Capitulo II. Tratando de convertirme en una Dama.

Cabalgando con los Muchachos.
Por Crystal.

Personajes basados en la serie CardCaptor Sakura” de CLAMP. He creado esta historia con fines de entretenimiento y no lucrativo. Esta historia está protegida por derechos de autoría y no se encuentra publicada sin mi permiso. Si encuentras esta historia bajo otra firma, favor contactarme por mensaje o a mi correo. ¡Gracias!

Estos eventos se desarrollan entre los siglos XVIII y XIX en un Japón que se encuentra abriéndose entre las tradiciones extranjeras, la influencia de sus propias y antiguas tradiciones al borde de una integración de razas, ideologías y políticas que cambiaran el rumbo de Japón para siempre.  Gran parte de los datos históricos son reales y han sido prestados para darnos una idea de las vivencias de la época.

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Capitulo II. Tratando de convertirme en una Dama.

 

Cuando dos días habían transcurrido, pensaba que la visita de esas parientes con el apellido Daidouji  era algo perteneciente a un sueño. Sonomi – San, volvió por la casa después de esa visita tan molesta diciendo “Que necesitaba lecciones… instrucciones… convertirme en una dama”. El hecho que diga que carezco de etiqueta e instrucción, no quita el hecho que soy una mujer. Ahora cabalgo para olvidarme de aquella horrible experiencia,  acompañada de Yukito y mi hermano Touya, Mas allá de la planicie, podemos ver a la distancia la enorme residencia Amamiya, perteneciente a la familia de Sonomi Daidouji. Como mi madre terminó casándose con un hombre de menor estirpe social que el suyo, no puede decirse que soy una Amamiya. O mi hermano.

O el hecho que encajo con su familia: he tenido una crianza muy campestre y muy diferente a la de mi prima Tomoyo. O de la misma que tuvo mi madre en su momento… o Sonomi. Mi padre, ha intentado al otro día al retirarse las invitadas,  el hablar conmigo, pero he salido huyendo a sus pretensiones. Se que tiene buenas intenciones. Pero ¿De que me sirve que reciba conocimientos de etiqueta y protocolo? No es como que voy a dejar de vivir aquí, Observando de reojo a Yukito me percato que el ama esta tierra. Jamás se marcharía de aquí. Y ¿Por qué habría de hacerlo yo? Si mi destino es vivir a su lado.”

 

-Despierta Sakura – La voz de su hermano le sobresaltan y desmontando de su corcel mientras lo lleva a un lado de la planicie para que coma un poco de la yerba silvestre. –Tenemos un par de horas y debemos de llevar las hierbas que necesita el ama de llaves para la elaboración de los remedios.

Yukito también baja de su corcel y ayuda a Sakura a desmontar el suyo: No que necesite ayuda. Ella  ha sabido cabalgar desde que su padre le enseñara poco después de aprender a caminar.

-Gracias Yukito.

-De nada, Pequeña Sakura. – Atrae una sonrisa de la joven y un suspiro de resignación del mayor Kinomoto: Touya, contrario a su amigo, se percata que su hermana se encuentra encandilada con aquel hombre que la vio crecer a su alrededor. Yukito seria un candidato idóneo para su hermana solo por el pequeño problema que este quiere a su hermana de la misma forma que él lo hace: Como una pariente sin ninguna fantasía sentimental o romántica.

La joven rápidamente se dirige al pequeño sembradío silvestre de hierbas. Con agilidad y auxiliada por un canasto comienza a ver las plantas y las selecciona, llevando consigo las mejores en el canasto, con la mirada de su hermano y el otro hombre sobre su figura.

-Sakura no sabe la verdad –  Dice de la nada Yukito siendo observado por el joven de mirada oscura. – Que tu padre se encuentra enfermo.

-Según mi padre. –Corrige Touya negando con su cabeza y bajando la voz, dando la espalda donde Sakura recoge las hierbas para evitar que se entere. –No que desconfíe del doctor del pueblo, pero le he referido que un viaje a Edo, podría sacarle de dudas y recibir un análisis mas confiable.

La expresión de incredulidad y terquedad no abandonan su persona. Touya desde que hablara a solas con su padre, sobre las razones tras la visita de Sonomi Daidouji y su interés que esta mujer la “reeducara” como una dama, había traído muchas inquietudes en su persona. Inquietudes y preguntas que fueron respondidas con sinceridad por su progenitor. Pero respuestas que mantenían escondidas de la menor Kinomoto pues la verdadera razón la haría muy triste.

Y hay algo que los Kinomotos no sabían manejar muy bien: y es una Sakura triste.

Cuando tenia cinco años y murió su conejo, Sakura lloró por días: fueron Yukito y Kaho Mitzuki quienes pudieron darle a la chica algo de serenidad explicando la fase de la “Muerte es parte de la vida”. ¿Qué seria de ella ahora mismo de enterarse que la vida de su padre, merma con cada día que pasa?

Touya pretende tampoco en darle mucha mente al asunto. Aunque le mortifica, la integridad y tranquilidad que irradia su progenitor, le dan a comprender que ha tenido una vida larga y próspera: tiene dos hijos estupendos pero su mortificación ahora mismo es dejar desamparada a Sakura.

-¿Qué pasará entonces? ¿Sonomi se la llevaría con ella a final del verano?

-Mi padre no está muy seguro de cual será el siguiente paso de Sonomi, dado que la primera entrevista con Sakura no fue tan bien. Y no ha vuelto a la casa después de ese día. Pero no te mentiré diciendo que todo esto me suena un plan perfecto: Mi hermana es terca como una mula y te digo que supo defenderse de las criticas de Sonomi aquel día. Pero esa mujer es mas terca aun que mi hermana.

-¿Qué tal su hija? ¿Qué te ha parecido? No creo recordarla.

-Muy callada. Se nota que ella la tiene bien dominada. Sorprendida y admirada por la forma en que Sakura le respondió a su madre. Es mas, creo que nunca nadie le había rechazado como lo hizo mi hermana.

-Suenas orgulloso de que Sakura haya actuado de esa forma.

-Es una cabeza hueca y testaruda. – Afirma Touya con una mueca de satisfacción que no disfraza delante de su mejor amigo- Cree todavía que tiene once o doce años y que todo lo que hace, es bien visto. Mírala, cabalgando como hombre.

-Se crio con todos nosotros. Es obvio que terminaría comportándose como uno. Pero tu sabes que es una mujer. Y es muy atractiva. – Atrayendo la mirada de su amigo y cómplice. – Admítelo. Sabes que es preciosa, tanto como recuerdo a tu madre, Touya. Y que si Sonomi se la lleva a Edo, seguro le conseguirá pretendientes…

-Calla Yukito. No quiero a mi hermana con un riquillo cabeza hueca que solo sepa gastar su fortuna y mas nada. Con el temperamento de Sakura y un consentido, es la receta perfecta para el desastre.

El joven sonríe viendo a la joven Kinomoto caminar alejándose aun mas del par. Ambos toman asiento en la hierba. Touya toma una rama que se encuentra a su lado y comienza a quitarle las hojas.

-Supongo que con el anuncio de tu padre, el matrimonio con Mitzuki San, será mas pronto de lo anticipado – Viendo como el rostro del varón se frunce. Yukito borra su sonrisa y le observa con atención para añadir- Que quieres casarte para que al menos, el momento final sea menos amargo. Le encantaría verte casado…. antes de …

Yukito puede observar como la expresión de su mejor amigo cambia radicalmente: aunque pretende aparentar entereza, la situación de su padre, le rompe el corazón.

No debiera de ser así, pensaría cualquiera. Touya es un adulto ya, que hace años debió de estar casado. Pero nunca el matrimonio formaba parte de sus prioridades de vida, y se dedicó a auxiliar a su padre en la crianza de su hermana menor y a llevar el mando de la hacienda gracias al dinero dejado por el abuelo Amamiya a su nieto. Incluso lleva años comprometido con la maestra del pueblo, Kaho Mitzuki y lo único que se espera es una fecha formal de las nupcias. Fecha que ninguno de los dos parecía llegar a ella con seguridad.

-Kaho es preciosa. – Explica Yukito atrayendo su atención– No será un gran sacrificio de tu parte estar casado con ella. Comprende tu temperamento y la relación que tienes con tu familia. Sabe que jamás desampararás a Sakura y por supuesto, no exigirá lo que no puedes darle. No como las demás mujeres de esta ciudad. Ellas esperan vidas cómodas y holgadas aunque seas un humilde criador de ganado o agricultor. Las mujeres de aquí, esperan mas de lo que puede darse. Todas son así.

-La experiencia de tu padre con tu madre, no es la misma que las de mis padres. O la mayoría de las mujeres – dice Touya ahora interesado por la explicación de su mejor amigo. – No puedes suponer que todos son iguales.

-Debería de no ser así, habiendo pruebas fehacientes de lo que dices: Kaho no es así. Tampoco lo es tu hermana. – Y sonriendo al ver la expresión de perplejidad de su amigo – Y se lo que me pedirás: pero veo a Sakura como una hermana, Touya. Jamás la podría hacer feliz como ella se merece serlo.

-Pero Yuki, el problema es que ella no te ve como hermano – Dice Touya sorprendiendo a su amigo y Touya se sorprende de la ingenuidad de su amigo respecto al tema. En aquel momento que desea agregar algo mas, son sorprendidos por Sakura.

-Ya estoy lista – Revela halando su corcel por las riendas y ágilmente subiendo al mismo.  Esto trae un suspiro resignado de su hermano

– Al menos trata de montar como una dama, Sakura, debes de colocar las piernas en un solo lado del corcel.

-No, hermano. No tu también – Replica la muchacha sorprendida que Touya también comience a cambiarle su forma de ser. – Suenas tal como Sari. “Señorita Sakura esto… Señorita Sakura aquello. Use un kimono. No salga a cabalgar… al menos no sorbe su té” Me encanta cabalgar. Así soy mas veloz. ¿por qué habría de cambiar mi forma de ser? Además, llevo pantalones ¿Ves? – Mostrándole las trusas que lleva puestas.  Touya se fija en el sombrero que cuelga a un lado del corcel y la camisilla que la joven lleva puesta contrario a sus amigas y otras mujeres quienes usan yukatas y kimonos.

-Sakura: Mientras mas pronto te adaptes a la ropa femenina, será mas sencillo para ti hacer la transición.

La joven de ojos verdes le observa desafiante mientras ambos hombres montan sus respectivos corceles.

-Lo que no quieres es competencia – dice con astucia. – Siempre te llego a ganar cuando competimos.

-Eso es cierto, Touya. – Opina Yukito sonriendo a su amigo y a la hermana de este (Sakura le responde la sonrisa con alegría y un tenue sonrojo en su rostro). – Sakura últimamente es mas ágil que tú en el cabalgar.

-Eso es porque resulto mas pesado para mi corcel, contrario a la yegua de Sakura…

-Aun así ambas te podemos ganar. Eso demuestra la superioridad del género: que mi pobre yegua sea mas rápida que tu corcel. – Declara la joven con desafío.

-¿Ah si? Pues hagamos algo: una competencia. – Atrayendo la sonrisa de desafío y satisfacción en su gallardo rostro – Si yo gano, usaras de aquí en adelante Kimono y no andarás cabalgando como hombre. Montaras como una dama – Viendo como su hermana frunce el ceño al verse desafiada.

-¿Qué pasará si yo gano, hermano?

-Te deberé un favor. Que podrás cobrar cuando te plazca. Y no podré decir que no. Pero ten cuidado con lo que pides. Tiene que ser muy grande para que valga la pena.

-Piénsalo bien Sakura – Opina Yukito observando a ambos hermanos quienes se adoran y eso le consta, observarse como rivales. – El hecho que Touya te pide esto, es porque se atreve en esta ocasión, a ganar la partida.

-Eso lo veremos – Acepta la joven con firmeza. – Acepto la apuesta. Pero no puedes echarte para atrás, hermano. Te conozco. Cuando sientes que perderás puedes retractarte.

-Jamás me retracto, monstruo. – Replica haciendo molestar a su hermana menor.  Sabe que ODIA ser llamada así. -¿Estás lista?

-¿Lo estás tu?

-De acuerdo: ¿Listos? – Pregunta Yukito siendo juez de la competencia. – ¡FUERA! – Dice viendo como ambos hermanos le dan marcha a sus respectivos caballos y los ve avanzar ágilmente por el valle con dirección a la casa Kinomoto. A los pocos momentos, el joven le da marcha a su corcel viendo a la distancia como ambos hermanos cabalgan con peligrosa velocidad pero sus corceles acostumbran a ejercicios extremos como aquellos.

Sakura siempre ha cabalgado con mucha agilidad. Y por supuesto, siempre tiene a su hermano retándole para que supere las expectativas esperadas no solo para una mujer, sino a un excelente jinete. Yukito los observa competir y sus pensamientos se van a la breve conversación con su mejor amigo y a su pasado.

Los Tsukishiro siempre han sido cercanos a los Kinomoto. Después de todo, eran vecinos.  Luego que la muerte de Nadeshiko ensombreciera la casa de los hermanos, la madre de Yue y Yukito, se desbordaba en atenciones a la familia que dejara la mujer atrás. Y cuando su propia madre abandonara a su padre para huir con su amante, la casa Kinomoto nunca les cerró las puertas y tampoco los puso en vergüenza cuando su madre deshonrara su apellido y a su familia de aquella manera.

Yue se había casado con una mujer de otra comarca, gracias a la enorme dote que su propio padre le asegurara vendiendo parte de sus negocios e inversiones en varios pueblos. Aquello aseguró una unión conveniente. Yukito solo tiene su propia hacienda y una pequeña fortuna heredada pero en una menor proporción al ser el segundo, ya incluso su padre falleció dos inviernos atrás. No le molesta su soledad.  O trata de no darle mucha importancia para no pensar en ella con tanta insistencia.

Pero aunque había agradecimiento de su parte, este nunca seria una razón para casarse sin amor: amaba a Sakura como una hermana y estaba consciente que un matrimonio entre ambos, solo traería sufrimiento y desconsuelo.

¿Y él? Simplemente su decisión de no tomar esposa en la comarca viene dado precisamente por lo que Touya le explicaba: sus recuerdos infantiles de aquella partida de su madre, con el poco interés de volver a ver a sus hijos como amenazara su esposo si ella partía de su lado.

No. No podía hacerle aquello a Sakura o a los Kinomoto, involucrándose en un matrimonio que aunque Sakura lo viera con otros ojos, el tiempo la haría descubrir que no era amor lo que siente por el joven y ya sería muy tarde para ambos.

¿Acaso no se encuentra enamorado? Si… pero no de Sakura.

Y sabe que su amor jamás seria justo o correspondido.  Ya la dama en cuestión jamás aceptaría una propuesta de su parte. Ya era muy tarde para él.

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Tomoyo lleva mas de una hora esperando junto a su madre y el Señor Kinomoto. Luego de dos días de ausencia, vuelve a la Casa para llevar consigo a Sakura a su residencia  aquel día y dar inicio a las clases particulares. Por lo que había detectado en el temperamento de la joven, al menos que fuera por ella personalmente, la chica de ojos verdes jamás se dispondría a ir a su casa para recibir las lecciones por primera vez.

¿Su sorpresa al descubrir que no solo Sakura no estaba en casa, andaba acompañada de dos hombres y que probablemente estaba cabalgando? Con gesto de desaprobación recibe las noticias departe del mismo padre de la joven y ella no pierde tiempo al dejar bien claro que si ellos, los hombres de la casa, no la ayudan a convertirse en una dama bien comportada y propia, ella no podría ser de mucha ayuda.

-Te aseguro Sonomi, que Sakura tiene la mejor disposición una vez se le llega a conocer bien.

-Eso no lo dudo Fujitaka – Responde su prima política y observa a su hija de reojo para añadir – Pero  estamos a ley de semanas ya. He invitado a dos personas a visitarnos. – Sonríe con suficiencia. – Esto podría significar una futura propuesta de enlace matrimonial para tu hija. – Atrayendo el interés del varón. – No es de una estirpe Amamiya por supuesto. Pero Sakura estará bien cuidada. Es un joven muy apuesto proveniente de una familia muy importante de este país, el único punto que no lo coloca en una excelente posición es que es un hijo segundo. El primero lo heredará todo,  por lo que tuvo que hacer carrera en el ejército… lo he visto brevemente en la casa materna del prometido de Tomoyo cuando estábamos acordando su compromiso. Entrevisté brevemente con el mismo y me ha dado una buena impresión. He acordado estos detalles con la futura suegra de mi hija y ha extendido amablemente la invitación al teniente Hiragizawa para que acompañe a su hijo a su visita a nuestra casa.

-¿Es eso cierto?  Agradezco tu diligencia, Sonomi. Es bueno saber que Sakura tiene alguien mas que vela por su bienestar.

-Todo lo bueno para la hija de mi inolvidable Nadeshiko – Aclara con autoridad y dice sin esconder su orgullo – Es un amigo y pariente lejano de mucha confianza de la familia política de Tomoyo. No se si lo había informado, pero mi hija se casará en invierno con un importante aristócrata de la sociedad China.

-¿Chino, Sonomi? Creía que los Daidouji al igual de los Amamiya y conservaban muy clara su identidad. Pensé que ese tipo de uniones estaba prohibida.

-China es la cuna del nacimiento del Polvo Negro, Fujitaka. Un importante descubrimiento que está siendo explotado comercialmente. Este tipo de empresa, atrae la atención de la familia Imperial Japonesa y por supuesto, un enlace con un Chino significa una inversión futura de incrementar la fortuna Daidouji y por supuesto, la Amamiya. – Hablando con suficiencia y mucho orgullo  ahora observa con satisfacción a la joven sentada a pocos pasos de ella – Tomoyo sabe la responsabilidad que ello requiere y que lo hacemos por el bien de la familia Daidouji y con ello, la Amamiya. – Con un intenso brillo en sus ojos observa a Fujitaka para darle intensidad a sus palabras – Tomoyo traerá gran honor a nuestra familia.

-Por supuesto que así será. Pero Sonomi, espero que tomes en cuenta también lo que quiere Tomoyo. – La aludida alza su mirada a el hombre presente. – De nada sirve que quieras casarla con una persona así de importante, sino es el adecuado para ella. Para hacerla feliz.

Tomoyo observa con sorpresa al primo político de su madre: había escuchado hablar la autora de sus días sobre aquel “Don nadie” que había secuestrado con sus galanterías a su prima favorita de su lado y se casara con él. Un hombre sin un céntimo que vio asegurado su vida al convencer a una muchacha inocente de una vida a su lado.

Fujitaka no le daba impresión de ser como su madre le había descrito: mas bien, todo lo contrario.

Y que le preocupara su bienestar y las decisiones que su madre había tomado por ella sobre su destino, la deja perpleja.

¿Por qué este desconocido parece importarle su vida?

-Tiene el apellido adecuado. Las conexiones vitales con el mismísimo Emperador Chino. No está en directo linaje pero su fortuna es vasta. Todo lo que es de esperarse de una dama de nuestra estirpe. – Ante la neutralidad en su expresión (Sonomi siendo tan perspicaz, nota su contrariedad ante los planes para con la única heredera Daidouji) – ¡Vamos Kinomoto! Es un honor lo que estamos preparando para nuestra familia. El hecho que no pude darle un hijo varón a mi difunto esposo, puso la fortuna Daidouji en manos de sus parientes mas inmediatos… su hermano, entre todos ellos. Con la ultima esposa de mi abuelo, derrochando la fortuna Amamiya, es obvio que tuviera planes muy prósperos para mi hija. Hago lo que toda madre con preocupación por el destino de sus vástagos haría. Y mas en nuestra posición.

-¿Has averiguado lo que tu hija quiere?

Sonomi empequeñece su mirada al responderle con cierta distancia (mas de la habitual últimamente)- Se lo que estoy haciendo. En un futuro, mi hija me lo agradecerá. Cuando en su momento, Sakura así lo hará también.  Ella se ha criado entre hombres. Sin una figura femenina que la guie y le diga como comportarse ya como una dama. Yo estoy aquí para resarcir ese error. Me lo has solicitado … no hagas que me arrepienta de ayudarle con toda esta situación. Yo le daré a mi hija lo que es conveniente… no usted.

En aquel instante se escucha el relinche de los corceles que se aproximan a la vivienda atrayendo por la puerta corrediza las miradas de todos quienes se encuentran en el saloncito de estar. Para escandalo de Sonomi y su total perplejidad la que encabeza el galopar de corceles a toda velocidad no es otra que su prima segunda quien se observa no solo cabalgando un caballo.

Sino que se encuentra cabalgando como hombre.

Fujitaka no puede evitar sentirse nervioso al observar la actitud “turbada” de su prima política sino la sonrisa de satisfacción que dibuja su hija en el rostro. No importándole que tenia una cita con la mujer, se aproxima atrayendo consigo a pura carrera a los cuidadores de su hacienda quienes vienen a toda marcha en pos de los caballos. Atrás viene el hermano de la chica quien tiene una expresión de hastío y mas atrás, el viejo amigo de este.

Fujitaka se incorpora alcanzando hasta la baranda para observar a su hija.

-¿Viste padre? Les he ganado a ambos… ¡Desde la planicie hasta aquí!  Mi yegua es un excelente corcel para carreras … ¿No es así? Y que Touya pensaba venderlo cuando era mas joven… Pero le demostramos ¿No es así Luna? –Tocando su cabeza con la del corcel.  Y es cuando finalmente se fija en la mujer que avanza hasta donde se encuentra su padre.

-¿Qué se supone que significa esto? – Es lo que dice a la chica de ojos verdes. La mirada de sorpresa e indignación no la oculta para nada mientras con su abanico de mano, lo sacude sin cesar delante de su rostro.

-Que agradable Sorpresa, Sonomi-San. – Saluda Sakura con toda amabilidad y gentileza.  Aunque sospecha por la expresión de desaprobación de la mujer. – No tenia previsto que vendrías tan temprano a visitarnos. – Tomando el canasto de un lado del corcel y observa su contenido diciendo a Sari- Discúlpame … creo que perdí un par de las yerbas cuando veníamos galopando- Al ver que las cantidades de yerbas habían variado considerablemente desde que colgara el canasto en las riendas del corcel con la tapa puesta.

-Esta no es la mejor actitud de recibir departe de la anfitriona. – Haciendo con ello que una expresión de curiosidad se pose en la chica de ojos verdes. – Fujitaka…

-Sakura: ve a refrescarte.

-Pero, tengo que llevarla a las caballerizas…

-Ahora – Dice con un tono de voz calmado pero autoritario no desconocido para la chica de ojos verdes quien nunca a escuchado a su padre dirigirle la palabra de mala manera.

-Yo llevo el corcel de Sakura Chan – Indica Yukito tomando las riendas de las manos de la chica de ojos verdes. Touya sigue su amigo sin antes lanzarle una mirada de advertencia a su padre y de terquedad a la mujer de mirada añil.

A Sakura no le toma mucho tiempo el hacer lo que su padre le ordena. Ya volviendo con la cara lavada y con ayuda de dos doncellas se aproxima al saloncito que para su gran sorpresa solo se encuentra la prima de su madre acompañada de otra mujer.

-Esta es Shiogame. Se ha encargado de vestir a Tomoyo parte de su vida. Ha llegado hace unos días a mi solicitud, para hacerse cargo de ti.

-¿Hacerse cargo de mi? – Pregunta extrañada pues por los últimos años, ella sola se ha bastado para cuidarse lo bastante bien.

Eso y Sari, quien ha sido el ama de llaves para la casa Kinomoto.

-Ya tu padre le ha hecho espacio en la casa. He decidido a regañadientes que te quedes aquí con tu padre y no tomes lecciones y tampoco mudarte por el momento a la casa Amamiya – Ahí guardando las verdaderas razones para esto- Tendré visitas muy pronto, entre ellas el prometido de Tomoyo. Ellos vienen a conocer un poco mas de la región y espero que para aquel momento estés lo bastante disciplinada para presentarte ante tales personas, pero no creo que sea conveniente que intercambies mucho con ellos, ya que podrias asustarlos con tus maneras salvajes de conducirte.

-No me conduzco de manera salvaje…

Sonomi ignora olímpicamente aquella respuesta para añadir.-Te convienen estas relaciones Sakura. Es para el futuro tuyo y de Tomoyo .- En aquel momento la puerta del saloncito se abre y la aludida precisamente entra al salón portando unas vestimentas que a Sakura le resultan vagamente familiares.

-Solo encontramos esto en el armario – Dice la joven de ojos azules aproximándose a su progenitora.

-Solo dos kimonos ¿Cómo es posible? – Revisando lo que su hija trae en brazos.  Ahí observando a Sakura añade- ¿Dónde están tus otras prendas?

-¿Por qué estaban hurgando entre mis cosas?

-No puedo creer que solo tengas dos kimonos.

-No necesito mas de dos. No tenemos grandes actividades en el pueblo. Con el cumpleaños de mi padre y mi hermano me bastan.

-Inaceptable. Tendremos que hacerte unos cuantos mas. Suerte para ti, siempre ando con seda de emergencia y unas cuantas cintas. – Ahí observando a Shiogame. – Toma sus medidas.

La mujer se incorpora rápidamente, demasiado rápido para el gusto de nuestra protagonista quien protesta al sentir las palmas de la empleada de Sonomi comenzar con una pequeña cinta a tomar su cintura y de ahí subir ágilmente hasta sus pechos.

-¡Oiga!

-Tienes que permitir que te tomen las medidas para tu ajuar.

-¿Qué ajuar? ¡No! – Soltándose de la  mujer- No necesito mas vestidos. Aquí no es necesario.

-¿Cómo sobrevives el día a día? Es increíble que una mujer de tu edad sobreviva con solo dos kimonos.

-Aquí no son necesarios mas. Además para eso, tengo pantalones.

-¿Panta – que?

-Sakura toma la vestimenta que tiene puesta en la parte inferior de su cuerpo y le demuestra al levantar los pliegos por lado y lado que hay un espacio abierto entre sus piernas y cerrados con costuras.

La palidez y estupor de Sonomi Daidouji atrae la mirada de sorpresa de la sirvienta y su hija.

Pero esta ultima solo se dedica a sonreír sutilmente y pasar inadvertido su gesto en las demás.

-Por todos mis ancestros… ¿Qué es eso? – Señalando con estupor a la chica en cuestión.

Mas bien a sus piernas.

-Creo que eso lo llaman calcillas… – Observa Tomoyo  Atrayendo la mirada de las mujeres. – Fuutie Li: Sabes que conoce muchas regiones. Me mostró unas ilustraciones cuando estuvo con Li…

-¡Olvida eso de Fuutie Li! ¿Es común usarse entre mujeres?

-… No. Solo vi a hombres utilizarlas- Lo piensa un instante al responder.

-¿Dónde las has sacado?

-Bueno… Yukito san estuvo de viaje hace unos años y trajo unos. Mi hermano se los ha encontrado bastante prácticos para montar. Así que no desaproveché la oportunidad y me los he mandado a hacer… con la modista del pueblo. Tengo mas en mi habitación.

-Eso no es una vestimenta propia de una señorita.

-Con Kimonos no se puede cabalgar.

-Las Señoritas educadas no cabalgan. Eso es cosa de hombres…

Sakura respira profundo y guarda silencio unos instantes para finalmente responder.- Dejemos algo claro:  odio la etiqueta y las formalidades de sociedad. Soy muy susceptible al agua de flores, me desesperan las ceremonias largas de té y cabalgo mejor que cualquier muchacho de la comarca. No pretendo renunciar a mi forma de vida solo porque haya llegado con un plan de arreglar algo que no esta roto. Aprecio su relación con mi madre pero no trate de cambiarme… y no pretendo seguir montando a caballos porque usted desapruebe.

-¡Inaudito!

-No es inaudito. Se llama Cabalgar con los Muchachos.

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Sakura había pasado parte de la noche a la luz de las velas terminando aquella comunicación y la revisa con diligencia. Luego de terminar de leerla la firma sonriendo complacida con el resultado.

“Querida Hana Chan: Es imperativo que como figura autoritaria Amamiya te presentes lo antes posible en la casa del abuelo. Sonomi Daidouji se encuentra aquí y necesito a alguien de mi lado ante todo lo que ocurre. Y la única persona que parece que no le molesta mi forma de ser, es a ti. Por favor, se que mi padre te escuchará: a pesar de tu corta edad (casi tan joven como mi hermano), tienes un conocimiento que admira. Se que en toda tu sabiduría sabrás llegar a mi padre con tus palabras,  tus consejos y desistirá de todo lo que está ocurriendo con Sonomi Daidouji. Se que no es de tu agrado, pero tengo el presentimiento que a ti te escuchará. De todas formas, luego de la muerte del abuelito, te convertiste en la cabeza de la familia Amamiya. Tu amiga, Kinomoto Sakura. Favor confirmar tu presencia y el día exacto que podemos esperar tu llegada.

 

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Un joven de profundo ojos cafés y facciones bien orientales despierta sobresaltado. Le toma unos instantes identificar que se encuentra en su cabina dentro de unos de los tantos navíos pertenecientes a su familia.  Rápidamente se incorpora pensando unos instantes si es necesario llamar a su mayordomo personal pero luego lo piensa mejor: el sujeto merece descansar y no ser molestado en tareas tan sencillas como servirle un vaso de agua.

El barco se mueve con violencia y ve un relámpago iluminar una de las ventanas selladas. Hay tormenta. Ha sido así desde el medio día y probablemente sea la razón para su sueño interrumpido.

Ha empapado la camisola con su pesadilla por lo que se la retira de su cuerpo y a la luz de la linterna que se mueve al compas de las olas y el barco su cuerpo esculpido gracias a los entrenamientos que ha sido victima desde que tiene nueve años de edad, hacen ver una figura esbelta, no musculosa pero si torneada que haría sonrojar a la mujer mas pudorosa.

Y a la mas ardorosa, la haría suspirar.

Estudia con su mirada la modesta cabina perteneciente al capitán y quien amablemente ha cedido al dueño de la flotilla de barcos. Pudiera haber usado el barco familiar que se encuentra anclado en el muelle comercial de Hong Kong, una ciudad con apenas cincuenta años de fundada pero había florecido de manera sorprendente gracias a los acuerdos comerciales y militares con los ingleses quienes poco a poco comienzan a entrar en China y muestran una ambición desproporcional por los bienes provenientes de aquella zona, pero prefiere no hacerlo**.  No duda que en menos de cien años, Inglaterra finalmente entrará  con apoyo a China y por supuesto, a Hong Kong y allí habrán cambios históricos imborrables. Por lo pronto, ya nota los primeros vestigios de Occidentales en sus tierras y en su natal China: Hay pequeñas comunidades representando a la Monarquía Británica e incluso tiene un pariente distante que se encuentra casado con una británica.

Pese a la cuantiosa fortuna del cual es heredero, no le gusta hacer alardes del mismo. Le gusta la vida sencilla y los viajes pasando bien desapercibido.

Contrario a la fortuna familiar gracias al comercio con el Occidente de seda, arroz, opio y por supuesto, la pólvora la familia Li ya no dependía de las fortunas dejadas por su antepasado quien fuera emperador de China, sino que gracias a sus labores comerciales y de exportación estaba formándose un nuevo imperio que no tenia que ver con conquista de tierras, guerras y colonias de Asia, en las cuales siempre se derramó mucha sangre y le dolía admitir que mas sangre de inocentes que de soldados.

Es precisamente la misma fortuna la que le había enlazado con una japonesa proveniente de Edo. Un respingo nada agradable se hace en su estomago al pensar en la joven de llamativos ojos claros y piel marmórea a la cual en cuestión de meses, convertiría en su esposa gracias al acuerdo hecho entre su madre y la madre de la hermosa heredera Daidouji.

“Una alianza Familiar con los Daidouji nos asegura un puesto permanente en el gabinete de comercio de Japón, puerto abierto en Nagasaki y con ello,  en Bangkok y Singapur en los cuales no está dando muchos problemas insertarnos. Ya hemos pagado fortunas en plata y seda a los consejeros de sus correspondientes gobernantes para introducirnos en el mercado anualmente. Una boda con una Amamiya nos asegura el favor de Japón y gracias a las buenas relaciones de su emperador con los demás gobernantes nos ponen a un buen paso de conquistar los puertos de casi toda Asia” Habría dicho la elegante viuda al informarle a su hijo de su acuerdo matrimonial una vez se habrían marchado la señora Daidouji y su hermosa hija de las salas privadas de los Li.

Tomoyo Daidouji es una mujer muy hermosa. No es ciego. Pero lo cierto es que es sumamente callada. No había hecho el mas mínimo intento en acercarse a su persona mas que los saludos formales y propios de las breves cenas y conglomerados que se realizara para anunciar su compromiso.   La veía como una potencial amiga y de mucha reserva. Pero ¿Material de esposa? Distaba de lo que buscaría en una esposa.

¿Acaso deseaba casarse? No. No lo deseaba. Su vida no estaba enfocada en contraer matrimonio. Bien todo el día de conformaba con dirigir los negocios de la familia y algunas temporadas largas, se ausentaba para viajes de negocios  junto a algunos de sus cuñados de los cuales posee tres ya. Su hermana que le lleva ya cuatro años estuvo comprometida una década atrás pero su futuro esposo contrajo malaria y falleció durante el viaje de regreso a  China. Nunca ha mostrado interés en contraer matrimonio y ya incluso, entre su círculos de conocidos es conocida como “La olvidada”. A ella no parecía molestarle aquello. Su madre tampoco le presionaba después de cumplir los veinte años que se enlazara.

Pero ella no era la heredera del apellido Li. Contrario a Xiaolang quien si tiene que casarse y perpetuar el apellido en sus descendientes. Sus hermanas perdían su apellido al casarse. Y la presión en su persona es mas intensa.

Apenas tiene veintidós años y  ya se siente un hombre cuyo camino fue marcado sin su aprobación y por supuesto, mucho antes de que naciera. Dicen que las vidas han sido escritas décadas antes de uno tomar el primer aliento en el mundo. ¿Seria aquel su caso?

Unos débiles toques en su puerta lo hacen volver a la realidad. Camina lentamente hasta observar un rostro pálido observándole con una vela en una de sus manos. Contrario a su persona, este posee un camisón de dormir y calzones.

-Me imaginaba que estabas despierto- Dice como saludo su pariente observándole con atención y sus pupilas añiles se perciben oscuras gracias a toda la oscuridad en el pasillo.

Lo deja pasar sin contratiempos y cierra la puerta detrás de su persona.

-¿Ahora eres adivino? – Pregunta con voz ronca. Ahí su pariente deduce que se encuentra de mal humor. – ¿Qué haces despierto?

-Estaba leyendo. Aunque con este tipo de movimiento en el mar no es lo mas adecuado y menos con velas. Pero no puedo dormir.

-Ahora que nos encontramos a solas y tienes ánimos para leer es un buen momento como cualquier otro para mostrarte esto. – Sacando del interior de su abrigo de viaje una carta cuyo sello se encuentra roto. – En el día siempre estamos ocupados.

-Si, tu con tus correspondencias y contratos de exportaciones y yo con mis asuntos militares. ¿Cuándo finalmente tocaremos puerto?

-Es previsto para mañana al atardecer. Solo nos tomara dos semanas en carruajes para llegar a la casa de los Daidouji.

-¿Estamos tan lejos de Edo? Pareciera que fue una vida atrás que conocimos a tu preciosa prometida.

Ahí el aludido frunce el ceño.

Y el otro suspira resignado para añadir- Al menos tienes toda la fortuna del mundo para conseguirte una hermosa novia. Yo con mi posición no he podido encontrar ni siquiera a una joven decente en dos continentes. Y eso si es patético – Soltando una carcajada triste y abriendo la carta sellada añade – Por suerte me he resignado.

-No según esta carta. Mi madre tiene empleados en cada puerto que tocamos y estos les indica nuestra ruta para alcanzarnos como sea necesario.

-Esta carta tiene fecha de un mes atrás. – Agrega el sujeto.

-Ahí dice que mis bodas serán celebradas en Edo antes del invierno. Mi madre y otros miembros de la familia estarán para ocho semanas ya en Edo.

-Debería alegrarte que el clan y la familia se tome tantas consideraciones de viajar y no celebrar las bodas en China. Seria un pandemónium de cientos de invitados con el Emperador incluido.

-¿Por qué le encuentras siempre algo de optimismo a las noticias mas oscuras?

-Porque ver la vida de manera negativa no conduce a nada mas que negativismo y oscuridad. Hay que verle el lado positivo a todo. Y tienes todas las puertas abiertas Li. Deberías agradecer las molestias tomadas por tu madre al conseguirte al menos una hermosa dama culta y  educada.

-Si te gusta tanto ¿Por qué no te casas tu con ella? No quiero casarme.

-Así que de eso se trata. – Suspira resignado – Al menos, tu te casas. Y la Señorita Daidouji es una dama en todo el sentido de la palabra. Además, aunque intentara pretenderla, su madre me mandaría a matar.  ¿Evitarle a su hija casarse con un Li y termine siendo la esposa de un simple teniente de ejercito? – Sonando incrédulo- Sabes que eso no es posible ni consiguiendo una enorme fortuna de un pariente lejano el cual no imagino que pudiera tener. Sabes que todo lo ha heredado mi hermano mayor y encima consiguió un buen matrimonio casándose con la hija de un poderoso importador de sedas chinas y armas. A mi solo me ha quedado un solo camino: la milicia en su momento aunque no es mi vocación. Y odio las confrontaciones. Entonces… solo queda otra alternativa.

-¿Aun sigues con esa estúpida idea?

-¿Qué otra opción me queda? No voy a ascender en la milicia porque no tengo influencias políticas. Mi padre ha fallecido y mi medio hermano y yo no nos llevamos en buenos términos para solicitarle que me compre una comisión en la armada británica, china o en la japonesa. Soy el hijo bastardo de un japonés que tuvo un romance con una británica y soy el resultado de un romance.

-Heredaste su apellido.

-¿De que sirve un apellido en estos tiempos? Tienes que tener dinero para asegurar al menos que llegarás a capitán antes de que comiences a perder cabellos y ganar cierta reputación. Tengo buena puntería pero no soy dado a seguir órdenes. Y soy demasiado gentil y temeroso a la vida del “mas allá” para siquiera considerar unirme a la guerra, la armada o convertirme a la piratería.  Tendría que ser muy suertudo para conseguir a una dama que al menos aprecie mi integridad y altos valores éticos para que con eso, coma y cene un día. – Xiaolang notaba que con aquella conversación, comenzaba finalmente a vislumbrar un lado un tanto pesimista que su pariente lejano ocultaba con mucha agilidad pero no carecía de esfuerzo en su tarea cada día. – Dudo mucho que alguien en su sano juicio termine queriendo que me involucre con su familia.

-Parece entonces que tus súplicas han sido escuchadas y terminarás con el lazo echado en la dicha matrimonial planificada. – Explica su primo con una mueca de satisfacción por ver la expresión del sujeto al leer la nota- Ahí dice que la Señora Daidouji tiene interés que conozcamos una pariente de ellas: una dama en edad casamentera y que sigue en belleza a su hija. Prima según dice ahí. – Eriol levanta la carta y lee rápidamente el contenido de la misma y contrario a lo que esperaba el sujeto, termina de leer con una expresión de inquietud y luego cierta normalidad, resultado que no esperaba XiaoLang. -¿Acaso no te alegra? Tus problemas podrían haber terminado. Si ahí lo que dice es cierto, terminarás adquiriendo una pequeña dote y podrías regresar a Londres ya casado con una japonesa.

-Tengo planes que distan de volver a Londres. Mi madre murió la primavera pasada y dudo mucho que tenga razones para volver a un país que no me acepta como uno de los suyos o peor aun, hijo bastardo de un extranjero. La mezcla de razas no es algo apreciado en el Occidente. Solo una gran razón podría hacerme volver a Londres.  No, amigo mío.  Luego que nuestro viaje juntos finalice, me instalaré en Nagasaki. – Sorprendiendo al sujeto- ¿De que te sorprende? No tengo familiares en Londres, definitivamente no volvería a China y ser una carga nada agradable a tu vida de recién casado.

-Vamos Hiragizawa: Sabes que las puertas de la casa Li están abiertas y por alguna razón (que no llego a comprender) le agradas a mi madre. – Surgiendo una gota en su cuello agrega con un suspiro- Y sabemos que no todo el mundo le agrada: Creo que ni yo le agrado y soy su hijo. Es mas, si Hien Li hubiera tenido un varón entre mis hermanas mayores, te puedo asegurar que a Ielan Li poco le importaría mi destino…

-No se por qué estimado amigo, que esto te haría muy feliz… por supuesto en unas circunstancias figurativas…

Pero no le sorprende no recibir respuesta departe del joven chino de ojos chocolates.

 

 

———— Continuará.

** Los ingleses comienzan a comercializar con la Seda, Plata y Opio en la región valiéndose de la piratería de Singapur y China para lograr su cometido y hacer llegar la materia prima a sus propias costas occidentales representando aquello tratos ilegales y sobornos a las autoridades de ambos bandos.

Comentarios de la Autora: Luego de un par de semanas bastante abruptas gracias a eventos del mundo real (es decir un jefe de los mil rayos y fechas de entregas en mi cuello pero no mi responsabilidad), finalmente puedo postear el capitulo dos de esta historia. Mucho antes de lo que había planificado originalmente, han aparecido nuestras contrapartes masculinas. ¿Qué les parece las descripciones de los mismos? Creo que hasta yo sangraría por la nariz ante tales chicos… Para el capitulo tres vienen muchos mas eventos y Sakura definitivamente será la causante de las primeras canas de Sonomi.  Por otro lado, Tendremos una Tomoyo muy intuitiva y que la pobre aun no sabe que quiere en su vida y será su despistada e inocente prima que se lo hará entrever. La carta de Sakura a su “Abuela Política” atraerá muchas preguntas… ¿Qué irá a hacer esta mujer cuando llegue a poner a Sonomi o a Sakura en jaque? O su respuesta dejara sorprendido a todos. Finalmente conoceremos a la prometida de Touya quien no dudara en poner su granito de arena y auxiliar a la pequeña Kinomoto; pero no de la manera que podríamos imaginarnos.

 

La próxima actualización será a mediados de agosto, ya cuando regrese de unas muy merecidas vacaciones ¡Me marcho al extranjero en unos días! (¡Gritos de algarabía invaden la habitación!). Son mis primeras vacaciones en Años y espero sacarles el máximo provecho, por lo que no llevare computador (y eso que originalmente lo iba a hacer pero luego me contactan de la empresa y termino trabajando de lejos ¡GUAC!) Espero publicar fotos por FB y sean del agrado de todos.

Para mas detalles pasen por mi cuenta de Facebook. ¡No olviden agregarme! 

Un abrazo a todos y nos leeremos en el capitulo tres.

Besos.

Crys.