Capitulo 17. La historia así se escribió

Empezar desde Cero

Por Crystal.

Basado en los personajes del Grupo CLAMP.

Capitulo 17 y Penúltimo: "La historia así se escribió"

Con un agradecimiento Especial a Jorge Vargas quien guió esta historia a sus momentos culminantes con el cierre en los dos últimos capítulos. ¡Gracias Chino!

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"Las circunstancias donde nos vemos expuestos al máximo riesgo, provocan en nosotros una sensación de inmortalidad. Así como el hecho que converge al agrupar a un grupo de personas de diversas etnias, condiciones sociales, económicas e incluso, mágicas, para una misión en particular. Misión que ahora se acerca a su momento cúspide, me hace pensar en algún instante que todo ha sido escrito incluso antes de la sola concepción del ser vivo mismo.

En china tenemos una creencia que todos nacemos rodeados de hilos: hilos invisibles que poco a poco van estrechando las distancias entre los seres destinados a que sus caminos se unan irremediablemente. Es en esta creencia a la cual me aferro, ya que veo como a mí alrededor existen un grupo de individuos que de una u otra forma nos hemos visto separados…

Y de una u otra forma, terminamos juntos.

Aquellos hilos que me unieron a ella, con solo once años.

Aquellos hilos que marcaron nuestra distancia una vez tuvimos que decir adiós.

Aquellos hilos que nuevamente nos unen, en este camino que probablemente carece de retorno.

Debo de creer así mismo, que sea cual sea el resultado, estos hilos se marcharán con cada uno de nosotros. Porque tenemos una misión más grande en el mundo que conocemos como nuestro hogar. Aquellos hilos que determinan quienes somos, a que caminos vamos a dirigirnos.

Cuando nos volveremos a encontrar.

Debo de creer todo esto, porque sino tengo esperanza, sino tengo fe… sino tengo futuro…

¿Para que Diablos existo?"

Memorias de Li Xiaolang.

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Sonomi solloza incrédula ante el lecho vacío que corresponde a su hija en el hospital. Todo un contingente del cuerpo de seguridad del centro médico, se encuentra ahí mientras que el jefe del mismo grupo de seguridad, habla en el exterior con el director del hospital y el jefe de aquel piso.

Escucha los murmullos de aquellos a su alrededor y del sonido de sus radios comunicadores.

Pero sus pensamientos están lejos de ahí.

¿Cuándo fue que perdió el control de la vida de su hija?

Recuerda a una Tomoyo dependiente mientras fue una pequeña. Cuando conoció a Sakura y su familia, comenzó a independizarse, a tener sus secretos (¡Enormes si lo piensa un instante!). Tomoyo comenzó a alejarse de ella desde el momento que Sonomi comenzó a imponer lo que ella creía correcto para su hija por encima de la felicidad.

Gracias a la influencia de los Ebisawas.

Tomoyo y ella se volvieron prácticamente extrañas.

Pero el retorno de Sakura a Tokio y su hermano, junto con sus amigos y la revelación no solo del Don de Tomoyo, no solo que finalmente se había ganado el derecho de ser feliz. ¿Ahora, esto?

"Primero Fujitaka… luego casi perdemos a Sakura… me culpo por no permanecer cerca a ella o a su hermano. Pero temía tanto que ella se fijara en el hermano de Sakura. Que descarriara su vida atrás de ese hombre… pero… Dios: Lo que doy ahora… toda mi fortuna por mi hija… ¿Dónde está mi hija?"

–¡Señora! – Dice el galeno viendo a la mujer desvanecerse al lado de la cama de su hija. – ¡rápido! Ayúdenme – Solicita a otro de los médicos presentes.

La cama que un tiempo atrás, ocupaba la muchacha en coma… aquella cama, la cual la enfermera de turno halló vacía.

¿Dónde está el cuerpo de Tomoyo Daidouji?

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Biktwpia observa al ente conocido como Davatoc con su mirada al cielo donde sobrevuelan los helicópteros militares y el caos que representa el mundo en aquellos instantes. Los mortales no los pueden ver. No perciben el peligro que representa su presencia en la tierra. Para los mortales, todo lo que ocurre es consecuencia de sus leyendas, de sus mitos, de sus "Fin de sus días". Bajo la excusa de que "que "Estuvo escrito que así sucedería, no es nuestra culpa o ignoramos que los causa".

El ser humano tiene la particularidad de culpar a otros de sus desgracias: no ven en sus propias almas los instrumentos para ser hacedores de paz… o precursores de guerras. Culpan a sus lideres sin percatarse en un solo instante que son culpables que todo lo que acaece a su alrededor. Que son los principales responsables de la Paz o de las Guerras. De la hambruna o del fin de esta. Que su ambición desmedida por los recursos que dan para todos y que ha sido siempre un obsequio para la humanidad, es el principal responsable del caos que pagan la mayoría.

Todo por el poder.

Todo por la ambición.

A su izquierda el panorama desolador de la ciudad destruida por las cabezas nucleares da una alusión de ciudad fantasma.

Han pasado unas semanas en nuestro mundo desde el primer ataque a Tokio. Kyoto como cinco años atrás, se volvió la capital de la ciudad con la presencia de presidentes, dignatarios y refugiados que abandonaran sus hogares previos y después del devastador ataque a la ciudad. Otros cientos de miles se refugiaron en ciudades ajenas a aquellas dos, buscando huir del destino nefasto ocurridas en la primera.

–Te noto pensativo… ¿Algún arrepentimiento en tú mente?

–Neiva se ha dejado derrotar. El humano conocido como la Reencarnación de Clow Reed tiene el medallón ¿Te parece poco?

–Neiva desea dejar nuestro destino. Confrontará al sujeto… provocará su "ascenso" o su muerte. Yo no seré tan piadoso con él. – Dice con un tono de voz frio pero cargado de odio. – él y la Yûko Ichihara son los culpables de nuestro destino. – Refiere el hombre. – Sabían lo que pasaría. Con tan buena suerte que él ha tenido en esta vida, todo lo que le fue negado en la pasada… no permitiré que deje nuestro hogar con vida. No lo permitiré tampoco descender.

El jinete conocido como Biktwpia le observa pensativo. Cierra sus ojos mientras permanece sobre su corcel. De repente desenfunda su espada para decir – Noveros está listo – Es hora. – Agitando las riendas de su corcel y ese se incomoda por el brusco comando.

–Es hora. – Dice Davatoc colocándose su capa sobre su cabeza y en su mano surge un báculo de color plateado. Comienza a caminar hacía la ciudad en una estela de desesperanza y dolor.

Una vez el jinete de la muerte desciende, solo es cuestión de momentos para el final.

Para el final de algunos.

Para el principio del Nuevo Orden.

Y con ello "La Victoria" desaparece del lugar en medio de un estruendoso impacto de rayo en la tierra.

Y Davatoc no se inmuta ante su partida.

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Noveros observa a la distancia al grupo de magos y sus criaturas mágicas los cuales parecen descansar en aquel tramo del camino desierto. Aquella vez que no se hacía llamar como Noveros, sino que era un humano como ellos, se encontró a su contrincante cuando apenas contaba con veinte dos años. Desde su infancia desarrolló talentos notables que le llamaron la atención al grupo de los hechiceros del Oriente, dirigidos por Clow Reed, el descendiente del chino que controla sus movimientos, Yûko Ichihara y otros hechiceros quienes ingenuos abrieron el portal por lo cual Yûko casi pierde su vida. Sin embargo, por razones que desconoce, Clow los traicionó a todos, dejándoles en aquella dimensión, enfrentando los Jinetes y los cuatros que sobrevivieran, tomaron sus lugares.

Aquello fue algo que ninguno de ellos perdonaron.

Aunque su propósito iba más allá de la venganza humana.

Por siglos vieron sus descendientes morir. Llegar nuevas generaciones.

Mientras ellos permanecían en sus dimensiones pues habían detenido en aquel momento el "Fin de los días"

Esperaban el momento de descender.

Y al igual que un solo de sus descendientes, cobrar venganza contra los hechiceros descendientes de Clow Reed y los demás.

Proceder con el Nuevo Regimiento post Fin de los Días.

El renacer del Nuevo Milenio.

Estar en las manos de aquellos que convocaron su descenso al mundo. Aquellos que por cinco años han estado moviendo los hilos del destino.

Ahora tienen a sus descendientes y de sus enemigos en su dimensión.

¿Cómo desaprovechar aquella oportunidad?

Sin embargo se conforma con esperar. Esperar el momento indicado…

No dudaba que estuviera bien cerca.

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–Estás muy callada…eso es preocupante… o de miedo– Dice Touya sobresaltando a su hermana quien se alejó del grupo para observar a todos lados de aquel desértico páramo. Probablemente buscando alguna señal de vida.

O que camino tomar.

–Estoy preocupada por todos, hermano. – Dice Sakura pensativa y observando ahora a su alta figura de pie a su lado.– Incluso por ti.

–No tienes porque monstruo… todo está bien – Colocando su mano en un hombro.

–No es así. No soy tonta… ¿Sabes? Se que no es normal que estés aquí…– Ahí acongojándose su voz.– Temo que…

–Ey Sakura. Todo está bien – Dice Touya no retirando la mano del hombro de la muchacha.– Solo preocúpate por salir de este lugar.

–Tú tienes que volver conmigo…– Dice la muchacha observándole con los ojos llorosos. Touya tiene su expresión melancólica pero tratando de lucir despreocupado e indiferente. Guarda silencio. – ¿Touya? ¿Volverás conmigo, no?

–Mi mayor preocupación en estos momentos es que las cosas podrían estar peor, Monstruo. – Añade con su particular sentido del humor.– Prometí a mis padres que cuidaría de ti. Y eso hago.

–No. Estás aquí porque alguien te trajo para lastimarnos. Probablemente para retrasarnos en nuestro destino. Tenemos que estar juntos hasta el final…

Touya suspira.

–Sakura: escucha…

– ¡No empieces con esa frase! – Dice ella por lo bajo pero su expresión es de seguridad. Sus ojos verdes chispean con confianza y esperanza a pesar que Touya se percata que está a punto de llorar. – "TODOS" Nos iremos de aquí. Tú, Eriol, Shaoran, Yukito, Nakuru… Kanda. Nos reuniremos con los demás.

–Ya te puedes cuidar sola. Eres una adulta Sakura. Tienen que pasar todas estas cosas para que me diera cuenta. – Explica el varón con un tono de voz tranquilizador. – Necesito que seas fuerte.

– ¿Qué dices?

–Que todo puede pasar. Que tienes que estar preparada. Te entregas al cariño de las personas con una pasión. Pero más que nunca, tienes que pensar Sakura…– Señalando con un dedo en su frente. – Con esto…– Tocándole. – No con esto – Ahora señalando su corazón. Tienes que usar la lógica. Usa tú cabecita Sakura. Trata de razonar y no con el corazón.

–Hermano…

–Escucha: para los demás es obvio que esto no terminará bonito. Ya hemos perdido muchas personas Sakura… y todavía falta. Tienes que ser fuerte. – Viéndole asentir nerviosa. – Tienes que ser fuerte y seguir adelante…

–Hermano…

–Se fuerte. Por ti más que todo… ¿De acuerdo?

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Sentados en un enorme salón ubicado en el amplio Palacio de Buckigham, Tony Blair, postulado nuevo REGENTE del Reino Unido mientras se controla la crisis mundial observa con estupor a su interlocutor de facciones orientales quien no necesita ayudarse de un traductor para hablar con él.

–Tiene que estar bromeando. – Dice Tony nervioso observando a los demás dignatarios de otras naciones "Aliadas" y cuyo papel es importante en el renacimiento de la Nueva Sociedad Mundial. – No puede cambiar las condiciones así nada más.

El sudor en su frente es notoria incluso para el Chamberlain del difunto rey quien se mantiene ahora a los servicios del Antiguo Primer Ministro y ahora Mandatario del Reino Unido. Su expresión de perplejidad también compite con la palidez de su rostro al escuchar las "Nuevas reglas del juego" dictadas por aquel extranjero.

Los demás Mandatarios (siete para ser mas precisos), se observan con nerviosismo y también el documento a sus manos. Copias idénticas cambiando por supuesto los nombres de las naciones que representan o territorios los cuales representan.

El chino sonríe más, ante la expresión de vacilación de los que ocupan la habitación. Los demás se miran unos a otros.

– ¿Qué es tan difícil de creer? Simplemente las reglas han cambiado. – Replica con un tono de voz sumamente calmado.

– ¡Un absurdo!–Le hace frente el antiguo ex amigo de Hiragizawa observando a aquel hombre y adquiriendo fuerzas para llevarle la contraria.– ¿Darle control de nuestros granos? ¿Nuestras exportaciones? ¿Trabajar con una moneda única que no será ni el dólar o el Euro? ¡Tampoco la Libra Esterlina! ¡Absurdo! – Incorporándose y nota el movimiento de los aliados al chino aproximarse con diligencia y precaución a la mesa. –Cuando decidí participar en esto, en todo esto, quedamos de acuerdo en una cosa: Francia, Inglaterra, Holanda. Los países bajos… incluso Estados Unidos volverían al control de los ingleses. ¡Ese fue el acuerdo! Sin ninguna condición aparte mas que nuestra lealtad y que usted seria el regente de todo sin ningún control particular sobre armas y producción. Esto no es un monopolio.

–Igual con las naciones Africanas– Explica uno con un tosco acento británico pero sus facciones del Medio Oriente medio son más que notorias. – África volvería a ser una sola nación, bajo una sola moneda. La moneda de los Emiratos Árabes. Tendríamos como nación control de todo lo que entra y sale… todo lo que se produce.

El sujeto observa los rostros llenos de duda, desconfianza y perplejidad sobre las nuevas reglas del juego.

–Las reglas han cambiado caballeros… y dama – Observando a la mujer que representa las naciones Latinas. – La realidad es otra; una vez el objetivo se ve tan al borde de ser alcanzado. Sin mi ayuda, nada de lo que ahora mismo esta a punto de pasar, ocurriera. Al menos deben de otorgarme la gratificación de cambiar las condiciones del acuerdo.

–Usted quiere que todo el oro y diamantes…. Toda explotación de piedras preciosas y metales pasen bajo una nueva Tesorería Mundial. Este Banco Mundial, controlará también la tasa de cambio de la nueva moneda…– Explica uno de los hombres presentes leyendo uno de los párrafos del documento en su idioma y uno de los traductores haciendo el trabajo. – Luego de quitarse sus gafas de lectura, dice con desafío. – Suena muy poco altruista considerando las condiciones iniciales propuestas ¿Si nos rehusamos? – El traductor trabaja al mismo tiempo al decirle aquellas palabras al chino, pariente político de Li Shaoran.

El sujeto sonríe con seguridad observando cada una de las caras de los presentes. –Cinco años… Cinco largos años nos ha tomado llegar hasta este momento. Cinco años incluso financiando las candidaturas presidenciales y de gobernación de algunos de ustedes. Gastando una pequeña fortuna para recabar toda la información sobre los hechiceros y sacarlos de el medio. Cinco años planificando quitar a todos aquellos que podrían intervenir en nuestro camino y por supuesto, la garantía de vuestra seguridad en este nuevo Orden… ¿Ahora se arrepienten?

–No es arrepentimiento– Refuta Blair mostrándose incómodo – Es la forma en que está alterando el acuerdo… no tiene ningún derecho.

–¡DERECHO! ¿Vienes a hablarme de "Derechos", Primer Ministro? – Refuta el chino alzando el tono de su voz y mostrando finalmente su verdadero rostro ante los presentes. – ¡Te he puesto donde querías estar! ¿ACASO no era Usted que deseaba desintegrar la Monarquía? Por años, su campaña siempre estuvo enfocada en la desintegración definitiva de esa carga que representaban los herederos al Trono Británico. No me hable de "derechos" a mi cuando usted le retiró sus derechos el mismo día que confabuló para que Noveros acabara con la amenaza que representaban ante el nuevo orden. – Ahí volteándose al emisario de los Emiratos Árabes. – ¡La amenaza que representaba en África! El fin de la hambruna indicaría una nueva esperanza para las comunidades Africanas que no le conviene a nadie en esta habitación. ¡Así que no me hable de derecho Primer Ministro, que el último que puede hablar de derechos es usted!

La habitación cayó en un profundo silencio. Blair y el chino medían estaturas y desafiantes miradas mientras los demás observan las acciones que podrían surgir entre ellos.

–Se supone que el control de Así tocaría a usted… – Murmura Blair observando al Primer Ministro Japonés que no había dicho nada hasta aquel momento. – No que se reivindicaría como el Máximo gobernante. Era un mundo verdaderamente globalizado.

–Y eso es lo que les ofrezco: la oportunidad de sentarnos bajo una misma estructura. El mundo dejó de ser grande, señores…– Dice rodeando la mesa en pasos lentos pero firmes. – La búsqueda de fronteras ha finalizado. La nueva estructura que les ofrezco una vez se restaure la distribución de los Antiguos es la fuerza definitiva incluso para el fin de las guerras. Viviremos en una paz absoluta.

–¿PAZ? – Dice el representante del Oriente.– ¿PAZ? Paz… – No evitando soltar una carcajada. – ¿Qué hace usted ahora? ¿Acaso no es indicando guerras entre naciones?

–Caballero: La verdad es que no se puede restablecer un nuevo orden sin unas cuantas caídas de muros… o personas. – Al notar la incredulidad del sujeto añade con lentitud – Podemos hacer esto con usted… o sin usted. – Sonríe confiado.– Después de todo ¿Qué tanto falta para el final?

–Cientos de miles de vidas se han perdido en el proceso – Habla la representante de Latinoamérica. – Decenas de miles de ciudadanos latinos han perdido la vida con ese nuevo virus. Eso sin contar con los cientos de miles de soldados que sacrificarán sus vidas en esta guerra. ¿Cuándo será suficiente? ¿Cuándo el mundo finalmente se apague?

–No mi señora: Será suficiente cuando el mundo necesite un nuevo Salvador para sacarlo a la luz. Luego de tantas tinieblas y tanta oscuridad… tanta desesperanza. – Duda un instante.– Y ese salvador seremos todos nosotros.

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–¿Que escribes? – Pregunta Kanda una vez se deciden tomar un breve descanso en el camino que han seguido ya por horas aunque saben que ha sido mas tiempo que ese. Li observa a la falsa identidad de la guardiana de las Sioux mientras toma asiento de su lado.

Touya y Sakura hablan un poco alejados de ellos.

Nakuru vigila a Yukito quien ha comenzado a recuperarse de la herida propiciada por Touya cuando era controlado.

Y luego observa a la jovial guardiana de las Cartas de Hiragizawa mirar el camino dejado atrás.

Tal vez buscando una señal a la distancia de su amo.

–Mis memorias –Explica el sujeto mostrándole el antiguo diario de los Li. – Al fin y al cabo cuando regresemos a casa… – Dudando un segundo – Es importante que otros de las generaciones que siguen a la nuestra, sepan que hacer en caso de…

–¿De qué nosotros triunfemos? – Pregunta notablemente sorprendida de las palabras del joven chino. Bajando su voz y observando a los demás recalca– ¿En serio crees que podamos volver? ¿Todos nosotros?

Shaoran observa a sus ojos oscuros y su expresión no es muy esperanzadora que digamos.

Y tiene que admitirlo.

La suya tampoco lo es.

Niega en silencio. Kanda duda unos instantes para decir cabizbaja – Ya veo…

–Pero, tú podrás volver. Tal vez sea que estés destinada para regresar…

–No. No volveré… no sin ti.

–Tienes que volver – Insiste el sujeto – En caso de que algo me pase…

–Al momento que algo te pase, a mi también me pasará… espero que sobrevivas… – Recalca– Estoy viva gracias a ti… Una vez te entregues al mundo de los espíritus, yo estaría destinada a volver a las Tinieblas.

–No quisiera que eso pasara.

–Eres como un hermano… una figura familiar para mí. No quiero que nada te suceda: y no es porque si algo te pasa, mi destino estaría sellado. Sino porque significas mucho mas que el deber de amo–sirviente.

–Pero… – Ahí observando donde se encuentran Sakura y su hermano mayor.

–Se lo que quieres decir – Comprendiendo las palabras no dichas por el chino – Él no está en el mundo de los vivos… tampoco esta aquí. Pero es inevitable que el desenlace se de… y cuando se de…

–Y cuando eso ocurra… ¿Que harás? No es desconocido para mí que tanto significa para ti…

Kanda se muerde el labio inferior y observa la interacción entre los hermanos Kinomoto: ambos de espalda a ellos, pero les ve conversar. Como Touya observa con infinita ternura a su hermana menor y luego apoya una mano sobre el hombro de la chica y esta apoya su cabeza en su brazo.

–Te pediré un favor… si ese llegara a ser la situación, quiero que selles las cartas. – Observando al sujeto a quien le debe su vida y su lealtad– Y a mí con ellas. Regrésame con mi gente…

–Kanda…

–Le amo. – Admite la mujer de tez dorada– Y esta vez no es una ilusión propiciada por mi antiguo amo… ni tampoco impuesta… en verdad le amo. – Shaoran puede percibir la seguridad en sus palabas y al mismo tiempo, el temor de que en un momento, puede perderlo todo– Y somos uno… no podría imaginarme un mundo, un destino o un mañana sin él. No puedo. Ya no necesitarás el poder de la magia de la Tribu Sioux. Podrás encomendarlas a alguien justo, digno de guardarlas hasta que sean requeridas nuevamente. Estoy consciente que una vez me selles con ellas, no pensaré en el pasado… no tendré memorias de estos momentos… – Observando a Kinomoto – No recordaré nada.

–Comprendo tú decisión pero no se si yo mismo sobreviviré a todo esto. – Ahí atrayendo la mirada de la sioux – No se quienes sobreviviremos. Pero lo que si me importa es que ella viva. – Observando a Sakura.

–Es tu persona especial… lo comprendo.

–Lo he comprendido en momentos difíciles – Refiere el hombre observando el diario entre sus manos – ¿Sabes que habría pasado de no haber ocurrido nada de esto? Sakura seguiría en Tomoeda… seguro se habría casado ya… tendría niños. Probablemente, yo también.

–No creo que eso sea el caso. ¿Quién sabe que habría pasado? Por lo que me han contado, circunstancias extraordinarias se encargaron de reunirlos ahora. ¿Que dice que otras circunstancias no lo habrían hecho por igual..?

–¿En serio lo crees?

–Por supuesto. Se que en mi destino estaba el conocerte a ti… Conocer a todos. Debo de tener Fe que al final, todo estaba escrito.

–Tú gente cree en el destino.

–Por supuesto…

Shaoran le extiende el diario, justo en la página que estaba escribiendo y Kanda lo lee en silencio. Luego de unos instantes levanta la mirada al joven sentado a su lado y dice– Eres un hombre valioso Li Xiao Lang. Estoy orgullosa de ser tu guardiana.

–¡Ya no soporto esta espera! – Dice Nakuru volteándose a todos y atrayendo expresiones de sorpresa– Necesito volver y buscarle.

–Él decidió quedarse atrás. Sabe lo que estaba haciendo.

–Son horas recorridas… días en nuestro mundo – Trata de razonar Touya avanzando hasta ella. – Quizá…

–No lo digas por favor.

–Nakuru tiene razón – Explica Shaoran – No debimos dejarle atrás…

La guardiana de las cartas Eriol se encuentra sorprendida y admirada por las palabras del sujeto.

–De no haber avanzado…

–Si. No sabemos lo que pudo haber ocurrido – Concluye Li por Yukito quien es el que había opinado – Pero también olvidamos que se trata de Hiragizawa… uno de nosotros. De aquí en adelante continuaremos juntos.

–Si nos proponemos esto, jamás llegaremos a nuestros destinos – Recalca Kanda analíticamente. – Y en lo personal deberíamos avanzar un poco más…

–¿Avanzar a donde? – Discute Nakuru– Hemos avanzado bastante, siguiendo el camino y ¿Que hemos encontrado? Nada… a nadie… excepto a la mujer quien se quedó con el Amo Eriol y a Touya. – Señalando al sujeto – Quien trato de matarnos…

–No era mi intención…

–Se que no era tú intención, y es precisamente mi punto… ¿No creen que si este es el camino correcto deberíamos de haber llegado a nuestro destino?

Todos se quedan en silencio.

–Ve a buscar a Eriol.– Dice Shaoran finalmente atrayendo las miradas de todos. – No debemos avanzar sin él. – Ahí observando a la sioux a su lado.– Ve con ella.– Será mas rápido.

Kanda asintió débilmente observando un instante al mayor de los Kinomoto quien se aproxima al grupo acompañado de su hermana. Con un rápido movimiento, se transforma en la guardiana de la tribu Sioux y de las cartas de Li, tomando la mano de Ruby Moon y desapareciendo con ella delante de todos.

–No pensaba que su magia funcionara aquí. – Opina Shaoran aun sorprendido de los talentos de la mujer.

–Yo si. – Admite Touya a los demás. – Aquí se aumentan mucho los dones de los guardianes. Y nuestros dones.

–¿Por qué lo dices hermano?

–¿Acaso no lo sientes? ¿No lo percibes, Sakura?

–¿Qué?

–El olor… el aire… la muerte. – Explica el varón con una expresión de desconcierto atrayendo miradas de perplejidad de Yukito y Shaoran.– La muerte ronda cerca de nosotros.

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–Davatoc… has cumplido tú misión a cabalidad, estoy agradecido – Dice el sujeto observando con admiración al hombre imponente de casi dos metros a un lado del salón mientras éste estudia los documentos firmados por los emisarios de los países sometidos al restablecimiento del Nuevo Orden.– Estoy complacido.

El Jinete guarda silencio.

–¿Has sabido algo de Radjetsû?

El aludido niega con su rostro.

–El llevarte su alma a la otra dimensión es algo de todos los días. – Dice sin siquiera sentir dolor por la muerte de su espía quien trabajaba dentro de las filas de Li Xiao Lang.– ¿Cómo es posible que no tengas conocimiento de donde está? – Ahí observándole con preocupación y frunciendo su ceño.– Es obvio que quiero que termine lo que no pudimos hacer de este lado. Acabar con la vida de Li y de la Maestra de las Cartas. Yo me encargaré de este lado del resto de la familia Li.

–Me mantienes atado a este lado y tengo que conservar mis fuerzas.– Explica Davatoc observándole con intensidad.– Del momento que tomaste el sello de mi cuello – Mirando con intensidad el objeto a pocos centímetros de las manos del sujeto. – Me has atado aquí. Tengo que moverme entre dimensiones para poder cumplir mi cometido. Y tengo que ir a la otra para cerciorarme de lo que me pides.

–Pues entonces es algo que tendré que arriesgarme que ese idiota cumplirá su cometido entonces. – Dice el sujeto sin inmutarse y continúa observando sus documentos.– ¿Qué hay de lo otro? ¿Lo tienes asegurado?

Asiente en silencio.

–Bien. Ella será lo que necesitaremos para forzar en lo necesario a ellos a rendirse. Entregar "el arma secreta" que tienen para detenerlos a ustedes.

–¿Arma secreta?

El chino deja de escribir observando finalmente una actitud de curiosidad departe del hombre. Con una señal, hace que los demás se retiren y se cruza de brazos hasta que ve la última persona salir de la habitación.

A solas el hombre finalmente dice.– Se dice que Clow Reed selló una poderosa arma dentro del Diario de los Li. Diario que en mis años casado con una Li nunca pude ponerle la mano. A través de la historia han existido personas que se han topado con la profecía del Fin de los Días. Una de ellas fue esa japonesa residente en Londres.

–¿La mujer que Neiva hechizara?

El sujeto asiente divertido. – El hecho que Neiva pudiera controlar el poder de los espíritus ha sido muy beneficioso para mi objetivo. Y tú le has permitido el viaje entre dimensiones de dichos espíritus. Mi objetivo era que el monje diera con dicha arma… – Negando con su rostro.—Estuvo por meses estudiando el Diario con Li y lo único que pudo decirme fue el asunto de la profecía escrita… –Negando con su rostro– Eso y el interés de una bruja en ayudarles.

–¿Bruja?

–Yûko Ichihara, se hace llamar– Observa la expresión de sorpresa departe de Davatoc y decide decir.– ¿La conoces?

Davatoc niega con su rostro. Miente pues conoce a Yûko.

O la conocía.

Una de las personajes que los traicionara siglos antes.

Una de las personas causante que estuviera bajo aquella vida maldita.

Una vida no perteneciendo a un mundo o a otro.

–Mantente al tanto y a esa mujer bajo tú vigilancia, Davatoc. Y ten cuidado. Ella tiene dones… revelarle mucho pudiera ser contraproducente.

–¿Dones?

–Es cierto… ustedes no salen mucho ¿Cierto? – Sonríe con sorna el sujeto viendo como el hombre de más de dos metros aguanta a duras penas su broma de mal gusto. – Ya lo sabrás mi amigo…– Davatoc no confía en una sola de sus palabras. Tomando el medallón en sus manos dice con firmeza.– Retírate. – Viendo como el hombre retrocede hasta las sombras.

Y ahí desaparece.

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–Eres una tonta…. ¿Cómo te dejaste derrotar con tanta facilidad? – Pregunta Davatoc llegando hasta donde su aliada quien se muestra sin Medallón.– ¡Y dejarte quitar uno de los sellos!

–Subestimé ese hechicero – Replica ella ofuscada– No temía morir.

–No. Y tú no temes a la muerte ¿Cierto Neiva? – Replica incrédulo ante lo ocurrido –Creo que te dejaste derrotar.

–Había algo en ese hombre… algo familiar Davatoc.

–¡La reencarnación de Clow Reed! Te dejaste jugar por ese idiota. Y tú lo sabes.– Refuta Davatoc a la mujer mientras ella frunce el ceño.– Sube a tú caballo y termina con esto. Mátalo… cumplamos nuestra misión. Es hora. Ya estoy harto de hacer de mensajero para ese sujeto. Y cuando recupere mi sello voy a volverlo polvo con mis manos.

–Odio ser usada con intereses banales y mortales– Replica Neiva sintiendo una nueva furia renacer en su persona. Cerrando sus ojos un instante sonríe para decirle a Davatoc. – Noveros ya los tiene localizados. Será difícil que derroten a Noveros… o a Biktwpia. No te preocupes Davatoc.– Dice ella tomando el mando de su corcel.– No volveré a fallar y recuperaré mi sello.

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Kyôgo Monou ingresa a la sala de la mansión de Yûko Ichihara en el desolado Tokio. Observa el solitario vecindario y cuando se abre paso por la casa se percata que parece estar inhabitada.

Igual que el resto de la Capital.

El hombre de barba apenas pudo escapar de uno de los primeros misiles lanzados en el centro de la ciudad. Es un milagro en si que estaba vivo. Mas aun, porque ya se había entregado a los brazos de la muerte.

Camina los amplios pasillos del lugar, notando que no hay muebles. Tampoco cuadros. Unos de los ventanales que da al jardín, está abierto.

Ahí nota que el jardín está sucio y descuidado.

-¡Yûko! ¡Yûko Ichihara!

No recibe respuesta.

Camina a los otros aposentos. Al estudio de la mujer encontrando los estantes que semanas atrás estaban llenos de libros, especímenes conservados, bolas de cristales de múltiples tamaños y colores y hasta lupas, ahora se encuentran vacios.

-¡Yûko! – Grita nuevamente y sobresalta una muchacha joven que en ese momento ingresaba atraída por sus gritos.

E igual el hombre se sobresalta.

La chica no pasa de los diecinueve años. Sus ojos oscuros estudian con estupor al hombre que momentos antes gritaba. Ella viene con unos libros en las manos y se cayeron ante la impresión de encontrarse con el hombre en el salón.

-Disculpa – Dice el sujeto agachándose a igual que ella. Luego de recibir un agradecimiento escueto añade.- ¿Sabes quien vive en esta casa?

-La Bruja de las Dimensiones.- Dice la mujer observándole con detenimiento. – Trabajo para ella. – Duda un segundo. – No está.

-¿Sabes donde puedo encontrarla?

La muchacha niega con su rostro para murmurar.- Yûko se ha ido. No me ha dicho a donde. Con todo lo que está pasando…

-¿Te ha dejado aquí?

Encogiéndose de hombros dice.- Necesita que alguien se quede aquí. Le tiene cierto apego a este lugar.

-¡Te ha dejado atrás! ¿Con los ataques? ¡Con las advertencias que se salga de la ciudad!

-Tengo que – Dice ella murmurando.- Tengo que cuidarle…

-¿Cuidar…?

-Lo siento. No debería decir esto.

-¡No espera! – Dice deteniendo la salida de la muchacha y esta se voltea al notar por donde el hombre la tiene agarrada.- ¿Cuidar el que…? ¿Quién eres tu?

-Mi nombre es Arashi Kishu. Ella fue por mi pues le debía un favor…

-Ya comprendo… parece que, todos le debemos favores… ¿Sabes a donde ha ido? ¿No te ha dicho como o donde encontrarle?

-Yûko… – Murmura un instante.- No está. No se si volverá pero… ha dejado esta casa protegida. – Explica ella.- No importa lo que ocurra afuera. Este hogar está en el centro de convergencia de poder muy fuerte de Tokio- Explica sorprendiendo al hombre. – No importa lo que pase en Tokio, este lugar se mantendrá en pie.

-Pero te ha dejado aquí.

Encogiéndose de hombros explica. – Es mi misión. Debo de cuidar a la mujer que duerme…

-¿Mujer que duerme?

La chica asiente con una tenue sonrisa y añade.- ¿Quiere verle?

El hombre duda un momento. Luego se deja guiar por la muchacha por los pasillos de lugar. Como los sitios donde había estado registrando la casa, aquel parte del hogar estaba por igual carente de muebles o adornos. Excepto por una puerta donde la chica le abre para que ingrese y luego lo hace ella, cerrándole.

Ahí hay dos camas. Igual una pequeña mesa con un televisor. Una estufa de dos quemadores y montones de cajas con raciones alimentarias y agua embotellada.

La muchacha murmura.- Tengo que esperar las instrucciones de ella. Pero necesitamos mantenerla a salvo. No me ha dicho quien es… porque permanece dormida. Pero ahí esta… ¿A que no parece una princesa?

Kyôgo enfocó sus ojos a la mujer de finas proporciones y piel marmórea dormida en el lecho. Sus pestañas espesas y largas. Sus cabellos bucles plomizos y que parecía dormir tenuemente en su cama. Ignorando todo lo que pasaba a su alrededor.

-Yo la conozco….- Murmura el hombre sorprendido y observa a la chica que se encuentra cuidándole. – No puedo creerlo – Abriendo los ojos ampliamente. – Es…

En aquel momento las sirenas de la ciudad comienzan a sonar intensamente y el hombre se sobresalta.

No así la muchacha que suspira resignada tomando asiento en una de las sillas.- No de nuevo – Suspira como si fuera lo más normal del mundo recibir ataques aéreos. Pronto se escuchan el sonido de aviones y helicópteros sobrevolando el área. Enfoca su mirada al televisor cuya señal se ha ido por el momento y decide ponerla en mudo.

-Ya no podrá salir afuera- Dice la muchacha observando al sujeto quien parece mostrar su temor ante todo lo que ocurría. Escucha los disparos y las explosiones.- No tiene de que preocuparse. Estamos a salvo aquí.

-Pero… ¿Qué hace esta mujer aquí? ¿Contigo? ¿Por qué Yûko la trajo aquí?

-Eso no lo se. Solo dijo que la cuidara. – Explica ella y señala una botella de agua.- ¿Quiere algo de comer o beber? Esto será para rato. Y no se cuando mandará a Watanuki… o si ella vendrá. – _Observando su expresión algo perturbada ella añade con una tranquilidad escalofriante.- Oiga… no podrá hacer nada… no hasta que esto se detenga o Yûko vuelva.

El hombre finalmente toma asiento en la otra silla y la observa con la botella que le ofrece. Él finalmente la toma de sus manos y se queda observándola.

-¿Algún problema?

-No, ninguno… – "solo un millón de preguntas"- ¿Sabes si Yûko volverá pronto?

La muchacha se encoge de hombros tomando un poco de agua a lo que responde luego de una breve pausa. – Solo se que Yûko se presentó a mi hogar en otro lugar… muy lejos de éste. Me pidió que viniera con ella pues tenía una misión especial para mí. A lo próximo me ordena quedarme en esta casa y cuidarle – Señalando a la mujer dormida- Hasta que sea momento.

-¿Momento? ¿Momento de qué?

La muchacha de ojos oscuros y cabellos negros solo se encoge de hombros y permanece en silencio.

Vuelve su mirada a la chica que permanece dormida. Nada de lo que ocurre tiene sentido. ¿Qué importancia tiene esta mujer para que Yûko se tomara molestias en esconderla? Porque no quedaba duda para Kyôgo que por su propia voluntad no se encuentra esa mujer allí.

¿Qué planeaba la bruja de las Dimensiones?

Un estruendo fuerte sacudió los cimientos de la casa, sobresaltándole. Incluso una gota de sudor rodó por su frente. Cuando levanta la mirada a la mujer que le recibió en el lugar, nota que ella hojea una revista de chismes japonesa, indiferente a lo que pueda ocurrir. Incluso un poco del yeso del techo cae encima de la mesa y de la revista a lo que ella procura con notable indiferencia, limpiar la revista y continuar leyendo.

–––––––––––––––––––––––––––––––––––––––

– ¿Estás bien? – Pregunta Shaoran aproximándose a Sakura ahora que ha visto al hermano de esta avanzar por el camino acompañado de Tsukishiro. Incluso atreviéndose a colocarle una mano en su hombro.

Y ella voltea su mirada para mostrarle que llora.

Apenas el sujeto puede contener la expresión de perplejidad ante aquello.

–Lo siento – Se disculpa Sakura enjugando sus lagrimas. No puede evitar hipar al mismo tiempo que pasa un pañuelo sobre su rostro.– Debes de pensar que soy una tonta sentimental.

–Jamás he pensado eso de ti.

–Lo hacías.

–Cuando teníamos once años – Ahí observando a la dirección donde Sakura observa: a su hermano. – Y no puedo creer que lo saques a recalcar cuando éramos unos niños. – Cruzándose de brazos suspira bajando su cabeza. – Se que la situación asusta pero… tenemos que tener fuerzas.

Ella sonríe melancólicamente. – Es lo que acaba de decirme mi hermano. – Sus labios tiemblan. – ser fuertes… pero Shaoran… ¿Qué esperanza hay cuando sabemos que pudimos haber perdido ya todo aquello que nos importa?

– ¿Qué te hace decir eso?

–Shaoran: Él no debería estar aquí – Dice murmurando – Y lo peor, que él lo sabe… lo acepta– Señalando al susodicho. – Si él… está…– Evitando usar la palabra. –… Me quedé sola… me he quedado sola…

Shaoran solo puede tomarla en sus brazos y sujetarle con fuerza contra su pecho en un acto que atrapa de sorpresa a la chica. Incluso no importándole que a pocos metros se encuentran Yukito y Touya quienes lo observan (Yukito sonríe con cierta tristeza y Touya lo mira como si quisiera exprimirlo pero no avanza hasta ellos).

–Nunca estarás sola. – Dice el sujeto, aferrándole con fuerza incluso apoyando su cabeza sobre la de la chica. – Yo siempre estaré contigo… no importa que…

Sakura alza su rostro con un atisbo de esperanza en sus ojos esmeralda: aquel brillo que Shaoran había percibido en los últimos momentos, como desaparecía.

– ¿Lo prometes?

–Lo prometo – Dice él sujeto con una sonrisa y no evitando cerrar sus ojos y aproximar sus labios a la frente de la chica donde coloca un beso casto. – Lo prometo, Sakura.

––––––––––––––––––––––––––––––––––––––

–Puedes decir lo que quieras, pero estarás a mi lado hasta que la situación culmine. – Dice el imponente hombre a la mujer echada en medio de un salón enorme de pisos de porcelana en color negro. – Ese fue el trato al momento de llevarte hasta él.

Con sus cabellos sueltos se mantiene observando a su captor con desafío mientras reclama – Me has arrancado de su vida… de su destino, lo justo es que me dejes avanzar… seguir a mas allá – Discute con su melodiosa voz. El sujeto la observa indiferente mientras la súplica se escucha en su voz al agregar– Por favor. Es mi derecho.

–Eres el "AS" que necesitamos para que desista su misión.

–Ustedes le temen… a él… a Li… A Sakura… – Concluye la mujer joven de ojos azules. – Les temen… porque ya tiene uno de los sellos. – Viendo a sus ojos vacios e inexpresivos. – Excepto… el suyo – Ahí observando e incorporándose. – ¿Dónde está su sello?

–No está en mis manos – Responde el último jinete con naturalidad a la mujer de cabellos bucleados. – Fue arrancado de mi persona en el momento que fuimos llamados.

–Está en manos de un humano…de un mortal – Explica Tomoyo comprendiendo rápidamente todo lo que ocurre – El mismo hombre que… puede invocar a los espíritus… Santo cielo… – "¿Cómo podrán Eriol y los demás derrotar a los cuatro jinetes con solo tres sellos? ¿Acaso no se necesitan los cuatro?"

–Por eso puede hacerlo –Dice Davatoc revelando aquellos detalles con normalidad e ignorando los rápidos pensamientos de la mujer, pues ya sabe que Tomoyo no tendrá posibilidad de decirle nada a ninguno de los que se encuentran en la otra dimensión. – Mi poder es mínimo comparado con el de ese hombre.

–El ultimo sello… – Dice ella comprendiendo todo – Por eso estuvo en el departamento de Sakura y Touya en Kioto… por eso Sakura tenia esos sueños con su padre… Siempre estuvieron al tanto de todo lo que hacían ellos, ¿no es verdad?

El hombre no responde.

–Pero ¿como lo pudieron haber hecho? – Piensa en voz alta no importando que el sujeto escuchara sus reflexiones.- Sakura no había revelado cualidades mágicas porque ella no recordaba quien era… supieron localizarla en Kioto. Siempre un paso adelante de Li y de Eriol… – Analizando rápidamente sus ideas. – Provocaron la muerte de Kaho… tienen enlaces. Conexiones en todas partes. Sabían de antemano las actividades que realizaba Kaho Mitzuki. Provocándole que acabara con su propia vida. Se de que ellos han seguido todo este tiempo contra los descendientes directos de los primeros hechiceros que enfrentaron el Fin de los Días. He escuchado tanto a Li y a Eriol hablar de esto…– Sacudiendo su cabeza– Pero es algo más… Concreto ¿No es cierto?

El hombre permanece en silencio por unos momentos.

–Fuimos traicionados. Alguien les informó a ustedes todo lo que hacían ellos… ¿Cierto?

Aun continúa escuchándole pero sin responder sus inquietudes: pero ella no necesita afirmación en sus pensamientos… o en sus sospechas.

–Es una lástima… que llegara a comprender todo esto un poco tarde… – Murmura ella no evitando sollozar. –Pobre de mis amigos que tienen que enfrentar todo esto desconociendo en que se involucraban….

–Ellos siempre lo han sabido – Reclama Davatoc observando a sus ojos azules – Siempre han tenido una idea clara… por ello están en la otra dimensión. Por ello, no importándole si pudieran volver o no, han desafiado incluso la vida de un inocente para lograr su cometido.

–Meiling sabia bien lo que hacia. No era lo correcto… – Sopesando la pérdida de la china – Pero ella sacrificó su vida por salvar al mundo.

–Ya el mundo no tiene salvación – Refiere el sujeto con cierto sopesar que no pasa desapercibido para la mujer de ojos azules.

– ¿Por que estoy aún aquí? Se que he muerto… – Ahí la voz se le retrae un momento. – ¿Por qué no he cruzado al otro lado?

El sujeto le extiende su mano para que se incorpore y ella le acepta caminando con él, al espacio que supondría que estaba vacio. Mientras avanzan la luz se va haciendo presente en los otros espacios. Tomoyo nota aquello y se deja llevar por el sujeto hasta llegar a lo que es un sofá sin estampados. Cuando toma asiento y para su sorpresa es tan suave como una pluma.

–Ya no tienes porque preocuparte de más nada. – Dice con una amabilidad que contrasta con su armadura, su enorme complexión física o la frialdad de sus ojos.- Su presencia en mi santuario dimensional no tiene que inquietarte porque no voy a lastimarte. – La sinceridad de sus palabras tranquiliza por un momento a la mujer de cabellos en bucles. Y aquella forma tan familiar de tratarle. ¿Qué es lo que ocurre? ¿Acaso no he sido considerado en permitirte visitar a ese hombre? ¿Al hechicero?

–Y le agradezco… pero… No me hace dudar que su favor a mi persona tiene algún precio… o en verdad, algún propósito que quiere cubrir con ello.

Davatoc sonríe cosa que hace notar a Tomoyo que si no se tratara de la misma muerte, seria alguien muy apuesto. Incluso su expresión se llena de nostalgia al mirar a los ojos azules.

–Me recuerdas… a alguien que conocí hace mucho tiempo.– Dudando un segundo al hablar.– Usualmente cuando voy por una persona que ha partido de este mundo, no me apego a nadie… no me ocurre muy seguido. Pero tus ojos… Tu sonrisa… me recordó a alguien…

–¿La muerte tiene conocidos?

–No siempre fui la Muerte… – Confiesa. – Ya sabes lo que nos pasa si son enfrentados los Guardianes de los Sellos y son muertos en manos de sus contrincantes. Te he referido estos datos para que advirtieras a ese hombre. Al hombre que amas. – Viéndole asentir. – Y eso fue como un favor personal a ti, aunque nada importará al final. – Encogiéndose de hombros.- Desconocíamos este hecho cuando nos hicimos de los sellos y restauramos el orden. Ahora… a tus conocidos les toca suplantar a los anteriores…

–Ellos jamás matarían a alguien… no está en su naturaleza.

–Cuando la necesidad los impulse… cuando vean sus seres queridos y su propia vida amenazada… créeme….ellos harán lo necesario no solo para volver a su mundo y restaurar los eventos… Nosotros lo hicimos y éste fue nuestro precio.– Replica observándole con interés y no evita sonreírle nostálgicamente al tomar uno de sus mechones entre sus dedos.

–¿Por qué sigo aquí? – Pregunta la mujer temiendo la respuesta de Davatoc. Sabe que está frente a uno de los cuatro jinetes. Más importante, frente a la Muerte.

Este sujeto fue hasta el hospital. Ella podía ver a su madre sollozando en su lecho. No podía comunicarse con ella. No estaba realmente muerta. Mas bien dormida. Pero podía verle a él de pie a un lado de su cama. Extendió su mano a ella.

No dudaba en tomarla.

Le inspiraba confianza

Cierta seguridad.

Cierta familiaridad.

¿Así es morir? ¿Presentarte cierta familiaridad para arrancarle la esencia y su alma de los vivos y marcharse con ella?

Y si es así ¿Dónde están los demás que han muerto?

¿Por qué aquella predilección con ella?

¿Por qué permitirle poner en alerta a Eriol?

–Hay un traidor. – Murmura la chica de ojos azules cuando el pensamiento llega tan de repente y violento a su mente. Observa a Davatoc no sorprenderse.

–Tu don… el don de leer los pensamientos cuando tocas a las personas. Es sorprendente que incluso un ente sobrenatural como yo, pueda ser víctima de tus talentos. – Levantando sus cejas sorprendido.– Conocí alguna vez a un hombre con tus talentos… de Europa… no dudo que algún antepasado suyo, señorita.

Tomoyo abre los ojos ampliamente al reconocer el rostro que Davatoc a puesto en su mente… en sus pensamientos.

–No… no puede ser… ¡No él! – Replica con un hito de voz.

Davatoc no tiene que reclamar su nombre en voz alta mientras en la Mente de Tomoyo se revela no solo la traición de Radjetsû a los suyos sino también como fue reclamado por la muerte. Asqueada por la acción y lo ocurrido, retira las manos del sujeto y también sus ojos azules.

–Lamento informar que todos fueron traicionados por alguien de confianza. Y ahora… reclamará finalmente no solo el sello que está en poder de tu amante– Atrayendo por ese adjetivo el rostro de la mujer de ojos azules. – Sino la vida de uno de tus amigos… – Observando el rostro de consternación de la mujer y añade.– Lo lamento.

–¿Lo lamenta? ¿En serio? ¡Estas personas quieren matar a mis seres queridos! ¿Qué consecuencias puede haber para usted lo que aquí en adelante ocurra? ¡Ninguna!

––––––––––––––––––––––––––

Nakuru se sobresalta al soltarte de las manos de la guardiana de tez dorada. – ¿Podrías avisarme la próxima vez que hagas eso? – Kanda mientras escucha sus reclamos, observa a su alrededor en silencio.

Nakuru cierra sus ojos ofuscada y luego se concentra en lo que busca:

A su amo Eriol.

Comienza a caminar al Este, unos metros adelante y no ve nada más que el camino adoquinado y la arena a su alrededor.

–No está aquí.

–Tú esencia y la de él, nos dirigió hasta aquí – Replica la guardiana Sioux poniéndose a la par de la guardiana de Eriol.– Tiene que estar cerca.– Y sin esperar replica, asciende a los cielos para ver si puede observar mejor de aquella altura.

Y pronto Ruby Moon en su verdadera identidad, se le une.

Pasan un largo rato en silencio volando y cambiando sentidos cuando de repente la mirada de la mujer de alas de mariposas se enfoca en algo que sobresale en la arena una distancia considerable de ellas. – ¡Ahí es! mira…– Abalanzándose ágil y velozmente hasta allá. Efectivamente cuando empieza a descender reconoce las ropas de Eriol y su cabello. – ¡Eriol!

Está echado boca abajo en un lado del camino adoquinado. Ruby Moon coloca su cabeza en su regazo mientras la guardiana sioux lo observa indiferente.

–¡Está herido! – Refiere Nakuru observando las laceraciones en sus ropas y la sangre. Por el otro lado observa las cartas que están a un extremo. – Amo Eriol…– Acariciando su rostro y mostrando su consternación. – Despierte por favor.

Ante la falta de respuesta, momentos después una mano se estrella contra el pálido rostro del sujeto y la sorpresa de Ruby Moon: Es Kanda abofeteándole varias veces consecutivamente.– ¡Despierte! ¡Despierte Hiragizawa! ¡Despierte elitista!

–¡No tienes porque ser tan brusca! – Replica Ruby Moon finalmente atajando la mano femenina que golpea consecutivamente el rostro de su amo.– ¿Acaso no ves que está herido?

–No tenemos tiempo para sentimentalismo y que despierte naturalmente. Hay que hacerlo reaccionar…– Volviendo a abofetearlo con la otra mano.

–Te lo juro Kanda: Si vuelves a tocar a mi amo, te voy a dejar sin un solo cabello…

Entonces ambas escuchan un quejido de dolor.

–Amo Eriol…– Dice Nakuru aliviada y observando sus esferas azules.– Gracias a Dios.

–¿Ustedes…? Pero…– Quejándose por el dolor y buscando sus gafas. No las tiene puestas. –No comprendo… ¿Dónde están los demás? – Pregunta tratando de incorporarse pero el dolor no se lo permite.

–Mire como me lo ha dejado ese jinete. – Replica la guardiana sumamente preocupada. – Le dije una vez que las mujeres serían su perdición.

–Gracias por tu sentido del humor querida Ruby Moon – Replica el sujeto con una tenue sonrisa pero el dolor no le deja hablar mucho. Ahí observa a la guardiana Sioux que le observa sin mostrar un poco de alivio o tranquilidad.

Más bien, no demuestra nada en particular por el sujeto.

–Supongo que fue una labor en conjunto… y te lo agradezco preciosa. – Mirando con afinidad a la mujer.

–Será mejor que nos pongamos en marcha. Li nos espera. – Dice como respuesta la mujer. Se incorpora lentamente seguida por la guardiana del británico-japonés.

Eriol trata de incorporarse pero cae al suelo, en lo que Ruby Moon le auxilia.

–No creo que sirva de mucho – Dice Eriol – He drenado todo mi poder en recomponer un par de costillas… – Explica a las mujeres.

–¿Consiguió el sello? –Pregunta Kanda. El sujeto asiente mostrándole el objeto que va colgado en su cuello. Luego frunce su ceño y calla de repente.

–¿Pasa algo malo? – Pregunta Ruby Moon.

–Tuve un extraño sueño… con Tomoyo. – Murmura el sujeto mientras Kanda ayuda a Nakuru con la figura del sujeto.

–Creo que será mejor que le de un poco de mi magia curativa… o nunca alcanzaremos a los demás. Al menos no en esta vida. – Replica la guardiana de Li.

–Creo que es mejor que vayamos a donde Shaoran y los demás con ese truquito que usas de la aparición… ¿No crees? – Le refiere Ruby Moon pensando que no tienen tiempo que perder. Para una persona tan poderosa como su señor, ser dejado en esas condiciones no da un panorama muy prometedor de encontrar en el camino mas problemas.

Kanda analiza las palabras de la guardiana de Hiragizawa y viendo como el sujeto toma la mano de su creación y luego el brazo de la mujer, los tres después de unos segundos, desaparecen del lugar.

––––––––––––––––––––––––––

Yukito fija su mirada en un punto mas adelante para sorprenderse al notar algo a la distancia atrayendo la atención de los demás al decir.– ¡Tenemos compañía!

Sakura y Shaoran se voltean para observar con estupor como un caballo a gran velocidad se aproxima a ellos. Sakura invoca su báculo mientras Li empuña su espada.

Yukito le da paso a su identidad, Yue.

El jinete detiene su corcel a una corta distancia de nuestros amigos, procurando bañar sus pies y ropas en arena.

Habla con voz potente por encima de su armadura.

–¡Soy Noveros! – Incluso golpeando la armadura en su pecho. – ¡Segundo Jinete al comando de El Supremo! – El caballo relincha en exasperación. Y ahí se fija en el sujeto de cabellos negros y tez dorada entre ellos. – ¡Ustedes partirán de este mundo y el siguiente!

–Soy Li Xiao Lang– Replica Shaoran con firmeza y no tan intensamente con el sujeto.– Y no lo creo…– Apretando aun más su espada en sus manos. – ¿Por qué no bajas de ahí y demuestras lo que predicas?

Sakura observa sorprendida al sujeto a su lado. ¿Acaso Shaoran estaba siendo sarcástico? No pudo más que mirar con cierta intensidad al jinete el cual desciende de su caballo y este le da una palmada en su lomo, espantándolo del lugar el cual se marcha relinchando molesto.

–Shaoran…

–Será mejor que te mantengas alejada Sakura – Solicita el chino con firmeza. –Estaré bien… – no dejando de mirar al sujeto que se aproxima.

Sakura hace lo que Shaoran le dice aproximándose hasta llegar a donde Yue y su hermano mientras observa al jinete finalmente colocarse a una distancia prudente del heredero de Li Clow.

–Con que Li Xiao Lang… – No evita hacer una carcajada tenue sonando incluso burlona. – Conocí a un antepasado suyo… Clow… – Tratando tal vez que Li reaccionara a aquel nombre pero al tiempo que explicaba aquello, ante las miradas de todos, su espada comienza a cobrar una pequeña llamarada que cubre todo el metal pero no parece afectarle a él. – Un cobarde. Supongo que eso habrán heredado sus descendientes.

"Noveros… el sujeto que hirió a Eriol y trató de matar a Kanda estando en Londres" Piensa Shaoran en su mente al recordar las heridas proporcionadas por el jinete y la conversación entre ambos hombres meses atrás en la habitación de invitados del departamento de Tomoyo.

Sin duda, Kanda te ha informado del desafortunado encuentro que tuvimos con un jinete.

Pocas cosas me ha revelado. Apenas llevamos dos días en la ciudad. Kanda se la pasa más en el viejo almacén que conmigo. Incluso creo que te ha visto más a ti que a mí.

No te daré mi opinión respecto a la mujer hasta el momento indicado, pero por lo pronto te revelaré lo que vi aquel día…– Y señalando con una cabezadita– y el contenido de ese portafolios. – Comenzando a desabotonar la camisa del pijama que tiene puesto ante la sorpresa de Li.

¿Qué haces…?

Eriol se despoja del tejido para dejar su pecho descubierto y mostrarle al voltearse, las marcas que quedan de las laceraciones provocadas en su espalda. Shaoran, el cual estaba enterado de ciertos detalles proporcionados por Kanda, pero estos eran mínimos comparados con ver el espectáculo que se vislumbra ante sus ojos.

Y su estupor es notable.

Cuatro marcas descienden en posición diagonal desde uno de los hombros del hombre hasta alcanzar el nacimiento de su espalda. Dichas cicatrices parecieran haber sido hechas con un instrumento de al menos dos centímetros de ancho y alcanzaban casi cuarenta centímetros de largo.

Shaoran no sale de su sorpresa y tampoco muestra interés de preguntar… porque ninguna pregunta es lo bastante justa para lo que está viendo.

Así que Eriol mientras se endereza y comienza a abotonarse la camisa del pijama dice con un acento serio y sin espacio a réplicas. – La intención era eliminarme… A mí y a tu amiga Sioux.

¿Quién lo hizo?

Lo peor es Li, que en un principio no sabía quien era el responsable. Pero se sentía como fuego… – Parpadeando y palideciendo ante sus recuerdos, hecho que en verdad sorprende al chino. –agitó su espada… apenas pudo acercarse a nosotros y eso se sintió como si estuvieran golpeándome la espada con un látigo que estaba bañado en fuego.

Quería matarte.

Quería matarnos – corrige el varón. –El responsable no es humano. Aunque lo parezca. No creo incluso que sea mortal. Su estatura me recuerda la de un gigante de una historia que leí cuando era niño de unas habas mágicas*. Estaba subido a un caballo pero el corcel solo era enorme. Imagina el tamaño del sujeto.

Delante de él no estaba un "Gigante" como lo había descrito Eriol. Era un hombre tan alto como él, cubierto de pies a cabezas en aquella armadura y la espada en su mano estaba en aquellos momentos cubierta de fuego.

–Vamos Li Xiao Lang… empecemos lo que tú antepasado debió finalizar siglos atrás.

–¿Qué es eso?

–La Victoria final. – Replica Noveros al dirigirse con firmeza en contra de Shaoran. Cuando sus espadas finalmente hacen contacto, el sonido parecido a un trueno inunda los oídos y retumba en todo el lugar sorprendiendo a Touya y Yue. Incluso Sakura retrocede ante el ruido y el halo de luz provocado por el impacto de las mismas.

En aquel momento llegan Nakuru y Kanda con Eriol entre ellas.

–¿Quién rayos es ese? – Pregunta Ruby Moon sorprendida del combate que toma lugar frente a ella y a pocos metros.

Eriol y Kanda no necesitan saber de quien se trata: reconocen la armadura.

Reconocen aquella espada de fuego.

–Madre Santa.– Dice Eriol en inglés.– Es él…– Para que fuera escuchado por Ruby Moon.

–¿Qué? ¿lo conocen?

"Amo Shaoran" Piensa Kanda en el interior de la cabeza de la guardiana "¡Debemos ayudarle!" viendo el combate que tomaba lugar delante de sus ojos y como las espadas embisten una a la otra, provocando sonidos estruendosos similares a truenos en una gran tormenta.

Pero solo puede quedarse en su lugar observando el combate delante de ellos. Los músculos de los brazos de Shaoran se tensan, mostrando el gran esfuerzo que hay que colocar para enfrentar aquel sujeto cuya espada no flaquea y es notable su intención de atravesar su cuerpo con el filoso instrumento cubierto de fuego.

Es entonces cuando Touya observa de reojo; ve a su hermana avanzar un breve paso y la ataja por el brazo sobresaltándole. – ¡Recuerda lo que dije! – Dice con intensidad y sus ojos inyectados en firmeza y confianza. – ¡Usa la cabeza Sakura! Esos sujetos no se andan con bromas… ¡No les perdonarán la vida si los enfrentan!

Shaoran nuevamente evita el contacto del metal enfurecido contra su persona pero la chamarra que lleva en su figura se quema en un lado, provocando que tome fuego en aquel punto. Temeroso te terminar con la piel quemada, se quita la chamarra tirándola a un lado. Se queda con los brazos al descubierto y portando una sencilla camisa de color verde corte chino y sin mangas.

–Estoy solamente jugando contigo, Descendiente de Clow… ahora va en serio – Anuncia Noveros con una expresión de triunfo en su rostro al quitarse el casco de la armadura y colocarla a un lado sin perder mucho tiempo. – Solo podrás vencerme matándome…

–¡No! – Dice Eriol atrayendo las miradas de los demás a su persona. Aun se sujeta del cuerpo de las guardianas. Ahí Touya y Sakura avanzan para auxiliarle. Se nota que está muy mal herido. – No puede matarlo… si lo mata…

–¡Eriol! ¿Qué pasa? ¿Qué pasa si lo mata? – Pregunta Sakura mientras el hermano mayor de la joven revisa la condición de salud del hechicero.

–Sakura: no puede matarlo. Si lo mata… tiene que tomar su lugar.

–¿Qué?

–Se volverá… se volverá un jinete como es él. – Explica Eriol ante la pregunta de Ruby Moon observándole. – Tendrá que entregar su existencia a este mundo. No podrá cruzar al otro lado…

– ¡No podemos permitirlo! – Dice Sakura negada a aquella revelación. – ¡Shaoran no puede quedarse aquí!

Todos observan con estupefacción el combate que se produce cerca de ellos. Las espadas ya comienzan a tratar de afectar de alguna forma a su contrincante. Shaoran intenta infructuosamente de lastimar en algún brazo al hombre para lograr que suelte la espada o al menos hacerle retroceder pero sin ningún éxito.

Y luego de unos instantes observan la primera acción de sangre: Shaoran recibe un roce de la espada encendida en llamas en un costado provocándole una laceración que le hace retroceder adolorido mientras el sujeto sonríe triunfante ante su conquista.

– ¡Maldición! – Dice Touya – Es demasiado fuerte… es un experto en combate.

–Han tenido siglos de práctica. Además que han heredado de sus antecesores sus dones.– Explica Hiragizawa entre dientes tratando de controlar su dolor. Se sujeta el abdomen mientras Touya permanece arrodillado a su lado. – No es lo más peligroso de él.– Y en aquel momento Noveros no duda en invocar su poder del fuego haciendo que de su espada surja una lengua de llamas que va en contra de Li. – Eso es un problema…

– ¡Shaoran cuidado! – grita Sakura a todo pulmón observando como la llama por un momento desaparece al chino de su vista. – ¡Shaoran! – Tratando de avanzar pero Yue se lo impide atajándola por el brazo. – ¡Suelta! ¡Shaoran!

Noveros sonríe pero solo por un segundo. Cuando las llamas ceden, observa para su decepción que un campo circular rodea al varón Li, cuya espada se encuentra enterrada en el suelo. Este aprieta sus dientes con firmeza mientras el dolor en su brazo se le olvida por unos instantes.

–Así eres digno adversario– Dice Noveros contento de aquella sorpresita. – Pensé que terminaría pronto con todos ustedes.

Shaoran eliminó su campo de fuerza de alrededor e invocó el poder del rayo, cayendo a milímetros del suelo donde pisaba el jinete: este saltó a unos metros de distancia esquivando ese ataque.

Shaoran sin perder tiempo, invocó sus propias llamas mágicas sabiendo que solo retrasaba o postergaba algo que era inevitable. Contrario a lo que supone, las llamas, chamuscaron la capa que sobresale de la parte superior de la armadura.

–¡Maldito! ¡Mi capa! – Dice a modo de queja agitando nuevamente la espada de sus manos, provocando una nueva estampida de fuego que surge de la espada y atacando a Li. Como ocasión anterior, Shaoran la esquiva con mucho esfuerzo pero logra salir ileso en esta ocasión. Es entonces cuando a Sakura se le ocurre algo.

–¡ICE! – Grita la ojiverde convocando su poder y la carta del hielo hace su aparición logrando encerrar al sujeto en un enorme bloque de hielo. Incluso la llama de su espada, queda suspendida en la congelación.

–¡Lo logré! – Dice la ojiverde sorprendida de su propia acción.

Pero la alegría le dura poco.

El bloque de hielo comienza a resquebrarse desde los pies del sujeto. Es como si la vibración proviniera de adentro de la misma, eventualmente estrellando el hielo de adentro hacía afuera y provocando que proyectiles de hielo salieran en todos los sentidos, impactando incluso el rostro y cuerpo de Sakura y los demás, provocando cortaduras superficiales. Kanda, Ruby Moon y Yue esquivaron los ataques gracias a sus propios campos de fuerza incluso, protegiendo a Eriol quien vio como las "balas heladas" impactaban frente a el volviéndose añicos.

Pero Sakura no corre con la misma suerte.

Touya quien se encuentra protegido por el campo de fuerza activado por los guardianes tampoco resulta afectado. Pero sale de él, al ver que su hermana grita de dolor y cae de bruces detrás de Shaoran.

Pero este no se atreve darle la espalda a Noveros.

Si se debate entre esto y auxiliar a la chica de ojos verdes.

–¡Sakura! – Dice su hermano acercándose a ella y notando las laceraciones en su rostro; marcado por sangre que sale de las heridas provocadas por los proyectiles de hielo. Nada de gravedad pero revisa el resto de su cuerpo viendo que los impactos solo fueron raspones y nada de importancia.

Pero no puede decir lo mismo de su rostro: sabe que su hermana tendrá marcas en el futuro por el grado de las heridas si no les prestan atención pronto.

¿Cómo hacerlo allí?

Sakura se incorpora con la ayuda de su hermano mientras Noveros observa el estado en que ha quedado la ojiverde. – Ya no eres tan valiente ¿Cierto? ¡Esta era la esperanza de la humanidad? ¡A ti es que temen los demás! – Burlándose de la mujer. – ¡Lancen ataques como adultos y no como nenes en entrenamiento! – Ruge el sujeto batiendo su espada y la llamarada de fuego surge para ir directamente donde Sakura.

–¡Shield! – Grita la muchacha protegiendo al mismo tiempo a su hermano quien por instinto la había cubierto a ella con su cuerpo.

Sakura y él salen ilesos para alivio de los presentes excepto Noveros quien ahora se ha ensañado con ella a pesar que Shaoran trata de llamar su atención pero es inútil.

– ¡No te apresures en querer morir tan pronto descendiente de Clow! – Ruge el sujeto. – Tú momento llegará.

Sakura invoca el poder de la Fly ascendiendo a los cielos mientras empuja a su hermano a los brazos de la guardiana de las cartas Sioux y comienza a atraer la atención del hombre y su poder a los cielos. Ella sobrevuela a una distancia prudente mientras Shaoran le combate desde tierra.

Es entonces cuando un pensamiento acude a su mente.

"El hielo no lo congela. Porque no es fuego normal… pero ¿Qué apaga ese fuego? ¿Cómo apagarlo? Convocando a la lluvia tampoco lo ayuda…" – ¡Ya se! – Grita para si misma y ahora convoca la carta "Arena" provocando un enorme muro de arena con viento mezclado el cual se levanta de los pies del sujeto.

El viento provoca que la arena se levante a una velocidad peligrosa agitando las ropas de los demás. Shaoran tiene que cubrirse los ojos e igual su contrincante. Noveros retrocede unos pasos cubriendo su rostro.

Mientras esto ocurre, Eriol piensa rápidamente una alternativa para ponerle fin a aquello sin tener que recurrir a matarle.

"Esto solo lo distrae. No es definitivo… y necesitamos ese medallón" sintiendo el objeto pesado que perteneciera a Neiva alrededor de su cuello y junto a su propia llave mágica. "Piensa… ¿Qué podemos hacer para derrotarle sin matarle…?"

"En esa dimensión son seres humanos normales. Con dones que no sobresalen los convencionales…" Pensaron aquel momento antes de abrir el portal.

Entonces fue muy fácil llegar a la conclusión.

– ¡Li! – dice incorporándose de repente con ayuda de Ruby Moon y sorprendiendo a todos los que estaban atrás. – ¡La espada! ¡Tienes que quitarle la espada de las manos!

Los demás le observaban como si tuviera una segunda cabeza surgiéndole por el cuello.

– ¡Todo se debe de la espada! No tiene otro don sobresaliente… – Dice Eriol con toda su fuerza mientras no puede evitar toser y pese a que Nakuru trata de sujetarle. Este observa a Yue cuando recalca. – La espada. Quitarle la espada y podremos quitarle el medallón.

Yue no asiente tomando una decisión asciende hasta donde se encuentra Sakura colocando el poder de la Sand. En breves palabras dice lo que Eriol ha informado y la chica asiente confiada.

Desciende unos metros manteniendo a Sand convocada e invoca la espada en su báculo. Cruza la muralla de arena sorprendiendo al sujeto quien levanta su espada y se protege del ataque de la chica.

Shaoran se le une y Sakura con sus alas aun extendidas, pisa la arena al lado de Shaoran y ambos combaten contra Noveros, quien se defiende a duro esfuerzo de ambos.

Todos aquellos días de entrenamiento entre el par rinden sus frutos: entre ambos Noveros pasa un momento difícil para no dejarse derrotar por ambos chicos. Sus movimientos son sincronizados y firmes; si Sakura golpea, Shaoran lo hace al mismo sentido, prácticamente moviéndose como uno.

La sangre corre por las mejillas de la ojiverde gracias a las heridas provocadas por el hielo que quebró el jinete pero ella no parece darse cuenta de ello o del escozor de las heridas cuando mantiene la par con Li para derrotar al sujeto.

Sorprendiendo incluso a sus amigos con el despliegue demostrado en aquellos instantes.

¡Hasta el mismo Touya no puede dejar de observarles perplejo!

"Quitarle la espada… claro ¿Cómo lo haremos?" Se pregunta Sakura preocupada pues aunque Shaoran y ella han podido hacerle frente, aquello no podrá durar mucho.

Y ella misma se encuentra sorprendida de todo lo que había aprendido al lado de Li: Es como si se movieran como uno solo. Sus movimientos son sombra del otro y prácticamente simultáneos.

––––––––––––––––––––––––––

– ¡Concéntrate Tomoyo! – Pide para si misma la mujer caminando de un lado a otro inquieta. Trata de controlar sus nervios pero le resulta imposible. – Eriol…– Suspira cerrando sus ojos. – Tiene que haber una manera de comunicarme nuevamente sin la ayuda de ese sujeto… debe de haber una manera… sin que se den cuenta.

"Eriol y yo nos conectamos. Ese día que llegó a la casa cuando Kana me atacaba… él presintió mi peligro… somos mas allá que dos personas que se aman. Probablemente somos almas entrelazadas… tiene que haber una forma de ponerle en advertencia. O a Sakura."

Tomoyo cruza de un lado a otro inquieta. Escucha sus pasos sobre el suelo frío y exasperada lleva sus manos al pecho. – Por Favor… por Favor… Por favor…– Cerrando sus ojos. – Por favor…

–No estás muerta – Dice una voz sorprendiéndole. Tomoyo se sobresalta al ver delante de si a la mujer vestida con armaduras. La mujer estudia sus facciones con detenimiento y en especial sus ojos. No deja de mostrar su sorpresa aunque la joven también estudia sus facciones. –Ya veo porque Davatoc te tiene aquí…

–No comprendo… – Aturdida observa a la mujer que se aproxima aun mas a su persona.

–Tú tienes vinculación con los hechiceros… – Murmura. – "Nosotros" Sabemos todo de ustedes… – Sonríe.– Y tú me vas a ayudar a recuperar mi medallón.

"Eriol…" Murmura ella recordando el objeto que el sujeto llevaba consigo cuando lo vio.

– ¿No… no estoy muerta…?

La mujer niega con su rostro observándole con interés.

–Entonces… ¿Por qué…?

– ¿Por qué te hicieron creer lo contrario? ¿Y a los tuyos? ¿Por qué no? Tus amigos están tratando de evitar lo inevitable. Para colmo de males, tengo que terminar de cumplir mi cometido…

– ¿Por qué? ¿Por qué debes de hacerlo? ¿Quién te impide dejar que las cosas pasen?

– ¿Acaso debo de permitir que tus amigos detengan a ese sujeto? ¿A los demás humanos? Que ingenua eres…

En ese momento una tercera persona se hace presente en el salón sorprendiendo a Tomoyo. – ¡Radjetsû! ¿Qué…?

– ¿Qué estoy haciendo aquí? – Pregunta el Monje observando atónita a la mujer de ojos azules. – ¿Qué…?

– ¿Qué crees que haces? ¡Ayudarnos por supuesto! – Reclama la mujer sorprendiendo a Tomoyo y al sujeto. Tomoyo percibe algo extraño proveniente del sujeto. Algo que no logra identificar bien.

"Esta sensación… es la misma sensación de aquel día en Tokio… cuando Shaoran casi…" y ahí lo comprende todo.

– ¿Estás…– Balbucea aturdida. – ¡No! Radjetsû no ¿Qué han hecho? – Reclama a la mujer vistiendo armadura.

En aquel instante ella se aproxima a la joven y la toma por los cabellos, provocando un quejido de sus labios y una exclamación. Arroja su frágil figura contra el sujeto vestido de túnicas tibetanas. – Encárgate…

–No… Por favor– Súplica la chica. –Radjetsû…

–Y cállala… no la soporto – Reclama la mujer en aquel momento usando sus poderes para desaparecer con ellos del entorno donde se encuentran.

––––––––––––––––––––––––––

Sakura y Shaoran concentran sus esfuerzos contra Noveros mientras éste ya comprende el objetivo de los jóvenes. Yue se une a ellos para tratar de aminorar su velocidad y trabajar en conjunto para que finalmente lograsen quitar la espada de sus manos.

Pero todo parece inútil.

En un movimiento de Noveros, este mueve su espada en un giro de espiral sorprendiendo a los jóvenes. Sakura alza el vuelo gracias a las alas de su espalda y Yue protege a Shaoran. Pero el jinete concentra su objetivo en la maestra de las cartas, ya que en un movimiento logra pegarle con las llamas de su espada a la chica justo en sus alas mágicas pero ella grita de dolor al sentir precisamente el daño que las llamas que no son normales.

– ¡Sakura! – Grita Touya al observar a su hermana estremecerse de dolor e ir cayendo velozmente. Antes de que el hombre pudiera moverse de su sitio, la guardiana de las cartas de los Sioux, ataja a la mujer a pleno vuelo a la par que sus alas desaparecen.

Y la lleva junto a los demás.

Sakura dura inconsciente apenas unos momentos. Parpadea rápidamente notando las expresiones de preocupación de Touya, Eriol y la misma guardiana de los Sioux. Ahí observa mas adelante a Yue, Shaoran y Ruby Moon atacando al jinete.

–Es muy fuerte…– murmura la ojiverde decepcionada de lo que ocurriera. – No es tan fácil.

–Claro que no es un paseo en el parque – Dice su hermano incómodo por la situación.

–Kinomoto – dice Eriol haciendo señas.

–No. Mientras tengamos claro esto, será mejor para todos. – Ellos quieren matarlos. A cualquier precio. Y no se dejará quitar la espada con tanta facilidad. – Observando donde los guardianes y Li confrontan al jinete. – Y suponiendo que en nuestro mundo, sería indetenible.

–Indetenible… – murmura Sakura pensativa. Ayúdame Kanda. Su hermano la observa incorporarse. – Solo necesitamos unos segundos… unos segundos.

–¿Sakura? ¿Qué piensas hacer? _ Pregunta su hermano.

–Solo unos segundos.– Murmura ella adelantándose y dando alcance a Shaoran y los demás.

–¿Qué? ¿Tan pronto vuelves niña? ¿No tuviste suficiente? ¿O quieres acabar pronto con tú vida?

–¡Tiempo! – Grita Sakura invocando el poder de su carta. Con ello consigue que el sujeto se congele en su lugar. Todos congelados, incluso Eriol y Shaoran.

Observa al jinete quien parece estar congelado en el mismo sitio. Las llamas de su espada no centellan lo que le hace entender que el poder de la carta aquí es mucho superior que en la misma tierra.

Sakura invoca en su báculo a la espada y en un movimiento ágil da la vuelta tras el sujeto. Cuando el poder de la carta se desvanece. El sujeto se sorprende que la muchacha no esté donde la había dejado.

Pero el filoso contacto de la espada de ella en su garganta lo hace pensarlo dos veces.

Shaoran y los demás la observan sorprendidos. ¿Acaso en la tierra no tenían la habilidad de los seres mágicos no ser afectados por las Cartas?

El hombre observa a la mujer con profundo odio. Murmulla siendo escuchado por la chica. – Anda… termina tú misión…– Sonríe confiado.

–Con cuidado Sakura…– Dice Shaoran observando con desconfianza al hombre y la mujer a pocos pies del jinete. Seriamente levanta su mano para decirle al sujeto. – Danos el sello y podrás irte en paz…

–Creo que no lo comprenden. No les daré el sello vivo… tendrán que matarme… –Sonríe con un atisbo de triunfo en sus ojos observando a Li y Sakura debatirse que hacer en sus miradas.

–Matarlo no resolverá nada. – Dice Eriol. – Quien lo elimine… tiene que quedarse aquí como jinete.

– ¿Qué?

– ¿Cómo sabes eso?

–Me lo explicó la otra jinete. – Observando con desconfianza igual que los demás al jinete. Es ayudado a caminar por Kanda. – Cualquiera de nosotros tres que mate a uno de los jinetes, lo reemplazará…

– ¿Entonces…? ¿Qué pasó con la jinete? – Pregunta Nakuru preocupada.

–No. No la maté. La dejé con vida.

–Grave error – Dice Noveros sonriendo confiado. – Morirán… no podrán matar a Davatoc. No podrán matar a la Muerte… o a Biktwpia.

– ¡Que endemoniados nombres!– Reclama Ruby Moon observando al sujeto con rencor. – Quiénes los bautizaran así… debería lanzarse del puente más cercano.

–Basta de plática – Dice Touya exasperándose y avanzando. Toma la espada del sujeto de las manos y la lanza a metros de distancia. No duda en pegarle una bofetada en la cara. – ¿Dónde está el sello? – Ahí comenzando a buscar como quitarle la armadura.

– ¡Hermano, con cuidado! – Reclama la chica de ojos verdes preocupada por el acto impulsivo de Touya.

Touya retira la armadura lanzándola al otro lado y da con el sello colgando en el cuello. Noveros y el japonés se desafían con la mirada al momento de este arrancar el mismo del cuello del hombre.

–Puedes habérmela quitado pero eso no impedirá que vaya tras de ustedes– Reclama Noveros observándoles con repudio. – Los cazaré uno a uno… no tienen alternativa. Morirán.

Sakura, Eriol y Shaoran se observan entre si. Aun con el hombre siendo apuntado por todos y los guardianes que no pestañan siquiera para no cometer un error.

¡Un error a esta altura del juego saldría bien caro!

– ¿Qué hacemos?

–Podemos usar un portal – Dice Eriol pensativo mirando al sujeto. – Llevarlo a otro lugar.

–Eso no servirá de nada. Este es su hogar. Aparecerán donde quiera que vayamos. Es muy arriesgado – Murmura Shaoran dando la espalda al jinete y hablando con Hiragizawa.

–Tomar su lugar. – Dice Eriol pensativo. – Tenemos que tomar su lugar…

– ¿Matarlo? – Pregunta Shaoran por lo bajo. Observa un instante a los demás apuntando al sujeto. – ¿Serias capaz…?

– ¿Tú no? Con todo lo que está pasando amigo mío, lo último que me preocupa es matarle… ya de todas formas, no tengo más nada porque regresar a nuestro hogar.

– ¿De que estás hablando? – Pregunta Shaoran preocupado y con su voz como un murmullo. – ¿Qué dices?

–Tomoyo…– Dice Eriol finalmente mostrando melancolía en sus ojos e incluso sus labios temblaron un instante. – Ella…

– ¿Qué? ¿Cómo lo sabes…? – Pregunta Li aturdido con la información.

–Ella vino a mi Shaoran. – Responde por lo bajo para no ser escuchado por Sakura o los demás.

– ¿Estás seguro? Puede tratarse de una trampa – Responde Shaoran incrédulo a lo que le contaba y murmurando. – Es decir… es Tomoyo…

Para Shaoran era imposible que la mujer que les había ayudado a localizar a todos sus amigos y colaboradores estuviera muerta.

¡Se niega a creerlo!

Pero la expresión en el rostro de Eriol es demasiado delatora.

–Lo se Li. Lo se– Suspira. –Quisiera que fuera parte de una ilusión… una mentira. – No impidiendo que sus ojos se llenaran de lagrimas aunque no salen por los mismos. – Pero… lo que sentí… lo que viví no fue una ilusión. – Dice sintiendo como el admitir aquello le haría terminar con el corazón roto y toda esperanza pérdida. – Ella me lo dijo… y también me dijo que… –suspira. – que al final, son ustedes dos. Siempre han sido tú y ella…– Mirando de soslayo a Sakura.

Y en aquel instante Eriol invoca con su báculo, la espada.

Atrayendo las miradas de soslayo de Ruby Moon y Kanda.

Y al mismo Touya quien nota la tensión en el rostro de ambas mujeres.

– ¿Estás…

– ¿Seguro? No. – Niega con su rostro. – Pero ¿Qué otra alternativa tenemos? Debemos de continuar. Debemos restaurar los sellos. Seguir adelante. Tienes que seguir… tú y ella, tienen que seguir hasta el final. – Ahí observando a Noveros. – Pero alguien tiene que hacerlo.

–Amo Eriol…– Dice Ruby Moon con un hito de voz.

–Está bien querida. Todo estará bien – Dice el sujeto observando con ternura a su guardiana.

Eriol avanza con la espada en sus manos. Sakura ahí se percata de las intenciones del sujeto cuando se adelanta a Li y sigue hasta el jinete.

– ¿Eriol? – Ahí observa la espada empuñada en sus manos. – ¿Qué haces…? – Ahí temiendo lo que el sujeto haría.

–Querida Sakura… gracias por tú interés en todo nosotros. Tú preocupación es admirable. – Sonríe confiado. – Me haces sentir como si tuviera una familia.

– ¡Tienes una familia! ¡Nos tienes a todos nosotros! – Ruge la ojiverde notando lo que podría ocurrir allí. – ¡No eres un asesino!

El hombre avanza hasta quedar cara a cara con el jinete quien sonríe con seguridad pese a que puede detectar que aquellos momentos, son los últimos de su existencia.

–Así que tú tendrás el honor de acabar conmigo y tomar mi lugar.

–Considéralo como ajuste de cuentas, por lo que trataste de hacerme un tiempo atrás. – Responde el británico.

Touya observa a los involucrados y al jinete. Presiente las intenciones de Eriol y tomando una decisión radical se pone cara a cara con la guardiana de Shaoran, no avisando nada, la toma en sus brazos plantándole un beso en la boca.

Kanda no sabe como reaccionar ante aquello. El beso fue significativo y acabó en unos segundos. –Por favor, perdóname. – Murmura ya dando la vuelta y dirigiéndose a Hiragizawa para sorpresivamente tomar la espada en sus manos e impactando con ella el abdomen del sujeto quien no evita exhalar por el golpe y dolor del metal abrirse paso contra su carne.

Incrédulo por la acción tanto Shaoran como Eriol se quedan en sus lugares. Ruby Moon observa atónita la escena sin saber como reaccionar. Hace unos segundos su amo estaba decidido a entregarse a su destino y probablemente sería sellada con su poder. Ahora… ¿Touya tomaba su lugar?

– ¡Hermano! – Dice Sakura atónita ante los hechos que revelan en sus ojos. El varón lanza sin dudas el sello a las manos de Yue y no duda en sonreírle a él y a su hermana.

Entonces un halo de luz rodea ambos sujetos. El grito ensordece sus oídos y mientras Sakura trata de aproximarse es lanzada hacía atrás. Shaoran corre en su auxilio al ponerle de pie mientras grita – ¡Hermano! – con todas sus fuerzas aferrándose de los hombros de Shaoran.

¡Esto no podía estar pasando!

Y así tan deprisa como comenzó ese halo de luz, así mismo se dispersó provocando que momentos antes donde ambos estaban de pie, solo estuviera el cuerpo inerte de Noveros.

Y todo fue silencio.

Incrédulos se observan entre si y el lugar donde estaba momentos antes Kinomoto. El grito de dolor y desesperanza de Sakura es lo que hace que todos despierten de su sorpresa y un manto de dolor los cubre a todos. Aprensivo mas que todos es Eriol, quien momentos antes tenía le espada sujeta por la empuñadora y al colocarse Touya delante de él, lo sacó del camino.

No le permitió cumplir su objetivo.

Shaoran murmura contra su oído. – Lo siento tanto… lo lamento Sakura…

– ¡No, no, no! No puede ser cierto – Reclama ella con lagrimas en sus ojos y no preocupándole las laceraciones en su rostro. – ¡No mi hermano!

Yue se queda prácticamente congelado en su lugar, observando donde vio desaparecer a un hombre que admiró desde que su otra identidad era apenas un condenado adolescente. Como aquella vez para no perderle, éste le obsequió toda la magia que tenía en aquel momento.

¿Acaso había muerto?

Nakuru observa la escena que ocurre delante de sus ojos y los gritos desesperados de Sakura son demasiado para ella soportar. Pero a su lado la mujer que había sido, compañera, amiga y amante del sujeto permanece de pie.

No dice nada.

Dudando Ruby Moon apoya la mano en el hombro de la identidad de la guardiana de los Sioux quien no despega su mirada del lugar donde Touya desapareció.

– ¿Por qué lo hizo? – Pregunta Shaoran observando a Eriol.

Este se encoge de hombros.

Es Yue quien finalmente habla diciendo. – Tenemos que ser realistas; él sospechaba que no volvería con los demás… es posible incluso que…

– ¿Qué estuviera…

Yue no asiente ante la pregunta inconclusa de Shaoran mientras acurruca a la chica de ojos verdes en sus brazos quien no para de gritar con todas sus fuerzas. Las lagrimas de ella bañan su vestimenta chamuscada y toda sudada por la batalla que tuvieron que librar contra Noveros.

––––––––––––––––––––––––––

Ha pasado un largo rato. Shaoran es atendido por Kanda en su forma humana para ser curado de las laceraciones. Ahora sin Touya entre ellos, tienen que depender de la Magia Curativa de la Tribu Sioux.

A un lado observa a la chica de ojos verdes que se encuentra cabizbaja y llora en silencio.

Del otro lado Eriol es atendido por la magia de su propia carta de curación y Nakuru se mantiene al lado de éste mientras Yukito permanece cabizbajo observando al horizonte.

Shaoran luego vuelve a observar la figura de la joven Kinomoto quien no ha dicho nada en mucho tiempo. Fue atendida en primer lugar por Kanda a solicitud del hombre y Sakura se dejó atender. Pero no dijo ni una palabra. La magia de Kanda como la curación podía hacer muchas cosas pero todo tiene su límite.

Y las marcas en el rostro femenino de la ojiverde era algo con lo que tendrían que vivir.

Igual como las marcas de cicatrización en el brazo de Li.

–Listo– Dice la mujer sonando fría y práctica mientras coloca el libro de encantamientos en el bolso que lleva consigo.– Te quedará marca… pero al menos ya no está expuesta.

–Fue más de lo que pudiste hacer por mi amo Eriol, cuando fue lastimado – Dice Nakuru observando el resultado.

–La quemadura de Li es menor. La de Eriol fue en toda la espalda. No había mucho que pudiera hacer– Responde fríamente.

–No tienes que portarte así conmigo…– Dice Nakuru negando con su cabeza y apoyando la mano en un hombro de ella. – Tienes derecho a llorarle.

Kanda retiró su mano con furia abofeteando su palma y la chica no se sorprende de su reacción.

Shaoran estudia su expresión.

–Ella tiene razón. – Dice Li con gentileza. – Tienes derecho a…

– ¿A que? ¿A gritar a todo pulmón? ¿A reclamarle que haya… – Negando con su rostro y evitando que las lágrimas salieran.– ¡No!

–Mostar lo que significaba para ti, no te hace débil.

– ¡Calla! Debiste ser tú quien matara a ese idiota– Dice Kanda a Hiragizawa quien fue que habló. – ¡No él!

–Lo hizo por todos nosotros.

– ¡Gran cosa! – Refuta ella furiosa. – ¿Qué ha solucionado con ello? ¡Aun quedan dos malditos como ese para enfrentar! ¿Quién seguirá? ¿Quién será el próximo? ¿Tú? – Señalando a su amo – o Tal vez Tú – señalando a Eriol. – Tarde o temprano iba a perder a cualquiera o tal vez yo perder mi vida…

–No tienes que sonar tan fría y distante– Dice Hiragizawa y observándole con firmeza. – Se que estabas enamorada de él. Y yo estaba dispuesto a morir…

–Él decidió solo lo que quería hacer. – Dice Nakuru con dulzura pese a la forma fría con que la trata la mujer. – Y tienes derecho a llorarle.

–No lo voy a hacer. Al diablo él… al diablo todo – Incorporándose y alejándose del grupo. Incluso pasa por delante de Sakura y ésta no levanta su mirada.

–Si eso no es amor, no se que se llamará. – Dice Nakuru meditabunda en voz alta. – Dios: estaba profundamente enamorada de él.

-Cada quien tiene su manera de enfrentar el dolor. – Replica Eriol observando a la falsa identidad quien camina alejándose un poco de ellos y sin un rumbo fijo. La ve detenerse luego de un momento.- Esa es su forma.

–Me dijo que quería que la sellara en el libro si esto pasaba… si él…

–Él sabía que sus opciones eran pocas. – Dice Yukito con cierta melancolía. Sus ojos llorosos demuestran el grado de su pérdida tan intensa como su hermana o la mujer que era la novia del sujeto.

–Lo estaban controlando como lo hacían con el alma de Femeeii. – Dice Shaoran. –Pero ¿Por qué desapareció?

–Porque no estaba vivo. Era un espíritu. Tal vez…– dice Eriol pensando rápido. – Él adivinó que no volvería al mundo… y tomó la alternativa de ganarnos una oportunidad.

Yukito asiente en silencio.

–Estaba muerto… ¿Moriría del otro lado?

–O tal vez no estaba muerto. Pero cerca– Habla Eriol tomando la palabra y sintiéndose un poco mejor. Mira su reloj y dice sorprendido. – Ha pasado un mes ya del mundo nuestro. – Shaoran no puede ver su reloj pues Noveros lo quemó con su ataque. Yukito si revisaba el suyo. – ¿Qué creen que pudo haber pasado?

-Tal vez no haya mundo el cual salvar- Opina Nakuru distraída.- Tal vez ni siquiera… seamos los únicos sobrevivientes.

-El Fin de los Días no es como lo vemos en las películas. – Refuta Shaoran pensativo.- Recuerden lo que nos dijo el alemán ese: Ellos buscan restablecer un nuevo poder centrado en ellos y quienes sobrevivan. Un nuevo renacer dominado por ellos. Y los pocos que queden en el mundo. Aun así tenemos que ocuparnos de avanzar. No podemos perder más tiempo. O no habrá mucho por lo cual luchar.

–Tiene razón. Ya mucho puede pasar en un mes. Y lo más sorprendente de haber pasado ese tiempo: no tengo hambre…–

-Yo tampoco.

-Nuestras necesidades no son las tradicionales que estuviéramos en nuestra dimensión. Aquí las cosas, son diferentes.

–Aun así creo que será conveniente que nos alimentemos. – Dice Eriol observando una de las pequeñas mochilas. – Tomemos agua. Lo que necesitemos.

–Se sienten como horas… apenas un respirar.

–El tiempo no transcurre igual aquí. Estos sujetos llevan siglos aquí…

–Y ustedes no tienen barbas– Dice Nakuru observando ahora a los hombres. – ¿Acaso no se supone que por ser de otra dimensión ustedes deberían tener barba ya?

–Tienes razón, pero solo sucede con nuestros relojes. – Dice Eriol pensativo. – Para todo lo demás, tal vez hayan sido solo horas. – Aunque hay algo que me inquieta… ¿Cómo fuimos afectados por la Carta del Tiempo?

Nakuru y Yukito se observan.

-He pensado eso – Dice el guardián.- No es sorprendente que aquí seamos tan vulnerables como los humanos. Pero también los jinetes lo sean. Tal vez, sus únicos talentos se vean en sus habilidades o armas que usan. Por todo lo demás, son simples humanos.

-¿Quieres decir que perdieran sus dones al volverse jinetes?

-Y adoptaran las identidades de sus encargos.- Concluye Shaoran.- Perdieron todo rastro de sus poderes…

-Tiene algo de lógica.- Eriol se encoge de hombros al analizarlo por unos momentos.- Entonces ¿Por qué nosotros también fuimos afectados por el poder de la carta?

-Creo que aquí las cosas no son como en nuestro mundo – Concluye Nakuru atrayendo sus miradas. – Entonces, las cosas aquí tienen que ser diferentes. Solo Sakura no salió afectada por la magia de la carta. Y demos gracias a ello. ¿Se imaginan que no hubiera surtido efecto?

Dudando un momento Eriol decide interrumpir los pensamientos del grupo al añadir. – Debemos de avanzar– Observando de soslayo a Sakura quien no se ha movido de su lugar. – Li…

–Si, ya voy. – Dice el varón incorporándose y llegando con lentitud al lado de Sakura y coloca uno de sus brazos sobre la joven. Ella se deja abrazar por el sujeto. Escucha los sollozos silenciosos.

Shaoran saca una pequeña cantimplora y procede a ofrecerle algo de tomar a la chica. Ésta lo toma sin rechistar. Luego de unos momentos, Shaoran toma del líquido que queda ahí.

Pero se queda abrazándole en silencio.

Dando el tiempo que necesite.

Pero sabe que nada será suficiente en aquellos instantes.

–No me queda… más nada… Shaoran… – Hipando finalmente habla– más nada… he perdido todo lo que me quedaba…

Shaoran comprende su dolor.

Mantiene silencio unos instantes.

–Tenemos que Seguir Sakura. Por tú hermano… por todos nuestros seres queridos. Tenemos que continuar.

– ¿Qué mas da? Triunfemos o no, ellos ganan. Ya hemos perdido tanto.

–Quedamos nosotros– Levantando su mirada. – Tienes que ser fuerte…

–Eso fue lo mismo que me dijo Touya… Que fuera fuerte– Encogiéndose de hombros.

–No estás sola. – Dice el sujeto– Yo siempre estaré contigo – Reclama. – Tienes que tener Fe.

– ¿Fe? ¿Qué es la fe? Es la esperanza que mi hermano estaría conmigo siempre, Shaoran. Dio tanto por mí…

–Cuando todo esto acabe, cuando triunfemos las cosas serán muy diferentes. – Dice el varón tratando de sonar confiado con sus palabras. – Ten la esperanza que saldremos de esta.

–Si…– Duda un segundo antes de hablar. – Saldremos de esta…– con los ojos abnegados en lagrimas prosigue– Pero mi hermano no, Shaoran. No mi hermano – Ahí nuevamente siendo vencida por el dolor y la sensación de soledad que le invade.

–––––––––––––––––––––––––

Sonomi ve las noticias internacionales sentada en su habitación de hotel mientras a su lado un ordenador permanece prendido.

Dos semanas.

Han pasado dos Semanas desde la Muerte de Touya Kinomoto. Tristemente tuvo que hacerse cargo del funeral del hombre. No pudo llevar sus restos mortales a Tokio, para que compartiera el mismo espacio que su padre Fujitaka y su madre Nadeshiko.

Quien le hubiera dicho años antes que estaría haciendo aquello por un hombre que meses atrás no era santo de su devoción, le habría dicho absurdo. Su vida había dado un giro de ciento ochenta grados.

Sakura y Eriol estaban desaparecidos. Así que los eventos de informarle sobre la muerte de Touya o que Tomoyo había desaparecido (estando en coma) eran aun más preocupantes.

Se había hecho la misma pregunta semanas atrás. ¿Acaso Sakura y Hiragizawa estaban muertos?

Si no es así ¿Dónde estaban?

"Ya le hemos explicado Señora" Refiere Kero unas semanas atrás ante una histérica Sonomi quien lloraba porque no se tenían noticias de la desaparición de su hija. Incluso las autoridades de Kioto habían tomado el caso en sus manos. "No sabemos donde puede haber ido Tomoyo. Pero Sakura, Li y ese insoportable Hiragizawa…"

"Mas respeto con mi amo Eriol" Habría dicho el guardián de alas azules.

"Hiragizawa… están en otra dimensión. Es imposible el localizarlos"

"¡Tienen que ser capaces de hacer algo! ¡Mi hija está desaparecida!" Reclama Sonomi con aprehensión. "Tienen que ayudarme"

Kero y Spinnel se observan mutuamente.

"No podemos hacer nada. Tomoyo no tiene poderes como Sakura o los demás. Es imposible dar con ella en estas circunstancias"

Ahora los guardianes se encuentran con ella en el lugar. Ambos observan por las ventanas del lugar y ven el movimiento de helicópteros militares y fuerzas armadas.

Kero atrae la mirada de la mujer de negocios y del otro guardián al decir.- Deberíamos considerar movernos de ciudad. – Explica el guardián halado.- Buscar a Yûko.

-¿Yûko? – Finalmente dice Sonomi. No había hablado en casi todo el día. – ¿Quién es esa?

-Yûko no aparece por el gusto de quien quiere verla…

-Tenemos algo que negociar. – Dice Kero pensativo.- Yûko siempre quiso el poder de creación de cartas mágicas y de los guardianes. Y cuando Li trató de hacer un trato con ella, nos quería a nosotros. Si nos enfocamos lo suficiente podríamos atraer su atención.

.- ¿Atraer la atención de esa bruja? ¿Qué conseguiríamos con eso?

-Pues que nos lleve a donde Sakura y Los demás. – Dice Kero decidido. – Admitámoslo: la única razón que nos quedamos aquí, fue para cuidar a los demás. Kinomoto está muerto.- Ahí lo dice por primera vez en voz alta. Duda un instante al observar a Sonomi y añade.- No nos queda mas nada que hacer aquí.

-¿Qué? ¿Acaso debo de entender que me dejarán aquí? ¿Sin encontrar a Tomoyo? – Reclama Sonomi aturdida por lo que el guardián dice.

-La mejor alternativa es ayudar a Sakura y los demás a volver. A volver en una pieza- Dice Keroberos – Ellos podrían ayudar a recuperar a Tomoyito.

-No tenemos más nada que hacer aquí. La prometida de Tsukishiro se marchó con sus padres. Los demás, murieron. Solo quedaban Kinomoto y Daidouji. – Explica Spinel comprendiendo lo que dice el guardián.

Ahí ambos guardianes observan a la señora Daidouji que tiene el rostro de llorar en cualquier momento.

-Tiene que comprender que no tenemos otra alternativa. – Explica Keroberos. – Ya ha pasado un mes. No tenemos noticia de nuestros amos… – Viendo que la mujer limpia las lagrimas que salen por sus ojos.- Tiene que tener fe.

-¡He perdido todo rastro de fe desde el momento que mi hija desapareció! ¿Por qué demonios tenía ella que involucrarse con Sakura? ¿Con su hermano? ¿Con Hiragizawa!? ¡Mi hija estuviera sana y salva sino tuviera nada que ver con ninguno de ustedes!

-No puede decir eso. – Dice Keroberos apenado por las palabras hirientes de la empresaria.- No hay forma de saber eso…

-¡Mi hija está desaparecida! ¡DESAPARECIDA! ¡No aparece por ninguna parte! – Ruge la empresaria observando a uno y otro.- ¡Y USTEDES PRETENDEN DEJARME TAMBIEN!- Ahí no controlando sus lagrimas.- Disculpen sino me pongo a saltar de la felicidad solo porque ustedes quieren largarse también.

-Señora Sonomi…

-Largo… ¿No quieren irse? ¡Vayan de una vez y déjenme en paz! Ya no tengo nada que perder… ya no me queda nada más que perder…- Ahí corriendo y encerrándose en el baño de la habitación.

Ya a solas duran unos instantes y dicen.- Tenemos que llamar la atención de Yûko. Y la única forma de hacer eso, es ponernos en evidencia ante el mundo.

-Es muy arriesgado – Opina Spinnel. – Podría salirnos contraproducente.

-Como dijo Sonomi: Ya no tenemos más nada que perder- Bajando sus orejas.- Temo por Tomoyo. La quiero mucho. Desde siempre demostró ser especial. Pero debemos lograr que Yûko abra el portal e ir por nuestros amos. Es la única alternativa de dar con Tomoyo y salir ilesos de todo este lío.

—————————————–

Shaoran camina con Sakura de la mano, seguidos por Kanda, Yukito y cerrando el grupo, Eriol Y Nakuru. Llevan caminando un largo rato y Sakura tropieza casi cayendo de bruces sino es porque Shaoran le sujeta.

Ella dice un "gracias" bajito y se incorpora rápidamente volviendo a caminar a su mano. Pensativa observa adelante del camino pensando en todo lo dicho por Shaoran cuando un tiempo atrás, se detuvieron a descansar.

-¿Cómo te sientes? – Ella se encoge de brazos. Observa a los demás quienes están a una distancia prudente de ambos. Escucha a Shaoran Suspirar. – Se que te sientes terrible, pero tienes que ser fuerte.

-Es difícil serlo. Tan difícil. Me duele el corazón… – Acongojándose un momento.- Podríamos no salir vivos de esta Shaoran.

-A mi no me importaría… morir me refiero. – Dice sorprendiendo a la chica de ojos verdes y atrayendo una expresión de estupor. – No por mi familia… no por ti.

-¿Cómo puedes decir algo así?

-Es natural. – Explica el sujeto suspirando.- ¿Sabes que mas lamento? – Dice observando al horizonte. – No haber experimentando una cita contigo como debería de ser- Sonríe melancólico. Sakura se queda observando aquella sonrisa y lo escucha añadir.- Sabes… Invitarte al cine… a cenar…

-Hubiera sido agradable.

-No quiero que los malos recuerdos que tenga de nosotros, sean precisamente los momentos que estoy a punto de morir… o que estemos en peligro de muerte.

-Es triste. Que este haya sido el destino que nos tocara. Un destino no muy normal. –Dice ella agachando su cabeza contra el pecho masculino. Shaoran sonríe tranquilo al notarle mas relajada. Los demás observan sus siluetas y se observan entre ellos volviendo a hablar bajito ajenos a lo que la pareja habla.

-Me habría gustado que todo fuera diferente.- Murmura Shaoran – Que no te ocasionara tanto dolor. Has sufrido tanto. – Ahí pasando sus manos por las mejillas de la chica con cicatrices.

Se percata como ella trata de alejar su rostro de su tacto. Dice avergonzada.- Debo de verme horrible. Estoy toda marcada. – Pasando su mano por su rostro.

-¿Crees eso en serio? – Pregunta aturdido.

-¿Cómo no va a hacer así? – Tengo marcas. – Las siento cuando paso mis dedos.

Shaoran observa atrás donde los demás parecen hablar entre ellos y toca el rostro de la chica. Aproximando su rostro al de ella. Le da un suave beso en una de las marcas sorprendiendo y acalorándola.

-Nunca te has visto más hermosa.- Dice él bajito – Fue ayudándome… estas marcas no representan la mujer que las lleva. Sigues siendo la mujer más maravillosa que he conocido.

-Shaoran…

A continuación besa sus labios con ternura y dulzura mientras entrelazan sus manos y murmura contra su rostro.- Saldremos de esta Sakura. Lo prometo.

Si las cosas hubieran sido de otra forma, como él en algún momento le dijo, sus vidas fueran muy diferentes. Tal vez Shaoran jamás habría vuelto a Japón y estaría con su esposa en Hong Kong. El padre de la joven no habría muerto. Ella no habría tenido amnesia.

Su hermano…

"Touya" Suspira con pesar. Atrae de reojo la mirada chocolate del varón con una de sus manos en la suya. Ninguno dice palabra y es cuando observan a la distancia.

-¿Ven lo mismo que yo? – Pregunta Li deteniendo al grupo.

Todos se detuvieron ante la pregunta del chino. Enfocaron su mirada hacía el sur y es cuando a los pocos segundos se le hace mas probable a todos ver lo mismo.

-¿Una construcción?

-¿De piedra?

-¿Con enormes ventanales?

-Y una persona en su frente… – Concluye Yukito observando lo mismo que ellos.

Todos se observan entre si.

-De acuerdo, entonces estamos de acuerdo que vemos lo mismo – Dice Eriol concluyendo que no es una alucinación de él o de Li.

-¿Quién será?

-Al menos no está en un caballo. – Murmura Ruby Moon observando a la misma dirección que el resto. – Por lo que podemos suponer que no es uno de ellos.

.-No nos fiemos. – Explica Shaoran con un tono de voz grave. – No por eso debemos de llevarnos que no estamos en alguna clase de peligro. – Las vestimentas del sujeto de pie lejos de ellos, son agitadas por el viento pero a esa distancia no podían identificar de quien se trata.

-¿Qué hacemos? –Pregunta Sakura finalmente ante el silencio del grupo luego de la respuesta de Li.

-No podemos retroceder- Dice el guardián de las cartas Sakura sorprendiéndoles ante su intervención. – Tenemos que avanzar. – Luego lo piensa un instante y volviéndose al hombre de mirada azulada añade.- ¿Estás bien para continuar? No tienes porque avanzar con nosotros.

Todas las miradas fueron a Eriol Hiragizawa.

-Estamos todos juntos en esto, Li. – Responde el sujeto de piel blanquecina.- Ya no hay marcha atrás. –Enderezándose un poco más.

-No está en condiciones de luchar – Replica la guardiana tomando la palabra al observar a su señor y luego a Li.- Creo que…

-Querida Nakuru: me subestimas- Dice el sujeto con una sonrisa que trata de irradiar confianza. – Estaremos bien.

Shaoran asiente seriamente y proceden a seguir avanzando. Luego de unos momentos mientras avanzan al lugar es que comienzan a diferenciar a la persona que se encuentra en las puertas de la enorme construcción.

-¡No puedo creerlo!

-¡Imposible!

-¿Podrá ser? – Esto último dicho por Shaoran incrédulo al reconocer al sujeto que ya permanece en una distancia visible para ellos.

-¡Radjetsû! – Dice Sakura sonriendo un momento ante la visión del monje. Avanza incluso separándose de Li para darle alcance a quien consideraba un amigo.

Los demás avanzan más lentamente.

Y es entonces que en una acción ágil departe del monje, este sujeta a Sakura una vez llega a su alcance contra su figura delante de Shaoran y con una daga apunta directamente a su garganta, sorprendiendo al grupo quienes detienen su caminar excepto Shaoran y Yue, los cuales cada uno invocan sus armas.

-Si se mueven, ella se muere- Dice Radjetsû con un tono de voz desconocido para todos. Su mirada nerviosa e inyectada de decisión.

Shaoran sabe que el sujeto está dispuesto a todo.

Sakura se mantiene calmada y observa a los demás.

-Sakura… Radjetsû, no tienes porque hacer esto- Dice Li dando un paso. La punta de la daga se entierra en la carne de Sakura logrando que sangre superficialmente y ella misma gimiera con el arma contra su cuello. Shaoran desiste de aproximarse al notar la expresión de Sakura que cambia de la confianza en ellos al temor de lo que pudiera hacer este hombre.

-¿Por qué? – Pregunta Kanda avanzando y con firmeza. El monje no tienta continuar lacerando a la maestra de las cartas a pesar que la guardiana de las cartas de los Sioux pareciera avanzar con confianza. – ¿Por qué? Mi amo tenía plena confianza en ti.

La visión de la traición de un hombre con quien había convivido como un hermano por mas de un año, incluso sorprende a la fría identidad de la norteamericana la cual siempre se debatió de manera competitiva por un lugar al lado de Li, incluso luchando por las mismas responsabilidades del monje.

No sabiendo en aquel momento que aquel sentido de obediencia, deuda y deber era la correcta "atadura" de un guardián con su amo.

O la falsa identidad con la lealtad hacía Li.

-Eso a ti no te importa. ¿Por qué debería? Tú enredada en tus propios asuntos… acostándote con ese japonés… – Ahí ella frunce su rostro ante el tono despectivo usado por el sujeto.- Besándole los pies a Shaoran. – Ahí observando al líder del grupo quien se mantiene en guardia. – Baja la espada… o ella se muere aquí y ahora…

-No comprendo… siempre te tuve confianza…

-Si y esa confianza me permitió muchas libertades… pero eso ya no importa.

El silencio fue sepulcral.

Hasta que fue Ruby Moon la que avanzó con sus cristales apuntando al sujeto con visible odio. Éste utiliza a Sakura como escudo y al mismo tiempo amenazando su vida con la daga.

-Tu fuiste… tú nos vendiste. – Refiere Ruby Moon recordando la conversación que tuvieran un tiempo atrás cuando iniciaron su recorrido en aquella dimensión y el tema que volvió a surgir cuando alcanzaron a Touya. – Tú los mantenías informados… de cada paso que daban ¿No es así?

-Si, claro – Dice Eriol comprendiendo aquello finalmente.- Tú eras quien los mantenía informados. Incluso que estábamos en Tomoeda… o cuando estuvimos en Tokio. Cuando atacaron a Li. Sabían que estaría solo en la casa de alquiler.

-Muy inteligente… no eres un egocéntrico bastardo como decían – Sonríe con autosuficiencia. Ahí observa a Li.

-No tienes porque lastimarla. – Dice Shaoran lentamente.- Déjala ir… toma mi vida.

-¡Shaoran, no! – Grita Sakura.

-¡No! – Dice Kanda colocándose delante de su señor.

-Siempre tan servicial Kanda… – Negando con su cabeza.- Debo de admitir Li que nunca imaginé el secreto que tenías con respecto a ella.- Señalando a la guardiana.- Lo mantuviste bien guardado. Estaban bien sorprendidos cuando les informé después del descubrimiento. O de los dones que había entre los humanos que convivían con ustedes… – Ahí observando a Eriol y sonríe fríamente al añadir.- Lástima que a ella nada le sirvió al final…

Eriol frunce el entrecejo aproximándose a la par de Shaoran y dice con notoria frialdad.- A mi no me detendrás como al resto… – Murmura con tono de voz igual de indiferente y frio que su contrincante.

-¿Qué? ¿Acaso dije algo que te molestara? ¿Creen acaso que la emboscada en la montaña fue una coincidencia? Ellos sabían todo. Siempre lo han sabido todo.

-Maldito desgraciado hijo de…- Dice Ruby Moon.

-Contrólate Esclava. – Replica con desprecio el sujeto.

-Tú no quieres hacer esto – Finalmente Sakura habla con un hito de voz.- Tú no eres así… tienes que estar controlado… como mi hermano.

-Que ingenua eres, Sakura. – Dice Radjetsû con cierta frialdad observando a Li como controla las ganas de matarlo ahí mismo y todo por la chica que usa como escudo. –No se como ustedes pretenden que ella fuera la "Alternativa" contra el fin de los días. – Explica el sujeto con sorna.- Creo que esta estúpida ha traído mas problemas que virtudes… debió morir cinco años atrás…

-Déjala ir. – Dice Shaoran con un tono de voz muy seguro de si mismo y que en pocas ocasiones habría usado.

-Tenemos un problema Shaoran Li… – Responde el monje tibetano. – Porque no pretendo dejarles dar un paso más. Incluso si eso implica matarla. Y luego, a ti también.

—————- Continuará…

Finalmente después de un par de meses en incógnita, tenemos el penúltimo capítulo. Como pueden darse cuenta, las cosas no han ido muy suaves para nuestros queridos protagonistas. Las cosas se han complicado bastante y pareciera no tener fin.

Shaoran y Eriol fueron victimas de la carta tiempo y es algo que no habría ocurrido en nuestra dimensión al poseer estos poderes mágicos. Como refiriera Yûko en su momento, la magia aquí no funciona de la misma forma. Así como los jinetes no envejecían no podría decirse que allá fueran inmortales. Caso contrario a Touya quien siendo una especie de Espíritu, murió enfrentando a uno de los jinetes pero no ascendió como uno de ellos. Esto hablará mas adelante Shaoran y Eriol. Con esos análisis buscarán una alternativa para salir de aquella pesadilla. Pero ¿Podrá funcionar?

Muchas gracias a todos por su apoyo y ánimos en el desarrollo de está historia. Gracias también por sus palabras de comprensión sobre el atraso en la publicación.

Ya el siguiente capitulo será el final y probablemente tendremos un epilogo. Me he percatado que si hago el final en una sola sentada con el epilogo, sobrepasaré las ochenta o noventas paginas y no es mi intención. Quiero que sin prisas disfruten los dos últimos capítulos con mucho amor que he preparado para ustedes.

Por el otro lado, tenemos el veinte y uno de diciembre el lanzamiento de la historia Amar en las Sombras. Una historia que será de una publicación única y no tendrá actualizaciones. Esta historia es solo para mayores de dieciocho años y espero que sea del agrado de quien la lea.

Por el momento me despido esperando con ansias sus comentarios.

Un abrazo

Crys.