Capitulo 5. La verdad absoluta.

Basado en los personajes de Sakura Card Captor. Creadoras CLAMP
Empezar desde Cero.
Por Crystal.

La vida exige a todo individuo una contribución y depende del individuo descubrir en qué consiste.
Viktor Frankl


"Pude haber sido muchas cosas… pude haber elegido una vida totalmente diferente a la que ahora llevo. Pero yo tomé este camino: con nuestras acciones, nos embarcamos a nuestros destinos, desconocidos en estos momentos pero aun así, cada acción sopesa en nuestras conciencias… tienen sus consecuencias… No hay un "Quizá…" "O tal vez…" Existe el "Aquí" y "Ahora". Se que todo nosotros estamos vinculados en algo que aun no conocemos y tampoco sabemos en realidad a que nos enfrentamos. Mientras tanto, nos conformamos en hacer todo lo posible para protegernos, defendernos y vivir…"


Aquella noche que arriba a su hogar no se sorprende de ver a su hermano esperándole, como casi siempre desde que ha comenzado a entrenar con Li. –Ya llegué…
-Bienvenida- Saluda con sinceridad el mayor de ambos hermanos- Te guardé algo de comer.
-¡Ay que bueno! Estoy hambrienta – viendo su cena tapada para mantenerla caliente. Saca a Keroberos de su bolso quien no se sorprende en ver un servicio ya predispuesto para este. – Gracias. – Tomando asiento y viendo como la pequeña criatura sin mucho retraso comienza a devorar toda su comida.- ¿Yukito no nos acompaña esta noche? –Ya que la falsa identidad de Yue no les acompañó esta noche al entrenamiento.
-Salió con su novia al cine. – Responde el varón de manera pensativa. Sakura no ve nada extraño en aquello pero luego que nota que su hermano no se ha servido nada para cenar, le pregunta que si ha comido a lo que este responde.- No tengo hambre.- Haciendo señas a su taza de té delante de él.
-¿Te encuentras bien hermano? – Llena de curiosidad deja de comer observando al varón quien luce cansado y bastante preocupado.
El sujeto no responde nada.
-¿Acaso va mal en la papelería? Porque si va mal y necesitas ayuda, entre los dos pudiéramos hacer algo.
-Ya tú casi no tienes vida con lo de las prácticas con el Gaki ese.
-¿Por qué no le llamas por su nombre? –Refuta la joven algo incómoda y añade.- ¿Sabes? Le he invitado a cenar con nosotros y ha declinado…
-¡Con buena suerte! – dice Kero interviniendo entre la charla de los hermanos Kinomoto y tragando con una facilidad sorprendente para su tamaño y el largo de las porciones añade.- ¡No soporto a ese sujeto! Nunca responde nada de lo que le pregunto… ¡Tantos secretos!
Touya escucha en silencio: incluso le había interrogado a Yukito con respecto a los planes del chino y la relación de este con lo que se aproxima y su hermana. Ya no se había repetido la misma experiencia de los sueños de la menor Kinomoto que compartió no solo con los guardianes de las cartas mágicas, sino también con el chino.
Y aquello no le agrada… en lo absoluto.
Tan inmerso en sus pensamientos se encuentra que no se percata que lanza un menudo bufido pero percibido por Sakura y el guardián quienes le observan curiosos. Se incorpora y va a la cocina con la taza de té en sus manos.
La presencia no fue difícil de percibirla del momento que se incorporó. Cerró la puerta divisoria de la cocina y el pequeño comedor, para observar el ente etéreo que representa la autora de sus días.
Viste un traje floreado de esos que siempre usaba en sus sesiones de moda de las incontables revistas y recortes que aun guardan en el armario del pasillo y una de las pocas cosas que habían conservado de la antigua casa de Tomoeda, pues la casa fue vendida con todos los muebles en su interior. Su mirada cargada de ternura y cierta melancolía no sorprenden a su hijo quien la observó días antes en una escena parecida cuando se le apareció a media noche, días antes del arribo del chino a Kyoto.
-Mi querido niño… bendito seas- Saluda con toda ternura observando al alto varón ya no sorprendido por su presencia. –El tiempo se agota y los medios para detener lo que viene, no está en manos de ustedes… no en manos de tu hermana. Debes de alejarla del peligro. Alejarla de lo que viene.
-No terminas de decirme que es lo que viene. ¿Qué es lo que está pasando?
-No está en mí el poder contarte los eventos que están por revelarse. Debes de protegerla. Protegerle de involucrarse en esta batalla que nadie ganará. Huye… huye con ella… podrás salvar su vida. Tu vida. Es tu deber.
-No puedo tomar esa decisión. No sin una razón y Li…
-Él no puede querer su bien.- Le interrumpe- Solo quiere su derrota. Su derrota para hacerse con el poder que pertenece a tu hermana. Quiere dañarle. Apoderarse de lo que es suyo. Escóndanse…- insiste con vehemencia.
-Sabes… Ahí fue que lo dañaste. – Refuta el varón endureciendo su mirada. – ¡No tienes ningún derecho de tomar su forma! – Resiste viendo como la impresión de estupor se dibuja en el hermoso rostro de quien conocen como Nadeshiko – Se que no eres mi madre…
Borra su estupor para dibujarse una sonrisa que embellece aun más aquel hermoso rostro de su joven madre pero permitiendo en el una pizca de cierta maldad que nunca formó parte de su personalidad en los diez años que estuvo al lado de su hijo mayor.
-Eres un niño muy malo…- dice una voz que le pone al varón la piel de gallina al escucharla: es una voz cargada de sensualidad y de cierta pizca de maldad que nunca había escuchado de su progenitora. Incluso sus ojos se vuelven dos cuencas vacías desapareciendo el precioso verde esmeralda heredado por su hija. – Y te tocará ser castigado. –Levantando al sujeto con solo un movimiento de sus brazos y embistiendo al varón contra los gabinetes de la pequeña cocina.
En aquel instante unos toques violentos a la puerta hacen que el ente observe por un instante mientras escucha la voz de la mujer decir.- ¿HERMANO? ¿HERMANO QUE PASA? – tratando de entrar pero sin éxito.
Keroberos se transforma y con un empujón de sus enormes patas delanteras, logran forzar la entrada de la cocina para observar una sombra oscura que se desaparece en pocos segundos del lugar. Sakura no le presta mucha atención corriendo a donde se encuentra su hermano inconsciente mientras si es Keroberos que se queda observando donde desapareció, cuestionándose que rayos fue aquello.

Pasaría una hora después que Touya se encuentra rodeado por su hermana Sakura quien cada diez segundos se levanta ofreciéndole té a pesar que las primeras veinte veces se negó o de la idea de llamar a un médico a lo que el varón se niega rotundamente; del otro lado, pensativo se encuentra Yukito quien fue llamado unos minutos después de que el varón Kinomoto recuperase la conciencia y se negara a ir al hospital. Y del otro lado observando donde ocurrieron los hechos, se encuentra Li quien usando su Rashiban trata de detectar algún rastro de magia pero sin éxito.
-No me gustó- dice a Yukito mientras Keroberos aun sin recuperar su pequeña forma sigue vigilante observando por el balcón semi abierto del apartamento.- No me gustó que tomara esa forma.
-¿Cuándo te percataste que no era Nadeshiko? – Pregunta Yukito con confianza y no llamándole como "Señora Kinomoto".
-Cuando me pidió que Sakura y yo desapareciéramos y buscara una manera para que Li no diera con ella.- Atrayendo la mirada del susodicho a su persona. – No se sentía como mamá… no se.
-¿Fue la misma sensación que aquella noche?
-¿"Aquella noche"? – Ahora es Sakura quien le presta total atención a los hombres,.- ¿Cuál noche?
-Días antes de Tomoyo aparecer con Li aquí. – Responde Touya tratando de no darle importancia pero aun el dolor de espalda puede más que su charada de tratando de pasar desapercibido aquellos eventos. Su hermana no puede dejar de verse sorprendida.
-¿Por qué no me lo dijiste?
-¿Cómo iba a decírtelo? Tú en aquellos momentos no aceptabas tu legado y tu deber como Dueña de las Cartas. La última vez que tratamos de explicarte casi te da un ataque de pánico y fue en el hospital. No recordabas nada… ¿Cómo crees que te habrías sentido de decirte "Por cierto monstruo, mamá apareció anoche"?
-Tu hermano tiene razón Sakurita. – Defiende Kero el proceder del mayor de los Kinomotos.- No vale la pena responsabilizarlo por ello.
-El asunto es que si, fue la misma sensación – respondiendo a Yukito.- Pero… cuando dijo eso… sabía que no era mamá – Baja la cabeza sintiéndose furioso consigo mismo.- Se que no estás aquí para robar el poder a mi hermana… – Ahí observando al Chino.- Te dimos la opción de tomar posesión de las Cartas y de… – Dudando decir algo más pero si lanzando una corta mirada a su mejor amigo.- y te negaste.
-Lo que sea que haya sido, pretendía convencerte y tomar a tu hermana para desaparecerle. Pero ¿Acaso es lo único que puede hacer? –Pregunta Li pensativo.
-¿A que te refieres? – ahora es Yukito quien pregunta.
-Me parece muy extraño que haya dado con Sakura incluso antes de venir con Daidouji…entonces ¿Atacar a su hermano? ¿Por qué no atacar directamente a Sakura o a mí para impedirme llegar? Viene directamente a donde usted Kinomoto.- Ahí el varón tiene todas las miradas sobre si. –Es lo que me hace preguntarme ¿Cuál es el papel de ustedes dos en todo esto?
-Fuera más sencillo responderle si supiéramos que demonios está pasando y porque esa cosa (Lo que sea que haya sido), tome la forma de mi madre… – Sonando bastante ofendido no por haber sido atacado o burlado, sino el hecho que usara a Nadeshiko.
-Creo que es por la misma razón que usó la figura del papá de Sakura para confundirla la noche del sueño en la Torre de Tokio. – Dice ahora Kerberos. –Por lo que parece estamos metidos en un verdadero problema. Y ellos son parte de la solución – señalando a ambos hermanos Kinomoto con la cabeza. Ahora dirigiéndose a Li añade- Tienes que decirnos todo lo que sabes mocoso, porque mi ama es mi prioridad ahora mismo y mi paciencia con lo que ha pasado esta noche se ha reducido… un poco más.
Ahora cuatro pares de ojos observan intensamente a Li quien simplemente responde.- De acuerdo. Diré lo que está pasando pero solo cuando Hiragizawa se nos una.
-¿Hiragizawa? ¿Qué Hiragizawa? – Pregunta Touya confundido.
-¿La reencarnación de Clow? – Dice Yukito para sorpresivamente transformarse en Yue delante de todos ellos y observar gélidamente al heredero Li. -¿Qué tiene que ver él en esto?
-Ah: lindo que te nos unas- Replica Kerberos observándole con hastío.- Tienen que mencionar a Clow para que tú hagas acto de aparición.- Añade con sarcasmo a lo que Yue parece totalmente indiferente.
-Clow escribió algo en un viejo Diario de la familia Li. Un diario que tengo… pero- niega con su cabeza- él podrá explicarnos de que se trata… y diré todo lo que se en el momento que Hiragizawa esté aquí.
-¿Cómo lo vas a convocar? ¿Con algún hechizo? – Dice Kerberos resentido añadiendo – Porque éste no quiso siquiera venir cuando a Sakurita le pasó lo que pasó hace cinco años. No le importó y dudo mucho que le importe ahora.
-Lo hará. Tiene que venir. Kanda ha ido por él y dudo mucho que lo deje en paz.
-¿Kanda? ¿Quién demonios es Kanda? – Ahora ruge Kinomoto ofuscado y añade observando con desdén al chino- A mi no me gusta que me escondan tantos detalles… ¿Quiénes más están enterados de todo esto?
-Daidouji sabe de esto. En el transcurso de un año hemos contactado a pocas personas del mundo que tienen conocimientos mágicos, poderes mágicos. –Dice Shaoran no dejándose amilanar por la actitud de Touya. – Necesitamos toda la ayuda que podamos conseguir pero no puedo dejar de buscar a Hiragizawa pues éste puede tener más respuestas a las inquietudes más que nadie en este planeta. – Y haciendo una pausa añade- Por el momento, pondré unos sellos protectores en el departamento. No podemos permitirnos que visitas inesperadas como la de esta noche, entren aquí y salgan con libre albedrío.
Y con ello, Shaoran se puso a la tarea de proteger el departamento con las miradas de los demás y la preocupación reflejada en el rostro de Touya, el nerviosismo en la de Sakura.
Mientras en las de Yue y Kerberos se podía leer la misma pregunta.
¿Estaría la reencarnación de Clow dispuesta a ayudarles cuando en el pasado se ha mostrado tan renuente?


Cuando el sujeto abrió los ojos aquella mañana lo hizo con pesadez. Por un momento había olvidado los eventos del día anterior y al respirar, sintió el dolor que provino de su caja torácica y de algunos músculos de su cuerpo recordándole en pocos segundos en la emboscada provocada por el viudo de su antigua amiga Kaho Mitzuki en la cual planeaban pasarle a mejor vida.
Sus intenciones en aquel instante no era el defenderse. Por un momento pensó dejar que cumplieran su cometido: que él pagara el castigo de haber cometido tantos errores en su vida… se consideraba un hombre por encima de los demás. La arrogancia ha tomado por momentos más participación en su vida, que su propia conciencia y humildad parecía ausente en aquellos últimos años. Y esa misma noche, mientras se quedaba observando sus heridas luego de tomar una ducha y el labio marcado por los golpes se dio cuenta que no es así.
Simplemente era un hombre, un mortal, con sus virtudes, fracasos, errores más que aciertos.
Y aquello lo hizo sentir débil.
Sus errores eran muchos e incontables. Pero su peor error en su momento fue perder una de las personas más significativas de su vida. No luchar por ella.
Haberse dado por vencido demasiado pronto. Incluso lo hizo una vez en el pasado, en una vida pasada… se rindió deprisa… decidió entregarse a los brazos de la muerte dejando atrás todo lo que amaba.
Todo lo que significó algo para él.
Se incorpora y se dirige al alfeizar de su ventana cubierto por unas gruesas cortinas. Al deslizarlas observa que no está lloviendo pero el cielo se ve bastante nublado. Ni una pizca de sol. Como tiene visibilidad a la siempre agitada calle en esta ocasión se encuentra bastante tranquila. Un coche cruza y solo eso; ni un peatón… ni otro vehículo.
Más nada.
Camina al cuarto de baño y al abrir el grifo de la ducha deja que esta le caiga en el cuerpo sintiendo el cosquilleo de la misma en contacto con su piel. Nota los moretones en parte de su estomago y abdomen. Sabe que en pocos días no quedará nada allí.
No como en sus pensamientos. No como en su conciencia.
Su remordimiento le acompaña cada día de su vida de cinco años hasta aquí. Su noviazgo con Kaho Mitzuki fue tan breve como una estación: invierno a primavera. Él tenía diecinueve. Fue la primera mujer en su vida… puede decirse que fue un primer amor… ella, mucho mayor que él le respetó y le confió mientras fue parte de unos cuantos que conocen su vida anterior. Su vida como Reed Li Clow. O Clow Reed. Nunca dudó de su persona o sus pensamientos cuando siendo un pequeño de once años, actuaban y razonaba como un adulto. Kaho fue su cómplice, su amiga… su amante.
Y cuando él volvió a Japón, a ver a sus amigos, sus sentimientos cambiaron.
Cuando la vio, supo que no sería el mismo. Y cuando ella le sonrió, en ese mismo instante supo que estaba perdido. Y que en ese instante había sido encontrado.
Al regresar luego de esos meses en Japón visitando a Sakura y con la promesa a ella que regresaría pronto, rompió con Kaho… ésta lo entendió y es porque éste actuara y razonara como un adulto de su misma edad… físicamente no dejaba de ser un niño.
Y el hecho que ella le llevara once años, era algo que la sociedad en su momento le reprocharía y en algunos círculos (los más comprensivos), su romance era aceptado. Eriol Hiragizawa era respetado.
En la sociedad Londinense, tu "affair" era visto con reproche.
Entonces ella conoció a Peter.
Eriol sabía su reputación, Kaho y él se manejaban en círculos muy diferentes pese a que tuvieron una relación breve. No conocía las mañas y caprichos de aquel hombre. Es por ello que cuando supo que luego de un breve amorío, Mitzuki aceptaba casarse con el sujeto, tuvo sus reservas… así mismo se las hizo presentes a Kaho.
Y ella lo adjudicó a celos mal infundado.
Desperdició un invaluable tiempo siguiendo y recolectando pruebas para salvarle… y luego se enteró de las noticias.
Ellas se las dio por un correo electrónico y más tarde una llamada: recién cumplido sus veintiún años se casaba. A Eriol le costó bastante el perdonarle… o el hecho simplemente de no correr a Japón a hacerle reconsiderar aquello. "Apenas tienes veintiún años… eres muy joven ¿Por qué ahora?" Había preguntado él con aparente calma pero desesperado internamente.
"Éste es un buen hombre Eriol. Está para mí… está para el ahora. Tú me dejaste por meses aquí pensando que nadie más ocuparía tu lugar. Me diste por sentada" Había dicho ella.
"Si es por venganza… por retaliación de que yo no volviera…"
"Si eso es lo que piensas, en verdad, que poco me conoces"  Y con eso, había cortado la comunicación por un año con ella. Vio las fotografias en las paginas sociales japonesas y en internet "Heredera Daidouji contrae matrimonio" y así tan rápido como se casó, asi mismo se divorció…
…Eriol a la distancia entró en su vida… para una especie de amistad a distancia… luego, Kaho morir.
Abrió sus ojos para observar las losetas de la ducha y cerró el grifo. Se envolvió una toalla y salió eligiendo unas piezas simples: Camisa blanca, pantalón de mezclilla azul y zapatos deportivos. Tomó una chamarra colgada en el armario que no usaba en mucho tiempo y salió de su habitación consciente que en pocas horas ya no serían llamadas telefónicas, o correos donde se contaban su vida uno y otro.
Ya volvería a Japón.
Y la vería nuevamente.
Pero sabe que aun quedan cosas por hacer. Decide sacar una pequeña maleta y un bulto de mano de su armario y comienza a llenar de piezas básicas y su equipaje está en poco tiempo listo. Sabe que el bulto de mano al menos debe de tener una muda de ropa para dos días y su libro negro de cartas mágicas. Ya compraría otras cosas indispensables una vez arribara a Tokio.
Le tomó unos cuantos años el pulir su talento y en los recuerdos como Clow Reed el dar con el "Conjuro" correcto para crear sus cartas mágicas. Sonríe pensando que es un tanto irónico que sus guardianes conocidos como "Spinnel Sun" y "Ruby Moon" surgieran como sus creaciones década antes de crear las primeras cartas que ambos guardianes protegerían.
Y en estos instantes admite, mientras la melancolía le arropa aun más, que creó aquellos guardianes para lidiar con su propia soledad durante su tierna infancia. Luego les dio un propósito una vez su vida se vio rodeada de amigos, seguidores, compañeros y ¿Por qué no? Amantes. A través de los años pulió su talento y había creado un juego de cartas que le representaban a él en diversas etapas durante su juventud y ahora adultez. Aunque no se siente orgulloso de sus últimas creaciones
Estas últimas fueron creadas por el rencor, el desdén y la sed de venganza. Y son tan peligrosas como los sentimientos de su creador en su momento.
Y admite que algunas de ellas, tienen la influencia de alguien muy especial para él: Incluso la figura representante de esta magia tiene un parecido físico… solo esperaba jamás, jamás verse en la obligación de hacerle presente. No delante de otros ojos indiscretos.
Terminando de recoger y tomando la maleta de mano, desciende con ella al primer piso colocándola en el rellano de la escalera. No tiene particular interés en marcharse aun a Japón. Antes tiene algo que hacer… algo que no puede esperar a su retorno.
Algo que le debe a alguien muy especial.
Dirigiéndose al comedor no le sorprende encontrarse con Nakuru Akizuki, Spinel Sun: el pequeño gato azulado concentrado leyendo el periódico de aquella mañana con el encabezado de la guerra ha la cual iba dirigido el país.
Gran Bretaña no sabe que hacer. Y el caos domina los pensamientos de sus habitantes donde se leen en los diversos titulares como el éxodo masivo ha iniciado de sus habitantes incluso a países cercanos y ciudades cercanas a Londres y otros a campos alejados. Por su parte el Primer Ministro, quien está aturdido con las acciones de las ultimas veinticuatro horas y al no encontrarse el directo responsable de lo ocurrido con la Familia Real Británica.
Por un momento deseó ser un niño pequeño. Porque lo que se aproximaba solo los niños podían verlo con ojos inocentes.
Él sabe que se trata de algo grande. Grande, peligroso y nefasto, no solo para ellos como británicos, sino para toda la humanidad.
Y del otro lado de la mesa, vistiendo una blusa blanca y pantalones vaqueros se encuentra la mujer que le auxilió aquella noche.
Y una vez más pensó que todos madurábamos, crecíamos y no podíamos ser niños por siempre.
Más con la imagen que representaba "aliada" de Shaoran Li.
-Buenos días. – Saluda con un leve gesto y dirige su mirada a todos los ocupantes de la mesa.
-Buenos días Eriol – dicen Nakuru y Spinnel al unísono y la primera estudiando el rostro de su creador mientras toma asiento dice.- No te ves muy bien. – Al notar los cardinales y el labio roto a consecuencia del ataque de la noche anterior. –Kanda nos terminó de narrar lo que pasó anoche.
El varón se sirve un poco de té y toma unas tostadas mientras mantiene silencio. Nakuru lo observa dubitativa y curiosa mientras Spinnel vuelve su atención al diario.
Nerviosa observa al pequeño guardián y luego a su amo mientras añade.- Kanda nos comentaba que iremos a Japón… A auxiliar a Kinomoto-san y a Li-san.
Silencio.
-Quisiera saber cuando nos pondremos en marcha- Pregunta la visitante con su acento norteamericano atrayendo la atención momentánea de los ojos azules del dueño de aquella casa. Eriol toma su té y muerde su tostada untándole a los pocos momentos más mermelada.
-¿Cómo dormiste? – Pregunta el sujeto con una sonrisa cortés.
-¿Cómo…- parpadea consecutivamente no entendiendo su inquietud. Lo ve observarle con un gesto tranquilo, contrario a cualquiera que se enterase de la gravedad de la situación.- Bien, gracias. El problema estará con conseguir un avión. – señalando el diario que lee el pequeño guardián alado.- Ahí dice que los aeropuertos están cerrados. Y Akizuki…
-Llamame Nakuru – Replica la aludida con una sonrisa cortés.
-Nakuru… dice que no tienen avión. No se si el avión predispuesto por la amiga de Li estará aun esperándome. Solo creo que se resolverá si logro contactarlos pero me he cansado de llamar a su móvil en las últimas dos horas. No responde. Pareciera que está apagado.
El silencio que mantiene el aludido la hace acalorarse y poco a poco se ve el resultado en su sonrojado rostro aunque trata de controlarse ante el estoico silencio mantenido por el varón quien solo se conforma con desayunar.
-Eriol…
-Creo que no entiende… necesitamos ir a Japón. Mientras más pronto, mucho mejor.
Pero éste parece analizar aun su respuesta.
-Eriol… – dice Nakuru atrayendo su mirada divertida y una sonrisa algo misteriosa. – ¿Acaso no iremos a Japón?
El varón finalmente le responde – Si, pero no en este preciso instante.
-¡QUE! – Ruge Kanda atrayendo las miradas de Nakuru y Spinnel pero no así del varón quien no se inmuta ante verla incorporarse parcialmente de su silla al agregar- Por supuesto que nos iremos ahora mismo… -y con voz amenazante prosigue.- Ahora.
Eriol no pierde su cortés actitud al añadir con una tenue sonrisa tan característica en él. -Tengo un compromiso en la mañana… al menos ahora mismo. Además ¿Por donde iremos? Como bien has comentado, los aeropuertos están cerrados.
-Mi padre podía transportarse mágicamente a los diversos lugares que se le antojaba, acaso ¿"Tú" no puedes?
-El amo Eriol puede hacer eso también – Replica Nakuru indignada por el tono de voz de aquella fémina. – El asunto es que si dice que tiene cosas que hacer, es porque tiene cosas que hacer.
-Y yo no acepto esta respuesta – Replica la americana- Shaoran Li me mando a cumplir una mision… y pretendo cumplirla.
-Y supongo que haces todo lo que él te manda – Replica el varón como respuesta mientras se incorpora. – Agradezco la ayuda que me prestaste anoche pero deja que te aclare algo aquí y ahora: Está bien que Shaoran nos mande a llamar porque necesita nuestra ayuda, no al revés. Así que cuando esté listo, partiré a su lado. Mientras tanto, tengo asuntos que concluir aquí y ahora – Replica sonrojando a la mujer delante de el. Añade con gesto más simpático sin eximirse de su gentil sonrisa – Nakuru puede auxiliarte o llevarte donde lo desees…
-¡No quiero ir a ninguna parte que no sea el volver con Li! Quiero que venga conmigo a Japón ahora. – Éste no le replica e incluso ante la insistencia de la mujer, no voltea a verla hasta que finalmente sale del comedor y de ahí, de la casa.
-Bien hecho – Bufa la falsa identidad de Ruby Moon- Lo has hecho enojar.
-¿Disculpa? Sino fuera por mi intervención anoche, estaría ahora mismo alimentando a los peces del fondo del rio…
-El amo Eriol sabe defenderse bastante bien. – Dice Nakuru con confianza. – Seguro estaba fingiendo para no dar a demostrar lo fuerte que es.
-¿Ah si? ¿Y como explicas que hoy parezca un saco de entrenamiento usado y esté lleno de cardinales y moretones? Disculpa mi incredulidad Nakuru pero no creo que se deje usar como saco de boxeo para "aparentar".
-Nadie le discute sus acciones al amo Eriol – Interviene Spinel Sun con su pausado tono de voz atrayendo la mirada de las atractivas mujeres. –El sale y entra de la casa a su conveniencia. Y nosotros no intervenimos en sus decisiones. Somos los guardianes.
-Eso no me incluye a mi – Persiste la mujer con voz autoritaria y aun abochornada por la forma en que el sujeto le ha hablado.- Shaoran Li me dijo que le llevara a ese hombre y es lo que haré. – Colocando la servilleta sobre su plato y saliendo por el mismo lugar que momentos antes había salido el hombre. La mirada de Nakuru la acompañó hasta que la perdió de vista mientras Spinel volvía a leer el diario.
-Es una mujer muy testaruda.
-Tiene que serlo para andar con Li Shaoran. ¿Te recuerdas lo cabezotas que era ese niño? – Levantando la mirada a los ojos café de la falsa identidad de Ruby Moon.- En fin, tengo el presentimiento que luego que el amo Eriol vuelva de lo que tiene que hacer, partiremos a Japón.
Luego de eso, la mujer lanza un grito de alegría incorporándose de la mesa para mostrar sus exuberantes piernas descubiertas por la pequeña falda que usa en aquellos instantes y añade.- ¡Voy a hacer mi equipaje! – sale corriendo a los pisos superiores ante la expresión "inerte" del guardián que le sigue con la mirada antes de depositar su mirada nuevamente en el diario.
"Definitivamente el amo Eriol cometió un "error" con ella. En todos estos años aun no soporto esa efervescente comportamiento."


La vista de la ciudad desde la ventana de su oficina es sorprendente. Una de las mejores y no pasa desapercibida para la dueña de aquel espacio incluso cuando comenzó a trabajar en aquella empresa. La misma mujer que no evita suspirar con nostalgia mientras observa el agitado ambiente en las calles, pisos más abajo. Muchos vehículos y por supuesto no faltan los constantes helicópteros militares sobrevolando Tokio… mientras analiza la visión del agitado ambiente exterior piensa en su madre y que esta nunca había querido abandonar sus oficinas como gran parte de los empresarios en Tokio luego del atentado del 8G quienes terminaron trasladando parte de sus instalaciones a Kioto.. Su madre llevándose de los deseos de su esposo, había decidido mantenerse en Tokio y con ello, destinar a Tomoyo a quedarse en la ciudad y no ir a vivir en la cercanía de Sakura y los demás.

En aquel momento una figura se hace presente en su oficina y no necesita levantar la mirada para saber de quien se trata: Nada menos que su hermanastro… el resultado de que su madre se casara "ilusionada" por las fantasías absurdas de un sujeto que la tenía engañada con su ilusión del amor.
Su madre no podría ser más ciega, sorda y muda que cuando se trata de su actual esposo.
Pero Tomoyo no es su madre: por suerte pudo ver tras la cortina de humo que representaba su propio matrimonio, consecuencia de un ardid entre su padrastro y el sujeto que terminó siendo su ex esposo. Una trampa para quedarse con las empresas Daidouji y todo lo que representan en el mundo moderno.
Y ella lo sabe ya que su ex esposo fue menos sutil que su padrastro.
Y ahora no solo estaba divorciada antes de los treinta años sino que estaba vinculada familiarmente con un sujeto tan desagradable como era el hombre que se aproxima a su escritorio.
Y es que Tomoyo sabe leer ante las apariencias físicas. Y su hermanastro es muy guapo, popular con las mujeres, muy inteligente y por supuesto, sabe escoger sus amistades…
… y vive de la fortuna dejada por su padre… por quien heredó la hermosa mujer el apellido Daidouji y que la corporación aun conserva en sus líneas empresariales. Pero la última encomienda dada por el joven de apellido Li la tienen entusiasmada; sabe que no puede hacer más por sus amigos, pero con esto, tendrá la impresión que hay cosas que incluso la magia no puede resolver…
Al menos no el percance que se ha colocado en la mente de Li la última vez que se vieron…
Un percance al que espera encontrar solución. Por el momento esa es la misión que los últimos dos días ha tomado su atención incluso de los negocios.
-Querida Hermanita, te echamos de menos en el fin de semana – dice por saludo y con charlatanería acostumbrada. Toma asiento sin reparos delante de su hermanastra en la pulida superficie del impecable escritorio, mientras Tomoyo, termina de despedir a su asistente con los documentos firmados de aquel día. –Ciertamente tu ausencia fue percibida. ¿Adonde fuiste? – Pregunta con aparente ingenuidad mientras toma un abrecartas del escritorio y comienza a juguetear con el objeto.
-Eso no es de tú incumbencia.- Responde fría y exasperada por esa manía de controlar sus pasos. Sonomi podía creer hacerlo, su padrastro soñaba si en verdad ella le daba explicaciones de sus andanzas y mucho menos le debe sus asuntos a aquel malcriado y malacostumbrado sujeto con el cual admite que se llevó bien en un principio y luego de varios intentos algo sátiros de su parte, prefiere guardar distancias.- ¿Qué es lo que quieres? ¿Acaso no puedes ver que estoy ocupada?
-Esa actitud, esa actitud – dice con burla no ocultando su frivolidad y poca sinceridad: de todas maneras reserva sus mejores actuaciones para su madrastra. – "Mamá" – viendo como la chica se ruborizaba de la indignación y sus ojos brillan con enojo ante el adjetivo.- Me dijo que andabas atrás de los Kinomoto… pero yo sé algo que ella no.- Sonríe con satisfacción. – Supe por el encargado del hangar de la corporación en el Aeropuerto que no viajabas sola…
La mirada de la amatista se llenó de indignación mientras las palabras del sujeto llegan a sus oídos.
-Eso a ti no te importa.
-Vamos Tomoyo: eres una niña grandecita ya. Si quieres darte una escapadita romántica con la conquista del momento, nadie te juzgará…yo lo hago todo el tiempo.- riendo perspicazmente.- Pero infórmaselo a tu madre…
-Si eso es a todo lo que vienes- su voz suena calmada pero la indignación puede transparentarse por sus ojos – Será mejor que te vayas de mi oficina. ¿Acaso no tienes una oficina en este edificio? Podrías no se… ponerte a trabajar.
El sujeto se incorporó con una sonrisa de triunfo ante la indignación y el bochorno que puede percibir de la hermosa mujer que tanto le despierta sus instintos más bajos, quien es su hermanastra…
…y quien es la conquista imposible que tiene como objetivo en esta vida. Simplemente hace una señal de despedida con su mano, retirándose finalmente de la oficina de la amatista.
Porque sabe en lo muy profundo de su persona, que ninguna mujer escapa de sus garras. Y Tomoyo Daidouji no es la excepción.
Aunque sus padres estén casados.


Eriol se sabe el camino de memoria a pesar que solo estuvo en aquel lugar una sola vez. Cuando estaciona su vehículo observa la solitaria calle, adornada por los extremos de majestuosas construcciones de concreto y otras no tan ostentosas. Desciende de su coche abotonando la chaqueta un poco más arriba ya que el viento es algo frío. Toma las flores del asiento del pasajero y asciende la vereda pedregosa mientras esquiva mausoleos y pequeños arbustos que se salen un poco del cuidado sendero.
Cuando llega a la sencilla tumba de mármol con el pilar que indica aquel frío destino que nos depara a todos los mortales.
"Mitzuki, Kaho" Se lee en japonés. Una sencilla tumba. Kaho, era de descendencia Japonesa y vivió una gran parte de su vida en Londres. Aun recuerda la primera vez que la vio: aquella exuberante mujer, mucho mayor que él… captando la atención y la inquietud de un niño de nueve años. Por supuesto que en aquella época ya él sabía que no era un niño como los otros. Sabía que era capaz.
Y podía leer la energía proveniente de aquella mujer.
Ella se aproximó con inocencia a aquel chiquillo, fascinada por los rumores que circulaban en Londres (en ciertos lugares) de un niño que podía leer con facilidad el Tarot, que posee conocimientos no naturales en un niño de su edad.
Pero cuando se aproximó a él, supo que algo los unía.
Y era más que la magia.
"Es Destino"
"Es el poder de la luna" Había dicho con infantil voz el chiquillo mientras camina con ella por los pasillos del Centro de Esoterismo y ciencias Ocultas del Reino Unido. No es algo que encuentras en las paginas amarillas pero sin embargo, muchos como ellos, comprendían el poder que viene dado en la vida y todo lo que nos rodea. La importancia de vivir sincronizados con nuestro interior y de comprender la naturaleza del ser humano y todo ser vivo.
La magia siempre ha formado parte de la sociología de las naciones. No es de extrañarse que una nación rica en tradiciones "paganas" no mantuviera unas cuantas de sus raíces escondidas en lo recóndito de su sociedad y al mismo tiempo "Financiada" por aquellos descendientes de aquellas culturas que debieron ser "Exiliadas" para darles paso a una nueva creencia. Una nueva religión. Una nueva ideología.
"Un nuevo mundo. Y con ello vienen personas nuevas pero también viejas almas como la mía con enseñanzas aun por impartir" Había dicho el perspicaz niño de nueve años a su recién conocida amiga mientras ambos conversaban en japonés en los jardines interiores de lo que se conocía como un "Club privado".
"¿Dónde creen tus padres que andas?" Pregunta la mujer sorprendida de cómo el muchacho podía mantener una conversación sensata por más de diez minutos.
"En clase de oboe" Dice el chiquillo con una sonrisa gentil en su rostro.
Eriol volvió a la realidad colocando las flores sobre la tumba y bajando su mirada. Paso distraídamente sus dedos sobre su nariz. Siente la opresión de su corazón: un corazón que se siente culpable al no cumplir la promesa que le hizo cuando un día como aquel, años atrás, la pusieron seis pies bajo tierra.
Prometió vengar su muerte.
-"No eres un alma vengadora" – Dice una voz a su lado sobresaltándole por solo unos segundos.
-Debí venir más seguido. Aunque fuera a colocarte flores. Se que no recibes muy seguido visitantes. – Habla con total naturalidad aun cabizbajo. Aunque nota el vestido floreado que la mujer lleva puesto en su persona.
-"Pero ahora estás aquí. Es bueno charlar con alguien."
-Debí hacer más por ti… debí…
-"Fue mi decisión… mi destino. Me casé con él… Tú trataste de advertirme… yo no escuché"
Él levanta su mirada finalmente a su rostro y ahí está; el mismo rostro que recuerda: juvenil y elegante. Aquellas refinadas facciones y bella silueta que lo enamoró cuando era un chiquillo. Aquella mujer que representó el principio del amor.
Y el camino a su verdadera ilusión.
-"Ahora, te enfrentas a algo más grande… más poderoso." – Dice la joven Kaho con una mirada llena de gentileza y quietud. –"Tienes que ser fuerte. No solo por ti… sino por aquellos que representan tanto para ti."
-¿Sabes lo que pasa? ¿Lo que ha de ocurrir?
La mujer no asiente pero su mirada se llena de consternación. Eriol nota su preocupación.
"Las cosas no serán tan sencillas. No será como aquella vez… como lo que enfrentaron en Tokio… con la carta "The Empty" ¿Recuerdas?
Eriol no asiente, pero tampoco interrumpe ya que la recuerda: fue la carta que desaparecía a todo y todos a su alrededor. Una carta creación de Clow Reed y que fue la causante de muchos problemas a Sakura y Shaoran cuando apenas cumplirían los 12 años.
"El mundo… el mundo como lo conocemos, llegará a su fin"
-Tienes que decirme. – Insiste el sujeto.
-¿Decirte que? – Dice otra voz atrayendo su mirada al otro lado. Ahí ve la mujer que responde al nombre de Kanda y vuelve a voltearse para no ver a nadie ahí. – ¿Qué pasa?
-¿Por qué me has seguido hasta aquí? – Pregunta con ligereza pese a la situación y lo que le ha tocado vivir segundos antes.
-He venido a ver que es tan importante para no irnos a Japón inmediatamente… sabe el peligro que rodea a Li y que debo de volver a su lado. Con usted… – añade no dando espacio a discusión. Observa un instante la tumba donde el sujeto depositase momentos antes las flores que llevaba en sus manos y las palabras grabadas en ella -¿Su esposa?
-No. – responde con cierta nostalgia que no escapa a los oídos de la americana. – Una muy querida amiga…
-Murió joven – Replica ella observando las fecha de nacimiento y fallecimiento en la lapida. – Lo siento – Revela ella mostrándose en verdad comprensiva ante la situación. –La amabas…
Eriol la observa un instante notando la comprensión detrás de su bella mirada. Una mujer atractiva y de facciones diferentes a las que estaba acostumbrado a ver en su diario vivir. Una mujer que pareciera comprender (o al menos que su mirada revela), lo que por su mente pasa en aquellos instantes.
-¿Has perdido a alguien?
La mujer baja su mirada unos instantes para responder- Mi padre… y mi prometido. – Suena un tanto congojada- Toda mi familia… – se contiene para añadir.- …Toda mi familia murió… Li me salvo la vida…
-¿Así fue?
Ella asiente para añadir- estuve inconsciente… no se cuanto tiempo. Cuando desperté, Li estaba a mi lado. Cuidó de mi y le prometí ayudarle en todo lo que necesitara… Soy la única que puede comprender la pérdida que él ha sufrido.
-¿Pérdida?
-Su esposa – Añade sorprendiéndole. –Por eso necesita que vaya a Japón. Necesita tenerle de su lado para combatir… lo que se aproxima.
-Pero tienes talento. Tienes magia contigo.
Se encoge de hombros para responder- Mi familia, es descendiente de las primeras tribus Sioux de América… aprendí las técnicas básicas de defensa y ataque… y tenemos otros talentos.
Eriol se muestra muy curioso por aquellos datos. Luego de un segundo en silencio observándole dice con cortesía – Quería mantenerlos lejos de esta situación. No involucrar a Li… o a alguien más.
-Lo quiera o no, ya todos estamos involucrados. Nos concierne a todos… sabe que estos atentados, todas las cosas que han pasado en el mundo en el ultimo año no es normal. Estas cosas ocurren por algo especial. Y Li tiene las sospechas de que se trata… pero necesita de toda la ayuda que pueda conseguir.
El varon iba a añadir algo más cuando la expresión en la mirada de la nativo americana le hizo voltearse en la dirección que ésta observa: ambos son testigos de una enorme columna de fuego que se eleva hasta los cielos a una velocidad casi incrédula. Sin embargo no hay humo alrededor.
-¿Qué es eso…? – Logra articular la mujer a su lado.
Eriol sin embargo muestra su preocupación ante la extraña situación. Es a una distancia considerable pero dentro del mismo cementerio. Avanza unos pasos y es seguido por Kanda.
Avanza unos metros ya trotando y sale al camino donde ha dejado su coche unos momentos antes. Observa hacia la altura en que aquella columna de fuego asciende: Demasiado alta incluso para tratarse de una hoguera…
Y no hay humo de ningún tipo.
Sin siquiera prevenirlo, saca su llave que cuelga en su cuello y rápidamente se transforma en el báculo mágico. Kanda observa su actitud y dice con cierto nerviosismo – No es de nuestra incumbencia… – percibiendo que se trata de un poder no natural relacionado con una ignición normal.
-¿Dónde está tú espíritu de aventura? – Pregunta el varón con ligereza y con una expresión de diversión y al mismo tiempo de tensión en su mirada.
-No anda conmigo de paseo cuando se trata de algo que no nos concierne.
-No es magia… pero tampoco es natural. Y siempre hay una fina línea entre hacer lo correcto y hacer lo que es fácil. Fácil es el ignorarlo pero luego no sabemos las consecuencias que puede acarrearnos… y por el otro lado y como bien has dicho, todo lo ocurrido en los pasados meses no es normal… incluso la muerte de la familia real. Así que tengo la ligera impresión tanta como tú, que todo en efecto, está relacionado. – La mujer a pesar que muestra su descontento en involucrarse en aquello, le sigue el paso mientras avanzan por la calzada del cementerio. Se dirigen a una parte del mismo el cual está lleno de mausoleos y panteones familiares.
Eriol sabe que aquella zona es una de las primeras en ser usadas como cementerio. Incluso hay tumbas en aquel lugar que datan de los primeros cimientos de la ciudad Londinense. Muy antiguas… muy valiosas…
…también muy misteriosas.
Solo los que se dedican al mantenimiento de las tumbas y de ciertos mausoleos familiares, se aventuran por aquellos lados: los arbustos con el paso del tiempo crecieron hasta volverse enormes arboledas que rodean de lado a lado aquel camino que no es asfaltado o de ladrillos como las partes más modernas y actuales del cementerio sino que es un camino lleno de piedras pequeñas, típico de las zonas más antiguas de la ciudad.
En aquel momento la columna de fuego es la que los dirige y pese a que se aproximan a ésta, no sienten el calor de la misma… como si se tratara de una llama invisible que no afecta a nada a su alrededor. Incluso las ramas de los arbustos y árboles permanecen inmóviles como si nada estuviera pasando.
Cuando vislumbra a unos metros más adelante y escondidos tras la estructura de un mausoleo que se encuentra en ruinas, ambos observan a una figura dentro de las llamaradas pero no parece ser consumidas por ellas.
Ambos observan aquello y no pueden esconder su asombro mientras se esconden sigilosamente de ser advertidos por el individuo aunque no puede decirse que sea un individuo: Su estatura podría ser la de dos pisos de altura. Su complexión es robusta y parece estar sobre un corcel que es tan grande como su ocupante.
-¿Qué dem….? – Susurra la mujer y es escuchada por el hombre de gafas y cabellos de color negro azulado. Éste mantiene el silencio y su mirada fruncida. Siempre ha considerado que es mejor observar sin ser notados y estudiar aquello que puede ser considerado una amenaza antes de lanzarse a ataques directos o a ser percibidos.
El corcel relincha avanzando para salir de la llamarada que le rodea… cuando lo hace, Hiragizawa y Kanda observan al sujeto montando el enorme animal de color rojizo y la altura que puede componer a aquel "individuo" (si se le puede llamar asi) no es de un ser humano normal. Ni un hombre por más alto que llegase a ser, podria ser de la altura de aquel hombre. Su belleza fisica contrasta con la mirada vacia y fria que poseen sus pupilas.
De repente Eriol se percata de unas personas atrás de las llamas: Con túnicas que cubren sus cuerpos y de sus cintos les rodean cuentas de color blanco mientras sus cabezas están cubiertas por capuchas.
De repente se escucha al hombre del caballo decir algo en un lenguaje que ni Kanda o Hiragizawa comprenden. Uno de los hombres allí presentes y portando túnica se arrodilla ante su persona y extiende lo que parece ser alguna clase de daga sagrada: Empuñadura en plata y su filo parece ser de piedra pulida y blanquecina que termina en punta.
El hombre orante parece responder en un lenguaje diferente usado por el jinete. "Abyssus abyssum invocat"* Eriol en aquellos momentos usa su mente para capturar aquella frase que si reconoce y algunas de aquellas palabras que parecen pronunciar el encapuchado mientras el jinete usa otro completamente diferente. El jinete lo observa con indiferencia respondiéndole en un idioma un poco diferente al que usa el hombre arrodillado, quien lo observa con adoración y respeto.
Y es cuando el caballo relincha repentinamente agitando sus pezuñas en el suelo y levantando fuego de las mismas y el jinete se voltea a la dirección donde se encuentran Eriol y Kanda.
Así que considera que no vale más el esconderse. El caballero sonríe con satisfacción mientras dice a la mujer- Vete… – y sale de su escondite dándoles frente al grupo y al jinete.
El sujeto sobre el corcel lo observa con detenimiento mientras que su corcel parece incomodo ante su presencia. Dice algo entre dientes para sorprender a Eriol pues ve como los hombres alrededor del jinete se incorporan y dirigen su atención al británico-japonés.
-"Y yo que pensé que tendría una visita tranquila para ver a Kaho" – Observando las intenciones de aquellos sujetos que extraen del interior de sus túnicas navajas y cuchillas tan rudimentarias y artesanales como las que presentaban al jinete.
Eriol ni tonto ni perezoso transforma su báculo delante de ellos es una espada de empuñadura dorada y adornada con cristales de onix.
Eriol ve como aquellos hombres le rodean rápidamente… demasiado rápido para adjudicarse la victoria: comienzan a amenazarle con las navajas en sus manos y él se defiende con movimientos rápidos y acertados golpeando a sus contrincantes en las costillas y en las muñecas haciendo que rápidamente queden desarmados y no sean oponentes a su ágil intervención. Cuando observa a un lado ve dos de los sujetos que se ponen de acuerdo para atacarle al unísono y es cuando Kanda sale de un lado golpeándoles a ambos con un pedazo de tronco del grosor de un bat de baseball.
El jinete intimidante e indiferente por aquello observa al hechicero y dice algo que Eriol llega a comprender pero apenas para ver como éste desenfunda la espada que trae en su funda.
El movimiento fue sutil pero justo para que el hechicero transformase su espada en un arco y de la nada aparece una flecha que no duda en lanzarla a su oponente el cual no parece intimidado por la misma hasta que ésta parece acercarse rápida y peligrosamente hasta su rostro pulido y serafín. Justo cuando mueve su cara, se nota el reflejo de la punta de la flecha parece haciendo contacto con la piel del jinete solo que al hacerlo, de ésta no surge sangre. Sorprendido por esto, el jinete agita su espada, en movimientos rápidos y peligrosos pero sin aproximarse al hechicero o al su compañera. Apenas Eriol puede protegerse de las primeras ráfagas que surgen de la espada y nota la abrasión que ocurre en los muros del viejo mausoleo.
No llega bien a advertirle a Kanda cuando observa parte de los ataques de aquel individuo dirigidas a ella. Rápido, Eriol se interpone entre ambos dando la espalda al sujeto y rápidamente una sensación de aturdimiento se apodera de la mujer. Sus pensamientos son confusos y su sentido de orientación aturdido y cuando se percata, se encuentra en el salón de la que conoce como mansión Hiragizawa, y abrazada al sujeto.
O mejor dicho, el sujeto le abraza a ella.
Y luego, se desploma al suelo deslizándose por su figura… cuando escucha las voces de Nakuru gritando a alguien es que se percata finalmente de lo que ha ocurrido.
Y notando los harapos achicharrados y un hedor a su alrededor, es que le advierten de la magnitud del peligro que ambos enfrentaron.


Son casi las ocho de la noche y a pesar que la oscuridad les rodea, ambos se encuentran en la profundidad de aquel bosquecillo que les ha servido como centro de entrenamiento desde hace unos días.
El hombre comienza a atacar y a distraer a su oponente mientras está utiliza un combinado de sus cartas mágicas y las habilidades de ésta, Kero observa con serenidad su enfrentamiento.
Ha sido muy difícil para el pequeño guardián, el mantener la distancia mientras con los días que ha visto al hombre poner al día a su joven ama, ve como se le dificulta a la muchacha el mantener la misma velocidad de su instructor.
"Él ha crecido con su entrenamiento. No por ello es menos Li que todos los demás. Desde que era un niño mocoso, siempre ha sido más ágil que Sakura a pesar que ésta es tan diestra en los deportes y saltos. Y cuando Sakura estuvo sola en Tokio, acompañada de sus dos guardianes. Pero ahora es diferente: Sakura no tiene mucha paciencia y tampoco el mocoso ese le da mucha tregua para descansar" Observando a Sakura llena de raspones en sus brazos y la camisa que lleva un poco rasgada.
El pequeño guardián iba a alzar su voz en reclamo cuando observa que Sakura cae para atrás quejándose de dolor cuando una voz a su lado le dice –No.- Ahí a su lado y de pie se encuentra la verdadera identidad de Yue: vestido de blanco y sus ojos fríos observan con detenimiento a los dos mortales mientras Li trata de ayudar a Sakura a ponerse de pie pero ésta, ofuscada se niega, levantándose por su propio esfuerzo.
-¿Acaso no ves que la agota no solo físicamente? La tiene toda llena de raspones y adolorida.
-Sakura tiene que ponerse al día por cinco años. – Replica con su gélida voz el guardián sin mirarle a los ojos. Simplemente se conforma con observar a la pareja delante de ellos. – Y todavía no comienzan a utilizar las cartas regentes. Le espera… un largo camino.
-Para alguien que suele ser de tan pocas palabras… – Replica el guardián que representa al Sol.- Has estado bastante elocuente el día de hoy.
Yue no dice nada.
-Intentémoslo de nuevo – Dice Sakura al chino mientras él, la observa un instante con detenimiento.
-Podemos descansar si lo deseas- observando su condición física: incluso su rostro lleno de sudor y tierra. Sus ojos verdes resplandecen con seguridad.
-No. Seguiremos. – insiste la joven. – Con algo más poderoso ¿no? Ya es suficiente con "Jump" y "Thunder"…
Shaoran observa a los guardianes detenidos y silenciosos a metros de ellos. Luego de un instante de duda dice – Aun no estás lista.
-¡Eso dices! Pero ¿Cómo lo sabremos si no lo intento? – Replica testaruda y se lanza a toda velocidad contra el sujeto extrayendo no solo a "Fly" e inmediatamente salen unas hermosas alas de sutiles tonos rosa pastel sino también convoca a otra carta para atacar a Li.
Éste trata de evadir su ataque pero torpemente y por milímetros esquiva el poder de "Tree" la cual extiende sus poderosas y gruesas ramas y troncos para atraparle. Shaoran salta de uno y otro extremo tratando de evitar el poder de la misma y de su dueña. Escucha cuando Kerberos dice- ¡Detente Sakura! – pero ésta no hace caso a sus advertencias.
Sakura insiste desde una altura considerable y dejando en desventaja hasta ese momento al joven mientras esquiva sus ataques. Sin pensarlo mucho atrae con su poder a otra de las cartas "Illusion" mientras observa como Li pierde inmediatamente el enfoque de su persona y comienza a observarse bastante confundido.
Todo en su alrededor cambia al convocar aquella carta. Sakura desciende apenas unos metros para ser absorbida por igual por parte de la magia de aquella carta y enfoca su atención en el joven Li quien parece absorto por una imagen borrosa para Sakura que está a poca distancia del sujeto.
Sakura observa que el hombre se ha concentrado en aquello que roba su atención: es oscura… no parece humano… parece más bien… un ente que ésta conformado por líneas, y sombras.
-¿Li? – Le llama Sakura pero éste no parece escucharle. Ella desciende tocando finalmente el suelo y envolviéndose por la ilusión que parece absorber al joven.
Se ve a si misma en un lugar desconocido: una especie de parque… pero están rodeados por balcones techados a nivel del piso y las mariposas revolotean a su alrededor. Hay una pequeña fuente y más adelante, una laguna pequeña en donde el otro lado hay un quiosco de tejas rojas y paredones en tonos verde y dorado.
Sakura no ve la figura que atrae la mirada del varón a su persona solo le escucha susurrar. – Sying- una y otra vez extendiendo por unos segundos su mano hasta tocar aquella Ilusión creada por la muchacha sin proponérselo.
Y como una pequeña lagrima baja de unos de los contornos de sus ojos hasta su mejilla.
-¿Sying? ¿LI? – Sakura se aproximo al sujeto hasta colocarse a la par, justo cuando dice algo en voz baja y al parecer en chino ya que no reconoce el idioma. Sorpresivamente así tan rápido como se vio a si misma dentro del hechizo, así mismo desapareció en un ademán del joven. Éste duro un instante para reaccionar una vez se vio en el bosque de Kyoto y no en los jardines de la mansión Li.
Se mantuvo inexpresivo por unos segundos hasta que fue Sakura quien lo saca de lo que parece ser su aturdimiento para comentar- Kero me habló de esta carta: que sirve para distraer al enemigo… pensé…
-No vuelvas a hacer esto – Dice Li con firmeza sin observarle a los ojos. Sakura si sabe que suena molesto.
-Yo…
-¡No vuelvas a hacerlo! – Ruge el sujeto sin medir su voz- No vuelvas a usarla tan descuidadamente. Cada vez que usas tus cartas una tras de otra sin medir las consecuencias, terminas agotándote mágicamente. Así no podrás controlar las cartas más poderosas… las regentes. Y no vuelvas a usarla conmigo…
-Lo siento… – dice ella sonando arrepentida y sonrojada. –No…no quise… no pensé.
-Tienes razón. No pensaste. – Replica el sujeto fríamente y añade con sequedad- Terminamos la lección por hoy. – Cruzando por su lado sin siquiera observarle una vez más mientras Kerberos se aproxima a ella cruzándose un segundo con Li quien no le dirige la mirada ni por un segundo.
Shaoran se incorpora sintiendo no solo el cansancio de los días de entrenamiento al lado de Sakura sino también por los recuerdos que le invadieron y le dominaron desde el momento que Sakura activase la Illusion Card en su contra. No previno que esta carta tomaría sus recuerdos de su esposa en su contra y le atacaría con aquellas bellas memorias.
Un año ha pasado desde la última vez que la sostuvo en sus brazos: el mismo momento que murió en ellos. Recuerda que en aquellos momentos, la sed de vengarse del responsable, dominaba su lógica, sus sentidos… su conciencia.
Y el sentirla una vez más… no, no sentirla… verla… porque no se puede decir que pudo haberla sentido tratándose de una ilusión. Sabe que Sakura no es responsable de lo ocurrido y por tanto no puede durar mucho tiempo enojado con ella.


Se incorpora semi desnudo y comienza a hacer flexiones en el suelo. Ha sido un habito mantenerse activo y no solo eso, sino también en las mejores condiciones físicas que sean posibles. Luego de unas cien flexiones se dirige a la ducha pero mientras las gotas frías chocan contra su torso desnudo, piensa detenidamente en el sujeto que había conocido la noche anterior que esperaba a Sakura a las afueras del edificio donde ésta trabaja.
El hombre, mucho mayor que ellos parecía acompañarle y ésta sonreía con amabilidad, tan típico de ella. Pero cuando ésta reconoce a Li se despide brevemente del sujeto acelerando su paso hasta dar con el chino. Shaoran le sostuvo la mirada por unos segundos al individuo quien le ha causado una impresión de "familiaridad" pese a que desconoce su identidad.
Y ese fue otro detalle que le ha intrigado. No ha sido solo esa noche, sino todas las noches que ha acudido a escoltar a Sakura hasta su departamento o al bosquecillo que se ha encontrado con éste sujeto saliendo al mismo tiempo que la ojiverde.
Casi como si buscara en efecto escoltarle hasta la salida.
O tal vez ¿Algo más?
Sale de la ducha y elige una sencilla camiseta blanca y unos vaqueros además de unas zapatillas deportivas y sin siquiera peinarse y con el cabello aun húmedo, sale del hotel, agradeciendo que Tomoyo hubiera dejado pagada su habitación hasta una semana más.
Pero ¿Qué pasará luego de esa semana?
Shaoran no le dio mucha mente a esto, mientras camina por las agitadas calles de Kyoto. Sus pensamientos vuelven inevitablemente a Sying. Cuando el móvil en su bolsillo comienza a sonar responde distraídamente. – Aquí Li.
Hola – dice la melodiosa voz de la joven Daidouji al otro lado de la línea. – ¿Cómo estás?
Shaoran extrañado por su llamada responde. – Bien… ¿Todo bien en Tokio?
-Si. – Responde Daidouji observando unas imágenes en su ordenador- ¿No han ocurrido más incidentes como el de hace unos días?
-No. Todo está tranquilo. Debe ser también a que la casa está protegida. Por el momento, tampoco han ocurrido pesadillas. O al menos, nada de importancia que ellos hayan querido compartir.
-Me alegro. El que haya usado a su madre…- ahí no continuando y añade cambiando de tema.- Esta misión que me has asignado…
-¿Si?
-¡Me encanta! – Replica entusiasmada a su interlocutor mientras Li puede percibir su alegría y no puede evitar mostrar una sutil sonrisa ante su expresión. – No pudiste habérselo pedido a alguien mejor… ¡Creo que he encontrado la opción perfecta! Aunque sigo viendo…
-Recuerda que tiene que mantenerse en el presupuesto… no hay muchos recursos…
-Olvídalo Li. No tengo magia como Eriol-San, Sakura o tú… es lo menos que puedo hacer y en realidad mi sueño es poder serviles de ayuda. Sakura es mi mejor amiga y si eso significa asegurar su integridad, cuenta conmigo.
-Te lo agradezco en verdad. ¿Has hablado con…
-Si. Estuve precisamente en el lugar que me indicaste en tu nota. No fue difícil dar con él aunque, lo admito, tuve ciertos problemas de comunicación. Pero nada que mi portátil y un interpretador no pudiera resolver.
-¿Les has dado mi mensaje?
-Efectivamente. Pero te lo diré, aun no saben nada de tu amiga… ¿Kanda? No han sabido de ella. Incluso creo que con la llamada que te hizo en días pasados, ha sido la única comunicación reciente que el grupo tiene.
-Estoy preocupado Daidouji. – Admite Li pensativo mientras analiza las palabras de la japonesa – Al menos dejaba mensajes cuando puede y no he sabido nada de ella desde hace dos días.
-¿Has intentado llamarla?
-En efecto. Y no contesta. No he querido dejar mensajes pues no tengo nada que informarle.
-¿Cuándo volverán a Japón?
-No tengo la menor idea.
-¿Crees que pudo pasarle algo… o a Hiragizawa?
Aquella forma de la mujer hacer la pregunta, atrajo la atención de Shaoran… solo por unos segundos. Simplemente le responde- Kanda es una chica grande y créeme cuando te digo, que sabe cuidarse sola… Si Hiragizawa cuando solicitaste su presencia entre nosotros, te respondió de la manera que lo hizo, solo afirma que aun no le interesa acercarse a nosotros o la situación y Kanda no ha podido convencerle.
-Si a él no le interesa ¿qué haces insistiendo su ayuda Li? ¿Hay algo que aun no nos has dicho?
Li guarda silencio aunque la pregunta de la amatista es la más justa dada las circunstancias… o toda la información que tiene.
-Créeme: no querrás saberlo. Al menos, no ahoga.
Tomoyo respeta sus pensamientos y dice con lentitud. -¿En que momento lo compartirás con el resto de nosotros?
-Dejaremos que pase unos días más… al menos que Kanda vuelva a Japón, con o sin Hiragizawa. Ya a partir de ese momento, prometo que te contare todo o a Sakura y los guardianes…
-¿Aun no le has dicho nada? ¿Nada de lo que está pasando? ¿De porque tiene que aprender a usar nuevamente las cartas?
-No he tenido la oportunidad de comentarlo a Kinomoto.
-¿Kinomoto? ¿Todo bien? ¿Está todo bien Li? La última vez que estuve en Kyoto llamaste a Sakura-Chan por su nombre… ¿Por qué ahora lo haces por su apellido?
-No pasa nada Daidouji… -Dice el sujeto pero Tomoyo no sabe si creerle o no. Si escucha cuando éste añade- Trataré de hablar con ella más tarde.
-Comprendo Li. Cuando haga tu encomienda y todo esté listo, me comunicaré contigo. – Sin muchos rodeos, decide colgar la llamada.

-Continuará.-

Significados:
*Abbyssus abbysum invocat: El abismo llama al abismo.
Comentarios de la Autora: por lo que parece, muchos andan de vacaciones excepto yo ¿Cómo puede ser posible? 😛 Bueno los pocos Reviews siempre han sido una constante entre julio y agosto y se lo excusaré a los lectores porque las vacaciones, playa, ríos, montañas y tiempo libre no es buena combinación. ¡Ya vendrán los meses que habrá de decidir entre exámenes o prácticas y leer FANFICS! 
Tuvieron una buena dosis de aventuras en este capitulo. ¡Pobre Touya! ¿Qué era la cosa que tomó la forma de su difunta madre? ¿Qué pasará en Londres ahora con la muerte de los reyes y toda la familia real británica? ¿Qué se traen entre manos aquellos extraños encapuchados? ¿Dónde está Kanda? Y al final ¿Qué ha pasado con Eri-kun? Y por el otro lado tenemos al pobre Li, debatiéndose entre perdonar a Sakura por haber convocado la Ilussion Card y crear a Sying (o lo que representaba a la mujer). ¡Esos dos tienen mucho que hablar!
En una nota personal, vemos en estos días como los saqueos y revueltas en Londres han dejado al mundo sorprendido por estos eventos. Una ciudad que casi siempre ha estado tan tranquila ante la crisis mundial y los ánimos allá se están caldeando. -.- es una realidad que las cosas no están bien en el mundo y si, nuestros ciudadanos tercermundistas son hombres de "Poca acción" (al menos los de este siglo) porque los gobiernos corruptos hacen de las suyas y estos no reaccionan. Pero ¿Qué pasa entonces en donde los sistemas económicos, políticos y sociales no son tan extremistas como los de Europa y la gente está por buscar respuesta a sus demandas a través de la violencia? Como que el mundo está al revés. En fin, espero que las cosas mejoren en Londres y vuelvan a la normalidad porque siempre son los inocentes de dichas acciones violentas los que pagan las consecuencias. Incluso, con su vida.
Ya saben que comentarios, dudas, tomatazos, o a Eriol Hiragizawa a mis correos, twitter account o fb account. Un abrazo a todos y gracias por leer la historia.

Crys.