Capitulo 18. El plan de Clow y el retroceder del reloj

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“Empezar Desde Cero”

Por Crystal

Capitulo 18.– El plan de Clow y el retroceder del reloj.

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Con un agradecimiento Especial a Jorge Vargas quien guió esta historia a sus momentos culminantes con el cierre en los dos últimos capítulos. ¡Gracias Chino! 

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“Admito que Sakura no es la única que se encuentra atónita a como estos eventos se han develado: la traición de Radjetsû me ha dejado con un amargo sabor en la garganta.

Nadie podía saber que esto ocurriría.

Yo mismo me siento terrible al ver que tan lejos pudieron llegar aquellos que tratan de evitar nuestro avance a nuestro destino.

Lo que me hace creer lo que suponemos: no hay otra alternativa que el continuar.

Eso es si queremos evitar el “Fin de los Días”

Aunque eso signifique que no regresemos a casa…”

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“Para empezar no podemos aprenderlo todo en una sola existencia., pero no importa, porque disponemos de vidas infinitas que aun están por llegar. En segundo lugar, cada vez que regresamos, lo hacemos para curarnos”…

“De donde Salen las almas, si ahora hay mucha mas gente que cuando se creo el mundo? Hay numerosas dimensiones en las que viven las almas y no solo existen en la Tierra; si la población del planeta se reduce en futuro, será porque las almas pasaran a otras esferas…”

Brian Weiss “Muchos cuerpos, una misma Alma”

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–Tenemos un problema Shaoran Li… – Responde el monje tibetano. – Porque no pretendo dejarles dar un paso más. Incluso si eso implica matarla.  Y luego, a ti también.

Con aquella expresión mantiene a los demás en alerta. Eriol y Shaoran intercambian miradas apenas perceptibles. Ruby Moon pendiente a la señal que le diera su amo e igual con Kanda.

Solo Yue se mantiene a la expectativa esperando cualquier orden de su ama.

–Por favor Radjetsû: – En ese momento habla la chica de ojos verdes mientras es mantenida en otra de su voluntad con la daga contra su garganta– Este no eres tú…

–Que ingenua eres– Refuta el monje haciendo otra pequeña laceración contra su piel. Ya es la segunda marca que logra contra su garganta. Ante la queja de dolor, Shaoran avanza unos pasos para ser retenido por Eriol y vuelve a repetir.– Denme una razón… por favor.– Dando a entender sus intenciones.

Entonces Sakura cierra los ojos.

“Se que puedes escucharme Yue” escucha aquella gentil voz dentro de su cabeza la cual reconoce como su señora. No deja de sorprenderse pero no expresa nada en su rostro. “Necesito que continúen sin mi… incluso si eso significa sacar a Radjetsû y proteger a los demás… Necesito que hagas esto por mi”

“No te vamos a dejar atrás. Tampoco arriesgaremos tú vida”

“Ellos no lo harán” Dice la muchacha con firmeza. “Pero se que tú harás lo que te voy a pedir… tenemos que actuar deprisa”

Yue permanece inexpresivo y no responde a su ama. Pasan unos momentos en donde Sakura simplemente se conforma con darle las ordenes a su guardián de manera telepática. Estira su arco mágico un poco más ante la vista de Shaoran y los demás.

–¿Qué crees que haces? – Pregunta Shaoran observando como apunta con más firmeza contra el monje quien usa a Sakura de escudo. Incluso la zarandea un poco más.

Radjetsû en alerta observa como el frío guardián sin un solo atisbo de sentimiento en su rostro apunta su arma en contra de él. Sabe lo que es capaz de hacer y que su puntería es perfecta.

– ¡Antes de que puedas hacer algo, la mataré! ¡Lo juro! – Ruje el sujeto apretando a Sakura más contra su figura. Incluso retrocede con firmeza a la entrada de la construcción de piedra atrás de él, llevándola consigo. – ¡Si la quieren con vida, no tendrán otra alternativa!

–Mientes – Finalmente replica el guardián de las cartas de color rosa. Observa solo al rostro del sujeto – De querer actuar en contra de Mi Señora, lo habrías hecho.

–Tranquilo Yue…– Dice Shaoran con firmeza observando a uno y otro y temiendo por la joven de ojos verdes quien se mantiene con los ojos cerrados. – No harás nada para ponerla en peligro… ¿O si?

Pero Yue no retrocede. Contrario a lo que Shaoran piensa, Yue da otro paso más y el monje retrocede arrastrando a Sakura con él.

Eriol y los demás no dicen nada. El sujeto de mirada azulada nota como Sakura aun continua con los ojos cerrados y luego observa al guardián. Sabe que los sentimientos de protección de Yue son los mas altos, incluso mas grandes que lo de Ruby Moon y Spinnel Sun, sus propios guardianes.

Entonces lo comprende: todo tiene que ver con Sakura.

El guardián no duda en usar su arma sorprendiendo a todos incluso Radjetsû, quien a pesar del lanzamiento del arma, colisiona al ir a un lado  arrastrando a Sakura con él sin soltarse. La distracción necesaria para Sakura invocar la espada y no dudar un instante al momento de golpear al sujeto con la empuñadura, arrastrarse mientras se retuerce su ex amigo por el dolor.

Aprovechando este instante, Sakura es protegida por los demás mientras es Shaoran quien avanza con gesto de ira en su expresión acercándose al monje al cual alza de su túnica y no duda en darle un puñetazo en el rostro y otro en el estomago.

–Dame una razón… – Ruge Li con un tono de voz controlado y pausado pero su rostro inyectado con ira y rencor – Dame una sola razón por la cual no puedo matarte…

–Es muy tarde Li. Ya otro se ha encargado de ello – Refuta el monje tratando de librarse del aferre del chino aunque este no cede. Sonríe con cierta ironía – Ya estoy muerto… En las manos del mismo Davatoc. No pueden matarme… nadie puede ya. Excepto el mismo Ángel de la Muerte puede disponer de mi alma.

–¡Por tú culpa! –Ruge Kanda tomando la palabra y avanzando a donde está su amo sujetando al monje y  no duda al tomar al hombre por el cuello con ira– Tanto tiempo que hemos perdido… ¡Tantas personas que han muerto! ¿Cómo fuiste ser capaz de vendernos al enemigo? ¡Meiling perdió su vida! Tantos inocentes…

–¡Por favor! Cada uno de ustedes, si hubiera tenido la oportunidad, hubiera hecho lo mismo que yo – Aunque Shaoran no lo suelta y sus intenciones de lastimarlo son más que obvias.

–Debemos de terminar con esto… ahora – Dice Yue tomando la palabra – No podemos dejarlo andar por ahí… si su intención es mas que obvia. Terminará por costarnos caro.

Ahí Sakura avanza hasta ellos pasando sus dedos por su cuello, donde la herida de la daga estaba latente.

La joven de ojos verdes observa la expresión de Shaoran y luego observa al sujeto que por meses fue un aliado y hasta un miembro de la “familia” que habían conformado en la casa de alquiler.

–No. No lo vamos a matar…

–¿Acaso no lo comprenden? ¡No pueden matar a quien ya está muerto! Mi alma le pertenece a Davatoc.

–Aún así no tomaremos la decisión respecto a tú alma.- Contesta Sakura segura en su decisión, pese a que contrario a su gentileza de perdonarle la vida al monje, este no habría actuado de la misma forma.

–¿Qué? – Ruge sorprendida Kanda observándole con estupor mezclada con ira – ¿Acaso no estaba a punto de matarte sin resentimiento? –Ahí observa a Shaoran quien no parece sorprendido con las palabras de la mujer de ojos verdes pero tampoco deja libre a Radjetsû. – ¿Acaso no comprendes que él tiene gran culpa de que él esté muerto? – Le ruge en la cara a la chica de ojos verdes. Desesperanzada ante la decisión tomada, voltea su mirada a la única persona que cree que comprende su sentir, desesperación, indignación y deseo de venganza. – ¿Shaoran?

Aun permanece en silencio, observando al sujeto.

–No podemos matarlo… no somos como él.  – Dice Sakura hablando bajito. – Tenemos que ser justos…

– ¿Qué tiene la justicia que ver en todo esto? – Reclama Eriol ahora tomando la palabra por el sujeto de mirada café el cual aún continúa en silencio, pareciera meditando lo que ellos hablan. –Si fuera justicia, Kinomoto no hubiera… – Ahí dudando continuar – Meiling estuviera viva… Tomoyo… – Ahí entrecortándosele la voz y atrayendo la atención de Sakura. Ahí Eriol recapacita sabiendo que Sakura no conoce el destino de su mejor amiga y con saber que ha perdido a su hermano y que podrían no salir vivos de esta, era suficiente. –… Estaríamos en casa. Con nuestros seres queridos. Ya esto dejó de ser un asunto de justicia de hace mucho tiempo atrás, mi estimada Sakura.

–Yo no voy a esperar a que esto pase a peores gracias a sus decisiones – Dice la sioux, furiosa y finalmente mostrando unas gruesas lágrimas en su rostro. Ahí Eriol y Sakura se percatan de que tiene la daga que soltara momentos atrás el monje. – Nada tiene que ver con justicia. Tiene que ver con nuestras vidas… con los seres amados los cuales hemos perdido… ¿Lo vas a perdonar todo, Sakura? Esto ya dejó de ser un asunto de justicia para convertirse en una batalla ¡Por nuestras vidas!

La chica de ojos verdes no responde. Observa a Li quien parece solo mirar el rostro de quien meses atrás era su amigo… o lo que podía asemejarse a uno.

Finalmente dice soltándole de su aferre. – ¿Quién mas lo sabía? ¿Acaso los demás…

–No. – Dice Radjestû – Nadie más de la casa estaba involucrado… Ellos me compraron como su espía cuando ya estaba en tu servicio Li.

-¿Qué te ofrecieron? – Pregunta Eriol.

-Perdón para mi. Para los míos. No soy el único monje tibetano y Li lo sabe.

-Eras el mas fuerte de todos.

-Si, pero eso no quiere decir que estando de tu lado, representaría la victoria. No soy un iluso. ¡Pelean contra los jinetes del apocalipsis y mira quienes quedan! No sobrevivirán y eso es claro.– Observando sus rostros, cada una de las expresiones de indignación y sorpresa al verse traicionados por uno de los suyos. – Pero van a tener que dejarme ir.  No tienen alternativa.

– ¡Ahora si está loco! ¿Qué te da la impresión que nos da la gana de dejarte ir? – Ruge Kanda dándole por la cabeza con furia. Shaoran no la detiene porque si conoce a la norteamericana y su dolor es tan grande y tan callado todo aquel tiempo, que esta es su forma mas “Humana” de desahogarse.

–Es que no lo entiendes… – Replica el hombre arrodillado mientras se pasa la mano donde la sioux le atestó el golpe. – Hagan lo que hagan, no podrán detenerlos… nadie puede. – Ahí observando a Eriol. – Nadie lo ha hecho.

En aquel momento una exhalación violenta ocurre departe del monje, atrayendo una mirada sorprendida de todos a su persona. Ahí es cuando se fijan que un objeto brilloso y plateado ha entrado a su cuerpo. Es una flecha. Observándose unos a otros y sin hallar a el culpable entre ellos. Shaoran sujeta su figura la cual se desliza hasta el camino pedregoso que se dirige al interior de la construcción. Sin mucho aspaviento y sin pronunciar palabra, Radjetsû desaparece de los brazos de Shaoran no dejando señas de alguna vez haber estado en ellos.

Incrédulo observa el espacio en blanco y sus brazos los cuales cargaban al sujeto. Entonces es cuando es Ruby Moon la cual reacciona adelantándose a todos y colocándose delante de Li al mismo tiempo que llama con sus poderes a sus cristales para observar a metros por la entrada del castillo a un sujeto de tez oscura y portando una armadura, un arco y flecha parecieran hechos de oros y cristales negros incrustados.

La flecha que tirara en aquel instante, fue bloqueado con la agilidad de Sakura y su carta del Escudo, rebotando y cayendo a distancia de todos ellos.

Sakura se encontraba erguida delante de Shaoran quien se incorpora a su lado y la mujer aun sostiene el poder de su carta delante de ellos.

–Es un débil mortal. – Dice finalmente el hombre aun con su arco estirado observando a los humanos.

– ¿Quién rayos eres tú? – Pregunta Kanda tomando la palabra.

– Biktwpia – Replica el hombre con una mirada – Y ustedes morirán…

Eriol avanza decidido a la par de Sakura y Shaoran mientras murmura a ellos. – ¿Es que las sorpresas no acabarán nunca? – El jinete observa al sujeto de cabellos negros azulados y percibe el objeto que pertenece a Neiva entre sus pertenencias.

Y su mirada se concentra en él. Comienza a caminar decidido hasta su persona, mientras junta sus manos desapareciendo el arco con aquel movimiento. De su cintura, saca una espada de iguales cristales negros incrustados y se nota como su atención se concentra en el sujeto de mirada azulada.

– ¿Así que tú eres la reencarnación de Clow Reed? – Dice, tomándole por sorpresa a lo cual Eriol invoca su báculo. Con agiles movimientos se alejan del grupo para defender y alejar a Sakura y Shaoran del jinete. Eriol se defiende de sus ataques con fuerza a pesar que nota los esfuerzos intensos para lograr tocarle con el filo del arma.

–Disculpe pero creo que tiene algún tipo de inquietud conmigo…– Dice Eriol por encima del sonido de las armas chocando mientras el hombre intenta con fuerza lastimar al sujeto de ojos añiles. Ruby Moon cuida la retaguardia de su amo al avanzar con agilidad y usar sus cristales pero al momento que entrarían en contacto con la figura de Biktwpia, este mueve su espada con agilidad y logra destruir sus cristales.

–No será tan fácil para ti… criatura– Dice ahí con un agitar de su espada, poderosos vientos se levantan del suelo, haciéndole perder el equilibrio y caer en contra de Kanda y Sakura.

Shaoran las ayuda a levantar y no pierde tiempo, aproximándose al sujeto y auxiliando a

Eriol con sus defensas. El hombre puede llevarle la fuerza casi igualando a Shaoran y Eriol quienes se defienden y atacan. Para sorpresa de ellos, la espada del sujeto luego de un rápido movimiento y un conjuro se vuelve doble, colocándole una espada en cada mano para enfrentar a sus oponentes.

Si Sakura se sorprendía pues Shaoran y Eriol son altos, no son nada comparado con aquel hombre al cual enfrentan: pueden observar que la altura del hombre les sobrepasa e igual la fuerza para poder enfrentarlos a ambos.

Biktwpia hiere en un hombro a Eriol haciéndole quejarse por el escozor de la laceración, Shaoran continúa enfrentándolo uno a uno.

Y en un giro particular dado con las espadas al confrontar al heredero del apellido Li, este cae al suelo de bruces pero sin soltar su espada la cual, coloca en su frente justo cuando el filo de la espada enemiga iba contra su rostro, trayendo un grito de sorpresa de los demás.

Sakura avanza para auxiliar a Shaoran pero es impedida por Yue quien interfiere en su camino. – ¡Tenemos que ayudarle!

–Tu camino y el suyo se han unido en algún momento… pero tal vez ahora hay que comprender que ha llegado la hora de que se separen. – Responde el guardián de alas de ángel sorprendiendo a Sakura con su declaración.

–¡No! Estás equivocado – Le refuta la joven– él y yo, hasta el final. – Empuñando su báculo con fuerza y no dudando un instante, invoca a la carta del bosque en la cual atrae las poderosas ramas que se entrelazan ágilmente contra la figura del jinete. Pero esto solo distrae a Biktwipia por unos instantes pues su magia es tan poderosa e igual su fuerza que parte las ramas a su alrededor como si fueran palillos de dientes.

El jinete usa su poder para hacer caer de bruces contra el suelo a Eriol quien es auxiliado por su guardiana, la cual ha recobrado la conciencia y corre en su auxilio. Kanda no duda un instante al recobrar su identidad verdadera y llamar la atención del sujeto que combate su amo.

–Casi no me acordaba de ustedes– Dice con un dejo de satisfacción al añadir. – En este mundo, sus vidas están marcadas… – Observando a uno y fijándose en Yue recalca. – Yo a ti te conozco… la creación de Clow Reed. – Ahí observando con desdén a Eriol. Este aun no recupera el aliento y tomando en cuenta que fue lastimado gravemente por Neiva no es sorprendente para Sakura y los demás que no se encuentre con todas sus energías.– No te preocupes Reencarnación de Clow, vas a morir muy pronto: hay alguien que quiere saludarte… antes de mandarte a los infiernos de donde no debiste salir.

Aquella expresión atrae la atención de los demás. Pero más que todo de Ruby Moon quien murmura. – ¿Amo? ¿Son cosas mías o esta gente de verdad le odia?

–Creo que me culpan (o a Clow Reed) de su destino, querida Ruby Moon. – Dice con su particular actitud desenfadada y observando el enfrentamiento entre el sujeto de ojos cafés y el jinete.

El hombre de la rabia hace embestir a Shaoran contra una ruina de columna en sus ataques y cae inconsciente. Sakura grita – ¡Shaoran!– Dirigiéndose al sujeto inconsciente, mientras Biktwipia se dirige a Eriol y Nakuru se coloca entre ellos.

– ¡Es alguna clase de broma! ¿Acaso no recuerdas lo que nos hiciste, mal nacido? – Kanda saca sus armas de protección cruzándolas contra la espada del sujeto y lo hace retroceder. El hombre con la ira inyectada en sus pupilas recalca. – ¡PUEDES IR EN ESTA VIDA CON LA CONCIENCIA LIMPIA, HIJO DE PERRA!

Eriol trata de incorporarse con la ayuda de su báculo. En un momento que tose, la saliva se entremezcla con la sangre que fluye dentro de él. Nakuru lo observa con vacilación comprendiendo las repercusiones: Eriol ha sufrido demasiadas heridas. Su cuerpo está resentido.

Y sus poderes con cada momento que pasa, merman. Ella puede sentirlo: está conectada a la energía de su señor.

 

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Yûko observa distraída lo que se ve como paisaje en la ciudad de Tokio: las ruinas de los rascacielos. El sonido de los helicópteros sobrevolando la ciudad, además de la desolación que se respira.

Tokio prácticamente en ruinas.

En toda su vida, no le tocó ver la devastación de la cual es testigo. Todo lo conocido para ella se desintegra mientras sus dones de inmortalidad le permitirán probablemente ver el fin de lo poco apreciado en el mundo.

Pero tiene que quedarse en aquella dimensión hasta probablemente el final.

Clow confiaba en Kinomoto Sakura y en su descendiente Shaoran Li. Pero ella no tenía porque tener la misma esperanza que el hechicero. Las semanas han pasado. Saben que no están en esta dimensión sino en la de los jinetes.

¿Por qué entonces no estaban resultando las cosas como las predijo el hechicero?

“Las cosas no siempre resultan como las predecimos Yûko” le habría dicho el hechicero aquella mañana de primavera cuando finalmente ella recobrara el conocimiento. Yûko se había sorprendido de encontrarse no solo con vida pues el sacrificio mágico que tuvo que hacer para sacar a Clow de la dimensión de los jinetes fue muy grande. E igual el precio de Clow para salvarle la vida “No previne esto… lo qué ha pasado” 

Clow se veía débil. Su palidez más que siempre y sin embargo, ahí estaba: portando aquella absurda sonrisa de complacencia… de resignación.

“Pero ¿Podemos decir que lo hemos detenido? ¿Finalmente ha llegado a su final?”

“No veo por el momento un fin inminente… pero llegará un momento, que podría pasar… Al menos, yo no estaré con vida para verlo”

Yûko le observa con un dejo de arrepentimiento y ella es la que habla al comentar “Deja de torturarte. Teníamos que hacerlo de esta forma. Teníamos que buscar la manera de impedir este Fin de los Días y lo hemos hecho” Observando el patio por la puerta entreabierta. “Hemos triunfado”

“¿Pero a que precio? Hemos perdido colaboradores invaluables. Su sangre ha sido derramada para que el triunfo estuviera de nuestro lado”

“¿Cuántas veces la sangre no es derramada? ¿Cuántas veces en la historia de la humanidad hemos sido testigos de acciones heroicas y al mismo tiempo, bélicas para proteger a un puñado? Para proteger la sociedad y sus habitantes son necesarios sacrificios ClowNiega con su rostro pensando en aquellos que fueron sus aliados y se vieron traicionados por ellos dos. “No puedo dejar de pensar en Homitaru. En Tokaime… VonFord…” ahí atrayendo la mirada del sujeto. “Esto volverá a la humanidad. Cuando ellos sean liberados”

“No serán liberados… Pasará mucho tiempo antes del nuevo Fin de los Días. Si la humanidad aprende de sus errores, no volverá a ocurrir… sino vuelve en sus pasos… sino se aprende de esta ocasión…” ahí hace una pausa para cerrar sus ojos. “Volver a respirar, a un precio bastante alto”. Ahí observando a su interlocutora. “Piensa que cada día que transcurre, tienes que darle gracias a aquellos que dieron su vida por tu sobrevivencia…”

“¿Hablas de ti, Clow?”

“No querida Yûko” usando aquel adjetivo y sonrojando a la aludida; siempre ha sabido el poder que tiene para influenciar en los sentimientos femeninos… ¡Que problemas nunca le han faltado por ello! Pero éste hombre no es capaz de amar…ama la magia… y por ello, ha pagado un alto precio. Pero aun no era el momento de que le pasara cuentas.

“¿Tienes alguna idea de cuando volverá a ocurrir esto?”

“Una muy vaga… pero es mejor que nada” Dice el hechicero borrando la tenue sonrisa que había adornado su rostro por unos escasos segundos “Y cuando esto ocurra, tú estarás presente…” atrayendo su atención aun mas “No solo eso; intervendrás…”

“¿Qué? ¿Por qué…? Estás mintiendo”

“Tu eres la hechicera Yûko ¿Por qué confías en mi criterio y mis visiones, pero no en las tuyas? Eres mas talentosa que yo”

En aquel momento fueron interrumpidos. Una mujer de baja estatura, vistiendo una yukata de color blanco, ojos violáceos y cabellos negros con una tez pálida como la nieve interrumpe avanzando con agilidad hasta colocarse cara a cara del hechicero. Sin mediar palabras abofetea al individuo. Con los ojos abnegados en lágrimas, espera alguna represalia del hombre de binóculos y esta nunca llegó, logrando con ello encender a la muchacha y volviendo a abofetearle.

“Lixue*” Dice Yûko observando atónita el segundo abofeteo que fue victima el hechicero mas poderoso que ha conocido sin siquiera inmutarse por las acciones de la chica. “¿Qué te pasa?”

La chica guarda silencio aun abnegada en sus lágrimas consecuencia de su dolor.

Dolor que ninguno de los presentes puede comprender.

“Lo siento Amo” Dice Keroberos aproximándose en su verdadera identidad y colocándose a la par de la recién llegada “Traté de impedir su entrada. Le dije que usted no estaba dispuesto a recibir visitantes”

 Lixue permanece en silencio, aun con los ojos derramando lágrimas silenciosas. Ella no responde y no es porque el dolor no le deje expresarse. Simplemente porque su silencio ha formado parte de su vida por ya mas de una década.

“Su hermano es todo lo que tenías en esta vida. Comprendo tú dolor…” Dice finalmente el hechicero con voz tenue atrayendo toda su atención “Todo lo que necesites, puedes contar conmigo” tratando de atajar su mano pero ella le evade rápidamente.

Sus ojos indignados observa con profundo rencor a los dos hechiceros. Es Clow quien habla al decir “Se que no se lo que sientes…” sorprendiéndole. “Se también que sabes que aunque no puedas hablar, puedo leer parte de tus pensamientos y lo que no puedes expresar con tú voz… la capacidad de tus talentos…”

Lixue indignada saca de dentro de su Yukata un objeto rectangular que Keroberos y el mismo hechicero reconocen. Ella se lo extiende al sujeto luego de observar el mismo unos instantes.

“No, no tienes que devolvérmelo” La chica persiste colocando la carta en manos del sujeto. “Esto es tuyo… lo hice para ti…”

Kero y Yûko son testigos como la chica al colocar la carta en las manos del sujeto sale corriendo.

“Está dolida por la muerte de su hermano….” Dice Clow luego de un incómodo silencio en donde Kero y Yûko observan por donde la chica se ha marchado.

“Eres un tonto. Crear una carta que pudiera darle el don del habla… robando las voces que estuvieran a su alrededor… un tonto sentimental”

“Cuando conocí a su hermano y ella, me llamó la atención que no pudiera hablar…”

“Me pregunto si no es el hecho que te simpatiza demasiado esa niña… apenas dieciséis años…” Refuta Yûko con cierta pizca de celos al hechicero quien hace levitar con su magia la carta The Voice delante de él.

“¿En serio creaste una carta para ella?” Pregunta Keroberos y añade con cierta indignación “¿Acaso también la has escogido como tú sucesora, Clow? Porque te tomas demasiadas atribuciones por esa niña”

“¿Tienes algo en contra que sea una niña tu nueva ama, Keroberos?”

“Ni Yue o yo serviremos otra persona que no seas tú, Clow” Dice Keroberos con mucha seguridad “Sea Lixue o nadie mas…”

“Lixue… no vivirá mucho tiempo más” dice Yûko de manera distraída pero Clow sabe que es más que un mero comentario “… No sin su hermano. Solo tenía a su hermano mayor… no tiene padres… si él está vivo…”

“Está vivo. Y si, buscará la manera en el futuro si hemos de cruzar caminos en una nueva vida, de vengarse por lo que le hicimos… y por alejarlo de su hermana…”

“Lixue no vivirá mas allá del próximo invierno” Recalca Yûko.

“Lo se… pero vivirá mas que yo…” Sonríe con cierta resignación el sujeto cerrando los ojos y una vez que Kero se ha retirado de su alcance. Guarda la carta en el interior de su túnica.

 

Yûko vuelve al presente justo cuando recuerda que tal como recalcaba ella en aquel momento, la pequeña hermana del hechicero que ahora es Davatoc, no sobrevivió aquel invierno. Ella misma estaba fuera de aquella dimensión, sufriendo la muerte de Clow Reed quien pereciera unas semanas antes de la muerte de Lixue. Ahora que lo piensa, esa chiquilla admiraba como muchas otras al hechicero y no duda que a su manera, estaba enamorada de él.

¡Pero que capricho del destino y de los poderes de existencia! Lixue precisamente tiene un parecido muy marcado con la joven Daidouji a excepción de sus cabellos plomizos. Pero su parecido físico podría ser mera coincidencia tomando en cuenta que la reencarnación de Clow Reed en esta vida estaba enamorada de ella.  Y ella le corresponde.

Pero ahora la chica no despierta de aquel coma y debió de hacerlo. No es conocedora de medicina pero tiene el presentimiento que si las personas que no mueren, viajan a otra dimensión, es probable que el hombre que ahora va por el nombre de Davatoc, haya dado con ella…

… y si es el caso…

“Sabe que es la reencarnación física de Lixue… y es posible que Hiragizawa se encuentre con él… no solo eso, que la use como garantía en contra de ellos” Frunciendo su ceño. “Clow… creo que esto no lo previste: que el triunfo de los elegidos al mismo tiempo de ser un activo a su favor, se convierta en un arma de doble filo cuando la utilice…” Yûko observa a su alrededor para suspirar “Maldición, ¿Por qué demonios hice ese trato con esa reencarnación de Clow? ¿Prometerle que Daidouji estaría a salvo para entregarme los conocimientos del hechicero? El poder manipulación y creación de las cartas…” Cerrando los ojos “Ahora tendrá que ocurrírseme algo para no perder ese talento.

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–No te desesperes.– Dice la alta figura de ojos chocolates tan parecidos como los suyos y cualquiera pensaría que se encuentra delante de su reflejo, hablando con confianza y nostalgia. – Las cosas pronto se solucionarán… – Haciendo una pausa. Shaoran observa que se encuentran en el jardín de la mansión Li, el lugar donde él nació y vivió. – Claro, no exento de ciertos sacrificios.

–¿Eso significa que debemos de morir?

–Que curiosa es la vida. – Replica el sujeto al cual le nota ciertas arrugas alrededor de los ojos y en el contorno de su boca. Pero su tono de voz es tan parecido como el suyo. E igual aquel cabello revuelto. Camina adelantándose al hombre que es Shaoran en estos instantes. Caminan por una vereda de piedras y florecillas silvestres las cuales Shaoran reconoce como las flores de lavanda que su madre siempre ha tenido con extremo cuidado en toda la mansión pues son grandes captadoras de energía positiva.  El sujeto vistiendo pantalones color café y una camisa blanca llega hasta un enorme árbol donde no lo piensa dos veces para sentarse en el suelo del mismo e invita al sujeto a su lado a imitarle. Shaoran se percata que tiene unos vaqueros llenos de agujeros y sus manos con cicatrices.

–¿Es esto un sueño?

–Quien sabe Xiao Lang. – _Replica el hombre– HE estado en este mismo lugar ya casi por mas de veinte años. –Suspira echando su cabeza hacia atrás– ¿Sabes que mas extraño? – sonriendo tenuemente. – El perfume que deja Ieran en su cama. Siempre despertar con aquel aroma a mujer tan cercano al tuyo. Incluso colocándolo en tu piel.

–¿De todas las cosas es eso solamente?

–¿Qué mas hay? Después que encuentras una persona con quien pasar el resto de tus días… ¿Crees que hay otra cosa? El dinero y los bienes materiales se pierden en un instante.  Los hijos se enamoran y se marchan… pero la persona idónea a tu lado, es lo que muchos anhelan incluso creyendo que toda la fortuna que amasan le permitirán conseguirlo, no sabiendo que hasta teniendo un centavo a tú nombre o nada, la persona idónea se quedará contigo por algo mas que ese centavo. Aunque tengan que labrar la tierra juntos para poder comer… o cavar un pozo para poder saciar la sed.  Todo es relativo.

Shaoran siente la tranquilidad y el silencio a su alrededor.

–Creo que he caído inconsciente– Dice el sujeto analizando los eventos que su pensamiento cognoscitivo guarda y que llegan de repente a su mente. – Necesito recobrar a conciencia.

–Supongo que si. – Dice Hien Li ajeno a las preocupaciones de su vástago  y con una tranquilidad un poco irracional para lo que ocurre.

–Es la primera vez que sueño con usted… pensaba que vería a una de mis hermanas.

–Es para que notes la realidad de lo que ocurre. Habrías tomado como un simple sueño lo que te ocurre en estos instantes. Sin embargo, tus recuerdos de mi persona no son los más vívidos. Abandoné la vida terrenal cuando eras un bebé.

–Si eso es cierto, ¿Qué haces en mis sueños?

–¿Acaso no has aprendido Xiao Lang? Esto no es un sueño – Responde la voz de su padre ahí enfocando su mirada atrás del hombre mas joven el cual voltea para notar la figura que se aproxima por el mismo camino de piedras. Sorprendido y sin evitar observar con orgullo aquella figura femenina que se aproxima, se incorpora para aproximarse a ella ante la expresión de satisfacción de su progenitor.

La mujer llega hasta el hombre que es mas alto que ella misma y no evita tocar sus mejillas con preocupación. Shaoran siente el contacto tenue y al mismo tiempo etéreo.

–Mi querido hijo.

–Madre–Replica el sujeto con respeto. – Hace tanto tiempo… –No evitando mostrar una sonrisa. –¿Acaso estás en mi sueño también?

–Esto no es un sueño Xiao Lang. – Replica Ieran Li enseriando su expresión. – Cuando se está en la otra dimensión, se puede hacer conexión con los espíritus ya sean de las personas que han partido del mundo o de aquellos que están en meditación.

–Madre: ¿En cual usted se encuentra?

Negando con su rostro guarda silencio.

–¿Madre?

–Li Huen…

–¿El esposo de Femeeii?

–Entró en la casa… tus hermanas lograron escapar.

–¡Ese maldito!

–Lo hecho, ya está Xiao Lang. Tienes que cuidarte. – Agrega la mujer– Ha descubierto la  manera de viajar a la otra dimensión… sin necesidad de morir.

–¿Qué dice?

–Que va tras de ustedes. Ya están tan cerca. – Insiste con un exhalo de emoción.– XiaoLang: Están cerca ya…

Shaoran aferra sus manos por las muñecas y agacha la cabeza.

–Hijo: Ya estás casi ahí. – Dice Ieran recalcando con una cercanía maternal que en pocas ocasiones Shaoran fue testigo o receptor del mismo.– Te falta tan poco… Sin remordimientos. Sin arrepentimientos. Ya es poco lo que queda del mundo que conociste pero esto debe de acabar. De una vez y por todas.

Shaoran asiente aun inseguro de lo que le dice su progenitora. Ya Hien no se encuentra debajo del árbol sino que se ha aproximado a su persona para decirle con firmeza.– Shaoran, despierta. Es hora de despertar…

Shaoran, por favor despierta– Dice una voz dulce a su oído aunque sus sollozos entorpecen su habla. – Por favor… tienes que despertar.

Un gemido advierte a Sakura que el sujeto ha despertado. Aun siente el dolor en su cuello y su espalda por el impacto contra la pared rocosa y no evita gruñir incómodo. No puede evitar exhalar aliviada al notar que aquellos expresivos ojos chocolates tratan de enfocar su mirada a su rostro.

–Gracias a los Cielos – Respira aliviada. El sujeto trata de poner rápidamente sus pensamientos en acción y lo ocurrido en su subconsciente. El sonido de las espadas, explosiones y combate atraen su atención a un extremo donde observa a Kanda, Yue y Ruby Moon combatiendo el jinete cada uno con sus talentos y en conjunto para protegerlos.  Sakura rápidamente explica.– Eriol está herido…

–¿Qué?

–El jinete venía por ti… – Replica la chica de las cartas rosa – Yo intervine y Eriol trató de ayudarme. – No evitando acongojarse. Dirige su mirada al otro lado donde en efecto, Shaoran reconoce la cabellera negra azulada de Hiragizawa y su cuerpo yace inconsciente. Shaoran trata de incorporarse pero Sakura le aferra por el hombro para decir.– Él no está bien Shaoran… no lo ha estado desde un tiempo hacía acá y tomando en cuenta de lo herido que estaba cuando Nakuru y Kanda lo encontraron…

Shaoran se incorpora siendo ayudado por Sakura y ambos se mueven atentos al combate entre los guardianes y el Jinete, quien ya ha tumbado a Yue y solo quedan Kanda y Ruby Moon combatiéndolo cada una con sus talentos, pero no puede dejarse a discusión que quien parece mas fuerte es la guardiana de las cartas Sioux.

Ruby Moon se alimenta de la energía vital proveniente de su amo…

…Si Eriol muere…

Shaoran se apresura finalmente llegando a su lado. Lo voltea notando efectivamente que está mucho más pálido de lo normal. Sus gafas están rotas y adicional a ello un hilillo fino de sangre corre por  el contorno de su boca.

–Eriol… ¡Eriol Despierta! – Dice el varón. Sakura mientras procura sacar su pequeña cantimplora del morral a sus espaldas y forzar algo de líquido en la garganta del hombre de mirada azulada.

–¡No está tomando! ¡Shaoran! – Urge Sakura preocupada ante la condición de su viejo amigo.–  ¡Shaoran!

Li decide revisarle el pulso y le da trabajo encontrarlo y concentrarse mientras nota a Yue incorporarse a duras penas y unirse a la batalla en contra de Biktwipia. – Vamos Hiragizawa… no te atreverás a perderte el final de todo… ¿De todos tú? – Dice Li cerca del rostro del británico y luego lo zarandea un poco.– ¡Despierta hombre! ¿Acaso vas a decepcionar a Sakura? – Atrayendo la mirada de la ojiverde. – Tienes a todas las mujeres suspirando por ti… ¿Vas a darte por vencido?

Entonces ocurre lo que ninguno de ellos esperaba: Ante la pregunta de Li y apretarle el pecho con firmeza este exhala profundo y comienza a toser. Lo único que su tos viene también mezclada con sangre.

–¡Eriol! – Dice Sakura urgiéndole a tomar algo de beber pero esto provoca que tosa con mayor intensidad. Comienza a negar con su rostro.

–No puedo… – Dice el sujeto tratando de detener a Sakura en su tarea. – No puedo… – viendo la dificultad que pasa en respirar. Enfoca su mirada mas adelante para observar la batalla que ocurre a metros de ellos y como los guardianes los protegen de un posible nuevo ataque del jinete de la Victoria. Enfoca su poca visión en la figura que cae atrás de los guardianes de las Cartas Sioux y Sakura quienes la protegen pues se encuentra muy débil.– Nakuru… – Gime no evitando toser y escupir mas sangre de la boca.

–Eriol… –gime Sakura  con los ojos abnegado en lagrimas.  El sujeto trata de incorporarse sujetándose de Li y su báculo mágico. – Por favor… deja que te atienda.

–Nakuru necesita de mi ayuda – Responde con voz ronca. Es más que obvia la dificultad que se le está ocasionando en el respirar. Cada inhalación es como si espinas se clavaran en su caja torácica y sus muecas dan a entender lo difícil que es para él hacer aquello.

–Hiragizawa– Dice Shaoran.

Eriol no pierde tiempo y se quita de su cuello el medallón que representa el sello obtenido de Neiva. Se lo cuelga a su amigo y compañero, al mismo tiempo que lo abraza y dice algo a su oído. Sakura observa la intimidad y el intercambio de información entre ambos mientras continúan abrazados.

Shaoran duda un instante y el dejo de sorpresa una vez el hombre de mirada azulada se separa de su persona.

–¿Eriol? ¿Shaoran? – Pregunta Sakura observando a uno y otro.

–Querida Sakura: Ha sido un placer… un grato placer el reencarnar y conocer a la verdadera mujer digna de tener el mazo de cartas creación de Clow Reed– Tocando su mejilla y no evitando toser. Incluso su cuerpo se encorva contra el báculo. – Se muy feliz…

– ¿Eriol? – Pregunta observándolo atentamente para notar como el sujeto invoca su magia y de repente Sakura siente un intenso poder que le rodea. Es abrazada de repente por Shaoran y este de espaldas desaparece ante la mirada de Eriol y de los guardianes que han detectado no solo el poder del hombre de mirada azulada sino también la desaparición de Sakura y Shaoran.

¿Adonde habrán ido?

–––––––––––––––––––––––––––––––––––––––

Cuando ambos se percatan se encuentran en el interior de un edificio de piedra. No hay luz por ninguna parte más aquella que proviene de estrechos respiraderos en todo el pasillo. Sakura sorprendida siente el aferre de Li en su pecho. Observa a su alrededor y luego a los ojos chocolates del sujeto.

–Sabías que haría eso.

–No me dio otra alternativa – dice el sujeto. Sakura observa el sello que cuelga en el pecho del varón. No puede evitar el sollozar por un instante y dejar caer su frente contra el torso del sujeto.

Y éste  no puede evitar abrazarle un  instante para servirle de confort.

.–No lo veremos más… ¿Cierto Shaoran? – Pregunta Sakura entre jipíos. – ¿él…?

–Está muy mal Sakura. Él lo sabe. – Dice Li con gravedad y en voz baja mientras observa a ambos lados del enorme pasillo. Observa los estrechos ventanales y luego el suelo de piedra. Nota que con excepción de la escasa luz, allí hay suficiente luz y no proviene de los ventanales.

Proviene de ellos mismos.

Sakura no parece percatarse de ello.

–Que extraño – dice Li atrayendo un instante la atención de la joven. Esta limpia sus lágrimas mientras el sujeto la separa un momento de su pecho. – Este lugar es oscuro… pero…

– ¿Pero?

–No donde estamos – Refiere Shaoran. Sakura en pocos segundos comprende lo que este le dice. – No donde estamos nosotros.

Sakura no puede responderle pues un grito ensordecedor retumba en aquel lugar.

Solo basta unos breves segundos para ambos reconocer la voz de quien grita.

–¡Tomoyo! – Dice Sakura sorprendida. –¿Qué hace aquí?

–¡Vamos! – Dice Li invocando su espada y tomando la mano de Sakura. Ella también invoca su báculo siendo llevada por el alto sujeto de origen chino.

 

–––––––––––––––––––––––––––––––––

–Eres un estúpido, reencarnación de Clow – Dice Biktwipia observándole como si se tratara de una plasta en su zapato. Avanza con seguridad mientras los guardianes se encuentran alejados de su persona pues con su poder los hizo volar a diversos lugares segundos antes.

–Amo… Eriol…– Llama Ruby Moon en el suelo al observar con dificultad a su creador quien a duras penas podía mantenerse de pie.

Sin embargo el jinete se aproxima con seguridad a él.

No podemos decir que Biktwipia no ha sufrido heridas: la verdad es que el ataque combinado de los guardianes ha logrado varias cortaduras en su rostro, abolladuras en su armadura e incluso que cojee sutilmente.

Pero aun su sello cuelga de su cuello.

Aun se mantiene con vida.

Kanda recupera la conciencia observando un instante al cielo dorado que le rodea. Escucha a corta distancia el intercambio de palabras entre el hechicero reencarnación de Clow Reed y el jinete.

Se voltea un instante y trata de incorporarse. Tiene laceraciones en sus rodillas y en sus brazos.

Pero nada le importa.

En su cabeza una y otra vez escucha las palabras dichas por el japonés. Aquel hombre que un tiempo atrás sacrificó su propia vida para salvarlos a todos.

Incluso a ella.

“¿Por qué? ¿Por qué tiene que importarme ese extranjero? Es un débil… dar su vida. Fue un tonto”

“Lo hizo por nosotros… todos nosotros. Le debemos tanto…”

“Tus sentimientos no son iguales a los míos. Encuentro a los humanos débiles e imperfectos”

“Fuiste creada… fuimos creadas precisamente de los humanos. Aquellos seres que pueden dar tanto amor. Aquellos humanos que desearía en algún momento parecerme… y tú también. Porque eres una hipócrita. Admiras a ese hombre” hablando de Hiragizawa. “Lo admiras porque te recuerda a tú creador… a nuestro creador. Y debo de admitir que, sino hubiera existido Touya… yo también habría estado atraída a él… pero el hecho que tu estés enamorada de él…”

“Yo no tengo esos sentimientos imperfectos como tú posees” dice la identidad de la guardiana. “Yo protegeré a mi señor. Protegeré a Li Shaoran por encima de todo… incluso de él mismo. Seremos la misma entidad pero tenemos corazones muy diferentes… y yo protegeré a mi Señor.” Incorporándose decidida mientras empuña su espada.

La guardiana de las Sioux observa a su lado para notar a Yue cuyas alas ya han perdido muchas de sus plumas mágicas. Las alas de mariposa de Ruby Moon están maltratadas e incluso una de ellas rota. Esta apenas puede levantar la cabeza para observar a la corta distancia a su señor.

Entonces lee que el poder proveniente del sujeto de ojos azules es muy poco.

Y parpadeante.

Un poder que se extingue.

–No sabes cuanto esperé por este momento – Dice Biktwipia avanzando hasta el hechicero. – Para vengarme de lo que me fue hecho… de cómo tú y esa maldita de Yûko nos vendieron, nos traicionaron… – Viendo como el sujeto alza sus cejas. – ¿Acaso ya no te acuerdas de mi? Me sorprende – Dice con una expresión socarrona– ¿Acaso no eres tú el gran y poderosa reencarnación de Clow Reed? ¿Aquel que se mofaba de las habilidades de los demás? ¿Aquel que fue capaz de sacrificar hechiceros de su propia envergadura? ¿Aquel que separó familias completas? ¿Qué nos convenció de sacrificar inocentes para abrir el portal y ayudar a Yûko?

–Creo que el momento lo ameritaba…

–¡Mentira! ¡Maldito Traidor!– Refuta atacando a Eriol con su poder y el hechicero levanta a duras penas un campo de fuerza. Se tiene que sujetar de su báculo para no caer en el suelo.

Sabe que no le queda mucho tiempo más.

“Mi amada Tomoyo… por fin estaremos juntos”

–No se que pretendes conquistar con enviar a tus “¿Amigos?” – Dudando que aquello último fuera cierto – al interior del edificio –  El sujeto de ojos azules nota la sonrisa que vuelve a adornar los labios masculinos del jinete. – Ellos tendrán el  mismo destino que tú. – Ahí transformándose su arco en una espada ropera** de una preciosa empuñadura – Que el de todos: nos vemos en el infierno, reencarnación de Clow Reed.

Eriol levanta su báculo para defenderse del ataque del hechicero y lo logra apenas por unos segundos; las llamas que surgen del báculo del hechicero actuando como un magneto contra el estoque. El jinete por un momento duda de aquel poder. ¿Qué pretende aquel sujeto?

Eriol con poco aliento y con un sudor perlado en su frente le responde la pregunta que nunca sale de los labios del hombre pero que es notable en sus ojos. – Se te olvida que siendo la reencarnación de aquel que tantos siglos has odiado, tendría unos trucos debajo de mi manga… – Murmura.

Ruby Moon se incorpora con dificultad del suelo y siente una enorme opresión en su pecho. Incluso no evita gritar por aquel dolor que jamás ha experimentado. Yue quien se incorpora y está mas cerca de ella se queda observándole en un principio indiferente, ante el dolor que experimenta la mujer que no puede evitar el ya gritar con toda la fuerza que le queda. Yue ahí se percata que ya no existen los pies de la guardiana aunque parece estar de pies. Al pasar de los segundos, mas de la figura de la extrovertida verdadera identidad de Nakuru Akizuki desaparece ante ahora la mirada de Kanda quien se ha incorporado y observa atónita ahora a la figura de Eriol Hiragizawa que poco a poco se envuelve en una enorme columna de llamas rojizas y anaranjadas.

Yue se aproxima a Nakuru finalmente para tratar de tocarle pero sus manos atraviesan el brazo de la guardiana como si no estuviera allí.

Kanda avanza adonde se encuentra Eriol pero este con su poder le impide acercarse mucho. El sujeto mantiene con su magia “Pegado” en su báculo el estoque del jinete y observa como las llamas consumen a ambos sujetos. Ya Biktwipia comienza a ser afectado por las llamas y siente el escozor de aquel fuego mágico en contra de su piel.

-Eres tan vulnerable como yo… – Refiere Eriol observándole con una expresión de victoria en sus ojos añiles. El otro hombre forcejea incluso tratando de soltar su espada y es como si una fuerza invisible le mantuviera pegado a ella.

-¡Eres un idiota! Me matarás y tendrás que tomar mi lugar… ¡Jamás volverás con aquella mujer de ojos azules!

-Mi amada Tomoyo ya está en un mejor lugar… ya pronto estaremos  juntos.

-No, no es así. Esa mujer está en el poder de Davatoc – Asegura viendo como su cuerpo se consume por el fuego y sonríe ante la expresión de incredulidad y mas tarde de duda departe del sujeto. – Jamás volverás al mundo de los vivos. Tendrás que tomar mi lugar en esta dimensión… el justo castigo para Clow Reed – Ahí no puede evitar gritar pues su carne es consumida por la ira de la magia dentro de Eriol Hiragizawa.

-Te equivocas… nos iremos juntos. Porque nunca tuve intención de salir de este lugar… al final todo esto… es por ellos… – Afirma Eriol buscando bajo la armadura de Biktwipia y da con la gruesa cadena donde el sello cuelga. Ahí no evita lanzarla fuera del circulo de fuego que le rodea, a los pies de la guardiana de las Cartas  Sioux y sin decir mas nada, simplemente le sonríe antes de abrazarse contra el jinete de la Victoria y ambos terminar de ser consumidos por la columna de fuego incandescente.

Ante las miradas de Yue y Kanda.

Y con aquel último aliento, también desaparece del lado de Yue, la mujer de alas de mariposa.

A ambos guardianes les toma unos instantes salir de su asombro (si eso es posible, considerando la personalidad de cada uno), pero es ambos que ninguno de los dos podía imaginarse. Yue se aproxima luego de unos momentos de duda hasta la figura de la guardiana de Shaoran Li y observa el sello que aun permanece en sus pies. Al frente de ellos, la columna de fuego arde con la combustión de los cuerpos de ambos hechiceros mientras que el aroma de la carne ardiente ya inunda las fosas nasales de ambos guardianes.

Les toma un instante en silencio para Kanda finalmente agacharse y tomar el sello en sus manos. En un breve comentario, opina – Creo que quiere que hagamos llegar esto a nuestros señores.

Yue asiente en silencio y sin decirse más palabras, la guardiana extiende sus manos al guardián de las cartas Sakura y juntos desaparecen del lugar dejando el cuerpo de Eriol Hiragizawa y Biktwipia ser consumidos por los remanentes de la hoguera.

Conscientes que no verían mas nunca al enigmático y joven hechicero de mirada azulada, ni tampoco a su excéntrica guardiana.

Y lo que es peor: que con la estela de muerte que ya llevan consigo, es muy posible que tampoco ellos sobrevivan.

No con todas las probabilidades en su contra.

—————————————–

Keroberos se sobresalta observando por un instante de donde provino el grito de dolor. Viene de la identidad conocida como Spinnel Sun quien en su forma genuina en aquellos momentos dormitaba a su lado ahora que no se despegaban de la empresaria Daidouji.  Sonomi ante su grito se incorpora pues duerme en la habitación contigua y amarrándose una bata a su cuerpo avanza encendiendo las luces.

-¿Qué es lo que ocurre? – Pregunta al llegar hasta ambos guardianes.

-Ha estado muy extraño desde hace unos días – Responde Kero a la empresaria y muestra su consternación. – HE detectado como su magia merma…

-¿Qué quieres decir con eso? ¿Qué merma? ¿Acaso está débil? ¿Por qué no me habían dicho nada de esto? – Inquiere preocupada – ¿Qué quiere decir que merma?

-Quiere decir que la fuerza vital de donde se alimenta es muy inestable – Refiere Keroberos. – Nos alimentamos de nuestros señores. Nuestros amos y de su magia. El hecho que se encuentren en otra dimensión ha hecho que nuestros poderes disminuyan – Explica viendo y sintiendo como con cada segundo que pasa, Spinnel deja de ser la enorme pantera transformándose en la pequeña entidad halada parecida a un peluche de felpa. – ¡Oye Enano! – Refiere Keroberos observando aquello con preocupación.

-Mi amo… – Dice Spinnel con un dejo de voz dejando entrever con su rostro que cruza un inmenso dolor en su persona- Mi señor…

-¿Tu señor?

-Hiragizawa –Responde Keroberos atrayendo con ello mayor consternación en el rostro de la empresaria. – ¿Qué ha pasado? ¿Spinnel?

-Mi amo… – Vuelve a decir y ahí dirigiendo su mirada al enorme león declara con un gesto de resignación: – Mi amo… ha dejado de vivir.

-¿Qué COSA? – Replica Sonomi sorprendida y no evitando mostrar su consternación y notable nerviosismo – ¿Qué diablos está diciendo? – Ahí observando a Kero.

-Mas te vale que no bromees con algo tan serio – Refuta Kero tratando de sonar gracioso – Estás poniendo nerviosa a la madre de Tomoyito…

-Queda en ti, la misión, de proteger a la madre de mi señora – Dice Spinel. – Y de recuperar a la señora Tomoyo…- Ahí Kero observa al igual que Sonomi como la figura del pequeño guardián va desapareciendo ante sus ojos.

-¡Spinnel! Condenado idiota… ¡No me puedes dejar solo! ¿Qué voy a hacer ahora?

-Lo siento… – Exhala la pequeña criatura. – Dile a mi señora Tomoyo… que lo siento mucho… – Ahí finalmente desapareciendo ante los ojos de ambos.

Kero se queda observando el espacio vacio por unos instantes, incrédulo ante lo que ha pasado. Sonomi no dice una palabra a pesar que lucha y se debate por decir algo pero su rostro pasmado por lo que ha pasado no la deja razonar por un momento.

Kero baja sus orejas. Agacha su cabeza y toca por un instante con su garra el lugar donde momentos antes descansaba el guardián de Hiragizawa.

-¿Qué significa esto? –Pregunta Sonomi no evitando sollozar y los labios le tiemblan. – ¿Algo le ha pasado a Eriol?

-Si señora. – Dice Keroberos. – Dentro de la magia de las cartas y guardianes, para que la magia del hechicero no desaparezca en su totalidad, debe de ser sellada en un contenedor mágico, en el caso de nosotros, es en el libro donde descansan las cartas mágicas de nuestros creadores. Esto debe de hacerse antes de ellos morir. De no hacerse esto, al momento de su último aliento, nosotros, el resultado de su magia y sus poderes, también desaparecemos.

-¿Quiere decir…

-Que Eriol Hiragizawa ha muerto. – Replica finalmente aunque no da crédito a sus propias palabras. Sonomi no puede dejar de llorar y se incorpora nerviosa dándole la espalda y Keroberos añade.- Es el mismo destino que puede ocurrirle también al mocoso… o a Sakurita.

-¡No! ¡No la hija de Nadeshiko! – Refuta Sonomi indignada. – ¡Santo Cielo! – Abrazándose a si misma. – Esto tal vez no hubiera ocurrido si temprano hubiéramos tomado medidas… alejar a mi hija de todo esto… hablarle con la verdad. A ella y a Sakura… tal vez- Enjuagando sus lagrimas.

-No señora Sonomi: nadie sabe que destino estaba escrito en las vidas de todos nosotros. Incluso del de Hiragizawa.

-¿Qué le diré a mi hija cuando aparezca? ¿Cuándo le diga que el hombre que ella ama… – Dudando un instante- …que la amó con tanta intensidad… que estuvo al lado de ella cuando se lo negué yo… Que lo ha perdido ¿Qué haré entonces?  ¡No tengo fuerzas para ello! ¡Ya no me queda fuerzas para más nada!

-Valor Señora… Todavía tenemos esperanzas… ellas estarán bien… incluso el mocoso. Tomoyo no está del otro lado con los demás.

-¡Pero tampoco la puedo encontrar! – Brama Sonomi- ¿Sabes lo difícil que es para mi, el esperar sin una respuesta? He agotado casi toda mi fortuna estos meses tratando de dar con mi hija en un país que se encuentra en guerra. En una ciudad que ya no existe ¡Tokio no existe! Tenemos suerte de haber salido incluso de Kioto cuando lo hicimos. Dos días de diferencia y habríamos perecido. – Kero recuerda los eventos acaecidos donde la segunda ciudad más grande de Japón, se vio atacada. Atrayendo la indignación de países fuera del conflicto bélico y provocando la nueva reorganización política mundial que se respiraba fuera de donde se encuentran escondido.

Sonomi recuerda con lujos de detalles como vio las imágenes en una televisión, lejos del caos y la destrucción que representaba Tokio aquellos días, tres meses atrás.  Encontrándose finalmente lejos del caos que representaba la isla de Japón, estaba sumida en un ambiente de destrucción: cientos de miles de personas perdieron la vida, al negarse a seguir las instrucciones de las autoridades, entre ellas la defensa civil ante de los ataques con armas nucleares de los cuales aun no se tienen respuestas. Las autoridades entre ellas el primer ministro japonés, aseguró que aunque no se conocían los responsables de aquello hablaba de una unión general entre todas las naciones de Asia, conformándose el primer conglomerado de países de oriente lejano, promoviendo una unión de todas las fuerzas militares y políticas para luchar contra las repercusiones  aquellos ataques.

Por su parte, informaciones provenientes de contactos internacionales, hablaban que las mismas medidas estaban tomándose en el oriente medio, Europa Oriental y Europa Occidental además de las Américas promoviendo una solución a los conflictos bélicos y era eso el conglomerado de Unión de Naciones. También se hablaba de un plan de emergencia y evacuación de sobrevivientes pero las autoridades aun no tenían una lista completa de las victimas o de los sobrevivientes y Sonomi ha gastado gran parte de su fortuna (al  menos la que tenía con ella al momento de la huida a una pequeña isla pesquera al oeste de Japón bajo el control de unos cuantos empresarios de gran envergadura que pudieron comprar las islas al gobierno japonés y construyeron en su momento casas de vacaciones pero debajo de las  mismas construcciones grandes túneles y refugios incluso contra ataques nucleares.

Sonomi compró una entrada y un pasaje para dichos refugios dando prácticamente su fortuna en las empresas y adicional a ello, las joyas que cargaba en sus equipajes de mano y dinero en efectivo, el cual ya había gastado en su totalidad por averiguar el paradero de su única hija.

Todo aquello había sido infructuoso: Tomoyo no aparecía por ninguna parte y revisaba constantemente las listas que llegaban por medios seguros de las víctimas vivas o no, de la destrucción de la ciudad de Tokio y Kioto.

-Sakura siempre dice que “Todo saldrá bien…” – Responde Keroberos luego de un largo silencio y atrayendo la expresión adolorida de Sonomi Daidouji – No importa que pase… yo estoy aquí para servirle de ayuda. Para protegerla y esperar el retorno de Sakura. Hasta el final Señora…

 

—————————————–

Yuko Ichihara se paraliza en su sitio al sentir aquella presencia en su alrededor. Su mirada se dilata al observar la entidad que se presenta delante de ella.

-Ya veo – Finalmente habla la mujer observado con cierta melancolía aquella figura espectral que le devuelve una expresión de aceptación. su resignación a aquella revelación es muy parecida a la conformidad que refleja la figura de Hiragizawa al observar a la Hechicera de las Dimensiones quien ha reconocido su presencia.

Su físico es idéntico al de su vida como ser humano. Es extraño piensa en aquellos instantes: su destino al morir estaba encaminado al volverse un ente de luz.

No volverse una especie de espectro que viajaría entre las dimensiones y que volvería al verse cara a cara con la hechicera que unos siglos atrás fue aliada de Clow Reed.

-¿Por qué estoy aquí? – Finalmente concluye dejando entrever su propia interrogante.

-Porque hicimos un acuerdo: tu entidad no abandonaría este mundo hasta saber que dejaría todo en su balance. Y no es así – Recalca la hechicera moviendo su kimono  con la elegancia propia de una dama de la antigüedad.

-Pero al menos cumpliste tu palabra conmigo… ¿”Ella” Está a salvo?

Yuko hesita antes de responderle, pero al notar la preocupación y que tal vez aquello es lo que no le deja avanzar a la “Siguiente vida”, responde –  – Su cuerpo si. No puedo decir lo mismo de su espíritu.

-Es imposible…

-No, no es imposible Hiragizawa. – Le llama finalmente por su apellido de quien fue en esta vida. Mostrando cierta vergüenza por el fallo de su misión, explica- Cuando llegué a ella… su cuerpo estaba dormido. En el mundo de las tinieblas se encuentra su alma, su presencia, y su espíritu. – Extiende su mano gentil al varón de ojos azules cuya preocupación le sensibiliza su ser y añade con gentileza- Ven conmigo…- Sonriendo con resignación.- Te llevaré a ella.

Eriol no asiente y extiende su mano pero no hace contacto con la piel de la hechicera.

Una distancia prudente se queda entre ambos para verse repentinamente en el interior de una casa. Observa a dos personas delante de la puerta de una habitación. Una de ellas observa con sorpresa hasta su persona y donde se encuentra Yûko. El varón observa sorprendido hacía el varón cuya presencia física no es mas que un recuerdo.

-Kiôgo. – Suspira Eriol observando al hombre. A la mujer no la reconoce.

-¿Qué significa esto Yûko? – Pregunta la mujer asignada para proteger a la joven durmiente cuyo cuerpo la Bruja de las Dimensiones secuestrara meses atrás de un hospital de Kioto. – ¿Quién es él? – Observando con desconfianza al lado de la hechicera revelando a Eriol que la mujer posee don de ver a los espíritus.

-Hiragizawa… ¿Un espíritu?

-No puede cruzar al otro lado sin percatarse que todo está bajo control. –Explica Yûko mientras Eriol se dirige a la habitación donde el cuerpo de Tomoyo yace sumida en el profundo sueño.

Eriol avanza no pudiendo contener su dolor. Ahí está como si estuviera durmiendo plácidamente y según lo dicho por Yûko, su alma no se encuentra allí.

Se arrodilla delante de la cama y toma aquella manita que en momentos de pasión era cálida y se deslizaba con delicadeza por su cuerpo. Aquellos momentos vívidos y aquel pasado tan turbulento y lleno de sentimiento que ocupó su vida.  Ahora él estaba muerto y su alma estaba en algún lugar.

-Davatoc…- Murmura para ser escuchado por Kiôgo y Yûko quienes ingresaron a la habitación. Se voltea a la bruja de las dimensiones para decir – Tomoyo está con Davatoc. – Observando a la bruja.- No has cumplido parte de tu trato, Yûko.

-Seguí a la mujer hasta donde pude Hiragizawa. No pude ingresar a la montaña Sagrada. Algo me lo impidió.

-¿Algo? ¿Estás dando muchas excusas, no es así? La mujer que Clow Reed conociera siglos atrás, daba todo, excepto excusas- Refuta mostrando su inconformidad por todo lo que ha  ocurrido.

-No puedo hacer mas nada –Replica mostrando su enojo por las palabras del sujeto- Su alma no puede ser rastreada hasta el mundo de los espíritus o el mas allá. Lo que puede significar que está en el mundo de las sombras. – Duda un segundo y añade. – ¿Acaso…? ¿LA batalla…

-Sakura y Shaoran aun están vivos… si esa es tú pregunta. – Responde Eriol mostrando una actitud que dista del siempre optimista y vivaz británico de ojos azules. – Biktwipia y Noveros están muertos.

-¿Sus sellos?

-En manos de Li. Tenemos – Corrige- Li tiene el sello de Neiva también.

Yûko asiente lentamente. Ahí el espíritu de Hiragizawa dice. – No puedo avanzar…  no la puedo dejar a ella. No así.

-Siendo un espíritu ya no puedes hacer mas nada. – Responde Kiôgo interviniendo –Y no puedes ponerte al servicio de Yûko.

-Efectivamente_ Afirma la hechicera de las Dimensiones observando a Kiôgo. –No tienes nada para negociar. No hay nada que me interese de ti… ya no – Ahí extendiendo su mano y lentamente comienza a surgir una esfera traslucida del tamaño de una pelota de ping pong. La luz dentro de la esfera se vuelve parpadeante e intensa. Los matices violáceos y añiles vuelven el interior de la esfera opaca y aun así sus destellos de luz no merman. – Tengo los dones de Clow Reed para la creación de cartas mágicas… – Sonríe complacida.

-Por la deuda que tienes con Clow Reed.

-Te equivocas  Hiragizawa- Refuta Yûko con aparente calma y encerrando en el interior de su mano aquella esfera y finalmente fue absorbida por su propia carne. – No tengo deudas con Clow Reed. Cumplí mi promesa al mismo Clow en un viaje por el tiempo.

El sujeto alza las cejas sorprendido y dudando sus palabras.

-Mientes.

-No tengo porque mentir. O por quien mentir… – Recalca. – Mi deuda con Clow ha sido saldada de un tiempo atrás. Mi deuda contigo ha sido cumplida. Por los conocimientos de Clow Reed en la creación de cartas y guardianes, he traído conmigo a Daidouji Tomoyo. El percance de su alma, es otro asunto aparte.

-Estás usando semánticas… jamás pensé que…

-¡Oh Calla tú mortal! Quisieras tú llenar los zapatos de Clow Reed. Has existido esta vida solo por el detalle de haber sido en una vida pasada parte del alma del Hechicero Clow. Solo porque sus recuerdos vivieron en ti, te hicieron destacar sobre la mayoría. Sin embargo, fuiste opacado por alguien como Kinomoto Sakura… como Li Xiao Lang, los cuales continúan luchando contra los jinetes.

-Olvidaste agregar que ellos nos conocían. – Dice Eriol ya alzando su voz, incomodo ante la situación. La otra mujer que protege el cuerpo de Tomoyo se mantiene en el arco de la puerta observando la discusión y sin deseos de intervenir.

Kiôgo observa el intercambio entre ambos.

-Son los hechiceros que encerraste con la ayuda de Clow Reed en aquella dimensión.

-Clow Reed me salvó la vida. Decidió salvarme la vida pues iba a morir de permanecer con el portal abierto. No había opción.

-¿Por qué no se quedó él atrás? ¿Por qué fue tan egoísta…?

-Egoísta… ¿Egoísta? Escúchame patética sombra de Clow: él había visto lo que iba a ocurrir… no había alternativa. Enviamos los mejores hechiceros a combatir el fin de los días. ¡El mundo iba a acabar! ¡No habría magia que pudiera detenerlos al menos que los sellos fueran nuevamente devueltos o nuevas almas ocuparan el puesto de los jinetes!

Ninguno de ellos estaba ignorante de lo que les iba a ocurrir. Así mismo como ustedes decidieron abrir el portal y cruzar, así mismo lo hicieron ellos. El problema está que ciegos por la idea de volverse dioses ante los hombres y concebir el poder de los jinetes, Clow no pudo convencerles… – Ahí guardando silencio.

–¿A que te refieres?

-Nos odian. Nos odian no porque los engañamos. Nos odian porque la sed de poder los cegó. – Declara- No tomamos en cuenta que la ambición del poder no solo había envenado las líneas del mortal común que dio marcha al fin de los días. Fue también el hecho que el poder cegó a los hechiceros.

-No comprendo.

-Clow no me salvó la vida  sacándome del portal. Me salvó la vida, ayudando a cerrar el portal tras su salida. No pudo convencerlos. – Negando con su rostro- Inocentes se perdieron en aquel entonces. Magia irremplazable se perdió por igual. Ya nada fue lo mismo. Nada fue igual. Lentamente Clow murió sabiendo que el mundo iba a cometer el error nuevamente. Yo tuve que sobrevivir por los siglos y entre dimensiones esperando que esto ocurriera de nuevo. No puedo retornar tu vida. Y definitivamente no puedo devolverte a tu amada. – Bajando su tono de voz- Es hora que continúes tu camino, a tu nuevo destino. Un nuevo mañana. Es lo correcto.

————————–

Sakura y Shaoran corren por los pasillos cuando se ven sorprendidos por la mujer que les cortara el paso la primera vez que llegaran a aquella dimensión. La mujer a unos metros de ellos, devela en sus ojos oscuros inyectados con ira que no sería una tarea tan fácil el esquivarla y continuar su camino.

Entonces un sollozo proveniente del pasillo bloqueado por Neiva les advierte que para llegar a Tomoyo (si es acaso ella), sería cruzando a través de la mujer.

-Se ha enterado de la muerte de la reencarnación de Clow Reed – Sonríe satisfecha para añadir.- Al menos ese monje estúpido sirvió para dar la información certera. Ella era su amante y se ha enterado de las trágicas noticias.

-¡No lastimen a Tomoyo! Ella es inocente de todo esto – Dice Sakura con ímpetu a Neiva. Esta le observa con curiosidad e indiferencia.

-¿Qué me importa a mi esa mortal? Es Davatoc quien tiene una especial atracción con la reencarnación de Lixue.

-¿Lixue? – Pregunta ahora Shaoran con todos sus sentidos en alerta. Neiva avanza un paso provocando que Li se colocara delante de Sakura. Esto hace que la jinete sonría con burla.

Niega con su rostro y añade.- ¿Tan poca confianza tienes en la “elegida” que debes de protegerla de mi? –Shaoran no responde. – Yo una vez… fui como tú. Tenía alguien a quien proteger… alguien amado. – borra su sonrisa. – Y por Culpa de tu antepasado… por culpa de Clow Reed, lo perdí todo… todo.

-Clow San hizo lo que pensaba que era lo correcto. Era un gran hechicero.

-¡CLOW no era mas que un mal nacido! ¡Maldito que jugó con nosotros y nos traicionó!- Refuta la mujer extrayendo su espada negra y añade. – Y tú tienes mi sello: lo quiero de vuelta.

-Eriol te dejó con vida… ¿Por qué?

-Porque fue un estúpido. Ahora está muerto y ustedes le acompañarán. – Ya no dando espacios a réplicas departe de sus contrincantes- Has las paces con tu creador, Li Xiao Lang… si es que crees en ello – Avanzando a toda velocidad hasta donde Li, quien empuja a Sakura hasta un lado y con su espada, recibe la embestida de la mujer.

Esta tiene tanta fuerza como el mismo Noveros, cuando le confrontara. Su fuerza física es tan a la par como la suya y su agilidad en la espada es notable. Li con duras penas logra confrontarla y aunque es una mujer, le toma bastante trabajo el poder mantener las fuerzas en sus brazos para poder soportar la embestida de Neiva. Esta con los ojos inyectados de ira muestra su dentadura para dar a entender con que ira y las fuerzas que necesita para combatir al sujeto. Shaoran separa su espada de la de la mujer y echa para atrás en un movimiento ágil.

Sakura observa con duda a Shaoran combatir a Neiva y observar por el pasillo detrás de la mujer y que ella se encarga de resguardar. Un quejido de lo que suena como Tomoyo, alerta su persona para finalmente y con lentitud, iniciar su caminar alejándose de donde

Li y Neiva combaten y buscar a Tomoyo.

Su corazón quiere salirse de su pecho con cada paso que da por el largo pasillo. Respira por la boca y siente que sus manos sudan. Es cuando finalmente al dar una vuelva en lo que parece ser un pasillo curvo, llega a lo que parece ser un enorme salón donde cuelgan lámparas oxidadas y tapices manchados y marcados cuelgan con poca delicadeza desde los cielos.

Puede observar una empinada escalera que asciende unos metros desde el suelo. A su alrededor nota unas sillas hechas de piedra y de la misma fabricación que el edificio donde se encuentra. Las escaleras están acabadas y gastadas ya. Algunas columnas están en el suelo y parece ser que parte de la construcción ha sucumbido al paso del tiempo.

Sakura presta atención a su alrededor y es cuando un sollozo a un extremo llama a su atención. En unas de las sillas está su mejor amiga lo que parece ser que estuviera amordazada.

-¡Tomoyo! – corre hacía ella con ímpetu y la joven solloza aun mas tratando de decir algo a pesar de la mordaza que tiene y sus manos atadas. Una vez llega a ella no duda en librarle de su aprisionamiento y la chica al ver su boca libre gimotea el nombre de su amiga.

-¡Sakura! ¿Cómo has llegado aquí?

-He entrado con Li. Eriol abrió un portal- dice Sakura apurando para liberar las piernas de su amiga. – ¿Estás bien?

-Estoy bien. Un poco aturdida. – Refiere la chica limpiando sus lágrimas e incorporándose.

-¿Quién te ha traído aquí Tomoyo? ¿Dónde está el que se hace llamar Davatoc?

Tomoyo se encoge de hombros bajando su mirada.

-No te preocupes –dice Sakura notando su poco estado anímico. –Te sacaremos de aquí. – Observando a su alrededor.- ¿Acaso Davatoc te ha traído de nuestra dimensión? ¿Qué haces aquí? ¿Por qué estás aquí?

-¡Sakura! – Suena la voz proviniendo de lo alto de las escaleras. Ahí puede observar a la chica de ojos azules quien se apresura a descender las escaleras y la observa con ímpetu. – ¡Cuidado!

-¿Qué? ¿Tomoyo? ¿Qué… – Pero no tiene mucha oportunidad para hacerse preguntas pues justo en esos instantes y en cuestión de breves segundos, al voltearse para darse cuenta de una daga que está a milímetros de su pecho y que puede esquivar saltando a hacía atrás pero no evita de romper con la misma la blusa que lleva puesta.

-¡Sakura! – Dice Tomoyo preocupada mientras desciende los escalones pero no llega a donde su amiga pues la figura de Davatoc se interpone entre ellas. -¡No! – Dice al verse sujeta por el brazo del jinete.- ¡Déjame ir! ¡Sakura! ¡Sakura!

.-Detente… Si ella es tan capaz como lo dicen ¿Por qué quieres arriesgar tú bienestar por ella?

-Por la misma razón que lo haría por cualquiera de ellos, incluso por Eriol ¡Porque lo son todo para mi!

Sus ojos le develan toda la preocupación por su amiga. Pero al Tomoyo ver a los ojos de Davatoc observa una pesadumbre que no pasa desapercibida a los pensamientos de Tomoyo.

Y tampoco a sus dones.

En un instante Tomoyo finalmente comprende lo que ella hace al lado de aquel jinete.

El porque se encuentra en la dimensión a pesar de no haber cruzado el portal.

El porque pudo concederle el deseo de ver a Eriol una ultima vez.

Y con ello recuerda porque momentos antes pensó finalmente acabar con su vida.

Se encontraba observando la enorme mesa de piedra en la cúspide de aquel salón. No sabe el tiempo que había transcurrido pero Davatoc se había ausentado pues Tomoyo no representa una amenaza para el jinete.

Aunque quedan mas preguntas sin respuestas.

Davatoc arribó justo cuando Neiva tenía intenciones de utilizarla como carnada contra sus amigos. Enfurecido, el jinete que representa la muerte, tuvo un intercambio de palabras bastante fuertes contra la mujer, arrebatando a Tomoyo de su alcance. Enviaron a Radjetsû a las puertas de aquel lugar y Biktwipia se desapareció detrás del hombre.  Finalmente escucharon el inicio de un combate a las puertas de aquel palacio en ruinas.   Nerviosa, paseaba de un lado a otro ante la mirada nostálgica del Davatoc (cuya mirada no le presenta peligro pero aun así se mantiene nerviosa y alerta) y la observación de Neiva quien si ha dado a demostrar lo poco que le importa ella.

Momentos después que Neiva dice- Están dentro – Observando a su compañero. – Biktwipia…

-Si… está muerto – Culmina por ella.- E igual la reencarnación de Clow Reed.

-¿Qué? ¿Qué han dicho? – Pregunta Tomoyo avanzando hasta ellos con un temblor perceptible en su figura. – ¿Qué es lo que han dicho… ¿Acaso…- Ahí observando a Neiva quien le corta contacto visual con desdén y frialdad pero no Davatoc quien estudia cuidadosamente su expresión y el temblor de su figura.

-El hechicero reencarnación de Clow Reed ha muerto – Devela Davatoc. – Mató a Biktwipia –Atrayendo la atención de Neiva a su persona- Pero no tomará su lugar como jinete pues ha decidido acabar con su vida.

-Cobarde en vida… cobarde hasta en la muerte- Se burla la otra mujer con acidez.

-¡NOOOOOOOOOO! –Grita la mujer tratando de salir del salón pero Davatoc se interpone para impedirle su salida del salón. Forcejea con la mujer quien ya tiene las lágrimas en el contorno de sus bellos ojos azulados y el sujeto siente toda la frustración e indignación de la mujer. Esta lucha sin poder conseguir que el hombre le suelte y finalmente le mueve mágicamente desde la mitad de aquel arruinado salón hasta la cúspide del mismo mas arriba de unas escaleras destruidas.

Ambos forcejean y no se percatan visualmente de la salida de Neiva de su alcance. Davatoc le dice- Es inútil que luches. Ese hombre está muerto.

-El no es un cobarde- Refuta Tomoyo con jipíos al rostro del elegante jinete.- Es el hombre mas valiente que he conocido. Quiero morirme – Agrega sollozando – Mi vida no vale nada si la suya… ¡Me quiero morir!

-¡No te lo permito! No lo voy a permitir.

-No soy tuya para que me lo impidas. – Añade con acidez y llena de dolor – Puedo ahora mismo lanzarme de aquí arriba… ¿Acabaría todo, no? Moriría finalmente.

-Ese no es tú destino.

-Mi destino es estar a su lado. En la vida y en la muerte. Y estoy lo bastante clara en ello para saber cual es camino. Mi camino era el suyo. Y no voy a abandonarlo – Ahí trata de cumplir sus palabras pero Davatoc la sujeta con firmeza- ¡Déjame ir! ¿Acaso no eres el Ángel de la muerte?

-El Jinete de la Muerte- Corrige con una tranquilidad que perturba y molesta mucho mas (De ser posible), a la gentil y cándida mujer. – Mi misión es traer muerte y devastación a la tierra… y eso he hecho.

-¿Han destruido al mundo? ¿A la humanidad? –

-Falta muy poco ya.

Ella duda unos instantes pero cuando responde lo hace en un susurro –Entonces déjame ir… ¿Por qué quieres postergar mi existencia en este lugar? YA no les soy de utilidad. El amor de mi vida está muerto… – Con los ojos embargados en lagrimas y el corazón roto, añade.- Ya no les sirvo para nada. Déjame ir… déjame ir a su lado.

-Por culpa de Clow Reed, no pude volver al lado de mi hermanita- Admite el sujeto sorprendiéndole.- Y eres tan parecida a ella… en muchas cosas- Tocando su mentón pero Tomoyo a los pocos segundos en aquel contacto aleja su rostro de su roce. – Ahora su reencarnación pretende seguir a ese hombre…

-¿Reencarnación? ¿Soy la …

-Se llamaba Lixue. – Admite el hombre.- La he visto una y otra vez existir – Separándose de su persona. – Era la persona más importante para mi. Mi padre nos abandonó cuando mi madre esperaba a mi hermana. Nació y siempre fui su figura paterna. Mamá murió cuando apenas ella tenía dos años de nacida. No hablaba… no podía hablar.

-Lo siento – Dice Tomoyo enjugando sus lágrimas- Pero no tienes idea para saber…

-Eres ella, créeme. Lixue murió después de nuestra desaparición… y después de la muerte de Clow Reed. – Ahí rechazando mirarle a los ojos – Murió con el corazón roto.  Clow…supo encantarla…- Riendo con ironía – ¿A quien Clow no conseguía encantar? Con su poder logró que Lixue hablara… creó una carta. Ella en su presencia podía tomar la voz prestada de cualquier persona y la carta no se como ocurría pero ella podía hablar a través de ella. La magia de Clow atraía a la carta la voz más preciosa y por un tiempo, la dueña de la voz no lograba decir palabras… hasta que fuera hora de nuevamente volver a su dueño.

-The Voice- Aclara Tomoyo sintiendo como su piel se erizaba al recordar como años atrás, la carta había robado su voz.

“La carta volvió a encontrar a Lixue, aunque en esta ocasión robara mi voz” Piensa un instante no evitando que mas lagrimas salieran de sus ojos al recordar que aquel hombre ya no estaba vivo.

Tomoyo cuando vuelve su atención al presente, nota que Davatoc no está a su lado. Lo buscar desde la cúspide de aquel lugar para divisar a una figura femenina que entra al salón con el báculo levantado y observando curiosamente a su alrededor.

“¿Sakura?” ahí observa a su amiga acercarse a una figura agachada.

Volviendo al presente, no entiende como Davatoc ha llegado nuevamente a su lado y puede retenerle.

Si es así, ¿Qué o quien combate con Sakura mostrándose como su amiga?

Mientras tanto, Sakura concentra sus esfuerzos en escapar de aquella entidad disfrazada como su amiga.

-Vamos querida Sakurita- Dice la figura sonriéndole con una frialdad y al mismo tiempo, idéntica a su mejor amiga. -¿Por qué no dejas que ocurra lo inevitable? Tu y tus amigos morirán.

Davatoc cierra sus ojos provocando un hechizo poderoso que encierra a la chica de ojos verdes dentro del mismo. Sorpresivamente se ve en el departamento de Kioto observando suspicazmente a su alrededor.

 

-¡Monstruo! – Escucha la voz de su hermano decirle. – ¡Se te queman los huevos!

Aturdida observa a su alrededor mirando sus manos un instante: Están vacías. No está el báculo. Escucha el sonido de la comida en el fuego. Y siente el hedor de lo que se ha quemado en la estufa.

-¡Rápido Sakura! Se nos hará tarde para ir al trabajo.

Sakura se sobresalta escuchando aquello. Aun no creyéndolo, se toca su rostro donde no siente ninguna de las cicatrices provocadas del combate con Noveros, el primer jinete que derrotaran ella y Shaoran. Y que su hermano…

-¿Hermano? – Finalmente murmura con la voz entrecortada.

-Por los cielos.- Dice finalmente Touya ingresando a la cocina y atrayendo una expresión de atónita al rostro de su hermana. – ¿Ya quemaste el desayuno? Ya tendremos que irnos y detenernos en el camino a comer algo.

-¡Hermano! – Dice Sakura abrazándose al sujeto y tomándolo de sorpresa con su gesto.

-¿Qué mosca te ha picado?

Sakura huele con profundidad inundado sus fosas nasales con el aroma tan particular de su hermano: de crema de rasurar y desodorante. Huele su camisa donde siente el aroma de su colonia de rasurar y toca sus mejillas, perturbando al varón.

-Sakura… ¿que demonios te pasa?

-He tenido la más terrible visión del mundo. Soñé que estabas muerto- Finalmente revela no evitando sollozar de la emoción. Su sonrisa triste hace que su hermano le coloque la mano en la frente y ella sonríe nerviosa- No estoy enferma.

-Debes de tener fiebre. Primero quemas el desayuno y ahora estás hablando de muerte.

.-No de cualquier muerte- Recalca la chica de ojos verdes. – Tú estabas muerto.  Una terrible ilusión. Estaba ahora mismo confrontando a una chica que se parecía a Tomoyo. Tenía un cuchillo – Señalando el largo del objeto y su hermano alza la ceja perspicazmente.- Ya se como suena… pero no sabes que alivio siento de estar en casa… todo ha sido una terrible ilusión.

-Tal vez es mejor que no vayas a tu despacho hoy, Sakura. Llamaré al señor Monoui. No estás en condiciones para trabajar.

-Estoy bien. Tal vez soñando despierta. – Suspira aliviada- Pero es un alivio que nada de estos meses haya ocurrido.

Touya le sirve un poco de café y se lo coloca delante aun con una expresión que duda de la sanidad de la chica de ojos verdes. Sakura toma dos tragos del mismo pero no le siente sabor.

-¿Qué te pasa? – Pregunta Touya-

-Hasta Kanda hace un café mejor que este usando descafeinado. Hermano… ¿Acaso se te ha olvidado como prepararlo?

-¿Kanda? ¿Quién es Kanda?

Sakura parpadea dos veces antes de responderle, pareciendo no comprender su pregunta.

-Es una mujer. En mi sueño (o ilusión) era tu novia.

-Que graciosa –Dice con sarcasmo.

-No es una broma. Estabas de cabeza por ella. – Negando con su rostro.

-Sakura: que cosas dices.

-¿Sabes? Deberíamos llamar a Tomoyo en estos días. A que pase unos días en Kioto. Le hará bien – Dice la chica colocando su taza aun sin terminar en el fregadero. – Debe aun tener problemas con su mama… y con ese hermanastro que tiene. ¿Tienes su numero?

-¿Tomoyo?

-Si, Tomoyo. Nuestra amiga. Mi mejor amiga – Recalca ella observando la expresión de aturdimiento de la chica de ojos verdes. – ¿Ahora me dices que tampoco conoces a Tomoyo? – No evitando soltar una risotada.

-Sakura: – Dice Touya dudando de su estado mental y Sakura nota una expresión de aturdimiento departe del varón. Coloca sus manos en sus hombros. –Deberías sentarte. Creo que andas algo enferma.

-Hermano: ¿Qué dices?  – Observándole guiarle hasta el comedor donde parte de la cubertería está en la misma. El pan están partido y el cuchillo del mismo descansa delante de su puesto en la mesa. -¿Qué es lo que pasa?

Touya toma el teléfono una vez le deja en su silla y marca un numero rápidamente pasando su mano libre en su cuello.- Que bueno que no te has ido aun. Algo extraño pasa- Observando de reojo a Sakura- Si… exacto. Está preguntado acerca de Tomoyo… – Ahí baja la voz para sonar mas apasionado al añadir. – ¡No es normal! ¿Será por consecuencia del accidente?

-¿Hermano? – Pregunta pero no tiene respuesta.

Touya la vuelve a observar dubitativo mientras escucha a alguien hablar al otro lado del teléfono.- Si. si, trataré de hacerlo. Si es necesario hacerlo, te llamo… – Ahí colgando la llamada.

-Hermano… ¿Qué demonios te pasa?

-Sakura- Suspira el sujeto observándole luego de unos segundos en negarse a hacerlo.- ¿Te sientes mal? ¿Te duele la cabeza?

-No me duele nada- Replica su hermana preocupada por su actitud y evadiendo sus preguntas.- ¿Qué es lo que te pasa a ti? ¿A quien llamaste?

-A Yukito.

-¡Yukito! – Ahí incorporándose- Tengo que hablar con él…

-¿Para que? – Dice Touya volviéndole a sentar en su puesto. Sakura se perturba ante su comportamiento.

-Tengo que hablar con él acerca de su novia.

-¿Su novia?

-Si. Mariko. – Replica su hermana.

-¿Mariko? Sakura… Mariko y Yukito rompieron meses atrás.

-¿Qué?

-Yukito está destrozado pero cree que es lo mejor. Ella se casó con un muchacho que trabaja en la empresa de su padre. Llevan dos meses de casados. Fuiste dama en su boda.

-¡NO! No Yukito y Mariko. Ellos se amaban. Ella ama a Yukito.

-Yukito tuvo que romper el compromiso. No pudo continuar. No con el secreto que le guardaba.

-Increíble. Yo estaba segura que… – Ahora dudando de todo aquello que había ocurrido. – Mariko le ama… ¿Por qué se dio por vencida?

Touya niega con su rostro y se sienta en su silla observando a su hermana detenidamente. Luego de un instante en silencio dice.- ¿Qué ha pasado con Tomoyo entonces? Te has alterado tanto cuando mencioné su nombre…

-Sakura… Tomoyo…. Tú lo sabes- Entristeciendo su mirada. –Lo sabes. No me hagas recordar todo aquello.

-¿Qué? ¿Qué Ha pasado con Tomoyo, hermano? ¿Por qué te pones así?

-Sakura: Tomoyo está muerta… murió… casi un año atrás.

 

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Neiva combate con fuerza contra Shaoran demostrándole porque había matado a su sucesor y siendo colocada en su lugar como la única jinete mujer de los cuatro. Habiendo derrotado a jinetes tan violentos como Noveros y Biktwipia, esta mujer no debía de ser un fuerte oponente.

Corrección: Es una estupenda oponente.

Shaoran ve como la espada se transforma de repente en una exuberante lanza con la cual lo toma desprevenido, dándole un fuerte golpe contra su tórax y embistiéndolo contra una de las paredes. Su espada no se libra de su mano y de repente, este utiliza sus poderes para embestirle con la fuerza de uno de sus rayos.

Neiva tiembla al sentir el impacto no pudiendo evitar gemir de dolor… pero solo por unos instantes que le permiten a Shaoran incorporarse y ponerse nuevamente en guardia.

-Necesitarás mucho mas que eso, para detenerme- Dice la jinete incorporándose ágilmente de un salto y empuñando nuevamente su lanza.  Va de lleno contra la figura masculina pero su intención es interceptada por la guardiana de las cartas sioux quien ágilmente se interpone colocando sus armas a la defensiva interponiéndose entre la figura de su señor y su atacante.

-¡Maldita zorra! – Ruge la mujer de armaduras, reconociendo la entidad como una protectora para el hombre de apellido Li. Sonríe complacida.- No ansíes tanto tú muerte. Primero tu amo: luego será por lógica que tú desaparecerás. Todos perecerán en esta dimensión.

La flecha de Yue pasa como advertencia contra su mejilla y le produce una cortadura; se separa de Kanda y salta unos metros de distancia y observa el arco extendido a su persona y por parte del otro guardián, reconociéndole como la antigua creación de Clow Reed.

-No voy a fallar nuevamente… suelta el arma – Solicita en su fría voz el guardián de las cartas Sakura a Neiva. Ella observa a los tres (Li, Kanda y Yue) y empuña con más fuerza su arma.

Kanda no duda al colocarse al lado de su señor el cual se encuentra exhausto y toma bocanadas de aire porque son necesarias.

-¿Hiragizawa? ¿Qué ha pasado con él? – Aunque sospecha la respuesta.

-No sobrevivió – Dice la guardiana de la magia Sioux y saca de uno de los bolsillos de su vestido el sello del último jinete que sucumbió a ellos.

-¡No! Biktwipia- ruge la jinete al ver el sello en las manos de Li. Sabía de antemano que estaba muerto y que el responsable había sido Hiragizawa. Pero el ver el sello en manos del hombre que ya no solo tiene el suyo, sino el de dos compañeros más, le saca de su centro.

La jinete avanza hasta Li poniendo en guardia a Kanda y Yue dispara otra de sus flechas pero con la armadura que ella lleva puesta, simplemente rebota.  En un nuevo disparo, el guardián se concentra en la parte descubierta de su anatomía y ese es su rostro. No duda cuando una nueva flecha sale de su arma atravesando su mejilla y haciéndole retroceder contra la pared sintiendo el ardor y no dudando en emitir un grito.

Yue baja su arma, esperando que esta mujer finalmente sucumbiera. Contrario a su deseo, esta simplemente toma la flecha mágica en sus manos y la extrae no evitando emitir un grito y dejándole caer en el suelo a pesar que la laceración del instrumento es notable y la sangre sale de su mejilla.

-Maldito guardián… ¡Demonio! – Embistiendo su lanza en contra del guardián de las cartas Sakura. A pesar de su herida no fue lo bastante ágil para detenerle o evitar la embestida. Por un lado de su abdomen la lanza le ha atravesado y ese no deja de mostrar estupefacción o las consecuencias de aquel ataque. Sujeta con ambas manos el arma encajada contra su cuerpo.

-¡Yue! – Ruge Shaoran no teniendo más piedad o miramientos con la jinete. Invoca el poder de su espada y no dudando para cruzar el arma contra el cuello de la mujer para herirle mortalmente y así logra que la misma suelte el arma.

Kanda avanza rápidamente para desencajar el arma del cuerpo del guardián de un solo movimiento y ayudarle a sujetarse. En aquella acción el guardián se transforma en su falsa identidad quien trastabilla en sus pasos mientras es sujetado por la mujer.  Su herida es bastante considerable y adicional a esto, aquella dimensión les afecta como a cualquier persona normal.

Shaoran no duda mientras tanto en darle alcance a la mujer que se desangra ya en el suelo y le sonríe con triunfo en su mirada mientras sabe que está a pocos minutos de finalmente encontrarse con su creador.

O tal vez en las sombras.

Respira agitado y observa un instante su arma que se encuentra bañada en la sangre de la mujer que muere a sus ojos.

-Crees… que tú eres…mejor… – traga- que nosotros. – Respira con profundidad y la sangre baña ya su mano y parte de su armadura. –No es así.  Morirás aquí… tú… todos… — Ahí lo observa con intensidad. – … eres tú o Davatoc… si mueres, todos habrán… – traga nuevamente- luchado en vano… – Ahí añade con una sonrisa mas amplia.- Si vives, ocuparás su… lugar… y todo habrá sido en fútil. Eres tú o él… — Ahí notando la falta de fuerzas y que le queda poco. Observa a la guardiana y al hombre que yace en sus brazos añadiendo mientras nota como ella se acerca con Yukito en sus brazos, inconsciente.- Ya nada mas queda… – Finalmente sucumbiendo con los ojos abiertos.

Delante de ellos y por los próximos segundos un halo de luz le rodea su figura inerte y a los pocos momentos, desaparece dejándoles solos en aquel pasillo.

Shaoran solo tiene unos momentos para analizar lo que ha pasado.-¿Cómo está? – Preguntando por Yukito.

La guardiana niega con su cabeza- No le queda mucho tiempo de vida.

-¿No puedes ayudarle? ¿Usar la magia curativa?

Alza las cejas, sorprendida que a su señor se le ocurriera aquello.- No sin debilitarme… considerablemente. Usted necesita mi ayuda también.

-Estoy bien. Ayúdale.

-Señor…

-¡Ayúdale! – Persiste. – Sakura lo necesitaría… – Ahí volteando su rostro a todas partes. -No –  Y unos breves segundos para notar que alguien faltaba allí. Con estupor y consternación añade – ¿Dónde está Sakura?

 

——————— Continuará. —————  

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Diccionario de significados:

*Lixue : Chino que significa nieve. 

** Transformándose su arco en una espada ropera; Se refiere al tipo de espada de exuberante decoración en su empuñadura donde el puño se rodea del acero o metal que decora el mismo. Fue ampliamente usada durante los siglos XV y XVI en Europa Occidental. También se le llama estoque.  Se le llama espada ropera porque se cargaba como un aditamento de la ropa, generalmente usada por moda y como arma de defensa personal.

 

Comentarios de la autora: No, no están soñando: Aquí estoy y presentando el penúltimo capitulo de Empezar de Cero. Debí de publicarlo a mediados de la próxima semana pero el trabajo se me complico… bastante y ya no pude actualizar… ya los chicos en Facebook lo sabían pero les debo una enorme disculpa por la gran tardanza que ha ocasionado actualizar no solo esta historia, sino Extrañas Coincidencias y es importante que sepan que culminare ambas historias aunque me tome el resto del 2013, pero lo hare.

Espero que hasta esta altura de la trama, sigan acompañándome y se estén preguntando “ ¿Qué demonios fumaria Crystal que los anda matando a Todos? Y ¿Cómo y cuando podrá brindarnos la solución?” Bueno como advierto al principio del capitulo, El Chino Jorge me sirvió bastante con la trama de esta historia, en especial los últimos 4 capítulos que forman parte del mismo desenlace de la historia. Originalmente este capitulo iba a ser mas largo pero en realidad he pasado parte de lo que ocurrirá en el ultimo capitulo para que complemente el ansiado final y por supuesto, habrá epilogo y sabremos como esta humilde autora no terminara probablemente viviendo en el Bunker de Mikki por el resto de la década.

Ahora no le ofrezco mas adelantos porque estamos a la vuelta de la esquina con el capitulo final y espero en verdad que me hagan llegar sus impresiones. Un beso para todos y nos leeremos en la conclusión de la historia Empezar desde Cero.

Un beso,

Crys.