Capitulo 6 – El Nuevo Empleado

No quisiera despertarme de mi sueño. En verdad no quiero… tengo todo lo que deseo: tengo a mis amigos, Sakura, Touya y ahora este hombre que me da una perspectiva de la vida que jamás había soñado. Tengo que admitir que es como si hablara con una persona que ha pasado por varios sufrimientos en una larga existencia; pero es joven, mucho mas joven que mis padres y ellos no hablan de esta manera. Tengo que entender que sus puntos de vistas no pueden ser exactamente idénticos a los míos… pero ¿No creer en el amor? ¡Es la primera vez que escucho algo así!
No puedo decir que no es algo que no sea común: muchos vemos relaciones en donde el interés de una de las partes (sino ambas) anteponen una vida juntos primero por interés y luego a la larga puede crecer en amor…
O volverse un odio mas amargo que la hiel.
Pero ¿Podría yo vivir en tales circunstancias? ¡Con razón sigue Eriol Hiragizawa soltero!
Pero ¿acaso no estoy yo soltera?
Bueno no puedo darle mente a sus ideas o al menos a las mías. Por el momento tengo que concentrarme en el trabajo y no a ideas fantasiosas de sus filosofías acerca del amor y la química…
El no ha visto el rostro de satisfacción del ser amado al ser sorprendido con algún detalle. Tampoco ha visto el rostro de alegría o dicha de algunos de mis clientes cuando prueban una de las delicias de Dulces Tentaciones.
Tal vez el invitarle a observar la empresa no es tan mala idea, tal vez probando y viendo lo que hacemos aquí pueda comprobar que las cosas, la vida y en especial el amor es  como lo pinta su gran “Teoría”…
Porque el amor es indispensable… incluso para vivir…
Para ser amado y para amar…
¿No?
¡Oh, como me gustaría demostrarle que el amor no es lo que él piensa!”

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La mirada azulada recorre todo con profunda serenidad mientras que con sus manos en sus bolsillos le sigue el paso a la joven hasta la parte de atrás, donde las cocinas de DT hacen la magia de convertir meros ingredientes en obras azucaradas para gusto de paladares sencillos o exigentes. La higiene y el cuidado en todos los detalles le llenan de admiración pero no es fácilmente deducible en su inquisidora mirada que explora todo con profunda concentración y firme mirada.

Miyari les sigue los pasos cerca y no pierde de vista la actitud del guapo sujeto. Algunas de las chicas que trabajan en las cocinas no evitan lanzarle una segunda mirada a la gallarda y masculina pero a la vez delicada complexión del hombre quien camina a la par de su jefa mientras esta le da explicaciones de las diversas estaciones y muestra con satisfacción incluso los frigoríficos y las áreas comunes fuera de las cocinas donde están los casilleros de sus empleados.

Eriol sigue a la joven hasta su oficina donde no había estado hasta aquellos instantes. Ya volteándose a él le brinda un poco del té y bocadillos que mandó a buscar mientras hacen el recorrido por las instalaciones y su mirada seria no le da una buena impresión.

Ya sentados ambos la chica pregunta.- ¿Qué te parece? – Su silencio es molesto y solo sorbe su té con los ojos cerrados.

-¿Acaso es tan importante para ti mi opinión?

Tomoyo frunce su mirada para responderle.- Bueno si hay algo que consideras confuso o erróneo ayudarías al negocio.  Mi interrogante es de una persona de negocios a otra.

-¿Crees que haces algo mal? –Pregunta nuevamente.

Tomoyo se queda callada unos segundos para replicar.- No. Pero cuatro ojos ven más que dos.  Y creo que tu recomendación me ayudaría… muchísimo.

-Creo que… es tal tu personalidad- Responde confundiéndola y añade. – Limpio, dedicado, orgulloso, elegante, muy bien planificado y exitoso. Es todo un éxito… me parece muy bien encaminado. Y aunque el negocio fuera muy innovador, la mercancía es igual de deliciosa. – Tomando un una bolita de mantecado azucarado del plato y llevándoselo a la boca.- Delicioso en verdad…

La chica dibuja una sonrisa más amplia y se abochorna ante cada uno de los adjetivos. – ¿Lo crees así?

-No puedo creer que sepas manejar un negocio de esta índole. Es muy original para el mercado que estamos. Y un riesgo para el tipo de país tan conservador como es el japonés.  Pero le has impregnado un aire europeo que se distingue en todos los sitios, incluso en el área del comedor. – dice con una satisfacción que es difícil para él de esconder.-

-Muchas gracias por tus puntos de vista. Y agradezco tu honestidad.

-Es una buena idea para ser franquicia- Atrae su mirada con aquel comentario y muestra su desacuerdo en sus palabras y añade. – Pero no es la idea que a ti te atrae.

-Mi padre me enfocó esa idea no hace mucho. – Dice sin más detalles: ella misma no quiere recordar el desagradable episodio con sus progenitores acerca del tema de franquicias expuesto por Kana en su ausencia del viaje de esquiar.

Eriol notando que es un tema que le incomoda añade.-  Es una pena que pretendas dejarlo una vez te cases o tengas hijos- dice sorprendiéndola.- es un negocio que se nota que tiene mucho de tu temperamento: otra persona podría querer cambiarlo.

-Es muy probable. – En aquel momento el teléfono suena y ella lo toma diciendo- Dulces Tentaciones, Daidouji Habla. ¡Hola Sakura! Me extraña que… ¡ah comprendo!  Pero… ¿No puedes… – Haciendo una pausa. – Sakura: sabes que Miyari se marcha a las dos y postergó su salida por… te necesito aquí… y tengo esa cena en casa de mis padres- ahí atrayendo la atención del varón delante de ella.- No, no. bueno… sabes que las cosas no van bien con ellos y no quiero cancelarles. – haciendo una pausa. -¡Por supuesto que no! terminarás tu trabajo. Ya veré que hacemos por aquí… si, tú también cuídate.

Tomoyo cuelga el teléfono con pesadez. Eriol no deja de notar su actitud y dice- ¿Ocurre algo malo?

Tomoyo levanta su mirada al sujeto para responder.- Gajes del oficio.

-¿Algo en que pueda ayudarte?

Tomoyo niega con su rostro;  ante su mirada inquisitiva y algo preocupado, la joven responde.- No es nada: Mi segunda al mando, Sakura, no puede venir en los próximos días dado a que es su semana con los finales de la Universidad y tiene un proyecto el cual entregar. No puedo interferir con sus estudios pero tampoco tengo a alguien que se quede hasta tarde aquí y pueda suplantarla mientras concluye sus finales de este semestre. Está a poco de graduarse finalmente como maestra en educación temprana y no puedo intervenir con sus estudios por venir a trabajar. Es mi mejor amiga y su titulo significa todo para ella.

-Pero no tienes quien la reemplace.

-Exacto. Miyari sale a las dos de la tarde todos los días y hoy se ha quedado precisamente porque Sakura no vino temprano. Miyari no puede estar todos los días pues estudia por igual y no puedo abusar de ella.

Eriol sopesa sus palabras y su mirada afligida representa un predicamento para su persona. No sopesa aquellas razones más que la falta de sonrisa en su rostro. – Tendré que hablar con mis padres y cancelarles la cena de esta noche. No hay otra solución.

-Espera… creo que tengo la solución a tu problema- atrayendo la mirada de Tomoyo quien está levantando su teléfono para llamar a su madre. – Pero con una condición.

-¿Condición?

-Tengo una persona que puede ayudarte. Pero una vez entre tu amiga, tiene que quedarse trabajando porque lo necesita.

-¿Trabajar de mesero y asistente? ¿Tú lo conoces?

-¿Por qué suenas tan sorprendida?

-Eres Eriol Hiragizawa. Dudo mucho que te roces con personas que necesitaran un trabajo de mesero.

-Eso no impidió que Tomoyo Daidouji sirviera en  mi casa ¿o si? – Sonrojándola.- Es una persona que trabaja en mi casa. Es de China y no conoce a nadie aquí. Apenas ha terminado la universidad (a mucho esfuerzo y atrasando mucho su graduación) pero necesita trabajar.

-No comprendo ¿Por qué no trabaja en tu casa? ¿O en tu empresa?

-No es mi empresa. Es la empresa de mi padre. –Dice el sujeto y añade. – Y aunque es muy capaz estudia medio tiempo, ya está haciendo las visitas para cursar una maestría. – Inventándose rápidamente una maestría.

-¿Puede ocupar el turno de la tarde y noche? solo será hasta que Sakura pueda volver. Luego podrá trabajar… no se… ¡Mesero! Necesitamos un mesero tiempo completo. ¿Acaso no dijiste que estudia?

Eriol rápidamente añade.- Dentro de unos meses comenzarán los cursos en la universidad pero necesita el dinero- extrayendo su teléfono portátil del bolsillo de su chaqueta añade.- Entrevístalo. Pruébalo estos días… si te funciona, quédate con él. Es un joven respetable y muy reservado- añade sonriendo – no te causará problemas.

-Vaya, gracias… Siempre tienes una solución a todo… -viéndole admirada, mientras se ocupa el sujeto de pulsar las teclas e inmediatamente realizar su llamada.

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Aquella noche, Sakura acompañada de Touya y Tomoyo, escuchan a esta última contar  los detalles involucrando la contratación del joven chino.

-…Además sabe preparar platos típicos de china- añade con presteza la joven de ojos amatistas.- acabó preparando ahí mismo unos dim sums y Miyari está encantada. Es un joven bien preparado. Y Hiragizawa no miente cuando dice que es muy sereno y respetable. Y por lo que parece necesita el trabajo. ¡Y es un excelente cocinero!

-Me parece muy bien que te haya ayudado Hiragizawa a resolver ese predicamento – Dice Sakura mostrando unas sombras oscuras bajo sus ojos: últimamente sus estudios ocupan parte del día cuando no trabaja y en la noche por lo que pasa el resto del día sumamente cansada. –Fue muy amable de su parte.

Un carraspeo departe del tercer personaje en la mesa atrajo la mirada de las dos jóvenes; mientras una muestra sorpresa y curiosidad, la otra muestra una expresión de impaciencia y hastío: cualidades que cuando se trata de su hermano nunca están de más.

-¿No me digas que piensas que se trata de alguna treta para Tomoyo también?

-No puedes descartar la posibilidad. – Dice Touya mientras ambas jóvenes se observan entre si.- No pueden llamarlo paranoia de mi parte: Ese sujeto parece querer algo de ti Tomoyo, y que consiguiera ayuda así de rápido…. Pasa demasiado tiempo contigo.

-Es un buen amigo. Me cae bien. Y si me ha sacado de este predicamento se lo agradezco mucho. Y que tenga una solución para todas las cosas muestra lo práctico que es…

-Y nota también que contrario a otros, algunos hombres sirven de ayuda y no para solo criticarlo todo – Dice Sakura atrayendo la mirada fruncida de su hermano. Ante su silencio ella consigue fuerzas para añadir.- Yo también se lo agradezco a Hiragizawa, porque la que estuviera en problemas, sería yo;  además no lo conoces en persona para decir que trama algo, hermano.

-Solo te digo Tomoyo – dirigiendo su mirada a la amatista- Que andes con cuidado.

-Claro y te lo agradezco Touya – dice la amatista dirigiéndole una dulce sonrisa para tranquilidad del sujeto. – No tienes porque preocuparte. Hiragizawa y yo simplemente somos amigos…

-No lo digo por Hiragizawa. Lo digo por Li. ¿Acaso pediste más referencias que lo dicho por aquel sujeto?

-No es necesario. Se mostró muy capaz durante la entrevista y por supuesto su habilidad será puesta a prueba con Miyari a partir de mañana. Y mi percepción de las personas jamás me ha defraudado.– ante la mirada de duda departe del varón añade.- Vamos Touya: Este sujeto fue recomendado por los Hiragizawa. Incluso Nakuru Akizuki me ha llamado esta noche agradeciéndome que le diera el empleo al sujeto porque necesita trabajar…

-Ojala no te arrepientas de tu decisión Tomoyo. –Dice el desconfiado hermano de Sakura haciendo que la chica girara sus pupilas en silencio mientras escucha al joven añadir. – Porque puede aparentar algo y ser algo totalmente diferente.

-Ten fe en la gente Touya. A veces te pueden sorprender. Bueno, ya me marcho. No me esperen- dirigiéndose a la puerta del departamento y cerrando tras ella.

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Sonomi aun no baja a prestar atención a sus invitados.  Tomoyo aun no llega a la casa y de ninguna manera compartirá sus atenciones con Tetsû y los Ebisawas a solas y no es precisamente la fascinación de Tetsû por ellos, lo que la hace dudar. Hay algo sobre Kana Ebisawa que no le termina de gustar y pese a que ha impulsado los pensamientos de su hija en esa dirección (sin ningún éxito por el momento) no comparte las aspiraciones de su esposo respecto a ellos. Mientras termina de colocarse sus ropas y vislumbrar uno de los pocos pendientes que quedan entre sus alhajas (muchas han sido ya puestas en casas de empeño) una solitaria lagrima baja por el contorno de su aun bello rostro y se pierde entre el maquillaje  que quita con presteza con una toalla desechable. ¡Aun no comprende como se dejó convencer para organizar una cena y para esas personas!

Un sencillo toque a la puerta le avisa que Tetsû está en el umbral de esta (conoce demasiado bien el toque de su esposo) y no duda en ir hasta la puerta antes de que este vea la necesidad de un segundo toque. Abriendo se encuentra en efecto con el susodicho quien observándole de arriba abajo dice.- La señora Ebisawa pregunta por ti.

-Debiste mandarme a buscar con el servicio Tetsû.- contesta sin mirarle de frente: lo observa por el reflejo del espejo del tocador.- Aun así no estoy lista.

-Yo te veo lista. De hecho creo que lo has estado desde que el servicio te anunció que tenemos compañía.

-Y tal como le dije, ya voy. – Siendo sujetada por el brazo con firmeza Sonomi siente el aliento mezclado entre enjuague bucal y alcohol.

-No juegues conmigo Sonomi.  –Advierte el sujeto mirando a sus ojos con firmeza y chispeando- Quiero que tomes mi brazo y me acompañes abajo… ahora.

-¡Suéltame! – Murmura con rabia.- Te estás extralimitando Tetsû… ¡Suelta! –Dice entre dientes mostrando su furia por su conducta.- Ya me tienes harta Tetsû… ¡Cansada! Yo no tengo la culpa que seas tan mal administrador… ¡No tengo la culpa que hayas hecho espuma de mar nuestra fortuna! Y no tengo porque soportar tus borracheras o intentos de volver a lo que jamás seremos.

Tetsû la suelta con un solo movimiento y Sonomi retrocede a lo que este cierra la puerta detrás de él quedando los dos dentro de la habitación matrimonial: habitación que no han vuelto a estar ambos juntos en mucho tiempo. Desde que los problemas económicos comenzaron.

-¿Acaso no sabes en que grave peligro estamos, Sonomi? ¿O acaso lo olvidas convenientemente?

-¡Por supuesto que no lo olvido! Tu no pretendes que quiera olvidar todo esto.–

La mujer no le mira a los ojos pero él continua hablando con lentitud y muy bajo. -¿Acaso no recuerdas que estamos al borde de perderlo todo? Los Ebisawas son la única carta que tengo en mi poder antes de que todos los recursos se acaben. Antes que el castillo de cartas caiga… ¿Quieres que eso pase? ¿Quieres que perdamos todo lo que tenemos… todo o lo poco que nos queda en estos momentos?

-Por supuesto que no.

-Entonces te suplico que trates de controlar tu temperamento y tu boca esta noche: Si todo sale a pedir de boca, a partir de hoy no tendremos que preocuparnos mas del dinero. A partir de esta noche Empresas Daidouji estará a salvo y podremos recuperar nuestro poder. – Haciendo una pausa y para asentar más precedente en que tan terrible es la situación de sus finanzas añade. – He tenido que recurrir incluso al fideicomiso de Tomoyo – Ahí atrayendo la mirada sorprendida y sancionadora de su mujer.- Tengo conocidos en el banco…

-¡No pudiste…! ¡Ese dinero se lo confió mi abuelo! ¡Mi abuelo! Se lo dejó a ella. – Afirma ya incrédula y mostrando su desaprobación con la acción. -¡No te pertenece!

-Si, y nosotros lo necesitamos por el momento. – Replica con urgencia el sujeto – por lo que podrás comprender porque necesitamos esta noche mantener la calma y tratar de guiar las cosas por el buen camino. Si todo resulta bien, Tomoyo jamás se enterará de que he tomado ese dinero. Tampoco tendrá porque descubrir que las empresas están al borde del colapso.

Sonomi palideció al escuchar sus palabras ¿Usando parte del fideicomiso de Tomoyo? ¡Su abuelo habría puesto el grito al cielo de escuchar aquello! Que decepción se ha vuelto aquel hombre en su vida.  Por el momento es solo el triste fantasma de aquel orgulloso y altivo hombre de negocios exitoso que entró a su vida y la transformó.

Ahora ¿Qué le espera a Tomoyo? ¿Qué reacción tendría al descubrir toda la verdad? ¿Podrá descubrir la verdad antes de involucrarse con Kana?

Ya no hay momento para hesitación y cargos de conciencia: por semanas ha sabido todo lo que su esposo planea y no ha dicho palabra a su hija. Ya está hundida junto a su esposo en las consecuencias de la red de mentiras.

Ya no hay marcha atrás.

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-¿Qué quieres que haga que? – Ha preguntado sin medir su voz el joven Li luego de ser dejado a solas con su primo lejano. Ambos mantienen una privada conversación en el saloncito mientras su prima y su padre conversan en el salón de estar familiar.

-Que vigiles dentro de Dulces Tentaciones a Tomoyo- Dice Eriol pragmáticamente ante la sorpresa de la mirada y la expresión de su primo. – Vamos no te pido nada difícil. Ya trabajas ahí.

-Solo de manera temporal hasta que la mujer que reemplazo vuelva al trabajo. Lo que me pides es muy indiscreto de tu parte… – dudando un segundo- ¿A que viene el interés?

Eriol duda un momento y Shaoran lo nota. Finalmente responde.- Tetsû Daidouji presidente de Empresas Daidouji es el padre de tu jefa- Shaoran alza las cejas sorprendido y Eriol asiente en silencio ante su aceptación de la revelación.- está planeando una unión “familiar” entre ellos y Ebisawa para permanecer con el control de la corporación. El dinero de Ebisawa salvará a Daidouji de la quiebra absoluta.

Luego de un largo silencio, Shaoran dice.- Tomoyo Daidouji no lo sabe:   Que su padre…

-¿Está en bancarrota? No lo sabe- Admite el varón.- Tomoyo Daidouji me ha dado una buena impresión como persona Shaoran. Mi interés en su negocio viene radicado en saber que tan relacionado está con los bienes de Daidouji y si es posible que ella los pierda. Me preocupa su bienestar…

-¿Y? ¿Qué has sabido?

-Que la información que Daidouji Tomoyo me proporcionó es certera: Su negocio no tiene nada que ver con el dinero de sus padres.

-Entonces ¿A que temes?

-A Ebisawa Kana.

-¿Quién es ese?

-Es el novio (potencial) de Tomoyo. Claro que ella no sabe esto último. El padre de Ebisawa quiere el control de las empresas Daidouji y lo planea obtener (más la división de juguetes) mediante una alianza familiar entre ambos: Tomoyo con su hijo Ebisawa Kana.

-¿Qué es lo que no aceptas entonces? ¿El matrimonio arreglado entre ellos o …

-Querido primo: me urge tener control de las empresas Daidouji. La poca confianza que se tiene en estos momentos en la manufactura china (en especial la división de juguetes) abre una frontera de posibilidades para empresas Daidouji. Dentro de dos meses a las empresas de Tetsû Daidouji les abrirán una serie de oportunidades que le ayudarán a levantarse cual Ave Fénix. En ese momento Daidouji no tendrá suficiente capital pero podrá sostenerse. Eso es algo que Ebisawa padre sabe y no quiere que ocurra, al menos no hasta que se haga con el poder de las Empresas.

-¿Cómo TU sabes todo eso?

Eriol sonríe con satisfacción y diversión al añadir. – Parte de mi trabajo es saberlo “Todo”. El punto es querido primo, que mi intención es que esa unión no se de. Hablo por supuesto del matrimonio de Kana y tu nueva y encantadora jefa.

Shaoran lo observa meditativo. ¿Esa es la única razón? ¿Eriol ve por encima del dinero y las ganancias que significaría tener en su control empresas Daidouji para su propio beneficio por encima del bienestar de alguien como Tomoyo Daidouji? Porque para el poco tiempo que Shaoran estuvo entrevistándose con ella, nota que es una mujer sumamente hermosa pero igual de inteligente y hábil en los negocios.

-¿Le has preguntado a  la señorita Daidouji que piensa de la relación suya con Kana Ebisawa?

-Eso no puedo preguntarle. Y eso en parte es de lo que te encargarás de averiguar.

-¿Por eso quieres que trabaje allí? ¿Para ser tú espía?

-Y en parte para que trabajes. La paga es módica y estarás a salvo ahí que en cualquier otra empresa… además podrás averiguar cosas que serán difíciles  para cualquier otra persona e informármelas. – La cara de negatividad del joven le hacen añadir.- ¡Vamos Li! – Llamándole por su apellido.- no estoy pidiéndote nada del otro mundo.

-No. Quieres que traicione a Daidouji para rendir reportes a ti.  No tienes ningún sentido de amistad Hiragizawa- llamándole por su apellido dado su decepción por su “frívola” manera de manejar aquel asunto. –Y tampoco te interesa de manera personal (y no hablo de romanticismo) el bienestar de Daidouji Tomoyo.  La entrevista que tuve con ella me ha dado a entender que es una de las pocas personas con integridad, y una cultura refinada que sería bien respetada y posicionada en mi natal China. Incluso recuerdo que una de nuestras divisiones corporativas han trabajado a la mano con Tetsû Daidouji. Aunque eso fue mucho tiempo atrás.

-De acuerdo – dice después de unos momentos.-Te lo admito a ti y que no salga de este salón: Daidouji Tomoyo me simpatiza. Tanto que voy a revelarte lo que pocas personas saben: Hace un tiempo (mas bien desde que comenzaron los rumores de Ebisawa con Daidouji –hablo de los padres- y las negociaciones), Comencé a investigar a los Ebisawa. Y mi atención se concentró en el hijo. Luego conocí a Tomoyo Daidouji y la idea de que este sujeto esté interesado en ella… me produce repulsión. – Atrae la mirada marrón sobre la suya.- Hace un tiempo atrás, Ebisawa estuvo envuelto en una investigación…

-¿Investigación?

-De un misterioso asesinato. La joven que estuvo involucrada…apareció muerta…  y violada en unos matorrales a pocos kilómetros de una casa de esquiar que tienen los Ebisawas- Shaoran no daba crédito a lo que escucha e incluso su rostro no deja de expresar repulsión.- por supuesto nunca se le pudo descubrir nada concretamente…

-¿Por qué? – Pregunta Shaoran saliendo de su estupor y con una mirada llena de horror e indignación por lo que escucha.

-Falta de evidencias contundentes.- niega con su cabeza.-  Lo cierto es que su posición económica y sus influencias (o la de su padre), han hecho que esta situación se pase por alto, no evitando después de esto siempre estar rodeado de bellas mujeres y aquel “incidente” pase al olvido. Pero no se desde cuando tiene sus ojos fijos en la bella hija de Daidouji y su padre tiene los suyos en una corporación que puede volverle mas rico de lo que ya es.

El silencio cae entre ellos nuevamente. Ninguno de los dos se atreve a romperlo.

Pero Shaoran pregunta.- ¿Por qué no le dices esto a Daidouji? – Viéndole negar con su rostro.- Créeme: te lo agradecerá.

-Primero debo de ver que tan serio es lo de ella y lo de Ebisawa. Si todo va de acuerdo a lo planeado por sus padres, ahí tratar de razonar con ella… decirle lo que se.

-Pierdes tiempo. Deberías decirle lo que sabes ahora. Mostrar interés por lo que puede pasarle.

-¿Qué demostraría con ello? – Pregunta encogiéndose de hombros.- Ella se enteraría que he investigado todo a su alrededor.  Sus padres negarlo todo y por lo que sé Tetsû empuja la relación de su hija y me hará verme como un mentiroso y ahí acabaría nuestra amistad.

-¿Te molesta que dejen de ser amigos?

-Tomoyo Daidouji es una mujer muy interesante. – Sonriendo suspicazmente.- Es un cerebro como muy pocos y el hecho que sospecho que sus padres no estarán muy contentos de que seamos amigos es un punto más a mi favor para conservar su amistad tanto como me sea posible. Y un punto a favor con ella.

Eriol se escucha a si mismo hacer semejante aseveración y siente una punzada de culpa en su pecho. ¿Por qué? Es un hombre práctico de negocios y admira el espíritu de competencia de Tomoyo Daidouji. No tiene nada que perder y la idea de que Kana y ella sean novios… no le agrada para nada. Aunque fuera del sentido que representa el peligroso hijo de Ebisawa algo mas le perturba en aquella amistad o futura relación que los padres de la joven probablemente empujan.

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-Debo de decirte que estás hermosa esta noche Tomoyo – dice Kana con deleite delante de los padres de ambos. La amatista baja su mirada algo abochornada pero acepta su cumplido. – Somos muy afortunados en contar con tu presencia esta noche.

-Gracias… – responde con brevedad. El padre de Kana observa de soslayo a Tetsû para luego dirigir la mirada a la hija de este. Es una muchacha muy atractiva y la clave para que su hijo sea feliz. Y por toda la vida de este, es lo que siempre ha deseado y obtenido hasta el momento.

Su próximo regalo para su hijo: lograr su matrimonio con Tomoyo. Y al mismo tiempo apropiarse de las empresas Daidouji.

-.Su hija es encantadora, señora Daidouji.- opina la señora Ebisawa maravillada observando de soslayo a la hija de esta acompañada de Kana quienes hablan a un lado del salón. – Encantadora… en verdad. – Sonomi sonríe cortésmente y en silencio sin tocar su bebida- En estos tiempos, las cosas son tan diferentes a nuestra juventud: Antes  nuestros padres buscaban enlaces satisfactorios y que no sacrificaran nuestro estatus; ahora cualquier niña de recursos termina con un don nadie. Por eso es bueno que siempre se rodeen de iguales personas a su estatus.

-Si. Suerte para nuestra clase, buscamos enlaces de negocios y de familia donde se preserve nuestro estatus y por supuesto, nuestra posición económica. – Habla Ebisawa padre atrayendo la mirada de ambos esposos Daidouji e incluso su esposa. –Aunque no podemos negar que la clase y el dinero en la actualidad se encuentra malinterpretada.

-En efecto. Puedes tener clase y no tener dinero y eres candidato para un buen enlace. Pero en estos tiempos, luego se viene el dinero nuevo y todo es comprado. – Afirma su esposa. – Por ejemplo tenemos el caso los descendientes del viejo  imperio japonés. He ahí clase.

-¿Acaso no lo saben? Mi querida esposa lleva sangre de ellos –dice Daidouji aferrando bruscamente por los hombros a su esposa. Los Ebisawas abren los ojos sorprendidos. – Si, en serio… su abuelo era un sobrino nieto del antiguo emperador…

-Tetsû por favor… – Dice Sonomi sonriendo nerviosa.

-¿Qué? Es la verdad querida… – mirando con admiración a su única hija quien no cruza mirada y tampoco pensamientos con sus padres pues está entretenida con Kana y Ebisawa por igual observa a la joven amatista.- Tomoyo tiene sangre real en sus venas … ¿A eso no le llamarían ustedes clase?

Los Ebisawa sonríen complacidos y afirman aquel descubrimiento como una bendición mientras Tomoyo, ajena a lo que ellos hablan refiere bajo a Kana. – Me sorprende que no te inquietaran los comentarios de las páginas sociales si llegaste a verlas. – Kana le mira estupefacto y ella añade. – Tus intenciones conmigo son más que claras… no me pasan desapercibidas. Por eso me sorprende que no estuvieras molesto o enfadado con lo que salió en las páginas sociales.

-Mí estimada señorita Daidouji: soy un hombre práctico y razonable. Aunque me inquietaron aquellas revelaciones, estoy seguro que su padre no sabe de esta supuesta relación suya con Hiragizawa. – Añade con una sonrisa cortés. –Aunque ya debe de estar enterado.

-Si está enterado no me ha referido nada del asunto – responde la chica para agregar.- Lamento mucho si esto le ha ocasionado algún percance. Pero puedo asegurarle que el señor Hiragizawa y yo somos amigos solamente. Le presté auxilio en un momento que lo necesitaba.

-Eso es bueno de escuchar- dice Ebisawa complacido y sonriendo aun mas para avergonzar a Tomoyo.

-Si pero tenga por igual entendido, que mis intenciones con usted al igual que con Hiragizawa son de mera amistad. Y por el momento no busco nada mas.

La joven amatista no ha sentido otra cosa en los últimos días más que un mar de confusiones: su cabeza le da mil vueltas pensando en Gyokusho quien en su momento fue un gran amigo y un compañero excelente pero a quien apenas ha llegado a extrañar en aquellos días. Luego está Kana quien es lo que su padre sueña para ella (y eso está claro) pero luego está aquel sujeto de mirada azulada… quien se ha convertido en un amigo muy especial.

Sin embargo su contacto con Hiragizawa ha sido algo que ella no imaginaba y aunque contradice lo que ella piensa sobre el amor y el romance, si lo encuentra un individuo difícil de interpretar o conocer pero de modales impecables y actitud sencilla; Eriol se preocupa por los demás (demostrándolo- para admiración de tomoyo- con la ayuda a ese joven chino de apellido Li)  contrario a Kana quien sus ademanes le presentan ante ella un individuo que sabe que es guapo y le saca provecho con sus galanterías con ella; que parece preocuparse mucho de lo que los demás piensen de él por encima de escuchar de verdad a las demás personas.  A este hombre la doncella de la casa le ha servido una copa y ni siquiera ha agradecido el gesto.

Por alguna extraña razón su conciencia le dice que aquello jamás pasaría por alto en la figura de cierto caballero de  ojos azules.

“Basta Tomoyo… por Dios basta. No hagas fantasías en tu cabeza respecto a Hiragizawa. Ustedes dos pese a las virtudes de él, no pueden ser más incompatibles en sus maneras de pensar: ¡Fíjate en eso de no creer que existe el amor! Y claro que existe”

Pero no por la renuencia o indiferencia de Eriol con respecto a ella, puede aceptar a Kana. Es usar al pie de la letra el dicho “Un clavo saca a otro” y Tomoyo no comparte ese tipo de pensamientos. Por lo que añade al joven. -Sin embargo, no puede pretender que yo tome en consideración sus intenciones Kana. Y aunque le agradezco sus atenciones conmigo, no estoy en estos momentos dirigida a establecerme en una relación particular… con nadie.

El sujeto borra su sonrisa para decir, extrañado.- Pensé que tus intenciones eran reciprocas a las mías.

Rápidamente la joven añade. -Aunque agradezco tus intenciones mis sentimientos no pueden estar más ajenos a los tuyos por el momento.  Por favor discúlpame.

Kana la observa un instante con aquella guapa facción y algunas veces frívola actitud para asentir suavemente y besarle en la mejilla (para sorpresa de la joven, no sentir mas que un pequeño sobresalto por su acción) y decir cerca de su rostro.- Tome el tiempo que tome, sabré ganarme tu corazón Tomoyo Daidouji.

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-Otro ramo de flores para usted – Dice Miyari siendo prácticamente tapada por el enorme ramo de flores que coloca ya a un lado del escritorio de su jefa. Es el tercero de aquel día y cada uno más exuberante  y costoso que el siguiente. Miyari encantada de aquellas atenciones a su jefa dice – ¿También es del joven Ebisawa?

-¿Quién mas sino él? – Replica la amatista con una mirada incómoda a cada uno de los ramos y sin siquiera tomar la nota que dice en el último añade. – Algunos hombres creen que con exuberantes detalles pueden conquistar el corazón de cualquiera; opino a veces que la sencillez en las acciones y las palabras son mejores recetas que la exageración…o en este caso, la ostentación.

-¿En serio lo crees así? Yo te puedo decir que me gustaría que alguien me tratara como te trata este sujeto a ti. –Dejando a un lado la formalidad.-  En los últimos tres días ha venido para invitarte a almorzar y por supuesto se ha desbordado en detalles. Se nota que le gusta.

-Eso está más que obvio: pero sabe que no tengo esas intenciones con él. Se lo dejé bien claro… pero parece que no me presta atención.

-¿En serio? – Pregunta admirada y sorprendida para añadir con una sonrisa – ¿Y esto se debe a las atenciones presentadas por cierto caballero alto, de mirada añil?

Tomoyo mira a su empleada con cierta sorpresa para añadir rápidamente.- Por supuesto que no. Hiragizawa es un buen amigo y solo eso. – Suspira para agregar.- creo que aun no me recupero de la ruptura con Gyokushe.

-Considera que Ebisawa es lo mejor que le puede pasar a cualquier mujer. Es rico, guapo, inteligente y se nota que está muy encaprichado contigo. Una mujer daría un brazo y una pierna por tener un hombre como ese atrás de una. Y entre nosotras tu ex novio no es la mejor opción. –Haciendo con esto que esta le mirase aturdida.- Es un hombre de pocos recursos… ¿Te imaginas casándote con un simple empleado?

-¿Por qué no? Si hay amor…

-El amor no siempre lo puede todo. – Miyari replica – Si el amor lo pudiera todo, ahora mismo fuera yo tan rica como la princesa de Japón. Y no es así. Estudio  y trabajo y en algún momento quisiera salir de todos los problemas que llevo atrás. Con un esposo rico, no tuviera tantos problemas.

-.¿Acaso podrías casarte por dinero?

-Por supuesto que lo haría si la oportunidad se me presentara. – Aturdiendo a su jefa.-  Ya el amor crecería después…

-No puedo creer que digas eso.

-No por supuesto que no lo crees: siempre lo has tenido todo en su niñez y hasta llegar a la edad adulta.  Pero puedo asegurarte que no sería la primera y tampoco la última. Casarse por interés está más de moda ahora que en años atrás… tal vez sea porque es más obvio. Pero las clases sociales aun se casan con su misma clase y jóvenes como yo, buscan lo mejor para ellos y eso es una vida sin problemas económicos. No es ambición… es simplemente sentido práctico y mas como está la situación en estos días.

-No te niego que tengas razón Miyari. Pero tu manera de pensar me asusta.

-Y usted no ha vivido lo bastante en el mundo real señorita Daidouji, para entender lo que es no tener nada.

-Disculpen: – Interrumpe Shaoran atrayendo la mirada de ambas jóvenes a la puerta. Tomoyo sonríe complacida al ver a Li vestido con el uniforme de mesero del establecimiento y se ve muy atractivo: Vestido con chaquetón de color rojo, camisa blanca con los puños del  mismo color del chaquetón y pantalones negros. –Miyari: han venido a buscar una orden y no encuentro la copia…

-¡Oh Li! se ve estupendo – Afirma Tomoyo complacida. – No pensé que te quedaría tan bien ese uniforme considerando que perteneció a otro.

-Apenas. Tuve que ir a que le hicieran unas alteraciones- afirma el joven agradeciendo el cumplido de su jefa.

-Es un éxito con las escolares que pasan por aquí – Afirma Miyari abochornando al silencioso sujeto. Sonríe a su jefa añadiendo. – Tiene a las estudiantes de la preparatoria comiendo de su mano. He visto las mismas caras en los últimos dos días… y consumen casi todo lo que este recomienda del menú.

Shaoran está rojo en las orejas. Tomoyo sonríe ante su actitud.

-Es cierto Li, te ves muy bien. Creo que ha sido una buena idea también colocarte en las tardes a sustituir a Sakura como mesera mientras esta vuelve.

-Oye Li ¿Quieres ir a ver una película luego del trabajo? – Pregunta Miyari – No tengo clases hoy…- sonriendo y con un sonrojo en su rostro.

Tomoyo la observa atónita ¿No que solo se conforma con un rico en su futuro? ¿Qué le pasa entonces que le gusta Li?

-No puedo. En realidad…- mirando a su jefa- quisiera hablar con usted si se posible, después del cierre.

-¿Ocurre algo malo?

-Si me permite señorita Daidouji: aunque su negocio va muy bien, he encontrado ciertos errores en unos pequeños detalles.

-¿En serio? –Pregunta Daidouji extrañada por su comentario.

-Es asunto de distribución de espacios y de la preparación en la cocinas. ¿Tiene tiempo después del cierre?

-Si, claro… por supuesto Li.

Shaoran insiste nuevamente a Miyari que necesita la orden y la joven le dice que le ayudará a buscarla; sin más nada que decir se retira y Miyari se pone de pie observando por donde se ha marchado Li.

-Ese sujeto no hace mas nada que trabajar- Afirma la joven ante su jefa- Incluso le he invitado a comer o a cenar y me rechaza.

-Recuerda que es un sujeto muy serio Miyari. Tal vez tiene cosas que hacer.

-Come solo, se marcha solo. En verdad que no lo comprendo.

-Ya Hiragizawa me advirtió que es un tanto distante.- Ahí pensando algo – ¿Por qué te interesa que se acerque a ti? Es un muchacho pobre. Trabaja para ahorrar para su maestría.

-¿Lo dice por lo que dije hace unos momentos? ¡Es guapísimo! –Afirma la chica con los ojos brillantes-  No se parece a todos los chinos que conocemos. Por alguna extraña razón me resulta conocido pero no se de donde.

-¿En serio?

-Efectivamente. Su rostro lo he visto en otro lugar, pero no puedo ubicarlo. – Dice la joven pensativa. –Pero me ha referido que hasta hace poco, vivía en China. El caso es que es guapo y no tengo novio – guiñándole el ojo a su jefa. – Con permiso- Retirándose finalmente del lugar para ir a auxiliar a Li con la orden ante la mirada incrédula y segundos después sonriente de su jefa.

*****************************

Ambos sentados en un pequeño café a las afueras de DT Eriol y Tomoyo conversan mientras comen unos emparedados fríos. La amistad de ellos se ha acrecentado con los días que pasan y sabiendo que Ebisawa saca a almorzar a la amatista (gracias a los informes prestados por Li), ha aprovechado avisarle del día anterior que almorzarían juntos para ponerse al día.

-¿Cómo te ha ido con el señor Li? – Interroga inocentemente su acompañante mientras Tomoyo termina de comer una ensalada verde.

-Es un empleado muy eficiente. Me parece increíble que trabajara para ti y no sea de algún puesto de autoridad.

-¿Qué te hace pensar eso?

-Su personalidad. Es una persona muy firme y autoritaria pero también respetuosa. Tiene unas ideas con respecto a  los negocios.  Por ejemplo ayer me ilustró con algunas alternativas en distribución de espacios y labores que ayudará mucho en el negocio. Incluso que tiene razón en muchas de ellas.

-Me alegra que te sirva de ayuda.

-Si, te agradezco que me lo hayas recomendado.- Observándole con curiosidad acto que animó al varón al mirarle a los ojos y esta bajó su mirada.

-¿Algo mas que te preocupe? O me quieras decir…

-.No. No… me preguntaba… ¿Por qué él trabaja aquí en Japón? ¿Por qué no en China? ¿Tiene familia?

-Tiene una larga familia- dice Eriol rápidamente. – Según creo trabajaba para su tío en unos almacenes mientras hizo la preparatoria. Luego ganó una beca y vino a Japón a hacer una maestría.

-Pero recuerdo que las maestrías son costosas.

-Si, pero ganó una beca. Es un hombre muy astuto como te has percatado. Y muy afable una vez se llega a conocer.

-Una empleada mía tiene la idea que lo conoce de alguna parte- ahí atrayendo su mirada- no recuerda de donde.

-Seguro de la fiesta… estuvo trabajando en la fiesta…

-¿En serio? ¿Cómo empleado?

-Así es. – responde mintiendo y añade.- Pero no es lo que querías decirme hace un momento.

-Es cierto. – Dice la chica.-Hay un sujeto… he salido con él en varias ocasiones. – La mirada añil le mira con intensidad y ella desvía la mirada a una mesa contigua donde hay una pareja almorzando y hablando al igual que ellos.- Viene pretendiéndome…

-¿Es eso cierto? – Sonriendo tímidamente y dejando su servilleta a un lado.

-Si. Kana Ebisawa. – Ahí levantando su mirada.- ¿Lo conoces?

-He escuchado hablar de él.

-Se poco. Solo lo que me han referido mis padres. Y lo que dice él de si mismo – rodando los ojos.

Eriol sonríe divertido añadiendo.- Supongo que esa actitud de él es su mejor cualidad.

-Oh, si. Un departamento de relaciones públicas ambulante… – ríe Tomoyo divertida. –Bueno, en realidad me preguntó por…. – señalándose a ella y él.- las fotos del diario.

-¿Qué le respondiste?

-Espero que no te importe, pero le conté que solo fue un favor para ti – Eriol alzó las cejas notablemente sorprendido y borró su sonrisa. –Discúlpame… pero no quería que él o mis padres tuvieran la impresión errónea.

-¿Errónea? ¿Te interesa Kana?

-¡No para nada! Al menos no de esa manera… pero… es que yo…

-Si te sientes incómoda con interpretar ser mi novia, lo comprendo a la perfección. Y si tienes alguna intención de relacionarte con él mas allá de una amistad es comprensible que no quieras malos entendidos.

-No lo hice con ese propósito.

-.¿Ah no? ¿Cuál propósito entonces? – Tomoyo guarda silencio ante su pregunta.- Querida Tomoyo: si no tuvieras ninguna intención con él habrías seguido la idea que nosotros somos novios y no habría representado problemas para ti. De todas maneras no te interesa el sujeto ¿O si?

-No, no por el momento.

-A mi no me importa que le hayas dicho la verdad- Sonríe Eriol con cortesía y Tomoyo sintió aquella sonrisa superficial y falsa. – somos amigos ¿No?

-En efecto.

-Pues apoyo tu decisión cual sea. – Dice Eriol para dirigir su mirada al emparedado que consumía momentos antes y cuyo apetito por razones desconocidas ha desaparecido; pero aun así lleva el alimento a sus labios y lo muerde aparentando disfrutarlo.

Pero ¿Por qué se siente tan molesto?

Diez días pasan y Sakura piensa que han sido un año. Se siente extraña pero emocionada por entrar nuevamente a su trabajo. Aunque aun espera las respuestas de sus calificaciones cree que ha excedido sus expectativas aprobando con excelentes sus proyectos finales. Un esfuerzo que vale la pena pues dentro de pocos meses saldrá de su preparación y podrá ejercer finalmente en un preescolar.

Cuando ingresa al establecimiento lo hace a las nueve de la mañana un poco tarde pero no es una falta de su parte, dado que Miyari y los demás que trabajan llegan a las seis de la mañana y cuando lo hace nota algunos cambios algo extraños: la vidriera tiene un exhibidor que no estaba ahí y los muebles han cambiado un poco: las mesas ubicadas de cuatro personas se encuentran puestas de lado y lado dejando un enorme espacio en el medio han colocado una pequeña barra a un lado, donde se ve a Miyari servir a una persona que se encuentra en una de las cinco butacas altas y esta al divisar a Sakura le sonríe mientras habla con aquel cliente.

-¿Qué es esto? – Pregunta Sakura disculpándose al interrumpir y Miyari le sonríe aun más ampliamente.

-¿Te gusta? Es idea de Li. Este pensó que las personas que vienen solas no les gustan ocupar una mesa completa. Así podemos recibir mas personas en la barra. –Es inteligente.- También servimos un chocolate caliente en el menú.

-¿Cómo? Estaba claro que solo servíamos té.

-Si pero el Chocolate es una bebida muy occidental. Y tenemos la receta de chocolate con canela y leche. Los estudiantes de la preparatoria pasan todos los días y esto se llena… es un éxito.

-Grandioso – dice la ojiverde no tan convencida que los cambios sean tan apropiados. – ¿Quién autorizó esto?

-Pues Tomoyo – Dice Miyari.- ¡No te puedes imaginar la suerte que es contar con alguien como él! ¡Es muy trabajador y tan lindo para ser chino! ¡Oh Sakura! ¡Que suerte!

-Si, ya lo has dicho…- Mirando a su alrededor por si hay mas sorpresas a las cuales adaptarse. – Voy a cambiarme… Veo que Tomoyo no ha llegado – mirando afuera.

-No. Pero me advirtió que llegaría tarde.

-¿Tienes las órdenes del día listas?

-Si, desde ayer- afirma la chica sorprendiendo a Sakura. – Si. Anoche la señorita Daidouji aprobó las órdenes listas desde el día anterior.

-¿Desde cuando las órdenes se trabajan desde el día anterior?

-.Están en el refrigerador. Pues adelantamos parte de ellas desde el día anterior para no llenarnos de trabajo. Es otra idea de…

-Sí déjame adivinar: ¿Li? –Asintiendo no escucha otra cosa mas de Miyari pues procede atrás donde están los casilleros de los empleados y los baños. Escucha una extraña música cuando pasa por las cocinas pero no le presta atención pues va muy atrasada.

Pensativa se cambia colocándose sus ropas de mesera (camisilla blanca con detalles en rojo y su falda de vuelos color rojo con blanco y se ajusta los listones de los zapatos). Antes de proseguir a la parte delantera (aun es temprano) pasa por el escritorio de Tomoyo para ponerse al día con la agenda y ver que hay pendiente en la pizarra. Para su sorpresa, nada está al pendiente, incluso los pedidos a los suplidores fueron puestos al día. Cuando revisa el margen de ventas en la computadora asombrada nota que incrementó un ocho por cierto al contrario que los últimos días de trabajo que desempeñó en DT.

Sonríe maravillada que el negocio marche tan bien y no duda en felicitar a Tomoyo cuando esta vuelva cuando sus oídos captan las voces que parecen hablar y la música escucharse un tanto más fuerte. Asombrada (usualmente la música no se escucha tan fuerte en las cocinas) sale del despacho para encontrarse con Miyari apoyada en la puerta abierta y el resto del personal observando con curiosidad algo que pasa en el interior.

-¡Vamos Li! tu puedes- Anima Miyari sin darse cuenta que Sakura se encuentra atrás de ella. Levantando sus pies hasta las puntas observa dos cabezas una a la espalda de la otra que parecen estar trabajando sobre las mesas de preparación. En un principio sin comprender y luego anonadada ve como ambos hombres con bolsos de crema pastelera parecen decorar cientos y cientos de pastelillos pequeños tanto amarillos como marrones mientras los demás los animan en la competencia.

-¡Faltan quince segundos!

-Vamos Naigasaki – dice uno de los otros cocineros mientras los demás animan a cada uno de sus favoritos.  Sakura observa ambas mesas y ambos van muy a la par aunque no comprende el propósito de aquel concurso.

Al finalizar el tiempo el que se apellida Naigasaki deja caer sus brazos abatido y parte de ellos cubiertos de crema batida y Li por igual agacha su cuerpo hacía la mesa mientras el que tomó el tiempo y otra de la que trabaja como mesera cuentan los pastelillos decorados.

Sakura avanza llamando la atención de los que allí trabajan quienes le sonríen y se acercan a ella saludándole afablemente.

-¡Ha ganado Li por diferencia de tres pastelillos! –anuncia una de las muchachas mientras Sakura se percata de algunos cambios incluso en las cocinas.

-¡Fantástico Li! – Dice Miyari aproximándose para felicitarle.

Sakura observa un instante el hombre que es felicitado por Miyari: tan alto como su hermano mayor, Li es un hombre de mirada oscura un tanto rebelde. Sus cabellos cortos y finos caen con gracia por la frente dándole una terminación de masculinidad atractiva y Sakura no lo niega mientras continua mirándolo con fijeza a la misma vez que sus compañeros comienzan a depositar en su mesa lo que parece ser dinero que el joven no toma inmediatamente.

-¡Oh con lo que has ganado podrías invitarme a comer, Li! – dice Miyari con una sonrisa incluso tonta que hace que Sakura la mire un tanto aturdida mientras sigue de brazos cruzados.

Entonces por alguna extraña razón atrae la mirada del varón a la suya llevándose una sorpresa en la intensidad de sus ojos café y su rostro enmarcado y serio que no parece sorprenderle su presencia. Incluso no se inmuta en notar a la joven que no conoce en las cocinas de DT. Sakura no descruza sus brazos pero le cuesta mantener su mirada firme sobre el sujeto y su intensidad que comienza a ponerla nerviosa.

-Bueno ¿Acaso no trabajamos aquí? – Dice Sakura temblándole la voz un poco y atrayendo las miradas de los empleados.- Tenemos un día por delante, así que vamos…- aplaudiendo dos veces para volver a todos a su trabajo.-¿Miyari? ¿Quién está adelante atendiendo el negocio?

-Hoshino llegó cuando vine a las cocinas… Está adelante…

-Pues vuelve que necesitará tu ayuda- añade con firmeza sorprendiendo a su compañera quien parpadeó un par de veces para recuperar de su fría orden.

Y así lo hacen casi todos: para todos es más que claro que en la ausencia de Daidouji y ante el regreso de Kinomoto quien es la jefa.

-¿Señor… Li? ¿Podría hablarle un segundo? – Solicita la ojiverde y el aludido no duda mucho mientras los demás vuelven a trabajar a seguir a la joven hasta la oficina que conoce como la de Daidouji. Sakura solicita que cierre la puerta al entrar y así lo hace observando que Miyari no les pierde la vista. Sakura finalmente dice con voz firme.- No se que tipo de trabajo tuvo antes, pero aquí no es un ambiente para desarrollar apuestas y gritar por una tonta competencia con mercancía del negocio. Este es un lugar de trabajo.

-Lamento si el ambiente le ha ofendido señorita- Replica el varón notándose para Sakura mas alto de lo que supuso así de cerca, a pesar que Sakura y él solo los divide apenas unos pasos y el escritorio en medio de ambos.- Le aseguro que no se volverá a repetir.

-Eso espero. Porque no creo que la señorita Daidouji aprobaría este tipo de comportamiento señor Li… y es una primera mala impresión ¿no lo cree?

Shaoran tiene una impresión de Deja-vu y se le queda observando un instante a los ojos. Luego su voz mientras le da una larga lectura acerca de “Responsabilidad y comportamiento en el trabajo”, el presentimiento que conoce a aquella joven se intensifica pero no descubre de donde con exactitud o donde proviene aquella sensación de familiaridad.

-… ¿Ha quedado claro!? – Pregunta Sakura y Li no le responde mirándole con intensidad.- ¿Señor Li? –Shaoran aun no reacciona y Sakura comienza a abochornarse ante su poco interés en escucharle.- ¡Señor Li! – Dice en voz alta atrayendo la atención del sujeto y notándolo en sus pupilas y sutil sobresalto.- Es increíble como no me escucha… ¿Acaso trató con la misma falta de respeto a la señorita Daidouji?

-Aquí nadie me advirtió que no estaba permitido hacer este tipo de competencia- dice Shaoran ganando confianza y tomando la palabra mientras su auto-confianza sube y se olvida de sus pensamientos – …o alguno de sus empleados. Según creo Miyari ya había atendido a uno de los clientes y a esta hora Hoshino llega quien está mas que calificado para atender a los que llegan y tercero, si la señorita Daidouji no permite estas actividades que me lo diga ella pero no permito que alguien en la misma posición que yo me reclame como a un niño pequeño cuando soy mayor… – las orejas de Sakura comenzaron a tornarse rojas.- ¿Quedó Claro Señorita Kinomoto? – Sorprendiéndole que supiera su nombre. Sin más nada que decir se dirige a la puerta para añadir. – Espero que la próxima vez cuando tenga problemas con mi manera de ser o mis decisiones pueda esperar al cierre para llamarme la atención y no en plena hora de trabajo. No soy de los que está acostumbrado a recibir reclamos o reproches de niñas.

*****************************

-¿Puedes creerlo? ¡Dice que soy una niña! – Viendo que su exasperación no es compartida por su prima, añade.-  ¿Cómo pudiste contratar a ese sujeto Tomoyo? ¡Es un orgulloso!

-Creo Sakura que exageraste como le llamaste la atención. No tenías ni un minuto conociéndolo y ya estabas reprochándole. Y sabes que no tenemos problema con que los empleados bromeen unos con otros o hagan competencia entre ellos. No es la primera vez que pasa.

-Pero no cuando representas a tu jefa en el negocio.

-Pues ha hecho un buen trabajo hasta ahora. – Replica Tomoyo.  – No ha dado problemas y todos los empleados se llevan bien con él aunque es mas reservado que tu.

-Ese no es el punto: el punto es que ha puesto sus ideas aquí como si llevara meses trabajando aquí.

-Sakura: él jamás podrá reemplazarte- dice la joven de ojos azules con seriedad y dulzura atrayendo la mirada de su prima y añade. –Ese es el problema ¿cierto? ¿Temes que llegue a reemplazarte con él?

Sakura se sienta agotada delante de su prima para decir.- Se que no voy a trabajar aquí para siempre Tomoyo – su voz se escucha triste y melancólica.- pero me habría agradado que alguien comentara conmigo todos los cambios y no encontrarlos… es como si la vida continuara sin mi… se siente…. Como… la muerte.

Tomoyo abrió sus ojos ampliamente y borró su sonrisa escuchando a su amiga… a su mejor amiga… esta continua con la voz bajita y notablemente melancólica. Sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas al decir. – ¿Sabes? Esta sensación que tengo es la misma que desperté un día, meses de la muerte de papá… – Los ojos de Tomoyo imitan los de su amiga pues el señor Kinomoto era alguien que adoraba a sus hijos y mostraba un verdadero interés en sus amigos… y demás allegados. Ella sintió en algún momento la casa Kinomoto como un verdadero hogar. – Ese día desperté, hice todos mis quehaceres y fue una sensación de plenitud no comprendiendo que pasaba… me sentía… feliz… entonces en la noche cuando llegué a casa fue que lo comprendí – ahí mirando a su amiga a sus ojos azules.- No sentí la falta de papá… simplemente… la vida, mi vida continuó… sin él en ella.

Tomoyo está sollozando y pasa un pañuelo facial a su amiga y ella usa uno. Se limpia el rostro y Sakura no la imita: Simplemente se queda con el pañuelo en sus manos. –Sakura… yo lo lamento… lo lamento tanto.

-No es tu culpa. Soy yo… a veces soy tan tonta… tan… “infantil” –Agrega sollozando un poco.- él tiene razón: me veo demasiado joven y tal vez lo soy…

-No, no lo eres. Claro que no. Me has ayudado todo este tiempo con el negocio y sin ti no lo hubiera logrado. – Aferrando su mano – Sakura: Nada de lo que es el negocio podría hacerlo sin tu ayuda. Así que no pienses eso por favor… – tratando de sonar animada añade. – Li es una gran persona Sakura. Es muy agradable pero reservado. Podría llegar a simpatizarte si dejas esta idea de territorialidad a un lado.

-Si, ya veo. Todos son sus amigos…

-Si, lo son. Y él no los rechaza pero es muy reservado con su vida. Dale una oportunidad. Podemos aprender mucho de él.

Sakura guarda silencio y escucha a su amiga y jefa. No sabe que pensar de todo aquello pero aquella primera impresión que tuvo de Li no ha sido la mejor y tampoco cree que la opinión de este cambie de un día para otro más con la forma en que se han conocido.

Pero tampoco está dispuesta a darse por vencida y disculparse por algo que admite en el momento que pudo haber exagerado.

Pero no es algo que jamás admitiría al sujeto.

*********************************
——Unos días después.-

Las dos jóvenes se observan entre sí al ver el afiche que el joven de mirada café les ha abierto ante sus rostros. Los últimos días Sakura ha estado muy solícita con la situación dentro del negocio y aunque la relación con Li no es afable si podemos definirla con “cordialidad profesional”. Shaoran cuando comparte una idea o sucede algo en el negocio ya sea de información, compras, ventas o presupuestos, recurre a Kinomoto y a Daidouji para evitar conflictos no con la segunda sino mas bien otro altercado con la primera.

No se hablan mas de lo necesario y si tienen que pasar el día sin siquiera cruzar dos palabras lo hacen por el bien del negocio.

-No se Li – Dice Tomoyo finalmente ante su idea- Conocemos el festival pero nunca hemos participado como DT.

Todo gracias a unas alumnas de la preparatoria de Tomoeda quienes entraron para colocar en la ventana (con permiso del encargado) un afiche anunciando la feria de las flores que tendría lugar en el parque de la zona. El festival de las flores y las luces es una tradición de Tomoeda y tanto Sakura como su amiga, asistieron desde pequeñas hasta que comenzaron la universidad.

-Me he tomado la libertad de comunicarme con el comité organizador. Hasta el momento hay puestos disponibles. Creo que sería buena idea: le damos apoyo a la comunidad y serviremos una selección de los postres que ya vendemos aquí y podemos poner mesas y demás… mientras mantengamos el espacio limpio no habrá inconveniente.

-¿No hay que pagar por eso?

-Me han informado que solo tenemos que pagar por el costo del espacio que tomaremos en la feria. – Ambas chicas se observan mutuamente a lo que el chino agrega- Si no la consideran una buena idea…

-No la hemos hecho antes- Responde Tomoyo y Sakura afirma con su cabeza.- Incluso nunca se nos ha ocurrido algo así.

-Usualmente quienes venden en la feria de las flores son personas muy vinculadas con el comité y los organizadores… ¿Cómo conseguiste esto? – Ahí interroga la joven de ojos verdes de manera suspicaz.

-Solo hice las preguntas correctas- Responde el joven mirando a la joven Kinomoto –Están permitiendo unos cuantos participantes externos para economizar un poco el costo…

-¿Sabes el monto exacto a pagar? – Pregunta Sakura nuevamente.

El hombre asiente y ambas chicas se miran mutuamente para Daidouji responder –Bueno, me parece una idea interesante. Mañana iremos a averiguar un poco mas del asunto. –Ahí observando a Sakura añade. – ¿Te importará quedarte en la tarde mientras Li y yo vamos a investigar eso?

-En absoluto.

-Bien, problema resuelto. Muchas gracias Li, por tu idea- Afirma Tomoyo sonriendo. – Y por favor, cuelga el afiche en la ventana: hay que apoyar ese tipo de actividades.

-Tomoeda: -Sakura suspira de manera soñadora al quedarse ambas a solas.-  La última vez que estuve en Tomoeda fue cuando tu madre celebró tu cumpleaños en casa.

-Y recuerda que ni siquiera vivo en el mismo Tomoeda. Vivías mas cerca que yo del parque y del templo.

-Iba en patines a ambos sitios… y a la primaria – sonríe Sakura nostálgica- – ¿Recuerdas?

-Por supuesto que lo recuerdo- dice la amatista igual de soñadora que su amiga.-   Asistir nos traerá muchos buenos recuerdos.

-En efecto. – Sonríe Sakura más ampliamente para añadir. – ¿Recuerdas aquel año que Touya consiguió trabajo en el parque como vendedor de globos?

Tomoyo suelta una carcajada al igual que Sakura al recordar al hermano de esta vestido como conejo de color azul y vendiendo globos y tomándose fotos con pequeños. -Creo que Touya ha trabajado en todos los sectores antes de ser médico.

– O después de graduarse. – Asegura Sakura. – Recuerda que el uniforme que usa Li, lo mandamos a hacer para mi hermano.

Después de un instante meditándolo, Tomoyo afirma.-Creo que la idea es buena Sakura. Ir a participar atraerá mucho la atención de los habitantes de Tomoeda y podremos anunciar también que hacemos pasteles por encargo y servicio de comidas. – Ahí levantando la mirada para reconocer el rostro que le observa con una mirada nerviosa y al mismo tiempo cariñoso. – ¡Momo! ¿Qué haces aquí?

Sakura se voltea para ver a la cocinera de los Daidouji de pie en el umbral de la oficina y Miyari a su lado quien habla por la mujer diciendo. – Disculpa, pero ella insistió en querer hablar con Tomoyo. –Diciéndolo con actitud despectiva.

-Está bien Miyari. Es Momo. Trabaja para mi padre- Dice Tomoyo con gentileza y poniéndose de pie para abrazar a la mujer pero esta no le devuelve el abrazo. Tomoyo observa su mirada y dice consternada- -¿Qué es lo que pasa? ¿Qué tienes?

-No debí de venir… pero tenía que… señorita, se lo debo… a usted y a su madre… y ella… – ahí cortando la voz.

-¿Mi madre? Momo ¿Qué es lo que pasa? ¿Qué ocurre? – Pregunta guiándola hasta la silla que momentos antes ocupase Sakura. – ¿Qué tienes?

-Señorita… -Dice la mujer controlando su nerviosismo pero le es imposible. Sakura se incorpora para guiar a la mujer a tomar asiento y esta no quiere pero aun así es vencida por su propio temblar en sus piernas. – Señorita… algo ha pasado…

-¿Qué es lo que pasa? ¡Por todos los cielos me tienes nerviosa!

-Es el señor Daidouji… ¡Señorita! El y la señora… – hipando- luego… – guarda silencio – y entonces… me han despedido.

Tomoyo y Sakura se observan una a la otra y no dicen palabra. Tomoyo pasa un pañuelo desechable a la mujer quien le conoce de toda la vida. Finalmente y luego de un par de minutos añade.- ¿Quién te ha despedido? ¿Mi padre?

Momo asiente lentamente pero lo hace sollozando y suena su nariz contra el pañuelo. Finalmente dice nerviosa- ¿Qué voy a hacer? ¿Qué haré señorita? Tengo niños… tengo a mi hija en la universidad… no puedo perder mi trabajo… ella tendrá que dejar la escuela…

-No, no será así- asegura Tomoyo.- algo puede hacerse… hablaré con mi madre… esto tiene que ser un malentendido.

-Las cosas van mal con sus padres- Dice la anciana abochornándose por la indiscreción que cometerá. Tomoyo se queda con el auricular de su teléfono a mitad de camino de su rostro y la anciana añade.- Pelean mucho… su padre… bueno, siempre bebe… y no va a la oficina. Me ha despedido porque… bueno señorita… – no sabiendo que decir – ¡Ha golpeado a su mamá y yo intervine!

Tomoyo cuelga la llamada. Sakura, sorprendida y preocupada no hesita en cerrar la puerta de la oficina y se queda al ver que Tomoyo no pone resistencia a esto o le insiste que salga. La chica de ojos amatistas se arrodilla delante de la mujer y toma sus manos con gentileza mostrándose al mismo tiempo la diferencia de edades y texturas en ambas palmas.

-Mi padre jamás haría eso…

-.Lo ha hecho señorita. Lo hizo delante de una de las doncellas de la casa. – Dice Momo visiblemente abochornada por hablar aquello y baja la voz mientras Sakura le pasa un pañuelo desechable. – Quise defender a la señora y la ayudé a ponerse de pie… le dije que era un tanto abusivo ponerse a golpear a su esposa ahí en el salón o en cualquier parte de hecho- ahí guardando silencio y evitando la mirada amatista. – El señor no está bien, señorita. Toma demasiado… ahora, su madre… su madre…- ahí dejando de hablar.

Tomoyo mira a la mujer y siente como la sangre le recorre caliente por su cuerpo y su palpitar dispararse pero también se siente muy nerviosa. Con gesto firme y serio dice. – Sakura: quédate aquí con Momo. .-Separándose del ama de llaves y tomando su bolso y las llaves de su coche.

-¿Adonde vas?

-A casa de mis padres…

-¡Tomoyo! ¡No! si lo que dice ella es cierto…- Sakura dice con temor por el bienestar de su amiga. – No debes…

-Sakura: no voy a dejar a mi madre en merced de él. ¡No puedo creer que mi padre se atreva! ¡Jamás…! ¿Qué le pasa para actuar así? ¡Tomando! Papá nunca tomaba.

-Al menos deja que le avise a Touya – dice Sakura cuando Tomoyo abre la puerta y su amiga la retiene por el brazo – irá contigo…

-Esto es privado Sakura. No quiero que él se entere.

-Touya le dará un infarto si se entera que fuiste sola.

-Voy a ir sola. Además no debe de ser tan mal – miente para sentirse mas confiada. – Tranquila. Te llamaré inmediatamente sepa que es lo que pasa.

-¡Tomoyo! – Dice Sakura con aprehensión siguiendo a su amiga hasta la parte frontal de establecimiento donde están las mesas- ¡Detente! – insiste sujetándola por el brazo nuevamente. Sus ojos verdes irradian preocupación y nerviosismo. – Deja que le avise a Touya: por favor.

-No, Sakura. A mi madre le daría un episodio si sabe que este asunto se ha hecho público. Por favor confío en tu discreción. – ahí observa de soslayo a Miyari y Li quienes atienden a unos cuantos clientes pero ambos dirigen sus miradas al par. Baja mas la voz diciendo- Te llamaré en una hora Sakura. Por favor, no se lo digas a nadie.

La ojiverde suspira resignada y dice con una mirada firme. –Una hora: si en una hora no me has llamado, me comunicaré con Touya.

Tomoyo asiente y añade.- Cuida a Momo. Y por favor, dale un poco de té o café para que se calme. Y que nadie la moleste. – finalmente despidiéndose de su amiga y saliendo del establecimiento aun con las miradas sutiles de Miyari y Li en su persona.

—-Continuará.

Próximo capitulo:

…Fue él quien rompió el contacto y lo hizo de repente, sin aspavientos y con el aliento entrecortado. El rostro de Tomoyo estaba rojo y que decir de sus labios (habían perdido parte del labial que llevaba en ellos) y el tenerla tan cerca de su figura hacen que su corazón quiera desbocarse de su cuerpo.

-Yo… yo… discúlpame- Dice Eriol ganando un poco de control ante las circunstancias.- Yo lo siento… no se que pensaba… no debí de…

-No, no… disculpa… fui yo… es decir…- callando de repente y sintiéndose sumamente avergonzada. –Te provoqué besarme… o eso creo… – añade aturdida y con la mirada abajo. Sacude su cabeza lentamente.- Pero… me gustó. Me gustas… Eriol.

Eriol guardó silencio sorprendido de su revelación y no duda que sus sentimientos van a la par de Tomoyo. Pero aquello es lo último que el desea… al menos concientemente. Tomoyo es totalmente opuesta a él. Sin contar que su padre no quiere saber nada de él o su progenitor.

¡Esto estaba convirtiéndose en una verdadera tragedia literaria! ¡Digna de Shakespeare!

Eriol decidió retroceder pensativo mientras la chica lo observa y añade pensativo.- Sabes que esto no debe de ser Tomoyo.

Capitulo Siete.  Sentimientos Sorpresivos.

Un beso para todos…
¡Hasta la próxima!
Crys.