Capitulo 9. Almas Esclavas

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Empezar Desde Cero”

Por Crystal

Capitulo 9. Almas Esclavas

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El hombre nació en la barbarie, cuando matar a su semejante era una condición normal de la existencia. Se le otorgo una conciencia. Y ahora ha llegado el día en que la violencia hacia otro ser humano debe volverse tan aborrecible como comer la carne de otro.

Martin Luther King

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Adoro a mi familia. A veces pienso que he sido un poco egoísta al emprender esta búsqueda de respuestas por el recuerdo de Sying… por el deseo de poner un punto final a su muerte… tal vez de continuar. Últimamente me he visto pensando en mi familia. Más aun viendo a Sakura, relacionándose con su hermano Touya y con Daidouji. No dejo de pensar en mis hermanas. Soy el menor y siempre durante mi infancia fue un tanto conflictivo hacerles ver que ya no era un bebé… luego, que no era un niño. Aun en mi tierna juventud, adoraban torturarme con sus comentarios y sus bromas a mí. Yo era muy serio… lo sigo siendo. No tomaba la vida a la ligera como ellas lo hicieron una vez fueron señoritas. Ya luego… se casaron una a una. Luego de lo ocurrido con Sying las alejé de mí para que no sufrieran la misma consecuencia del amor que le daba a mi esposa. Tal vez, que el destino como una cruel jugada, las alejara de mí. Y últimamente, envidio la relación de Kinomoto con Sakura. Él cree que no lo notamos pero vemos como protege y vela por su hermana. Su indefensa hermana cuyo pasado aun es desconocido para ella.

Cuyo futuro es tan incierto en estos momentos.

Sakura está fortaleciéndose. Es admirable su predisposición para no preocuparnos y para cada vez que entrenamos, mostrarme que ya no es débil. Ella misma se reprocha cuando sus ánimos bajan y se anima cuando hace algo correctamente. Por segundos, vuelvo al pasado cuando éramos unos niños y el mayor problema que ella tenía, era revelarle a Tsukishiro que le gustaba.

El mayor problema mío, era el revelarle que ella me gustaba.

Aun me apeno por aquellos pensamientos infantiles. Y es que Sakura… Sakura…

Algunas veces luego que charlásemos aquella noche, me gusta pasar tiempo a su lado. Apenas hablamos, claro. Pero tenemos tantas cosas que decirnos y al final no nos decimos nada.

Porque con nuestros problemas, cada quien encuentra en el silencio suficiente.

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Shaoran estaba pensativo mientras observa la página de aquel libro antiguo conocido como Codex Gigas mientras sus ideas no dejan de divagar y por alguna extraña razón, una preocupación se posa en su corazón.

No sabe nada de su casa: ni de su madre o sus hermanas. No sabe porque esto ha llegado a su mente. Lleva más de un año sin pisar el hogar de los Li, embarcado en esta misión que alguna vez Meiling diría como “Suicida”.

Pero ¿Por qué no puede dejar de sentirse añorando el hogar? ¿Añorando la presencia de Meiling y sus hermanas?

Lo admite, está solo. Solo en un país que solo viajó en pocas ocasiones y aun siendo un niño. Solo en un mundo que no es el mismo de aquel que pisara en el 1994. Un mundo tan diferente y un Japón más frío que aquel de su infancia.

Se echa hacía atrás cerrando los ojos y colocando sus manos sobre su frente. Aunque se encuentra agotado si está alerta y escucha cuando sigilosamente la puerta del salón donde se encuentra sentado, es abierto y cerrado.

–¿No puedes dormir? – Pregunta como si supiera de quien se trata.

–No. Estoy muy nerviosa – Responde Sakura sorprendida que el sujeto hubiera percibido su presencia en el lugar cuando por un instante supuso que se había quedado dormido en aquella posición. – ¿Y tú?

–Estudiando… o tratando de estudiar esto – Ahí dirigiéndole una mirada oscura y firme a la chica de ojos verdes quien viste pijamas largos y unas pantuflas además de su cabello corto, amarrado en una cola baja. – Rajdetsú ha podido traducir algunas cosas… solo algunas. – Viendo como la chica se acerca hasta él y toma asiento a su lado observando aquel pedazo de papel amarillo y bastante gastado.

–¿Qué dice ahí? No es japonés. – Replica intrigada por el objeto.

–No. Es latín. – Dice Li pensativo.– Y esta es la traducción hecha por Hiragizawa… ésta hecha por Rajdetsú que he ido anotando. – Mostrándole los dos apuntes con distintas caligrafías y en diferentes idiomas (Japonés y chino) Shaoran dice– No podrás comprender la mía por supuesto pero si puedo decirte que en algunas cosas hay diferencias… notables diferencias. – Dice con énfasis. – Eso sin contar con los apuntes que Hiragizawa ha traído de Londres.

– ¿Qué significa entonces?

–No solo que hay dos interpretaciones. Sino que puede haber dos o más alternativas.

Sakura le estudia la expresión de su rostro y dice luego de unos instantes en silencio–Si se supone que es el mismo texto, ¿Por qué habría más alternativas que una sola… la única?

Shaoran sonríe un instante para responder – Exacto. No es lógico.

– ¿Qué se supone que está escrito ahí?

–Supuestamente es una profecía del Fin de los Días. Y mas abajo habla de una raza de humanos que invocarán el Fin de los Días. Todo lo que hemos hablado.

– ¿Razas de humanos? O sea ¿Caucásicos, asiáticos…

–Puede ser. Pero estoy fue escrito mucho tiempo atrás. No puede definirse que como “razas”… puede ser también como comunidad… o grupo… una secta tal vez.

– Pero… ¿por qué dices entonces que hay diferencias? Si ellos han llegado a la misma conclusión…

–Pero no aquí– volteando la página y Sakura no la toca aún– Aquí. – Señalándole. – Es muy rebuscado y por lo que parece tanto Hiragizawa como Rajdetsú no se ponen de acuerdo en la traducción literaria.

–Y ahora… ¿Tú lo haces?

Shaoran asiente volteando nuevamente la página a su frente y se queda observándola detenidamente.

– ¿Es por eso que no hemos usado la carta del Retorno? ¿Tú esperas dar con la traducción exacta de la hoja?

–Exactamente. Quiero dejar todo listo para cuando la usemos. Debo de tener bien claro que puede decirnos Clow. Si acaso podrá vernos. O al menos, hablar con él directamente. Y además, no sabemos cuando podremos regresar.

Sakura le observa en silencio unos instantes, instantes que más que Li trata de pasar desapercibida su mirada le resulta imposible. Sus ojos verdes son tan impresionantes y expresivos como los recuerda de su infancia y debe de admitir que la vida fuera de las circunstancias penosas con lo de su memoria y lo ocurrido con su padre, a Sakura le han favorecido bastante.

Porque ha resultado ser una joven bastante atractiva.

–Tienes demasiadas preocupaciones– dice ella de repente atrayendo sus pensamientos pero no su mirada. Lo que quiere decir que no compartes la opinión de Rajdetsú–kun o Eriol–Kun.

– ¿Por qué lo dices? – Pregunta el sujeto sintiéndose sorpresivamente acalorado.

–Porque tienes el rostro marcando con preocupación. Cuando mi hermano coloca esa misma expresión que tienes, es porque algo le preocupa. O alguien. – Dice atrayendo la mirada intensa de la chica. – Tomoyo dice que cuando una se preocupa mucho, comienza a dibujarse una extraña línea en la frente… así que estás demasiado joven para que te salgan esas líneas – colocando su dedo índice en la frente del sujeto.

Y ahora su sonrojo se extiende por todo su rostro.

Shaoran trata de romper el contacto pero sus manos no le obedecen. Se queda como si estuviera aturdido y es Sakura quien separa su dedo de su frente diciendo con ternura–Si puedo ayudarte en algo, solo dímelo. A veces me siento un poco ansiosa solo haciendo los deberes de las cocinas o de la casa.

–Somos muchos aquí. Cuando todos ayudamos las cosas resultan más fáciles. Y además tienes bastante con el entrenamiento.

–Pero no tú: Tú ayudas, entrenas y también te dedicas a investigar todo esto con Rajdetsú–kun y Kanda. –Insistiendo – Puedo ayudar. Siempre un par de ojos frescos pueden ver lo que otros no.

Pero la mirada decidida de la ojiverde hizo que el hombre suspirara rendido ante su persistencia. Sakura sonríe con amabilidad cuando ve que ha ganado y no duda en tocar la pagina y enderezarla hacia ella.

Y ahí es cuando todo se vuelve confuso. Sakura levanta su mirada a Li y de repente no escucha lo que dice. Este comienza a mostrarse preocupado y ella trata de soltar el pergamino pero le resulta imposible. No puede soltarlo. Comienza a llamar a Li por su nombre y esta lo ve decir una y otra vez su nombre tratando de tocarla pero le resulta irrealizable.

Lo que Sakura no se da cuenta es que la rodea un campo de fuerza de color rojo que cada momento más, palpita de color brillante a diferentes niveles. Shaoran trata de tocarla a ella o al pergamino pero es como si existiera un vidrio entre ellos.

–¡Shaoran! – Grita ella preocupada de lo que siente a su alrededor y como Li trata de tocarle pero es inútil: Algo se interpone entre ellos.

Lo último que ve Sakura es la mirada consternada e agitada del varón.

Y luego todo se vuelve oscuridad a su alrededor. No ha perdido el conocimiento pero se encuentra sumamente preocupada. Cuando pestaña lo hace encontrándose en un lugar muy diferente al salón de la casa.

Está en un enorme pasillo con libreros enormes de lado y lado y de cuando en cuando, hay ventanas que muestran ya que es de noche. Escucha la voz de alguien más adelante pero que esta habla parece que consigo misma. La voz es suave, medida y bastante bajita. No sabe aun donde es que se encuentra pero entre libreros y libreros al otro lado, ve mesas de cuatro y seis sillas, rodeados de mas libreros. Parece una biblioteca y nota su amplitud y como hay muebles y libreros cubiertos por enormes puertas de vidrio. Los pasillos están vacíos y las mesas desocupadas… no escucha más que aquel murmullo de una persona hablando.

Cuando finalmente llega a ella, nota que tiene montones de papeles y documentos sobre su mesa de trabajo. Es una persona de perfiles orientales como los de ella. Un cabello cobrizo que le llega hasta los hombros y viste con camisa mangas largas y pantalones de vestir. Cuando se mueve, Sakura nota que no habla sola: tiene un teléfono móvil pegado a uno de sus oídos.

– ¿Disculpe…? – Dice Sakura toda nerviosa no reconociendo a la mujer quien parece no percatarse de su presencia y aun continúa hablando por teléfono.

La ojiverde se siente indefensa sin sus allegados a su alrededor. Piensa en Kero pero luego no cree que el pueda auxiliarle. Cuando observa a sus manos, aun lleva ese extraño pedazo de papel que Shaoran analizaba momentos antes de ella interrumpirle.

Entonces en aquel momento aunque escucha a la mujer hablar en un idioma desconocido para ella, esta comienza a hacerse más entendible a cada segundo que pasa.

No tienes ningún derecho de amenazarme… ya te dije que no voy a volver contigo. Se lo que haces… ¿Acaso crees que no se lo que planeas con esos “conocidos” tuyos? – Sakura sorprendida la escucha sin interrumpirle y a pesar que quiere tocarla para preguntarle donde se encuentra, evita hacerlo por el momento. –“No trates de amenazarme con el… no te tengo miedo. No más… no se como pude enamorarme de alguien como tú… ¡Él no tiene nada que ver con esto así que no lo metas! Tú siempre has tomado la excusa de él para hacer conmigo lo que quieras” –Haciendo una pausa–. “No te debo explicaciones de lo que estoy haciendo… Y si continúas insistiendo voy a decir lo que andas haciendo.”– Escuchando a su interlocutor responde– “¿Crees que amenazo en vano? Se lo que estas haciendo, te lo dije. Tú y esos allegados tuyos. ¿Acaso se te olvida que nuestra admiración por las cosas sobrenaturales fue lo que nos unió? Aun él no sabe la verdad sobre ti pero eso no será por mucho tiempo.” Ahí colgando la llamada.

Sakura la ve bajar su mirada un instante y ve como una gota cae en una de las libretas que la mujer tiene debajo de su rostro. Va a consolarla y trata de tocar su hombro, cuando su mano no toca pero si atraviesa el hombro de la mujer sorprendiendo a Sakura y más observando que la mujer no siente nada de aquello.

La chica palidece y retrocede sorprendida, observando su mano. Observa luego a la mujer que parece tener prisa en recoger sus apuntes y sus libros de la mesa. Es cuando su mirada va a uno de los documentos en la mesa: escondidos debajo de muchos papeles estaba el mismo papel que ella llevaba en su mano. Y alrededor de ésta, ve montones de notas adhesivas adheridas al mismo.

La ve recoger el resto de sus cosas echándolas en el bolso a toda prisa y decide caminar a toda prisa hasta la salida. Sakura decide seguirle y sale del lugar para encontrarse para su sorpresa en el mismo sitio que momentos atrás a su llegada. Sorprendida observa los ventanales y los libreros donde había pasado una ocasión anterior momentos atrás pero ahora nota que una tenue luz color anaranjada entra por las ventanas: el atardecer.

Se dirige pasando por los libreros hasta dar nuevamente con la mujer de pelo cobrizo quien parece estar muy concentrada escribiendo en una portátil. La mujer no parece percatarse nuevamente de nada que no sea de todo lo está haciendo. Sakura la observa escribir a toda prisa y por momentos, desvía su mirada a los apuntes que tiene debajo.

En esos instantes unos pasos hacen que Sakura levante la mirada y su rostro se ilumina al reconocer al hombre que avanza hasta la mesa. Sakura se apresura a encontrarse con él mientras dice – ¡Eriol! Gracias a los cielos… ¡Ya no sabia que…! – para que el varón no la observara a ella, atravesara su figura y se dirigiera a la mujer que se encuentra sentada; al tomar asiento delante de ella es cuando la mujer finalmente se percata de su presencia.

– ¿Qué haces aquí? Es miércoles… deberías estar en el Reform Club. – Le dice como saludo notándose un tanto nerviosa y preocupada.

–Y por lo que parece, no querías verme aquí. – Dice el sujeto por todo saludo – Vi tu coche estacionado aquí delante y decidí subir a saludarte.

– ¿Cómo sabias que estaría aquí?

–Eres la primera que llega, la última que se va… ¿Qué andas trabajando? – Tomando el ordenador para halarlo y ver que ella trabaja, pero la mujer lo toma de su alcance cerrándolo.

–Disculpa, pero es algo privado – Responde algo apenada y el sujeto lo nota. – Aún no es momento de revelar mis descubrimientos.

Sakura también lo nota.

–Nakuru ha preguntado por ti. ¿Por qué no has ido a la casa?

–Eriol– negando con su rostro – No puedo… debo de terminar con este trabajo que hago y luego… – dudando un instante. – No debería.

– ¿Lo dices por tu esposo? ¿Cómo va todo?

–Lo digo por todo. Deberías de concentrarte en tú propia vida amorosa y dejar la mía en paz. – Dice Kaho evadiendo el tema – Por ejemplo… ir a Japón – sonriéndole con ternura– Tal vez a lograr que te perdone.

–Eso es imposible.

–No lo es. Mientras le digas la verdad. El tiempo suele curar las heridas… incluso las del amor – Dice ella con ternura. Entristeciendo su mirada al observar a los ojos azules dice por lo bajito– Lamento haberte ocasionado tantos problemas en aquel momento. Pero es hora que le prestes atención a tu corazón.

Eriol toma su mano entre las suyas y dice con lentitud – Tantos secretos. Tú ocultas más y tratas de evadir la situación. – Viéndole sonreír pero era una sonrisa vacía, nerviosa… triste. Besa su mano con lentitud y dice. – lamento que no hayas tenido suerte con tú vida.

–Mi vida no está solamente concentrada a los momentos de familia. Todos tenemos un propósito mayor y el mío tal vez no sea la vida familiar… pero tú… tienes todo el futuro por delante. – Hablando en confidencia. —Puedes ser la Reencarnación de Clow Reed – Ahí Sakura la observa atónita de que conociera aquel detalle sobre su amigo y aliado. –Pero en asuntos del corazón y de las mujeres, desconoces bastante.

El sujeto levantó sus cejas visiblemente sorprendido por sus palabras. – Kaho…. yo – Ahí ella le calla colocando sus dedos sobre sus labios y una sonrisa de complicidad surge en ella.

–Calla. No te preocupes por mí. Ya te lo dije. Yo solucionaré mis problemas.

–Si al menos me dejaras ayudarte…

– ¿Para qué? ¿Para qué los murmullos sobre nosotros no cesen? Aunque me sentiría sumamente halagada de volver a ese ayer… a ese pasado – Replica ella colocando su mano en la mejilla del hombre por un instante y observa a sus ojos azules.

Sakura los observa a uno y al otro sumamente impresionada. ¿Qué pasaba entre ellos? Observa un instante la sortija matrimonial en la mano de la mujer mientras que el varón no porta argolla.

Kaho le dedica una última sonrisa mientras recoge sus pertenencias. Eriol trata de hablar pero no puede decir nada. Es ella quien añade– En fin, creo que he terminado aquí.

–Sabes que si necesitaras de mí, podrías contar conmigo ¿No es cierto?

–Si, lo se. Pero…– sacudiendo su cabeza añade mientras recoge sus apuntes y pertenecías –No puedo depender por siempre de ti. – Ahí observándole con seriedad– llámala… ella – Dudando un instante. – Tú… – Ahí dudando.

El hombre le abrazó con ternura y ella le responde al abrazo. Sakura los observa mas inquieta y preocupada por los rostros de ambos, en especial el de Eriol: Se nota sumamente consternado por aquella mujer que se nota que es algo mayor que él.

Pero no tiene mucho tiempo para razonar que ocurre allí, porque ahora la biblioteca desaparece de su alrededor: ahora se encuentra en una habitación muy elegante y con toques occidentales. Las enormes puertas del balcón se encuentran abiertas y una mujer observa inclinada en ellas. Cae nieve en el exterior pero ella no parece percibir el frío. Sakura observa a su alrededor como hay un poco de desorden: una mesa volteada en un lado… la silla del tocador al otro lado en el suelo.

Los cabellos están un poco más largos en la mujer, que la última vez que la vio y ahora se encuentra apoyada contra la puerta de cristal del balcón se agitan con el frío viento.

Pero ella no parece sentir frío.

Sakura se aproxima lentamente a la mujer y esta dice. – La hora se aproxima. – Sakura se sobresalta con su voz. Observa alrededor notando que se encuentran solas.

Ahí cuando la mujer vuelve su mirada al interior de la habitación, Sakura nota con estupor y cierta lástima, como el hermoso rostro oriental de la mujer está cubierto de cardinales y moretones. Incluso su cuello tiene marcas oscuras.

La mujer no parece verle a ella precisamente, pero parece que siente su presencia. Y saca de dudas a Sakura cuando añade. – No puedo revelarle toda la verdad. No pude. Pero no creo que tarden mucho en saber la verdad. He dejado bastante información para ellos en el Centro. Y mis razones… para hacer esto.

Sakura no comprende sus palabras. La mujer comienza a llorar pero contiene sus sollozos pero no sus lágrimas. Para sorpresa de Sakura ésta camina hasta donde ella se encuentra. Pareciera medirse con su persona.

–No pensé que te traería hasta aquí. No se a quien trajo. – Sonriendo a pesar que llora– El fin se aproxima. El fin de los días… – Ahí observando al exterior de la habitación: al balcón. – No puedo seguir… no puedo mas.

– ¿Qué hace…? ¿Qué…? – Pregunta Sakura pero la mujer no le hace caso. Ella misma no está segura que es lo que ocurre.

La salir al exterior. La nieve completa una visión hermosa de la ciudad a la distancia: las luces de la calle y las casas más allá se extienden hasta el infinito. Sakura observa que se encuentran en un piso alto.

La mujer observa hacía abajo. Sakura trata de tocar su hombro pero es inútil: como ha ocurrido con anterioridad, sus manos traspasan la figura de la mujer de cabellos cobrizos.

–Las voces no se callan… las voces…– Dice la mujer en una voz casi de súplica tratando de contener su propio temblar. –… Las voces que me piden que lo lastime… – tragando en seco con nerviosismo. –… que lo mate… No puedo… no lo haré…

–Espere… – Dice Sakura controlando su propio nerviosismo. Quería abrazarle. Sujetarle. Confortarle. Su voz suena tan familiar en aquellos momentos. Su mirada es conocida pero ¿De donde?

La mujer llamada Kaho pasa las manos por sus cabellos que están sueltos y siendo agitados por el viento. Su cuerpo tiembla sin poder controlarse. Sakura no sabe si es por los nervios o por el frío. Sakura no siente el frío clima.

–Mi esposo está involucrado pero no es quien ha producido esto. Es un peón. Un instrumento y usan las almas de los pobres difuntos en las tareas más asquerosas. No volverá a ponerme una mano encima… nunca más. Pero tampoco permitiré que lo lastimen. Que me usen para lastimarlo.

Con horror Sakura observa como ella sube una pierna encima de unas de las sillas y luego la otra. Luego sube los pies a la baranda del balcón, quedando de espaldas a la calle. De espaldas al vacío.

Observa al cielo y sonríe. Luego le dirige una mirada de súplica a las puertas. A donde está Sakura quien avanza con interés de sujetar a la mujer. De hablar con ella y hacerla recapacitar.

Pero el dolor de comprender que ella no la escuchará: que no puede hacer nada, la tiene aturdida, mortificada y atemorizada.

–No puedo lastimar a aquel a quien amo… a quien quiero. Y ellos me quieren usar porque saben que él jamás levantaría una mano o su poder en contra mía. – Dice Kaho con sollozos y con intensidad para que Sakura la escuche; aunque la ojiverde tiene bien claro que ella no la escucharía o sabrá de quien se trata. – ¡Tengo que callar las voces!

– ¡NO! – Grita Sakura a todo pulmón y con sus ojos abnegados en lágrimas. – ¡ESPERE! ¡NO LO HAGA!

–HASTA EL ULTIMO MOMENTO… SOLO EN ULTIMO INSTANTE EL MAXIMO SACRIFICIO DEBE DE HACERSE PARA DETENERLO. DETENER EL FIN… – Y ahí ante la mirada del desconocido “Invisible” a quien le explicaba lo que hace y porque lo hace, retrocede un paso.

Y ante el grito de Sakura que rompe la silenciosa noche, la ve sucumbir cayendo y desapareciendo de su mirada atónita.

Aunque Sakura va al barandal no logra ver a la mujer, porque todo desaparece de su alrededor.

Las voces se escuchan distantes. Las conoce pero no sabe donde se encuentra. Cuando finalmente toma una bocanada de aire lo hace con dificultad y sintiéndose que se asfixia. Unos brazos la sujetan por sus hombros y unas voces que dicen que respire despacio.

Sakura no abre sus ojos aún. Escucha ahora las voces de los hombres y una mujer que dice –Dejen que tome un poco de aire… – ahí abre sus ojos y parpadea encontrándose frente a ella con el rostro de Kanda que se encuentra hasta el otro lado. Ahí se percata que se encuentra en el salón de la casa en Tokio. Observa a la derecha que se encuentra Eriol con un gesto de preocupación y le observa intensamente. A su izquierda se encuentra su hermano que es quien le sujeta por los brazos y luego Shaoran quien muestra una mirada sumamente preocupada y una expresión de desconcierto. Al fondo, ve la figurita pequeña de Keroberos quien se encuentra sentado sobre la mesa.

–Ella… ella se… – Ahí comenzando a hablar nerviosa y observa al varón de mirada azulada. Al observar sus pupilas añiles comienza a sollozar y no soporta diciendo. – ¡Ella… ella…! – Ahí no pudiendo controlar sus emociones comienza a llorar abrazándose con fuerza a su persona para sorpresa de todos los presentes.

Tan aturdido como todos allí, Eriol pasa sus brazos por su espalda respondiendo a su abrazo mientras ella llora con intensidad en su cuello con la expresión de incomprensión ante lo que ocurre con su vieja amiga de infancia.

Luego de unos segundos de incertidumbre en los que Li y el británico–japonés se observan sin decir palabra y Touya no sabe que hacer en esta situación, es la voz de Sakura que rompe el silencio o sus sollozos fuertes cuando dice. – Ella saltó… – Hipando con furia. –…Saltó y no pude… no pude ayudarla.

– ¿Sakura? ¿A quien viste? ¿Con quien soñaste? – Pregunta Kanda preocupada por la forma en que la jovencita llora descontrolada y aun así no se suelta de Eriol.

–K…Kaho… – Dice para sorpresa de los hombres quienes se observan unos a otros. –Ella…

– ¿Kaho? ¿Mitzuki? – Ahí observando a su hermana como si hubiera hablado en otro idioma diferente al de ellos. Escuchar el nombre de aquella mujer de su pasado, era tan sorprendente como ganarse la lotería en aquellos instantes. – ¿Acaso recordaste a Kaho?

Sakura niega con su rostro no respondiéndole.

– ¿Qué pasó con Kaho, Sakura? – Pregunta Eriol por lo bajito. Aún la aferra a su figura.

Sakura trata de hablar pero niega con su cabeza.

–Será mejor que descanse…– Dice Li sintiéndose un poco ofuscado y confundido con toda aquella situación– Llevarla a su habitación.

–Aún tenemos que saber que demonios ha pasado aquí –discute Kanda con autoridad.

– ¿Acaso no lo ves? Está muy nerviosa. No dirá nada esta noche.

–La llevaré a su habitación – Se ofrece Eriol ayudando a la joven a bajar de la mesa.

–Olvídelo. Yo la llevaré… es “Mi” hermana. – Dice Touya avanzando hasta ellos y tomando a su hermana en sus brazos, la carga con una extraña facilidad y sale con ella de la habitación. Kero sin decir una palabra, va atrás de Touya.

Ya ellos tres ninguno rompen el silencio. Li observa con cierta duda al hombre de cabellos negros azulados quien se nota un poco aturdido con toda la situación. La mujer los observa a uno y otro. Y Li permanece en silencio. Es la sioux quien dice con exasperación. – ¡Oh por Dios: digan algo! ¿Alguien más nota que algo muy extraño ha pasado aquí?

–Lo sabemos. Hemos trabajado por días con ese papel y a ninguno de nosotros nos ha afectado ese hechizo. No lograremos nada de información de Sakura esta noche. Está muy alterada.

–Alterada es poco. Está histérica. – Replica la mujer. –Nunca he visto llorar a una mujer de esa forma.

–Yo si. – dice Eriol con voz grave y sin observarlo a ninguno. – Todo esto… ¿Kaho? ¿Vio a Kaho?

–Me contaste que Mitzuki trabajó con esto antes de morir. – Dice Li pensativo observando a su amigo.

–Efectivamente. Encontramos unas anotaciones en el interior de unos libros del Centro. Y ese documento junto con una carta que…– señalando la página del Codex que permanece alejado en el rincón mas alejado de la habitación. Luego que Sakura cayera inconsciente, Li llamó a Eriol quien no tardó mucho en llegar a la casa ubicada muy lejos del departamento de Daidouji. Fue toda una estrategia transportarse hasta la entrada de la casa pues si salía por la puerta del departamento, Tomoyo se daría cuenta e insistiría en ir con él. A pesar del enojo que la amatista aun tiene con él, se trata de Sakura.

Y Eriol estaba más que seguro que por Sakura, la amatista dejaría todo sin pensarlo.

– ¿Carta? ¿Qué carta?

Shaoran observa a Li de manera condescendiente y Eriol no dice nada pero asiente con su mirada.

–Kaho Mitzuki se suicidó. Un año atrás.

–Dios mío. – dice la mujer observando con compasión al varón de piel marmórea.

–Yo me voy… yo… – Ahí Eriol no pudo mas y salió de la habitación. Ambas miradas le observaron marcharse.

– ¿Cuándo ocurrió esto?

–Un año atrás aproximadamente.

–La tumba. La mujer que esta enterrada en el cementerio. – Dice Kanda atrayendo los pensamientos de Li. – Esa era Mitzuki. Pero… no me imaginaba que se había suicidado.

–Y Hiragizawa Tampoco. Me ha explicado que mientras estuvo convaleciente un hombre del centro le hizo llegar la carta de Kaho con la página del Codex y toda su investigación. Con su ayuda es que hemos llegado a la conclusión del “Fin de los días”. – Dudando unos momentos añade– Dentro del libro donde fue encontrado toda su investigación, Kaho dejó una carta despidiéndose de Eriol.

– ¡Pobre mujer! ¡Pobre Hiraguizawa! ¡Ya me imagino como debe de sentirse! Se que significaba mucho para él.

–Para todos – Admite Li pensativo atrayendo la curiosidad de Kanda en lo que añade– Mitzuki Kaho fue profesora de primaria en Tomoeda. Fue maestra de Sakura, Daidouji y mía. Por un año, pero vinculada con la situación de las Cartas Clow. Debo de admitir, que fue una gran persona– Añade bajando su cabeza ante los recuerdos de la misteriosa maestra y como siempre le inspiró desconfianza.

 

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Touya permanece al lado de su hermana quien aun solloza en su cama y Keroberos yace a su lado observándole con preocupación. Del otro lado, se encuentra Touya quien parece hundido en sus pensamientos. De vez en cuando observa a Sakura y luego a la ventana que se encuentra abierta.

Unos toques sutiles hacen que este se dirija a la puerta para observar a la mujer de mirada oscura quien lo sorprende con su presencia. Llevando una bandeja en sus manos, dice con condescendencia.– Espero que no le importe, pero he traído un poco de té a su hermana. Le ayudarán a dormir.

–No creo que mi hermana pueda dormir esta noche.

–Tiene unas hierbas especiales– Replica la mujer mostrándole la taza pequeña y un poco de azúcar. –Dudo mucho que sin esto, pueda pegar ojo.

Touya asiente dejándole pasar y ella se aproxima a la ojiverde a quien le coloca la taza en sus manos y la chica lo toma de manera temblorosa.

Touya sale un momento de la habitación cerrando la puerta y metido en sus propios pensamientos. Sakura apenas balbuceaba algunas cosas. “Ella dio un paso… solo uno y se fue… se fue hermano. Quería callar las voces y ella…” ahí no pudiendo decir mas nada.

Así fue el fin de Kaho Mitzuki: Cuantos bellos y al mismo tiempo tristes recuerdos tenía de ella. Una mujer que desde el primer momento le impresionó por su fortaleza, su bondadosa persona y candidez.

Su primer amor.

Es irónico que se fuera de aquella forma: suicidio es de cobardes. De personas que no pueden con el mundo y sus vicisitudes. Kaho era una mujer fuerte.

¡Cuantas incertidumbres!

Observó mas adelante y vio al sujeto de apellido Hiragizawa de pie observando a la luna. No sabía que decirle o como dirigirse a él.

Pero la idea que su hermana se abrazara a él le llenó de una profunda apatía al sujeto.

¿Por qué su hermana tenía que abrazarlo a él?

Su mirada atrajo la atención del británico quien preguntó desde su posición. – ¿Cómo está Sakura?

–Aun sigue alterada. Kanda está con ella…

Eriol asiente en silencio.

– ¿Usted conocía a Kaho Mitzuki?

–Así es. Desde que tenía nueve años – Admite sorprendiendo al sujeto. – Ella estuvo aquí en Japón, mucho tiempo atrás.

–Si, lo se. – Admite Touya sorprendiendo a Eriol. Luego guarda silencio.

Y por sus miradas valen más que mil palabras. Ambos se miden con la mirada y no necesitan palabras para decir lo que ocurrió en aquel entonces

O lo que ocurre ahora.

–Oiga… quiere que crea que…– Ahí apuntándole con el dedo.

–Era una muy buena amiga– Dice Eriol sabiendo por la expresión de perplejidad en el rostro del varón que puede deducir que “Relación” pudo haber tenido la mujer con él. Respetaba su persona y por supuesto sus recuerdos de ella. – La eché mucho de menos y lamenté su muerte. – dándole punto y final a la situación.

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–Buenos días.

– ¡Shaoran! – Se sobresalta la joven de verle asomar la cabeza por su habitación. – Buenos días, – Saludándole con una sonrisa nerviosa.

– ¿Cómo te sientes?

–Un poco aturdida. Ese té que me hizo Kanda me ha dejado algo atontada– Dice la joven ya vestida y haciendo su cama. –Kero me ha dicho que he dormido mucho.

–Ya casi es medio día. – Responde el sujeto observándole de mejor ánimo que cuando la dejara irse con su hermano la noche anterior. – Tal vez ahora, podamos hablar de lo que pasó anoche. – Viéndole detenerse de alisar sus mantas pero segundos después, retoma su labor.

–No hay nada que hablar… si quiero, es olvidar.

–Sakura…

–No la viste Shaoran– Dice con un tono de voz serio y firme, muy diferente a Sakura. Aun la joven no le observa. – No la viste… no la escuchaste… ella trató de explicarse. De decir el porque… de proteger a alguien. De protegerlo a “él” – Ahí no dando detalles aunque sabe que en el fondo de su corazón, habla de Eriol. Habría que haber visto las miradas que ellos se lanzaban en uno de los recuerdos.

–Pero aun así, debemos de saber que fue lo que te pasó.

Enderezándose le mira a los ojos y Li, lee toda la tristeza de la joven ante los recuerdos. –Ella le lanzó un hechizo a la página del libro. Dice que en el libro están parte de las soluciones y junto a ellas, dejó toda su investigación. No sabe a quien convocaba pero esperaba que pudiera poner conclusión a algunas cosas de su vida. De su pasado. – Llevándose las manos al pecho– Tenía tanto dolor dentro de si… ella era muy triste. Tenía muchos problemas… ella…– ahí sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas.

Shaoran se aproxima a ella temeroso de haber cometido un error en forzarle a hablar. Cuando le toma por los hombros ella levanta su mirada a sus ojos y dice con lentitud. – Era la maestra Kaho ¿No es cierto? – Sorprendiéndole. –

– ¿Cómo…

–La he recordado. Antes de caer dormida. Le reconocí.

– ¡Eso es fantástico! Quiere decir que estás recobrando la memoria…

–No Shaoran. No es fantástico. No es fantástico ver a una persona que perteneció a tu pasado, perder la vida de esa forma. Fue cruel… fue horrible. Ella solo quería callar las voces. – Ahí el sujeto no pudo evitar que ella posara su rostro contra su pecho. Pero aun así mantenían cierta distancia. Sollozando ella dijo. – Solo quería… no quería hacerle daño. Era una persona que conocí… una buena persona, que tuvo un fin horrible. Esas si son cosas que no quisiera recordar… nunca.

Li no supo que responderle.

–––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––

Tomoyo Daidouji hablaba por teléfono en aquellos instantes con Touya y lo que le contaba la llena de consternación. Había hecho un alto en las oficinas de Empresas Daidouji para escuchar a su primo contarle los imprevistos de la noche anterior. Su prima estaba bien, lo que la llena de tranquilidad pero lo próximo que le dijo su conocido la dejó helada.

– ¿Qué Eriol estaba ahí? –Pregunta con un dejo de voz y sorprendida.

Así es. Parece que todo este lío tiene que ver con ese sujeto de Londres. –Responde Touya desde su móvil mientras se encuentra en los jardines de la casa rentada. – No se que pensar de todo esto. Por un momento pensé que perdería a mi hermana Tomoyo.

–Pero… él estaba dormido en la habitación de invitados… ¿Estás seguro que era Eriol?

Claro que estoy seguro. – Responde ofuscado – Li lo llamó y estaba en la casa en menos de un minuto. Se apareció en las afueras de la casa. Con eso que él y Li además del monje aquel, han protegido la casa. Ni ellos mismos pueden aparecerse aquí dentro.

Entonces se marchó mientras yo dormía” pensaba Tomoyo sintiéndose herida de que no considerara siquiera despertarle para informarle de lo ocurrido con Sakura. Siente una punzada de rencor hacía el varón.

Una de tantas” Se recuerda ella al rememorar cuando le dio la última noche que habían hablado aquella bofetada desahogando toda su rabia, impotencia, incomodidad, desamor y perturbación ante todo lo que había pasado entre ellos, lo que ocurría en el presente y el desinterés de él.

Aunque luego terminó derrumbando todo aquello en sus brazos.

No se habían besado, pero aquel contacto fue suficiente para servirle de consuelo ante todo el sufrimiento.

Pero ¿Servía para conseguir el perdón?

La desesperación en las palabras del sujeto que continuaron hablando de la desconfianza que le daban el chino y el sujeto ese además de toda la situación que pasa, despertaron los instintos protectores de Daidouji quien responde.– No puedes estar siempre en estas situaciones Touya. Debes de darle su espacio a Sakura. No puedes protegerla todo el tiempo.

¿Espacio? ¿Espacio? Ella cayó bajo alguna clase de poder. ¡Pudo haber muerto!

–Pero no fueron las intenciones del mismo. Touya: La señorita Mitzuki jamás le habría hecho daño a tú hermana.

Lo se.

– ¿Lo sabes? – Pregunta alzando una ceja. Solo que el sujeto no pudo verle. La forma como éste dijo aquello llamó su atención.

Ehhhh – Dudando unos segundos. – El asunto es que tal vez Sakura necesita hablar con una amiga. Eres lo más cercano que tiene a una y hay cosas que yo no entiendo. Tú compartiste con ella y la maestra Mitzuki.

–También Li.

Pero prefiero que lo hagas tú.

–Touya: – Dice Tomoyo con una tenue sonrisa.– ¿A poco aún no confías en Li? Te dije que él quiere lo mejor para Sakura…

–….

–Al menos claro, que las cosas estén progresando entre esos dos y temas que “Algo más” surja allí…– sus ojos brillan ante la expectativa que en verdad aquello fuera cierto.

Y el silencio en la línea, luego por el tono de descolgado le demuestra a Tomoyo que ha tocado una fibra susceptible del sujeto. Cuando el intercomunicador de su escritorio suena, es su secretaria quien dice. – “Disculpe señorita: Pero le busca un señor Hiragizawa” – Palideciendo con aquel anuncio.

Tomoyo duda unos segundos y finalmente pulsa el aparato para decir. – Hazlo pasar. – Y de ahí se dirige al aparato en sus manos para decir – Ahora no puedo seguir hablando. Ire tan pronto pueda.

Te lo agradezco. Y se que Sakura también te lo agradecerá– Responde el sujeto.

Tomoyo voltea su mirada a los ventanales de la oficina para observar a su asistente escoltando al guapo hombre de mirada añil hasta el interior de la oficina mientras cuelga el aparato. Tomoyo no deja de percibir la mirada de admiración que el sujeto atrae por parte de su asistente personal.

–Que sorpresa verte por aquí. – Dice algo aturdida por su presencia y notándose nerviosa. – ¿Quieres tomar algo?

Viéndole negar con su rostro, Tomoyo despide a su asistente quien los deja a solas en la oficina. Tomoyo le invita a sentarse en una de las sillas disponibles y ella toma asiento en la otra silla pero no la de su escritorio.

–Tienes preocupación dibujado en todo tu rostro. – Dice Tomoyo pensativa.

–No se que hago aquí. Salí temprano del departamento y he estado dando vueltas por toda la ciudad. – Dice el hombre notándose en verdad cansado. Tomoyo no sabía si tenerle pena o desquitarse por todas las preocupaciones de las cuales, él fue responsable con el paso de los años.

Pero la “Explosión” que tuvo en noches pasadas en su departamento la hace avergonzarse. No sabe si mostrarle lo dependiente que es de su contacto, de sus palabras o de sus sentimientos hacía el hombre que estaban mas claros que aún existen en ella.

A pesar que ha tratado con todas sus fuerzas de olvidar, de dejarlas ir.

–Tal vez porque no tienes control de tus pensamientos… o tus pies en este caso.

Lo ve suspirar: nunca lo había visto tan susceptible. Tan abierto. Siempre la había encantado con sus sonrisas o su rostro que no leía ningún tipo de sentimiento en su persona.

Para ahora leer ¿Desamor, arrepentimiento… dolor?

–Touya me ha llamado – dice Tomoyo tomando la palabra ya que el silencio de la oficina es ensordecedor. – Me ha contado lo que ha ocurrido anoche con Sakura – Atrayendo su mirada. – Y la señorita Mitzuki.

Y su mirada lo dijo todo.

Tomoyo es la que prosigue al notar su silencio y cierta vergüenza. Con voz comprensiva añade. –No tienes que darme explicaciones: Si estaba claro para mí que aquella vez que te fuiste, que la razón era otra mujer.

–Tomoyo…

La mujer sonríe pero es una sonrisa fría y a la defensiva.

–Somos adultos Eriol. Es obvio aquella vez cuando yo tenía once años y cuando Kaho Mitzuki salió por la puerta del comedor, que algo había en ustedes. De todas formas, nunca fuiste un niño normal.

–Lo dices con rencor– Replica el sujeto finalmente.

Encogiéndose de hombros añade. – Aquella vez tenía once años. No comprendía muchas cosas.

–Comprendiste a Kaho.

–Comprendí una absurda admiración de una mujer de veinte años con un niño de once. – Encogiéndose de hombros– Pero por supuesto, ya lo dije: nunca has sido un niño normal. Siempre has ido a dos y tres pasos adelante de nosotros.

–Ella murió – Dice viendo que Kinomoto también le reveló aquello– hace mas de un año ya.

– ¿Ella era la razón por la cual no querías volver a Tokio cuando te lo pedí meses atrás? ¿Cuándo Li pidió por ti?

– ¿Acaso no lo entiendes? No pude protegerla. No pude proteger a una querida amiga.

Tomoyo se incorpora para responderle– ¿Qué podrías hacer tú en aquel momento? Fue hace meses. Kaho dices que murió un año atrás.

–Pensé que había sido su esposo. – Confiesa el británico con el arrepentimiento dibujado en todo su rostro. – Yo…

–Ibas a vengar su muerte– Dice la amatista con entendimiento y un aturdimiento dibujado en su rostro. – ¿Serías capaz de quitar una vida, Eriol? Tal vez por alguien a quien aún amas.

–No. – Ahí observándole como si se aferrara al último atisbo de esperanza en su vida. – No la amo. No la he amado desde hace mucho tiempo. Era una ilusión. – Explica el sujeto. – Dices que voy a un paso adelante y así era. Y cinco años atrás, vi que era una ilusión. Y en vida solo fuimos amigos. Era una fantasía y lo que me ocurrió en aquel entonces, me hizo recapacitar y razonar las cosas. Por eso ella se casó: porque había entendido que un imposible no es el camino a algo seguro. A algo firme. – Confiesa el hombre. – Ver a Sakura anoche en aquella situación, me hizo pensar nuevamente las razones por las cuales nosotros te hicimos salir de la casa… del grupo – sorprendiéndole. – Ver como Sakura estaba. Es mi amiga. La admiro. Pero viendo la preocupación y mortificación en los rostros de Li y de Kinomoto me hizo pensar… ¿Qué habría pasado si en vez de ella, te hubiera pasado a ti? – Sorprendiéndole e incorporándose hasta alcanzarle.

– ¿Qué es lo que quieres decir? – Pregunta la joven.

–Quiero decir… que… ¿Qué hubiera hecho si en vez de Sakura, hubieras sido tú quien hubiera caído en el hechizo? No sabemos como y porque Sakura pudo librarse… pero ¿Podrías haberte librado tú? – tocando su mejilla y sonrojando a la joven al momento que sus miradas hacen contacto.

–Ya le dije que está ocupada. – Dice una voz desde la puerta esta abriéndose de repente. La asistente de Tomoyo con una expresión ofuscada viene atrás de un sujeto alto de mirada oscura quien observa a Tomoyo y Eriol con cierto prejuicio que es notable por ambos. –Disculpe señorita Tomoyo: no quiso que le anunciara. – Observando con vergüenza a su jefa y con cierta incomodidad al recién llegado y hermanastro de Tomoyo.

– ¿Interrumpo algo? – Dice el sujeto avanzando hasta ambos; nota el bochorno en el rostro de su hermanastra mientras que Eriol nota el cambio en la mirada de la joven a pocos pasos de él quien al momento de verse interrumpidos, se alejó de su contacto. – No nos han presentado…

–…Eriol: este es mi hermanastro. Disculpa sus modales que nunca han sido los mejores.

Ambos hombres se miden con los ojos y finalmente el recién llegado sonríe con altanería para decir. – Encantado. Disculpe, pero mi hermana y yo no nos llevamos en los mejores términos.

Eriol puede percibir el pesado ambiente que ha caído entre ellos desde el ingreso del sujeto a la oficina: no puede quitarle que es alto y elegante. Su perfil le da a denotar un hombre de buena familia y su manera de vestir muy impecable y bastante ostentosa.

– ¿A que vienes? ¿Qué quieres?

Esa fue Tomoyo quien no se mide ante la presencia de Eriol para demostrarle su antipatía hacía el sujeto. Aquello llama poderosamente la atención al sujeto de ojos índigos.

–Vine a recordarte de la fiesta que “mamá” – ahí sonriendo con frivolidad para pronunciar aquello. – Te espera el próximo sábado en la casa.

–No quiero una fiesta de cumpleaños. Dile que la cancele.

El sujeto frunce el ceño para decir con frialdad y borrando todo rastro de cordialidad. – Si quieres, dile tú. Rómpele el corazón… nuevamente. –Ahí observando al sujeto a pocos pasos de la mujer añade. – Supongo que te acompañará… este “caballero”…

Tomoyo se sonroja intensamente ante su presunción. Sabe que cuando él entraba por la oficina vio a Eriol sujetándole por el mentón. Ella estaba segura que si ese horrible hombre hubiera durado unos segundos más en la puerta, Eriol la habría besado.

Y para romper toda regla consigo misma acerca del sujeto, le habría gustado que le besara.

–Por supuesto que le acompañaré– Dice Eriol decidido. – Creo que deberíamos estar todos sus amigos– Sorprendiendo con esto al hombre delante de ellos. Tomoyo le mira igual de atónita por sus palabras. – ¿Crees que tú madre pueda disponer de unas invitaciones más? Sabes que muchos te apreciamos y queremos compartir ese día contigo.

Tomoyo asiente dudando sus palabras o sus intenciones.

Y Kana sonríe para decir con fría cortesía– ¡Magnifico! Comunicaré las buenas nuevas a mi madre… encantado de conocerle… ¿Señor…?

–Hiragizawa. Hiragizawa Eriol.

–Ebisawa Kana*– Dice el hombre haciendo una señal de despedida. – Hasta entonces Hiragizawa– Retirándose de la oficina.

––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––

Ambos van por los pasillos de la casa cuando Sakura los ve y no duda en avanzar esbozando una sonrisa complacida de ver a Tomoyo allí. – ¿Qué haces aquí? Pensé que no volverías… o al menos…– Ahí observando a Eriol quien acompaña a su prima quien no evita abrazarle.

–Eriol me contó lo que pasó anoche. – Observando de reojo al aludido agrega– Me ha confiado que tal vez necesitas alguien de confianza con quien hablar.

Sakura agradece el tacto del sujeto ante aquello y toma de la mano a su prima para decirle. – Ven: vamos al jardín. – Eriol las ve marcharse y decide proseguir por la casa, hasta el comedor de la casa que se usa como centro de estudios. Toca unos instantes en la puerta para ser abierta por Kanda quien le saluda con una sonrisa y le deja pasar. Ve a Shaoran sentado con los demás sujetos que comparten la casa.

– ¿Qué haces aquí? ¿Ocurre algo malo?

–Traje a Daidouji–San a que hable con Sakura– Ante la mirada analítica de Li añade encogiéndose de brazos– Creo que le hará bien.

–Tal vez– admite el chino incómodo que no se le ocurriera a él aquella idea– Aquí estaba hablando con Rajdetsú y poniendo al día a los demás sobre lo ocurrido. ¿Te importa si hablo en chino? Ellos entienden muy bien el chino pero no el japonés.

–Tendremos que poner una alternativa a eso. – Opina Eriol sentándose al lado de Li y hablando en el mismo idioma que Shaoran se dirigía a los sujetos atrayendo las miradas de los mismos sobre él al lo que éste añade– Tenía mucho tiempo libre antes de conocer que existían las chicas– guiñándole el ojo y ocasionando las sonrisas de complicidad de los hombres de la mesa.

Kanda simplemente guarda silencio y se mantiene atenta desde la puerta cerrada del salón.

–La intención del hechizo no fue lastimar a quien quedara atrapado en él. – Dice Rajdetsú y todos les prestan atención. – Sakura ha regresado sin un rasguño.

–Pero la experiencia ha sido terrible– Dice Li coincidiendo con su aliado. – La pregunta es ¿Por qué este hechizo ha funcionado? ¿No se supone que hemos protegido la casa?

–Contra intrusos mágicos y sobrenaturales. – Opina Eriol en conocimiento total de las medidas tomadas en la casa. – No contra un conjuro puesto en un artículo como esa página.

–Hablando de eso, Mitzuki hizo un excelente trabajo – Refiere Li a su amigo. – No se que tantos hayan sido sus conocimientos de latín, pero su traducción es casi exacta a lo que Rajdetsú y yo hemos podido extraer.

– ¿Pero no habla en definitiva de una solución a la situación?

–No. – Dice con pesadumbre el sujeto. –Lo que me hace analizar que en verdad debemos de usar la carta del Retorno y hablar con Clow Reed. Este podría tener una solución.

Eriol lo observa con intensidad al decir aquello. Los demás que se encuentran en la mesa, no opinan al respecto.

– ¿Crees que Sakura está lista?

–Ella dice que lo está – Responde Li. – Confío en su criterio. Pero necesito que estés aquí. En caso que las cosas puedan salirse de control. Necesito alguien que tenga la cabeza fría y pueda servir de conexión… en caso que algo salga mal.

Los hombres allí presentes dirigen la mirada al hombre de mirada azulada quien observa aturdido la mirada de confianza y decisión en el rostro del chino.

–Entonces… ¿Qué estás esperando?

–Al menos un par de días. Hasta que todo lo ocurrido anoche no le afecte tanto. Necesitamos a Sakura totalmente concentrada en lo que vamos a hacer y no podemos perder tiempo.

 

–––––––––––––––––––––––––– Dos Días Después.

Se encuentran en el centro del jardín de la casa y Touya observa todo el movimiento en la misma. No ve a Daidouji en el lugar pero si a Hiragizawa quien se les une hablando por lo bajito con Kanda y Rajdetsú.

Kinomoto permanece atento a sus palabras. –Por el momento necesitamos que estén cien por cien alertas y listos para cualquier cosa. Ya estoy casi totalmente recuperado pero no podemos confiarnos. Sakura y Li utilizaran mucha de su magia tanto para ir a la época de Clow Reed como para volver. – Intercambia una rápida mirada con Kinomoto y prosigue – Y una vez que regresen no podemos confiarnos.

– ¿Estás seguro que podrán regresar? – Pregunta Touya interviniendo.

–Tengo mucha fe en el poder de Sakura y en el de Li. – Dice Eriol confiado. – Si, claro que regresarán. El momento y el tiempo, no es fácil de determinar. Depende de cuanto duren allá.

Observa al sujeto de cabellos oscuros que viene por el pasillo y se ve sumamente pensativo. Cruza miradas con todos los presentes en especial Kanda quien le sonríe con ternura y confianza. Él no devuelve su sonrisa.

– ¿Qué pasa si algo sale mal? – Ahí vuelve a intervenir Touya quien se ha percatado de la mirada nerviosa del sujeto chino… ¡Primera vez que lo nota tan tenso!

–Esperemos no llegar hasta ahí… Tenga Fe Kinomoto. Sino es en Li, téngalo en su hermana. – Ahí observando a la joven de ojos verdes que viene por el pasillo con Keroberos en su verdadera forma y de la mano de su amiga Daidouji quien parece infundirle valor.

– ¡Ánimos Sakura! Ya lo has hecho anteriormente.

–No se Tomoyo ¡Estoy tan asustada!

–Li no dejará que nada te pase. Eso te lo puedo asegurar – Dice la chica de cabellos plomizos en su oído en lo que ambas mujeres observan al aludido quien parece un poco tenso– Solo apóyense mutuamente y todo saldrá bien. – Observándole a sus ojos verdes con confianza añade con una sonrisa – ¡Además tienes que volver! Iremos a la fiesta de mi cumpleaños que mamá me ha organizado – Tomando sus manos como cuando eran niñas. –Tenemos que escoger tu vestido, como cuando éramos pequeñas. Todos están invitados así que será muy divertido ver el rostro de mi madre cuando nos vea a todos reunidos de nuevo… como antes. Tienes que volver…

Sakura sonríe a su amiga y agradece su apoyo. Observa luego a su hermano mayor quien trata de no observarle. Pareciera que no le interesa por lo que ocurrirá en pocos momentos. Cuando Sakura va a voltearse para dirigirse a Eriol, escucha que dice – Trata… trata de no tardar mucho monstruo. – Ahí Sakura lo observa atentamente – Y ten cuidado…

Sakura asiente con una sonrisa de confianza y luego va a donde Eriol. Éste dice con un tono de voz seguro. – No creo que encuentren problemas pero por si acaso… – Ahí observándole con una enigmática sonrisa– Confíen uno en el otro – Ahí dirigiéndose a Li – Y en Clow. No dudo que si está en sus manos, él les auxiliará. Buena suerte.

–Quisiera ir contigo Sakurita. – Interrumpe Kero

–No puedes. De por si, Sakura y Li utilizaran una gran cantidad de magia. – Habla el sujeto de mirada azulada. – Podría ser contraproducente para ella.

–La última vez, Clow la detectó aunque los guardianes no. – Habla finalmente Li atrayendo la atención de los presentes. – Esta ocasión podría ser lo mismo.

– ¿Llevas contigo el diario?

–Una copia escrita de lo que dice la página – Dice Li señalando el bolsillo de su chaqueta. Ahí toma una bocanada de aire y levanta su cabeza para decirle a la ojiverde– ¿Lista?

Sakura asiente con firmeza y observa a cada uno de los presentes. Caminan juntos hacia el centro del jardín con la mirada de todos los miembros de la casa en ellos.

– ¡Ánimo Sakura! ¡Lo harás Bien! – Grita Tomoyo.

– ¡Suerte Sakurita!

–Mocoso: Si algo le pasa a mi hermana, mejor no regreses… – Amenaza Touya. Tomoyo y Eriol suspiran resignados mientras enormes gotas ruedan por sus cabezas.

– ¿Lista? – Le pregunta el chino.

Sakura duda unos instantes y el hombre nota el titubeo en su mirada. Le toma la mano un segundo para ofuscar a Touya y a Kero quienes van a replicar y es cuando ella extiende una de sus manos para mostrar el dije en forma de llave que se convierte a los ojos de los allí presentes en el báculo de la joven.

–“Return: Regrésanos a los tiempo del Mago Clow” – Solicita la joven en voz baja y ante la presencia de todos una pequeña figura de orejas largas portando un reloj en sus manos rodea con su magia a los jóvenes y en pocos segundos desaparecen del lugar.

–Sorprendente – Habla Rajdetsú falto de aire ante aquello.

– ¿Tenia que tomarle la mano a MI hermana? – Pregunta en voz alta y de mal humor el mayor de los Kinomotos.

–Ahora ¿Qué pasará? – Pregunta Kanda al lado de Hiragizawa.

–Ahora, solo nos resta esperar. –Habla el varón confiando en los jóvenes y así lo demuestra a los demás cuando añade con una sonrisa– ¿Y bien? ¿Quién tiene hambre? – chocando sus manos con optimismo y trayendo las miradas de todos a su persona. – ¿Qué? Yo cocinaré…

–Tienes razón – dice Tomoyo atrayendo la mirada aturdida de los presentes. – Tenemos que continuar y no sabremos cuando regresen.

–Yo te ayudaré – dice la sioux atrayendo la atención y sonriendo con optimismo añade.– Li le protegerá y no vale la pena que nos preocupemos. Confío mucho en el poder de Li.

–Y yo en Sakura– Afirma Eriol sonriendo al apoyo de las mujeres.

Kanda y Rajdetsú avanzan con el sujeto al interior de la casa mientras que Tomoyo queda atrás con Touya quien aun observa el punto donde su hermana había “desaparecido” con el chino.

–Ella estará bien. Ambos lo estarán – Afirma ella con atención. – Vamos. No hacemos nada quedándonos aquí.

El varón lanza una mirada a los ojos optimistas de la hermosa muchacha a su lado y luego un ultimo vistazo al espacio en blanco del jardín y finalmente desiste de su intención de quedarse.

Mamá… Papá… ustedes protéjanla por favor”

–––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––

Ya cae el atardecer en el Japón actual. El sujeto comió poco y se mantuvo ocupado con los deberes de la casa mientras espera el regreso de su hermana. Hiragizawa y Daidouji se marcharon horas antes, después del almuerzo supuestamente de compras ¿Quién se le ocurre ir de compras en una situación como aquella?

Con su torso solo cubierto por una camisilla el hombre lleva rato en los jardines y contrario a lo que cualquiera creería este se mueve con agilidad felina en el mismo mientras parece colocarse en movimientos artes marciales orientales de defensa y ataque. Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que usase sus conocimientos en defensa personal para practicar o si acaso tratar de no pensar mucho en todo lo que ocurre.

Había hablado mas temprano con Yukito informándole de lo que haría Sakura. Este le dijo con confianza que no dudara en llamarlo si lo necesitaban.

Pero pensando que Yukito tiene una vida sentimental en Kioto podía intervenir en sus deberes como guardián y como alguna vez dijo, protector de Sakura.

No tengo vida sentimental. No tengo a más nadie a quien proteger sino a mi hermana… Así que mientras tanto yo me haré cargo” había dicho el varón de miradas oscura a su amigo.

Su sorpresa fue ver acercarse por el jardín a la mujer de tez oscura (al menos más dorada que las de los japoneses) con dos espadas cortas de madera y con las infalibles licras rojas además del top deportivo rojo que solo le cubre sus generosos pechos.

Ella por todo saludo le dice– Veo que estás entrenando. Así que pensé que podríamos hacerlo juntos.

Touya se endereza observándole con intensidad a los ojos oscuros. Le hace una señal casi imperceptible de una de las espadas de madera en sus manos para que las acercara. En un movimiento rápido ella se la arroja, atrapándole en el aire.

– ¿Sabes artes marciales?

–Aprendí cuando era un adolescente. Supuse hace un par de horas que para invertir un poco el tiempo, es mejor ponerme en forma.

La mujer alza una ceja perspicazmente al añadir. – Me compraste café.

–Es instantáneo – Se disculpa el sujeto no dándole importancia al detalle.

–Me compraste café. – Insiste haciendo unas flexiones con sus pies y rodillas. – Fue muy amable de tu parte. ¿Por qué lo hiciste?

– ¿Tiene algo de extraño ser amable?

–Cuando se trata de una completa desconocida.

Encogiéndose de hombros, el hombre se pone en posición de defensa y sonríe con confianza a la mujer diciendo –Adelante: has lo mejor que puedas.

–Oh no lo dudes. Lo haré –Sonríe con desafío al sujeto moviéndose ágilmente en su contra.

––––––––––––Continuara ––––––––––––––––––––––

Comentarios de la autora: Bueno, primero están en orden disculparme por el enorme atraso que sufrió la publicación final de éste nuevo capitulo. Las cosas se me están complicando bastante en la oficina y el tiempo se me hace más mínimo. Parece que todos los años es lo mismo.

Muchas gracias a todos quienes aún siguen esta historia. Espero que el capitulo nueve haya sido de su agrado. Ya el próximo capitulo no será hasta el próximo año 2012 justo para después de año nuevo. Esto lo hago porque las cosas como informo mas arriba, se me están complicando en mi trabajo y se que debo de completar unas metas hasta fin de año. Para quienes encuentran esto como una desventaja, les recomiendo que lean la historia “Se Busca Novio” Es súper corta, pero esta continuará hasta diciembre 20 con su capitulo final.

Por el momento me despido, deseándoles a todos un fantástico año 2012 y Feliz Navidad.

Un abrazo a Todos

Crys.