Capitulo 1. La predicción

Debo de admitir que el libro ha sido mas útil de lo que había previsto en un principio. No solo detalla gran parte de la historia de nuestra familia y nuestro linaje mágico sino muchos eventos que eran desconocidos para mí. No se porque nosotros como descendientes Li, jamás le hemos prestado atención a este diario. Algunas veces creemos saber más del pasado que aquellos mismos que lo vivieron y fueron testigos de ello. Ahora lo que me resulta imposible en estos momentos, es dar con Kinomoto Sakura. Su rastro se pierde en Tomoeda y aun no se por donde empezar a tratar de dar con ella. Pero se que no debo de perder las esperanzas porque algo muy profundo, dentro de mi, me dice que este es el siguiente paso a seguir. Por otra parte, tengo aliados en esta batalla. No estoy solo… y es que las circunstancias y el mismo camino nos ha unido a todos y nos hemos convertido en una sociedad…

Pero ¿Cuánto tiempo faltará para poner en práctica las ideas de nuestras diversas procedencias?
Por el momento debo de concentrarme en estudiar más y dar con Kinomoto.
Podría ser nuestra más fuerte aliada en lo que se aproxima. Y se que en esto, no me equivoco”.
 
——————————————-
 
Contrario a lo que puede pensarse y a los dos meses de haberse encontrado por última vez con su madre, ahora mismo el joven Li se encuentra en un cómodo espacio en el centro de Tokio que sirve a la vez de almacén de suministros. Su espacio personal compuesto por una habitación de unos cincuenta metros cuadrados y un pequeño baño es lo que le toca ser dueño y señor desde hace un mes. Sus aliados – los pocos que ha podido conseguir- en los últimos meses, vienen y van a su gusto y son de múltiples nacionalidades y lenguajes lo que ha dificultado un poco la comunicación.
Todos sus rituales y sus oráculos modernos dicen lo mismo: el mundo se aproxima a un cataclismo de proporciones fatales para gran parte de la humanidad. Los mismos nativos americanos vieron llegar esto. Al igual que los estudiosos del oriente y en la Familia Li no es la excepción. Así como hay personas como nuestro protagonista que pretenden salvar el mundo, hay individuos conformados en los círculos más oscuros y tenebrosos, que quiere que esto se lleve a cabo.
Con el paso del tiempo, estos individuos – los cuales aun no conocemos su identidad- se han dado la tarea de destruir o impedir todo lo bueno y lo correcto de este mundo. Su poder ha provenido de pactos oscuros y el saldo para sobrevivir la posible aniquilación de la humanidad, son la mayor cantidad de almas que les sean posibles colectar mediante sangre.
Sangre de inocentes.
Sangre de personas con magia… magia blanca.
Muchos han muerto. Otros pasan desapercibidos simplemente porque sus poderes aun no despiertan en su totalidad. Y ahora nuestro protagonista y sus aliados se encuentran en medio de una guerra por el control- o destrucción – del mundo como lo conocen.
Su mirada – la cual la ultima hora se encontraba entre los libros y el diario que Meiling llevó consigo aquella lluviosa noche dos meses atrás- se gira al umbral de la puerta donde una mujer joven – unos años mayor que él- le observa con el ceño fruncido.
Su belleza y facciones no pasan desapercibidas y más entre los orientales pues las suyas son nativo-americanas. Cuando Shaoran la conoció un año atrás, tenía los cabellos largos haciendo alarde de su naturaleza nativa y descendencia pura de aquellos primeros habitantes de América del Norte. Ahora los lleva cortos y a la altura de sus hombros. Negros y lacios totalmente mientras su piel dorada y ojos oscuros enfatizan su nariz perfilada y ojos expresivos y negros azabaches.
De la tribu de los Sioux nativo americana era precisamente la última descendiente del jefe de los Sioux quien podía leer su línea de descendencia desde el mismísimo siglo XIII. Perteneciente a una de las pocas comunidades que sobrevivieran la persecución del hombre blanco, extinción, discriminación y finalmente la firma de tratados pacíficos entre las colonias Americanas. Participaron en guerras de independencia y finalmente se integraron lentamente a la sociedad de los blancos aunque sus raíces se encontraban bien arraigadas. Poco a poco las reservaciones se quedaron sin personas pero su comunidad, se mantuvo unida hasta el final. Mas cuando Unk Segi ** se le apareció a su padre un año atrás, advirtiéndole de que un gran peligro se aproximaba y el Fin de la Tierra estaba acercándose. Luego de eso, su padre, sus hermanos, su prometido murieron. Y Shaoran Li la encontró herida gravemente. Fueron muchas las semanas cuidando de aquella muchacha que era una desconocida pero que aun herida en la forma que le encontrase, pudo llamarle mentalmente, gritar por auxilio en su semiinconsciencia y drenarle de su magia de tal forma que él mismo tardó un tiempo en recuperarse.
Pero ha resultado ser una aliada incondicional y fiel protectora…
Aunque se puede decir que se protegen mutuamente, Shaoran percibe su presencia siempre a su lado.
 
-Aun no descifras ese libro ¿Cierto? – Interroga ella en inglés americano. Shaoran levanta la cabeza en conocimiento fundamental del idioma aunque hay momentos que se traba con el dialecto.
-Cuesta trabajo. Tomando en consideración que fue escrito hace siglos llegando de generación en generación a cada hombre de mi familia hasta ser dejado por mi abuelo, quien creía en el chino en su más pura expresión. Aunque estoy dudando que lo haya escrito del todo mis ancestros. Al menos no la familia directa.
-¿Qué te hace deducirlo?
-Esto – mostrándole una pagina en particular. La mujer se aproxima mientras calza sus pantalones de mezclilla y camiseta con caricaturas japonesas. –Mi abuelo no era muy dado a expresarse en lenguas extranjeras. O escribirlas de todas formas. Y solo se conoce una persona que pudiera dominar un poco este lenguaje.
-¿Estás seguro? – Pregunta sorprendida viendo la pagina escrita en un estilógrafo elegante y en inglés.- Esto es inglés… y no cualquier inglés… ¿Ves esto? Es inglés en su más pura expresión.
-No solo eso. Mira la fecha.
-1698.- Lee en voz alta la mujer y observa a su interlocutor. – Aquí dice – tomando el libro en sus manos. – “Según su voluntad, los cuatro vendrán en los tiempos de conflicto a entorpecer el trabajo de aquellos hacedores de paz. Los cuatro bajarán acercándose el Fin de sus Tiempos y provocarán caos, muerte. Buscando a aquellos que pueden enfrentarles, irán eliminando a sus contrincantes hasta que no haya poder ninguno que pueda con ellos. Aunque aquellos de los cuatro rincones de la tierra se levanten a proteger a la humanidad, solo esta hallará su salvación en sus manos. Los guardianes caerán y sus amos serán destruidos. El mundo caerá en la oscuridad. Ni los cuatro elementos servirán para protegerlos. El Amo del Sol y la Luna, será destruido. El fin llegará. El heredero verdadero de los Viejos Tiempos, podrá conjugar su magia y revertir el efecto de su tiempo. Empezará todo desde cero”. – Terminando de leer la página. Levanta su mirada hacía Shaoran y dice con voz entrecortada -¿”Eliminando a sus contrincantes”?
-Esto explicaría lo ocurrido de un año hacía acá. – Shaoran recibe el diario en sus manos.- Solo hay una persona que pudo escribir esto… – Ahí observando a su interlocutora con aire de misterio. – Clow Reed. Mira aquí abajo: He visto esa firma en otros objetos de su creación. No tengo duda que haya sido escrito por él.
-¿Quién?
-Un antepasado que tengo en mi linaje. Gran y poderoso hechicero. Este tenía notables conocimientos alquimistas, mágicos y de otras naciones. Escribía el inglés con gran perspicacia y agilidad. El problema que Clow Reed no es descendiente por el lado paterno. Es descendiente por el Materno.
Por la forma de orgullo expresada por el varón, la mujer no quiso interrumpir sus pensamientos. O los suyos. Poco le importaba ahora mismo que un ancestro de Shaoran haya escrito unas cuantas líneas de lo que bien pudo haberse leído en una galleta de la fortuna de un restaurante chino en casa. Un año hace que la vida de una persona cambie completamente. Su vida dio un giro de trescientos sesenta grados. Y estaba en deuda con el hombre delante de ella.
Ese hombre, salvó su vida. Y su destino, está atada a proteger con la suya al hombre delante de él.
-La única forma de deducir el significado de esto es hablando con él… – ahí atrayendo una mirada perturbada de la mujer- o su reencarnación.
-¿Con su qué?
– Clow Reed reencarnó. Incluso vive en nuestros tiempos. Lo conocí cuando yo era un pequeño. Debe de estar vivo o eso pienso – encogiéndose de hombros- no mantuvimos el contacto con el pasar de los años. –Saliendo de la habitación y la mujer siguiéndole.
Cualquier otra persona pondría en duda aquellas palabras del chino ¿Reencarnación? ¿Hechicería? Pero no ella. Conoce suficiente de su vida como Sioux y de su experiencia un año atrás para poner en duda lo dicho por el chino.- ¿Qué nos va a ayudar ese hombre? ¿Qué sabes de él?
-Era un buen aliado. Nos ayudó un par de ocasiones. – Se refiere el sujeto mientras continúa su camino hasta la entrada del departamento y toma su abrigo mientras se calza los zapatos. Coloca el diario en la mesa del recibidor.
-Pensé que estábamos en Japón porque buscábamos a alguien más.
-Sabes que no la buscábamos. O no era mi intención involucrarla. Pero al final, creo que la necesitamos después de todo.
-Disculpa: Pero esta situación es bastante seria. Y al final no me cuentas todo lo que está pasando. Ni siquiera me has revelado a quien buscamos en Japón. No por su nombre. – Ahí dejando el tema inconcluso añade- ¿Qué quieres decir? ¿Qué quieres hacer?
-Por lo pronto, hablar con ella – incorporándose.
-¿Ella? ¿Quién es ella? – mas intrigada que nunca con tanto misterio departe del sujeto.
-Kinomoto… Sakura Kinomoto.
-¿La niña de la primaria que se hizo con las cartas mágicas? ¿Es a ella a quien buscas? – Siendo observada por el sujeto – ¡Por eso es que llevamos dos meses en Japón! Que pérdida de tiempo. Me dijiste que no lees su magia en todo Tokio. Incluso estuvimos dos semanas atrás en esa ciudad de donde es ella… ¿Tomkada?
-Tomoeda – rectifica el varón.- En efecto. Su casa fue vendida y ningún vecino pudo informarme de su paradero.
.- ¿Qué te dice que Ahora darás con ella? – Viéndole tomar el diario al calzarse con sus zapatos.
-No hay otra alternativa Kanda* – Replica el varón de cinco pies diez pulgadas mientras una pequeña sombra en su rostro devela la barba que vuelve a salirle diariamente. – Pensé que podía mantenerla al margen pero no ha sido así. Incluso, el no detectar su magia o las cartas, me hace sentir incómodo.
-No se donde empezarás a buscar. Si incluso buscaste en el directorio el número de los Kinomoto. Y además buscaste con ese tablero que siempre andas cargando a todas partas.
-Si el Rashinban*** el cual no solo no ha podido dar con ella o su hermano y tampoco con los guardianes y tampoco las cartas. Y admito que ando un poco preocupado por ello pero no pueden haber desaparecido; y aunque he buscado por los Kinomoto con las operadoras telefónicas; pero lo que nunca pensé fue buscar el apellido Tsukishiro en el directorio.
-¿Y quien demonios es Tsukishiro? ¿Sabes que? Ya ni me digas- dice con acidez incómoda ante toda la situación.- Cuando encuentres a la chica, tráela aquí y seguiremos buscando más aliados.
-No voy a arriesgar a Sakura en esta guerra Kanda. No es mi intención enlistarla a la causa. Si su magia está escondida es posible que el enemigo aun no haya dado con ella. O que algo haya pasado para tomar la precaución de no dejar rastro.
-¡Pero puede dar contigo! ¿Es que no lo entiendes? Cada vez que dejas este santuario te arriesgas a ser atacado.
Shaoran asiente con brevedad y dice con un atisbo de confianza- Estaré bien. Llevaré el tablero y los sellos protectores.
-Ni los espíritus del Búfalo o del Gran Perro salvó a los míos. –Replica.- Al menos, deja que vaya contigo.
-No. Será mejor que te quedes aquí y hables con Héctor y Rajdetsú de lo que está ocurriendo.
Encogiéndose de hombros añade- No vendrán por otros dos días. Andan aun buscando a aquellos hombres que mandaste a buscar a los Himalayas. La búsqueda se les ha complicado.
-De acuerdo. Deséame suerte… – Ahí marchándose sin escuchar la replica de la joven de que tuviera cuidado.
———————————-
No quería involucrarla en esto, hasta que tuviera mas respuestas. Creo que este es el momento. Lo que no le revelé a Kanda es que hasta diez minutos antes que ella llegara a interrumpirme, esta pagina no estaba en el diario. Incluso he estudiado tanto los últimos dos meses este libro que llevo conmigo, que podía decir de memoria cada entrada en él. ¿Qué razón tuvo Clow Reed de esconder lo que parece ser una advertencia de “Fin del mundo” y develarse en un instante? ¿Por qué que estas cosas están ocurriendo?”
Tengo la extraña impresión que se lo que dice… o al menos, conozco lo que Kanda leyó. Pudo ser de alguna clase de cuento infantil. Ahora sentado en este autobús observo a mí alrededor cerciorándome que todos en su interior andan distraídos para sacar el libro. El libro no llama la atención. Está desgastada su piel, sus cierres pronto cederán y sin embargo es una de las posesiones mas preciadas dentro de la familia. Abro la pagina precisamente que se me reveló y vuelvo a leerla escuchando las palabras de Kanda leer línea por línea”
Según su voluntad, los cuatro vendrán en los tiempos de conflicto a entorpecer el trabajo de aquellos hacedores de paz. Los cuatro bajarán acercándose el Fin de sus Tiempos y provocarán caos, muerte. Buscando a aquellos que pueden enfrentarles, irán eliminando a sus contrincantes hasta que no haya poder ninguno que pueda con ellos. Aunque aquellos de los cuatro rincones de la tierra se levanten a proteger a la humanidad, solo esta hallará su salvación en sus manos. Los guardianes caerán y sus amos serán destruidos. El mundo caerá en la oscuridad. Ni los cuatro elementos servirán para protegerlos. El Amo del Sol y la Luna, será destruido. El fin llegará. El heredero verdadero de los Viejos tiempos, podrá conjugar su magia y revertir el efecto de su tiempo. Empezará todo desde cero”
“Los Guardianes caerán…” “¿Qué guardianes? Lo que si tengo claro que “Irán eliminando a sus contrincantes” Puede ser una señal más que clara de lo que ha estado pasando con todos. Primero fui yo… el líder de unos de los clanes más poderosos de todo el Oriente. Luego Kanda, una de las pocas descendientes de los Sioux y pocas tribus nativas organizadas que quedan. Sus antepasados siempre han sido importantes en los libros de historia y para colmo, practican magia del Lobo y el Búfalo. Nunca he visto el poder de Kanda en Práctica pero si pude percibir su grito de auxilio en el desierto… su llamado a través de los sueños, fue muy intenso. Y cuando llegué a su lado, sabía quien era aunque de orígenes diferentes… los únicos que conozco que pueden emparejar su poder son Hiragizawa y Kinomoto. No hay otra… “- ahí volviendo a leer un pasaje del escrito – “Los cuatro bajarán… Hacedores de paz… cuatro elementos… cuatro, cuatro y cuatro…” – ahí sintiéndose mas perturbado que nunca.
Saca su móvil y marca el número de la operadora. –Si, el número de Tsukishiro Yukito en Tokio por favor… gracias – Esperando unos momentos. – ¿Está segura? –suspirando resignado. – ¿Ese es el único Tsukishiro…? Si, comprendo. No. ¿Qué tal… Daioduji? – Esperando unos segundos.- ¿Si lo tiene…? Magnifico. Si, por supuesto… – escuchando los números.- Gracias – Colgando la llamada. Tiene una excelente memoria y pide parada en el autobús para descender de este. Procede a cruzar la calle que da a un parque infantil que le recordó en su momento un parque que visitó cuando tenía once años.
Mientras va en el autobús nota los cambios que ha sufrido Tokio en los años que este no ha vuelto a pisar el país. Muchos edificios, si, pero un ambiente triste y melancólico. Muchas personas en las calles y muchos soldados.
“Es normal en una nación en Crisis” piensa el hombre observando los vehículos militares apostados en cada esquina y soldados conversando mientras otros prestan vigilancia.
———————————–
La joven de cabellos plomizos va en su cómodo vehículo siendo guiado por las calles de Tokio y va absorta en un silencio profundo. Si bien es cierto que ha conservado el apellido Daioduji, su vida y personalidad distan de ser la siempre vivaracha y perspicaz Tomoyo Daioduji de cuando tuvo diez años. Escuchar su voz y reconocer su nombre trajo a su presente unos fantasmas del pasado que pensó haber dejado enterrados en aquella infancia donde su papel primordial era el brindarle ánimos a dos niños ataviados con las ropas que ella confeccionaba y grabarles en sus aventuras.
Y es que su vida ha cruzado un estrecho doloroso para sus recuerdos. Y todo comenzó cinco años atrás. Cuando cumplió los veintiún años. El tiempo pasa en un respirar. Cuando se aproxima al parque le indica a su chofer –Baje la velocidad. – No escucha respuesta pero precavida mujer de negocios de veintiséis años, Tomoyo Daidouji es una astuta mujer de negocios y desconfía bastante de los desconocidos.
Su mirada (oculta bajo las gafas oscuras), recorren a través de la ventana del pasajero toda la explanada del parque. Ve a unos metros mas adelante a un hombre, alto, usando chamarra y pantalones de mezclilla paseando distraídamente por los columpios. Pidiendo que se detenga, no duda en descender del coche incluso antes de que una de las mujeres seguridad que le acompañan, desciendan.
Viste un conjunto de tres piezas, chaquetón, chaqueta y falda de color lavanda hasta las rodillas. Avanza siendo seguida de cerca por dos mujeres de trajes oscuros y gafas, largas y con radio comunicadores a simple vista.
Cuando Shaoran enfoca su mirada en las personas que se aproximan, no duda en avanzar hasta quedar pocos metros de ellas. Las dos que van detrás de la primera (y la mas bajita de las tres), son mujeres un poco atractivas y con gafas oscuras. Nota los bultos debajo de sus chaquetas y no duda que van armadas.
-Las que te acompañaban siempre no portaban armas, cuando éramos niños- ahí provocando que la mujer se despojara de sus gafas de sol y presentando ante el varón unos enormes y fríos ojos amatistas. Era muy hermosa y la piel marmórea, con figura delicada y estilizada; Incluso dudaba que en aquella individua se encontrara su amiga de infancia y cómplice de aventuras durante la captura de las cartas solo por la expresión de sus ojos.
Dolor, indignación, resignación, indiferencia y frialdad.
-Li Shaoran- dice ella finalmente dando a entender que conoce su identidad. Lo observa de arriba abajo y un atisbo de reconocimiento es palpable en sus ojos incluso esbozándose en sus labios una tenue sonrisa. –Por un momento me costó reconocerte- estudiándole de arriba abajo nuevamente – pero tus ojos te delataron y ese sonrojo en tus mejillas. – abochornando aun mas al aludido.
-Siempre supiste que decirme para ponerme en tales condiciones. ¿Cómo estás?
-Bien en lo que cabe- indicándole que caminaran juntos por el parque. Unos segundos transcurren caminando a la par y en silencio para finalmente con su melodiosa voz preguntar.- ¿Cuánto ha pasado? ¿Doce años?
-Mas bien quince o tal vez dieciséis. – Observando atrás con nerviosismo donde las mujeres le siguen el paso guardando un poco de distancia. – ¿Siempre andas con seguridad como cuando eras niña?
-Las cosas han cambiado un poco en Japón. Como en el resto del mundo. ¿Qué haces en Japón?
-Busco a Kinomoto. Y a los guardianes.
-Entiendo. ¿Algún problema ha ocurrido para que procures su ayuda?
-¿Ayuda? ¿Qué te hace decir eso?
-Si bien recuerdas, era bastante perspicaz cuando era niña. Esto no ha cambiado en mi adultez. Te has mantenido alejado de Japón por casi veinte años. No has vuelto a contactar a ninguno de nosotros ni siquiera cuando prometiste hacerlo.
-Las cosas se complicaron un poco. Fueron unos años… tormentosos.
-Sin embargo, me he mantenido al tanto de tu vida. No hay nada que no se sepa por los medios. Más de tu familia. – Afirma la muchacha sonriéndole conspicuamente – Supe que te comprometiste un tiempo atrás. No supe mas nada pues… bueno, digamos que mi atención se desvió a otro lugar.
-Oye Daidouji.
-Tomoyo, dime Tomoyo – replica la muchacha deteniéndose al igual que él.
-No es que agradezca que hayas venido a verme. En verdad, estoy agradecido. Pero ahora mismo estoy tratando de resolver una situación un tanto difícil y no hablo solo de mí. Necesito hablar con Kinomoto.
-¿Así que ahora es Kinomoto? ¿Adonde se fue el amor de infancia? A veces ¿sabes? Quiero volver y tener once años. Volver a los tiempos donde mi única preocupación era poner a volar mi imaginación para confeccionarles a ti y a ella un traje digno para cada aventura. – Su voz se entrecorta ante aquel comentario. Shaoran nota como su aflicción se muestra por un segundo y luego recalca diciendo – ¿Dices que quieres encontrarla a Ella y los Guardianes?
-Al menos si siguen en Tokio. Traté infructuosamente de leer su energía o los guardianes. Es imperativo que hable con ella.
Tomoyo estudió sus ojos un instante antes de hablar y observó a sus mujeres guardaespaldas. – ¿Podrían darme un poco de privacidad por favor?- ambas asintiendo y alejándose de la joven para sorpresa de Li quien la solicitud le parece un tanto innecesaria que de por si, bien alejadas estaban. – Sakura no es la misma que dejaste años atrás aquí en Tokio… Sakura está… cambiada.
-¿Cambiada? ¿Cambiada como?
Tomoyo parece tomar aire antes de hablar y explicarle. – Sin duda, tienes que estar enterado de la fatídica muerte de nuestro anterior Primer Ministro.
-Por supuesto. Ocurrió hace tres años. Según las noticias fue un atentado de unos grupos insurgentes durante la cumbre de los 8G acaecida aquí en Tokio. Todos los noticieros del mundo se hicieron eco de lo ocurrido.
-Lo que no se sabe es que no fue un atentado por insurgentes. – Bajando su voz – fue una noticia dada por los medios de seguridad internos para restablecer el control y proponer soluciones no solo paramilitares sino gubernamentales. Es la primera vez que Japón se ve envuelto en un escándalo de esta magnitud no solo internacionalmente sino como nación. Somos personas muy pacificas después de la Segunda Guerra mundial.
-No entiendo que tiene que ver esto con Kinomoto y los guardianes.
-Shaoran: hace tres años, Sakura y su padre viajaban en el mismo vehículo durante el atentado. Lo que no todo el mundo sabe es que Sakura, vio algo…
-¿Vio algo?
-Según Kero-chan quien se adentró en la mente de Sakura. – Afirma la amatista preocupada y su consternación está pintado en todo su rostro – Vio lo que Sakura vio. Y no duda que su padre lo haya visto también.
-¿Qué fue lo que vieron?
-Kero no ha dado muchos detalles. Tal vez a ti si te lo revele. Lo único que meses después, logré que dijera es que se trataba de un ente; un ente no natural. No de este mundo. El ente, parecía controlar a los hombres que cometieron el asesinato contra el Primer Ministro cuando salía de las instalaciones donde se celebraba la cumbre de 8G. Parecía controlarlos porque Sakura vio una especie de aura encima de esos hombres y encima de la criatura. Sakura y su padre vieron la explosión y vieron por donde ellos huían. Sakura vio la criatura… y la criatura vio a Sakura. Los recuerdos (pocos pero recuerdos al fin), que pudo extraer Kero no fueron muy alentadores y estaban en sus propias palabras “Nublados”. No dan a la entidad una forma precisa… y él lo justificó dadas las circunstancias.
Una extraña sensación de inquietud se posó sobre el joven mientras escucha aquella historia. El parque está tranquilo y casi no se percibe el ruido del tránsito fuera del parque. Las mujeres que custodian a la joven Daidouji se mantienen distanciadas.
-¿Qué ocurrió Tomoyo? ¿Qué pasó? – su voz incluso salió mas grave e interesado de lo que pudo haber admitido segundos antes o darse cuenta.
– Por lo que Kero nos ha explicado, la sorpresa en la mirada de la criatura…. – entrecortando su narración añade- Por lo que parece, no es normal que sean vistos… y esa cosa… reaccionó en contra de mi querida amiga. Sakura está bien… en lo que cabe – encogiéndose de hombros y mostrando su tristeza en sus ojos- Su padre por el otro lado… – Ahí cortando la explicación acerca de aquello.
El varón saca sus propias conclusiones sintiéndose conmocionado por lo que la mujer le informa. -¿Kinomoto Fujitaka? ¿Murió?
-En el atentado.- Replica ella compungida. Sakura no pudo hacer nada. Ella se compone agregando- Ahora viven en Kioto. Yukito vive cerca de ellos.
-Por supuesto, Yue su identidad verdadera, necesita estar cerca de las cartas y de su amo. – Concluye el varón Li.
-Las cartas no están con Sakura. – Sorprendiendo con esto a Shaoran quien iba a preguntar y ella añade.- Fue decisión de Touya, su hermano. Yo no estaba de acuerdo pero… él quería lo mejor para Sakura. Todos lo queríamos. Era muy peligroso que permaneciera a su lado…
-¿Qué pasa con las cartas?- insiste agregando.- ¿Dónde están el libro y las cartas?
-Las cartas están en una caja de seguridad de la familia Daidouji en el banco Mitsubishi de aquí Tokio. Yo las tengo sanas y salvas. Incluso la noche que me fueron entregadas fue sin muchas palabras. Temíamos que si decíamos donde estaban en voz alta, pudieran hacerse con ellas y usarlas para el mal. No sabíamos que había atacado a Sakura y su padre. No sabíamos en aquel momento si la atacarían de nuevo para culminar su misión. Ya de por si, ya como estado, como país, estábamos sumidos en el caos. Y eso que Kero-chan vio en la mente de Sakura, en sus recuerdos, era bastante preocupante. Temía… o mejor dicho, temíamos, que de percibir la magia de las cartas, de los guardianes o Sakura, pudieran venir por ella.
Shaoran dejó de observarle. Tres años atrás ¿Tres años? Incluso antes del ataque de Suyee en China. O mejor dicho del atentado en su contra en que resultó muerta su prometida. Tal vez no tenía relación con lo ocurrido en China pero si está claro que las cosas van de mal en peor.
-¿Dices que está en Kioto? ¿Todos estos años?
-En aquel momento Touya lo percibió como una buena idea. Y dado como estaba la ciudad, no le culpo.
– Bien. Te diría que fue la mejor elección pero no ha sido así. Como siguiente en la línea de sucesión de Clow Reed y directo descendiente masculino, a mí me tocaba el derecho de tener las cartas. – Ahí viendo como Tomoyo se sobresalta con su declaración,- al menos yo habría podido protegerlas y custodiarlas. Incluso proteger a Sakura en el seno de la Familia Li. Asegurarme que nada mas le ocurriese a ella y su familia, o lo que queda de ella.
-¿Crees acaso que no se nos ocurrió? Incluso dado por lo que Sakura había pasado, Touya lo sugirió. Pero Yue y Kero-chan se negaron. Luego de escuchar sus explicaciones, tengo que admitir que accedí a ello y Touya también lo razonó.
-Los guardianes no tienen ninguna obligación a opinar del asunto Tomoyo – Refuta Li bastante incómodo por toda la situación. Incluso la dureza de sus palabras perturban a la mujer delante de él.- Los Guardianes son solo eso. La última decisión la tiene el Maestro de las Cartas. Deben de obedecer.
-Sakura no está en condiciones de tomar decisiones de este tipo y tampoco lo estaba en aquel entonces- refuta la empresaria.- ¿Acaso no lo comprendes? Una de las personas más importantes de tu infancia casi pierde la vida. Teníamos que tomar algunas decisiones difíciles y lo hicimos por respeto y aprecio a nuestra amiga. –Añade con firmeza.- Yukito y Yue acordaron estar cerca de ella para protegerla y así mismo lo hizo su hermano. Su vida, y las de todos cambiaron el día del ataque. Incluso el país, no ha sido el mismo.
-Me disculpo si mis palabras suenan hostiles y crueles Tomoyo, pero es la verdad.
-¿Cómo se supone que protegerías tú las cartas? ¿Acaso tienes medios para protegerlas? ¿Haciéndolas tuyas?
-Soy hechicero. El deber y la responsabilidad de las Cartas me habrían tocado a mí hasta que ella estuviera en condiciones de aceptar su responsabilidad. Y creo que dadas las circunstancias es mejor que yo continúe con su labor.
-¿Piensas quitárselas?
-¿Acaso no dices que no ha tenido contacto con ellas desde el ataque? No está en condiciones de aprender todo desde cero.
-Disculpa Li- sonando ahora bastante formal y Shaoran nota y confirma que sus palabras le están incomodando.- Pero no es tu decisión: Le pertenecen a Sakura-Chan y no haremos nada para impedirlo. Si ella quiere entregártelas, que lo haga. Pero no estaba en nuestra decisión el llamarte e informarte de lo ocurrido. Incluso lo consultamos con Eriol y estuvo de acuerdo.
-¡Hiragizawa! Él sabe mas que nadie que la decisión fue la incorrecta.
-Pues lo consultamos y estuvo de acuerdo. Y dada las circunstancias y la posición de Eriol en todo esto, su opinión pesa más que la tuya.
Shaoran calla. ¡Demonios! Lo que pudo haber hecho en aquel entonces de tener las cartas. No sabe con exactitud que tiempo transcurrió en la muerte de Suyee y el altercado en que se vio afectada Sakura.
-¿Qué es lo que le pasa? ¿Cuál es el diagnostico? –Queriendo escuchar que le había pasado a su primer amor de infancia.
-¿En pocas palabras? Trauma craneal, en aquel momento incluso tenía un derrame interno bastante severo pero gracias a Dios y a la intervención del mejor cirujano de Japón se pudo recuperar de ello. Con relación al trauma craneal ocasionó lesiones en una parte del cerebro que tiene que ver con los recuerdos.
-¿No recuerda haber sido Maestra de las Cartas?
-No recuerda absolutamente nada. Ni siquiera a su padre o su hermano, o tampoco a ninguno de nosotros. Costó bastante tiempo que comprendiera su procedencia y las personas a su alrededor. Pero lo mas duro, digo yo, ha sido la primera vez después del accidente que le introducimos a Kero.
-¿Qué ocurrió?
-Un ataque de histeria. Incluso creyó en un momento que estaba loca. No volvimos a intentarlo. Traté infructuosamente que viera los videos caseros que grabé de sus aventuras pero ni eso la hizo reaccionar: lo tomó todo como unos “Buenos efectos digitales”- negando con su cabeza.- Desconoce todo lo relacionado a las cartas. – Ahí enterneciendo su mirada- debiste ver como Kero chan se quedaba observándole. La tristeza era notable también en Yukito y Yue se negó a aparecer. – Negando con su cabeza – después de semanas, ignoró el tema y finalmente quedó en el olvido. Fue cuando decidimos tomar la acción en nuestras manos… mas por lo que ocurrió meses después.
Ahí Tomoyo guarda silencio. -¿Qué ocurrió?
-Que su hermano te cuente. Yo no… – ahí notándose compungida. Shaoran no hace mas preguntas.
-Dame la dirección. No. No importa. Puedo ir y preguntar a la operadora con su dirección en Kioto. Llamar a la casa.
-¿Crees que Touya te dejará verla? Odia todo lo que tiene que ver con magia.
-¡Esto es un asunto mayor! ¡Un asunto de vida o muerte! Tengo que hablar con ella.
-¿Decirle que? ¿Qué necesitas su ayuda? – Viéndole devolverse por donde habían caminado. – ¡Li! ¡Espera! – Llama con súplica mientras ve el libro que lleva este en sus manos.- ¡Sakura no sabrá que hacer!
-¿Qué no sabrá que hacer? ¡Es la maestra de las cartas! Aunque tengamos que entrenarla desde el principio. No tenemos tiempo para un nuevo juicio y la renuencia de los guardianes me lo pone más difícil. Estoy consciente de ello así que hay otra acción a tomar y es que ella retome su destino. Las cartas la obedecerán, estoy seguro. Lo que si ha quedado claro es que necesitamos de ella y de Hiragizawa también.
-¿Para que? ¿Qué es lo que quieres que ella haga?
-No lo se por el momento. Pero lo que si tengo claro es que tengo que dar con ella, hablarle. Convencerle que me ayude a detener… No es importante que te informe de ello.
-¡Si, tienes que hacerlo! O no te daré su dirección.
-¿Para que tengo que hacerlo? Ya me dijiste que está en Kioto.
-De nada te servirá:- ahí deteniendo el avance del varón y este volteándose a ella mientras las mujeres guardaespaldas se aproximan a la joven Daidouji- Li: Sakura no recuerda nada de su pasado. Tampoco recuerda ser maestra de las cartas. La Sakura Kinomoto que conocimos y llegamos a amar, desapareció aquella noche tres años atrás.
———————————–
Cuarenta y ocho horas después, Shaoran Li se encuentra haciendo un pequeño bulto ante la mirada atónita de Kanda quien recrimina su absurda decisión de separarse. Shaoran introduce entre sus pertenencias el libro de la familia Li y cierra su maleta. Coloca su pasaporte en el interior de su chaqueta de mezclilla.
-Aun no comprendo porque quieres que nos separemos.
-Daidouji no da con Hiragizawa. Está en Londres y no responde sus mensajes o llamadas. Es imperativo que lo hagamos venir a Tokio lo antes posible.
-Que lo haga esa amiga de ustedes… ¿Daidouji? Yo tengo que ir donde vayas tú – justifica.
-Y yo te estoy diciendo que me obedezcas- Refuta el varón sorprendiendo a la joven de ojos oscuros. Suspira calmándose y añade- Necesito enfrentar esta crisis que tenemos… debo de hacer que Sakura reconozca quien es y su misión. Debemos tener la Maestra de las Cartas en nuestro lado. Y eso tomará tiempo… y mucha paciencia.
-¿Acaso no consideras que es demasiado arriesgado confiar el destino y el futuro de la humanidad en una mujer que no es capaz de administrar su magia? Me contaste que hace tres años, trató de enfrentar a esa criatura que no dudo que tenga que ver con lo que dejó Clow Reed en el diario y que reveló a tus ojos. ¿Cómo confiar que restaurando su magia y sus recuerdos pueda ayudarnos a salvarnos a todos?
Li observó a la mujer con detenimiento y sus ojos para responder.- No lo sé. Pero es una de las pocas esperanzas que nos quedan ahora mismo.
-¡Aun así déjame ir contigo! Cuando sepa que estás a salvo, iré a donde tú quieras. –Persiste en su afán.
-Irás por Hiragizawa a Londres. Está decidido – viéndole ofuscarse añade- Eres la única que sabe hablar inglés perfecto y no tendrás problemas de entenderte con él. También toma en cuenta que Daidouji está encargándose incluso de transportarte hasta allá y tendrás un avión a tu disposición. No tendrás que viajar en clase turista con niños chillones.
Kanda se cruza de brazos impotente ante la situación en la que se ve envuelta.- ¿Por qué Daidouji no va por él? No le será difícil si ha mantenido contacto con él.
-Porque necesito que ella me lleve hasta donde se encuentra Sakura. ¿Acaso no lo comprendes? Ella no se recuerda de quien es y tengo que llegar a su casa siendo un perfecto desconocido. Debo de aparecerme en su puerta con una persona de confianza para que no salga volando por la ventana (literalmente), cuando le reintroduzca a su destino.- Ahí tomando la maleta en sus manos y añade- Te irá bien Kanda.
La mujer lo observó marcharse del departamento y justo en aquel momento un hombre de unos cincuenta años se hace presente en la habitación diciendo.- ¿Así que te dejaron una misión? ¿Y lejos de él?
-Cierra la boca Rajdetsú- Refuta la mujer observándole con rencor. – No es nada… solo tengo que ir a Londres y traer ese hombre incluso de los cabellos si es necesario.
-.Escuché hablar una vez de un Hiragizawa. Daba unos seminarios en espiritualidad y el poder de la magia a través de los espíritus.
-¡Hablando tan abiertamente de la magia! Sabemos con que irresponsable Shaoran pone su fe.
Encogiéndose de hombros añade- Si quieres que este hombre haga lo que Shaoran quiere será mejor que borres ese mal humor. Lo asustarás con tu temperamento.
-¡No me provoques! – Se gira amenazadoramente al sujeto quien retrocede con las manos levantadas mientras una tenue gota cruza por su frente al notar la intensidad de sus ojos y la amenaza en su tono de voz – Es lo último que me falta… él hará lo que diga porque tiene que obedecer.
-¿Si no lo hace?
-Lo hará. Lo hará porque así lo ha pedido Shaoran Li y yo voy a cumplir lo que me ha solicitado.
 
————— Continuará.
————————————–
Significados presentados en este capitulo:
Kanda* Poder Mágico.
Unk Segi** Tierra Morena. Hombre peludo dentro de las tradiciones Sioux que presagia terribles desgracias y peligros.
Rashiban*** Tablero mágico de Shaoran introducido por primera vez en el Manga creado por las Clamps de CardCaptor Sakura. Usado inicialmente para detectar las cartas Clow y adaptado por Shaoran para percibir la presencia de magia en las personas.
 
Comentarios de la autora: ¡Muchas gracias a todos y todas por el apoyo percibido en el prólogo de esta historia! Estoy super emocionada por sus comentarios y sus impresiones ante mi experimento en esta nueva aventura que a diferencia de mi historial escribiendo fanfictions, se separa del Universo Alterno para presentarles una continuación un poco apocalíptica donde nuestros personajes no están en el mundo presentado por las CLAMPS sino un mundo en crisis y en caos.
Un abrazo a Chiharu quien es mi beta en esta nueva historia- necesito un punto de vista masculino para la trama de esta historia y se que me servirá de mucho su opinión y perspectiva. – También a muchos que me han escrito a Facebook, Twitter y a mis correos dándome sus impresiones del prologo y lo mucho que les gusta mi trabajo. ¡Ustedes son los que hacen que cada día me siente a escribir y dar lo mejor de mí en estas entregas! ¡Gracias Miles!
Mientras me despido, dejándoles esta nueva entrega y recordándoles que Comentarios, Dudas, Inquietudes o Tomatazos, pueden mandarlos (incluso a Eriol Hiragizawa), por los medios de contacto mencionados mas arriba.
Besos para todos,
Crys.