Capítulo 10 – El Secreto

De acuerdo, lo admito estoy mas confundida que la mayoría: Mis padres y los de Eriol sufrieron tragedias que aprenderían los mas grandes escritores de la historia. Aun no entiendo porque su padre y él mío han perdido años en discusiones por una mujer. Sin embargo, aquí estoy enterándome de que nos separa a Eriol y a mí y el conflicto aun existente entre ambas familias. Vivian es su nombre. Pero ¿Qué más hay atrás de todo esto? ¡Agggghhh no pensé que me sentiría tan mortificada en algún momento de mi vida? Todo, absolutamente todo carece de sentido en estos momentos. El me observa con una mirada cargada de una infinita ternura que me impide hablar en estos instantes y finalmente cuando hago mi pregunta hasta suena estúpida. Pero ¿Qué mas puede haber atrás de todo esto? ¿Con estos secretos al descubierto, podremos Eriol y yo tener una relación normal? ¿Una amistad si acaso? ¿Me ayudará a salvar a las Empresas de mi familia?
¡Oh Díos! Está mortificación por toda esta situación inunda mis sentidos.”
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-Vivían ¿Es tu madre? – Pregunta Tomoyo atraída por lo dicho por Eriol en aquella reunión entre ella, el señor Hiragizawa y el hijo de este. Luego se voltea adonde Hiroshi para decir.- ¿Llegó a casarse con ella?
 
-Vivían llego a sentirse engañada por lo que le dije acerca de Tetsû. Aunque al principio debo admitir que no me creyó.- Tocando su mejilla por instinto y Tomoyo llegó a imaginarse que pudo abofetearle, lo que no estaba lejos de la realidad. – le aseguré que Tetsû volvería casado a terminar la carrera o a darle explicaciones y que su promesa a ella no valdría nada. Y se dio justo como lo esperaba yo: Tetsû volvió dos meses después, casado y con explicaciones para Vivían. Pero ya ella se había resignado: nunca recibió una sola carta de Tetsû en aquellos dos meses pues no se lo permitirían sus compromisos y su vida de casado con Sonomi y él no recibiría las de ella.
 
-¿Cómo lo sabe?
 
-Le escribía a diario. Lo se porque conocía a Vivían y ella una vez me lo reveló. Le escribía todos los días fue cuando empezó a creer mis palabras: Tetsû no respondió una sola vez. Vivían lo volvió a ver luego de aquellos dos meses y Tetsû volvió casado. Vivian se sentía traicionada. Le prometió que jamás se acercaría a ella y así lo hizo. Supongo que tus abuelos paternos se aseguraron que no ocurriera. O tal vez él le escribiría pero nunca le llegaron. En realidad no estoy del todo claro en esos detalles.
 
-¿Vivian le correspondió a usted?
 
-No de una vez, no. Debo de admitir que a Vivian no le tomó mucho tiempo aceptarme. No me avergüenza decir que el despecho que le sentía a Tetsû la hizo aceptar mi propuesta de matrimonio – suspirando con aire soñador y el rostro ilusionado iluminó su rostro – Le amaba mucho antes que él le propusiera una relación. Meses después nos casamos y oros más tuvimos a Eriol. – Ahí mirando con ternura a su único hijo. – Nunca volví a saber de Tetsû pues me quedé en Londres y allí educamos a nuestro hijo. Volví aquí cuando mi padre murió y tuve que hacerme cargo de los negocios de inversiones. Un día de esos volví a ver a Tetsû; enamorado de su esposa, supe que tenía una niña y con un profundo odio a mi persona. – Ahí observa a los ojos a Tomoyo.- Te aseguro que aunque Ama a Sonomi, este aun siente en su cabeza alguna clase de miedo de persecución. Desde aquel entonces competimos sin piedad en ofertas de negocio para derrotar al otro en el negocio. Es decir, si a mí se me presentaba una oportunidad de inversión, Tetsû intervenía para derrotarme en mi territorio: las finanzas y sus compras se han efectuado de tal magnitud que las inversiones han comenzado a pesar en su capital y los préstamos han comenzado a cobrar unos intereses demasiado altos. Y como está la economía no le ayuda tampoco.
 
-Cuando el problema de las empresas Daidouji comenzó a darse, nuestra firma le propuso solventar los gastos y tratar de ayudarle a levantarse. Él se negó. – Afirma Eriol tomando la palabra.- Traté infructuosamente en reunirme con tu padre. Nunca me recibió. Lo tomé por sorpresa la noche que nos conocimos: La fiesta en casa de Daidouji finalmente lo confronté pero fue inútil. No me escuchó y me echó de la casa.
 
-¿Por qué?
 
-Por lo que pasó entre nosotros. – Afirma Hiroshi ahí tomando la palabra. – No me ha perdonado que le haya robado a Vivian de su vida. No me perdona que ahora se encuentre en la ruina cuando nosotros nos encontramos en la cúspide de nuestro éxito corporativo. Cree, con justa razón, que el destino ha jugado una sucia carta en su contra. No se lo perdona y yo no me lo perdono. Perdí mi mejor amigo por mi estúpido ego y orgullo. Y por el gran amor que le tuve a Vivian.
 
-¿Le tuvo?
 
-Vivian murió un tiempo atrás- Afirma Eriol con gesto pensativo y nota la tristeza en su voz.- De cáncer. –Observando de soslayo a su progenitor.
 
-Lo siento. Cuanto lo siento – Afirma la amatista con gesto igual triste que ellos dos. –Pero…eso pasó hace mucho tiempo ya…
 
-Tu padre pese a que ama a tu madre, aun no olvida a Vivian. Recuerdo que cuando se enteró mandó una carta a la casa expresando su profunda tristeza por lo ocurrido pues aun quería a Vivian. Pero lo cierto es que nunca hubo otro tipo de comunicación entre nosotros.
 
-Y como soy el resultado de una unión que nunca aprobó por sus sentimientos hacía mi madre, bueno, me rechaza y todo lo que tiene que ver con mi apellido.
 
 
Los tres guardaron un respetuoso silencio cada uno inmerso en su mundo: Hiroshi pensando en sus años de matrimonio con Vivian y que la situación sería tan diferente. Eriol en como ha decidido que aquella experiencia de sus padres le enseñara que el amor trae mas dolor a los seres queridos que felicidad. ¿Acaso no era su madre el ejemplo claro? Su padre prefería pensar en ella como un “Lindo recuerdo” y no olvidar su amor a pensar que no la merecía. Entonces Tomoyo los trajo al presente cuando añade levantando la mirada de ambos.
 
-No creo que eso te impida ayudarme ahora que te necesito – habla Tomoyo en tono imperante a Eriol- Necesito que te hagas cargo de la deuda. Que le compres las acciones de los Ebisawas. Con eso podrás tener el control definitivo de la empresa Daidouji.
 
.-Tu desesperación en el asunto me sorprende.
 
-No creo que lo ocurrido entre nuestros padres sea un impedimento para que el mío razone las condiciones a favor de que tu empresa se quede con la Corporación.
 
-En estos momentos invertir en una compra como esa no es inversión Señorita Daidouji. – Habla Hiroshi como financiero y analista.- No es conveniente.
 
-Tomando en cuenta que aunque compre las acciones de los Ebisawas no tendré ni la tercera parte para tener el control.
 
-Y tomar en consideración que Los Ebisawas no venderán.
 
-¿No? ¿Por qué no?
 
-Tomoyo esta situación no durará por siempre y el padre de Ebisawa lo sabe. Pronto se estabilizará el mercado y pretende tener sus manos hasta el cuello dentro de la empresa de tus padres. La recuperación será sorprendente y sus pérdidas serán duplicadas en ganancias para el final de su año fiscal. La situación es irremediable.
 
-No, no… tiene que haber una alternativa.
 
Eriol alza una ceja curioso y se cruza de brazos en silencio observando las pozas amatistas que son los ojos de Tomoyo.
 
-¿Así que ya te lo han dicho, cierto?
 
-¿Le han dicho? ¿Qué le han dicho? – Pregunta Hiroshi. Tomoyo se muerde el labio inferior y baja su mirada, visiblemente abochornada.
 
-¿Podrías dejarme a solas con Tomoyo, por favor? – Hiroshi asiente y se retira cerrando la puerta tras él.
 
-¿Así que lo sabías?
 
-Lo supuse. En nuestro círculo no es desconocido los sentimientos de Kana Ebisawa por ti, Tomoyo.
 
-No puedo casarme con él. No lo amo. Sin embargo, la empresa… todas las personas que trabajan en ella… todo estará perdido. Cientos perderán sus puestos… no puedo permitir que eso pase, pero tampoco me casaré con él.
 
El sujeto invitó nuevamente a Tomoyo a sentarse y tomó sus manos entre las suyas para servir de apoyo; los cabellos de la amatista hacían una cortina que mantiene su rostro y sus ojos escondidos del contacto de los masculinos. Tomoyo comenzó a sollozar y apretó el pañuelo de Eriol contra su boca para callar su llanto.
 
-Lamento que pases por estas terribles circunstancias- dice con una tranquilidad algo apabullante para la mujer. – Simplemente son situaciones que pasan. Pero si no quieres casarte con él, no tienes porque hacerlo. Tu negocio no forma parte de la corporación Daidouji. Podrás empezar de nuevo. El dinero es reemplazable y todo lo que has perdido, podrás recuperarlo al paso del tiempo…
 
-Pero no podré… – Ahí analizando algo y levantando su mirada. – ¿Cómo lo sabes?
 
-¿Saber que?
 
-¿Cómo sabes que he perdido dinero? – Ahí notando el gesto de sorpresa del varón.- Supiste que perdí dinero… – Haciendo otra pausa- ¿Sabías que mi padre… – Ahí leyendo la respuesta en su mirada- ¡Lo sabías! –Eriol aprieta su aferre de las manos junto a las de ella para impedir que se alejara de él, que se pusiera de pie. Pero Tomoyo lee en sus ojos todo lo que necesita saber. – ¡Sabías que mi padre había vaciado mi cuenta!
 
-Si, lo sabía.
 
-¿Por qué no me lo dijiste?
 
-¿Qué podía decirte? Que se todo lo que tu padre hace… que vigilo todos sus movimientos… que me diste información acerca de él que pude utilizarla a mi conveniencia.- La frialdad de sus declaraciones perturba e inquieta a la mujer que supuestamente es su amiga. Revelar aquellas verdades tan a la ligera se encuentra que un extraño peso es levantado de su cuerpo aunque por razones desconocidas para sus sentimientos.
 
-¿Qué? ¿Qué hiciste que? ¡Me usaste! – Poniéndose de pie de repente y ahí los ojos rojos del llanto más la ira contenida de sus sentimientos se exponen. Apuntándole con el dedo mientras siente los temblores nerviosos de su cuerpo añade.- ¡Tu interés por mi! Tus invitaciones a comer… todo eran… ¿Para recaudar información sobre la empresa? ¿Sobre mi padre?
 
-Si. Te admito que en un principio, así fue pero…
 
-¡No! – Le calla de repente – ¡Tu no! No de todas las personas… tu lo hiciste todo, ¿Para que? ¿Que querías conseguir con esto?
 
-Escúchame- Dice dándole alcance, sujetando sus mejillas con sus dedos. Tomoyo trata de escapar a su agarre y forcejea pero él implementa más intensidad en su aferre haciendo que sus miradas hicieran contacto a través de las gafas de montura – Escúchame: admito que aquella noche que nos conocimos, había ido a la residencia de Daidouji para hacerlo recapacitar. Nada más me importaba que hacerme de la corporación Daidouji no importándome quien mas cayera… luego te conocí a ti y todo cambió. Eres mi amiga…
 
-A los amigos no se le usan como fichas de intercambio Eriol. – Afirma la joven de manera mordaz, soltándose de su agarre y de su alcance. – Pensé que me apreciabas aunque fuera como amiga y no como novia porque lo dejaste claro… no te intereso. Pero eres un despiadado empresario. Me usaste para saber las debilidades como empresa de mi padre. ¿Para que? Al final no pudiste hacerte de las acciones ¿Cierto?
 
-Te voy a hablar con total sinceridad: he llegado a comprar acciones. Tengo un buen porcentaje para tomar decisiones de junta pero no para hacerme dueño de ellas. Por eso Kana Ebisawa te necesita: Tienes los porcentajes dejados por tu abuelo a tu nombre para apoderarse de ellos…
 
-¡Al menos siempre supe que Kana perseguía algo! ¡Tú me engañaste a sangre fría!
 
-No, no te engañé. Simplemente aproveché lo que vi como una oportunidad de negocios y la tomé.
 
La frialdad con lo que el varón pronunció a aquello le reveló a la joven lo que podía ser el verdadero rostro de alguien a quien admitámoslo se enamoró; ahora solo sentía el mas profundo rencor y una extraña sensación parecida a la misma que sintió cuando Gyokushe le dejó-Nunca me dijiste que querías… me hiciste creer que yo…- Ahí sonrojándose aunque Eriol no pudo saber si era de la rabia contenida o de algo mas- Yo me voy de aquí… – Ahí Eriol no le impidió cuando ella abrió y cruzó la puerta del estudio y cerrándola detrás de si con violencia.
 
Un largo rato después entra Hiroshi mirando con interés a su único hijo mientras este en una acción totalmente inusual en él se encuentra fumando un cigarrillo. Su progenitor lo observa con interés a lo que Eriol (sin siquiera mirarle) dice.- Basta.
 
-No he dicho nada…
 
-Pero lo piensas.
 
-.Estás fumando. No recuerdo la última vez que fumaste. – Revela su padre hasta colocarse a su lado y añade luego de un largo silencio.- ¿Por qué le dijiste a Tomoyo que tu madre murió?
 
Eriol no le mira pero siente su mano apretarle con cariño su hombro y Eriol no rechaza su contacto para mirar a sus ojos oscuros que revelan el mismo sentimiento de melancolía que su hijo.- Prefiero pensar en ella así… Además, no creo que ella de repente prefiera entrar a mi vida mañana ¿O si?
 
-Eriol…- Dice Hiroshi en un suspiro y toma aire para decir.- Hijo: – Enderezándole para darle frente. El sujeto aun permanece con el cigarrillo encendido en sus manos.- Quien lo diría… ¿Acaso… – pensando un instante- Es eso por lo que dices que no te enamoras…? ¿Qué no existe el amor? Por lo que pasó con tu madre.
 
-El amor no existe. Existe el deseo, la avaricia, la lujuria, la envidia – Insiste cambiando su expresión facial a apatía –El amor no existe. –Repite.- Tu vida es el ejemplo perfecto. Y prefiero no hacerme falsas ilusiones… ¿De que te sirvió a ti enamorarte de la misma mujer de tu mejor amigo? ¡Los perdiste a ambos! –Alejándose del autor de sus días. La vida de todos ha sido afectada… ¿De que le ha servido a Tomoyo enamorarse alguna vez? De nada. Su novio la dejó… luego se…- ahí guardando silencio y su padre nota que su único hijo esconde algo.
 
-Pero te cierras en ti mismo. No es saludable. Terminarás tan solo hijo. Podrías darte una oportunidad y ser feliz.
 
-¿Acaso fui feliz con Kaho Mitzuki? ¿Acaso se te olvida que Kaho me abandonó sin siquiera aceptar mi propuesta matrimonial? Lo consideró demasiado “compromiso” para su carrera- negando con su rostro.- No le interesaba casarse conmigo.
 
-Tienes que preguntarte mas allá de sus excusas que razones puede tener una mujer para no casarse con un hombre como tú: eres exitoso, eres bien parecido y se que tienes un gran corazón – ahí atrayendo su mirada- Te haces cargo de mi negocio cuando sabes que no es necesario. Cuidas de tu prima mientras decide que hacer con su vida. Proteges a tu primo y mira lo que haces por las Li; eso sin mencionar tus verdaderas razones tras Tomoyo Daidouji. Pero no amabas a Kaho. –
 
-Sabes que no la amaba. No creo en eso. Y ella lo sabía y me aceptaba como soy. Hasta que cometí la estupidez de pedirle que su vida la uniera a la mía. Pero ya ese no es el caso. Estamos separados. Hemos roto y según he sabido, Kaho anda por ahí con su publicista.
 
-Pero Tomoyo es diferente. Te preocupa. Te importa…
 
-Es solo mi amiga.
 
-¿A quien pretendes engañar hijo? ¿A mí o a tu corazón? Porque digas lo que digas Eriol, se que esa chica te interesa y no como tu quieres hacer creer a tu corazón – Ahí ve que va a refutar lo que dice y añade levantando su mano para pedirle que le deje de terminar- El problema está (y por como vi que ella se marchó) que terminarás perdiéndola sino terminas de entender que quiere tu corazón.
 
 
 
-¿Te quedas a cerrar? – Pregunta el joven de ojos café levantando la mirada esmeralda a su dirección.
 
-Esta noche no. Pretendo llegar a casa temprano y hacerle compañía a Tomoyo.
 
– Todos estos días ha ocurrido lo mismo y ella apenas ha pisado el negocio – Afirma Shaoran sintiéndose en confianza y avanzando hasta la silla delante del escritorio de Tomoyo: Sakura tomaba notas previas al cierre de aquel día. -¿La señorita Daioduji se encuentra indispuesta?
 
Lo que el varón ha aprendido al convivir en el diario trabajo con alguien como Kinomoto es que su mirada lo dice todo: Su expresión visual puede pasar de satisfacción a descontento y de aprobación a negación en un abrir y cerrar de ojos. Su mirada lo puede expresar todo en un destello momentáneo de aquellas bellas gemas. Y no es la excepción en estos instantes ya que la joven parece entristecer lo que considera el varón chino un castigo al apagar aquellas esferas que son sus ojos. Unos ojos tan sorprendentes como una noche llena de lluvia de estrellas; y no es la primera vez que lo piensa.
 
-Algo parecido.
 
Shaoran la estudia un instante: la joven esquiva su mirada en un intento de encubrir algo y alguien tan poco perceptivo en ocasiones como el varón Li lo percibe.
 
-Sabes… Sabes que tanto tu como la señorita Daidouji …- ahí atrayendo su mirada- … Si llegaran a necesitarme, podrían contar conmigo… ¿Lo sabes, no?
 
Sakura no duda de sus palabras y asiente en silencio. Un incomodo momento en donde el silencio reina entre ambos y aquello no interrumpe el contacto de sus miradas. Es finalmente Sakura (con un tenue bochorno en sus mejillas y un inusual palpitar acelerado en su pecho) es quien dice.- ¿Irás siempre a la fiesta de Miyari? – Cortando contacto visual.
 
-Tengo que – Afirma el varón viéndole manejar la sumadora con notable destreza mientras revisa facturas. –Ha insistido de que vaya. Es un día importante ¿No?
 
-Todos los cumpleaños lo son – Ahí Shaoran baja su mirada y Sakura nota su duda a lo que agrega- ¿Es tan difícil en China para las familias celebrar cumpleaños?
 
-No, es solo… bueno, es que mi padre murió un día antes de yo cumplir los nueve años.
 
-¡Oh, cuanto lo siento!
 
-Gracias. Aunque ya casi no recuerdo muchas cosas. Pero cada año se vuelve más difícil celebrar cumpleaños en casa cuando un día antes ha muerto el cabeza de familia.
 
-Debió ser muy difícil para tu mamá.
 
-Un tanto. Creo que, nunca se ha recuperado.
 
-Yo aun recuerdo cuando murió mi padre. No fue hace mucho si lo comparamos con la muerte de mamá. – Afirma Sakura meditabunda en sus recuerdos y el tono de voz melancólico hace al joven retroceder en su imaginación e imaginarse a Sakura con aquellos enormes y expresivos ojos verdes llorar solitaria ante la muerte de su padre. – Sino hubiera sido por Touya y sus amigos o Tomoyo y su familia…
 
-La pérdida de un ser querido es irremplazable y creo que nos deja marcados de una manera u otra.- Afirma Li pensativo. Sakura nota su mirada distraída a la madera del escritorio y en un acto impulsivo y de afinidad, roza su mano colocándola sobre la mano masculina y con aquello atrayendo la mirada del varón a aquella mano pequeña y delicada, con las uñas cortas y limpias portando un pequeño brazalete de piedras rústicas.
 
-Lo lamento. Pero… ¿Sabes? A veces tengo la impresión que tenemos algunas cosas en común Shaoran. – Dice en tono de voz de confidencia- Que puedo hablar contigo lo que sea.
 
-Si, a veces yo también siento lo mismo – Afirma Shaoran buscando su mirada esmeralda y haciendo contacto visual con su rostro: Sakura con sus mejillas arreboladas y aquella tenue sonrisa que la hace ver como una jovencita gentil e inocente. Aquellos labios finos, decorados con un tenue labial rosa y aquella tersa piel, que seguro es tibia a su contacto…
 
A un contacto lento y seguro por aquel mentón fino y rostro atractivo. Esparcir una línea de roces sutiles y lentos por aquel rostro mientras delimita un delicioso camino directo a sus labios…
 
¡Un momento! ¿Los labios de ELLA!? ¿Qué diablos está pensando!?
 
-Shaoran – Le interrumpen de la puerta con rostro de pocos amigos y una mirada inyectada de tirria a lo que ve delante de si: nada más que a Shaoran con la mano de Sakura sobre la suya. – Necesitamos ayuda ¿Podrías venir?
 
Sakura ha retirado su mano de la del varón y esto él lo percibió inmediatamente ocurrió: pero por casualidades de la vida la llegada de Miyari resultó la mas apropiada pues de su boca iba a salir un cumplido para nada mas y nada menos que Sakura. Tal vez salir algún día… ¡Rayos! No como quería hacer las cosas, definitivamente.
 
-Si, ya voy.
 
Lanzándole una última mirada al par sale de allí viendo que no hay excusa por la cual quedarse en la oficina.
 
Falta poco para la hora de cierre y los jóvenes que quedan en el establecimiento consumen sus servicios o en todo caso, otros se los llevan. Entrando por la puerta y cerrando entra un alto varón de piel dorada y observa a su alrededor. Aun habiendo personas en el lugar, algunas mesas ocupadas divisa atrás del exhibidor al sujeto de cabellos chocolates y descendencia china.
 
Se aproxima al sujeto y este al percatarse de su presencia se irgue. Reconoce en pocos momentos al hombre que estuvo discutiendo con Sakura el día del festival en el parque. Le saluda cordialmente aunque su mirada era rígida y escudriñadora sobre el otro varón.- Buenas noches. ¿Dónde está Sakura?
 
-En la oficina de la señorita Daidouji. ¿Le aviso que le busca?
 
-No, está bien. – Responde Touya observando el ambiente a su alrededor.- Le esperaré. –Luego mirándole añade con firmeza – No he podido… agradecerle, lo que hizo por Sakura. Estuvo en grave peligro.
 
Shaoran se queda notablemente sorprendido. Es como si el sujeto delante de él no pudiera esperar a agradecerle pero no quisiera hacerlo.
 
-No hice nada del otro mundo. Ella se defendió en parte sola.
 
-Se lo que es capaz de hacer ella. Pero también se que la situación se sale de control sino hubiera intervenido. Así que, Gracias.
 
Shaoran toma su cumplido y luego de un incómodo cruce de miradas y silencio sepulcral el hombre se dirige a una de las mesas vacías para sentarse a esperar a su hermana. Incluso saca de su abrigo de viaje un pequeño libro que busca la página donde se encuentra marcada y continúa su lectura.
 
Al establecimiento entra una joven y esta discute por su teléfono móvil con alguien más y solo habla en monosílabos. Su nerviosismo al escuchar a la otra persona es notable por la palidez de su rostro y el mentón rígido.
 
Se escuchó cuando dijo – Bien si quieres hablar de esa manera lo haré… No voy a volver solo porque tú chasques tus dedos. ¿Dónde estuviste todo este tiempo? Estuve dos meses sola. Tu te fuiste…- ahí haciendo una pausa en la cual se sienta en la mesa que pensó que estaba vacía pero en realidad el varón de apellido Kinomoto se encontraba leyendo y alzó la mirada para subir una ceja: Delante de él estaba una atractiva, delgada y algo pálida joven de cabellos color caoba y pecas cerca de su nariz con aspecto de extranjera. -¡Acaso vas a amenazarme con eso! – haciendo otra pausa y ahí habla en otro idioma – ¡Que yo esté en otro país no es razón de que me encuentre a la defensiva! Simplemente me niego a aceptar tus condiciones… escúchame: habla con mi madre si quieres, luego quiero darle mis razones por las cuales no quiero volver y veremos a quien escucha… bien… dile que me llame y trate de convencerme pero aunque ella me obligue a irme por los cabellos no creas que vuelvo contigo. – ahí colgando la llamada de repente y pierde el poco color en su rostro al notar la mirada intensa de los ojos negros que le devuelven una expresión interrogante y luego se le suben los colores hasta las orejas sintiendo calor inexplicable. Se levanta con torpeza y tartamudeando cuando dice.- Lo- siento… lo-lamen-to… señor…
 
-No. Por favor, siéntese. No me molesta su presencia pero puedo afirmar que está algo alterada- Ahí ella le observa extrañada. El hombre vuelve a insistir- Siéntese.
 
-Lamento que haya tenido que escuchar eso. – Volviendo a tomar asiento pero ahora con un terrible bochorno.- No me había dado cuenta que la mesa estaba ocupada.
 
-No con semejante discusión vía telefónica. – Alzando una ceja de manera suspicaz.- ¿Está segura que se encuentra bien?
 
-Si, estoy bien. Gracias. – El varón le observa con extrañeza: se nota bien joven, algo delgada y sus costumbres parecen bastante sumisas contrario a lo percibido mientras hablaba por teléfono.
 
En aquel momento que se quedan ambos en silencio llega la ojiverde extrañada y dice con sutileza- ¿Qué haces aquí? – Atrayendo la mirada de ambos en la mesa.
 
-Vine a buscarte. Como siempre… ¿Está Tomoyo?
 
-No. – Ahí observando a la chica y sonríe con ternura.- Buenas noches.
 
-Buenas noches- Sonríe la aludida a Sakura.
 
-Disculpe. – Dice Touya levantándose y añadiendo.-Puede quedarse con la mesa. Ya me marcho. ¿Estás Lista? – Viendo a su hermana asentir y después de una cabezadita a modo de despedida de la desconocida que su hermano no le ha presentado.
-Si, gracias- Agradece la chica viendo como el varón le lanza una ultima mirada al abrirle la puerta a la joven de ojos verdes y ambos se retiran del establecimiento. En aquel instante llega el chino a su mesa.
 
-Femeii llegaste temprano.
 
-Si, disculpa.
 
-No tienes que disculparte tanto por las cosas que hagas… no estamos en casa. – Afirma el varón Li ante la actitud débil de su hermana frente a los demás. –
 
-Bueno la verdad es que escapé. No podía soportar a Meiling un minuto más y decidí salir a pasear un rato y venir por ti. – Ahí Shaoran observa a la salida y ella añade adivinando lo que piensa- El Señor Hiragizawa me prestó su chofer. Vamos; te llevo a casa.
 
-¿Qué tal esto? Mejor te invito a comer y luego me llevas a casa.
 
-¿En serio? – pregunta con la satisfacción impresa en todo su rostro y una hermosa sonrisa engalana sus facciones.
 
-Claro. Así me contarás como están las demás. – Ahí observándole con una tenue sonrisa- Conociéndolas, ya deben de saber que estás conmigo.
 
Femeii no hizo otra cosa que sonreír y su hermano le explicó que en unos veinte minutos más era el cierre y podrían irse a lo que ella decide esperarlo.
 
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Miyari aprovecha que Sakura finalmente se ha marchado de DT y pidiendo ayuda a uno de los encargados para que la cubra, va al área de los casilleros y vestidores y sin mucho esfuerzo abre la casilla de Kinomoto. Ahí está en la puerta varías fotos y postales: fotos de ella con Tomoyo en uniforme de escuela, luego de Touya y más allá de quien se llama Yukito. La última que busca ya no está en la puerta y comienza a revisar sutilmente la casilla encontrándola en la repisa interior: la foto de Sakura acompañada de un sujeto atractivo pero con mirada fría y abrazada a la joven. Volteándole nota el número de teléfono y dirección de su apartamento en la ciudad donde vive desde un tiempo. Cruzó miradas con él en par de ocasiones y es un tipo un tanto altanero para su gusto y por supuesto muy pobre comparado con Shaoran Li.
 
Pero no está dispuesta a perder su “Boleto dorado” a una gran vida si llegara a conquistarlo. Y esas son sus intenciones. Sacando su teléfono móvil marca el número del sujeto de la foto. Sonríe al escuchar el tono de respuesta.
 
-¿Habla Ganasaki?
 
-¿Quién habla?
 
-Soy Miyari. Vivo en Tokio y Trabajo con tu novia… Sakura Kinomoto… – Ahí sonriendo con satisfacción mientras vuelve a entrar la foto en la casilla de la ojiverde y cierra la puerta sin ser vista por nadie. – Hay algo que tienes que saber, acerca de tu novia… y… ¿Qué vas a hacer en dos días?
 
 
—- Dos días Después. –
 
-¿Estás segura que no quieres ir conmigo Tomoyo? Podrías distraerte un poco. – Afirma Sakura
 
-No tengo ningún interés de asistir a la fiesta. Pero dale mi regalo a Miyari y dile que me disculpe- afirma la de ojos amatistas entregándole el regalo a su amiga sin mirarle a los ojos.
 
Sakura sabe que el sufrimiento de su amiga es innegable. Pronto tiene que tomar una decisión respecto a lo que pasan los Daidouji: Casarse con Kana o rechazar lo que su padre solicita y volverse la responsable de la pérdida de muchos empleos entre los empleados de la corporación. Aunque Tomoyo no es egoísta no es una decisión sencilla para ella. ¿Cómo es que Tetsû le pide sin más consideraciones que renuncie a todos sus principios, moral y creencias para casarse con alguien a quien no ama?
 
-Bueno. Si me necesitas, ando con mi móvil y…- en aquel momento tocan a la puerta. -¿Quién será? –Se dirige a abrir y su expresión pasa de incertidumbre a sorpresa.- ¿Touya? ¿Qué haces aquí?
 
-Traje algo de comer y algo de películas- afirma el hermano Kinomoto y la expresión de incertidumbre se incrementa en el rostro de su hermana. Pero la falda blanca por encima de las rodillas y un suéter color esmeralda además que tiene su pelo hacía atrás sujeto con una banda del mismo color del suéter hacen que el hombre le pregunte.- ¿Vas a salir? – observando de soslayo a Tomoyo.
 
-Si. Es el cumpleaños de una compañera del trabajo… ¿Miyari? Y hará una fiesta en su departamento. – Ahí añade dudosa. – ¿No deberías de estar trabajando Touya?
 
-Me dieron unos días de descanso…- pasando por su lado hasta el interior del departamento y saludando a la joven de ojos amatistas.- ¿No irás con Sakura?
 
-No me siento con ganas de ir a fiestas…
 
-Comprendo.
 
-¿Cómo que días de descanso? ¿Acaso no te dieron descanso cuando te accidentaste?- Interroga Sakura muy interesada en su hermano.
 
-¿Qué quieres decir?
 
-Quiero decir que en las últimas semanas y desde que ocurrió el asalto en DT has estado buscándome al trabajo y no has trabajado en esos turnos y sabemos que son los turnos que más trabajas desde que comenzaste en el hospital. – Cruzándose de brazos.- ¿Por qué no estás trabajando?
 
-¿Qué con tanta interrogación? – Pregunta con aspereza y sintiéndose acorralado pero no notándose añade- Si te molesta mi presencia…
 
-No, no me molesta pero me extraña todo el tiempo libre que has adquirido de repente, es todo. Siempre he dicho que trabajas mucho y ahora apenas trabajas. – Replica Sakura y añade.- Bueno, como puedes ver voy a salir, así que… – Señalándole la puerta.
 
-Touya si quiere puede quedarse, Sakura. No es necesario que se vaya… no me molesta.
 
-No, Sakura tiene razón. – Afirma Touya dando la razón y Sakura abre la puerta- Voy contigo…
 
-¿Adonde vas?
 
-Contigo. A la fiesta…
 
-¡Ah no! No harás tal cosa… – Replica su hermana menor con los ojos echando chispas. – ¡No vas a hacerme lo mismo que en la secundaria! – Pisando fuerte dos veces.
 
-¿Qué? ¿Qué te hacía en la secundaria? – Pregunta todo inocente el mayor Kinomoto. Sakura respira profundo con rostro de exasperación a lo que el varón añade.- Al menos que pretendas verte con “alguien” allá en la fiesta, no veo nada de malo.- viendo como su hermana se sonroja sutilmente. – Además saldrás tarde y es de noche… es inseguro para ti.
 
-¿Inseguro? ¡Touya no soy una niña! – Tomando su bolso y los regalos añade con exasperación.- ¡Has lo que quieras pero no harás que no vaya a la fiesta! – yendo por la puerta y cerrándola tras ella.
 
Tomoyo mira al varón Kinomoto y este le coloca la comida delante.
 
-.Creo que te gustará. – Afirma el varón ignorando por completo la explosión de su hermana. – Creo que hay suficiente para ti.
 
-Eres un tramposo. Viniste a propósito… – Sonríe con tristeza Tomoyo y con una mirada de complicidad al hermano de Sakura. – Nos escuchaste hablando de la fiesta de esta noche, cuando la trajiste a casa hace dos noches.- Ahí haciendo una pausa para que Touya le negara pero su silencio confirmó sus intenciones a lo que añade con preocupación. – Touya: que no estés cerca de Sakura no significa que algo pueda pasarle.
 
-Casi la pierdo – se abre el varón a Tomoyo.- Casi esa noche…
 
-Si pero no fue así. Shaoran le ayudó bastante…
 
-Si. – Afirma Touya- y eso me preocupa; que ya no estoy cerca de Sakura y otro le toque ayudarle en lo que me corresponde a mi como hermano mayor.
 
-No había forma que lo supieras… ¿No irás a alcanzarla? Luego no sabrás llegar a la casa de Miyari.
 
-El ascensor del edificio está fuera de servicio. Subí por la escalera. Créeme, la alcanzaré. – Afirma dándole una rápida despedida y yendo atrás de su hermana para darle alcance ante la mirada de la amatista que una vez viéndose sola, comienza a deprimirse.
 
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La joven de ojos verdes recorre toda la estancia con su mirada. Ignorando totalmente la presencia de su molestoso hermano, entrega su regalo a Miyari y se disculpa departe de Tomoyo dando alusión de que esta ultima se encuentras indispuesta. Aunque mira por toda la estancia la cual está con muchas personas no divisa al objeto de su atención. Una extraña sensación recorre su persona cuando piensa en Li; simplemente negaba en un principio sentirse atraída por aquel hombre pero aquella sensación se seguridad a su lado y luego cierta cercanía le llenaba de gran expectativa. Sabe que Shaoran está allí porque se lo aseguró y prometió verle allí.
 
No que abandonaba a su amiga por un hombre, ¡Por supuesto que no! Pero Tomoyo se siente mejor (y Sakura lo ha descubierto) mas a solas que acompañada. Tomoyo se encerraba en una especie de caparazón que jamás había usado y Sakura no sabe que hacer.
 
Y entonces, lo ve en el balcón. Está conversando con una chica muy guapa que es un tanto mas baja de estatura que ella. Por alguna extraña razón para ella, se siente incómoda al verle del otro lado de aquella puerta de vidrio acompañado de la guapa chica. Solo un instante dura para que el sujeto presentir su mirada sobre su persona y quien le acompañan se voltea para ambos mirar a la ojiverde con particular atención y Sakura se siente ahora avergonzada. Sus mejillas se arrebolan ante su indiscreción de quedárseles viendo así.
 
Shaoran hace señas para que se acerque y la joven solo duda un segundo y luego, da un paso. Luego otro. Así, en pocos segundos, abre la puerta delante de ella y ve a ambos ocupantes del balcón con vasos de bebida. Ya de cerca, Sakura observa a la acompañante de Li: una chica atractiva y con una estatura un poquito más alta que ella. Un vestido negro cerrado hasta el cuello y de largo hasta la rodilla. Un moño bien ajustado en la parte mas alta de su cabeza y tiene dos prendedores de piedras adornando sus cabellos.
 
-Sakura: que bueno que llegaste.
 
-Si, casi no vengo… – Afirma la ojiverde lanzando una mirada suspicaz a la chica. –Pero aquí estoy…
 
-Me alegra que vinieras. – Afirma nuevamente y sin sonreír abiertamente añade.- Esta es Femeii Li. Mi hermana.
 
-Tanto gusto señorita Kinomoto. – Afirma la chica con un tono de voz bien bajito y tenue.- Xiao Lang me contaba ahora mismo de usted…- observándole con especial atención, escrutinio y una sutil sonrisa en sus labios rojos carmesí.- Vale la pena añadir que estoy encantada de conocerle finalmente. Pero… creo que ya le ha he visto antes—ahí dirigiéndole una rápida mirada a su hermano quien le mira con interrogante.- Creo que fue en Dulces Tentaciones.
 
-Oh tu hermana…- Observando a uno y otro finalmente sonriendo con humildad. – mucho gusto, señorita Li.
 
-Dígame Femeii, por favor.
 
-Solo si me dice Sakura. – Añade la otra y ambas se sonríen cortésmente. – Pensé que todos tus parientes vivían en China. –Ahí dirigiéndose al varón Li.
 
-Y lo hacen –Dice Li –Me está visitando de China acompañada de mi prima Meiling. Pero ella… se quedó donde se hospedan.
 
-Ya veo ¿Le gusta nuestro país Señorita Li?
 
-Señora. Estoy casada- Afirma Femeii corrigiéndola y añade.- Es un país bonito. Con grandes influencias occidentales, incluso mas que China. En fin, espero extender mi visita- observando de soslayo a su hermanito menor.- Eso es si consigo una buena razón para quedarme.
 
Shaoran ignora su sutil comentario mientras sonríe su hermana con satisfacción.
 
-¿Dónde está tu jefa, Xiao Lang? Estaba curiosa por conocerle. – Habla de manera ansiosa la joven de ojos negros y expresivos.
 
-Tomoyo no vendrá – Afirma Sakura con un dejo triste en su voz que no pasa desapercibido para el varón y tampoco para su hermana.
 
El cambio en la actitud de la ojiverde no pasó desapercibida para Femeii. Tampoco la mirada que su hermanito le lanzó a la susodicha llena de una consternación que son muy pocos en la vida del varón merecedores de esa expresión por lo que deduce en pocos segundos que la chica le importa de alguna manera a su particular hermanito menor. -Eh Xiao Lang… creo que me ha dado frío. – Dice su hermana rápidamente.- Voy a entrar… – Al ver que su hermano iba a entrar con ella, agrega- Quédate aquí si quieres… estaré bien. –Lanzando una mirada de soslayo a Sakura – Nos vemos luego. – Ahí retirándose y dejando el par a solas.
 
El silencio incómodo vuelve a caer entre ellos. Es un largo y constante silencio, en el que solo se concentran en ver el tránsito que ocurre calles abajo.
 
-¿Encontraron fácil el departamento? –Preguntó Sakura para hacer conversación.
 
-Si, fue sencillo.- Haciendo una pausa larga y monótona gracias a la ansiedad que siente y a la presencia de la chica que está con un atuendo muy atractivo. Ocurriéndosele algo dice- ¿Quieres algo de tomar? Puedo ir por algo y…
 
-No. Estoy bien. No creo que me quede mucho.
 
-¿Acaso no te gustan las fiestas?
 
-No tengo ánimos para ella.
 
-¿Qué es lo que pasa? ¿Te ocurre algo malo?
 
-No a mí. Le pasa a alguien cercano a mí y… termina afectándome, creo.
 
-Entiendo. Cuando se es tan sensible, todo lo que pasa a tu alrededor te afecta de todas maneras… buenas y no tan buenas.
 
Nuevamente el silencio.
 
Y es Sakura que vuelve a romperlo diciendo.- Shaoran… – Ahí el varón le observa- Te voy a hacer una pregunta y me tienes que responder con total sinceridad…- El sujeto alza una ceja ante su petición. – ¿Tienes algún tipo de… relación con Miyari-san?
 
-¿Miyari? – Parpadeando dos veces.- No. Para nada… somos solos compañeros de trabajo.
 
-Se nota que ella se interesa en ti más que compañero de trabajo.
 
-¿En serio? – El sujeto parpadea dos veces.- No me he percatado… no me trata diferente que los demás.
 
El que se encuentra presenciando semejante intercambio de la conversación de estos protagonistas tiene que entender que tanto Shaoran como Sakura son tantito distraídos en algunos asuntos como es el corazón, los sentimientos y otras cosillas con las que no les cansaré explicándoles. Lo que si deben de entender que pese a que Sakura con aquella pregunta pudo haber dado una pista al varón de sus sentimientos, este no relacionó la misma con los intereses de la ojiverde. Si, podemos decir que cuando se volteó para observar al interior de la fiesta (pues el silencio volvió a resultar incómodo para él) divisó a la misma persona que Sakura suele irse de DT en las noches.
 
Y el mismo sujeto que discutió con ella la noche del festival. Dice de manera casual.- Vaya, no viniste sola. – Ahí Sakura se voltea y mira donde el varón observa.
 
-Ese es Touya. No vino conmigo. Me siguió.
 
-¿Te siguió?
 
-No acepta un no como respuesta.- Respirando profundo ante la exasperación y con una mirada llena de hastío. – Ya en el metro, no pude ignorarlo.
 
-No parece que te agrade. ¿Por qué te siguió?
 
-Porque no tiene nada mejor que hacer o una novia a la cual acosar- Ahí frunciendo su rostro y sorprendiéndose que Touya se dirija a una esquina del salón lleno de personas donde se encuentra la joven Li.
 
-¿Una novia? ¿Crees que acosándote así considerará otra chica?
 
-Probablemente lo haga. Tiene demasiado tiempo libre últimamente. –Negando con su cabeza. – Él no toma un No como respuesta.
 
-¿Por qué no lo denuncias? – Ahí atrayendo la mirada aturdida de la chica.- Sino quieres que te acose y sigue haciéndolo…
 
-No puedo denunciar a mi propio hermano. Es algo que no puede curarse ya. ¡Es insufrible! – Suspira con aprehensión.
 
-¿Tu-Tu hermano?
 
Sakura asiente en silencio viendo los ojos castaños del varón. Luego lo ve negar con la cabeza repetidas veces.- ¿Qué? ¿Qué pasa Shaoran? ¿Te ocurre algo?
 
Pero luego lo ve sonreír. Extrañada ante su actitud (y lo apuesto de su rostro al sonreír) lo mira con cierta duda estampada en toda su cara. –Soy un tonto.
 
-¿Hoe?
 
-Sakura: Estaba pensando…- afirma el varón sintiendo los latidos de su corazón en sus oídos. La temperatura en sus mejillas sube a grados desconocidos para el susodicho. – Si tal vez, quisieras, no se, salir conmigo… alguna vez. –Evadiendo su mirada en repetidos movimientos no intencionados, mostrando a Sakura su ansiedad y nerviosismo además de expectativa ante su respuesta.
 
-Me encantaría Shaoran- Afirma Sakura sonriendo tímidamente con las mejillas arreboladas. Se aproxima a su persona lentamente hasta quedar apenas a un palmo uno del otro: Sakura resulta ser más bajita que el sujeto y ambos se quedan mirándose uno al otro; Sakura hacía arriba y Shaoran baja su mirada y extiende su mano hasta su tibia mejilla. La suavidad de su contacto es todo lo que él ha esperado y más. Sakura se queda observando a sus ojos chocolates que brillan con intensidad en la penumbra del balcón.
 
En aquel momento, se abre la puerta del balconcillo diciendo -¡Ah aquí están! – haciéndolos separarse impulsivamente y tomando esquinas opuesta ante la sorpresa. Miyari viene sonriendo con satisfacción y añade.- Shaoran… ven, mis padres ya llegaron y quieren conocerte.
 
-Voy en un momento – afirma el varón con firmeza y cierta indiferencia. Sakura continúa aislada en un lado del balcón ante el susto y lo que pudo haber pasado de no haber llegado su amiga.
 
Con un tono de profunda satisfacción y sonriendo ampliamente añade -Oh Sakura, adivina quien ha venido – Haciéndose a un lado para darle paso a un sujeto de cabellos castaños claros, estatura un poco inferior a la de Shaoran y una barba estrecha alrededor de su boca haciéndole un candado.
 
El corazón de Sakura se vino abajo al ver a no otro sino a su supuesto novio que vive en otra ciudad. Este se adelantó al centro del balcón para aferrar a su novia en sus brazos con un tono de voz simpático y animado decir. – ¡Sakura, querida! – levantándola varias pulgadas del suelo ante la mirada de Shaoran (con un gesto de aturdimiento e incógnita) y Miyari que tiene una sonrisa de satisfacción y se aferra del brazo del sujeto chino. -¡Cuánto te he echado de menos!
 
-¿Gana… Ganasaki? – Pregunta incrédula mirando con sorpresa a Miyari y los ojos de Li revelan sorpresa y cierta suspicacia. -¿Qué haces aquí?
 
-Espero que no te incomodes Sakura- Afirma Miyari una vez el recién llegado coloca a su novia en el suelo pero decide tomar su mano con firmeza sin quitarle los ojos de encima- Pero decidí invitarlo. Después de todo, llevan tanto tiempo separados que merecía intentar a ver si se venía… ¡Lo logré! ¿No es maravilloso?
 
Sakura solo sonríe a su interlocutora mientras ella lleva a Shaoran prácticamente arrastrándolo pues su mirada sigue fría y firme sobre los ojos verdes de Sakura que revelan la sorpresa y vergüenza de la llegada de aquel sujeto. Sin embargo mientras Shaoran se retira del balcón se siente como un tonto: ¡Idiota! ¿Cómo podía pensar que aquella mujer tan hermosa iba a estar soltera?
 
Y luego le arrancó una terrible sensación de volver trizas a ese sujeto por levantarla, por abrazarla, por tocarla.
 
Pero ¿Qué demonios le pasa? ¡Jamás ha actuado con tanta irracionalidad en su vida! Sus pensamientos le preocupan y peor aun… ya no quiere estar en aquella fiesta.
 
¿Qué ha hecho Sakura Kinomoto a él?
 
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-No pareces gustosa en verme Cariño. – Opina el hombre al quedarse a solas con su novia. Hace unos momentos y luego de salir de su sorpresa, ambos se encuentran a solas en el balcón. Sakura trata de analizar sus sentimientos en los últimos meses y la ausencia de Ganasaki en su vida no le habían hecho ni más infeliz o miserable.
 
Así que “Gusto” por verle no es algo que Sakura pensaría en aquellos instantes.
 
-No me llames Cariño, Ganasaki.- Replica la ojiverde con firmeza soltando su mano y mostrando su sorpresa e indignación ante su presencia.- ¿Qué haces aquí?
 
-¿Cómo que que hago? – ríe con nerviosismo.- ¿Acaso no escuchaste a Miyari? Me invitó y así tenía oportunidad de verte… tomé el primer tren que me fue posible.
 
Sakura niega con su cabeza y retrocede dos pasos. – Después de semanas sin responder mis correos… te llamé varias veces… tratamos de reunirnos en muchas ocasiones y siempre ocupado.
 
-Lo se. Recibí los mensajes. Lamento mucho que hayas tenido que pasar por una experiencia así de terrible y no puedes culparme por abandonarte ¿Acaso no vine aquel último fin de semana? Hago lo posible por verte cada vez que puedo.- Trata de abrazarla y lo logra y ella escucha sus latidos del corazón y el aroma de su perfume llena sus sentidos. – Pero sabía que Touya te cuidaría bien. E igual Tomoyo. No necesitabas de mí en ese momento…
 
-No. No necesitaba de ti… – Afirma la ojiverde recordando su terrible experiencia del asalto y luego lo que Shaoran hizo por ella. Lo que Shaoran hace a su alrededor. Como trata de acercarse a ella y segundos antes… como evitó su mirada al sentirse… ¿Vendido? ¿Traicionado?
 
La invitó a salir, creyéndola disponible… y tonta ella, a ella también se le olvidó que Ganasaki está en su vida.
 
Y fue ahí cuando lo comprendió todo.
 
-Ganasaki: Tenemos que hablar.
 
-¿Qué pasa cielo? Te noto extraña. –Dice preocupado por su actitud. Acaricia su rostro y esto es visto desde el interior del departamento. Miyari se encuentra del lado del Li y ambos observan el intercambio departe del par.
 
-Son tan lindos ¿No lo crees? Èl es médico ¿Sabes? Cuando me confirmó su presencia en la fiesta, estuve segura que pronto le hará la pregunta a Sakura… ¡Ella estará tan feliz cuando se la haga!
 
-¿Pregunta? – Pregunta con un tono de voz ronco.
 
-¡Claro! Tiene no se cuanto tiempo tienen de novios… él vive en otra ciudad. Y se que cuando le pregunte si quiere casarse con él, no dudará en darle el sí… ¡hemos esperado tanto tiempo para ver ese feliz momento! – aferándose de su brazo – ¿Te puedes imaginar? Seguro de aquí a unos cuantos meses, Sakura será la esposa de Ganasaki.
 
El varón se soltó de su agarre y dice con voz aturdida.- Disculpa, voy al baño.
 
 
 
 
 
El timbre del departamento llamó la atención de la chica de ojos amatistas la cual ya se encontraba a punto de tomar una ducha. Ignorando de quien se trata va a la puerta y la entreabre un poco para mostrar su sorpresa e incredulidad ante su inesperado invitado.
 
El hombre la observa con su rostro lleno de perplejidad y dice con una tenue sonrisa.- Disculpe que le visite a estas horas. Pero es que me urge hablar con usted y no quiero hacerlo en su oficina. ¿Puedo pasar?
 
-Ahora no es buen momento – Dice la chica sonando lo mas cortés posible pero aquel hombre le resulta insoportable. Este en vez de sentirse decepcionado con su respuesta sonríe con satisfacción y Tomoyo aun no le brinda pasar.
 
-Creo que esta noche es el mejor momento, señorita Daidouji. Si he subido solo esta noche (usualmente ando con dos colaboradores) es para demostrarle que mis intenciones no son perjudicarle de ningún modo.
 
-Me disculpará Señor Ebisawa pero ahora mismo no estoy ni vestida para recibir a nadie. – Juntando mas la puerta.
 
-Es urgente que hable con usted Señorita Daidouji – insiste el hombre-Si lo prefiere, esperaré aquí fuera hasta que esté mas presentable.
 
-Como prefiera – Afirma Tomoyo ya viendo que aquel sujeto no se marcharía. Cerró la puerta de su departamento y se calzó con unos pantalones largos y un suéter ancho además de unas calcetas. Ya durante aquellos minutos pensaba que el sujeto desistiría pero contrario a lo que deseaba, el Señor Ebisawa no se había movido de la puerta y ella tuvo que rendirse e invitarle a pasar.
 
Ebisawa escudriñó todo con su mirada alrededor, arriba y abajo y finalmente dice.- Tiene un bello departamento señorita Daidouji. –Afirma el varón invitándose a tomar asiento.- Aunque un tanto contraproducente a la reputación de una dama de su clase.
 
-No ha venido a sancionarme ahora mi estilo de vida ¿cierto?
 
-Solo destaco el hecho que una jovencita soltera en mis tiempos, vivía con sus padres. La sociedad no ha cambiado mucho y hacen excepciones a casos de jóvenes que vienen de ciudades lejanas.
 
-Señor Ebisawa, disculpe usted pero me duele la cabeza y no estoy lista para ser reprochada por alguien quien no es mi padre. ¿Qué se le ofrece? ¿Qué hace en mi departamento?
 
Ebisawa sonrió: ¡Vaya que esta mujercita no era una persona fácil! Mirándole con fascinación añade luego de un instante de medir sus palabras dice. – Vine a hablarle sobre la propuesta matrimonial que le hará mi hijo en estos días… – Alzando una ceja ante la forma como el color abandonó el rostro usualmente pálido de la jovencita este sonríe y añade.- ¡Vamos querida Señorita Tomoyo! ¿Acaso quiere hacerme creer que la idea del matrimonio con Kana le resulta indiferente? Pensé que su padre había hablado con usted acerca de nuestro acuerdo – alzando una ceja con una sonrisa divertida en el rostro ahora abochornado de la joven.- Al menos que haya mentido.
 
Tomoyo sintió como un cubo de agua congelada caía sobre su persona: sus pies flaquearon, su cuerpo tembló y se vio en necesidad de apoyarse de uno de los espaldares de los dos sofás de su sala de estar.
 
-No puedo concebir que sea tan sádico de venir con esto… ahora, de todos los momentos.
 
-Si hay algo que he aprendido de usted con el paso de vigilarle en estas semanas señorita Daidouji, es que puedo esperar todo de usted; incluso un arranque de espontaneidad de un espíritu joven como el suyo.
 
-¿Vigilarme? ¿Me ha estado vigilando? – Pregunta pasmada.
 
-Es mi deber saberlo todo. Ver hasta donde mi amigo Tetsû le ha informado de todo lo que pasa con las empresas y su papel en su “Salvación” tengo el poder de salvar las empresas de sus padres señorita Daidouji; así como su reputación como empresarios de bien y éxito. Mantener la cabeza en alto para sus padres no ha sido fácil mi estimada Señorita. Han tenido que vender muchas de sus posesiones porque su padre no fue lo suficientemente valiente en su momento de prepararla a usted para su deber.
 
-¿Mi deber?
 
-Tomar las riendas de las empresas o casarse con un buen partido – encogiéndose de hombros. – La vida ha jugado en contra de su progenitor. He aquí las consecuencias: la salvación de la corporación de millones de dólares cae en manos precisamente de una mujer a la cual mi hijo ama con profundidad. Después de todo Señorita, Kana es mi único hijo y pretendo comprar su felicidad… cualquiera que sea el precio…
 
-Es usted un cínico señor Ebisawa y permita que lo diga- Afirma la de ojos amatistas con la mirada furibunda por las palabras del sujeto.- ¿Cómo se atreve a…
 
-No querida, no me atrevo. De hecho lo hice. – Afirma incorporándose del sofá donde se sentó.- Harás lo que te diga porque la verdad admitámoslo: yo tengo ahora el As en mi mano. –Observando su testarudez ante el asunto añade.- ¡No le estoy pidiendo nada del otro mundo! Mi hijo es rico, guapo y exitoso entre las chicas…- guiñando un ojo para disgusto de la joven quien evade su mirada mientras se cruza de brazos.- ¿Qué tan difícil puede ser? Él puede tener a cualquier mujer…
 
-Pues que tenga otra. Que me deje a mí en paz.
 
-¿A costa de la reputación de tus padres? ¿A costa del trabajo de todos esos inocentes, cuyo error fue creer en una corporación como la Daidouji? ¿A costa del bienestar de todos a tu alrededor…? Como Eriol Hiragizawa, tal vez.
 
-¿Eriol?
 
Aquello la hizo colocarse en alerta. Y para colmo de males, Ebisawa se percató del cambio de actitud ante la mención del nombre.
 
-No crea que no haré lo imposible y lo que pueda hacer por ver a mi hijo feliz… y tú le haces feliz. Y al mismo tiempo le brindarás paz a los empleados de Corporación Daidouji. Tengo muchos contactos señorita: contactos entre la ley y lo que no es tan legal. Ya le dije: llevo semanas vigilándola… monitoreando sus pasos… evitando que se enterara de ciertas cosas… dando la oportunidad de no tener que venir a esto. – Ahí los labios de Tomoyo tiemblan ante la rabia y contiene su ira mientras aprieta sus puños. – Y todos a su alrededor… que aprecia, pagarían caro que no acepte la propuesta de Kana. Ah a propósito: no debería irse a apartados en bosques para tener cierta privacidad… una dama de su estatus no puede costear los escándalos. – Sonriendo con orgullo sobre su comentario.
 
Sin mas nada que agregar el mismo se dirige a la puerta sumido en silencio y antes de cerrar la puerta del departamento tras de si, añade.- No lo vea como un matrimonio forzado señorita Daidouji; véalo como una perfecta oportunidad de negocios.-Atrayendo la mirada aturdida de la muchacha a su espalda. Incluso luego de cerrar la puerta Tomoyo siente su presencia allí como si no se hubiera marchado.
 
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-No era necesario que me trajeras a casa. – Afirma Sakura ya llegando a la puerta del departamento que comparte con Tomoyo y horas antes de lo planeado pero la presencia de Ganasaki en la fiesta y ver como Miyari se la pasó casi toda la velada en la que estuvo presente, colgada del brazo de Shaoran era para que le diera nauseas.
 
-¿Bromeas? Ha sido mi oportunidad para que pases más tiempo conmigo preciosa Sakura-Chan.
 
-No me digas así Ganasaki. Sabes que no me gusta que me digas “Sakura-Chan”.
 
El sujeto cuya mirada color miel observa con fascinación y luego con cierta duda a los ojos verdes de Sakura: Estos muestran una expresión tan diferente a la que acordaba de ella.
 
-¿Cómo está Tomoyo? – Pregunta tratando de alivianar el ambiente pesado que les rodea.
 
-Tomoyo está bien.- Dice ásperamente.
 
-¿Crees que pueda pasar por ti mañana e irnos a almorzar, tal vez?
 
-Me toca trabajar en mi hora de almuerzo Ganasaki.
 
-¿Tal vez cenar?
 
-No se. Llámame mañana. –Desiste la ojiverde provocando una sonrisa de satisfacción y guapa en el rostro masculino. Este comenzó a agachar la cabeza para rozar sus labios con los de la chica, pero Sakura rechaza su contacto volteando su rostro.
 
-¿Qué demonios te pasa!? – Ruge dando contra su mano a la puerta del departamento de Sakura y sobresaltando a la joven. Su mirada cambió de simpatía por la chica a la misma incomprensión y exasperación. – Vine por ti ¡Por ti! Y me tratas como si fuera alguna clase de… pervertido.
 
-No te trato como tal. Solo que me parece sorprendente que después de tiempo sin saber de ti, a la primera te apareces y al cumpleaños de Miyari, nada menos.
 
-Sakura ¿Qué es lo que quieres de mi?
 
-Quiero que me digas que haces aquí. Por semanas, meses, he tratado de que vengas a verme… he tratado de ir a verte. Tu siempre inventando una excusa, siempre salías del compromiso…
 
-Tengo una vida ocupada. Tu también. Esa no es excusa para comportarte como lo estás haciendo.
 
-No me comporto de ninguna manera. Lo que si entiendo y encuentro extraño, que vengas a verme justo cuando…
 
-¿Cuándo que? ¿Qué pasa Sakura? – Ahí al ver que no responde añade. – ¿Cuándo que…?
 
-¿Miyari, te invitó a la fiesta, cierto?
 
-¿Qué tiene que ver esto?
 
-Responde. ¿Miyari te invitó a la fiesta?
 
-Claro que me invitó. Ella me dio la dirección y… ¿Acaso no lo recuerdas? Ella te contó… – Ahí viéndole buscar sus llaves e ingresarlas en el cerrojo. – ¿Qué haces? ¿Acaso me dejarás aquí en el pasillo solo?
 
-No. No te dejo en el pasillo solo. Te invito a irte a un hotel o a tu casa si lo prefieres…
 
-Sakura: no hagas eso.
 
-Nada de lo que nos unía dos años atrás, nos une ahora. – Replica Sakura con firmeza en su voz y ya dentro de su departamento. La puerta entreabierta los separa.- Simplemente mis sentimientos han cambiado y sería muy injusto de mi parte continuar con algo que simplemente no existe. No te quiero… no como novio. Y tú no me quieres a mí…
 
-No digas eso Sakura.
 
-Claro que puedo decirlo. Incluso apuesto a que en este tiempo que has vivido en otra ciudad no has estado solo ¿Cierto? – Ahí Ganasaki desvía su mirada y Sakura no sonríe pero se escucha un tono de voz de satisfacción ante su descubrimiento.- y tal vez, siempre lo supe. Solo que me negaba a verlo.
 
-Sakura… lo que pude haber tenido no fue nada.- Insiste con firmeza.- No es nada.
 
-¿En serio?- Pregunta alzando una ceja y disgustada que ni se molestara en negarlo. – Bueno no lo creo así Ganasaki. Buenas noches… y espero que tengas un buen viaje de regreso. – Ahí cerrando la puerta no importándole las suplicas momentáneas del sujeto y al final se hizo el silencio en el pasillo.
 
Después de llegar a su habitación y sentarse unos momentos en su cama analizó que bien se siente en pensar todo lo ocurrido. Shaoran le invitó a salir. Estaban conversando muy tranquilamente. Últimamente aquello era muy probable. Shaoran es guapo, atlético, inteligente, muy serio en ocasiones pero se siente cómoda a su lado. Saben trabajar bien en equipo. Se llevaban bien. Segundos después se puso a pensar en lo ocurrido y la autora de todo aquel desastre: Miyari. Tal vez Shaoran tiene razón “No se puede confiar plenamente en las personas porque en realidad no sabemos quienes son en realidad”
 
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La mañana siguiente llega muy lento para Tomoyo. Apenas durmió unos minutos si acaso y ahora se encuentra preparándose para salir de su casa observa a su alrededor. Apenas lleva una pequeña maleta en sus manos y encima de la mesa del comedor deja una carta con detalles breves para Sakura explicándole su pronta partida y las llaves del departamento. Lanza una última mirada a su alrededor antes de marcharse.
 
Habló con su madre anoche; ellos parten para un viaje de dos semanas a las montañas a descansar y acompañados de los Ebisawas en lo que Tomoyo ha aceptado acompañarles dada la forma de “convencimiento” de Ebisawa. Preocupada por el bienestar de todos sus seres queridos: Sakura, Touya Sus padres (Incluso todo lo ocurrido con Tetsû, este le preocupa después de todo es su padre) y finalmente Eriol. No quiere nada malo le pase a este y está consciente que los Ebisawas son capaces de todo así que es mejor actuar como si no hubiera pasado nada con el señor Ebisawa y marcharse a aquel viaje con ellos.
 
No podemos evitar el informar el tono de voz de satisfacción de su madre ante las noticias mientras su hija trata de contener su tono de voz y que las lágrimas no le traicionen.
 
A veces tienes que hacer sacrificios… sacrificios por el bien de los demás. A veces las decisiones que tomamos no es para hacernos felices a nosotros” al final lo ha entendido a fuerza.
 
No existe la felicidad completa. La felicidad es lo que hacemos de ella y usualmente es aquello que nos conviene más y no lo que nos hace felices por naturaleza.
 
Así lanzando una última mirada a su alrededor decide cerrar la puerta tras ella a la vez que se pone en camino al ascensor. Un coche espera por ella a la entrada del edificio.
 
Un coche de los Daidouji. Y así Tomoyo se encamina al destino que siempre trató de huir: El hacer lo que sus padres querían y no lo que ella consideraba correcto para ella.
 
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-¿Qué te vas a casar con él!? – Ruge Sakura a través del teléfono dos semanas después.- ¿Cómo que te casas con él!? ¡Tomoyoooo! – incluso la escucharon en la parte delantera de DT. Sakura en aquel momento toma su llamada en la oficina de Tomoyo. -¡Es imposible!
 
-No es imposible Sakura. Kana es amable y considerado y…
 
-¿Qué tomaste allá? ¡No puedes casarte con él!
 
Claro que si puedo. He cambiado de parecer. – Insiste con persistencia. El rostro de la ojiverde palidece ante las noticias que escucha del otro lado del auricular atrayendo la mirada de cierto ojos chocolates que coincidencialmente entraba y cruzaba por su oficina. Decidió mantenerse cerca para ver que puede escuchar.
 
-Déjame ver si entendí: te desapareces por dos semanas. Apenas me dejas una carta explicándome que te vas a un sorpresivo viaje con tus padres para luego volver a Tokio y comprometida en matrimonio… ¿A quien crees que engañas?
 
Sakura por favor, no más.- Dice la amatista con Aprensión. – Solo quiero volver a mi trabajo y prepararme para los preparativos de la boda. Será en menos de un mes y…
 
-¡Un mes! Tomoyo: jamás has sido esta impulsiva. ¡No puedes casarte con él en un mes!
 
Está hecho Sakura. – Afirma Tomoyo con seguridad sorprendiendo a su amiga.- Y espero que puedas ser mi dama de honor.
 
-Tomoyo… ¿Qué pasará..? ¿Qué pasará con Eriol? ¿Qué con él?
 
Sakura: Aferrarme a imposibles no es la mejor forma de solucionar realidades. Mi vida está dirigida a casarme con Kana Ebisawa y punto. No quiero que me hables nuevamente de Eriol y todo lo que representa y no es. Mejor cuéntame sobre el negocio.
 
-Te lo diré cuando nos veamos en el departamento.
 
Sakura: no vuelvo al departamento. Me quedo en casa de mis padres.
 
Sakura ahí si que se asustó: Tomoyo no volvería al departamento. ¿A casa de sus padres? ¿A vivir con sus padres? ¿Casarse con Kana Ebisawa?
 
¡Definitivamente ha entrado a un universo paralelo y desconocido para ella!
 
-Tomoyo… ¿Estás segura de lo que haces? Es decir… ¿Lo has pensado con detenimiento?
 
Sakura claro que lo he pensado. La mejor alternativa es buscar lo que es mejor para mi y mi familia. Mis padres tienen razón: una vez llegas a conocer a Kana es una persona confiable y muy cariñosa.
 
Sakura presiente algo debajo de aquella fachada. ¿Tomoyo diciendo que Kana es confiable? ¡Si hace más de dos semanas no confiaba en aquel sujeto y siempre le decía que le daba una mala impresión!
 
Espero que seas mi dama de honor. – Afirma Tomoyo atrayendo sus pensamientos a la llamada de teléfono.- Eres como mi hermana.
 
-Cuenta conmigo – Dice Sakura a su amiga pero de mala gana y respira para decir con tono de voz sumamente serio.- Lo que quieras Tomoyo.
 
Excelente. Mi madre se reunirá contigo pronto.
 
-¿Tu madre?
 
-No estoy en Japón- Para sorprender aun mas a su amiga.- Mi madre ha decidido que venga por mi vestido de bodas a París…
 
¡Definitivamente para Sakura aquello era un mundo totalmente opuesto al suyo!
 
Requiero que tu Li se unan Sakura mientras me ausento. No se cuantos días estaré en París pero necesito que se apoyen mutuamente y trabajen en equipo mientras termino todo esto. Ya nos veremos en ocho o diez días y repasaremos los detalles. Cuídate amiga…– colgando la llamada de la manera mas indiferente que como le saludó en un principio.
 
Sakura se quedó observando el aparato visiblemente sorprendida, atónita, espantada y finalmente, asustada. Conoce a Tomoyo lo suficiente para saber por un instante que la persona que habló unos segundos antes dista de ser la personalidad que siempre ha conocido de su mejor amiga.
 
Y aquella impotencia de no saber que le pasa o como es que llegó a la conclusión de casarse con Kana Ebisawa le saca una percepción equivocada del mundo que les rodea.
 
Estrella el bolígrafo contra el escritorio y este rueda en el piso, alcanzado ágilmente por el varón de ojos chocolates que le vuelve a colocar el mismo encima del escritorio. – Gracias…- Dice la chica quitando de sus ojos las lagrimillas que se asoman irremediablemente y respira profundo para ganar control nuevamente de sus emociones.
 
-¿Qué ocurre?
 
Sakura lo observa de soslayo: desde el cumpleaños de Miyari es lo más que han durado juntos en la misma habitación por más de veinte segundos. Y que se sentara en la silla delante de Sakura muestra un nivel de cercanía que no tenían en mucho tiempo. Desde aquella noche en el balcón…
 
Sakura aleja aquellos recuerdos con los problemas de ahora. Decide que la confianza en manos de Li no estaría nada mal. En cierta manera, a pesar del distanciamiento de los últimos días, es un sujeto que le inspira cierta confianza y que tiene la actitud de tener una solución a todo.
 
Ojala la tuviera para este percance.
 
-Tomoyo… ella, acaba de llamar. Me informa que estará fuera del país unos días… no solo eso; está comprando su traje de bodas- Sakura mira a los ojos oscuros del sujeto para notar la misma incomprensión y sorpresa percibe en su propia lógica.- Exacto… ¡Casarse con Kana Ebisawa!
 
Shaoran no sale de su sorpresa cuando dice.- Ella no puede estar hablando en serio- Ante aquella respuesta totalmente honesta Sakura se incorpora y comienza a caminar de lado y lado en la oficina.
 
-Lo mismo pienso yo. Tomoyo no actúa así… ¿Dos semanas después y piensa casarse con él? No, algo más pasa.
 
-¿Cómo que puede estar pasando?
 
-¡No se que! Pero si te puedo decir, que ella no ama a Kana Ebisawa. Todo esto… todo esto ha venido desde que…- haciendo una pausa para mirar a Shaoran.- Tienes que prometerme que lo que te diré ahora no puede salir de esta habitación- Añade con premura.- Prométemelo…
 
-Lo juro por mis antepasados- Levanta su mano derecha y muestra determinación en su mirada.
 
Sakura le cuenta con lujo de detalles lo que pasó en el banco Mitsubishi y lo dicho por el presidente del banco. Shaoran frunce el ceño cada vez más pero no demuestra estar sorprendido y Sakura por supuesto no se percata de esto, pues está concentrada en contarle los detalles. Ya añade al final.- Me parece una coincidencia demasiado absurda que justo cuando la empresa se encuentra en la bancarrota se produzca este viaje con Tomoyo y sus padres regresando comprometida.
 
-Es que en esta vida no existen las coincidencias. – Afirma Li atrayendo sus ojos esmeraldas y añade.- ¿Estás totalmente segura que ella no siente algo más por Ebisawa?
 
-¡Por supuesto que no! Conozco a Tomoyo y todo este asunto de lo que ha pasado con la empresa de sus padres la ha afectado de una manera que la tiene algo… ¡Perturbada! El asunto es que la convencieron de algún modo y ha terminado aceptando esta absurda propuesta matrimonial. ¡Te lo puedo apostar!
 
El joven se queda observando aquel despliegue de los pensamientos de la ojiverde que han salido de manera atropellada, torpe y espontánea y no sabe si besarla o opinarle lo contrario.
 
-No estás de acuerdo con un matrimonio por interés.
 
-Ni con eso o matrimonios arreglados. ¿En que siglo creen que estamos? Ahgggg lo juro: Tetsû Ebisawa ha perdido la cordura y conduce a mi amiga a un camino sin retorno… ¿Qué podemos hacer? –Pregunta sintiéndose y expresándose derrotada.
 
-No podemos hacer nada si ella está determinada a continuar con esto. –Atrayendo su mirada.
 
-¡La gente con dinero! ¡Lo juro! Hay algo en el dinero que los hace perder la razón de todo lo demás ¡Los odio!
 
-¿A la gente con dinero?
 
-Por supuesto. ¡Mira lo que están haciendo los Daidouji por mantener “Su estatus”! no los creía capaz. Si me hubiesen dicho dos años atrás que Tetsû Daidouji haría esto a su hija por dinero, lo habría mandado a tomarse una píldora para la cordura… ¿De que te ríes?
 
La mirada de la joven lanza rayitos a la expresión del varón: Este no podía evitar sonreírse perspicazmente ante la expresión de la ojiverde y no hace nada por esconderlo. Le responde a la ligera- Lo lamento. Discúlpame.
 
-¿Qué resulta tan gracioso?
 
-Tu actitud. Es como si odiaras a la gente con dinero. En verdad los odiara. Y tu mejor amiga es Tomoyo Daidouji.
 
-Lo se. Es porque Tomoyo no actúa como los demás que tienen dinero. Pero los otros… creen que pueden comprar el mundo con su dinero. Creen que son mas importante que los demás… todo tiene que rodear sus asuntos, intereses y hasta pisotear a los demás no es problema.
 
-Supongo que… no te llegarías a involucrar sentimentalmente con alguien… que tuviera dinero…
 
Sakura le observa unos segundos antes de responder con firmeza.- ¡Claro que no! ¿Para que? ¿Para que siempre vivieran menospreciando mi falta de fortuna? ¿Para que tuviera que competir con el afecto comprado de los demás? ¿Para que siempre crea que estoy por él por su dinero? No gracias.
 
Shaoran sintió como si un yunque hubiera caído de golpe en su cabeza: Sakura una chica decidida de lo que quiere y precisamente lo que no quiere es alguien como él. ¿Cómo hacerle entender que no todas las personas que tienen dinero no son así? Él nunca se ha creído más grande que nadie. Simplemente utiliza la autoridad que le fue concebida con su nacimiento y su linaje.
¿Qué pensaría ella de él si supiera la verdad?
 
-No podemos estar seguros que Tomoyo la están obligando a casarse con Kana Ebisawa. Pero ella tal vez no sabe todo de él.
 
LA forma como Shaoran pensó esto en voz alta hizo que la chica levantara su mirada y repitiera. – No sabe todo de él… ¿Debe de saber algo de él?
 
Shaoran se sonrojó. Pensar en voz alta de manera tan distraída es la primera vez que le ocurre. Sin embargo ahí estaba: delante de una expresión inquisidora departe de la joven Kinomoto e impaciente por escuchar su respuesta.
 
-Digamos que Kana no es de fiar… según escuché por parte de los Hiragizawas.
 
-¿Eriol conoce a Kana Ebisawa?
 
Encogiéndose de hombros añade. – Solo algunas cosas.
 
-Cuéntame todo lo que sabes de él, por favor.
 
En aquel momento unos toques a la puerta hacen que ambos observen allí diciendo.- Disculpen ¿Li? Te necesitamos afuera. – Dice Miyari con una sonrisa de satisfacción.
 
-¿Acaso no puedes resolverlo Sola, Miyari? – pregunta Sakura con tono de voz adusto, sorprendiendo a la joven quien borra su sonrisa – Estamos tratando un tema bien delicado.
Por su tono de voz Miyari observó a Li y este muestra la misma indisposición que Sakura ante su presencia. Frunciendo su ceño dice con un sonrojo en sus mejillas- Vaya, disculpen- Ahí cerrando la puerta y lanzándoles una última mirada a través del cristal.
 
-No me había dado cuenta que Miyari puede ser un tanto imprudente.- Opina Sakura distraídamente. Y ahí vuelve a resarcir su error diciendo.- Disculpa…no debí de…
 
-No. No te preocupes. De todas maneras, no confío en ella… siento a veces como si escondiera algo.
 
-¿Esconder?
 
-Ahora que hablamos de ella: tengo la ligera impresión que Miyari sabe que pasó con el dinero del Festival.
 
-¿El dinero? – Baja la voz fijando su mirada en los ojos castaños.- ¿Crees que ella… no, no lo creo. Ella no se atrevería.
 
-¿No encuentras demasiado extraño todo eso de la fiesta? – Pregunta Li con la intención de hacerle razonar y convencerla. – Admitámoslo, una fiesta de la magnitud de ese día…
 
-Sus padres pagaron, es todo.
 
-¿Pagar una fiesta por encima de ahorrar o guardar algo? ¿No crees que es algo…
 
-No, Li. Miyari quiso hacer una fiesta y es mas que clara sus intenciones- al ver que el sujeto duda de que se trata añade.- Por supuesto fue para agradarte a ti.
 
-¿Agradarme?
 
Sakura lo observa con perspicacia y añade con cierta turbación en su tono de voz y las mejillas arreboladas- Es más que claro que… bueno, ¡Esa noche estaba que no se despegaban! Incluso ignoraste a tu hermana parte de la noche.
 
-Bueno digamos que no pudiste darte cuenta de todo eso. Tu estabas muy ocupada con tu novio… ¿Cómo es que se llama?
 
-Él no es mi novio… rompimos.
 
-Lo siento. –Dice pero en realidad siente como si un peso se quitara de su persona. Sabe desde un tiempo hasta aquí que el monstruo de los celos le acompañó aquella noche que Sakura se encontró con su novio en la fiesta de Miyari. Porque no le costaba admitir que Sakura le gusta y mucho. Ahora está el hecho que ella no quiere saber de los hombres con recursos monetarios…. ¡Que pensará de él!
 
-Ya eso se veía venir Shaoran. Nagasaki resultó ser un hombre muy diferente al que yo pensaba que era. En fin- encogiéndose de hombros- creo que Touya tenía razón.
 
-¿Touya?
 
-Mi hermano mayor. Con razón siempre me ha dicho que los hombres no suelen ser muy confiables. Y eso, que es hombre. En fin, quisiera que consiguiera pronto una novia porque me tiene cansada de tratar de protegerme. ¿Qué te pasa?
 
Shaoran tiene una expresión pensativa y el ceño fruncido atrae la curiosidad de la joven. Mientras Shaoran se recuerda de algo que no había relacionado en todo aquel tiempo.- Una pregunta Sakura ¿Todos aquí conocen a tu hermano Touya?
 
-Si, claro. Touya estuvo trabajando un tiempo aquí… bueno el uniforme que usas ahora mismo es de mi hermano. En las vacaciones trabaja aquí pero aunque ahora no está trabajando en el hospital y tampoco aquí; sabrán los cielos porque. Pero no me cambies de tema… ¿Qué sabes de Kana?
 
Shaoran vuelve su mirada y los pensamientos a Sakura. Luego de un corto silencio dice.- Tienes que prometerme, jurarme que lo que te diga no saldrá de nosotros dos. Ya se nos ocurrirá algo para convencer a Tomoyo que no se case con ese tipo. Pero por el momento, no puedes decirle lo que te diré.
 
-No se… Tomoyo es mi amiga.
 
-Pues no te revelo nada.
 
-¡De acuerdo! Dime que sabes…
 
-Promételo.
 
-Bien, lo prometo.
 
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-No puedo creer que se lo hayas contado – Habla Eriol en el apartamento del chino. Definitivamente la Mansión Hiragizawa no es por el momento un lugar de paz y tranquilidad donde puedan hablar con tranquilidad. La presencia de Femmeii, Nakuru y Meiling no es el mejor de los lugares para tratar un tema tan delicado.
 
Así que por solicitud de Shaoran y con un par de emparedados preparados por el cocinero de los Hiraguizawas, Eriol se encuentra en el modesto aparta-estudio del joven. Ya habiendo comido y bebido Shaoran le cuenta los detalles de su conversación con Sakura esa tarde y ahora le comenta las incidencias de lo contado por la ojiverde y lo que pudo averiguar mientras se mantuvo cerca de la oficina.
 
-Tuve que decírselo. Sakura me tiene cierta confianza y no la voy a echar a perder porque temes perder a Tomoyo. Aunque por lo que Sakura si llegó a saber de Daidouji, ya tu perdiste la batalla.
 
-No perdí la batalla. Simplemente no me quise inmiscuir. Tomoyo no me perdona el hecho que estuve tomando información de nuestras conversaciones para averiguar algunas cosas de la compañía. Tampoco que le haya ocultado que su padre estaba en serias dificultades financieras. En fin, eso está hecho.
 
-Si, pero ella se casará con Kana Ebisawa en un matrimonio forzado.
 
-¿Crees que es forzado?
 
-¿Acaso no lo crees tu? – Refuta alzando una ceja- Amigo: Conoces más que yo a la Señorita Daidouji pero puedo asegurarte que lo poco que he conocido de ella, lo último que creería es que ella haría esto porque ame a Kana.
 
-¿Y no te estás dejando influenciar por lo que Kinomoto te dice?
 
-¡Deja de evadir lo inevitable! – Replica Shaoran indignado del comportamiento de su amigo.- ¿Cuánto mas evitarás que te gusta Daidouji? No solo eso: conociéndote no dudo que estés enamorado de ella – ante el silencio de Eriol, él se aventura para añadir.- Lo que no entiendo es porque no le propusiste tú la alternativa de salvar el negocio de sus padres. O ayudarlos a salir de ese lío. Me corto mi mano derecha ahora mismo si no has considerado ayudarlos. Te conozco… no guardarías rencor en Daidouji y los hubieras ayudado a llevar una vida mas o menos cómoda.
 
-Tú tienes como yo un orgullo digno de los orientales. Si nosotros somos orgullosos Tomoyo es orgullosa; me di cuenta aquel último día que la vi que nada de lo que le dijera haría que ganara la confianza en mi o que me perdonara. Ya luego de eso, solo esperé. Lo que no pensé es que se comprometería tan deprisa.
 
-.Y se casa. En menos de un mes…- añade Li con premura- ¿No harás nada con relación a eso?
 
-“Cada uno sella su destino” – Afirma Eriol parafraseando. – He tratado de llamarle, infructuosamente a su teléfono. No responde.
 
-Pues por lo que Kinomoto me dijo, anda de compras en París. Por el traje de novia.
 
Eriol pudo fantasear en su imaginación aquella beldad delgada y delicada como Tomoyo Daidouji en un traje de novia largo y un corpiño ajustado a su cuerpo de color marfil. Aquellas ondas de la falda y aquel velo cayendo como cascada sobre sus cabellos plomizos.
Una visión de fantasía.
 
Que no sería suya… sería de otro…
…Sería de Kana Ebisawa.
 
“CRAC” se escuchó atrayendo sus pensamientos de nuevo a la realidad. En su mano quedaban los restos de vidrio que se insertaban contra su piel blanquecina y un líquido color carmesí salía apresurada de sus heridas a consecuencia del vaso de vidrio roto en su agarre. Eriol, tan sorprendido como Shaoran se apresuran a quitar los vidrios de su mano y con una toalla a hacer presión en las heridas abiertas. Mientras Shaoran busca el botiquín de primeros auxilios, Eriol se rompe la cabeza pensando como había llegado a tales circunstancias.
 
Y luego a una irremediable conclusión: Debe evitar esa boda a toda costa.
 
 
————————–
 
Su teléfono móvil el cual suena con persistencia dentro de su bolso, mientras espera en la fila delante del cine. Toma el mismo pensando que es su acompañante de esa noche mientras lo espera llegar. -¿Bueno?
 
-Te doy doce horas para regresar a China- Dice una voz familiar al otro lado sobresaltando a la mujer. Incluso una helada sensación se posó en su espalda al escuchar aquella voz autoritaria que por años le ha tormentado y subyugado junto a sus hermanos y todos los miembros del clan. -¡Salir sin permiso de tu esposo! ¡Seguir a esa chiquilla de Meiling! ¿Qué estás pensando Femmeii? ¿Creías que no me enteraría? ¿Creías que no me enteraría por tu esposo que le colgaste la llamada? ¿Qué te niegas a volver con él?
 
-Madre…
 
-Volverás a China y espero que estés consciente de las consecuencias para ti. ¡Que pensarán tus parientes políticos!
 
-Poco les importa a ellos lo que haga o deje de hacer madre. Ellos están casados a la familia Li, que es lo que querían.- Afirma ya con un temperamento más firme ante la acusación de su progenitora.
 
No me retes Femmeii ¡A veces te comportas como tu hermano! – Dice con aires de decepción.- Tu conducta es reprochable y tendrás que pedirles disculpas a tu esposo y tu honorable suegra. ¡Sin contar con el castigo que te sobrepone al llegar aquí!
 
-Para pedir disculpas tendría que tener que ir a China y es algo que no pretendo hacer. No por el momento.
 
Un largo silencio continuó en la línea. La joven sabe que su madre continúa en la linea y no se equivoca. En pocos segundos escucha la voz de su progenitora.
 
-¿Me estás retando Femmeii Li? ¿Es lo que estás haciendo? – Pregunta con una voz grave y recta, como si sopesara las palabras expresadas por la mujer al otro lado de la línea.
 
-No madre. No estoy retándole. Si le estoy informando que soy una adulta- Ahí notando el sujeto que se aproxima. Saluda con la mano a la distancia y voltea la mirada mientras avanza en la línea de espera. Acelera su hablar al añadir.- Has lo que quieras y de paso le preguntas a mi esposo, que le pasa a él… seguro encontrarás su explicación mas importante que mis espontáneas vacaciones. Adiós, madre. – Cortando la llamada a la par que su cita se acercaba a su persona.
 
-¿Me esperas desde hace mucho?
 
-No, para nada- Responde guardando su teléfono en el bolso que lleva.
 
-¿Con quien hablas?
 
-Mi madre- Responde dubitativa. – Me deseaba que me divierta… – Sonríe pero el sujeto poco le cree a ese gesto aunque no interroga mas nada. Se conforma con avanzar a su lado en la fila de espera hasta llegar a la taquilla mientras los nervios por dentro se comen a Femmeii. Nadie excepto Xiao Lang había retado a su madre de aquella manera. Y sabe que pronto sabría de ella.
 
De todas formas es cuestión de tiempo para que la honorable Ieran Li sepa que tanto Xiao Lang como ella y Meiling están en Tokio.
 
Sino es que lo sabe de antemano.
 
Pero la pregunta que ella misma se hace es ¿Valdrá la pena todo aquello para hacer lo que tiene que hacer una vez llegue el momento?
 
 
 
.———– continuará.
 
Comentarios de la autora. ¡Que rápido pasa el tiempo! Pensaba que no sería posible que un mes pasara tan deprisa. ¡Si ha ocurrido! Y no solo eso, me he pasado por mucho para la actualización de este capitulo. Pero el tiempo pasó y recién ahora me pongo al día con todos ustedes. Me disculpo que mi agenda haya colaborado para un atraso tan magistral como el que ha sido victima este capitulo. Como pueden percatarse aquí se ha organizado una receta para el desastre en todos los aspectos: Tomoyo se casará con Kana. Eriol quiere impedirlo. ¿Shaoran se percató de sus sentimientos mucho antes que nuestro perspicaz británico? ¿Qué pasará con la segunda pareja protagonista? ¿Touya está saliendo con la hermana de Li? ¿Estando casada? ¡Esa si es una novedad! Aunque algunas me recomendaban que esta pareja tenía posibilidad, adivinaron mis intenciones de emparejarlos. Pero esta joven está casada… ¿Qué pasará en este caso? ¿El siempre íntegro Touya caerá en las redes de una mujer casada? Solo nos falta esperar.
 
Esta semana anterior – digamos de la primera semana de octubre- estaba dispuesta a actualizar y responder parte o todos los rr de los comentarios sin cuenta en FFNET. Por motivos de salud, he visto postergado nuevamente las respuestas de dichos comentarios. Me disculpo ante todos ustedes por la tardanza en la publicación y que no pueda responder sus comentarios. Leo todos y cada uno de ellos y agradezco infinitamente su apoyo. Espero que la próxima vez, no se me presente nada y pueda corresponder su amable seguimiento y apoyo.