Capitulo 2. En Tierras Desconocidas

Extrañas confusiones”

Historia Inédita no 2.

Por Crystal.

Basado en los personajes de CCS by Clamp. Hago esto sin fines de lucro y solo como entretenimiento.

*************

Tomoyo Daidouji, considerará una fortuna dar con un hombre como Eriol Hiragizawa y en el lugar mas inusual de todos. Desconociendo que años atrás si se conocían pero ella no lo recuerda como alguien “importante” de su vida. En el pasado, lastimado por la mujer que era antes la chica de ojos azules, Eriol pondrá a prueba la frase “Ojo Por Ojo”, pero ¿Es posible que las cosas no les salgan a ninguno de los dos como ellos lo planearon?

*-*-*-*-*-*-*-*-*

Capitulo 2. En Tierras Desconocidas.

El cambio de horario hizo que Tomoyo durmiera casi todo el viaje y luego que hiciera escalas constantemente y luego de ocho horas de viaje, finalmente dormitó algo antes de aterrizar en Kazajstán. Media hora mas tarde, abordara un vuelo que la llevaba hasta Roma, Italia y esperando en el aeropuerto, se comunicaba con Sakura para informarle de la hora en punto que estaría en el aeropuerto de Túnez, según su itinerario. Luego de esto, fue informada que tenían que esperar un tiempo mas de lo debido pues el avión que tomaría tenía un desperfecto por lo que pondrían a otro a la disposición de ella y los demás pasajeros.

Tensa por este cambio de horas, espera nerviosa para finalmente abordar un vuelo comercial que la llevaba hasta el Medio Oriente. Fue poco lo que durmió hasta que comenzara a divisar la enorme tierra que se desplegaba miles de pies mas abajo, cuando el aire estaba despejado y las nubes permitían divisar la tierra que se encuentra bien distanciada. Era una zona bastante árida y desde aquella altura es notable.

En un principio cuando Sakura le dijera luego de graduarse que iba a aquel inhóspito y por supuesto conflictiva zona árabe, había tenido sus dudas.

Sakura era muy torpe en toda su infancia y en su juventud, aunque se destacara en deportes, y la sola imagen de Sakura en un país desconocido, en un idioma y culturas totalmente diferentes le puso los nervios de punta.

¿Qué decir de Sonomi Daidouji? Puso el grito al cielo y el hecho que ella estaría con su padre, renombrado Arqueólogo y Antropólogo, Fujitaka Kinomoto, no calmaba su ansiedad al imaginarse a la pequeña de Nadeshiko, en tierras lejanas y a la merced de terroristas. Luego de un tiempo, sorprende a todos no sabiendo solamente defenderse y sobrevivir en una cultura y país tan opuesto al suyo, sino también destacándose con sus propios logros, a la par de los de su padre.

Tomoyo había llevado sus dos maletas llenas de ropa, libros, y por supuesto su ordenador portátil en caso que necesitara resolver algo rápido desde Túnez. Aunque no lo creía pues su madre sabía mantener el control de las empresas, incluso en aquella repentina ausencia de la mujer. Luego de salir del tocador donde se refresco como le era posible, elegir unas cuantas revistas que comprar para leer durante el vuelo y por supuesto, almorzar algo ligero, finalmente el capitán informa que estaban por aterrizar en el Aeropuerto Cartago, en Túnez.

El aterrizaje fue suave y sin contratiempos. Muchos de los pasajeros son endémicos de la zona pues puede detectar el pesado acento y además unos cuantos italianos. Los turistas son fácil de percibir porque contrario a los hombres y mujeres de Túnez, estos no siguen las reglas de vestimentas caracterizadas por el Islam y en su caso, no porta el Yihad o velo en su cabeza además que sus facciones extremadamente orientales la dan por extranjera por lo que sabe que no tendrá problemas una vez salga a la vía publica.

Pasar por migración no fue problema para la joven ya que aunque el empleado que le atendiera no supiera japonés, si ella estaba preparada para hablar en inglés, idioma que si conocía el sujeto. No es la primera vez de Tomoyo en el Medio Oriente, pero si su primera vez en Túnez. Una vez sale de migración con su carrito de equipajes no fue difícil para ella divisar una mujer alta y de cabellos rojizos, con facciones orientales como ella, portar un letrero en japonés que se leía “Daidouji” aunque admite que siendo la única japonesa del vuelo, no le ayudaba a pasar desapercibida.

La mujer con cabellos rojizos y cortos hasta la barbilla y una sonrisa gentil le da la bienvenida. Llega hasta ella y la mujer también avanza diciendo por saludo – creo que esto esta de más… pero Kinomoto insistió que viniera preparada…aunque por su descripción… es bastante cercana. Bienvenida a Túnez. Soy Mitzuki… Mitzuki Kaho y soy la asistente del Profesor Kinomoto. Le llevare hasta el campamento. Aunque la señorita Kinomoto ha dispuesto unos arreglos para sus invitados. – Dice sin pensarlo mucho.

-¿Invitados? – Pregunta extrañada. – Pensaba que estaríamos en el campamento.

-La señorita Kinomoto y su padre, tienen el favor del Jeque Musad Ahim Balad. Jefe de la tribu de los Maborique. Han conseguido por los próximos días, que les permitan hospedarse y celebrar las nupcias en una de sus casas. Es una preciosa casa de dos pisos con patio interno. Muy tradicional del Oriente. Aunque es una tribu un poco Nómada, el último jeque es un poco más orientado a quedarse en un solo lugar. Ha proporcionado incluso guardias de su propia tribu para proteger las excavaciones y admira los libros del Profesor. – Informa mientras salen del Aeropuerto y toman camino a los estacionamientos.

-¿Ha llegado alguien mas de los conocidos de los Kinomoto? ¿O los Li?

Kaho la observa un instante y replica – No. Un amigo muy querido del Señor Li viene en un par de días, seguro con el prometido de Sakura. Y su hermano ya tiene un tiempo instalado aquí.

-Gracias por venir a buscarme. – Replica Tomoyo aun confundida que viniera esta mujer a buscarle: no fue lo que habló con su amiga días atrás. – Creo que Sakura dijo que vendría ella.

-Así era pero han hecho un descubrimiento bien temprano en la mañana y le toca catalogar todo. Su padre tampoco llegará hasta la noche a la casa… ya verá. La pasaremos por el campamento primero y luego a la casa a instalarse. – Señalando un hombre que espera al lado del jeep vistiendo una túnica del medio oriente y un turbante para taparse del sol.

Al momento es que Tomoyo se percata del calor intenso que hace. Kaho rápidamente al llegar al jeep, saca dos sombreros de safari colocando uno de ellos sobre la cabeza de Tomoyo sin siquiera pedir permiso. – Espero que haya traído bloqueador solar bien fuerte. – Señalando al sujeto- Este es Omar. Es el chofer asignado de los Kinomoto y el profesor le ha estado enseñando ingles y japonés en los últimos tres años. Si necesitas ir a cualquier parte, es tu hombre. – Viendo que el sujeto hace una inclinación de cabeza a modo de saludo. Tomoyo le calcula algunos cincuenta años. – Su esposa Marah es una de las mejores cocineras de comida árabe de la zona. No le ganan ni siquiera los chef del jeque. Incluso ha considerado contratarla bajo su casa.

-Un honor demasiado grande para nuestra familia – responde con humildad y un japonés casi perfecto, sorprendiendo a la joven Daidouji. El hombre toma las maletas y las coloca en la parte de atrás del jeep descubierto mientras Tomoyo se cubre los ojos con unas gafas polarizadas y se coloca el sombrero. Se quita la chaqueta que llevaba momentos antes y la cuelga de uno de sus hombros. Las mangas cortas de la camisa que lleva debajo es vista con aprobación departe de Kaho quien la ayuda a subir a la parte de atrás y ella toma el asiento del copiloto.

-Aquí en El oriente las reglas para las mujeres son un poco estrictas. Son un poco liberales con los turistas porque representan ingresos pero lo correcto siempre es andar con pantalones que te cubran al menos hasta las rodillas y faldas holgadas. También anda con un velo entre tus cosas para entrar a lugares un poco conservadores. Túnez esta abriéndose al mundo pero no quiere decir que lo haga a toda prisa.

El sujeto pone el jeep en marcha y pronto están en la autopista. Por kilómetros y mas kilómetros, lo único que divisa Tomoyo es arena y mas arena. Zonas desérticas. Una estación de expendio de combustible fue la única señal de vida y de construcción en más de cuarenta y cinco kilómetros de viaje en la parte de atrás del jeep. Veía enormes edificios pero era a la distancia y a kilómetros a la izquierda. A la derecha, podía ver lo que podía definirse como el océano.

-Es el mar mediterráneo – informa Kaho y señalando al otro lado dice- Y allí esta la zona mas poblada de Cartago. Hay centros comerciales, hoteles, edificios, vida nocturna. Donde vamos, es bien alejado de la ciudad. Si quieres salir a la ciudad, tienes que coordinarlo con tiempo y salir bien temprano. Apenas son una hora y media de camino antes de llegar.

Toman una bifurcación a la derecha de la autopista, llevando un camino más rústico. Tomoyo observa con maravilla como puede ver un rebaño de cabras de monte ser escoltada por varios pastores, entre ellos tres niños quienes saludan con algarabía a los que van en el vehículo.

-Muchos niños de la zona se dedican al pastoreo. Otros a la pesca, y otros a la carga de sacos y a guiar turistas… – Explica Mitzuki – ellos pueden saber más de la zona que muchos hombres adultos. Pocos son los que van a la escuela. Las niñas son educadas en casa hasta la edad para casarse.

Tomoyo no desaprovecha la oportunidad para sacar su cámara fotográfica cuando el Jeep tiene que bajar la velocidad pues se ha encontrado con otro rebaño, esta vez de ovejas que se encuentran en el camino. Omar toca la bocina con insistencia y los pastores hacen lo posible para sacar su rebaño del camino mientras la chica de ojos azules, toma foto con la cámara sin perder un momento de acción. Incluso ve una jovencita entre los pastores quien con su velo puesto le extiende la mano y le sonríe.

-¿Qué es lo que dice? –Pregunta a Kaho al ver que la chica repite lo que parece ser una frase con insistencia.

-Te dice “Ángel” – Refiere Kaho observando a la pequeña y ve como Tomoyo busca en su bolso extrayendo unos chocolates que recibiera en uno de los aviones que hicieron escala y la chica asiente bajando su cabeza y Kaho añade- Te dice “Shukran” quiere decir gracias.

Tomoyo le sonríe y ve como los otros niños se aproximan a ver que la chica ha obtenido de la “Extranjera” ella no duda en darles mas dulces, pero el jeep comienza la marcha nuevamente y en un acto impulsivo, lanza los pocos dulces que le quedan a mano. Observa a los chicos levantarlos del camino y decirle adiós.

-Espero que eso no hayan sido todos los caramelos que tienes a mano. – Dice Kaho divertida – Aquí en Túnez te conviene tener a los chicos a tu favor… te digo, resultan mas útiles y astutos que los adultos que son mas reacios a entrar en contacto con los extranjeros. El profesor Kinomoto esta enseñándoles a leer a hijos de algunos de los excavadores en el campamento. Y el hijo mayor del jeque esta dispuesto a instalar una escuela. Es una visión progresista.

Tomoyo nota que toman una nueva bifurcación ya esta vez es de tierra. En ese momento, tiene que taparse la boca con la mano y parte de su rostro por la arena que se levanta y choca con su piel blanquecina, el chofer solo pone un poco el parabrisas para aplacar la llovizna de arena contra el cristal. Kaho por su parte, no parece inmutarse ante la violenta llovizna de arena.

A los quince minutos de camino (si puede llamarse así), finalmente comienzan a ver un grupo de coches en la distancia y lo que parecen ser tiendas de campaña. Montañas y montañas de arena amarilla se ve a una distancia considerable y finalmente ve un grupo de adultos y personas caminando de aquí para allá.

Incluso ve una manada de camellos a pocos metros.

Saliendo de una de las tiendas al detenerse el jeep, puede la joven al fin vislumbrar a quien es su mejor amiga, con unos pantalones largos, una camisa de color kaki y un sombrerito de safari muy parecido al suyo. Los abrazos y gritos de ambas no se dejan esperar atrayendo las miradas de desconocidos alrededor quienes hablan entre si.

-Gracias por venir – Dice Sakura entre sollozos – Se lo difícil que es este sacrificio.

-Sacrificio, nada. – Dice Tomoyo retirándose las gafas- es un gusto verte… ¡Profesor Kinomoto! – observando mas atrás en la tienda de campana.

-¡Tomoyo! Sabía que Sakura solo podía gritar de esta forma en estas circunstancias – aproximándose a la chica y abrazándole con añoranza y calidez. – ¿Cómo estas? ¿Tuviste un buen viaje?

-Lo mejor que se puede esperar en estas circunstancias – Admite la chica saludándole con mucho cariño.

-Gracias por esto Tomoyo. Por todo… se todo lo que has pasado… – ahí observando al sujeto y luego a Sakura quien tiene una expresión de vergüenza.

-Shaoran nos ha contado que la prensa los vincula sentimentalmente. Debe de ser muy incomodo para ti.

-No es nada Sakura. Todo lo que dicen es mentira y no me afecta en lo mas mínimo. Además es un favor a ti y a él. Es lo menos que puedo hacer.

-¡Que modales los míos! – Dice Sakura observando a la chica y estando en el mismo sol ardiente del medio día – Creo que querrás tomar una ducha, refrescarte. Desafortunadamente tanto mi padre como yo no podemos acompañarte a la casa que nos han prestado pero creo que te sentirás cómoda con la nieta mas joven del jeque. Tiene quince anos y se llama Fátima: habla un poco de inglés y le he estado enseñando japonés. Allá comerás algo y luego nos veremos.

-¿Cómo? No puedo quedarme contigo.

-Tienes que salir de este sol, Tomoyo – Admite Fujitaka haciéndole una seña a la mujer que se llama Kaho y dice – Llévala a la casa y déjala instalada. Luego ve a la clínica y dile a mi hijo que Tomoyo ha llegado. Seguro se alegrara el saberlo. – Kaho asiente en silencio pero su expresión para Tomoyo cambio un poco y se dirige al jeep a esperar a la chica. – Mañana tendrás la oportunidad de explorar al lado de Sakura pero no hoy. El calor es implacable y si no te adaptas a el, puede provocarte un ataque.

-Tiene que estar bromeando. – dice la muchacha incrédula de las palabras de Fujitaka.

-Tómalo en serio- Dice Sakura apoyando lo dicho por su progenitor y éste se despide con un saludo a la distancia – los primeros dos días que trabaje con el en la excavación, sufrí una deshidratación intensa. Terminé en el hospital por dos días seguidos.

-Hablando de hospital ¿Qué hace Touya en el hospital?

-Mi hermano tiene espacio de unos dos meses aquí – dice negando con su cabeza- dice que no me dejara sola hasta que me case con Shaoran porque según sus palabras “mi padre no puede ser imparcial cuando se refiere a ese Gaki”

Sonriendo tenuemente dice. – ¿Por qué Touya piensa eso?

-Porque papa permitió su visita aquí y terminé comprometida – dice sonrojada ante la sonrisilla de Tomoyo – Dice que Shaoran se atreve a una visita sorpresa nuevamente y esta vez secuestrarme a china.

-¡Ese Touya! No cambia para nada.

-Pues como lo conoces así mismo está – observando atrás a la chica de cabellos cortos rojizos añade. – Aunque ¿Sabes? Creo que a Mitzuki le agrada mi hermano… y mucho.

-¿A que te refieres?

-Cena con nosotros todas las noches cuando Touya nos acompaña y no es muy usual. Prefiere quedarse en la ciudad porque la distancia es demasiada. Luego se queda poniéndole tema de conversación de su trabajo en Tokio, sus gustos… todo. Tal como Shaoran me colocaba tema de conversación cuando nos presentaste… ¿Recuerdas? Que por cierto… me contó como urdiste el plan para que nos conociéramos… – negando con su cabeza- eres un diablillo.

-¿Acaso estás molesta? ¿No te ha gustado como ha resultado todo? Te presente a tu futuro esposo.

-Si, supongo que no puedo quejarme. – Responde andando de brazos a su amiga mientras caminan hasta el jeep. – Ya hablaremos mas tendido esta noche. Por lo pronto trata de descansar… te noto exhausta.

-Creo que es el cambio de horario. En Japón ya son las diez de la noche – Admite la ojiverde al verla bostezar- Descansa… nos veremos en la cena.

Tomoyo sube al jeep acompañada de una silenciosa Kaho (contrario a cuando se conocieron y todo el camino al campamento), quien parecía navegar en sus pensamientos. El chofer Omar, toma nuevamente el camino que los llevara en primer lugar al campamento y fue nuevamente a la carretera aunque esta vez, en sentido opuesto.

¿Adonde la llevan? No sabe con exactitud. A diez minutos en el camino de arena toman una bifurcación esta vez a la derecha (que habría sido izquierda si hubieran llegado al camino por primera vez) y a la media hora en el vacilante vehículo pasando por baches y hoyos en el camino comienza a ver unas mujeres que cubiertas de velos y con tinajas en sus cabezas caminan a la vereda del “Camino” acompañada de niños. Comienza a observar casas rústicas y algunas tiendas de campaña. Al fondo puede observar una enorme construcción pintada de blanco y con balcones y ventanales enormes de donde se agitan unas cortinas blancas.

-La casa del jeque. – Anuncia Kaho tratando de recuperar su optimismo de principio.

-Es muy grande.

-Bastante. El jeque la construyó cuando comenzó a alcanzar la vejez para pasarla apacible hasta la hora de su muerte, contrario a sus antepasados que les gusta recorrer todo el oriente con toda su familia.

-¿Qué tan extensa es?

Kaho lo analiza un instante para decir – Cuatro esposas, doce hijos, cinco hijas, catorce nietos y tres bisnietos. El amigo del profesor Kinomoto, es su bisnieto mayor y heredero de su linaje. Aun no se ha casado. Estudio en la universidad de Oxford ciencias políticas y economía. Su abuelo depende mucho de él para acrecentar la fortuna familiar y que sus descendientes no pasen penurias a su muerte.

-¿Cuál es su fortuna?

-Aproximadamente según escuche a Touya y al profesor hablar con él, de varios cientos de millones de dólares- admite Kaho sorprendiendo a Tomoyo.-Inversiones en bolsas de valores en su mayoría. – Sonríe tenuemente- esta soltero, tiene veinticuatro años. Contrario a sus abuelos y padres, cuyos matrimonios fueron planificados desde que tenían trece y catorce años, le han dado cierta libertad por la fortuna que el sujeto le ha amasado a su familia. Es sumamente simpático y menos arcaico que sus predecesores… y allí esta Fátima… y su primo allí. El es Amid, el bisnieto mayor del jeque. Tienes suerte, no creo que se tome molestias de venir a conocer a visitantes.

Tomoyo cuando el vehículo se detuvo pudo observar el comité de bienvenida. Calzando unos vaqueros y una blusa que le cubría hasta los codos de color naranja estaba una preciosa chica de ojos oscuros y sonrisa amable que le centella la mirada al fijarse en la chica de ojos azules (ya a esa hora, Tomoyo se retira las gafas). Las miradas de sorpresa y admiración no se hacen esperar por los dos anfitriones quienes se notan que son los dueños de la casa, pues los demás visten ropas más humildes y sus cabezas están cubiertas.

La chica de ojos azules observa al par de individuos mientras Kaho saluda con respeto al hombre y besa las mejillas de la mujer tomando sus manos. Explica rápidamente algo que Tomoyo no logra entender porque observa los enormes maceteros que adornan la entrada de pedregal y las plantas de clima seco que apenas tienen unos botones de flores que desconoce.

-Tomoyo – dice Kaho despertándole de sus pensamientos y haciendo que la joven avance con cierta hesitación. – ellos son Amid – señalando al hombre alto y guapo, de cabellos negros que le rozan el rostro quien tiene una mirada intensa y dulce sobre la extranjera – y su prima Fátima. Nietos del Jeque: Ella es Tomoyo Daidouji, invitada de los Kinomoto.

Fátima avanza con lentitud y dice con timidez en un nervioso japonés- Ohaiyo… ¿Daidouji?

-Ohayo y puedes llamarme Tomoyo – Sonríe la mujer con gentileza atrayendo una expresión de sorpresa e interés nada escondido del primo de Fátima. – Ambos pueden hacerlo.

-Bienvenida a nuestro hogar- Dice Amid sin extender su mano pero dando un breve saludo de inclinación de cabeza. – Pide lo que necesites a Fátima. Hemos dispuesto a Sarah, – señalando al lado a una mujer de complexión media quien esta oculta casi por completo su rostro con un velo de color blanco – ella atenderá tus necesidades y las de la señorita Kinomoto durante su estadía.

-Me han contado su amabilidad al permitir que unos extraños se queden en su casa. No sabemos como agradecerles.

-El honor es mío. Mi bisabuelo admira enormemente al Profesor Kinomoto y es una honra para él, el prestar su hogar para las nupcias de su hija. Espero que se sientan a gusto.

-Muchas gracias – Afirma Tomoyo sonriendo con amabilidad. Un incómodo silencio cae entre todos pues Fátima sonríe divertida a Kaho al notar la “Chispa” de interés en Amid con relación a aquella extranjera de ojos azules.

-Supongo que quieres descansar- Dice Fátima interrumpiendo el momento de ambos y haciendo que Tomoyo mostrara un ligero rubor. – Te llevo a las habitaciones y tomarás un baño… ya verás a la nueva invitada en la cena primo.- Sin espacio a replicas la muchacha reparte instrucciones rápidamente a dos de los sirvientes que van al jeep por el equipaje que Omar baja del mismo siguiendo a la muchacha por los pasillos internos.

Tomoyo apenas pudo despedirse brevemente de Kaho con un saludo a la distancia y ella promete volver mas tarde con los demás. Ya dentro de la casa puede observar con fascinación los pisos en mármol y las columnas talladas de una manera sobria y buen gusto. Una fuente adorna el centro del patio y observa mesillas y sillas de metal predispuestas para que sus habitantes tomen el sol.

Unas risillas la hacen mirar hacia arriba, observando en el segundo piso un grupo de ojos y miradas divertidas que le observan desde allí secreteándose unos a otros y las que parecen ser sus madres, tratando de llevárselos de la mano pero ellas mismas están curiosos.

Fátima al notar su distracción, observa hacia arriba y dice con expresión cansina- No hagas caso… son sobrinos, nietos, y que se yo que otras cosas más. Tengo diez de esos demonios metiéndose hasta en mi armario.

-Hablas muy bien el japonés.

-Soy mejor hablando inglés. Mi padre insistió que estudiara en un colegio internado en Europa. Es lo mejor que puedo decir tomando en cuenta que mi madre fue prometida en matrimonio cuando tenia ocho años y se caso a los catorce. Yo he pasado los quince años y ahora tengo educación en casa. Al igual que mi primo Amid, mi padre ve el progreso en una visión occidental y no una visión de oriente. De nada sirve tener hijas ineducadas aunque las cases, si al final serán desdichadas.

-¿Así que no estás prometida?

-Si y no. Con un nieto de una tribu vecina de mi bisabuelo. – guiñándole el ojo. – Ellos no consideran que la dote que ofrece mi bisabuelo es lo bastante buena pero Amid y yo gozamos de su preferencia: lo hace a propósito.

-¿Y tú estás conforme?

-En lo personal, prefiero casarme con Amid. – Sorprendiendo a Tomoyo con su declaración- Tenemos tanta descendencia entre nosotros que prácticamente dejamos de ser primos directos… ¿A que no es un bombón?

-Bue… bueno… – Dudando un instante que considere una buena idea que una chica que aun es una niña se case.

-Aunque creo que ha quedado prendado de ti – Admite la chica sonriéndole con ligereza como si el asunto no le afecta en lo mas mínimo. – Amid me ve como una hermana que es tan improbable que me tome como esposa así como llegue Palestina a un acuerdo de paz con Israel- dice subiendo las escaleras acompañando a la chica – Por cierto: conocí el prometido de Kinomoto. Muy lindo si te gustan del oriente…

Tomoyo siente como una gota resbala por su cuello al escuchar parlotear sin parar a la mujer que conoce como Fátima mientras tres sirvientes le siguen: la mujer asignada por quien se hace llamar Sarah, para ayudarle en su habitación y a instalarse y dos cargadores van atrás de ella a paso lento y a una considerable distancia de la muchacha. Cuando escucha a Fátima aclarar. – Tienes que ver los trajes que he adquirido para Sakura… son bellos.

-¿Trajes?

-Trajes para su ceremonia. Traje para su noche de bodas- guiñándole el ojo – Mi bisabuelo ha asegurado una de las mejores habitaciones de la casa para la noche de bodas de Kinomoto. Yo he encargado de la ciudad unos trajes impresionantes.

-Sakura ha encargado su traje de bodas conmigo… – Admite a la chica deteniendo sus pasos en la escalera- no es tan occidental… tampoco es japonés… es mas bien… sencillo…

-¡Vaya! Eso me pasa por no investigar antes… – dudando un instante- Bueno, entonces supongo que servirá para que te los pongas… la ventaja del oriente se encuentra que los trajes de ceremonia son ostentosos pero si ella encargó el suyo es porque quiere casarse con él. – Ahí observando a los sirvientes hace que pasen adelante a una habitación cuya puerta esta cerrada y rápidamente les da paso a ambas mujeres.

Tomoyo abre los ojos sorprendida – No puede ser mi habitación.

-Es la tuya. Al menos mientras estés con nosotros… – Sonriendo complacida ante la expresión de sorpresa de la chica de ojos azules: una enorme cama de doseles y velos impresionante adornan el centro de la habitación. A su alrededor ventanales con vitrales donde filtran los colores del día en todos los matices y las que se encuentran abiertas, agitan unas suaves cortinas semi transparente de colores blanco y mostaza.

-Parece sacado de un cuento de hadas – admite Tomoyo.

-Sakura me ha dado los detalles de cómo debe de ser la estadía de sus invitados. Y tomando en cuenta la idea que tiene de la historia “Mil y unas noches” Se me ocurrió dar rienda suelta a mi imaginación… ¿Qué te parece?

-Es perfecto… – dice Tomoyo observando el pesado armario con puertas orientales donde depositan su maleta. Al fondo se ve el cuarto de baño – Si esto es para mi, no puedo imaginarme la de Sakura y Li.

-Si quieres te la muestro. Esa noche tendrá muchas rosas y velas aromáticas. – sonrojándose tenuemente. – O tal vez prefieras descansar.

-No, no. Muéstramela. – sonríe Tomoyo muy curiosa.

Ya iban a salir de la habitación cuando la chica dice. – Un segundo: antes de que salgamos, necesito tu pasaporte y tus documentos… – Al notar su expresión de aturdimiento, añade – Es que, en el mercado negro son muy valorados… los coloco en una caja fuerte y el día de tu partida te los regreso… – Tomoyo dudando un instante escucha cuando ella añade. – Tengo los de Sakura, su hermano y el profesor en nuestra caja fuerte también. Es solo una precaución.

Tomoyo asiente extrayendo los documentos de su bolso y entregándolos a la chica quien sonríe al obtenerlos y dice. –Vamos… te muestro la habitación de la noche de bodas y los trajes que mande a buscar para Sakura. A lo mejor te sirven alguno.

-Continuara.

¡Sorpresa! Se que dije que no podría actualizar gracias al inconveniente de mi muñeca (ya muchos saben que tengo una semana justa sufriendo unos dolores insoportables cuando estoy mucho tiempo en el teclado). El ortopeda (si, no me ha quedado otra opción que ir… ¡Y odio los médicos!), me ha recomendado el uso lo menos posible de teclados de computadoras y de móvil… ¡Ya se imaginan! He tratado de seguir su recomendación pero no ha servido de mucho.

Aquí les presento el segundo capitulo de la historia. A los que han llegado hasta aquí leyendo, muchísimas gracias. Y por supuesto aquellos que me han mostrado todo su apoyo y simpatía por la trama que presentamos aquí. A los que no les ha gustado, aun así gracias por decírmelo pues me demuestran que aun así están pendientes con los nuevos proyectos que llevo a cabo y espero algún día ser capaz de superar sus exigencias pero mientras tanto esta es la historia que ando trabajando y es sencilla para comenzar pero ya me conocen… 😉 No saben con que puedo salir luego ?

Debo añadir que datos como lo de las escalas que hay que hacer para llegar de Japón a Túnez son mas o menos certeras ? Sinceramente no di con una idea de un vuelo directo pero tampoco de vuelos a escalas… ¡No se como Sakura y su padre llegarían allí pero para Tomoyo me inventé una ruta mas lógica! También la forma de saludar a los anfitriones y estos a sus invitados y desconocidos es la real. Ellos se llevan muchísimo de la cultura islámica y los hombres no tienen contacto táctil con las mujeres al menos que sea en la privacidad de su hogar y sean parientes. Es por ello que Amid no se atreve a saludar a Tomoyo de la mano. Fátima por el otro lado, si puede hacer contacto con las mujeres aunque se respetan bastante las jerarquías pero ella ha tenido una educación mas occidental y está adaptada a ella.

Espero que este capítulo y todo lo que contiene haya sido de su agrado.

¡Para nuestro tercer capitulo finalmente entra en escena mi adorado británico en todo su esplendor y como casi nunca lo hemos visto… nervioso, malhumorado y con ganas de matar a alguien! No, no bromeo. 😛

¡Nos leemos en la tercera entrega!