Capitulo 18 – Como decir Te Amo

 

Día con día es el sueño o la pesadilla que un paso en falso, me harán perderle. Siento que si la pierdo, una parte de mi se marchará con ella y el dolor por el cual he evitado siempre amar a alguien, renacerá en mi.
Así como mi madre cuando me abandonó siendo un niño.
Cuando la alejé de mi lado convirtiéndome en hombre.
Pienso que en nuestro silencio al no revelar nuestros más oscuros temores a las personas que amamos, nos vuelven débiles. Nos vuelven potenciales víctimas de otros individuos que vuelan como buitres esperando por la carne fresca y se aprovechan para devorar lo que nosotros descuidamos: en el caso de no saber decir o admitir nuestros sentimientos, nos exponemos a que otro nos gane la partida y terminar solos, con el corazón partido.
Sin la persona que amamos.
Aun así, decidimos arriesgarnos y guardar silencio. Nos mordemos la lengua ante la idea de parecer sensibles. Débiles. Lo irónico es que, ellas no piden que seamos fuertes. ¿Por qué entonces decidimos callar y aparentar indiferencia?
Quiero decirle que le amo. Que estoy aquí para ella, para todo lo que necesite.
Que conmigo a su lado, no le faltará nunca nada…
Que otro no existirá para ella, porque yo seré su todo.
Sin embargo, aquí estoy, guardando silencio.
Y temiendo que el día que vuelva a casa,
Ella se habrá cansado y se habrá ido.”
 
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Amor y deseo son dos cosas diferentes; que no todo lo que se ama se desea, ni todo lo que se desea se ama.”
 
Miguel de Cervantes Saavedra(1547-1616) Escritor español.
 
 
Capitulo 18 “Como decir Te Amo”
 
Los toques a la puerta le hicieron salir de la cama a regañadientes. Caminó el amplio vestíbulo del departamento donde muchas cajas se acumulaban en los rincones. Todos los adornos se encontraban guardados y parte de los cuadros en el suelo. Gran parte de los muebles habían sido almacenados en una bodega al otro lado de la ciudad y el nuevo dueño, reclama su mudanza para siete días.
 
Y él dentro de tres días, parte a Australia.
 
Harry no cabía dentro de su persona cuando le llaman de no otra revista, sino de Vogue la cual haría una edición especial de trajes de baño para la próxima temporada primavera-verano de Europa. Aunque faltan unos cuantos meses para ello, el clima tropical de una zona como Australia, brinda todos los escenarios y oportunidades para poder desplegar una serie de opciones al momento de presentarlas ante el editor y el director creativo y él, no va a desaprovecharlas. Más que lo que le pagaran por su trabajo, es ridículamente exorbitante.
 
Es una manera de seguir con su vida. De olvidarse de sus ultimas semanas en Japón y de la ultima vez que vio a su esposa.
 
Ex esposa, se recuerda de repente. Su mente comenzó a habituarse a la idea que irremediablemente Nakuru no volvería con él. Ha dejado bien claro y zanjado que él la engañó – aunque le juró en su momento que no lo hizo. – “tal vez es mejor… así podré seguir adelante sin arrepentimientos. Sin remordimientos”.
 
Por eso lo último que se imagina al abrir la puerta de su departamento es encontrarse cara a cara con su esposa.
 
Mejor dicho, ex esposa. Y su sorpresa no quedó escondida para la mujer.
 
-Disculpa la hora. – En efecto: muy tarde para que la mujer esté sola en las calles de Londres. Extiende al hombre un sobre sellado y dice con el rostro sonrojado y su mirada apenada- Aquí está lo que querías que firmara… – unas sombras oscuras ennegrecen el contorno de sus ojos. Señas claras de las noches sin poder dormir.
 
-Te lo agradezco. – Aturdido aun por la hora, el sueño y el estar delante de su esposa es una sorpresa- Pero pudiste enviarlo a tu abogado. Este lo enviaría al mío.
 
-Lo se… es que yo… – Ahí tartamudeando y su garganta se le cerró para pronunciar mas nada.
 
Pasaron unos momentos uno delante del otro en que no se pronuncia palabra. Juzgando por la compostura de cansancio de la mujer delante de él, es quien rompe el silencio cuando dice-Es tarde Nakuru, mañana tengo mucho que hacer y no estoy para juegos.
 
-Yo lo siento Harry. Lamento que hayas perdido el tiempo de esta manera. – El hombre alza las cejas dubitativo.- Conmigo. Lamento lo injusta que fui contigo y lo mal que te he tratado todo este tiempo- sus ojos están abnegados en lagrimas pero estas no salen. – Te juzgué mal.
 
-No puedo creerlo… Nakuru Akizuki… ¿Disculpándote? Me parece muy “adulto” de tu parte llegar a esto Nakuru. Pero aun no respondes mi pregunta ¿Qué haces en Londres?
 
-Llevo un par de días aquí. –Admite para sorpresa del sujeto. – Solo estaba debatiendo con mi consciencia. En aquel momento surge un trueno que hace que retumbe el interior del edificio de departamentos y añade- Será mejor que me marche.
 
Harry la observó marcharse por el pasillo al momento que ajusta su abrigo a su persona y pide al ascensor en aquel piso. Se queda observándole por unos segundos y cede a su curiosidad y sale descalzo hasta darle alcance justo antes de tomar el elevador, tomándola por sorpresa.
 
-¿A que se debe esto? ¿O tu actitud? ¿O tú presencia en Londres? ¿Qué es lo que viniste hacer? – ya dudando que en verdad “todo” había terminado y ella parecía darse por vencida al entregarle los papeles de su divorcio.
 
-Yo, nada. Lo juro Harry. – Dice con veracidad y observándole a los ojos.
 
-Pues para como me trataste unos días atrás, esto ha sido un cambio totalmente imprevisto. Y no me creo que no te pase nada. Te conozco más que a ti misma.
 
Ella sonríe tristemente y sus ojos se llenan de lágrimas acongojando su pecho de sensaciones que creía desconocidas u olvidadas. – Si, me conoces más que a mi misma. – Pulsando nuevamente el botón del elevador y este abriéndose.
 
-¡Maldición Nakuru! – Ruge el hombre atrayendo su mirada- ¿Qué es lo que quieres de mí? ¿Por qué me haces esto?
 
-¿Qué cosa? ¿Cómo comportarme como un ser civilizado? Acaso no debo esto a una persona que le ocasioné tanto daño sin merecérselo. – Viéndole devolverle una mirada aturdida y luego boquiabierta.- Si. Harry. Te debo muchas disculpas. Y el mejor modo de hacerlo, es dejándote ir luego de ocasionarte tanto dolor. Discúlpame. – Soltándose de su aferre. –Se feliz- Añade ella con una sonrisa vacía y fría al hombre mientras las puertas del elevador se cierran con ella dentro y dejan atrás a un sujeto mas aturdido que momentos antes al verse ante su presencia.
 
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—– Una semana después —–
 
-Disculpe que le haga esto pero mi amiga me necesita. Al menos será por los próximos diez días. Le aseguro que no tomaré vacaciones cuando me correspondan para compensar el tiempo utilizado.
 
-Eres buena aprendiz Kinomoto. Has aprendido mucho de las demás profesoras y los alumnos te adoran. Pero comprendo la imperiosa necesidad de ayudar a tu amiga. – Responde su jefe y director del centro infantil.
 
-Es mi mejor amiga señor. Y ahora mismo necesita toda la ayuda posible o su negocio podría verse en riesgo.
 
-.Adelante Kinomoto. Tienes mi permiso. Y espero que todo vaya bien.
 
La joven hizo una reverencia y se retiró agradecida de la comprensión del director del preescolar en auxiliar a Tomoyo. La ausencia de Miyari ya por tres días consecutivos puso en alerta a las mujeres que esta probablemente no regresará al negocio. Además Sonomi iba a ser dada de alta del hospital a la mañana siguiente y Tomoyo quería compartir con ella uno o dos días y necesita a alguien de confianza en DT.
 
Sakura pensó en la suerte que le depara a su amiga. Se ha mostrado bastante conforme ante la muerte de su padre y no la ha sufrido como podría esperarse. Sin embargo pasa muchos de sus días acompañando a su madre, sin percatarse que el negocio sufre con sus ausencias.
 
La falta de Shaoran mas la falta los últimos días de Miyari, ha hecho que las órdenes se atrasen y aunque hay dos personas capacitadas para mantener el negocio, no es lo mismo. Ya hubo dos cancelaciones y DT no resistiría otro desplante de los clientes. Así que, Sakura ha hecho lo que cree que es lo mejor: y es pedir días libres de permiso explicando lo que ocurre y ver si puede entrevistar a dos o tres personas en aquella semana para poder mantener DT abierto o en pie hasta el retorno de la dueña.
 
Cuando arriba a DT encuentra el establecimiento con pocos clientes. A esta hora es lo más normal y observa a dos de los camareros recién contratados observando distraídamente hacia afuera. -¿Ha llamado alguien?
 
-No Señorita – Responde uno de ellos tomando una bandeja de panecillos que le ha pasado uno de los asistentes de cocina y procede a tomar unas pinzas y colocarla en la nevera de exhibición- todo ha estado bien tranquilo.
 
Sin pedir mas información, procede a la parte de atrás y directo de ahí (luego de saludar a par de personas), directamente al despacho de su amiga y enciende el ordenador. Revisa los correos electrónicos encontrando uno de Shaoran de una hora más temprano. Apresurándose a abrirlo y leer “Era de sospechar que tarde o temprano se ausentaría; lamento mucho no haberle informado que sospechábamos de Miyari y el destino de ese dinero. Lamento que esto te cause inconvenientes y a Sakura. Li.” Ese es Shaoran; un sujeto breve, conciso y que adora con locura. Es un hombre como muy pocos. Incluso piensa que la actitud de Shaoran la primera vez que lo conoció no era la mejor: cortante, distante y arrogante, son palabras que le definirían en aquel primer encuentro.
 
Y ahora es una persona alejada enteramente de esos prejuicios.
¿Qué no podría amar de él?
 
Sus pensamientos se vieron interrumpidos al llegar sorpresivamente Tomoyo a la oficina.- ¡No te esperaba tan temprano!
 
-Buenos días. – Saluda la joven de una manera jovial.- ¿Se ha presentado algo?
 
-Ahora mismo revisaba los correos electrónicos.
 
-¿Alguno de Shaoran?
 
-¿Cómo lo sabes?
 
-Ji ji ji por el rostro que tienes… – Señalando la cara de la ojiverde que adquiere un rubor mas encendido. – Tienes una sonrisa y un brillo en tus ojos que solo te he visto con Shaoran.
 
-¿Bromeas? ¿Es tan obvio?
 
-Más obvio querida Sakura, y estaría ahora mismo pagando por tu regalo de bodas. – Colocando casi púrpura el rostro de su amiga. -¿Qué te dice?
 
-No a mí. A ti… el correo está dirigido a ti. Sobre nuestras sospechas (o las suyas mas bien), del destino del dinero y Miyari.
 
-Debí sospechar que si Taikoro estaba involucrado, también lo estaría Miyari. Después de todo siempre estuvo enamorado de ella.
 
-¿En serio? ¿A poco él te lo confesó?
 
-¿Acaso nunca te diste cuenta? Taikoro siempre estaba atrás de ella y se le quedaba mirando en ocasiones. Creo que Miyari llegó en algún momento de aprovecharse de su buena intención para sacarle todo lo que quería de él.
 
-Es increíble que existan personas que actúen de ese modo. Al menos nunca se comportó así conmigo Tomoyo.
 
-Solo cuando se enteró quien era Li en realidad- le recuerda su amiga.- Nunca se puede decir que se conocen todas las caras de una persona- En aquel momento Tomoyo enfoca su mirada en la puerta al notar el celaje de alguien de pie delante de ella y dice –Vivian.
 
-.Hola Tomoyo… ¿Crees que podamos hablar?
 
-Creo que iré a ayudar adelante. – Afirma Sakura poniéndose de pie y saliendo rápidamente de la oficina. Tomoyo invita a Vivian a sentarse y esta lo acepta.
 
Tomoyo toma su teléfono y marca un solo digito que parece comunicarle con el área de enfrente y dice –Maki: por favor tráigannos dos tazas de te y galletas de azúcar. – Vivian acepta de buena gana su brindis. – Es el favorito de Eriol después de cenar. – Admite la amatista. – pensé que eran mas parecidos de lo que quiere admitir.
 
-En efecto. Es mi favorito. Su padre prefiere…
 
-Agua caliente, miel y limón. –Termina Tomoyo rápidamente. Vivian sonríe con dulzura. – Lamento mucho lo que ocurrió en el velorio.
 
-Debí imaginarme que cometía un error: Stavros me lo había advertido. En realidad creo que estoy siendo demasiado condescendiente con respecto a mi hijo. Ya no lo voy a ser. Creo que es mejor que me aleje de la vida de ambos.
 
-¿A que se refiere? – en aquel momento llega Maki con el té y las galletas; pide disculpas y deja la bandeja delante de ambas mujeres, retirándose tan rápidamente como había entrado. Vivian esperó a que la joven cerrase la puerta al salir para continuar.
 
-Stavros ha encontrado una magnifica oportunidad de negocios aquí, en Japón. Hay muchos nuevos artistas orientales que son desconocidos en Europa pero cuyo talento no estará más tiempo en las sombras. Este es el mejor momento de involucrarse en el negocio de importación y exportación de arte. Quiere instalar residencia aquí, en Tokio.
 
-Vivian: es grandioso.
 
El rostro de la mujer es de ternura ante la expresión de la amatista pero para Tomoyo, no todo es grandioso. La mujer toma un sorbo de té para añadir-Pero luego de lo que pasó en el funeral, comprendo que les traerá problemas a ti y a él, el que yo continúe en Japón. He hablado con Stavros y he decidido volver a Italia. Es griego pero tiene su residencia en Roma. Allí viven sus hijos y me llevo bien con ellos. Aun son adolescentes…
 
-¿Adolescentes? ¿Viven solos?
 
-Con la madre de Stavros.
 
-Vivian: Lamento tanto que las cosas no hayan funcionado entre tú y Eriol.
 
-No te preocupes querida. En verdad te agradezco que no me juzgues o sanciones por mis actos en el pasado. Al menos no lo has tomado en mi contra como él lo ha hecho. Solo vine para informarte que voy a estar fuera del país, no se cuanto tiempo.
 
-Si me permites decirlo Vivian, creo que cometes un error: no deberías de dejar a tu esposo solo en Japón solo por no querer encontrarte con Eriol en la calle.
 
La londinense sonríe con tristeza y añade- Lo he hablado con Stavros. Él tampoco está feliz pero cree que es lo mejor. Admitámoslo que es cuestión de tiempo para que algunos de nuestros caminos se crucen de nuevo… No soy feliz aquí – añade con la expresión de querer llorar pero se recompone añadiendo.- Solo será por unos meses. Quizá menos. Ya volveré al lado de mi esposo. – tomando otro sorbo de té y le extiende a la joven una tarjeta añadiendo. – Esta es mi dirección en Roma, mi correo electrónico y número telefónico. Escríbeme… quiero saber de ustedes cada vez que se pueda. – Tomoyo toma la tarjeta y Vivian se incorpora diciendo.- En verdad, deseo de todo corazón que sean muy felices Tomoyo. – La amatista cruza el escritorio y procede a abrazar a la mujer en un acto que atrapa de sorpresa a la elegante dama británica quien sonríe al gesto de la joven y no evita respirar largamente, aliviada de contar con una aliada en la figura de su nuera.
 
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La joven de ojos chocolates observa distraída los rostros presentes en aquella reunión: mucho de ellos son ancianos y otros son descendientes de estos, quienes pronto ocuparán la silla de sus padres y abuelos. Sentado en la cabecera de aquella enorme mesa, no se encuentra otro que su propio hermano quien habla con firmeza a todos los presentes. Al otro lado de la mesa, se encuentra el futuro ex esposo de Femeeii quien se encuentra tranquilo y para sorpresa de la chica, este no se hace acompañar de su madre.
 
-La indemnización se pagará por los próximos dos años – declara el secretario de la familia Li al informarle de los datos a la familia, quien es el padre de Meiling.- una cantidad fija mensual y si lo prefiere, se le entregará el monto de un año y medio inmediatamente. Después de la firma de ambos documentos, lo estipulado en el mismo es irrevocable e irreversible. Se toma en consideración que al no haber descendientes, podemos estimar que ambos están libres de tomar pareja a partir de los treinta días hábiles a la firma del presente documento. Tampoco hay pruebas de infidelidad en ninguna de las partes…
 
-Un momento – dice Xin Shu Fa tío abuelo de Shaoran- No podemos asegurar que esto es cierto o no. Tenemos bien claro que Femeeii estuvo por espacio de cuatro meses sola en Tokio… no podemos asegurar que ella se comportó con entereza. Una mujer sola, en una ciudad extranjera, no es bueno… nada bueno… son tentadas… se dejan seducir. Por ello es que en mis tiempos se les casaban desde los ocho años. No son más que problemas con faldas.
 
Femeeii se sorprende ante las atribuciones puestas por Shu Fa. Aunque luego de unos segundos lo razonó unos instantes: proviene de una generación muy diferente y sus tradiciones son tan arraigadas como la misma familia Li. Incluso su viaje a Japón fue aprobada por los Li pues acompañaría a Meiling a ver a Xiao Lang. Aunque luego desistió de volver al lado de su esposo y se quedó sola, una vez la china retornó a su país por miedo a las represalias en su contra departe de Ieran Li.
 
-Yo espero que no esté sugiriendo de mi irresponsabilidad como hermano de Femeeii, Tío Shu Fa. – Habla Shaoran con firmeza atrayendo todas las miradas de los miembros de la familia allí presentes.- Ya que estuve con mi hermana todo este tiempo y puedo sustentar que no hay nada deshonroso en su partida a Tokio y su permanencia allá.
 
Todos los presentes se movieron incómodos en sus sillas: las palabras del Heredero de su familia, es ley. Representa la sabiduría impuesta por una crianza cargada de deberes y responsabilidades que le hacen más eficiente y digno como adulto. Sabe que nadie le contradecirá y por supuesto, debe de proteger a su hermana a toda costa.
 
Es su hermana. Le ama… y se lo prometió a Kinomoto Touya.
 
-Creo que damos por terminada esta sesión.- Dice Xiao Lang y dirigiéndose a su secretario –Debemos de firmar la orden de divorcio y separación de ambos y enviarlo a los tribunales chinos. Estarán listos dentro de treinta días aproximadamente -y dirigiéndose a los aludidos añade- Al menos que alguno de ustedes tenga algo en contra para que no se proceda.
 
-No Hermano – Afirma Femeeii.
 
Su ex esposo niega con su cabeza y su abogado también da señal afirmativa para que se tomen las indicaciones de lugar y se proceda al divorcio. El secretario de los Li, dio la señal para que todos se retirasen del salón y así lo hicieron los involucrados y demás miembros de la familia Li.
 
El secretario de Li se quedó revisando documentos, poniendo todo en orden y a la espera de la firma del varón Li. Xiao Lang por su padre le dice- Un momento – Atrayendo su mirada- ¿Cómo está Mei? No la he visto en estos días rondando la casa.
 
-Ha partido a la casa materna de su prometido, señor. –Xiao Lang levanta las cejas visiblemente sorprendido – ¿Su madre no le informó?
 
-Ciertamente me ha dejado ignorando esa noticia.
 
-Fue acordado entre su madre y la familia Sung Pei. Al momento que JingXi pidió a Meiling como esposa a su madre… este acordó una visita rápida a su casa. De todas formas, es allá donde habitará luego de efectuado el matrimonio.
 
-No puedo creerlo –sisea por lo bajo el varón pensando en todo lo que ocurre- Mi madre me mantuvo ocupado todo este tiempo para asegurar el enlace de Mei… y enviarla a esa casa.
 
-¿El señor no está complacido? – Pregunta el hombre atrayendo la mirada de Shaoran.- Su madre hace un gran honor la familia en considerar a Meiling como la próxima señora Sung. Es un excelente enlace y un candidato idóneo. Ojalá tuviera las mismas consideraciones con mi hija… una vez el momento llegue.
 
-¿Acaso estás de acuerdo en un matrimonio arreglado para tu hija? En el caso de Meiling, no lo ama…
 
-Señor: Meiling sabe lo que es mejor para su familia y sus padres. Si ha decidido aceptar sin rechistar (y mas conociendo el explosivo temperamento de la sobrina de Ieran Li), esté mas que tranquilo que ha sido lo mejor para ella… con permiso señor.
 
 
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Tomoyo está terminando de revisar los libros y terminando de hacer las listas de pagos de proveedores. Ya pasa la hora del almuerzo y no ve que termine muy temprano de trabajar; ha avisado en la casa Hiragizawa que no llegará temprano aquella noche cuando una figura se posa en el umbral de su oficina trayendo la sorpresa a los ojos amatistas y un encantador carmín a sus mejillas.
 
-¿Llego en mal momento? – Pregunta Gyokushe con un ramo de flores en sus manos y los extiende a Tomoyo.
 
-¡Estás loco! ¿Qué pensarán los empleados? –Observando con estupefacción e indignación el ramo de flores en sus manos.
 
-Ellos me dejaron pasar… vi a Sakura ahí fuera. – Dándole un beso a la mejilla que la hizo temblar ante su contacto y el hombre sonrió.- Se rumoraba durante el velorio que se encuentra comprometida con el heredero del consorcio Li.
 
-Comprometida aun no… – Sin tomar las flores y Gyoukushe las coloca sobre su escritorio entre ambos. – ¿Qué haces aquí?
 
-Te dije que quedaba una conversación entre nosotros y he venido a cumplir con mi palabra.
 
-¿Has estado en Tokio todo este tiempo?
 
-La corporación Daidouji o los ejecutivos de finanzas corporativas encontraron que tengo más importancia aquí que en una de las plantas de producción alejada de la central. Esta semana me instalo definitivamente en Tokio.
 
-No se si alegrarme por ti…
 
-Tomoyo… ¿Acaso no lo entiendes?- añade el varón con tono de voz y actitud preocupada ante la respuesta femenina- No me marché por gusto… no me alejé de ti porque quise…
 
-Pudimos mantener la relación a distancia Gyokushe. Pudiste al menos haberlo intentado…
 
-¿Acaso no lo entiendes? Habría sido inútil.
 
-Que bueno que me aclaras el detalle que tanto significó lo nuestro para ti. –Añade con ironía la joven con el mentón firme y tenso- No pretenderás que te de una segunda oportunidad…
 
-Es mi intención exactamente.
 
-¡Gyokushe! No hablas en serio. ¡Soy una mujer casada!
 
-Para eso existe la anulación… el divorcio. No te quedarás atada a una persona que no amas. No eres igual que las demás.
 
-¡No voy a divorciarme de Eriol! – Incorporándose y yendo a la puerta para indicarle la salida. – Será mejor que te vayas. Y lleva esas flores contigo.
 
El sujeto se incorpora y le da el frente a Tomoyo pero deja las flores en su lugar. -¿Acaso no lo comprendes? ¿Crees que quise romper contigo porque no te amaba? Te amaba… aun te amo – insiste para sorpresa de ella. – Tu padre…
 
-No metas a mi padre en esto…
 
-¡No! Vas a escucharme: -Tomando de los hombros a la joven y sorprendiéndola.- Tu padre no quería que te casaras con un don nadie. Tenía otros planes para ti: ¿Acaso no ibas a casarte con Ebisawa? Todo estaba preparado desde el principio. Tu padre tenía problemas financieros… graves. Las empresas estaban siendo afectadas y las inversiones que hacía…- haciendo una pausa añaden.- entonces ideó el plan perfecto para él: que te casaras con el heredero de una gran empresa como esa y la fusión traería la seguridad financiera que necesitaba.
 
-No me has dicho nada que yo no sepa. – Dice ella soltándose de su aferre- ¿Acaso no crees que mi padre me dijo que la corporación estaba en problemas? ¿Qué debía de casarme con Kana? Y estuve a punto de hacerlo pero no lo hice. Eso me diferencia de ti; no tengo que seguir unos lineamientos en mi vida para luego arrepentirme y no poder retroceder el tiempo.
 
-¿Acaso te contó que me pagó para que rompiera contigo? Para dejar el camino libre para Ebisawa o Hiragizawa. Cualquiera que le sacara del predicamento financiero que cayó en las empresas y su persona. – Ahí Tomoyo muestra la sorpresa en su rostro.- Si, por supuesto que no te contó este detalle. Nada que mancille la buena imagen de Tetsû Daidouji, incluso delante de su propia hija”
 
Tomoyo le refuta con indignación y determinación -Eso no deja de implicar no aceptaras el dinero de papá. Lo aceptaste y el nuevo puesto de trabajo y te marchaste. Incluso sin darme explicaciones.
 
-¿Crees que fue fácil para mi?
 
-Yo permanecí aquí. – Contradice la chica con firmeza- Pudiste habérmelo dicho… contarme lo que mi padre te propuso. Tú te marchaste, tomaste el dinero y me dijiste con ello que no me amabas. Y ahora pretendes que deje a Eriol por un hombre que no supo valorarme en su momento.
 
-Sabes que necesitaba el dinero incluso sino dije nunca que tu padre me pagó. Estaba en problemas financieros y mi padre enfermo. Tenía que tomar una decisión y la tomé por el bien de otros. No el mío. Pero ahora las cosas están mejor. –Tomándole por los brazos –puedo darte una buena vida Tomoyo. No la que llevas con Hiragizawa pero sabes que mis intenciones van por encima del dinero. Ya puedo darte la vida que te mereces. Y nos amábamos… siempre nos amábamos.
 
-Ya tengo la vida que merezco. Eriol me quiere. Ha hecho todo lo posible para hacerme feliz. Y yo pretendo ser feliz a su lado- soltándose de su aferre- Perdiste Gyokushe. –Añade con firmeza.
 
-¿Acaso me dirás que ahora amas a Hiragizawa? – La incredulidad no escapa de la mirada amatista- ¡Por favor! Nos conocimos por bastante tiempo antes de enamorarnos. ¡Ese sujeto apenas te pretendió unas semanas!
 
-Te equivocas. Conocí a Eriol un poco antes… incluso antes de que rompiéramos. – Negando con su rostro- pero eso no viene al caso ahora. Amo a Eriol. Lo amo… y no voy a lastimarlo por volver con una persona que no supo valorar nuestra relación cuando aun la teníamos y era posible salvarla.
 
-No hablas en serio.
 
-.Claro que hablo en serio… ¿Crees que me habría importado ser pobre? He vivido rodeada de lujos toda mi vida pero también he sido una persona bastante solitaria. Solo tuve en mi vida de joven a la familia de Sakura y mis padres. Habríamos vivido acomodadamente porque tengo esto. – Señalando alrededor- pero tu pusiste en duda tu valor como persona y mi valor como empresaria y eso es lo peor que pudiste haber hecho. No confiaste en mí para contarme lo que había hecho mi padre o que tú habías aceptado.
 
-Pero sin embargo ahí estas… casada a un tipo rico que mantiene la corporación a flote y a ti como una reina.- Refuta con veneno e indignado de su rechazo.- Tal como quiso Tetsû en vida. Incluso si significa ser miserable al lado de un hombre que no te hace feliz.
 
-Ya te dije que amo a Eriol y voy a ser feliz a su lado. – Insiste señalando nuevamente con el dedo- Por favor, vete… puedes regresar cuando cambies de mentalidad y no sigas ofendiendo ni la memoria de mi padre o mi criterio.
 
Gyokushe le lanzó una última mirada llena de dolor y de rencor. Finalmente se retiró dejando atrás una alterada Tomoyo cuyos siguientes segundos, lucha por no dejar salir aquellas lágrimas abatidas y su ofuscación es mas que notable. Segundos después entra a toda prisa su mejor amiga quien no pregunta nada y solo la abraza.
 
-¿Estás bien?- Pregunta por lo bajito.
 
-Lo estaré… tendré que estarlo – Quitando las lágrimas de su rostro y volteando la mirada al escritorio donde descansan las flores traídas por Gyokushe.
 
 
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Se busca meseros y administrador” Pregunte adentro. Son las palabras escritas a computadora en un afiche color rosa el que cuelga en la vitrina de DT. Sakura lo coloca con esmero al lado de un cartel de frutas confitadas y torta de arándonos que sirven en el establecimiento.
 
La joven de ojos verdes observa en el exterior de la tienda sin especial atención a nada. La tarde está un poco lenta. Apenas dos jóvenes leyendo libros en una de las mesas de la esquina cuando su atención se distrae a dos chicas vestidas de manera muy sexy con faldas de vuelos de color púrpura y negro y con sendos sombreritos cortos de copa con un pequeño velo que se mueve con el viento y zapatillas descubiertas y de tacón alto. Fijándose en sus vestimentas, se percata que por el color, es muy parecido al traje que ella misma lleva puesto en aquellos instantes. Ambas chicas son bastante guapas y muchos de los transeúntes no pueden evitar mirarles dos veces y hacerles preguntas a lo que ella señalan mas abajo en la calle.
 
Motivada por su curiosidad, Sakura no puede evitar el caminar a los casilleros y tomar su abrigo, colgárselo hasta cubrir su figura más debajo de las rodillas y salir a enfrentarse con el tempestuoso clima frío que comienza a sentirse en todo Tokio.
 
¡Como aquellas chicas soportan el frío! Evita cruzar directamente frente a frente y camina hasta la esquina esperando el paso de los peatones y procura cruzar al bajar el tráfico. Una vez cruza delante de las jóvenes, una de ellas no evita pasarle uno de los volantes que están repartiendo. Y la otra sin mirarle al rostro, le pasa un panecillo con chispas de chocolate en una servilleta personalizada.
 
-¡Tenemos té gratis con galletas de jengibre por la apertura! Puedes pasar a probarlos. – Señalando con simpatía hasta el final del otro lado de la calle. Ahí cuelga un letrero con la silueta de un pastelillo “Casa de las tentaciones dulces: Dulces de todos los tiempos”
 
Tomoyo le había contado que abrirían un nuevo establecimiento con el tema muy parecido al de DT pero usar casi el mismo nombre es ridículo. Tratando de parecer ignorante del tema dice – Vaya… ¿Otro Dulces Tentaciones tan cerca del primero?
 
-No. Dulces Tentaciones y la Casa de las Tentaciones Dulces no son del mismo dueño. Son dos cafés diferentes. – Explica la joven con vivacidad mientras reparte a otros transeúntes volantes y la otra termina su primer canastito y corre a un lado para tomar otro que tiene en reserva.
 
-¿En serio? ¿Por qué colocarlo tan cerca entonces?
 
-Oye – dice la otra chica frunciendo su rostro al volver con el segundo canasto y fijarse en el rostro de la ojiverde – Yo te conozco… ¡Trabajas en Dulces Tentaciones!
 
Al escucharle, la primera chica que habla con Sakura dice frunciendo el ceño – No estamos haciendo nada malo.
 
-No. Solo que ustedes andan haciendo promoción delante de la puerta de DT al cruzar la calle y ofreciendo té de jengibre gratis y panecillos. – Dice Sakura a la defensiva.
 
-Eso se le llama Oportunidades de negocios niña- Dice la primera sonrojando a Sakura con su adjetivo. – Si quieres, puedes ir allá… hay dulces mas deliciosos que los de ustedes…
 
-Es bueno que haya competencia. Así lo mejor compite con lo extraordinario y sabe lo que es eso…
 
Sakura se sonroja incómoda por la presunción de las chicas. Aun así cruza la calle ante la mirada escrutiñadora de las jóvenes y llega hasta DT donde se encuentra con los dos jóvenes que ocupaban la mesa de la esquina quienes salen y la saludan. Sakura entra cerrando la puerta tras ella y vuelve su mirada a las chicas quienes pasan más volantes y panecillos a los transeúntes en su camino.
 
Sakura siente un aroma agradable y es cuando se fija en el panecillo en sus manos. No evita sentirse mal y ante la mirada de dos de los meseros que permanecen aun en DT no evita despegar un bocadito del panecillo y llevárselo a la boca. Luego de comerlo unos segundos y tragarlo, abre los ojos mostrando su sorpresa.
 
Va a la vitrina de exhibiciones y sin pedir permiso, toma con unas pinzas uno de los panecillos de chispas de chocolate del mismo y toma un bocado y los coloca a un lado y otro.
 
Y una nueva sorpresa se posa en sus pensamientos a la rapidez que estos se desarrollan.
 
-¡Taikoro! – Grita Sakura tomando los dos panecillos y corriendo hasta las cocinas del establecimiento.
 
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-¿Eso pasó?
 
Tomoyo estaba acompañando a su madre mientras ambas daban un paseo por el precioso jardín del hospital. Sonomi estaba en silla de ruedas y ya no tenía el suero en su brazo aunque su otro brazo y su pierna continuaban en enyesados. Era un hermoso día soleado, muy inusuales en aquellos momentos y ambas estaban portando abrigos. Se dirigieron a un lado del jardín que casi no hay personas.
 
Tomoyo se sentó en una silla de jardín de hierro y a su lado su madre.
 
-No se que hacer mamá. Luego de aquel día, no deja de mandarme mensajes a mi teléfono móvil… estoy preocupada… no quisiera que se atreva a atacar luego a Eriol.
 
-Creo que debes de denunciarlo – Afirma Sonomi y Tomoyo se sorprende ante la solicitud de su madre- Cariño: Gyokushe es un buen hombre, no lo dudo. Y nunca me opuse a una relación entre ustedes. Pero ahora estás casada… y si él no puede diferenciar esa línea, quiere decir que de un momento a otro, podría violentarse.
 
-No creo que llegue a esos extremos mamá. Gyokushe nunca fue un tipo violento. Solo que se siente dolido que le rechace.
 
-Y con justa razón. Estás casada… él debe de comprender que tu esposo y tu viven felices y que tu felicidad es la que debe de importar, no el pasado entre los dos.
 
-Mamá: creo que Gyokushe merece ser feliz. No se si desistirá de seguirme pero temo que Eriol llegue a malinterpretar su persecución a mi y que piense que yo le correspondo.
 
-¿Por qué habría de creer eso? – Viendo que se encoge de hombros añade- ¿él sabe que te está contactando?
 
-No se lo he dicho aun…
 
-Pues será mejor que lo hablen. Si tienes el temor que crea que tú le correspondes, entonces pongan las cosas en claro y tu habla con la verdad. Es mejor, no solo para él, sino para ti también querida.
 
-Buenos días. – Dice Hiroshi sorprendiendo a ambas mujeres y con un pequeño ramo de flores de Cerezo y de Glicina- Tomoyo lo observa un instante y luego a su madre (quien ha adoptado una sonrisa en su rostro pálido- ¿Les interrumpo? La enfermera me informó que podían estar aquí.
 
-Señor Hiragizawa, buenos días. ¡Que bellas flores! – Afirma Tomoyo sonriendo al sujeto y luego observa a su mamá mientras las toma en sus manos.
 
-Que bello detalle. Muchas gracias señor Hiragizawa- Dice Sonomi con amabilidad.
 
-Pasé a saludarle.
 
-Que bueno que llega. Tengo que hacer unas diligencias – Afirma Tomoyo sorprendiendo a su madre ante su declaración y se observan mutuamente.- ¿Le importaría quedarse con mamá un rato más? Hace un bello día.
 
-Si, para mi no es problema.
 
-Tomoyo… ¿Qué…
 
-Y si me lo permite, iré por mi bolso que he dejado en la habitación y pondré estas flores en agua. – Tomando el ramo de flores de brazos de su progenitora y despidiéndose rápidamente del par. – Vendré a verte mas tarde mamá- Yéndose por el camino de regreso al hospital ante las miradas aturdidas y confundida de ambos.
 
Tomoyo sonrió divertida ante aquello y luego su sonrisa se borró de su rostro al pensar el problema que representa Gyokushe a su estabilidad matrimonial. Si es cierto que quiso mucho a Gyokushe y representó una hermosa etapa de su vida, no es mas cierto que aquello representa el pasado y Eriol, su presente.
 
Y entonces tomando su coche recorre la ciudad para llegar a las oficinas de Eriol en el centro de Tokio, decidida a poner todos los platos sobre la mesa.
 
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Veinte minutos después de deliberar con Taikoro y revisar los archivos de las cocinas se encuentran en un video conferencia con Li Shaoran desde China. Tomoyo no contesta su teléfono móvil. Atrás del chino se notan biombos de diversas figuras como dragones chinos y leones además de inscripciones mientras el varón viste de traje negro y corbatas haciendo más atractivo su fisionomía.
 
-¿Están cien por ciento seguros de eso, Sakura?
 
-Una de las empleadas de las cocinas se vistió y trajo mas panecillos además que fue al lugar y compró varias cosas dulces. Por excepción de las galletas de avena puedo jurarte que esa gente tiene todas las recetas, nuestras recetas. Todos los cocineros y los ayudantes lo probaron y llegaron a la misma conclusión: son recetas de DT. Y venden mas barato que nosotros.
 
-Tienes que saber algo Li: algunas de las recetas son improvisadas de la señora Hiraguizawa- Dice Taikoro sonando bastante serio. Enfrente de este y Sakura, descansan en el escritorio pequeñas bolsitas con panecillos de DT y otras del nuevo establecimiento las cuales tenían sus envolturas color violeta. – Es demasiada coincidencia que cayeran a la misma proporción exacta de azúcar o sal en este caso.
 
Si se tratan en verdad de un parecido tan sorprendente, mi única conclusión es que alguien vendió las recetas de Tomoyo a los dueños del nuevo negocio. Y eso es robo pues no creo que cuenten con el permiso de ella.
 
-Te puedo asegurar que ella jamás haría algo parecido. Ama este negocio. ¡Jamás le daría las recetas a sus comp… – Ahí quedándose callada de repente y añade- ¿Creen ustedes que…
 
Llegamos a la misma conclusión – le interrumpe Shaoran atrayendo sus miradas- Miyari.
 
-¡No! Shaoran… ¡Ella no haría eso!
 
-Sin embargo lo pensaste.
 
-Li tiene razón Sakura – Interviene Taikoro sonando apenado – Miyari pudo haber tomado las recetas y copiarlas.
 
-¿Qué momento fue ese?
 
Cuando estaba en la cocina. Cuando cerraba de noche. Quien sabe. – Admite Shaoran mostrando su irritación en sus ojos chocolates- Tengamos por lo claro que el próximo paso de Tomoyo será consultar con un buen abogado. No podrá demandar ese establecimiento pero si acusar a Miyari de robo y procesarla en la justicia.
 
-Ella jamás hará eso Shaoran.
 
-Pues tendrá que hacer algo, tomar una decisión legal y pronto o estará fuera del negocio en un año… quizá menos.
 
 
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Eriol se encuentra en el salón de juntas del piso correspondiente en sus oficinas luego de haber entrevistado a muchos candidatos idóneos para dejar bajo la dirección de la Corporación Daidouji y sin embargo, ninguno le convencía. Muchos con experiencia hasta en ingeniería de industrias y administración, tenían poca experiencia en la industria de fabricación de juguetes, la cual es el fuerte de la empresa de los Daidouji.
 
Y tomar una decisión le estaba costando trabajo. Lo hizo en el salón de juntas para evitar la formalidad que representa su oficina y así con el proyector, explicarle a cada uno de los candidatos las vertientes que representa la empresa de juguetes en si y analizar sus respuestas en base a sus gestos.
 
Y sus expectativas muy altas. Sus respuestas… muy diferentes a lo que él esperaba.
 
Y luego comenzó a temer; la idea de que no encontraría un director administrativo para la corporación, cruzó su mente, mucho antes del retiro de Tetsû. Y no puede él tomar las riendas: su negocio y su vocación se encuentra en comprar y vender empresas…
No en producir juguetes.
 
Por primera vez, comenzó a temer que su error en el negocio de la compra de la corporación, fue el no encontrar una persona idónea para dirigirla… o tal vez, nunca encontrarla.
 
Su mirada se fue a las sillas delante de las puertas de su oficina y a su secretaria con rostro de ofuscación al verse acompañada de aquella mujer que en voz baja, insiste a ver a Eriol.
 
-Señor Hiragizawa… le busca esta “señorita” –Haciendo que la aludida se voltee a la dirección donde va la mirada de la asistente y su mirada de indiferencia se transforma en interés.
 
-Ahora no puedo atenderte Kaho. – Dice Eriol.
 
-No tomará mucho tiempo… solo dos minutos a lo mucho… – Ante la resistencia de Eriol añade- dos minutos… y te dejaré en paz.
 
El varón accede pasando detrás de la joven una vez abrió la puerta. A la asistente le dice- Toma el mensaje de quien me llame. Y al que venga, que me espere…- Cerrando la puerta. –Tienes dos minutos…
 
-Vengo a decirte antes de que te enteres por otras personas… ¡Ya sabes como viajan las noticias! – añade quitándose su abrigo y mostrando su delgada figura vestida con una micro falda por encima de las rodillas y una camisa de seda color rojo chino. – ¡Me voy a casar!
 
-¿En serio? ¿Qué pasó con la idea que estabas “Demasiado joven” que debías de “aprovechar tu carrera” y posponer la vida matrimonial y de compromiso?
 
-¡Ay Eriol! ¿A poco me dirás que sigues celoso porque te dejé plantado? – Añade con una sonrisa de compasión y al mismo tiempo emocionado por encontrar aquellas sensaciones en las palabras de su ex novio.
 
-Al contrario Kaho; estoy mas bien sorprendido. ¿Aceptar la propuesta matrimonial de alguien? ¿Qué ha podido suceder para ese cambio de actitud?
 
-En realidad es un matrimonio que nos conviene a ambos. Es Tatsuhime Okita.
 
-¿El primo segundo del emperador? -mostrando su sorpresa y luego su sonrisa delata perspicacia – Ahora lo comprendo todo… ¿Cómo lo conociste?
 
-Durante un desfile a beneficio en donde estaban invitados los príncipes de Japón. Todo ha sido muy discreto y planeamos casarnos fuera de Japón.
 
-¿Acaso la familia real ha sido avisada de este glorioso evento?
 
Kaho borra su sonrisa de satisfacción para añadir- ¿Podrías ser menos cínico?
 
-Solo soy práctico y pretendo no ofender al sexo opuesto cada vez que puedo; sus planes de casarse fuera de Japón es porque no encuentran con la aprobación de la familia real. Y tu carrera siempre ha sido un poco escandalosa y siempre en los medios. La familia real (o sus consejeros), jamás permitirán que ese matrimonio tome lugar.
 
-¡Todos pueden casarse menos quienes han sido tus amantes! ¿Cierto Eriol? Porque me negaras ahora que Daidouji no puso el grito al cielo cuando te vio persiguiendo a su hija… ¡He estado siempre a tu alrededor y recuerdo las historias y la enemistad entre los padres de ambos! Debes de odiarla y te casaste con ella solo por interés a sus empresas o por las ganas de coleccionar imposibles…
 
-Te prohíbo que tomes a Tomoyo en tu boca Kaho. De ti, solo podemos esperar veneno – sujetándole por el brazo – ¿Me pregunto si el príncipe sabe con quien se está metiendo?
 
-¡No te atrevas a tocarme!- ruge despegándose de su aferre- siempre fuiste poca cosa para mi… ¡No puedo creer que me haya fijado en ti!
 
-No Kaho: yo no comprendo como fui tan estúpido para fijarme en una mujer como tu.
 
Kaho parecía que estallaría en cualquier momento: sus ojos violentos y oscuros desplegaban chispas y su rostro estaba bien contraído y rojo. Con violencia se voltea y sale de la oficina sin cerrar la puerta de la oficina pero la asistente de Hiragizawa observa su rostro furioso y se precipita a la oficina para recibir la información departe de su jefe.
 
Cuando se detiene delante del elevador y lo pulsa para abordarlo, este se abre. Encontrándose cara a cara con la mismísima Tomoyo Daidouji. Ambas se reconocen al instante y el enojo de Kaho se convierte en una mueca de satisfacción al notar la mirada interrogante de la amatista.
 
-¡Que sorpresa! Soy Kaho… Mitzuki Kaho… creo que nos conocimos en la fiesta de cumpleaños de Eriol.
 
-En realidad no nos conocimos. No nos presentaron formalmente… Hiragizawa Tomoyo: encantada…
 
-Igualmente. ¿Vienes a ver a Eriol? ¡Claro que vienes ji ji ji! Es decir, es su empresa- afirma con falsa modestia ante la ofuscación que detecta en el rostro marmóreo de la esposa del susodicho. -¡Vine a compartir con él la noticia que me casaré! Pero ya sabes como son los hombres… – la puerta del elevador se cierra y ambas continúan en las afueras del mismo – Nunca comprenden la importancia del matrimonio. Al menos Eriol nunca le vio la lógica…
 
-Es raro. Eriol si me contó que ustedes tenían una relación. Incluso llegó a proponerte matrimonio. – Contradice la joven con seguridad.
 
-¿Acaso prefieres casarte con alguien que no cree en el amor? Al menos Eriol no cree. Incluso el tema de fidelidad es algo muy difícil para él… ¡Pero que cosas digo: si a ustedes les funciona! Y tú si lo hiciste ¡ups! Tengo a veces, que no ser tan honesta – Ahí pulsando el elevador para que volviera a abrirse- ¡Bueno te veré luego! Procuraré enviarles foto del dichoso evento – ingresando al elevador- cuida mucho a Eriol- guiñándole un ojo añade- es un coqueto con o sin anillo en el dedo- ahí cerrándose las puertas.
 
Tomoyo se queda observando un instante el pasillo donde se encuentra: de lado y lado hay varias personas detenidas pero no le prestan atención a la joven. Aunque ella quisiera que si lo hicieran y ver si fueron testigos de la conversación que tuvo lugar en aquel mismo sitio.
 
Las palabras de Kaho la hicieron sentir como una incompetente y una interesada. La ofendió en diez segundos como nadie en su vida lo ha hecho. Ofuscada pasa a las oficinas donde se encuentra la asistente quien observa a Tomoyo con una mirada sorprendida. Le había conocido el día de la boda -¡Señora Hiragizawa! ¡Que sorpresa el verle aquí!
 
-Dígale a Eriol por favor, que deseo verle…
 
La frialdad que demuestra en aquellos segundos la hacen hesitar ante el humor de la señora de Hiragizawa. Rápidamente añade- Puede pasar. Ahora mismo no tiene ningún compromiso…
 
Tomoyo no se hizo de rogar y avanzó con rapidez abriendo la puerta de la masculina oficina y no cierra la puerta. La asistente de Eriol lo hace cuando este sale del pequeño baño que tiene a un extremo. La sorpresa ante la presencia de la amatista se nota en el estupor de su rostro.
 
-¿Tomoyo? ¿Qué haces aquí? ¿Ocurrió algo?
 
Pero su mirada aguda y perceptiva no pasa desapercibida para la mujer de ojos claros. Su figura se mantuvo de pie y firme ante la mirada analítica del hombre de ojos añiles y luego sus palabras falsearon salir de sus labios.
 
Y fue Eriol quien dedujo todo al instante. – Te encontraste con Kaho. – Atrayendo la mirada de su esposa- ¿Qué fue lo que te dijo?
 
-Que tu y ella… que estás de algún modo, celoso de su boda. Se casa… ¿Estás en verdad celoso?
 
-¿Crees que podría estar celoso? ¿Acaso no me conoces del todo?
 
-Creo que te conozco. Pero nuestra relación es tan diferente a las demás…
 
-No creo que tengo que decirte, que no la veo tan diferente a las demás. –Admite Eriol con firmeza- Cuando debería ser yo quien debería estar celoso. Se que Gyokushe te pretende.
 
-¿Cómo tu …
 
-Porque lo ha dejado bien claro el día del funeral.
 
-Tienes que saber que yo no le correspondo a sus pretensiones.
 
-Lo se. Como tú debes de saber que Kaho no presenta nada en mi vida en estos momentos.
 
Tomoyo guarda silencio pensativa escuchando sus palabras. Al final dice- ¿Qué vamos a hacer Eriol? No podemos seguir así. No podemos continuar de esta forma.
 
-Yo estoy dispuesto a intentarlo de la forma que tu desees. En estos días, con la presencia de Gyokushe entre nosotros, se reafirma todo lo que he sido tan ciego y sordo para no enterarme: El hecho que te amo y que no quiero que te marches de mi vida. Y esto va más allá de DT o las empresas Hiragizawa.
 
-Quieres intentarlo. – Añade ella de manera adolorida – Pensé que las cosas mejorarían entre nosotros antes de lo que pasó con Papá. Que finalmente podríamos ser felices si lo intentábamos. Pero tal vez, todo esto está condenado a morir al final de cuentas.
 
-¿De que hablas?
 
-Hablo de todo esto Eriol. Todo. Cada vez que intentamos dar un paso adelante, algo se interpone. ¿Acaso no te has preguntado si al final de cuentas esto… nosotros, no debía de ser?
 
-¿Qué es lo que quieres decirme?
 
-Que tal vez nuestros caminos se cruzaron por obra del destino pero no estábamos y no estamos destinados a estar juntos. Pretendemos cruzar dos vidas que tal vez no está escrito que deben de estarlo.
 
Eriol se mantuvo de piedra escuchando sus palabras y sus pensamientos se disparan a miles de conclusiones, cada una más destructiva que la siguiente.
 
-¿Acaso lo dices por que tu ex novio ha vuelto a tu vida? –Pregunta el varón sorprendiendo la furia contenida en sus palabras.
Y Tomoyo se percata de ello.
 
-No. No lo digo por él… tal vez. – encogiéndose de hombros.
 
-No te lo permitiré Tomoyo – refuta de repente sorprendiéndole por el desafío y el dolor en sus palabras- No lo permito.
 
-¿Qué no permites que? Tetsù está muerto Eriol.- suspira cansinamente.- Si quieres recuperar tu inversión vende la empresa. Has lo que quieras con ella. No tengo porqué seguir luchando contra un imposible.
 
-.Ese imposible que tanto justificas, nos lo imponemos nosotros mismos. No es nadie más. Y no voy a permitir que escapes de mi vida. No ahora cuando… – deshaciendo el nudo de su corbata como si la sensación del objeto en su cuello le asfixiara. – si lo que estás tratando de decirme es que quieres divorciarte no voy a acceder Tomoyo.
 
La dureza de sus palabras no coincidía con el “auxilio” que gritan sus pupilas añiles. Tomoyo siente un vuelco en su corazón al notar las esferas azules tratando de aferrarse con esperanza a su decisión.
 
-¿Qué es lo que quieres de mi Eriol? ¿Acaso no ves como toda esta situación nos lastima más de lo que nos hace felices?
 
Él la toma en los brazos con premura mientras la aferra contra su alta figura. La respiración de la joven es agitada por todas las sensaciones que recorren su cuerpo. Él coloca su rostro contra el suyo y dice con firmeza contra su boca. – Si yo te beso ahora, y lo haré Tomoyo Hiragizawa y luego de aquel beso me dices que no sientes lo mismo que yo, te dejaré ir… aquí y en este momento.
 
Tomoyo lo observa con estupor a la vez que los labios masculinos se dirigen a los de ella con firmeza compartiendo un sutil roce en donde ambos cierran los ojos. Las mejillas de ella se encienden aceleradamente mientras que con un segundo roce de labios en donde el contacto es mas intenso y mas intimo. Ya en un momento cuando ella se aferra al cruzar sus brazos por su cuello, ya el beso es mas asaltante, en donde un gemido escapa de la boca masculina ante la satisfacción del contacto, tomando su cintura con sus manos y de ahí a sus caderas haciéndole gemir en su boca.
 
Una vez se separan ambos están extasiados ante aquel contacto. Entre suspiros el varón le dice con firmeza acariciando sus cabellos y su rostro- Perdóname… perdóname por no decirte mucho antes lo que significas para mi. He sido un tonto… y no quiero imaginarme el hecho de que me dejes…
 
-Yo no…
 
-Yo te amo Tomoyo. Te amo desde hace mucho tiempo. Y fui un estúpido que no se dio cuenta desde un principio que mi vida sin ti, no es nada.
 
Tomoyo le escuchó en silencio sin interrumpirle mientras él desahogaba su sentir, inquietudes y secretos que nunca develó a nadie. Y eso se nota por el atropello pero cargadas de sinceridad con que suenan sus palabras.
 
-No quiero cometer el mismo error de mis padres Tomoyo. No quiero pretender que en algún momento de mi vida, que voy a arrepentirme de mis decisiones o de ti. No cometeré el primer error en casarme por despecho de otro porque no es lo que siento y jamás he sentido. Esto es verdadero… tú y yo. –La chica solloza en silencio y sus lágrimas, puras, enormes y brillantes le dan las fuerzas al varón y la satisfacción de continuar.- Y no voy a cesar en mi propósito no solo que seas la mujer más feliz del mundo sino que yo lo sepa ser a tu lado. Y yo quiero que tu me aceptes de verdad… con todo tu corazón, con todo tu ser y toda tus fuerzas. Que empecemos y sigamos donde nos quedamos porque yo te amo a ti y solo a ti.
 
La joven cierra sus ojos, escuchando y sintiendo el respirar masculino, agitado y ferviente contra su piel. Apoya su cabeza en su cuello y dice con gesto esperanzador- ¿Por qué? ¿Por qué ahora…? ¿Por la aparición de Gyokushe?
 
-Porque nos amamos. Porque Gyokushe es parte de tu pasado y lo respetaré siempre y por siempre. – tomando sus manos pero sin separase de ella- y porque nos merecemos ser felices… como debe de ser- sonríe con mirada soñadora arrancando un suspiro de los labios femeninos. – Dime que no quieres eso a mi lado. Dime que nos seremos felices… dime que no me amas.
 
.-No puedo hacer eso… – Añade ella luego de unos segundos de silencio.- No puedo Eriol. – abrazándose a él con premura. Y él la sujeta con mas fuerza- ¿Por qué esperamos hasta ahora? ¿Por qué?
 
-Porque soy un tonto y he estado todos estos meses actuando como el más estúpido de la tierra y espero que alguna vez me perdones. Pero lo que quiero mas que nunca es ser para ti el esposo que tu te mereces… -Ahí tomando posesión de los labios femeninos con premura y que pronto se vuelve agitación de ambos fundiéndose en un beso que significa mas que las palabras podrían decir y en olas de sensaciones que por meses le han invadido y que al final no pueden hacer caso omiso a ellas.
 
Y a partir de aquel momento y sus palabras, promesas en silencio y esperanzas renacidas, su historia toma otro giro que ellos ansiaban por tomar.
 
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Esta es Tomoyo Hiragizawa. Ahora mismo no puedo tomar la llamada….” Y Sakura corta la llamada. Camino a su casa en el coche tiene el corazón a los pies: Tomoyo no ha podido ser localizada en todo el día. Mas temprano esa tarde, había llamado ya preocupada a la mansión Hiragizawa y allá le informaron que Tomoyo no había llegado a casa y no sabían de ella. Hiroshi Hiragizawa le ofreció llamar a Eriol pero Sakura no quiso perturbar al esposo de Tomoyo. El último lugar que le faltó llamar fue al hospital pero las llamadas a Sonomi Daidouji son muy limitadas y no quiso preocupar a la madre de la joven.
 
-Estará bien monstruo – afirma Touya al llevarle a casa aquella noche. –Tomoyo es una mujer bastante juiciosa y no creo que tengamos que preocuparnos solo porque no volvió a la oficina.
 
-La situación que pasamos en DT es bastante preocupante Touya. El nuevo café tienen la misma receta que nosotros… incluso el sabor del dulce y la forma en… esas recetas, muchas de ellas, se siguen al pie de la letra por el libro de recetas de Tomoyo. Miyari robó las recetas y…
 
-Trata de calmarte Sakura…
 
-¡No puedo creer la desfachatez de esa mujer! ¿Sabes que Taikoro me comentó que debe a muchas personas? Ella incluso abandonó el departamento en el que vivía y el encargado del edificio le dijo a este que ella saldó la deuda de tres meses que tenía atrasada y no dejó dirección para reenvío de correspondencia.
 
-Ella sabía lo que hacía Sakura. Muchas veces los estafadores actúan de esa forma.
 
-Shaoran me contó que lo trató de extorsionar cuando supo quien era él. Desconocía que ella fuera así.
 
-Muy pocas veces conocemos en verdad a las personas. Casi todos escondemos nuestras verdaderas intenciones y propósitos hasta que actuamos.
 
-Te doy la razón. – Suspirando – ¿ya llegamos?
 
-Casi. –Responde el varón- Tienes que descansar un poco.
 
-¿Te preocupas por mi? ¡Vaya! Sería la primera vez.
 
-Me preocupo por los demás: imagínate que salgas mañana de mal humor. ¡Pobres seres humanos que se crucen en tu camino!
 
-¡Hermano!
 
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-¿Aun no han llegado a casa? Que extraño – Opina Hiroshi al sentarse en la mesa del comedor y preguntar por Eriol o Tomoyo. – ¿Han avisado si vendrían tarde?
 
-No señor. –Dice el ama de llaves procurando colocar su servicio de la cena delante del señor para que este se sirviera. –No hemos sabido de ellos en todo el día.
 
Hiroshi frunció su mirada: A esas horas, al menos Eriol habría arribado ya a la casa y Tomoyo no tardaba mucho en reunírseles. Salió tarde del hospital y la amatista no volvió a ver a su madre hasta que este estuvo ahí.
 
Debería llamar al hospital… pero eso solo preocuparía a Sonomi. Tengo que ser cuidadoso ya que aun está bastante enferma. Ella viene mañana a la casa… ¿Dónde estarán esos dos?”
 
Tomando una decisión, saca su teléfono móvil de su chaqueta. Marca un número ya pregrabado en la memoria del mismo y escucha dos repiques seguidos en donde finalmente una voz rasposa responde con susurro. No le es desconocida la voz de su único hijo.
 
-¿Se puede saber donde estás? ¿Tomoyo está contigo?
 
Si, está conmigo – responde bajando aun mas su tono de voz.- En realidad… está dormida. – Se escucha una puerta ser sigilosamente cerrada. – ¿Pasa algo malo?
 
-Tomoyo quedó en volver a ver a su madre. Cuando no lo hizo… al final no quise preocuparla.
 
-¿Ocurre algo con la madre de Tomoyo?
 
-Eriol ¿Dónde están ustedes? Ya estoy preocupado.
 
El varón al otro lado de la línea suspira largamente tratando de poner la cabeza en orden.- En un hotel… decidimos tomarnos… un día libre.
 
-¿Un día libre? – Hiroshi alza una ceja un tanto suspicaz que quien le viera añadiría que es el mismo gesto que su hijo hace cada vez que se encuentra ante una incertidumbre.
 
Tomoyo necesitaba descansar. Y debo admitir que yo también tenía que salir del mismo ambiente.
 
El rostro del hombre se iluminó ante la sonrisa que comenzaba a desplegarse en sus labios. Añade con un gesto comprensivo y bajando su mirada- Ya veo. Espero “tortolos” que no se les olvide que Sonomi Daidouji vendrá a la casa mañana. Pasará sus semanas recuperándose aquí y creo que su hija debe de recogerle mañana en el hospital.
 
-Si. Por eso no tomé el primer avión privado y me la llevé a Inglaterra.
 
-Eriol: me alegro mucho por ti hijo. Por ambos. Se cuanto esta situación los tensaba a ambos en todas las magnitudes. Que estés ahí para ella es importante para su felicidad.
 
Padre: Para mi no hay nada mas importante que su felicidad.
 
Tras una breve despedida, Eriol cierra la llamada y amarra más la bata blanca sobre su figura. Observa el impresionante paisaje nocturno de Tokio mientras la inmensa ciudad se abre a sus pies y mas al fondo la impresionante Torre de Tokio, la cual es iluminada desde sus pies y mas lámparas iluminan su cúspide adornando aun mas la vida cosmopolita de una ciudad que jamás duerme.
 
Una sonrisa sutil y tonta ilumina su rostro. Sus ojos brillan con el misterio parecido al de un chiquillo cuando ha hecho algo que no debía. Avanza a la puerta que separa la habitación del lujoso salón y entra a la penumbra de la misma en donde la hermosa mujer de ojos amatistas y piel tan blanca como la leche, a su entender continúa dormida apaciblemente.
 
O eso él piensa.
 
-¿Quién era? – Pregunta sorprendiéndole en sus pensamientos. Él observa la silueta que es bañada por la tenue luz que se filtra entre las cortinas translucidas de la habitación. La parte frontal de su figura es cubierta por una sábana mientras sus cabellos se esparcen cual cascada sobre sus hombros.
 
Una imagen que pondría a dudar hasta el más célibe de los hombres.
 
-Hiroshi- dice sentándose a su lado y no evitando abrazarla. Acurruca su cabeza contra su pecho y comienza a repartir besos tenues en sus cabellos, su frente y sus mejillas. – Estaba un poco preocupado.
 
-¿Preocupado? ¿Por qué? ¿Qué hora es? –Ahí fijándose de la penumbra que los rodea y las luces parpadeantes de la ciudad tras las ventanas- ¡Es muy tarde ya! –Incorporándose de repente ante la risa tenue del varón quien ella se voltea a añadir. – ¿Qué resulta tan gracioso?
 
-Cariño: ya es muy tarde incluso para que intentes echar el tiempo atrás- sujetándole por la cintura y atrayéndolo hasta él en su suave movimiento. El cuerpo de la joven quedó de repente parcialmente al descubierto y sobre las piernas del varón dándole el frente. La parcial oscuridad le servía de confidente ante el bochorno que corrió sus mejillas al verse desnuda delante del sujeto. – ¿Por qué te avergüenzas?
 
-¿Cómo lo sabes?
 
-Tu palpitar se ha acelerado… tus mejillas están calientes… -Añade con lógica y una pizca de fascinación en el tono de voz. En efecto una de sus manos descansa en una de sus mejillas. –No te imaginas cuantas veces soñé con lo que hemos vivido hoy. – Aproximándola a su torso.
 
-¡No es justo! – Añade ella acalorada- ¡Estás vestido y yo…! – buscando torpemente con sus manos las sabanas con que cubrirse en lo que él atrapa una de sus manos.
 
Con una sonrisa tenue y traviesa añade sobre sus labios. – No me quites la maravillosa visión que tengo delante de mí. Te amo.
 
-Lo has dicho como veinte veces en todo el día.
 
-Compensando los días, semanas, meses, horas, minutos y segundos que falté al no decírtelo. –Besando tenuemente sus labios con ansiedad controlada. Ella responde suspirando largamente contra su boca mientras los besos se vuelven más intensos y exigentes.
 
Eriol rompe contacto para tomar un respiro y dice con ternura.- Tenemos que volver a casa. Tu madre sale del hospital mañana…
 
-Lo se.- Suspira resignada aun manteniéndose sobre el cuerpo del sujeto. –No quisiera irme. No quiero que todo vuelva a ser como antes…- Pero él le cubre la boca con un dedo.
 
-No volverá a ser como antes. Te lo juro – añade con desesperación contenida. – No voy a cometer los mismos errores del pasado. No quiero que repitamos la misma historia que nuestros padres. Y no voy a permitir que te escapes de mi vida con quien sea más astuto que yo y trate de ganar tu corazón.
 
Tomoyo no dijo nada y solo se inclinó para besar sus labios y profundizar en la boca masculina con una avidez, bañada de pasión que encendió los sentidos y el deseo aun más en el varón. Lentamente fue acercando sus manos a la tira de la bata que cubre el cuerpo masculino mientras sus respiraciones se vuelven mas intensas y añade con una voz llena de seducción.- Esta noche es de nosotros… no quiero volver a casa… solo por esta noche, no existe nadie mas que nosotros. Mañana…- siendo besada en el cuello y sintiendo su respiración tibia contra su oreja- mañana iremos por mamá y volveremos a casa…
 
-Mañana… – añade antes de cubrir los labios de la amatista con su boca y ya enredándose en los brazos del otro para entregarse mutuamente una vez mas y compensar los meses perdidos.
 
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La señora Daidouji observa con intensidad a su hija mientras es empujada en su silla de ruedas por la enfermera. De manos con su esposo esta le explica los rincones de la casa Hiragizawa y la disposición de la habitación de invitados a pocos pasos de la puerta de su habitación.
 
Para Sonomi no es desconocido el cambio en la forma de ser de su hija: su semblante luce calmado e incluso tiene algo de color en sus mejillas dando en ella un aspecto mucho mas saludable que en días atrás. La bienvenida a la casa Hiragizawa no se hizo esperar por todo el personal e incluso la dicha en su hija y su esposo, incluso se extendía al padre de este y muchos de los sirvientes que tendrían contacto directo con ella durante su estadía.
 
-No será por mucho tiempo – Ha referido Sonomi con vergüenza al verse necesitada de tomar refugio por unas semanas en la casa de su única hija y su esposo- solo hasta que pueda salir de esta silla de ruedas.
 
-Mamá: Se que puedes valerte muy bien incluso con dos enfermeras en el departamento- Afirma Tomoyo colocándose a su altura en la silla de ruedas- Pero decidimos que era lo mejor para ti y así no pasas el día sola.
 
-Un poco de compañía durante el día y cenar en familia en las noches es la mejor receta de cualquier doctor- Añade Eriol con cortesía y la mujer no puede evitar sonreírle agradecida ante sus intenciones. –Además mi padre me ha prometido que no se marcha hasta unos cuantos meses al menos que se presente alguna emergencia en su oficina. Él le hará compañía mientras estemos Tomoyo y yo trabajando.- El sujeto abre la puerta delatándose ante si una bella habitación con dos camas y su baño propio. Añade con lentitud- Esto es mientras necesite una enfermera a su lado… ya después veremos y la mudamos a otra habitación. Tal vez más cerca de nosotros.
 
-Se que hacen lo mejor por mi y mi imposición no debe de ser fácil de soportar a una pareja de recién casados como ustedes, pero prometo no ser un estorbo.
 
.- ¡Basta mamá! Sabes que nos hace felices tenerte aquí. – insiste su hija y esta agradece con una breve mirada. Igual la sonrisa de Eriol le afirma las palabras dicha por la amatista.
 
-Me gustaría un poco de té. – Dice Sonomi.- Tomoyo ¿Por qué no vas y acompañas a la señorita y le explicas como me gusta mi té? – Lanzando una mirada suspicaz al varón delante de las tres.
 
La joven amatista se aturde por unos segundos ante la petición de su progenitora pero no duda en marcharse acompañada de la enfermera y dejando a su esposo y a su madre a solas.
 
-Tengo que agradecerte Eriol. Mi hija se ve feliz a tu lado.
 
-Ella me hace feliz Señora Daidouji. – Responde Eriol como si fuera lo mas lógico del mundo.
 
-No es desconocido para mí que ella no lo era en un principio. Es mas, juraría que hace una semana era la persona más miserable del mundo, claro dadas las circunstancias… estaba mas triste de lo que podríamos haber imaginado, incluso antes de lo ocurrido. –Encogiéndose de hombros- me alegra que no sea así. – Observando con suspicacia. – ¿Todos sus problemas se solucionaron?
 
-Nunca tuvimos problemas.- Añade con seguridad mirándole a los ojos para borrar cualquier duda que tuviese la madre de la mujer que ama- Solo que no hablamos ciertas cosas en su momento.
 
Sonomi asintió en silencio observando a su alrededor con nostalgia. – Si, en un matrimonio suele suceder: pero la clave es nunca cerrar las puertas de ambos lados. Siempre tener un lado abierto y tratar de cruzarla cada vez que sea posible. Tal vez, un día, se corra con la suerte y la puerta esté abierta siempre de ambos lados.
 
 
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Nakuru se encuentra delante de la mesa del comedor de la lujosa residencia Hiragizawa en Londres con montones de revistas de moda, su pequeña laptop abierta y terminando de ajustar unos detalles de su portafolios y curriculum antes de imprimir las fotos con papel de película. Su mirada no se levantaba de los detalles minuciosos a tomar en cuenta de su extenso portafolio como modelo y fue como conoció a Harry. Pero cuando se casó con él dejó de modelar.
 
Sabe que no hay muchas oportunidades para una joven como ella de regresar a las pasarelas. Tiene doce kilos de mas distribuidos proporcionalmente pero no es algo que les agrade a los agentes. Las revistas cada días más tienen actrices y artistas del momento y pocas modelos. Solo unas cuantas casas, usan modelos de la edad que ella se encuentra.
 
Si quiere volver a la moda, tendrá que hacer sacrificios. Y es que no sabe hacer otra cosa que modelar.
 
A los pocos momentos decide tomar el teléfono y llamar su viejo agente. Luego de un breve saludo y de una corta sesión de preguntas y respuesta Nakuru finalmente dice- Necesito conseguir trabajo. ¿Sabes de alguien que necesite modelos para algún evento?
 
Dina Calloway una mujer en finales de su cuarenta, en su momento fue una exitosa modelo británica que adornó las principales revistas de moda de Europa y parte de Norteamérica. A su retiro quince años atrás, decidió hacer lo que aprendió en aquel mundo rápido y violento de la apariencia física y las pasarelas y fue fundar su propia agencia de modelaje. Ya es una de las mas prestigiadas y la que descubrió a Nakuru años atrás.
 
-¿Estoy entendiendo bien? ¿Quieres volver a modelar? – Pregunta la mujer de cabellos castaños y mirada azulada.
 
-Es lo que te digo.
 
Nakuru, cariño: te retiraste hace unos años ya. Estas en la primera mitad de tus treinta. No puedes pretender que podrás entrar una vez has salido.
 
-Sabes que se puede. Heidi lo hace.
 
Claudia no. – Afirma Dina pensativa mientras dice con aprehensión. – Esas mujeres jamás se retiraron por el matrimonio. Si tomaron licencias maternales en el caso de Heidi a las semanas estaban de vuelta. Soy sincera contigo querida, no será fácil. Y viendo las fotos del cumpleaños de tu primo en Japón, te recomiendo que te pongas a régimen.
 
-¡Viste las fotos!
 
Y no las del diario sino la que pusiste en tu Facebook. – Añade Dina con una carcajada, sonrojando a la japonesa a la cual no tiene delante pero sabe que la avergüenza. Recobra la compostura al añadir. – Tienes que ponerte en forma.
 
-Lo se.
 
Te hago una propuesta: si logras bajar diez kilos, voy a conseguirte un puesto en el desfile de la semana de la moda aquí en Londres.
 
-No puedes prometer eso…
 
-.Claro que si puedo. – Insiste la aludida – Estoy saliendo con alguien que puede ayudarme a conseguirte un puesto para el desfile de una persona cuyo nombre no mencionaré hasta que estemos cara a cara… – haciendo una pausa añade.- ¿Has sabido algo de Harry?
 
-No. No mucho. Lo vi hace unos días pero no hablé mucho con él.
 
Está en Australia.
 
-¿Australia?
 
-Si. Le ofrecieron un jugoso contrato por el catalogo de la próxima primavera. No dudé un instante cuando me dijeron que aceptó hacerlo… – haciendo una pausa añade- ¿Sabes? Lo último que me imaginé (o cualquiera que los haya visto cuando eran novios), es que lo que de ustedes… su matrimonio, no duraría. Aun recuerdo cuando se apareció en la sesión de fotos de Harper´s Bazaar con un ramo de rosas y el anillo. Le rompió el corazón a muchas de sus modelos.
 
-Si, recuerdo – añade Nakuru algo acongojada por los recuerdos y como se arremolinan en su mente- Dina: voy a bajar esos kilos de más. Y voy a conseguir ese puesto en el desfile de modas. No puedo vivir el resto de mi vida a la sombra de mi tío y en la casa Hiraguizawa. Eriol está casado. No puedo seguir imponiendo mi presencia. Es hora de seguir adelante. Ya no soy una niña.
 
 
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-No debiste dejarte convencer por mi tía, Xiao Lang- dice una angustiada Meiling a pocos momentos de su llegada a la casa Li con la noticia que se casaría en menos de un mes. –Has perdido demasiado tiempo valioso ocupándote del divorcio de Femmeii y ahora mi tía no te deja volver a Japón.
 
Esto lo dice con la seria actitud que indica el momento. Shaoran se encuentra sentado en el despacho privado del mismo y no tiene mucho tiempo de haber llegado a casa de una junta de accionistas.
 
Aunque el hijo menor de Ieran sabe que su prima tiene razón, no puede negar que su ausencia es injustificable: las empresas, aunque en su ausencia se ha visto provista de la presencia de sus cuñados y su madre, sus múltiples divisiones corporativas hacen que la tarea sea interminable y su presencia en algunos casos ha sido vital, como le han demostrado sus cuñados.
 
-Sakura sabe que esto era necesario.
 
-Ay Xiao Lang, si te dejas llevar por las exigencias de la familia, jamás te casarás.
 
-Y contigo pasa todo lo contrario – observándole de arriba abajo. Meiling porta pendientes de oro con rubíes incrustados a juego con un pesado brazalete en una de sus muñecas y adicional un precioso anillo en su mano izquierda. – Tú te dejaste influenciar de mi madre y te has comprometido.
 
-¡Y lo que le agradezco a Tía Ieran! Que equivocación la mía… ¿Sabes lo que habría perdido de no aceptar la propuesta de ir a visitar a JingXi? Fuera de su intento con casarte conmigo o con la madre de tu hijo o el fracaso matrimonial de Femeeii, me ha ido bastante bien. Hablando de todo – sonríe – Femeeii me contó que la desafiaste y es posible que te cases con Kinomoto. ¿Qué hay de cierto en ello?
 
-Aun no he hablado de matrimonio con Sakura.
 
-¡Pues no pierdas mucho tiempo en decidirte! Una chica tan linda como Kinomoto no durará mucho mas esperándote.
 
Shaoran asiente con su cabeza, comprendiendo sus palabras y añade- ¿Crees que Sakura se adaptará a una vida aquí… a mi lado?
 
Meiling frunce su ceño. – Creo que Kinomoto es una persona bastante compleja Xiao Lang. No es como nadie de nuestra cultura. No es de las que andan dos pasos atrás del hombre y tampoco se traga lo que tiene que decir… la tendrás bastante difícil que se adapte a la familia Li. O a Tía Ieran.
 
-Gracias por el voto de confianza.
 
-¡No espera! No digo que ella no lo logre. No me malinterpretes. Kinomoto es tan cabezota que tal vez pueda lograr que esta familia salga de los dos siglos que tiene de atraso en cuanto a la figura femenina en esta familia…
 
-¡Señor Xiao Lang! – viene por el pasillo corriendo una de las mujeres que trabaja en la casa Li. Su rostro pálido y desencajado, sorprende más que su persistencia para hacerse escuchar hasta darle alcance al menor de la familia. -¡Señor venga! ¡Es su hermana Femmeii!
 
-¿Femeeii? ¿Qué le pasa?
 
-¡Venga rápido señor! La encontramos inconsciente en la bañera… no despierta. – guiando a toda prisa por los pasillos de la mansión a los dos jóvenes Li.
 
 
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-Muchas gracias por recibirme a pesar que no tenía cita Señora Makii.
 
-Al contrario Tomoyo, gracias a ti por esta visita- dice la mujer ejecutiva de La Casa de las Tentaciones Dulces- me da mucho gusto verte. Después de todo, te conocí desde que eras una niña.
 
-Me sorprende mucho que haya decidido expandir su negocio. Cuando la conocí apenas cursaba el cuarto de primaria y tenía una pequeña tienda de regalitos y detalles en Tomoeda.
 
-Cuando me casé, fui a vivir con mi esposo a otra ciudad y este me ayudó a abrir una casa de dulces.
 
-Me da mucho gusto que le vaya bien – añade Tomoyo con sencillez y humildad observando el rostro ya mas maduro de una jovencita que conoció a la edad que ya ella exhibe. – Y que me recuerde.
 
-¿Cómo no voy a recordarte? Eres una chica que te das a conocer donde quiera que vas y cuanta personas conoces… pero dime que puedo hacer por ti; no creo que nuestra reunión sea casualidad.
 
-Debo decirle que por coincidencias de la vida, nuestros negocios se llaman iguales- atrayendo la mirada interrogante de la señora- La Casa de las Tentaciones Dulces, es un nombre parecido a “Dulces Tentaciones”.
 
-¡Tu eres la dueña! Vaya…- aclarando sus ojos ante la sorpresa. – No lo sabía.
 
-Pues ahora lo sabe Maki. Dulces Tentaciones es mí establecimiento.
 
-La coincidencia de los nombres es un detalle que puede ser corregido. – Añade Maki con calma. – La cercanía en Tokio con el tuyo puede traer ciertas confusiones y procuraré ver como soluciono ese detalle. Solo que esas cosas toman tiempo…
 
-No, Maki. Aunque los negocios se llamen igual, no estoy aquí por el parecido del nombre. Estoy aquí por una naturaleza mucho mas preocupante- añade la empresaria sorprendiendo una vez mas a su interlocutora por la seriedad en sus palabras- Un tanto mas delicada.
 
-Soy toda oídos, Tomoyo.
 
Sacando una pequeña cajita del interior de su bolso la coloca delante de la mujer sobre su escritorio. –Le pido por favor que pruebe uno de estos bocadillos. – Maki abre el contenido de la caja y Tomoyo añade- Ha recibido asesoría de alguna persona en estas semanas para mejorar sus recetas ¿No es cierto?
 
-¿Cómo…
 
-No solo eso: Esa persona le ha vendido unas copias de recetas de no solo este panecillo sino de muchas recetas.
 
-Hace ocho meses durante nuestra búsqueda de empleados, una jovencita se aproximó a nuestro encargado de reclutamiento diciéndonos que tenía unas recetas a la venta. Que pertenecieron a su abuela.
 
-Ella les mintió. Esas recetas son de Dulces Tentaciones – saca ahora de su bolso un documento legal añadiendo – Tengo los originales de las recetas escritas en mi letra y son de la propiedad de Dulces Tentaciones.
 
La mujer palidece ante las palabras de la amatista y añade con nerviosismo al tomar el documento – Tienes que saber, que no tenía idea… la entrevisté hace unos meses y me dio las recetas como sugerencia para mejorar nuestras especialidades.
 
-Lo comprendo Señora Maki: pero comprenda que esas recetas ya tienen dueño. Fueron sustraídas de nuestros archivos y por ende pertenecen a Dulces Tentaciones. Esas recetas tienen detalles personales que vuelven el sabor único de DT.
 
-Exageramos un poco si definimos de “único” los sabores. Pero tienes razón. Hay recetas que diferencian cocineros de otros. Son ciertos toques y detalles. – Abochornada añade- Debes de saber que no tenía idea…
 
-Vuelvo y le repito que sé que no tiene la culpa. Pero tiene que comprender que de continuar vendiendo productos tan parecidos a la receta, traerá consigo que imponga una demanda judicial contra usted y su establecimiento y no es lo que deseo.
 
-Comprendo. Pero también entendamos Tomoyo, que al menos que tenga las recetas registradas en Patentes Comerciales no hay mucho proceder en una demanda de esta magnitud.
 
-Pero es un procedimiento que puede tomar años… y años… y siempre apelaré.
 
Al ver que la joven empresaria no retrocede en sus intenciones, finalmente le pregutna-¿Qué es lo que quiere para llegar a un intermedio con relación a esto?
 
-Quiero la localización actual de Miyari. Lo más pronto posible – sonríe con dulzura y su tono de voz no parece alterarse en lo más mínimo pese a las circunstancias. —Como puede comprender que mis problemas no son con usted pero si con ella.
 
Maki levanta las cejas visiblemente sorprendida por la dureza (pese al tono de voz pausado de la amatista), en las palabras de la joven – ¿Acaso piensa tomar represalias personales con la joven?
 
La joven Tomoyo no da ningún tipo de respuesta a su interlocutora y le sostiene la mirada. Después de unos segundos de incómodo silencio y conflictos de sus miradas, la mujer suspira resignada ante la solicitud de Daidouji y añade- Mi asistente debe de tener sus números o nueva dirección. –levanta el auricular y pide por la extensión de su asistente. Mientras espera por la respuesta a su solicitud añade para Tomoyo – Debemos de llegar a algún tipo de entendimiento con relación a los negocios Tomoyo… no puedo devolverle las recetas pues pagamos un monto bastante grande por ellas y tampoco voy a dejar de trabajar en ellas.
 
-No se preocupe Maki. Creo que podremos llegar a alguna clase de entendimiento… que no le perjudique monetariamente y tampoco tenga que cerrar su café.
 
Maki asintió aliviada (y Tomoyo lo nota), ante su respuesta. Tomoyo comprende que todo el que instala un negocio es porque quiere percibir beneficios y sobrevivir en un mundo que cada día la competencia es mas dura y las oportunidades de trabajo o de subsistir son mas estrechas.
 
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Touya entra al cuarto de baño al responder a su móvil. Le toca el turno de aquella noche y no ha podido zafarse de sus responsabilidades en emergencias y tampoco en la rotación con los pacientes y seguimientos de otros más. Su teléfono siempre en vibrador ha estado repicando parte de la noche. Y es ahora, unas horas después que finalmente puede revisar las llamadas.
 
Todas son de Xiao Lang Li. Si bien le dio su número telefónico al chino para que se comunicara si se presentaba algo en China y respecto a Femeeii no pensaba que las cosas podrían dificultarse de cuando él habló con ella horas antes hasta la última llamada que ha ocurrido cuarenta minutos después. Catorce llamadas perdidas y dos mensajes en el buzón de voz son para preocuparse. Aunque marca al móvil del chino, este sale la contestadora. Llama al móvil de la China (aunque tiene el número solo ella le llama a él) y tampoco contesta nadie. Ya preocupado, decide entrar al buzón de voz para recoger los mensajes en el mismo.
 
Kinomoto: es Li Xiao Lang. Es sobre mi hermana. Tal vez debí informarle que… ella me hizo prometer que no le diría nada a usted pero mi hermana estaba embarazada… estaba porque esta tarde sufrió un aborto espontáneo y perdió el bebé. Mi madre no está en la casa por suerte, lo que puede ser tranquilizante para la condición de Femeeii pero no le negaré que está bien delicada. Ya lograron controlarle la fiebre y ahora descansa. Agradeceré que esto quede entre nosotros. Algo más: si puede venir a China, se lo agradeceré. Mi hermana no está bien y creo que agradaría su compañía.” Inmediatamente sale un segundo mensaje diciendo “Touya:” la voz suena acongojada y llorosa “Soy yo. Se que no debo de llamarte pero necesito decirte algo. No puedo decirlo por aquí… por favor, si puedes venir a China…”
 
Touya escucha como la llamada finaliza. Sus manos tiemblan y siente un grueso sudor cruzar su cuello hasta perderse en su ancha espalda. ¡Un bebé! Femeeii pudo haber tenido un bebé…
 
Un hijo suyo… un hijo que no ha podido desarrollarse… no pudo haber tenido más de tres meses… siente su corazón contraerse y producirle un dolor indescriptible. Un bebé… un hijo de ambos. Solo puede imaginarse lo que siente la joven que ha sufrido la pérdida. Pero él también siente ese dolor… esa pena sin siquiera traerlo en sus entrañas. Era un hijo de ambos… un hijo al que nunca conocerá. Inmediatamente su cerebro comenzó a desarrollar ideas arremolinadas y la anterior con menos sentido de la que se le antepone. ¿Cómo pudo ser tan estúpido y dejarla partir sabiendo que era posible que llevara un hijo suyo? ¿Cómo pudo ser tan cínico y decirle a su madre, a Ieran Li que nadie la había tocado?
 
El la había tocado. Su sorpresa al encontrarse ante si a aquella mujer que había llegado a sus brazos virgen e intachable es más que obvio que una cosa así ocurriera. ¡Pobre Femeeii! Los sentimientos y pensamientos que deben de pasar por su mente deben ser muchos. Debe de sentirse miserable.
 
Y la decisión de lo que debe hacer llega por si sola: y es la única que tiene lógica.
 
Debe de partir a China, y lo antes posible.
 
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Las lámparas encendidas y dos copas de vino en la mesilla cerca del lecho. Sobre este una pareja abrazada, comparten la intimidad que la incertidumbre y la desconfianza no supieron abrirles la puerta a compartir estos momentos meses antes y hacer al suelo toda la duda que pudo haber existido entre ellos.
 
La mujer desnuda bajo su cuerpo, juega con los cortos cabellos añiles del sujeto de gafas, aunque horas antes cayeron en algún lugar. El le observa con la intensidad de sus ojos añiles y una sonrisilla traviesa atrae la mirada amatista. Con tono de voz soñolienta ella finalmente dice- ¿Qué?
 
-Solo pensaba…
 
-¿Qué cosa?
 
-Que es inútil ya que estemos en habitaciones separadas… ¿No te molesto? – señalándose a si mismo y la posición en que ambos se encuentran.
 
Niega con su rostro y añade- Me gusta sentirte cerca de mí. Me gusta como me haces sentir- ahí siendo su boca inundada de cortos besos -¿Vienes para acá?
 
-Creo que es lo mas lógico que tú vayas a la mía. De todas maneras, esta es la habitación más pequeña. Allá tendremos mas espacio.
 
-A mi no me importa que sea menos espaciosa, mientras estemos juntos – añade Tomoyo.
 
El sujeto sonríe y añade con una caricia a sus mejillas – A mi tampoco princesa, pero tomando en consideración que esta es la habitación que serviría de cuarto de bebés, tenemos que considerar las posibilidades.
 
Tomoyo duró unos segundos para digerir sus palabras en su último comentario. Incluso su aturdimiento ante la declaración del hombre la agarra de sorpresa-¿Posibilidades?
 
-Por supuesto. No lo pensé hasta unos momentos atrás. Por eso me sonreía. – Viendo el rostro de espanto que adorna en estos momentos a la hermosa joven, Eriol borra un segundo su sonrisa y añade- ¿Acaso no es buena noticia?
 
-No, no… bueno, no se. – Dice ella sintiéndose de repente incómoda y bastante nerviosa. – no había pensado en eso. – Tratando de sonar un poco mas segura de si misma añade- Apenas vamos viendo que se trata esto… Nuestra relación. Y lo último que me imaginaba es que iba a salir el tema de bebés…
 
Eriol se incorpora parcialmente, aturdido por el nerviosismo que percibe en la figura de ojos amatista y en sus palabras.- Usualmente a las mujeres les encanta el tema de los bebés, sin embargo, preciosa, a ti te noto bastante asustada.
 
-Tú quieres hijos… ¿Tan pronto? Yo manejo un negocio. – Dice ella en voz alta tratando de convencerse mas a si misma que al varón quien frunce sus cejas cada vez mas- Un negocio que ahora mismo pisa un hielo bastante delgado. Hemos dado un salto enorme en donde no tuvimos ni siquiera una cita normal, como pareja y saltamos al matrimonio inmediatamente… y lo último que me imaginaba es que estabas planeando tener familia inmediatamente.
 
-No, no inmediatamente. –Admite el varón – Pero es una posibilidad. –Procurando abrazarle para calmarle. – No pensé que la idea fuera tan reacia para ti.
 
-Eriol: quiero niños… pero, uno o dos años más adelante. No ahora. No cuando apenas vamos entendiendo esto, lo que somos. Ver si esto funciona. ¿Acaso no es bueno que esperemos? ¿Qué tiene de malo que sea en uno o dos años?
 
Eriol observó la mirada de expectativa y súplica en las esferas amatistas que tanto ama. Finalmente decidió darle la razón por el momento y sonreír con confianza al añadir. – No tenemos que hablarlo o decidirlo esta noche. Buscando su calor y Tomoyo se dejó abrazar y cubrir con ternura con los brazos que le rodearon abarcando todo su torso y quedarse bajo las mantas, cubierta y protegida por su aferre. Besó sus cabellos y dice con ternura contra su oído – no tenemos que hablarlo ahora… pero… ¿Qué opinas de la habitación? —-añadiendo con un tono de voz mas seguro y grave- ¿Dormirás en mi cama Tomoyo Hiragizawa?
 
Ella se voltea lentamente observándole de reojo y besa sus labios en silencio.
Para Eriol aquella respuesta es más suficiente.
 
 
———————- Continuará.
 
Después de un par de semanas literalmente “Desconectada” de esta historia, es que finalmente puedo darle culminación al capitulo 18 de DT. Para los que esperaban un lemon de la pareja protagonista, se tendrán que quedar solo con la idea, “natural” de lo que pasó y cada quien armar su propia escenita ^^ . lo cierto que mi compromiso con las escenas de este tipo es entregar lo mejor de mi y todo lo que me salía, no era lo suficiente mente bueno. Además como saben muchos nenes leen esta historia y no voy a dañarles la mente ja ja ja ja ja.
 
Gracias a todos y todas quienes han llegado hasta aquí en la historia DT. Ya finalmente el próximo capitulo es el final y el pequeño epilogo vendrá integrado y será actualizado el mismo día. Será un epilogo breve y espero que sea del agrado de todos y satisfagan las expectativas creadas alrededor de esta entrega. Ya en el próximo capitulo les hablaré del próximo proyecto – cuyo adelanto salió en mi pagina de Facebook- y otras cosas mas que se vislumbran en el futuro de su humilde escritora.
 
Mientras tantos y ya teniendo tan cerca el final de DT lo lógico que no haya adelanto pero ya vimos par de cosas que ocurrirán: Touya viajará a China. ¿Acaso se encontrará con la venerable IEran Li? ¿Qué dirá la familia de Xiao Lang ante su llegada? ¿Qué pasará con este par? Por el otro lado, tenemos a Sakura y Shaoran cuya historia aun no concluye y ¿Tomoyo encontrará a Miyari? ¿Qué pasará? Solo nos resta esperar la conclusión de esta historia para enterarnos.
 
¡Hasta la próxima!
Crys.