Capitulo 17 – Lo que nos depara el mañana

 

Perdonar es bastante difícil. Pedir perdón es mucho más. Pero ¿Qué pasa en el caso que no hayas podido pedir perdón o perdonar y esa persona ya no está entre nosotros para hacerlo? Estas ultimas 72 horas he pensado lo mismo acompañando a Tomoyo a buscar a su madre a Europa y a retornar a Japón con el cadáver de su padre.
Las circunstancias tras la muerte de Tetsû Daidouji son tan misteriosas como sus razones para empecinarse a navegar en mares con víspera de tormentas y monzones. Se precipitó a un mar que le reclamó con la vida, todo el daño ocasionado a sus seres queridos. La embarcación casi se hunde y poco le faltó. Los guardacostas y oficiales marinos, encontraron a Sonomi inconsciente en la popa del yate con un brazo roto y el mástil sobre sus piernas. Se salvó que este no le cayera en la espalda o en su defecto, la hubiese tumbado del yate. A las autoridades les tomó un día mas dar con el cadáver de Tetsû en altamar. No me predispongo a suponer pero… creo que este había decidido su destino, y fue antes incluso de encontrar el Monzón”
 
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Amor y deseo son dos cosas diferentes; que no todo lo que se ama se desea, ni todo lo que se desea se ama.”
 
Miguel de Cervantes Saavedra(1547-1616) Escritor español.
 
 
Capitulo 17 “Lo que nos depara el mañana”
 
 
-Te hacen falta tus amigos –opina Hiroshi de manera casual a su único hijo al este encontrarse en el estudio de este último. Este se encuentra silencioso, observando las llamas de la chimenea danzar mientras el autor de sus días consume un bourbon- Shaoran por ejemplo. Es tu mejor amigo y el enfrentar esta situación tú solo… (Toda la situación), siempre se puede contar con una mano que te auxilie en estas circunstancias.
 
-No podía exigir que estuviese aquí – replica de manera casual sin retirar su mirada de las llamas.
 
-¿Cómo está Tomoyo?
 
-No abandona el lado de Sonomi hasta que las enfermeras no se lo exigen y aun así pasa toda la noche en la sala de espera del hospital. Agradezco que Kinomoto Touya (primo de Tomoyo) se haga cargo de Sonomi cuando Tomoyo duerme, y eso es si acaso duerme.
 
-Y tú estás aquí: Haciendo control de daños y arreglando los servicios funerarios de Tetsû. Que irónica es la vida- ahí atrayendo la mirada de su padre- Un hombre que siempre se negó que cortejaras a Tomoyo… ahora te haces cargo de sus servicios funerarios.
 
-Un hombre que protegía a su familia de salir lastimada en sus diferencias contigo y conmigo, que llevo tu apellido. – Justifica al hombre ante la declaración de su padre.
 
Alza sorprendido sus cejas y no puede evitar el replicar- ¿Acaso lo defiendes? Jamás pensé que vería este día.
 
-No. No lo defiendo. Veo las cosas con otros ojos. Tu, él, Vivian, ustedes tres nos dirigieron a esta situación en la que nos encontramos Tomoyo y yo. Y hasta Sonomi es víctima de las trampas de la vida de ustedes tres. Te apuesto a que si lo hubiera tenido delante de mi, frente a frente se lo habría dicho.
 
-Las cosas han sucedido en manera un poco diferente al que pudimos haber predicho. Pero apuesto a que vio el mal de sus acciones ya al final de su vida. Aunque te lo admito que perderse el gozo de abrazar a su hija, a su esposa e incluso a sus nietos cuando estos lleguen, no es algo que quiera compartir con él. La vida es una sola Eriol. Aunque se crea en reencarnaciones hay que pensar que no hay otra vida igual. Solo recibes esta y hay que saber aprovecharla… perdonar a quienes nos hacen mal y seguir nuestro camino. Solo así alcanzaríamos la paz y no pagar nuestras acciones erróneas en vida.
 
-¿Y tu ves el mal de tus acciones? ¿Las de Vivian?
 
Hiroshi se le quedó observando mientras su hijo le devuelve la misma mirada. Se incorpora para decir con gesto sombrío. – Pagamos nuestros errores en la tierra Eriol. Tetsû nunca supo enmendar sus acciones, con Vivian o conmigo… ya nos volveremos a ver la cara los tres.
 
Eriol lo pensó un segundo para añadir con gesto cansino. – La Necesito. Necesito que ella me necesite. – Su padre se colocó a su lado y apretó su hombro en señal de compasión y simpatía por sus palabras.
 
-Ella lo hará su momento. Tiene muchas cosas que enmendar con su madre… y mañana te necesitará a su lado para sostenerla mientras le da el último adiós a su padre.
 
Eriol permanece en silencio unos segundos observando al autor de sus días dirigirse a la mesa de licores, servirse un vaso de escocés sin hielo y tomarlo lentamente. Eriol observó las arrugas que ya demarcan su rostro alguna vez joven y gallardo, que compartió un pasado en común con Tetsû Daidouji.
 
-¿Cuándo te marchas a Londres?
Hiroshi le observó sorprendido por su pregunta. Suaviza su mirada al responder- Estaré aquí tanto como ustedes me necesiten.
 
-¿Crees que fui injusto contigo en su momento, padre? – Replica con aquella pregunta que atrapa fuera de guardia al sujeto. Incluso su atisbo de sorpresa por llamarle “padre” no pasa desapercibido en los ojos añiles de su vástago.
 
Hiroshi no tiene una respuesta clara a su pregunta. Si bien tanto él como Vivian cometieron sus errores, la acción de su hijo vino a consecuencias de dicha acciones. Nunca ha culpado su proceder pero si ve la influencia de Tomoyo Daidouji en la vida de su descendiente; sus acciones son menos crueles, sus palabras menos hirientes al dirigirse a este y no repudia tanto su presencia como en el pasado. La muchacha ha resultado ser el bálsamo sanador entre sus diferencias y por aquello le estará eternamente agradecido.
 
-Creo que Dios me ha bendecido al obtener un poco de negligencia de tu parte. Y para mi eso es suficiente.
 
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Ya hay pocas personas en los pasillos. Las horas de visitas han pasado pero no para Tomoyo Daidouji. Luego de esconderse en el baño y asegurarse que la enfermera del último turno se puso en su estación, sabe que tiene espacio de dos horas para compartir con su madre y luego volver al cuarto de baño.
 
No es que ella está en coma. En realidad Sonomi estaba bien consciente cuando fue trasladada en una Aeroambulancia, de vuelta a Japón. Y también lo estuvo un par de horas antes mientras era acicalada en silencio por su hija. Pero los sedantes para hacerle dormir luego de dos cirugías en su rodilla, le habían dejado aquel miembro bastante sensible para permanecer mucho tiempo sin sedantes y medicación. Ya los doctores aseguraban que estaría bien en una semana y ya podría salir del hospital.
 
Pero Tomoyo, no estaba bien. Su mente reaccionaba de manera lenta y pausada para todo lo que ocurre a su alrededor; sus recuerdos desde el momento que Ella y Eriol salen juntos en un vuelo comercial hasta Francia y todo lo que pasa allí a partir de ese momento es un remolino de pensamientos y recuerdos confusos. Eriol apenas hablaba con ella y se ocupaba de todos los asuntos correspondientes al traslado del cuerpo de Tetsû y el transporte de su madre en aeroambulancia.
 
Lástima que no lo ha visto mamá” piensa ella delante del cuerpo inconsciente de la mujer. “No ha visto que sus expectativas para mi felicidad han superado sus propios planes… ¡No se que pasó entre él y Hiroshi pero te puedo decir que Eriol no es como ellos! Me ama… en verdad me ama…” Sintiendo la congoja de su corazón pero solo por unos segundos: sus lágrimas se niegan a salir. “Tal vez me rompa el corazón pero por el momento y hasta días atrás, yo era muy feliz. Pero no voy a permitir que el recuerdo de un padre muerto, manche mi presente y mi futuro. Él me traicionó y me vendió por lo que consideraba justo. Eriol y yo nos ocuparemos de levantar la empresa Mamá. Voy a ayudarlo. Porque la familia y todo lo que representa es importante. Pero… no puedo evitar no sentirme triste. No me siento triste… solo preocupada. Preocupada porque no debo de continuar sintiéndome así. No siento dolor por la pérdida de mi padre… ¿Cómo es posible que no me duela su muerte? El siempre estuvo para mí… no en el final, pero desde que era una niña. ¿Cómo puedo permitir que su traición al final de sus días, transcienda en mis dulces recuerdos por él en el pasado? ¿Por qué permito que me pasen estas cosas?
 
Pero no obtuvo respuesta.
 
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El joven de mirada oscura observa de manera especial a los pequeños que juegan en el enorme patio de la mansión china. Sus arboles enormes y vistosas lagunas, sirven de escondite a muchos insectos y batracios que a la edad de sus sobrinos, resultan particularmente maravillosos. En su infancia, no tuvo mucho tiempo para jugar ya que su madre procuraba presentarlo a todas las familias y allegados de negocios de su imperio de empresas y corporaciones en todo el oriente.
 
Al ver a su sobrino de cinco años, caer de las piedras donde arriesgadamente se mantenía de pie para atrapar a la lagartija que era victima de la persecución de varios de los niños, fue que la puerta de esa habitación se abrió para verse cerrada nuevamente en pocos segundos.
 
El aroma a jazmín y lavanda lo puso en alerta pero no se dio por enterado de la presencia de la autora de su vida hasta que esta habló diciendo – Buenas nuevas: tu prima ha aceptado casarse con Sung.
 
-¿Su decisión o la suya, madre? –Refuta con cierta frialdad.
 
-Es un buen enlace. Tu prima lo sabe. Es concienzuda y sabe lo que le conviene.
 
-¿Has intervenido de alguna manera en su decisión?
 
-Ella hace lo que es mejor y apropiado para la situación de su familia y el resto de los Li. Al menos para su padre y su madre. – haciendo una pausa. – Tú debes de pensar que soy alguien particularmente… ¿Cruel? Con ustedes. Que vivo decidiendo tu vida, la de tus hermanas y tus primos. – Shaoran no responde y ella añade con firmeza- Debes de comprender Xiao Lang que una mujer en mi posición debe de hacer lo que cree que es mejor para su familia y sus descendientes. Nuestra sociedad exige lo mejor de nosotros porque somos el ejemplo a seguir de los que son inferiores. Es por ello que debemos de escoger las personas que estén más indicadas para llevar este grado de responsabilidad con nosotros y aliviarnos del peso que representa ser un Li. En especial, un Li de la línea directa.
 
Este continúa observando por las puertas a sus sobrinos. E Ieran sigue su mirada hasta notar con profunda estupefacción que uno de los que juega con sus nietos es el hijo de su hijo. Shaoran percibe su sorpresa y dice dando por sentado – Has alejado por bastante tiempo al niño de los suyos. Yo tomé la decisión de acercarlo a sus parientes…
 
Ieran no opina en el asunto y prosigue con el tema que le preocupa-Crees que haces lo correcto… eligiendo a la japonesa por encima de todas las cosas. Pero déjame decirte algo Xiao Lang: Puedes creer que has tomado la mejor decisión, pero yo sigo insistiendo que ella es lo peor que puede pasarle a esta familia. Es y será siempre tu más grande error.
 
-¿Por que madre? ¿Por qué ella no cabe en las creencias de la familia? ¿O en tus criterios? – Ahí dándole la cara. – Porque no la elegiste para mi… ¿Es eso lo que en verdad te molesta?
 
-Su hermano… puede ser que sea el adecuado o la persona indicada para tu hermana. No me interpondré entre ellos. Me ha costado creer que es posible que ese japonés aprenda a hacer feliz a tu hermana. Pero lo cierto es que lo he investigado… es un buen hombre. Es médico. Pero Femeeii no llevará la carga que tu si llevarás: Xiao Lang: Ella no es la mejor esposa para un Li. No es la mejor esposa para ti.
 
-Es esa mi decisión ¿No? ¿La piedra en mi zapato? Me enseñaste a tomar decisiones por mi mismo…
 
-Te doy la oportunidad de darle nuestro apellido a Kumiko. De ponerle a la altura de la situación y si eso ocurre, será la mujer mas feliz del mundo porque te ama. Y tú la llegaste a amar alguna vez.
 
-Si. Y como le he dicho, ahora solo le tengo cariño. Amo a Sakura.
 
-¿Crees acaso que una mujer así será feliz aquí? Todas nuestras tradiciones, nuestra forma de vida. Tus responsabilidades… Sabes que no es solamente a ti a quien juzga la sociedad sino también la compañera que elijas de por vida… ¿Acaso ella sabrá ser feliz bajo nuestros principios? Vienen de mundos totalmente diferentes. La conocí no lo olvides. Tiene un vigor que le impedirá seguir nuestras costumbres. Es una mujer sumamente hermosa y no lo negaré. Mucho más hermosa que cualquiera de nuestras conocidas. Más hermosa que Meiling. ¿Crees que una chica así esperará mucho tiempo?
 
-Puede ser. Pero me ha prometido esperar por mí.
 
Ieran relajó su mirada un instante para decir bien bajito.- “Esperar por ti” Xiao Lang: una mujer así no durará sin pretendiente mucho tiempo. – atrayendo su mirada- Eres tan tozudo: tanto como lo fue tu padre en vida – Ahí observando al pequeño que juega en los jardines con sus demás primos y añade con su voz recta y firme- No me gusta… no me gusta para nada esa mujer … demasiado independiente… demasiado libre. No se adaptará a la familia y tú saldrás lastimado.
 
Shaoran escuchó esto último sumido en un estado de estupefacción por sus palabras “Tu saldrás lastimado” Captó su interés. Luego relajó su postura al pensar que su madre parecía preocuparse no por la posición de la familia, como trata de justificar, sino en las consecuencias para él si realiza una mala elección.
 
Tal vez, después de todo, Ieran Li si tiene un corazón.
 
-No es ella que debe de adaptarse a la familia, ellos deberán aceptarla. No creo que acepte una propuesta de matrimonio inmediatamente. La conozco. Pero la esperaré el tiempo que sea necesario y cuando ella quiera, estoy dispuesto a seguir a su lado… le guste a la familia o no. – Con una sonrisa de triunfo se aleja de Ieran para salir a los jardines y compartir con todos los niños quienes lo saludan con afabilidad y otros con miedo porque no olvidan que es el “Tío Xiao Lang”
 
 
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-No puedes estar hablando en serio. ¿Asistir a los servicios funerarios de Tetsû Daidouji? – Refuta el hombre de descendencia griega a su esposa sentada al otro lado de la mesa. Su mirada no escapa de estupor mientras ambos son servidos de su desayuno en su elegante departamento japonés- ¿Qué mas te falta para entender que tu hijo no te quiere en su vida?
 
-No es por él. Es por enmendar a mi misma con el pasado.
 
Stavros le observa en hito pensando en las consecuencias de embarcarse a aquella idea. En un tono de voz reservado luego que los sirvientes se retiran este observa a su esposa para decirle.- No puedo decir que estoy celoso porque sería pensar en fantasmas y es lo último que le puede pasar a una pareja. No celo tu pasado con Tetsû o Hiroshi porque fueron fracasos juveniles y gracias a ellos, tuve el honor de conocerte, hacerte mi esposa y amarte por encima de todas las cosas- recalca con pasión que no deja duda de sus palabras. –Pero temo por ti y tu salud mental: nunca te has perdonado haberte alejado de la vida de tu hijo Eriol y ahora te preparas para un nuevo desplante. ¿Tengo que recordarte lo afectada que te encontrabas aquella noche que fuiste a presentar tu pésame a la hija de Daidouji?
 
-No lo hago por Eriol. Ni por Hiroshi. Lo hago por mi misma Stavros. – Con la mirada triste pero decidida.- Cometí tantos errores. Todos los cometimos…
 
-Y lo amaste. – asiente el varón europeo. – Eso lo comprendo pero estoy preocupado por ti. No soportaría que tu hijo o su padre te hicieran una escena en el funeral. Por favor… reconsidéralo.
 
-Necesito cerrar este capítulo en mi vida- insiste la elegante dama. –Agradecería que me acompañes. Me daría fuerzas.
 
-Por supuesto que te acompañaré – Responde su esposo observándole con detenimiento y añade.- Creo que sería bueno que volvieras luego… por un tiempo a Italia… o tal vez a visitar a mis padres a Grecia. Unas semanas de descanso, lejos de todo esto, te hará bien.
 
Vivian no responde nada pero entiende su recomendación: Desde el día que Eriol le confrontó de la manera que lo hizo, han sido pocas las horas que ha podido conciliar el sueño. La ensaña en la mirada añil del varón le hizo confirmarse a si misma que jamás obtendría el perdón de su único hijo. Que sus intenciones de hacer las paces con él y acercarse a su vida en esta nueva etapa como hombre casado, está fuera de discusión. Y aquella tristeza latente en su persona ya afecta su relación con Stavros.
 
-Tal vez tengas razón. – Afirma ella pensativa luego de analizarlo – Me harán bien unas semanas en Grecia mientras concluyes tus negocios aquí.
 
-No concluiré mis negocios aquí Vivian. – Afirma el varón observando la sorpresa en su mirada- Tu idea de venir a negociar al Oriente ha rendido sus frutos: tengo varios artistas japoneses ya localizados al igual que coleccionistas. Esta influencia oriental en las artes podría valerme millones. Es un buen negocio.
 
-Sabes que te lo propuse para convencerte que viniéramos a Japón… para poder contactar a Tomoyo y ver a mi hijo.
 
-Si, pero ha resultado mejor que tu o yo pudimos haber previsto.
 
-No pensarás dejarme en Italia y tú viviendo aquí. – Afirma escandalizada y el temor a perderlo se transparenta en sus pupilas azules.
 
-No dije tal cosa. Simplemente puntualicé que este será nuestro nuevo hogar de ahora en adelante y mientras los negocios lo permitan. Tendrás que conformarte con la situación de que tú y tu hijo, vivirán en el mismo país.
 
-Stavros…
 
-Está decidido Vivian. Residiremos en Japón. Y mientras los negocios lo permitan estaré en Italia o Grecia y volveré a los pocos días pero tu estarás aquí, a mi lado. Y tú tratarás de limar asperezas con tu hijo y su padre. Ya es hora de que exista el perdón.
 
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Touya pasó por ella a las diez de la mañana en punto y no le sorprendió que su hermano llegase puntual: esa es la hora que ambos acordaron y aunque faltaba terminar de vestirse, le abrió la puerta con una bata sobre su figura atrayendo una mirada de total credibilidad ante la condición de vestimenta de su hermana menor.
 
Esta trató de excusarse diciendo – Me quedé dormida. El reloj no sonó.
 
-Si sonó: solo que no lo escuchaste por roncar como monstruo. – Replica su hermano haciendo que la chica se sonroje intensamente. Avanzando delante de él hasta su habitación este dice- ¿tienes algo de comer? Salí apenas unas horas de un turno de media noche.
 
-En la cocina hay té y unas galletas que me obsequió la cocinera de los Hiragizawas. Adelante.
 
-¿Cómo te fue con Tomoyo?
 
-No muy bien – réplica Sakura desde su habitación a todo pulmón mientras su hermano procura servirse té y morder con avidez una de las galletas. – Tomoyo está muy extraña… apenas habla con nadie. Ni Eriol logra que coma algo. Está muy paliducha y se vez mas delgada.
 
-Recuerda que cuando papá murió tú estabas en una situación parecida. No comías nada y no le hacías caso a ella.
 
Una cabeza surge por el pasillo y con la mirada fija en su hermano mayor esta réplica.- Tomoyo no es que lamente la muerte de su papá. En realidad, ella no llora esto. Se pasa todo el día en el hospital y luego en la noche no come nada y duerme. Creo que anoche no volvió a casa…
 
-¿Por qué lo dices?
 
-Porque hace media hora llamó Eriol preguntando por ella. No fue a casa anoche. No me preocupé o te llamé a tu móvil– viendo el rostro consternado de Kinomoto – porque Eriol me aseguró que si no estaba aquí conmigo estaría en el hospital cuidando a Sonomi.
 
-Ya no hay más nada que hacer por Sonomi. Leí su historial y lo que tiene es una fuerte depresión sicológica. Ha pasado por dos cirugías… sus medicamentos son bien fuertes.
 
-¿Leíste su historial? ¿Cuándo? Si Sonomi está en otro hospital…
 
-Estuve ahí ayer… antes de entrar mi turno. Solo pasé un momento y Tomoyo estaba ahí acompañada de Hiragizawa. Pero no me vio: estaba dormida. Hablé con él unos instantes y luego me marché.
 
-¿Hablaste con los doctores? ¿Qué te dijeron de Sonomi? –ahí saliendo de la habitación y vistiendo un conjunto de falda y pantalón de color negro con una camisa blanca debajo de esta.
 
-Se encuentra en observación y que durará otra semana más en el hospital. – Haciendo una pausa- se que me dirás, pero creo que Hiragizawa debió de hablar con los de la morgue y mantener el cuerpo de Tetsû una semanas mas antes de su funeral. Esperar que Sonomi pueda asistir.
 
-Eriol simplemente acató lo que Tomoyo le solicitó. Además la cremación del cuerpo fue hace veinticuatro horas. – Sorprendiendo a su hermano. – ¿No te mencioné que iban a cremarlo?
 
-No, no me dijiste.
 
-Fue idea de Tomoyo. Eriol vio el cuerpo y…. bueno estuvo unos días en el mar. – No evitando hacer una mueca de entendimiento ante las circunstancias- Las condiciones no eran las mejores para un funeral de cuerpo presente. Ellos escogieron hacerlo de esta forma. Y Tomoyo insistió que fuese hoy el funeral.
 
-Me sorprende tu actitud. Siempre pensé que esta situación te traería malos recuerdos.
 
Sakura entristece su mirada al añadir. – Casi lo hizo. En especial cuando se trata de un hombre que estuvo tan cerca a nosotros como Tetsû. Pero Shaoran me llamó y…
 
-¡Li te llamó!
 
-La noche que llegaron a Hong Kong. Él sabe cuanto mi padre significó en nuestras vidas y que esto podría traerme malos recuerdos; me dijo “Sakura, recuerda que las personas que mueren, dejan un pedazo de su esencia en cada uno de nosotros; así que no pienses en la muerte de Tetsû o de tu padre como momentos tristes porque cada uno, a su manera, han dejado una parte de si en ti” eso me levantó los ánimos: que me recordase que mi padre jamás se ha ido de mi lado. Que sigue entre nosotros. – con una sonrisa observando a su absorto hermano quien no le retira la mirada. Con una sonrisa añade- estoy lista. Solo tengo que colocarme unos zapatos.
 
Touya no dice nada. La verdad y a regañadientes, considera a Shaoran Li tal vez el hombre indicado para su hermana menor aunque las circunstancias lo ponen todo en su contra: Sus responsabilidades como jefe de familia y padre -Tomaré un poco mas de té y llevaré unas galletas en mi bolsillo. Dios sabe que no he comido nada en horas. – Cambiando el tema pero contento que su hermana haya sido aconsejada de esa forma por Li.
 
Ya saliendo de la casa, ahora es Sakura quien pregunta. –Supongo que viajarás en estos días a China.
 
-No puedo al menos por unas semanas más. Li lo sabe y confío en él para asegurarse que el divorcio de Femeeii prosiga sin problemas ante su familia.
 
-No entiendo algo… Shaoran me contó que el esposo de Femeeii es gay. ¿Acaso tú lo sabías también?
 
-Tenía mis sospechas- responde escuetamente.
 
-¿Cómo? ¿Cómo lo sospechaste?
 
-Sakura…
 
-¡Vamos Hermano! No puede ser que no me dirás como sabes que el esposo de Femeeii era gay más que ella misma. ¡Ella nunca dijo nada!
 
-Porque ella no lo sabía. Simplemente su esposo no la trataba con cariño. Estaban casados pero llevando vidas totalmente separadas. El hecho que siendo una mujer hermosa y tan especial como ella lo era, me resultaba increíble que su esposo no la apreciase tan solo un poquito.
 
-¿Crees en verdad que él no se arrepentirá y continuará casado con ella?
 
-No lo creo. Se veía bien deseoso de separarse de Femeeii. Li me aseguró que la compensación al ser Femeeii quien desea la disolución del matrimonio, será enorme departe de los Li. Como ocurre en sus tradiciones. Aunque hay otras cosas que en el momento serán evitadas ante los ancianos de la familia, como el hecho que ella lleva una relación paralela a su matrimonio.
 
-¿Tu te casarás con ella?
 
-No hemos hablado al respecto.
 
-¡Hermano! No creo que dejes de casarte con ella… más cuando se divorcia para estar contigo por siempre y para siempre… – añade con la voz romántica y embelesada.
 
-Sueñas como niña Sakura. Despierta: el mundo real es un tanto más complicado y diferente de ese que sueñas.
 
-¡No puedo creer que no te casarás con ella! Ella te ama- le recalca ya a borde del coche del varón.
 
-Es que tenemos que ver y estar totalmente seguros antes de llegar a ese paso. Al menos así lo pienso yo. El matrimonio no se puede tomar a la ligera. Y ya estuvo casada una vez; dudo mucho que quiera pasar por un segundo matrimonio tan cerca del divorcio del primero.
 
-No puedo creerlo. Ella volverá a Japón a vivir… por ti. Por ustedes.
 
-Ella tendrá seguro que ir y venir unas cuantas veces más hasta volver el divorcio definitivo.
 
-Eres el hombre mas extraño de este mundo.-
 
-Y supongo que si Li viene con una propuesta de matrimonio, vivirán cada uno en países diferentes y harán funcionar la relación…
 
-¿A que te refieres?
 
-Cuando conocí a Ieran Li supe la clase de familia que es la Li, Sakura. Son unas personas encerradas en unas costumbres y tradiciones centenarias. Los Li no son desconocidos para mi… debieras ver las cosas que escriben de ellos en internet.
 
-¡Investigaste a los Li!
 
-Así es. Más por tu bienestar que por el mío. Y tu debiste hacer lo mismo desde el primer instante que descubriste quien es Shaoran Li.
 
Sakura se muerde la lengua un instante al escuchar aquello. Responde con cierta inseguridad- Confío en él. Él me contó mucho de su familia.
 
-Y yo he leído bastante de él: Shaoran Li es el único heredero de los Li… de toda la dinastía Li. Es una familia de las más antiguas de China. – Hablando mecánicamente y doblando una esquina. Comienza a lloviznar y el enciende el limpiavidrios. – Sakura: No creo que el Shaoran retornar a vivir aquí, sea una opción para ustedes como pareja.
 
-¿Qué quieres decir?
 
-Solo eso. Que andes con cuidado y no te encapriches más de lo necesario. Te romperá el corazón cuando te diga que no puede volver.
 
-¡Que cosas dices! Claro que volverá. Me lo prometió. Voy a tener que esperar pero lo haré.
 
-¿Cuánto Sakura? ¿Cuánto? Si leyeras lo que leí de ellos en internet…- respirando un segundo y añade cuidando su tono de voz- Sakura: Los Li dependen mucho como familia de alguien que los dirija. Y el cabecilla de su familia ha sido Ieran Li pero ahora Shaoran tendrá que asumir su mandato de manera definitiva. Los Li, Sakura tienen una cadena de mando y organización familia bastante clara: Algunas de sus mujeres trabajan en los negocios familiares pero son en posiciones de un poder intermedio. Tu eres maestra… siempre has querido enseñar. Los Li jamás te permitirían ejercer enseñanza si Li decide volver por ti y formalizar su vida a tu lado. Pero tampoco le permitirán venir a vivir aquí. La familia y sus múltiples empresas necesitan a su jefe dirigiéndolos y no te conformarás en “Seis meses aquí y otros seis en China”. Te conozco Sakura. Quieres enseñar… como papá. Quieres la casa pequeña y el perro que te reciba al final del día. Tal vez para conseguir todo eso, tendrás que renunciar a Li. Tal vez no vuelva.
 
-¡El volverá!
 
-¿Qué me dices entonces del desplante proporcionado por su madre?
 
-¡Te enteraste de eso!
 
-Femeeii me contó. Actuaste muy bien tratándose de una mujer tan intimidante y todos están sorprendidos que no cedieras. Sakura: una mujer que piensa tan mal de alguien que su hijo ha elegido como compañera, no pinta una buena relación de aquí en adelante. Ella no te quiere. No quiere a nadie fuera de lo que ella considera “correcto”. Femeeii me contó de una chica que tuvo su hijo.
 
-Si, lo se Touya.
 
-Es su primer hijo. Ella siempre estará por encima de ti. ¿Eso es lo que quieres? ¿Ser la segunda en todo?
 
-No seré la Segunda. Shaoran no le ama.
 
-Sin embargo le ha dado el heredero que lo tendrá todo. Femeeii me contó que su madre planeaba convencer a Li dejarte a ti y aceptar al niño y su madre en la familia inmediatamente.
 
-Shaoran no aceptó. Y ¿Sabes por que? Porque me ama.
 
-Las responsabilidades de ese nivel, pesan más que las razones de amor o romanticismo Sakura.
 
-Entonces y en pocas palabras: tú puedes ser feliz con Femeeii pero yo no con Shaoran… ¿Por qué haces esto? ¿Por qué me desilusionas con tus palabras?
 
-Te estoy diciendo como son las cosas en esa familia. No quisiera que por nada del mundo fueras infeliz en una decisión que tomes por romanticismo. A veces hay que ir por el lado práctico.
 
Sakura escucha la lluvia dar contra las ventanas del coche y su mirada no se retira del rostro de su hermano. Luego de unos segundos en silencio ella persiste- Él me aseguró que volvería por mi, lo prometió Touya.
 
-Se que lo prometió Sakura. Ojalá cumpla su promesa. Pero mientras tanto, deberías concentrarte en el hecho que tal vez no lo haga. –Haciendo una pausa al notar el cambio en la complexión de su hermana dada sus palabras añade- Tal vez… me equivoque…- apretando las manos en el volante y añade- … podría ser que me entere de mas cosas cuando vaya a China. Y en verdad sepa sus intenciones contigo. Solo así procuraré decirte si tienes esperanzas o no.
 
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Tomoyo llegó en el coche de los Hiragizawas dirigido por un chofer y llegó con Sakura. Esta había quedado de acompañar a la joven en la casa a alistarse hasta la hora de ir al funeral. El panteón de los Daidouji está ubicado en extremo de la ciudad de Tomoeda, de donde eran los Kinomoto y los Daidouji. A pocos metros del panteón se encuentra la tumba de los Kinomoto, Fujitaka y Nadeshiko, los padres de Sakura y Touya. Este mausoleo fue construido por Tetsû en su momento cuando los Monohui, parientes de Sonomi fallecieron; primero su abuelo, luego sus padres y decidieron construir un lugar cerca de la tumba de Nadeshiko.
 
Muchas personas estaban congregadas en el lugar para darle el último adiós a las cenizas de Tetsû en el lugar de su última morada. El presidente de la Mitsubishi Corporation estaba presente, al igual que los Ebisawas quienes observaron un instante a Tomoyo una vez ocupó el lugar al lado de su esposo y el padre de este. Parientes lejanos de los Daiodouji, y muchos empresarios vinculados con los negocios de la familia y demás allegados. Incluso parte de los sirvientes de la antigua casa Daidouji dijeron presente incluso Momo, la vieja cocinera y cómplice de Tomoyo durante su niñez y juventud. Empleados de Dulces Tentaciones, suplidores y grandes clientes se dieron cita. Igual muchos de los ejecutivos y empleados menores de las Empresas Daidouji estaban presentes. Incluso parientes lejanos de Tomoyo y Sakura están presentes.
 
Se dio inicio leyendo un panegírico hablando de las virtudes y grandes logros de Tetsû: gran empresario, padre, esposo, amigo. Sus virtudes de quienes le conocieron engalanaron el discurso presentándolo como el hombre que muchos conocían. Los empleados y demás guardaron silencio, ante el discurso de uno de sus más antiguos amigos. Las lágrimas bordeaban los rostros de las mujeres; la incredulidad y tristeza, en algunos de los rostros de los hombres.
 
Silenciosamente y sin proponérselo, atrapando de sorpresa al varón, la mano femenina se deslizó entre una de las de él y esta la apretó rodeándola con delicadeza pero no carente se seguridad. Ella buscó su cercanía y Eriol se la proporcionó sirviéndole de apoyo en su momento, cuando tocaron el tema de su muerte a destiempo y la pérdida que representaba a sus allegados. Tomoyo escuchaba las palabras del sujeto pero no las asimilaba mientras era una de las pocas cuyo rostro muestra compungido pero las lágrimas no lo baña, contrario a Sakura quien tiene que usar constantemente su pañuelo para secar su rostro húmedo por los sollozos.
 
Touya permanece al lado de su hermana, entre esta y Tomoyo y sigilosamente apoya su mano en el hombro de la amatista brindándole el apoyo que silenciosamente podría necesitar una de sus más viejas amigas. Y ella lo aceptó en silencio.
 
Eriol divisó en la multitud muchas personas allegadas a él del mundo de los negocios. Y no era coincidencia. Pero el rostro que más le impactó observar desde el otro lado, fue el rostro de un hombre que nunca conoció en persona, pero si conocía por las constantes investigaciones que realizó de Tetsû y de su familia en principio cuando comenzó a interesarse en la corporación Daidouji.
 
Y no era el hecho de su presencia lo que le sorprende; es el hecho que este solo observa el semblante de su esposa sin cortar contacto más que para pestañear.
 
 
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El hombre de alta compostura recorre el pasillo del hospital consciente de no extraviarse y seguir las indicaciones del número de habitación de la esposa de Tetsû. Sabe que su presencia no hace falta en el funeral, tanto como si presiente que puede hacerle a una mujer que sufre la pérdida de su esposo. Siguiendo las indicaciones de la enfermera de recepción, llega pronto a la habitación donde se encuentra la mujer a quien no le sorprende verle sentada en la cama, con su rodilla colocada en un descansador y observando la ventana. Esta no se da cuenta que hay alguien ahí.
 
Luego de un par de segundos este dice con nerviosismo – ¿Señora Daidouji? ¿Señora?- finalmente atrayendo la triste mirada de la madre de Tomoyo.
 
La había visto en las fotos de prensa cuando las páginas sociales cubrían algún evento involucrando a la mujer. También la había visto a la distancia el día de la boda de los hijos de ambos. Era una mujer preciosa. Muy parecida a Tomoyo aunque sus temperamentos (Madre e hija) eran un tanto diferentes y él lo sabe. Tomoyo aunque estuviera triste, ella mostraba dulzura en su mirada. La indiferencia embargada con la tristeza, adornan la mirada azulada de la mujer.
 
-Soy Hiroshi Hiragizawa… el padre de Eriol.
 
-Se quien es usted- responde con un suspiro volviendo su mirada a la ventana luego de observar un instante la manos del sujeto, en donde porta un ramo de Lirios color lavanda.
 
Hiroshi procura acercarse un poco a la mujer lentamente hasta quedar al lado de su cama mientras aun sostiene el ramo de flores.
 
El silencio se adueña de la habitación y finalmente esta dice con melancolía. – No fue a…
 
-No señora. – Hace una pausa mientras dice con amabilidad.- pensé que era mas importante venir aquí. A estar un rato con usted dada las circunstancias.
 
Sonomi volteó su mirada a su persona observándole de otra manera. Este prosigue. – Usted no puede asistir. Y está sola.
 
-Mi hija me acompaña. Ella asiste porque es su deber. Yo no puedo ir. Traté de convencer al doctor y me dijo que aun no estaba en condiciones de levantarme.
 
-Es comprensible. – observando su rodilla enyesada.
 
-¿Son para mi?
 
Asiente ante la pregunta mientras observa cierto atisbo de vida tras los ojos azules. Extiende las flores y la mujer las toma, oliendo con lentitud el delicioso aroma que estas expiden. – Eran sus favoritas. Las mías son las Flores de Cerezo y de Glicina. – Menciona distraídamente.
 
-Lo se. Se que eran sus favoritas pues siempre procuraba regalar de estas a su madre en su cumpleaños.
 
Sonomi solloza en silencio tratando de mantener la compostura. Luego de tratar de ganar compostura pregunta.- ¿Por qué está aquí?
 
-No lo hago con mala intención si eso piensa. Solo que pensé que usted necesitaba compañía.
 
Sonomi observa las flores en silencio mientras sus dedos pasean por los pétalos de los lirios. –Mi esposo… fue un buen hombre. Pese a sus grandes defectos. – Hiroshi asiente – Fue un buen padre… ¿No es así?
 
-No lo conocí como padre pero mi hijo parece creer que si fue un hombre estupendo.
 
Sonomi abre los ojos sorprendida al momento de responder – ¿Eriol dijo…eso?
 
-Creo que mi hijo comprendió un poco mas la mente de Tetsû, que yo en toda una vida conociéndole.
 
-Solo quería lo mejor para nosotros. Pero su conciencia pesaba mucho. Por eso tomaba.
 
-Creo que en su momento y la inmadurez de ambos, fue lo que ocasionó nuestro distanciamiento. Me gustaría haber limado asperezas en el momento…
 
-Creo que se equivoca Hiragizawa: Mi esposo era un hombre muy rencoroso. Por más que hubiera limado asperezas, jamás le habría perdonado. No hay nada más oscuro para él que una traición. Y eso fue lo que usted le hizo.
 
Las mejillas del hombre se mancharon ante las palabras crudas de la mujer. Esta observa su semblante con firmeza y estudia su reacción: Sabe que este sujeto no es un hombre malo, y sabe que como le dijo, las asperezas entre él y Tetsû fueron consecuencia de la inmadurez de tres seres humanos.
 
-Yo… lo lamento… si la ofendo con mi presencia. – Dice el hombre sorprendiendo a Sonomi con su gesto de aparente humildad.
 
-No lo hace. En realidad aprecio su compañía. –Enderezándose un poco en la cama de hospital y dándole el frente dice- Debe de saber que me casé enamorada. Si Tetsû se casó conmigo por rencor o no, no lo sabré nunca. Si sabe que nuestro matrimonio fue un enlace arreglado y para Tetsû fue un mero deber familiar que cumplir mientras que yo viví enamorada de él mucho tiempo. Usted si se casó con la mujer que amaba.
 
-Estaba fascinado con ella. Ilusionado. Tal vez la amaba. Pero el amor se extinguió.
 
-Muchos lo hacen. No es nada eterno. Tengo fe, sin embargo, que nuestros hijos sepan conservar lo que para nosotros fue imposible lograr por el veneno que existía en nuestros cimientos. Su hijo es un buen hombre. Se que hará feliz a mi Tomoyo. Lo se porque lo leo en la mirada de él. Será un buen esposo… y en su momento un buen padre. – Sorprendiendo a Hiroshi.- No puedo hablar esto con Tomoyo. Se que está muy herida con su padre por lo ocurrido. Su padre cometió errores. Pero yo los cometí a secundar a Tetsû y guiar a Tomoyo a casarse con un hombre que no amaba como era Ebisawa Kana solo por alejarla de ustedes.
 
-Pero ahora ellos están casados. Y serán felices. No repetirán nuestros errores.
 
-Creo que Tomoyo ama a su hijo. – Insiste Sonomi y calla un momento. Luego observa hacía afuera para añadir. – Tengo tantos recuerdos gratos de él. De Tetsû. ¿Usted recuerda algo de él que le fuera agradable?
 
Hiroshi la observa en silencio y la expectativa en su mirada le hace profundizar en su mente e inmediatamente una sonrisa se dibuja en su rostro al decir.- Puedo decirle de aquella vez que le echamos azúcar al auto del director de la facultad de Economía porque nos anuló un trabajo que entregamos. Al final nos reprobó a ambos.
 
-¿Azúcar? – Pregunta turbada parpadeando con perplejidad y no dando crédito a sus palabras.- ¿Anuló el trabajo?
 
-Tetsû y yo éramos un poco traviesos. – Sonríe y logra que a Sonomi se le dibuje una pequeña sonrisa y a continuación comienza a narrarle una desventura, aventura y ocurrencia tras otra, como parte de la juventud de ambos y que Sonomi desconocía. Como una forma de mantener presente y vivo buenos recuerdos de su esposo y no solo los últimos tiempos malos y la naturaleza real en su muerte.
 
Situación que Sonomi no discutiría con nadie más que con Eriol Hiragizawa cuando el momento de estar a solas llegara.
 
 
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Eriol saluda distraídamente a los que se encuentran reunidos en su casa. También recibe las condolencias en nombre de su esposa y para Sonomi. La casa se encuentra llena de rostros conocidos y otros desconocidos de aquellos que logró ver en el funeral, pero sus nervios se encuentran de punta aunque no lo da a relucir físicamente.
Intercambia miradas con Touya Kinomoto en la distancia y este comprende en silencio la solicitud del esposo, quien no puede librarse de una pesada conversación de negocios entremezclados con recuerdos de Tetsû departe de un grupo de accionistas menores de la corporación Daidouji. Touya sigue su mirada hasta donde se encuentra Tomoyo sentada a solas en el enorme sillón de solapa roja, propiedad de su esposo y rodeada de un grupo de mujeres que hablan sin parar y ella parece lejana a su conversación.
 
Sakura no se ve por ninguna parte, pero la comida sigue saliendo de la cocina y están colocando té y café en una mesa al otro lado por lo que supone que Sakura supervisa al servicio y que nada falte.
 
A la casa siguen llegando los ramos de flores departe de muchos mas conocidos y allegados que aunque están algunos presentes, quisieron mostrar su simpatía ante el dolor de la familia.
 
Touya se adelanta al grupo atrayendo las miradas de las mujeres (Muchas de ellas, esposas e hijas de conocidos de los Daidouji, quien jamás conocieron y otras primas lejanas del mismo cuya distancia se vio puesta por la elección de su madre como esposo a un profesor y antropólogo pobre). Tomoyo lo observa agradecida al momento que este dice- Disculpen: Tomoyo, me gustaría hablar algo contigo. – extendiendo su mano ante las miradas de las mujeres.
 
Cansada, Tomoyo se incorpora pero con un atisbo de alegría en sus ojos. Al alejarse del grupo, esta aferra con más confianza el brazo del sujeto diciendo – Muchas gracias: no encontraba la forma de librarme de ellas. Fui un momento al tocador y cuando salí esperaban por mí.
 
-Esto debe de ser un tanto insoportable para ti. – Comenta por lo bajito.
 
-Solo quisiera irme al hospital. Estar con mamá. – indicándole que salieran a los jardines donde hay menos personas y allí divisan un banco a poca distancia de un camino de piedra. Ambos se dirigen allí y procuran sentarse. El cielo está soleado y por suerte aun no hace calor extremo. – Dios: que tranquilidad. – suspira con languidez.
 
El silencio domina aquel espacio. Escuchan los pajarillos cantar desde un árbol cercano del enorme terreno. Tomoyo cierra los ojos en silencio y respira un par de veces mostrando una débil sonrisa en su rostro.
 
Touya respeta su silencio.
 
-Me salvaste. – Dice con agradecimiento. – El ambiente ahí dentro es un tanto lúgubre.
 
-Tomoyo: me alegra que lo tomes con un poco de entereza pero lo cierto es que me estás preocupando.- Ahí atrae las esferas amatistas a sus ojos oscuros.- Sakura cuando era niña lloraba bastante… pero tú lloraste en el funeral de mi padre. Y actúas en este…
 
-Yo misma no comprendo mis propios sentimientos.
 
-Sigues enojada con tu padre. Es comprensible pues te lastimó pero está muerto. Deja ir tu rencor.
 
Tomoyo sostuvo la mirada del sujeto hasta que este se vio en la libertad de retirarla. La amatista dice con voz firme pero no carente de dulzura – No tengo rencor hacia mi padre Touya. Simplemente que su muerte no me ha afectado como muchos habrían deseado. Pero tengo otras preocupaciones en mi cabeza. Entre ellas la salud de mi madre. Ella está sola en ese enorme y frío hospital. No pudo ir al funeral de su esposo… pasó un infierno en esa tormenta y sola todo ese tiempo mientras estuvo herida. Así que discúlpame si prefiero pensar y condolerme de los vivos y no prestarle atención a alguien que ya está muerto.
 
Sus palabras expedían dolor y Touya lo supo entrever. Guarda silencio en respeto por sus palabras y que sabe, que luego de pasado el tiempo, ella se arrepentiría de las mismas. No lo toma de manera personal.
 
-¿Has comido algo?
 
Tomoyo se sorprende por el súbito cambio de tema- No tengo hambre.
 
-Si, debes de tenerlo. Tienes el rostro más pálido de lo normal y ojeras debajo de tus ojos. – Incorporándose añade- Te traigo algo de comida… – al ver que se va a negar añade- ¿Quieres que tu madre se preocupe mas si te ve llegar como estás? Estás muy flaca… mas de lo normal.
 
Tomoyo comprendió sus palabras y asiente en silencio, viendo como se marcha por el camino del jardín. Su memoria se dirige irremediablemente a las últimas palabras que le dirigió a su padre y que irónicamente se remonta al momento que aceptó casarse con Eriol.
 
 
-¿Crees que me interesa mucho tu opinión sobre mi elección? – Cruzándose de brazos y observando a su progenitor que le miró con los ojos derrotados.- No me interesa nada de eso. Día tras día que ocultaste tu derrota como director de las empresas, alejabas a mi madre y a mí, más y más de ti. Cada vez que confabulabas para aproximarme a Kana Ebisawa. Fui una buena hija para ti. No soy lo bastante débil para no darme cuenta de ello. Fui rebelde en mi cuenta pero nunca para preocuparlos, decepcionarlos o avergonzarlos. Ahora mismo estás furioso pero pronto disfrutarás de los resultados de esta decisión.
 
-¿Me quieres decir que “Yo” te empujé a casarte con el hijo de mi mas grande enemigo?
 
Tomoyo se arrodilló a pocos centímetros para decir con voz calmada y sin una pizca de doble intención en ella.- Papá: tú siempre fuiste tu más grande enemigo. Lo fuiste cuando caíste en el más bajo instinto de casarme con un hombre que pudo haber matado a una jovencita, solo por conservar tu integridad como empresario. Para salvar tu reputación.
 
-Ahora mismo soportaría irme a la extrema pobreza con tal de que no te cases con ese hombre… – Dice con imploración en su voz. – Con cualquiera excepto con el hijo de Hiroshi.
 
Tomoyo estudió su mirada unos segundos antes de responder.- Precisamente. – Atrayendo la mirada de su progenitor. – ¿Odias verme al lado de los Hiragizawas? ¿Portar su apellido? – Viéndole asentir débilmente.- Tan fuerte… tan poderoso que aparentas… ahora veo una verdad que…- negando con la cabeza- Precisamente por eso me caso con Eriol. En cierta forma, no lo odio como tú lo haces. Alguna vez estuve…- cortando su revelación.- Estabas por casarme con alguien diez veces mas peligroso para tu reputación que Eriol o su padre.
 
-Lo que dicen de Kana… no es cierto.
 
Ella alzó las cejas visiblemente sorprendida preguntándole a la vez- ¿Quién te afirmó eso? ¿Su padre? ¿O tu conciencia tratando de callar la culpa de tu corazón? – Incorporándose- ya no importa. Cederás tus acciones a mi persona, mas mis acciones y las suyas que ha comprado – ahí enmudeciendo a su padre- mi “Prometido” tomará control administrativo y financiero de las empresas. Lo que si ten por claro (y esto no lo sabe Eriol) es que una de las razones las cuales me empuja a casarme con él es por supuesto verte a ti sufriendo el hecho que me caso con el hijo de tu más grande enemigo.
 
 
Su mirada se pierde en la distancia al ver alguien que se aproxima por los jardines. En un principio no lo distingue pues es difícil para ella dada la distancia. No cree que es Touya pues sus cabellos son de un color diferente y es mas bajo que el alto hermano de Sakura. Niega que sea Eriol pues su rostro no es tan pálido como el de su esposo. Trata de no pensar mucho quien sea y espera que dure poco pues espera para comer un poco y luego tratar de escabullirse para ir al hospital a ver a su madre. Luego de unos instantes volteó su mirada al sujeto que se aproxima y cuando lo reconoció sintió un fuerte impacto en su corazón y comenzó a sentir un extraño calor en sus mejillas.
 
Una vez este se aproximó bastante para confirmar sus sospechas, ella se incorpora un tanto nerviosa y no cree lo que ven sus ojos. Sin embargo el elegante joven le observa con cierta humildad, alegría y calor en su mirada que la hace perder el contacto un instante con la realidad… con el presente. Y se remonta al pasado de un año atrás cuando celebraron un aniversario más de noviazgo.
 
-Tengo mucho de que arrepentirme Tomoyo – Habla el varón con voz firme pero llena de humildad- y no voy a marcharme de aquí hasta que me escuches.
 
-Gyokushe… – fue lo único que ella pudo articular.
 
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-¿Has visto a Tomoyo hermano? No la encuentro por ninguna parte. – Pregunta Sakura a su hermano mayor mientras este se sirve un buen plato de comida en la mesa. Otras personas también se sirven de la comida predispuesta para el velorio. .
 
-Está en el jardín. La llevé hasta allá para que descanse- observando a su alrededor- Hay demasiadas personas y se sentía… ahogada. Y le llevo un poco de comida.
 
-Comprendo. Mucha gente- afirma la ojiverde. – Me preocupa demasiado. – observando el plato que sirve su hermano añade- Pero eso es comida para un ejercito Touya. Tomoyo no come tanto así.
 
-Necesita comer.
 
-Si pero no una indigestión en el proceso – afirma con firmeza- ¿Has comido algo? – Viendo como niega con su rostro – Come tu eso: Esa es tu comida. Yo le sirvo algo que se que comerá. – Observándolo con reproche y el tamaño de semejante plato de comida.
 
Touya aun así continuó al lado de su hermana mientras le sirve comida a su amiga. Este dice –Sakura: te debo una disculpa.
 
-¿Sobre?
 
-Sobre lo que te dije esta mañana. Acerca de Li… – no observándole a ella. – Me extralimité. No debí decirte todo eso.
 
-Tranquilo hermano. Pocas veces he tomado en serio las cosas que me dices – añade con una tenue sonrisa provocando mas confusión departe de su hermano –No me preocupa lo que me digas; se que lo dices porque te preocupas por mi.
 
-¿En serio?
 
-En serio. Shaoran me pidió que lo esperara…- sonríe ampliamente pese a las circunstancias.- Tome el tiempo que sea necesario, volverá por mi hermano. Y Shaoran es un hombre que cumple su palabra.
 
Touya se quedó observándole visiblemente aturdido. ¿Tanta es la fe de su hermana por aquel sujeto que le había prometido que esperaría por ella? ¿Por cuánto?
 
Y con ello, Sakura le lanzó una última mirada para dirigirse a los jardines con la comida para su amiga.
 
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-Pese a las circunstancias, estás más hermosa que la última vez que te vi.
 
Tomoyo guarda silencio aun con su mirada sorprendida, nerviosa y aturdida sobre la del varón. Este se aproxima a su persona un paso adelante para decirle. – No tienes porque tenerme miedo Tomoyo. Soy yo…
 
-Meses… meses…
 
-Lo se. Lo se.
 
-Apareces ahora… justo…-Sacude su cabeza sacando como ejercicio de sacar ideas de su mente y despejarlas para lo que tiene que decirle.- ¡Que descaro!
 
-Se que estás molesta.
 
-¿Con quien? ¿Contigo?
 
-Por supuesto. Rompí contigo sin ninguna explicación válida… sin ninguna razón. Te amé… te amo. –Viéndole sorprenderse ante sus palabras.
 
-Es muy tarde Gyokushe. Es mas, no se con que cara vienes a decirme esto – observando atrás por si viene alguien mas – ¡Estamos en el funeral de mi padre!
 
-Si, lo se. Ya me marchaba de hecho. Pero te seguí aquí con Kinomoto y estaba por irme… cuando él se levantó. Así que vine a hablar contigo.
 
-Yo no quiero hablar contigo. Me rompiste el corazón- haciendo una pausa- Al final, creo que me hiciste un favor.
 
El semblante del sujeto cambió repentinamente borrando todo trazo de felicidad en presencia de la mujer al añadir- No lo dices en serio.
 
-No. Lo digo bastante en serio.
 
-Tal vez cometí un error… es un mal momento… pero si me escucharas…
 
-¿Eso crees? – Pregunta con furia exhalando por sus amatistas y el rostro firme. Se cruza de brazos y ve en la distancia como se aproxima Sakura por la vereda del jardín.-Será mejor que te marches Gyokushe. No haces nada aquí.
 
La frialdad de sus palabras y la distancia en sus figuras hacen que la mirada del varón se oscurezca de incomprensión ante lo que ocurre con la joven.
 
-¿Qué le pasó a la dulce mujer que fue mi novia? ¿Qué le pasó a la gentil persona que encontraba en su corazón espacio para perdonar a quien fuera?
 
-Esa mujer se casó. Ella tuvo que asimilar la traición y el abandono en varias vertientes. Tu lo sabes… no vengas a actuar como si no pasó nada entre nosotros…
 
-Pero no para que te transformaras en una mujer llena de rencor.
 
-Si crees que estoy llena de rencores en vez de asimilar que no soy la misma mujer que abandonaste, entonces nunca me amaste o creíste conocerme- Viendo como este se abochorna ante sus palabras- Adiós Gyokushe…
 
-No hemos terminado Tomoyo – Afirma el sujeto con las manos entrecerradas en puños. – Quiero que me escuches. Solo eso. No aquí. No ahora… pero que me escuches- avanzando a ella y tocando su mejilla con lentitud para sorpresa de la mujer que no rechaza su contacto: al contrario, ya que su palpitación se dispara y observa los bellos y expresivos ojos del varón irradiar calor en su mirada. –Tienes el mismo móvil… Te llamaré en unos días. – Marchándose no por el lado que venía Sakura (la cual casi corría con el plato en la mano al notar que aquel sujeto no era Eriol), sino por un lateral de la casa que conduce al jardín delantero y de ahí a la salida de la casa.
 
Tomoyo no volteó su mirada al verle partir. Solo observó el rostro pálido de su amiga quien al aproximarse lo bastante pregunta- – ¿Es quien creo que era?
 
-Así es. Es Gyokushe…
 
Sakura muestra su estupor cuando rápida y atropelladamente añade-¿Qué quería? ¿A que ha venido?
 
-No se si fue a darme las condolencias… no lo dejé hablar. – ahí observando por donde el sujeto se ha marchado.
 
-Vi que te tocó el rostro Tomoyo – Afirma Sakura visiblemente preocupada y sentándose al lado de su amiga cuando esta lo hace. – ¿Acaso crees que…
 
-No se que creer Sakura. Parecía…culpable. Arrepentido de algo y ahora…
 
-No. ¡Tomoyo no! Nada de lo que te diga es suficiente… ¡El rompió contigo!
 
-Ha dicho que quiere que le escuche lo que tiene que decirme…
 
-Nada de lo que pueda decirte, tiene sustento suficiente. Estás casada con Eriol además. Y lo amas.
 
-Si. Por supuesto que lo amo Sakura. Pero había tanta culpa en su mirada.
 
-¿Es solo eso?
 
-Claro que es eso. Jamás traicionaría a Eriol. – Dudando un segundo – solo que me ha dado tanta rabia verle.
 
-¿Piensas decirle algo a Eriol al respecto?
 
-No Sakura. No voy a preocupar a Eriol por un fantasma del pasado. Ya seguro se marcha este mismo día de Tokio y no volveré a verle más.
 
-¿Preocuparle? ¿Acaso Eriol conoce a Gyokushe?
 
-No personalmente. Pero le hablé de él en par de ocasiones. – Ahí observando el plato de Sakura sin tocar y añade sintiendo un repentino apetito- ¿Eso es para mi?
 
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Miyari llega a casa luego del funeral de Tetsû Daidouji y su mente no pudo procesar la idea de ir al velorio del hombre en casa de los Hiragizawa. Siempre ha sido admiradora de la vida de lujos que siempre ha rodeado a su jefa, pero lo último en su cabeza en aquellos instantes es el pensar por dos segundos a asistir a un velorio y ser acompañada por Sakura Kinomoto.
 
La mujer que le robó la oportunidad de reunir una fortuna. Xiao Lang nunca hizo un solo pago de la extorsión. A pesar de no ser tan seguro aquello, Miyari aprovechó un poco de la pequeña fortuna que poseía para hacer unas compras y por supuesto la fiesta a la cual invitó a Li y Kinomoto. ¡Que iba ella a pensar que Sakura iría tras el millonario Li y que ella perdería su oportunidad de amasar una fortuna!
 
La nota pegada a la puerta de su departamento atrajo la atención de la joven al desprenderla y leerla con lentitud “Ultimo aviso”. Sabe de que se trata: El encargado del edificio está presionándola para que pague los últimos tres meses que debe o será desalojada. Ingresa al departamento llevando la nota en una de sus manos. Al entrar y cerrar la puerta tras ella, la deposita en la mesilla junto a las llaves del departamento y enciende las luces.
 
Observa con desinterés a su alrededor mientras se despoja de su abrigo y los zapatos. Calzando sus pantuflas y con el abrigo sobre el sofá, prosigue su camino hasta su habitación y observa a su alrededor notando las piezas de marca que cuelgan desde la puerta del armario y que no ha tenido la oportunidad ni de lucir o de guardar desde que las trajo desde la lavandería.
 
Su mirada se concentró en los bolsos PRADA – dos de ellos – y las bolsas de compra de Dolce & Gabbana donde están las copias de su talla de las prendas usadas por su jefa hace un par de semanas. ¡Adora la manera que Tomoyo Daidouji (o ahora Hiragizawa) Siempre ha vestido! Admiradora silenciosa de su buen gusto y determinación para volver todo lo que viste por más marca exclusiva, detalles casuales.
 
Observa la maquina contestadora cuyo bombillo parpadea. Toma los mensajes uno por uno mientras se quita la ropa de luto y procura poner un poco de orden al departamento. – Miyari; es Suzume que te habla. Quedaste en enviarme el dinero que me debes. Llevo esperando por ti más de un mes. – Ahí pasan a otro mensaje – Miyari es Taokodome, estoy esperando por el dinero que me tomaste prestado hace mas de tres meses. Que me hayas pagado una parte no quiere decir que saldaste deuda conmigo. Llámame. – Ahí tocan a la puerta del departamento, pero ella escucha el otro mensaje- Le hablamos del banco Mitsubishi. Es con relación a su deuda en tarjeta de Crédito: le queremos recordar que lleva dos plazos vencidos hasta el momento y tiene que comunicarse con el encargado de su cuenta para evitar sanciones de manera judicial. Favor de llamar al 895567 en horario de lunes a viernes hasta las siete de la noche.
 
Sin aparentar hacer mucho caso a sus mensajes, corre a la puerta cuando escucha el tercer timbrazo y observa de quien se trata y abre la puerta diciendo. – ¡Hola!
¿Que haces por aquí? Pensé que todavía estabas en el velorio.
 
Su compañero de trabajo la observa con cierta frialdad, no común para alguien que está enamorado y añade con determinación-Cuando vi que no fuiste a la casa de Hiragizawa, vine para acá. Supuse que estarías aquí. Tenemos que hablar.
 
-Pasa- Le invita cerrando tras él la puerta y añade – ¿Qué puedo hacer por ti?
 
-Ya te lo he dicho una y otra vez: el dinero que sacamos de la caja chica en el festival. ¿Qué más puedo querer?
 
-Ahí vuelves a insistir con lo mismo – replica con acento de exasperación. – Que hayas sido tan idiota para admitirle a Tomoyo que tu tomaste el dinero no me hace tan idiota como tu. Ella no necesita ese dinero.
 
-¡Ella deposita su confianza en nosotros! Y no somos merecedores…
 
Ella le corta al añadir-Si lo dices porque te perdonó que le hayas robado, eso te demuestra lo estúpida que puede ser…
 
-¡Miyari!
 
-Quita esa cara de sorpresa- réplica la joven observándole con hastío al mismo tiempo que le dice- ¿Quieres té?
 
-¿Qué se te ha metido en ti? Eras tan diferente un año atrás… no eras tan…
 
-¿Qué? ¿Orgullosa? ¿Ambiciosa?
 
-Envidiosa. – Miyari pensaba que el joven añadiría un adjetivo mas admirable para la joven y que usara ese, hace que la joven ruede sus ojos hasta el techo.- Antes te gustaba trabajar para Daidouji. Estabas enfocada a terminar tu carrera. Hace unos meses retiraste la matricula y ya ni hablas de la universidad. ¿Qué fue lo que te pasó?
 
-La necesidad. Eso pasó – Afirma ella con descontento y algo sonrojada pero se recompone diciendo con una sonrisa- ¿O acaso me dirás que ya por esta pequeñez no te agrado?
 
-Basta Miyari. No soy el mismo que meses atrás- replica con firmeza- no voy a caer nuevamente en tus juegos. No cuando me doy cuenta que al mismo tiempo que me usaste para robarle a Daidouji, estabas atrás de Li.
 
-¡Ay por favor! Li es cosa del pasado.
 
-Si, porque Sakura es su novia.
 
-¿Crees que esa relación va para alguna parte? ¡Que tonto eres! Li Xiao Lang puede tener cualquier mujer que se le antoje en China… ¡Es millonario!
 
-¡No hablas en serio!
 
-Claro que hablo en serio – entusiasmada por el gesto de estupor en el rostro del hombre. Y suelta una carcajada para añadir. – Li Xiao Lang es hijo y único heredero directo del consorcio Li… y su grupo financiero.
 
-No lo creo…
 
-Búscalo en Google sino me crees. Yo si lo hice. Su rostro me parecía bastante conocido. – Yendo a un rincón de la estancia donde habían revistas de sociedad de meses atrás- Mira aquí…- señalando el artículo de la fiesta de cumpleaños de Hiragizawa casi un año atrás- ¿Reconoces a quien está al lado del festejado? – Señalando la foto de Eriol acompañado de su prima y a su derecha, no otro que Li Shaoran. Sonriendo por la expresión de incredulidad y estupor del hombre-¿Ya ves? No otro que Li Xiao Lang, es quien trabajaba en DT.
 
-¿Por qué? ¿Sabes por que?
 
Se encoje de hombros añadiendo- No tengo todos los detalles. Pero te aseguro que nuestra “Jefa” si estaba al tanto. Y Sakura…- niega con su rostro – No dudo que Sakura desde que se percató de quien es… le saltó encima. – Mintiendo.
 
-Sakura Kinomoto no es de ese tipo de mujer Miyari.
 
-¡Que pedestal tan alto tienes a Kinomoto! En serio… ¿Decías estar enamorado de mi?
 
-¡Basta! Admiro a Kinomoto. En todo el tiempo que la estuve conociendo, siempre ha sido una persona íntegra y honesta. Y si Li Shaoran se ha fijado en ella es porque lo vale.
 
-¿Acaso dices que no lo valgo? ¿Cómo te atreves?
 
-No. No lo vales. Y será mejor que me des el dinero para devolvérselo a Daidouji. Fui un tonto al pensar que tú me querías como yo lo hacía. Pero ya no mas Miyari. Consigue el dinero para pagarle a la Señora Tomoyo o me encargaré de revelarle tu nombre.
 
-No te atreverías. – Añade ella incrédula.
 
-Si, apuesta con eso y perderás Miyari. – Refuta él confiado y se dirige a la puerta. – Tienes una semana para dar con el dinero. –cerrando la puerta a su salida.
 
La joven estaba roja de la rabia. ¡Maldito Taikoro! ¿Cómo se atreve a poner por encima de ella a Sakura o a Tomoyo? No quedaba duda en su mente que este sujeto no es más que un maldito lambiscón.
 
Bueno respira profundo a la vez que escucha su teléfono sonar. Va a este y dice.- Aquí Miyari.
 
-“Habla la vice gerente de Casa de las Tentaciones Dulces. El señor Matsumoto quiere informarle que ha aceptado su precio por la mercancía y que le pagará en 72 horas. Esperando por supuesto que a la culminación de dicho tiempo, venga y deposite los documentos de lugar.- Miyari sonrió ante las noticias.
 
-¿Qué hay de lo otro que me prometió?
 
La sucursal de Kyoto aun está en construcción. Esperamos en lo posible estar listos para trabajar en dos meses. Espera que en un mes ya usted se encuentre allá para fungir su puesto como nueva gerente de la sucursal.
 
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El hombre de cabellos castaños oscuros desciende los últimos metros de jardín para dar con su coche cuando una voz masculina le llama por su nombre haciendo que se voltee a la parte que ha dejado atrás en la casa. Unos ojos azules oscuros le devuelven la mirada al momento que le da alcance a pocos metros de su coche. – ¿Si? ¿Qué se le ofrece?
 
-Solo quiero saber que hace aquí. En la ciudad.
 
-¿Quién es usted?
 
Eriol sonríe con frialdad y lleva una de sus manos a los bolsillos para añadir. – El esposo de Tomoyo – para pillarle con su declaración- y usted parece estar sorprendido. ¿La ultima persona que querría ver hoy?
 
-Disculpe usted señor…. ¿Hiragizawa? No lo reconocí de las fotos en los diarios cuando usted…- Ahí calla y vuelve a añadir.-… solo he pasado a dar mis condolencias a Tomoyo. Soy un viejo amigo de la familia.
 
-No solo eso. Usted fue el novio de Tomoyo hace un año atrás. – sorprendiendo nuevamente al hombre. – Pero Tetsû lo compró con un puesto de renombre fuera de Tokio y un suculento cheque, con la promesa de su parte, que rompería el noviazgo con su hija.
 
El hombre palideció ante lo último. ¿Cómo ese hombre sabe aquello? Antes de que pudiera preguntar (o dirigirse a su coche), Eriol le dice- Cuando pongo mis intereses en algo en particular, suelo hacer investigaciones exhaustivas.
 
El sol se oculta tras una montaña de grises y gruesas nubes.
 
-El único que pudo haberle dicho una cosa así, fue el padre de Tomoyo. Él me odiaba. Nunca creyó que fuera lo suficientemente bueno para su hija.
 
Refuta con calma al sujeto al añadir.-Se equivoca. Se de una fuente bien cercana que el único pecado de Tetsû Daidouji fue el asegurar el porvenir de su nombre y su legado. Eso si lo tengo claro. Pero de odiarlo, jamás lo hizo…
 
-Hizo todo lo posible para alejarme de su hija… él…
 
-Él jamás le dijo a Tomoyo del trato que hubo entre ustedes. -.La voz de Eriol es firme y grave. Sus ojos constataban la gravedad en cada una de sus palabras- O que usted, por dinero y una mejor posición en sus empresas, abandonó a la mujer que supuestamente amaba.
 
-Y aun sigo amando – refuta el sujeto no importándole que con quien intercambia palabras es ahora el esposo de la mujer de ojos amatistas. Eriol no reflejó ni sorpresa o estupefacción por su revelación pues muy dentro de su ser lo sospecha ¿Qué hace entonces el hombre en el funeral de Tetsû sino es para ver a la hija de este? – Conozco a Tomoyo; se que no lo ama. Que se casó por presión de sus padres…
 
El cielo comienza a oscurecerse. La venida de lluvia se hace cada vez más inminente.
 
-Se equivoca. Sus padres no influyeron en su decisión.
 
-Ellos preferían a Ebisawa. Lo se. Daidouji alguna vez me lo dijo.
 
-Si, ellos lo preferían pero su hija tenía otros planes.
 
-Basta Hiragizawa. No hablaré este tema aquí… en la calle, o con usted. – Admite alzando el mentón, mostrando su gallardía. – Dejaremos que Tomoyo decida.
 
Sin decir una palabra mas, Eriol retrocede dos pasos, dejando que el sujeto se dirija a su coche y ponga la marcha del mismo ante la mirada desinteresada (al menos así luce por el retrovisor) del esposo de Tomoyo.
 
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-Vivian – Dice Tomoyo al ver llegar a la mujer por el lateral de los jardines. Y Sakura se incorpora a sabiendas por la historia que le hizo Tomoyo, de quien se trataba aquella mujer y su belleza no es pasada por alto para la muchacha. Vistiendo ropas de luto y escondida parcialmente por un sombrero y gafas oscuras, procede a aproximarse a la amatista y darle un sutil abrazo.
 
-Espero que no te moleste mi presencia.
 
-No para nada- afirma separándose de ella y observando a su alrededor.- ¿Has visto a Eriol?
 
Niega con su rostro – He estado evitándolo en realidad. – Admite. – La ventaja que hay muchas personas en la casa y Hiroshi no está aquí.
 
-No lo he visto tampoco en el cementerio – Dice Sakura pensando en el padre del esposo de su mejor amiga.
 
-Vivian: esta es Kinomoto Sakura. Mi mejor amiga. Sakura: esta es Vivian… la madre de Eriol.
 
Ambas mujeres se saludan con reservas, pues en realidad son prácticamente desconocidas y Vivian está aclimatada de las costumbres japonesas. Sakura se siente un poco fuera de sitio ante la presencia de la desconocida y nota que esta guarda silencio por su presencia. – Ehhh iré a ver en que están en la cocina. –marchándose para darles privacidad al par.
 
Ya con Sakura a una distancia prudente, Vivian dice- No estaré mucho tiempo aquí. Quiero evitar problemas con Eriol.
 
-Comprendo. Pero ¿Qué estabas haciendo aquí la otra noche, Vivian? ¿Viniste a hablar con Eriol?
 
-Lamento si te causé problemas con él y mi presencia en la casa. En realidad, me enteré de lo que pasó con tu padre Tomoyo. Vine a darte mis condolencias… las cosas se salieron un poco de contexto.
 
-Traté de hablar con Eriol Vivian, pero él no quiere nada que ver con usted- Ahí suavizando su voz- Lo siento…
 
-No te preocupes querida. Sabía que no iba a ser fácil. Eriol no se acostumbra a la idea que estoy en su vida aunque lo niegue.
 
-Creo que tomará un poco de tiempo Vivian. Pero si se decirte que Eriol es un buen hombre… lo comprenderá.
 
-¿Qué voy a comprender que? – Dice la tercera voz sobresaltando a ambas mujeres con su presencia. Tomoyo se levanta lentamente quedando al lado de la madre de su esposo mientras este observa con intensidad a la mujer detrás de las gafas oscuras. – ¿Sorprendida de verme?
 
-Evitaba el hacerlo – admite la mujer.
 
-En serio Vivian… detecté tu presencia ahí dentro desde hace más de media hora. –Añade con cinismo.
 
-Eriol, por favor…
 
-No, Tomoyo. Está bien- Afirma el sujeto aproximándose a su esposa y pasando su brazo y manos por su cintura en un gesto que atrapa de sorpresa a la amatista pero no niega su contacto. Poniéndose a la par de su madre, este dice con una fría cortesía. – Ya diste tus condolencias… ya puedes marcharte.
 
-¡Eriol! – Le reclama Tomoyo a su lado – Vivian puede quedarse el tiempo que desee…
 
-No, Tomoyo. Está bien. –Afirma la mujer abochornada por la fría actitud de su hijo.- me marcho.
 
-Vivian… – Ahí viendo como se da la vuelta y toma el camino a la casa. Tomoyo se voltea al cuerpo de su esposo y añade- ¡Eso no estuvo nada bien!
 
-¿Acaso pensaba ella que le sacaría una alfombra roja por haberse dignado a venir?
 
-No. Pero al menos respetarías el hecho que es un velorio Eriol. ¡Eres increíble! A veces pareces tener múltiples personalidades- añade ofuscada con su actitud. Incluso se separa de él. -¿Qué es lo que quieres de tu madre Eriol? ¿Qué es lo que esperas de ella para que la perdones?
 
-No espero nada de ella Tomoyo, mas que desaparezca de nuestras vidas- Responde con firmeza. –No me hace ni bien o mal que esté entre nosotros. En realidad, me importa poco si está viva como si hubiera fingido igual su muerte. ¿Acaso no lo comprendes? Vivian desapareció hace mucho tiempo de mi vida. Y si ha vuelto a aparecer, es para hacer un desastre y largarse de nuevo ¡Es su modo de hacer la vida de quienes le rodean, miserable!
 
-¡A veces te comportas como un niño malcriado que como un hombre Eriol Hiragizawa! – Refuta Tomoyo logrando para su sorpresa abochornarle. – Ni puedo creer que en verdad desees que tu madre estuviera muerta. ¿Acaso no ves que ella no busca tu perdón? Ella sabe que cometió un error. Un terrible error, pero ella solo trata de enmendar y buscar la paz con Tetsû. No contigo.
 
-¿Qué te hace pensar eso?
 
-Ella vino aquella noche a decirme de la muerte de mi padre. –Bajando su voz.- No vino a buscar tu perdón. Sabe que no la perdonarás. Sabe que no merece perdón. Y ahora ha venido a brindar las condolencias. –Añade con humildad y dulzura- y te has comportado como un cavernícola con la mujer que por encima de todo el dolor ocasionado, te dio la vida como principio de todas las cosas. Deberías estar agradecido al menos con ese detalle.
 
Eriol se siente como si fuera un nene pillado haciendo lo incorrecto. Incluso siente sus mejillas arder, cosa que no pasa muy seguido. Tomoyo lo observa por un instante mas y añade con lentitud- Me dijiste un día de estos, que debería aprender a tomar mis propios consejos… ¿Por qué no haces tu lo mismo y comienzas a practicar lo que predicas? – dando un sutil beso en su mejilla y marchándose por el camino hacía la casa.
 
 
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No puedo creer que se haya atrevido a eso. Es muy valiente- Afirma Shaoran hablando por video chat con la chica de ojos verdes mientras el reloj marca las diez de la noche.
 
-Estaba aun más sorprendida cuando a los pocos minutos, entra por las puertas del jardín y se marchó rápidamente de la casa. Cuando miré al jardín, observé a Eriol y Tomoyo. Parecían estar discutiendo. Tomoyo me explicó luego de unos momentos, que se trata de su madre.
 
Vivian no es santo de devoción de Hiragizawa– opina Shaoran pensativo. – Nunca me contó que Vivian le había contactado cuando tenía dieciocho años. Me sorprende que haya sido capaz de guardar silencio con ello. Siempre pensó que no volvería a verle.
 
-Tomoyo me dijo luego de entrar a la casa, que las cosas están un poco problemáticas entre ella y su hijo. Un abandono departe de uno de los padres es algo difícil de superar… o eso supongo.
 
-¿Acaso tus clases de sicología te han enseñado eso? – Sonríe el varón divertido.
 
-No. Bueno… si. – Afirma sonrojada. – Pero si es difícil que tu padre muera y te deje, estás enojado con el mundo, imagina entonces que él decida abandonarte.
 
-¿Qué le recomendarías a Hiragizawa?
 
-Que se consulte con un sicólogo para empezar. Tiene más de treinta y todavía está traumado por la experiencia con su madre. – negando con su cabeza- A propósito de madres… ¿Cómo está Femeeii?
 
Está bien – Responde Shaoran de manera nerviosa y evasiva. Sakura levanta una ceja dubitativa. –Eso creo
 
-¿Eso Crees? No me digas que tu madre se ha arrepentido y quiere que continúe casada con…
 
No. No es eso… en realidad, Femeeii ha presentado ciertos problemas al llegar aquí.
 
-Shaoran ¿Qué es lo que está pasando? ¿Que pasa con Femeeii?
 
Sakura: Aunque te lo dijera (y no está en mi posición revelarte nada), no me lo creerás. Así que esperemos que sea ella quien te lo diga.
 
-Me estás preocupando.
 
No tienes nada de que preocuparte. – Haciendo una pausa añade- Mejor cuéntame en que has estado estos días…
 
-Shaoran…- Añade ella cómo advertencia.- Dime que está pasando con Femeeii o le diré a Touya que vaya para allá mañana mismo.
 
De acuerdo. Te lo diré: pero tienes que prometerme que tu hermano no se enterará por ti. Tienes que esperar a que mi hermana se lo diga.
 
-De acuerdo… lo prometo.
 
Luego de enterarse a los pocos segundos de lo que ocurre, Sakura duda en aquellos instantes que cumplirá esa promesa; y es que Touya siempre sabe cuando alguien le oculta algo.
 
Más, su hermana menor.
 
¡En que lío le ha metido su curiosidad!
 
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La amatista continúa despierta aquella noche. Está desvelada y no puede dormir. La verdad no recuerda el último día que durmió bien… o si lo recuerda. Durmió en brazos de Eriol. El reloj de mesa marca las dos de la mañana y ella continúa observando al vacío de su habitación con el sobre todo arrugado y manchado en sus manos. Han sido las tantas veces que lo ha sacado de su bolsillo, de entre un libro en su mesita de noche, ha llorado sobre él que la tinta se ha corrido donde está su nombre. Lo ha tomado y lo ha dejado más de un millón de veces.
 
Y sin embargo, su sellado se encuentra intacto.
 
No ha tenido las fuerzas para abrirlo.
 
La última carta que Tetsû le escribió. Quería abrirla la primera noche que su madre se la extendió: le aclaró que su padre se la mandaba.
Semanas antes de ellos marcharse a sus vacaciones en el yate.
 
Antes de su muerte.
 
Mil y una veces se pregunta que pudo haberle escrito Tetsû. ¿Qué hay en el contenido de aquel sobre? Y mil veces, vuelve a soltarlo y tratar de olvidarse de él.
 
Pero durante el viaje a Europa el sobre viajó en el interior de su abrigo.
Siempre cercano a ella.
 
Y así fue hoy: durante el funeral, mas de una ocasión palpó dentro de su chaqueta el sobre con el documento dentro… y ahora se debate entre abrirlo o no.
 
Y la culpa llega a su persona.
 
Su madre fue capaz de perdonarle y olvidar pese a todo el sufrimiento que le causó en esos últimos meses… todo el dolor se fue al olvido.
 
¿Por qué a ella se le hace más difícil? Incluso después de muerto, le resulta casi imposible el pedir el perdón en silencio.
 
Unas lágrimas escapan de sus ojos débilmente y trata de contenerlas cuando tocan a la puerta. Sorprendida procura abrirla cuando una mirada añil llena de consternación, dulzura y cierta culpa, se encuentran con las suyas. En silencio y sin pronunciar palabra el sujeto la hala a su persona, fusionando sus cuerpos en un firme abrazo. Tomoyo responde a su saludo en silencio mientras escucha el susurro contra su oído. – Cuando vi la luz, pensé que necesitabas compañía.
 
Aquel contacto fue suficiente y mas que todo para Tomoyo, se separa de él para halarle por la mano mientras la puerta de la habitación se cierra tras ellos y en medio de la recamara la joven toma sus manos, y entre ambas Eriol nota la carta escrita por Tetsû. La reconoce por la papelería y porque él recibió una igual que aquella.
 
Solo que Eriol si leyó la suya en su momento.
 
-Tengo miedo…
 
-¿Miedo? – replica no dando crédito a aquel adjetivo y la mujer que lo pronuncia.
 
-Miedo que esto tenga dentro lo que mas temo en esta vida… miedo a que en verdad, al final y sobre todas las cosas, Tetsû todo este tiempo haya experimentando un temor a la derrota y haya decidido poner solución final a la idea de sufrir la vergüenza… la vergüenza de haber sido vencido por quien considera su enemigo… – ahí observando sus ojos. Eriol no puede creer como aquel bello y delicado rostro se encuentra abnegado en lágrimas.
 
Eriol procura limpiar su rostro con el dorso de su mano mientras ella hipa de manera inconsistente y aguarda en silencio. Este simplemente le responde. – El miedo debemos de afrontarlo tarde o temprano, o termina arropándonos. Puedo asegurarte que todo lo que temes encontrar en esa carta, no existe Tomoyo. Y lo que presientes puede no ser cierto… o tal vez si. ¿Pero sabes que? Conociendo como lo conocí, te aseguro que lo último que quería Tetsû era el lastimarte a ti o a tu madre…
 
Ambos se sientan en la cama de la amatista y las manos de Tomoyo tiemblan, al extenderle el sobre sellado y maltratado. Hipando un poco dice- Léela tu… yo no puedo.
 
Eriol toma el sobre de sus manos y comienza a abrirlo mientras Tomoyo continúa con la cabeza apoyada en el hombro del sujeto. Saca el papel del sobre, viendo que su condición es mas conservada que el mismo. Lee las primeras palabras procurando no leer en voz alta, para prevenir a la joven una decepción mas fuerte y quizá un trauma de por vida.
 
-Lee en voz alta- Solícita ella luego de un breve silencio departe del varón.
 
No se en que momento o si acaso, abrirás el sobre que contiene esta carta. No espero perdón inmediato ante mis hechos contigo. He tenido un tiempo para mi y comprender que cometí un terrible error; en realidad, varios… uno seguido del otro. Ni tampoco sirve lo largo de esta carta para pedir perdón pero si la usaré para aconsejarte algo: busca tu propia felicidad. Sea en los brazos del hijo de Hiroshi o lejos de este. Tengo que pedirte tanto perdón pues tu desengaño del amor comenzó con un primer paso que aun desconoces y espero que me des la oportunidad de explicar. Una guerra comenzó incluso antes de que tú nacieras. Aquella guerra incluso selló mi destino al lado de tu madre a la cual he amado con el paso de los años. Y ahora alejada de ella, es que en verdad he descubierto cuanto la aprecio y le quiero. Y no dudaré un solo día en demostrarle mi arrepentimiento. Tú, debes hallar tu propia felicidad. Tú tal vez no lo sepas pero tu valentía y arrojo ante los problemas es lo que mas he admirado de ti. A tu alrededor tienes personas invaluables y maravillosas que te sabrán siempre tender una mano cuando la necesites. No te cierres a tu verdadero amor por temor a fallar… te quiere, tu Padre. ”
 
Eriol terminó de leerle la carta con la cabeza de Tomoyo bajo la suya. La joven respira de modo apacible y no ha dicho nada desde que comenzó a leer aquellas líneas. Pero él no puede decir que se encuentra tranquilo: ¡Tetsû le aconseja a su hija que se aleje de Eriol sino le ama! Absurdo. ¡Hasta después de muerto, quedan los estragos de un hombre que posiblemente nunca fue feliz consigo mismo! ¿Cómo se atreve a deducir que Tomoyo será feliz lejos de sus brazos!? ¿Quién se cree que es?
 
Trata de no arrugar la carta, mientras la dobla. Tratando de mantener o aparentar la compostura delante de Tomoyo pero su sangre hierve.
 
-Estás muy callado – Es lo que dice la mujer incorporándose y sus ojos llenos de lágrimas.
 
-Creo… que al final, tu padre quiere lo mejor para ti. Te admiraba mucho. Creo que aun lo hace.
 
Tomoyo toma la carta en sus manos y procede a extender sus brazos alrededor de los hombros del varón y descansar sobre su figura. Y Eriol la deja… un suspiro de alivio escapa de los labios femeninos mientras su perfume a lavanda inunda los sentidos masculinos y la tibieza de su figura despierta sus recuerdos.
 
E instintos.
 
Pero no se da por enterado. Tomoyo lo que necesita es descansar y no que la seduzcan en estos instantes. Aunque es un sentimiento que cualquiera que es hombre considera que es difícil de combatir, este reúne todas sus fuerzas para no hacer caso a su naturaleza… o sus deseos.
 
-.Lamento que no haya podido ser feliz o compartir con mamá como merecía serlo. – Dice ella aun acurrucada y Eriol repasa en su mente la carta. “Ni tampoco sirve lo largo de esta carta para pedir perdón pero si la usaré para aconsejarte algo: busca tu propia felicidad. Sea en los brazos del hijo de Hiroshi o lejos de este.” Y entonces luego de pensarlo unos segundos mas su figura se tensó al imaginarse lo que pudo haber pasado: Tetsû tuvo que haber advertido el cambio en el mar. El oleaje se intensifica y las nubes se acumulan a la llegada de una zona de profunda depresión. Y era un monzón…
 
Sintió el cuerpo femenino plácidamente acomodado sobre su pecho y su respiración se volvió más lenta; la tocó en la mejilla notando ninguna reacción de su parte: se había quedado dormida sobre él. El plácido rostro parecía en paz, contrario a momentos antes o días atrás, donde se debatía entre el dolor y la tristeza. Echó la cabeza hasta atrás con la chica prácticamente en sus brazos deduciendo que nuevamente aquella sensación es placentera y que no se imagina un día mas sin ella en sus brazos. Durmiendo de aquella manera donde la afinidad de ambos es mas que obvia y su comprensión del amor o el deseo han ido cambiando desde que ella entró en su vida.
 
Besó sus cabellos sintiéndose satisfecho que por aquella noche ella pertenecía a él. Solo él. Sus pensamientos pasaron por las líneas de la carta que ahora reposa en una de las manos de la mujer y se imaginó su vida… el día que ella se alejara de él.
 
Y el pensamiento le estremeció.
Y comprendió que no la dejaría ir: haría todo en su poder para que quedara a su lado, no importa lo que Tetsû le dejó escrito o que Gyokushe tratara de volver a su vida.
Porque esa mujer era suya.
Y él la amaba.
 
—- Continuará.
 
Lo se, lo se. Después de una larga ausencia he vuelto nuevamente con una actualización. Me disculpo nuevamente con todos y espero que no me lo tomen a mal, pero como he explicado con anterioridad, mi tiempo es bastante mínimo últimamente y apenas tengo tiempo para avanzar si acaso dos hojas por día. Espero que lo comprendan.
 
Lo segundo, como advertí, fue el hecho de separar el final en dos capítulos. Si dije que se aproximaba el final de DT, también se me hizo bastante difícil el comprometerme a dejar par de historias en el aire y eso extendió más la culminación del mismo. Así que probablemente haya dos capítulos más por ahí, – a partir de este- para la delicia de todos quienes siguen la historia.
 
Ya saben que Dudas Comentarios, Tomatazos, Eriol Hiragizawa, a mi correo o en su defecto acepto tweets en mi cuenta de MoniHernandezT y en mi cuenta de Facebook Crystal Hernández.
 
Un abrazo a todos
Crys.