Capitulo 11. Una Mujer llamada Yuko

Recuerden que esta y otras historias de mi autoría pueden leerlas en stillforyourlove(punto)com(punto)ar y en ficmania(punto)tk además del grupo Deuz Amis de Yahoo.

Empezar Desde Cero”

Por Crystal

Capitulo 11. Una Mujer llamada Yûko

––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––

Veo todo esto como parte de una pesadilla. Los recuerdos de mí pasado al lado de mi familia en Hong Kong se nublan al recordar que ella no está… que su muerte ha sido tan sorpresiva a mis parientes como para mí. No he podido hablar… desde que pronuncié aquellas palabras solo escuché las explicaciones de una acongojada Meiling. Sentía las miradas en mi espalda…

Nadie dijo nada.

Ya todo lo que estábamos enfrentando se veía como parte de un pasado lejano… es difícil de describir. Mi corazón palpitaba tan fuerte y al mismo tiempo sentía aquel dolor.

Dolor que había experimentado una vez atrás.

El día que Sying murió.

Aunque el dolor ante la muerte de mi esposa ha mermado con el paso de los meses, de las semanas, los días. Y nuevamente aquel sentimiento de desasosiego me invade.
Una nueva pesadilla de perdida se posa en mi corazón.

Sentí que lloraba: mis lágrimas se deslizaron lentamente por mis mejillas.

Me retiré en silencio a la habitación que ocupase Hiragizawa en el departamento de Daidouji.

Y alli di rienda suelta a mi dolor. A mis recuerdos de infancia a su lado.

¿Es algo malo decir que era mi hermana favorita? Ella me protegía cuando deseaba salir con Sying fuera de la casa Li.

Cubría mis andanzas de adolescente. Esperaba que disfrutara de una juventud un poco mas normal que las responsabilidades que representa ser el cabeza de la familia Li a tan temprana edad.

Los recuerdos me hacían sollozar en silencio pero intensamente. No puedo controlar el dolor en mi corazón.

No se cuanto tiempo estuve allí.

Por la ventana vi como el cielo cambiaba tenuemente de color.

No sabía en aquel momento si los Kinomoto, si el mismo Eriol o Kyôgo se había marchado. Solo me conformaba con llorar a solas.

¿Cómo no sufrir el hecho que yo no estuve ahí para defenderle?

¿Para protegerle?

Pero de repente, se que no estoy solo. Siento la puerta abrirse. No miro a ella. Me conformo con observar el cielo mostrando las primeras estrellas de la noche. De repente siento esta suave mano que busca la mía en silencio. No me exige hablar. No me pide que me desahogue. Simplemente está ahí… para mí, en silencio.

Agradezco esto.

No digo nada. Ella no dice nada. Pareciera que las palabras entre nosotros, no son necesarias. Ella sabe el dolor de perder un ser querido.

A veces las palabras sobran. No hay consuelo en palabras y el silencio es mejor que todo el bálsamo que pudieras aplicar a semejante herida.

Gracias por tu silencio… por tú compañía…

Gracias por comprenderlo, mi preciada Sakura.”

–––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––

– ¿Cancelar la fiesta de cumpleaños? – Pregunta Sonomi delante de su hija mientras ambas desayunaban tranquilamente en la casa Daidouji. A su lado se encuentra el esposo de su madre – ¿Por qué hacerlo?

–Sonomi tiene razón. No veo el sentido de hacer eso. Además las invitaciones fueron entregadas. Incluso con tu confirmación de esos “amigos” que tienes.

–Mamá conoce a Sakura y su hermano. – Refuta Tomoyo con seriedad a su padrastro y tratando de contener su inquietud ante todo lo ocurrido el día anterior. – Además ya te expliqué mamá: la hermana de Shaoran Li está muerta… Dudo que los demás se sientan en ánimos de celebrar dadas las circunstancias.

–Situación que no nos concierne a nosotros. – Refuta el esposo de su madre atrayendo una expresión de desafío departe de su hijastra. Con voz calmada concluye.– Lamento mucho por lo que ha pasado ese hombre. Pero no creo que por la muerte de un completo desconocido, tengamos que cancelar la fiesta.

–Estoy de acuerdo – Apoya Sonomi atrayendo la mirada de su madre. – Tenemos más de un centenar de invitados y esa joven es ajena a la familia, Tomoyo. Igual su hermano aunque sea uno de tus amigos de infancia.

Tomoyo bajó la mirada: fue un intento infructuoso pero ya Eriol le había advertido que algo así ocurriría cuando le propuso aquello de tratar de convencer a su madre de postergar la fiesta o acaso, suspenderla.

–Tienes razón… tal vez he sido una tonta sentimental pero es que me afecta lo que ha pasado con la hermana de Shaoran.– Sonomi y el hombre a su lado se observan tenuemente. – Tal vez soy una sentimental.

–Es bueno que te preocupes por tus amigos. Pero de ahí a cancelar un evento por una situación que no tiene nada que ver con nosotros. –Niega con su cabeza – Es comprensible que tú amigo después de esto, no pueda asistir a la fiesta… pero no te impide a ti hacerlo.

–Eres la agasajada – Dice su padrastro observándole con aparente ternura y Tomoyo estudia su expresión y un escalofrío recorre su espalda.

Ella nunca ha creído esa falsa modestia de su padrastro. Siempre ha habido algo oscuro en su persona que no le ha agradado del todo, a pesar que el sujeto se ha desvivido desde que iniciara una relación con su madre, en tratar de ganarse su confianza o su cariño. Pero ha sido infructuoso.

Había algo que no le gustaba del todo acerca del hombre.

¡Y ni hablemos de su hijo Kana!

Tratando de no pensar en ello cambia el tema de conversa cio mientras la doncella retira el plato de su desayuno ya consumido y con una sonrisa dice a su madre.– ¿Sabes? Voy a visitar a la tía Konawa. – atrayendo la mirada intensa de la autora de sus días. Con una sonrisa añade.– Hace mucho que no la visito. Creo que años.

–¿Qué vas a hacer visitándola? No es un buen momento. ¿Qué puedes tener en común con una anciana que sufre de la memoria?

–¿Acaso no está invitada a mi fiesta de cumpleaños?

–Por supuesto que no. La tía Konawa ya no está para emociones fuertes. – Replica la mujer tratando de mantener la compostura ante lo que su hija le dice. Sonríe nerviosa para añadir. – desde que su esposo murió ha sufrido de tantos achaques de salud que no se por donde empezar– Refiere a su esposo– ¿Recuerdas a la tía que nuestras bodas se puso a cantar “New York”?

–Ah la recuerdo – Sonríe el sujeto siendo cómplice de su esposa.– Simpática anciana.

–Así es. Pero últimamente sufre de unos fuertes delirios. – Observando a su hija.– Vivo pendiente de ella y llamé a casa la semana pasada. – Negando con su rostro pero un tanto nerviosa.– Su enfermera me dijo que está bien pero su mente… – Haciendo un ademán – Es mejor no molestarla.

Tomoyo los observa a ambos y sonríe sutilmente para responder.–De acuerdo mamá. No la molestaré.

–––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––

Sakura toca débilmente antes de proceder y abrirse paso a la habitación. Sentado en el alféizar de la ventana, un hombre de mirada oscura parece meditativo y no da a entender que sabe que la mujer se encuentra allí.

Pero irremediablemente, siente su presencia.

–¿Estás bien?

¿Qué es estar bien? En estas circunstancias duda bastante que sea una palabra adecuada pero aun así, es la tradición para obtener una respuesta que satisfaga aquel espíritu curioso y considerado de quien pregunta.

Y su respuesta, es solo silencio.

Se acerca al sujeto tocando su hombro en un movimiento atrevido, sabiendo lo formales que son los japoneses o los orientales en general. Ya han pasado por tanto en aquellos días que es irremediable que cayeran en aquel nivel de confianza. Y podría retirar el brazo… podría él, rechazar su contacto. No lo hace. Sakura tampoco retira su mano de su hombro.

Pero aun así, Sakura da el primer paso comprendiendo la pesadumbre que por un par de días ha cubierto los pasillos y habitaciones de la casa.

Gracias a las desastrosas noticias provenientes de la ciudad natal del hombre.

Sakura nota las ojeras bajo sus ojos chocolates que casi siempre son expresivos. Y ahora le expresan la complejidad de emociones que le inundan y no sabe expresar.

Ella lo entiende.

¡Cuantas veces no se sintió igual que él en los primeros meses después de su recuperación! Después que se mudara a una ciudad desconocida y reiniciar una vida que no parecía tener pasado.

Se observan un instante a los ojos y la mujer dice con su mirada todo. El sujeto no puede evitar sentir aquella confianza y cercanía que experimentaba cuando apenas tenía once años. Cuando finalmente se abrió a aquella muchachita de su misma edad. Que no importaba lo que pasaba en su vida, siempre le brindaba una sonrisa.

Aquella muchacha ingenua e inocente que siempre decía que “No importaba lo que pasaba pues todo estaría bien.”

¿Por qué no puede sentirse de aquella forma nuevamente?

–Meiling…– Dice hablando por primera vez en un día completo. Los demás le habían dado su espacio permitiéndole que se encerrara en su habitación y realizara su duelo en la soledad. – … me contó que murió… asesinada. Estuvo tres días desaparecida para luego ser encontrada…– Guarda silencio más por la necesidad de su acongojada garganta de recomponerse. Pero es difícil. Muy difícil para alguien que tiene que mantener compostura. Que hace unas horas, se balanceaba peligrosamente desde el borde de la azotea de un edificio de siete pisos de altura. Que pudo haber muerto.

Sin embargo, eso parece nada.

Confía a la muchacha de ojos esmeraldas que le devuelve una mirada llena de dolor.–…Su esposo no aparece.

–¿Acaso está lastimado o lo habrán secuestrado…? – Al notar la negativa en el rostro apuesto de su interlocutor, dice con nerviosismo y palidez en su expresión- ¿Su esposo… le hizo daño?

–Debí sospecharlo– Admite observando al techo y con la mano de ella colocada bajo la suya en el hombro. – La sombra… aquel espíritu que me hizo salir del café… era el espíritu de Sying… mi esposa.

Sakura se colocó a su lado dándole el frente y él soltó su mano.

Los ojos se veían a punto de llorar mas no permite que las lágrimas saliesen. Solo una vez había llorado.

–Cuando la vi por la ventana, no podía creerlo… “Ella. Ella ha venido a mí.”. Pero… su expresión triste, melancólica y había algo diferente en ella. Luego recordé que… – Dudó decir “Estaba muerta” – No podía quitar su expresión de mi mente. No se parecía a aquella chiquilla que conocí mientras crecía. Que vivía dentro de mi casa casi todo el tiempo. Luego su imagen cambió: me mostró el rostro de mi hermana… – Ahí Sakura enternece aún más su mirada y no le interrumpe; solo se concentra en escucharle con atención. – Mi hermanita: la que llegó alguna vez a cambiarme los pañales. La que me enseñó a escalar los arboles cerca de mi casa… Que me montaba en el manubrio de su bicicleta para recorrer las calles empedradas de nuestro sector. La que lograba convencer a mi madre que me exigiera menos.– Dice ahogándose en los recuerdos de aquel ayer más feliz.

Sakura por un instante pudo sentir en su mente aquellos recuerdos como si ella los viviera.

Pero… se vio a si misma rodeada de cuatro mujeres exuberantes y hermosas. Mujeres complacidas con su presencia. Hacían gestos graciosos.

Cuatro mujeres cuyos rostros parecidos.

¿Podría ser posible?

–Son cuatro… tus hermanas ¿Cierto? – Pregunta, atrayendo la mirada chocolate que le observa algo perturbado y aun adolorido con todo lo ocurrido.

Asiente en silencio.

–Mi madre está muy segura que ella murió porque sabía algo.– dice el sujeto cambiando su tono de voz a uno mas decidido. – Es difícil de probar.

–¿Qué harás?

–No puedo hacer nada desde aquí. Es lo peor. – Replica él sacando de su bolsillo su teléfono móvil y observándolo en su palma– Ya a esta hora, debieron enterrarle. Meiling prometió que me llamaría… la policía finalmente entregó su cadáver y hoy procederian con los ritos de lugar…

–Shaoran… cuanto lo siento.

–Mi único problema es que usaran su espíritu para atraerme a ese edificio. O el de Sying. Porque estoy seguro que fue alguna clase de truco barato. Pero se sentía como si ellas estuvieran allí. – Negando pausadamente con su cabeza – Aunque solo, al final, solo vi a mi hermana… sentía a mi hermana ¿Cuál era su propósito?

Sakura parece meditarlo un momento y recordando la conversación mas temprano en el apartamento de Tomoyo, responde algo dudosa.–Probablemente sacarte del medio… ¿Acaso no estabas a punto de morir?

–Que nuestros poderes y habilidades no funcionaran, tampoco ayudó mucho. – Replica – O que sellaran los poderes de Kerberos.

–Te querían fuera del camino. Querían eliminarte. Pero… no vi nada de lo que dices– Atrayendo su mirada chocolate y sus cejas pobladas se fruncieron ante su revelación. Ella continúa añadiendo.– Saliste del café con mucha prisa. No vi lo que perseguías. A quien seguías…

–Pero lo viste en el edificio… lo sentiste…

Sakura asiente brevemente mientras el sujeto respira aliviado: al menos no es una loca coincidencia y tampoco se estaba volviendo loco.

–Lo que más me enfurece que usaran el espíritu de mi hermana y de Sying para ello. – Replica con rabia e indignación.– Saben que habría hecho lo que fuera por una de ellas. Por mi madre… por Meiling.

–Como hicieron con el espíritu de mi madre en Kioto. Para ahuyentar a mí hermano.

–Y alejarte a ti en el proceso.

–Vamos a vencerlo. – Dice ella con una expresión decidida. – Ya lo verás. – El sujeto asiente ante su optimismo y ella agrega.– ¿Quieres que oremos en el templo que hay a unas cuadras de aquí? Podremos pedir por el alma de tu hermana y que no la sigan usando. Y de tu esposa también.

Shaoran observa la actitud decidida y firme de la joven mientras extiende su mano hasta su persona y sin mucha insistencia, su mano se ve apretada por la delicada mano femenina que le aferra con ternura y candor.

–Vamos – Replica sintiéndose un poco mejor.

Pero aún la punzada del dolor, de los recuerdos del pasado y de lo ocurrido aquel día, persiste en su corazón.

––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––

–¿Crees que es una buena idea? – Pregunta Kanda al descender del coche deportivo propiedad de la chica de ojos azules, quien va en el asiento del conductor. Se han detenido en la entrada de una elegante casa de dos pisos con un enrejado enorme y un vasto jardín justo en el frente. – No le hemos dicho nada a Hiragizawa… o a Li. Al menos el primero pudo habernos acompañado. O al menos a Kinomoto Touya.

Tomoyo observa a su acompañante ante aquella respuesta y aunque se hace la misma pregunta (mas después de la conversación con su madre acerca de la salud de su tía), no compartió su información con nadie mas o el hecho que vendría de todas maneras a visitarla.

Y cuando se comunicara con ella en los últimos días esta parecía en un perfecto estado de lucidez y su enfermera dijo que la visita le haría bien.

Cosa que tampoco discutió con su progenitora.

–Ya dije que mi tía abuela no puede manejar correos electrónicos o maquinas de fax. Tenía que venir por la información que me había dicho por teléfono – observando la construcción y tocando el timbre. – Además Touya no se lleva con este lado de la familia por lo mal que trataron a su padre cuando pretendía a su mamá.

–¿Kinomoto no se lleva con su familia?

–Al menos no con estos Amamiya. Con el abuelo… bueno, hizo las paces cuando asistió al funeral del Señor Fujitaka. El padre de Touya y Sakura. – Ahí observando a la Sioux añade.– Él no es tan gruñón y antipático como quiere dejar entredicho. Es una persona leal. Dulce y protectora de esos que significan algo para él. Es un buen hombre. – Ahí observándole con intensidad– Lo único que odia más que molesten a su hermana es el hecho que le mientan.

–¿Le mientan?

–Todos ahora mismo somos una familia. – Insiste Tomoyo observándole con firmeza a los ojos Azules. – Por tanto, odia las mentiras.

–¿Y esto que le llamas? – Señalándole que estaban en aquel lugar sin aprobación del sujeto.

–Él tiene ahora mismo bastante en su cabeza sin agregar el hecho que Sakura ahora anda cuidando bastante de Li. – Riendo por lo bajito – Odia a Li. Odia que su hermana le preste tanta atención ji ji ji ji.

La risa y expresión algo “Maquiavélica” de la mujer de cabellos plomizos le perturba… bastante.

–Lo digo que hayamos venido sin decirle nada a Hiragizawa… o al menos a Li, entonces.

–Habrían insistido venir con nosotras.

–No está mal la idea.

–No. Porque Sakura y Li necesitan tiempo a solas – otra vez mostrando esa mirada conspiradora y satisfecha – y además de mas protección de la que se atreven a decir en voz alta. Ahora con la situación con Li, no sabemos que tan protegida esté Sakura. Debemos de tomar medidas.

–¿Qué tal tú? ¿No te da miedo andar sola?

–No. No hay nada de especial en mí para temer por mi bienestar. Además según me ha contado Eriol, eres alguien muy hábil en lo que se refiere a defensa. Lo tienes bastante impresionado – Sonríe complacida abochornando a la mujer a su lado – Me siento a salvo con semejante currículo.

La mujer parpadea escuchando y viendo el gesto complacido de la japonesa y además la sinceridad que reflejan sus ojos.

–¿Estás enamorada de él, cierto?

Aquello atrapa a la elegante hija de Sonomi desprevenida.

–¿Si? – Suena en el intercomunicador.

–Si. – Salta la joven Tomoyo agradecida de la interrupción y de no verse tentada a responder semejante pregunta.– Es la hija de Sonomi Daidouji. Estoy aquí para ver a mi tía Abuela.

Si. La señora le espera. – Pulsando el control para abrir la puerta peatonal y darles acceso a la propiedad.

Kanda pasa adelante seguida por la joven Daidouji. Caminan la vereda al mismo tiempo notándose sus diferencias tanto físicas como de comportamiento y hasta su manera de caminar es totalmente diferente.

–Bien ¿Me responderás o no? ¿Estás enamorada de Hiragizawa?

–Mis sentimientos… no importan… –Responde con melodiosa voz pero con ciertos rastros de melancolía.– Él tiene sus asuntos. Su forma de manejar las cosas que no van acorde con mis creencias.

–¿Quiere decir que soportas estar cerca de él, estar enamorada de él y no decirle nada?

–¿Para qué?

–Pues para que haga algo – Replica la americana no comprendiendo su actitud. – ¡Ah ustedes los japoneses y los británicos se complican todo! Yo no puedo ser tan pasiva. Cuando quiero algo, actúo para conseguirlo. Y no descanso hasta lograrlo. – Sonríe al recordar– Por ejemplo, cuando le dije a mi prometido que me quería casar con él. – Sorprendiendo a Tomoyo.– No soy de armas a tomar pero definitivamente no iba a dejar que Stephenie me lo robara.

–¿Stephenie?

–Una chica que estaba tras mi novio. ¡No importándole que tuviera novia! Así que para terminar de asegurarlo, y sabiendo que me ama, le propuse que nos casáramos…. Aceptó. – Sonríe complacida. Y luego su sonrisa se vuelve de tristeza para añadir.– Ni siquiera pusimos fecha de la boda… él murió.

–Cuanto lo siento.

–Bueno eso fue casi un año atrás… al principio me dolía… bastante, pero luego me acostumbré a Li… y mi vida ha estado tan concentrada en mantenerlo a salvo que me olvido a veces de mis propias necesidades.

–¿Mantenerlo a salvo? ¿Por qué?

–No se. Es como un instinto que nace en mí. Será porque es menor que yo… ¡Casi le llevo Diez años! – ríe. – Además Li me salvó de morir… casi toda mi familia murió.

–Cuanto lo siento… no lo sabía.

–Li lo mantiene bien secreto. Creo que no se lo ha comentado a nadie. Así lo prefiero y creo que en lo profundo, lo comprende. Ni siquiera a Hiragizawa– Encogiéndose de hombros. – Y creo que es mejor que así se quede. Trae mas preguntas de las que quiero responder.

–Si claro. No lo sabrán por mí.

– Alguna vez me contó que tenía la misma edad que su hermana Femmeii.

–¡Tienes treinta y seis años! –Replica atónita por su revelación y deteniendo su caminar para observarle con atención sorprendida de lo que le informa.– ¿Cómo es posible? ¡Pareces de nuestra edad!

Encogiéndose de hombros añade– Siempre me he visto mas joven que todos…es un gran problema en ocasiones. – Encogiéndose de hombros.– Pero… creo que incluso debo de llevarle dos o tres años a Kinomoto. – Hablando de Touya. – Mira creo que aquí es. – Notando la enorme puerta de madera que se abre para darles entrada a la casa.

–¡Tomoyo querida! – Dice una anciana desde una silla de ruedas empujada por una mujer de menor edad que llega hasta ellos.

La anciana (cabellos canos, rostro arrugado, y usando unas gafas en su rostro), viste con delicadeza un conjunto de saco y pantalón de color celeste, usa joyas de una manera ostentosa y se nota sonriente al ver llegar a su pariente más joven.

–Tía Konawa. Cada día que te veo, estás mas joven.

–Y cada vez que vienes te vuelves mas mentirosa y más hermosa…– déjame verte– separándola un poco de ella para observarle con atención enfocando sus lentillas.– ¡Ufff! Estás hecha una belleza ¡Aun no comprendo como puede ser que tengas tiempo para venir a visitar ancianas como yo y no buscarte un buen hombre para tener unos cinco o seis bebés! – Guiñándole el ojo.

–Tía ¡Que cosas dices! – Abochornando a la muchacha. – Y mira que tenemos compañía –apuntándole atrás.

–¿Acaso me dirás que tu amiga no está de acuerdo conmigo? – Ahí dirigiendo su atención a la sioux dice- ¿No debería mi Tomoyo estar teniendo un par de sobrinos biznietos para mí? Una muchacha tan linda…

–Tía Konawa… ella es Kanda… Es de Estados unidos.

–Placer en conocerte querida. – E indicándole a la mujer que maneja su silla de ruedas dice– Vamos al salón. Ahí estaremos cómodas.

–¿Me guardaste el árbol genealógico? – Pregunta mientras caminan a la par.

–Si, si. Te dije que lo tendría. Aunque te lo admito: no confío en las máquinas modernas y definitivamente no iba a confiarle esa antigüedad a nadie… – Pasan a un saloncito más acogedor a un lado de la casa y la mujer es acomodada delante de un sofá largo donde las dos mujeres toman asiento. – Aunque cuando yo muera, es lo mas correcto que pase a manos de Sonomi. Ya luego irá a tus manos… o a las de Sakura.

Tomoyo observa alrededor notando fotos familiares que se encuentran enmarcadas. Recuerda aquel saloncito cuando apenas era una niña chiquita y su madre venía con ella a visitar a su tía abuela.

De repente las visitas se detuvieron.

Pero cuando Tomoyo se hizo adulta, procuraba hacerle visitas a la anciana cada vez que fuera posible.

–¿Cómo está la bella hija de Nadeshiko? – Atrayendo sus pensamientos.

–Sakura está bien. Lamenta mucho no haber venido con nosotras, pero tiene un problema que resolver.

–Espero que haya podido desprenderse de ese hermano tan sobreprotector y si esté teniendo bebés.

Kanda observa a la anciana no evitando sonreír nerviosa mientras Tomoyo rueda sus ojos al techo. Y es que para su tía solo había dos deberes en las mujeres de la familia: y eso es tener bebés y tener bebés con hombres guapos.

–¡Tengo que otorgárselo a Nadeshiko! Sus hijos son divinos… unos encantos y el mayor es un bombón. Se nota que mis sobrinas han tenido siempre buen gusto cuanto a hombres se refiere. Me pregunto cuando será tu turno– Ahí enfocando su mirada a la chica de tez pálida.

–Tía… ¿Dónde está el árbol Genealógico?

–¡Ah si! – Señalando a otra de las sillas donde está un volumen pesado de lo que parece ser un libro de tapa gastada. Tomoyo se incorpora y lo toma en sus manos observando las páginas escritas al principio. – Ahí está lo que me pediste. Se supone que cada generación de nuestra familia recibe el libro cuando la siguiente ha extinto. Por suerte, somos conscientes de la importancia de la historia en nuestros linajes. Las primeras páginas fueron escritas por mi tatarabuela cuando se decidió en escribir nuestros orígenes y algunas cosas son dichas por su propia abuela. No hay forma de comprobarlas.

Tomoyo observa las fechas y los hechos: matrimonios, familias, incluso descendencias fuera del matrimonio fueron marcadas en la páginas.

–¿Qué es esto? – Pregunta observando en unas paginas con detenimiento.– Parece… no es inglés… tampoco chino.

Kanda se incorpora y observa las letras o lo que parece ser letras.

–A ver, tráelo a mi – Dice la anciana y Tomoyo obedece colocándolo en su regazo– Ah… ya… ese es el lado de la familia que tiene descendencia búlgara.

–¿Descendencia Búlgara? ¿Bromeas?

–No. Hacía el año mil ochocientos y tantos. – Dice sacudiendo sus manos en ademanes.– Un barco europeo hizo puerto en Japón hace muchos años. En esos tiempos nuestra familia vivía en las costas. Bueno uno de esos sujetos… un teniente o que se yo, búlgaro se enamoró perdidamente de una de nuestras ancestros. – Y suspira añadiendo – O eso me contó mi abuela. – Sonríe señalado a la frente de la muchacha añadiendo – Es por ello que en nuestra familia es tan común el color de los ojos como verdes, grises y los tuyos. – Sorprendiendo a Tomoyo. – Tenemos ciertos aires europeos… en cada cierta generación salen los matices de esa unión. El teniente no volvió a su país quedándose prendado de nuestra ancestro y tuvieron cinco o seis niños… todos con colores de ojos muy particulares y facciones orientales.

–¡Vaya! Entonces tú y Sakura tienen raíces Europeas. – Dice Kanda atrayendo la mirada de la mujer.

–¿Disculpe? ¿Quién es usted? – Señala a la mujer al lado de su sobrina– nieta. Tomoyo sonríe nerviosa ante la pregunta de la anciana.

Y Kanda la observa con estupor.

–¿No recuerdas tía? Es Kanda… ya te la presenté.

–¿Es nieta mía?

–No abuela. Es una amiga mía… –Repite la chica de ojos azules.

–Ahhhh pero ¿No es japonesa? No parece japonesa. – Observando con desconfianza.

–No. No lo es. Pero habla muy bien el japonés…

–Hay algo de ella que no me convence del todo – Suspira observando aun a la americana con cierta desconfianza y Tomoyo le hace señas que no haga caso.– ¿Qué tal si nos trae un poco de té y galletas? – Ahí la mujer que acompaña a la anciana se retira y la mujer añade. – Somos descendientes de unas de las zonas más antiguas del Occidente y por supuesto, lleno de leyendas y mucho misticismo. Nuestros orígenes explican mucho de nuestros dones.

–¿Qué dones abuelita? – Pregunta Tomoyo.

–¡Nuestra descendencia! Nuestras raíces europeas… ¿Acaso tú madre no te ha dicho nada?

–¿Mi madre? ¿Sonomi?

–¡Por supuesto! Ella lo sabe.

Frunciendo su rostro pregunta.– ¿Qué debe de saber mi madre?

La mujer sonríe con satisfacción y sus ojos brillan tras las gafas al añadir.– Cuando nacieron los descendientes de una japonesa y un teniente búlgaro, la sangre de él venía llena de regalos.

–¿Regalos?

–¡Dones! Mi abuela podía percibir cuando habría una muerte en la familia… mi bisabuela cuando llovería… mi tatarabuela podía predecir el futuro… ¡Como pasó con Nadeshiko!

–¡Nadeshiko! La madre de Sakura.

Kanda trataba de mantener la compostura pero le era imposible escuchando la explicación de la tía abuela de Daidouji y de los Kinomoto.

¿Eso podría explicar la habilidad de Sakura? ¿Los dones que tenían Kinomoto según Li y la mismísima ojiverde de que podía ver a los muertos? ¡No! Seguro está mujer ya por su avanzada edad ya alucinaba y se inventaba en su mente muchas fantasías.

Aun así, no la interrumpe.

–Por supuesto. Ella tenía el don de ver en el futuro – Sonríe complacida. – Supo que siempre tendría dos hijos: un niño y una niña. No me sorprendió cuando las noticias llegaban a nuestros oídos por parte de tu madre de los nacimientos de Touya y luego de Sakura.

Kanda observa con cierta duda a la anciana y luego le dirige una mirada de incredulidad a Tomoyo. Ella toma las manos de la anciana diciendo con suavidad.–Creo que te equivocas. Estás confundida– Le sonríe con ternura.

–¡No! No estoy confundida. – Acercando su rostro al de su sobrina nieta y dice– Ese es el precio a pagar por tener los ojos diferentes a la mayoría… por no ser igual a las demás. Todas las mujeres de la familia han sido bendecidas con el don… y no eres la excepción.

–¿Yo? ¿Hablas de mí?

–Claro que si… – Aferrando las manos de su nieta entre las suyas y apretándolas. – Tú tienes el don… el mismo que el mío…

En aquel momento entra el ama de llaves que atiende a la anciana con las galletas y el té. Procede a servir el líquido en las tazas de porcelana y rápidamente es excusada por su empleadora. Nuevamente las jóvenes se quedan a solas con la anciana quien se ha quedado súbitamente en silencio.

–¿Tía? – Pregunta ella aturdida y nerviosa observando aquellos ojos que brillan tras las gafas y aquel rostro arrugado que parece iluminarse con la imagen de su sobrina nieta frente a ella.

–Nadeshiko veía al futuro… Sonomi al pasado…– Sorprendiendo a su sobrina nieta con lo revelado.– Tú… tú ves el presente. La percepción es un don extraño en la familia… muy pocos lo han tenido. Tú lo tienes… igual que yo.

Kanda la observa una y la otra. ¿Daidouji? ¿Con poderes? No, imposible. No ha demostrado un ápice de talento en su persona que se compare a los demás. Ni siquiera Eriol quien parece conocerla muy bien, ha revelado nada de eso. ¡Si incluso considera hacer llegar a Japón a sus guardianes mágicos para proteger a aquella muchacha!

Daidouji escucha sus palabras y no las cree… y al mismo tiempo ¡Desea creerlas con todo su corazón! Siempre ha pensado que para vivir en el mundo de los Kinomoto tiene que ser alguien muy especial o en su defecto, alguien que tenga un propósito en sus vidas. Precisamente por ser alguien “Débil” “Indefenso” Y “Diferente” Eriol la sacó del grupo. La alejó de todos… a pesar que nuevamente se vio envuelta dentro del círculo y de la serie de peligros que él pretendía protegerla.

Pero entonces sus palabras, de aquel día que se encontraban Sakura, Shaoran, Kanda y Touya en la azotea vuelven de repente a su mente.

 

¿Qué haces? ¡Tenemos que ayudar a Sakura y Shaoran!

No. Es una magia sumamente poderosa. ¿No la detectas…? ¿No percibes lo que pasa?

 

Sin embargo la voz de Tomoyo, nerviosa se hace escuchar en el salón. –¿Qué te hace pensar que tienes la razón?

La mujer retiene las manos de la muchacha entre las suyas y susurra– Piensa… trata de ver dentro de mi mente… dentro de mi corazón – Tomoyo se encuentra muy nerviosa y aturdida por sus palabras. La anciana añade– Desde pequeña, se te percibía el don. Sabía de lo que eras capaz. Eres una Amamiya al igual que tú madre, al igual que Sakura. Tú tienes la capacidad de acercarte a ciertas personas con facilidad… sabes cuales son buenos y cuales no. Sabes lo que están pensando… lo que sienten.– Ahí Kanda observa sorprendida a la mujer a su lado. – Como puedes tener la fortuna en tú lado… saber lo que un amante quiere de ti– Ahí azorándole y la mujer lanza una carcajada al añadir. – ¡Eso si asustaba a veces a tu tío abuelo! Le salía con unas cosas cuando estábamos solos que espantaría hasta a un terapeuta. Como yo estoy leyendo tú corazón: Tus sentimientos… tus amores secretos y tus más profundos deseos…

–¡TIA! – Grita Tomoyo escapando de su agarre y súbitamente sonrojada.

La mujer mantiene su compostura para añadir. –No lo digo para apenarte. Lo digo porque tengo razón. Es una cualidad muy útil porque te percatas quienes son tus enemigos… quienes tus amigos. Quienes sufren a tu lado, quienes son felices sin demostrarlo facialmente. Los sentimientos de tus seres amados… los pensamientos de tus enemigos.

–Estás equivocada tía. No es posible. ¿Dices que tengo poderes?

–No poderes… dones. El único que siempre he escuchado como una persona con poderes fue un allegado a nuestros ancestros. – señalando el libro en su regazo. – Pero ahora mismo muchos dicen que son cuentos de hadas… otros como tú, mujeres modernas, dirán que me falta un tornillo. – Negando con su cabeza. – Y tú propia incertidumbre por aquel que se robó tu corazón y jamás te lo devolvió. Aun te duele que te haya abandonado. Por tu error al no seguirlo y exigirle que te cumpliera su palabra es lo que te ha hecho cometer tantos errores a tan corta edad… pero aun estas muy a tiempo querida… de todas maneras, la vida es una sola.

Kanda sorprendida observa a Tomoyo quien tiene una expresión aturdida por las palabras de la mujer y al mismo tiempo como si las entendiera.

–Tenemos que irnos… ¿Podemos llevárnoslo?

–Claro querida. Al final cuando yo desaparezca de este mundo, será al final, tuyo y de tu madre. – Y cuando la muchacha se incorpora tomando el libro, la anciana le sujeta por el brazo añadiendo.– La vida es muy corta querida, para vivirse lamentado por el que “Habrá sido”. Mejor averigua todo lo que tú corazón alberga y espera el fin con una sonrisa. Al menos no habrá arrepentimientos.

–––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––

 

Ya a la salida de la casa, Kanda observa atrás y va decir algo cuando se percata que Tomoyo no se encuentra a su lado: va caminando sorpresivamente rápido a la salida de la casa por la vereda. Tiene que acelerar su paso para darle alcance.

–Tu tía… es…. hummmm…. Alguien sumamente especial.

–Con razón dejamos de venir a la casa cuando iba creciendo – Dice Tomoyo aún perturbada y bien nerviosa aferrando el libro entre sus manos mientras saca las llaves del coche de su bolso. – Mi madre tiene razón – observando de reojo atrás, a la casa. – Ha estado un poco inestable desde que murió el abuelo Amamiya… su hermano. Era el cabeza de familia.

–¿Crees que lo que dice no es cierto?

Ahí Tomoyo se detiene.

–¿O quieres que lo que ha dicho sea verdad?

Tomoyo se voltea dándole el frente para decir con los ojos llorosos. – Eso sería algo bastante afortunado… ¿No? Tener lo que ella llama “Dones”…. – Negando con su cabeza añade incrédula. –No. No es verdad. En todos los años que acompañé a Sakura a buscar las cartas nunca vi cosas que se suponía que alguien con magia pudiera ver. No puedo ver detalles que Touya y ella pueden ver con facilidad. O Eriol… o Li… o Tú.

–Te equivocas. No tengo poderes mágicos. Simplemente soy buena con la defensa personal y las actividades físicas. – Sorprendiendo a Tomoyo con su revelación.

–¿Estás segura… si a veces tengo la impresión de…– Ahí callando de repente. – No, olvida lo que ha dicho mí tía. Es un delirio de una anciana.

–¡Tomoyo! Creo que es importante. Si ella lo ha dicho con tanta seguridad… al menos… dile a Hiragizawa…

–No. Y te pido por favor que no se lo digas tampoco – Creyendo imposible lo que escucha de la chica de ojos azules. Una vez llegan al coche dice.– No quiero desviar la atención de lo que es importante.

–¿Acaso no crees que es importante?

–Aún no. –Haciendo una pausa– Me pediste mi confidencia para no decirles nada sobre tú pasado: Ahora pido lo mismo de ti. Ni una palabra de lo que has escuchado esta tarde: cuando estudiemos el libro genealógico de la familia y si corrobora con lo dicho por mi tía, entonces revelaremos todo lo escuchado esta tarde… ¿Trato hecho? – Extendiendo su mano en un gesto que sorprende a la norteamericana.

–Hecho Daidouji – Dice después de unos segundos en silencio y extendiendo su mano para apretar las de la otra y sellando su promesa.

Pero Tomoyo con aquello lo que hacía era ganar tiempo. Ganar tiempo al preguntarle a su madre que era todo aquello revelado por su abuela y que no estaba enterada cuando ésta ha dejado claro que debió de enterarse mucho tiempo atrás.

 

–––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––

 

–¿Yûko? ¿Quieres ir a hablar con Yûko Ichihara? – Pregunta Sakura sorprendida ante la revelación del sujeto una vez vuelven del templo a pie y por la vereda.

– Kyôgo Monou parece estar conectado en todo esto desde el principio. – Refiere Li pensativo– él ha accedido a ayudarnos en todo lo posible y es el único que conocemos que puede dar con ella.

–¿Quiere que te lleve hasta ella?

–¿Qué otra alternativa tenemos? No podemos dar con ella por los medios normales. Ya Radjetsu no puede sacar mas información de los documentos de Londres y tampoco de sus propias documentaciones. Hiragizawa ha tratado infructuosamente de dar con una alternativa para localizarla y por lo que parece, esa es la única que tenemos a la mano. Y recuerda lo que dijo Clow: No parece ser muy conocida en esta dimensión, así que es muy claro que borró parte de su vida mientras estuvo en los Tiempos de Clow.

–Pero no sabemos nada de ella Shaoran. No sabemos si querrá ayudarnos o no. O si acaso responderá nuestras preguntas.

–Lo hará… pero pagando un tributo si queremos su ayuda.

–¿Acaso lo que dice Kyôgo Monou es cierto? ¿Hay que pagarle para ayudarnos?

–Debemos estar preparados. Dijo que el precio es bien alto. Él está a su servicio por haber sido salvado de la muerte.

–¿Cuál precio crees que nos ponga?

–Conociendo lo escrito en el diario, lo dicho por Hiragizawa (O lo que sabe y recuerda de ella) y lo dicho por Kyôgo, no dudo que será un alto precio.

Ahí Sakura detiene su caminar, atrayendo con ello la mirada del varón.

–Pero… ¿Si no podemos pagarle? – Pregunta perturbada. – Si pide un precio que no estás dispuesto a pagar… podría pedirte cualquier cosa ¿Sabes? Y podría ser algo preciado para ti… ¿Estás dispuesto a pagar el precio?

Shaoran observa su perturbación ante las ideas que se arremolinan en su ser ante la idea de la verdadera naturaleza de Yûko.

Y observar aquella preocupación le perturba más que todo aquello que ha ocurrido en los últimos días.

Sabe que algo nace entre ellos… algo sutil, pero que calienta su alma y se hace cada minuto que pasa mas preciado que el anterior.

–Nada malo ocurrirá – Dice el varón seguro y atrayendo sus esferas esmeraldas a sus ojos oscuros. – Encontraremos una alternativa. Siempre hay una alternativa. Tú no te preocupes por eso.

–Tú siempre estás preocupándote por todo. ¿Por qué no dejas que yo me preocupe también? Todos somos un equipo ¿No?

–Claro que lo somos. Pero… no me gusta verte preocupada….– Azorándose– Es decir… no te ves bien…. Es decir, no quiero decir que te ves mal, solo que, no se te ve bien la preocupación… ¡Es todo! – Gritando eso último.

Ambos parecieran tener nuevamente once años.

El sujeto, rojo como tomate se mantiene firme en donde se detuvieron mientras trata de controlarse. Por el otro lado la mujer delante de él trata de analizar sus palabras mientras lo ve prácticamente “paralizado” en su lugar y respirando de una manera irregular.

A lo que ella sonríe diciendo – Se lo que quisiste decir Shaoran. Y te agradezco – Tomando una de sus manos – Pero si somos un equipo, debemos de compartir las responsabilidades. Kero me ha enseñado que no soy una chica débil…

–¡Y no lo eres!

–¿Ves? Entonces déjame preocuparme por las mismas cosas que tú te preocupas. – Ampliando su sonrisa y acercándose más a su persona.

Y poniendo al chino bastante nervioso.

–¿No deberíamos estar de vuelta? – Pregunta Shaoran observando alrededor mientras la muchacha no borra aquella dulce sonrisa de su rostro.

–Si, vamos. – Responde ella nuevamente tomando el camino pero ahora agarrados de manos. –¿Sabes? Si vas a ver a Yûko, al menos deja que te acompañe.

–No vas a ir a ver a Yûko conmigo, Sakura – Por alguna razón aquella idea no le gustaba.

–Pero no irás a verla sola. Irás con Kero. Y me imagino que querrá ir Hiragizawa también si se lo pides.

En aquel momento, en la compañía de una chica atractiva y por primera vez en semanas a solas, el mundo no se ve tan mal para Shaoran Li.

–––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––

–¿Este es el lugar? – Pregunta el joven de cabellos rebeldes al hombre a su lado mientras observan la fachada de aquella antigua residencia ubicada en una zona de muchas casas como aquellas en las afueras de Tokio.

El día está nublado. El sol se ha ocultado tras las espesas nubes que pronto desprenderían su pesada carga de agua.

El viento comienza a volverse mas frío e inclemente.

Kyôgo asiente observando la fachada de lo que parece ser una residencia normal y que no sobresale de las demás a su alrededor.

–Este tipo de personas no son estrafalarias – Opina Kero saliendo del interior de la chaqueta del joven Li; fue bien difícil para Sakura convencer al pequeño guardián de acompañarles mientras Kanda, Kinomoto Touya y Eriol se quedaban atrás cuidando a los demás.

Kanda hizo una rabieta una vez enterada de los planes de Shaoran de acompañarse solo por Kyôgo y Keroberos.

–Se siente una gran magia… pero latente… como si se escondiera,…– En aquel momento y para su sorpresa la pequeña reja que separa los jardines de la casa, de la calle, se abrieron de par en par dándoles la bienvenida.

–Supongo que quiere que entremos – Dice Kyôgo después de un incomodo silencio.

–Vamos… no la hagamos esperar. – Decide Li pasando adelante y Kero observando a su alrededor suspicazmente ante cualquier peligro. En aquel momento, unas gruesas gotas de lluvia comienzan a descender sobre todos.

––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––

 

–¡No puedes irte así nada más! – Grita la mujer caminando detrás del joven quien con una pequeña maleta camina la acera para dirigirse a tomar un taxi. – ¡Al menos me debes una explicación!

Al no haber ningún tipo de respuesta de su parte, prosigue–¡No puedes hacerme esto! ¡Lo prometiste!

–Se lo que te prometí pero la llamada de Touya me ha preocupado bastante… me necesitan. Tengo que ir.

–¿Por qué tú? ¿Por qué no me dices que es lo que pasa? ¿Por qué tienes que ir?

–Mariko – Dice Yukito deteniendo su caminar y volteándose para ver a la joven embargada de lagrimas y el labio temblándole ante la inevitable partida, y lo peor de todo, sin explicaciones claras. – No tienes porque estar así: Yo volveré.

–¿En serio? Pues discúlpame sino sueno optimista pero no lo creo.– Refuta ella con la rabia ya a flor de piel. – Esto es a lo que temía: Es muy fácil que me digas una cosa, resultando otra completamente diferente. Me prometiste que serías honesto conmigo. Y me prometiste que no saldrías huyendo a la primera llamada de los Kinomoto. ¿Y que es lo primero que haces anoche cuando te llama?

–¿Es que no lo comprendes? Si me ha llamado es porque necesitan mi ayuda.

–Pero ¿Por qué? ¿Qué tienes tú de importante para ellos que necesitan urgentemente que vayas? ¿Qué puedes representar tú en la vida de ellos para abandonarme a mi, tú prometida para volver a Tokio?

Y un pesado silencio cae entre ellos.

Y ella se enjuaga las lágrimas con sus temblorosas manos pese a que los sollozos resultan sacar mas lagrimas.

–No… No me pidas explicaciones que… que no puedo darte – Dice finalmente el varón tratando de contener su propia indignación ante el cúmulo de dolor que está ocasionando a aquella inocente mujer, cuyo pecado fue enamorarse de un hombre cuya vida jamás le perteneció. –Solo te pido que confíes en mi. Te juro que no hago todo esto por mi gusto. Solo te pido que tengas un poco de paciencia. Pronto, cuando todo se solucione, volveré y te voy a contar todo. Absolutamente todo. Pero tengo que volver a Tokio y a donde los Kinomoto.

-¿Por qué? ¿Qué razón puedes tener para dejar a tu prometida a pocos meses de la boda y caerle atrás a Touya y su hermana? ¿Qué te ata a ellos?

Nuevamente el silencio cae entre ambos.

Cuya existencia se la debía primero a Clow Reed, luego a Touya… finalmente, a Sakura.

–¿Esto es todo? ¿Así rompes toda esta relación entre nosotros?

Silencio.

–Bien. Has lo que quieras. Tú lo has decidido. Ya estoy cansada…agotada…temiendo que este día llegara. Y ahora, te marchas. Se nota lo poco que valgo para ti. Lo que he valido todos estos años…

–Mariko–san…

–¡No me digas así! – Ruge ella en respuesta. – Ve con tus amigos… que parece que son mas importantes que yo y lo nuestro – Ahí volviendo sobre sus pasos a pesar que el sujeto quiere retenerle allí y ella lo evade magistralmente. – ¡Adiós Tsukishiro! – Ya decidiendo correr para que el hombre no le diera alcance.

Y lo peor de todo aquello, de sus lágrimas, sus palabras y aquella absurda despedida es que quería correr tras ella. Asegurarle que era lo más importante en su vida. Que NADA ni NADIE podía interponerse en su camino y en su destino.

Pero no podía decirle nada de ello.

Porque no era cierto. Observó la silueta por última vez antes de perderse al doblar una esquina y Yukito finalmente se decide a retomar su camino hacía la parada de taxis.

 

––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––

Kyôgo espera pacientemente en uno de los salones adjuntos a la casa de Yûko Ichihara acompañado de Shaoran. El salón resembla bastante los gustos exóticos de su dueña (muy al contrario del exterior del hogar que no desencaja con las otras residencias a su alrededor), al estar extravagantemente decorado con piezas en porcelana, cuadros en cerámica que muestran paisajes de aves y montañas y pintados a mano. En el mullido sillón a un lado, se encuentran numerosos cojines con bordados de mariposas de colores encendidos. A un lado un delgado librero donde se destacan igual hilera de libros no mas gruesos que un pulgar . Allí fueron guiados por el extraño asistente de la Bruja de las Dimensiones. Había explicado a Shaoran una vez estuvieron a solas que se trataba de Watanuki, el ayudante de la Yûko.

–No se mucho de él. En realidad, las dos veces que le he visto es persona de pocas palabras. Apenas mueve los labios delante de los desconocidos. Tiene dos personas mas que la asisten. Dos gemelas pero no están siempre con ella.

–Me sorprende que Yûko se prestara para tener un asistente o aprendiz– Dice Kero por lo bajo. – Ella no era muy abierta a las personas. Solo Clow comprendía su actitud.

–¿Es alguien muy poderosa, No Kerberos?

–Efectivamente. La mujer que ahora mis recuerdos me permiten recordarle, era muy poderosa. Tanto para poder experimentar con Clow sobre las dimensiones. Y el hecho que usted sea de otra dimensión, me dan a comprender que tampoco a perdido su inmortalidad.

–Se ha tardado demasiado ¿No creen? – Pregunta Li consultando su teléfono móvil para ver la hora. Luego escucha que la lluvia aun no merma en el exterior. Les tocaría luego de la entrevista mojarse bastante.

–Nadie puede presionar a Yûko. – Afirma Kyôgo preocupado por el tiempo transcurrido a su llegada.

Keroberos iba a decir algo cuando de repente vuelve a entrar a una velocidad vertiginosa al interior de la chaqueta del joven Shaoran.

En aquel momento las puertas de aquel saloncito de espera se abren mostrando al muchacho alto y desgarbado que viste con espejuelos y un traje oscuro que trae una bandejita con tazas de té. Sin decir nada observa uno a uno los rostros de los hombres y se retira tan silenciosamente como había ingresado.

Shaoran suspira resignado y se predispone a tomar una de las tazas cuando Kyôgo le retiene rápidamente aferrando su mano. Antes de que Li pudiera reclamar su acción, el hombre dice con astucia– Nunca te fíes de lo que la Bruja de las Dimensiones te ofrezca de gratis… todo tiene un precio.

–¿Acaso nos cobrará por algo que nos están brindando de buena fe?

–No. Pero sus bebidas, en especial el té no son solo hierbas lo que contiene. Es muy asidua a las bebidas cargadas de inhibidores. Ten cuidado.

Shaoran desiste ante el consejo de Kyôgo y procura esperar. Luego de aproximadamente veinte minutos, la puerta nuevamente se abre, abriéndose paso Watanuki y atrás de él, una mujer que Shaoran conocía por primera vez.

Vistiendo un Kimono de estampados enormes pero de colores oscuros. Su piel tan blanca (sino que mas blanca) que la misma Tomoyo Daidouji. Su altura es bastante considerable, tomando en cuenta que tanto Shaoran como Kyôgo son personas altas. Sus cabellos amarrados en una coleta alta pero se notan húmedos como si a ella le hubiera atrapado de sorpresa el cambio climático aunque sus ropas están secas.

La mujer lo mira con cierta intensidad y no dice nada. Se abre paso a su salón y toma asiento sin brindarla a sus invitados en un mullido sillón de color fucsia que Shaoran no se había fijado que estaba ahí a pesar que el color es bien llamativo y no pasaría por alto ciertos detalles.

¿O tal vez nunca estuvo ahí?

–¿Cuál es tu nombre, muchacho?

Aquella pregunta molesta del primer instante a Li. No es un muchacho. Es un hombre hecho y derecho. Un hombre que estuvo casado.

Pero la expresión de la mujer hacía su rostro es bastante intenso y por supuesto curioso.

–Shaoran… Li Shaoran.

–Li Shaoran … – Murmura entre dientes y observa a Watanuki quien se aproxima a su persona con una bandejita plateada, una copita transparente con un liquido, una cajetilla de fósforos y lo que parece ser una pipa. – Kyôgo… Te vuelvo a ver demasiado pronto.

El hombre frunce su rostro y seriamente observa a la mujer sentada delante de ellos. Ella se conforma con el silencio del hombre y en encender su pipa mientras toma largas bocanadas de la misma.

Luego de unos segundos muestra una sutil sonrisa en sus labios.

–Se porque están aquí. No es sorpresa para mi descendiente de Clow Reed que hayas llegado hasta mí, aunque tu medio, ha sido un poco arcaico: si fueras digno de tu predecesor habrías dado conmigo sin problemas. Pero parece que hay personas más poderosas en otros lugares… – incorporándose en un instante.–… Sin embargo, puedo comprender que sus preocupaciones sean más o menos… parecidas.

Aproximándose a Shaoran quien mantiene su rostro inexpresivo no duda en colgarse la pipa en sus labios sin siquiera ser muy de damas y tampoco muy occidental introduce sus manos al interior de la chaqueta del joven sorprendiéndole por su acción. Pareciera buscar algo con dedicación hasta que sonríe complacida mostrando sus dientes y dice mientras aun sostiene su pipa en la comisura de sus labios.– Hola Keroberos.

En aquel instante saca en una de sus manos al pequeño guardián halado quien trata de escapar de su aferre y resulta imposible ya que lo tiene atrapado por las alas.

–Así que con nuevo amo.

–Hola Yûko. – Responde el pequeño guardián observándole con un rostro de pocos amigos.

–Podías esconder tu presencia de otros, pero no de mí… ¿Dónde está tú nuevo amo?

–¿Por qué supone que no soy yo? – Pregunta Shaoran atrayendo su mirada.

Yûko sonríe burlonamente para replicar.– Aún no estabas listo para enfrentar a Yue… al Juez, menos puedes pensar que si has venido a mi, es porque el libro de Clow es tuyo. Sus poderes… la magia que lo mantiene a él y a Yue con vida… no es lo mismo… no es la misma esencia.

–No me dijiste que este mundo estaba llegando a su fin. Ese no fue el trato que tú y yo hicimos. – Dice el otro hombre en el lugar tomando la palabra. Aunque trata de sonar firme y molesto, ciertamente su tono de voz es de preocupación y nerviosismo.

–Tú me pediste salir del mundo de las sombras. Nunca determinamos que tipo de lugar te llevaría y si tendría fecha de expiración. – Tomando una bocanada de su pipa y toma asiento nuevamente en su silla, esta vez cruzando sus largas piernas. Watanuki se mantiene todo el tiempo a su lado esperando su orden. –Sin embargo, has estado bien pendiente de las personas con magia… personas poderosas… por ejemplo, la Dueña de las Cartas Clow.

–Ya no son cartas Clow –Discute Keroberos.– Y fue por tú culpa que él murió. Te pusiste a inventar con las dimensiones… tratando de entremezclarlas entre si y fue lo que le costó la vida.

–Yo en ningún momento le pedí que me salvara– Replica ella coloreándose momentáneamente sus mejillas– Era simplemente un fastidio de hombre que tenía que entrometerse en las vidas de los demás. Pudo haberme dejado morir…

–Pero no lo hizo. Tiene una deuda con él.

Esta vez fue Shaoran quien habló, atrayendo con ello las miradas de Yûko, su asistente y el mismo Kyôgo. El conflicto entre sus miradas es bastante intenso y palpable. La mujer no parece amedrentada con la actitud del hombre y éste no parece temerle.

–No tendrás la suficiente magia para haber ganado el honor de tener las Cartas de Clow… pero si tienes agallas. Me recuerdas un poco a él– Sonriendo descaradamente y tomando asiento nuevamente. – No le debo nada a Clow. Cumplí mi deber con escribir la profecía en ese diario familiar… que es por ello que estás aquí… delante de mí. – Haciendo una seña a Watanuki, él se acerca con la bandejita, tomando la copita en una de sus manos, y consumiendo el contenido de un solo trago. Dura unos instantes en silencio y dice. – No me dejen tomando sola.– Tomando una actitud desenfadada e inclinándose en su sillón– Adelante, beban– señalando las tazas que aun permanecen sin tocar en la mesilla. – No sean tímidos. No a todos les invito a sentarse conmigo y brindar.

–¿Qué nos hace diferentes entonces? – Pregunta Kero.

Se encoge de hombros para decir con firmeza.– El mundo está llegando a su fin. No todos los días conoces como el mundo al que originalmente pertenecías está por acabarse… – Crispando sus dedos mágicamente aparece nuevo liquido en su copa, que no tarda de consumir de una sentada; sus mejillas comienzan a colorearse. – Vamos… adelante.

–Vinimos por respuestas….

–¡Te las daré cuando tomen! – Ruge ella con firmeza sin sobresaltarles pero una sonrisa vuelve a dibujarse en su rostro y con ademanes, les insta a tomar.

Kyôgo no se mueve de su lugar y tampoco Keroberos. Pero es Shaoran quien sin dudarlo mucho mas, se separa de los otros dos y va a la mesilla tomando una de las tazas y sin perder mucho tiempo, se toma el contenido en un par de tragos, para satisfacción de Yûko quien no duda en sonreír.

–Eso es… ¿Verdad que no es tan difícil? – Sonríe satisfecha y con un ademán se dirige a Watanuki – Trae unas copitas para nuestros invitados– Viéndole salir del lugar y cerrando la puerta atrás de él. –Siéntense. Vamos a charlar… Se a que han venido… en especial tú, descendiente de Clow Reed: tú quieres salvar el mundo… cosa, que es imposible.

Shaoran frunce su rostro mientras Kyôgo consume lentamente el contenido de su taza. Por el otro lado, Keroberos la observa con atención. – La profecía habla con la verdad.

–Lo que escribió en el Diario de los Li, ¿Es en verdad una profecía?

–¿Y lo dudas? Quisiera decir que no es así… que en esta ocasión la profecía puede ser detenida…alterada, pero no es así.

–Usted puede cambiarla – Replica Li decididamente atrayendo su atención y le costaba admitir, su admiración.

–Me das muchas virtudes de las cuales carezco… Li Xiao Lang. – Sorprendiendo al hombre al llamarlo por su nombre en china. –Si, te vi… mucho tiempo atrás. Te vi cuando la curiosidad de saber quien sería el dueño de las Cartas de Clow comenzó a inquietarme. No vi a ningún descendiente de Clow… pero te vi. Al lado de la verdadera dueña… al lado de tú preciada Sakura…. – Sonriendo con satisfacción y trayendo una expresión de hastío en el rostro de Keroberos.

Watanuki retorna con más copas y una botella de lo que parece ser sake, sirviéndole a los invitados, incluso una copita aparte a Keroberos.– Adelante… tomen. No todos los días se tiene el fin de los días, tan cerca.

Shaoran toma la copa en sus manos pero no la consume, observando como Yûko se toma un trago sin siquiera parpadear.

–Tiene que haber una forma.

–Es inútil todo lo que hagan. La fuerza que combaten es mucho más grande que la de todos ustedes juntos. Incluso uniendo toda la magia, no podrán detener lo que ha sido puesto en marcha.

–“Nada es imposible” – Repite Shaoran recordando las palabras que muchas veces escuchó de labios de Sakura.

–Tú no has venido aquí para pedirme la solución a todo esto… tu has venido aquí porque quieres algo… – Deduce la mujer – Tú mismo sabes que no hay alternativa… que muchos, morirán. – Incorporándose los observa a ellos sentados y añade– ¡A que viene tanta seriedad! Ustedes tienen magia… si quisieran podrían escapar de eso… todos ustedes…. Bueno – Observando a Kyôgo – Excepto tú… tú ya no tienes nada valioso con que negociar… – Y ahí observando a Li y luego a Kero – En cambio, ustedes todos ustedes, tienen con que negociar.

–¿De que estás hablando?

Ella observa a Kero y replica casi inmediatamente – En los tiempos del Mago Clow no era lo bastante descarada para decir que ayudo, pero todo por un precio. – Sonríe con autosuficiencia. – Es mi precio ¿Cierto Kyôgo? No más de lo que cuesta, no menos de lo justo. – Cerrando sus ojos dice– Justo ahora he hecho un trato bastante satisfactorio – Ahí observando a Shaoran – No me dirás que todo lo que tienes ahora no vale su precio… el poder conservarlo.

Aproximándose a Li dice en un susurro y tomando su rostro por su mentón – Si supieras cuantas cosas en común* tienes con mis últimos clientes. Tú quieres salvar todo lo que encuentras valioso para ti. No solo tus recuerdos dolorosos sino las personas que te rodean… tú familia… tú verdadero destino. Puedo asegurar todo esto por un precio. – Ahí separando su dedo del mentón masculino y fuerte.

–¿Cuál es el precio? – Pregunta Keroberos ante el silencio repentino en el salón mientras que del exterior el sonido de la copiosa lluvia aún no cesa.

Yûko los observa detenidamente mientras analiza un instante cual es el precio a pagar por todos ellos. Finalmente dice con lentitud observando a Li Shaoran. – Sus poderes. El precio a pagar son sus poderes mágicos. En el caso de la dueña de las Cartas Clow, quiero las cartas.

–Esas cartas no son de Clow. Son de Sakura. – Réplica Keroberos.

Shaoran permanece en silencio observándole mientras Kyôgo observa detenidamente a la alta mujer conocida como la “Bruja de las Dimensiones”

– ¿Crees que mi precio es muy alto para ustedes? Jamás pido por encima del precio… tampoco por debajo. Pido lo justo.

–Sin nuestros poderes… sin nuestra magia… ¿Cómo hemos de defendernos?

Yûko lo observa detenidamente viendo como a diferencia del guardián, parece considerar justo el precio.

– ¿QUE? No puedes estar hablando en serio… ¡Sakura Jamás accedería a eso!

-No es tú decisión. – Refuta la mujer observándole con indiferencia y de ahí observa el rostro pensativo del chino delante de ella. – Sin embargo ese es mi precio.

Shaoran permanece en silencio unos instantes para decir. – No puedo tomar esta decisión solo… no es justo. Tengo que hablarlo con Sakura.

-Como prefieras- Dice la mujer encogiéndose de hombros.- Solo te advierto que no tienes mucho tiempo para decidirte. Los días se agotan. A este mundo… no le queda mucho tiempo.

-Tu previste esto – Dice Kero –Sabes a lo que nos enfrentamos.

-Eres inteligente Keroberos. Igual lo fue Clow en su momento al modificarles sus recuerdos.

“¿Modificarle sus recuerdos?”

-Sabe quien está detrás de todo esto – Replica Shaoran decidido y observa la decisión en su mirada. – Sabe quienes son los responsables. Al menos eso puede decirnos.

-Esconderlo no serviría de nada. – Replica Yuko observándoles. – Ya fue evitado… una vez… mucho tiempo atrás. Clow Reed y yo fuimos testigos. Aquel último viaje que hicimos a través de las dimensiones. En aquella ocasión se pudo impedir. Esta ocasión, no lo creo.

-¿No lo cree o no puede impedirse?

-Ni lo uno o lo otro. Puedo… salvar a los tuyos. A todos aquellos que le interesan salvar… a todos aquellos que de una u otra forma pueden estar vinculados contigo…

-¿Quiénes lo detuvieron?

-Hechiceros. Como Clow y como yo. Hechiceros desinteresados que sacrificaron su vida para volver a colocar los sellos en su lugar. Retornaron a los jinetes a su lugar. Evitaron el Apocalipsis. Salvaron a la humanidad.

-¿Los jinetes?

Yûko en un ademán sorpresivo agitó sus brazos y una ráfaga de viento se elevó de sus pies, tambaleando a Shaoran y provocando incluso que Kero se moviera de su sitio. Este se transformó en su verdadera identidad y se puso al lado de Li tratando de darle frente a la ventisca en el salón.

En una voz firme pero que se escucha muy lejos, Li pudo ser capaz de abrir los ojos para encontrarse en un espacio vacío y oscuro. De repente Shaoran observa delante de si un sujeto enorme portando una armadura de plata y cuya altura era bastante considerable comparado al joven Li. Este no teme ante su presencia porque sabe que toda forma parte de una ilusión. Uno a uno y en diferencia de segundos observa otras tres armaduras cuyos usuarios se paseaban de forma circular, rodeándole y todos dándole el frente.

-Biktwipia, Davatoc, Noveros y Neiva. Los cuatro jinetes del Apocalipsis.- Se escucha como su voz adquiere un tono de voz mas lúgubre y al mismo tiempo excitado al hablar de ellos – Los cuatro Jinetes que juntos traen la destrucción y el caos al mundo. Se les conocen en múltiples dimensiones…No son de una sola dimensión y un universo. Son poderosos, rápidos, eficientes y letales. Nadie escapa una vez se le confrontan.

-Conozco una persona que les ha enfrentado. Y está vivo – Trayendo la mirada sorprendida de Yûko.- Un hechicero.

Parece analizarlo unos segundos.- Tiene que ser alguien sumamente especial… poderoso para escapar con vida de un ataque de los Jinetes.

-¿Los has enfrentado?

-Vi de que son capaces- Replica a la pregunta de Keroberos ahí borrando la ilusión y ambos (Kero y Shaoran) se ven nuevamente en el saloncito de la casa donde reside la hechicera.

-Dijo que pudo ser detenido una vez.

-Pero a un alto precio. Eran hechiceros experimentados… con la experiencia de una ciencia que aún en aquellos momentos era estudiada y apreciada… el mundo agradeció el sacrificio de aquellos hechiceros. Hombres y mujeres valientes… este mundo no es el mismo de aquel entonces.

-Sabe entonces que los humanos han provocado esto…

-La ambición tiene un alto precio. E igual la indiferencia por el semejante, Shaoran Li. No esperes que la humanidad apoye la lucha por sus propios intereses. Así como no confían en su propia fuerza interior, así mismo le dan la espalda a quienes luchan por ellos. Es un mundo… que merece su fin.

-Eso puedes decirlo alguien como Tú – Replica Keroberos furioso por las palabras de la mujer y todo lo que implica.- Tú puedes viajar por las dimensiones. No tienes nada que ver con este mundo o el que sigue. Tú vives más que todo el mundo… tienes la misma imagen que aquella vez que visitabas a Clow. O él te visitaba a ti. A ella le encanta colectar cosas valiosas- Ahí hablando con Li: ya de todas formas el hombre le observa con interés desde que comenzara a hablarle a Yûko.

-Es tú decisión joven Li: Salvar a los tuyos… a las personas mas importantes para ti… que están aquí… que han partido ya – Atrayendo el rostro sorprendido de Shaoran y una sonrisa tenue se posa en los labios femeninos.- Puedo ver lo que ha sido… y lo que será.

-Lo que queremos es una alternativa para vencerlos…

-Eso… no puedo darte, lo siento. Ya tres de los cuatro sellos han sido abiertos. Cuando Neiva surja, no habrá poder humano que le detenga. Pero les estoy brindando una alternativa. Un obsequio… al descendiente de Clow Reed… una oferta única.

-Pero por un precio. Los poderes de todos…

-¿Qué es mucho para salvarles sus vidas? – Replica Yûko.- Piénsalo. Consúltalo con tus aliados… porque la batalla final, está perdida.

 

————————————-

-¿Puedo charlar un momento contigo? – Dice la mujer mostrando parcialmente su rostro por la puerta de la cocina.

-Si, claro – Dice Touya manejando hábilmente el cuchillo de cocina y acompañado de uno de los aliados de Li en la preparación de los alimentos.

– No he visto a Sakura… – Touya se fija que viene con un libro bastante viejo entre sus manos.

-Está con Kanda y Hiragizawa en el estudio… creen que pueden dar con una solución a todo esto… a pesar que se que no hay mas nada por sacar de esos manuscritos.

-¿Qué te hace pensar eso?

-Los he visto ya por semanas dar vueltas con lo mismo. Siempre es lo mismo… incluso escucho las conversaciones entre el monje ese y Li. Ya lo que hay que saber de esos escritos se sabe… y aunque es bastante lo que Mitzuki investigara mientras vivía y de lo que ellos mismos han extraído, lo cierto es que ya no hay mas nada. Por el otro lado el gaki ese salió con Kyôgo a buscar a la mujer esa…

Tomoyo se acerca y se coloca un mandil, dejando el libro en la mesa de la cocina y atrae las miradas de los dos hombres. Antes de que Touya dijera algo ella réplica- No tengo que estar en la oficina hasta mañana temprano y en realidad me relaja el cocinar… ¿Puedo? – Señalando unas zanahorias y un pelador.

Touya no se niega y pronto la mujer está a su lado con habilidad manejando el pelador y las zanahorias mientras Touya revisa algo que se encuentra hirviendo en la estufa. Pronto le pasa pimientos, lechuga y tomates para que corte y limpie. Ella se queja del hecho que incluyera pimientos en la receta.

-¿No se te ha quitado la fobia por ellos?

-No son de mi agrado. Nunca lo han sido… – Replica ella limpiándolos a pesar que no los come.

-¿Qué te ha traído por aquí? Porque no ha sido la pasión por la cocina.

-¿Cómo dices esa cosas? Sabes que me encanta cocinar. Lo hacía desde que alcanzaba la estufa.

-Lo se. Pero por algo estás aquí y no con Hiragizawa y Sakura en el estudio…- Observando su rostro.- ¿Qué es lo que te preocupa?

Tomoyo parece analizarlo un segundo, incluso dejando de picar vegetales para observarle a los ojos y preguntar con toda confianza.- ¿Qué sabes de nuestra familia Touya? ¿Del lado de nuestras madres me refiero?

-No mucho. Sabes que no hemos tenido mucho contacto con ellos. Incluso creo que solo con Sonomi y el abuelo, fue que nos relacionamos de todos los Amamiyas. Hubo un par de tíos que fueron a visitar a Sakura en el hospital luego del accidente y de la muerte de papá. Y una de las tías fue al funeral de papá. Pero no recuerdo haber sabido nada de ellos con firmeza.

-Y… ¿El libro de las cartas? ¿Cómo ha llegado a la casa de ustedes?

-¿El libro? No… nunca he hablado eso con Sakura. Solo se que lo encontró en el almacén del sótano de la casa de Tomoeda. Nunca le pregunté a mi padre… ¿A que viene tanta interrogante?

-No me lo creerás Touya. – Dice Tomoyo sonando muy preocupada y al mismo tiempo emocionada. – Pero creo que todo esto tiene razón de ser: que puedas ver a los muertos, la magia de Sakura… todo. – Observando de reojo al conocido de Shaoran que no habla muy bien el japonés y continúa cocinando, desinteresado de lo que ellos hablan.

-¿Crees que el libro llegó a manos de Sakura por medio de una especie de “Designio” mayor?

-Aun no se con certeza. No lo tengo concreto pero me he pasado parte del día leyendo ese libro que ves ahí – Señalando la mesa a pocos pasos de ellos- Es una antigüedad pero es un diario tipo familiar…

-¿Cómo el diario de Li?

-No. Nuestra familia no es como la de Shaoran. En nuestra familia se conoce como “Árbol Genealógico” pero hace la función mucho mas que eso. Hay anotaciones y anécdotas de nuestros ancestros. Pero si puedo asegurarte que nuestras vidas… todas nuestras vidas están vinculadas y de que manera.

.-Estás hablando en códigos, tienes una sonrisa de esas que surgían cuando sabes algo que otros no…- Alzando una ceja – ¿Qué andas haciendo con ese libro? ¿Qué tanto misterio te traes?

-¡Ay Touya! Es sobre nuestra familia. Del lado de nuestras madres… la tía abuela me ha dicho algo y… ¡Estoy emocionada! Todo concuerda.

-¿Qué es lo que concuerda? Explícate…

Sobreexcitada dice. – No iba a decir nada hasta estar segura. Pero Eriol se dio cuenta… no se desde cuando lo sabe…

Al notar el rostro exasperado del varón, prosigue bajando la voz.- Te habrás dado cuenta que soy un poco perceptiva con respecto a las personas, sus sentimientos y sus corazones. Llego a darme cuenta de cosas que por ejemplo, Sakura jamás se daría cuenta… siempre ha sido así.

-Eso es porque Sakura siempre ha sido una distraída de primera…

-No, no Touya. Va más allá de eso. La tía abuela me ha sacado de dudas… y antes de eso, lo que pasó el día de encontrarnos con el señor Kyôgo y todo lo ocurrido… pude sentirlo… pude percibirlo Touya.

La emoción y ansiedad es difícil para la mujer el poder ocultarlo y aquella sonrisilla de satisfacción en la comisura de sus labios pone al varón nervioso.

Súbitamente nervioso.

-Percibirlo…

-El peligro… el aura que rodeaba el edificio que no permitía que la magia funcionara dentro o en sus alrededores… lo que Shaoran veía… el fantasma de su persona querida. Podía sentir el dolor… la impotencia de aquel espíritu y también lo que bloqueaba la magia…era como una esfera invisible que cubría el edificio.

Touya se queda en silencio, observando a la mujer a su lado con una seriedad como si ella escupiera sánscrito por su boca. Luego de unos segundos de un firme silencio y con sus brazos cruzados sobre el mandil, replica de manera segura.- Vamos Tomoyo…

-¿Cómo puedes dudarlo Touya? Tu ves fantasmas – Le responde ella molesta tenuemente de que éste no le creyera. – Todas las mujeres de nuestra familia han sido afortunadas de ser dotadas de ciertos dones. Y no soy la excepción.

-¿Qué tengo yo que ver en eso? No soy mujer.

-Según leí en el libro de la familia, se han dado escasas excepciones de hombres que han sido dotados de alguna habilidad sobrenatural…

-Escucha lo que estás diciendo: ahora lo adjudicas todo a la descendencia… ¿Acaso somos descendientes de grandes y poderosos hechiceros?

-No sé con certeza, pero lo que el libro dice es que en cada generación de nuestra familia, siempre hay un poco de virtudes concedidas. Y todo se traduce a una ancestro de nosotros se casara con un búlgaro. Un hombre misterioso y cuyo pasado desconocido fue narrado por una bisabuela en el libro. La tía-abuela dice que eso explica las cosas particulares con las mujeres de la familia y sus dones. Incluso tu madre…

-¿Acaso dices que mi madre tenía “dones” como llamas tú?

-En realidad no hablan de Nadeshiko en el libro. Su madre y su abuela se negaron a escribir sobre ella. Pero si está nuestra tía abuela… y mi madre…

-¡Ahora si dices incoherencias! – Le calla rápidamente.- ¡Sonomi! Sonomi no puede tener habilidades…

-¿Podrías dejar de llevarme la contraria y escuchar?- Replica Tomoyo ya ofuscada de la actitud obtusa del hombre. – ¿Por qué estás tan negado a creer lo que te digo?

-Recuerda también que tengo cierta particularidad para percibir lo que otros no. De ser todo lo que dices cierto, habría percibido algo de ti cuando eras pequeña y andabas correteando de un lado para otro con Sakura y el Peluche ese…- Hablando de Kero.- Ya no es como cuando eran unas niñas… Y creer en esas cosas a tú edad…

-¡Estás insoportable! – Explota sobresaltando al otro sujeto que cocina en el lugar y quien apaga las hornillas y sale suspicazmente del lugar dejando el espacio para que discuten a sus anchas (como si se han dado cuenta de ello), -¿Acaso es tan malo que pueda ser igual de especial que Sakura y los demás? ¿Igual que tú? ¿Por qué estas tan incrédulo a lo que te digo?

-Porque si es verdad, te expones a un peligro más grande del que él está permitido a admitir- Dice Kanda en la puerta atrayendo la mirada de ambos, pero ella observa al rostro de Touya.- Ya es difícil para él que su hermana esté metida en todo esto; ahora imagina que también tú lo estés.

-¿Le habías dicho…

-No. No le he dicho – Admite la mujer de tez dorada avanzando hasta el par y Tomoyo nota la mirada preocupada del varón hacia ella, cosa que le tranquiliza. – Pero debes de hablar con Eriol. Si eso que nos dijo esa anciana es cierto, necesitas entrenar…afinar un poco tu don. – Concluye dirigiendo su mirada a la chica de ojos azules.

-No digas tonterías. ¿Cómo puedes afinar eso? – Refuta Touya.

-Si, se puede. Entre mi gente creemos en los dones de las personas…esas capacidades extrasensoriales del ser humano – viendo y escuchando el bufido que el hombre lanza ella replica.- Hace cinco años, habría sido tan incrédula como tú, luego no me quedó alternativa mas que creer lo que veía. Pero vi lo que puede hacer tener estos dones sin saber leerlos, interpretarlos… dominarlos. He estado en los últimos meses acompañando a Li y mi padre era una persona sumamente sensible y perceptiva… como tú.

-¡A un demonio con eso! – Dice el hombre sintiéndose con aquella expresión demasiado “Delicado” para su gusto. – ¡Tú no trates de involucrarte más de lo que ya estas! Ya viste lo que casi le pasa a ese maldito chino… – y ahora señalando a la sioux dice en el mismo tono de voz – y tú no trates de sicoanalizarme…

-¿Crees que tú hombría se ve afectada por el hecho que todos a tú alrededor te importan? Te preocupas por todos y eso no es un defecto…

-¡Cállate!

-¡Touya!

-No Tomoyo, déjalo. – Dice la mujer nada intimidada por su mirada o su actitud.- Él cree que puede dominar a todos a su alrededor con gritos, amenazas y miradas violentas. – Y dirigiéndole una mirada desafiante- Es interesante para él que una de nosotros está dispuesta a darle el frente- Escuchándole gruñir algo inteligible. – Es bueno que te preocupes tanto por ella como lo haces con tú hermana, pero la realidad es esta: todos estamos involucrados. Todos buscamos la manera de solucionar esto y no logras nada alejando a Tomoyo de esta situación, cuando puede ser que desde un principio la haya involucrado a ella por igual… y aprende a controlar ese temperamento.

Touya la mira como si quisiera partirle en dos: Tomoyo solo había visto aquella expresión una sola vez en su vida. Iba a decir algo cuando una nueva voz se hace presente y grita- ¿Acaso he escuchado la melodiosa voz de mi amado Touya? – En un acto que atrapa de sorpresa al varón y no puede evitar que la mujer pase entre Tomoyo y Kanda y se cuelgue del cuello del varón con una agilidad de una gata entrenada y se aferra a su cuello con confianza diciendo – ¡Querido Touya: Como te he echado de menos!

-¿qué demoni…

-¡Sorpresa! ¿A que no es maravilloso?- Replica a milímetros del varón quien está tan sorprendido como aturdido y trata de librarse del aferre femenino.- Ya he llegado yo a cuidarlos a todos… pero en especial a mi Amo Eriol. – Y ahí observándole un instante sin siquiera razonar la expresión de desconcierto y exasperación del hombre el cual es victima de sus atenciones- ¡No me digas que no te acuerdas de mi! ¡Nakuru! ¡Akizuki Nakuru de la Preparatoria Seiyu! – Dice con una enorme sonrisa de oreja a oreja a pesar que el hombre pretende quitársela de encima – ¡Cielos! El tiempo ha sido muy justo contigo… ¡Estás… para comerte!

-Oh por Dios… – Dice el varón ahora recordando súbitamente las expresiones de aquella efervescente adolescente que siempre se pegaba a él.

Aunque ya no era una adolescente de diecisiete años.

Kanda que no puede ver el rostro de Touya pues la mujer trata de aferrarle con las manos y besarle en la boca, observa con sus cejas alzadas del otro lado a Tomoyo, mientras el hombre trata de librarse de la liberal mujer de facciones orientales. Alza las cejas observando por el otro lado a Tomoyo quien tiene la misma expresión de perplejidad en su rostro.

Y sendas gotas caen de sus cuellos.

Mientras Nakuru murmura unos cuantos piropos y propuestas indecorosas al hombre de cabellos azabaches, éste trata de librarse de sus abrazos y piernas que tratan de rodearlo por el torso (¡Si, atrevida mujer!), entonces se escucha la voz de Eriol que sonríe ante la escena que ha desatado en la cocina. – Ya veo que Nakuru supo guiarse por la casa a encontrarles.

-No pensé que vendrían tan pronto – Opina Tomoyo aún preocupada por las atenciones de la mujer que es la guardiana de Eriol y el varón Kinomoto. Observa con cierta preocupación a la norteamericana que observa la escena un tanto confundida y aturdida.

-Pensé que los japoneses son un poco más… formales – murmura la sioux entre dientes.

-Como has visto, Nakuru es un poco más expresiva que la mayoría. – Replica Eriol con una tenue sonrisa y un brillo de astucia en su mirada.

-¿Y Spinnel? – Pregunta Tomoyo mientras Nakuru ofrece compartir habitación con el mayor de los Kinomotos y este replica “¡Con un demonio que no harás eso!”

-Esta con Li y Radjetsû.

-¿Ha vuelto Li? – Preguntan ambas al unísono.

-Efectivamente… y no trae buenas noticias. Con aquello atrayendo las miradas incluso de Touya y Nakuru.

————————-

Luego de comer, Shaoran comparte con todos los eventos acontecidos en la casa de la Bruja de las Dimensiones aquel día. Ya habiendo escuchado todo lo revelado por la mujer el silencio cae entre todos.

-Esa fue su solución: luchar y morir o no hacer nada y morir – Refiere Touya levantando su dedo por cada opción. – Que personaje. Vaya que ha resultado ser de gran ayuda.

-La Bruja de las Dimensiones es una mujer sumamente poderosa – Refiere Radjetsû tomando la palabra con un japonés bien rebuscado pero para dejarse entender por todos los presentes. – Toda la información traída por Hiragizawa-san trae el mismo desenlace: caos, destrucción y muerte.

-Pero no por ello tenemos que tomarlo al pie de la letra. – Refiere Eriol sorprendiendo a los presentes por su tono de voz tan serio. Incluso Tomoyo percibe la ansiedad que ha tomado poder entre todos, principalmente los hombres – Tiene que haber una alternativa.

-Y la hay… o ella lo sugirió – Dice Li atrayendo todas las miradas a su persona- Quiere hacer un trato… – Ahí observando a Keroberos que todo aquel tiempo mantuvo silencio. Incluso ahora parece no querer hablar. Vuelve su mirada a Sakura para decir – Su precio son nuestras habilidades… y el libro de las cartas.

-¿El libro? ¿Las cartas? ¿Nuestros poderes?

-¿Quiere sus poderes? ¿Por qué?

-Cree que es un precio justo a pagar. Dice que podría salvar al mundo…

-No. No dijo eso. – Contradice Shaoran a Keroberos quien fue el que intervino – Dice que puede salvarnos a nosotros… pero ese es su precio.

-Pero… no podemos aceptar- Refiere Sakura tomando la palabra – Es decir… estamos hablando de Kero-Chan… – Señalando luego a Nakuru (Quien por cierto insistió sentarse al lado de Touya y este aunque no quería, de nada le valió contradecirla), y al lado de Eriol entre éste y Tomoyo y sobre la mesa, estaba Spinnel Sun. – Y de ellos… son seres vivos. ¿Acaso podrían existir sin nuestros poderes? ¿Sin los libros?

-No sin nuestros poderes; al menos que los pusiéramos a dormir en los libros. Pero no creo que esas sean las intenciones de esa mujer – Refiere Eriol astutamente y sonando más serio que de costumbre- Algo planea…

-Clow la conoció más que cualquiera. Incluso parece mantener su vida tan alejada de todo y todos… excepto ese asistente de ella.

-¿Asistente? – Pregunta el varón de gafas muy curioso.

-Así es. Un chico… delgaducho… no debe de pasar de veinte años. Pero tiene habilidades… no hay duda.

Interrumpe Shaoran diciendo.-Lo importante no es a quienes frecuenta. Lo importante es buscar otra alternativa.

-Ustedes son nuestros amos, Sakurita. Si la decisión de ustedes para salvar sus vidas, es entregarnos, no debemos porque negarnos.

-¡No Kero! Olvídalo. – Replica Sakura negada ante aquella idea- ¡Ustedes son partes de nuestras vidas! Además ¿Qué pasaría con Yukito-San? Él tiene su vida… y su novia. ¡No podemos tomar esa decisión por él! Ustedes no son objetos sobre los cuales tenemos que decidir.

-Sakura, Calma: creo que no fue su intención…

-Keroberos tiene razón, Eriol – Dice Nakuru sonando tan seria que sorprendió a casi todos en la mesa. – fuera de sus intenciones de vernos como seres humanos, no lo somos. – Sorprendiendo al varón de mirada azul con aquella aseveración. – Nosotros acataremos lo que ustedes decidan.

-¡Pues yo no estoy de acuerdo! – Ruge la chica de ojos verdes sobresaltando a todos los presentes. – Kero siempre fue uno de mis mejores amigos… incluso cuando estuve con perdida de memoria mantuvo su distancia por mi bien… encerrado en ese libro por todos esos años. No voy a perderlo ahora que lo he recuperado ¡No lo hare! – Dice con firmeza para salir a toda prisa del salón atrayendo las miradas sorprendidas a ella y el agradecimiento en silencio de los entes mágicos presentes.

-Yo iré. – Dice Li incorporándose y adelantándose a todos incluso al mismo Touya que trata de levantarse pero Nakuru lo sujeta con firmeza por el brazo y echa su cabeza contra su hombro.

-¿Y bien Touya querido? ¿Qué dices? – Dice Nakuru toda coqueta y atrevida – ¿Encima o debajo?

-¿qué cosa…?

-¿Dónde dormiré que mas? – Replica sin nada de pudor- Prefiero arriba pero como te sientas mas cómodo… – Guiñándole el ojo- Siempre y cuando me mantengas abrazada… me encanta dormir abrazada… ¡y mas si es con un tipo tan bien parecido como tu!

————————-

-¡Sakura! ¡Espera!

-No lo hare Shaoran. Olvídalo. No voy a perderlos… a darlos a si como si tuviera decisión en sus vidas…

-Nadie te pide que lo hagas. Yo tampoco estoy de acuerdo. – Logrando con aquella revelación que ella aminore su caminar.

-Kero es mi mejor amigo – Refiere Sakura sollozando y Shaoran ve como las lagrimas luchan por salir del contorno de sus ojos – Incluso cuando mis amigas se marcharon… Chiharu, Naoko a Norteamérica…. Rika con el Sensei Terada a vivir a Nagoya una vez ella se graduó de la preparatoria. ¿Sabes lo difícil que ha sido ver a todos aquellos, uno a uno, marcharse de mi vida…?

Shaoran guarda silencio escuchándole.

-Tu fuiste el primero en marcharse… después Rika y el Sensei… luego Naoko… finalmente Chiharu y Yamasaki. Solo me quedo Tomoyo. Yukito y Kero fueron lo único real que quedo de aquel pasado que tanto me gustaba. Que nunca quise que cambiara… no así… – limpiando sus lágrimas.

Y en aquel momento el se acerco a ella. Poco a poco sus brazos fueron cerrándose alrededor de la frágil figura que continuaba sollozando. En un murmullo el hombre dijo. –Te comprendo… comprendo como te sientes…

Aquí estoy yo

para hacerte reír cada vez mas

confía en mi, deja tus miedos atrás y ya te das

aquí estoy yo con un beso quemándome los labios

es para ti, puede tu vida cambiar déjame entrar

-No. No lo entiendes. Si yo perdiera a Kero… o a Yukito-San… son como mi familia.

-¿Crees que no se como te sientes? – Levantando su rostro y dice con ternura y mucha paciencia- en estos años he perdido todo lo que ha significado algo para mi. Cuando no pude volver a Japón, tuve que resignarme que era lo mejor. El destino me regalo la oportunidad de hacer nuevas amistades… de encontrar nuevos sentimientos… y en el último año he ganado y he perdido también. Pero esto no es como cuando éramos niños Sakura.

Le pido al sol que una estrella azul

viaje hasta a ti y te enamore su luz

-Enfrentamos un peligro real. Mucho mas real que lo que pudimos haber leído en cualquier libro… podríamos morir… no importa lo que hagamos para evitarlo. Tienes que estar lista para eso… no para perder a Yukito San o a Keroberos. Sino para ver morir a aquellos que mas te importan y tu sobrevivir al final. Al final, después de todo lo que hagamos, podríamos ganar… pero también podemos perder… mucho y todo. Y tenemos que estar preparados para ello y seguir adelante. Tienes que ser fuerte, tienes que lograr hacer una coraza a tu alrededor y luchar para vivir. Tu misión debe ser el sobrevivir porque tal vez, al final sea todo lo que quede por hacer. Y yo haré lo que este en mis manos para que no los pierdas Sakura… créeme… yo nunca haré nada que tu no quieras hacer. – sonriendo tenuemente y limpiando las lagrimas en el rostro arrebolado de la muchacha en sus brazos.

Aquí estoy yo

abriéndote mi corazón

llenando tu falta de amor

cerrándole el paso al dolor

no temas yo te cuidare

solo acéptame.

-¿Lo prometes? – Pregunta hipando y observando en sus esferas cafés.

-Lo prometo – Dice el hombre con una tenue sonrisa y observando con ternura sus ojos color esmeraldas.

Aquí estoy para darte mi fuerza y mi aliento…

y ayudarte a pintar mariposas en la oscuridad

serán de verdad.

-¿Crees que Sakura está bien,Eriol?

-Si conocemos a Li, te aseguro que habrá hecho algo en su poder para calmar sus sentimientos – Tocando su mano sutilmente mientras los demás conversan en la mesa distraídamente y por el otro lado esta Nakuru tratando de abrazar (por enésima vez), a Touya del otro lado. – No tienes porque preocuparte.

-Sakura siempre ha considerado a Yukito-San y a Kero-Chan como parte de su familia. Creo que ahora que ha recuperado parte de su memoria el hecho que esa mujer los exija como parte del precio le resulta insoportable.

-Y sin embargo, ellos se atreven a sacrificarse… – Habla en voz baja – Parece honorable de su parte.

-Spinnel sun y Nakuru harían lo mismo por ti… Todo por el afán de proteger a sus amos. A las personas que significan tanto para ellos.

-Podríamos llegar a hacer cualquier cosa por proteger a esa persona especial en nuestras vidas.

-¿Te atreverías? ¿Tu te atreverías a entregar a tus creaciones por salvar tu vida?

-No. – Responde seguro. – No, no lo haría. Pero si lo haría para salvar a alguien que significara todo para mi. Que no me concibiera la vida sin esa persona.

Quiero ser yo quien despierte en ti nuevos sentimientos

y te enseña a querer y entregarte otra vez sin medir

los abrazos que duelen.

Tomoyo y Eriol se miran con intensidad.

-¿Qué quieres decir…?

-Sabes que quiero decir – apretando su mano con firmeza- Siempre lo has sabido…

Ella se libra de su aferre para decir bajando la mirada – Que suponga no es algo que sea muy seguro… – Arrebolando sus mejillas – Es decir… ¿Adivinar los sentimientos de la otra persona?

-Sabes que no andas adivinando. Que lo sabes con certeza.

-No Eriol. No lo se. Y en lo personal lo que tengas que decirme, dilo en voz alta pues así estarás seguro que la otra persona escucha lo que dices… y no que deduces lo que tienen que dar por sentado.

Le pido a Dios

un toque de inspiración

para decir

lo que tú esperas oír de mi

-Vamos Tomoyo… ¿Tengo que decirlo en voz alta?

Ella le observa con firmeza. Unos segundos en silencio entre ambos y luego de unos segundos se incorpora sin decir palabra.

Aquí estoy yo

abriéndote mi corazón

llenando tu falta de amor

cerrándole el paso al dolor

no temas yo te cuidare

solo acéptame

-No Eriol. No tienes que decir absolutamente nada que no quieras. Después de todo, es el derecho que recae sobre ti…

-Tomoyo…

-¿A quien le toca lavar los platos? – Pregunta la joven observando a Radjetsu y a Shaoran levantar las manos. – Bien voy a ayudarles a limpiar la mesa…

-Tomoyo…

Pero la joven no dice nada mas que se preocupa por levantar los platos de la mesa y acompañar a Kanda y el monje a recoger los platos para llevarlos a la cocina.

Dame tus alas mas voy a llorar

y de mi mano te invito a volar…..

– Creo que tendrá que hacer un esfuerzo un poco mas grande para que la joven Tomoyo le perdone, Amo Eriol. – Opina Spinnel que observara en silencio toda la conversación pues ambos se olvidaron que la falsa identidad del gato halado estaba justo a unos centímetros de ellos.- Y no creo que contrario a Nakuru, esto se resuelva obsequiándole joyas o dando libre acceso a su tarjeta de crédito.

Aquí estoy yo (y aquí estoy yo)

abriéndote mi corazón (mi corazón)

llenando tu falta de amor (falta de amor)

cerrándole el paso al dolor (cerrándole el paso al dolor)

no temas yo te cuidaré (te cuidaré)

solo acéptame (acéptame)

Aquí estoy yo

abriéndote mi corazón

llenando tu falta de amor

cerrándole el paso al dolor

no temas yo te cuidaré

siempre te amaré

“Aquí estoy Yo”

Colaboración Luis Fonsi, David Bisbal y otros.

—————————————–

El sujeto camina con calma por la vereda a pesar que son ya las dos de la mañana. Sabe el camino a tomar y ha decidido ir solo. De todas maneras Spinnel fue dejado en el salón del departamento Daidouji para proteger a la mujer de ojos azules mientras duerme, y éste salió sin avisarle y Nakuru dormía en la habitación con la joven y tampoco le avisó de su salida.

Nadie tenía porque saberlo.

Avanzando por la solitaria vereda da pronto con el destino que persigue. No fue difícil para él sentir aquella casa que parece muy común a otras de la ciudad en las zonas residenciales pero algo en su aura y su construcción le dio a entender que es más de lo que aparenta.

Eso y el hecho que preguntara a Shaoran porque zona se encontraba la mansión.

La rejilla estaba abierta. Y más adelante, la puerta de entrada donde el recibidor estaba encendido.

Mientras Eriol ingresa observa como cada una de las luces en el pasillo se encienden hasta llegar a un enorme ventanal que da a los jardines traseros de la casa.

Allí ve varias lámparas japonesas que cuelgan desde las ramas de un árbol hasta el techo de aguas de un pequeño quiosco de facciones orientales donde caben apenas dos personas.

Y allí usando una enorme túnica con vistosas mariposas y el cabello recogido en una larga coleta está Yûko Ichihara con una enigmática sonrisa y sin una expresión de sorpresa ante la llegada de su visitante.

-Sabía que llegarías…tarde o temprano- Extendiendo su mano hacía el hombre de mirada azulada.-… Clow.

-No soy Clow – Dice el hombre avanzando y mostrando que su altura era considerable pero nada como la dama de excéntrica estatura.

-Su Reencarnación. – No dando importancia a los detalles. Viniste a interceder por tus amigos… Pero no viniste con ellos mas temprano.

-No quise que la atención se desviara. Después de todo, pocas ocasiones me ha agradado atraer la atención.

Con una mueca de comprensión esta dice- Te has perdido de una interesante conversación. Creo que lo que mas odia es que las personas lean tus verdaderas intenciones. En eso te pareces a tu vida pasada. Eso y la condenada actitud de meterte donde no te llaman. Incluso a salvar vidas ajenas a la tuya.

-Que bien me conoces.

-Ese espíritu caritativo fue lo que te costó la vida – Dice bajando su mano al ver que el sujeto no la tomaría y frunce su rostro ante la decepción.- Siempre el conquistador… jamás el conquistado.

-Aun estás enojada con él.

-¿Crees que debería estar molesta contigo? Jamás me hice ilusiones contigo. Incluso creí que para sacrificar tú vida y existencia con alguien que “No significaba nada mas” diste mucho para ser justo.

-¿Qué haces aquí Yûko? Según se, tú habilidad de viajar entre las dimensiones te proporcionaba una ventaja y una ventana para visitar otros mundos… y sin embargo, aquí estás… en la misma dimensión donde comenzó todo.

-Y yo me pregunto que hace un hombre de múltiples talentos como tú atrapado en este cuerpo de un ser humano común y corriente. – Replica con astucia.- El hecho que te salvaras de su espada no es mera casualidad o tus habilidades para sanar… – Ahí sorprendiendo por su revelación al sujeto.- Si… yo debo de saber muchas cosas que tú no. Es parte de mi encanto natural… como pudo constatar el descendiente Li.

-Tú precio es muy alto Yûko.

-Me han conocido siempre por ser una mujer justa… – Alzando sus cejas ante el reclamo- ¿Por qué no habías venido a mí?

-Hasta unas semanas atrás, desconocía tú presencia- Se encoge de hombros para añadir. – Diríamos que no soy ese hombre que una vez conociste.

-Si, supongo que tiene que ser cierto. Clow Reed habría visto venir esto.

-Clow Reed murió… salvando tú vida.

-¿Acaso serás tan cínico como su descendiente en cobrarlo? Porque te daré la misma respuesta que le di a él y a Keroberos.

-Puedo imaginar que respuesta le diste… no te molestes.

-¿A que has venido Hiragizawa Eriol? – Pregunta sin sorprender a Eriol quién nunca se ha presentado por nombre y apellido.

-Las dimensiones convergen en tú hogar. – Dice observando a su alrededor. –Es perceptible para mí que esta casa existe en múltiples dimensiones… – Ahí mirándole al rostro- Así que será fácil para ti huir cuando los problemas surgen… como el fin de los días.

-Clow Reed me hizo escribir esa profecía en el libro de la familia Li, como un último favor a su persona… a los suyos. Pero no has venido a recordar viejos tiempos…

-No… vine a pedirte un favor.

-¡Un favor! Yûko Ichihara no hace favores- Dice no eludiendo soltar una carcajada melodiosa. – ¡Lo sabes bien! Clow lo sabe… y si no te acordaras permite que lo haga ahora: todo tiene un precio. ¡Imagínate si se supiera que voy haciendo favores por ahí!

-Solo vengo a recuperar lo que es mío… lo que fue de Clow. – Haciendo que la mujer cortarse su carcajada.

-Dices que no eres él… pero lo has recordado…

-Esta noche… mientras hablaba con Li, lo recordé… fue de repente. Mokona Larg *y Soel** son míos.

-Son nuestros. – Negando con su rostro – ¿Recuerdas bien? De todas maneras Mokona Soel. Creamos a Larg a partir de Mokona Modoki – Recalca la hechicera observándole con extrema seriedad. Quieres a Mokona… Pero ¿Para qué? ¿A quien quieres proteger con su magia?

-Sabes que la Mokona Larg detecta seres sobrenaturales…

-… Seres como los jinetes – Ya comprendiendo las intenciones del hombre – Sabes con que intenciones poseemos a Mokona Larg. Y además… – Haciendo una pausa para atraer la atención del hombre – Mokona Modoki no está aquí. – Cruzando sus manos. – … Es la verdad… puedes revisar la casa si así lo deseas.

-¿No está aquí?

-El hecho que recordaras algunos hechos del pasado de Clow Reed no te hacen él. Tienes razón. Clow Reed sabe las intenciones reales de dichos Mokonas. –Niega con un gesto. – No están pautados para sacarlos a ustedes de este problema. – Dándole la espalda- Tienes que buscar otra alternativa… – Ahí volteándose de repente y sus ojos se oscurecen al observar a los índigos a través de las gafas. – … Así que eso es… – Atrayendo su atención aunque pretende ocultar sus pensamientos e intenciones de la dama.- Eso es… Puedo ayudarte… – Sonriendo.- Podemos hacer un trato…lo sabes.

-Pides los libros mágicos… nuestra magia.

-Podría algo mas justo para ti…- sonriendo con satisfacción al notar el interés del hombre.-… todo por salvar a tus seres amados…

Una vez la dama revela su precio Eriol permanece unos segundos en silencio y ella para terminar de convencerlo añade- A ti no puedo pedirte mas de lo que exijo… todo por el recuerdo de Clow Reed… ¿No crees?

Ahí se aproxima a él extendiendo su mano derecha para sellar su trato y dice en un susurro mientras el murmullo de los grillos en el jardín se hace más fuertes. – ¿Sabes? El día de hoy ha venido una persona como tú… con la misma fuerza interna, intenciones y valor admirables. Claro, que si nos vamos a los parecidos tiene más en común con ese Shaoran Li que contigo… pero, podría decirse que sus intenciones son parecidas…

-De acuerdo Yûko… Tienes un trato – Dice apretando la mano de la mujer para sellar el acuerdo.

-Perfecto…

———————— Continuará.

*Mokona Larg: Ragú que quiere decir Luna. Se llama Mokona Nodoki.

** Mokona Soel: Mokona Blanca. Se llama también Mokona Nodoki.

Comentarios de la autora: Saludos a todos. Después de un par de semanas bien ocupadas y reordenando mi oficina mas ciertos detalles sorpresas que no abundo mucho por aquí, andamos con el nuevo capitulo de EDC que trae muchas mas preguntas que respuestas. Muchas gracias a quienes me han mandado todo su apoyo por los RR, por la pagina de FB y de Twitter. La verdad me agrada muchísimo que la historia siga siendo una de sus favoritas y no les desespere el ambiente Apocalíptico que respiramos que por cierto, en este capitulo estuvo mas que activo gracias a la presencia de la “Bruja de las Dimensiones”. Este personaje original de la serie XXXholic es fascinante. Últimamente he estado leyendo mucho de ella y la verdad que su vinculación con Clow siempre me ha parecido un tanto “romántica” pero sin haber una declaración clara entre ellos, mostrándolo mas que colaboradores y en este capitulo, los aires sutiles de comprensión sobre su destino y el del Hechicero son mas que obvios. Por el otro lado, vemos que Sakura y Shaoran cada día son mas cercanos, al igual que Tomoyo descubre algo sobre su existencia que jamás se ha imaginado. Incluso creo que ha atrapado a muchos de sorpresa. Aunque recordemos que los Dones que Tomoyo y Sakura comparten no es el mismo sentido de “Magia” que Sakura tiene. Sakura tiene dones (con el don de interpretar en sus sueños el futuro y leer las cartas Sakura como cartas del Tarot), mientras que Tomoyo puede interpretar las intenciones de las personas y su sexto sentido jamás le ha fallado. ¿Por qué no admitir que ella es un poco parecida a los Kinomoto? Y cuidado, a lo próximo este “Don” y el saber manejarlo, le traerá mas dolores de cabeza que ella se imagina… El 3 de septiembre llega en el capitulo 12 y ¿Saben lo que significa? ¡Si! La fiesta de cumpleaños de la joven Tomoyo en casa de su madre: mucho tul, mucho brillo, mucho romance, champaña y mucho rencor departe de su hermanastro cuyo corazón negro late de sentimientos encontrados por una mujer que aparenta odiar. Tenemos para el próximo capitulo mucho romance a cargo de las parejas de la historia y como todo no puede ser color de rosa, vienen los problemas: Los Jinetes surgen nuevamente a hacer de las suyas. Una revelación del secreto que Shaoran tiene por mas de un año escondiendo y que viene siendo hora de sacarlo a la luz… y Touya Si apenas puede manejar a Tomoyo y Kanda… ¿Podrá controlar el libido de la exuberante Nakuru Akizuki? ¿O acaso sucumbirá a sus atractivos encantos para olvidar sus verdaderos sentimientos?

Ya saben que comentarios, dudas, tomatazos, Eriol Hiragizawa por paquetería… a mis correos.

¡Feliz Resto del Día!