Capitulo 8 – Aventuras, desventuras y desastres

“Cierto, lo besé. No fue un sueño. Trato de que no lo vea yo como un producto de mi fantasía y por supuesto que no lo fue. Aun sus palabras taladran mis pensamientos. “No puede ser” dicen sus labios y mis esperanzas se esfumasen. Pero esto me pasa por seguir mi corazón. Se nota por supuesto que él no sigue los dictados de su corazón porque si conozco un poco de besos para saber que él respondió a mis besos. ¡Claro que lo hizo! Ahora, he llamado dos ocasiones a su oficina y a su teléfono móvil y no responde mi llamada. Ya no se que pasará. Creo que lo mejor es que me olvide de él… Mi cabeza es un mar de dudas. Todas gracias a Eriol. No debí de revelarle que me gustaba… tal vez las cosas volverían a como fueron antes… antes de aquel beso. Porque lo que mas me importa en estos momentos es recuperar su amistad. ¿Qué hay con Kana? Pues no he sabido mucho de él. Es como si la tierra se lo hubiera tragado; fuera de unos esporádicos mensajes vía correo electrónico me enteré que está en la India. Algo de patentes tecnológicas y problemas de producción. Pero Kana no me interesa y espero con mucha suerte, poder volver a referírselo una vez vuelva. Porque o es Eriol o no es nadie… al menos no por el momento”

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La joven de ojos verdes observa con detenimiento aquella tarjeta en sus manos con colores vivos y alegres y levanta su mirada a su interlocutora para reconfirmar su la información captada- ¿Una fiesta de Cumpleaños?

Miyari asiente con una sonrisa y mirada brillante para decirle luego que terminaran la jornada de aquel día y decir.- Así es. Idea de mis padres… será en dos semanas y espero que vengan todos.

-Me sorprendes. Pensé que no te gustaban las fiestas de cumpleaños. –Opina la chica de ojos verdes.

-No me malinterpretes Sakura. No que no me gustan las fiestas: es que nunca he tenido dinero para celebrarlo. Pero mi padre recibió una jugosa comisión esta semana y ha decidido con mamá venir a la ciudad y  hacerme una fiesta de cumpleaños. Vendrán a mi departamento para coordinarlo todos dos días antes de la fecha. – Sonrojándose añade.- No quería una fiesta pero han insistido… ¿Vendrás, cierto?

Sonríe diciendo.- Claro que si. – Ampliando su sonrisa.-  No me la perdería por nada…

-¡Fantástico! No tienes que traer nada…*

-Claro que si llevaré algo. No faltara más… – En aquel momento entra Li por la puerta de servicio e inmediatamente se dirige a la caja registradora trayendo la atención de ambas chicas.

-Espero que Li vaya…- Dice Miyari con un suspiro con lo que atrae la atención de su amiga de nuevo a ella.-

-¿Te gusta Li?

-¿A quien no?

-Puedo asegurarte que a mi no me gusta. Es mas es un hombre un tanto contradictorio.

Miyari la observa con sorna para decirle.- ¿Es acaso por el hecho que es el único hombre que no es susceptible a tu mirada o a tu rostro, Sakura?

-¿A que te refieres?

-Estás tan acostumbrada a atraer la atención de los hombres que resulta sorprendente para ti que uno de ellos no sea sensible a tus encantos. Creo que eso es lo que hace que no te simpatice. – Agrega la chica de pecas con sequedad.

-Te equivocas Miyari- Responde Sakura con mirada seria y hasta sorprendida por sus suposiciones.- No soy ese tipo de persona que atrae la atención o que necesita llamarla. No soy tan superficial. Y por el otro lado, no a todos le simpatizo por ser yo… Li es ejemplo exacto de lo que te digo…

-De una semana aquí ni se dirigen la palabra- Apunta Miyari observándola con interés.- Desde la noche del Festival. – Haciendo una pausa.- ¿Algo ha pasado entre ustedes?

Sakura la mira con interés y frunce su rostro para responderle.- Nada que sea de interés general y nada que te preocupe.- Dando por zanjado aquel tema se retira hasta atrás donde tiene cosas que hacer.

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Lamento mucho que no le encuentres en su oficina o tampoco en casa– Habla Nakuru con Tomoyo mientras esta se encuentra en su despacho y su rostro demuestra el mar de confusiones que ocurren en su persona.- Eriol se marchó una semana atrás a Londres en un viaje de negocios.

-Si, comprendo.

Nakuru guarda silencio unos instantes sospechando que algo no anda bien. Incluso desde el festival su primo estuvo muy callado y reservado en el regreso a casa y al día siguiente sin decirle a nadie, se marcha a Londres sin hacer una maleta, solo llevando consigo su portafolio de trabajo y su ordenador portátil.- ¿Ha pasado algo entre ustedes que le hizo tomar esa decisión tan precipitada?

Tomoyo se mordió el labio pensando “Solo que lo besé, él respondió mi beso y sin ninguna explicación simplemente me dice que no puede ser… pero ¿Por qué no?”

-No, nada. Solo que me ha extrañado no saber de él desde el festival, es todo.

“Miente” piensa la castaña sentada cómodamente delante del escritorio en el estudio de la Mansion Hiragizawa. – Oh, bueno Eriol no suele tomar decisiones precipitadamente. Me pregunto que pasaría… ha llamado solo en dos ocasiones y las dos se ha comunicado con su padre.  No ha querido hablar conmigo. Creo que conociéndolo, huye de algo…

En aquel instante Sakura ingresa a la oficina de su jefa extrañándose ante su rostro lleno de preocupación y confusión, no dudando en cerrar la puerta tras ella y sentarse delante de su escritorio. – Bueno, si llama…- hesitando un instante.- No, mejor no.

-¿Quieres que le pase tus saludos?

-No, bueno… no. – Dice finalmente.

Entiendo… Oye ¿Por qué no vienes a cenar un día de estos? – Pregunta Nakuru. – Me encantaría que vinieras a hacerme compañía. La casa se siente tan sola sin Eriol.

-No creo que sea buena idea.

-¿Por qué no? Eres mi amiga y la de Eriol y no creo que tenga nada de malo. Además me siento muy sola en esta enorme casa y un poco de compañía no me caerá mal.- Ocurriéndosele algo añade.- ¿Por qué no traes a Sakura contigo? Así lo haremos mas entretenido.

-Si, claro. Le preguntaré- dice desanimada y añade.- tengo mucho trabajo. Hablaremos luego.

-Si, claro. ¡No olvides! Las espero

-Si, te avisaré- Y despidiéndose de la chica, cuelga la llamada observando a Sakura devolverle la misma mirada y dice.- Está en Londres. Nakuru no sabe cuando volverá.

-La verdad  no comprendo a los hombres. ¿Cómo es posible que se marchara a Londres y no te respondiera?

-Estará acostumbrado a no dar explicaciones; a las mujeres menos.- Dice bajando su mirada y cubriendo su rostro con sus manos.- Cometí un error. Un grave y estúpido error… jamás debí de besarle.

-Has pasado toda la semana culpándote y te he dicho que no tienes la culpa; actuaste por instinto y la impresión que te daba (y a mi también) es que le gustas… y respondió a tu beso. Creo que nos engañó a todos.  ¿Crees que su prima sabía que se marcharía a Londres?

-No. Nakuru me asegura que su viaje les cayó de sorpresa en su casa. No dio razones y solo dijo que se marchaba en viaje de negocios a Londres. Ni siquiera llevaba equipaje.

-¿Acaso volvería con su antigua novia?

-No creo que sea así. – Asegura la joven Daidouji atrayendo la atención de su prima y añade.- Los tabloides lo habrían anunciado o Nakuru estaría enterada. –Negando con su cabeza añade.- No, Sakura. Creo que es mejor dejar este asunto de Hiragizawa asentado y concluido. Tengo que concentrarme entonces en olvidar lo que pasó y seguir con mi vida. Enfocarme en los problemas de mis padres.

-Pero si has llamado a tu  mamá y te ha dicho que todo marcha bien.

-Conoces a mi madre y ya te conté todo lo que ella dijo aquel día: justifica a mi padre y la forma en que actuó con ella.  Por tanto no puedo creer todo lo que ella me diga del asunto. En cuanto a mi padre, no me he atrevido a ir a su oficina o a la casa, respetando los deseos de mi madre pero no puedo dejar de sentirme preocupada… ¿Cómo se si me habla con la verdad o no?

-¿Yendo a casa, tal vez?

-Si, tal vez. – Suspira pensativa.- Pero no puedo ahora. Tengo demasiadas cosas en que pensar…- haciendo una pausa.- A propósito- sonriendo tenuemente aunque sin iluminársele el rostro. – ¿Qué pasa entre tu y Li? Desde el día del festival pareciera que se llevan mejor.

Sonrojándose un instante, Sakura responde nerviosa.- Más bien que hemos encontrado un tema en común y trabajamos en conjunto. Para trabajar juntos debemos de llevarnos mejor ¿No?

-Si y tanta confidencia en dicho trabajo, me tiene curiosa Sakura. No me has querido decir nada y no puedo decirte que iría hasta él y le pediría que me contara que hacen ustedes porque no es mi estilo y no le tengo tanta confianza.

Sakura se mordió la lengua: fue precisamente idea de ella aun no confesarle nada a su amiga de lo que pasó el día del festival y la desaparición del dinero de la caja de efectivo. Shaoran no estaba muy convencido en aquel momento de no decirle nada a su jefa y hasta le sorprendió la petición de Sakura de guardar silencio. Pero el hombre comprendió la explicación de la ojiverde en decir “ella tiene muchas preocupaciones ahora y añadir esto no le ayudará”. Así que en contra del criterio de ambos y ante la preocupación de la joven por su jefa, uno y otro han guardado silencio pero estando con los ojos bien abiertos en caso que otro “incidente” se de en el negocio y tengan pruebas para acusar a alguien.

-No es nada… no te preocupes y déjalo en nuestras manos.

Aun no convencida la observa con detenimiento notando su nerviosismo y dice – Muy bien. De acuerdo… no preguntaré más. Pero si me alegra que se lleven mejor. Es una gran persona.

Sakura se pone de pie y sonríe a su amiga para salir de su despacho. Borrando su sonrisa la chica de ojos amatista, saca de su bolsillo su teléfono móvil y busca en su directorio el número que le interesa. Suena un par de veces y finalmente una voz masculina sale en el fondo diciendo “Es Hiragizawa, deja tu mensaje después del tono” escuchándose el tono.

Tomoyo toma un poco de aire antes de decir.- Soy yo, Tomoyo. No se si tienes cobertura internacional o dejaste el teléfono aquí en Japón. Nakuru me ha contado que estás en Londres. No voy a pedir que me llames… tampoco que me des razones. No se tampoco cuanto durará la disponibilidad de grabación pero si espero que dure para esto: Al menos merecía una razón de porque no puedo sentir lo que siento por ti. No te preocupes; creo que es pasajero – miente – gracias por no darme esperanzas de nada y seguro te encontrarás este mensaje infantil y tonto. Pero la verdad es que el tonto eres tú y no yo. Dijiste que “Esto no puede ser” y me pregunto ¿No puede ser porque estás “enamorado” de Kaho Mitzuki aún y sabes que tu teoría es tonta? ¿O tal vez es que le tienes miedo a lo que puedes sentir que eche esa teoría tuya a la basura? Creo que tienes miedo a enamorarte Eriol y te lo digo claro porque no soy de las que hacen rodeos. En fin, no espero nada de tu parte así que puedes estar tranquilo.  Puedes huir en esta ocasión pero te lo digo ahora para que luego no te caiga de sorpresa: Al final, el amor te atrapará Eriol y no podrás huir y si lo haces, no demostrarás tu teoría. Demostrarás que tienes un miedo tan terrible al enamorarte que al final temerás más cuando te veas solo. – Ahí colgando la llamada. Segundos después echó su cabeza sobre el escritorio con el aparato en mano y dijo con nerviosismo- ¿Qu-e he he-cho?

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“…el amor te atrapará Eriol y no podrás huir y si lo haces, no demostrarás tu teoría. Demostrarás que tienes un miedo tan terrible al enamorarte que al final temerás más cuando te veas solo” el varón escuchó aquel tono de concluido el mensaje y cerró el aparato con lentitud aun observándolo.

Pasan de las cuatro de la mañana en Londres y ha escuchado aquel mensaje dejado por Tomoyo unas seis veces en el transcurso de la noche. Sus palabras son hirientes pero no ciertas: Sabe o percibe que estuvo mal el haber abandonado Japón tan apresuradamente y sin tener una conversación decente con ella pero tuvo que hacerlo; si bien es cierto que se encontraba confundido, se encontraba apenado por su manera de actuar. No quería contarle a Tomoyo la verdadera razón por la cual no aceptaba su declaración. Contarle que los padres de ambos se odian a muerte, contarle que sus intenciones de apoderarse de las Empresas Daidouji y usarla como instrumento para quitarle las empresas a Ebisawa, no le parecía justo.  Ella jamás se lo perdonaría. Le preocupa el bienestar de la joven en manos de Ebisawa pero sabe que jugar con los sentimientos de esta, pone en alto riesgo su amistad.

¿Su amistad? ¿Amistad con Tomoyo? No olvida sus besos… no olvida su rostro y sus palabras nerviosas al surgir de sus labios “Me gustas… me gustas Eriol” acaparan sus pensamientos cada vez que baja la guardia.

Algo se le ocurrirá de este momento a su regreso a Londres para compensar a la chica y darle a entender que sus sentimientos no son recíprocos con ella… pero ¿Por qué rayos le devolvió el beso como lo hizo? Recordar aquella noche le parece una noche de ensueño. Ella estaba hermosa y la ocasión además del ambiente lo proporcionó todo. ¡Terminó besándose en un apartado con Tomoyo Daidouji! Ciertamente si Tetsû Daidouji o Kana se enteraban se armaría una guerra de proporciones catastróficas. Y Tomoyo se vería atrapada en el medio.

Pero por el otro lado, las noticias que su administrador financiero le tiene de Japón no son las mas prometedoras: Ebisawa ha adquirido un 20 por ciento de las acciones de la Corporación Daidouji aquel mismo día y Eriol apenas cuenta con un 14% de las acciones ya adquiridas en venta pública. No supone que Kana le ha propuesto matrimonio a Tomoyo pero la noticia de que Daidouji está en la quiebra absoluta no tardará en salir a la luz y el tiempo se acaba.

Si sus sospechas están en lo cierto, no tardarán en proponerle matrimonio a Tomoyo o hacer el enlace de conocimiento público. Kana y Tomoyo… no puede intervenir pero tampoco puede permitirlo.

Las cosas se le han complicado y bastante. En aquel momento llega a la conclusión que no puede postergar más su regreso: tiene que concluir las negociaciones en Londres y volver a Japón a tratar de arreglar el desastre en el que se encuentra metido y su situación con Tomoyo.

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-Aquí tiene y pase unas buenas noches- Dice Sakura a uno de los últimos clientes de la noche. Este se retira con su orden y una taza de café para llevar y finalmente Sakura mira el reloj del negocio suspirando cansada: Las diez de la noche. Ya es hora del cierre. Sakura debido a la gran cantidad de trabajo presentado en la tarde en DT tuvo que cancelar el compromiso que tenía con Tomoyo y la invitación de Nakuru de ir a la casa de los Hiragizawa.

En algunas ocasiones su percepción de las personas de recursos como los Hiragizawa y los Daidouji llega a ponerla en unos predicamentos concernientes a la etiqueta y protocolo que la sacan de quicio: Su nerviosismo cuando se encuentra entre ese tipo de personas es tal que su grado de torpeza no tiene límites. Incluso la presencia de Tetsû Daidouji mientras fue mas joven siempre la sacaba de su centro, terminando aquellas cenas informales o reuniones por cumpleaños de su amiga o invitaciones en desastres sociales.

Así que faltar a la cena de los Hiragizawa no era para ella un entristecimiento total. Es mas, se encuentra incluso mas complacida consigo misma por no haber tenido que mentir y que le tocara reemplazar a  Miyari ya que esta se ausentara en horas de la tarde por ir a un seminario de su universidad.

En aquel instante sale Shaoran de atrás aun vistiendo su uniforme y con una bandeja de soufflés con crema atrayendo la mirada de la joven quien le dice.- Aun sigues aquí. Pensé que me encontraba sola.

-Me quedé de último para hablar contigo y terminar de preparar los soufflés. –dice el varón observándole mientras ambos colocan aquellos postres en la vitrina refrigerada y Sakura la cierra. – Debemos de informarle a la Señorita Daidouji de la desaparición del dinero.

Sakura rueda los ojos y frunce su boca para decirle.- Ya le dije que no es conveniente.- postergando en ir a colocar el cartel de “cerrado” en la puerta y girar el cierre.

-Ha pasado una semana desde la desaparición del dinero. Tarde o temprano se dará cuenta… no tenemos idea clara de quien lo tomó- Insiste Shaoran con firmeza. –No puedes esperar a que ella se de cuenta y luego tratar de explicarle.  Hay que decirle para que ella de parte a las autoridades.

.-Tomoyo se sentirá muy decepcionada si sabe que hay un ladrón aquí. – Suspira pensativa  y muestra su pesar ante la idea de Li.- Debemos considerar que tal vez fue un robo cuando todos estábamos distraídos… alguien ajeno al negocio.

-Sabes muy bien que no es cierto. – Explica Li con un tono de voz firme y decidida. – Solo un empelado sabía con exactitud donde acordamos todos en colocar la caja de efectivo ante los cierres de venta en esos tres momentos específicos del día.- Añade en pocos segundos.- Si no se lo dices tú, se lo diré yo.

Sakura se voltea completamente a él y dice.- No puedes hacer eso.

-¿Qué? ¿Por qué no? ¿Acaso conoces a quien tomó el dinero? ¿Lo estás protegiendo?

-¡Por supuesto que no! Pero tampoco permitiré que le digas eso a Tomoyo. Ella trata a todos aquí como su familia. Si se entera que alguien robó la caja de efectivo se sentirá muy decepcionada.

-Se sentirá peor si se entera ella misma o acaso vuelve a repetir.  –Insiste Li con firmeza.

-No tenemos pruebas de quien pudo haberlo hecho – Replica Sakura de manera firme y mostrando su negatividad ante el asunto.- Y no creo que sea correcto acusar a alguien sin tener pruebas.

-Deja de ser testaruda- Objeta Li sonrojando a Sakura por el adjetivo como la ha llamado.- será peor si dejamos que esto siga su curso. Solo estaban además de Tomoyo, tú y yo, tres empleados más… más dos que llevaban mercancía al quiosco. Son cinco sospechosos.

-Imposible.- Afirma Sakura contradiciéndole- ¿Qué te dice que fue cualquiera de ellos o no tu? ¡Tú tienes más probabilidades de robar ese dinero que cualquiera de ellos!

-¿YO? ¿Dices que yo me robé ese dinero? ¿Acaso estás loca o que?

-¡No me llames loca! – grita Sakura apuntándole con el dedo y alzando su voz. –Todos esos empleados tienen meses, y años trabajando para Tomoyo… sin embargo tú eres el mas reciente en nuestro staff y el de mas probabilidades de haber tomado ese dinero.

-Oye ¿Acaso me acusas de robar, Kinomoto? ¡Yo! ¿Por qué es eso? ¿Por qué soy pobre o que? ¿Por qué no tengo donde caerme muerto, según tu?

-¡Por que todo esto pasa cuando tú entras a trabajar! Esa será tu gran estrategia: Acusar a otro de los viejos empleados para que la culpa no caiga sobre ti….

-¡Confías demasiado en la gente! ¡Te apegas sentimentalmente creyendo que no pueden traicionarte! Créeme Sakura: – llamándola por su nombre y sorprendiéndole.- La gente puede traicionarte… no importa que tan bien creas que los conozcas.

-¡Hay que creer en la gente!

-No todo el tiempo.

-¡Esto es ridículo! No le diré a Tomoyo que uno de sus empleados le ha robado… ¡no ahora! No con tantos problemas que tiene encima… ¡no lo haré!

-Si no lo haces tu… lo haré yo.- Dice mostrando su firmeza en su desafío.

-Si lo haces, te acusaré a ti Li. – ella responde con firmeza de igual proporción a la de él.

-No te atreverías…  no tienes pruebas.

-Pruébame… -Dice ella sacando el teléfono móvil de su bolsillo. – Tal vez no tenga pruebas, pero ¿A quien le creerá Tomoyo? ¿A mí o a ti?

Li la miró a los ojos un instante: sino la conociera y ya supiera de que es capaz ella, le habría encontrado aquella actitud y los ojos brillantes atractivos. Pero ha descubierto con el paso de los días que además de terca, persistente y demasiado confiada, es una chica muy interesante y no pasa un segundo que no la mire detenidamente mientras hace su trabajo.

Pero ahora… ahora ¡la poca paciencia que tiene, se está yendo por la alcantarilla con su tozudez!

En una acción repentina Li se quita el delantal que lleva puesto para sorpresa de Sakura lo coloca encima de la repisa para decir.- No será necesario. Renuncio.

Sakura no ocultó su sorpresa al verle y escucharle decir aquello. -¿Hablas en serio?

-No tengo porque soportar tus acusaciones, tu tozudez o en todo caso tu discriminación conmigo porque  soy extranjero, soy el más nuevo en DT o porque soy pobre…

-¡No soy discriminadora! ¡Tú me haces decir cosas que no las siento! – Replica al verle marcharse por la puerta de los empleados. -¡Si te vas Tomoyo me culpará a mi!

-Eso a ti no tiene porque importarte. Dile que renuncié y listo… inventa cualquier cosa… el caso es que lamentaré mucho dejar de trabajar para ella, pero definitivamente no puedo trabajar con alguien que actúa como una niña a pesar que es una adulta.- Dándole una bofetada con sus palabras.-  No toda la gente es buena Sakura…- Añade rápidamente. – Tienes que aprender a no confiar en todo el mundo… y leer a las personas. – Marchándose por la puerta de servicio ante la mirada atónita de la joven de ojos verdes.

Sakura se quedó mirando la puerta unos instantes y luego que razona ve por unos segundos el teléfono móvil en sus manos; sintiéndose terriblemente culpable pero al mismo tiempo respira largamente. La presencia de Li desde que llegó a  DT aunque ha representado un gran activo para la misma, la puso nerviosa desde el primer Día. Y admitir que los acosos departe de Miyari al hombre, la sacan de quicio.

Pero es la primera vez que se comporta así con otra persona. Incluso con su hermano Touya, suele ser un tanto más civilizada – siempre que la ocasión se lo permita.- Pero ahora, tal vez ha exagerado. La situación pasó de ser más personal que el tema que confrontaban.

“Puede ser que sea ingenua, pero no puedo pensar que alguno de los de los que trabajan con nosotros pudieron tomar el dinero. ¿Quién podría hacer eso a Tomoyo?” –Baka…. Baka Shaoran Li. – en aquel momento escucha la puerta frontal abrirse y cerrarse y pasos entrando al café (¡Se le olvidó cerrar la puerta de enfrente al llegar las diez de la noche!) lo que la hacen decir al momento que se voltea a los recién llegados.- Lo siento, está cerrado. – Pero al ver a las personas dentro del establecimiento su corazón se disparó a latir intensamente y sintió como las piernas le temblaron.

-Lo siento muñeca. Pero no nos podemos ir ahora. –Dice la primera persona, la mas alta de los dos que allí se encuentran portando máscaras de esquiar y dicen.- Solo nos iremos cuando nos des lo que buscamos.- Ríe con satisfacción y su fría mirada hace que Sakura retroceda un paso.  – Quieta preciosa… no tardaremos mucho…- sacando a la luz una larga navaja que Sakura observó con nerviosismo palideciendo a lo que se produce en sus pensamientos. Mientras ella piensa con nerviosismo que hacer (O no hacer), el otro hombre cierra con el seguro por dentro la puerta del establecimiento y saca un arma a la vista de la ojiverde.

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El joven de mirada chocolate estrelló la puerta de la casilla más de lo necesario contra el mueble al mismo tiempo que termina de vestirse con sus ropas. Ya habiendo recogido sus pocas pertenencias de la misma no iba dudar mucho en hacer llegar a la señorita Daioduji una carta con su renuncia en los siguientes días.

La situación con Sakura lo ha sacado de quicio. Pero ¿Por qué? ¿Acaso hay algo peor que acusarle de robo? ¿Acusarle porque supuestamente no tiene dinero? ¿Puede alguien como el gran Xiao Lang Li, aguantar tales acusaciones?  Sus palabras le lastiman a pesar de que sabe en que no son ciertas.

Y su respuesta vino de golpe: no por ser Xiao Lang Li no puede tomar esos insultos: simplemente por saber que no fue él y que se han dicho cosas que no se debían, las cosas se salieron de control.

Unas voces atraen su atención a la puerta de entrada del personal de la parte frontal del café. Escucha una voz masculina decir.-… Me llevas ahora mismo a la caja fuerte y nos vamos pronto…- pasando por la puerta primero Sakura. Shaoran nota la expresión de terror que la chica lleva en ella y se esconde ágilmente atrás de las otras casillas. Sutilmente se asoma al nivel del piso para ver un sujeto de aproximadamente seis pies yendo atrás de Sakura a la oficina de Tomoyo y portando una máscara de esquiar en su rostro para cubrir su identidad.

Sakura entra primero siendo empujada por el segundo y nota los movimientos dentro de la oficina –el encender la luz y empujan a Sakura hasta el otro lado del escritorio. La ventaja de Sakura en toda la situación es que ella tiene llave de la caja fuerte de Tomoyo y se sabe la combinación: ella coloca el dinero de la caja registradora ahí hasta que van al banco cada dos días.

Cuyo día de ir al banco, se cumplía mañana.

El joven de ojos chocolates observa con atención y precaución desde la distancia al ratero que está con Sakura mientras observa con nerviosismo la puerta de acceso y grita.- ¡Deprisa! – sobresaltándolo a él y a Kinomoto quien abre la portezuela de la pequeña caja fuerte a un lado del escritorio de Tomoyo.

Sakura con nerviosismo comienza a sacar el dinero empaquetado: está el dinero incluso para pagarle a los suplidores que no aceptan cheques. Preocupada y asustada coloca torpemente el dinero sobre el escritorio y el sujeto toma dos paquetes de aquel dinero para colocárselo en los bolsillos de su chaqueta negra. Ambos escuchan un ruido estridente provenir de la parte delantera que hace que Sakura se sobresalte y chille.

-Es la caja registradora- habla el sujeto mirándola con una sonrisa burlona. Sakura lo mira con un rencor entrelazado con miedo y añade.- Pero que ojos más lindos tienes…- Sakura permanece en silencio simplemente sacando todo lo que hay en la caja fuerte y colocándolo sobre el escritorio. El sujeto ve unos sobres largos entre las cosas de Tomoyo y no hesita en tomar uno y arrojarlo al rostro de la joven  para decirle.- échalo ahí.

Con las manos temblorosas la joven llena el sobre con los fajos de billetes contabilizados e incluso sellados para ser llevados al banco. En aquel momento entra el otro tipo que estaba en el área delantera para decir con la boca llena y Sucia de chocolate.- Oye, es cierto lo que dicen… esto es muy bueno.

-¿Tomaste el dinero?  – pregunta el que está con Sakura en la oficina.

-Si. Lo tengo… Vámonos antes de que venga la policía. – Insiste con nerviosismo. Sakura nota en su tono de voz que no es muy mayor: su tono de voz es como si se tratara de un jovenzuelo.

-Ahora vamos…- Levantando a Sakura con violencia de la silla de Tomoyo.

-¡Ay! Déjeme en paz. Ya tienen lo que vinieron a buscar… ¡váyanse!

-Soitumo… vámonos… – Dice el segundo sujeto. Mientras Sakura es empujada al exterior de la oficina por el más grande de ambos tipos.

-¿Sabes, chica? Eres muy bonita…- acariciando sus cabellos y Sakura retrocede nerviosa.- Bonita en verdad…

-Soitumo…- Dice el otro en tono de advertencia y miedo.

-¿Qué? ¿Acaso me negarás que sea muy linda? –Sonriendo con amplitud y viendo como la menuda figura de Sakura retrocede ante su actitud. Y con aquello el temor en la joven se incrementa tratando de alejarse de ambos hombres.

-Por favor—Suplica Sakura con lágrimas en sus ojos.- Váyanse… por favor…

-Esto fue demasiado fácil y lo que piensas complicará las cosas… vámonos.

-¡No me des órdenes Taikamasi! – Grita el que hace llamarse Soitumo. – Solo quiero divertirme un poco…- Sakura abre los ojos sorprendida. Y el hombre dice.- Si quieres, vigila la puerta hasta que termine con ella… y cambiamos…

-¡Estás loco! – Habla Taikamasi.- ¡Deja esa chica y vámonos de aquí!

-Aquí quien da las ordenes soy yo… ¡Lárgate a cuidar la puerta! –El joven mirándolo con desaprobación de marcha dejando a Sakura a solas con aquel tipo quien le sonríe con satisfacción y mirándola de arriba abajo dice sin tapujos.- Si que voy a divertirme contigo hoy lindura…

Sakura le mira con horror y traga en seco retrocediendo hasta la puerta que dan  a las cocinas pero pronto es atajada por el sujeto quien le golpea la cabeza contra la misma puerta por la que Sakura saldría haciéndole gemir del dolor y agacharse mientras el sujeto no hesita en cortarle uno de sus brazos con la navaja y pronto el rojo escarlata de su sangre empapa su uniforme cuyo color rojo apenas hace notar su contacto con la tela.

-Estos uniformes que tienen… tienes un lindo cuerpo.

-Por favor, déjeme ir…- gime Sakura sollozando del dolor en su mano y en la cabeza. El sujeto la levanta en un movimiento rápido y sonríe ante su solicitud. Sin tiempo a nada busca su cuello con prisa para besarle ahí y absorber su perfume. De repente un gemido de dolor sale de su garganta para caer en sus rodillas ante el dolor que siente en su ingle.

Sakura mirándolo con desprecio desde donde está no hesita en patear la navaja que salió del control del sujeto mientras se sujeta retorcido del dolor provocado por la patada que la joven le da en sus partes.

Mirándolo desde arriba dice con intensidad mientras se sujeta su mano con aprehensión y le pega con la bota en la barbilla.- Jamás subestimes a una mujer con un hermano mayor experto en artes marciales. – Dándole otro puñetazo en la cara para que el sujeto quede inconsciente en el suelo de la cocina. –Baka… -Borrando toda expresión de temor de su mirada pero su rostro aun se encuentra pálido.

Con su corazón latiéndole a toda prisa se apoya en la pequeña ventanilla que da acceso a la parte delantera y ve al sujeto que vigila la puerta de entrada. Se busca entre sus bolsillos su teléfono recordando que el primero de ellos lo tomó al momento de entrar al negocio para que ella no pudiera llamar a nadie. Aquella puerta no tenía seguro lo cual no la protegería del segundo agresor si este decidía a entrar a ver en que anda su amigo.

Solo le quedaba el teléfono de la oficina. Cuando iba a la oficina algo ataja su pie haciéndole caer violentamente contra el piso frío del pasillo y haciéndole perder aire en su caída.

-Maldita… – Dice una voz que la reconoce como el sujeto que trató de abusar de ella. – ¡Siempre asegúrate que está totalmente inconciente antes de creer que has ganado! – Forzando a voltearse y subiéndose en su cuerpo que se encuentra en el suelo, mientras Sakura patalea y araña con violencia tratando de defenderse de su atacante quien sonríe con satisfacción ante la posición que Sakura se encuentra.

Sakura trata de pegarle, arañarle, hacerle algo para evitar lo que se le viene arriba pero nota que el sujeto ahora en vez de abusar de ella, tiene como objetivo dejarla inconciente o peor porque su forcejeo se vuelve mas violento al alcanzar el cuello de Sakura y sujetarle con una fuerza descomunal volviéndose cada vez mas imposible respirar.

En aquel momento, Sakura nota una sombra que se viene encima del sujeto haciéndole ambos alejarse de ella y se ponen de pie mostrándose frente a frente. El forcejeo hizo que Sakura se alejara a una esquina, toser con desesperación;  nota con sorpresa y luego extraña alegría el ver a Shaoran Li, en una posición a la defensiva y casi de felino mirando con sus ojos castaños encendidos con furia a su contrincante.

Incluso a Sakura le atemorizó esa mirada y esa postura de defensa.

-¿Qué rayos!? ¿Quién rayos eres? – Preguntó el sujeto aun cubierto por la máscara de esquiar.

Shaoran no responde y a una velocidad que incluso sorprendió a Sakura, intercambió varios golpes de defensa y ataque con el sujeto. Su rapidez era tal que en cuestión de pocos segundos y sin poder defenderse, el sujeto cae al suelo inconsciente y su rostro lleno de sangre.

Shaoran apenas respira entrecortadamente. Sus miradas se cruzaron de repente y Sakura iba a decir algo más cuando la voz del sujeto delante del café llamando a su cómplice atrajo la mirada de Shaoran.

Ella notó como sin siquiera decirle nada que su mirada le dijo “Quédate aquí”, él se adelanta a la puerta de entrada y tomando el trapeador que se encuentra a un lado avanza y sin siquiera sentir temor (no que Sakura se lo percibiera), ve como este abre la puerta y escucha preguntar por parte del otro sujeto.- ¿Qué? ¿Quién eres tú? ¿Dónde está Soitumo? – Pero Sakura no escucha mas nada, en un movimiento nervioso se levanta y mira por el cristal de la puerta como Shaoran Li con movimientos ágiles se mueve por el espacio y de repente Sakura escucha unos estadillos consecutivos que rebotan en el lugar: escucha objetos de vidrio romperse y mucho movimiento en el exterior.

Unos disparos mas se escuchan y pronto un estruendo de cosas pesadas rompiéndose. Unos segundos pasan y escucha cuando dice una voz.- ¡Sakura! –Sobresaltándola.

La chica no hesita en salir al exterior y observar con sorpresa y estupor al otro joven inconsciente en el suelo con los restos bajo él de lo que parece ser una de las mesas más la mantelería y el arma a un lado de este. Mira al otro lado, y observa a Li apoyado en su espalda contra la repisa y se sujeta con fuerza su hombro mientras el líquido color escarlata se filtra por sus dedos. –Llama una ambulancia, sal afuera y espera por la policía.

-No te voy a dejar aquí… ¡Estás herido!

-Tú también…. –Mirando con preocupación su brazo que la sangre circula por su uniforme pero no tanto como la suya propia. Toma el delantal que él mismo dejó mas temprano y no hesitó en presionar su propia herida pero no pudo evitar hacer una mueca del dolor. – No creo que sea un rasguño pero no tocó ningún órgano vital… -volteándose dice- ¿Tengo algún agujero de salida?

-¿Qué?

-¡Que si ves sangre ahí detrás! – insiste el sujeto sacando a la joven de su susto y volteándose parcialmente para que ella le revisase.

-No, no veo nada… -dice palidísima y temblando.

– Bien. Llama a la policía y una ambu…lancia.-  ahí no dice más nada pues el dolor y la pérdida de sangre le hace deslizarse al suelo sorprendiendo a Sakura.

-¡Oh Santo Cielo!- Dice Sakura aproximándose a él y palpándole par de veces en el rostro llamándole por su nombre. – Li… ¿Li?

No hubo respuesta. Sakura rápidamente se dirige al teléfono del negocio que está en una esquina y marca el número de emergencia. Al escuchar el tono de respuesta dice.- Mande una ambulancia y la policía… ha habido un asalto en el Establecimiento Dulces Tentaciones y uno de los meseros y yo estamos heridos… ¡Apresúrense! Recibió un disparo…

——————————

Tomoyo termina de cenar con Nakuru cuando un hombre se hace presente en el comedor. Tomoyo se sorprende al notar su complexión de ojos oscuros, rostro pálido y alta postura además de sus cabellos negros azulados y es incomparable el gran parecido con Eriol por lo que deduce sin temor a equivocarse que se trata del padre del joven. Este sujeto con una sonrisa cálida y amable en su rostro saluda a su sobrina con un gesto bien occidental (beso en la mejilla) para dirigir su mirada a la joven ahí presente y se disculpa diciendo.- Disculpen mi tardanza. No pude salir de la oficina más temprano…

-No te preocupes… al menos nos acompañarás en el café… tío: ella es Daidouji Tomoyo…Tomoyo este es el Señor Hiroshi*  Hiragizawa… Padre de Eriol.

– Es un placer conocerle señor… me llamo Tomoyo Daidouji.

-Es un placer conocerle señorita Daidouji. – La observa un minuto para añadir.- – tiene la misma belleza de su madre.

-¿Conoce a mi madre?

-No. Más que las fotos en las páginas sociales. – Afirma el sujeto con una expresión avergonzada.- He pasado muchos años en Londres.  Pero si conozco a su padre.

-¿Nos acompañas a tomarnos un café?

-Claro que si hija- dice Hiroshi sonriendo con entusiasmo.- así nuestra invitada me cuenta un poco de ella…

-¡Tío! No vayas a atosigarla… Eriol jamás nos lo perdonará.

-No voy a hacer tal cosa. – Afirma con inocencia. Solo quiero conocer a la joven que tiene tan impresionado a mi hijo…

-¿Impresionado? No. Se equivoca… no es nada de eso… — Sintiendo su rostro arder por su cumplido y la mirada escudriñadora.

-¿En serio? – Pregunta Hiroshi con un aire desenvuelto un tanto parecido a Eriol para añadir con aquella mirada divertida que Tomoyo nota que es otro parecido familiar entre padre e hijo.- ¿Y por que es eso?

-Somos amigos… bueno eso creo…

Hiroshi camina despacio entre las dos jóvenes mientras van al salón a tomar el café con el postre traído por Tomoyo, para el deleite de Nakuru quien aquella noche ha olvidado la dieta que se impuso hacer frente al imponente pastel de selva negra que les espera en el saloncito.

-Eriol es un personaje un tanto particular… es un tanto controversial con sus filosofías… ¿Acaso te ha asustado con uno de sus teoremas?

Tomoyo lo observa atónita al entender que el hombre sabe más de lo que aparenta con sus preguntas y al llegar al salón replica.- Bueno no tanto como yo a él al discutirle que no es cierto… – el hombre sonríe complacido.- y creo que eso lo ha asustado…

-No hija. Creo que es exactamente lo que Eriol necesita… ya no nos escucha a mi o a Nakuru.-

En aquel momento una doncella entra al salón diciendo con gesto preocupado.- disculpen pero llaman al señor Eriol… dicen que es urgente.

-Toma el mensaje –dice Hiroshi sin darle importancia.- Sabes que Eriol está en el extranjero…

La doncella no se retira ante el gesto del padre de Eriol y Nakuru pregunta.- ¿Si, pasa algo más?

-Bueno señorita… es acerca del señor Li: dicen que está herido…

-¿Herido? ¿Shaoran? – Dice sobresaltándose y levantándose de la silla a toda prisa tomando el teléfono que hay en el salón pero que no sonó ante la llamada.  En aquel momento suena el móvil de Tomoyo el cual se encuentra en su bolso sobre la mesa a un lado del sofá.  Mientras Tomoyo escucha lo poco que habla Nakuru a toda prisa en el teléfono y toma el suyo en el tercer repique disculpándose con el padre de Eriol por tomar la llamada.

-Daidouji al habla…. ¿Sakura? – Escuchando el estado de alteración de su amiga.-¿Estás camino a donde?! – Incorporándose y añade. – ¿Qué pasó? ¿Un asalto? Pero… ¡Si, ahora mismo acaban de llamar a Nakuru! – viendo a la joven colgar a la llamada y hablar con rapidez con su tío y este cambiar de expresión rápidamente. – ¿Dónde estás? – Escuchando despacio ve que Nakuru se aproxima en silencio con la misma expresión de preocupación de Hiragizawa y ella misma. – Entiendo… estaré ahí dentro de poco…calma… -Colgando la llamada y explicando – Sakura está en el hospital. Está bien excepto por una herida… se la están atendiendo.

-Igual Shaoran aunque no puedo decir que sea superficial. Eso me explicó la enfermera… – Afirma Nakuru notándose su preocupación.

-Sakura me contó que le dispararon a Li y ella tampoco está bien… tengo que ir al hospital.

-¿Te dijo que pasó?

-Un asalto en DT. Me enteraré de más cuando llegue al hospital.

-Por favor tomen el coche con el chofer. Me preocuparé menos si se que no están conduciendo- Ahí observando a Daidouji agrega- Me sentiría mas tranquilo si ambas van juntas. Por favor, señorita Daidouji.

Tomoyo asiente sin sonreír y Nakuru procede a salir al recibidor por su abrigo y abre la puerta mientras Tomoyo toma su abrigo y su bolso y se despide brevemente del señor Hiragizawa. Nakuru se queda atrás y dice a su tío.- Es imperativo que llames a Eriol… dile lo que ha pasado y que por nada del mundo se lo cuente a la bruja de Ieran… si ella se entera, para mañana a esta hora lo tendrá de regreso a China y no podremos impedirlo. – Marchándose tras Daidouji.

Les tomó poco tiempo llegar a la transitada ciudad y mientras Tomoyo explica a Nakuru lo que Sakura le pudo contar en el teléfono, en aquel momento Nakuru le pregunta.- ¿Crees que su hermano lo sabrá?

-¡Touya! Me matará si no se entera- ahí tomando el teléfono y los siguientes minutos Tomoyo trata de calmar al hermano mayor de Sakura quien escucha la explicación de la chica y luego de que separa su móvil del oído (cuando se enoja no cuida su temperamento), Tomoyo dice.- Ya sale para el hospital.

-¿Cómo lo ha tomado?

-Touya tiene un temperamento un poco “diferente” a su hermana aunque en algunas cosas se parecen- Ahí observando a la castaña a su lado añade con acento serio.- Puedo asegurarte algo: Touya no es de aquellos que se quedan pasivos cuando les pasa algo a un ser querido… temo mas por su actitud en el hospital que por la reacción ante lo que ha pasado con Sakura.

Nakuru asiente en silencio y de repente suena su móvil y ella lo toma.- Akizuki… ah hola…- mirando de soslayo y con nerviosismo a Tomoyo.- No, nada… solo lo que me dijeron en el hospital. Ahora vamos en camino… si, me acompaña… me acompaña Tomoyo.- Haciendo una pausa suspicaz para la amatista y escucha a Akizuki añadir.- Parece que Kinomoto resultó herida y también está en el hospital. No… no sabemos mas nada. Solo lo que me dijeron a mí y a Tomoyo con relación a Sakura. Si… desde que me entere te llamo.- durando unos segundos más y colgando la llamada.

Ante unos segundos más de silencio Nakuru dice tentativamente.- Era Eriol.- Mostrando su teléfono. Al ver la mirada de Tomoyo añade- Mi tío le ha comunicado lo que pasó con Li y llamó queriendo saber mas…- Otro momento de silencio. –Que considerado de su parte… ¿No es así?

-Demasiado Considerado – Admite Tomoyo. Ahí observando a Nakuru le dice.  – Se que Li no es quien dice ser… – Sorprendiéndole y el gesto de Nakuru le afirmó que estaba en lo cierto.- que te tomes las molestias de ir a verlo al hospital. Que Eriol le buscara trabajo… ¿Quién es él en realidad?

-¿A que te refieres?

-Por favor… ¿En serio quieres que me crea que es un simple empleado? Shaoran Li tiene experiencias en administración. Sabe lo que hay que hacer y como hacerlo y tomando en consideración su actitud de superioridad, autoridad y respeto…- Volteándose por completo a Nakuru.- ¿Quién es él en verdad? ¿Por qué trabaja en DT? ¿Por qué estás en sus datos de contacto?

Nakuru la mira con atención unos momentos  y nota la firmeza de su mirada para saber la verdad y nada de lo que le dijera le haría cambiar de parecer.

-Bien te lo diré… – levantando la mirada al chofer y añade.- Muchos de los empleados de la casa lo saben. Shaoran Li es en realidad Li Xiao Lang… heredero de las corporaciones Li.

-¡Espera un segundo! ¿El hijo varón de Yeran Li? ¿La mujer más poderosa de China?

-Económicamente toda la familia es poderosa…- Viendo el rostro de estupefacción de la amatista añade.- Tienes que prometerme que no repetirás esto a nadie. Ni siquiera a Sakura…

-Pero, no comprendo Nakuru. ¿Por qué…

Nakuru toma una bocanada de aire para explicarle con detalles mientras llegan al hospital de la situación de Li que precipitó su huída de su natal China hasta la casa de los Hiragizawa. La amenaza de Yeran Li contra los Hiragizawas en caso de ayudar directamente a su hijo y todo lo que este tuvo que enfrentar para llegar a donde está. Al final añade.- No me sorprendería el hecho que su madre al momento de enterarse de lo que ha pasado, mande a una comitiva y se lo embarquen (literalmente) en una caja a China.

-Y yo que pienso que mi padre es estricto. –Afirma Tomoyo ahora entendiendo muchas cosas.

-Y yo con los míos en su momento. Por eso Li es como es: no confía tan abiertamente y tampoco es dado a expresiones como el cariño o la confianza… su vida ha sido muy acomodada cierto, pero llena de restricciones, traiciones y desengaños.

Tomoyo guardó silencio ante aquello. Aunque se tenga toda la fortuna del mundo no se puede comprar el cariño de los demás con la confianza. Eso tiene que venir con la persona. Pero luego piensa que las circunstancias para que alguien como él se viniera a un país desconocido y trabajar como mesero y asistente tiene que ser insoportable su manera de vivir no importando que tan cuantiosa sea la fortuna o el poder familiar de los suyos.

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A Tomoyo y a Nakuru les informaron que tanto la señorita Kinomoto como el señor Li fueron recibidos en emergencias. Sakura le estaban curando una herida en su brazo por un arma blanca mientras Li se encontraba en cirugía para extraerle una bala de un hombro. Informadas de eso, procuraron dar con Sakura en el área de emergencia (una vez Tomoyo especificó que era su prima y vivían juntas).

Dirigiéndose donde les indicaron no tardaron en dar con Sakura quien está en uno de los cubículos con camilla siendo atendida por un médico quien le sutura su herida ante la expresión de dolor departe de la chica y su brazo sucio de sangre además de algunas manchas rojas en partes de su uniforme y rasgones en otras.

Tomoyo no tardó en abordarla con preguntas nerviosas y ella trató de calmarla al decirle.- Estoy bien. Estas manchas son algunas de Li y otras mías… pero creo que nuestras sangres se mezclaron entre mi afán por asegurarme que no perdiera mucha sangre.

-Le dije a la señorita que no hay riesgo para el joven dado a que ella está totalmente saludable y la herida de ella no estaba en un área totalmente expuesta para contaminarse con la del joven.  Pero por el momento el joven se encuentra en cirugía para extraerle la bala. Su condición no es de gravedad…

-Llegamos ambos conscientes. Vinimos en la misma ambulancia. – Explica Sakura.

-Sakura ¿Qué fue lo que pasó?

La joven cambió la expresión de su mirada para decirle.- Unos hombres entraron a DT con el propósito de robarla… ya era hora pasada de cierre y cometí el error de no echar cerrojo. –Ahí acongojándose añade.- Tomoyo, lo siento… fue mi culpa.- ya sollozando.

-No fue tu culpa. Simplemente pasó. – Afirma Tomoyo, aferrando su mano con ternura.- Lo importante es que no te pasó nada.

-La situación está muy difícil Sakura. Muchos incluso se dan a la tarea de robar para subsistir…- Le defiende Nakuru. – No  hay nada que se pueda hacer ante tanta delicuencia.

Sakura se pone nerviosa ante aquella opinión departe de Nakuru y busca en silencio la mirada de Tomoyo y esta entiende inmediatamente que hay algo mas tras el asalto pero no forzará una declaración departe de su amiga.  En vez de eso pregunta al galeno que atiende a Sakura.- ¿Ya puedo llevarla a casa?

-No aun no. Tengo que buscar unos calmantes para el dolor y recetarle algo más. Cuando terminemos el papeleo acostumbrado podrá irse a casa… – en aquel momento una voz retumba en emergencias.

-¡Con un demonio que no me marcharé! – las tres jóvenes se miran entre si al reconocer la voz.- ¿Donde está mi hermana? ¡Sakura!

Sakura mira con sorpresa y exasperación a Tomoyo mientras le dice.- ¡Llamaste a Touya! ¡No puedo creerlo, Tomoyo!– en aquel momento el aludido avanza con largos pasos (y cojeando pues aun se encuentra afectado por el accidente que sufrió) y encuentra con facilidad a su hermana y las dos mujeres que le hacen compañía. El médico se pone de pie. –Hermano…- Trata de decir Sakura como saludo pero la mirada de Touya no es para nada para no tomarla en serio.

Touya la observa en silencio: de arriba abajo está cubierta de manchas de sangre seca, algunas partes de la ropa, desprendida y su brazo vendado le da a entender que la situación en realidad puede ser grave. Observa al médico que atiende a su hermana y dice cortando la mirada a Sakura.- Soy Kinomoto, hermano de Sakura…

-¿EL doctor Kinomoto? – Dice el sujeto reconociendo el apellido del sujeto: el hospital es muy grande y los diversos departamentos hacen imposible que se conozcan todos los que ejercen allí. – ¡Vaya! Un honor…

-¿No cree que las circunstancias son todas mas opuestas para ser “Un honor”- leyendo su apellido en su bata.- …Doctor Okina?

-Oh, si disculpe- Dice el galeno nervioso por la mirada y la actitud antipática del sujeto de cabellos negros. –La joven está bien… iba ahora mismo por unos medicamentos para el dolor y una receta en caso que necesite algo mas fuerte…

-¿En serio? ¿Y para ello llenó la carpeta donde le pregunta sus antecedentes, alergias y enfermedades que ha padecido?

-¡Por supuesto señor! – Afirma el sujeto ya con aires ofendidos por el escrutinio del que será víctima departe del hermano de Sakura.

En aquel momento una enfermera llega diciendo.- Doctor,  disculpe pero el paciente que es acusado de asalto está en trauma uno; Se queja de un profundo dolor y  está pidiendo un sedante y todos los demás médicos están ocupados. La policía lo vigila. No pueden llevarlo al precinto a tomarle sus huellas hasta que no se cure.

El médico se iba a levantar y la mirada de Sakura le dice todo a su hermano: ese fue uno de los sujetos  que le atacaron en el asalto. Dice con firmeza- -Quédese con ella y termine de curarla, yo veré que desea el paciente.

-Doctor Kinomoto no creo…

-Termine con mi hermana… vengo enseguida. – Marchándose sin importar las réplicas del médico que atiende a Sakura o el tono de advertencia de Tomoyo.

Nakuru se queda observando a la chica de ojos verdes y a Daidouji mientras terminan de curar a Sakura y el médico se va por unos calmantes.

-Iré a ver si tengo noticias de Shaoran- Dice Nakuru marchándose para dejar a ambas chicas a solas.

Tomoyo observa a su amiga y dice.- No sabes la alegría que estés bien. Y la fortuna que no estabas sola.

-Tomoyo: cometí un terrible error.- Dice la ojiverde sonando arrepentida.- Un gravísimo error.

-Sakura: todos cometemos errores; que te hayas descuidado y dejado la puerta abierta nos puede pasar a todos… alegrémonos que no pasó a mayores.

-Es que sino fuera por Li…

-¿Si, Sakura?

-Tomoyo: sino fuera por Li…- sollozando- No estaría aquí… -Ya no conteniendo las lágrimas y comenzando a llorar. Duró unos momentos siendo consolada por su mejor amiga de ojos azules mientras acariciaba sus cabellos y entonces una persona les interrumpe.

.-Lo siento: Necesitamos la declaración de la señorita para hacer la formal acusación de los sospechosos. –Observando a Sakura el hombre uniformado agrega- y necesitamos contactar a la dueña del negocio.

-Soy yo. Me llamo Tomoyo Daidouji.

-Oh, lamentamos mucho lo que pasó Señorita Daidouji. Necesitamos su declaración también.   Y del empleado herido, una vez salga de cirugía.

En aquellos instantes se escucha la voz de Touya diciendo.- ¿Están listas?

-Vine con la señorita Akizuki, pero creo que puedes llevarte a Sakura a casa. Que vaya a tu departamento esta noche… ¿O prefieres dormir en el nuestro?

-Tomoyo, estoy bien. Me quedaré a esperar que Li salga de cirugía.

Tomoyo observa sus vestimentas un segundo y dice por respuesta.- No Sakura, se que no estás bien. Necesitas descansar. Akizuki y yo nos quedamos hasta que Li sea trasladado a su habitación. La compañía de Touya te caerá bien… ¿No es cierto? – mirando al varón.

-Vamos a tu departamento – Hablando de Sakura. – Dormiré en el sofá.

En aquel instante, viene el médico con los calmantes y el policía le dice a Sakura que vaya al precinto a presentar las declaraciones mañana para completar el reporte y se marcha.

El varón de ojos oscuros tomó se presentó ante los policías como el doctor Kinomoto y los oficiales que conocían al sujeto por sus trabajos y turnos en emergencia no dudaron un instante a su petición de que se retiraran en una distancia prudente. Al hacerlo, descubrió la cortina y vio echado en la camilla y esposado a un sujeto que tenía fuertes laceraciones en su rostro y un labio roto quien gemía de profundo dolor.

Conteniendo toda la furia como le fue posible dice con tono hosco.- Soy el doctor Kinomoto… ¿Cómo se encuentra?

-¡Como cree usted! ¡Un demonio extranjero me atacó! – Y ahí gime del dolor.- Creo que me rompió las costillas.

Kinomoto se acerca con firmeza observando las esposas y el sujeto añade defendiéndose.- Estaba cerca y pensaron que estaba en ese negocio que asaltaron… soy inocente.

Touya sonríe fríamente y asiente en silencio. Estudia la planilla de ingreso y no dice nada por unos instantes. El sujeto dice. – ¿Me va a dar un calmante para el dolor? Siento que me parto en dos…

Touya sin responder nada simplemente deja la planilla a los pies del sujeto y sin advertirle, su mano viaja con gran velocidad desde arriba hasta donde el sujeto se queja de color: el impacto es tan fuerte que el hombre chilla con desesperación atrayendo las miradas atrás de aquella cortina..- ¡Que demonios cree que hace!

-Mira idiota: Ese negocio que asaltaste estaba mi hermana…- gruñe por lo bajito apretando bajo su mano las costillas del sujeto haciéndole sudar y ponerse más rojo del dolor. El hombre con la mano que está libre de las esposas trata infructuosamente de retirar el brazo del galeno pero es inútil y observa a sus ojos cuya mirada es prácticamente endemoniada. – Mi hermana resultó lastimada por culpa tuya y de tu compañero. Créeme lo que te haría, desearías ir a la policía…

-Voy… a Gritar… voy a gritar… ¡Auxilio! ¡Este loco me quiere matar! – Grita a todo pulmón llamando la atención de los oficiales que corren aproximándose al acusado y tomando a Touya por los brazos. -¡Ese hombre está loco! – Apuntando a Touya con la mano libre. –Arréstenlo… – al ver la poca respuesta de los oficiales insiste- ¡Ese tipo trató de matarme!

.- Traté de hacerle sentir mejor del dolor… no se dejó poner un medicamento para calmar el padecimiento en las costillas. –Afirma Touya nada convincente.

-¡Mentira! ¡Mentira!

-¡Basta Suitomo! – Ruge uno de los oficiales silenciándolo.- Si crees que eso te salvará estás equivocado. Te tocarán 15 años mínimo. – Soltando a Touya y este arreglando sus ropas. – Disculpe doctor, vamos a pedir que se retire.

Touya lanzó una última mirada de advertencia y finalmente se marcha.

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Son las seis de la mañana y el sol apenas muestra su rostro en el horizonte. En aquel mismo instante una jovenzuela que se asoma a abrir sus ventanas nota el movimiento que proviene del otro lado de la casa: justo en los despachos de la familia. Ve al fiel sirviente de los Li y más antiguo, Fa Wei en las afueras del despacho que ocupa la madre Li y no le caben dudas que algo ha pasado.

Calzándose de pantuflas y colocándose un sobre todo de seda sobre sus pijamas, se mueve con rapidez, cruzando la casa sin ser vista por los sirvientes que realizan sus labores aquella mañana y llegando en pocos momentos a la habitación contigua al despacho. Agachándose para no verse percibida, entreabre un poco las puertas divisorias y escucha cuando Ieran dice.-… no quiero que sospeche su presencia Toichi. Por eso le contraté… para que vigile de cerca y sin ser percibido…

“…comprendo Dama Ieran” -dice sorprendiendo a Meiling observando suspicazmente al interior de la habitación nota que su tía y líder de la familia Li tiene una especie de video conferencia: ve el ordenador encendido y la cámara cuando capta el rostro de su estricta tía y del otro lado ve un individuo de notable calvicie, flaco y con barba.

-¿A que hora ocurrió esto?

-“Un poco pasada las diez de la noche. Ya lo sacaron de cirugía apenas unas horas atrás y descansa en una habitación del hospital”

-¿Alguien te vio entrar?

-“No Señora. Está inconsciente por los sedantes. Estuvo aquí su prima de Londres y una jovencita llamada Daidouji. Ambas se fueron cuando los doctores confirmaron que estaba estable”.

-Bien. Mantenme informada en todo momento. Y Toichi…- profundizando su tono de voz.- Que no vuelva a pasar- Ahí apagando el ordenador luego de la reverencia hecha por el sujeto. Luego de unos instantes dice en voz alta.- Wei. – llamando al sirviente que permanece afuera.

El anciano no tarda mucho en ingresar al despacho y cerrar la puerta tras él. -¿Si, mi Señora?

-El joven Xiao Lang está herido en un hospital en Japón, tratando de salvar a una chica de un ataque, según mi informante.

-Comprendo Señora.

-Xiao Lang poco le importa en estos instantes si es el único varón de la familia y que el nombre se perdería si él muriera… ¡Poca importancia a las costumbres y tradiciones de la familia! – Incorporándose de la silla y su enojo es más que notable. – ¡Ese muchacho a veces actúa como si no madurara!

-Dama Yeran con todo respeto: Críe al joven  Xiao Lang y no creo que siendo el caballero que es, habría permitido que la mujer pasara peligro…

-¡Exacto! ¿Quién es ella Wei? ¿Quién es esta mujer por la cual el apellido Li estuvo a punto de perderse? Quiero saber quien es esa muchacha.

-Seguro una desconocida mi señora…

-Xiao Lang me saca de quicio con su actitud… con su terquedad… debería volver a casa…

-¿Quiere que vaya por él a Japón, Mi Señora?

La mujer dura unos segundos en silencio y dice.- No. No iré por él a Tokio. Él tendrá que volver y por sus propios méritos. Volver a cumplir su responsabilidad como heredero Li y prometido de Li Meiling.

-¿Y sino vuelve?

La mujer dura en silencio unos instantes en los cuales Meiling la ve detenerse en la ventana y abrirla; las aves cantan y la brisa fría de la mañana llega contra su rostro. La viuda Li observa al exterior por unos  momentos y luego cierra la ventana con un solo movimiento.

No le responde a su sirviente y fiel mayordomo.

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-¡Todo este tiempo! ¡En Japón! – Grita Meiling a la mujer que se encuentra frente a ella mientras la ve caminar nerviosa de un lado a otro de la sala de estar mientras ambas toman té. Ya son pasadas las diez de la mañana y han pasado cuatro horas desde que se enteró de lo ocurrido con Shaoran. – Y no solo eso ¡herido de muerte! ¿Puedes creerlo?

-En realidad no me sorprende- habla Femeii observándole con total seriedad mientras el rostro de su prima muestra incredulidad y exasperación ante todo lo que se enteró aquella mañana.- Sabes que Xiao Lang tiene un sentido de lealtad y responsabilidad como muy pocos…

-¿Por qué salió herido? ¿Qué pasó?

-Deberías preguntar a mi madre…

-¿Estás Loca? Ella me mataría si sabe que se que ella sabe donde se encuentra Xiao Lang.- haciendo un gesto de desaprobación – toda esa palabrería de que nadie debía darle ayuda o mantener contacto con él ¡Y ella supo que estaba en Tokio todo este tiempo!

-No me sorprende de mi madre, Meiling. –Afirma Femeii pensativa.- Sabes que a mi madre le gusta mantener todo en control… incluso la escapada de Xiao Lang.

-¿Crees que “ella” sabía donde estaba?

La hermana mayor de Li duda unos instantes para responderle.- No por madre, eso te lo aseguro.  Si lo sabe no ha dicho nada… y es probable que Xiao Lang pudo haber mantenido contacto con ella… la historia de ellos…

-¡Si, si, si! No me hastíes con la historia por favor. Lo que quiero saber es ¿Qué haremos?

-¿Qué haremos? – Pregunta parpadeando par de ocasiones.

-¡Claro que si! ¡No me irás a decir que nos quedaremos de brazos cruzados mientras Xiao Lang está en Tokio y herido no menos!

Usando un razonamiento digno de Xiao Lang, su hermana responde a su prima.–Sabes que los Hiragizawa y Akizuki están en Japón. Ellos cuidarán por el momento de mi hermano. Por el momento no podemos hacer nada.

-¡Claro que si! Tú y yo iremos a Japón. –Asegura Meiling con firmeza.- Allá llegaremos a la casa Hiragizawa y buscaremos a Xiao Lang. – Ante la mirada de incredulidad e inseguridad departe de la joven, Meiling insiste diciendo.- ¡Vamos! Ni tú ni yo nos quedaremos aquí, cruzadas de brazos mientras la persona más querida para nosotras está en tales condiciones…

-¿Cómo dices?

-Iremos a Japón.

La chica la observa sorprendida y niega con su cabeza bajando el tono de voz.-Meiling: todo tiene que pasar por la aprobación de nuestra madre. Hasta los permisos de salida del país son revisados para la familia Li.

Meiling sonríe complacida para decir.- ¡Ja! Eso crees tu… ¿Cómo diablos Xiao Lang Pasó las fronteras de ser eso cierto?

La joven hija de Yeran pensó aquellos unos momentos y ante la firme y decidida mirada de su prima, no tarda en admitir diciéndole. -Tienes razón.

Al notar que tiene a su prima convencida añade con una tenue sonrisa.-Le diremos a nuestra querida tía que iremos a algún lugar del mundo… cualquier otro excepto Japón. Luego cambiaremos vuelos en el aeropuerto e iremos por Xiao Lang.

Femeii la observó unos instantes con un gesto de incredulidad y luego un sentimiento de emoción y al mismo tiempo de incertidumbre se apoderó de ella.

——————-

Sentado en su cama de hospital el joven Li se encuentra pensativo. Los recuerdos concernientes a la noche anterior le inundan la mente y el dolor de la herida recibida no ayuda a pensar en otra cosa. Definitivamente su venida al Japón ha estado llena de incertidumbres desde el primer día.  Lo último que imaginó en algún momento al trabajar bajo el consejo de Eriol es que recibiría una bala en un hombro por Kinomoto.

Sakura Kinomoto. Aun su tono de voz retumba en sus recuerdos. La voz preocupada y alerta de la chica le hizo volver a los eventos de aquella noche.

Recuerda el sonido de la sirena de la ambulancia y ve un rostro desconocido, pero está abrumado, con una mascara de oxigeno sobre su rostro y todo lo ve distorsionado, pero al menos ya no le duele el brazo.  Contrario a lo que pensaba que encontraría al verse en tal condición, no es otra sino el rostro de Sakura que sobresale por encima del paramédico.

“…Vamos al hospital” dice con sus ojos inyectados del nerviosismo de encontrarse en aquella situación. Su rostro a escasos centímetros de ella lo hacen fijarse en sus bellos ojos esmeraldas. Su mano tibia le acaricia distraídamente el rostro impregnando su calor en ella. Ella sonríe (notándose que es para no parecer asustada o preocupada), diciendo “Ya casi llegamos… Shaoran… todo estará bien” ahí volviéndose todo oscuro.

-“Shaoran” – suspira con tosquedad. ¿Cuándo se le ocurrió a Sakura llamarle por su nombre? ¿Por qué le llama por su nombre? ¿Acaso es tan grave que le llame por su nombre y no por su apellido?

Pero lo recuerda. Recuerda las crudas palabras que le dijo aquella noche. – “No toda la gente es buena Sakura…”- Añade rápidamente. – “Tienes que aprender a no confiar en todo el mundo… y leer a las personas”.- sus palabras fueron crudas y cayendo en crueles pero es la realidad… al menos, no es la realidad de Sakura. Ella no ha tenido que pasar por lo que él: una vida llena de privilegios pero muchas restricciones. Vida llena de compromisos, tareas… responsabilidades. Desde muy temprano. ¿Qué otra persona conoce Kinomoto que esté comprometido en matrimonio desde que su prima Meiling nació? ¿Quién otro ha tenido que estudiar negocios cuando su meta era la física? Ser físico era su sueño y lo tuvo que abandonar por las exigencias de su madre y el resto de los descendientes Li. Ciertamente ni él o sus hermanas han aprendido nunca el concepto de depender o confiar en los demás.

Unos toques a la puerta lo despiertan de sus pensamientos. –Adelante- dice pensativo, pero inmediatamente mostrando su sorpresa al notar a la chica de ojos verdes, entrando su cabeza por el rellano de la misma sin entrar completamente. –Kinomoto…- Dice no evitando sonar pasmado. -¿Qué haces aquí?

-Hola… ¿Puedo pasar? – pregunta llena de timidez. Li en silencio asiente, viéndole ingresar a la habitación portando un pequeño arreglo de flores y notando que el varón observa el detalle, se sonroja y dice humildemente mientras lo levanta..- Es para ti…  para alegrar la habitación… – colocándola en una mesilla cerca de la cama del joven.- ¿Cómo te sientes?

La joven es observada con escrutinio por el varón mientras aprueba con su mirada su vestimenta: Se encuentra con una falda hasta las rodillas en tono rosa y una camisa de mangas cortas color blanco

-Como si me hubieran baleado- Dice con ironía y enseguida se arrepiente: El rostro de Sakura palidece inmediatamente pero notando un ligero sonrojo de vergüenza en sus mejillas. Su mirada se baja hasta sus manos y nota para rematar que sus ojos se llenan repentinamente de lágrimas. Rápidamente añade tratando de suavizar su voz.- No debiste de molestarte… no era necesario. – Señalando con su brazo sano las flores.

-Quise traértelas y también para agradecerte. Me salvaste… y no… no solo la vida- ahí sonrojándose más. Duda unos instantes y dice apesadumbrada no debiste… mas por la forma en que te traté mas temprano…

-¿Estás hablando en serio? Por mas mal que me trataras, no merecías lo que ese sujeto estaba a punto de hacerte. – Dice sorprendiéndole pues no deja espacio a dudas. -¿No te dejaron pasar la noche aquí? – Cambiando de tema.

-No, fui con mi hermano a casa. No me dejó en toda la noche…  solo fue una cortadura… por suerte. Y gracias a ti.

-Solo ayudé un poco. ¿Dónde aprendiste a golpear como lo hiciste? Te defendiste muy bien para ser…

-¿Qué? ¿Una chica?

-Japonesa- corrige el varón y Sakura asiente avergonzada ante su reclamo.

-Mi hermano es experto en artes marciales. Tomó clases desde los quince años y pensó que era buen momento que yo aprendiera también. Así que en el jardín de mi casa nos colocábamos mi hermano, su amigo Yukito, Tomoyo y yo…

-¡Daidouji!

-Si. – Ríe ante su expresión de total incredulidad.- Entrenábamos hasta el atardecer…luego la madre de Tomoyo se enteró y comprendió que era mejor clases de pintura o piano para su hija adolescente que artes marciales. Touya y Yukito continuaron entrenando y yo presté atención.

-Me alegro – Afirma Li de manera distraída observando la manta sobre sus piernas. –Me pregunto… que habría pasado en caso contrario…

-.Me habrías ayudado… por supuesto.

-¿Estás tan segura?

-Tu mismo lo has dicho. Además… los sujetos se merecían la paliza que tuvieron… ¿Cómo aprendiste a pelear así?

-¿Así como?

-Como lo hiciste: un momento estabas ahí, al segundo no… ¡Derrotaste a un sujeto que portaba un arma de fuego con solo un trapeador! – añade notablemente sorprendida.

-Tomé clases en la infancia- añade rápidamente y en silencio desea que Sakura no siga interrogándole. Definitivamente que él sea el campeón nacional de China en el torneo de artes marciales avanzadas a la edad de dieciséis años le perjudicaría en mantener un “bajo perfil” – ¿Qué ha dicho la señorita Daidouji?

-Que está feliz que no nos pasó nada. Que lamenta mucho esto que te ha ocurrido – observándole con atención y alrededor añade.- Vendrá a visitarte mas tarde. ¿Le avisaste a tu familia?

-¿Mi familia?

-Si, le avisaste que estás en el hospital. A tus parientes en China.- Corrige la chica.

-No. – Sorprendiendo a la ojiverde. – No quise preocuparles…

-¡Pero… Estás herido! Cuando salgas del hospital, no podrás hacer mucho…

-Esto no es nada. – Y viendo su consternación (que parece sincero) añade.- Créeme: nadie quiere a mis parientes aquí en Japón.

-Eso no es forma de hablar de tus parientes.

-Sakura- llamándola por su nombre y pillándole nuevamente. –Mi familia… no es del todo… – suspirando y buscando las palabras adecuadas.- La típica familia… no es del todo normal…

-¿Acaso chupan sangre o que?

“Entonces has conocido a mi madre” pensó unos instantes y se arrepintió aunque no evitó sonreír por aquella idea. Últimamente le ocurre las ideas mas locas respecto a su familia.- Digamos que es una familia sumamente tradicionalista. Sus ideas aun no están tan occidentales como va el resto del mundo alrededor.

-No te llevas tan bien con ellos ¿Cierto?

-Digamos que las decisiones de mi vida últimamente no son acorde a sus reglas.

Sakura guarda silencio al escuchar aquello. Ella tuvo suerte… su padre siempre le apoyó y no puede decir que Touya no lo hace todos días. Puede ser insoportable de tratar y a veces la saca de su centro, pero es Touya. No puede imaginar su vida sin su hermano.

-¿Tu familia apoya tus decisiones? – Pregunta Shaoran atrayendo su mirada. El varón la observó tan pensativa que se imaginó que la vida de la chica puede ser tan diferente a la suya.

-Voy a graduarme de universidad y seré profesora de niños pequeños. – Sonríe- Siempre quise enseñar.

-Eso es bueno…

-Supongo que si.

Ambos caen en un profundo silencio en que ninguno de los dos dice nada. Después de unos instantes Sakura dice levantando su mirada. –Entonces… ¿Volverás a DT? – Ante su mirada llena de sorpresa y luego viéndole fruncir el rostro ella añade.- Tienes que volver… – bajando su mirada- Tomoyo no sabe lo que pasó… es decir, que renunciaste. ¡No creo que me lo perdone! No creo que yo me lo perdone… si te vas…

El joven Li permanece en silencio unos segundos y dice luego.- De acuerdo… volveré.

-¿De verdad? – Pregunta sonriendo tenuemente, visiblemente sorprendida y con un tono de voz alegre añade. – ¿En serio volverás? – el joven asiente en silencio no evitando sonreír sutilmente. –¡Ay Gracias Li! – Incorporándose de repente y abrazando al varón sin siquiera proponérselo y para tomarlo de sorpresa. Pero fuera del gesto de sorpresa y fuera que se sonroja, tampoco toma advertido el hecho que sus heridas están muy recientes y se queja del dolor  -¡Ay perdona Li! No me acordaba…

-Olvídalo. – Dice no evitando hacer un gesto de dolor y se acomoda nuevamente en su cama – No hay problema… – y mirándole un instante añade.- ¿Crees que puedas sobrevivir sin mí un par de semanas hasta que me recupere sin meterte en problemas?

-¿A que te refieres?

-Apenas tengo unas semanas trabajando para la Señorita Daidouji y he tenido que recibir comentarios nada agradables de tu parte, caídas en el concreto, más comentarios de tu parte y una bala… -Levantando un dedo a cada razón y en cada ocasión Sakura se pone más y mas roja.- ¿Hay algo mas que falte?

Sakura sin siquiera responder se pone de pie y dice con un gesto molesto y avergonzado.- Muchas gracias. – Mientras avanza a la puerta y dándose una vez mas la vuelta dice- Me alegro que te encuentres mejor. Supongo que nos veremos en el trabajo.

Justo cuando estaba a punto de cerrar la puerta, escucha la voz del varón quien le llama y dice.- Espera. Antes de que te vayas…

-¿Si?

-¿Cabe la posibilidad que me llames por mi nombre? Ya te llamo por el tuyo –“y no me di cuenta cuando empecé a hacerlo” piensa extrañado.

-Bien. – Afirma ella con un gesto serio.- Shaoran.

Ambos se quedan en silencio, solo observándose mutuamente cuando una voz los interrumpe al entrar por la puerta (en realidad casi empuja a Sakura) para abrirse paso por la misma mientras dice. – ¡Ay Li! ¡Me enteré justo llegué al trabajo! Depositando encima del lecho del varón unas flores, una caja de golosinas y otras cosas que Sakura no les prestó atención. Miyari procuró solo acercarse al rostro del hombre y mirar con horror su complexión – ¡Estás terrible! Te ves muy paliducho… ¡No sabes la preocupación que he pasado desde que me contaron!

Sakura se les quedó observando unos instantes: las atenciones de Miyari con el varón son más que expresivas y diligentes. Mientras ellos hablan observa que la sonrisa y el rostro desenfadado de Li le dan a entender que la presencia de la mesera no es desagradable y una horrible tensión se traslada a la base de su estómago al sentirse mal tercio en la habitación. Y en aquel momento es que la chica se da cuenta de su presencia.

-Oh Sakura… eres tú. Me contaron lo que pasó… que bueno que a ti tampoco no te pasó nada. – Opina con una sonrisa.

-Muchas gracias. En realidad quien terminó mas mal herido fue Shaoran, no yo.

-¿Shaoran? – Observa inquisitiva a uno y otro y dice con una sonrisa dirigiéndose al varón.- Bueno ya no tienes porque preocuparte Li. Ya estoy aquí y yo te cuidaré… -Dirigiéndose al varón.

-No es neces…

-¡Por supuesto que lo es! ¿Quién no te cuidará sino una gran amiga? Además…

Señorita Tomoyo durará dos o tres días con el negocio cerrado y ninguno tenemos la obligación de ir…- ahí observando de soslayo a Sakura añade.- Excepto gerencia… ellos tienen que ir a cuantificar daños y a las reparaciones…

-Es cierto, ya tengo que irme. – Afirma Sakura dando la razón al a joven Miyari. – Bueno nos veremos luego.- Retirándose finalmente de la habitación.

————————————

-Así que Miyari está cuidando de Li. Bueno me parece bien, no tiene más familiares aquí en Japón. – Opina Tomoyo mientras supervisa a los que limpian recogiendo el desastre de DT dejado por la pelea de Li con los asaltantes y luego los policías recogiendo evidencias.

-Supongo que así es…- dice distraída y luego pregunta. – ¿Tomoyo? ¿Crees que a Miyari… ¿Crees que a Li le gusta Miyari?

Tomoyo observa por unos segundos a su amiga y dice con una tenue sonrisa.- Creo que aunque Miyari hace un gran esfuerzo porque Li termine de simpatizarle, no acierta mucho. Creo que a Li no le gusta ser el centro de la atención.

-¿Eso crees? Entonces… ¿No crees que le guste… como más que amigos?

Tomoyo se queda en silencio unos instantes y no responde ya que algo ha llamado su atención al dirigirla a la puerta del establecimiento. Su rostro pierde su poco color y los ojos se abren ampliamente para decir simplemente.- Er… Eriol.

Sakura se voltea para observar al recién llegado quien observa todo a su alrededor con seriedad y avanza a las jóvenes para saludarlas diciendo con formalidad.  – Vine tan pronto como Nakuru me informó – ahí dirigiéndose a la ojiverde.- me informó que resultó herida Kinomoto. Pero veo que no es nada de gravedad. Y cuanto me alegra verle bien.

-Así es. Solo Li y yo estábamos aquí así que mas nadie resultó lastimado.

-Es un alivio – ahí dirigiendo su mirada a la amatista dice – ¿Podríamos hablar… a solas?

Tomoyo asiente y dice.- Sakura, sigue supervisando—liderando el camino y dirigiendo a Eriol hasta su oficina. Cabe la pena mencionar que la joven iba con él siguiendo su paso y su corazón iba latiendo tan fuerte que pensaba que se saldría de su pecho. Recordó en aquel instante el mensaje que le había dejado al sujeto tres días atrás y puede imaginarse que viene a aclarar aquello o tal vez a disculparse… su pensamientos son tan confusos.

Una vez a solas Eriol la observa unos segundos y llevando su mano a uno de sus bolsillos dice.- Me alegro que las cosas solo hayan sido bienes materiales… ¿Estás bien?

-Estoy… como debe de esperarse- Dice alzando el rostro y no mostrando tristeza o consternación… pero lo cierto es que se encuentra sumamente nerviosa.

-Nakuru… me contó que tuvo que revelarte la verdadera identidad de Li. –Haciendo una pausa para darle la espalda a la joven.- No tengo que decirte lo vital que es que nadie mas se entere de esta información – habla con formalidad y profesionalismo como si se tratara de una reunión de negocios. Su tono de voz lastimó a Tomoyo pero ella no le diría nada de esto.

-Por supuesto. Prometí a Akizuki que no diría nada.

-Li está ahora mismo en unos problemas familiares difíciles y diferentes a lo que estamos acostumbrados a tratar. Por el momento y hasta que se recupere estará en la casa Hiragizawa: pero no puedo asegurar que vuelva a trabajar.

-Creo que eso debería decidirlo Li ¿No crees? – Replica la joven de manera retadora. – Shaoran no parece de los que se quedan sentados a ver que otros resuelvan sus problemas.

-Si alguien se enterara que aquí trabaja Shaoran Li los problemas apenas empezarían. – Advierte el joven.

-¿Por qué?

-Digamos que… los Li no se llevan bien con los Daidouji- Cortando su mirada  y el contacto con la Amatista.- y los Hiragizawa.

-¿Cómo?

Eriol guarda silencio unos segundos y Tomoyo llena rápidamente los espacios en blanco: por ello es conocida por ser tan perceptiva.

-Por eso… es por eso… ¿Es por eso que… no volví a saber de ti luego del Festival en Tomoeda?

-Nuestras familias no se llevan bien. El hecho que seas mi amiga te aseguro que le afecta a tu padre aunque no explica razones para no tener que explicar… otras cosas.

-Creo que el hecho que seamos amigos, no tiene porque importarle a mi padre.

-Créeme Tomoyo cuando te digo que le importa. Y mucho.

-¿Entonces… me rechazaste aquel día para que no tuviera problemas con mi padre?

Eriol sonríe haciendo que las piernas de Tomoyo tiemblen ante aquel gesto ¡Vaya poder del sujeto! Para añadir mientras ríe.- ¿Crees que me importa que Tetsû Daidouji explote porque soy amigo de su hija?  No lo desprecio – añade al ver el gesto de estupor puesto por la chica con aquel comentario- pero no le simpatizo… odia a mi padre y lo último que me importa es si le interesa o no el tipo de relación que llevo con su única hija.

-Entonces ¿Cuál es tu excusa?

-Precisamente esa: preciosa Tomoyo, no puedo estar contigo simplemente porque no te usaré para lastimar a tu padre… o a ti en el proceso. – Aturdiendo A la joven con su revelación.- No te mereces eso.  No mereces problemas… más problemas. – Ahí añade rápidamente.- Como usarte de instrumento para ocasionarle problemas a Tetsû.

-¿Lastimar a mi padre por medio a mi? – Pregunta no creyendo sus palabras. – Creo que me malinterpretas… cuando te alejaste como lo hiciste… sin una llamada, unas palabras de tu parte, absolutamente nada y dejándome sentir como si la que hubiera hecho algo malo haya sido yo, ahí me lastimaste. Pero tus problemas con Tetsû Daidouji no son mis problemas. No me aliaré contra él pero tampoco me pondré en tu contra.

La mirada de Eriol mostró toda su consternación ante su declaración. Sus ojos, para Tomoyo reflejaron una ola de confusiones y… ternura: una gran ternura en aquellas pozas azuladas que la chica sintió toda la calidez en aquel contacto visual y la enternecieron de una forma que no había sentido nunca.

Él bajó su mirada diciendo a manera de disculpa.- Te he ocasionado mas dolor que alivio,  eso no es de amigos… mis sinceras disculpas.  Comprenderé si no quieres saber más de mi persona y deseas retirarme la palabra.

Tomoyo se le quedó observando unos segundos para decirle.- Creo que no es lo correcto. Entiendo si no tienes los mismos sentimientos que yo… entiendo si tu situación con mi padre lo dificulta todo para que seamos mas que amigos…-suspiro – así que tendré que conformarme con solo ser tu amiga…

-¿Mi amiga?

-¿Acaso se te olvida Eriol Hiragizawa? – Dice ella sonriendo tenuemente pero en verdad sus sentimientos verdaderos no podía mostrárselos al aludido.- Pienso enseñarte lo que es el amor… aunque no sea de mi parte.

-¿Entonces eso te dijo? – Preguntó Li echado en su cama de hospital pero con más color que temprano aquel día. Han pasado casi dos horas desde la conversación de Eriol y Tomoyo y este decidió decirle a su amigo los pormenores de aquella conversación. Aunque revelarle a Shaoran que había besado a Tomoyo Daidouji no estaba en sus planes.

Pero aunque no lo admitiera, necesitaba alguien con quien hablar. Alguien que no fuera su exagerada prima Nakuru y alguien que no creyera que toda su historia con Tomoyo era una tremenda novela rosa.

-La verdad fue muy atrevido de su parte aproximarse a ti de esa forma – dice el siempre correcto Shaoran Li, acostumbrado siempre a que los hombres tomaran la iniciativa (en el caso claro de Meiling que era una contradicción andante)- Pero creo que obraste mal al rechazar su declaración. – Frunce su rostro al mirarlo con atención- Cuando es más que obvio que a ti te gusta.

-¡Vaya! Gracias Li… ¿Justo necesitaste recibir un disparo para ser perceptivo? Me agradabas más cuando eras despistado.

-¿Qué piensas hacer?

-Por el momento no llevarle la contraria. Necesitará pronto la mayor cantidad de amigos que puede tener. Además no me conviene revelarle la verdad de Kana teniéndole resentida por mi manera de actuar.

-Dirás lo que quieras pero creo (A mi entender), que a ti te gusta…  y creo que si la opción de salvar la compañía de su padre y su legado correrá por tu cuenta, ella apoyaría tu decisión.

-¿Lo crees? Pues yo no.

-¿Por qué no?

-Porque es orgullosa como su padre… y no creo que me perdone todo lo demás cuando se entere… – ahí levantando su mirada añade- En fin, no es para eso que he venido a verte…

-¿Ah no?

-No. Tengo que decirte algo – enderezándose en la silla—y no se como lo tomarás…

-¿Qué pasa? – viendo su rostro de preocupación añade. – ¿Que te ocurre?

-¿Acaso no te has preguntado porque Nakuru no ha venido conmigo?

-¿Nakuru? En realidad estuvo por aquí en la mañana… trajo aquellos bocadillos porque según ella la comida del hospital me enfermará. – Señalando la canastilla de canapés con un enorme moño color verde y Eriol se fija en el pequeño arreglo de flores al lado de este.

-¿Las flores fueron su idea también?

-No. Esas fueron… – pausando un segundo.- de Kinomoto Sakura: la prima de Daidouji.

-¡Vaya! Otra  chica trayéndote flores…- sonriendo conspiradoramente. –Y aquellas supongo que fueron las de las joven que estaba aquí…

-Miyari- dice a secas.

-Las tienes a todas loquitas por ti Li. – Dice Eriol de manera divertida.

-Ya calla. Kinomoto se siente responsable por lo que me pasó y Miyari… – Haciendo una pausa. – ¿Qué es lo que querías decirme?

Eriol voltea suspicazmente para la puerta de la habitación que está entreabierta y procura que nadie esté cerca para escucharle. – Meiling está aquí. Y no solo eso: también tu hermana Femeii. –Shaoran no se exima de mostrar su sorpresa e iba a abordar a su primo con preguntas, a lo que este alza su mano para callarle y añadir lo que mas le preocupa.- Creo que ambas han huido de china y están en mi casa. Y preguntan por ti. Saben lo que te ha pasado… lo que me hace pensar que tu madre está al tanto y no solo eso… creo que te tienen bien vigilado.

—————- Continuará.

*Hiroshi: Generoso.

Notas de una ahogada autora. ¡Hola a todos! Disculpen la tardanza. Este mes fue mas corto que de costumbre y he terminado actualizando al mismo tiempo el diario y también Mikki chan está por actualizar el capitulo 20 de Legado. Un beso y un abrazo especiales a todos aquellos que me mandaron sus mensajes de felicitaciones por otro añito mas de vida ^^ espero llegar a pasar los 100 acompañados de grandes amigos y seguidores como todos ustedes. Bueno este capitulo ha habido de todo y no pueden negarme que su poco de emoción ha tenido.

¡De la que se salvó Sakura! Bueno sino hubiera sido por Li ahora mismo estuviera muy difícil recuperar a la misma carismática pero cabezotas Kinomoto. Li por el otro lado, ha quedado como héroe en las mentes de todas nuestras féminas protagonistas…. ¡Siiii! Meiling ha llegado a Japón – dejando de ser un país tranquilo por estos instantes.- ¿Qué pasará cuando Tomoyo se entere de la verdad de sus padres? ¡Cuantos secretos en esta historia!

Touya como el mismo demonio furioso por lo que pudo pasarle a su hermana… jajaja esa es la suerte de conocer incluso las personas adecuadas. En fin, esperemos que las cosas no pasen más de ahí y nuestro guapo galeno no termine con problemas con la ley.

Ahora les dejo con un pequeño avance de lo que se viene la próxima actualización.

Tetsû no parece sorprenderse de su presencia. Termina de tomar una bocanada de su cigarrillo para arrojar el resto a la hoguera apagada de la chimenea. Ella simplemente pregunta.- ¿Cuánto tiempo pensabas mantenerlo escondido?

Tetsû responde con firmeza..- Lo suficiente para que te casarás bajo tus propias convicciones con Kana y nos salvaras a todos de la vergüenza.

Aquello lo siente como un balde de agua fría. ¿Qué se casara con Kana? ¡Ahora más que nunca jamás aceptaría a un hombre como aquel!

-¿Lo dices así nada mas? ¿Sin más explicaciones? ¿Sin más razones? – Pregunta cuando controla su ira y las miles de preguntas que asaltan su cerebro.  -¿Hace cuanto tiempo sabes que esto viene ocurriendo?

-Hace dos años  – Dice con simpleza y ahí tomando un vaso de escocés es que Tomoyo nota que su conducta ahora tiene una razón particular. El hombre toma un trago y deposita el vaso en la mesa al lado de la chimenea apagada. – ¿Qué? No debe de sorprenderte. La situación en aquel instante estaba controlada.- Hace una pausa para observar las fotos encima de la repisa de la chimenea: recuerdos de aquellos eventos lujosos y exuberantes tan típico de una familia tan poderosa como aquella. – No puedes negar que en un principio estuvo bien. Tuviste una infancia y una juventud que jóvenes de tu edad venderían el alma por haberla pasado… ahora te toca ofrecer un servicio a tus padres que lo dieron todo por ti.

Próximo capitulo: “Tu matrimonio es una Simple Propuesta de Negocios.”