Capitulo 4. El Misterio de Ojos Azules

Extrañas Coincidencias”

Historia Inédita no 2.

Por Crystal.

Basado en los personajes de CCS by Clamp. Hago esto sin fines de lucro y solo como entretenimiento.

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Capitulo 4. El misterio de ojos Azules.

Despierta por el llanto incesante de un pequeño a la distancia. Siente cierto fresco contrario al calor abrazante que la hizo perder el conocimiento. Abre los ojos lentamente para ver en el techo un ventilador oxidado que da vueltas lentamente. Observa a su alrededor para ver si reconoce el lugar, pero no es así: ve a un lado un archivo viejo y desvencijado. A pocos pasos, un escritorio de madera y una computadora de escritorio que tiene un monitor de tubo. Es un modelo bastante viejo. Trata de incorporarse para notar que tiene una intravenosa a un lado y un tubito que viaja hasta su antebrazo. Extrañada observa a su alrededor para observar afiches de partes diferentes del cuerpo humano.

Está en una camilla, no en una cama. Aquella era una sala de observación y nota los biombos que la separan un poco de la puerta de entrada la cual por cierto en aquel instante, es abierta y ve un tope de cabeza cuyos cabellos negros se encuentran peinados al descuido. Escucha unas voces hablar bien bajito y probablemente en árabe, porque no comprende nada de lo que dicen. Solo cuando uno de ellos sale a su visibilidad con una carpeta en sus manos y la estudia con atención es que reconoce a la persona, y comienza a sentir un poco de tranquilidad.

Pareciera como si presintiera que se encuentra bajo observación porque su mirada se desvía rápidamente a la camilla del lugar y la expresión de sorpresa y alivio no se hacen esperar.

-Vaya forma de venir a visitarme. – Dice por todo saludo decidiendo abrazar a la joven a su cuidado con ternura y lentitud.

-Touya – Dice ella aliviada que es un rostro familiar y al fin sabrá donde se encuentra.

El sujeto vestido con una bata de mangas cortas color blanco, camisa blanca y pantalones vaqueros se separa por un momento de ella y comienza hacer revisiones de rutina, revisar su presión, revisar la reacción de sus pupilas.

-No es necesario…estoy bien.

-Eso veo. Fuera de la deshidratación normal. – Responde el sujeto observándole desde su altura. – Debería recomendar reposo absoluto… es más, incluso pasar la noche aquí…

-¡Ay no por favor!

-Pero… – Apuntándole con el dedo – Si sigues mis indicaciones y te quedas hasta terminar la intravenosa, podrás volver a la casa del jeque.

Tomoyo sonríe afirmativamente. Luego de observarse mutuamente unos segundos ella es quien dice.- Te ves bien. Pensé que cuando no volviste a Tokio, que no volvería a verte. Y aquí estás… en Túnez.

-Debería de mantenerte aislada y encerrada por un buen par de días- Acusa Touya levantando el dedo en el rostro de Tomoyo mientras sonríe divertida: parece un “padre reprochando a sus vástagos” – No solo decides dar un paseo por el desierto, sino que también le presentas al Gaki ese a mi hermana.

-Touya… ¿Sigues molesto? Se casarán en pocos días y aun sigues enojado.

-¡Claro que debo de estar enojado! ¿Sabes lo que me ha dicho esa cabezotas!? Que una vez la noticia se haga pública se irá a vivir a China con ese tipo. – Añade con una mueca de hastío.

-¿Qué esperabas? Se van a casar… se supone que ella debe de ir adonde vive su esposo… ¿No?

-No está en edad de casarse- Murmura con un encantador puchero.

Tomoyo no puede evitar soltar una carcajada (aunque la acción le da dolor)- Ouch… Touya… Ella tiene más de veinte años. No es una niña.

-Yo tengo treinta y tantos. Y no me ves corriendo a casarme y tener hijos.

-Porque amas tú vida sedentaria y soltera. Te encanta tener a las mujeres suspirando tras tuyo y sin ningún compromiso – Añade la chica de ojos azules viendo como la expresión de Touya cambia del enojo hasta el aturdimiento total.

-¿Cómo demonios sabes eso?

-¿Sabes la cantidad de chicas que veíamos llorar por ti durante los años de primaria de nosotras y preparatoria? Todas querían que te presentemos a una que otra amiga. ¡Cuantos corazones rompías! En aquel momento sabía perfectamente que la mujer que lograra atraparte, tenía que ser alguien sumamente especial.

-JA JA JA, que graciosa – Replica el hombre observándole sin una pizca de humor. – Da las gracias a Dios que Mitzuki san te encontró cuando lo hizo.

-¿Mitzuki San?

El hombre asiente.

-Pero yo… Pensaba…

-¿Si? – Pregunta Touya revisando los codos de la chica y dice.- Tienes unos raspones bien serios. Te voy a recomendar una loción de aloe y unos calmantes para el dolor. En dos o tres días manteniéndolas tapadas en el día y descubiertas a la hora de dormir, se curarán sin problemas. Incluso no creo que te dejen una marca las de las cara. Ahora bien las de los antebrazos, son otra cosa. Mantenlas cubiertas en todo momento, en especial cuando vayas a jugar al desierto – Añade a modo de broma.- Le diré a Sakura que te coloque un gps.

Tomoyo se encuentra aturdida por sus palabras que no sonríe a su broma y Touya tampoco se da cuenta de ello por estar revisando el expediente y el conteo de la intravenosa. Sin embargo, la joven llena de inquietud finalmente pregunta.-¿Mitzuki San fue la que me encontró?

-Ella te trajo inconsciente. – Cuenta Touya ahí llenando una planilla a pocos pies de la chica que aun permanece en camilla.- Y te espera. Tuvimos que darle un té porque pensamos que se desmayaría de la preocupación.

-¿En serio? – Pregunta Tomoyo observando a sus piernas. Pero no preguntaba de la condición de nervios de Mitzuki-San, sino el hecho que por un instante tuvo la impresión que Kaho no fue la persona que la encontró en el desierto.

Recuerda cuando subió a aquella montaña de arena buscando con su mirada la dirección a tomar para el campamento: admite que fue muy caprichosa al pensar que podía en verdad guiarse sola por el desierto. Fue una acción estúpida que casi le cuesta la vida.

Y ahora… ¿En serio Kaho la había encontrado?

Recordaba como se deslizó por la pendiente de arena y recuerda la sensación de quemazón de la arena en su piel.

Y después que dejó de dar vueltas, vio unos profundos y sorprendidos ojos marinos que le devolvían la mirada.

Y el aroma a colonia masculina.

¿Lo había imaginado todo?

¡Imposible!

-¿Estás seguro…- Atrayendo la mirada oscura del sujeto – Es decir… – Viéndose algo inquieta – … Que Mitzuki San fue la que me ayudó?

Levanta las cejas perspicazmente antes de responderle y finalmente cuando lo hace dice- Solo digo lo que se: Mitzuki San te trajo inconsciente, con todos esos raspones en tus codos y tus mejillas. Te he curado y ahora descansa hasta que se termine la intravenosa. – señalando el contenedor que cuelga a un lado de la camilla. – Vendré a verte en un rato… – Ahí saliendo de la habitación y dejando a la joven en un extraño sentimiento de confusión.

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Ya al caer la tarde y acompañada de Mitzuki quien conduce el jeep, Tomoyo se dirige a la casa del jeque. –Lo juro: Si te hubiera pasado algo mas grave los Kinomotos me matan. – Murmura entre dientes- No se que estaba pensando cuando permití que salieras a buscar el campamento.

Tomoyo permanece pensativa y en silencio, sujetando sus codos los cuales se encuentran vendados con sumo cuidado. Los calmantes que Touya le proporcionara, le mantenían con poco dolor de cuerpo pero no sabia que podía ocurrir mas tarde cuando el efecto pasara.

-¿Crees que te quedarán marcas? – Pregunta Kaho atrayendo sus pensamientos. Ella observa de reojo los codos vendados.

-No lo se. Touya me ha dicho que las de la cara no… desaparecerán en un par de días. – Negando con su rostro.- Creo que poco importa ahora mismo ¿No? Al menos estoy viva.

-¡Vaya! Siempre hemos tenido accidentes menores en las excavaciones y es normal que tengamos una que otra cicatriz.

-Touya me ha recomendado un remedio en base a aloe. Incluso me lo ha obsequiado.

-Es muy considerado de su parte- Afirma Kaho. –Hace un trabajo estupendo en la policlínica.

-No lo vi anoche en la casa del Jeque.

-No vive cerca del campamento y tampoco en la casa del jeque para aparecer allí cuando quiere. Cuando cae la noche los guardias del jeque no se fían de los visitantes fuera de las horas del día. Encuentran a algún desconocido en la propiedad y tiene sus días (o mas bien, sus minutos), contados.

-¿Bromeas? ¿Son tan estrictos?

-Al menos por sus últimos descendientes. Hay tribus iguales a las del jeque que envidian su buena suerte y harían lo que fuera por incluso secuestrar a uno de sus parientes para pedir rescate.

-¿En serio?

-Hay clanes que se dedican a eso. Si. Se secuestran unos con otros a cambio de oro. Tienes que tener mucho cuidado cuando pasees también por la ciudad y el mercado… hay mucho contrabando. Buscan a turistas ingenuos a los cuales venderles incluso objetos valiosos y arqueológicos pero también mucha mercadería de mala calidad. –Entonces la observa bostezar y dice- Debes de estar muy cansada.

-Mas bien, creo que son los calmantes que me diera Touya. Tengo un poco de sueño.

-Bueno Sakura seguro ya está en la casa del Jeque y debe de estar mortificada… – Ahí observando a la entrada de la casa. – Ahí esta…

Tomoyo observa adelante donde puede divisar a su amiga quien avanza por delante de Amid y su hermana Fátima, quienes también han salido de la casa. Rápidamente se mueve hasta el vehículo que aun no se detiene por completo y dice. – Cuando Omar me ha contado lo que ha pasado… ¡Creí que me moría!

-Estoy bien Sakura – Responde su amiga dándole unas suaves palmaditas por encima de su abrazo. – Solo fue un accidente.

-¿Cómo te sientes Tomoyo? –Pregunta Amid con preocupación y a su lado Fátima observa sus codos vendados.

-Por lo pronto cansada- Admite ella no evitando bostezar y disculparse. – Lo siento. Lo que me ha dado Touya ha sido muy fuerte…

-Vamos, te llevaremos a tu habitación, Sarah te preparara un baño e irás directo a la cama… olvida la cena de esta noche con el amigo de Shaoran.

-Es cierto… llegaba hoy – Admite Tomoyo despidiéndose de Kaho quien se queda conversando con Amid.. Es ayudada por Sakura de un lado y Fátima del otro que se mantiene callada No vuelve su mirada detrás cuando añade -Creo que casi la mato del susto… ¡Pobre mujer!

-Fue poco lo que ha sentido en el día de hoy. Cuando Omar nos contó lo que había ocurrido, quisimos morirnos… a mi padre le bajó el azúcar de solo pensar que tendría que explicarle a Sonomi.

-¿Omar? ¿Cómo se ha enterado?

-¿No lo sabes? Omar llegó hasta ustedes una vez auxilió a Kaho con el problema del radiador sobrecalentado… – viéndola bostezar. – Dios estáis hecha un desastre. Tu madre no creería en el estado que te encuentras. – Viendo incluso que todavía tiene un poco de arena en el pelo- Creo que te hará bien un baño de pies a cabezas…

-Creo que tienes razón. Estoy hecha un calamidad- Admite la chica de ojos azules observándole avergonzada. – A propósito Sakura: No he podido hablar con mamá… Quería hacerlo desde el campamento… ¿Crees que será posible?

-Creo que Amid tiene una computadora en su despacho con Internet. Pero se lo pedirás en la mañana y antes que nos marchemos al campamento. No planeo quitarte mis ojos de encima Tomoyo… ¿Cómo fue que terminaste sobre la montaña de arena?

-No… no se decirte- Dudando contarle sobre su alucinación con el sujeto de profundos ojos azules… porque luego de pensarlo y bastante, no tenia dudas que se tratara de un hombre. –Creo que me distraje en mis pensamientos y termine saliéndome del camino. Cuando volví a retomarlo, ya estaba en el camino pero sobre aquella enorme montaña de arena.

-Suerte que todo lo que tienes son raspones Tomoyo. He sabido de personas que han sido mordidas por criaturas del desierto y no sobreviven.

-O al menos, si viven jamás vuelven a ser las mismas- Opina Fátima quien se había mantenido callada todo aquel tiempo. – No sabes la suerte que tienes- dice la amable chica.

“Si, muy suertuda” Replica ella por sus adentros. “Pero… ¿Quién es él? ¿El hombre que me encontró…? ¿En serio será producto de mi imaginación?”

Al arribar al segundo piso un sujeto de profunda mirada azulada observa con firmeza y semi escondido desde una de las columnas cerca de su habitación. Había pasado parte del día durmiendo y ahora, cuando se dispone a recorrer calmadamente la casa por lo menos hasta la hora de la cena, ha visto llegar a Tomoyo Daidouji.

Al menos camina” refiere Eriol viendo como Fátima y Sakura la ayudan caminar hasta que ingresan a una habitación y cierran la puerta tras ellas. La imagen de Tomoyo cayendo de aquella montaña de arena, estuvo presente en su mente hasta que cayó profundamente dormido.

Pero lo único que la ducha pareciera no haber borrado de su mente, fue el aroma de su perfume apenas perceptible.

Y la imagen de aquella intensa mirada azul violáceo cuando separó sus parpados. Aquellos ojos que le analizaban sorprendidas y luego con aquel brillo que recuerda de años atrás.

Y con los recuerdos del pasado, vuelve la indignación a dominar su presente y sus pensamientos.

No, Eriol. Que la hayas tenido en tus brazos en esta ocasión fue una mala pasada del destino… tienes que demostrarle… tienes que demostrarte a ti mismo que estas listo para pagar su desplante con la misma moneda. Porque tal vez seamos adultos, y tal vez fue mucho años atrás… pero lo cierto que lo que hizo, no estuvo bien y le demostraras que no todo en la vida se consigue con un rostro bonito”

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-Me alegra que te encuentres bien – Dice nuevamente Sakura mas tarde viendo a su amiga sumergida en la enorme bañera de la habitación que se encuentra incluso con pétalos de rosa. Ya Fátima se había retirado al igual y Sarah se encuentra en la otra habitación preparando su ropa de aquella noche. – No sabes el susto que nos has dado a todos…

-Ya estoy bien, solo que un poco acalorada.

-El sol del desierto puede hacer eso en ti. Creo que incluso estás un poco bronceada… – Señalando el tabique de su nariz. – Es un alivio que solo podamos contar entre tus síntomas, la deshidratación… y los raspones que tienes, será lo único que te quede de esta experiencia. Pero si volverás a casa con un lindo bronceado del desierto… deberás ponerte un bloqueador mas fuerte…

-Hablando de volver a casa… ¿Acaso Touya no tiene planeado volver a Japón?

Sakura medita por unos segundos y responde – Lo dudo mucho. Touya, al igual que nosotros, ha encontrado una sensación de “hogar” aquí, ayudando a los necesitados. Incluso ha conseguido que el jeque aporte bastante a ese pequeño hospital que con otros médicos de buena voluntad mantienen. Las personas de esta zona, no tienen posibilidades de enviar a los enfermos a la capital o a los pocos hospitales del estado que hay. En un principio, era increíble… Touya si vino aquí fue a visitarnos y cuando el tiempo se agotaba para volver a Tokio, nos anunciaba que se queda en Túnez.

-¿A poco será culpa de alguna mujer?

-Las mujeres de aquí no se vinculan con extranjeros… les tienen prohibido y los matrimonios en su mayoría son arreglados. Tienen mucha influencia de la cultura islámica. Mira por ejemplo Fátima y Amid. Fátima ha estudiado porque su padre y madre así lo han decidido, pero tienen esperanza de que ella y Amid se casen, para preservar la fortuna en la familia. Las mujeres de la casa no se relacionan tan abiertamente con los hombres y tampoco comparten la mesa con el Jeque y los invitados. – Sonríe Sakura- Mira anoche: El jeque no estaba pero si Fátima, Amid y su madre. Y eso es porque estaba papá presente.

-¿A poco son tan estrictos?

-Ellos no son tan estrictos como cien años atrás. Se puede decir que han avanzado un poco – Tomando un peine a pocos pasos y desenredando la cabellera mojada de su amiga que aún se encuentra en el interior de la bañera.- Por el otro lado, los médicos que laboran en la clínica que son japoneses son dos solamente y uno de ellos es Touya. El resto son enfermeras locales. Así que dudo mucho que sea por una chica… no Tomoyo, Touya tuvo un cambio de espíritu al venir aquí. Son del tipo de persona que sin tener más que un pan, lo parten a la mitad y se lo ofrecen a los invitados. Los que trabajan en la excavación son personas amables y gentiles… las mujeres a veces llegan al lugar cargando cestas de comida y bebida y terminamos teniendo fiestas alrededor de la fogata. Esta ciudad es mágica. Este país es sorprendente.

-Cuando me hablaste de este lugar, pensé que estaría pasando las noches también en el campamento.

-Así lo pensaba yo también, pero papá pensó que Sonomi le daría un infarto si se enteraba que su hija dormiría en casas de campaña.

-Creo que lo que mas le ha molestado a mamá es el hecho que los medios dicen que me caso con Shaoran Li. Lo de dormir en tiendas de campaña en el medio del desierto, ocupa un último lugar en la lista de prioridades.

-Debí de decirte que le contarás a Sonomi la verdad Tomoyo. – Replica la joven de ojos verdes apenada – Creo que te he traído problemas con ella.

-No te preocupes por eso. Para cuando vuelva a Tokio, seguro la noticia de tu boda con Shaoran será ya de dominio público y solo tendré que disculparme con ella por nunca haberle aclarado la verdad.

-¿Por qué? ¿Acaso ella no aprueba a Shaoran?

-No para mi – Sonríe su amiga con simpatía jugando entre sus dedos con uno de los pétalos que se le ha pegado en el torso. – No cree que sea conveniente para una “Daidouji”

-Eres la única Daidouji.

-Exacto. Teme que si me casara con Shaoran, tendría que ir a vivir a China… alejarme de ella.

-¿Aun Sonomí no supera esto, Tomoyo?

-Parece que no. Incluso me la puso bien difícil para poder venir aquí. Incluso le dije que viniera conmigo… así no habría secretos para ella. Se enteraría de todo… ¿No?

-Y no ha aceptado.

Tomoyo niega con una cabezadita. – Por lo que parece, en la mente de Sonomi Daidouji no cabe la posibilidad que su única hija piense casarse e irse a vivir fuera de Tokio- Hundiéndose un instante en el agua fresca y sonriéndole tenuemente a su amiga- ¿Te imaginas que llegue a enamorarme de este lugar como ustedes y decida no volver a Tokio?

-¡No le harías eso a Sonomi!

Sonriendo divertida añade- Me conoces bien… no. No le haría eso a mamá. Pero si quiero conocer este lugar… al menos pasar una noche en el campamento Sakura… – Sonriendo tenuemente.- tú no pasas todas las noches aquí ¿Cierto?

-Para nada…

-¡Vamos Sakura! Toda la experiencia que tienes tú aquí en Túnez… es mi condición – Arrancando una carcajada de su amiga.

-Bueno, lo haremos así. Tal vez cuando llegue Shaoran y podamos ir con Eriol…

-¿Ya viste al amigo de Shaoran?

-Si. Estuvo en el campamento con Omar.

Con una expresión de completa desilusión añade con dramatismo – ¡Incluso conoce el campamento primero que yo! No es justo.

-¡Anda! Vamos… mañana si te sientes bien, iras al campamento. Encargarle a Mitzuki venga por ti temprano.

-Ella también duerme allí…

-No. Ella toma el jeep y se va a un departamento que tiene cerca de la ciudad. A pocas cuadras de la Clínica Rural donde Touya sirve.

-¿En serio?

-No le gusta mucho la vida en el campamento. Tomando en cuenta que yo duermo con Papá, no se veía seguro que ella y yo durmiéramos solas en una tienda. Y tomando en cuenta que no es pariente de nosotros, tampoco se ve correcto en los ojos de los lugareños.

-No me dijiste que el lugar era tan peligroso.

-No es tan peligroso… bueno excepto por los saqueadores pero no son de aquí. Son en su mayoría, extranjeros. No respetan las costumbres del oriente con respecto a los muertos, la santidad de lo antiguo o en el respeto a las mujeres… no dudan en atacar a una mujer. Pero tampoco se veía correcto que ella durmiera en una tienda sola o conmigo y papá… así que gestionó una habitación encima de un salón de te. Ella es muy feliz con su independencia y dice que no se ve volviendo a Tokio muy pronto tampoco.

-Vaya… todos han quedado enamorados de este lugar… excepto tú… tu vas a vivir a Hong Kong con Li.

Sonrojándose le responde – Lo se… yo también me lo encontraba increíble. Incluso sabes que un tiempo atrás, la vida de una relación o el matrimonio, era lo último en mis planes… – sonriendo sutilmente – pero ahora…

-Ahora no puedes vivir sin él…

-Lo que pueden hacer un par de ojos intensos y expresivos… eso es lo que mas me atrajo de Shaoran…

-¿En serio?

-Así es.

-Pensé que había sido lo que describiste una vez como “Trasero de acero” – Logrando que su amiga soltase una carcajada.- Incluso creo que recuerdo que dijiste que su trasero te recordaba la obra “El David” de Miguel ángel.

-¡Por Dios Tomoyo!

-¡Es la vedad! Lo dijiste una vez.

-Bueno, puede ser que lo haya dicho. ¡Pero promete que no revelarás esto a Shaoran! Me moriría de la pena…

-No te aseguro nada Sakura – Dice Tomoyo de manera traviesa. – Puede que lo olvide solo con la pijamada en el campamento… a la luz de la fogata…

-Hecho. Pero no puedo creer que haya dicho eso.

-¿Puede ser? Recuerdo que estábamos en mi casa, en una reunión que hice aquel día alrededor de la piscina y estábamos en bañadores… Li estaba en traje de baño.

-¡Basta Tomoyo! – dice Sakura ya totalmente sonrojada. – De acuerdo… digamos que lo dije… y tienes razón… pude haberlo dicho.

Tomoyo se ríe y su amiga le acompaña. Luego de reírse hasta más no poder Sakura dice.- Espero poder verte en esta misma situación: Enamorada de alguien especial.

-Bueno no será muy pronto. No tengo a nadie ahora mismo en perspectiva.

-Bueno, el destino tiene formas de jugar con nosotros. – Dudando un instante- hablando de las cualidades físicas: ¿Qué opinas de tú anfitrión?

-¿Quién?

-Amid por supuesto. Cuando llegué aquí y supo lo que había ocurrido estaba muy preocupado. Has ocasionado una buena impresión en él. – Dice con una mirada significativa sobre los ojos azules de su amiga.

-¿Eh…? ¿Qué dices Sakura?

-Que le agradas… mucho.

-¿Desde cuando eres mas perceptiva que yo? – Replica atónita y no pudiendo evitar un ligero rubor en sus mejillas mientras su amiga sonríe pícaramente. – Vamos Sakura: no estés inventando cosas.

-No estoy inventando nada. – Replica su amiga de ojos verdes mojando su rostro con el agua de flores de la tina.- Es verdad… Amid parece muy interesado en ti.

-¿Crees que necesito un novio?

-Solo quiero verte tan feliz como estoy yo.

-¿Aun cuando Shaoran y tú están separados? Es decir, la distancia.

-Creo que la distancia afianza lo que sentimos el uno por el otro. Nos comunicamos por correo electrónico y a veces cuando la señal es buena, tenemos video conferencias… y sabemos que una vez nos casemos, nada y nadie nos separará.

-¿Cómo puedes estar tan segura que Shaoran es el indicado?

-Tú estabas más segura que yo de ello. – Responde Sakura observándole interrogante. – ¿Qué te pasa?

-Nada. No me pasa nada… creo que es lo agotada que estoy. La aventura de hoy fue muy intensa.

-Si, ¿Quién lo diria? La que era un magneto para los desastres en nuestra infancia era yo. Pareciera que cambiamos de lugar- Dice Sakura incorporándose.- Bueno te dejo descansar. Pide a Sarah que te suban la cena esta noche y comerás tranquila. Ya mañana vendrá Mitzuki por ti para llevarte al campamento… – Dice su amiga.- Buenas noches…

-Buenas noches Sakura – Se despide Tomoyo procurando una vez su amiga se retira salir de la tina y envolver su figura en una toalla.

¡Vaya que había sido un día de aventuras como dice la menor de los Kinomoto! ¡Nunca le había pasado algo como aquello! Y tiene suerte de estar viva…

-Esos ojos…- Murmura mientras se seca el pelo con otra toalla. Sus pensamientos van a sus recuerdos borrosos de cuando finalmente dejó de rodar por la arena caliente y cayó en algo suave. Aquellos ojos azules. Cerró sus ojos un instante, capturado por sus sentidos la intensidad de su mirada índigo… estaba segura que los ojos de quien la auxilió eran azules.- No estoy segura que haya sido Miztuki…- sacudiendo su cabeza y añade- ¿Y si fue un producto de mi imaginación? ¿En realidad existe ese hombre…? – Suspira. – Esos ojos…

Despierta de sus pensamientos tormentosos y sus vagos recuerdos cuando Sarah ingresa al cuarto de baño y en un inglés tosco, le dice que ya puede ir a vestirse y que le tiene algo de comer. Tomoyo asiente, agradeciendo la gentileza de la mujer que usa velo.

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-¡Sakura! – dice una voz desde el descanso del primer piso mientras la mujer termina de descender las escaleras.

-Hola Hiragizawa-San.

-Te dije que me llamaras Eriol… – Dice el sujeto con una encantadora sonrisa esperándole hasta que termina de bajar las escaleras- Después de todo, seremos primos… lejanos pero primos al fin y al cabo. ¿Cómo está tu amiga?

-Se encuentra mejor. La dejé justo cuando Sarah le colocaba algo de cenar a disposición.

-Espero que su accidente no haya sido grave.

-Nada de gravedad por suerte. Solo unos raspones aquí y allá. – Refiere la ojiverde caminando hasta el centro del patio interior y tomando asiento: Eriol así mismo lo hace. – Mañana estará como nueva.

-Eso espero. No podemos ensombrecer el evento con una muerte.

-¡Eso no! No se que haría si algo le pasara a Tomoyo-Chan.

-Me sorprende que ustedes sean amigas…- Refiere Eriol atrayendo una mirada inquisidora departe de la chica de ojos verdes y sonríe con amabilidad.- Es decir, tú en Túnez… ella en Tokio.

-No siempre fue así. Éramos inseparables desde pequeñas. Y Tomoyo es una buena persona. Muy gentil y cordial. Se gana a todos con solo conocerla por unos minutos.

-¿Es eso cierto? – Replica el sujeto con un tono de voz incrédulo. – Bueno, creo que tendremos tiempo de conocernos entonces…

Sakura sonríe y en ese momento Amid se aproxima a ellos diciéndoles.- Sakura… ¿Cómo está Tomoyo?

Amid ya había conocido a Eriol mas temprano aquel día, incluso antes de enterarse del accidente de la joven Daidouji, así que las presentaciones no eran necesarias.

-Está bien, pero lamento mucho no poder quedarme esta noche a cenar Amid. Tengo que volver al campamento.

-¿En serio? – Pregunta Eriol sorprendido.

-Salí tan de repente que he dejado muchas cosas sin completar. Me iba a quedar si lo de Tomoyo era mas serio, pero ella solo necesita descansar.

-Es una lástima – Dice Amid con un acento especial que provoca que Eriol le observara suspicazmente. –Fátima y yo contábamos con tenerlas a ambas en la cena.

-Lo siento Amid. Pero tengo que ir con papá y contarle como está Tomoyo. No quiero que se me adelante y le diga algo a Sonomi. Se puede atrever a tomar el primer avión y llevarla con ella.

Amid asiente comprensivo y observando al otro invitado dice.- Espero que si me permitas el honor de acompañarme a mi y a mi padre y al bisabuelo a cenar- Sonríe con cortesía. – Fátima no puede estar con nosotros dado que Sakura y su amiga no pueden acompañarnos.

-Será un placer- Dice Eriol agradecido de la invitación y añade volteándose a Sakura.- Por cierto… – Extrayendo algo de su bolsillo.- Shaoran me alcanzó en el aeropuerto para entregarme esto – Mostrándole una caja cuadrada mediana con un listón verde que lo sella.- Creo que es para ti.

-¿Para mi? ¿Shaoran envió algo contigo?

Encogiéndose de hombros añade con una sonrisa pícara. – Nada es suficiente para su bella prometida. Tienes una suerte de casarte con uno de los hombres más poderosos del oriente Sakura.

-¡Gracias por traerlo! No lo esperaba – Dice con cortesía y una tenue sonrisa la chica. – Aunque nada me hará mas feliz que cuando Shaoran y yo estemos finalmente juntos.

Eriol asiente comprendiendo sus palabras: Sakura desde que finalmente se vieron cara a cara en el campamento, pudo constatar las palabras de su mejor amigo y pariente distante que es tal cual la describieron; Sakura pudo ganar con facilidad su agrado apenas con minutos de tratar con ella. Aunque claro, no pudo hablar bastante y como debía ser, porque fue informada casi de inmediato del incidente de su amiga y salió sin perder mucho tiempo a la casa que se encuentran en estos momentos, y se ha quedado todo ese tiempo, hasta poder constatar que su amiga se encuentra a salvo tal como le aseguró Omar que solo la vio inconsciente y con algunos raspones.

Sakura Kinomoto era una persona leal, considerada, humilde y sencilla por lo que pudo darse cuenta.

Su amigo tenía toda la suerte del mundo de haber elegido como prometida y futura esposa a una chica como ella.

————————- Hong Kong, China.

La mujer de cabellos negros, rostro pálido y finas facciones podría engañar a cualquiera, de solo pensarse que tiene cinco hijos ya adultos y ha sabido criarles con cualidades como la integridad, responsabilidad, diligencia y seriedad y aun conserva rasgos jóvenes que le hacen lucir atractiva e imponente ante los demás.

Para el resto de la sociedad Yelan Li, había cumplido su deber como madre y mentora.

Sin embargo, Yelan Li en estos momentos no era feliz.

Los reportes provenientes de Japón no eran para nada optimistas. Su único hijo varón no contesta sus llamadas y por supuesto, sus planes de boda con Daidouji Tomoyo, una mujer de posición acomodada y ventajosa era algo para celebrar en el mundo del oriente.

Yelan Li no sonríe. Observa los reportes y páginas principales de los diarios serios y sensacionalistas colocándolos uno sobre los otros: todos los Diarios del oriente indicaban lo mismo y la participación de su hijo en las principales noticias no era algo para alegrarse.

El compromiso de un magnate de un país con otro directivo corporativo de otra nación, no era motivo de celebración.

En el mundo de los ricos, así como en el mundo de los menos privilegiados (Sí así pudiéramos definirles), había reglas.

Y su hijo Xiao Lang tanto como esa chica Daidouji, habían rotos todas y cada una de ellas.

Un magnate corporativo de China no podía casarse con una heredera corporativa del Japón.

Sus vidas son totalmente cargadas de responsabilidades y exigencias. Sus vidas, serían paralelas y al mismo tiempo distanciadas.

El matrimonio estaba destinado al fracaso.

Nunca funcionaría.

La muchacha es bonita. Sin un solo escándalo social en su haber y no había estado casada. Pudiera aceptar un desliz romántico con ella, que ellos fueran amantes activos incluso se pasaría por alto en el siglo veintiuno.

¿Pero casarse? Estaba fuera de toda lógica.

-¿Mandó a llamar Señora? – Dice un hombre delante de ella hablándole con humildad.

-Si, prepara mi jet privado – Replica ella con un tono de voz que no da espacio a réplica. – Viajaré a Tokio mañana temprano. Y que esto quede solo entre nosotros. Le diré al capitán mi destino cuando arribe al aeropuerto.

-¿Señora? –Pregunta aturdido por su decisión. ¿Yelan Li saldría del país? ¿Sin decirle a nadie? ¿Ni a sus hijos o a su sobrina?

Asintió en silencio sin esperar respuesta de parte de su señora: esperar una explicación de Yelan Li era tan imposible como que se sacara la lotería sin jugar en ella. Y así en silencio, se retira de la habitación dejando a la mujer sumida en sus pensamientos.

———————– Continuará.

Comentarios de la autora: UF Me ha costado trabajo actualizar esta semana. Pensaba que lo podría haber hecho el miércoles pasado, pero la verdad la carga de responsabilidades en mi trabajo se han multiplicado de tal forma que escribir solo lo estoy pudiendo hacer una o dos horas en la noche, y eso es donde el sueño no me vence. Gracias a Nodoka Chan quien ha tenido la amabilidad de servirme de beta en esta historia y gracias a todos ustedes por comprender mis inconvenientes para publicar y aun así, siguen esperando mis entregas ¡Son lo máximo! Como pudieron darse cuenta la pobre Tomoyo cree que su encuentro con Eriol en el desierto fue un producto de su imaginación… ¿Acaso descubrirá la verdad cuando se vean al día siguiente? ¿Qué pasara entonces? ¿Seguirá el rencoroso sujeto aun empecinado en hacerle pagar a Daidouji su desplante? ¿Qué pasara con Yelan Li? ¿Acaso desafiara a su hijo en Japón? ¡Solo falta esperar la próxima actualización!

Ya saben que comentarios, dudas, Tomatazos… a Eri kun o uno parecido – tantas admiradoras que tiene y ya me estoy preocupando ^^’ Soy bastante celosa 😛 – a mis correos.

¡Hasta el próximo Capitulo!

Crys.