Capitulo 4. Serenata a la luna

Basado en los personajes de Sakura Card Captor. Creadoras CLAMP
Empezar desde Cero.
Por Crystal.

 
Esta es la primera época que ha prestado mucha atención al futuro, lo cual no deja de ser irónico, ya que tal vez no tengamos ninguno.”
Arthur C. Clark *
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Cuando Tomoyo me llama esta mañana, no creía lo que escuchaba aunque estaba aun medio dormido. El entrenamiento del día anterior me dejó exhausto y adicional con la pesadilla que compartimos Sakura sus guardianes y yo… caos, destrucción y muerte y continuaba aun agotado pero nada me preparó para lo que escuchaba proveniente de las imágenes de la televisión: medios nacionales e internacionales se habían puesto en cadena para transmitir imágenes de Inglaterra, el hogar de Hiragizawa y a donde había mandado a Kanda a buscarle. Imágenes increíbles y que ponía al mundo y a la humanidad en vilo ante la muerte de la más antigua casa real de Europa. Todos habían muerto durante una reunión en la casa Real con ciertos dignatarios para firmar alianzas de ayuda para sectores empobrecidos de África. Un acuerdo que había tomado más de tres años para volverse una realidad y que debilitaría los vínculos de los gobiernos corruptos de los países mas necesitados de Africa y los traficantes de esclavos, armas y alimentos. Un tratado que traería alivio a sus dirigentes que buscaban la paz: Todo arruinado”
La presentadora de noticias habla de cierre de aeropuertos y cancelación de todos los medios de transporte. Habla de un toque de queda y de caos y desolación que se percibe en la casa real y sus alrededores. Los guardias han sido lanzados a las calles. La sociedad jamás será la misma…”
El Primer Ministro Británico esta reunido en estos momentos con los comandos especiales y con personas de las esferas militares y políticas de Inglaterra para decidir cual será el siguiente paso…”
¿Como proteger a una nación que se dirige al caos y a una posible guerra?
El mundo jamás será el mismo”
Tomoyo me dice algo pero yo apenas le presto atención. Me quedo observando las imágenes donde el Primer Ministro Británico habla de las consecuencias de esta terrible acción. De las consecuencias para el mundo libre y para los responsables… aun no se cita a los responsables…”
Tomo mi teléfono móvil para marcarle a Kanda. Se que por alguna razón (entre ellas, cobertura internacional), podré dar con ella… pero no contesta. Llamo a Tokio y Radetsú me responde hablándome que no han sabido de ella desde la mañana que partió al aeropuerto con destino a Inglaterra…”
Kanda… ¿Qué podrá hacer ella ante esta situación? ¿Cómo puedo auxiliarle? Y lo mas importante ¿Se encuentra en peligro y esto no fue una mera coincidencia?”
Es muy temprano para estar seguro de cualquiera de mis inquietudes”.
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-¿Tú amiga no está en Londres buscando a Eriol en estos momentos? – Pregunta Tomoyo una vez vuelven a repetir las noticias. La mirada preocupada de Li no pasa desapercibida para la amatista quien ya vestida se incorpora diciendo- Seguro que está bien… seguro ya lo ha contactado.
-El problema no es que haya dado con el o no, eso no me preocupa. Lo difícil será salir de Londres. – Afirma Li pensativo con la camiseta que usa para dormir y unos pantalones pijamas. Tomoyo observa con igual preocupación las imágenes y añade.- Pero conociendo a Hiragizawa, seguro que encontrará la manera.
-Si, claro. –Pero para Li aquella respuesta se encuentra tan llena de inquietudes como las que invaden su mente.
-Ya no te pregunté como mantienes contacto con él – Pregunta Shaoran viendo que Tomoyo ya ha ordenado desayuno para ambos en la pequeña habitación de hotel. Ambas habitaciones se comunican. El hotel no es un hotel cinco estrellas pero lo bastante cómodo y con los servicios básicos. Tomoyo le invita a sentarse delante de ella en la pequeña mesa provista con tostadas, huevos revueltos y té.
-Eriol mantuvo mucho mas contacto con nosotros que contigo con el paso de los años. Incluso volvió a Japón cuando su agenda se lo permitió…- ahí cambiando un poco su semblante a uno mas serio.- Después, comenzó a distanciarse de nosotros. Cuando ocurrió lo de Sakura, no vio necesario venir y se quedó en Londres. Tenia sus propios problemas – encogiéndose de hombros – muchas cosas ocurrieron en la vida de todos en estos últimos años.
Shaoran no hizo mas preguntas. Tomoyo no procuró dejar el tema inconcluso pero que en realidad no indagara más de Eriol, le llenaba de una extraña satisfacción y también de incertidumbre.
Eriol no era el mismo desde cinco años para acá. En realidad, su relación era mas profunda e intensa que la mayoría (incluso Sakura), podían creer. Pero lo cierto es que las circunstancias, el tiempo y por supuesto el destino, habían jugado en su contra.
Y Eriol pareció no perdonárselo en su momento.
-¿Estás preocupado por lo que ocurre? – Pregunta ella atrayendo la atención del varón de ojos cafés. Este apenas había tocado su té y aun su desayuno está intacto. Tomoyo tampoco tiene apetito a lo que añade- Si quieres, podemos partir más temprano a la casa de Sakura. Apenas es domingo y se que su hermano no hace nada en domingo. Tampoco ella.
-Primero ese sueño de destrucción en la Torre de Tokio… – Murmura el varón pero Tomoyo le presta su total atención.- Luego esto que ha pasado en Londres, no es coincidencia. Pero es demasiada información al azar para ser vinculada con exactitud.
-Siempre has creído que algo pasará. Por eso necesitas a Sakura. – Deduce la amatista tratando de sonar segura y firme pero los nervios le traicionan. – ¿Qué es lo que está pasando Li?
-Si te soy sincero, no lo se. No puedo estar totalmente seguro- Afirma observando distraídamente a la pared que separa su habitación de la de la amatista imaginándose el diario de los Li sobre la mesilla al lado de la cama. – Pero no tenemos mucho tiempo- Terminándose el té de un trago e incorporándose añade- Gracias por el desayuno. Partiremos en una media hora.- Marchándose a su habitación.
Tomoyo se queda observándole un segundo mientras se retira y luego a los pocos momentos, escucha la ducha de la habitación continua ser usada. Toma el móvil y en un primer instante piensa en llamar a Eriol, asegurarse que esté bien y luego desecha esa idea.
Y en ese momento, el teléfono empieza a repicar. – Daidouji habla – contesta fríamente.
Tomoyo! ¿Qué se supone que estás haciendo? -La joven de ojos azules observa al techo al reconocer la voz de la autora de sus días y la urgencia con la que esta le reclama. Usualmente sus llamadas se tratan de reclamarle más que de saber de ella. -¡Dejaste tu posición en la empresa sin dar explicaciones a nadie! ¡Tomas una de las avionetas corporativas y te marchas sin siquiera avisarme…!
-Hola madre. Estoy visitando a Sakura. Creo que te lo dije… -Responde mecánicamente mientras lleva la taza de té a sus labios.
-¡Pero no para pasarte varios días allá! Hay momentos y situaciones para tomar ese tipo de decisiones jovencita y este definitivamente no es un buen momento. Además no me avisaste a mi y mucho menos a…
-No es nada mío para avisarle donde ando. –Le corta tajantemente y de manera ácida. – Eres su esposa. Creo que a quien tiene que hacerle esas preguntas es a ti. Tú le debes explicaciones, no yo.
-¡Tomoyo, hija, por favor! –Réplica Sonomi con descontento.- Sabes que no es correcto que te dirijas a él con tanta falta de respeto… es tu padrastro. Está bien que no es tu padre pero…
-Pero cree que tiene derechos como tal.- Se incorpora la amatista caminando al balcón y saliendo a este para que Shaoran no pudiera escucharle si saliera de la ducha o fuera a la habitación.- Tú te casaste con él. Tú eres quien debe de darle explicaciones, no yo.
Cuando me casé con él te pregunté si te molestaba… me respondiste que no.
-Eso es hasta que comenzó a meterse en mi vida y te aconsejaba con quien debía de relacionarme y con quien no. Dejé a un lado todo lo que significaba algo en mi vida por ti… ¿Para qué? Al primer instante… a la primera oportunidad, te casas con ese hombre. Quien cree que tiene derecho de decidir en mi vida. Incluso atreverse a aconsejarme que los Kinomoto no eran las mejores amistades… tu te alejaste de ellos. Tu los abandonaste, yo no… incluso cuando el Señor Kinomoto falleció no estuviste para Sakura y Touya, aun con la desgracia que cayo sobre ellos. Pero no le reclamaste cuando me enteré que por la única razón que ese idiota de mi ahora ex esposo me cortejaba, fue porque él le dijo que lo hiciera. Aun así me mantuve a tu lado esperando salvar a Empresas Daidouji del caos que representa que ese sujeto la dirigiera. Y discúlpame si por primera vez en años, tomo unas merecidas vacaciones. Él se cree dueño de mi vida, de mi destino… Y lo apoyaste. Así que no te debo explicaciones, o a él… yo no le he perdonado… tu si.
Por favor hija.
-¿Sabes qué mamá? No tengo ni quince o dieciséis años. Soy mayor de edad y no te tengo que dar explicaciones a ti o a él… adiós mamá. – Colgando la llamada con furia mientras su rojo se coloca de color carmín.
Aunque le enfurezca, sabe que debe de volver. Una de las razones por las cuales maneja parte de las empresas dejadas por su padre y parte de la fortuna de su madre, es el hecho que no quiere que caigan en control de su padrastro a quien sabe que fue tan hábil de casarse a su madre por el mero interés de apropiarse de las empresas Daidouji. Si su madre no podía ver la verdadera naturaleza de su esposo, a ella es que le concierne el si proteger su patrimonio. al voltearse y ver a Shaoran Li observándole con cierto bochorno.
 
-Yo… Yo… – dice ella balbuceando y toda roja de la vergüenza.
 
-Era Kanda- Dice Li con el cabello húmedo y su figura envuelta en una bata del hotel y mostrando su móvil a la joven. – Ha llegado a Londres y como sospechaba se ha vuelto un poco difícil moverse en la ciudad.
-¿Crees que tendrá problemas? – Agradecida que no le interrogara de lo que había escuchado. O tal vez, no había escuchado nada.
-.Es probable pero está capacitada para salir de situaciones difíciles. Seguro sabrá salir de este problema… – Ahí cruzándose de brazos añade- Es la primera vez que te escucho hablar como lo has hecho…- viendo como la muchacha se avergüenza mas. Le corta el contacto visual volteándose a la ventana y Li añade- Es la primera vez que escucho que hablas de un esposo.
-Tonterías de juventud. Me casé cuando apenas tenía veintiún años… igual que tú- agrega observándole.- Pero… mi cuento de hadas no resultó lo que debió ser.
-Aun te afecta.
-Podrías decirlo así – observando por el balcón.
-Si necesitas con quien hablar… – Dice Li aunque no comprende de donde sale ese ofrecimiento: principalmente cuando lo piensa, que él mismo es bastante reservado.
-Si, lo se. Gracias. .- Dice cortante y dando por finalizado el tema. Shaoran sabe cuando molesta y se marcha cerrando la puerta detrás de él y no se da cuenta que por las arreboladas mejillas de la joven las lágrimas salen sin que nadie las contenga.
 
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Kanda se refugia en un bar en el centro de Londres mientras la ropa le gotea por toda la lluvia que le ha caído encima. Dirigiéndose a la cabina donde se encuentra un teléfono público y un directorio, toma el libro buscando el nombre que Li le apuntase días antes de su partida a Kyoto. Las personas poco a poco van vaciando las mesas atrás de ella y el mesero comienza a recoger los vasos y los restos de bocadillos mientras el dueño del local (un hombre de barba rubia) da instrucciones en irlandés.
-Aquí está Hiragizawa…. Hiragizawa E… – frunciendo su rostro y tratando de memorizar la dirección. Toma la decisión de levantar el teléfono y marcar el cero. –Si, llamada por cobrar… Hiragizawa Eriol… si, gracias.
Espera unos momentos hasta que oye como cae la llamada y luego escucha el timbre de marcado.
Residencia Hiragizawa…
-¡Si, gracias! Estoy buscando a Eriol Hiragizawa…
El señor Hiragizawa no se encuentra. –Le responden en un correcto inglés británico.- ¿Quién le llama?
-El no me conoce… me llamo Kanda… llamo departe de un conocido de él ¿Apellido Li?
-No recuerdo que el señor mencionase algún Li.
-Necesito dar con él… es urgente…
-Escuche Señorita, el señor no se encuentra.- Responde con altanería.- No se cuando volverá y si acaso volverá…
-¿Eso que significa?
Usualmente a esta hora siempre va a sus reuniones de cartas y de negocios en “The Reform Club*” si quiere dejar su nombre, procuraré que le devuelva…- Ahí la americana, informándose de lo que quiere saber, cuelga la llamada.
 
Sale de la cabina observando que ya quedan muy pocas personas en el establecimiento y los televisores que hay en las esquinas hablan del asesinato de la Real familia británica y en letras enormes de un toque de queda efectivo a partir de las seis de la tarde.
-Aun tengo unas horas – dice la muchacha revisando su reloj. Observando al sujeto rubio del bar dice.- ¿Sabe donde queda un “Reform Club”?
Parece meditarlo un segundo y finalmente responde.- ¡Si, claro! Club de caballeros. Está en la calle Pall Mall. Sigue al final de esta calle y en la parada de autobuses toma el numero 5. Ocho paradas después, te dejan en la calle Pall Mall. Sigue dos cuadras a pie y darás cara a cara con el Reform Club. No podrás perderlo…siempre hay muchos coches de lujo estacionados en los alrededores.
-¿Incluso con lo que ha pasado hoy? – Pregunta perturbada. El hombre se ríe a carcajadas, aparentemente no preocupado por lo ocurrido aquel día.
-¡Jovencita! Incluso en estos climas tan particulares como los de hoy, los caballeros no dejan de reunirse en sus clubes a beber, fumar cigarros y jugar cartas. Ya después de ahí, lo único que les impediría ir a sus clubes sería el hecho de quedarse sin dinero. Ni en la segunda guerra mundial dejaban de asistir… – viéndola revisar sus bolsillos, pero que no tiene libras esterlinas ni tampoco monedas conocidas para él se conduele y buscando en sus bolsillos y lanzándole unas monedas añade- ¿Americana cierto?
Viéndole asentir mientras atrapa las monedas el sujeto añade- Estas te servirán para tomar el autobús… pero te costará esperar afuera del club.
-¿Por qué?
-Porque aunque se permiten mujeres desde 1981, esta noche es solo para hombres. – alza las cejas sorprendido de verse dando esas explicaciones.- Yo fuera tú y espero a que la lluvia baje un poco…
-Lo siento, pero esto no puede esperar. Gracias por las monedas y la información.- apretando mas el morral que lleva en sus espaldas a su persona, sale a la calle nuevamente viéndose empapada por la lluvia. Al final repite en su cabeza la dirección dada por el amable cantinero y retoma su camino.
No fue difícil ingresar a uno de los autobuses pues pareciera que la ciudad se quedaba sin personas a cada minuto que avanzaba: el autobús estaba prácticamente vacío. Todas las paradas estaban desiertas y los coches que transitaban eran privados en su mayoría. Kanda observa el exterior viendo como de momentos parecía aclararse la lluvia y nuevamente volvía a llover.
“Esto es peor que en china” piensa la joven finalmente cuando llega su parada y desciende del autobús. Observa varios coches entrando por la calle Pall Mall y todos negros y parecieran de lujo.
Unos cuantos taxis entran por ahí y observa un grupo de personas caminando a ambos lados de la calle, cubiertos con pesados abrigos impermeables y paraguas. Cuando finalmente alcanza la entrada de “Reform Club” se percata que las linternas que viste a ambos lados de la entrada y las escaleras que dan acceso al club parecen ser de gas genuino. Nota un caballero vistiendo un sombrero alto y abrigo observarle desde el otro lado de la puerta de vidrio con curiosidad al verle en la puerta. En aquel momento, sale uno de los caballeros que estaban en su interior hablando rápidamente por su teléfono móvil e ingresa a uno de los coches delante de la puerta. Ella lo observa hasta ingresar al vehículo.
Cuando sube los escalones hasta el final de la puerta y toma la perilla de la misma unos toques contra el cristal le detienen de su acción: el sujeto con el sombrero de alta copa le hace señas que no lo toque.
-¡Necesito entrar! ¡Es urgente! –Grita la joven mientras vuelve a lloviznar encima de ella.
El sujeto abre la puerta parcialmente y cuando ve que la chica pretende entrar la detiene tajantemente levantando la mano y diciendo – Este es un club solo miembros y ahora mismo es la noche para caballeros señorita. Ninguna mujer puede entrar esta noche.
-¿Acaso no le expliqué que es una emergencia? Busco a alguien ¡Llamado Hiragizawa!
El sujeto alza sus cejas y dice.- ¡Cuantas no lo buscan! Pero saben mejor que buscarlo en el Reform Club y mas un día de “Solo hombres”. Le aconsejo que busque un lugar donde cubrirse de la lluvia ya que no puedo darle entrada. Hay una pequeña cafetería allá – señalándole unas puertas mas adelante a la calle- Creo que aun está abierto.
-¿Se atreve a dejarme afuera en este clima?
-Señorita: hoy asesinaron a la familia real… ¿cree que si la reina viniera en espíritu a pedirme entrada se la daría? – Con aquella respuesta, le cierra la puerta en la cara.
 
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Dentro de unos de los salones de estar un grupo de caballeros (Unos cuantos de pie y otros sentados alrededor), observan el centro del salón con detenimiento. Un cuarteto de caballeros está sentado en la mesa redonda del centro rodeado de espectadores. Mientras cada uno de ellos definen sus jugadas sus cartas están cubiertas delante de ellos y una suma indefinida de libras esterlinas descansan en el centro de la mesa.
-Voy con 2000 libras- dice uno de los mas jóvenes de ahí. Su acento es muy diferente al de sus contrincantes en la mesa por lo que se detecta su acento Francés.
-Patrick tu primo perderá su fideicomiso en manos de unos ingleses- Dice uno de los que está de pie observando la partida de cartas y con un trago de escocés en la mano añade- ¿Acaso vas a permitir que vuelva a Francia con los bolsillos vacíos?
-Es un Arnaud – Replica el primo del aludido guiñándole un ojo a los demás quienes se ríen nerviosos. – No le faltará el dinero ni en sus próximas tres vidas. Y tampoco la suerte.
-La vida no es algo con lo que se deba de jugar… o pensar que el dinero te seguirá – dice el menor de los que está sentado en la mesa. Sus ojos añiles y sonrisa pícara, se dirige a uno de los que habló.- Al menos lo dejas después que te mueres.
-Deja de filosofar Hiragizawa y llénanos de orgullo.- dice uno de los presentes recibiendo la aprobación de otros observadores. –Has ganado las últimas seis manos.
Eriol toma un trago de su bebida y observa a los demás jugadores a su derecha y su izquierda. El francés toma sin reparos el resto de su bebida. Eriol extiende los billetes que tiene delante de él. – Pago tus dos mil…- ahí sacando de su billetera en el interior de su chaqueta – y elevo a cinco mil más – colocando un billete sobre el otro sin reparos y sorprendiendo a sus observadores y contrincantes.
-Yo no voy- dice el que está a la derecha de Hiragizawa.
-Yo tampoco – dice el de la izquierda. – mi mujer no me lo perdonaría si perdiese.
-Con la situación que hay aquí, no dudo que nuestras mujeres estén preguntándose si estamos vivos.
-Hiragizawa no tiene nada que perder… es un rico heredero y dueño de su propia fortuna… – dice otro de los allí presentes.- No le pesa colocar cinco mil Libras esterlinas de ese modo.
El francés y Eriol se miden con las miradas. El francés dice algo en su idioma sacando del interior de su chaqueta, euros los cuales coloca sin reparos sobre el dinero colocado por el británico-japonés quien no se inmuta y tampoco se pone nervioso ante la situación de una mano que lleva mas de veinte mil libras en la mesa apostadas.
-Pago tus cinco mil – dice el Francés mostrando cierto nerviosismo y revisa sus cartas.- Tu llamas.
Eriol observa a su alrededor y no levanta sus cartas. Mantiene una de ellas cubiertas con su dedo índice mientras observa los rostros de tensión, nerviosismo y aturdimiento de los presentes y espectadores.
-De acuerdo: muestra lo que tienes – dice Hiragizawa con una voz calmada.
-Cadena de diamantes –dice el francés mostrando su actitud altanera ante la mano que ha jugado en aquella mesa. Los miembros presentes se lamentan o silban mostrando su sorpresa ante la jugada del sujeto.
-Impresionante. – Dice Hiragizawa con notable sinceridad. Incluso ajusta sus gafas al rostro diciendo.- Bastante impresionante- Mientras el sujeto recibe las felicitaciones de aquellos a su alrededor y con actitud de altanería se predispone a recoger su botín de la mesa a lo que Eriol dice.- Pero no tanto como mi familia…- mostrando las cartas con A´s de diamante, reina, rey y príncipe de diamantes rojos. – Casa Real… un tanto irónico a las circunstancias.
-¡Imposible! – dice uno de los presentes mientras los demás aplauden el triunfo del varón de cabellos negros azulados y otros expresan su descontento de la derrota del francés.
 
-Es… es imposible- dice el Francés atónito ante su derrota mientras Eriol recoge su botín. -¡No puede ser posible! ¡Hiciste trampa!
-Deberías ser un buen perdedor… los franceses siempre lo han sido a través de la historia- Opina Hiragizawa pero el sujeto lo ataja por las solapas de la chaqueta que lleva puesta y Eriol dice aun con su sonrisa- vamos, vamos… es una mano amistosa de cartas.
-¡Un diablo con eso! – Replica el francés mientras es tratado de ser sujeto por dos conocidos de él quienes hablan rápidamente en francés. – No puede ser posible… Quiero la revancha.
-Y yo no quiero seguir jugando. Un buen triunfador sabe cuando retirarse- Explica Eriol con una sonrisa en sus labios pese a la tensa situación. Ya unos cuantos de los observadores del partido, se han retirado.
-¡Vamos, vamos! – Dice otro de los presentes. – ¡Esto no es necesario llevarlo a los extremos! – Ahí dirigiéndose al sujeto que le da la cara a nuestro protagonista. – Es un amistoso partido… perdiste con todas las de la ley. Pero si lo deseas, reta a nuestro amigo a una próxima partida.
-Con lo que está pasando en su país – replica con un acento pesado mientras suelta a Eriol -. ¿Qué puede pasar mañana para estar planeando a futuro?
-¿Quién dice que no? – Dice Eriol con paciencia alisando los pliegos de su chaqueta.- Si tienes tanto deseo de recuperar tu dinero, hazlo… pero mañana. Ya casi es el toque de queda.
-Esto no se queda así Hiragizawa- Dice el francés apuntándole con el dedo mientras se marcha con sus dos amigos.- Ya lo verás.
 
Una vez lo ven alejarse de ellos, el amigo de Eriol dice- Eres un estúpido. Debiste dejarle ganar. ¡Es un Arnaud!
-Ni que fuera el mismo Rey Luis XIV le habría dejado ganar a las cartas. Esos aristócratas necesitan lecciones de perder… y de modales.
-Te estás buscando un fuerte problema.
-Ya nada vale la pena Robert- Dice Hiragizawa a su compinche. Este frunce su rostro ante las palabras de su siempre optimista amigo. – Y ya con lo ocurrido hoy, seguro todo se va a la coladera de aquí en adelante.
-¿Qué harás? ¿Saldrás de la ciudad? – Al ver que este no le responde añade con confianza.- Con todo lo que está pasando, no te culpo si te marchas. Mi padre persiste que nos vayamos a Escocia… al menos por unos meses.
-Haces bien, mi amigo- Replica Hiragizawa con amabilidad observando a su alrededor y yendo a la barra para pagar su cuenta y dejar una considerable propina añade-. Esto no se va a poner mejor.
-Siempre has acertado con tus presentimientos. – Dice Robert pensativo.- Eres así desde que estábamos en la escuela. A veces me asustas. Pero, como es mi padre quien ha decidido que todos nos vayamos y ahora me dices esto, creo que viene siendo hora que le haga caso – Extendiendo la mano delante la figura de Hiragizawa en señal de saludo (o tal vez despedida), – Hasta que nos volvamos a ver.
Hiragizawa le sonríe con amabilidad y estrecha su mano con afabilidad. Luego de una breve mirada, se separan mientras Eriol termina de pagar la barra y Robert sale antes que él del club.
Cuando alguien toca débilmente en su hombro, reconoce al sujeto delante de el y no eximiéndose de su sorpresa dice. -¡Tony!
-Hola Hiragizawa…
-¿Qué haces fuera de palacio? Pensaba que te resultaría imposible salir dada las circunstancias…
El hombre no asiente pero se nota su agotamiento… y lo grave de la situación. Hiragizawa, por contacto de su padre y luego como gran estratega de las relaciones humanas, siempre ha tenido contacto con todas las esferas respetables del reino británico. Y el Primer Ministro Británico no es la excepción.
-No tengo mucho tiempo – Admite el sujeto tomando de la barra una de las botellas y sirviéndose un trago, saca un billete de su bolsillo y lo coloca bajo la botella. Podrías decirse que he escapado… -Añade con gesto cansado al japonés.
-¿Alguna idea del responsable?
-Muchas. Y todas improbables como las siguientes. – Ahí observando con nerviosismo al sujeto añade.-Escucha: nunca ha sido desconocido para mi el… “Talento” que tienes en ti. Incluso desde la infancia has sido una persona perspicaz y perceptiva.
-Es el mejor cumplido que me han dado en años y mas, viniendo de ti.
Blair se sonríe melancólicamente y añade terminándose el trago – Voy a sacar mi familia de Inglaterra. No es seguro… en ningún lugar de este maldito mundo es seguro, pero al menos donde los mande no correrán peligro. – Dudando unos instantes – Voy a mandarlos a Barcelona.
-¿Barcelona? ¿Por qué…
-Escucha Hiragizawa: Algo esta pasando… algo que no esperábamos en mucho tiempo mas pero se esta aproximando. Y la muerte de los reyes… lo que paso en Tokio… Lo de las catástrofes naturales… no es coincidencia. Y tu mas que nadie debe de saberlo. Siempre has tenido un comentario sobre esas cosas…
Eriol observa la seriedad y la preocupación marcada en cada milímetro del rostro del hombre. Luego de unos segundos dice – Lo siento Tony… no tengo idea de que está pasando…
El sujeto deja caer los hombros en señal de derrota: parecía en efecto que pretendía que Hiragizawa tuviera la solución a todo lo que esta pasando.
-Creo que habría sido demasiado sencillo. Tengo que irme… –
-¿Te marchas a Barcelona también?
-No. Mando mi familia para allá… mi posición no me permite abandonar el país en estas circunstancias- Y lanzándole una ultima mirada, se retira del lugar sin siquiera despedirse del sujeto. Lo ve al final saliendo por la puerta que da paso a la entrada trasera del Club.
Eriol observa a su alrededor dándose cuenta que muchos de los miembros regulares ya no están en el establecimiento. Incluso el bar está vacío. Dándose cuenta que viene siendo hora de él mismo regresar a casa, decide procurar su impermeable y al final, sale del establecimiento, recibiendo las buenas noches del portero.
Su auto, aparcado unos edificios mas adelante, es un deportivo azul marino, que había pertenecido a su padre en su juventud y este conserva. Tiene más coches pero este tiene cierto apego sentimental con su infancia y sus recuerdos de niñez.
En especial mientras vivió con sus padres.
Ahora, ellos se dedican a viajar el mundo. Sus progenitores llevan un matrimonio enteramente entregado a ellos mismos. Cuando Eriol cumplió catorce, decidieron enviarlo a un colegio internado, acompañado de su prima Nakuru quien habia terminado la preparatoria mucho antes pero la idea de unas “Vacaciones eternas en Suiza” pintaba bastante bien. A Nakuru le gustaba la buena vida.
Ahora ellos viven en América o en Bermuda ¿O será Antigua o Portugal? Ya ha perdido la cuenta. Solo sabe de ellos en su cumpleaños o el de ellos.
Cuando va llegando a su coche, siente que alguien lo sigue y sonríe tenuemente. “Genial”. Se voltea tenuemente y ve las siluetas de personas que caminan a su mismo sentido. Luego observa del otro lado y ve como dos personas salen de las sombras entre dos edificios.
Y luego delante de él y apoyándose burlonamente de su coche se encuentra otra persona que le reconoce con facilidad.
 
El sujeto sonríe diciendo.- Me dijeron que limpiaste ahí dentro al muñequito Francés.
-Basta. No quiero problemas contigo. Lárgate Peter…
-¿Sabes? No entiendo que era lo que ella veía en ti. – Dice Peter avanzando hasta él con su aspecto de levantador de pesas, cabellos negros y ojos grises que observan con desprecio al hombre de mirada azulada de complexión mucho más delgada de la suya.
Amasa su puño en la palma de su mano, mientras los otros sujetos rodean con lentitud al varón de apellido Hiragizawa- Por mas unidos y felices que fuéramos siempre tu nombre salía a relucir. Y eso, que tu eres mucho mas joven que ella… es preocupante y enfermizo.
-Te equivocas en lo que piensas- dice Eriol tratando de controlar su temperamento: precisamente ese era el hombre al cual iba a perjudicar aquella noche, más delante de haberse producido la fiesta en Windsor. – Solo Kaho y yo llevábamos una amistad después que ustedes se casaron.
-No lo dudo. No eras lo bastante hombre para ella, Hiragizawa… incluso el hecho que eres mucho menor que mi difunta esposa. Pero ella te admiraba… ¿Por qué? ¿Por qué un hombre mucho menor que ella, atrae tanta admiración de una mujer? –Sonríe con sorna. – Es el hecho que tú le dijeras a las autoridades cierta información que no muchos tienen a mano sobre mí… diciéndole incluso que yo maté a Kaho… ¿Cómo puedes decir algo así? Yo amaba a mi esposa.
-Kaho no se suicido. Y tu y yo lo sabemos.
-¿Acaso pretendes conocer mas a mi esposa que yo? Kaho tomaba antidepresivos… estaba enferma… era una gran mujer. Y la amaba.
-Vamos Peter. Guardaste esto para su panegírico. Fuiste un gran actor… el mejor, debo de añadir. Pero muchos te creyeron tu actuación… yo no.
-¡Piensa lo que quieras Hiragizawa! – dice el sujeto con desdén y Eriol se mantiene en alerta mientras se ve rodeado por aquellos hombres –Después de todo, nada te salvará de lo que te va a pasar… de todas formas ¿A quien se le ocurre salir con tanto dinero de un club después de una partida de cartas?
-Muy bien… veo que te mantienes informado ¿A quien sobornaste? – Pregunta Eriol con una actitud de aparente calma pese al peligro que le rodea.
Peter no responde y se echa hacía atrás al mismo tiempo que le hace una señal a sus compañeros quien uno de ellos toma a Eriol por la espalda y otro comienza a pegarle puñetazos de lleno en la parte de su estomago. Eriol se retuerce momentáneamente, tosiendo ante la fuerza del golpe.
-¿Qué? ¿No te vas a defender acaso? – Dice uno de los sujetos y observa a Peter añadiendo.- ¡Me lo pone muy fácil?! –Golpeándole una y dos veces mas.
-Hagan lo que quieran con él y vacíen sus bolsillos. Quédense con su reloj y su móvil. Esa será suficiente paga para ustedes caballeros. –Dice Peter encendiendo un cigarrillo y añade- Adiós Hiragizawa… me saludas a Kaho cuando te toque verte con ella al otro lado. –Peter se aleja escuchando los golpes propinados a Eriol y como este exhala del dolor.
Eriol lo ve marcharse y es cuando ya los tres hombres no se quedan pasivos observando a dos golpearle, sino se que suman a la actividad de golpearle ya no solo en el estomago, sino también en la cara y en las costillas. Eriol cae al suelo tosiendo mientras siente el sabor metálico de su sangre, en su boca.
-¿Por qué no uno solo? ¿Tienen que atacar como animales en jauría?
-Balbucea entre la tos y el dolor de los impactos de sus puños.
-¡Pero que educadito ha salido este muñequito! –Ríe uno de los sujetos.- Vamos a golpearlo un poco mas y lanzarlo al río… que los peces se encarguen del resto.
En aquel momento uno de los hombres dice.- ¡Oye! Mira eso… – señalando el asfalto debajo de sus pies: una luz dorada comienza ha hacerse presente en unas líneas que van dibujándose rápidamente para dejar marcado una imagen que ninguno de ellos reconoce.
Para sorpresa de ellos y sin saber de donde ha salido en ese momento se hace presente una figura que sale de las sombras del callejón y les da la cara: la mujer ataviada con una camiseta sencilla y su melena atada en una coleta y portando al parecer dos instrumentos largos pero mas cortos que una espada: eran de madera y tenía grabado unas palabras como si estuvieran quemadas en la madera misma.
-Pero ¿Qué demonios es esto? – Ríe uno de los presentes viendo las atrevidas proporciones de su contrincante que le mira de una manera fría y al mismo tiempo violenta. – ¿Qué tenemos aquí? – Observando su piel mas oscura que la de todos allí.
Por el otro lado y sin estos percatarse Eriol se ha puesto de pie pero con un artefacto de color oro en sus manos y es largo que termina aquella vara como si fuera la representación del sol. Sin mediar palabras y con el rostro con sangre que la lluvia que comienza a caer sobre ellos, desliza por su barbilla hasta limpiarle poco a poco la boca. Dos de los hombres no lo piensan dos veces sacando sus armas (una navaja corta y otro una pistola), mientras que los otros tres se concentran en la muchacha con las espadas cortas de madera.
Ni corta ni perezosa, Kanda comienza a combatirlos con una destreza de alguien que lleva años entrenando para una situación como aquella mientras Eriol de su lado, hace un movimiento con el báculo para que una pared invisible como si fuera de viento rodee a sus atacantes y el viento se incrementa a gran velocidad observando como ellos con rapidez se ven rodeados cada vez mas por la pared encogiéndose con ellos adentro. Comienza a toser a una velocidad vertiginosa mientras el sujeto extiende sus manos en un ademan que hace que la pared se disuelva pero ellos caen al suelo inconscientes.
Los observa un instante y luego dirige la mirada a la mujer que lucha con los tres hombres aunque uno salió huyendo viéndose desprovisto de su navaja. Por el otro lado combate con los dos hombres a quienes uno, le hizo dejar caer su arma la cual alejó del sujeto para luego propinarle dos golpes en la cara con sus espadas de madera y perdiendo el conocimiento a sus pies. El tercer hombre la observa con temor mientras retrocede con la navaja en mano pero el pulso hace que esta tiemble.
-Maldita zorra – dice el sujeto con más miedo que amenaza en su voz. – ¡Vas a pagarlo! –Para luego sentir que alguien le toca el hombro y al voltear la cara ve un puño que se estrella con su rostro perdiendo el conocimiento inmediatamente.
-A las damas no se les dice de esa forma – dice el británico sin miramientos y observa a la muchacha quien respira con intensidad dado el esfuerzo de combate. – ¿A quien le debo esta acción heroica?
-Supongo que eres Hiragizawa – réplica la mujer observándole a los ojos. Este sonríe con aspecto divertido a pesar que está sangrando por la boca, están totalmente empapados y hace unos momentos los sujetos amenazaron con echarlo al río. – Soy Kanda. Li Shaoran me ha enviado.
-¿Con que te ha enviado? – Dice transformando el báculo y volviéndose este un pequeño dije dorado ante la mirada de la mujer. – Parece que Li no es tan distraído como en la infancia.
-¿A que se… -Observando la sonrisa divertida que tiene el sujeto mientras le observa- Olvídelo… Tenemos que ir a Japón. Li ha enviado por usted. –
-Dejémonos de formalidades preciosa, que soy mas informal de lo que aparento.- Comenta el hombre sacando un pañuelo del interior de su chaqueta para pasarlo en su boca. – Por lo pronto debemos de salir de estas ropas mojadas y así me explicarás que es lo que Li quiere de mí. –Indicándole con la mano añade- Mi coche.
-Pensé que ya lo sabía. ¿Acaso esa mujer, Daidouji no habló con usted?
-Daidouji me mencionó algo, pero mi cabeza estuvo en otros planes o pensamientos.
-¿En serio? ¿Además de asistir a clubes y dejarse golpear por matones? – Eriol le abre la puerta y ella se le queda observando al tener la puerta abierta. Rueda los ojos al cielo e ingresa al coche mientras Eriol aborda por el otro lado. Ya adentro lo ve pasar el pañuelo ya húmedo a sus gafas empapadas de agua y luego le lanza una segunda mirada ya con las gafas limpias y no puede evitar sonreírle. Al no ver respuesta de la mujer, a lo próximo procura encender el coche y los limpiavidrios. Pronto se encuentra andando por las calles londinenses donde hay pocos vehículos en las mismas. – ¿A quien se le ocurre ir a un club en un día como hoy? – observando los camiones de la guardia militar y civil del país.
-A los británicos. No hemos nunca dejado de lado nuestras actividades de aristocracia por la muerte de un miembro de la familia británica. Estaremos pronto en la guerra – dice con acento distraído- ¿Qué importa si malgastamos unas cuantas horas en cartas y escocés?
-Es usted la persona mas extraña del mundo. Li Shaoran no es ni tampoco piensa como usted. Desde que lo conocí solo se ha preocupado por buscar una solución a todo lo que pasa… usted sin embargo, parece haberse divertido con haber sido atacado por esos sujetos.
-Parece que tenías bastante tiempo observando.
-Claro que si. No iba a intervenir pero cuando vi el sello…
-¿Acaso no detectaste la magia proveniente de mi persona?
-No. – admite la mujer apenándose.
-Sin embargo… leo una gran magia procedente de tu persona. Magia que no reconozco como proveniente de los Li. O mejor aun, de Li Shaoran.
-Li me salvó la vida – explica ella observándole manejar y aumentar la velocidad a pesar que afuera era casi imposible la visibilidad por la lluvia. –Estoy en deuda con él.
-¿En serio? – Pregunta divertido, alzando la ceja. -¿A que se debe esta deuda?
-Ya se lo dije, me salvó la vida.
-Pero no eres china. Eres… ¿americana?
-Clan de los Sioux.
-Vaya vaya… el clan del oso.
-Si ¿Cómo lo sabe?
-He estudiado en el transcurso de los años, todos los clanes y sociedades mágicas del oriente y el occidente. Las tribus nativas son uno de los vestigios más ricos de las sociedades que se vincula directamente con el poder entre Gaia (tierra) y sus seres vivos. Otorgándole dones mágicos y la habilidad de controlar los elementos naturales… entre ellos incluso ordenar a los animales. En el caso de los Sioux sus especialidades son los osos y los zorros.
Kanda parpadea sorprendida a lo que añade.- Mi padre… – entrecortándosele la voz- Mi padre estaba entrenando al próximo al tomar su lugar. Este creía muchas de las cosas que has mencionado… incluso él.
-¿él? ¿Acaso no era deber tuyo tomar su lugar?
Ella niega con la cabeza añadiendo.- Yo no creía en nada de eso. Y Brian era mi prometido… por eso…- entrecortándose la voz.
Eriol la observa un instante mientras dirige el coche y nota la consternación en su voz y su acongojamiento. Un pesado silencio cae entre ambos y finalmente es el británico que dice después de unos diez minutos.- Hemos llegado – pulsando un botón en el tablero del vehículo y Kanda observa como los portones de una enorme mansión se abren de par en par.
El vehículo se detiene enfrente de una enorme puerta doble y ambos descienden del coche ya sintiendo el frío del exterior más la lluvia que ahora cae en forma de llovizna. Corriendo, Eriol asciende los escalones acompañado de la mujer y ambos ingresan a la oscura residencia.
Enciende un bombillo de la entrada diciendo- Por la lluvia se ve mas oscura de lo que es… vamos al salón… la chimenea debe de estar encendida- retirándose su impermeable mientras la mujer titirita de frío.
Eriol la guía por el pasillo y el salón es un tanto austero para la pomposidad de la fachada de la casa. El sujeto abre un poco mas la perilla del gas que alimenta el fuego y le hace señas a la joven para que se acerque mientras toma un cobertor del sofá y la cubre con este.
-¡Eriol! ¡Hasta que por fin llegas…! – Dice Nakuru avanzando viéndose preocupada y al observar a la mujer que acompaña al sujeto dice con recato.- No sabía que estabas acompañado.
-Nakuru Akizuki: Esta es Kanda…
-¿Kanda? ¿Qué clase de nombre es Kanda?
-No se. Que clase de nombre es Nakuru – refuta la mujer con desafío. La aludida entorna sus ojos observando con desconfianza a la mujer que acompaña a su amo y señor.
-Una americana… Eriol en serio… -Haciendo un ademán de cierta incredulidad y desilusión acerca de la mujer.
-No te hagas ideas querida Nakuru. Esta joven, fue enviada por Li Shaoran.
-¿Li Shaoran? ¿”El Li Shaoran”?
-Ese mismo – sonríe con satisfacción el británico. Nakuru se fija en el rostro del varón y añade apuntándole.- Y ¿Acaso ella te hizo eso?
-¿Esto? No. Fue cortesía de Peter…
-¡Peter! Oh mi Dios… ¡No me digas que lo rastreaste, le desafiaste o lo amenazaste! ¡Dijiste que no lo buscarías!
-No hubo necesidad. Él vino a buscarme. – Añade y observando con un atisbo de admiración a la recién conocida añade- Creo que sino hubiera sido por Kanda, no habría hecho nada para evitarlo.
-Tonterías. Ya usted había demostrado quien era…
-Llámame Eriol por favor: Estamos en el mismo bando ¿cierto?
-¿Quién era?
-Ella sabe la verdad Nakuru. Que soy un hechicero – haciendo que su creación mostrara una expresión de incredulidad. – Y Kanda, según parece, es tan especial como el resto de nosotros. Al menos, por lo que percibo un poco más especial que la mayoría. – Añade sonriendo a lo que la mujer se sonroja tenuemente.
Y comienza a estornudar.
-¡Que modales los míos! Nakuru: ¿Tienes alguna ropa que puedas ofrecerle a nuestra nueva amiga? Atrapará un resfriado si sigue en esas ropas mojadas…
Nakuru parpadea un par de veces y finalmente responde.- Ah si. Kanda ven conmigo – añade mostrándose mas amable que en un principio.
La muchacha se deja guiar por la falsa identidad de Ruby Moon hasta los pisos superiores de la mansión. Ya a solas, Eriol camina hasta su teléfono y marca un número. Pasan unos segundos cuando le responden. –Voy a tener que salir del país… al menos por un tiempo y no se cuando regrese. Quiero asegurarme que todo seguirá en orden hasta mi regreso.
-¿Salir del país? – Replican del otro lado de la línea. – ¡Nadie puede salir del país en esta situación! Todos los vuelos están cancelados; las carreteras, muelles y fronteras están siendo controlados estrictamente.
-Tengo mis medios. Solo te pido que controles la situación en mi ausencia… me iré comunicando cada vez que pueda.
-¿A dónde es que vas si se puede saber?
-A Japón. –Sonríe con satisfacción, pese a la seriedad del asunto por el cual Li se ha visto en la necesidad de enviar por él a aquel particular personaje como es Kanda. Y en lo profundo de su ser la satisfacción y ansiedad se hacen presente, al esperar ver a sus viejos amigos y en particular a alguien que le robó el sueño y los pensamientos en más de una ocasión, cinco años atrás. – Tienes mi número de móvil y espero que todo mejore para mi retorno.
-¿Cuánto tiempo estarás fuera?
-No te lo puedo decir… yo mismo no lo se con seguridad.
 
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Aquel lunes Sakura se incorporó sintiendo dolor en cada músculo de su cuerpo.
Adolorida se incorporó al sonido del despertador apagándolo a los pocos momentos. Al menos aquella noche había estado libre de pesadillas y fue más reparador el sueño.
Hizo su cama y procuró darse una ducha. Ya cuando salió vestida se encontró con Kero en el comedor devorando un plato entero de hotcakes mientras que en su puesto, había un poco de fruta, café y avena.
-Buenos días. –Saluda la ojiverde aun un poco soñolienta. Su hermano se encuentra del otro lado, comiendo su desayuno.
-Buenos días, Sakurita – Dice el guardián en forma de peluche entre bocados de hotcakes.
-¿Dormiste mejor? – Pregunta Touya.
-Así es.
-Supuse que así fue – opina el guardián de las cartas. – Dormiste como un tronco… y casi no hablaste.
-¿Hablé?
 
-No se te ha quitado eso de niña Sakura… siempre hablabas en sueños.
-Hoy él irá contigo al trabajo. – Sorprendiendo a su hermana cuando señala a la pequeña criatura sentada a su lado.
-¿Qué? ¿Por qué?
-No podemos fiarnos de que alguien no te hará daño Sakura… tenemos que tomar medidas para que estés cuidada. No podemos excusar la presencia de Yukito o la del Gaki ese – hablando de Li. – él pasará mas desapercibido.
-¡Será como en los viejos tiempos Sakurita! Como cuando iba en tu mochila a la preparatoria.
Sakura los observa a uno y el otro. Uno parecía muy alegre por la decisión de ir escondido en su bolso. Otro parecía no darle la importancia a toda la situación.
-¿Qué harás tú, hermano?
-Tengo que trabajar en la papelería. Lo lógico que me marche a trabajar.
-Anoche trabajamos con algunas de las informaciones básicas de tus cartas. Tienes que llevarlas contigo también.
-¿Las cartas también? Pero…- observando el pequeño bolso colgado atrás de su silla. – Mi bolso es demasiado pequeño.
-Tendrás que usar uno más grande. No podemos descuidarnos de que algo no pasará. Mira lo que pasó en Inglaterra.
-Li me contó. – Afirma la ojiverde mirándoles a uno y el otro.- Se enteró ayer en la mañana…
-Las cosas se están saliendo un poco de control en el mundo. Y odio decir esto – gruñe su hermano atrayendo su mirada mientras ella desayuna fruta- pero me tranquiliza bastante que al menos él te acompañe. – incorporándose y llevando los platos ya usados a la cocina. Solo Sakura se queda con su servicio de fruta delante.
-Está muy preocupado – dice Sakura distraídamente. – No lo recuerdo haber estado así nunca.
-Todos tenemos muchas cosas en nuestras mentes. Tú por el otro lado, tienes mucho que estudiar.
-Trabajo todo el día Kero. Te aburrirás bastante. No podrás estar paseando en la oficina. ¿Qué pasa si alguien te ve?
-¡Bah! Nadie me verá… soy bastante ágil cuando me propongo el pasar desapercibido…- añade con gesto de suficiencia.
Y Sakura no sabe porque su mente le dice que eso no es del todo cierto.
 
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La sorpresa de Sakura al salir del edificio de departamentos donde vive con su hermano ya una vez cambió su bolso por uno mas grande, fue el encontrarse con Li inclinado contra el árbol de la entrada- ¿Qué haces aquí? – Pregunta ella sorprendida.
-Te acompaño al trabajo.
-No es necesario – añade ella – Kero viene conmigo – palpando su bolso tenuemente y comenzando a avanzar por la calzada. Shaoran le alcanza con agilidad y con las manos en sus bolsillos avanza a la par. –Una vez que llegues allá ¿Qué harás?
-Esperar a que termines de trabajar.
-Es un turno de nueve horas Li.- Dice Sakura tratando de hacerle desistir. – No puedes durar nueve horas cuidando de mí. Y seguro tienes cosas que hacer. Y queda bastante cerca de la casa. Fue la única condición que mi hermano colocó en aquel entonces cuando le dije que quería trabajar y no quedarme todo el día en la papelería o en el departamento.
-No me molesta, en verdad… y recuerda que ahora que tus poderes son percibidos, estás en riesgo.
-Tu y mi hermano parecen temerle a lo mismo… si yo tuviera tanto poder como dices, ¿No crees que podría cuidarme sola?
-Si fueras la misma Sakura que conocí en aquel entonces, no lo dudaría. Pero ahora mismo, debes de confiar más en tú hermano y en mí, que en tu voluntad de querer hacer las cosas por ti misma.- Acercándose un poco mas a ella al notar el desanimo en su mirada esmeralda. – Ya tendrás oportunidad de probar tu valía en su momento… lo sabrás hacer bien – sonriéndole tenuemente e inmediatamente adquiriendo un leve rubor, retrocede unos pasos y añade- Ve a tus pendientes. Yo daré una vuelta por alrededor.
 
Sakura le indica con una mano- Ahí es- Señalando un edificio de apenas seis niveles y añade- El segundo y tercer piso es de las oficinas… – y volteándose a él añade- ¡Ah por cierto! – Buscando en su enorme bolso y extrayendo un almuerzo envuelto añade- Si quieres puedes tener esto.
Parpadeando confundido añade al reconocer la envoltura- Pero es tu almuerzo. No podías saber que vendría contigo…
-Creo que es lo que llamamos presentimientos. En efecto, no sabía que vendrías a acompañarme – sonríe ampliamente añadiendo – Pero… por alguna extraña razón, empaqué algo de mas. – Colocándolo en sus manos. – Que tengas un lindo día – ya sin darse la vuelta corre al interior del edificio.
Ya en el interior sube las escaleras correspondientes pero lo hace de manera pensativa: aquel fin de semana fue el más inusual de su vida. No solo no tenía memoria de lo ocurrido años atrás, no solo le dicen que es una persona con dones, con magia, sino que también tiene un guardián en forma de gatito de felpa y su ahora instructor es un hombre que no recuerda de su pasado, fueron muy buenos amigos y es maestra de magia gracias a unas cartas que tienen su nombre.
Inusual en verdad.
Ingresa a la oficina y es saludada por dos personas que se encuentran en la recepción. Inmediatamente toma su puesto en el escritorio y coloca en sus oídos el auricular de cabeza para la central de teléfonos. Retirándose el abrigo que lleva se queda solo con la camisa de mangas cortas de color rosa con un pequeño corbatín corto en el cuello de la misma. Recibe los saludos distraídos de otros que trabajan en la firma de abogados y ella les saluda mientras corre a la pequeña cocina a colocar un poco de café. Luego de eso, va a cada departamento con la pequeña bandeja y unas tazas y cordialmente les sirve a todos asistentes, pasantes y abogados que se encuentran aquella mañana presente. Pronto comienza su rutina de trabajo de contestar teléfonos y revisar el correo además de revisar los horarios de trabajo de los otros abogados y sus agendas, cuando la puerta de recepción se abre y se adelanta hasta su escritorio un hombre.
-Buenos días Sakura-Chan – le saluda el sujeto con confianza.
-Buenos días Monou – Le saluda la ojiverde con gentileza al hombre de cabellos negros y ojos oscuros que le mira con simpatía. -¿Cómo te fue en el fin de semana?
-Muy bien Sakura-Chan ¿Y a ti…- observándole atentamente mientras borra su sonrisa añade observando sus manos con raspones y ciertos cardinales.- ¿Qué te ocurrió?
Sakura observa nerviosa como no se percató al retirarse el abrigo en la oficina que aun tiene los raspones y moretones de los días de entrenamientos que se dedicó en el fin de semana. Sonrojándose tenuemente dice…- Ettoooo me caí.
Kyôgo Monou tiene poco tiempo laborando en aquella firma de abogados. A decir verdad, entró a trabajar en la misma cuando el otro asociado del dueño de la misma se retiró misteriosamente de la firma dejándole el puesto libre a Kyôgo y este hacía muy buen trabajo. Sakura no le conoce esposa o muy poco de su vida familiar a pesar que es el que ha hecho mas amistad ha sido con la ojiverde y conoce mucho de su familia.
El hombre frunce su ceño y la observa con atención a lo que esta, le sonríe con amabilidad y finalmente el sujeto suspira resignado y añade- Ten mas cuidado – sin decir mas, se dirige a su despacho, al fondo del pasillo y allí cierra su puerta ante la mirada intensa de la ojiverde en todo el camino.
 
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La muchacha de ojos azules observa a su alrededor mientras porta un abrigo ligero, ingresa a la papelería propiedad de Kinomoto. Ahora mismo no hay nadie y por supuesto la mirada de los dos hombres va a la amatista.
-¿Tomoyo? ¿Ocurre algo malo?
La amatista observa a Yukito quien a hecho la pregunta y Touya si conoce bastante a la mujer para saber que algo raro ocurre.
-¿Qué pasa? – Pregunta Touya seriamente.
-Quiero hablar contigo… con ambos de hecho. – Haciendo una pausa larga añade.- Tengo que marcharme, a Tokio – sorprendiéndoles. – No estaba en mis planes el marcharme ahora… sino cuando Li decidiera que ocurriría a continuación pero me doy cuenta que ya no soy necesitada aquí. – Aquello último fue detectada con cierta decepción en el tono de su voz. –No tengo poderes mágicos y han recibido a Li así que…
-No es necesario que te marches- Dice Yukito saliendo de atrás del mostrador y añade con ternura-. Eres muy especial para Sakura… y para Touya – Pero el varón no añade nada aunque la amatista se gira para observarle. –No tienes porque irte solo porque te sientas que no eres necesitada. Sakura siempre necesitará de su amiga.
 
-Sakura no sabe lo que necesita o no. – Replica ella con tozudez. – Ella no se acuerda de muchas cosas… de nada de hecho – encogiéndose de hombros.- Incluso ahora, Li hace mas por ella que yo aquí, así que… estoy pensando seriamente marcharme a Tokio a esperar a que ustedes regresen… si es el destino de ustedes volver a Tokio. Aunque mi instinto me dice, que así será. Li según me contó, dejó a unos contactos de él en Tokio. Así que tarde o temprano vendrán aquí o Li irá con Sakura a Tokio… aun no está claro.
-¿Estás segura que te encuentras bien? – insiste Yukito. Touya aun no dice nada.
-Estoy bien… bien.
-¿Ella te llamó, cierto? – Pregunta finalmente el varón atrayendo su mirada. Tomoyo asiente tímidamente y él añade.- tienes que aprender a poner límites. Ella no gobierna tu vida.
-Si pero como ella ha tenido la amabilidad de recordarme, las empresas dependen de mi… no puedo dejarlas al libre albedrío de él… o de mi ex…
Touya asintió en silencio observándole con cierta condescendencia mientras la muchacha decía con breves palabras que respetaran a Li y por supuesto, que le verían nuevamente. Y en breves momentos salía de la tienda.
Yukito se aproximó a su amigo quien observaba a la amiga de su hermana ascender un taxi que pronto tomó velocidad en la avenida. Solo unos segundos después (cuando Touya dejara de mirar por la ventana), este dijo. –Tomoyo ha tenido mala suerte en su vida. Primero casarse tan joven y luego de poco tiempo, separarse.
-Sin contar el matrimonio de Sonomi con ese idiota. – Opina Touya en el tema que Yukito pocas veces ha conseguido que se exprese. – Se casó con ese sujeto porque creía que Tomoyo necesitaba una figura paterna. Y ha resultado ser un patán.
-¿Lo conoces bien?
-Poco mientras Sakura y ella fueron creciendo. – Admite Touya reacio ante el asunto pero sintiendo confianza de su viejo amigo añade- Cuando Sonomi se casó con ese hombre, Tomoyo pasaba más tiempo en la casa que en su propio hogar mientras ellos estaban ahí.
-¿Tomoyo alguna vez te confió porque era eso?
-No. Pero si se que Sakura me comentó una vez que no le agradaba el sujeto. Y conoces a Sakura: a ella le simpatizan mucho las personas. No ve el lado negativo de nadie… pero con ese hombre… Sakura también dejó de ir mucho a la casa de Daidouji. Después Sakura le comentó a Papá poco antes de Tomoyo comprometerse que su novio se lo había presentado el padrastro.
-El sujeto tiene dinero… según comentaban por ahí antes. Que fue un matrimonio muy provechoso.
-¿Para quién? No para Tomoyo. Tal vez se casó ilusionada (O sugestionada por su mamá y el padrastro), pero pronto la ilusión se fue a la chamusquina.
-¿Qué pasó con ese sujeto? ¿El que la vino a visitar aquella vez? ¿Recuerdas?
-Ah si… no se que pasó entre ellos, pero sea lo que sea, no floreció. Al final Tomoyo se casó con ese idiota de quien ahora es su ex… se divorció poco después y ahora maneja las empresas Daidouji directamente para que Sonomi no cometa una tontería por amor que le cueste a la familia.
-Sonomi podría ser capaz de eso.
-Si fue capaz de convencer a su hija que estaba enamorada de ese idiota como para que permitiera que se casara, es capaz de todo. Mírala… solo hace Sonomi contactarla que sale corriendo a Tokio. La vida que tiene… no es vida.
-Si te preocupa tanto… ¿Por qué no interviniste en su momento?
-Porque no era mi lugar. De haber intervenido debió de hacerlo su otro pretendiente… no yo.
-¿Quién era el sujeto que le pretendía? ¿El extranjero?
-Sakura no hablaba mucho de él. Pero se que lo conocía personalmente. Y le guardó el secreto a Tomoyo mientras pudo o la relación durara. Tomoyo no lo decía libremente. Al final, ella se casó con el idiota aquel y pareció quedar en el olvido.
-Es muy triste… – Afirma Yukito y añade con lentitud.- Que pena que las vidas de todos parecen estar marcados por eventos dolorosos.
-Si… y lo peor del caso es que tengo el presentimiento que esto aun no termina…
 
-Deberías considerar esta oportunidad como un nuevo inicio. Tal vez…- Yukito duda unos instantes- Comenzar a pretender formalmente a Tomoyo- Touya observa a su viejo amigo mientras con una tenue sonrisa este añade- Vamos, Touya: Se que Tomoyo te interesa. Y no como la mejor amiga de Sakura… o tu prima.
-Yuki: – Dice Touya seriamente volteándose a su persona.- Tal vez dimos la impresión en su momento que puede haber algo entre nosotros… tal vez yo te di esa impresión. Pero lo cierto es que lo que pude sentir en su momento por ella, pude estudiarlo muy bien: Lo que siento por ella es un interés de un amigo y alguien que tiene una deuda entrañable y valiosa con otra persona –Viendo como la mirada del sujeto de cabellos grises se enternece mientras añade- esa mujer mientras vivimos en Tokio cuidaba a Sakura casi todo el tiempo libre que le era posible. Fue su amiga y su confidente y tomo la tarea peligrosa de esconder las cartas y el libro.
-¿Acaso crees que todo esto lo hizo por aprecio solo a Sakura? Touya: Tomoyo podría tener sentimientos especiales por ti.
Antes de que el varón de mirada oscura respondiese, una persona se hace presente en el establecimiento: al verla, Yukito se sonríe y avanza hasta el otro lado del mostrador y la joven de cabellos rizos y castaños les saluda con dulzura y un poco de timidez (por estar Touya presente), sonriéndoles- Hola… Hola Kinomoto-San.
-Mariko-San.
-Como quedamos ayer, he venido para que vayamos a la prueba de la comida para la boda… y no puedes decir que no – Comenta con una sonrisa y su rostro arrebolado ante la expresión de cariño del sujeto quien le toma la mano tenuemente.
-No se si deba…
-Adelante Yuki- Dice Touya serio y añade a ambos – Después de todo, es un lunes algo lento y es la hora del almuerzo.
-¿Ves Yukito Chan? –Responde su prometida y añade – ¿Por qué tengo que insistir tanto? ¡A ti te encanta comer! Además no voy a escoger sola el menú de la boda.
Yukito observa a su amigo, derrotado pero tratando de no demostrárselo a su novia dado que esta sigue con los planes de boda y aun no le ha dicho la verdad sobre su existencia o la no existencia de su persona… al menos, no como un ser humano como su mejor amigo. Finalmente el varón se da por vencido siendo arrastrado por su entusiasta novia y saliendo ambos de la papelería apenas despidiéndose de Touya.
 
Continuará.
 
Diccionario de Términos.
 
Arthur C. Clarke (1917-2008) Escritor inglés de ciencia ficción.
Reform Club: El Reform Club es un club de caballeros situado en el lado sur de Pall Mall (en el número 104), en el centro de Londres. Parte primordial de la trama presentada en “La Vuelta al Mundo en 80 Días” De Julio Verne. Al principio sólo admitía hombres, pero a partir de 1981 empezó a admitir mujeres. En 1977 las tasas de suscripción estaban entre las más altas de Londres. El Reform Club no tiene días fijos para solo hombres. Solo me he tomado la libertad de añadir este punto para la trama.
Etoo: Es una “Onomatopeya” japonesa para declarar “Esteeee”.
 
Kyôgo Monou : Personaje tomado prestado de la Serie X-1999 del Grupo CLAMP . ¿Por qué lo he tomado y cual es su propósito? ¡Ya lo sabrán! No coman ansias ^^.
 
Comentarios de la Autora: ¡TADANN!!!! Aquí está el capitulo 4 de EDC. Como ven se han desarrollado mas eventos de las que tenia planeados originalmente. Tenemos que los entrenamientos de Sakura son cada vez mas intensos y exigentes. Conocemos un poco mas del pasado un poco triste de Tomoyo quien no solo fue abandonada por Eriol en su momento sino que parece que se caso con un patán >.<** … por otro lado tenemos el triste desenlace de Kaho. Y las predicciones del Ministro Blair de que las cosas no quedan ahí de ese tamaño… con toda la familia real británica muerta sino que también habrán otros desastres en su camino ¿Qué es lo que esta pasando en el mundo?
Eriol hace su aparición y en toda su gloria: ¡Siendo Eriol y con ese sarcasmo típico de los británicos! Tuvimos un poco de dos nuevos personajes: Monou, uno de los jefes de Sakura-Chan y por supuesto Mariko, la prometida de Yukito. Sabemos que esta no será la ultima vez que estos dos aparecerán pues tienen que ver con la historia: cada uno a su manera.
Kanda por su parte, ya ha hecho contacto con Eriol: No se ustedes pero Eriol esta mas que sorprendido que la mujer de proporciones anatómicas un poco mas femeninas y corpulentas que las japonesas tenga un interés tan intenso en obedecer a Li: ¡Lo que divertirá este sujeto esa mujer, su figura y al pobre chino que según recordemos es muy despistado a lo que se refiere al sexo opuesto! ¡Puede haber una guerra, puede estar todo golpeado pero no deja de ser un perspicaz individuo! Pero la pregunta que nos hacemos es ¿Dejara Eriol sus intereses particulares a un lado y cumplir el deseo de Li de ir a su lado? ¿Contra que es que en verdad se enfrentan y Eriol en que podría ayudarles?
Muchas gracias a todos que continúan siguiendo esta historia y es de su agrado.
Nos leemos en la próxima actualización,
Crys.