Capitulo 7. Lo innegable

Extrañas Coincidencias.”

Historia Inédita no 2.

Por Crystal.

Basado en los personajes de CCS by Clamp. Hago esto sin fines de lucro y solo como entretenimiento.

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Capitulo 7. Lo innegable.

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Aquella mañana despierta por la claridad que se filtra un poco por la entrada de la tienda de campaña. Su cabeza le molesta un poco y recuerda haber tomado un poco del vino que compartieran el Señor Kinomoto y Touya con ella.

Sonríe al notar a su mejor amiga rendida y aun durmiendo en su lecho, Tomoyo no pudo dejar de observar las copas vacías al pie de sus catres. Se habían quedado charlando hasta muy tarde. Ya después de la media noche fue que finalmente el campamento comenzó a tranquilizarse y las personas fueron a sus correspondientes tiendas a descansar. Mas allá y durmiendo aún, ve a Kaho Mitzuki quien cubre su rostro con las mantas. Su mirada se entristece al recordar un evento de la noche anterior, que tuvo la arqueóloga como protagonista.

Sale tímidamente portando unos pantalones capris y la camisilla que utilizara para dormir. Las noches del desierto son bien frías y aquella mañana queda la estela de la temperatura agradable; observando al este, ve el sol que va levantándose al tiempo que ella observa las hogueras ya apagadas y nota que aun no se levantan los demás. Observa a unos metros de ella una tienda que la tarde del día anterior fue levantada para hospedar a Amid y Fátima, mientras durase la noche de festividades. Observa solamente a los guardias de la familia del par que prestan servicio en los cuatros flancos de la tienda.

Mas allá ve la tienda de los Kinomoto, ahí recuerda que el hermano de Sakura decidió quedarse a pasar la noche, pues Kaho no planeaba irse a la ciudad. No que la culpara que tomara la decisión de quedarse.

No con lo bien que se parecía llevar con el mejor amigo de Shaoran Li.

Tomoyo observó que Eriol Hiragizawa comenzaba a conversar la noche anterior con la arqueóloga cuando el Profesor Kinomoto los presentara. El sujeto parecía muy interesado en lo que la joven le explicaba de su trabajo y su vida… y ella no parecía molesta en conversar con alguien mas fuera de su circulo de trabajo y de relacionados. Ya para cuando finalizaba la noche y los ánimos comenzaban a aminorarse, Tomoyo no titubeó al igual que Sakura, de tomar ambas copas rebosantes de vino y llevárselas a su tienda no sin antes lanzarle una mirada de desaprobación a la sonriente Kaho Mitzuki y al resplandeciente hombre de mirada azulada que se complacía con hacerle reír.

Pero para su sorpresa, Eriol por un instante y al cruzar por el lado de las jóvenes, dirigió su mirada a los ojos azules de la joven la cuál no pudo desprenderse de los suyos, hasta que Sakura la hiciera despertar de su estado “trance” y halarle por la mano para seguir conversando ya dentro de la tienda.

La joven sonríe al escuchar el sonido de los caballos a la distancia y se aproxima a ellos. Aunque el campamento está provisto de vehículos de motor, no deja de llamarle la atención el hecho que allí se utilicen estos hermosos corceles de diferentes complexiones. Por supuesto que los de la casa de Amid y Fátima están mejor cuidados y alimentados. Se aproxima a ellos lentamente y comienza a extender su mano a uno de los caballos.

–Buenos días.

–¡Touya! – Dice Tomoyo volteándose a él. Ahí estaba el mayor de los Kinomoto con una chamarra de denim y pantalones vaqueros mientras sus cabellos rebeldes eran agitados por la suave brisa. – Buenos días.

–Me recuerdan a los que tenía el abuelo… ¿Recuerdas?

Tomoyo sonríe mientras Touya acaricia la cabeza del corcel que Tomoyo presta atención. – Si, aunque los de Amid y su familia son más majestuosos.

–Esos caballos de la familia son caballos de competencias y de colección. No están hechos para el trabajo diario. – Explica Touya.– Son criados para ser intercambiados y vendidos a familias e inversionistas…

–ES una pena… me encariñaría con ellos.

–Los de la familia de Amid y de Fátima, o al menos sus caballos, son de su uso privado. Esos no están para la venta.– Haciendo una pausa dice con un tono de voz reservado.– Deberías dejar tus intenciones claras con Amid.

–¿Intenciones?

–Tú le gustas… es mas que obvio. Y anoche todas las dudas salieron de mi mente.– Explica el sujeto ante la mirada de la chica.– Mas con el baile…– Ahí sonrojándole.– Tú madre jamás lo permitirá. – Añade.

–¿Qué me enamore de un jeque?

–Amid aún no lo es. Y queda el asunto de Fátima. – Explica Touya en confianza.– He pasado mucho tiempo con esa familia (Al menos los herederos quienes respetan y aprecian a Sakura y a mi padre), para saber el vinculo que los une.

–¿Vínculo?

–Fátima está enamorada de Amid. Aquí no es nada fuera de lo normal. – Hablando con franqueza. –Y él… está atraído por ti.

–¿Eso es malo? – Pregunta ella con una tenue sonrisa y un bochorno en sus mejillas.

Touya alza una ceja analizando su expresión y sus palabras. Baja la voz y dice. – Entonces… ¿Quieres que Amid te proponga matrimonio?

Tomoyo guarda silencio.

–Esta gente tiene una tradición totalmente diferente a las nuestras Tomoyo. Tal vez la generación de Amid y sus primos, sean mas radicales y por supuesto progresistas, pero no dejan de ser creyentes del islam. No van a permitir que tú sobresalgas por encima de su esposo. Incluso, con el tiempo, hasta a él le resultaría un poco contraproducente. Amid no es el hombre para ti.

–Todos parecen saber cual es el hombre para mí…

–¿A que viene ese comentario?

–Todos parecen creer lo que me conviene a mí. – Reclama ofuscada por las palabras acidas del mayor Kinomoto.– Mas que a mi misma. Mamá lo piensa…

–Sonomi terminaría con el corazón roto si dejaras para venir a vivir aquí, Tomoyo. Y no te atreverías.

–¿Acaso por amor no lo haría? – Replica ella con una pregunta ya acalorándose por la forma que parece que quieren inmiscuirse en su vida. – Si yo amara lo suficiente…

–Tomoyo: No lo hiciste cuando tuviste la oportunidad… luego de la muerte de tú padre. En vez de seguir con la vida que llevabas de fiestas, reuniones y personas socialmente aceptables para ti, te refugiaste en tú madre… en tus estudios. Te graduaste con honores. Eres una de las mujeres más influyentes de Tokio y las Empresas, algún día serán tuyas. No lo has hecho en todos estos años…– Callándole inmediatamente. – Sonomi no lo merece.

–Tú no has estado en Japón para saberlo… todo lo que hace y dice… ¡Incluso oponiéndose a lo de Li a pesar que es totalmente falso! Solo deduce y saca conjeturas.

Touya la observa por unos instantes y asiente en silencio –Ya veo. Creo que tienes un mayor problema encima que el hecho que Amid te declare su preferencia por ti. Es el hecho que aún te importa lo que los demás piensen de ti. Cuando te deje de importar lo que los demás piensen, entonces estarás lista para una relación… con quien sea. Pero mientras tanto, piensa lo que te dije: Turquía no está lista para una esposa de Jeque de tú aptitudes, virtudes y actitudes, Tomoyo–Chan. No vivirás el resto de tú vida siguiendo los pasos de tú esposo: Estarás ahí siempre como su igual y a veces, para opacarlo. Solo será tú obligación el avanzar tomada de su mano y siempre detrás de él.

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Ya de vuelta a la casa con ayuda de Omar, Eriol ayuda a Tomoyo a descender del jeep y se observan en silencio unos instantes. Luego de un incomodo silencio (ya Amid y Fátima tenían horas de haber vuelto a la casa), es que ella finalmente se anima a decir. – Hiragizawa: Quisiera hablar con usted, si me da unos minutos.– El sujeto se detiene de caminar y la observa detenidamente. – No quisiera que en los próximos días, mientras nuestros amigos (mejores amigos), contraen matrimonio, haya cierta enemistad entre nosotros.

–¿Qué propone?

–Bueno supongo que no nos volveremos a ver… o al menos coincidir luego de la boda de Sakura y Li–kun y sería bueno que hagamos un “Cese a las hostilidades” mientras estemos en los preparativos de sus nupcias – Explica la joven de una manera diplomática. – Por el bien de nuestros mejores amigos.

Eriol mantiene un breve silencio en lo que aprovecha segundos después para lanzar una carcajada. Luego de unos instantes añade.– La misma Tomoyo Daidouji de siempre: sabe tomar las cosas de la manera más “socialmente aceptable” delante de los otros. Dígame ¿Esto es para mantener las apariencias de cortesía y gentileza delante de nuestro magnifico anfitrión?

.–Puede pensar lo que quiera de mi Hiragizawa, pero puedo asegurarle que no pretendo ningún romance o relación con Amid… –Replica abochornada por las palabras del sujeto y no puede evitar incluso sonrojarse intensamente. –Solo buscaba una alternativa para que nuestros amigos no sufrieran por nuestras diferencias.

–¿Acaso no se da cuenta Tomoyo? Lo que usted diga, haga o actúe dejó de afectarme hace años… – Añade con frialdad. Una frialdad que le hela el corazón a la mujer y no deja de sorprenderle. – Li una vez arribe a Túnez, solo se enfocará en su prometida y en casarse antes de que la prensa se de cuenta. Lo que ocurra de ahí en adelante, ya no nos debe de importar.

.–No lo comprendo… ¿Qué es lo que le he hecho que ha sido tan terrible…?

–No debes de recordarme. Las personas en su vida, suelen pasar sin pena ni gloria en su vida.

–Entonces… éramos cercanos… ¿Amigos?

Eriol, incómodo dice entre dientes.– No diste la oportunidad ni siquiera de eso.– enderezando su espalda y añade en su frío y tradicional tono de voz.– Ahora si me disculpa, tengo que hacer unas llamadas de negocios… aprovecharé la mañana…—Finalmente retirándose y prácticamente dejando a Tomoyo con la palabra en la boca.

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–¿Ni te ha dado una pista…? ¿Absolutamente nada? – Pregunta Sakura entre dientes aquella noche que cenaba en la casa de Amid y Fátima. Tomoyo y ella estaban sentados junto a la prima de Amid quien presta atención en aquel instante a Kaho, quien sorpresivamente acompañara a Sakura una vez esta saliera del campamento aquella tarde.

El señor Kinomoto se quedó en el campamento.

–Absolutamente nada. –Responde la muchacha lanzando un suspiro y observando a la misma dirección donde su mejor amiga lo hace: directo a la mesa donde Eriol comparte junto a unos primos de Amid y el abuelo de todos ellos. – La verdad no se que pensar.– Observándole reírse de las ocurrencias del heredero del Jeque.

–Bueno recordemos Tomoyo, que hubo un tiempo que no te tratabas con nadie del círculo de los hijos de los amigos de tus padres. – Ahí observa a su mejor amiga.– Hablo de la universidad. ¿Será posible que ahí hayan surgido tus diferencias?

Tomoyo analiza unos instantes y luego de unos momentos en silencio responde con un suspiro.– No creo que lo conociera en aquel entonces– Niega con su rostro observando a la distancia prudente la mesa con los hombres y mira al alto varón de mirada azulada tras las gafas de montura.– Aunque… –Dudando unos instantes. – Sakura… ¿Eriol estaba aquí cuando tuve mi accidente en el desierto? Cuando me extravié…

–¿El día que se averió el radiador del Jeep!? – Pregunta Sakura aturdida. Luego de unos breves momentos se voltea a donde Kaho y dice.– Kaho… ¿Recuerdas el día que Eriol–kun llegara?

–¿Si, Sakura? – Pregunta la mujer de cabellos cobrizos.

–¿Fue el mismo día que Tomoyo se accidentó en el desierto?

–Claro que si – Dice después de pensarlo tal vez unos breves segundos y añade.– Fue él, quien la encontró en el desierto.

–¿Cómo?

–Yo me había quedado en el Jeep mientras Tomoyo buscaba ayuda. Ahí fue cuando se perdió. Llegaron Omar y Hiragizawa… luego él decidió que le acompañara a buscarte. – Y añade a Tomoyo con una cortés sonrisa.– Fue él que se lanzó a rescatarte cuando te caíste de la montaña de arena.

Tomoyo observa aturdida a Kaho no recordando nada de lo sucedido después que resbalara. Observa nuevamente a los hombres y su mirada ahora se concentra tanto en el sujeto objeto de su conversación, atrayendo con ello una expresión inquisidora del varón y a los pocos segundos atrajo la atención de Amid y con ello de su abuelo.

Pero la expresión de Tomoyo no es de diligencia o premura.

Es una mirada de desafío y decisión.

–Tomoyo…. Tomoyo – Dice Sakura zarandeando su brazo y atrayendo la atención de la joven de ojos azules nuevamente a su persona. Abochornada y sonriendo nerviosa, Sakura explica entre dientes.– Es de mala educación observar la mesa de los hombres. – Explica rápidamente y esperando un momento, nota como Fátima se incorpora rápidamente y se coloca en el centro del salón ofreciendo disculpas a su abuelo y los demás miembros de la mesa aceptan las disculpas y dicen unas cuantas cosas en el idioma en lo que Sakura respira profundo aliviada. Luego observa a la chica de ojos azules añadiendo rápidamente (ante la mirada aturdida y preocupada de Kaho), – No puedes quedarte mirando así a los hombres Tomoyo… mas aquellos que no tienes ningún vinculo sanguíneo o marital.

–Lo siento Sakura… no lo sabía.

–El abuelo aunque sea una persona de mente liberal para estas zonas del Oriente Medio, aún es un anciano de tradiciones. – Explica Fátima aproximándose con una tenue sonrisa y volviendo a sentarse en la mesa – El hecho que quedaras mirando una mesa llena de hombres solteros, despierta muchas suspicacias…. ¿Quién era el objeto de tú atención? – inquiere la joven toda sonriente.

Tomoyo se fija aun más en la expresión de la gentil adolescente y las palabras de Touya taladran en su mente.

Fátima está enamorada de Amid. Aquí no es nada fuera de lo normal. Y él… está atraído por ti.”

–Na–Nadie en específico. – Explica Tomoyo sintiéndose un poco acalorada.– Solo que saber que Hiragizawa –san fue quien me ha prestado auxilio en el desierto, me ha dejado un poco sorprendida.

–Muy cortés de su parte. Cuando llegamos a donde ti, se notaba bien tenso y preocupado. Te cargó hasta colocarte en el jeep y se aseguró de que estuvieras cómoda. – Suspira la mujer.– Te miraba con una expresión… – Suspira de nuevo – Por lo que me resulta extraño que se comporte tan distante contigo.– Explica Kaho con gentileza y añade con una sonrisa.– No hay duda que se trata de todo un caballero.

–¿Distante?

–Apenas se hablan. Me he dado cuenta.

–¡Kaho! – Dice Sakura con presteza observando a su amiga.

–No he dicho nada del otro mundo. Es que ese hombre es un encanto. Y sabe dar unos cumplidos encantadores… – No escondiendo su simpatía por el individuo de cabellos negros azulados.– Y se portó con Tomoyo como si cargara una figura preciada y de porcelana. Fue muy romántico. Incluso me calmó a mí que estaba un poco nerviosa. Es un hombre de esos que lees en novelas románticas. Un perfecto caballero.

–¡Kaho! Es inusual escucharte dándoles cumplidos a hombres.

–Pues este lo merece Sakura–Chan. – Explica la joven arqueóloga con un sonrojo en sus mejillas.– Anoche se portó muy gentil y cortés. Si tomas en cuenta de que estoy rodeada el día completo entenderás porque ese hombre me ha gustado… no es extranjero, no es mi mentor y no es un cabezota.

–Lo dices por mi hermano ¿No? – Sonríe Sakura con una enorme gota en su cabeza.

El sonrojo de Kaho se intensifica a la vez que retoma la conversación con Fátima quien con expresión algo nostálgica decide prestarle atención dejando a las dos mejores amigas, nuevamente en conversación la una a la otra.

– ¿Por qué no me lo dijo? – Pregunta Tomoyo a Sakura luego de unos segundos. – ¿Acaso no quiere que me enterase?

–De querer o no, le habría hecho a Kaho guardar silencio, no ha sido así – Habla Sakura en susurros con su amiga. – No… creo que no ha querido tal vez que lo relacionaran con aquello… – Encogiéndose de hombros. – Quien sabe porque… los hombres son muy confusos para mi mente. Tengo un padre y un hermano. Me caso con Shaoran y aun no logro conocer todo de él.

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Shaoran Li observa la pizarra de vuelos que salen aquella noche. Todavía le quedan dos escalas mas por completar antes de llegar a donde su prometida y donde están los demás. Tiene que admitir que la idea de adelantar la boda unos días, sale completamente de su agenda pero es imperativo que arribe antes que su madre.

Porque conoce a su madre.

No solo impedirá la boda, sino que mandará nota de prensa anunciando una fastuosa ceremonia típica de los Li. No quiere nada típico porque su novia no es la típica mujer como Yelan Li.

No como su abuela… o la madre de esta.

Sakura sale de los estándares que se podría definir como una mujer Li… y es lo que mas ama de ella.

Toma asiento en la sala de espera nuevamente al ver que su vuelo no sale en otra hora mas. Confirma que son las diez de la noche. Cuando llegue a su destino serán probablemente las cuatro o las cinco de la mañana.

Y entonces estará el problema de encontrar transporte.

Y en eso se le ocurre una brillante idea.

Toma de su teléfono móvil el número correspondiente a la residencia Amid. Gracias a la tecnología por la cobertura internacional. Luego del tercer timbrazo, escucha una voz grave responder el número. Shaoran trastabilla con el idioma de la región pero finalmente logra decir que necesita comunicarse con Amid. Luego de unos minutos eternos en la línea, escucha la voz de su amigo del oriente medio.

–¿Li? – Consulta su reloj de pulsera con el que siempre duerme y su estupor le espanta la resaca del sueño. – ¿Qué pasa? ¿Ocurre algo malo?

–No, nada de gravedad Amid. Solo que he adelantado mi llegada.

¿La adelantaste?

–Necesito un enorme favor. – Explica Shaoran y Amid escucha atrás de la voz de su amigo el sonido de los auto–parlantes del aeropuerto. – Necesito que tengas un coche para mí en el aeropuerto. Creo que llegaré entre las ocho treinta y las diez de la mañana. Pediría un taxi pero no conozco bien el idioma…

No se diga mas –Explica el hombre rápidamente.– Enviaré a Omar mañana temprano. Le daré aviso ahora mismo para que se levante un poco más temprano.

–Gracias. Se que estoy imponiendo muchas molestias.

No es nada Li. Todo se hace con mucho agrado por los Kinomotos.

–¿Cómo está todo? ¿Ya llegaron los dos invitados de honor?

Hiragizawa y Daidouji llegaron sanos y salvos. – Explica Amid – Daidouji llegó primero.

–Me alegra que todo marche bien. Por favor Amid, informa a primera hora a Hiragizawa de mi llegada. Espero llegar primero al campamento… supongo que Sakura está allá.

No. Está pasando la noche aquí en la casa junto a Mitzuki. Pero seguro salen a primera hora al campamento.

–Perfecto. Espero darle la sorpresa de mi llegada en el campamento.

Li, disculpa mi curiosidad… ¿A que viene tú arribo antes de tiempo?

–No puedo contar los detalles por teléfono. Pero creo que a mi llegada, apenas tendremos un día para preparar la ceremonia matrimonial.

¿Cómo? – Pregunta el sujeto no dando crédito a las palabras del chino.

–Tengo que casarme con Sakura en un plazo de dos días, o no podré casarme con ella en mucho tiempo.

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– ¿Señorita Daidouji? – Pregunta Amid aturdido al encontrarse a solas en el patio principal a la joven de ojos azules quien se sobresalta ante su presencia. – Disculpe ¿Le he asustado?

–No esperaba encontrar a nadie despierto a esta hora – Admite la joven de ojos azules manteniendo distancias con el anfitrión. – ¿Qué hace despierto?

–Detalles de último minuto. – Responde el sujeto no dando información sobre lo conversado con Li. Ahí alza la mirada al fondo y dice con una sonrisa. – ¡Vaya! Si pensaba que no dormiríamos, pido algo a las cocinas.

Tomoyo se voltea para notar la figura de Eriol Hiragizawa en pijamas y una bata entreabierta quien se aproxima a ellos lentamente. Esta ocasión no porta sus gafas de montura.

–Disculpen si interrumpo alguna reunión infraganti – Dice el hombre de ojos azules con acidez punzante. Tomoyo se percata de ello y frunce su rostro sintiéndose repentinamente acalorada.

–Nada de eso. Me he encontrado con la señorita Daidouji por casualidad. – Ahí sonríe al hombre – ¿Y usted Hiragizawa?

–Me pareció escuchar unos pasos rápidos en el pasillo. Y luego me he quedado sin ganas de dormir.

–Mil disculpas. La llamada era internacional y me procuraron con prontitud. – Explica Amid. – En realidad Hiragizawa… necesito hablar con usted bien temprano – Dice el hombre observando nervioso al sujeto de mirada azulada. Sin más nada porque quedarse allí, hace una reverencia y dice. – Si me disculpan… pasen buenas noches. – Marchándose rápidamente ante la mirada de ambos japoneses.

–No era mi intención interrumpir nada– Dice Eriol al quedarse a solas con la joven.

–No lo hizo. Como le explicó Amid, nos encontramos aquí de pura casualidad.

– ¿Y usted? ¿Qué le ha quitado el sueño? Porque algo hace usted aquí esta noche.

–Si, en realidad… quien me ha quitado el sueño, ha sido usted Hiragizawa San – Tomando de sorpresa al hombre. – ¿Por qué no me había dicho que usted fue quien me auxilió en el desierto?

–Eso no tiene ningún tipo de relevancia en la vida, Daidouji.

–Por supuesto que si. Usted me ayudó bastante. – Dudando un instante- Probablemente… me salvó la vida.

– ¿Quién se lo ha dicho?

–En realidad, fue esta noche. Precisamente cuando me quedé mirando a la mesa…– Sonrojándose pero no era muy notorio por la poca luz en el lugar. – Era a usted a quien observaba.

Eriol se queda de piedra.

Siente como la presión en su espina dorsal se incrementa.

– ¿Por qué no me lo había dicho?

– ¿Acaso importa? – Replica algo frio pero Tomoyo nota como el sujeto está nervioso.

–Si claro que importa. No se que tiene en mi contra Hiragizawa San, pero puedo asegurarle que no soy la mujer que usted cree. – Explica ella con cortesía y honestidad. – Ese resentimiento que tiene en mi contra no debería de existir porque no soy la persona que usted cree. La que fui hace tantos años. Y por supuesto me siento agradecida y en deuda por haberme auxiliado como lo hizo aquel día. Mitzuki me explicó que me llevaba a sus brazos hasta el jeep. Que procuraba que nada malo me ocurriera y que se notaba inquieto porque no despertaba. También añadió que procuraba calmarle a ella, pues estaba sumamente nerviosa.

Eriol quería que le tragara la tierra.

. –Así que los ojos que pensé que había imaginado, eran los suyos – Concluye la mujer no borrando una tenue sonrisa de sus labios. Incluso estaba en una postura de agradecimiento con sus manos juntas delante de su persona y la cabeza agachada. Acción que sorprende al hombre. – Usted es el misterioso sujeto de ojos azules.

Eriol guarda silencio.

Tomoyo se incorpora ante su silencio y no se siente perturbada por ello: Siempre parecía que Eriol le despreciaba pero sin embargo, la explicación que Kaho Mitzuki le había sacado de la duda de que le odiara.

En realidad estaba lastimado.

Si al menos pudiera recordar que fue lo que pasó entre nosotros, que hiciera que el sujeto me desprecie tanto. O trata de hacerlo”

–Quería darle las gracias.- Continúa Tomooyo en voz alta.- No podía dormir pensando que no se las había dado.

Tomoyo decide retirarse ante la expresión sorprendida del sujeto de ojos azules y su silencio.

Eriol la observa marcharse atónito por lo que había ocurrido: en realidad, ¿Tomoyo no había dormido esperando agradecerle? ¿En realidad no era tan egocéntrica como en su juventud?

¿Podía ser cierto que la mujer había cambiado?

Y ¿Por qué demonios se preocupó tanto por ella aquel día? ¡Bien pudo echarla en el asiento trasero del jeep y haberse marchado con Omar! ¡No quedándosele viendo como un condenado adolescente encaprichado!

Concéntrate. Ya esto acaba Eriol. Luego volverás a tú rutina de vida y no tendrás que verle la cara a esta mujer nunca más. Con los años has aprendido a controlar y disfrazar tus emociones. Con tu atractivo has dominado los sentimientos de las mujeres a tú antojo. ”

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-¿Cómo que postergar el vuelo?

-Al menos por uno o dos días señora – Dice su asistente a ambas mujeres quienes están sentadas en el salón de embajadores del aeropuerto en Roma ante la mirada incrédula de ambas empresarias ante las noticias dichas por el hombre.- El monzón…

-¡Que monzón y monzón! – se exaspera Yelan ante las noticias y no dejando que el sujeto culminara su explicación mientras los cielos de una de las ciudades mas antiguas del mundo oscurecidas y aguas torrenciales cayendo en las mismas.- Si es solo una llovizna.

En aquel momento revienta un trueno que enmudece y hace parpadear las luces del interior del salón.

Una gota se desliza en la nuca de Sonomi Daidouji.

Mientras que Yelan se mantiene inexpresiva a pesar que muchos se paralizaron en sus lugares y otros se sobresaltaron ante el estallido del trueno.

-Señora: volar en estas condiciones es contraproducente. El aparato no se sostendría en los cielos. No es un vuelo de gran escala o aeronave. Es un vuelo menor de aerolínea. Los vientos nos pondrían en grave peligro.

La madre de Shaoran guarda silencio mientras Sonomi avanza hasta ella preocupada de lo que puede suceder ante la obstinación de la malhumorada china sobre sus deseos de viajar en tales condiciones.

-Tienen razón: – Dice Sonomi tratando de hacerle entrar en razón.- Vale mas esperar hasta la mañana… como se desarrolla el clima.

Yelan la observa unos instantes y Sonomi mantiene firmeza en su expresión. Agrega luego de unos breves segundos.- créame: Igual yo deseo impedir esto… pero no a costa de nuestras vidas. – Explica Sonomi. – No quiero que mi hija cargue con esta situación en su conciencia. Y se que tampoco usted quiere a su hijo que manche con sangre su boda, lleguemos a detenerla o no.

Yelan guarda silencio observando a Sonomi y finalmente dice entre dientes.- Tal vez no se percata de la gravedad del asunto: no voy a permitir que mi hijo se case con Tomoyo Daidouji. Sea su hija o no Sonomi. Ella, echará a perder su vida al igual que mi hijo.

-Tal vez sea momento Yelan que deje que su hijo tome sus propias decisiones.

-¿Usted quiere que se casen?

-No. No lo deseo. Pero prefiero al menos sobrevivir y estar para mi hija cuando todo acabe, por encima de perder mi vida en el Mediterráneo por su obstinación.- Sorprendiendo a la china. – No creo que eso es lo que usted quiera. – Agrega.-Tomaremos un taxi, iremos al hotel y descansaremos. Mañana nos comunicamos con el aeropuerto y sabremos si hay vuelos restablecidos. – Explica la mujer con firmeza.- Usted no se irá sin mí y definitivamente no me voy a montar en un avión en este clima.

Ante la falta de respuesta de la matriarca Li, Sonomi toma las riendas del asunto al decir al asistente.- Solicita nuestras maletas. Tomaremos un taxi y pasaremos la noche en un hotel. –Ajustando su abrigo de viaje a su persona.

Ya a solas es Yelan quien dice entre dientes.- Tal vez crea que soy una persona obstinada… o que, la verdad odio a su hija Daidouji.

-No puede odiar a quien no conoce en persona. Hace lo que cree que es mejor para su hijo y para la corporación._ Explica Sonomi – Como yo hago con mi hija. Aunque creo que esto es una exageración. Tomoyo, es obstinada. No tanto como usted pero es terca. Si logra convencer a mi hija que deje de querer casarse con su hijo, estaré mas que sorprendida. Pero comprendo su proceder. Mi hija lo es todo. Es mi heredera y por supuesto, que no quiero que vaya a vivir a China. Cosa que le aseguro que no haría, sino fuera la influencia de su hijo en ella.

Yelan la observa y camina a su lado una vez se les une el asistente de la China.

Mientras espera por el taxi, observa la lluvia implacable que cae en la ciudad italiana. Sus pensamientos están con las palabras de aquella mujer: No tiene porque odiar a quien no conoce pero la sola idea que una mujer pueda dominar de aquella manera a su único hijo varón la saca de sus casillas.

Yelan Li había criado según sus principios, a un hombre dominante y autoritario. No alguien que pudiera ser sonsacado por un par de ojos bonitos y cara atractiva.

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– ¿Qué Shaoran Li llega hoy? – Preguntó Eriol aquella mañana cuando se reúne con Amid y Omar en el patio de la casa.

–No solo eso. Creo que su vuelo llegaba más temprano. Esperaría en el aeropuerto hasta que usted arribe con Omar.

– ¿Por qué no nos dijo nada anoche?

–Quiere que sea una sorpresa para la señorita Kinomoto – Dice Amid hablando bajito. – Se aparecerá de sorpresa al campamento antes de llegar a la casa. Informarle delante de Daidouji, era poner en aviso a Kinomoto. Quiere que sea una sorpresa y he cumplido mi parte.

– ¡Vaya! Pues me permitirá que al menos le acompañe a recogerle con Omar. – Explica Eriol cambiando su semblante totalmente ante las noticias. – Me sorprende de Li. Nunca ha sido tan espontáneo.

–Creo que algo ha pasado, si me permite comentarle…– Dice Amid escoltándole hasta la entrada de la casa y Omar siguiéndoles pasos atrás. – Estaba muy nervioso… – Eriol está mas que curioso. – No lo esperábamos tan temprano.

–Tiene razón. Este no era el día de él arribar.

–Quiere que preparemos las nupcias para menos de cuarenta y ocho horas. – Explica sorprendiendo a Hiragizawa pues su meticuloso amigo nunca deja nada al azar. –Mi abuelo es quien oficiará la ceremonia. Lo pronto es poner a Fátima y las demás mujeres a trabajar con la decoración y la comida. – Explica rápidamente no gustándole tampoco el cambio de planes. – Li me refirió el hecho que, o se casa con ella ahora, o pasará mucho tiempo antes de poder hacerla su esposa.

Y la preocupación de Amid no era mal infundada. Una vez Eriol y Omar arriban al aeropuerto no tardan en dar con el chino quien con apenas un bulto de mano se aproxima a ellos y no puede dejar de saludar a su amigo con un cordial abrazo y a Omar (A quien tuvo la ocasión de conocer un poco en sus anteriores viajes al medio Oriente), con un apretón de manos, cosa que puso al hombre un poco nervioso. El sirviente de la casa de Amid, toma el bulto del varón y los tres proceden a la salida del aeropuerto.

– ¿Qué es lo que pasa? – Pregunta Eriol a su amigo. – No que no me alegre verte, pero…

–Mi madre viene para acá. – Explica Li sorprendiendo al sujeto de ojos azules. – A impedir la boda.

– ¡Le contaste de Sakura!

–No. Viene a buscar a Tomoyo y hacerla desistir que se case conmigo…

–No comprendo. ¿Qué venga a hablar con Tomoyo…

–En el momento que vea que no solo hemos engañado a la Prensa, a Sonomi Daidouji y a mi familia, se que pondrá impedimento entonces para que me case con Sakura. Una de mis condiciones para casarme con Sakura era el hecho que la mantendría lejos de todo lo que implica ser un Li y eso es incluso, estar en la boca de los medios de prensa. Mi madre hará todo en sus manos para no solo lograr que Sakura desista de la ceremonia sino de convencerla para que postergue el compromiso.

– ¿Y no crees que es lo mejor? – Pregunta Eriol sorprendiendo a Li – Vamos amigo: me agrada Sakura… de verdad que si. Es una chica muy linda. Pero tal vez, tú madre tenga razón de posponer la ceremonia.

– ¿Qué quieres decir?

–Quiero decir que desde un principio te dije que era un poco precipitado. Ahora no solo te casarás con ella en menos de dos días, arruinando los planes de unos días después y adicional a eso, tienes una carrera contra el tiempo y contra tú madre quien cree que te casarás con otra y no con Sakura Kinomoto a quien ni siquiera conoce.

–Oye, estás de un humor un tanto especial hoy – Comenta Li no dando crédito a las palabras de su amigo.– Eres mi padrino de nupcias y estás comportándote como si fueras la voz de la poderosa Yelan Li… ¿No comenzarás a utilizar abanicos de mano a lo próximo? – añade con voz burlona.

–Solo te digo lo que estoy analizando de todo esto. –Explica Eriol– Si tienes que casarte a toda prisa porque tú madre no aprobará tu selección de esposa, entonces Sakura y tú no deberían de casarse.

Li le observa fríamente y sorprendido ante sus palabras. A lo próximo entra al vehículo conducido por Omar y dice.– Gracias por tú apoyo Hiragizawa…

–Solo te doy un sano consejo.

–No. Solo descargas tú frustración conmigo. – Explica – Porque no estás enamorado … creo que nunca lo has estado y eso te hace decir cosas tan hirientes como estas… solo quería que asistieras a uno de los momentos mas importantes de mi vida …. Porque eres mi amigo. Pero si tanto te molesta verme casar con Sakura, entonces mejor será que te abstengas de asistir.

Eriol lo observa fríamente, ambos ocupando sus asientos en el jeep y ninguno dijo nada en todo el trayecto al campamento.

Pero para buena fortuna o mala suerte, ni Eriol, o Yelan Li ni Sonomi Daidouji, tendrían mano en lo que pasaría que evitaría las nupcias.

Y resultarían ser las próximas cuarenta y ocho horas mas largas en la vida de todos…

Pero más aun, en la vida de Eriol y del propio Amid.

––––––––––––––––––– Continuará.

Comentarios de la autora: Felizmente traigo ante ustedes el capitulo 7 de esta historia. Es muy probable que solo falten cinco o seis capítulos para la culminación pero los próximos dos, serán muy intensos. Gracias por la paciencia de todos – en especial de mi beta, Nodoka Chan – En esperar la actualización de esta historia. Pensamientos asesinos (un par me entenderán) me tuvieron un poco distanciada de la escritura y adicional el trabajo me tenía secuestrada. Ya a partir de este capitulo, las actualizaciones continuarán siendo semanales hasta la culminación de la historia. Espero que aun sigan leyendo.

Comentarios, dudas o tomatazos, no duden en dejármelos.

Feliz día

Crys.