Capitulo 10. El reto de la señora Li

“Extrañas Coincidencias”

Historia Inédita no 2.

Por Crystal.

Basado en los personajes de CCS by Clamp. Hago esto sin fines de lucro y solo como entretenimiento.

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Capitulo. 10 El reto de la Señora Li.

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 Tomoyo, Eriol, Touya y Fátima, tal como los hombres pronosticaran, no llegaron hasta después del atardecer del día siguiente. A mitad de camino se encontraron con un grupo de ermitaños quienes llevaban sus rebaños hacía otra zona mas verdosa de la estepa y se dirigían al pequeño oasis donde ellos dormitaron. Dieron pan y agua a todos; luego de haber retomado fuerzas, se dirigieron a la casa de Amid.

Tomoyo y Fátima viajaban en los corceles mientras los hombres andaban a su lado. Touya refirió de no cansar a los animales en caso que tuvieran que emprender una huida rápida.  Por suerte, Kinomoto estaba acostumbrado a caminar grandes distancias y Eriol tiene una envidiable condición física haciendo parte del recorrido a pies.

Aun así, Tomoyo cabalgaba en ocasiones en el potro que usaba Fátima mientras que los hombres se turnaban por distancias el jamelgo que ofreciera Tomoyo. Aquello ayudó bastante para avanzar más de lo planeado y llegar aun cuando el sol no se ocultaba.

Sakura y Li salen junto a unos cuantos miembros del servicio de Amid. Una de las tías de Fátima sale a recibirle e igual el abuelo de ésta acompañado de varios guardaespaldas. Hablan rápidamente en el idioma de ellos mientras el hombre hace una inclinación de cabeza a Touya y Eriol. Shaoran saluda a ambos hombres y luego se dirige a su amiga.

–Lamento todo lo que ha pasado Tomoyo… –Dice Li aferrándole con gentileza y aliviado de que se encuentre bien.

Tomoyo voltea a Eriol quien entrega su corcel a uno de los sirvientes de la casa y él le devuelve la mirada: el sujeto está todo sudoroso, cabellos revoloteados, con arena en todas partes y al igual que Touya, con una sombra oscura donde ya les está saliendo el vello facial.

Pero aun así, para Tomoyo, luce avasallante.

–Estoy bien. No pasó a mayores. – Ahí observando a su amigo de origen chino.– Me alegra que ustedes estén bien…

–No todos –Explica Shaoran mientras su novia aferra con firmeza a su mejor amiga.– Amid fue herido…

–¿Pero como está? – Pregunta la chica de ojos azules preocupada ante semejantes noticias. Incluso Eriol se aproxima.

–Se recuperará. O eso dice su médico de cabecera. – Explica Sakura ya observando que ni Fátima o sus parientes se encuentran allí ya: han entrado rápidamente con la chica.  De ahí observa a Touya diciéndole mientras le abraza– Me alegra que estés bien.

–Solo un poco cansado y adolorido, pero estoy bien monstruo.

–Que bueno. Será mejor que descanses y comas algo antes de partir a tu casa. – Explica Sakura algo distraída y nerviosa. Observa a su prometido y su mirada se entristece.

Tomoyo, Eriol y Touya se percatan.

Es Shaoran quien rompe el silencio al decir.– Si, vamos… necesitas una ducha también Hiragizawa… te ves terrible.

–Te verías igual que yo, si hubieras acampado en el desierto – Explica pareciendo ofendido ante la crítica de su amigo pero le lanza una última mirada a Tomoyo antes de retirarse.

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Luego de duchada y en la habitación de la chica de ojos azules, ésta observa a Sakura mientras le narra los eventos acaecidos desde que salieran de casa de Amid y tanto ella como Fátima fueran secuestradas. Advierte en la parte cuando recobrara el conocimiento en el campamento de los secuestradores y la repentina huida que hicieran Eriol y Touya con ellas al realizar el intercambio.– Luego la ráfaga de disparos y salir a toda rapidez de la zona. Cuando nos vinimos a percatar (al menos Touya y Eriol), estábamos muy lejos del camino correcto a tomar.

Tomoyo estaba envuelta en una toalla de baño y sus cabellos sujetos en lo alto de su cabeza con unas pinzas mientras goteaban luego del largo baño al cual se sometió para sacarse la arena de todas partes.

–Es un alivio que nada les pasara. – Advierte Sakura luego de narrarle todo lo pasado. – No se que habría hecho si llegaba a pasarles algo.  Y todo por mi culpa.

–¿Sakura? ¿Cómo dices que es tú culpa?

–Porque lo es, Tomoyo. Por mi culpa, tuviste que pretender que eras novia de Shaoran. Viajar a este lugar… por mi culpa te secuestraron– Ahí llorando.

Tomoyo avanza hasta su amiga y le abraza con ternura. En voz bajita dice– Sakura: no es tu culpa que esto haya pasado. Y no tienes nada que lamentar porque nada nos pasó.

–Pobre Amid. También ha salido herido por mi culpa. Fátima fue por su traje para las bodas… y te pidió que le acompañaras. Todo por esta enorme mentira que comenzó meses atrás.

–Amid está bien ¿no? ¿Acaso no nos dijeron que se recuperará?

Sakura asiente lentamente.

–Entonces todo está bien – Dice sonriéndole con confianza. Pero Sakura no comparte su dicha. – Y puedo asegurarte que Amid no piensa nada de esto.

–Eso es porque no sabes lo otro.

–¿Lo otro?

–Tú madre: Sonomi está aquí – Sorprendiendo a su amiga y esta llevándose una mano a la boca– Y no solo eso. La madre de Shaoran también está aquí.

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Cuando Tomoyo ingresa al saloncito de la casa de Amid lo hace acompañada de Shaoran. Ahí se encuentra su madre acompañada de Ieran Li quien observa a la muchacha de cabellos plomizos atentamente y nota unos brazaletes en sus brazos.

Ambas mujeres no saben, pero es para esconder las marcas de las ataduras de los secuestradores.

–Que bueno que estás bien. Me sorprendí cuando me explicaron que tu grupo se perdió… ¿Cómo es eso que andabas de cacería, hija? Tú odias cazar…

Tomoyo observa dudosa a Shaoran.

–Si. Lo se. Pero Amid nuestro anfitrión y un amigo, hablaban de la caza y me despertó curiosidad. Lamento si te preocupé. – Ahí dirigiéndole una mirada nerviosa a la mujer que acompaña a su madre.

–Vaya teatro que montaron usted y mi hijo, señorita –Dice Ieran con acento firme y seguro. Ahí observa a su hijo quien tiene un rostro de pocos amigos. – Todo para proteger la verdadera prometida de mi hijo.

–Lamento haberle mentido– Duda un instante– y se que tanto Shaoran como Sakura lo lamentan por igual.

.–Creo que ya eso está en el pasado – Refiere Sonomi observando a Ieran Li– De todas maneras no hay mal hecho aquí. Los chicos no han cometido un grave error. Y puedo hablar por Sakura y le digo que es una muchacha idónea para el joven Li.

Ieran voltea la mirada del rostro de la señora Daidouji.  Aquello que se aliara con su hijo para salirse con las suya, no le agrada para nada.

–¿Podrían dejarme a solas con mi madre? Necesito hablar con ella – Dice todo serio el único varón del salón. Tomoyo y Sonomi procuran retirarse dejando el sujeto a solas con su progenitora.

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–No sabes lo preocupada que he estado todo este tiempo– Dice Sonomi caminando a la par de su hija y añade– ¡Santo cielo! El sol de este lugar te tiene completamente dorada– y observando sus ojos brillantes añade– Desde que llegamos, tuve un extraño presentimiento en mi persona… no  sabría explicarlo. – Haciendo un silencio para que su hija respondiera. Pero esta se conforma con caminar a la par de su progenitora. – ¿Qué haces acompañando a los hombres a cazar, Tomoyo?

–Ya te dije: me ha dado curiosidad.

Sonomi observa a su alrededor: la casa es muy holgada y se nota el poder monetario de sus dueños. Pero antes de arribar al hogar, fue testigo de muchas construcciones antiguas y que no poseen tantos recursos económicos tan satisfactorios como aquella familia que ha acogido a su hija y a los Kinomotos.

–Este lugar es muy bonito: eso es si te gusta el clima seco en extremo, temperaturas tan altas y no te importa llenarte la cabeza de arena.  Pero lo que me llena de alivio es que no hayas cometido una locura que te costaría tu felicidad.

Tomoyo se detiene de caminar y se dirige al pasamano que hay en el lugar observando el patio central de la casa. Observando a los empleados de Amid y su abuelo, hacer sus tareas cotidianas.

–¿Qué es lo que te pasa Tomoyo? Te noto muy extraña.

–Solo estoy confundida mamá… tan confundida– –Dice por primera vez mostrándose asustada y sensible. Sus ojos brillan al observar a su progenitora y su labio tiembla.

–To…Tomoyo…

–¿En serio habrías sido tan miserable del yo casarme con Shaoran que creíste que era necesario venir a impedir una “Boda”?

–No creas que soy tan egoísta Tomoyo. – Habla Sonomi con la voz afectada ante las palabras de su única hija. – Vine a impedir una represalia departe de Ieran Li. Vine a protegerte de lo que pudiera ocurrir. Y si: la idea que te hayas enamorado de un empresario como Li Xiao Lang, me asustó.  Él no viviría en Japón contigo, hijita. Tiene su propio legado el cual cuidar y proteger. Su familia depende tanto de él. Es indispensable… tú no eres para ellos indispensable. Para mí, si lo eres.  Y lo último que deseo para mi hija, es que sea infeliz… – Ahí finalmente abrazándole.

Hasta el otro lado del lugar, Eriol Hiragizawa observa la interacción entre madre e hija. Nota como una y la otra, limpian sus lágrimas y vuelven a abrazarse para momentos después, dirigirse a las escaleras.  Sigue con la mirada a Tomoyo hasta que finalmente se pierde de vista.

Y justo ahí toma una decisión.

Iba a desistir de la venganza que tenía predispuesta hacia la joven.

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Cuando el vehículo se detuvo en el campamento la mirada de Fujitaka Kinomoto fue a su hijo. Había salido de la casa de Amid luego de una ducha y comer un poco. Por supuesto el abuelo de Amid dado el auxilio que prestó a su nieta, ganó la gratitud eterna del anciano. La expresión de alivio de su padre es de suma satisfacción para el hombre.

–¿Todo bien?

–Tomoyo y Fátima están en la casa. No les pasó nada.

–Gracias a los cielos. Sonomi debe de estar aliviada. Eso es, si le dicen la verdad.

–Supe que se ha aparecido de improvisto. – Ahí posando su mirada a la joven asistente de su padre quien al escuchar su voz, sale ruidosamente de una de las tiendas de la excavación.

Fujitaka observa a uno y otro. Le da una palmada a su hijo y se marcha a cumplir sus obligaciones.

No estaría en un lugar donde sabe que sobra.

–¿Estás bien? – El sujeto asiente.– ¿Y Daidouji o Fátima?

–Ambas están bien. Un poco cansadas y quemadas por el sol, pero están bien.

–Me alegro que estén bien…

–Kaho, espera– Le detiene el sujeto.– ¿Acaso no preguntarás por Hiragizawa?

–¿Debería de preguntar por él?

–Hasta donde sabemos, te entiendes bien con el sujeto – Replica Touya. La mujer sonríe tenuemente.

–Me alegro que hayan llegado sanos y salvos. Ahora supongo que la boda de Sakura y Shaoran continúa.

–Todo depende de ellos ahora –Replica el hombre. Lanzando un suspiro, agrega– Escucha…

–No. Me alegro que estés bien – Sonríe Kaho complacida. – Además tengo estupendas noticias: me marcho a Tokio – Sorprendiendo al sujeto – El profesor Kinomoto ha recibido la llamada del Patronato de arqueología de la universidad para un puesto como profesor de la facultad y además para que salgan unos reportajes sobre los descubrimientos arqueológicos de Japón en un país ajeno al suyo y el aporte que hace al estado tanto de Japón como de este lugar.  Me ha recomendado y he decidido aceptar.

–¿Cuándo te marchas?

.–En un par de semanas. – Explica la muchacha sonriendo pero Touya nota que su sonrisa es forzada y hasta triste. – Bueno, tengo que continuar trabajando… me alegra que no les haya pasado nada. – Finalmente retirándose del lugar y con la mirada del sujeto en su persona.

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Shaoran mantiene una expresión firme ante su madre. Esta es la que rompe el silencio diciendo – Pueden enredar a Sonomi Daidouji con aquello de la “caza” pero yo no me lo creo. – Explica –Sino quieren decir la verdad, bien por ustedes… de todas maneras, han estado mintiendo por meses mas… ¿Qué cuesta otra mentira?

–Ya vio la verdad entonces: No me caso con Daidouji Tomoyo. Ya no tiene porque preocuparse sobre nuestros legados y responsabilidades. Daidouji no está comprometida conmigo. – Haciendo una pausa– Lo que si espero es que no ponga impedimento para casarme con Sakura.

Ieran empequeñece sus ojos a su hijo. – Entonces ¿Debo de aprobar y celebrar que tú, mi único varón y heredero de mi familia nos ha engañado al igual que a todo el mundo y ahora que no se casa con quien traería desgracia a nuestro apellido ahora se casará con quien traería la humillación a nuestra familia?

–¡Madre!

–Sakura Kinomoto. Una japonesa. Una mujer de mundo. ¿Crees que podrás atar a una mujer como esa tan independiente a la vida matrimonial de un Li? ¿En serio Xiao Lang? Conozco las de su tipo.

–No conoce a Sakura.

–Entiendo lo que ves en ella. Es joven. Es bonita. Tiene un aire de ingenuidad que complacería  cualquier joven con sangre en sus venas. Pero Kinomoto no es digna de ser una Li.

–No estoy pidiendo su aprobación, madre– Explica Shaoran luego de un breve silencio. Y sus ojos observan con seguridad y firmeza a la autora de sus días.

–¿Qué tenían las decenas de jovencitas idóneas de china que te presentamos durante tus años mozos? ¿Qué es lo que tienen de malo las jóvenes mas convenientes para convertirse en Señora Li, cuyos padres cordialmente ofrecían su mano en matrimonio? Siempre encontraste razones de no casarte con ellas en todas y cada una. Y ni hablemos de las que si te involucraste.  Dejabas de verlas.

–¿Acaso no lo comprende? Por la única razón que esas mujeres (cualesquiera de ellas), se quería involucrar conmigo era por asunto de dinero, mas nada. Incluso ni tenían sentimientos que me hicieran sentirme apegados a ellas. Por fortuna me percaté que aquellas mujeres eran todo lo que usted deseaba como señora Li pero no lo que deseaba.

–¿Y esta mujer lo es? ¿Esta Sakura Kinomoto?

–No le interesa el dinero de los Li. No le interesa el apellido que sea.  Nos conocimos por Daidouji, quien encontró que teníamos cosas en común. Esas cosas han sido las que han mantenido esta relación todo este tiempo y ella aquí. Yo en China y en Japón. Ha resistido la fuerza de la distancia… de la confianza y de la verdad.

–Ha sido una fortuna o una extraña coincidencia que hayas encontrado lo que tu llamas “Horma de tu zapato” en esta señorita Kinomoto pero ¿No crees que estás siendo egoísta? – Sorprende al sujeto – Tú piensas de las ventajas de hacerla tú esposa. Pero ¿Cuáles son las ventajas de ella al tenerte como esposo? ¿Has pensado la vida que llevará ella en China de convertirse en la señora Li? ¿Las expectativas de la familia?

–Ella llena mis expectativas madre. Y Sakura está segura de querer casarse conmigo. Es lo que importa.

Ieran no vuelve a hablar y Shaoran encuentra que es el momento idóneo para marcharse de la habitación. Luego de caminar una breve distancia, suspira, relajado de que aquello ha terminado finalmente. Luego sonríe confiado y decide ir a ver a su amigo quien horas atrás estaba desaparecido con Fátima y Tomoyo.

Y es cuando entrando a su habitación ve al sujeto que está haciendo sus maletas. Extrañado ingresa no atrayendo su mirada a la puerta pero sabe que se trata del hombre de mirada achocolatada.

–¿Vas a alguna parte?

–Si, a casa. A Japón.

–Aún la boda no se lleva a cabo. ¿Cómo pretendes que me case sin mi padrino de nupcias?

Eriol levanta su mirada. Sus ojos azules escudriñan los ojos oscuros de su amigo.

–Pídele a Kinomoto. O a Amid.

–Olvídalo. A Kinomoto no le caigo bien. Y Amid se ha comportado excelente dadas las circunstancias.

–¿A si que proseguirás con la boda? Creí que todo lo que ha pasado, ibas a desistir.

–¿Crees que Sakura no es la persona indicada?

–Claro que lo es. Pero no es merecedora de llevar el apellido Li y todo lo que acarrea. – Ahí volviendo a hacer sus maletas.

–No te agrada.

–Al contrario. Porque me agrada es que encuentro que no es merecedora de todas las presiones de tú familia.

–¿A que te refieres? ¿Acaso opinas lo mismo que mi madre? – Ahí logrando que Eriol se volteara con una expresión incomprensible en su rostro. Se sienta al lado de la maleta que está preparando.

–¿Así que Ieran está en contra que te cases con Sakura? Mucho ha durado en dar su opinión – Ahí atrayendo su atención. – Escuché comentarios que la madre de Daidouji, quien sé que está aquí también. Y supongo que como pronosticaste, vinieron a impedir que te cases con su hija cuando pensaba que era Tomoyo. – Negando con su cabeza.

–Mi madre me ha advertido que Sakura no es lo que requiere ser una esposa Li.

–¿Qué esperabas? Por siglos las mujeres Li han sido cabeza de la casa mas complicada y exigente de toda la historia del oriente. A excepción de tu madre, todas las demás señoras Li han sido mujeres enfocadas en llevar el hogar y el apellido con honor. Dar hijos, hijos y más hijos. Gastar parte de la fortuna, asistir a fiestas sociales, programas de caridad y fotografías en las páginas sociales. Sakura no es material de nada de eso. Sakura es una mujer emprendedora, profesional, arqueóloga.  Todas las cosas que hicieron que te fijaras en ella. Todo lo que el doctor receta fuera de prescripción – Guiñándole el ojo. – Y todo precisamente lo que es opuesto a lo que debe de ser la señora Li.

–¿Quieres decir que estoy equivocándome al querer casarme con la mujer que amo?

–Estoy diciendo que tal vez, solo tal vez, esta fue una señal del destino. El secuestro de Fátima. La llegada de tú madre. – Viendo como el joven alza las cejas sorprendido por su deducción y no las comparte.– Si amas a Sakura, entonces lo mejor sería que la dejes fuera del torbellino que conlleva formar parte de la familia Li, Shaoran. Me agrada Sakura. Pero admitámoslo: la influencia de tú familia estará muy cerca de ella y terminarán por rechazarla por completo por ser totalmente opuesto a sus creencias y costumbres; o volverle la vida un infierno y te arrastrarán con ella al punto que la odiarás. – Cerrando la maleta. – Lo cierto es que sea, cual sea tu decisión, espero que sea tanto para bien de ella como el tuyo.

–Pero eso no explica de las razones por las cuales te marchas. – Dice Shaoran observándole con atención.

Eriol respira profundamente al mirar a sus ojos para decirle.– Shaoran: Yo… yo he sido un tonto – Confiesa. – En un principio, lo admito… que vine para verte casarte con Kinomoto y ser tú padrino de bodas. Pero un motivo más grande me ha impulsado a venir hasta aquí. Y eso era, vengarme de Tomoyo Daidouji.

Shaoran no da cabida (o entiende sus palabras).

Y su gesto de sorpresa no pasa desapercibido para los ojos azules que le observan con firmeza.

Shaoran se cruza de brazos para finalmente comentar– No me habías dicho eso. Digo, siempre has tenido cierta antipatía por Daidouji e incluso la idea cuando comenzaron a llegar los rumores que me involucraba con ella, mostraste tu hostilidad hasta que descubriste que ella nos ayudaba a Sakura y a mí, a esconder nuestra verdadera naturaleza y relación.  Pero es la primera vez que te escucho decir una cosa así: quien no pierde el control por nada, ni por nadie.

–Si lo sé. Ridículo, ¿No es así? – Encogiéndose de hombros  y mostrándose por primera vez indefenso.– Pensé que podría hacerlo ¿Sabes? He cambiado mucho desde la juventud y me aprovecharía de que Daidouji tiene años que no me ve, para lograr mi cometido.  Mi intención era buscar la manera de humillarle.

–¿Humillarle, dices?

–Como hizo conmigo.

–No se en que momento ella pudo lastimarte de tal forma, para que decidieras comportarte de una manera tan opuesta a lo que conozco de ti, Eriol. Pero por lo que noto, tu conciencia te ha prevenido que cometas una estupidez. Tomoyo no es una mala persona. Si en el pasado cometió una falta contigo, debiste de hablarlo con ella.  Seguro ni siquiera está enterada que sigues guardándole rencor.

–Ella no se acuerda de mí. Yo he llevado esta espina en mi corazón por años, Shaoran. Y ella no se asocia ni siquiera que fuimos compañeros de clase. Que alguna vez, pensé que podíamos ser amigos… que tal vez…

Ahí guarda silencio.

Shaoran se sienta delante de él. Dura unos instantes en silencio para luego de unos breves momentos comprenderlo todo.

–Espera un segundo: la mujer que te humilló en la universidad ¿Era Tomoyo?

Eriol no asiente. Pero tampoco niega las palabras de su amigo.

–La mujer por la cual decidiste hacer ejercicio, ponerte en manos de un dermatólogo y todo aquello. – Eriol muestra finalmente una pizca de vergüenza. – ¿Esa mujer es Tomoyo?

–¿Podrías hablar más bajito? – Dice Eriol volteando su mirada.

–Todos estos años –Shaoran se echa para atrás en la silla donde se encuentra sentado. Luego de arquear la ceja un instante añade– Guardándole rencor sin sentido… ¿Acaso tú conciencia reclamó lo mejor de ti? ¿El juicio volvió a tú persona?

–Peor aún: – Dice Eriol luego de un breve silencio– Estaba a punto de cumplir lo que me propuse desde que supe la invitación para la boda de Sakura y me confirmaste que ella estaría aquí. Lo intenté. Juro que traté. Pero no pude. Cuando la vi la primera vez, perdida en el desierto. Prácticamente indefensa, no pude hacerlo. Tampoco cuando la vi reír en la fogata que hiciéramos antes de que llegaras. O cuando me enteré que había sido secuestrada con Fátima.  Pero antes de eso, cuando vi que prefería que nos lleváramos bien por el bien de ustedes, nuestros amigos, que el llevarme la contraria hasta hacerle estallar. Yo intenté por todos los medios que demostrara su verdadera faceta: de mujer falaz, interesada, que se lleva de las apariencias. Pretendía seducirla. – Sorprendiendo a su amigo.– Y proporcionarle la misma humillación que ella tuvo conmigo años atrás.

Shaoran guarda silencio. Su amigo se ve muy afectado. Y él mismo piensa en las consecuencias, del plan de Eriol haberse llevado a cabo.

–¿Qué es lo que ha pasado Eriol?

El hombre sonríe con tristeza y humillación para añadir.– Que… –tose un instante pues su voz se endurece al responder– Que Tomoyo Daidouji me sigue afectando como un condenado adolescente.  Y luego de pasar mas tiempo con ella, me doy cuenta que esto que llevo en mí, es fuerte… demasiado fuerte para pasarlo por alto.

–¿Por eso te vas?

–El plan  era humillarle y romperle el corazón o el orgullo. No que yo tendría estos sentimientos por una mujer que por primera vez noto, que no se trata de la misma chiquilla de diecinueve años, malcriada y elitista. No puedo volver a caer en esta espiral.

–¿Te alejas por ello? Sin darle una explicación a ella.

–No puedo revelar la verdad, Shaoran. Prefiero que piense de mí como una buena persona que es amigo de su mejor amiga, que el hecho que por poco hace una canallada. He hablado con Amid y ha predispuesto un coche para que me lleve al aeropuerto y he cambiado la fecha de mi boleto. Me marcho antes de que Tomoyo o su madre, partan. Es lo mejor.

–¿Cuándo te marchas?

–Mañana temprano. – Explica Eriol.

Shaoran se incorpora y decide abrazar a su amigo comprendiendo su decisión.

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Aquella mañana Tomoyo nota el movimiento de las maletas cuando con su madre y Fátima, vienen de desayunar y vuelven por el pasillo. Tomoyo observa la alta figura de ojos azules y se adelanta a su madre dejándole con la prima de Amid.

–¡Eriol! – llama ella sonriéndole tenuemente y con un rubor en sus mejillas ya doradas por el sol. Porta una elegante falda hasta las rodillas y un tope color celeste con un corbatín. Viendo su expresión seria, se aproxima borrando su sonrisa al notar el vehículo que está siendo cargado con equipaje. – ¿Vas a alguna parte? Aún nuestros amigos no se casan.

–Me marcho a Japón. – Responde el sujeto observándole a los ojos. Eriol se percata de una pizca de decepción de la joven ante aquellas noticias. – Shaoran ya lo sabe.

–Ya veo…

–Te debo una enorme disculpa, Tomoyo. –Atrayendo su mirada. La mujer nota que contrario a las miradas que el sujeto le lanzara la primera vez que se conocieron, su expresión era más apenada y al mismo tiempo gentil entremezclado con aquella expresión marina de las pozas que son sus ojos.  Ahí observa a Sonomi con una expresión de curiosidad a su persona y que no le pierde de vista. Eriol tienta tomar una de las manos de la joven pero se contrae.

Tomoyo se percata.

–Quisiera decirte que…

–Sea lo que sea, no lo hagas, por favor Tomoyo. Tengo que darte muchas explicaciones y muchas disculpas. – Observando como encienden el vehículo en la entrada y la puerta abierta del mismo le esperan: sus maletas están adentro.  Él levanta una de las manos femeninas y se las lleva a los labios, colocando un beso significativo en la misma mientras sus ojos se mantienen en contacto firme con los ojos azules de la joven. La chica siente la tibieza de los labios masculinos en su palma y una extraña descarga llega hasta su columna despertando todos sus sentidos.– Lamento todos los agravios que he tenido contigo.

–Yo… –Ella trata de hablar mientras siente sus mejillas arder.

–No. No digas nada por favor. – Exhorta el hombre.– Si está destinado, nos volveremos a ver. – Sonriéndole con ternura. Una ternura que la mujer había visto en contadas ocasiones departe del varón. – Adiós, Tomoyo Daidouji. – Finalmente dejando ir su mano y abordando el vehículo que lo llevaría al aeropuerto.

Sonomi se aproxima a su hija e igual Fátima quienes ven el vehículo salir de la propiedad y toma el camino principal de la pedregosa carretera.

Es Fátima quien dice.– Anoche se despidió de mi primo.  Estaba presente cuando agradeció todas las atenciones prestadas y mi primo le debe tanto por lo que hizo por mí… – Suspirando y desconociendo que Sonomi no tiene idea de lo que allí pasa. Tomoyo siente una avasallamiento en su corazón mientras observa el vehículo finalmente se pierde de vista.

La madre toma a su hija por los hombros y ésta se disculpa rápidamente corriendo escaleras arriba a pesar de las llamadas de su madre.

Es Fátima quien dice con un gesto de comprensión a la madre de Tomoyo. – Debe de sentirse triste. Hiragizawa y ella forman tan linda pareja.

–¿Cómo? ¿Qué dices?

–Ellos. Se nota que se quieren. Al principio parecía que él no la soportaba por alguna extraña razón. Pero ella es tan bonita y amable que poco a poco fue ganando su corazón. – Observa el rostro de incredulidad de la chica para que ella añada encogiéndose de hombros.– Pregunte a su amigo Li o a Kinomoto. Ellos saben de qué hablo.

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–¿Qué harás que? – Pregunta Tomoyo escandalizada al notar a su amiga como la llama aparte y le revela los planes. – Sakura… – Enterneciendo su mirada– Shaoran quedará con el corazón hecho pedazos.

–Se que me odiará Tomoyo, pero necesito que hagas esto por mi. No voy a quedarme aquí para que mi padre se torture por mi decisión. O mi hermano.

–Sakura…

–Él… no puedo permitir que Ieran Li me falte el respeto Tomoyo. Me conoces… sabes con todo lo que te he contado de esa mujer, tuve que contenerme para no decirle sus tres verdades. Pero es su madre. Él no podrá elegirme por encima de su madre y su familia.

–Sakura: Debes de hablarlo con Li. Ponerle bien en claro todo esto – Súplica su amiga consciente que probablemente ella cometería un error que le pesaría en un futuro. No cercano.

Pero podría afectar su felicidad.

–¿Entonces no puedo contar contigo? ¿Quién eres mi mejor amiga?

Tomoyo se sorprende ante sus palabras– Sabes que contarás conmigo siempre, Sakura. Eres mi mejor amiga. Solo que quiero que seas feliz…

Sakura al borde de las lagrimas y respirando profundo se abraza a su amiga para añadir entre sollozos. –Está decidido. Habla con Sonomi y explícale mis intenciones.

–¿Qué dirá tú papá de todo esto, Sakura?

–He hablado con él. Comprende mi decisión… no la comparte, pero la comprende. Aun sí no puedo quedarme aquí… podría cambiar de parecer… – Negando con su cabeza– LE ha tomado aprecio a Shaoran.

–No la apoya porque sabe que cometes un error.  Pero será como tú decidas. Ahora iré a ver a Amid y despedirme de él.

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Shaoran estaba a un lado de la entrada esperando por Sakura. Esta le había dicho que tenía algo importante que decirle. Cuando la chica sale de la casa, lo hace acompañada de una de las mujeres del servicio de la casa, portando una maleta y  se apresura a llevar el equipaje de la joven al vehículo.

Shaoran no tiene un buen presentimiento al notar la expresión en el rostro de su novia.

Y el hecho que viene con algo en sus manos.

–Tú mensaje me preocupó. Más cuando Tomoyo mostraba una expresión que… – Ahí callando– ¿Qué pasa?

–Tengo que hablar contigo.

–¿Vuelves al campamento?

Asiente tímidamente y en breve añade– Y luego de eso, regreso a Japón.– Sorprendiendo al sujeto. Nota el temblor en sus manos. Sus ojos oscuros escudriñan intensamente a la muchacha de ojos verdes y ella prosigue.– Mi padre lo sabe. Mañana me marcho con Sonomi y Tomoyo en su avión. Ieran le dijo a Sonomi que ustedes tomarán un vuelo mas tarde.

–No comprendo: Sakura… Si es por mi madre…

–No. No es eso, solamente. Son muchas cosas.

Y con ello coloca la sortija de compromiso en la mano del hombre.

–Estás rompiendo el compromiso.

–Estoy diciendo que nos demos un tiempo, Shaoran. Desde el primer momento que teníamos que esconder nuestra relación, era más que claro, que no era la mejor idea.

–De acuerdo: estás afectada por lo ocurrido a Tomoyo y Fátima.

–Eso es solo una parte– Baja su voz añadiendo. – Shaoran: ellas estuvieron en un grave peligro.  Desde un primer instante, esconder la relación y luego la boda fue un error.

–Pero ellas están bien.

–Pero no Amid: Sabes bien cuanto dependen la generación de Fátima y los demás para la apertura de la familia tan estricta. La nueva generación depende de Amid y de la fortuna además de sus habilidades de negocios para subsistir. Y no solo eso, también muchas personas de la región dependen de la fortuna familiar.  Nuestra unión habría estado manchada de sangre del haber sido herido de mucha más gravedad…

–Pero no todo lo que ha pasado es razón suficiente para que pidas postergar la boda, Sakura.– Dice tomándole por los  hombros y mirándole con intensidad– Te conozco…

–Por favor– Suplica la joven – No lo hagas más difícil para mí… Te amo… – Ahí sollozando y alejándose de su persona.– Tengo que irme. – Pero el sujeto la ataja por el brazo.

–No te voy a dejar ir tan fácil, Sakura. No pretendas borrar lo nuestro de un momento a otro. No te lo permito. – Agrega el sujeto con voz grave. Ella observa con sus ojos abnegados en lagrimas, bajando las defensas del sujeto quien le suelta del brazo.

–Adiós Shaoran…  – Es lo último que la chica le dice  y momentos después abordar el jeep que le lleva al campamento donde se encuentra su padre.

Shaoran se queda plantado en la entrada un largo rato. Los empleados de la casa de Amid pasan por su lado observándole detenidamente. Es Tomoyo quien avanza momentos después y se coloca a su par en silencio.

–¿Tu lo sabías? – Pregunta después de unos momentos en silencio.

–Traté de persuadirle… – Comienza diciendo la mujer de ojos azules– Cuanto lo siento Shaoran. En su defensa puedo decirte que está muy asustada… temerosa de cometer un grave error.

–El casarse conmigo lo considera un error.

–Las repercusiones a futuro. No llenar las expectativas… son muchas cosas.

–No puedo perderla Tomoyo – Dice el varón con firmeza y observando la sortija de compromiso aun en una de sus manos. – No puedo perderla.

Tomoyo asiente en silencio comprendiendo sus palabras.

Pero ¿Qué tan fácil sería el recuperar a Sakura en su vida?  Tomoyo ayudaría en todo lo posible a lograrlo.

Sonomi entra como alma que lleva al diablo a la habitación que le asignaron a Ieran Li y atrae una mirada sorprendida y molesta de la china.

Ambas mujeres se desafían con la mirada para ser Sonomi quien sus manos en la cintura dice con furia.– Felicidades Ielan: consiguió lo que quería… Sakura ha roto el compromiso. Y se marcha con mi hija y conmigo a Tokio.

–Yo seguiré con mi hijo a China.– Al observar el rostro de ofuscación de la empresaria japonesa, agrega adivinando sus pensamientos.–  No lo lamentes Sonomi. La chica no es nada tuyo. Si hubiera sido hermana de Tomoyo pudiera haber aprobado la relación. Pero la chica es además de una mujer de carrera, una chica sin una pizca de atributos que la hagan considerarla como mi sucesora.

–¿Cómo se atreve? Conozco esa niña toda mi vida para saber que su hijo debe ser el que se sienta privilegiado que ella aceptara su propuesta matrimonial. Y su familia honrada que ella fuera una nueva señora Li. Es patética señora Ielan. – Sorprende a la mujer con aquel insulto.– ¿Solo porque no cumple sus requisitos? ¿Qué tal los requisitos como madre? ¿Qué su hijo ame a  la persona con la cual desea casarse? ¿Qué sean felices?  – Haciendo una pausa que era merecedora pues había hablado sin tomar una bocanada de aire. –Sakura creo que se ha salvado de caer en una familia que no se merece ni siquiera el intento de que ella demuestre que está capacitada no solo para eso, sino para mucho más. – Sonríe confiada para añadir.–Creo que hasta aquí llegará nuestra alianza mi señora porque no quiero verme vinculada con una persona tan manipuladora y egocéntrica como usted. –Ahí retirándose de la habitación de la china.

––––––––––––––––– Continuará.