Capitulo 7 – Sentimientos Sorpresivos

“Siempre que una situación está mal, olvídalo, siempre se pondrá peor. No recuerdo en estos instantes quien me atacó con aquellas palabras y no las creí o tal vez las imaginé como consecuencia de un mal día o de un excentrismo natural  pero ahora,  por un instante analizándolo muy dentro de mi sé que tiene razón. Un par de meses atrás pude haber pensado que llevaba la vida perfecta: padres estrictos pero que se aman entre ellos (aunque no comprenda a veces su proceder o manera de pensar), un novio que me quería y mis amigos…mi negocio ¿Qué mas puedo querer después de llevar a DT a la marca donde se encuentra siendo el pionero en su mercado? Ahora me encuentro en un dilema: mis padres… ¡Todavía no concibo lo expresado por Momo! Pero ella nunca miente, así que no puedo suponer que sean exageraciones de su parte. Sin embargo, me sostengo en la esperanza que probablemente se trate de un malentendido. No puedo ver al siempre correcto Tetsû Daidouji en la actitud de un esposo violento. ¡No mi padre!
Pero… ¿Si fuera cierto? ¿Qué haré entonces? No puedo pensar mucho tiempo… ya he llegado a mi casa paterna.
¡Oh Dioses! Denme la guía de qué debo hacer porque no tengo la más mínima idea de que encontraré o que haré cuando los vea.

A los pocos empleados que recibieran a Tomoyo les cayó sorpresiva su llegada tan estrepitosa a la mansión. La joven ni siquiera les saludó y ellos tampoco le saludaron a su llegada pero si se extrañaron ante su indeferencia. La amatista descubre con sorpresa que los jardines de la casa están un poco descuidados para lo delicada que siempre ha sido su madre con el paisaje de la enorme residencia.

-¿Dónde está mi madre?- Pregunta a al entrar una de las doncellas mas jóvenes de la casa.

-Se encuentra en su salita… ¡No desean que le molesten! – añade con rapidez pero eso no hace desistir a la hija única de Sonomi en avanzar con rapidez hasta el segundo piso donde está la sala de estar de su madre.  La habitación está a puertas cerradas y ella no hesita para entrar sin siquiera ser invitada a pasar, acción que sobresalta a su madre.

Tomoyo la observa con intensidad mientras una Sonomi con los ojos hinchados y maquillada en exceso (Según nota decepcionada su hija) hesita al decir.- ¡To-moyo! ¡Que sorpresa querida! ¿Ocurre algo? – Interroga la mujer poniéndose de pie y yendo hasta su hija para besarla. – ¿Acaso no pudiste quitarte el abrigo abajo querida?

-¿Qué es lo que está pasando? – Pregunta la amatista observando a su madre y esta evita su mirada tomando los libros que están puestos en diversas mesas y recogiendo el té que seguro tomaba momentos antes de su hija arribar. – ¿Dónde está papá?

-Seguro está trabajando querida… – Responde sin mirarle a los ojos. -…No lo he visto.

-No. Porque me dirigía primero a la corporación – Sorprende a su madre – Y su secretaría me dijo que no está en su oficina. Es mas no ha ido en tres días a trabajar.  ¿Qué es lo que pasa entre ustedes?

Sonomi alza las cejas visiblemente sobrecogida.  Su hija aproximarse a la mansión sin ser invitada pero primero ha tratado de  ir donde su padre. ¿Qué se trae Tomoyo?

-No se a que te refieres- Responde Sonomi con un tono de voz aparentando normalidad. Evade su mirada añadiendo.- ¿Te quedas a almorzar, querida?

-Si así lo prefieres lo haré.  –Dice sumamente seria y finalmente toma una bocanada de aire y señala. – ¿Qué es eso que tienes en la mejilla?

-¿Qué cosa querida?

-Esto- Dice Tomoyo aproximándose y tocando en la parte indicada con sus dedos. La fricción del roce provoca que Sonomi se queje por lo bajito y Tomoyo observa con estupor la marca oscura que fue tratada de esconder con maquillaje. -¿Qué te ha pasado?

-Nada querida. Torpeza de mi parte. Tropecé al llegar a la casa y me caí- añade con nerviosismo.

-Mientes- Dice la joven con firmeza. – Mi padre te ha pegado ¿Cierto?

-¡Tomoyo! Tu padre…

-¡No me mientas! –Dice exaltando su tono de voz precavido. Incluso aquel volumen hace que su madre se sobresalte y retroceda asustada por la reacción de la joven.- No me mientas porque se toda la verdad: Se que mi padre te pegó.- Sonomi rehúye su mirada y se dedica a recoger los libros y las revistas esparcidos en el lugar. Ante su silencio Tomoyo lo toma como una afirmación para añadir. – ¿Cómo fue capaz…? ¿Por qué?

-No quiso hacerlo… fue un accidente.

Sorprendida por su diligencia en defenderle, Tomoyo le replica. -¡No lo justifiques! – Atrayendo la mirada sorprendida de su madre al ver que poco a poco va subiendo el timbre de su voz.- Nada justifica para que te pegue… Es la primera vez que lo hace… jamás lo he visto ser violento… ¿Dónde está? Sino está trabajando… ¿Está en su estudio?

-No se donde está tu padre. – Replica Sonomi – Y te pido por favor que no intervengas…

-¡Mamá!

-Ya se le pasará.-Dice Sonomi apenada y Tomoyo trata de replicar y esta añade.-  Solo es pasando por una mala racha.

-¿Mala racha? ¿Cómo puedes decir eso? ¡Que esté de mal humor es mala racha! Pero no tomándote como desahogo… ¡No puedo creer que lo justifiques!  Nada, absolutamente nada justifica lo que está haciendo.  Papá últimamente está irreconocible…- dudando unos instantes- Bien, ven – tomándola de la mano. – Vendrás conmigo.

-¿Ir contigo? ¿A dónde? – Pregunta zafándose de su aferre.

-Al departamento por supuesto. Toma un poco de ropa y ven. Te quedas conmigo y Sakura, usarás mi habitación y Sakura y yo dormiremos en la suya. Ya Touya no está en casa y…

-¡Por supuesto que no iré! – Discute su progenitora soltando su mano de su agarre. – no voy a dejar mi casa.

-¡Mamá! – Haciendo una pausa añade.- Bien, si lo prefieres, ve a un hotel. Ve a uno de los apartamentos en las afueras… pero ve a alguna parte segura… por favor.

-No, Tomoyo. No voy a dejar a tu padre. Solo está un poco nervioso. Ya se le pasará. No lo volverá a hacer.

-¡Sabrá cuantas veces esto ha pasado ya! – Discute la muchacha con aprehensión. – eso explica el estado de nerviosismo que vives sometida últimamente. ¿Qué? ¿Crees que no te he visto? ¡Claro que lo he notado! Pero supuse que eran nervios por otra cosa… ¡no porque mi papá te pega!

-¡Él no me pega! – Insiste la mujer palideciendo mas por el tono de la conversación.- Fue un accidente.  Ya te lo dije. Y no lo volverá a hacer…

-¿Cómo es un accidente? ¡Su mano chocó con tu cara!-exclama cargada de ironía pero también mucho dolor: siente que su cabeza estallará en cualquier momento. –  O tu cara se metió entre él y un insecto… ¡Por favor mamá! Deja de actuar como mártir y ven conmigo.

-No te permito que me hables de esta forma Tomoyo.- Replica Sonomi negativa ante su actitud. Y añade con acento de reproche.-  No tienes ningún derecho…

-¡Y mi padre no tiene ningún derecho a golpearte! ¿Acaso no lo entiendes?!

-No voy a dejarlo- Dice con firmeza y bajando su voz para sonar mas razonable (incluso con la desfachatez de sonreír pero es una sonrisa fría y ansiosa.).- Piensa lo que dirán nuestros conocidos. Tomoyo: los trapos sucios  se lavan dentro de las casas. Jamás se exhiben para ser motivo de discusiones o conversaciones fuera de lugar… mas entre nuestros conocidos.- Tomoyo se ve acalorada y sumamente pasmada además de triste.

-¡A mi no me importa lo que piensen! Nunca lo he hecho. Y tampoco a ti debería importarte. Debería interesarte más nuestra dignidad y respeto ante los demás como mujeres- Escuchándose mas razonable añade en voz bajita-  No podemos permitir este tipo de cosas… aunque estén casados;  y si él ha faltado contra ti una primera vez, faltará una segunda y una tercera. No debes de permitir que pase una segunda vez madre… por Dios.  –Ya implorando ante la denegación de la mujer ante lo que está pasando.

-Nuestra carga es permanecer al lado de nuestro esposo, durante las buenas y las malas… – Dice tajante y obstinada.

-¡Pero la de nuestro esposo no es la de usarnos como bolso de golpes cada vez que se ve frustrado! – Replica la amatista ya furiosa y las mejillas se notan cada vez más rosadas además de sus ojos con lágrimas a punto de salir. Ya no cuida el tono de su voz.

-Querida: – Dice Sonomi tratando de sonar calmada y acaricia su mentón.- Amo a tu padre. Y esto fue sin querer… no debes de preocuparte y tampoco llevar tu imaginación muy lejos.  No… no volverá a repetirse. Te lo aseguro.

-¡No puedo creer que me digas esto! ¿Acaso no piensas venir conmigo? – Súplica con premura.- Por favor, al menos por dos o tres días.

-Oh no querida… ¿Qué dirán los sirvientes? ¿Nuestros conocidos si esto se hace público?

-¿Acaso todo lo que te importa es el “que dirán”?

-He tardado toda mi vida en moldear una imagen correcta: cuando estuve soltera y luego de casada. Mi estatus… nuestro estatus lo es todo. Hay un código de conducta y lineamientos que seguir: Sonomi Daidouji no sale corriendo ante el primer reto matrimonial. – Su hija abre los ojos ampliamente a lo que Sonomi sonríe.- Esta es mi vida… y no puedo cargarte con los problemas temporales que tu padre y yo pudiésemos tener. Solo se trata de un malentendido. No te preocupes.

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-No puedo creer que tu madre piense de ese modo. Ya pensaba yo que era una mujer de pensamientos modernos, pero creo que me equivoqué- Dice Sakura apesadumbrada y atónita una vez ambas en la cocina de su departamento la amatista comparte las incidencias acaecidas en su casa. La amistad e intimidad compartida entre ambas chicas no permite secretos entre ellas y eso es claro ante la forma que Sakura vio todo lo pasado con Momo y luego la llegada de Tomoyo al departamento. Ya después de tratar infructuosamente que su madre fuera a dormir al departamento, Tomoyo se dirigió a este ya que tenía pocas ganas (sino que ninguna) y tampoco cabeza para trabajar. –En verdad ¿Dijo todo eso?

-Lamentablemente así es Sakura. Nunca pensé que mi madre pensara de ese modo.

-Yo nunca pensé que tus padres formarían parte de esas estadísticas… pero- Duda un segundo al preguntar.-… ¿Qué impulsó a tu padre a pegarle? No puedo ver a Tetsú Daidouji, un hombre que ha amado siempre a su esposa e hija en esos planes.

-¿Crees que yo si? –Replica Tomoyo con los ojos hinchados de llorar y preocupada por toda aquella situación.  –No se que está pasando pero no creo que sea la primera vez que pasa… ¡Agggghhh! No se que voy a poder hacer para ayudarles. Mi madre no quiere que intervenga.

-¿Trataste de hablar con tu padre?

-No estaba en casa. Tampoco responde su móvil. Lo he intentado toda la tarde- suspira- no se, Sakura… tengo la impresión que algo pasa… algo que no me están contando.

-En verdad cuanto siento que esto te pase, amiga. – Dice la ojiverde abrazándole con premura. –  No puedo creer que todo esto esté pasando. – Suspira lentamente.- Si papá estuviera vivo… hablaría con tu madre o con tu papá. Ayudaría de alguna manera. Él la apreciaba mucho.

-Aunque mi madre no lo soportaba.

-Creo que a veces tu madre lo hacía porque no soportaba que este se casara con mamá siendo ella tan joven. Pero en el fondo, creo que le respetaba. Mira que lloró mucho cuando murió.

Tomoyo se quedó pensativa en lo dicho por su amiga a lo que le replica.- Tal vez habría sido así. Pero ahora ni tu padre o cualquier otra persona puede ayudarle mas que yo.  Pero… -suspira- papá no era así. No se que pudo haber pasado…

-A veces no se necesitan razones. Estas cosas suceden.

-¿Qué ha pasado con Momo?

-Estuvo muy preocupada pero la convencí que fuera a su casa. La acompañé y Li se quedó reemplazándome. Traté de ayudarle con algo de dinero, pero se ha negado. Dice que no acepta limosnas y quiere ganarse lo que  le dan.

-Esa es Momo. –Sonríe tristemente.- ¿Te ha preguntado alguien algo?

La joven niega con la cabeza- Todos son muy discretos Tomoyo. Solo Miyari quiso preguntarme algo cuando salía con Momo pero no respondí nada. Estuve con ella un poco mas en su casa hasta que te comunicaste conmigo y que nos veíamos aquí. Cuando supo que habías salido de tu casa, se alivió más que el saber si había recuperado su trabajo.

-Comenzaré a hacer indagaciones entre nuestros conocidos. Seguro alguien podrá contratarla.

-Eso creo también. Ella es muy trabajadora… – en aquel momento el móvil de Sakura suena atrayendo las miradas de ambas al bolso de la joven de cabellos castaños. Toma la llamada – ¿Kinomoto? ¿Li? ¿En serio? De acuerdo… no, si está bien… está conmigo. Si se lo informo ya… – colgando la llamada – Li ha hablado con el comité organizador del festival de las Flores. Dice que están más que entusiasmados que Dulces Tentaciones participe en la actividad. Y que solo tienes que firmar el formulario que han dejado en la oficina y enviarlo mañana mismo.

-No he tenido cabeza para más nada y dudo mucho que lo haga. – Se refiere la joven sonando cansada.- En fin, supongo que la vida tiene que continuar…

-Todo se solucionará – dice Sakura a la par que la hala para abrazarle con firmeza y ternura contra su persona a lo que Tomoyo agradece en silencio su delicadeza.

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Los días avanzan rápidamente y el tormento de Tomoyo se convierte en alivio cuando se entera que su progenitor ha salido en viajes de negocios. Tranquilizándose ante aquello por el momento, concentra sus fuerzas para la presentación en el Festival de Flores de Tomoeda. Dejando a Sakura a cargo de Dulces Tentaciones, viaja a Tomoeda acompañada de Miyari y Li. Ver tantas cosas que le traen recuerdos de antaño la llenan de una nostalgia notable.

Sakura vivió en Tomoeda mientras su padre vivió y el mudarse a la ciudad, vendiendo la casa, fue un movimiento que le tomó tiempo a su amiga el recuperarse pero su mente viaja a los recuerdos de días mas felices y como ellas jugaban con sus amigos, todos vestidos de uniforme de su primaria y paseaban aquel parque o iban al templo a cumplir promesas o a pedir deseos.

-Sakura me informó que ustedes venían aquí mucho cuando niñas – dice Miyari atrayendo la mirada de su jefa mientras los tres recorren a pie los adoquines de los paseos peatonales del recinto. Se nota un equipo de trabajadores y voluntarios preparándolo todo ya que la fecha de celebración es muy cerca ya.  – ¿Kinomoto vivía aquí en Tomoeda?

-Así es. – Dice Tomoyo con una sonrisa sutil y nota a Li y a Miyari caminar uno del lado del otro y la chica con intenciones de acercarse mas y mas al serio chino mientras este parece no darse cuenta de las intenciones de su compañera de trabajo. – Sakura venía mucho aquí de niña.  Más para el festival de las flores.

-Debe de ser un lindo lugar para crecer.

En ese instante el móvil de Tomoyo comienza a repicar, a lo que la amatista lo toma esperando que sea su madre y deseando que no sea Kana a quien por los últimos dos días ha evitado. Al notar el número conocido, recuerda que por días ha evitado también al susodicho. Finalmente contesta la llamada.- ¿Eriol?

Hola Tomoyo – Dice el susodicho sonriendo tímidamente. –Estás muy desaparecida últimamente.

Tomoyo inevitablemente comienza a sentir un calorcillo extraño posarse en sus mejillas cuando responde.- He estado ocupada… ¿Qué pasa?

Nakuru se ha enterado por Kinomoto Sakura, de un festival que habrá en Tomoeda. Nunca hemos estado en actividades en Japón y está muy animada por participar– miente rápidamente: Shaoran le informa de todos los pasos que realiza en DT y por supuesto una de las informaciones trata del famoso festival en la cual DT participará.- Me preguntaba si quieres acompañarnos.

-¿Acompañarlos? ¡Si el negocio participará en el festival! Estaremos aquí.  Sakura y yo vivimos nuestra juventud aquí en Tomoeda.

Lo se” piensa Eriol divertido. “Se todo sobre ti, querida Tomoyo” -¿De veras? – Pregunta con gesto inocente y haciendo una pausa añade.- ¿Podrás escaparte un rato en la noche para acompañarnos?

Miyari observa suspicazmente a su jefa al verla conversar animadamente y escuchando su intercambio de palabras con Eriol,  así que acuerdan esperarle para participar en el festival a lo que ella añade.- El festival suele venirse vestido para la ocasión: las chicas usualmente usan kimonos. –Explica Tomoyo al varón vía telefónica.

Creo que eso será algo que Nakuru asimilará sin problemas. ¿Dónde nos encontramos?

-En la entrada del parque. A las cinco de la tarde ¿De acuerdo?

Perfecto. Hasta entonces Tomoyo.

-¿Así que tiene una cita? – Pregunta Miyari con una pícara sonrisa en su rostro. Li no las escucha dado a que revisa unos documentos a una distancia considerable de las jóvenes.

-Así es. Con Hiragizawa.

-¿Qué opina Ebisawa Kana al respecto?

-No es algo que le interese, porque es algo que él no sabrá. –Dice Tomoyo con firmeza sorprendida ante su pregunta algo indiscreta. Miyari nota el cambio de gesto de su jefa así que disculpándose se aproxima a Shaoran a quien no le duda para tomarse de uno de sus brazos atrayendo la mirada extrañada de la amatista.  Aunque luego niega con su cabeza al notar como Shaoran sigilosamente se separa de la chica mientras camina  y ella trata de darle alcance colocándose a la par del hombre.

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El lujoso departamento se encuentra en penumbras cuando el hombre sale de su habitación portando pijama y un cubre pijamas sobre este. Que estén llamando a aquellas horas a su puerta y más cuando pocos saben que se encuentra refugiado en su departamento de lujo en California, cerca de la playa lo llena de perturbación.

Se había alejado unos días de Japón para tener un poco de paz y pensar en su próxima jugada o estrategia para finalmente formalizar el compromiso de Tomoyo con Kana sin tener a la quejumbrosa de Sonomi hablando de lo que está bien y lo que no.

¡Como si ella no tuviera miedo de perderlo todo!

Kana es lo mejor que les puede pasar a su familia y por supuesto a Tomoyo. Sino supiera que es un buen hombre, jamás consideraría aquello para su hija. Pero que tenga dinero que le puede sacar de las dificultades financieras en las que se encuentran sus empresas hundidas es un punto a su favor sobre cualquier hombre en todo Japón.

¡Pero si tan solo pudiera convencerla definitivamente!

Los toques a la puerta se intensifican y maldiciendo por debajo añade.- ¡Ya voy! ¡Ya voy! –habiendo la puerta y quedándose de piedra al ver a Ebisawa en el umbral de esta acompañado de dos de sus hombres de seguridad y Daidouji retrocede al verle plantado ahí delante de él.

-Vaya Tetsû: finalmente damos contigo.

-¿Qué que haces aquí?

-¿Acaso no te alegra verme? – Pregunta con una sonrisa y pasa sin ser invitado seguido de sus dos hombres.- Tetsû voy a ser sincero contigo – ahí indicando con una señal a uno de sus hombres que cierre la puerta tras ellos y así lo hace.- No estoy contento. –Haciendo una pausa mira a su alrededor para añadir.- Lindo departamento- Observando un cuadro a pocos pies de ellos y nota que es un Velásquez para añadir.- tu y tu familia tienen gustos caros… muy preciados. – Tetsû mantiene el ceño fruncido y observando a los tres hombres pero al líder entre ellos con mayor intensidad.-Mi hijo está muy descontento… se ha desbordado en atenciones con tu hija… le manda todo lo que el dinero puede comprar… pero tu hija efectúa un desplante tras otro… le ha pedido que deje de obsequiarle cosas…

-Sabes como son las mujeres- sonríe nervioso- Nadie sabe con exactitud que tanto quieren o no de la vida…

-Mi hijo desconfía de los sentimientos de Tomoyo… lo que me hace preguntar ¿Acaso tendrá la gallinita de los huevos de oro, otro gallo en su corral? – Sonríe a Tetsû.- No juegues conmigo.

-No se que hablas.

-Kana la nota distante. Incluso mas distante de la primera vez que fueron presentados formalmente en la fiesta. No toma sus llamadas, inventa excusas para evadirle. –Haciendo una pausa para añadir.- Si mi hijo no está feliz, yo no lo soy Tetsû: estoy dispuesto a salvar tus empresas de la ruina total pero no lo haré si Tomoyo no se decide finalmente estar con mi hijo.

-No puedes pedirle a Tomoyo que quiera a tu hijo… es inverosímil.

-Pero si puedes persuadirla ¿No? decirle que deje de jugar con ese Hiragizawa y se decida a inclinarse por Kana. – Haciendo una pausa al notar el balbuceo en Daidouji para añadir.- Creo que ya viene siendo hora que le reveles lo que estoy haciendo por tu familia y tus empresas…. De todas formas, es su legado también.

-No puedo hacerlo.

-¡Que cobarde eres!  – Ruge ya Ebisawa no mostrando cortesía en sus palabras y tampoco sonrisa en su rostro.- ¡Eres un cobarde Tetsû!

-Necesito más tiempo. Es todo…

-A mi no me importaría ver como te hundes y lo pierdes todo… te juro que no me importa. Pero mi hijo… mi hijo lo es todo para mi y mi esposa. Si estoy disponiendo la fusión de nuestras empresas es porque solo busco lo mejor para Kana. Y él quiere a Tomoyo… y si eso es lo que quiere, eso conseguirá Tetsû… tenlo claro. Y sino puedes decirle tu la verdad a tu hija, se la diré yo Tetsû.

-¡No, por favor!

-Pues te recomiendo que vuelvas a Japón y te daré una semana… una semana a partir de hoy para que le reveles la verdad y ella comience a ser mas “perceptiva” con los sentimientos de mi hijo. Sino veo cambios en su forma de ser o de comportarse con él, juro que yo mismo le diré lo que está pasando y que sino quiere ver como lo pierden todo, será  mejor que acepte estar con mi hijo… no me importa si está enamorado de él o no… tendrá que ser buena actriz- sonríe complacido.- Al final, las mujeres lo son siempre ¿No, Tetsû? – dando la espalda al padre de Tomoyo y dirigiéndose a la puerta no duda un segundo para salir del departamento y dejar al padre de Tomoyo sumido en una espiral de verdadero caos mental.

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El día del festival llega finalmente.  Tomoyo, Shaoran, Sakura y Miyari (en especial los últimos tres) han pasado los últimos días trabajando a todo vapor en el puesto dispuesto para Dulces Tentaciones. Han conseguido fabricar en cuestión de días un quiosco con mesas y sillas (reducidas) para sentarse y consumir lo que compre o lo lleve el cliente con él. Shaoran astutamente mandó a marcar platos y tazas con el logo de Dulces Tentaciones mas una Flor de Sakura, parte del estampado de las cartas de negocios y facturaciones del negocio. Los platos de cerámica y los platos han causado sensación con esa original idea y hasta mandó a hacer tazas adicionales para tenerlas en “venta” si el cliente lo solicitase. Exitosamente desde tempranas horas D.T. ha sido visitado fugazmente o por mucho tiempo por muchos visitantes de la feria: chicas con kimonos acompañadas de sus padres, amigos, hermanos o novios, han entrado al establecimiento convirtiendo la presencia del mismo y a Daidouji Tomoyo en una celebridad para los diarios y televisoras locales que cubren el evento.

Así que Tomoyo se encuentra desde el amanecer acompañando a sus empleados: Cabe la pena añadir que desde la apertura del festival han tenido que enviar a Miyari tres veces al negocio por postres y bebidas frías para rellenar los contenedores de bebidas frías. Las cafeteras y aparatos para los tipos de café trabajaban todo el tiempo y Tomoyo notaba la aceptación de las personas con relación a su presencia en el festival y la voz se regaba.

Pero las cuatro de la tarde llega y Sakura le recuerda el compromiso que tiene la amatista con Eriol. Ella no está muy segura en dejar a sus empleados cuando las personas se aglomeran mas en el Festival en horas de la tarde, pero su amiga sabiendo la necesidad que Tomoyo tenía por distraerse un poco (mas por la situación de sus padres) le asegura que la situación estaría bajo control y que incluso iba uno de los meseros de DT a auxiliarles y reemplazarles.

Así, convencida por su amiga, Tomoyo se retira rápidamente a un apartado para prepararse y encontrarse con Eriol en la entrada del Festival.

Mientras su amiga se ausenta, Sakura termina de pagarle a un hombre una orden de panecillos rellenos y le desea un buen día. Shaoran termina de limpiar unas mesas que han sido desocupadas no sin antes lanzar una mirada sutil a la ojiverde. En eso es encontrado en in-fraganti por Kigashe, uno de los ayudantes de DT quien ayuda a servir en el stand del festival.  Kigashe siempre ha presentido la tensión e indiferencia entre
Sakura y Shaoran desde el primer día; pero la mirada que le dirige el chino, no es de ninguna de las dos lo que despierta su curiosidad y sonriendo se acerca sutilmente a su compañero de trabajo; con una sonrisa tenue inicia conversación con el sujeto de mirada chocolate.

-¿Linda, no? – Pregunta sobresaltándolo. El silencio además de la expresión de sorpresa departe de Shaoran hace que el sujeto sonría mas ampliamente añadiendo.- Todos los que trabajan en DT han tratado infructuosamente que Sakura acepte salir con uno de ellos… es toda una rompecorazones.

El chino observa nuevamente breves momentos a la chica mientras sigue con su trabajo y Kigashe no le importa el silencio que insiste en mantener el sujeto cuando añade.- Pero parece que ella con el que menos comparte es contigo Li. ¿Qué le has hecho?

-No le he hecho nada- finalmente habla el sujeto mirando con firmeza sus ojos negros. – Simplemente Kinomoto y yo tenemos diferencias en cuanto se debe de hacer y no en el negocio.

-Pues a mi me parecen mucho mas que “Simples diferencias”. – Li le corta la mirada para limpiar otra mesa que ha sido ocupada. Kigashe le sigue bien de cerca añadiendo. – Oye solo te digo que Kinomoto es una gran persona. Todos la apreciamos mucho al igual que la señorita Daidouji.

-¿Funges como relacionador público de Kinomoto?

-No. Digo las cosas como son. Aprecio a Kinomoto y que le estés dirigiendo siempre “La ley del hielo” molesta a los demás. Es como si se odiaran con todas las fuerzas dentro del negocio.

Shaoran se detuvo unos momentos de recoger desperdicios y platos para observarle detenidamente y luego una voz les hace voltear al decir.- ¡Ay chicos ayúdenme que se me caen! – Miyari ha llegado con cajas y mas cajas en sus brazos y pronto ambos se ponen a recogerlas antes de que las deje caer. Más atrás viene uno de los empleados con otras cajas con postres.  Miyari agradeciendo sujeta a Shaoran del brazo mientras los otros dos van a guardar la mercancía y dice con una sonrisa- Dicen que habrá un espectáculo de fuegos artificiales al cerrar… ¿Me acompañas Shaoran?

-¿Acaso no tenemos que seguir trabajando?

.-Mi turno termina a las siete y Kinomoto tendrá a Kigashe y Tanawa para ayudarle. ¿Qué tal si disfrutamos del festival? – Pone cara de cachorro herido y con las mejillas arreboladas insiste añadiendo.- Es tu primera vez en Japón no es así… ¿No quieres verlo conmigo?

Shaoran guardó silencio unos segundos para tratar de responder cuando una voz atrajo su mirada al llamarle por su nombre.- ¡Li! ¿Podrías venir por favor?

El sujeto no le responde a Miyari y se separa de ella para decirle.- Esas personas parece querer que les atiendan. -Luego se dirige a donde Sakura quien esta con el rostro pálido y preocupado. Shaoran conoce lo suficiente de las personas aunque no sea el caso de conocer bien a la ojiverde para notar que esa mirada no es de buenas noticias. – ¿Qué pasa?

Sakura camina a un lado donde sabe que no serán escuchados y el chico le sigue el paso. –N-o… no está. – Dice volteándose a él.

-¿Qué no está?

Sakura habla entre dientes y le responde.- El dinero… el dinero de las ventas de la mañana no está.

Shaoran no guarda su sorpresa pero no la hace notar con su voz aproximándose más a la ojiverde y esta no retrocede. Observa a los demás empleados de Tomoyo y el sujeto dice. – Tienes que estar segura de lo que dices. – insiste entre dientes.

-“Estoy segura” que el dinero no está. –Insiste ante la persistencia del chino.

-¿Acaso la señorita Daidouji no se lo habrá llevado?

-No. Tomoyo se verá con Eriol en la entrada a las cinco de la tarde y la caja chica que estaba bajo la repisa de cobros está vacía. Según el papel que había esto es lo que había contado Tomoyo hace unas horas- mostrándole el papel.- Es mucho dinero y no creo que ella cargue con esa cantidad en su bolsito del Kimono.

-No podemos lanzar acusaciones al azar. ¿Estás cien por cien segura?

Sakura observó incrédula sus ojos oscuros para decir acalorada. -¡Ya te he dicho que si!  -No cuidando su tono de voz que atrae tanto a visitantes como a Miyari y Tanawa quien le observa de soslayo. Bajando la voz nuevamente dice.- He buscado abajo por si se ha caído: el dinero no está. – Sacando su teléfono móvil.- ¿Llamo a Tomoyo?

El sujeto piensa unos segundos que pasan rápidamente y observa a su alrededor: los empleados que quedan ahí, las personas que entran y salen acompañados de sus hijos y también los que entran y salen solos: Todos los que han pasado por ahí pudieron tomar el dinero e irse.

Solo que el dinero ha estado mas cerca de los empleados que de los clientes.

-No. Esperemos – dice finalmente. Sakura le observa incrédula y este añade.- Nada resolveremos con preocupar a Daidouji. Lo que haremos es terminar este día y ya. Tú no dirás nada… – y sus ojos se detuvieron en los verdes mirándolos con intensidad ante el trato más informal entre ellos- y yo no diré nada. Luego que pase esto, averiguaremos quien tomó el dinero.

Sakura duda unos segundos de su plan pero algo en lo profundo de su ser le hace sentir que Li tiene razón: ya luego hablaría con Tomoyo. Y con todos los problemas que su amiga está pasando, lo más decepcionante sería enterarse que entre sus empleados hay un ladrón.

Eso es un golpe bajo para la siempre gentil Tomoyo Daidouji.

-De acuerdo – dice Sakura y mira por un lado del cuerpo de Li la figura de Miyari observándolos a ambos suspicazmente mientras se mantienen apartados hablando.- Mantendré silencio. Pero luego del festival, tenemos que decírselo a Tomoyo.

-Mañana en su oficina. A primera hora se lo informaremos.

Sakura asiente en silencio y luego su mirada se va a la entrada del establecimiento para notar la figura alta de su hermano observando todo con cuidado y luego dirigir su mirada a ella y Li. Sakura avanza hasta él dejando al joven chino atrás mientras Miyari se aproxima con unas órdenes en papel para despacharlas y pregunta.- ¿Qué tanto hablas con Kinomoto?

-Nada. Unas dudas que tengo sobre algo… – Ahí observando al alto Kinomoto quien parece conocer a Sakura muy bien.- ¿Quién es él?

Miyari sigue su mirada hasta Sakura y su hermano y no duda en responder.- Uno de los enamorados de Sakura- Miente con desfachatez. –Tuvo una relación con él mucho tiempo atrás y ninguno de los dos entiende el concepto de “se acabó” – burlándose mientras Sakura habla con su hermano y este mira adonde se encuentran Li y Miyari. –Vamos… necesito ayuda.

-Si. –Lanzando una última mirada a Sakura al lado del alto sujeto que porta una muñequera.

-¿Y ese quien es? – Pregunta de manera despectiva Touya al notarse ser visto por aquellos dos.- ¿Ese es el empleado nuevo?

-Si, ese es Li. ¿Qué haces aquí? ¿Acaso no ibas a trabajar?

La mirada oscura de su hermano se traslada de la figura del alto chino hasta su hermana a quien le dice ignorando su pregunta.- No me simpatiza.

Cruzándose de brazos Sakura responde.- Por suerte no es a ti quien le corresponde gustarle o no los empleados de Dulces Tentaciones. – Ya colocando sus brazos en ambos lados como jarras- ¿Me dirás que haces aquí? Tengo mucho trabajo.

-Creo que está usando mi uniforme… ¿Cuándo cambiaron ustedes a faldas? – viendo escandalizado la falda de Sakura: por encima de las rodillas, con varios vuelos y además las botas cortas estilizan sus torneadas piernas. – ¡Estás prácticamente desnuda!

Aquella aseveración detuvo a varios transeúntes del festival quienes observan a Sakura y otros se sonríen sutilmente mientras la ojiverde se sonroja intensamente.

-¡Deja de hacer esto Touya! me celas como si fueras mi novio o algo así. ¡Y no está tan corta!

-¿Cuándo cambiaron los uniformes? ¡Tú no vestías así cuando llegabas al departamento! ¿Te exhibes así delante de ese chino? –Mostrándose ya no molesto, sino furioso mientras apunta escandalizado a las piernas de su hermana menor. – ¿Los demás empleados del Negocio? ¿Qué vendes, chocolates o tus piernas?! ¡Deja que hable con Tomoyo! Esto es inaudito.

-¡Deja de hacer escándalos! ¡Sabes que todos en el negocio me respetan! Y si, cambiamos los uniformes cuando dejaste de trabajar allá y me pongo unos pantalones al salir del negocio.

-Sakura: ahora mismo saldré a buscarte unos pantalones… ¡Incluso comprarlos si es necesario! ¡No estarás vendiéndote como una chica…! – Sonrojándose.- ¡Mi hermana no andará así por aquí! En vista de cuanto pervertido pase por aquí.

-¡Por Dios deja de protegerme tanto Touya! exageras y a veces eso es insoportable- grita Sakura atrayendo a las personas a su alrededor e incluso a los empleados de DT, entre ellos Li pero no escuchan muy claramente de que se trata su discusión.  – ¡Tal vez piensas que me haces un favor pero no es así! Ya no soy una niña pequeña a la cual tienes que proteger… ¡No eres mi padre!

-¡Sabes que es como si lo fuera!

-¡Ya tengo veinticinco años Touya! no podrás cuidarme toda tu vida. Ya soy bastante grandecita y se lo que hago. ¡Ocúpate de tu vida y dejare vivir la mía! – ya dándole la espalda y dirigiéndose a grandes zancadas hasta el stand de DT.

Touya la observó marcharse sin antes percatarse que era objeto de miradas suspicaces: los que estaban alrededor escucharon su discusión azorando al sujeto de mirada oscura quien avergonzado se marchó del lugar en silencio pensando que su hermana, por mas que le doliera admitirlo (y jamás lo admitiría en voz alta), tenía razón.

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-¡Touya! – dice la amatista viéndole salir del parque con la mirada pérdida (incluso para no percatarse que ella estaba al lado de la puerta esperando a alguien), atrae su mirada y el varón la observa un instante maravillado: aquel kimono de flores rosas y fondo púrpura le queda de maravilla. La joven vistiendo unos prendedores de cristales en el pelo y calzado a juego parece una muñeca de porcelana atractiva y aquello le hizo sentir un tanto culpable: tomoyo es su prima. -¿Qué haces aquí?

-Vine a pasar a saludar a Sakura pero parece que vine en un mal momento – mostrando su decepción en su mirada.- ¿Cuándo cambiaste los uniformes?

Tomoyo parpadea sutilmente y sonríe diciendo.- Un tiempo ya. Me imagino que no lo apruebas.

-Se ve demasiado bien. Está muy desnuda.

-Ji ji ji no creo que eso sea una desventaja. Además, no está desnuda. Los diseñé a una altura acorde con la temática del negocio pero supe siempre que no lo aprobarías. ¿Ya te marchas?

-Quedé de visitar unos amigos aquí en Tomoeda. ¿Llegas ahora? Te ves muy bien.

-Muchas gracias. Espero a alguien. – Dice la joven un tantito avergonzada.

-¿Hiragizawa? – Viéndole asentir tenuemente a lo que él añade.- Acabo de ver a ese “Li” que contrataron. Lo digo por la complexión que es extranjera. No me agrada.

-Siempre lo has dicho. Incluso antes de conocerlo.

-La forma como mira a mi hermana…

-¿Cómo la mira? ¿Cómo la observa, Touya? porque ellos apenas se toleran.

-Esa no fue la impresión que me dio. –Afirma el sujeto recordando la mirada intensa del sujeto sobre ambos.

-Ves fantasmas donde no los hay. Sakura no lo soporta.

-Tal vez Sakura no se lleve con él, pero no parece recíproco.- Añade de manera perceptiva que Tomoyo captó al instante y su sorpresa no se dejó esperar.  La chica iba a preguntar a Touya si está seguro cuando una voz le hizo voltearse.

-Disculpa la espera. Nakuru al final no sabía que ponerse. – Era Eriol quien con su mirada aprobaba en silencio la visión que representaba la joven Daidouji en esos momentos y añade.- Aunque puedo admitir que no se ve tan perfecta como luces tú, querida Tomoyo – Intensificando su sonrojo en todo su rostro. Con una sonrisa mira a Kinomoto diciendo.- ¿Admirador de esta beldad hecha realidad? Puede seguir su camino pues he llegado y no estará sola.

-¡Eriol! – dice Tomoyo sofocada y Touya frunce aun mas su mirada al varón de mirada añil. – El es Kinomoto Touya, el hermano de Sakura.

-¡Vaya! Un honor conocerle al fin Kinomoto. He tenido el placer de compartir en una ocasión con su hermana: es una excelente persona.

-Quisiera decir lo mismo de usted, pero es la primera vez que nos vemos…- Responde de manera ácida a su saludo. –Aunque su refutación o de su familia en el hospital es mas que conocida.

-¿Reputación? – Pregunta Tomoyo curiosa.

-¿No sabes? La familia Hiragizawa es mecenas del área de ortopedia en el Hospital. Incluso la nueva ala ortopédica y de traumatología llevará el apellido Hiragizawa en un mes.

-¡No lo sabía! – Dice tomoyo en verdad atónita.

-En verdad el Mecenas es mi padre. – Afirma el varón de manera humilde aclarando lo explicado por Kinomoto.- Y la actividad que se llevará a cabo es en nombre de él, no mío.

-¡Vaya! Me parece impresionante. Todo un honor al apellido Hiragizawa  – Afirma la amatista con una sonrisa tenue en su rostro aunque Eriol hace segundos nota un brillo de tristeza en su mirada.

-Suerte que esa reputación viene por eso y no por ser un coqueto de primera ¿Cierto, Eriol? – comenta una cuarta voz entre ellos quien no evita cruzar una mirada coqueta con el varón de ojos oscuros.- Nakuru Akizuki – se presenta ella misma de manera atrevida.-Prima de Hiragizawa.

Nakuru como siempre es su actitud viste un elegante kimono de tonos rojizos y verdes que hace un juego atrevido con su complexión. Para añadirle unos toques personales, se ha recogido el cabello con elegancia pero dejando unos mechones sueltos para exhibir su largo cuello. Sus facciones se vuelven mas alargadas mientras el Kimono cae en sus hombros haciendo lucir un escote provocador y llegando a exhibir parte de la piel de su busto. Su sensualidad no pasa desapercibida entre los conocidos o desconocidos en todo caso.

-Kinomoto Touya.

-El hermano de sakura- recalca Tomoyo.

-¡Vaya! Un honor conocerle- Dice Nakuru haciendo un saludo respetuoso pero no deja de mostrar su satisfacción en lo que ve delante de ella: un hombre muy sensual, seguro de si mismo y con la mirada siempre sobre sus ojos. Un hombre que no se acobarda con facilidad.

Incluso Tomoyo y Eriol se percatan de la mirada interesada que cruzan ambos rostros y se miran al unísono. Tomoyo dice de manera casual.- Eriol y Nakuru vienen por primera vez al Festival. ¿Nos acompañas Touya?

El varón se queda en silencio unos instantes y dice –Desafortunadamente no puedo. Voy a visitar unos conocidos que tengo mucho que no veo y me esperan. – Haciendo un saludo respetuoso a los dos recién conocidos.- Disfruten el Festival.- marchándose sin mirar una sola vez para atrás.

Nakuru lo observa con interés al retirarse y Eriol es quien opina diciendo.- Muy diferente a Sakura.

-Es así desde que lo conozco. Tiene a más de la mitad del hospital tras él y no le da el si a ninguna. – Dice Tomoyo en confianza y sonando un tanto triste.- Creo que lo hace a propósito.

-¿A propósito?

-Protege mucho a Sakura y encuentra que nadie es lo suficientemente bueno para ella. Se cree su padre desde que el de ellos murió hace un tiempo ya. – Ahí mira a los dos para sonreír un tanto más animado y añadir.- ¿Nos vamos?

Eriol caballerosamente les da la oportunidad de pasar delante de él y observar de soslayo a Touya mientras piensa con diversión en su cabeza “vaya, vaya… que situación mas divertida me he encontrado sin querer. Esto se está poniendo muy interesante.”

Ya mas adelante en el festival Eriol, Tomoyo y Nakuru pasean los alrededores mientras los dos visitantes opinan y admiten que aquel escenario resulta de lo mas encantador: lámparas de papel de muchos colores decoran los caminos. Mientras la tarde va cayendo, los niños comienzan a salir con pequeñas lámparas de igual forma mientras las luciérnagas se entremezclan con la lluvia de luces de colores y la atmósfera se va cargando de un aire que admite el varón, nunca ha visto en ningún lugar.

-¡Oh esto se ve muy divertido! – dice Nakuru acercándose a un caricaturista que está a un lado del camino mientras termina de darle toques finales a una chica que posa para él: los rasgos han sido sumamente exagerados pero así resulta bien aceptable la labor que realiza. -¡Eriol! Ven a ver esto – dice  su prima llamándole mientras este observa a Tomoyo quien súbitamente se ha quedado callada. –Deberías dejarte de hacer un retrato de estos.

-No lo creo Nakuru – dice el sujeto de manera divertida. – Deberías de hacerte tu uno.

-¡siempre me los hago yo! ¡Ahora es tu turno! ¡Vamos Tomoyo, ayúdame a convencerlo!

-Creo que no hay nadie que pueda convencerle de hacer algo que no quiere, Nakuru- opina la amatista sonriendo tenuemente y observa de manera divertida al varón- Creo que es una batalla perdida.

-Una batalla perdida hasta que no intentas pelear en uno de los dos lados, estimada Tomoyo – Replica Eriol sorprendiéndole.- ¿Por qué no lo intentas y tratas de convencerme?

Tomoyo sintió como el palpitar de su corazón se aceleró al observar aquellos índigos desafiarles abiertamente con una expresión divertida y aquella sonrisa traviesa y varonil que sabía desplegar con un encanto que tal vez su dueño estaba conciente del impacto que aquella mirada posee en el sexo opuesto.

“Está coqueteando conmigo… eso es claro” Piensa la joven Daidouji “Dos pueden jugar este juego” añade en su cabeza al momento de sonreír lo mas encantadora que le es  posible y aproximarse con una expresión muy coqueta y agitar sus ojos con una coquetería exagerada pero cómica (siendo esta su intención) y con voz tenue y gentil dice.- Por favor…

Nakuru esta a punto de reírse abiertamente pero el encanto que transmiten esos dos es demasiado intensa para echarla a perder con su risa; y es que niegue como lo niegue su primo, lo conoce lo suficiente para saber y concluir en aquel instante que su primo no solo está atraído por Daidouji.

Peor para los intereses particulares del varón, está enamorándose de ella. ¡Y habría que ser un tonto para no darse cuenta!

-Solo si lo haces conmigo – dice bajito el sujeto de mirada añil de manera muy seria desentonando aquella “doble intención” traviesa en sus palabras. Tomoyo se queda viendo fijamente sus ojos y se arrebola intensamente comprendiendo el doble sentido a lo que él añade con una sonrisa inocente.- ¿quieres que nos pinten juntos?

Su corazón se agitó a millón ante su petición y su cuerpo se tensó. Su sonrisa varonil solo empeoró las cosas que ella se quedó en el sentido físico y literal “frizada”. El tuvo que tomarle de la mano para ambos sentarse muy juntitos en la banca donde el sujeto (un gentil señor mayor ya con una prominente calva) comenzó a trazar sus figuras ágilmente en el papel mientras Nakuru lo observa divertida y sorprendida entre miradas al papel y a los aludidos quienes no se han dado cuenta como han llegado a tal situación.

-Acérquense un poco mas – solicita el sujeto y ambos se aproximan ya sus cuerpos rozando sutilmente. –Así está bien.

Eriol y ella no rompen el silencio mientras el sujeto les dibuja a lo que Nakuru hace preguntas y luego él las responde olvidando por un instante a la pareja y Eriol finalmente dice después de un largo silencio.- No pareces la misma. Incluso te ves muy ausente.

-¿Es tan obvio?

-Para mi lo es.- replica con seguridad. –  ¿Hay algo que esté ocurriéndote?

-Mas allá del negocio, no – Dice Tomoyo ocultando lo que ocurre con sus padres.

-Y Ebisawa.

Tomoyo no responde: colocaría a Ebisawa en el último lugar. Incluso aquella cercanía con este le pone en evidencia lo que ella lleva desde días sospechando: le gusta Eriol. Mucho. Incluso aquellos momentos en silencio le revelan que Eriol sería la persona perfecta para ella en aquellos instantes. Su cabeza y su corazón llevan días debatiéndose si una relación con este sujeto tendría futuro.

Y la respuesta es clara: no puede estar con alguien quien no cree en el amor. La situación con sus padres la tiene un tanto preocupada también y el pensamiento de los problemas de estos y además las creencias de Eriol la hacen pensar que el sujeto podría tener razón; sus padres se casaron enamorados. Eso no lo duda. Pero su padre ha cambiado tanto que la duda siguiente que le invade es ¿El amor como dice Eriol no es para siempre? ¿Acaso su padre ha encontrado a alguien mas a quien amar? Aquel pensamiento quiso desecharlo inmediatamente: ¡Su padre no se atrevería…! No es ese tipo de hombre. Pero por otra parte, tampoco era el tipo de hombre que golpearía a su esposa.

Y la prueba está ahí: Sonomi fue golpeada por Tetsû.

Su rostro palideció y fue notorio para Nakuru quien percibió como sus ojos se ponían en blanco y un sudor frío cubrió su frente. Antes de caer por completo y ante la mirada advertida y agitada de Nakuru, ya Eriol la tiene aferrada por los hombros y su rostro devela sorpresa y nerviosismo al notarla casi perdiendo la conciencia.

Antes de que Tomoyo pudiera replicar Eriol la acomoda con la cabeza donde él segundo antes se sentaba y pronto Nakuru se aproxima con su abanico de mano (japonés) para brindarle un poco de aire fresco.

Un grupo pequeño de personas que observaban momentos antes con Nakuru al caricaturista pintando se aproximan por igual. Momentos después de incertidumbre y ya cuando Eriol iba a pedir un médico, Tomoyo abre los ojos, encontrándose sorprendida de estar rodeada por muchas caras de las cuales solo reconoce al varón y su prima. Eriol se ve tan preocupado como Nakuru y no lo esconde.

Además el aroma a colonia que tiene el varón es tan atractivo que distorsiona sus sentidos y la pone más nerviosa de lo que en realidad actuaría.

-.Lo siento… -tratando de incorporarse pero Eriol la retiene abajo. – Estoy bien.

-No lo estás. ¿Quieres que llame a un paramédico? ¿Una ambulancia?

-Oh no, estoy bien. Solo necesito tomar un poco de aire. – viéndose abarrotada de muchas personas a su alrededor.

-¿Quieres tomar agua Tomoyo? – Pregunta Nakuru igual de inquieta que su primo. Viéndole negar con su rostro y buscando como incorporarse y poco a poco Eriol le ayuda a enderezarse en la banca añade.- ¿estás segura que te encuentras bien?

-Si, solo que me mareé un momento. Estoy bien…- secando las tenues lágrimas que se posan en sus ojos. Eriol nota en definitiva que algo anda mal con la chica: su preocupación incrementa con el paso de los segundos al notar que el sudor frío cubre su frente. Que tiene unas oscuras sombras debajo de sus ojos (aunque el maquillaje oculta con dificultad) y un poco mas baja de peso.

-¿Comiste algo en el día de hoy? – Pregunta el varón preocupado ocurriéndosele algo.

Ella niega con su rostro y Nakuru y él se observan. La muchacha dice.- Con razón está así. – mirando a su alrededor y  pregunta al caricaturista.- ¿Hay algún lugar cerca de aquí donde pueda comer?

-Siguiendo ese camino a la derecha se sale del parque. Allá al cruzar la calle está el Café del Tulipán. Está abierto el día de hoy.  Pero si quiere algo dulce o una botana está Dulces Tentaciones siguiendo el camino mas abajo.-

-¡Oh no! preocuparía a Sakura y los demás sin necesidad- dice la chica por lo bajito y toma a Eriol por la solapa de su chaqueta – Por favor Eriol.

El varón preocupado y algo aturdido por lo que pasa por su mente y su cuerpo, asiente en silencio pero se queda unos segundos pensativo observando a Daidouji en silencio. Cuando ella perdió el conocimiento sintió una fuerte punzada en su corazón y su presión subió niveles incontrolables para él.  Verle indefensa y posiblemente enferma le hicieron pensar en lo peor en un microsegundo; y el perfume que lleva la chica tampoco le ayuda mucho: aquel aroma a canela y especias mezclada con flores, le aturde sus pensamientos y por supuesto la cercanía de ambos cuerpos también hizo se que se acordara que tiene un libido que reacciona como cualquier hombre normal lo haría.

Y aquello le preocupó bastante cuando llegó a al conclusión que no solo le importaba la amistad o bienestar de Tomoyo Daidouji.

En palabras simples y comunes, la deseaba.

Y aquel deseo en su momento puede resultar peligroso.

-Está decidido. Eriol ve con ella. Yo me quedaré dando vueltas en el festival. –Dice Tomoyo con firmeza a ambos mientras Eriol vuelve a la realidad con la muchacha de ojos azules cerca de él.

El señor extiende con gentileza el dibujo terminado y algunas personas aun observan al par con detenimiento. Eriol sabe que aquella aglomeración a veces es perjudicial en vez de ayudar. No duda un instante diciendo.- Claro – Pagando la caricatura y la coloca en las manos de Tomoyo y agradece diciendo.- Gracias Señor. Nakuru, tienes tú móvil-contigo…- Viéndole asentir – Nos comunicamos.- Sin mas que decir, guía a Tomoyo mientras le pasa un brazo por su cintura y la lleva por donde el caricaturista le indicó.

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Pensativo Li termina de recoger unas cajas vacías y acomodarlas en un lado donde no estorben mientras observa de soslayo a Kinomoto y Miyari trabajar. Ambas chicas hacen un excelente equipo y se nota que son muy amigas lo que le trajo la siguiente pregunta ¿Sakura habrá compartido con Miyari lo de la desaparición del dinero? Aprovechando que Miyari se marcha y viendo que el negocio ya no está tan concurrido como mas temprano se aproxima a ella.

Sakura distraída y trabajando no se da cuenta que el sujeto se aproxima a ella mientras recoge de la mesa una propina dejada por uno de los visitantes. Ya sabe que cuando anochece todos se reúnen en el centro del parque para la obra teatral protagonizada y organizada por los estudiantes de la Preparatoria de Tomoeda y luego el espectáculo de Fuegos Artificiales.

Sus pensamientos se fueron al pasado cuando a ella le tocó protagonizar “Sueño de una Noche de Verano” para el público. Por suerte no le tocó el papel de la reina de las hadas pero si le tocó el papel de Hipólita.

¡El solo pensar que tuvo que besar a uno de sus compañeros de clase delante de todos le hacía sentirse como aquella noche!

-Kinomoto – escucha que la llaman detrás de ella y bien cerca provocando un sobresalto de su parte y que se derramara un sobrante de bebida sobre la mesa. Para su sorpresa Shaoran actúa primero que ella, recogiendo lo derramado con un papel de toalla y ayudando con los platos. – Disculpe que la asuste.

-No hay problema. ¿Qué ocurre?

Shaoran mira a su alrededor ocasionando una mirada curiosa departe de la chica y baja su voz al preguntar. – ¿Le ha contado a Miyari lo que pasó con el dinero?

Sakura niega con su rostro para responder.- Quedamos que lo informaríamos solo a Tomoyo.

-Me sorprende que no se lo dijera a Miyari. Por el otro lado – haciendo una pausa al mirarle a los ojos.- Me sorprende que confiara en mí para esto. Siendo el último que entró al negocio, pensé que sospecharía de mí.

Sakura lo observa unos segundos a los ojos para caminar alejándose un poco mas del interior del stand y tener un poco mas de privacidad para hablar.- ¿Debería desconfiar de usted, Li?

-Creo que usted no es buena para suposiciones.

-Me ha hecho un comentario más que justo Li. – Cruzándose de brazos- y tiene razón. ¿Por qué confiar en usted y no en Miyari o cualquiera de los otros empleados? Porque me ha demostrado que usted quiere lo mejor para el negocio – suspirando y bajando la guardia añade.- Tengo que… tengo que admitir que ha hecho un gran trabajo. – Shaoran alza las cejas sorprendido y baja sus brazos que los tiene cruzados delante de su pecho. ¿Acaso Kinomoto le hace un cumplido? Y por si fuera poco le sonríe tenuemente añadiendo.- Incluso mejor que yo y llevo con Tomoyo desde que abrió el negocio. Debo admitir también que los números han mejorado desde que ha entrado a laborar en DT. No creo que una persona que pone tanto de si para mejorar el negocio, se preste a robar de él.

Shaoran la observa en silencio un instante y estudia un momento sus facciones: sino fuera por aquel temperamento tan a la defensiva de Sakura la primera vez que se conocieron diría que es una persona afable… incluso simpática.

Y pareciera que síquica también porque ella llama su atención al añadir. – Y debo de disculparme con usted. Aquel día que nos conocimos (no mi mejor día debo de añadir), estaba de mal humor…- suspirando y bajando la mirada con un notable bochorno en sus mejillas- Y debo admitir…que estaba celosa.

-¿Celosa?

Asiente en silencio para decir.- Celosa… celosa de que las cosas marcharan tan bien sin mí. Celosa que un recién llegado (un empleado) pudiera poner las cosas en otra perspectiva. Celosa de que supieras más de todo en tan poco tiempo y no haberlo hecho yo en mi momento. – Suspirando ampliamente al mirar a sus ojos quienes le observan con curiosidad y determinación estudiando con cuidado sus palabras.- Y  avergonzada que me llamaras la atención como lo hiciste. No debí de hablarte aquel día como lo hice. Sin conocerte y sin saber tus intenciones te sancioné y por ello lo siento… lo siento muchísimo.

Shaoran se quedó de piedra observándole unos momentos antes de decirle.- Ese día… fue la primera vez que alguien me habla como lo hiciste. Nadie en toda mi vida me ha halado como tú lo hiciste. Todos me temen… no tu. –Afirmó con determinación atrayendo la mirada verde a al suya. – y los demás en DT te respetan. Te has ganado su respeto lo que quiere decir que no eres una persona indiferente a ellos. Eso dice mucho de ti, Kinomoto.

-Gracias… creo. – Dice la chica algo turbada: él le mira con la misma indiferencia de siempre y muy serio, no sonriendo una sola vez. Tan típico de él desde que entró a trabajar, sin embargo sus palabras estaban embargadas de cierta calidez que no pasan desapercibidas para la joven. Ella sonríe indistintamente si él responde o no a la calidez de sus labios. En aquel momento comienzan el espectáculo de fuegos artificiales iluminando el cielo de aquel parque y atrayendo la sorpresa y la mirada soñadora de todos a su alrededor incluso ellos. Sakura se volteó en una acción espontánea con una sonrisa que turbó en un instante al varón al decir.- ¡Que lindos! – y el varón sintió por un instante como su corazón se desbocaba.

En aquel instante un grupo de niños cruzan corriendo entre ellos a toda velocidad con varios de ellos con fuegos y lámparas en sus manos  y Sakura se ve atrapada al igual que Li en aquel ejército de chiquillos a toda la carrera viéndose sin alternativa pero acercarse mas a Li y ambos irremediablemente caer al suelo entre lluvia de platos y tazas, además de flores de cerezo que se desprenden de los árboles en toda la ladera del parque.

Sakura tenía los ojos cerrados y escucha el sonido de las personas caminando a su alrededor y el sonido de los fuegos artificiales en la distancia. Poco a poco abre los ojos para encontrarse con un rostro masculino bien cerca de ella. Demasiado cerca para su gusto. Sentía su aroma tenue a colonia masculina o desodorante mezclado probablemente con su propio aroma.

Aquello le tensó cada fibra de su cuerpo. Se trata de incorporar un poco para encontrarse aun entre su figura y el suelo y el hecho de llevar aquella falda de vuelos no es algo que en aquellos instantes dijera lo mejor de ella. Solo escuchó cuando el varón dijo. – ¿Estás bien?

Sakura asintió sintiendo que tal vez está demasiado bien. Fue entonces cuando se percata que ella no cayó con fuerza al suelo. Luego se percata que los brazos del hombre le rodean de lado y lado, sus manos están en su espalda una lo que le impide caer totalmente contra el concreto de la vereda, otra muy cerca del final de su espalda y está su rostro más cerca del suyo que lo normal. Su rostro comienza a encenderse con intensidad con cada segundo que pasa y esquivando su mirada de la de él dice.- Estoy bien. ¿Puedes soltarme?- Añade al ver que él no mueve su posición-  Quiero ponerme de pie.

-Solo me percaté que podías pegarte duro sino actuaba rápido. Pero, disculpa si actué mal. –Deslizando lentamente sus manos por su cuerpo, sensación que Sakura siente en su figura y un escalofrío caliente recorre su cuerpo completo.  Ignorando sus sensaciones, Shaoran rápidamente actúa separándose de ella y poniéndose de pie para luego ayudarla. Sakura fue puesta de pie tan rápido que ni ella misma se dio cuenta hasta que estuvo sosteniéndose por sus piernas.

-¿Dónde aprendiste a hacer eso? – Pregunta sacudiendo su falda y acomodándose la parte superior del uniforme.

-¿Qué cosa?

-A moverte tan rápido. No me di cuenta cuando…- sonrojándose nuevamente hasta las orejas y retira su mirada de la del varón.- Ya estabas sobre mi y tus manos bajo mi…- Ahí dejando de hablar y sonrojándose mas.

-Creo que fue solo suerte. Es todo. – Separándose un poco mas de ella y limpiando sus pantalones.- creo que volveré a trabajar.- agrega con acidez haciendo distancia entre ellos rápidamente.

Sakura se le quedó observando mientras él le daba la espalda y comenzaba a recoger parte de las cosas del quiosco de venta y reunía parte de las sillas que no estaban siendo usadas al igual que las mesas.

Tampoco se percató que era el blanco de mirada tanto de Miyari como Kigashe quienes observaron desde un principio el intercambio de palabras entre los dos jóvenes. En realidad, Miyari fue quien les espiaba desde atrás de la repisa de venta y escondida magistralmente cerca de las cafeteras y frigoríficos portátiles y trataba de escuchar los que ellos decían. Kigashe se aproximó para decirle que eso no se hace y vieron todo lo que pasó después: ambos jóvenes caerse al suelo y el intercambio de palabras que siguió luego de eso.

-Debo admitir que se ven bien juntos- había dicho Kigashe entre dientes y sonriendo satisfecho ante la escena. Luego observa con fascinación la forma de ellos dos actuar para añadir con una carcajada.- ¿Viste donde le puso la mano? ¡Li No actúa lento, eso es claro!

-¿Qué creen que están haciendo ellos? – Pregunta Miyari entre dientes y con un tono de voz huraño. -¿Por qué la toca así?

-No la toca de ninguna forma Miyari pero ella iba a lastimarse; si él no hubiera actuado así…

-¡Es una aprovechada! Es lo que es.

-Oye, Contrólate que hablas de Sakura. Sabes que no es una aprovechada- ahí viendo lo que pasa luego.- ¿Ves? Ella sabe lo que le conviene y no le conviene.  Además tiene novio ¿No?

Miyari guarda silencio un instante para observar a Kigashe a los ojos y se muestra mas agradable al decir. – Si, tienes razón. Sakura tiene novio.

Kigashe le observa con expresión de incertidumbre cuando le dice con gesto serio –Oye… recuerda que Kinomoto es pariente de la Señorita Daidouji y a esta no le gustaría problemas entre su personal o entre tu y ella por un hombre.

-Sakura y yo jamás tendríamos problemas de ese tipo. – Sonríe satisfecha.- Sakura no es de las que anda fantaseando con los empleados de DT. No, para nada. Kinomoto jamás se fijaría en Li. Han tenido problemas desde el primer día. Y ella tiene novio… ¡Tienes razón Kigashe!

-Tampoco creo que te convenga involucrarte con Li, Miyari- Advierte Kigashe.

-La señorita Daidouji sabe mi interés en Li y no ha puesto impedimento. ¿Por qué habrías de ponerlo tú? – Viéndole permanecer en silencio a lo que añade pensativa al ver a Li trabajar recogiendo las mesas y sillas. – Ese sujeto desde que entró a DT me trae loca Kigashe. – Sorprendiendo al sujeto en el uso de aquella expresión.- Y haría lo que fuera por él.

-¡Miyari! ¡No lo puedo creer! Tú siempre has dicho que solo te casarías con alguien que tuviera mucho dinero… -Soltando una carcajada y azorando a la chica.- ¡Ahora te gusta Li!

-Peor aun Kigashe: Creo que me estoy enamorando de él. – Mirándolo de reojo.- Y eso es más peligroso todavía.

-¿Sabes? Creo que estás encaprichada. – Dice Kigashe atrayendo la mirada nada amistosa de su compañera de trabajo quien empequeñece sus ojos y lo escucha en silencio. – Y no creo que seas capaz de involucrarte con él por un mero antojo Miyari.

-No es un antojo y lo sabes. Llevas mucho tiempo conociéndome. Me siento que el corazón se me saldrá cuando lo tengo cerca. Que soy capaz de cruzar toda la ciudad si me lo pidiera…

-Sin embargo para él existes menos que el negocio – Viéndole pasar por el lado de ambos sin mirar una sola vez a Miyari o a él.  – Mira eso: Si él sintiera lo mismo por ti, te miraría aunque fuera de reojo Miyari. Y velo, trabajando todo el tiempo. Aunque con todos es igual…

-¿Incluso con Kinomoto, cierto? – Pregunta ella ahora observando a Sakura atender unas personas.

-Oh si, incluso con Kinomoto… hasta ahora. – Dice mientras ambos observan a la siempre sonriente y gentil ojiverde cuando levanta la mirada hasta ellos y les sonríe de manera dulce, como siempre se ha destacado en hacer con todos.

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Nuestra protagonista camina entre las personas mientras los fuegos artificiales llenan el cielo de luces en su espectáculo pirotécnico pero ella viene no prestándole atención a los mismos ni a las personas a su alrededor, excepto al hombre que le acompaña a su lado. Un hombre que horas antes se mostraba muy gentil y cordial. Y ahora parece mas ausente que presente. Apenas dijo dos palabras en el café y ella teme que tal vez se encontraba comprometido a acompañarle sin sentir gusto de hacerlo.

Tal vez Hiragizawa solo es cortés con ella por haberle dado empleo a Li. Tal vez Hiragizawa solo le invitó al festival para pasar un buen rato… para acompañar a Nakuru y él mismo aprender de la cultura japonesa. Tal vez su indisposición no permitió que el joven disfrutara del festival como deseaba o quizá tenía problemas. Y aunque Tomoyo trató de hacerle conversación mientras se sentaron en el café, este apenas le respondió con monosílabos y le observó por instantes como si su cabeza en algún momento fuera a explotar.

Y aquello le llenaba de una ansiedad que no le hacía sentir mejor en aquellas horas.
¿Acaso a Hiragizawa le perturba su compañía? Aquello le entristecía. Días atrás, llegó a pensar que Eriol fuera de sus creencias (absurdas para ella), tal vez podía ser una persona idónea: siendo totalmente opuesto a ella, le atraía de una manera ilógica. ¿Podíamos sentirnos atraídos de una persona tan opuesta a si misma? ¡Claro que si! Hiragizawa es atractivo (muy atractivo) y el hecho de que el pensar en él había reemplazado sus sentimientos de abatimiento y tristeza por su ruptura con Gyokushe, estaba también la actitud de “vivir de la aventura” que este sujeto presentaba con su comportamiento: por un momento era un hombre que aparentaba ser frío y práctico y de un momento a otro se convertía en un caballero británico que podía parecer frío pero su sonrisa y su mirada, podía hacerte temblar como gelatina.

Aquello le resultaba atractivo. Se encontraba atraída por él  y peor aun, cerca de él se olvida de sus padres, de Kana Ebisawa y principalmente de Gyokushe quien logró ser una decepción total.

Pero ¿Por qué Eriol actúa de esta forma? ¿Por qué ahora quisiera golpearle con su bolsito y hacerlo salir de aquel sepulcral silencio?

Y es que Hiragizawa es un hombre que la confunde. Dos horas antes había mostrado sincera preocupación por su bienestar con lo que le ocurrió mientras le hacían el retrato. La sujetó de una manera que irradiaba preocupación, interés y cierta cercanía entre ellos. Aquello le había llenado de unos pensamientos rodeando la idea de que el sujeto podría estar de hecho interesado y preocupado por ella de una manera que no tenía que ver nada con “Química orgánica” o respuestas normales del cuerpo o tal vez uno de sus teoremas que en su momento los consideró ridículos al ser supuestamente las repuestas lógicas por encima de aquella “teoría” llamada amor, como este le llamaba.
Pero todo aquello quedó en el pasado de dos horas atrás. No podemos deducir que fue menos caballeroso con ella y le abandonó en el café porque esa no es la actitud de nuestro caballero de mirada índigo pero si podemos afirmar que lejos de los pensamientos femeninos, Eriol estaba llegando a una conclusión que le llenaba de mucha preocupación.

Su interés por Daidouji estaba pasando del plano “filosófico” para trasladarse a un plano mucho más peligroso.

El plano sentimental.

¿Era posible?  Bueno podía admitir que los sentimientos son respuestas del subconsciente ante la presencia de un ser apreciado para el hombre. Su prima Nakuru y Shaoran Li eran las pruebas fehacientes de aquello.

Pero ¿Sentimientos hacía Daidouji? ¡Eso no lo puede permitir! ¡No! va contra todos sus sentidos y todas sus creencias.

No puede entregar tan fácil sus sentimientos a una sola persona: la experiencia con otros,  le ha enseñado que depender sentimentalmente de una sola persona es un ataque suicida a sus convicciones, a su espíritu y a su corazón.

No se podía permitir creer en el amor; creer en el amor habían tenido consecuencias catastróficas no a él precisamente: pero alguien cercano a él. Y el amor se convierte en un arma de retención en una relación que tal vez termine en corazones rotos, traición y  victimas por encima de la pareja en cuestión.

Había visto y palpado las consecuencias de Amar sin ser correspondido o aquella estúpida frase que dice “Si lo amas, déjalo ir: porque si te ama volverá a ti”. Eso no ha sido del todo cierto: experimentar la libertad de parte del ser amado, te demuestra que tal vez, solo tal ves, a este no le importaste tanto como tu lo hiciste.

No se permitirá ser lastimado de semejante forma. Depender sentimentalmente y jugar el todo por el todo por la felicidad del otro y sacrificar tus propios sentimientos y convicciones nunca resulta apropiado.

Por eso siempre ha creído que el amor no es conveniente: mejor el deseo, la compenetración y el entendimiento. Pero aquello tampoco había resultado muy bien en su historia.

Y ahora aparece Daidouji. Ella no cree lo mismo que él. Es un riesgo, sin embargo lo ocurrido con ella mas temprano puso en alerta todos sus sentidos.
Y sus sentidos a veces (en la mayoría de los casos), siempre tienen razón.
Es por ello que encuentra más conveniente la distancia entre ambos. Pero ¿Por qué su mente considera que aquella distancia es un error?

Eriol despierta de sus pensamientos al encontrarse en un silencio ya incómodo con la joven a su lado. Revisa su reloj mientras ambos continúan caminando entre las pocas personas que no se encuentran viendo los fuegos artificiales o caminan a disfrutar de una de las obras que se celebran en el centro del parque. Tomoyo lo observa de reojo viendo revisar su reloj y se siente algo triste con aquello: Eriol no se divierte con su compañía. Incluso puede considerarle como una molestia.

Cuando el varón se percata que está solo se detiene: ¿Dónde está Tomoyo? Y es cuando volteándose observa a la amatista con una mirada triste  y  el varón retrocede rápidamente hasta donde ella para preguntar. – ¿Qué ocurre? ¿Te encuentras mal?

Tomoyo niega con su rostro y dice con una sonrisa triste y vacía (dándose Eriol cuenta de ello). – Creo que iré a casa… me siento cansada.

-Si quieres te llevo a tu casa.

-Oh no, gracias. Nakuru seguro querrá volver a casa un poco después. No quiero  que luego ella tenga que esperarte.

-No es molestia pero creo que si te sientes mal.

-No me siento… mal. – Dice pensando el significado de aquello último.- Solo estoy aturdida. Ha sido un largo día.

Eriol la observa con detenimiento unos instantes para decir.- ¿Quieres hablar? – observando a su alrededor ve un claro un poco distanciado del camino  que recorren todos. – Vamos allí…- tomándole sutilmente por el brazo y ante aquel contacto Tomoyo siente una sensación de sobresalto y calidez. Eriol por otro lado, suelta rápidamente su brazo y le guía a aquella zona que es menos concurrida pero si iluminada. Los árboles y arbustos le regalan cierta intimidad que no le ofrece la vereda llena de visitantes. Incluso allí se observan los fuegos artificiales. Tomoyo los observa un instante en silencio. Y cuando voltea se percata que el varón hace lo mismo mientras está inclinado contra el tronco de un árbol a pocos pies de ella.

-Te debo una disculpa: Se que deseabas disfrutar del festival y yo solo he sido un estorbo para ti y tu prima.

Sorprendido por sus palabras le responde con rapidez.- No has sido un estorbo. – Analizando su mirada un instante añade.- Lo que no hemos podido disfrutar de la actividad, ni siquiera tu. Pero aprecio tu compañía…no lo dudes.

-Últimamente soy todo menos una compañía agradable. – Replica ella con pesar y Eriol nota su tristeza en su rostro.

-Por tu expresión se que algo te molesta: lo percibí desde que nos vimos en la entrada; no tiene nada que ver con que no habías comido nada en todo el día… permite que lo diga pero me preocupas. Pareces mas delgada… y menos feliz que cuando nos conocimos.

Tomoyo siente el ardor de sus mejillas expandirse y las luces de los fuegos artificiales en el cielo iluminan ambos rostros.  Las voces de las personas llegan hasta donde ellos se encuentran pero solo se quedan observándose el uno al otro hasta que es Eriol quien corta el contacto visual al voltear su mirada al camino lleno de personas y el espectáculo en el cielo nocturno para preguntar.- ¿Cómo van las cosas con Ebisawa? ¿Ya están formalmente involucrados?

-Admito que es lo que quieren mis padres… o Ebisawa. Pero no me siento preparada para decirle a Ebisawa que si… cuando…- siente su corazón latir a millón al añadir.- Cuando me gusta alguien mas. – Admite en voz alta y abriendo sus ojos de par en par al escuchar lo que dice: ¡Ella misma está sorprendida! ¿Cómo se ha atrevido a decir algo así? ¡Claro que es la verdad! Pero ¿Por qué admitirlo a Eriol? ¿De todos a él? Incluso cuando rechazó a Kana ya en par de ocasiones le cuesta mas admitir esto a Hiragizawa que al joven Ebisawa.

-Entiendo. ¿No puedes olvidar a tu exnovio? ¿Cómo es que se llama?

-¿Gyokushe? – Viéndole asentir.- ¡Oh no! por sorpresivo que parezca, Gyokushe parece un recuerdo distante. Incluso, me atrevo a admitir que por mucho que le quise y le sigo queriendo las cosas no son iguales a antes. Tal vez el hecho que vive en otro lugar… que no lo he vuelto a ver, ha sanado mis heridas.

-¿Te lastimó tanto así?

Tomoyo asiente en silencio siendo observada por el varón un segundo. Luego se endereza a ella mientras se encuentra inclinado contra el árbol y cierra los ojos para decir.- Ya te he dicho que el amor es un inconveniente en las relaciones: él no dudó un instante para dejarte aquí mientras tu estabas enamorada de él.

-¿Acaso dices que él no me amaba? – Pregunta Daidouji con sus amatistas reflejando sorpresa e incredulidad al mirar al varón de ojos azules rostro blanquecino.

-Solo digo que él usó la razón y la lógica por encima del corazón. Te lo he dicho: a veces el corazón nos traiciona. Por eso hay que ver el amor y los sentimientos como algo….

-Si, ya te escuché: químico. – dice con hastío y el sujeto lo nota sonriendo sutilmente. –Entonces ¿Debería llevarme de esa química que tanto dices para usar la cabeza e involucrarme con Kana?

Eriol duda unos instantes antes de responderle.- Creo que lo que no te permite aceptar a
Kana es intuición: la impresión de que no es totalmente fiable.

Tomoyo le escucha y le mira con intensidad ante sus palabras. Aquel silencio de su parte aturde por instantes a Eriol quien igual se queda observándole esperando alguna respuesta suya. Y es cuando esta le responde soltando una risita sutil.- Creo que a veces resultas gracioso mas que incomprensible. – Eriol la mira aturdido para devolverle una sonrisa.- Tus convicciones en un principio me turbaban. No podía concebir que una persona no creyera en el amor.  Fuera de las experiencias que te han hecho creer esto en estos momentos, yo si creo en el amor. Fuera de que Gyokushe rompiera conmigo y se fuera a vivir lejos, creo en el amor. El amor puede con todo.

-¿Y la distancia? ¿Crees en tu experiencia que la distancia entre ustedes no habría sido un impedimento?

Tomoyo piensa un instante en el caso de Sakura con su novio y responde.- Tarde o temprano lo sería. Pero…- encogiéndose de brazos.- No se diría que no lo intentó.

-¿Aun estás enamorada de él?

Ella lo observa en silencio aproximándose a él para decir.- Podría decirse que si. Siempre tendré un cariño especial a Gyokushe. Pero… mis sentimientos…últimamente han cambiado mucho… mucho.

-¿Por Kana?

-No. no por Kana.

Eriol se queda observándola un instante: la joven se ve encantadora, alegre y sumamente nerviosa, probablemente de estar hablando de esos temas con alguien a quien no conoce mucho pero que la curiosidad por saber mas de sus ideas y convicciones hacen que el joven profundice mas con sus preguntas y termina con mas curiosidad que respuestas.

La joven se ha aproximado al sujeto poco a poco mientras han ido conversando. Ella simplemente dice.- ¿Sabes? Tienes unos ojos muy bonitos… – sorprendiéndole.- un tanto misteriosos…

-¿Miste-riosos?

-Así es. – Afirma ella con una tenue sonrisa. –  Siempre tienes una mirada un tanto extraña. Cuando ves a las personas a los ojos, siempre puedes suponer lo que piensan o lo que pueden decir o hacer. Pero siempre tus ojos irradian una sensación de que sabes más que la mayoría. Es… interesante. – En aquel momento sus pupilas se dilatan pues siente un débil roce tibio y lento sobre su mentón: baja la mirada para notar que es la mano del sujeto la cual roza su piel, y dejando en su contacto un calorcito agradable y también electrizante.

Una sensación que pocas veces ha sentido en su vida.

-Eres alguien sumamente especial Tomoyo… no dejes que nadie diga lo contrario…- Ahí, la joven toma su mano que está acariciando su mentón para aferrarla un instante contra la suya, y el contacto se siente mas intenso entre ambos. Luego sin ella proponérselo poco a poco se va empinando sobre la punta de sus pies hasta llegar al contorno de los labios masculinos y cerrar sus ojos al hacer contacto sus labios con los de él en un inocente roce lleno de todos los sentimientos que es difícil para ella, el expresarlos.

Pero que al final comprende sin mucho problema: la persona que le gusta y siempre le ha gustado… aquel que le impide darle el sí a Kana… aquel que le impactó desde la primera vez que lo vio. Aquel con quien no duda irse a un apartado y besarse con él o tal vez aquel que es tan opuesto a ella como la noche al día.

Una vez separa sus labios de él y abre los ojos, el hombre le observa con cierta confusión en su mirada que le hace percatarse por un segundo que cometería un error o tal vez no estuvo bien hecho de su parte ser ella quien le besara. Su impulsividad últimamente la lleva a situaciones insospechadas.

Incluso en aquellos instantes separa sus labios para disculparse cuando un dedo masculino se posa en ellos para no hacerla hablar y ahora es él quien inclina su alta figura hasta ella para probar el néctar de su boca e incluso responderle al favor tenido con él.

Su beso se hace un tanto más exigente pero no por ello asfixiante. Tienen un contacto lento y pausado mientras sus bocas expresan más de lo que las palabras podrían decir. Contrario a lo que Tomoyo pensó segundos antes que tal vez sus expectativas pudieran ser muy altas al exigir respuesta de aquel beso por departe del varón.

En un segundo comprende mientras su cuerpo siente el calor en aquel contacto, que las manos varoniles se deslizan de sus hombros a su cintura para aprisionarla en contra de su figura y que sus labios comienzan a separarse poco a poco sin ningún pudor ante la exigencia silenciosa de la boca de Eriol, que la situación en pocos momentos y sino existieran barreras que les impidiera estar juntos, se saldría de control.  Y es que lo quiera o no, recordó los besos dados por Gyokushe… y nada era como esto.

Fue él quien rompió el contacto y lo hizo de repente, sin aspavientos y con el aliento entrecortado. El rostro de Tomoyo estaba rojo y que decir de sus labios (habían perdido parte del labial que llevaba en ellos) y el tenerla tan cerca de su figura hacen que su corazón quiera desbocarse de su cuerpo.

-Yo… yo… discúlpame- Dice Eriol ganando un poco de control ante las circunstancias.- Yo lo siento… no se que pensaba… no debí de…

-No, no… disculpa… fui yo… es decir…- callando de repente y sintiéndose sumamente avergonzada. –Te provoqué besarme… o eso creo… – añade aturdida y con la mirada abajo. Sacude su cabeza lentamente.- Pero… me gustó. Me gustas… Eriol.

Eriol guardó silencio sorprendido de su revelación y no duda que sus sentimientos van a la par de Tomoyo. Pero aquello es lo último que el desea… al menos concientemente. Tomoyo es totalmente opuesta a él. Sin contar que su padre no quiere saber nada de él o su progenitor.

¡Esto estaba convirtiéndose en una verdadera tragedia literaria! ¡Digna de Shakespeare!

Eriol decidió retroceder pensativo mientras la chica lo observa y añade pensativo.- Sabes que esto no debe de ser Tomoyo.

-¿Por qué?

En aquel instante suena el teléfono en el bolsillo del varón y este lo extrae observando el identificador para responder.- Es Nakuru. – Tomando la llamada.

Tomoyo lo escucha responder rápidamente que ya irían a alcanzarla a la entrada del parque. Y Eriol cuelga la llamada  y se queda observando a Tomoyo un instante para notar el dolor que irradia su mirada. Esta solo dice. –Si quieres puedes ir a su alcance. Yo iré a ver a Sakura y los demás.

-No, no… si quieres puedo acompañarte…

-No gracias- dice la chica y añade con una fría sonrisa – Gracias por la compañía y lamento mucho todo esto- ya cuando Eriol quiso reaccionar al significado de sus palabras, la joven ya se encontraba caminando entre la multitud y dirigiéndose contra la cantidad de personas que se dirigían ya a la salida del parque pues las actividades habían concluido formalmente.

Luego de unos instantes a solo fue que se percata que tal vez, toda esta situación, había sido un grave error.

Pero la sensación, el sabor y la intensidad del beso compartido por la joven momentos antes le hicieron regresar a la realidad y esta le pegó como una bofetada en su rostro al verse solo y que la chica se había marchado sin una respuesta.

-Continuará.

Comentarios de la autora. Bien deben de comprender que la parte reflejando la actitud de Sonomi ante la violencia de su esposo, es precisamente ese silencio que se conserva en algunos sectores de mayor poder adquisitivo: El que “Dirán” influye que eviten denunciar casos de violencia física y verbal en el ambiente intrafamiliar. Esta es una situación que es deplorable pero precisamente es adoptada por muchas mujeres que se niegan a enfrentar estos casos para evitar el rechazo social y viéndose perder todo. ¡No debemos de actuar de esta manera! Una primera vez de violencia, sigue a una segunda y ni hablemos de una tercera. Marzo fue el DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER y debemos como mujeres y hombres de bien, evitar estos comportamientos y buscar ayuda si en verdad llegamos a esos límites y NO QUEDARNOS CALLADAS. La defensa de nuestros derechos es lo mas importante y no podemos inventar excusas por el “pero yo lo amo” “es que no sabe expresar cariño” son excusas tontas y no debemos defenderlas.  No nos volvamos nosotros y algún conocido en una estadística más.

Entre otras cosas ¡Muchas gracias a todos por su apoyo! WOW 183 reviews y apenas por el capitulo seis. Agradezco mucho el apoyo y el seguimiento dado a la historia y espero que este capítulo al igual que los demás, haya sido de su agrado. ¡Bueno muchos avances en las relaciones de los personajes! Y para esos mal pensados que andan por ahí no digo con respecto al “avance” Dado por Li en la pobre Sakura. Lo que si podemos adivinar que Touya estando presente cuando eso ocurrió y lo fulmina a golpes… ya estaríamos viendo a Li tomar un avión de regreso a China nada mas para alejarse del extremista hermano de Sakura. Y hablando de este ¿Acaso habrá una relación sentimental en puerta? Nunca se lleven de las apariencias es mi lema últimamente ^^ Aunque Nakuru haya prestado atención en un hombre guapo… -¿Qué chica en su sano juicio no lo  haría? – no quiere decir que esos dos estén destinados el uno para el otro… sino es así ¿Quién está destinado para el alto moreno? ¡Bueno una sorpresa se viene por ahí y bastante intensa! JEJEJE pero no revelo mas nada…

Gracias a Dikou por sus mensajes dándole seguimiento a la historia. Así mismo con las chicas que se han estado comunicando conmigo vía mail.  Los aprecio un montón a cada uno y por el momento les dejo con el adelanto de lo que se viene para el próximo capitulo:

Borrando su sonrisa la chica de ojos amatista, saca de su bolsillo su teléfono móvil y busca en su directorio el número que le interesa. Suena un par de veces y finalmente una voz masculina sale en el fondo diciendo “Es Hiragizawa, deja tu mensaje después del tono” escuchándose el tono.

Tomoyo toma un poco de aire antes de decir.- Soy yo, Tomoyo. No se si tienes cobertura internacional o dejaste el teléfono aquí en Japón. Nakuru me ha contado que estás en Londres. No voy a pedir que me llames… tampoco que me des razones. No se tampoco cuanto durará la disponibilidad de grabación pero si espero que dure para esto: Al menos merecía una razón de porque no puedo sentir lo que siento por ti. No te preocupes; creo que es pasajero – miente – gracias por no darme esperanzas de nada y seguro te encontrarás este mensaje infantil y tonto. Pero la verdad es que el tonto eres tú y no yo. Dijiste que “Esto no puede ser” y me pregunto ¿No puede ser porque estás “enamorado” de Kaho Mitzuki aún y sabes que tu teoría es tonta? ¿O tal vez es que le tienes miedo a lo que puedes sentir que eche esa teoría tuya a la basura? Creo que tienes miedo a enamorarte Eriol y te lo digo claro porque no soy de las que hacen rodeos. En fin, no espero nada de tu parte así que puedes estar tranquilo.  Puedes huir en esta ocasión pero te lo digo ahora para que luego no te caiga de sorpresa: Al final, el amor te atrapará Eriol y no podrás huir y si lo haces, no demostrarás tu teoría. Demostrarás que tienes un miedo tan terrible al enamorarte que al final temerás más cuando te veas solo. – Ahí colgando la llamada. Segundos después echó su cabeza sobre el escritorio con el aparato en mano y dijo con nerviosismo- ¿Qu-e he he-cho?

Próximo Capitulo: “Aventura, desventuras y Desastres”

Un beso a todos,
Crys.