Capitulo 6. Flores del Desierto

Extrañas Coincidencias”

Historia Inédita no 2.

Por Crystal.

Basado en los personajes de CCS by Clamp. Hago esto sin fines de lucro y solo como entretenimiento.

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Capitulo 6.- Flores del Desierto

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Los ojos azules divisan a la distancia a sus dos amigos quienes se mantienen lejos de ella, llamándoles a la distancia.

-¡Ya voy!- Grita Tomoyo pero su voz no es escuchada. Observa sus manos para verlas cubiertas de sortijas y brazaletes como Fátima viste. -¡Sakura! ¡Shaoran!

Los ve avanzar, alejándose de ella y agarrados de la mano. Aunque camina a toda velocidad termina quedando a una distancia considerable de sus amigos. Y como le grita “Espérenme”, los ve distanciarse más de ella.

Incluso apura su paso, corriendo pero llegando a tropezar y caer de bruces contra la arena caliente.

Levanta su mirada para notar el sol inclemente que le llega a cegar. Cuando parpadea nota que no está en el desierto sino en la habitación de la casa de Amid. Durmiendo en la cama.

Se incorpora lentamente sintiéndose aturdida por el sueño. Luego siente una similitud a la soledad: tanta soledad como la reflejada en el sueño al perseguir a Sakura y a Li y no alcanzarles.

Es la vida que le espera una vez sus amigos se casen y vayan a tomar residencia a Hong Kong. Quedándose sola en Japón y recibiendo la visita de la pareja de esposos Li, o ella visitándoles esporádicamente en China.

-¡Buenos días! – Dice Fátima avanzando ágilmente por la habitación hasta llegar a su persona y una de las sirvientas de la casa acompañándole con un bulto en las manos.- ¿Descansaste bien?

Atrás de ellas entra Sarah quien la ayuda inmediatamente a incorporarse y comienza a arreglar su cama.

-Tuve un sueño…

-Tienes esa expresión confusa en tú rostro: lo que significa que fue un sueño muy interesante. – Explica la muchacha señalando a otra joven que le acompaña que trabaja en la casa y quien extiende el paquete delante de Tomoyo.- Adelante… es para ti.

-¿Qué es esto?

-Es un traje típico de aquí. Le pedí a una de las muchachas de la casa que fuera con mi costurera y trajera una de las vestimentas que supuestamente es para mi guardarropa pero puedo prescindir de el. Es un regalo para ti.

-¿Para mí?

-Si, así lo podrás usar en la noche de fogatas en el campamento.

Tomoyo la observa sorprendida mientras recibe el paquete y lo abre encima de la cama recién arreglada por Sarah.- Fátima… no, no podría…

-¿Por qué no?

Tomoyo no sabe que decir mientras observa la pieza y la labor de costura: el conjunto enterizo lo conforma un tejido en color celeste con detalles que dan brillo y un estampado parecido a rombos de diversos tonos azulados. El tope es ancho pero entalla en las partes adecuadas formado por una falda estrecha pero Tomoyo ve unos pantalones largos de lino color celeste claro y unas zapatillas de cristales de tono blanco y azules de diversas tonalidades. La pañoleta de la cabeza es de un tono celeste tornasol y tiene un precioso sujetador de cristales que la ajusta a su cabeza.

-¡Dios Santo! ¡Es precioso!

-No es como el traje que le regalamos mi hermano y yo a Sakura – Admite la muchacha.- Sakura tiene varias prendas muy parecidas a esta y no dudo que las use.

-¿Las use?

-En la fogata. El hecho que me dieran permiso siempre y cuando vaya acompañada de Amid me tiene entusiasmada… ¡Pasaré la noche en el desierto! Y con personas que no son mis parientes…

-Recuerda que es un secreto – Dice Tomoyo observando a su nueva amiga y a las señoras que las atienden. – Fue el acuerdo que tú primo llegara con su pariente ¿No?

-Estoy demasiado emocionada… ¡Ah te enseñaré unos bailes! – Dice Fátima no importándole las advertencias del Tomoyo, tomándole por las manos y se levantan comenzando a zarandear al ritmo imaginario que dirige la adolescente con sus movimientos.- Así no…- Dice Fátima tomando las caderas de Tomoyo y dirigiéndolas en el ritmo. – Es así…- Moviéndose con agilidad al ritmo de su paso.

-Bailas fantástico.

-Somos educadas en los bailes desde nuestra tierna infancia, por nuestras madres. Mamá me enseñó muchos ritmos. Mi tías también. Solo se hace delante de parientes de confianza y delante de otras mujeres. – Dice Fátima entusiasmada y Tomoyo se le une a sus ánimos. – Bailaremos al ritmo… ¿Qué te parece?

-¿Habrán músicos en la fogata?

-Muchos saben los ritmos… te apuesto a que casi todas las noches en el campamento hay dos o tres personas que tocan…. – Replica la muchacha. En aquel momento Sarah las interrumpe diciendo algo rápidamente que Tomoyo no comprende. – Dice Sarah que se te hace tarde para ir a cabalgar con Amid y el extranjero.

Tomoyo asiente no con muchos ánimos. Eriol Hiragizawa es un enigma para su persona. A pesar que hay momentos desde que los presentaron que se comporta de manera cortés y civilizada su expresión es mas bien de precaución a su persona si la comparamos con las expresiones con que éste se dirige a Sakura.

Pero con ella es un tanto diferente

Aunque no le pierde un segundo de la atención cuando cenan o comparten con Amid, Sakura y Fátima.

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-¿Mi- Madre? – Pregunta Shaoran al intercomunicador a su asistente en el moderno complejo de oficinas de Empresas Li en el centro de Tokio.

-Así es señor – Replica el sujeto a través de intercomunicador. -¿Le hago esperar?

-No, no – Dice Li sorprendido ante aquella visita sorpresa de la autora de sus días y sin preaviso. Incorporándose y colocándose la chaqueta (Que se había quitado para proceder a almorzar en la tranquilidad de su despacho)- Hazle pasar. – Se incorpora limpiando sus labios y espera a su madre a un lado de su escritorio.

-Muy bien señor.

Shaoran Li contrario a muchos ejecutivos mantiene desde que iniciara su relación con Sakura a un asistente ejecutivo del género masculino y es que un roce que tuvo Sakura con su anterior asistente (una jovencita), lo tuvo en el borde de cancelar a la mujer por el bien de su relación. Esa jovencita demostró luego que Sakura comenzara a visitarle y éste tuviera detalles con ella, a mostrar su interés mas que claro en el ejecutivo incluso ofreciéndosele sin escrúpulos ahí mismo en su oficina.

Sakura y la jovencita tuvieron sus intercambios de palabras y Shaoran decidió dejarlo por la paz, solicitando la transferencia de la joven a otras empresas Li de menor rango en la ciudad japonesa y contratar un asistente masculino para evitar problemas. Y todo ha obrado para bien pues el sujeto ha demostrado cualidades favorecedoras y para saber aceptar su capacidad ante la enorme carga de trabajo que es equilibrar las agendas del joven ejecutivo, las múltiples salidas incluso fuera del país y hasta yendo a su lado en algunos de esos viajes.

 

La mujer alta y presuntuosa, finalmente entra observando a su alrededor y luego se aproxima a la figura de su hijo con un donaire autoritario y firme. No muestra sonrisa en su rostro pero sus expresivos ojos habían cambiado de la indiferencia a la calidez al aproximarse a su hijo menor a quien besa en la frente ante la presencia del joven asistente de su descendiente y del asistente mismo de la Señora Li.

Shaoran con una seña despide a su asistente y éste lo deja a solas acompañado de su madre y del asistente de ésta.

-¿Y esta sorpresa?

-Estaba pensando en ti… mucho en estos días – Dice Yelan sentándose en la silla que le ofreciera su descendiente e igual le hace una seña al asistente para que tome asiento, pero declina y se mantiene de pie a un lado de la amplia oficina.

-¿Puedo ofrecerle un café…? ¿Té, tal vez?

-Podrías ofrecerme la tranquilidad que merezco y me dijeras que los rumores de la prensa son falsos. Que no pretendes casarte con la Heredera Daidouji.

Shaoran se detiene en seco y borra su sonrisa. Se inclina contra su escritorio y no puede evitar al suspirar revelar.- Con que es eso. ¿De eso se trata su visita a Japón? Pudiste preguntarme por teléfono.

-Tienes que comprender que tienes a todo el Consejo preocupado. A mi me tienes preocupada… un matrimonio con esa jovencita es completamente absurdo…

-¿Absurdo? ¿Absurdo, dices? – Replica el sujeto perdiendo un poco la paciencia que tenía y el buen humor desde la noche anterior que hablara con Sakura. Ya en dos días se marchaba a Túnez para celebrar sus bodas. -¿Qué tiene de malo? ¿El hecho que haya elegido yo a mi esposa? ¿Qué no cumple con los estándares de los abuelos? ¿O tus estándares?

-Es la única hija Daidouji. – Dice Yelan mostrando su preocupación y la firmeza en su preocupación. –Su madre no tiene más hijos… Sonomi Daidouji no tiene esposo. Esa joven es la única que dirigirá la empresa al faltar su progenitora. Tu matrimonio está destinado al fracaso en estas condiciones.

-No. Lo que a ti te preocupa es que por primera vez tengo control de mi vida. – Replica Shaoran con firmeza callando a su madre de repente y atrayendo una expresión de perplejidad departe del asistente de ésta.- Que no tienes que ver en nada de esto… que por primera vez en mi vida, voy a elegir lo que a mi me conviene.

-Aunque te caigas de bruces contra el suelo… ¿Es eso Xiao Lang? – Refuta la mujer mientras su voz es suave como la seda. – Estás siendo desprevenido, totalmente irracional, impulsivo y estúpido.

-No le permito que me…

-¿Qué cosa? ¿Qué diga la verdad? Quieres entrar a un matrimonio que es completamente absurdo y no funcionará. Que está destinado al fracaso… y quieres que me pare a un lado y permita que eso ocurra.

-Si embargo le ha dado veracidad a lo que la prensa dice… no ha analizado lo que pueda yo decirle.

-¿Qué mas queda por decir? El asunto es que tengo que enterarme por la prensa y dejar la situación por sentado porque de otra forma no me entero de nada. Ni tus hermanas tienen información de lo que haces. – Negando con su cabeza ante un inevitable silencio que cae entre ambos.- Siempre has sido mi orgullo y el hecho que cometas estos errores…

-No madre. Errores han sido el darle a la prensa la información de mi relación. – Dice Shaoran enderezándose y sacando unos documentos de su escritorio.- Hay información en los diarios que solamente alguien muy cercano a la familia puede manejar. Incluso el hecho que no aprueba mi relación con Tomoyo Daidouji. Si no puedo tener confidencialidad dentro de mi propia familia ¿Cree que voy a revelar otros detalles que al final no les concierne mas que a mi prometida a mi?

-Estás siendo muy testarudo.

-No madre. Estoy siendo un hombre: Un hombre que toma sus propias decisiones. Un hombre que usted supo criar siempre en el camino correcto. ¿Acaso no puede confiar en mí esta ocasión para elegir una mujer no solo digna para mí sino también para lo que acarrea ser un Li una vez nos enlacemos en matrimonio?

Yelan guarda silencio unos momentos para luego incorporarse y decir con voz tenue pero cargada de contradicción. – Estás cometiendo un error.

-Al menos será mi error- Replica el sujeto lleno de seguridad. Lamenta en verdad no poder confiar en su madre y sobre la verdad acerca de la mujer que desposará en pocos días. Pero el hecho que ni en su propia familia (o más allegados), pueda confiar sobre el nombre verdadero de su futura esposa o su ubicación para que la prensa no la asediara incluso en aquel recóndito pero exótico lugar como es Túnez.

Yelan no dice mas nada y se acerca a su hijo tocando un instante su mejilla y dando un beso en su frente como hiciera cuando era un niño pequeño. Shaoran la observa marcharse del despacho y su asistente cerrar la puerta detrás de ella.

Se encaminan a los ascensores con determinación y una vez ingresa a ello, busca en su bolso su teléfono móvil y escucha que le responden. – No sirvió de nada… iré a Túnez a hablar personalmente a enfrentar a Daidouji. Si mi hijo no quiere escuchar razones, ella tendrá que hacerlo. Tengo unas cuantas cosas que hacer antes de salir y lo haré en dos días. Y Sonomi Daidouji me acompañará. – Colgando la llamada.

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Shaoran se queda aun de pie, tenso observando la puerta por donde ha salido su madre y un presentimiento se posa irremediablemente en su persona. Aturdido por aquel sentimiento, toma el teléfono comunicándose con su asistente y dice.- Recuerdas esa reservación que hiciste para mi…

-¿Si señor?

-Llama a la aerolínea y cambia la fecha – Explica el hombre preocupado. – Parto esta misma noche.

-De acuerdo señor

No tiene equipaje armado pero no cree que importe mucho. Una maleta con lo indispensable será suficiente para dirigirse a Túnez y finalmente desposar a Sakura.

Ya cuando vuelva con ella a Japón los medios no estarán enterados y será una sorpresa.

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Tomoyo cabalga al lado de Amid y al otro lado suyo, se encuentra Hiragizawa mientras son seguidos a la distancia por un pequeño grupo de guardaespaldas. Para montar Tomoyo no tiene dificultades pues como le había explicado a los hombres, tomó clases de equitación cuando era muy pequeña, sorprendiendo a los hombres cuando se desafían los tres para saltar un tronco que hay caído en el medio del campo haciéndolo los tres con sorprendente agilidad y ganando la admiración de los otros.

-Esto es bellísimo Amid. – Opina Tomoyo con un suspiro yendo en el corcel de Fátima. Eriol va en un corcel de color café oscuro mientras su anfitrión va en el suyo. – Es una bella propiedad.

-Mi abuelo la compró cuando decidió finalmente asentarse pero antes de eso, había venido aquí cuando era pequeño y había quedado prendado de ella.

-¿Qué es eso allí? –Pregunta Eriol señalando al noroeste donde se ve una columna de humo.

-Una fogata. Seguro un campamento de una tribu que sigue la ruta. – Responde Amid pero no muy seguro de ello: Era extraño ver a un campamento tan cerca de las propiedades de la familia. Inseguro de aquello añade.- Será mejor que volvamos a la casa… – Dando la vuelta a su corcel y adelantándose hasta el convoy de seguridad que le resguarda. Tomoyo y Eriol se quedan detrás.

-¿Tienes una idea exacta de cuando llegará Li? – Pregunta Tomoyo al quedarse a solas con el sujeto de mirada azulada esperando limar un poco la aspereza que él parece mostrarle.

-Solo me refirió que sería en los próximos días. Supongo que llegará en la fecha pautada.

-¿Desde cuando eres amigo de él?

-Desde años ya. – Responde el sujeto mientras ejerce control de su corcel y no observa a la mujer que va a su lado: va pendiente en el camino y la expresión de preocupación en el rostro del anfitrión. – Cuando hicimos la maestría juntos… y antes de eso… ya perdí la cuenta.

-Es invaluable un nivel de amistad como el que ustedes tienen – Refiere la joven pensativa. – Sakura y yo hemos sido amigas toda nuestra vida.

-Incluso siendo de estratos sociales completamente diferentes. Es sorprendente que su amistad durase tanto.

-¿A que te refieres?

-Vamos Tomoyo “Daidouji” – Aquella forma de decir su apellido hizo que la joven frunciera su rostro.- Su apellido es conocido en esferas sociales muy lejos de los Kinomotos. Me pregunto más en las cosas en común que puede tener Sakura siendo tan encantadora como es, con alguien como los Daidouji.

Tomoyo siente que su rostro enrojece furiosamente y no sabe si adjudicarlo a la temperatura del desierto tunecino o las implicaciones en las palabras del hombre que cabalga a su lado.

Sin embargo Tomoyo no le replica a su comentario.

Él sonríe ampliamente para añadir.-La verdad las mujeres como usted Daidouji son encantadoras y seductoras incluso para sus amigas de escasos recursos: las maravillan con la sensación de la “Princesa” que lo tiene todo en la vida… coches caros, vida ilimitada… dinero por doquier. Amistades de igual alcurnia y similares en su popularidad.

-Se equivoca… no soy de ese tipo de persona. – Finalmente expone la mujer.

-Entonces ¿Me da a entender que usted es de las mujeres que a pesar de tener una fortuna infinita se involucraría con un don nadie? Con un hombre con menos recursos y menos apariencia que usted… – La observa al rostro con desafío. – Verla aquí, montando a caballo acompañado de un hombre que heredará una enorme fortuna y no lo encuentra una pizca atractivo… ¿A quien trata de engañar?

– ¿Qué está hablando?

-De nuestro anfitrión. Es más que claro que usted le interesa… – Dice con cierta frialdad disfrazada de desinterés. – Podrá ganar no solo una enorme fortuna, sino volverse una cabeza de familia del oriente.

-Estás equivocado. Amid no me interesa de esa forma…

-¿Acaso no me dirá que siempre le han gustado ese tipo de hombre?

-Claro que no. Si hubiera sido así ¿No crees que le habría encontrado interés en Shaoran? Es guapo y rico. Sin embargo, se lo presenté a mi mejor amiga. No me interesa ese tipo de hombre. Creo en el amor por encima de todo… incluso del dinero. Y no me conoces para asegurar lo contrario.

-El asunto es Daidouji que si te conozco…- Replica el sujeto con una sonrisa confianzuda y socarrona. Sus ojos azules oscuros observan a Tomoyo con interés y ella le observa nerviosa.

-¿A que te refieres?

-Nos conocemos Daidouji Tomoyo – Refiere Eriol dando breves vueltas alrededor del corcel que la muchacha monta y manteniendo la distancia y la mirada en su rostro pues Tomoyo voltea su figura sosteniendo su mirada. – No de aquí… de mucho antes… mucho tiempo atrás.

-¿Ah si?

-Si. Y lo que me hiciste no te lo perdonaré… – Replica borrando su expresión mientras el rostro perturbado de la muchacha va transformándose mientras avanza con su revelación.- Y el hecho que no te acuerdes afianza mas mi decisión.

-¿Decisión? ¿Qué decisión es esa? – Pregunta ella observando ya con el rostro preocupado por sus palabras y la mirada de decisión en su rostro apuesto incluso con aquella expresión de triunfo.

-De hacer en el tiempo que nos queda juntos pagar por todo el dolor que me ocasionaste…

-Oye… disculpa – Replica ella nerviosa deteniendo su caballo.- Pero… pero no se de que hablas… ¿Cuándo yo…

-¡Vamos Señorita Daidouji! – Le interrumpe con furia contenida. Están tan atrás de la distancia de Amid (quien los observa quedarse atrás y conversar por lo que devuelve su corcel hasta el par). – Haga memoria…. Después de todo, nadie mas la podrá ayudar… solo tú yo sabemos lo que pasó aunque no lo recuerdes… y disfrutaré en verdad estos días, recordándote lo que me hiciste… poco a poco…

-¿Por qué se han quedado tan atrás? – Pregunta Amid al acercarse a ellos y observa por un instante los rostros de ambos.- ¿Ocurre algo malo?

-No. Nada. – Replica Eriol observando al sujeto y cambia su semblante totalmente al dirigirse al hombre. – Creo que las ganas de seguir cabalgando le han mermado a nuestra acompañante.

Tomoyo lo escucha hablarle a Amid de una manera totalmente diferente al que lo ha hecho con ella y lo observa perpleja.

-¿Es eso cierto Tomoyo?

-Creo que si – Replica la muchacha tratando de recuperar el hilo de sus pensamientos al añadir,- Quedé con Sakura en hablar sobre unos detalles de la boda… será mejor que me adelante…

-¿Acaso no quieres que te acompañemos?

-No. No. – Dice ella apurada buscando nerviosa de alejarse de las palabras hirientes del guapo hombre de mirada azulada.- Disfruten ustedes del paisaje… ya hablaremos luego – Dando la orden a su corcel que avance mientras acelera su paso mientras los hombres se quedan detrás acompañados de lo de seguridad.

-¿Qué es lo que ha pasado? Ella no estaba así.

-Ya la escuchaste: quedó con Sakura en coordinar algo. – Observando la expresión de preocupación del sujeto añade con una tenue sonrisa.- Vamos, la veremos en la casa mas tarde…

-Si. Es cierto. En cierta forma ha sido mejor que ella se devuelva. – viéndole cabalgar de regreso a la casa y volviéndose a donde se encuentra el campamento a kilometro de distancia.

-¿Ocurre algo malo, cierto?

-Si. Tengo que ir a inspeccionar ese campamento. Esa parte pertenece aun al terreno de mis parientes y es un tanto extraño ver asentamientos desconocidos dentro de otros terrenos. – Dudando un segundo – Si quieres, puedes volver a la casa.

-No. Iré contigo. No tengo problemas con ello.

-¿Estás seguro?

-Si, si. – Replica el hombre curioso; Amid asiente y le hace una seña a los hombres del vehículo los cuales se devuelven a sus pasos con dirección al asentamiento.

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Para fortuna de Tomoyo, se encontró con Omar en la casa y por lo que le solicitó de manera cortés que la llevara a donde estaba Sakura. Precisamente el hombre dijo que la chica estaba en la casa, buscándole. Sin perder más tiempo, buscó en el interior de la casa hasta dar con ella en el patio interno y no duda en relatarle la conversación más temprano con el amigo de Shaoran Li.

-¿Y dice que te conoce? – Pregunta Sakura compartiendo con Fátima y Tomoyo un plato lleno de dátiles. – ¿Esas fueron sus exactas palabras?

-Efectivamente. – Dice Tomoyo mostrándose seria pero Sakura nota también en su expresión algo de perplejidad y duda ante lo ocurrido.- No recuerdo de donde puedo conocerle.

-No para que te trate así – Reafirma Sakura sorprendida ante las palabras dichas por el joven de mirada azulada.- Eriol jamás se ha dirigido a mí de esa forma. Y compartí con él…

-Por conversaciones electrónicas Sakura. Jamás cara a cara.

La chica de ojos verdes guarda silencio.

-De cualquier forma, no comprendo porque me dice que le ocasioné dolor…. No había escuchado de Eriol Hiragizawa hasta este momento… – Ahí Sakura la observa con perplejidad. – Es en serio.

-Se que puedes estar hablando en serio Tomoyo. Tampoco recuerdo alguna vez a alguien llamado así. Y tomamos toda la primaria y preparatoria juntas.

-Excepto la universidad.

-¿Será de ahí que le conoces?

Tomoyo guarda silencio por unos momentos y sus amigas callan. Luego de unos instantes niega con su rostro diciendo.- No, no me acuerdo.

-Tal vez alguien que conociste solo de pasada… -Opina Fátima. – En lo personal creo que es un poco egocéntrico. No te da mas detalles pero tampoco te da una oportunidad de disculparte.

-Si es como dice… que le arruiné la vida.

-Ya puede ser que esté exagerando – Replica Sakura observando el rostro apenado de la chica de ojos azules ¡Si ha conocido a Tomoyo toda su vida y no es capaz de lastimar a nadie! – Pero yo procuraría tratar de conseguir más información, incluso disculparte.

-Pero no sabría porque lo estoy haciendo, Sakura. – Dice la chica dudando un instante.- Dijo tantas cosas hirientes que… que no se que pensar.

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Aquella noche, Sakura, Tomoyo y Fátima recorren con la chica de ojos verdes los alrededores del campamento. El sol se había ocultado una hora atrás pero terminaban de hacer el recorrido mientras eran iluminados por los postes del tendido eléctrico de la zona, alimentados por generadores colocados en lugares específicos.

El campamento estaba iluminado también por varias fogatas encendidas al azar. En una de ellas hay parrillas para colocar asados y envases para cocinar; en otros simplemente los hombres, se reunían con sus mujeres y los niños mientras contaban historias a las cuales prestan atención.

Tomoyo y Fátima ambas con velos observan a su alrededor maravilladas.

Sakura lleva un sombrerito de safari que usa prácticamente todo el día para cubrirse del sol y lleva unos pantalones que llegan hasta las pantorrillas con una camisa anudada en su cintura.

Fujitaka se aproxima hasta las muchachas quienes sonríen con las anécdotas de su amiga. Ofrece una bebida las cuales agradecen al hombre.

-Es un placer que ya te sientas mejor Tomoyo – Refiere Fujitaka con su usual gentileza hacía los demás. – Sonomi jamás nos perdonaría si te ocurriera algo.

-Estoy contenta de estar aquí. – Declara observando el ambiente festivo en el campamento. – Siempre soñé con visitar este lugar de el cual se han enamorado.

-Estas personas son sumamente amables.- Refiere Fujitaka – Nos han hecho sentir este sitio un hogar.- Ahí observando un jeep que se aproxima al campamento y añade.- Por fin llegaron.

-¿Quiénes? – Pregunta Tomoyo viendo a Fujitaka aproximarse al vehículo.

-¿Quiénes mas? El pesado de Touya y Mitzuki. – Añade adelantándose con Tomoyo y Fátima hasta darle alcance a su padre quien parece decirle algo a Touya y éste permanece con una expresión indiferente mientras Kaho Mitzuki se aproxima con el rostro arrebolado por lo que dejan ver la iluminación del lugar. Cruza caminos con las chicas. – ¿Kaho? ¿Ocurre algo…?

-No… nada… solo el insoportable de Kinomoto siendo tan amable como siempre – Replica la muchacha observando mas adelante a los músicos y divisa al visitante de los Kinomoto de mirada azulada. –Voy por un trago…- Alejándose de las muchachas al ver al Profesor Kinomoto y su hijo darles alcance.

-¡Hermano! ¿Qué le hiciste a Kaho? – Pregunta Sakura y su hermano le observa de manera indiferente sin responderle nada. Fátima y Tomoyo se quedan en silencio observando a la mujer de ojos verdes reclamarle a su hermano – Como siempre esparciendo tu “buen humor” ¿No es así hermano?

-No me molestes…

-¡Te molesto si me da la gana! Tú siempre de encantador- Añade haciendo ademanes de exageración con sus manos – … a quien se te cruce en el camino. ¡Te advierto que Mitzuki hace un enorme favor yendo al pueblo a buscarte! Sino fuera por ella, no podrías participar en las festividades… ¡No entiendo porque se ofrece en irte a buscar si terminarán discutiendo!

-¿Ya terminaste? – Pregunta Touya sin una pizca de incomodidad por los reproches emitidos por su hermana a lo que ella va a replicar y el sujeto sin inmutarse se aleja de ellas.

-¡Ese Touya! Nunca cambiará.

-Tú hermano me produce miedo Sakura…- Murmura Fátima aferrada del brazo de Tomoyo. – La manera que mira a las personas.

-Deberías verlo en la clínica. – Replica la chica de ojos verdes.- Parece otra persona. Es dulce con los niños… muy comprensivo con las madres…- negando con su cabeza. – Si sigue con esa actitud, nunca conseguirá novia.

Las chicas observan al mayor de los Kinomoto dialogando con uno de los sujetos de Japón que trabajan junto a su padre y su hermana mientras los demás se organizan alrededor de la fogata y uno de ellos les ofrece de tomar a lo que el varón acepta.

-¡Mira Sakura! – Dice Fátima entusiasmada.- ¡Ahí están mi primo y los músicos! – Observando al sujeto de mirada oscura intercambiar palabras con los músicos y como le ofrecen los instrumentos. – ¡Va a tocar!

-¿Tú primo?

-Es un excelente intérprete de las músicas tradicionales – Dice Fátima toda entusiasmada.- Cuando estaba mas pequeño siempre tocaba instrumentos…

Efectivamente toma de la mano a Sakura y a Tomoyo y avanzan hasta donde está el individuo intercambiando palabras con los sujetos. Al ver a las chicas aproximarse les sonríe a todas.

-¡Di que vas a tocar con ellos! – Súplica Fátima con mucho ánimo y entusiasmo.

-Efectivamente… Si nos honras con una de tus danzas…

-¿Aquí? ¿Será apropiado? – Pregunta ella nerviosa pero con los ojos centelleantes.

-Claro. Estoy aquí para cuidarte.- Ahí observa a Tomoyo y a Sakura.- No se preocupen que nadie las molestara. – Lanzando una mirada a un extremo donde se observa dos guardaespaldas de la casa de los primos. Tomoyo observa que están vestidos como el resto de los miembros del campamento pero con armas cortas en sus cinturas.- ¿Les has enseñado los pasos a las señoritas?

-¡Así es! Toca algo – Replica Fátima toda contenta y arrastra a dos nerviosas muchachas a una distancia de los demás miembros del lugar. Tomoyo vestida de pantalones bombachos y un tope de mangas con encajes, bastante tradicional de la zona y con su velo en la cabeza. Sakura con su vestimenta de pantalones y camisilla que usa en las excavaciones. Las miradas comenzaron a dirigirse al grupo mientras los músicos comenzaban a tocar hasta alcanzar el ritmo deseado.

Amid se ocupaba de los tambores cortos observando a las muchachas delante de ellos.

Touya, su padre, incluso Kaho y Eriol son los últimos en aproximarse mientras las tres muchachas y dos de las esposas de los excavadores se aproximan por igual preguntando si pueden unirse al baile.

Fátima dice que si con un asentamiento de cabeza.

Cuando los instrumentos finalmente toman un ritmo sincronizado Fátima es la primera en moverse junto con las demás mujeres de Túnez. Tomoyo y Sakura las observan mientras una a la otra se hace señas que empiecen pero no se atreven.

Finalmente Sakura sale adelante. Sus pies se mueven de la misma forma de Fátima y las demás mujeres. Tomoyo observa en silencio mientras su mejor amiga va tomando el ritmo y levanta sus manos moviéndolas arriba y luego a los lados mientras sus caderas se mueven de la misma forma y los brazaletes de hierro de las mujeres mientras los de oro de Fátima le aportan un ritmo centelleante al compás de los instrumentos de los músicos y los aplausos de los demás miembros del campamento que cantan.

Finalmente Tomoyo comienza a seguirles el paso a las primeras mujeres y luego de un instante se mueve menos ágil pero lo bastante versátil para llamar la atención de los hombres y las cinco son acompañadas por los aplausos y los gritos de entusiasmo de los lugareños.

El ritmo se acelera y puede observarse que a pesar de que la temperatura de noche es muy fresca, el calor por el ritmo y las danzas se adueñan del lugar. Kaho al igual que el Profesor Kinomoto, brindan aplausos a las chicas mientras Touya de brazos cruzados se mantiene a una prudente distancia.

Pero sus ojos inalterables.

Por el otro lado el sujeto de tez más pálida de todos, observa con particular atención a la chica de ojos azules portando velo.

Sus movimientos son algo torpes considerando a las demás bailarinas, incluso a Fátima pero no puede dejar de ver la expresión de júbilo que enciende su rostro y sus labios curvados en una sonrisa de entusiasmo.

Aquella sonrisa que no ha cambiado con el paso del tiempo.

Y que decir que la ropa de Túnez no es tan reveladora pero la chica en aquellas prendas se ve muy atractiva y el hecho de portar un velo que cubre gran parte de su melena, le da un aire misterioso que ha sabido encajar a la perfección con los aires orientales del territorio.

Su expresión se endurece al observar que Tomoyo dirige sus miradas primero a los Kinomoto y no puede evitar como Touya le alza una ceja perspicazmente pero luego toma de las manos a Kaho Mitzuki halándola para que se una a los bailes. Y aunque la muchacha resiste, finalmente con la ayuda de Fátima, se une a las danzas de las mujeres.

Pero quien tiene una sonrisa de embelesamiento es Amid. A pesar de que las mujeres danzan alrededor de la hoguera la mirada del sujeto no deja de estar enlazada en la figura de la chica Daidouji quien a pesar de sus atenciones, no parece observarle a él directamente: danza alrededor dando vueltas con el resto de las mujeres y finalmente cuando el ritmo comienza a ceder, terminan de bailar todas juntas trayendo la atención de los miembros del campamento quienes terminan estallando en aplausos, incluso el reacio hermano mayor de Sakura.

-¡Estuvo magnifico! –dice Fujitaka aplaudiendo y aproximándose a su hija y sus amigas. Dice algo en el lenguaje de la zona trayendo breves palabras de las demás mujeres. – ¡Vaya que se han adaptado bien a la cultura! – Guardando su cámara y añade.- He hecho un video…

-Todo es Fátima papá – Dice Sakura. – Se ha empeñado en enseñarnos.

-Pues yo quiero seguir aprendiendo – Dice Kaho entusiasmada observando alrededor.- Esta danza es muy divertida.

-Esos son los pasos sencillos – Replica Sakura- Hay otros mas complicados. ¡Tomoyo: lo has hecho muy bien!

-Fátima me mostró unos pasos más temprano… pero temía tropezar cuando el ritmo aceleró.- en aquel momento escucha a los músicos y dice – ¿No pensarán tocar de nuevo?

Las mujeres a su alrededor sonrieron y la expresión de Amid hacia ellas fue bastante clara, en especial para la chica de ojos azules: sus ojos oscuros brillan de curiosidad y entusiasmado por las celebraciones. Su mirada no se despega de ella a pesar que Sakura y Fátima continúan hablando, ella no les presta atención.

¿Acaso tiene razón Hiragizawa?” Pregunta la chica de ojos azules en sus pensamientos analizando la sonrisa del sujeto que será el heredero de la familia de Fátima cuando su abuelo fallezca. “¿Le intereso a ese hombre…? ¡No! No puedo ni siquiera pensar eso… ¡no podría…!” Sintiéndose repentinamente sofocada.

Entonces observando a un lado del lugar observa el sujeto de ojos azules con una sonrisa pícara levantando su vaso con vino que la mayoría en el lugar consumen.

Y aquella sonrisa no sabe porque pero le provoca un nudo en su estómago.

Cuando Sakura la hala para seguir bailando es que ella despierta de sus pensamientos tomando las manos de Sakura y Fátima para hacer una danza alrededor de la hoguera principal aquella noche mientras los demás aplauden ante el nuevo ritmo que interpretan los músicos.

Piensa en las palabras dichas por Eriol mas temprano: solo tú yo sabemos lo que pasó aunque no lo recuerdes… y disfrutaré en verdad estos días, recordándote lo que me hiciste… poco a poco…

Solo sabe que no recuerda de lo que Eriol se refiere y decírselo podría u ofenderlo aun más. O tal vez ganar su disculpa. El asunto es que tiene que hablar con él y mientras mas pronto mejor.

No sabe el porque le molestaba que un hombre desconocido para ella, le guardase tanto rencor. Pero a pesar que habló que le hirió en el pasado, no sabe cuando en exactitud ocurrió aquello.

Solo que estaba muy segura que aquel sujeto no sabía quien era ella en verdad en el presente.

Y quería que le diera la oportunidad de demostrárselo.

—————— Continuará.