Capitulo 14 – La Familia Hiragizawa

Anoche, soñé con ella. No es inexplicable del pensar esto debido a que vivimos juntos. Pero no como un matrimonio normal. Fue parte del acuerdo. Lleva tres semanas que regresó a trabajar a Dulces Tentaciones y mi instinto de hombre me dice que se encuentra aun enojada por lo ocurrido. Por mi parte, me concentro en el trabajo de volver a flote la empresa de su familia. Al final, la empresa arrancará sola pero por el momento, necesita que alguien le guíe. La reunión con los directivos de Empresas Daidouji y la situación aunque aseguramos que resultará lo más beneficiosa para la misma y para la corporación que ha absorbido sus deudas, los directivos no se sienten confiados. Hablando de los directivos y los accionistas, no he visto a Tetsû en las reuniones. Una persona lo está representando: supongo que su orgullo herido es parte de lo que lo mantiene alejado de la corporación a la cual le debe cierta lealtad. No que hiciera falta.
Pero no puedo dirigir esto para siempre.
Esto volverá a quien le corresponde. A la familia de Tomoyo. Pero para que esto ocurra tomará su tiempo. Pero no creo que sea mi propia esposa que tome las riendas de su legado familiar.
Mientras tanto, nos toca relacionarnos como pareja ante el mundo exterior.
Las últimas dos semanas nos hemos visto comprometidos en actividades en las cuales invitan a los “Esposos Hiragizawa”. Hemos podido evadir dos compromisos pero los restantes ya resultaría sospechosa su ausencia en la sociedad. Y no he podido dejar de admirarle. Su forma de ser, su percepción ante las cosas… la forma de relacionarse con los demás.
Y lo cariñosa que se muestra conmigo.
Nunca he visto expresiones de cariño de aquella forma. Como si le importara lo que dijera o como andemos… como actuemos delante de los demás.
Cualquiera creería en verdad que somos una pareja normal.
Y mis sueños algunas veces me engañan.
¡No es irracional! Ella es una mujer muy hermosa y la cual admiro mucho. Tanto así para aceptar casarme con ella incluso con el hecho que ella sabe que no le amo. Una mujer que merece en todo su sentido un príncipe de aquellos que las mujeres sueñan que le salven en su corcel color blanco y la eleve hasta las nubes.
No soy un príncipe.
Los príncipes tienen que creer en el llamado amor.
Yo solo creo en lo que puedo ver y tocar.
Y la veo a ella.
Pero no la puedo tocar como quisiera.
¡Como quisiera que ella me mirara de la misma forma que aquella noche en el festival de las flores!
Como aquel día que la besé.
Mejor no pensar en esto.
No puede verme de la misma forma. Y tal vez es mi imaginación la que juega conmigo al creer como ella me mira o me habla.
Si, eso es.”
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Capitulo 14. –La Familia Hiragizawa.
 
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Eriol se encuentra sentado al otro lado de la mesa de manera pensativa. Usando el comedor de la casa con una distancia considerable, al otro lado de la mesa se encuentra su esposa. Suspira pensativo al observar sus delicadas facciones marmóreas. Sus finos labios los cuales prueban con deleite la cena preparada por la cocinera y mientras la doncella se retira de la habitación, el varón observa a su alrededor.
 
Los recuerdos que le vienen a la mente de su vida en Londres junto a sus padres. Aquella escena le resultó parecida a muchas que vivió en su joven infancia. Apenas era un niño comenzando la primaria cuando su madre se fue. Caminó fuera de sus vidas llevándose con ella tal vez un futuro muy diferente al que él vivía.
 
Un futuro donde tal vez no creyera todo lo que él predica en aquellos momentos.
 
Él pudo haber sido un ingeniero… o tal vez, un arquitecto. Se le daban bien las matemáticas y el construir con sus manos era algo que le llenaba de satisfacción. Pero se conformó con ir a la escuela de negocios y manejar parte de las inversiones de la familia.
 
No malinterpretemos a nuestro protagonista pues él ama su trabajo. Tal vez no fue una opción en sus años tempranos (incluso soñamos con ser actores, modelos, astronautas y hasta maestros).
Pero los sueños cambian.
Nuestros objetivos cambian.
La realidad que nos golpea a la cara, nos hace cambiar.
 
Y Eriol no fue golpeado pero si se vio cara a cara con una profesión en la cual tenía talento para desempeñar.
 
Pero en relaciones de pareja… había fracasado magistralmente. Y ahora observando a la mujer al final de la mesa es que lo comprende.
 
-¿En que piensas? – Le despertó la voz al otro lado de la mesa sobresaltándole: Tomoyo tenía ese talento de siempre atraparlo nadando en sus pensamientos o recuerdos. –Estás muy callado esta noche.
 
Él la observó pensativo y de repente se le ocurrió decir. – Pensaba… – Viendo la actitud atenta de la amatista. -… en Nakuru. Parece que nuevamente me evadirá.
 
-Después de lo que le dijiste la pasada noche con respecto al divorcio no me sorprende. Se sintió atacada.
 
-¿Atacada? Ella no quiere firmar los papeles del divorcio. Ella está atándose a si misma a una relación que ya no tiene remedio. Y ella fue que lo dejó a él; no al revés.
 
La pasión en sus palabras hizo que Tomoyo lo observara detenidamente al otro lado de la mesa. Él calló de repente y se puso a observar los vegetales en su comida como si fuera un chiquillo avergonzado y que se le escapó algo.
 
Y cuando vino a levantar la mirada Tomoyo venía hasta su lado de la mesa con plato y cubiertos en mano. Incluso lo sorprendió que él vino a levantarse cortésmente cuando ella ya se encontraba en su lado y separando la silla para sentarse.
 
-A mi no me gusta esto tanto como a ti- Admite la amatista en voz baja. – Pero no creo que sea necesario comer a ambos extremos de la mesa…
 
-Disculpa. – Habla él con bochorno en su mirada- He pasado toda mi vida comiendo con mi padre en estas mismas condiciones. Solo Nakuru cuando estábamos solos en casa, hacía que comiéramos en la cocina.
 
Tomoyo siente la aflicción bien escondida tras sus palabras y sus acciones. Su cercanía en Londres estando a solas había desaparecido por completo al llegar a Japón. Incluso en aquellos días después de su llegada y al tener que comer solos en la casa luego de la confrontación de este con su prima, habían llegado a arraigar una formalidad que rayaba en frialdad y distanciamiento. Sin embargo durante actividades sociales parecía cariñoso y cercano el uno del otro.
 
Y por una extraña razón a ambos les inquietaba esos cambios de conducta.
Pero tampoco hacían nada por solucionarlo.
 
La joven presentía mucho de los temores en el varón pero no podía hacer mucho tampoco. Inmediatamente él se percataba de estar abriendo sus sentimientos a ella, volvía a cerrarse. Sabía que era un hombre capaz de amar… lo presentía… su corazón se lo decía.
 
Pero acercarse a él, era cada vez mas difícil.
 
Por lo que le hizo presentir que había cometido un terrible error al casarse con él.
 
Tomoyo se enderezó y prosiguió. –Supongo que no sabes comportarte en estas circunstancias. Creo que nuestros padres sufren de lo mismo. – Sonriendo comprensiva- solo cuando estaba mi padre de viaje mí madre y yo comíamos una al lado de la otra.
 
-¿Qué has sabido de tu padre? – Ante su silencio añade- No ha asistido a las últimas reuniones y como sabes mantuve una silla abierta para que él tomara parte de las decisiones de su compañía.
 
La joven entristece su mirada y encoge los hombros diciendo.- Nada. Mamá me informa que solo sabe que alquila un departamento en las afueras de Tokio. He hablado con ella par de ocasiones pero no abundan muchos detalles. .
 
Eriol guarda silencio unos instantes para replicar a la joven con ternura. – No eres una mujer que viva del rencor. – Atrayendo su mirada- Creo que te sentirías mejor si alisaras asperezas con tu padre.
 
-No le guardo rencor.
 
-Mientes. Te sientes traicionada por él. Insultada- Refuta el varón encendiendo su mirada al observar las amatistas – Te conozco mas de lo que crees Tomoyo. Se como piensas. Y recuerdo que me tenías en la misma lista cuando nos comprometimos.
 
Tomoyo no le responde inmediatamente y retira su plato delante de ella. El sujeto se le queda viendo para decirle.- Lo siento… no debí de…
 
-No, tienes razón. No he dado la oportunidad a mi padre si quiera de acercarse. Pero ¿Sabes que? Él tampoco ha intentado nada por contactarme. Él actúa como la parte ofendida… como si lo que le hice yo a él es peor de lo que trató de hacer conmigo – añade subiendo su tono de voz. – Ni siquiera lo ha intentado. Ni siquiera a mi oficina llama para saber si acaso estoy viva.
 
-¿Acaso no crees que es temor lo que no lo incita a tomar el teléfono? Tomoyo: al final del día, al final de todo, sigue siendo tu padre.
 
La chica entorna su mirada para replicarle con gesto triste. – Podría decir lo mismo de ti. – Viendo como alza sus cejas. – ¿Cuándo fue la última vez que llamaste a tu padre Eriol? –Viendo como elude su mirada- Tu tratas de convencerte a ti mismo que no tienes nada en contra de él cuando actúas tan distante. -¿Cuándo fue la última vez que supiste de él? ¿El día de nuestra boda?
 
-Tú tenías una relación mas cercana con tu padre- Admite este retirando también el plato de delante de él. –Eran inseparables. Yo apenas me llevo con el mío.
 
-¿Por qué?
 
-Eso no viene al caso ahora mismo. Estamos hablando de ti. No de mi padre.
 
-No puedes predicar lo que no prácticas.
 
-¿Querer tu bienestar y tu paz interior es malo porque no me llevo bien con el mío? Tomoyo: mi padre fue capaz de robarle la novia a Tetsû. Fue capaz de robarle la felicidad solo por salirse con la suya. Al final que ni mi madre amaba a mi padre o viceversa.
 
-Todo eso parece lastimarte aun. – Dice ella por lo bajito observando la mano masculina sobre la mesa y sin pensarlo, atrapó su mano con la suya en una acción que sobresaltó unos segundos al sujeto. Ella prosiguió no pensando mucho para añadir. – Te muestras tan fuerte con los demás pero te percibo aun como un niño indefenso.
 
Eriol se quedó observando su mano siendo cubierta por la delicada mano femenina que irradia calor y por un momento de su vida no supo que decir. Pero si pensó que aquella sensación de comprensión ante su situación solo por tener su mano sobre la de él. Aquel detalle insignificante para algunos despierta en su persona sensaciones de entendimiento, compenetración y confianza jamás sentida.
 
No con ninguna de sus novias en el pasado.
Con Nakuru
Con nadie.
Pero aquella sensación lo atrapa en una vulnerabilidad que nubla sus sentidos y su persona. La susceptibilidad no ha formado parte de su carácter. Y aunque aprecia aquella cercanía que siente a la amatista, no puede evitar el rehuir aquellos sentimientos diciendo al momento que retira su mano debajo de la de ella. Ella al esto pasar, decide por igual retirar su mano de la mesa. – Esa es tu percepción de mí, no puedes estar equivocada. Pero te advierto que mi relación con mi padre jamás me ha quitado el sueño o me ha preocupado como lo hace contigo. Eres una persona excepcional y no dudo que encontrarás la voluntad en tu corazón para encontrar una forma de perdonarle. De todas maneras es ese mismo corazón que me hace…
 
-¿Si? – Pregunta ella en sobresalto al escucharle cortar su declaración.
 
Sacude su cabeza y se incorpora diciendo. – Nada. Olvídalo. – Haciendo una pausa- Estamos invitados a un cóctel en casa de uno de mis socios: es su aniversario de bodas y ha planeado algo. Pensaba no asistir pero… ¿Quieres venir?
 
-Si, claro. Déjame vestirme y enseguida nos vamos – Afirma la amatista sonriéndole con ternura y él se vio respondiéndole a la sonrisa.
 
 
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Shaoran la observa de cuando en cuando y la ve sonreírle a uno de los clientes (un hombre que llega cuatro veces por semana y siempre busca que Sakura le atienda). Frunciendo su ceño ante el intercambio de palabras que cada momento más, más largo se torna. Shaoran podría partir en dos a ese sujeto si se atreviera a tocar a Sakura.
 
La aludida le observa en un momento que su mirada parece sentir la larga observación departe del chino. Lo observa un segundo, tal vez menos que eso para cortar el contacto visual con él y proseguir su conversación con el sujeto.
 
Y más nada. Luego de unos segundos recogiendo la mesa mas cercana a la vitrina de los postres y luego de otros momentos mas de cuya boca surgieron improperios chinos sobre aquel sujeto, Sakura volvió su mirada al aludido y se aproximó a él.
 
-Te dije que este acuerdo resultaba absurdo e imposible. – Afirma Sakura con los brazos cruzados y un tono de voz serio. Su mirada resulta estar apagada. – ¿Por qué dejas de jugar a esto y vuelves a tus responsabilidades? No tienes que servir de mesero.
 
Shaoran le observó un instante y alzó una ceja pensando un instante para decirle.- Di lo que quieras Sakura. Se que estás molesta conmigo, pero no podrás estarlo por siempre.
 
-Por siempre no resulta muy largo para mí.
 
-Esta no eres tu – bajando su voz y endulzando su mirada logrando con ello que la ojiverde descruzara sus brazos y este añade bajito- – Por favor, dame la oportunidad de explicarte.
 
Sakura duda unos segundos y Shaoran sabe que después de tres semanas de intentos infructuosos para tratar de hablar con Sakura luego de revelarle parte de su verdad, esta le retiró la palabra luego de una fuerte explicación departe de la ojiverde sobre la traición y como se sentía ella y las repercusiones de lo revelado por Li.
 
Niega con su cabeza admitiendo – Nada será como antes. Nada es como antes.
 
-.No he cambiado quien soy. Ni lo que siento por ti. – insiste Li atreviéndose a rozar sus dedos con los de ella. La reacción en su rostro ante aquel contacto fue casi inmediato: el calorcito ante su roce hizo que el corazón de Sakura saltara de júbilo y momentos después le inundó una profunda tristeza. –Solo te pido una oportunidad.
 
-Toda nuestra relación fue basada en la mentira Shaoran. – Murmura ella pero él la escucha: la tristeza entrecorta sus palabras- Fue mejor ahora saber la verdad y no… – Ahí incorporándose añade- No podemos trabajar juntos – Ahí marchándose sin darle la oportunidad a la parte de atrás del establecimiento.
 
Miyari y otro de los meseros fueron testigos de lo que ocurrió. Esta se aproximó luego de unos segundos y añade- Nada lograste con decirle la verdad más que perderla. ¿Verdad que es un tesoro? Es rencorosa. – haciendo una pausa a lo que él se voltea para observarle. – Como son todas las mujeres… ¿Ves que no es el ángel que tu suponías? Ay Shaoran… Lo que te hubieras ahorrado si me hubieras permitido guardar tu secreto o me hubieras dado la oportunidad de yo ser tu novia.
 
-¿Por qué sigues trabajando aquí Miyari? Ya te di dinero. Deberías largarte de aquí.
 
La chica sonrió con satisfacción para añadir. – ¿Y perderme todo este drama? ¡Para nada! – Soltando una risa- me iré cuando termine el mes. Pero no creas que lo que me has dado es suficiente para mi… necesitaré un poco mas de vez en cuando.
 
-Eres cruel.
 
-No soy cruel. – Alzando sus cejas ante el adjetivo. – Soy inteligente. Igual debiste serlo tú. Ahora perdiste a Kinomoto y eso… que aun no le dices tu más grande secreto. – Haciéndole una seña, procura a ir atender a los empleados y Shaoran sale a los vestidores para ir al tocador de hombre y respirar un poco. Por suerte, el baño está vacío.
 
Sakura, Sakura. Tal vez confió demasiado creyendo que ella lo comprendería, lo aceptaría y al final lo perdonaría.
 
Sus pensamientos irremediablemente van a la noche, tres semanas atrás, cuando le reveló su verdad.
 
 
Sakura borra su sonrisa lentamente desde que comenzó a hablar y el temor inundó su mirada. – ¿Está todo bien? Shaoran: me estás preocupando.
 
-El asunto es que es lo último que quiero hacer contigo mi querida Sakura. – Haciendo una pausa en la cual su rostro se sonroja lentamente.- No pensé cuando llegué a Japón o a trabajar para Daidouji que sentiría esto por alguien… por ti. Has sabido ganar mi corazón, mi mente y mi alma con cada segundo que paso junto a ti y cada minuto que paso sin ti no hago otra cosa más que pensar en ti Sakura. – Sonrojándola – Pero he sido injusto contigo… muy injusto.
 
Sakura no interrumpió su silencio pero su rostro muestra una consternación bien palpable para el chino. Simplemente comenzó diciendo.- No te he contado toda la verdad sobre mi y mi familia. Sobre mi pasado. – Al notar que respeta el inicio de su explicación añade.- vine a Japón con el firme propósito de escapar de mi compromiso… no espera…- haciendo una pausa y separándose un poco de su persona- debo explicar desde el principio. –hablando mas para si mismo que para ella. Ahí le observa a sus ojos esmeraldas diciendo.- Se lo que piensas… de las personas con dinero… con recursos y se que esto no te va a gustar pero… – negando con su cabeza añade.- Yo… no soy o era empleado de los Hiragizawas. Más bien…- tomando una bocanada de aire- Soy pariente de los Hiragizawas. Eriol es mi primo. Aunque es japonés hay una tía nuestra por el lado de mi padre que se casó con un Hiragizawa quien es el abuelo de Eriol. O era… murió hace mucho tiempo ya. – Habla Shaoran con la mirada sobre los ojos de Sakura quien muy pronto cambian de gentileza y atención a volverse analíticos y serios sin retirarle la mirada.
 
-Que seas pariente de Eriol… bueno, todos tenemos parientes. Yo soy prima de Tomoyo así que… no tengo recursos como los que tuvieron los Daidoujis en su momento. No comprendo porque habías dicho que trabajabas para los Hiragizawas y eres en realidad su pariente.
 
Shaoran la observa unos instantes y pasa una mano por sus cortos y rebeldes cabellos para decir.- Sakura, no soy el pariente mas pobre de los Hiragizawas. A decir la verdad, mi situación no es tan precaria como la que tu supones- Ante su silencio él añade.- Mi nombre no es Li Shaoran; es Li Xiao Lang, de la familia Li dueños de los consorcios e importadores mas grandes de China.
 
El varón respeta los momentos siguientes que el silencio es profundo, comprensivo; solo con la analítica mirada de la ojiverde que no puede esconder la sorpresa y luego la indignación de su mirada la cual se profundiza con cada segundo que pasa. Luego de un rato en que él solo se conforma con mirarle (ya la joven no le mira a él sino a las manos de ella que descansan sobre su regazo) y nota como su rostro va adquiriendo un carmín mas intenso y luego de unos momentos que parecen ser largos, ella finalmente habla.
 
-No se quienes son ustedes. Disculpa mi ignorancia. – Dice con un tono de voz aparentemente en calma.
 
Shaoran alza las cejas sorprendido y añade con voz apacible.- No tengo porque disculparte Sakura.
 
-¿Qué haces en Japón? ¿Por qué no estás con… tus parientes? ¿Por qué no me dijiste quien eras?
 
-Porque siempre has reclamado sobre las personas con dinero: que manipulan a su alrededor. Que son caprichosos, intolerantes, discriminadores, orgullosos e ignorantes. Siempre has mostrado tu parecer al respecto.
 
-Pero ahora decides decirme la verdad. – Viéndole asentir y añade con un tono de voz aplacado.- ¿Por qué?
 
Shaoran la conoce tan bien que sabe que ella está controlando su temperamento. Sabe que la noticia no le hace feliz. Y presiente que aquello es el preámbulo de un problema mayor.
 
Odiaba a veces tener la razón.
 
-¿Acaso importa?
 
-A mi me importa.
 
-Mi secreto se verá al descubierto muy pronto- Afirma el varón tomando asiento a su lado y añade sin mirarle a ella sino al frente. – Tengo que casarme…
 
-¿”tienes” que casarte?
 
-Huí de China y renuncié a mi nombre para poder ser libre. Según las tradiciones de la familia, ya debería de estar casado. En realidad, escapé de mis bodas unos días antes de que se realizaran. Lo último que pensaba es que me seguiría hasta aquí y…
 
-¿Quién es ella?
 
Shaoran hesita en decirle y finalmente confiesa.- Meiling. – Sorprendiendo a Sakura con su revelación. Ahí la ojiverde se incorpora alejándose del sujeto.
 
-¡Ella! ¿Meiling? Pero… ¿Por qué no me lo dijo? – Dice ofuscada.
 
-Porque contrario a lo que puedes pensar Meiling no me ama- Explica el varón guardando su calma y no incorporándose para darle alcance. La observa desde su asiento – Meiling no me ama. Ella era obligada a casarse conmigo porque así la criaron a pensar. No creo en los matrimonios arreglados Sakura. Hasta que te conocí no pensaba jamás que encontraría a alguien por quien valdría la pena unirse a su vida. Sakura: tú cambiaste mi vida y mi proceder.
 
-Pero eso no cambia lo que has hecho; quien eres…
 
-Eso no importa.
 
-Si, claro que importa. Pero eso aun no explica porque me lo has dicho. ¿Por qué lo confiesas ahora? – Haciendo una pausa para ver su silencio añade- De acuerdo, los Hiragizawas lo saben. Tú hermana obvio que lo sabe. ¿Tomoyo está enterada de esto? – viéndole asentir en silencio. Sakura se cruza de brazos añadiendo- Voy a entrar…
 
-Sakura… ¿estás bien?
 
-No Shaoran, no lo estoy – Afirma la ojiverde ahí entrecortándosele la voz pero controla todos sus sentimientos respirando profundamente. – No estoy bien… me voy a casa.
 
-Te llevo a tu casa-
 
-La parada del autobús está cerca. Prefiero marcharme sino te importa, sola.
 
Y eso fue todo. Simplemente ella se marcho y no volvió a saber de ella hasta el siguiente día cuando se presentó a trabajar a DT. No puede decirse que ella le hizo caso inmediatamente arribó. Simplemente trató de hablar con ella y ella le observó unos instantes: pero la mirada fue tan decidida y tan… pero tan… bueno digamos que fue un tanto “Fría” que nuestro joven se quedó con sus palabras en la boca y ella fue a trabajar. Eso fue todo.
 
Unos cuantos intercambios de miradas secundaron aquellos fríos días en los que Sakura apenas intercambia palabras “profesionales” con el varón. ¿Qué hace este? Como buen caballero no forcejea el querer hablar con ella. Lo suponía cuando sus instintos le dijeron que Sakura terminaría todo una vez se enterase de la verdad.
¡Que dolor para él el suponer que no se equivocaba en aquello! Sakura apenas habla con él.
 
Lamentaría mucho que en verdad rompiesen” había dicho Tomoyo el día siguiente al que Shaoran le revelase la verdad a la ojiverde. Con nota de voz comprensiva y embargada de ternura añade “lo cierto es que el orgullo de Sakura algunas veces raya en la testarudez”
 
¿Acaso no somos iguales? En China me molestaba demasiado que una mujer viniera a fijarse en mí por el apellido o mis raíces familiares. Me perturbaba el hecho que me enamorara perdidamente de una mujer y ella de lo que conlleva ser una Li: al final toda la situación terminase siendo una decepción. No le culpo por estar molesta y tampoco confronto sus sentimientos”
 
Comprendo tu iniciativa, pero ¿Acaso no crees que ambos pierden mas en estos silencios mutuos que alguien dar el primer paso? Sakura… bueno digamos que Sakura aunque es muy sencilla y muy confianzuda lo último que tiene ella es un pelo de tonta. Se siente jugada Shaoran. Pero te pido como amiga (de ambos) que tengas paciencia y dejes que sea ella quien de el paso”.
 
Debería renunciar” anuncia él viendo a la amatista alzar sus cejas en sorpresa.
 
¿Acaso no amas a Sakura? ¿No estás enamorada de ella?”
 
Precisamente: amarle, estar enamorada de ella es algo que se volvería insoportable en caso de seguir trabajando juntos”
 
La joven guarda silencio por unos breves momentos y dice con mirada analítica “Dale una oportunidad. Dense una oportunidad. En las relaciones, siempre hay traspiés. Creo que este sería considerado como uno de esos traspiés. Ya ella cederá”
 
¿Y sino? ¿Qué pasará entonces?”
 
Esperemos que llegue ese momento. No creo que llegue a suceder. Pero esperemos. Y espero que si superen esto. Hacen bonita pareja y se que significas mucho para mi mejor amiga”
 
 
 
Eriol esperaba que la joven contestara su teléfono y al momento de escuchar la voz decirle –Lamento involucrarte en toda esta situación.
 
-No es nada. En realidad lamento mucho que te haya estado pasando todo esto: debes creer que no tenía conocimiento alguno de que Nakuru aun no había firmado los papeles.
 
El hombre al otro lado de la línea dijo con acento británico y con sobriedad.- Debes de saber Eriol que jamás he querido darle el divorcio a tu prima. Amo a tu prima y jamás la engañé.
 
Eriol guarda silencio en la línea unos instantes mientras observa una foto ya gastada de pequeño tamaño donde se observa un pequeño en las piernas de una preciosa mujer occidental quien sonríe a la cámara con el pequeño de ojos azules abrazado contra su figura. – Eso no es lo que ella cree… no es lo que ella nos dijo. Y ya ha pasado bastante tiempo para que ustedes lo arreglasen si ese es el caso.
 
-Lo se, lo se. – Suspira con arrepentimiento en su voz. – Ella malinterpretó todo. Y yo cometí un error en ceder inmediatamente a este absurdo pero ella no escuchó razones en ese momento y nada de lo que le dije; me sacó de la casa y un tiempo después se mudó a la casa de tu padre en Londres. Sin embargo ya vamos casi a un año de separación y ella no firma los papeles. Y sabes que cuando tu prima se propone algo, lo consigue no importa quien caiga en el proceso.
 
-Oye, apenas le reproché que no había firmado aun los papeles del divorcio, e inmediatamente colgamos y ella decidió salir del salón sin darme una respuesta. – analizando unos instantes su recuerdo de aquella noche que le confrontó. – Parecía… asustada.
 
-Tu prima jamás se asusta. Ni siquiera cuando me arrojó ese florero la noche que me acusó de infidelidad. Ni siquiera cuando decidió destruir toda la vajilla del apartamento o cuando lanzó mi ropa por el balcón. – Aquello último lo dijo con un dejo de miedo- No querido amigo: tu prima jamás ha demostrado temor.
 
-¿Dónde te hospedarás?
 
-Aun no tengo idea: el taxista me está llevando a un hotel que él conoce. Y espero solucionar todo esto para final de la semana.
 
-Tienes que hablarme con honestidad Harry: después de todo, tenemos años conociéndonos y mientras su matrimonio duró, fuiste mi mejor amigo: ¿Tienes a alguien más? ¿Es por eso que estás tan desesperado en que ella te firme los papeles?
 
Notando su sortija en el dedo anular mientras va en el taxi, el varón de origen británico con cabellos oscuros y gentil mirada color gris dice con un dejo de añoranza. –Nakuru fue y seguirá siendo mi más grande amor Hiragizawa. Pero esto solo me ha enseñado que estábamos demasiado inmaduros para casarnos.
 
-Tiene treinta.
 
-Lo que te enseña que la edad no lo es todo: Tu prima sigue siendo una niña pequeña y caprichosa en su cabeza. Solo quiero continuar con mi vida. No dejar cabos sueltos y tampoco tener ataduras a un pasado sin futuro.
 
Eriol detecta el desconsuelo de sus palabras por lo que imagina que no está equivocado al pensar que tal vez Harry jamás pudo ser capaz de engañar a su prima. Entonces ¿Qué hace a Nakuru estar tan segura? -Comprendo amigo mío. Vuelvo y te repito que lamento mucho que las cosas terminaran así. –Haciendo una pausa – Te digo algo ¿Por qué no vienes a cenar esta noche a la casa?
 
-No se Eriol. Tú prima…
 
-Nakuru no te molestará. Tenlo claro. – Analizándolo unos segundos añade- Vamos. Así conocerás a mi esposa.
 
-Si, eso escuché que te casaste. Me alegro mucho por ti.
 
-Te aseguro que le dará gusto conocerte.
 
-Mejor hacemos algo mejor: No estoy preparado para verme cara a cara con Nakuru ¿Por qué no vienen tú y tu esposa a cenar a la ciudad? Voy a instalarme en el hotel y coordinaremos algo fuera de tu casa: ir a cenar a algún lugar agradable.
 
Eriol lo pensó unos instantes: A solas y sin la presión de Nakuru en la mesa (o en todo caso la amenaza de encontrarse con ella, ayudaría a sus intensiones de hablar con mas calma con Harry). – De acuerdo. Pero yo invito.
 
-Es un plan – Dice el británico sin poder esconder su nota de alivio: parece que Nakuru no es la única que se pone nerviosa alrededor de su ex. –Te llamaré a tu casa cuando me instale en el hotel.
 
-De acuerdo. –dijo Eriol escuchando al hombre colgar la llamada y él hizo lo mismo pero instintivamente con la mirada y los pensamientos pérdidas en la persona mayor de aquella fotografía. Sonrió con melancolía al recordar como salvo aquella única foto del saqueo hecho por su padre la misma noche que Vivían se fue de sus vidas. La escondió entre los colchones de su cama e incluso al día siguiente del volver de la escuela vio que solo habían sobrevivido a la quema de fotos de la chimenea el enorme cuadro de su madre que vivió encerrado los siguientes ocho años en el ático de la casa en Londres y luego la foto que conserva en sus manos.
 
Cuando se hizo mayor de edad y luego decidió tomar residencia en Japón se apropió del cuadro sorprendiendo a su padre en su solicitud.
 
Pero sus intenciones al conservar aquel retrato al óleo o la minúscula foto en sus manos no fueron asuntos de añoranza.
 
Mas bien un recordatorio.
 
Una advertencia de lo que ocurría a aquel que entregaba su persona a aquella cosa llamada amor.
 
Aquello que su esposa creía tan fielmente aun.
 
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-¿Tu ex esposo?
 
-Si, mi ex. – Afirma Nakuru con tono de voz afligido y desesperado. – Se que vendrá a Japón para que yo firme esos condenados papeles. – Añade echándose dramáticamente sobre el sofá en la habitación de Tomoyo. La joven había llegado del trabajo aquella tarde y Nakuru no esperó dos minutos para seguirle y cerrar la puerta tras ella una vez le vio quitarse la chaqueta.
 
Tomoyo la observó un instante sobre el sofá de estampados florares que combina a la perfección con el resto del tono primaveral, femenino y jovial de la que alguna vez fue una sobria habitación de invitados en la cual durmió durante los preparativos de su boda: encontrarle en tales condiciones con una visión de 180 grados de lo que fue una habitación de estampados azules y tonos fríos fue un agradable cambio.
 
Pero por el otro lado, nada se le escapa a Eriol.
 
-Nakuru ¿Por qué no has firmado los papeles? ¿Es que no quieres divorciarte de él?
 
Las mejillas de la castaña se acaloraron ante la pregunta y estalló sin reparos al responder – ¡Por supuesto que quiero! ¿Quién pretende quedarse atado a un traidor? ¿Un idiota? Un…. Un…. Ese hombre es insufrible.
 
-¿Cuánto tiempo estuvieron casados?
 
-Bastante para adivinar que los hombres no maduran. Al menos algunos de ellos. Y otros por el otro lado, aunque sacrifiques tu vida y tu libertad a ellos, no lo piensan dos veces para acostarse con su asistente o cualquiera que se le cruce en su camino ¡Ay Tomoyo ayúdame por favor!
 
-¿Qué te ayude? – Pregunta con un acento de sorpresa -¿Cómo que te ayude? Nakuru… – Dice eso ultimo dudando.
 
-No es nada del otro mundo: solo que convenzas a tu esposo que no se meta en toda esta situación. Conozco a Eriol. Se que por su amigo hará lo que sea….
 
-¡Su amigo!
 
-¿Acaso no lo sabes? Harry y Eriol eran muy buenos amigos. No debí de involucrarme con ese sujeto.
 
-¿Antes de tu ser su esposa, eran amigos?
 
-En realidad se conocieron siendo muy niños y luego se reencontraron en su edad adulta gracias a la Ex de Eriol, Kaho. Nos casamos apenas con meses de conocernos y de estar en relación. Luego…
 
-Luego… ¿Qué?
 
-Ese idiota me engaña…. ¡Con su asistente no menos! – Viendo el gesto de sorpresa de la amatista añade.- No tenía derecho alguno de engañarme… ¡Lo amaba! Siempre viajaba con él. Y ese idiota…
 
-Si te engañó ¿Por qué no le firmaste el divorcio entonces? – Pregunta ella ahora más curiosa. – Creo que eso de que te engañó es razón suficiente para salir de toda esa escabrosa situación.
 
-Tienes razón y lo se. Pero en verdad quería ponérselo difícil.
 
-¿No divorciándote de él?
 
-¡Por supuesto! Verlo sufrir… aunque dudo que sufra demasiado con tantas guapas mujeres que estaban locas que nos separásemos. Sino cumplió con sus fidelidad matrimonial ahora que estamos separados sabrás tu cuantas mujeres han cruzado su cama.
 
La forma en que la joven de apellido Akizuki dijo aquello hizo que Tomoyo la mirase ahora con más atención para decirle. – ¿Acaso es guapo?
 
-Guapísimo. –Afirma Akizuki borrando por aquellos instantes todas las cosas malas que decía del sujeto para añadirle a la amatista con una sonrisa- Es uno de esos hombres que con una sola mirada te lo dicen todo; con una sonrisa te hacen olvidar donde estás parada. Que con una palabra en tu oído, haces lo que sea por complacerlos…
 
Tomoyo suspiró para decir distraídamente tocando sus labios.- Si, se a lo que te refieres.-Y despertando de sus pensamientos añade. – pero ¿Acaso no crees que ahora todo está peor?
 
-Supongo que habrá cambiado. No lo veo desde hace casi un año.- Sorprendiendo a la amatista- antes de venir a Japón me mantuve viajando un tiempo y luego volví a Londres. Habló con mi tío y trató de emboscarme en la casa así que fui a casa de una amiga. Luego me vine a Japón. Conociéndolo seguro coordinó todo con Eriol para emboscarme. Es por ello que necesito tu ayuda: dile a Eriol que no se meta en esto; que nos deje resolver esto a mí y a él.
 
-Nakuru: Si tienes que resolver toda esta situación será mejor que lo hagas para que ambos no tengan que encontrarse nuevamente. – Añade con gesto gentil.- Después de todo, ya vives aquí en Japón. Aunque Eriol me dijo que planeabas volver a Londres.
 
-¡Quiero volver a Londres! Mi vida está allá. Mis amigos…
 
-Entonces ¿Por qué planeas también alquilar un departamento con Femeii?
 
-¿No comprendes? Pretendía alquilar el departamento para no tener que verme cara a cara con Harry. Iba a dejar toda mi vida inglesa con tal de no verle la cara a ese perro sarnoso y traidor.
 
-Recuerda querida Nakuru que del odio al amor hay solo una fina línea. –Agrega Tomoyo con una sonrisa divertida- y con el odio que hablas de él creo, que hay fuego donde cenizas deben de haber.
 
-Cree una cosa Tomoyo: jamás perdonaré a ese idiota. – Dice Nakuru incómoda ante su comentario y caminando a la puerta de la habitación: -Donde hubo fuego ya ni hay cenizas porque los bomberos lo han quitado todo – cerrando la puerta tras de si.
 
 
————–——————
 
Al arribar a su departamento aquella noche Sakura, coloca llave una vez entra con la bolsa de compras en la mano y se dirige a la cocina rápidamente temiendo porque su litro de helado se eche a perder. Comienza a introducir los comestibles en el frigorífico cuando una voz le hace sobresaltarse y voltearse de repente al decir. – Pudiste pedirme que hiciera las compras- Observando a Femeeii ya con su pijama de dormir observarle desde el rellano de la puerta.
 
-Me has dado un susto de muerte- Comenta la joven de ojos verdes a su interlocutora y sin hacer pausa añade- Pensé que saldrías esta noche.
 
-No. Vine directo a casa. – Afirma la china observándole y hasta ayudando con los comestibles. – Te guardé algo para cenar… – Sakura observa a la estufa. – Creo que aun está caliente.
 
-Gracias. Casi no pude almorzar nada. –Añade terminando de guardar las cosas – Tuve una entrevista al medio día.
 
-¿Entrevista?
 
Asintiendo añade- De trabajo. – Sorprendiendo a la chica- En realidad es una gran oportunidad.
 
-¿De que se trata?
 
-Hace un par de semanas está viniendo un señor a DT. Es un profesor de una escuela primaria a pocas cuadras del café y me avisó de una apertura de trabajo en la escuela. Se marcha la maestra del kinder el próximo año escolar y fui a una entrevista para un puesto como asistente de maestra. Luego que me salga el título me aseguran un puesto como profesora de jardín de niños.
 
Femeeii escucha con atención sus palabras mientras el rostro de Sakura se muestra iluminado al revelar aquellas noticias.
 
-¿Dejar DT? Pensé que te gustaba mucho ese trabajo.
 
-Y me gusta pero no es mi vocación. No es para lo que estudio – Añade yendo a la estufa y tomando su cena y colocándola en la repisa con unos palillos y comienza a comer con avidez- Ya sabía que no duraría para siempre.
 
-¿Qué pasará con Tomoyo?
 
-Ella encontrará otra persona. Seguro Shaoran podrá reemplazarme – y añade con gesto abatido- Eso si decide no volver a su casa; o a su fortuna…
 
Con gesto compungido y un tono de dolor en su voz la joven Li dice con recato- Sakura: no se como disculparme contigo. Queríamos decirte…
 
-Ya me lo has dicho una docena de veces. Comprendo las razones Femmeii, tuyas y Meiling guardar silencio…
 
-Y de mi hermano. Sakura: Xiao Lang siempre ha sido sinónimo de los Li. Siempre examinado por la cantidad de dinero de la familia, el apellido que posee o las responsabilidades que caen a sus hombros por ser el único varón. – Añade con voz firme pero cargada de dulzura- sus intenciones nunca fue el herirte.
 
-Gracias por tus palabras. En realidad, no dudo de las intenciones de Shaoran… y trataré de hablar con él
 
-¿Hablar con él?
 
-Si. Dejo DT prontamente. Fui contratada para auxiliar en la escuela inmediatamente.
 
 
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-¿Se marcha de DT? – Pregunta Eriol una vez la pareja avanza en su coche por las calles de Tokio. Eriol pasó a recoger a Tomoyo a su oficina y luego de esto la invitó a cenar a lo que ella accedió. – ¿Qué le hizo tomar esta decisión?
 
-Una oferta de trabajo que tiene en una escuela. En realidad, siempre supe que Sakura no se quedaría para siempre. Le gusta enseñar y no lo iba a dejar por ayudarme mientras tenga el negocio. – Anuncia con comprensión.- Pero ahora tengo un problema mayor pues tengo que entrenar a alguien que la reemplace y no será fácil.
 
-¿No tienes a nadie mas en el negocio que haga su trabajo?
 
-En realidad, solo Shaoran sabe manejarse tan bien como Sakura. Podría considerar entrenar a Miyari para hacer el trabajo. Ya le tocará a Shaoran entrenarle.
 
-¿Li te ha servido como empleado?
 
-No solo eso. – Añade la amatista observando al varón mientras este conduce en las calles de la ciudad camino a la casa Hiragizawa. – Tiene cualidades de un verdadero líder. No puede negar que ha manejado en el transcurso de su vida, negocios o personas. Tiene don para las relaciones humanas a pesar de que luce tan serio.
 
-Cuando hablas de él, no evitas hacerlo con cierta admiración – Dice Eriol con voz compasiva.- A veces envidio a Li.
 
-¿Lo envidias? ¿Por qué?
 
-Qué mas razón quieres querida Tomoyo que esta: Lo admiras. Hablas de él como si lo colocaras en un pedestal.
 
-No puedo dejar de admirar sus cualidades ni todo lo que ha sacrificado por su libertad. ¿Acaso no es suficiente para admirarle? – Replica con melodiosa voz. –Cada quien es particularmente especial a su manera.
 
-¿Qué opina Li de todo esto? ¿De que Sakura renunció?
 
-Creo que aun no se lo dice.
 
-¿Tu no se lo has dicho?
 
-He esperado que sea ella que se lo diga. Sus diferencias desde que Shaoran le reveló la verdad han estado bien intensas entre ellos pero no dejan que afecte su trabajo. Pero se que Sakura le quiere y en algún momento le perdonará.
 
-Se nota que Kinomoto es una buena persona. O Li jamás se habría fijado en ella.
 
-A veces nuestros presentimientos fallan Eriol. No conocemos a las personas tan bien como creemos. Nos llevamos de las pasiones, los impulsos o los deseos. Me dijiste una vez que todo es químico. Tal vez tengas razón: respuestas químicas a un estímulo físico y controlado por nuestro cerebro.
 
-No debí de decirte eso jamás. He creado un monstruo. -Tomoyo ríe con carcajadas dulces y melodiosas haciendo sonreír al varón. -¿He dicho algo gracioso? Pues creo que he dicho la verdad. O al menos esas son tus palabras.
 
-Tomoyo: que sean mis palabras no quiere decir que las adopte como verídicas. Desde que nos casamos, he aprendido muchas de las cosas que siempre me refutaste con relación a mi filosofía de vida.
 
-Pues he adoptado ahora tú forma de vida. ¿O acaso me negarás que este acuerdo que llevamos no sea de las mil maravillas? – Replica la joven y Eriol siente su quijada tensarse ante la respuesta de la amatista. – Estamos casados sin los problemas, convicciones, dificultades, mentiras y fantasías de los matrimonios verdaderos: No nos enredamos en sentimentalismos, romanticismo y todo eso que al final falla cuando el matrimonio se ve puesto a prueba. Somos quienes somos y no hay cortinas de humo. Tampoco esperamos nada mas del otro porque no tenemos expectativas concernientes a los matrimonios tradicionales – Sonríe con melancolía y Eriol detecta la carencia de brillo en su mirada a pesar que su sonrisa es sincera. – Si, mejor no podemos estar.
 
-Tomoyo: creo que te equivocas.
 
-¿Me equivoco? – Pregunta al escuchar el tono serio usado por el varón y lo observa de lado para añadir mientras dobla una esquina: ya están a pocos metros de la casa- ¿Acaso no fuiste el que me dijo que si te involucras con alguien no teniendo expectativas románticas del mismo, la expectativa del final no es tan doloroso?
 
-Mas bien creo que el dolor depende de quien lo infringe: si es una persona que en verdad significa algo para ti o alguien que carece de aquello tan especial para que funcione: como cualquier acuerdo de negocios que si tu asociado te da una mala impresión no te embarcas.
 
Tomoyo parpadea ante su explicación tan clara y sincera; después de unos segundos y ante la puerta de la casa Hiragizawa ella declara. – Ya no crees tus propias teorías…
 
Eriol replica con un acento sensato pero con una chispa traviesa en su torcida sonrisa- Creo que le he encontrado un parámetro de veracidad sin caer en lo absurdo.
 
-Me encantaría escuchar tus nuevas ideas. –Afirma ella mientras la puerta termina de abrirse y ellos avanzan en el coche hasta la puerta de la casa. Eriol guía el coche por la misma hasta estacionarse tras el coche de Tomoyo y más adelante se ve el coche de chofer de la casa. Eriol apaga el motor del mismo y se queda sentado en su lugar al retirarse el cinturón de seguridad y Tomoyo aun no se quita el suyo.
 
-Creo en la atracción Tomoyo. Tiene que existir atracción mutua para que una relación como el matrimonio funcione. No descarto los resultados químicos pero también lo que puedes amar en un principio puedes terminar odiando. – La chica lo observa en silencio y él añade. – Es como el helado de chocolate. Puedes desear el helado de chocolate siempre pero si comes helado de chocolate todos los días, terminas cansándote de él.
 
-O con caries o diabetes.
 
-O con caries o diabetes- asiente el varón ante la intervención de la joven. –Pero hay casos como el de esta noche… el de la pareja de esposos que cumplían cuarenta años de casados.
 
-.¿Los que celebraban en el salón contiguo en el restaurante?
 
-Cuando me quedé solo en la mesa me puse a observarlos. ¿Cuarenta años con la misma persona? Viendo esta persona, compartiendo con ella. No todo fue color de rosa. Nada lo es. Entonces pensé en cuantos pleitos, diferencias, discusiones, amantes, amigos y familiares han pasado por aquella relación que hayan dejado su huella. ¿él la habrá engañado en algún momento? ¿Ella lo habrá engañado a él? ¿Qué no se dicen mutuamente? ¿Ella lleva secretos? ¿O él? – Dice mas pensativo para él que para Tomoyo.- ¿Qué hace que relaciones como esas funcionen y que no? ¿Por qué hay personas que solo se dan por vencidas? ¿Por qué hay otras que luchan por sus relaciones y las llevan hasta el final? Y he llegado a una conclusión que en verdad me ha aturdido y me ha llevado a hacerme mas preguntas.
 
-¿Qué cosa?
 
-Ellos son el helado en la vida del otro: todos los días por cuarenta años, han sido el helado en la vida del otro. ¿Sabes cuantos días hay en cuarenta años? Pero entonces se me ocurrió: tal vez él sea chocolate y ella sea vainilla un día. Otro día ella es fresa y él pistacho. Otras veces nueces y otras veces frutilla. Simplemente eso: día con día no somos la misma persona… bueno tal vez no cambiemos nuestra forma de ser y la persona no cambie su percepción de las características que le hicieron fijarse en la otra persona, pero indistintamente hay algo dentro de cada uno que hace que otra faceta sea descubierta al día siguiente y al siguiente y al otro día. Cuarenta, cincuenta, veinte o diez años… o tal vez hasta unos meses… son días descubriéndose mutuamente y entendiendo al otro. Tal vez hay días que no estamos para pistacho o fresa o tal vez chocolate pero está el otro día con los otros sabores.
 
Tomoyo tenía la boca abierta… literalmente. Este hombre que tenía a su lado, había descrito la vida de las relaciones de pareja… con ¿Helado? ¿Absurdo? ¿Infantil? ¿Inverosímil? Tal vez…
 
Pero por el lado un tanto complejo y simple a la vez podía tener razón.
 
Al menos para ella le resultaba razonable. Y divertido a la vez. Encantador y un tanto ingenuo. Algo muy difícil de imaginarse en la persona de Eriol Hiragizawa.
 
-Entonces explícame esto: ¿Qué razones puede tener una persona en su vida para no creer en el amor? ¿Cuál sería la historia en las personas del salón? ¿Ellos creen o no creen en el amor?
 
-Lo hacen, porque son inocentes en sus vidas. – Afirma Eriol con franqueza bajando su mirada- tal vez sus padres tuvieron una vida igual de próspera y feliz matrimonio… igual sus abuelos. Son un ejemplo a seguir sus antepasados y salir de esa “tradición” no sea lo más conveniente entre sus familias. El abochorno a la derrota de un matrimonio…
 
-¿Pero no tus padres? – dice sobresaltando al varón. Este le devuelve la mirada; aquel brillo añil de sus ojos llenos de sorpresa dándoles vida. – El hecho que ella amara a otro siempre intervino con tu felicidad… ¿O que ella te amara?
 
-Mi madre siempre estuvo para mi – declara este pensativo y añadiendo.- Aunque nunca superó el hecho que se casó con mi padre por despecho…
 
-.¿Al mío? – completa Tomoyo al notar los puntos suspensivos y el silencio repentino hecho por el varón. – No creo que mi padre no haya amado a mi madre… – Añade pensativa- pero no quiere decir que los hijos siguen los moldes convencionales dejados por sus padres. Somos personas diferentes Eriol… – Haciendo una pausa- ¿Tu padre dejó de creer en el amor después de que tu madre muriera?
 
-No.- Afirma pensativo. – Creo que no.
 
-Porque ustedes son dos personas diferentes- añade ella con simpatía aferrando unos segundos su mano. -¿Acaso tienes el miedo de cometer el mismo error de tu padre? ¿De desear la mujer de otro y destruir su futuro en el proceso?
 
-Se que ahora busco lo que tu desprecias en tu nueva filosofía… – Añade pensativo y mirándole a los ojos. – Quisiera probar el sentimentalismo, la irracionalidad, las fantasías de las relaciones convencionales… – Volteándose por completo hacía ella y buscando su mano.- Pero no el amor. Simplemente no creo en él. Y tu tampoco. Así que podemos darnos una oportunidad… ¿No lo crees?
 
Tomoyo abrió la boca y la cerró en par de ocasiones observándole sorprendida. Cuando su voz pudo volver a su persona añade. –Pensé que estaba bien claro nuestro acuerdo Eriol…
 
-Está más claro que el agua.
 
-Entonces ¿Por qué quieres hacerme esto? – Añade con la voz seria mirándole con desconfianza y Eriol inmediatamente se arrepintió de su declaración.- ¿Por qué juegas con mis sentimientos?
 
-No, no… no juego contigo…
 
-Tú no crees en nada de eso Eriol. ¿Por qué entonces quieres enredarme con tus palabras? ¿Con tus declaraciones? Nuestro acuerdo para casarnos me permitiría vivir en tu casa y tú tendrías las empresas…
 
-Si, lo se. Y hemos cumplido hasta ahora eso…
 
-Pero no tenemos ni dos meses de casados y ya quieres violentar nuestro acuerdo… ¿Por qué?
 
El varón bajó la mirada a sus manos y a la palanca de cambios del vehiculo sintiéndose culpable: como si hubiera sido atrapado haciendo alguna travesura que no comprendía sus consecuencias.
 
-Si tú no comprendes las repercusiones de tu solicitud ¿Por qué quieres arruinar lo que hasta ahora es perfecto? – Añade ella con el tono de voz de reproche y añade- Gracias por la cena, estuvo deliciosa- retirando el cinturón de seguridad y saliendo del coche.
 
Eriol no se movió de su silla hasta mucho tiempo después.
 
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Tomoyo estuvo haciendo garabatos en su libreta por largo rato dos días después de su charla en el coche con Eriol. Aunque al día siguiente le acompañó a la cena con el amigo de este, Harry (Quien era el futuro ex esposo de Nakuru), no pudo evitar sentir cierta compasión hacía el varón.
 
Es obvio que mucha de su personalidad y manera de pensar sobre el amor y el matrimonio fue gracias a la experiencia del sujeto con sus padres. Es obvio también que las repercusiones han sido bien fuertes y que en una situación normal, este hombre necesita un sicólogo para superar traumas infantiles.
 
Porque su incoherencia de la situación es un gran trauma infantil: el desengaño de sus padres, la muerte de la madre, crecer sin esa figura tan importante en la vida de un niño… el misterio tras la vida de él y su corta vivencia con una figura materna.
 
Cierto que todo ello tiene sus consecuencias.
 
Y conocer a Harry no ayudó nada a averiguar un poco del pasado del varón con descendencia británica y japonesa.
 
Harry no es Hiragizawa. Harry es vivaz, totalmente británico y con un espíritu muy afín al que ella tiene. Incluso Nakuru resulta demasiado efervescente para la percepción que tomó del mejor amigo de Eriol.
 
En este mundo solo hay parejas disparejas. Tal vez Ella y Harry son la pareja perfecta para el otro: No percibió aquella actitud “Juguetona” que puede denominarse a un hombre que podría engañar a su esposa con la asistente.
 
Más bien percibió aplomo y pudor en aquel joven inglés. Sus ojos vivaces y aires europeos conquistaron su percepción y no podía decirse que lo conocía a ciencia cierta. Apenas cenó con el sujeto…
 
¡Pero que impresión tan positiva percibió de él!
 
Y del otro lado se encontraba su esposo: Eriol luego de aquella revelación en el coche diciéndole que estaba dispuesto a intentar una relación con ella le atrapó fuera de guardia. Incluso le espantó. ¿Qué pretende Eriol con aquello? ¿Qué busca? No pudo indagar mucho en su persona (y dos días antes tampoco ayudaron a llegar a una conclusión concreta), pues unos golpes sutiles la hicieron levantar la mirada y observar al varón de mirada chocolatada -¿Tienes un minuto?
 
-Shaoran… claro por supuesto- Dice Tomoyo invitándole a pasar. Shaoran cierra la puerta de cristal y enseguida toma asiento delante de Daidouji – Dijeron que querías hablar conmigo.
 
-Si. Disculpa que no lo haya hecho mas pronto pero he estado muy ocupada estos dos días… – Afirma ella con una sonrisa tenue- Se que estás enterado que se tu situación familiar y actual no es la que hacías pretender en un principio. No se que quieras hacer mas adelante pero mientras tanto podrías trabajar en la sub-gerencia mientras consigo un reemplazo…
 
-¿Trabajar en la sub-gerencia? – Pregunta aturdido y con gesto intrigado añade- Ese es el trabajo de Kinomoto. De Sakura…
 
Tomoyo parpadea dos veces y lo observa con gesto taciturno antes de preguntar. – ¿No has hablado con Sakura?
 
Shaoran niega con su cabeza para admitir- solo del trabajo. No más de lo necesario. Le estoy dando su espacio.
 
-Shaoran… no se como decirte esto: Sakura renunció.
 
-¿Qué? – Pregunta a varios decibeles por encima del lógico. – ¿Cómo que renunció?
 
– Consiguió trabajo en un preescolar… ¡Shaoran! ¿Adonde vas? –
Pregunta Tomoyo al verle reaccionar: ponerse de pie, negar con su cabeza en silencio y salir por la puerta sin siquiera voltear o disculparse una sola vez.
 
Una señal parecida a una sonrisa se posó en los labios femeninos. Ciertamente, esos dos se reconciliarían esa misma tarde.
 
En aquellos instantes y abriendo la puerta ingresa una mujer de complexión blanca y aires occidentales vestida con pulcritud con traje de pantalón y saco de vestir debajo de esta portando una camisa de seda color rosa delicado con un moño del mismo tono y textura que sobresale por la solapa de la chaqueta y portando gafas de sol que cubre parte de su rostro. Brazaletes de oro y otros complementos que dan énfasis a su grado de sofisticación.
 
Alta, más alta que la mayoría de las japonesas ingresa con cortesía y el saludo tradicional del oriente diciendo con voz recatada y algo dulce- La señora… ¿Hiragizawa? Supongo.
 
Tomoyo no evita sentirse aturdida ante aquella presencia: lo que deduce del rostro que no está cubierta por aquellas enormes monturas Dolce y Gabbana es una persona sumamente atractiva. Sus manos, son delicadas y bien cuidadas como lo demuestra el elegante manicure que porta. También las joyas las cuales son todas de buena calidad y de diseñador incluso el anillo que porta en su anular izquierdo junto con la sortija matrimonial.
 
-¿Si? ¿Puedo ayudarle?
 
La mujer sonríe tenuemente y dice con humildad (aunque su porte es de una persona sumamente orgullosa) – Disculpe: No suponía encontrar alguien…- dudando continuar – su negocio Señora ha llamado mi atención…
 
-¿Mi negocio? – Tomoyo siente aquella actitud tan familiar en la mujer por lo que se pregunta si alguna vez la ha conocido.
 
-Su negocio señora. Es precioso. Es una de aquellas cosas raras que sobreviven en una cultura totalmente oriental. Tiene aires europeos… pero también creo que fue la intención de su creador. ¿Lo adquirió instalado ya?
 
-No. En realidad yo cree este negocio…¿Dónde aprendió a hablar japonés y disculpe mi indiscreción? Es muy bueno.
 
Ella sonríe con satisfacción añadiendo- Creci rodeada de personas de diversos países. Se español, chino, portugués, ruso, francés y japonés. Estoy casada con un diplomático griego y llevo dos años hablando la lengua.
 
– ¿Puedo saber en que puedo ayudarle?
 
La mujer dura en silencio unos cuantos segundos observando a la joven de ojos amatistas antes de decir con falta de pasión- Voy a organizar un cóctel para unos amigos… unas cincuentas personas. En mi apartamento aquí en Tokio. Una amiga me confió que este era “el lugar” para buscar entremeses, bocadillos, postres… que ustedes se encargaban de casi todo en un evento.
 
-Bueno no es algo que estamos totalmente familiarizados pero varios clientes nos lo han pedido…
 
-Fantástico. – Afirma la mujer con aceptación de su explicación a pesar que no habla en si de largo tiempo de experiencia- Este evento es sumamente importante para mi… hablo de muchas personas importantes de Europa y Japón… -Extrayendo su chequera sin siquiera dudar. – Le pago un cincuenta por ciento ahora y el otro cincuenta la noche del evento…
 
-Un momento… señora… – Dice tomoyo sorprendida del ímpetu de la mujer de cabellos claros. Ella levanta la mirada de la chequera. – ni siquiera hemos presupuestado que desea con exactitud… si es vegetariano, carnes… solo entremeses, pasabocas y tampoco que no suelo surtir las bebidas…
 
-Prefiero los mariscos pero si lo prefiere puede tener una estación de rollitos de arroz y algunos pasabocas europeos. No me importa el costo.
 
-Al menos… déjeme presentarle unos presupuestos o el catálogo de postres y bocadillos que preparamos.
 
-Disculpe si sueno impulsiva o poco cautelosa pero no me interesan los presupuestos- Dice con actitud desenfadada adornada con su bella sonrisa con lápiz labial. – Confío en su criterio.
 
-Al menos vendrá a probar las propuestas.
 
-Esta es mi tarjeta- extiende una tarjeta hecha de cartón hilo con finas letras en dorado y solo unas iniciales con la dirección en el dorso. – es mi departamento en la ciudad. Quisiera que preparase varias propuestas para ¿Mañana en la tarde? – Incorporándose- traiga sus mejores bocadillos y haremos una degustación de ello. ¿Le parece bien a las cuatro de la tarde? – incorporándose mientras Tomoyo no sale de su sorpresa por aquella visita tan inusual. – Hasta mañana señora Hiragizawa- sin voltearse una sola vez sale de la oficina tan sigilosamente como entró a ella.
 
Tomoyo observa la tarjeta en sus manos. Una elegante tipografía y el papel de primera calidad. Una mujer de grandes posibilidades económicas y no japonesa. Se presenta por iniciales en su tarjeta de presentación.
 
 
————————————–
 
-Shaoran: estaba trabajando – dice la ojiverde una vez que el sujeto le pide hablar en los casilleros. Sakura vestida con su traje de camarera se cruza de brazos al observar el silencio sepulcral del chino que segundos antes la trajo de una de las mesas donde servía café hasta allí donde se encontraba a solas. Al varón le era difícil coordinar dos palabras a la vez viendo a Sakura en aquel traje de camarera. Con lo que llegó a recordar la discusión que presenció el día del festival de las flores: Su hermano no aprobaba aquel vestuario.
 
Se acaba de dar cuenta que él tampoco.
 
-Daidouji… es decir, Tomoyo me acaba de decir que renunciaste de DT. ¿Es eso cierto?
 
-Si- Afirma Sakura – Ha llegado el momento….
 
-Si es por mí…- evitando continuar- Puedes quedarte trabajando con tu amiga. Yo renuncio.
 
-¿Tu… renuncias?
 
-No quiero que te sientas mal por mi presencia. Lo cierto es que – suspirando – la única razón por la cual permanezco aquí es por ti Sakura. –Añade con dulzura en su mirada oscura y palabras sinceras pero firmes.
 
-Supongo que tienes alguna empresa de tu familia a la cual trabajar si hubieras decidido renunciar. –Replica ella tentativamente y cruzando sus brazos.
 
-Por favor, no hagas esto más difícil. ¿Acaso no lo entiendes? He renunciado a esa vida Sakura. No me interesa ni un centavo del mundo si significa renunciar a lo que mas significa en mi vida… y esa eres tú.
 
Sakura sintió repentinamente como el corazón le saltó en su pecho. Un calor irracional comenzó a llenarle desde la palma de los pies hasta la cabeza. Sus mejillas se sonrojaron y ella lo percibió. Eran aquellas sensaciones que extrañaba al no estar cerca de él.
 
-¿Crees que dejo DT porque tu trabajas aquí? – Preguntó ella con dulzura y con primera vez en días sin tensarse ante la presencia del varón.
 
-¿Qué otra razón habría? Toda esa absurda discusión…
 
-Shaoran – Dice con una sonrisa- en realidad la que tenía que disculparse era yo… y no sabía como hacerlo – añade con las mejillas de color carmín y un tono de voz pausado y ya revelando la verdad- Exageré en mi reacción contigo… en realidad no soy nadie para juzgar tu proceder y esconder tu origen.
 
-¿En serio?
 
-No necesito perdonarte pero tu si a mí: actué irracionalmente. Debí escucharte. La verdad es que has demostrado aquí ser todo lo contrario a lo que suponía de las personas con dinero: trabajas de manera incansable, no eres consentido, caprichoso y eres el último que sale de aquí y de los primeros en llegar. No puedo negarlo. Y por el otro lado… –Encogiéndose de hombros añade- Recibí una oferta de trabajo para asistente de enseñanza de un preescolar. Comienzo muy pronto. Recuerda que estoy a graduarme de educación temprana. No puedo quedarme en DT toda la vida. –Sonríe con ternura añadiendo – aunque agradezco tu sacrificio de renunciar para que me quede, creo que estaría muy mal que los dos abandonemos a Tomoyo.
 
-¿Trabajo de maestra?
 
-Asistente de maestra- dice ella acercándose a él para rodear el cuello del varón con sus brazos y cortar cada vez más la distancia entre ambos al añadir. – No me importa quien eres… lo que me importa es cuanto significas en mi vida. Y todo este tiempo desde que discutimos sirvió para ver que tanto representas. –sus ojos brillantes y expectantes observan con fascinación la boca y los ojos del varón. – que me lo hayas dicho tu significa mas para mi y el llegar a esta decisión que cualquier otra cosa.
 
-Shhhhh- dice finalmente el varón posando sus dedos en los labios femeninos y luego rodear con un brazo su cintura y con otro tomar su mentón para levantarlo y poner sus labios sobre su boca al añadir- Creo que a veces las palabras no son tan necesarias- con una sonrisa torcida que llena su rostro de gallardía y a lo pronto sus labios cubren los de ella mientras ella cierra sus ojos deleitándose del contacto que les fue negado por tanto tiempo.
 
Y en aquel momento Sakura recordó que tanto tiempo había pasado desde la última vez que se habían besado. Y el gemido que surgió de la garganta femenina encendió la pasión dormida en aquellos días de ausencia de los brazos del otro.
 
Ahí percibieron en verdad que era muy difícil de ahí en adelante, vivir sin el otro.
 
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-Así que con Sakura ya fuera del negocio, tendrás que acompañarme a la degustación de mañana. – Afirma Tomoyo con tono de voz serio a Miyari y esta asiente pausadamente mientras toma notas. – Taikoro- ahí observando a uno de sus mejores cocineros en el establecimiento.- necesito que trabajes esta lista de aperitivos… para cuatro personas a lo mucho. Este cliente parece que no escatima en recursos para esta fiesta que dará. Necesitamos impresionarla… puede ser que nos traiga muchos productivos contratos para el futuro.
 
-¿Dispondremos de los meseros? – Pregunta Miyari.
 
-Por lo pronto tenemos que pretender que así es. – Responde Daidouji con profesionalidad. – Con Sakura menos, no hay otro mesero disponible y tenemos que depender de nosotros para hacer esto un éxito. Incluso si significa que trabaje con ustedes. Por supuesto Taikoro irás conmigo a la degustación para que expliques los ingredientes de cada plato – viendo al hombre de treinta y nueve años asentir con firmeza. –Miyari serás la mesera y yo iré para tomar anotaciones de todo lo que diga nuestro cliente. Li se quedará a vigilar el fuerte – ahí observando a chino que parecía distraído. – ¿Li?
 
Tres pares de ojos caen sobre el susodicho y este mantiene una pequeña sonrisa – casi disimulada- en su rostro mientras mantiene una mirada pérdida por unos segundos más hasta que siente la mirada de todos sobre él y lo sobresalta.-¿Qué? ¿Disculpen… que decías…? – Sonrojándose tenuemente. – Lo siento… estoy algo distraído…
 
-¿Está todo bien Li? – Pregunta su jefa bastante curiosa y las miradas de Taikoro y Miyari continúan sobre él.
 
-Si, todo bien. – Afirma el varón.
 
Miyari se ríe suspicazmente atrayendo las miradas y añade con voz mordaz- Claro que tiene que estar bien: después de Kinomoto y él armar semejante alboroto en los casilleros…
 
-¿Alboroto?
 
-Estaban besándose – dice con veneno la joven de cabellos claros. – sin nada de pudor. ¡Que escándalo! ¡Suerte que Kinomoto ya se fue o sabríamos que podríamos encontrar en las siguientes semanas!
 
-Aunque no apruebo relaciones dentro de mi empresa, no las impido tampoco. – Afirma Tomoyo con voz firme- DT infunde el romance y la amistad en una forma indirecta al producir productos que traen satisfacción como nuestros postres y chocolates. –Ahí observando a Shaoran añade con una sonrisa de aprobación- Me alegra mucho que las cosas se hayan resuelto Li. Hacen muy linda pareja.
 
-Gracias – Dice Shaoran respondiendo su sonrisa y Taikoro sonríe al escuchar lo dicho por su jefa.
 
Solo Miyari mantiene una mirada de rencor hacía el chino.
 
-Entonces… ya sabes Taikoro. Yo mientras tanto me llevo estos libros a casa- afirma con autoridad señalando tres libros de diversos tamaños con papeles de diversos colores sobresaliendo de diversas páginas- Tomaré anotaciones en casa diversas recetas a ver cual va mejor para ofrecerle a la señora como opción para postre las discutimos temprano y mañana la prepararemos. ¿De acuerdo?
 
-¿Estarás en las cocinas? – Pregunta Miyari olvidándose del asunto de Li y dirigiendo toda su atención a su jefa- ¿Cocinando?
 
-Si. Si bien recuerdas cuando iniciamos traía los dulces de mi casa y del apartamento luego. Al final pude contratar cocineros y elaborábamos los postres aquí pero siempre estuve involucrada en el proceso.
 
-Vaya Tomoyo – Dice Taikoro ahora tomando la palabra mientras su corpulenta figura sobresale de la silla donde está sentado. – parece que esta cliente es muy importante.
 
-No es solo eso Taikoro. Tengo una impresión muy buena de esta mujer- afirma la esposa de Eriol cono una sonrisa ilusionada en su mirada- una muy buena impresión.
 
 
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-¿Citaste a la esposa de Eriol Hiragizawa? ¿Aquí? ¿En tu casa? ¿Mujer, estás loca? – Dice escandalizado en griego aquel sujeto de cabellos negros como la noche, complexión dorada y mirada gentil atrás de sus esferas grises.
 
-Tranquilo Stavros- dice la mujer cubierta su cuerpo con una bata de seda de colores rojos de distintos matices y amarrada en su cintura con ligereza. Los hombros delgados sostienen la tela con elegancia haciéndole ver como si se tratara de una foto de catálogo mientras su rostro se encuentra pulcro sin maquillaje. –No es nada…
 
Su habitación está decorada con muchos muebles europeos y tapizados de colores azules de diversas tonalidades. La noche entra con vivacidad por la ventana entreabierta del lujoso apartamento de cuatrocientos metros ubicado en la zona más exclusiva de la ciudad. Ella toma un frasco de humectante y comienza a frotarse en sus manos mientras tararea una tonada con ligereza.
 
-Eso es un error… ¿Acaso no recuerdas lo que él te dijo? Creo que acosar e invitar a su esposa a tu casa, rompe los deseos específicos de Eriol Hiragizawa. ¡Te podría mandar a arrestar!
 
-No me arrestará a mí. – Replica con voz desenfadada.
 
-¡La última vez que le hiciste un intento por hablar con él si te amenazó con ello!
 
-No puede impedir que me aproxime a ella- Levanta la mirada con los ojos infundiendo todo el dolor y sopesar que inunda su persona. – Además… no se enterará.
 
-¿No se… -dice con voz ahogada- ¡Su esposa estará aquí en menos de veinticuatro horas!
 
-Exacto. Necesito saber mas de ella… y de él… todo – volviendo su mirada a la loción que vacía en sus manos para proceder con sus piernas. -¿Quieres conocerla? – Pregunta con una tenue sonrisa provocando que su esposo comienza a negar vivazmente con su cabeza.
 
Stavros se aproxima luego de unos segundos y ver que no podría convencer a su esposa. Levanta su mentón con ternura con el dedo índice. – ¿Estás consciente que tus esfuerzos podrían no tener el resultado que esperas querida mía?
 
La mujer de complexión europea, toma sus dedos entre sus finas manos y las lleva hasta sus labios besándole: aquel hombre era la ternura y la comprensión personificada. Su alma gemela en todos los sentidos. Su confidente, su amante y su amigo.
 
Pero todo lo que tuvo que abandonar para encontrarle fue un gran sacrificio.
 
-Amor Mío… ten fe… – sonriendo con ilusión y transmitiéndosela a Stavros cuyos ojos grises se sensibilizan ante las palabras de la mujer y su mirada – Pronto todo acabará… y esa mujer es mi boleto para ello.
 
 
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-Femeii; ya llegué a casa…- Dice Sakura al ingresar descalzar sus pies y ponerse unas pantuflas para notar unos zapatos masculinos en la entrada. Se imagina que es Shaoran y avanza a la cocina de donde viene un delicioso aroma a comida. Se arregla un poco el pelo (ser maestra de preescolar y luego tomar el metro le ha despeinado) y para su decepción no es Shaoran quien está en la cocina sentado en la mesa y devorando ávidamente un plato de arroz con lo que parece ser vegetales hervidos y acompañado de camarones: es Touya quien la ve llegar y nota la decepción de verle ahí. Del otro lado de la cocina se encuentra con un delantal y vistiendo una falda por las rodillas Femeeii.
 
-¿Decepcionada? Tal vez porque no soy ese insoportable y gruñón gaki…
 
-Hola Sakura – Saluda Femeeii avanzando con mas comida. – Siéntate… – La sonrisa en el rostro de la china ilumina la habitación. – Que bueno que llegas temprano… la cena está aun está caliente.
 
-No tienes porque alimentarlo – dice Sakura señalando a su hermano quien come ávidamente y levanta la mirada suspicazmente al dedo de su hermana. – Si te acostumbras a alimentarlo volverá una y otra y otra vez… – Añade con gesto de burla.
 
-A mi no me molesta- dice la joven Li con un tenue sonrojo en sus mejillas- Además es tu hermano. Estaba esperando que llegaras…
 
-Contrario a otras, ella sabe como tratar a las personas… no como los monstruos.
 
-¡No me llames así! No tengo diez años.
 
-Además contrario a otras ella sabe cocinar. Tu solo sabes calcinar los alimentos…
 
-¡Hermano!- Exclama la ojiverde ahora abochornada.
 
-¿Podrían pasar esta cena sin estarse atacando mutuamente por favor? – Solicita la china interviniendo y sentándose en la silla más cercana – Por favor…- observa a Touya y luego a la menor Kinomoto.
Touya se limpia la boca y dice con la misma voz de siempre. – Vine a avisarte que me marcho por tres días a Kyoto. Hay un congreso médico y pretendo asistir.
 
-¿Solo asistir? – Pregunta Femmeii sorprendida y se dirige a Sakura con un dejo de orgullo en su voz- Es uno de los galenos que hablarán en el congreso.
 
-¿En serio? ¡Vaya felicidades Touya! – dice Sakura con un tono de orgullo muy similar al de su amiga. -¿solo tres días?
 
-No te hagas ilusiones… Femmeii tiene bien claro que no dejará el apartamento a sola.
 
-¿Qué quieres decir con eso?
 
-Que no estarás a sola con el gaki ese mientras esté ausente.
 
-Por Favor Touya. Shaoran es bienvenido aquí si quiere. Este es nuestro – señalando a Femmeii y ella misma – departamento y él es su hermano.
 
-Si, eso está claro. Pero no estarás a sola con él.
 
.-No comprendo: cuando trabajamos juntos estamos juntos. ¿Qué tiene de malo que esté a solas con él?
 
-Conozco a mi hermano… no es un aprovechado.
 
-¿Ah si? –Dice Touya de manera desafiante incluso alzando una ceja. – Si todos los Li son iguales entonces he de suponer que mi hermana se encuentra en un verdadero peligro…
 
-¿Qué quieres decir con eso Touya? – Pregunta Sakura observando a su hermano. – ¿Todos los Li?
 
-Tengo que irme. – Afirma el varón levantándose de la mesa y diciendo – Gracias por la comida… te llamo cuando llegue a Kyoto… – y sin darle la cara se marcha siendo escuchada la puerta del departamento cuando es cerrada pocos momentos después.
 
-¿Tienes alguna idea de lo que dijo? –Pregunta Sakura. Pero Femmeii está con el rostro bien colorado (demasiado notable) hasta las orejas.
 
Niega con su rostro con gran velocidad y dice con nerviosismo – Hice un pudín como postre… iré a ver si ya está frío… – poniéndose de pie y enterrando literalmente la cabeza dentro del frigorífico ante la mirada aturdida de la ojiverde.
 
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Cuando Eriol arribó a su casa aquella noche ya muy tarde se quedó muy pensativo de su conversación aquel día con su amigo Harry. Este le pidió que se reunieran para cenar y Eriol no pudo negarse a la solicitud de su amigo: Este sabía un poco de japonés gracias a su interés de saber de la cultura de su amigo Hiragizawa y mas tarde para conquistar a su Esposa Nakuru. Aun así ser un extranjero, en un país de culturas tan diferentes a las tuyas y aunque fueras diestro en la lengua, terminas sintiéndote solo. Tomoyo también llegaba tarde aquel día a casa así que no tenía sentido alguno el desilusionar a su primo si él mismo iba a estar solo en casa y la amatista no compartiría con él.
 
-No tuve la oportunidad de referírtelo la otra noche que cenamos con tu esposa: tienes una hermosa mujer a tu lado- dice el inglés con satisfacción a su mejor amigo mientras comparten un trago de escocés. – es inteligente, hermosa, pero sobre todo, se ve una gran persona. – Eriol sonrió a sus cumplidos. – Es el tipo de mujer que jamás imaginé en ti…
 
-¿Cómo dices? Estoy confundido.
 
Harry tomó un trago de su escocés antes de responderle- No me malinterpretes: no digo que no te la merezcas. Pero…
 
-¿Pero…? – levanta una ceja suspicazmente.
 
Harry sonríe como si supiera algo que el sujeto todavía no deducía. –Te he conocido gran parte de tu vida, querido amigo. Has conquistado toda mujer a tu alrededor en todos estos años y siempre has sabido como romperles el corazón… a todas y cada una… bueno, exceptuando Mitzuki; gracias a Dios no cometiste la estupidez nunca de proponerle matrimonio… esa si es una mujer que nunca te convino. –Toma un trago de su escocés y suena el hielo en el vaso. Vuelve a colocarlo en la mesa antes de proseguir. – Se como piensas hermano – diciéndole con afecto aquello último.- Siempre has dicho que nunca te enamorarías. Que no crees en el amor. Pero algo debió de pasar para que te casaras con esta muchacha.
 
-Nada ha pasado Harry. ¿Acaso no estás feliz por mí?
 
-Claro que lo estoy. Y ¿Sabes por que? Porque ella te ama. – Eriol no demuestra sorpresa cuando escucha aquello pero aun así se encuentra bastante perplejo por las palabras del hombre. – Ella está enamorada de ti. Se nota por la manera en que te observa y aunque ha hablado muy poco esta noche, también me doy cuenta que te respeta. Cosa que tu querida ex nunca hizo. Si lo hubiera hecho, esos rumores que se acostaba con la mitad de Londres jamás habrían salido a la luz.
 
-Te estás pasando de la raya Harry – dice Eriol con un todo de voz de prudencia.
 
-Me disculpo si es así, pero soy tu amigo. Tú mejor amigo y puedo tomarme la libertad de decirte esto: no lo arruines.
 
-¿Cómo podría arruinarlo? – Pregunta ahora no escondiendo su incomodidad ante las palabras del hombre de cabellos claros y barba en forma de candado.
 
-Comportando como sueles hacerlo – afirma el joven con ligereza mientras viene un mesero y les coloca el aperitivo delante de ellos: Mejillones en salsa de jerez. Al irse el mesero el prosigue con un tono de voz bien recatado. – diciendo que no amas y que se yo que otras cosas.
 
-Creo que Tomoyo prefiere que me comporte como soy. Y diga lo que pienso.
 
-¿En serio? – Alzando una ceja y probando las almejas prosigue encogiéndose de hombros al añadir. – ¿Acaso te comportas como el cerrado filosofo de las teorías de que no existe el amor o te comportas como un hombre que está enamorado de su esposa? – Eriol mantiene silencio observando con enojo a su amigo al otro lado de la mesa. Harry suspira- Eriol: no lo digo para molestarte. Pero soy el único que estuvo a tu lado cuando tu mamá los abandonó a ti y a tu padre. Éramos muy jóvenes pero recuerdo cuanto cambiaste. Cuanto te aislaste de todos. En esa época no era bien visto pero lo que tú y tu padre necesitaban era un buen sicólogo o siquiatra…
 
-No vine aquí esta noche para que tú me reproches mi actitud o mi infancia Harry.
 
-No lo hago amigo. Pero si se que tu madre te marcó. Y te marcó de muy mala manera. Y si no dejas ese terrible pasado atrás y te abres a tu esposa, terminarás completamente solo. Y la historia se repetirá otra vez: solo que esta vez quien resulte lastimado no serás tú sino esa hermosa jovencita que tienes por esposa.
 
 
Tiró las llaves en la repisa del recibidor y observó el oscuro rellano que daba paso al pasillo y a su izquierda el salón familiar de la casa Hiragizawa donde la luz estaba encendida.
 
¿Lastimar a Tomoyo? Aquel pensamiento jamás ha pasado por su mente. Incluso aquel momento la idea le parecía asquerosa. Tomoyo es el tipo de persona que todo lo que hace es pensando en el prójimo. ¿Acaso no se casaba con Ebisawa para evitar dolor a su familia? ¿Sufrimiento a los empleados de la empresa? Antepuso su propia felicidad para salvarles los empleos a muchas personas y restablecer cierto balance en su vida.
 
Y jamás… jamás le lastimaría.
 
El sonido de algo cayendo en la sala llama su atención. Dirigiéndose al amplio salón al principio no divisa nada extraño en él: las luces están encendidas. Luego su atención se dirige a los pies del sofá: un libro se encuentra en el suelo alfombrado. Se dirige a él y se arrodilla para recogerlo cuando su atención la captura el rostro marmóreo y apacible de hermosa mujer dormitando en él.
 
El pensaba por un instante en el tierno y bello rostro adormecido en ese sillón y como parecía alusión al cuento clásico la Bella Durmiente, uno de los favoritos de su madre, quien le contaba muchos cuentos para dormir mientras era un niño pequeño. Luego que se marcho y tiempo después averiguó que esas historias son solo eso: Cuentos de hadas; el mundo real ni tiene finales felices y tampoco los cuentos de hadas.
Sus pensamientos se vieron interrumpidos por un suspiro profundo de Tomoyo quien no se dio cuenta de que era victima de esa mirada. Eriol no se percato cuando su mano se deslizo sobre aquella piel blanquecina y ante aquel roce ella suspira de pura satisfacción (o del sueño), a pesar que esta profundamente adormecida. La tibieza en aquel contacto puso en alerta los sentidos del varón: una sonrisa tenue adornaba los labios femeninos como si se deleitara de su contacto ligero y casi imperceptible.

Entonces ocurrió lo que el no esperaba: Ella murmura algo entre sueños. Algo que le sorprendió con intensidad…
Ella pronuncia su nombre.

Sus cejas se alzaron sorprendidas ante aquello: Ella pronunciando su nombre dispara sus sentidos a sobremanera.  Luego de unos segundos de sorpresa, él se dice a si mismo que seguro lo imaginó; y por unos momentos mas su conciencia y su mente se convencen de esto, hasta que ella vuelve a murmurar su nombre.
 
El varón no comprende aquello. ¿Por qué ella le llama entre sueños? ¿Qué es lo que está pasando que ella vuelva a repetir su nombre con insistencia?
 
Y entonces ella en sus mismos sueños, extiende una mano hacía su rostro. Aquel contacto grácil palpando su mejilla dispara sus sentidos aun más. Siente su corazón latir de manera agitada y un nuevo suspiro escapa de los labios femeninos.
 
¡Estaba soñando con él! ¿Qué soñaría? El no puede negar que de un tiempo hasta el presente, los sueños de este han estado invadidos con la presencia de la joven.
 
Pero ahora su encantadora figura echada en el sofá lo llama a él con insistencia.
 
Este sin proponérselo pasa su dedo sobre los labios femeninos notando el interesante color natural de estos, contrario al resto de su rostro color marfil. Aunque ella usa con insistencia rubor y maquillajes para modificar su color natural e iluminar un poco su rostro, una de las cosas que siempre llamó su atención con respecto a ella es la sencillez con la cual se maquilla.
 
En realidad todo en ella es sencillo… simple, pero lleno de belleza.
 
Lo admite: Se encuentra atraído por aquella mujer; una persona que algunas veces pone en velo de duda sus convicciones; las creencias que por casi toda la vida, es la que ha guiado su forma de actuar, pensar y ser frente al sexo opuesto.
 
Una mujer como muy pocas.
Sus dedos se deslizaron a sus cabellos: aquellos bucles plomizos que caen delicadamente en sus hombros y sonrió.
 
Él levantó más su rostro y en un impulso que parecía que su cerebro había predispuesto antes que pudiera analizarlo por unos segundos, sus labios rozaron los de ella. Tal vez su criterio no actuó en esta ocasión y se dejó llevar por el momento y luego tendría que dar disculpas; lo cierto es que detrás de ese beso, están todos los sentimientos que su corazón se niega a sacar a flote tal vez por indecisión… por temor…
 
¿Temor a salir lastimado?
 
Con los labios aun sobre los de ella en un dulce e inocente contacto, la boca de ella se entreabre ligeramente en un suspiro de profunda satisfacción y pareciera que sus labios responden a una especie de comunicación que solo estos entienden. Ella comienza tímidamente a responder a su contacto aun adormecida tenuemente y una sonrisa adorna su boca. Ante el gemido y la petición de los labios femeninos en un beso mas sugerente y sensual se abre paso para aquellas gemas amatistas observar sorprendidas el rostro y las esferas añiles detrás de las gafas de elegante montura. Un rubor sorpresivo se escala en las mejillas femeninas y corta el contacto. Eriol retrocede su rostro y se echa para atrás igual de sorprendido que ella.
 
Tomoyo se incorpora con ayuda de sus antebrazos quedando parcialmente inclinada contra el mueble y su respirar es agitado: sus esferas amatistas brillan como luceros y sus mejillas se arrebolan un poco más mientras los segundos pasan.
 
-Llegaste a casa- fue todo lo que su garganta le permitió decir.
 
-Yo… lo siento – Dice Eriol incorporándose- Te veías tan…- cortando la explicación y retomándola-…yo…
 
-Si, entiendo. No dentro de tus planes- afirma Tomoyo recogiendo sus notas de alrededor. Su postura se encoge al perderse el momento de la magia que fue despertar en aquel instante con aquel beso tan sugerente.
 
Es como si un sueño fuera una bella realidad.
 
-No, discúlpame…. No debí… estabas dormida. –Es la torpe explicación. Ella le observa detenidamente para estudiar con cuidado sus palabras.
 
Mientras termina de recoger sus apuntes dice- Ya no somos niños. Somos adultos responsables y por encima de todo estamos casados. Trato o no, tú me besaste.
 
-Si y me disculpo por ello Tomoyo…
 
-A mi me gustó – Replica ella repentinamente sin mirarle. – Y no me importa lo que tú digas o pienses Eriol, negándolo todo, esta vez no fui yo la que di el primer paso. – Cambiando el tema dice una vez recoge todo del salón ante el silencio del hombre- Mañana tengo que salir temprano pues tengo una entrevista para una fiesta importante que vamos a servir. Buenas noches… – Incorporándose y dando la espalda al varón.
 
Y de repente una mano le sujetó el brazo, le volteó casi instantáneamente y sin decir una palabra más deslizó sus labios sobre los de ella.
 
Con cada segundo pasando el beso se volvía mas y mas exigente; la boca masculina incitó a separar sus labios y ella dejó escapar un gemido excitante una vez aquella boca profundizó su contacto haciéndole temblar en sus brazos. Una de sus manos se deslizó por su cuello haciéndole hervir en su recorrido y su contacto; ella se colgó de su cuello jugando con sus cabellos en la nuca haciéndole suplicar dentro de su boca.
 
Y ahí fue cuando sus piernas le fallaron y ambos cayeron al sofá.
 
 
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Tomoyo aun se encuentra divariando en sus pensamientos de la noche anterior. Sola en su oficina, la pantalla del ordenador le presentaba unos datos a los cuales ella no les prestó ninguna atención. Por el vidrio separador veía a los empleados de DT en plena faena y más temprano había entregado sus apuntes al cocinero para la prueba de bocados en la casa de la nueva cliente.
 
Pero su mente, su corazón y digámoslo así, su cuerpo se encontraban en el encuentro la noche anterior con Eriol.
 
¿Qué le hizo perder los estribos de aquella manera? ¿Cómo pudo actuar de una manera tan pero tan… desinhibida? Ella nunca se había portado de aquella manera ni siquiera con su primer novio. Sin embargo perdió los estribos la noche anterior con el sujeto al cual se casó pero no le amaba.
 
¿Solo la deseaba?
 
Había dicho él que del deseo como resultado químico solo había un solo paso… ella creía en el amor ¿Al sexo no había que llegar a él con el amor?
 
No tuvo sexo con él.
No hicieron el amor…
 
Todo fue un intercambio de besos y caricias que el solo recordarlos (y pasó toda la noche rememorando) le hacen sudar por debajo de su elegante camisa blanca. Sus nervios están disparados y el más mínimo sonido – con el timbre del teléfono – la hacía sobresaltar.
 
¡Como llegó ella a tanto!
 
Recordó lo que ocurrió: Le quitó el saco, le sacó la camisa y palpó por debajo de la misma, la piel pálida del sujeto que parecía estar tan enfebrecida como ella. Los lentes habían parado a alguna parte del suelo alfombrado.
 
Y ella no estaba mejor: tuvo que acomodarse momentos después de verse interrumpidos el suéter que llevaba puesto pues él sujeto lo tenía por encima ya de su torso.
 
¡Gracias a Dios por la intervención de Nakuru!
 
Definitivamente aquello violaría todo lo que ella juramentó que no haría: no hasta que él admitiera que la amaba. Era todo lo que quería escuchar de él: que la amaba, que no podía vivir sin ella y en definitiva creía en el amor.
 
Fuera del deseo entre ellos, los gemidos y los murmullos no hubo palabras. Era como si ese deseo estuviera en la garganta de ambos y el solo contacto de sus labios la hubiera disparado.
 
¡Que confusión!
 
Vuelve y repite: ¡Gracias a Dios por la aparición de Nakuru! Claro que ella se disculpó por haberlos interrumpido y que para eso estaban las habitaciones o la piscina – ¡Sus ideas! – y luego de eso, de disculparse y salir despavorida, ella recobró la razón y se incorporó pese a que la mirada del varón no quería eso.
 
Pero ¿Qué quiere Eriol?
 
No parece que amor. Eriol le ayudó a levantarse y se disculpó dándole las buenas noches y subiendo las escaleras. A ella le costó bastante recobrar la movilidad de las piernas sin riesgo a que le fallaran a mitad del camino a su habitación.
 
Y luego conciliar el sueño fue imposible.
Las cosas fueron mas profundas y mas al extremo que la noche del festival de las Flores cuando le besó; en aquel momento recuerda que las sensaciones que experimentó aquella noche fueron las más emocionantes de su vida.
 
Y besar a Eriol era una experiencia nueva y desconocida para ella.
 
¡Pero en definitiva no fue un preámbulo de que las cosas podían ponerse… mejores!
 
Pero ¿Qué había inspirado a que él le besara como lo hizo? ¡Dos veces! Definitivamente saber lo que piensa un hombre (y más alguien como Eriol) es todo un reto.
 
El timbre del teléfono la sobresaltó y se quedó mirando el aparato como si fuera la primera vez que lo veía. Al tercer timbre lo toma diciendo. –Dulces Tentaciones: Dai… Hiragizawa habla.
 
-…
 
-¿Hola? ¿Hola? – la línea del otro lado estaba en total silencio. – ¿Me escucha? – al no recibir respuesta, cuelga la llamada extrañándose de aquello.
 
Y es que no es la primera vez que aquello pasa: tiene que admitir que desde que volvió de su viaje de bodas y se reinstaló en el negocio no hay día que tome el teléfono y nadie le responda.
 
Entonces levanta la mirada a la puerta para sorprenderse aun más. – ¡Mamá!
 
-¿Tienes un minuto querida? – Sonomi Daidouji la observa con intensidad y cierto bochorno desde la puerta todavía. –No voy a quedarme mucho tiempo.
 
-No por supuesto, toma asiento – dice al correr hasta donde esta y guiarla a una de las sillas- Es una sorpresa verte por aquí…
 
Sonomi se abochorna asintiendo en silencio y Tomoyo nota cierta hesitación en su persona. Aprieta su pequeño bolso contra su pecho. – ¿Ocurre algo malo?
 
-No, no pasa nada malo. – pero su rostro se sonroja. – Es que vine a darte una noticia… – sonriendo tímidamente. – No se como lo tomes…
 
-¿Lo tome? – Pregunta aturdida. – ¿Qué pasa mamá?
 
-Ah disculpa querida… no te pregunté ¿Cómo van las cosas con El señor Hiragizawa? ¿Todo bien?
 
-Se llama Eriol mamá. Y las cosas van bien – evade su mirada un segundo para observar la pantalla de su ordenador. Su rostro se sonroja tenuemente. – ¿Qué quieres decirme?
 
Sonríe con satisfacción para añadir. – La casa fue vendida. – Tomoyo la observa sorprendida. Asiente para añadir. – Nos dieron más de lo que pedíamos por ella.
 
-¿La… vendieron? – un dejo de nostalgia cruzó por la mente de la amatista. Recuerdos de su infancia con sus padres y sus amigos en aquella casa cuyos mayores momentos fueron de felicidad vinieron a su cabeza.
 
Pero aquella casa pertenecía a su pasado.
 
-Pero no es eso lo que vengo a decirte… – Sonríe nerviosa- He decidido volver con tu padre… perdonarle…
 
-¿Qué? – Levantándose de la silla ya que su sorpresa y exclamación no permiten dejarla sentada- ¡Tu y papá van a volver!
 
-Me reuní con tu padre hace dos días… – agrega con gesto comprensivo.- no sabes lo arrepentido que estaba de todo… merece una segunda oportunidad…
 
-¡Una segunda oportunidad! ¡MAMÁ! Mi papá te perdió el respeto en todo el sentido de la palabra… era violento contigo…
 
Ella se sonroja para reclamar desde su silla– Son errores que se cometen Tomoyo… las cosas no están tan mal ahora. Está controlando la bebida. Está mas tranquilo ahora que Hiragizawa se hace cargo de las empresas. Incluso pensamos tomar unas vacaciones en el yate. Alejarnos un poco de la ciudad…eso lo calmará: confía en mi.
 
Tomoyo escuchó la voz de esperanza en el tono de hablar de su madre. Aunque sus instintos le formulaban que su progenitora podía tal vez cometer un error con todo aquello, no le iba a impedir que regresara al lado de su padre. Sonomi era adulta. Y si ella conviene que lo mejor es regresar al lado de Tetsû y anular su proceso de divorcio no iba a impedirlo.
 
-De todas formas no estoy aquí por eso- Sacando de su bolso dos cartas que estaban selladas y dobladas- Son para ti y tu esposo; las envía tu padre- Sorprendiendo a Tomoyo con aquello y esta las toma casi inmediatamente de sus manos. Sonomi una vez entregadas las cartas añade- Estaré en contacto contigo por correo electrónico querida. Nos marchamos mañana. – Sonriendo añade incorporándose- Tetsû solicitó que por favor entregues intacta la carta a tu esposo. No se que escribió en ella pero insistió en ello. – Ahí se aproxima a su hija y besándole en la frente dice con firmeza al tocar su mejilla.- No se si te lo había dicho antes pero estoy muy orgullosa de ti…
 
Sorprendida Tomoyo parpadea dos veces para negar con su rostro y decir- Jamás me lo habías dicho. – Encogiéndose de hombros y sin borrar su sonrisa añade- Solo el abuelo decía lo orgulloso que estaba de mi.
 
Sonomi muestra su vergüenza ante su revelación y replica con un tono de voz tembloroso. – Lamento cada día que eso pasó. La verdad nuestra sociedad no nos permite admitir las cosas de las que estamos orgullosos de nuestros hijos; tal vez una tonta creencia que cuando le decimos a nuestros hijos que sabemos que son independientes o capaces de tomar sus decisiones entonces cometerán tonterías pensando que siempre hacen lo correcto – encogiéndose de hombros. – Pero estoy muy orgullosa de ti querida. Hiciste una buena elección en casarte con Hiragizawa y no con Ebisawa…
 
-Eriol es un buen hombre- Afirma Tomoyo y encoge sus hombros – Pese a sus defectos.
 
-No fueras una mujer concienzuda sino admitieras que tiene defectos. Como todos… pero querida… sus virtudes siempre serán mayores que sus defectos. Y estas tendrán que ser siempre las más importantes para ti. Dios nos pone en camino de cada una nuestra pareja perfecta para nosotras. No importando su pasado, tu padre es el hombre de mi vida… y el tuyo es Eriol Hiragizawa.
 
Sonomi se dirige a la puerta y la voz de su hija preguntando – ¿Qué tal si te equivocas? – le detuvo. Sonomi volteó a observar a su única descendiente. – ¿Qué tal si Eriol no es la persona para mi? ¿Si era Ebisawa? ¿O Gyokushe?
 
-Ninguno de los dos era idóneo para ti…
 
-¿Por qué Gyokushe no? ¿Por qué era pobre?
 
-.Hija: el que fuera pobre nunca fue un problema para mi – Replica ella –Simplemente ninguno de los dos supo merecerte en un principio. Gyokushe supo vender su amor por ti por su posición económica… por un puesto más importante de trabajo. Siempre quise lo mejor para ti: el príncipe con el que siempre soñaste. Y ese joven… Hiragizawa… puede ser esa persona.
 
-¿Cómo puedes saberlo? ¿Cómo puedes decirlo?
 
-Una madre sabe esas cosas. – Haciendo una pausa para acercarse y tomar una de sus manos entre las de ella.- Hija: una madre sabe muchas cosas… muchas cosas que en un principio pasan desapercibidas… y se que es posible que no te casaras con él absolutamente segura gracias a lo ocurrido. Pero cuando él repetía los votos… había que ver sus ojos sobre los tuyos. Está enamorado de ti… profundamente.
 
Tomoyo asintió en silencio y sonrió para que su madre no sospechara nada.
Pero su corazón solo le decía cuando su madre se marcha de la oficina…
¿Qué pasa si ella tiene razón?
 
 
——Continuará.
 
Bueno para muchos que se quejaban en la entrega anterior que no había suficiente contenido, que el capitulo anterior fue mucho Shaoran y su familia, espero haberlos complacido: Mucho de Eriol y Tomoyo y espero que les haya gustado la escena del sofá. ¡Vaya manera de despertar! XD yo quisiera que me despertaran así… hmmm en fin. La verdad era necesario hablar en el capitulo anterior de los Li… ¿Por qué? Porque cuando Ieran Li haga su aparición en el próximo capitulo entenderán que solo hemos raspado la superficie de esta controversial mujer… y Sakura no tendrá mucha oportunidad con ella… o al menos tampoco Touya cuando su momento de confrontación venga. Por el otro lado, tenemos una desconocida que conoce a Eriol… ¿Alguien sabe quien es? No se pero creo que no se trae nada bueno… ¡Sonomi vuelve con Tetsû! A mi no me digan nada… hay mujeres que piensan como Sonomi y dejan todo en el pasado porque ven mas allá de los malos momentos… no se cuanto le durará el gusto pero al menos se van de viaje por un tiempo en yate… si, los Daidouji no perdieron el yate… gracias a Dios. – sarcasmo- por el otro lado, veremos mas de Kaho Mitzuki metiendo su veneno por ahí mas una sorpresiva visita que pondrá a Eriol bien celosito… ya era hora 😛
 
Mientras tanto vamos a los comentarios del capitulo anterior:
 
Sakura: Espero que este capitulo 14 haya aclarado las dudas que quedaron sueltas. Gracias por tu comentario y trato de no demorarme mucho en las actualizaciones: pero ahora mismo entre el trabajo y los proyectos que llevo a la par apenas si tengo tiempo para escribir. Antes podía escribir medio capitulo en dos días, ahora me toma hasta diez días. También me gusta revisar que la trama tiene lógica y no pierde su esencia. Espero que lo comprendas.
 
Crys23. Feliz año para ti tb. Con relación a Mei, veremos un poco de la situación en la que está metida para el próximo capitulo. Este capitulo 15 promete ser bien larguito e intenso para los protagonistas. Nakuru no se meterá tan profundo con los protagonistas aunque se da de cabezazos por haber interrumpido en el salón de la casa. Miyari es una pesadilla pero esperemos que recapacite… – hmmm no me creo esto pero en fin. – Touya si que está bien distraído pero creo que eso no le impedirá en adelante actuar como siempre lo hemos amado… ? un abrazo y nos leemos en la siguiente actualización.
 
 
Ana. Gracias como siempre en esta historia por tus comentarios. La verdad Sakura parece que ha tomado la situación con filosofía y entendimiento. Admitió que exageró un poco y que el tiempo al lado de Li le ha hecho comprender que no todos son iguales. A ver cuanto le dura la felicidad una vez llegue Ieran y ponga las cosas como son. La verdad Harry es un encanto de hombre y aunque Nakuru crea que él la engañó no creo que sea toda la verdad… pero averiguaremos un poco de esto en el próximo capitulo. Un abrazo y te cuidas.
 
Nirú. Eres una de las pocas que les gustó en verdad la historia y la fuerza de Ieran dentro de su familia. Esta parte era importante de presentar pues es la antesala de lo que se viene con respecto a la confrontación de los Hermanos Kinomoto con esta mujer tan conflictiva. Gracias por tu apoyo referente a este capitulo y espero que te haya gustado la respuesta de Sakura. Chaito ?
 
Madeleyn ¡Hola! Yo estoy muy bien, gracias por preguntar. Feliz año para ti también y espero que este capitulo sea de tu agrado. Un abrazo y nos vemos en la próxima actualización.
 
Lo que se viene para la próxima:
 
Ieran ya por fin tiene su primer encuentro con sus hijos. Viene acompañada por el esposo de Femmeii y comprenderemos mucho las razones de la chica para abandonar China y por supuesto a su esposo; Ieran no escucha razones y desafiará a su hijo su decisión de ¿Esposa? Shaoran Li trae otro secreto además de su apellido y Miyari ¿Obtendrá su merecido finalmente? ¿Quién robó el dinero del Festival de las Flores? ¡Sorpresas más adelante! Touya regresa de su viaje encontrando una sorpresita. ¿Quién es la mujer que hizo aparición en este capítulo y que quiere? Tomoyo se entera de una triste noticia y afectará todo su mundo. Un viejo amor resurge para sacudir un poco los cimientos de una de las parejas protagonistas y entre las líneas enemigas surge mas de un aliado ¿alguien sabe de quienes se trata?
 
Ya saben que comentarios, dudas o tomatazos a mis correos o pueden contactarme por Twitter en crystal23fanfic.twitter.com ^^ Si ya tengo Twitter. Un abrazo a todos y nos leemos en la próxima actualización… ¡Solo dos capítulos para finalizar Dulces Tentaciones!
 
Crys.-