Capitulo 2 – Feliz Día de San Valentín

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Poema

Y comenzaremos juntos un viaje hacia la aurora.
Como dos fugitivos de la misma condena.
Lo que ignoraba antes no he de callarlo ahora;
No valías la pena.
Ya llegaba el otoño y ardía el mediodía.
Sentí sed. Vi tu copa. Pensé que estaba llena,
Pero acerqué mis labios y la encontré vacía.
No valías la pena.
Te di a guardar un sueño pero tú lo perdiste,
O acaso abrí mis surcos en la llanura ajena.
Es triste pero es cierto. Por ser cierto es tan triste.
No valías la pena.
Fuiste el amor furtivo que va de lecho en lecho,
Y el eslabón amable que es más que una cadena.
Pero hoy puedo decirte, sin rencor ni despecho;
No valías la pena.
Me alegré con tu sonrisa; me apené por tu llanto,
Sin pensar que eras mala, sin creer que eras buena.
Te canté en mis canciones y a pesar de mi canto.
No valías la pena.
Me queda el desencanto del que enturbió una fuente,
O acaso el desaliento del que sembró en la arena.
Pero yo no te culpo. Te digo simplemente;
No valías la pena.

“Desencanto” José Ángel Buesa.

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Gyokusho busca con su mirada en el concurrido establecimiento decorado para la ocasión una pista de donde se encuentra la chica de ojos amatistas. Aunque le apena lo que está a punto de hacer – quiere mucho a Tomoyo – su situación económica es peor.  Él trabaja para una de las empresas del Consorcio Daidouji que cerrará pronto. Dado aquello y por supuesto la repentina enfermedad de su padre, no tiene mas alternativa que aceptar el trato hecho con Daidouji para que rompa la relación con su hija y esta se case con el hombre que fue escogido por el padre de la chica.

Le da asco aquello. Por alguna razón todo aquello le huele mal. Tomoyo siempre ha demostrado ser una chica dulce, cariñosa, atenta, dispuesta a escucharle y para nada interesada pese a la familia de donde proviene. Por eso sabe que Tetsú Daidouji está jugando con los sentimientos de su hija fríamente y prefiere salvar su cuello y su apellido por encima de sacrificar a su única hija con un magnate corporativo.

¡Que sucio es el juego del dinero! Y él es una de las fichas para tal partida. Ha acordado romper con Tomoyo. Dudó unos momentos antes de entrar pero es imperativo si quiere salvar la situación de su familia y su propio empleo, el seguir las instrucciones de un hombre más poderoso que él.

Al entrar el lugar este se encuentra abarrotado. Luego de buscar furtivamente con su mirada, al fin encuentra a Sakura quien despide con cortesía a unos jóvenes que llevan en sus manos unas cajas de chocolates con el logo del negocio de su novia y unas rosas frescas como adorno.

-Sakura- Dice el sujeto con tono serio.

-Hola Gyokusho – Saluda la siempre jovial chica con una sonrisa- ¿Tomoyo sabe que estás aquí?

-¿Por qué lo preguntas? – y observando el gran movimiento a su alrededor añade.- ¡Vaya que el negocio va bien!

-¡Ni que lo digas! La reseña del diario fue un éxito. Creo que no cerraremos temprano esta noche – dice con ánimos entre el cansancio y las ocupaciones de no extraviar las facturas en sus manos y las órdenes que salían y las estaban esperando. – Orden 13 ¡Daisuke!

-Aquí – responde un chico  vestido de uniforme de preparatoria y pasando su boleto de espera quien recibe una caja de chocolates decorado como las demás y con un sonrojo en su mirada. –Gracias señorita.

-Que pases un lindo día- Dice Sakura distraídamente mientras le abre la puerta pequeña para que Gyokusho pase a la parte de solo empleados pues es novio de Tomoyo. – Tomoyo aun no llega.

-¿No? ¿Con tantos clientes? Que raro.

-En realidad fue a buscar unas cosas. Vendrá después de las cuatro. – Buscando otra caja que sale del área de terminación de cajas – ¡Moshime!

-Aquí – responde una chica con uniforme ahora de la primaria acompañada de varias amigas.  Inmediatamente abre la caja (no está decorada como las demás) pero en su interior tiene pequeñas cajas individuales, cada una con dos chocolates. – ¡Gracias! – dice revisando su pedido.

-Que pases un lindo día – dice Sakura yendo al otro lado hasta la caja donde hay más órdenes y pasa unas copias a la parte de la cocina: Esas son órdenes de postres como tortas, pies y dulces para llevar. – ¿Tomoyo sabía que venías para acá?

-Es San Valentín; es probable.

Sakura le observa un instante y sonríe diciendo. – ¿Qué planes tienen ustedes para el día de hoy? ¿Irán a cenar a algún lugar lindo?

Gyokusho no sabe que responderle y hasta se pone nervioso ante la pregunta de Kinomoto. Al final dice. – Tengo que hablar algo con ella… – Simplemente responde aturdiendo a al chica delante de él quien se incorpora y borra su sonrisa.

-¿Está todo bien?

-Claro que si. Todo está bien – Sonríe nervioso observando a su alrededor. – Leí el artículo que publicaron en la revista… apuesto que todo esto es en parte gracias a eso.

-Y gracias a que tu novia es un genio en los negocios y en el postre. – Dice Sakura complacida mientras atiende más órdenes.- Siempre le dije que tenía el corazón para la cocina. Y hasta nos resultó una estratega de negocios.

“Si, si tan solo su padre contara con su suerte” piensa el sujeto para sus adentros mientras observa a la atractiva amiga de Tomoyo hacer su trabajo.  Él si tuvo suerte para que alguien como Tomoyo tan atractiva se fijase en alguien como él. Más si tantas personas de dinero – principalmente hombres- estaban tan interesados en atraer la atención de la joven heredera.

Una mujer que desconoce que tan profundo es el interés de su padre para salirse con las suyas.

Sakura mientras sigue con su trabajo. – ¡Hiragizawa! – dice en voz alta para llamar al siguiente cuya orden de caja de chocolates con licor tiene en las manos. Decorada con rosas rojas, se nota que es una orden especial.

-Aquí- Dice una persona avanzando a la barra del lugar y Sakura lo observa un instante con mucha atención. Ojos azules atrás de unas monturas bien costosas, un rostro marmóreo muy atractivo. Boca masculina  y bastante atractiva adornada por una tenue sonrisa que podía pasar a pícara si fuera posible. Bien alto y aquel traje azul marino profundo hacía que su compostura se viera muy elegante aunque el sujeto es atractivo de por si.

Sakura lo observa con intensidad sonrojándose ante el escrutinio que le hace al sujeto y parece que él lo notara pues sonríe con mayor confianza al decir cortésmente.- ¿Me dará mi orden?

-¡Ah si! Disculpe – dice Sakura deseando que la tierra se le tragara y bastante roja. Piensa “Pero que hombre mas guapo” – Pase un buen día.

-Gracias, usted también. –Dice el sujeto muy cortés sin prestarle atención una segunda vez avanza a la puerta del concurrido lugar donde mas personas entran y otras esperan sus ordenes. Incluso atrae las miradas de unas cuantas muchachas en su camino.

-Vaya Sakura- Dice el sujeto atrayendo su mirada- Es la primera vez que te quedas así con un chico… ¿Acaso nos gusta el pingüino?

-¡No digas Eso! – Exclama alarmada que fuera tan notorio.- ¿Acaso no puedo mirar a un chico como ese? ¡Además se nota que tiene novia! ¿Acaso no viste?

-O novio – dice el sujeto con afán de torturarla, guiña el ojo añadiendo. – nunca se sabe…

-¡No digas eso! – Dice Sakura acalorada por sus comentarios fuera de lugar.

Mientras en el exterior una joven de cabellos largos, vistiendo falda de color azul celeste camina con prisa por la acera. Ha tenido que estacionar su coche bien lejos de la entrada del negocio gracias al conglomerado de personas en los alrededores. Con la vista puesta en el articulo que ha salido en la revista y que habla de sus logros no se percata cuando alguien quien viene en su mismo camino, roza con ella haciendo que pierda por un momento el equilibrio y los papeles que lleva en sus manos caigan a la concurrida acera, incluso la revista.

-¡Ay! – Dice Tomoyo compungida no fijándose con quien ha chocado quien se ha agachado con ella dándole alcance a los papeles que se les ha caído.

-Disculpe usted- Dice el hombre con caballerosidad alcanzando parte de los papeles y la revista. La chica por su parte recoge también papeles y nota la caja que está en una de las manos del sujeto. Las siglas “DT” con las rosas en la parte superior hablan por si, de donde viene el señor.

-Gracias- dice con premura pues se le ha hecho tarde. Al levantar su mirada para recibir los últimos documentos le da el aroma de colonia masculina del sujeto. Y se queda mirando su rostro un instante aunque el sujeto sigue organizando los papeles que continua recogiendo del suelo. “Que hombre mas guapo” piensa Tomoyo al estudiarle y luego recuerda la caja. –Disculpe usted. Andaba distraída.

La voz gentil de la chica hace que el sujeto levante su mirada y se dibuja una sonrisa en el rostro masculino que hizo que Tomoyo comenzara a sentirse sumamente nerviosa.

-Discúlpeme. – Dice el hombre nuevamente. – Debí darme cuenta… pero andaba observando la caja y…  bueno no importa. Aquí están sus papeles- Dice al notar que la chica lo observa a él y no procura los últimos documentos en sus manos. Aunque él también la mira con atención “Que chica mas bella”

-Ah gracias – Agradece abochornada por quedarse embelesada observando aquel desconocido. Tratando de saber algo más dice. – ¿Y bien? ¿Son buenos?

-¿Qué cosa? – Viendo que ella señala los chocolates dice- Ah, bueno no lo se con exactitud. Pero son los favoritos de mi novia.

-Ah cierto- Dice Tomoyo avergonzada. Rápidamente dice- Bueno, feliz día de San Valentín.

Eriol cuando viene a reaccionar ya la chica ha pasado por su lado, y no se voltea al ver por donde se ha marchado: Su corazón está capturado por la dueña de aquellos chocolates y no resuelve nada mirando a otra mujer.  Cuando llega a su coche (el chofer espera por él), no duda en abrir la puerta y dice con gentileza- A la oficina Señor Hirasame.

-Si señor- Accede el sujeto. Eriol va observando el tránsito y el constante movimiento de la ciudad: Casi todos los establecimientos y ventanas están decorados a la alusión de aquel 14 de febrero; una tradición occidental que ha ingresado con fuerza a la cultura Oriental como es la japonesa.  Aunque las intenciones no es el precisamente proponerle matrimonio a su novia de ya años (la conoció cuando él estaba en la universidad) si existe ya un sentido de familiaridad y de “Comodidad” al lado de ella y nada ni nadie le va a impedir que le haga su esposa.

Es al fin y al cabo más que obvio que su vida al lado de Kaho Mitzuki fue decidida hace mucho tiempo por el destino.

Saca distraídamente del bolsillo aquella caja aterciopelada que contiene el anillo de compromiso nuevo y su ceño se frunce al pensar en su padre. Este se negó a que Eriol le cediera el anillo que su progenitor usó con su madre el día que le propuso matrimonio.

“Este anillo es un compromiso de fidelidad y eterna unión. Ha estado en la familia ya por tres generaciones; cuatro con la tuya. No pretendes estar con Kaho Mitzuki por siempre” Aquello le hizo sentir terrible “Kaho no puede ser la mujer idónea para ti Eriol  y te darás cuenta… es por ello que no puedo cedértelo”

“tonterías” piensa él imaginándose que su vida si tiene que ver con Kaho. También la reacción que tendrá al colocarle la sortija de piedra de tres kilates que ha comprado para ella.  Si, Kaho es la mujer idónea para él…

¡Que feliz se sentirá cuando le coloque la sortija en su dedo!

Eriol ve interrumpido sus pensamientos por la llamada que entra al coche. Luego de unos segundos (el chofer tomó la llamada) dice el sujeto – Disculpe Señor: La señorita Akizuki está en línea.

Eriol no muestra su sorpresa. De todas formas estuvo en Londres apenas cinco días antes para solicitarle la sortija a su padre y este se negó. Sabe que Nakuru y Kaho siempre han tenido sus reservas y no duda que esta llame para hacerle desistir. Su prima y él crecieron juntos aunque ella es dos años mayor que él siempre tiene un sexto sentido para algunas cosas y actúa como una romántica empedernida que lee demasiadas novelas rosa y cree que el amor debe de hacerte flotar… ¡Que fantasiosa! El amor simplemente es algo práctico creado para unir a las personas en el matrimonio. Él lo ve más como una transacción simple: Conoces una chica, te agrada, simpatizas con ella, tiene cosas en comun y aquello se convierte en lo que llaman “Enamorarse”. Simplemente es eso… hay atracción y luego hay compenetración. Kaho y él son bastante compenetrados y luego de una relación de años es mas que obvio que el se “Comprometa” y además ¿Qué es mejor que tener una hermosa mujer a su lado en donde hay un entendimiento de todos los niveles? Eso es ser “practico” y no vivir de fantasías absurdas y cuentos de hadas.

-Si… Buenos días Nakuru- Dice Eriol tomando la llamada.

-¡Hola! ¿Cómo estás? No he sabido de ti en tres días Eriol.

-Sabes que he estado muy ocupado y ahora mismo no tengo tiempo… -Dice de manera gentil como es su costumbre con aquellos que le rodean. -¿Qué pasa?

-¿No le habrás propuesto matrimonio aun, cierto Eriol?

Eriol respira profundo: lo sabía. Sabe que Nakuru le pondrá impedimento a su relación. No la comprende. Ella y Kaho siempre fueron buenas amigas. Se llevaban bien. Luego de un momento a otro rompen amistad y apenas se saludan con “política cortesía” en las fiestas familiares.

-Aun no. pretendo hacerlo esta noche.

-Eriol: por favor. Te pido que lo pienses una vez más. No te cases con ella.

-Tu y mis padres se han propuesto negarse totalmente a Kaho mas nunca lo hicieron cuando fuimos novios… ¿Por qué es eso?

-Porque si me hubiera negado habrías insistido y ya estarías casado con ella. – Dice Nakuru de manera seria mientras se incorpora de su cama en su habitación de la ciudad de Londres en casa de los Hiragizawas. – No te sancioné nunca tu relación con ella porque solo lograría llevarte mas a cometer una locura… ahora lo que cometes es una estupidez.

-¿Por qué nadie logra ver lo que veo yo en Kaho? Es inteligente, educada, muy culta… conocedora de nuestro medio y por supuesto mas que indicada para ser la próxima señora Hiragizawa.

-Eriol ¿A que le temes?

-¿Perdón?

-Si, ¿Qué le temes? ¿Temes enamorarte? ¿Enamorarte y luego perder? ¿Cómo tu padre? – Hablando del padre del sujeto que enviudó cuando Eriol apenas cumplió veinte años- No resuelves nada con casarte con alguien a quien no amas.

-Kaho y yo llevamos cinco años de relación Kaho.  ¿Qué te dice que yo estaría con alguien por cinco años sin amarla?

-¿Qué te dice a ti que ella quiere casarse? Eriol: conozco a Kaho. Ella no quiere casarse.

-Mira:¿Por que no dejas de entrar a mi vida y en mi relación Nakuru? Kaho es la mujer mas indicada para mí. Nos conocemos. Llevamos una relación estable y es mas que justo que formalicemos esta relación.

-Eriol: Cometes un error. Más profundo que el de nuestro primo debo añadir.

-Ellos tienen sus costumbres y nosotros las nuestras. Encuentro desconcertante que a él le hayan elegido ya su esposa. Pero estamos en otro continente.

-¿Acaso no piensas que no es lo mismo? ¡Te casas sin amor Eriol!

-El amor no es imprescindible. – afirma el británico de descendencia japonesa con habilidad como él mismo se ha inculcado por años…desde la muerte de su madre… desde que observó que el amor te lleva a sufrir de manera inconcebible.

-¡Lo ves como un acuerdo de negocios! ¡Arruinarás tu vida si te casas con Kaho y sin amor! Por favor… Eriol: la conozco ella no se conformará…

Eriol la interrumpe exasperado diciendo – Mira: lo que haga con mi vida o no, no es asunto tuyo. Si quieres reclamarle a alguien, reclámale a tu ex esposo. – Sonando tajante.- ¿De que te sirvió casarte enamorada?

-¡A ti no te servirá casarte por mero compromiso!

-Creo que no sirve de nada mandar una invitación a la boda para ti Nakuru. –Dice el hombre una vez se quedan en silencio por unos instantes.- Gusto en escuchar de ti… – Cortando la llamada antes de que ella pudiera reclamar.

En otro continente e incorporándose la chica aun con su ropa de dormir no duda en ponerse una bata encima de su fina lencería, unas pantuflas y acicalarse un poco antes de bajar los escalones a toda prisa. El cambio de horario que ella tiene en su cabeza la mantiene muy confundida: por el momento duerme de día y se la pasa trabajando en la noche con su laptop. Llegando al despacho de su tío toca levemente la puerta y escucha un “Adelante” que ella obedece.

Su tío está leyendo los diarios cuando ella avanza diciéndole.- Por favor… inténtalo por ultima vez.

El hombre levanta su mirada de la página del diario y Nakuru se encuentra con un rostro muy parecido al de su primo querido pero entrado en edad. No usa gafas correctivas como su hijo y su mirada es negra contrario a la de Eriol que es azul índigo.

-Eriol no escucha razones. Creo que lo que pasa es mi culpa. Sufrimos tanto con la muerte de su madre que cree que si aísla su corazón de todo lo demás no tendrá porque sufrir más de la cuenta… Tendrá que darse cuenta por sus propios meritos que lo quiera o no, él ama en efecto a Kaho. Solo que no se ha dado cuenta.

-Pero ella no lo ama. Eso lo sabemos.

-Si. Y el golpe será muy fuerte para él. – Afirma el sujeto cerrando el diario para dedicarle toda la atención a su sobrina.- Necesito un favor…  ve a Japón.

-¿Qué?

-Ve a Japón. Eriol se molestará en un principio pero luego te lo agradecerá.  Se que aun no le propone matrimonio a Kaho.

-¿Cómo lo sabes?

Sonríe pensativo para decir con un aire de misterio (el mismo que heredó su hijo)- Un padre sabe. Se que apenas llegaste dos días atrás de América pero necesito que ayudes a Eriol. Kaho no aceptará casarse con él.

-¡Por supuesto que no! en los cinco años de relaciones han roto no se cuantas veces. ¡ella desde que ve un prospecto nuevo, arroja a Eriol y vuelve a recogerlo como si fuera un par de zapatos!

-Por eso que rompiste tú amistad.

-Desde que se fijó en Eriol, si. Siempre he sabido la actitud de Kaho a las relaciones. No digo que ella no llegará a asentar cabeza en algún momento pero dudo mucho que sea con Eriol.

-Eriol no se da una oportunidad a enamorarse. A probar el verdadero amor. El amor se supone que debe de doler. Pero él teme tanto a ser lastimado…

-Reservaré un vuelo tío. Ayudaré a mi primo en todo lo que pueda.

-Gracias por tu comprensión. Se que quieres mucho a Eriol.

Los ojos oscuros de Nakuru asintieron levemente al despedirse del sujeto e ir a su habitación a procurar lo que necesitaba para irse de Londres lo mas pronto posible.

Mientras camina por los pasillos de la enorme mansión piensa para si “¡Pobre Eriol! Él cree que ella aceptará sin rechistar… solo espero que mi presencia lo anime mas que molestarle…”

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Los ojos amatistas estudian la mirada nerviosa de su novio mientras este se sienta en el pequeño despacho detrás de las cocinas de “DT”. La oficina tiene un ambiente muy pintoresco que no se desprende del mismo ambiente de decoración de la parte de venta y del café. Las paredes están pintadas de tono rosa y decorado con cuadros alusivos al negocio del lugar: fotografías de postres tomados de cerca y de decoraciones de diversos bistros parisienses que fueron la inspiración de la joven al momento del tema del negocio.

-Disculpa mi distracción. –dice Tomoyo por colocarle un tema de conversación y luego de firmar unas notas de entrega. –Ahora si. ¿Coordinaremos que haremos hoy? Estoy super ocupada y no se si podré durar mucho con todo el personal hasta muy tarde. Sakura de seguro es invitada a salir por su novio. Los demás tienen parejas y compromisos… ¿Qué te pasa? – ahí pregunta al mirar al rostro de su novio: su mirada perdida,  su quijada tensa y sus labios firmes. Acaricia su rostro un instante provocando que él le mirase a los ojos.- ¿Estás enfermo? – él niega fervientemente pero no dice nada- Sino puedes salir esta noche, podemos planear algo para mañana en la noche..-.

-No. No es eso.

-¿Qué te ocurre entonces? –Pregunta ella.

El ruido de las cocinas entran por la puerta entreabierta y Gyokusho procura ponerse de pie y cerrarla. Ya con un poco más de silencio pone en orden sus pensamientos y dice. – He sido transferido. Me ofrecen un puesto más grande y por supuesto más dinero.

La mirada de Tomoyo se dilata un momento en los ojos de su novio y su rostro palidece. -¿Aceptaste? ¿Así nada más? –Borrando la dulzura de su mirada para denotar una tristeza que profundiza en cada momento.

-Así es- Dice brevemente para añadir sin mirarle a los ojos.- es un buen puesto. En tres años podré tener el dinero necesario para muchas cosas entre ellas retirar la hipoteca de la casa de mis padres. Además sabes que mi padre está enfermo y no puede trabajar ya.

-Si necesitas dinero…- haciendo una pausa- Gyokusho sabes que puedo prestarte.

-No lo aceptaré. Nunca lo haré.

-Pero si que te trasladen. – dice ella notándose alterada. Piensa un segundo antes de añadir. – Bueno, solo será asunto de coordinar. ¿Dónde te trasladarán?

-A Kagoshima*

-¿Qué? – Grita ella ya no soportando su “Tranquila” Actitud. –¡No puedo creerlo!

-Tomoyo: no quiero lastimarte. Sabes que esto me duele a mí también.

-¡No aceptes! No puedes aceptar- insiste ella ya con las lágrimas en el contorno de sus ojos y sus labios tiemblan. Su rostro palidece aun mas el alto y elegante sujeto le aferra con fuerza por sus hombros y solo reacciona en abrazarla contra él con premura y dando a entender todo su dolor.

-Lo siento. Lo siento tanto…

Tomoyo solloza unos instantes contra su pecho humedeciendo su camisa y ella dice después de recuperar un poco su compostura. – Puedo hablar con mi padre- dice con rapidez mirando a sus ojos que le devuelven la misma expresión de diligencia y premura.- Puedo decirle que trasladen a otro… no a ti.

-Cariño: la decisión está tomada y he dado mi palabra.

-Le pediré a papá que mande a otro. A ti que te deje un poco mas cerca. No pueden mandarte a Kagoshima, Gyokusho. Eso está al otro lado de la isla.

-Lo siento tomoyo. Cuanto lo siento.

-¿Qué haremos? Bueno – limpiando sus lagrimas- Procuraré escribirte todos los días… podemos mantener una relación a distancia ¿No? Además tus padres viven aquí… -Sonando optimista.

Aquello cercenó aun más el corazón del varón delante de ella. – Tomoyo…- dura unos instantes para añadir. –No puedo mantener una relación a larga distancia- Ella poco a poco borra su expresión dulce.

-No… ¡No!

-Tomoyo: comprende… no es justo para ti.

-¡Lo que no es justo es que pretendas dejarme! ¿Cómo puedes hacer…

-Entiende: no puedo dejarte aquí con esperanzas hechas… ¡Apenas podré volver algunos días del año! Una relación así carece de esperanzas….

-¿Qué dices de dejarme? ¡Soy tu novia! –Ahí sonando más molesta que triste.

-Si, y no creas que a mi se me hace menos difícil – explica con desesperación ya no mirándole a los ojos.- me duele…

-Entornes: Déjame buscar entre mis conocidos un trabajo para ti. Gyokusho eres inteligente y hábil. Buscaré entre mis amigos y…

-¡Rayos! Tomoyo: no es lo que quiero- le dice él cortante y ya decidido a no dar vueltas al asunto. Ella le mira sorprendida mientras él añade- No quiero que mi novia siempre me saque de apuros…

Tomoyo lo mira un instante para notar su exasperación, su orgullo y temple firme mas algo que no logra diferenciar; mas porque él no le mira a los ojos.

La joven de ojos azules duda unos segundos para preguntar. – ¿Acaso me estás diciendo toda la verdad Gyokusho? ¿No estás escondiéndome nada más?

El hombre traga en seco antes de levantar su mirada a los ojos amatistas  y tratando de mostrar entereza y algo de certeza informa. – No. no escondo nada.

-Entiendo…- dice ella con la voz entrecortada. – ¿Cuándo te vas?

-En dos días.

-¡Dos Días! Pero eso no es nada… ¡Tan pronto!

-Es mejor pronto que postergar lo inevitable. Por eso he solicitado permiso esta mañana y vine a verte… para despedirme. – el dolor le agrava las palabras y su tono de voz. Tomoyo está todavía demasiado sorprendida para reaccionar cuando él avanza a ella y le toca su mejilla por unos segundos. Besa su mejilla y dice en un susurro. – Jamás te olvidaré… y perdóname…

Tomoyo lo ve marcharse y cerrar la puerta detrás de él. Solo unos momentos después es qué reacciona porque sus piernas comienzan a sentirse cansadas y su corazón demasiado adolorido para permanecer de pie.  Por un instante su mirada se dirige a uno de los retratos en su escritorio: Su último cumpleaños y el sujeto le rodea con sus brazos mientras le toman la foto. Se notan felices… su elegante rostro al lado del suyo. Gyokusho siempre ha sido gentil y considerado con ella. le hablaba de sus problemas económicos y su orgullo jamás le permitió que la joven le ayudase.  Admira eso del joven… pero ahora nuevas lágrimas inundan su rostro y su corazón se queja ante su pérdida.

Toma el retrato del escritorio y abre una de las gavetas para depositarlo lentamente en este y cierra la gaveta viendo por última vez la sonrisa ser absorbida por la oscuridad del compartimiento.

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Sakura ve salir el novio de su mejor amiga y este ni siquiera se despide. Pero ella misma tiene problemas con su propio novio en aquel instante- Entonces me dices que no vendrás… ¡Es san Valentín! ¡Me lo prometiste!

Se que te lo prometí – dice el varón al otro lado de la línea del teléfono móvil. Sakura ha tomado unos momentos para responder la llamada pero desde el momento que vio el número en pantalla presentía que algo así podía pasar. – Pero no he encontrado quien me cubra el día de hoy… saldría muy tarde y terminaría por llegar pasada la media noche.

.-Llevamos planeando esta cita por dos meses… desde que pasaste las navidades aquí. ¿No puedes…

-Sakura ¿A esta hora? Es imposible.

-Bien. Has lo que tu quieras…-Responde con notable decepción y enojo.-  ¿Sabes? Últimamente tengo la impresión que la única que quiere mejorar nuestra relación soy yo.

-Lo entiendo. Te comprendo.

-Una de las cosas que convenció a mi hermano para que me permitiera salir contigo fue que le prometiste que no me lastimarías.

-No es mi culpa que esté haciendo pasantías en Kyoto, Sakura.-Explica el hombre ya exasperado por la situación y el tono de voz usado por su novia.-  Trato de ir cuando puedo… -Pero la joven corta su explicación que es la misma que ha escuchado en los últimos dos meses.

-.¿Sabes? no importa. Fue lindo mientras duramos…

-¡No puedes darte por vencida porque tenemos inconvenientes! ¡Vamos, Sakura! –Insiste el varón. – Iré el fin de semana. Pasaremos todo el fin de semana juntos ¿Qué tal?

Sakura rueda sus ojos al cielo pidiendo paciencia. La comunicación entre ella y su novio ha ido de mal en peor a casi nada los últimos meses. Pareciera que el destino siempre juega contra ellos y el hecho que no tengan oportunidad ni de verse, empeora mucho su relación.

Pero le quiere. Y quiere que las cosas funcionen. Pero ¿Puede funcionar con Éxito ante tales circunstancias?

Después de un largo silencio, el joven al otro lado dice. – ¿Sakura? ¿Estás ahí?

-Si, aquí estoy. De acuerdo… Te espero el fin de semana…

-¡Fantástico! -Dice sonando animado a lo que Sakura sonríe- Te hecho mucho de menos… de verdad… trataré de salir de aquí el viernes en tren y estar allá al anochecer.

-¿Seguro que podrás venir?

Sakura: ¿Acaso no quieres ahora que vayas? ¿No me digas que ahora tienes un novio de respaldo?

Sakura ríe con inocencia atrayendo la mirada de su amiga Mirayi quien es empleada de “DT” quien le guiña el ojo pues sabe con quien habla. – No me hagas conseguirme uno… hasta el viernes. – Cortando la llamada.

-¿Bien? ¿Cómo está todo?

-No viene para hoy. Pero estará el fin de semana… tres días ¡Increíble!

-¡Vaya debe de quererte mucho Sakura! Su pasantía lo es todo… – Dice Mirayi palmeándole la espalda por su suerte. Sakura suspira y sonríe soñadoramente pero despierta cuando la campanilla de la puerta suena y entra una turba de personas a acaparar el poco espacio que queda libre en el establecimiento. -¡Deja de soñar y vamos a trabajar!

La chica sigue el consejo de la joven de cabellos dorados y rizados y procura incorporarse a sus labores no evitar soñar con la ilusión de su novio aquel fin de semana y en la ciudad.

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Eriol presiente su presencia cuando levanta su mirada y la nota ingresar al lugar auxiliada por uno de los meseros que indica su mesa. El restaurante más exclusivo de la ciudad está abarrotado por muchas parejas y grupos de amigos que celebran San Valentín como día de la amistad. A su llegada se pone de pie y le saluda con un beso en la mejilla que pasa desapercibido en el lugar: Es día del amor y no hay una sola persona que no comprenda el significado de la fecha.

-Estás preciosa- dice Eriol con dulzura a su acompañante. Tiene un vestido color blanco que se amolda a su figura con presteza destacando sus curvas más sobresalientes. El escote en el frente deja una notable visión de sus pechos y la gargantilla de oro y diamantes en su cuello a juego con los pendientes que fueron regalo del varón delante de ella sobresaltan su estatus y su juventud.

-Es un bonito lugar. –Afirma la mujer.  Sus ojos oscuros inspeccionan el lugar con atención y la belleza de su físico nunca ha pasado desapercibido donde entra entre todo la mirada de Eriol y su atención en los detalles siempre ha sido algo que a la mujer le ha llamado la atención por encima de todo. – Me dijo una amiga que para conseguir una mesa aquí hay que hacerlo con meses de antelación.

-O conocer a uno de los dueños – dice Eriol y ella sonríe complacida. ¡Que anécdota para decirle a sus amigas!

-Esta noche es especial para nosotros Kaho – Afirma Eriol viendo el mesero venir con una botella de champaña Tattinger y destapándola delante de ellos. Kaho sonríe con satisfacción pensando que sorpresa le tendrá Eriol para San Valentín.

Siempre desviviéndose en detalles y sorpresas una más costosa que la otra, Kaho Mitzuki tiene un hombre a su lado que le da todo. Una envidia entre sus amigas y conocidas cuya meta en común al igual que ella son relaciones provechosas que puedan sacar ganancias productivas y poder conversar sus conquistas y regalos una con las otras. Ha sido una competencia sana y divertida que Kaho siempre ha sido la ganadora; está con uno de los hombres jóvenes más ricos de Japón y heredero a una de las empresas familiares más grandes del mundo moderno.

-¿Y bien? ¿Cuál es tu sorpresa? – Pregunta la astuta mujer con una sonrisa de satisfacción y “tiernas” expresiones de cariño a su  novio.- ¿Qué es lo que quieres decirme que no has querido decir en estos días?

-Kaho: Creo que hemos entrado en una etapa de nuestra vida que la formalidad es el siguiente paso. –Explica Eriol de manera fría y firme. Scar la cajita de su bolsillo y la coloca cerrada delante de la mujer que había mantenido una de sus manos sobre la de él.

Pero Eriol nota en ella una expresión en su mirada que no pudo prever.

El silencio cae entre ambos y Kaho observa con duda aquella caja. Pero su mirada pareciera como si temiera su contenido.

Eriol observa su expresión al mirar la caja y luego dice después de unos instantes de deliberación. – ¿No lo vas a abrir?

Kaho pareciera querer desaparecer aquella caja sobre la mesa. Eriol, nervioso no sabe que hacer y en silencio se queda observando el temple de su novia. Finalmente la mujer dice. – ¿Por qué? ¿Acaso no estamos bien así como estamos?

-¿Cómo estamos?

-Si. Somos felices mientras somos novios. No veo la necesidad de formalizar algo que no tiene necesidad de ser arreglado.

Eriol no puede creer lo que escucha: por años Kaho se quejaba de su falta de compromiso y firmeza… y ahora ¿Qué le pasa?

-¿No quieres casarte?

-Claro que no- Responde con una naturalidad que aturde al hombre de ojos azules. Permanece en silencio y ella añade- ¿Por qué hacerlo cuando tenemos todas las ventajas de un matrimonio en una relación menos formal? –Sonriendo un instante palmea su mano para añadir. -¿Para que arruinar algo que de por si es bueno?

-¿Por qué no nos podemos casar?

-Eriol. Eriol… – niega con su cabeza ante su tozudez. – No voy a casarme contigo porque no quiero casarme. ¿Para que? Somos felices como estamos. No pienso involucrarme en una relación totalmente de monogamia con un hombre que se niega a expresar sus verdaderos sentimientos fuera de la cama.

A Eriol aquello le cae como un balde de agua fría.

-¿Monogamia? – Piensa unos instantes. – ¿Acaso me dices…

-Eres mi favorito pero jamás hemos dicho que nuestra relación es “Totalmente” Exclusiva.

Eriol no cree lo que ella le dice. Duda unos momentos para añadir. – No tengo otra en mi vida.

-Y eso es fantástico – añade ella con un absurdo entusiasmo y naturalidad que raya en lo ridículo – Pero no soy perfecta Eriol. Viajas demasiado, tienes demasiadas responsabilidades y a veces te cuesta demasiado expresar tus sentimientos en público… eres… demasiado… frío cuando estamos con otras personas.

Eriol se siente como si un bloque pesado cayera sobre su persona. ¿Acaso estaba escuchado aquello departe de una mujer que acaba de proponerle matrimonio?

-Pero no te preocupes… te perdono – sonríe ella con dulzura tomando un sorbo de su champaña y con una naturalidad que aturde al sujeto. – ¿Dónde está el mesero? Quiero algo de comer…

Eriol totalmente absorbido en sus pensamientos y en las palabras de Kaho, recoge mecánicamente de la mesa la caja de la sortija y aunque Kaho se fijó en aquel detalle y sonrió pasando desapercibido por parte del varón.

Eriol trata de no darle importancia a aquello y la cena prosigue aunque con pocas ganas de su parte y poco apetito contrario a su acompañante quien parece no haberle dado mucho que pensar el hecho que uno de los mas elegibles solteros de la sociedad le haya propuesto matrimonio. Ya cuando retiran los platos principales es que Eriol se digna a hablar.

-¿Cuál es el problema que estés en una relación como el matrimonio?

-Si quieres saber la verdad, bien aquí va: no voy a casarme Eriol. Tengo una exitosa carrera que me permite viajar a todas partes del mundo. He conocido personas y lugares que jamás seguro volveré a aventurarme si me asiento en una vida marital y por supuesto al volverme esposa y madre, habrán amistades que mi “estatus” me prohibirá tener. Y está el hecho que no voy a permitirme estar en medio de un escándalo social. Eso y tu actitud tan “poco cariñosa” deja mucho que desear.

-¿Acaso no me amas?

-Por supuesto que te quiero pero en su sentido mas práctico. –Responde la mujer fríamente y con una sonrisa cortés mientras el hombre pareciera que cada palabra proveniente de su boca es una bofetada nueva- Pero, si somos realistas, no pensé que nuestra relación pasaría al matrimonio – riéndose con frivolidad. – La hemos pasado bien y somos perfectos como pareja… pero ¿Matrimonio?  Tengo demasiado tiempo por delante para pensar en el matrimonio ahora. Además vuelvo y te repito, tengo una exitosa carrera y tú tienes tus negocios.

-Comprendo- Dice secamente.

Kaho guarda silencio y estudia su imperturbable expresión que el sujeto mantiene. ¡Ni siquiera rechazando una proposición él presenta un rostro de tal vez enojo o pasión! ¡Aquel hombre es insufrible! Es demasiado tranquilo para su vida… los únicos momentos buenos con el sujeto se resumen a cuando le regala caros obsequios y en la cama. Para que ella si quiera lo considerara  debía al menos mostrar cierto sentimiento de pertenencia. Y con Eriol jamás siente que pertenece a él.

No totalmente.

¡Pensar que su relación o siquiera mirar al joven dos veces años atrás, fue para ganar una apuesta puesta por sus amistades! ¡Eso y hacer rabiar a la prima de este!

-¿Nos vamos a casa luego de esto? ¿O quieres ir a bailar? – Pregunta Kaho sin darle siquiera importancia al hecho que ha rechazado su propuesta.

-No. Me voy a casa… solo…

-¿Solo? – Pregunta ella sorprendida. Ve que el sujeto saca su billetera y deja unos billetes de gruesa denominación sobre la mesa. – Me vine en taxi porque pensé que nos vamos juntos.

-¿Crees que voy a irme a casa contigo luego de esto? Me has dado una bofetada tras otra Kaho.

La mujer frunce el ceño para decir. – No puedo creer que estés decepcionado…

-Decepcionado, ofendido… tú elige. ¡Rayos! No puedo creer que Nakuru tiene razón con respecto a ti. Eres egoísta… frívola… e infiel por naturaleza.

-Si creer en mis convicciones me hace infiel a tus ojos, perfecto lo seré. Pero no me prejuzgues. Creo en que la vida de matrimonio no es vida Eriol. Y tu también no crees en ello.

-Creo en el matrimonio. Pero en un sentido más práctico. – Dice con firmeza sin siquiera mostrar físicamente una pizca de dolor. – Mas no creo en el amor… no creo que nuestros caminos se crucen otra vez… al menos, por el momento.

Kaho lo observa y añade.- No te dije que rompiésemos. Dije que podíamos seguir juntos… ¡No puedes dejarme! – Lo agarra por el brazo al pasar por su lado al buscar la salida y ella añade. – Debemos hablar.

-No Kaho. Has monopolizado tú toda la conversación. Tienes razón: no debemos casarnos. Pero tampoco debemos estar juntos. –Y con ello se suelta de su agarre y sale del restaurante sin mirar una sola vez para atrás.

———————- Continuará.

*José Angel Buesa. Poeta de origen Cubano nacido en 1910 y fallece en el 1982. Comenzando a escribir poesía a la edad de siete años. Son incontables sus obras y libros publicados desde el 1932 hasta el 1949.