aviso, señorita Fátima. – Dice Eriol pensativo. – Si ellos creen que no es seguro…

-¡Ay no por favor! Fuera del internado, vivo cada día de mi vida, encerrada o con extrema vigilancia. – Suplica la joven.- No nos pasará nada y volveremos antes del atardecer.

Eriol duda un segundo pero sin más nada que responder, la joven toma la mano de Daidouji para  acelerar el paso hasta la entrada de la residencia donde ya Omar espera con el jeep en marcha.

El hombre avanza detrás de ellas y les ayuda a abordar el vehículo. Primero a Fátima y luego a Tomoyo con quien se queda unos segundos mas con la mano entre la suya y murmura – Te ves bien Daidouji… con velo puesto. – sorprendiendo a la joven con el halago.

La chica no tuvo tiempo de agradecer o reaccionar ante su cumplido. Ya solo cuando el vehículo hubo arrancado por el camino fue que ella siente el calor en sus mejillas por el halago hecho por el varón.

Ya con el vehículo el cual se pierde en la distancia es que Eriol se da en la frente tenuemente y murmura – “te ves bien… con el velo” ¿qué demonios fue eso, Hiragizawa?

-¡Vaya! Ha ocurrido lo indecible.  – Dice Shaoran sorprendiéndole con Amid a su lado sonriendo tenuemente. – ¿Finalmente hablas solo?

-Pensé que estaban hablando en el despacho. – Pregunta Eriol viéndose sorprendido en sus pensamientos a voz alta.

-Ultimando detalles – Admite el varón del medio oriente- Vinimos a invitarte a una amistosa partida de billar.

-¿Billar?

-El abuelo de Amid tiene una sala de juegos arriba. Hemos recibido la invitación de una partida de billar con él. Ya el señor Kinomoto se encuentra allí. ¿Te nos unes?

Eriol observa el jeep a la distancia y luego a los varones. Por la poca importancia que Amid le pone al hecho que uno de  sus vehículos se marcha de la propiedad le da a entender que o no vio a su prima marcharse en este o tal vez, la chica exagera con respecto a la sobreprotección de la cual dice ser victima.

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Cuando Touya llega a la casa de Amid, lo hace acompañado de Kaho y ya cuando la noche ha caído en la zona. Suspira resignado y para sorpresa Kaho es la que llama su atención viéndose preocupada igual que el sujeto. Toma un instante para acariciar su mentón y regresarle a la realidad. Y tan deprisa como ha ocurrido aquel contacto y viéndose despierto de sus pensamientos, Kaho desmonta el vehículo. Avanza unos pasos y espera al varón hasta que le da alcance.

Ambos ingresan a la casa y encontrándose con unos de los sirvientes, van al patio principal donde nota la figura de su hermana, Shaoran y su padre quienes conversan y se sorprenden por su arribo.

-¿Hermano?

-Touya… – Dice Fujitaka fijándose en Kaho y luego que nadie más les acompaña. – ¿A que debemos tu llegada?

-Le he mandado el aviso de la boda. Aunque – Observa a Kaho – Fue Kaho que te ha informado. ¿Has visto a Tomoyo o a Fátima? – Pregunta ahora Sakura.

-Por eso mismo hemos llegado – Dice Kaho atormentada y observando a Touya y luego los rostros de cada uno de ellos.  Toma una bocanada de aire para decir. – Algo ha ocurrido.

En aquel momento Amid les da alcance e interrumpe al decir. – ¿Ustedes aquí? ¿Ha llegado Fátima con ustedes? Salió hace horas con Daidouji y Omar….aún no llegan a casa.

-De eso mismo queremos hablarles. – Dice Touya notándose menos nervioso que cuando llegó – al principio pensaba que había sido a… – Ahí observando a su hermana menor y atrayendo una expresión de inquietud departe de la misma.

-Hermano.

-Ha llegado esto…- Dice Kaho extrayendo una nota doblada de su chaqueta de safari que siempre usa en el campamento. – Con un niño. Supongo que aproximarse a la casa arriesgaba que lo siguieran… en verdad, no se me ocurrió llamar a nadie a que lo persiga. – Ahí observando a Touya por apoyo mientras extiende la nota a Amid. Este la toma de las manos de la asistente del profesor Kinomoto.

-“Tenemos a Fátima en nuestro poder…” – Ahí el sujeto comienza a mostrar su incomodidad ante las palabras escritas –“Esperen nuestro próximo comunicado para mas detalles…” – Ahí dejando de leer.

Touya toma la palabra diciendo – Kaho estaba muy nerviosa ante lo que estaba pasando y me ha llamado.

-¿Cuándo y a que hora recibiste este mensaje? – Pregunta Fujitaka. Sakura se aferra a Shaoran buscando consuelo, al enterarse de las noticias.

-Hace unas horas – Admite la mujer.

-¿Hasta ahora creíste prudente hacérnoslo llegar? – Reclama Amid usando un tono de voz desconocido para los allí presentes. La nota, apretada en su puño revela la fatiga de toda la situación.

-No la culpes. Yo le dije que me esperara. – Discute Touya haciendo frente al hombre – Le dije que me esperara y confirmáramos la situación. Luego de investigar alrededor, fue confirmado.

-¿Confirmado?

-El vehículo fue interceptado cuando salieron de la ciudad. – Refiere Kaho temblando. – Unos criadores de cabras nos los confirmaron.

-Fueron obstaculizados por hombres en caballos. Tomaron a las mujeres y al hombre lo dejaron tirado en la carretera. – Amid comienza a decir improperios en el idioma conocido por los allí presentes excepto Shaoran. – El auto lo incendiaron.

-Tienen a Tomoyo también. – Dice Sakura bajito. – Es Tomoyo la otra mujer. ¡Hermano!

-¿Por qué las han secuestrado? ¿Qué ganarán con esto?

-Dinero – Responde Fujitaka por Amid. – La familia de Fátima es rica, Li. Y aquí las colonias de hombres que secuestran familias ricas no son desconocidas.

-¿Qué pasara con Tomoyo? ¿Con Omar? – Pregunta Sakura. – Ellos no son familia. ¿Por qué ellos también?

-Omar no está con ellos. – Dice Touya. – Iba saliendo de la Clínica cuando Kaho llamó, y Omar fue llevado por unos hombres que lo encontraron inconsciente al lado del camino.

-¿Pagarás un rescate? ¿Esperarán la llamada? – Ahí pregunta Shaoran a su anfitrión preocupado por el bienestar de su amiga.

-Solo nos queda eso – Refiere Amid. – El desierto es enorme y pudieran estar en cualquier parte.

-¿Las Dunas, tal vez?

-¿Las Dunas?

-Una zona del desierto que pocos se aventuran. Unas horas mas de Tomoyo caminando y habría entrado en ellas. – Explica Touya a Shaoran.

-¿Tomoyo?

-Tomoyo se extravió a las pocas horas de haber llegado aquí, Shaoran – Dice Sakura. – Sino hubiera sido por Eriol… – Ahí es interrumpida por un sirviente que se aproxima llamando la atención de todos por su tono de voz.

Todos se voltean y Amid comprende lo dicho por su sirviente saliendo detrás de el. Ante el aturdimiento de los demás, Fujitaka dice – Parece que los secuestradores se encuentran al teléfono. Hablan con el Abuelo de Amid y Fátima.- Explica a Shaoran.

Ahí los sollozos de la chica de ojos verdes atraen las miradas de todos. – ¿Qué pasara… si To-moyo…?

-Ni pienses así, hija- Dice Fujitaka consternado y toma a su hija en sus brazos. – Ella estará bien, ya lo veras. – observando con preocupación a Touya y Kaho.

Amid llega al despacho cuando su abuelo utiliza el auto parlante en el teléfono  y su jefe de seguridad privada se encuentra allí.

-¿Qué es lo que quieren para liberar a mi nieta?

-Dinero ¿Qué más? Su peso en oro – Responde al otro lado de la línea. – Al menos claro que si la quieren viva y sin un dedo encima, dupliquen su peso – Ríe con sorna – Ustedes eligen.

-De acuerdo. Se hará como ustedes digan. Solo, no la lastimen.

-Bien. Se nota que hablamos con la persona adecuada… con el cabeza de familia. Tendrán que hacer la entrega antes del medio día de mañana. A unos sesenta kilómetros al oeste de su residencia.  Solo seis hombres, desarmados y en caballos. Vemos una sola arma a la vista, y degollaremos a las mujeres.

Amid observa con aprehensión el aparato en el escritorio. Nota la palidez en el rostro de su abuelo al recibir las indicaciones.

-Una cosa más… Amid tiene que ser uno de los hombres que haga la entrega.

El abuelo observa al sujeto al otro lado de la mesa.

-¿Cómo? ¿Por qué?

-Eso a usted no le concierne anciano. Amid tiene que hacer la entrega o su nieta se muere. Usted decide.

El abuelo mantiene silencio y es su nieto quien responde- Es un trato. – Atrayendo una carcajada sutil del otro lado. – Solo quiero que me garanticen la seguridad de mi prima y su amiga.

-Ah si, la extranjera. – Responde con sorna. – Nos lo pensaremos. Es tan bonita…

-¡Esa mujer es una invitada de esta casa! Si ella o mi prima resultan lastimadas de algún modo, no podrán esconderse de mi ira y tampoco la de mi familia… – Ruge Amid por el teléfono inconsciente que afuera del despacho, los Kinomoto, Li y Eriol están escuchando. Este último regresaba de un paseo por la propiedad para encontrarse con la noticia que la prima de Amid y Daidouji fueron secuestradas. – Si es más dinero que quieren por las dos…

-Vaya, vaya… entonces es mas importante de lo que suponíamos. – Dice su interlocutor. – Nos lo pensaremos. Aunque podríamos liberar a Fátima y luego pensar pedir rescate por la extranjera. O tal vez, nos quedemos con ella. Tomaremos la decisión cuando nos veamos – y la llamada de corta.  

-¡Maldición! –

-¿Acaso pidieron un rescate? ¿Entregarán a Tomoyo? – Interrumpe Sakura sobresaltando al abuelo de Amid y a los demás allí presentes. – ¿Qué está pasando?

-Entregarán a Fátima y a Tomoyo pagando un considerable rescate.- Ahí observando a su abuelo quien tiene una expresión incómoda y nerviosa- Cosa que por supuesto haremos – Agrega observando a los demás.

-Cuenta conmigo para acompañarte – Dice Shaoran avanzando hasta el interior de la habitación mientras el abuelo de Amid habla bajito con su jefe de seguridad. – Tomoyo es mi amiga y si algo le pasa…

-Yo también iré – Dice Touya atrayendo la atención de ambos hombres.

-¡Touya! ¡Shaoran! ¿Qué dicen? ¿Ustedes? No deberían involucrarse y dejar que Amid vaya con sus hombres. – Refuta Sakura escandalizada ante la idea.

-Ella tiene razón – Dice Eriol seriamente- Es muy arriesgado.

-Iremos con más hombres armados. – Asegura Shaoran – Tengo experiencia en manejo de armas y podre ayudarles.

-Necesitarán un doctor en caso que algo vaya mal – Dice Touya preocupando ambas mujeres y a su padre quien muestra toda la consternación en su rostro – Es lo mejor.

-Si es así, entonces me necesitaran… tengo experiencias con armas y caballos.

-¿Tú?

-Me crie en Londres. La cacería y los caballos han sido parte de nuestra familia por generaciones.

Shaoran asiente confiado y creyendo las palabras de su amigo y de su futuro cuñado. Luego se dirige a su anfitrión quien informa que el jefe de seguridad proporcionaría a sus mejores hombres para que acudan al rescate.

-Solo podemos ir seis personas.

-Yo no me quedare. – Asegura Touya.

-Tampoco yo. – Insiste Shaoran. Observa al sujeto de mirada azulada quien asiente con firmeza mostrando su apoyo.

-De acuerdo. Iremos nosotros cuatro y dos de mis mejores tiradores en caso de ser necesario. Vengan, vamos al arsenal. – Dirigiendo el camino e informando a su abuelo rápidamente de su plan y que sus amigos les acompañarían.

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A decenas de kilómetros de la casa de Amid, una chica de ojos azules se despierta sintiéndose mareada y con jaqueca. La mordaza que tiene en su boca le impide hablar y sus ataduras a su espalda le impiden llevarse las manos a la cabeza. Siente el aroma a ropa sucia y observa al otro lado de aquella tienda para notar los ojos atentos de Fátima quien le devuelve una expresión de miedo que debe de ser muy parecida a la suya.

Entonces ve dos figuras ingresar a la tienda iluminada por lámparas de kerosene. Hablan en el dialecto de la zona y notan que Fátima está despierta, aunque no le prestan atención a ella. Le quitan la mordaza para informarle algo y ella responde en el mismo idioma que ellos hablan y Tomoyo la ve aterrorizada por la situación.  Luego de unos instantes parece que en conversación con ellos, los ve asentir entre ambos y uno de ellos se incorpora gritando algo al exterior. Luego ella señala a Tomoyo y uno de los sujetos armados, va al catre que ella se encuentra acostada. Sin mediar palabra la incorporan bruscamente y le desatan las manos pero nota que saca unas esposas las cuales coloca en una de sus muñecas y en el hierro del catre. El otro sujeto hace lo mismo con Fátima al otro lado de la tienda. Momentos después Tomoyo se sorprende de notar unas mujeres vistiendo de harapos y con pañoletas cubriendo sus cabezas, entran con bandeja de pan, carne seca y agua que colocan a los pies de las chicas. Salen rápidamente.

El hombre dice algo en voz alta que Tomoyo no entiende y Fátima asiente brevemente. Finalmente y cuando les lanzan un par de miradas a ambas, salen de la tienda.

-Fátima… ¿Quiénes son esos hombres? – Pregunta Tomoyo finalmente cuando la voz llega a su garganta.

-Extorsionadores… ladrones… ¿Quién sabe? Hemos estado aquí horas… según supe. Nos drogaron con algo. – Ahí bajando la mirada a la bandeja a sus pies y no dudando tomar el agua, para sorpresa de Tomoyo.

-No pareces estar asustada.

-Momentos antes, lo estaba. Ya se comunicaron con Amid- Dice luego de tomar continuamente varios tragos de agua. –Mi abuelo pagará el rescate.

Tomoyo la observa aturdida como toma el pan y se lo lleva a la boca devorándolo con avidez. Observa la chica de ojos azules y le hace señas a su propia bandeja la cual Tomoyo no duda en tomar el agua a sorbos cortos y no evitando temblar.

La prima de Amid parece tomar las cosas a la ligera y tranquilamente. Luego de probar el pan, es que interroga. – ¿Esto es tan común?

-Mas o menos. – Admite la chica – Mi primo me hablaba de estas situaciones pero creí siempre que lo hacia para mantenerme a raya. Que siempre me mantuviera en casa.

-¿Estaban vigilándonos?

-Probablemente.

-¿Qué habrá pasado con el Señor Omar? ¿Le habrán hecho daño?

-Ellos solo quieren dinero. Lo dejarían en el desierto donde nos atacaron.

-Hablas con una tranquilidad que me perturba.

-Ya contactaron a mi primo y pagarán el rescate. No nos pasará nada… ellos quieren su dinero y para ello, mantendrán nuestra integridad intacta. Son extorsionadores pero son hombres de palabra.

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Eriol se mantiene pensativo mientras observa a los hombres de Amid preparar los corceles.  Debajo de los asientos, hay unas mantas sujetas por las abrazaderas. Nota los bultos que cuelgan de lado y lado de los animales, con una idea clara de lo que contienen además de agua, un kit de primeros auxilios, un poco de comida práctica, velas de bengala y un arma de fuego con varios cartuchos por si se presenta la oportunidad de usarlos.

Cosa que espera que no ocurra.

Aquellas horas hasta el amanecer se las ha pasado despierto pensando en todo lo que ha ocurrido en los últimos días.

Precisamente desde que decidió acompañar a Li y su prometida a sus bodas.

Y a su mente regresa la imagen de la joven Daidouji como aquella noche agradeciera la ayuda prestada en el desierto.

Y antes de eso, el baile hecho en la fiesta del campamento.

Tomoyo Daidouji tiene la misma impresión en su persona que cuando ambos contaban con dieciocho años y cursaban la universidad.

Aun recuerda el día que le diera su número telefónico cuando apenas era un adolescente desgarbado, con acné en su rostro y en el cual jamás una mujer como Tomoyo le prestaría atención. Sin embargo, diligente y cortes le toma el número; ilusionado esperaba la llamada de Tomoyo. Aunque esta le saludaba tímidamente en los siguientes días de clases, luego simplemente lo ignoraba. Nunca le devolvió la llamada.

Y justo un día que finalmente se iba aproximar a ella, el amigo es quien le interrumpe su camino mientras ella se incorpora de la banca y es acompañada por el resto de su grupo.

-¿Si? ¿Puedo ayudarte? – Pregunta uno de los amigos de Tomoyo y miembro del club de los bienaventurados físicamente.

-Solo quiero hablar con Daidouji – Tratando de cruzar por su lado, pero el sujeto le interrumpe el camino.

-Ella no quiere hablar contigo, cuatro ojos – Dice el hombre con una expresión de triunfo en su mirada. Eriol trata de cruzar por su lado pero el sujeto, le empuja levemente al insistir. – ¿Acaso no comprendes?

-Prefiero que ella me lo diga cara a cara… ¿O necesita de un mensajero?

-Vaya, vaya… miren quien ha sacado las garras- Sonríe el sujeto con sorna ante la actitud del chico con el rostro cubierto de espinillas. – Mira muchacho, Tomoyo es demasiado “buena chica” Para decírtelo cara a cara… déjala en paz. No le simpatizas… no le agradas… y simplemente si habla contigo es por caridad.

Eriol frunce su rostro a las respuestas del sujeto y observa a Tomoyo marcharse con sus amigas. El amigo de Tomoyo agrega – ¿Acaso has recibido alguna llamada de ella? Claro que no… ella jamás se vincularía amistosamente con alguien como tu. Así que mejor te das por vencido… por tu propio bien”

 

 

-Eriol… Eriol – Le llama su amigo de origen chino despertándole de sus pensamientos. – ¿Estás bien?

-Si, si, estoy bien. – Despertando de sus pensamientos.

Shaoran observa aun su aturdimiento y luego dirige su mirada al amanecer. Luego de unos segundos en silencio, observando el bello paisaje de Túnez a aquellas horas del día, es que son interrumpidos por Touya quien les llama y dice – Es hora… – Vestido con atuendos de cabalgar típicos de la zona y observando a ambos hombres alistados de la misma manera.

—————— Continuará.

COMENTARIOS DE LA AUTORA. ¡No, no están soñando! He vuelto – risa histérica. – Estoy empeñada en terminar esta historia al mismo tiempo que EDC (que ya estamos en el capitulo final) y luego proceder a todo mi tiempo libe y trabajar en el segundo Libro “Amantes de la Luz”. Espero que les haya agradado esta actualización donde hemos visto que los planes a veces nunca van como uno planea. Ahora Fátima y Tomoyo fueron secuestradas  y las cosas tal vez no se pueden poner peor… ¿No? Bueno pregúntenle a quienes se quedan en la casa que recibirán la visita de las implacables Sonomi e Ieran para agregarles más dificultades a nuestros queridos personajes.

Muchas gracias a aquellos que me han escrito mensajes privados y correos en los últimos meses. Es increíble el apoyo que recibo hasta “Anónimamente” por mis historias y lo mucho que les agradan. Gracias infinitas.

Las actualizaciones comenzarán a ser nuevamente de manera semanal así que desde ahora agradezco todo su apoyo.

Un beso y nos leemos en la próxima actualización.

Crysl.