Capitulo 12. Rompiendo Cadenas

 “Extrañas Coincidencias”

Historia Inédita no 2.

Por Crystal.

Basado en los personajes de CCS by Clamp. Hago esto sin fines de lucro y solo como entretenimiento.

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Capítulo 12.- Rompiendo Cadenas.

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-Debes de creer que soy una tonta- Refiere Sakura a su mejor amiga, las dos sentadas en la cama de la primera mientras solloza aquella noche,  luego de su encuentro con Shaoran en la oficina de la universidad y habiendo explicado a Tomoyo.-Rechazar a un pretendiente como Shaoran.

-No eres tonta Sakura. Yo misma me encuentro ahora mismo sumamente confundida e insegura. – Refiere su amiga acariciando sus cabellos mientras la otra se encuentra recostada contra los almohadones de la cama. – Pero comprendo como te sientes. Jamás desearías que la familia de Shaoran te tuviera rencor: No es manera de vivir sabiendo que cuentas con el desencanto de los parientes del hombre que amas. Más aún porque formarás parte de ellos.

-Sería fácil no importarme lo que piensen si no viviéramos en el mismo lugar, pero los planes eran una vez casados, establecernos en China.  Y las personas necesitan de sus parientes. ¿Cómo se  sentirá en el futuro,  alejado de todos aquellos que desaprueban su matrimonio conmigo? Ellos no son familia mía,  pero de solo imaginarlo… -Ahí Sakura calla.

-Te comprendo a la perfección. – Explica Tomoyo luego de un breve silencio– Toda mi vida, ha sido marcada para lo que los demás desean y piensan de mí – Atrayendo la mirada de su amiga- Sabes como es: siempre se ha esperado de mí, que tome las riendas de la corporación Daidouji. – Se nota la tristeza en su voz- Siempre he sido la “heredera Daidouji” impuesta e implementada la teoría de quienes deben de ser tus amigos. Con quien debes de relacionarte… que esperan de ti.  – Sonríe con tristeza para añadir. – Me habría encantado ser aquellas que no miran atrás a lo que dejan al emprender un camino o un futuro. Que no les importa lo que su familia piense de ellas al momento de dejarlos para alcanzar un sueño. Sin arrepentimientos… sin cobardía.  Pero…- Ahí baja su mirada y se le acongoja la voz- Luego de la muerte de papá me percaté que solo me quedaba mi madre…  no tendría más familia. Mi vida sería relativamente solitaria.  En las novelas románticas te hablan de que el amor lo puede todo; El amor no lo puede todo en todo momento. Siempre llegas a tomar tus decisiones basada en las repercusiones tuviera en esos que te rodean; al final, llegas a sacrificar hasta quien eres en realidad. Las cosas a veces tienen que darse de manera natural para poder funcionar. No llevar al mundo en contra tuyo para ser feliz. No funciona de esa forma.  Hay responsabilidades en las vidas que nos han tocado… por eso te comprendo,  porque piensas que has tomado la mejor decisión respecto a Shaoran.

-Su familia depende mucho de él… y por más que me diga que me ama…

-Al final, necesitan de él para liderar las empresas- Asiente con una cabezadita.

-Y su madre no tiene en perspectiva a una mujer como yo en su camino.

Tomoyo asiente comprendiendo no sólo sus propios sentimientos, temores y más oscuros secretos. Sino su propia realidad: ha vivido desde siempre para complacer a los demás; hace todo lo que se espera de ella, porque esa es su vida.

-No podría haber sido como Kaho Mitzuki, haber abandonado a mi padre, a mi hermano y embarcarme a un mundo diferente al mío. Debo de admitir incluso, que decidí ir a Túnez acompañando a papá para no quedarme sola. – Habla Sakura atrayendo su atención

-Sakura…

-Es cierto. Mi papá y mi hermano, lo son todo. ¿Puedes imaginarte viviendo en otro lugar desconocido para ti? Jamás lo habría hecho sola.

-Muchos analizamos qué grado de soledad estamos dispuestos a soportar, la idea de no tener a mi mamá conmigo… de perderla como ocurrió con papá, me aterroriza- Explica la chica de ojos azules. – Es como te digo: siempre mi vida fue marcada por una serie de eventos que han desencadenado quien fui en el pasado; quien soy ahora mismo. Una persona que sobre su cabeza pesan  muchas responsabilidades. Y fue la responsable de acabar en su momento con la autoestima de una buena persona.

-¿De quien hablas?

-De Eriol. Me ha dicho que… – Entristeciéndose. – que no fui buena persona con él, años atrás.

-Tomoyo… ¿Ya se conocían?

-Si. Te conté alguna vez en Túnez que él me dijo que me había conocido. Y decía que conoce las “De mi tipo”. Pues no exageraba. A Eriol, le conozco de años atrás. Cuando cursaba la universidad.

-Jamás lo recordaste.

-Era muy diferente en aquel entonces… físicamente hablando. El destino ha sido muy amable con él – Sonriendo con tristeza- Le rompí el corazón aquella vez… por mi orgullo… y mi propia conducta inmadura e infantil. ¿Recuerdas que en aquella época andaba rodeada de muchas personas a  quienes consideraban mis amigos?

-Eso lo recuerdo. Hijos de los amigos de tus padres.

-Por ellos, incluso dejé de frecuentarte a ti, Sakura. Quien has sido mi mejor amiga. Todo este tiempo- Mostrándose avergonzada pero Sakura, rápidamente corrige.

-Tenías mas cosas en común con ellos que conmigo. En la universidad, se ven los caminos más anchos, Tomoyo. Se supone que cada quien encuentra a donde dirigirse. Nadie puede culparte por buscar personas con quien tenías más en común.

-Quienes al morir papá me abandonaron pues sus vidas y la mía, cambiaron de rumbo, como bien dices. Ellos tenían en sus pensamientos viajar, fiestear, vivir la vida. Cuando papá murió, ayudé a mamá a dirigir la empresa como era posible.  Aprender del negocio…

-“Lo que se esperaba de ti” – Parafrasea Sakura.-Pero ¿Qué tiene Eriol qué ver en todo esto?

-Me siento tan mal por la manera como actué con él. Trató de ser mi amigo. Es decir, en aquel entonces, mientras ambos estudiábamos,  siempre lo había notado. Era una buena persona. Y por encima del trato que tuvo conmigo en Túnez, ya me ha revelado la verdad tras su forma de comportarse. Y eso hace que lo admire más… y me sienta tan avergonzada.

-Tú no eres esa misma persona que hace años, Tomoyo. Él lo sabe.

La chica se encoge de hombros.

-¿Qué hiciste entonces, Tomoyo?

-Nunca me llamó la atención ser mala… al menos no intencionalmente.

-No eres mala.  Eres una de las personas mas bondadosas que tengo el gusto de conocer. Y eres la responsable que conociera a un hombre maravilloso – Su mirada se congoja ante la admiración sentida en su persona por la posible ruptura definitiva de su relación. – Debes darte la oportunidad de que él se acerque a ti… o… Tal vez, solo tal vez,  permitirte perdonar tus errores.  Perdonarte por haber lastimado a Eriol. ¿Sabes qué? Es más tu corazón bondadoso el que se lastima por haber sido capaz de lesionar su ego juvenil. Pero es hora que abras a tu corazón de ser capaz como el mismo Eriol de perdonarte… es hora que tu hagas lo mismo.

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-¿Eso te dijo? – Pregunta Shaoran Li a su amigo, sentados ambos en un restaurante mientras tomaban sus alimentos acompañados de un buen vino y sake para Shaoran.

-Creo por su actitud, que quedó impresionada… y no en el buen sentido. – Explica el sujeto de ojos azules una vez le ha tocado a él contar las vicisitudes al confrontar a la joven Daidouji sobre el pasado.

-Conozco a Tomoyo bastante. No está molesta. Creo que se encuentra decepcionada de si misma. – Sorprendiendo a su amigo de ojos azules sobre la conciencia de la mujer.- Es bastante sencilla pese a su crianza, Eriol. Te dije que no era la misma que conociste hace años. Ella al  verse como la “villana” en tu pasado ha ocasionado todo lo que has contado.- encogiéndose de brazos- Un poco dramático según mi opinión pero que le vamos a hacer… es una mujer. Ellas se llevan de exageraciones y desproporcionar las cosas.

-¿Así de bien te fue con Sakura? – Sonríe el sujeto de lado.

-No lo digo por Sakura (aunque razones no me faltan), lo digo porque tengo cuatro hermanas. Y sin contar que mi madre unas semanas atrás, se lleva el premio a “reina del drama”. – Rodando sus ojos.

-¿En serio no perdonarás a Ieran?

Su mirada centella ante la pregunta de su amigo  y cómplice. – No se que vaya a hacer. Por un lado tengo a mi madre que no aprueba mi elección de esposa. Y aunque diga que ahora la acepta, sabemos que es por presión mía por encima de todo.

-Eres Shaoran Li. Eres un hombre hecho y derecho; no creo que te importe mucho el hecho que tú familia te de la espalda al casarte con la mujer que amas. Además, solo es Ieran Li la que se rehúsa.

-Pero sabes que ella es prácticamente la cabeza de todo el imperio corporativo.

-Pero no la  necesitas, Shaoran. De hecho no necesitas a tu familia.

-¿Qué dices?

-Ellos necesitan de ti. – Suspira resignado viéndose obligado a interferir. –Te voy a dar un consejo… muy importante, es más… tanto así que nombraras a tu primogénito con mi nombre- guiñándole el ojo.- Shaoran Li no necesita el imperio Li tras de él, tanto como el imperio Li si necesita de Shaoran.

El sujeto respira profundo ante lo que le deja entredicho su amigo.

-Hablas de… ¿Independizarme?

-Monetaria, social y familiarmente de ellos. – Viendo la duda en el rostro masculino Eriol alza su voz emocionado.- Eres Shaoran Li. Solo tú apellido y tus antecedentes te abrirán puertas en cualquier lugar que te desempeñes. Tienes la herencia de tu padre para apoyarte financieramente. Y eres un emprendedor y trabajador. No fracasarás. Además la familia Li no se iría a la ruina por el hecho que te separes de ellos. –Sonriendo ampliamente con aquella actitud de conspiración. – ¿No te atreves?

-Claro que me atrevería. Dependería de apoyo financiero, claro.

-Y lo tendrás- Insiste su amigo con una tenue sonrisa- Eso es lo que hago. Soy asesor financiero. Tienes que tener alguna idea en esa cabeza tuya, llena de tela de arañas porque no contaba con el visto bueno de Ieran.

Shaoran guarda silencio un instante y sus ojos brillan ante lo que viene a su cabeza en aquel instante. Eriol nota el cambio en las pupilas y no puede evitar sonreír. –Vamos… dilo.

-Si bien. Hay algo…

-¿Si?

-Fue una idea que se me ocurrió cuando visité a Sakura a Túnez por primera vez. Hablábamos de las familias que conservan antigüedades de tiempos inmemorables.

-¿Si?

-Bueno hablaba con el Señor Kinomoto que dada la situación de crisis, muchas familias sostienen sus finanzas vendiendo antigüedades heredadas pero no conocen sus valores verdaderos. Incluso terminan siendo estafados por supuestos conocedores que terminan como cazadores de tesoros. Eso sin contar con los ladrones de obras de arte o saqueadores de excavaciones como la que realizara Sakura y su padre en Túnez. Encontré una idea fantástica de tener una plataforma virtual que permitiera a los verdaderos conservadores e inversionistas rastrear las obras que fueran puestas para la venta en los mercados  a una mayor velocidad que si lo hicieran los especialistas que autentican las obras en las casas de subastas.  Incluso le dije que hace unos años, negocié precisamente unas herencias de familias conocidas a la mía y evité que fueran engañados por medio de un supuesto comprador.

-Es una fantástica idea Li.

Más entusiasmado, añade-Sabes que siempre me ha gustado la historia. Quería dedicarme a algo parecido cuando entré a la universidad. Y terminé haciendo la carrera de negocios porque era lo lógico dadas mis raíces.

-Creo que si consigues un par de casas de subastas respetables para apoyarte, conseguirás el financiamiento para ponerlo en marcha. – Sonríe Eriol con satisfacción.-  Te irá a las mil maravillas. Y servirá para que Sakura y tu vuelvan a estar juntos.

-¿En serio lo crees?

-Por supuesto. Sakura sabrá que la amas en verdad… y de igual modo que no te importa la influencia de tu familia en tu vida. Emprenderás tu propio camino. Y formarás un hogar con la chica que amas. – Sonríe aun más- Ellos terminarán viendo tú éxito y no tendrán más nada que aprender de él y admirarte. – Viendo como una sonrisa se posa en los labios masculinos del sujeto de cabello color chocolate.- Yo te ayudaré a poner esas ideas en números y tendremos éxito.

-¿En serio me ayudarás?

-Por supuesto que sí. Todo con tal de que te quedes con la chica –guiñándole el ojo. – Y le des una lección de humildad a tu madre.

-¿No será porque la chica que amo es la mejor amiga de la mujer que estás enamorado y puede influenciar en que te acepte?

-No lo hago por eso. Lo hago porque me considero tú amigo. Además, te apuesto que tus hermanas te brindarán apoyo. Y tu madre verá el error en su actitud con Sakura. Ella te hará feliz, Shaoran. Lo se.

-Yo también, amigo… yo también…

-Y por supuesto, está el detalle que si todo este plan que ponemos en marcha te ayuda a recuperar a Sakura, le pondrás mi nombre a tu primer hijo…

-“Ja ja ja…”

-Si, lo se. Soy todo un encanto – Concluye Eriol con una sonrisa y logrando que su siempre serio amigo suelte una carcajada y libere toda la tensión acumulada en él.

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Tomoyo respira larga y tendidamente al llegar al edificio ubicado en el centro de Tokio. Leyendo la tarjeta de Eriol nota que una de las corporaciones de renombre del país tiene sus oficinas principales en tres pisos. Presentando su identificación en recepción, le ofrecen un gafete de visitantes y ella se lo coloca en la solapa de su chaqueta; le indican los elevadores a tomar. Así lo hace ella.

Porta un elegante traje de oficina color lavanda con una camisa de seda en tono blanco. Sus manos están sudorosas y tiemblan ligeramente. Su cabello está amarrado en una coleta en lo alto de su cabeza,. Sus largas piernas finalizan en unos elegantes zapatos de tacón, cerrados en color blanco.

Decidir llegar hasta allí fue una labor titánica de una noche en vilo y dos largas tazas de café antes de las seis de la mañana. Aun así, se debatió entre la decisión y la incertidumbre acerca de su vida, su pasado y el camino que embarcaría en adelante.

Lo admite: la influencia de sus padres en sus decisiones siempre formó parte de si. El hecho que su madre siempre mostró renuencia sobre su “relación” con Li Shaoran fue su momento de “Rebeldía máxima”. Ese acto de rebeldía, que nunca había tenido; se consideraba una muchacha recta y apegada a su madre pues nunca hacía nada que no se esperaba de ella. Siempre complaciendo a sus padres, a los demás.

Pero ¿Quién conoce en verdad a la auténtica Tomoyo Daidouji?

Ella misma ni se conoce. Lo sabe.

Presentándose en recepción, una vez sale del elevador, le indican el despacho de Eriol. Lo poco que investigó del sujeto le gustó: un hombre que hizo su nombre prácticamente de la nada. Su padre al igual que él, se había dedicado a las finanzas pero llevaba una posición cómoda pero no así suntuosa u holgada. Eriol creció yendo a las preparatorias inglesas mientras el trabajo de su padre lo dejara en Inglaterra. Luego de graduarse de la universidad, realiza especialidades que lo hizo caer en el camino de Li. Su padre se retira pero Eriol no continúa con su empresa, lo que concluye en la disolución de la misma compañía y su padre se retira. Eriol es, lo que Tomoyo jamás se imaginó a si misma haciendo: apartándose del fantasma que representa ser una Daidouji. Eriol se encontraba haciendo su propia marca en el mundo.

Y ella lo admira por ello.

-Adelante Señorita- Anuncia la secretaria despertándole de sus pensamientos una vez cuelga el teléfono.- El señor Hiragizawa le está esperando.  En aquel momento la puerta del despacho se abre, saliendo la figura de cabellos azules y gafas de receta que se mantiene con la mirada firme al avanzar de la chica de cabellos plomizos.

Una vez invitándola adentro, el sujeto cierra la puerta.

-Me sorprende verte aquí.

-Eso supongo – Explica la muchacha volteándose a él una vez deja su bolso a un lado. –Iba camino a mi oficina cuando Shaoran me llamó. Me contó sus planes a futuro – Sonriendo tenuemente y sus ojos brillan ante la expectativa. – Le has ilusionado la vida.

Encogiéndose de hombros y permaneciendo de pie aclara- Se nota la gran disyuntiva que tiene en su persona. Y apenas la batalla inicia. – Explica el hombre. – Ahora tiene que sacar el valor para enfrentar a su familia.

-Lo hará. Lo sé. Conozco a Shaoran. Aunque lo admito, yo en sus zapatos, sentiría un gran temor. Siempre lo sentiría – Suspira y sonríe con tristeza- Eres un gran amigo.

-Solo hago lo que cualquiera haría.

-Eso habla de tu gran corazón. Siempre dispuesto a ayudar a otra persona. –Ahí observa a su alrededor – Tienes una bonita oficina.

-Gracias.

Tomoyo avanza a los ventanales en un extremo. – Eres alguien importante aquí. Leí en alguna parte, que podrías haber seguido el legado de tu padre. Un gran financiero con íntegra reputación.

-Creo que salí a mi madre en eso de buscar mi independencia. – Encogiéndose de hombros.- Mi padre no me forzó a continuar su legado… o sus pasos. –  Duda un instante- ¿Qué haces aquí, Tomoyo? Tengo mucha curiosidad.

-Creo que la última vez que nos vimos,  no me despedí como debía.

La chica vuelve sus pasos hasta el varón, empinándose en sus zapatos de tacón y aproximando sus labios a los masculinos. El contacto fue lento y pausado pero pronto, al sujeto reaccionar y atrapando entre sus brazos la figura femenina.

Cuando Eriol reacciona, tiene el rostro femenino a milímetros de su boca y aun no la suelta. Con la voz grave dice finalmente.-  Vaya despedida que me perdí. – Evita lanzar una carcajada aun teniendo la chica sujeta con sus brazos.  Tomoyo sonríe aun más.

-Lamento como te lastimé- Murmura ella en un suspiro por el escalofrío que le dan las manos  al subir y bajar por sus hombros.

El sujeto se encoge de hombros. – Ya está en el pasado… – Murmura besando su frente- No te llevé a la universidad para reprochártelo. Lo hice para dejar enterrado ese pasado. No se porque no lo he olvidado.

-Te lastimé… bastante. Lo dijiste.

-El ego más que todo.

-Tengo mucho que resarcir… mucho por lo que pedir perdón.

El sujeto sonríe brillándole los ojos y añade con voz conspiradora. – Tengo un par de ideas como puedes hacerlo… y hemos empezado bien- Amplia su sonrisa para posar sus labios en los de la chica y ahora tomando el mando y destino del roce.  Luego de un prolongado beso y las mejillas femeninas teñidas de carmín, ella limpia los labios masculinos del labial.- Pese a todo lo que pasó en aquel entonces, tu comportamiento en Túnez y tu indiferencia,  revelan que  sigues siendo un romántico empedernido. Lo demuestras con lo que haces con Shaoran.

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Los toques a la puerta atrajeron la atención de la mujer empresaria a la misma; luego de unos instantes, la puerta se abre y una cabeza se asoma por el rellano de la misma.- ¿Puedo pasar?

-Claro que sí hija –Responde Sonomi sonriendo tenuemente al ver a su hija avanzar por la puerta del despacho pero su mirada cambia radicalmente al notar que no viene sola.

-Sabía que era tu hora de almuerzo. Suponía que estabas aquí.

Sonomi vira su mirada de su hija al desconocido con el que viene de la mano.

-¿Tomoyo?

La expresión de felicidad en el rostro de su hija es notable; pero igual se nota  un tenue nerviosismo.

-Eriol me invitó a almorzar y esperaba presentártelo brevemente antes de irnos.

-¿Eriol?

-Eriol Hiragizawa- Se presenta el susodicho a la mujer- Tanto gusto, señora Daidouji. He escuchado maravillas de usted. – Realizando un respetuoso saludo. – Y hemos cruzado miradas en el pasado…

-Ya lo recuerdo. Creo que lo vi brevemente en Túnez. Ustedes estaban juntos cuando volvieron de la “caza”. Se marchó abruptamente de la casa de los árabes esos…

Tomoyo se sonroja intensamente.

-Si, recuérdame que te haga una historia respecto a eso –.  Murmura entre dientes atrayendo una expresión de curiosidad de su progenitora.

Recordando lo que ocurriera en Túnez y de lo que su madre ignora.

-Un placer conocerle señor, ya que no nos presentaron formalmente en ese entonces- Ahí dirige una mirada de curiosidad a su hija- . Esto no es todo lo que vienes a hacer ¿Cierto, Tomoyo? ¿Hay algo más?

La chica asiente brevemente.-Eriol es…

-Soy su novio. – Explica el hombre sorprendiendo a Sonomi pero solo por un instante.

-Quise que lo conocieras pues Eriol me ha hecho una propuesta…

-¿Propuesta?

-De viajar. Quiere que lo acompañe a un viaje que hará al extranjero. Dos semanas máximo. Quizá mas… – Sonriendo tenuemente-  Y he decidido acompañarle. – Añade la joven mostrando su dicha ante los eventos tan repentinos.

-Será en dos días. – Explica el sujeto.

-¿Qué? ¿Dos Días!? ¡Absurdo! Tomoyo: te necesito aquí – Replica la mujer sonando sorprendida y desesperada ante la declaración de la chica. –No puedes dejar tus responsabilidades tiradas en dos días…

-Podrás hacerte cargo durante mi ausencia, mamá- Explica la hija de Sonomi.

-Procuraremos tardarnos menos, señora Daidouji. – Afirma el varón al notar la disyuntiva de la madre de la chica de ojos azules.

-¿Podría hablar contigo a solas, Tomoyo?

La chica observa al varón y le pide en silencio que cumpla la solicitud de su madre- ¿Qué pasa mamá? Nunca has puesto un impedimento de viajar,  exceptuando cuando creías que me casaba con Shaoran Li.

Sonomi respira profundo y se cruza de brazos.

-No me gusta. Esta decisión de improviso… odio las cosas de repente. Y más cuando te involucran a ti. ¿Qué sabes de este hombre?

-Tiene la confianza total de Shaoran Li. Es su mejor amigo y potencial asociado en sus proyectos. Lo conozco desde la universidad.

-¿Es eso cierto? No recuerdo su nombre entre mis conocidos.

-Ese es el punto mamá. “Tus conocidos” siempre fue todo “Tus conocidos, tus decisiones, tus proyectos… tus planes” y por años, he cedido en todo lo que me pides. – Tomoyo trata de mantener firmeza en sus decisiones, pero a sabiendas que tiembla por dentro.

-Quiero lo mejor para ti.

-Lo se. Pero también debes de querer para mi lo que creo es que mejor. – Explica con firmeza. –Siempre y antes de la muerte de papá, hice amistad con los hijos de tus amigos.

-¿Ahora me sancionarás porque quise darle a mi hija las amistades correctas?

-“Amistades correctas” – Rueda los ojos al techo- Las personas más egocéntricas que jamás conocí. Personas que luego de la muerte de papá, aseguraron que tú y yo jamás podríamos manejar la empresa. Personas que nos dieron la espalda cuando creyeron que la compañía se hundiría al no tener a papá con nosotros. ¿Acaso nunca te diste cuenta que luego de su muerte, jamás fueron mis amigos a casa? Solo Sakura permaneció cerca de nosotras. Eso es mientras no se fue a Túnez.

-Eso  no viene al caso. ¿Quién es este hombre? ¿Acaso no sabes que cualquiera que se quisiera acercar a ti, no es con las mejores intenciones?

-Te equivocas con Eriol, mamá. Te lo aseguro.

-Solo quiero que no jueguen contigo Tomoyo. – Explica. – Terminarás con el corazón roto y la vida deshecha si te equivocas.

-¿Sabes que es peor? Que jamás me has dado el espacio necesario para saber que es equivocarse, mamá. – Aturdiéndola con sus palabras- Te agradezco todo lo que has hecho por mí. He tratado de llevar las cosas como tú quieres…

-¡Cuando pensaba que estabas comprometida con Li hiciste lo que te dio la gana! -Refuta su madre acalorándose- ¡Así que no puedes decirme que no has hecho lo que has querido!

-No lo he hecho. No porque no estaba comprometida con Shaoran. Lo ayudaba…

-Pero me hiciste creer que si lo estabas… ¡Hiciste lo que te vino en gana!

-No, mamá. No lo hice porque no se trataba de mi historia. Era la de Sakura y Shaoran. – Lanzando un suspiro- Porque al final, no se quien soy yo.

-¿Y crees que al lado de este hombre, lo sabrás? Que ingenua eres Tomoyo.  No me equivocaba cuando todo este tiempo he tratado de protegerte. No estás lista para el mundo.

-Debes dejar de verme como una niña de coletas, mamá. Tengo ya la mayoría de edad para tomar mis decisiones.

-Esas decisiones te llevarán a la ruina.

-Tal vez no sea así. No puedes asegurarlo.

-¿De que le ha servido a Sakura seguir su intuición y su camino? ¡De nada! ahora tiene el corazón roto, despedazado por un hombre que rehará su vida y seguro se casará en menos de un año.

-Shaoran Li sabrá reconquistar a mi amiga, estarán juntos al final. – Le desafía la joven de mirada soñadora y sonrisa dulce pese a la discusión que sostiene con la autora de sus días.

-Hija: eres muy ilusa. Y al igual que Sakura, una tonta sentimental.

-Tú no puedes decirme eso, mamá. Se que amaste mucho a papá. Estabas enamorada de él.

-Esos tiempos no son iguales a estos, Tomoyo. Eres una mujer que tiene una fortuna cuantiosa tras su apellido. Debo impedir que los caza fortunas caigan tras nuestras propiedades. – Ahí aferrándole por los hombros – Debo de protegerte. – Insiste.

Tomoyo asiente notándose ofuscada y nerviosa por lo dicho por su madre. Le da un beso en la mejilla y añade separándose de ella- Debes dejar que busque mi propio camino mamá. – Sonríe nerviosa. – Nunca dejarás de ser mi madre. Así como yo, no dejaré de ser tu hija. Confía en mí. Eriol es una buena persona.

Sonomi deja caer sus hombros respirando con fuerza y finalmente asiente en silencio observando una vez mas a su hija, quien finalmente le da la espalda y sale del despacho.

-¿Todo está bien? – Interroga Eriol al darle alcance la joven.

-Si, todo está bien. – Aferrándole por la mano- ¿Sabes? ¿Por qué no cenamos con mi mamá mañana en la noche?

-Por supuesto – Afirma el sujeto. -No hay inconveniente de mi parte.

——————– Dos Semanas después. —————–

-Tu solicitud se me hace un tanto extraña, Xiao Lang- Habla Ieran Li mientras ambos están en el despacho de las empresas Li en Hong Kong. El hombre permanece a solas con su progenitora, a puertas cerradas tal como el heredero lo había solicitado.- Pero aquí estamos. Solos como quisiste.

-No tomaré mucho tiempo de su agitada agenda. Se que está muy ocupada.

-Jamás estoy ocupada para mi hijo – Argumenta la mujer sonando muy fría pese a sus palabras de aliento.

-Estoy desde un par de semanas embarcado en un proyecto que de aquí en adelante me tomará mucho tiempo;  por lo que me veré alejado de la dirección y mis responsabilidades  de la empresa familiar. Dado que por lógica no puedo estar en dos lugares a la vez, he decidido delegar mis responsabilidades con la familia, a mi hermana Shiefa y su esposo.

Ieran alza una ceja perspicazmente ante sus palabras.

-Por lo pronto, ellos se encargarán de mi posición en la empresa. El departamento de Relaciones Públicas, emitirá un comunicado y será puesto en las manos de la prensa competente en unos días. Solo quería que estuviera enterada.

-¿Por qué ellos no pueden encargarse de este “Nuevo proyecto” tuyo y sigues con tus responsabilidades?

-Creo que no me comprende, madre: Me independizo completamente de la Corporación Li. No es un proyecto anexo a la corporación. Es mi proyecto, fuera de las corporaciones.

El silencio es pesado; la lucha de miradas es clara y la ironía cargada en las próximas palabras de la madre de Shaoran son más que claras.

– “Te independizas” ¿Eso quiere decir que le das la espalda a tu familia? ¿A tu Legado?

-No dejo de ser quien soy. No dejo mi apellido a un lado.

-Por Generaciones todos los descendientes de la familia se han encargado de este legado. De todas las responsabilidades y sacrificios que ello amerita.

-Basta, madre. No estamos hablando de un principado y mucho menos. Y ahora mismo la monarquía está menos exigente que tu. – Las palabras dichas por Shaoran sorprenden a su progenitora. – El hecho que quiera independizarme del negocio familiar no será un Apocalipsis en desarrollo. Simplemente quiero probar otras cosas.

-¿Fue ella, cierto? ¿Esa muchacha te ha puesto ideas en la cabeza?

-Si es de Sakura que estás hablando, no tiene nada que ver con esto – El gesto de incredulidad de Ieran hace que él insista añadiendo.- De hecho, ella no sabe nada de esto.

-¿Cómo se supone que harás esto? Sin dinero nada se consigue…

-No necesito el dinero de la familia, madre. Tengo mi propio dinero. Vengo trabajando en las empresas Li desde que era un adolescente. Y adicional a eso, puedo conseguir soporte financiero. Da la casualidad que el proyecto, ha atraído la atención de varios inversionistas privados.  No dejaré de ser Li Xiao Lang. Tampoco dejaré de ser tu hijo. – Y frunciendo su rostro añade- Y me casaré con la mujer que quiera. Esto no es una solicitud de permiso. Es una realidad. Serás bienvenida en mi casa, Madre. Cuando quieras. Igual que toda nuestra familia. Pero no puedes imponerme o prohibirme a quien amar… con quien formar una familia… o el camino que quiero seguir.

-Será muy difícil para mí verte a los ojos XiaoLang con esta demostración de desobediencia.

-Desobediencia es escabullirme a tomar del licor del gabinete cuando tenía quince años. Desobediencia es escaparme por una ventana e irme a ver a una chica – Sonríe con satisfacción. – Y esto que voy a hacer, me hace más feliz que nunca.

-Cometes un error.

-No lo se. Tal vez si. Pero espero que no. – Admite encogiéndose de hombros y hablando con ligereza, situación que sorprende a  su progenitora. – Pero veremos donde llegamos. – Dando la espalda a la mujer añade- Considera esto mi preaviso de dos semanas. Luego viajo a Japón.

Y luego de aquello, Ieran no intenta una sola vez detener a su hijo. Tampoco le insiste que se quede; su dura personalidad y carácter no le permiten suplicar.

Pero su corazón le grita a todo pulmón que su hijo se equivoca.

Pero ella simplemente ha estado acostumbrada a no escucharle. No de un tiempo hasta aquí.

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Sakura había dado inicio a su presentación de diapositivas sobre las diferentes excavaciones y el significado de la arqueología y Antropología al mundo moderno. Observando desde uno de los asientos del enorme salón de clases, se encuentra su padre quien no puede simular su gesto de orgullo.

Los estudiantes prestan mucha atención. Aunque uno que otro murmullo o cuando entra o sale alguien del enorme salón, atrae su atención es por segundos y se concentra nuevamente en su exposición.

Al menos el lugar  parcialmente a oscuras, le da la impresión de no estar dirigiéndose a un enorme auditorio de maestros, reporteros de la revista universitaria y de alumnos de diversos años.

Sakura busca con esta exposición, atraer más atención a la arqueología; conseguir fondos para las excavaciones que se llevan a cabo en diversas partes del mundo, no solo en Túnez, donde Kaho continúa dirigiendo la misma.

Luciendo como toda una profesional su voz es alta y clara. Segura y firme.

Cuando va a mitad de la exposición llegan a una foto en particular sobre uno de los hallazgos en la excavación en Túnez y coincidencialmente, en el fondo se observa a un chino alto al lado de su padre mientras ella toma la foto a Kaho con el esqueleto que hallaron en condiciones intactas. Fue en uno de aquellos viajes antes de comprometerse a él.

¿Por qué rayos no se acordaba de aquella foto cuando hacía la revisión para aquella exposición?

¿Qué no le hizo fijarse con atención la noche anterior y lo hace ahora?

Se desconcentra, situación notada por su progenitor pero no interviene.

Sakura tose un instante, sintiéndose abochornada.  – Disculpen- Suena su voz un tanto ofuscada. – Necesito… tomar un momento… con permiso. – Dice finalmente retirándose, atrayendo los murmullos de los presentes ante la abrupta salida.

Las luces del salón se encienden y la maestra de ceremonias se disculpa, diciendo que necesitarán unos minutos. Fujitaka no pierde tiempo y sale detrás de su hija.

Avanza con paso firme por el pasillo y ve su silueta agachada en el bebedero a unos metros del salón de eventos. Agachada y con la espalda hacía su padre, quien avanza lentamente para notar que su hija no está inclinada tomando agua.

Está sosteniéndose del aparato.

-¿Estás bien? – Se atreve a preguntar finalmente.

Sakura no le da el frente.

Dice con la voz entrecortada-Que inmadura debo de haberme visto – Fujitaka detecta el tono de voz afectado. – Una profesional no debe de huir de esa forma. – Ahí dando el frente y mostrando las lágrimas que surcan sus mejillas. Rápidamente su progenitor le extiende su pañuelo, acto que es agradecido por su hija.

-¿Qué te hizo reaccionar así? ¿Acaso te has puesto nerviosa?

-En la foto… está Shaoran. – Suspira. – ¿Puedes creer que han pasado ya tres meses desde que lo vi por última vez?

-Sakura… -Dice su padre con un suspiro- Hija: Si lo echas de menos de esta manera, será mejor que lo llames. Es más que obvio que esto que sientes, no es pasajero como nos das a entender.

Sakura niega con su rostro.

-No hay necesidad que continúen torturándose- Explica extendiendo sus brazos a los hombros femeninos. – Se que te ama.  Y que debe de sentirse tan solo sin ti. Se que no ha vuelto a buscarte pero…

-Papá, él si me buscó. Meses atrás. Cuando recién instalaba las oficinas de vuelta en la facultad.  Le dije que se fuera.

-¿Por qué?

-Porque era lo correcto… no iba a dejar a su familia por mí. Su familia lo es todo.

-Te equivocas. Cuando un hombre decide formar un hogar con la persona que ama, su familia deja de ser aquella, para crear una nueva.  Si él te ha hecho caso, ha cometido un gran error…

-No lo hice- Dice una voz a sus espaldas. Fujitaka ve el cambio de las pupilas verdes de su hija y sabe que no ha cometido un error. Se voltea viendo la alta figura del chino observándoles a unos pasos a distancia.

-Señor Kinomoto… ¿Podría darme unos instantes a solas con Sakura?

-Por supuesto – Dice el hombre ignorando la mirada de súplica (entremezclada con sorpresa y vergüenza de su hija).

-¿Cómo sabías dónde estaba? – Pregunta Sakura tratando de ganar compostura. – ¿Acaso Tomoyo te lo dijo?

-Debo de ser honesto contigo. Tal vez me gane la enemistad de él pero no me importa. Ya nada me importa. – Explica el varón aproximándose lentamente a la mujer. – Fue tu padre.

Sakura abrió sus ojos ampliamente.

-¿Papá…?  Pero, hace unos momentos, parecía sorprendido.

-No estaba sorprendido. –Explica con una tenue sonrisa y un brillo tan característico del varón en sus pupilas. – Solo que esperaba que yo hiciera mi entrada. Estuve en el salón mientras hacías tu exposición- La sorprende aún mas. – Le dije a tú padre que haría el último intento en aproximarme a ti.

-Pero…

-La foto que apareció en la diapositiva, fue idea de tú padre- Encogiéndose de hombros.- Como reaccionaras con ella, me diría si mis esperanzas estaban perdidas. Pero he vuelto para luchar por nosotros Sakura. El tiempo que me tome.

-No es coincidencia que no me acordara de esa foto. ¡Esa foto no estaba! – Comienza a alterarse- ¡Tu y  mi padre planearon esto! ¿Sabes lo absurda y tonta que debo de haberme visto? ¡Arruinaron mi exposición! – alza la voz en el pasillo. Algunas personas que mantienen distancia y que participan en la charla, los observan.  Shaoran la toma del brazo y se la lleva más aun, lejos de ojos y oídos entrometidos.

Sakura topetea en los tacones mientras se deja llevar. Ya dando la vuelta en la esquina están justo enfrente del patio interior de la rectoría universitaria.  Hay maceteros por doquier y una fuente justo en el medio.

-¿Qué es lo que quieres?

-¿Qué es lo que quiero? ¡Casarme contigo, por supuesto!

Cruzándose de brazos y con la expresión centelleante y desafiante – ¿Qué opina tu madre respecto a eso? –Aquella pregunta hace que el sujeto respire profundo y su mirada oscura chispee. – ¿Qué?  ¿Acaso aun no tienes su permiso?

-No necesito el permiso de mi madre. Y no necesito tus comentarios ácidos, Sakura. Estás igual de pérdida sin mí, como yo sin ti. Admítelo. – Sakura voltea su mirada para evitar que el sujeto taladre con la suya y termine haciendo lo que él quiere, ceder.

-La otra vez dijiste unas cuantas cosas que me hirieron, Sakura – Murmura para que nadie más ella le escuchara. Aquel murmullo comienza a sentirse como un suave ronroneo masculino que hace que la actitud de la muchacha flaquee.

Y ella lo sabe.

Shaoran aprovecha el momento, acercándose más a ella, y aprisionándole lentamente contra la pared.

-Pero también, no puedo echarte toda  la culpa de lo que ha pasado. Yo también la tuve. Debí en Túnez poner a mi madre en su sitio y casarme contigo allá mismo. – Comienza a acariciar los hombros femeninos.

-¿Sin su aprobación? – La mirada femenina comienza a suavizarse y las pupilas a dilatarse por la suave caricia que ahora está en los codos.

-No necesito la aprobación de la familia Li. – Replica el sujeto observando como Sakura poco a poco va bajando sus defensas. – Yo no necesito la aprobación de tu padre tampoco. Yo se que tu me amas, y es todo lo que me importa.

-Eso no es cierto.

-Si lo es. Sakura: mi madre me ama cierto… yo le quiero. No puedo quejarme de la madre que tuve toda mi vida. Pero ella no tiene toda la razón. Tampoco puede creer que dirigirá mi vida de aquí en adelante. Porque tú eres mi vida.

-Shaoran.

El sujeto toma lentamente sus labios, cuando la chica en una invitación silenciosa, sonríe ante sus palabras.

Aquel roce se prolonga por un largo rato y los besos son cortos pero llenos de significado. Luego, con voz grave añade- No necesito a mi familia. Solo te necesito a ti, Sakura. Ya soy un adulto y he decidido formar una familia contigo. – Besando sus manos – ¿Qué dices? ¿Me aceptas?

Sakura se muerde el labio y asiente en silencio. Shaoran la vuelve a besar.

-Una cosa: No quiero una gran ceremonia.

-Puedo aceptar eso.

-¿Qué dirá tu familia? Al menos tus hermanas…

-Ellos saben que esto iba a llevarse a cabo. Mis hermanas… sus esposos… todos te aceptan. Créeme.

-¿Qué has estado haciendo estos tres meses? – Pregunta ella- No habías vuelto a llamar… pensé que…

-¿Qué te había superado? No. Lo nuestro no se olvida de la noche a la mañana. – Suspira con ilusión y la sonrisa de sus labios hace que Sakura sienta mariposas en su estomago- He estado ocupado. Fundando mi propia empresa.

-¿Qué?

-¿Acaso no te ha contado Tomoyo?

-¿Tomoyo? Tomoyo está en Londres… o en París… o en Nueva York con Hiragizawa.- Negando con su cabeza-  Apenas recibo correos de ella.

-Eriol está muy emocionado con su relación.

-¿Has estado en contacto con Eriol?

-Es mi asesor de negocios. Aunque ha estado más ocupado con su novia, me manda la información de todos los pasos a dar. Por el otro lado, también dejó  a un compañero de la empresa donde trabaja, dando seguimiento. Así que no me puedo quejar.

Sakura suspira diciendo.- Debo de volver. Debo de continuar con la exposición. – Halando de la mano al sujeto – ¿Te quedas el resto de la exposición?

-¿Qué te puedo decir? Tengo debilidad por la expositora. Me la encuentro bien atractiva. – Sonríe con satisfacción atrayendo una carcajada de la joven.

Al verle llegar, las personas que estaban en la charla, comienzan a ingresar al salón. Sakura lleva de la mano al sujeto y cuando ingresa al lugar, Shaoran trata de separarse de ella, situación que impide la mujer. Sonríe al auditorio y añade- Disculpen ustedes la interrupción de hace un momento.  Pero, tengo buenas noticias: – Señalando al sujeto a su lado – Este es mi prometido. No lo había visto desde hace meses y acaba de proponerme matrimonio – sonríe observando a su padre- Y yo he aceptado.

Con aquello el salón irrumpió en aplausos, trayendo consigo un bochorno en el rostro masculino del varón Li, felicitaciones al par y un sentido de satisfacción de parte de Sakura.

Porque por primera vez, en meses, las cosas parecían estar bien.

 

————————————– Dos meses después.

La ve llegar con una sonrisa de satisfacción mientras se abre paso entre las mesas del pequeño café. Sakura la saluda como siempre lo hacen y el mesero rápidamente se aproxima a tomar su orden de labios de la chica de ojos azules. Ya retirándose es que las amigas se sienten en confianza para comentar. – ¿Y bien? ¿Cómo estuvo?

-Magnifico, estupendo, perfecto… inolvidable- Murmura su amiga de ojos azules y Sakura no puede desviar su mirada de la alianza de compromiso que cuelga de su mano. – Los padres de Eriol son personas muy sencillas pero de trabajo y tienen una vida cómoda. Eriol se parece mucho a su padre.

-Me alegra saber que seas feliz.

-Pronto iremos a un edificio a pocas cuadras de donde estamos viviendo para ver un departamento.  Es algo modesto comparado donde viví pero algo es algo.

-Nunca te han gustado las excentricidades Tomoyo. Te adaptarás de maravilla.

-¿Crees que he cometido un error? ¿comprometiéndome tan pronto con él?

-Creo que es una de esas coincidencias que ustedes terminaran juntos, Tomoyo. Tomando en cuenta que se conocieron años atrás y el destino se encargó de separarlos.  Ahora se han reunido, se han perdonado y creo que las cosas no pueden irles mejor…- Dudando un segundo añade- Por cierto, aquí está la invitación para nuestra boda- Sacando del bolsito el sobre sellado – Espero qué puedan acompañarnos. Será algo sencillo, comparado con lo que Amid, nos estaba preparando en Túnez. ¡Casi se me olvida! Él y Fátima asistirán a la boda.

-¡Es fantástico! Me agradan mucho.

-Ellos también están entusiasmados en poder viajar. Fátima solo ha asistido a internados y está muy emocionada por venir a nuestro país. – Luego de unos instantes hablando de ellos finalmente Sakura pregunta.- ¿Cómo te fue con Sonomi?

-Mamá aun tiene mucha desconfianza de Eriol.

-¿Bromeas? Pero si te ves tan feliz.

-Eriol se ha empeñado en cambiar la percepción de mi madre. Incluso ha concertado un encuentro con sus padres, a ver si liman asperezas. O al menos, mamá toma confianza con su familia. Verá que no son tan malas personas o con una “Agenda secreta” en medio.

-Papá dice que le parece una buena persona.

-A tú papá todas las personas le caen bien.

Sakura sonríe. – Sabes a que me refiero: Papá sabe que las intenciones de Eriol son honorables. Mas cuando se ofreció a ir por tu rescate y de Fátima cuando fueron secuestradas…

-Ni hables de eso que me sonrojo – Solicita la chica efectivamente sonrojándose. – Creo que eso hizo que cambiara mi percepción de su odio a mi persona. – Haciendo que Sakura sonriera.

-Tiene que haberte ido de maravilla para no haber sabido de ti, tanto como hubiera querido. – comenta Sakura momentos después saliendo del café – ¿Qué opina tu madre del compromiso?

-Para mamá, no hay compromiso…

-¡Tomoyo! ¿Acaso tu…

-Un paso a la vez, Sakura. Mamá apenas se adapta a la idea que “Tal vez se equivocó con Eriol”. Además, contrario a ti y Shaoran, no nos casaremos tan pronto. Quizá dentro de un año.

-¿Para que entonces verán departamento si no se casarán hasta dentro de un año?- Pregunta Sakura confundida.

-Pues para yo mudarme definitivamente. – Explica la chica de ojos verdes. –Se nota que mamá se siente incómoda conmigo… – Sonríe – Mas aún porque anda saliendo con alguien.

-¿Qué? ¡Sonomi está…! No te lo creo – Ocasionando una carcajada de parte de su amiga.

-Mi ausencia sirvió para algo Sakura. Parece que por la preocupación de mi “Relación” con Shaoran, mamá había puesto un alto en su propia vida privada.

-¿Cómo te has enterado?

-Bueno eso sucede cuando llegué a casa del viaje con Eriol y me encontré con el hombre y mamá sentados en el salón de la casa y a solas. –Sonríe tenuemente- Por la forma que mi madre saltó en el sofá se nota que no estaban solo abrazados.

-¡Tomoyo! – Reclama Sakura no evitando soltar una carcajada.  Su amiga tampoco puede evitar reír.

-Es un hombre muy bueno. Al menos, eso supongo. Conoció a mamá hace unos años pero se divorció hace poco. La invitó a salir… y bueno, parece que las cosas han marchado bien. – Encogiéndose de hombros- -Mamá ha durado mucho tiempo viuda Sakura, y no quisiera que mi presencia le privara de la intimidad que necesita.

-No puedo creerlo –Niega con su rostro – No puedo imaginar a mi padre saliendo con alguien…

-En algún momento, ellos tienen derecho  a una vida privada Sakura. Creo que merecen reiniciar sus vidas. No le veo nada de malo.

-Al menos, no has reaccionado como lo hizo ella cuando le presentaste a Eriol.

-Efectivamente. Por eso, creo… que se ha portado más amable con él. Al menos, lo acepta como novio. Ya cuando tengamos mas tiempo en la relación, le comentaré de mi compromiso.

-Mientras me cuentas… ¿Por qué no me acompañas? Verás las oficinas de Shaoran y de su nueva empresa.  Está a unas cuadras de aquí. Podríamos ir en tu coche– Dice Sakura tomándola del brazo. – Seguro Eriol estará con él.

Tomoyo asiente y comienzan a caminar hasta el vehículo de la chica de ojos azules. Mientras Sakura habla de lo que será su ceremonia de bodas, Tomoyo suspira, complacida porque jamás se imaginó, años atrás,  que su mejor amiga terminaría al lado de un buen hombre como es Shaoran Li. Y que la historia de ellos, tuviera un final feliz, pese a los tropiezos y las intrigas de la madre del varón; ruega en silencio para que Ieran en algún momento, recapacite y vea que no hay nadie mejor para su hijo, que Sakura.  Porque ellos merecen ser felices… y lo serán, juntos.

Y que tal vez, el destino, igualmente le reservó una sorpresa a ella. Que los hilos de encuentro fortuito les atarían de una manera u otra al mismo destino de su amiga.

A ser feliz al lado de un hombre que la vida le preparara conocer aun cuando no estaban listos…

Y que definitivamente, ellos cuatro estarían siempre conectados en sus vidas y los caminos unidos. Mejores amigos, enlazados por algo más fuerte que el matrimonio o los negocios.

Y eso era, una amistad sincera.

————– Fin.——————-

Comentarios de la autora. ¡Hola a Todos! Tomoyo tiene algo al final de esta historia que honestamente, desearía tener, y eso es el coraje de seguir sus propios sueños… TODOS sus sueños. Casi todos llevamos un poco de Tomoyo dentro de nosotros: Aquel temor de embarcarnos en un camino que jamás nos vimos impulsados a tomar. Cuando la vida tuya y de un pariente cercano se ven irremediablemente atados, es difícil verse separado de esa otra persona, porque sabes que significas tanto para ella. Esa conciencia es la que nos dicta a tomar decisiones, no pensando egoístamente en nuestro propio bienestar, sino en cuantas vidas y personas afectamos con nuestras decisiones. Es bien difícil, una vez nos aconsejan el camino a tomar, dirigirnos por el otro lado pues, ¿Y si nos equivocamos? ¿Qué pasará si aunque estemos seguros cometemos el error? ¿Cuántas vidas se verían afectadas? Que fácil sería para muchos el que las puertas se nos abrieran en todas partes y nuestra vida fuera tan llena de emociones o acciones sin pensar en las secuelas, como imaginamos. Ser tan valientes para enfrentar un reto o un camino sin tan siquiera considerar los sentimientos de los demás. Si termináramos todos pensando de esta manera, ¿Qué se pensaría de nosotros? ¿Seríamos personas egocéntricas? ¿Frívolas? Probablemente. Pero no leo el destino para ser tan arrojada como nuestra protagonista ha sido en esta parte de la historia y enfrentar el todo por el todo. En el mundo que nos ha tocado a la mayoría vivir, si tan solo analizáramos un segundo las consecuencias de nuestras acciones y como afectan a aquellos a nuestro alrededor, nos daríamos cuenta que tan egoístas llegamos a ser.  Nuestra protagonista por años, estuvo frenando su verdadera identidad y sus sueños por ayudar a su madre y el destino al final, le preparó una sorpresa por su paciencia y dedicación.

Si aprendiéramos a ser pacientes; no llevarnos por la impulsividad, las pasiones bajas, la lujuria, el orgullo o la venganza, el egocentrismo o la envidia, seríamos mejores personas en todos los aspectos. La historia al tratarse de verse retratada la mayor parte de su trama en una sociedad conservadora, vemos que los sentimientos no son tapados por las túnicas y velos. Son contenidas conscientemente pues, los sentimientos aunque no se expresen públicamente y abiertamente, están ahí. La forma como nos llevamos con los demás, con propiedad y cortesía, hace ver la clase de persona que somos por encima de las vestimentas.

Esta última parte de los comentarios de autora, están dedicados a ti, querido lector porque vemos que el mundo se ha transformado lentamente para volverse una sociedad completamente en  individualismo en vez de comunidad. Vemos cada día más problemas que resultan ser indiferentes a nuestro sentir… hasta que nos pasa a nosotros.

En lo personal, quise hacer este paréntesis porque algunos me expresaron en su momento la historia carecía de la “impulsividad” o “Seguridad” o “Confianza” de la protagonista. O que ella “Razonaba demasiado las cosas”. La verdad como dije en un principio, esta Tomoyo es una persona que se entrega a sus seres queridos de la manera que pueda considerar correcta pero a los ojos de los demás. Una persona humilde, se muestra tal como es, sin transformar su identidad o sus creencias a la medida justa que cambia la sociedad. Por un momento, resulta conveniente a la historia, una Tomoyo suelta, desenvuelta y frívola que no le diera mente a las consecuencias de sus acciones y pisotear a algunos en el proceso.  Le di un poco de mi, porque esta Tomoyo tiene los temores y los sentimientos a flor de piel que todos nosotros llevamos dentro; unos los sacan a la luz, otros los dejan escondidos para brindar a la sociedad y a los demás, lo que quieren ver, escondiéndose debajo de una máscara de impulsividad y aventura que muchos en su momento, envidiarían pero que al final, resulta volvernos entes solitarios y marginados.  A veces hay que ser prácticos y medidos.  Porque no sabemos al final, a cuantas personas afectamos con nuestras decisiones; y esas mismas personas, tienen que acarrear con nosotros, las consecuencias.  Espero no haberles aburrido con mis pensamientos filosóficos XD.

¡Y bien! Culmino ya “Extrañas Coincidencias”. Espero de todo corazón que les haya gustado la historia. Agradezco a Nodoka Chan el esfuerzo que puso en la revisión de los capítulos. Tuvo que soportar ¡Bastante! Y tomando en cuenta que nuestras diferencias de dicción, concepto y gramática en nuestros respectivos países, no ayuda mucho en la redacción… ¡Es difícil encontrar un punto medio! Pero parece que lo hemos logrado.

Ya lo próximo que sabrán de mi, será la historia “Cabalgando con los Muchachos” la cual será una historia de aventura, romance, secretos y por supuesto, cómica. Las peripecias perpetradas por las protagonistas, los pondrán a reír y a llorar gracias a los líos que se verán envueltos. Sakura y Shaoran vuelven esta vez con una Sakura que no se adapta a las reglas sociales de siglos pasados donde las mujeres eran educadas para servir en el hogar, conseguir marido,  reglas de etiqueta y protocolo en la sociedad formal, en la cual no nació y tener hijos.  ¿Será capaz Sakura de cambiar los estándares de su Prima Sonomi y su idea de enlazarla al hijo menor de un poderoso terrateniente? ¿O será capaz Sakura de ganar los sentimientos de la última persona que se imaginaría (o pensaría), que ganaría su simpatía, su amistad… o tal vez, su amor?  Esta historia comienza su viaje a finales de octubre.

Nos vemos (o leemos), en una próxima.

Un beso, Crys.