Capitulo I. Quien Soy.

Cabalgando con los Muchachos.
Por Crystal.

Personajes basados en la serie CardCaptor Sakura” de CLAMP. He creado esta historia con fines de entretenimiento y no lucrativo. Esta historia está protegida por derechos de autoría y no se encuentra publicada sin mi permiso. Si encuentras esta historia bajo otra firma, favor contactarme por mensaje o a mi correo. ¡Gracias!

 

Esta historia se desarrolla entre los siglos XVIII y XIX en un Japón que se encuentra abriéndose entre las tradiciones extranjeras, la influencia de sus propias y antiguas tradiciones al borde de una integración de razas, ideologías y políticas que cambiaran el rumbo de Japón para siempre.  Gran parte de los datos históricos son reales y han sido prestados para darnos una idea de las vivencias de la época.

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Capitulo I. Quien Soy.

 

“Las expectativas acerca de mi persona y de mi futuro, es lo que les aguarda a la mayoría de las mujeres de mi edad. Apenas tengo diecisiete años y mi padre espera que en este verano, consiga un buen prospecto para matrimonio. ¿Pueden creerlo? Soy apenas una joven, aprendiendo que quiero en la vida. Y ciertamente, lo que yo quiero, dista de conseguir un caballero como esposo. Me encuentro cara al cielo, viendo las nubes pasar y contrario a lo que mis amigas de nuestra comarca hacen (tejer, dibujar, tocar instrumentos musicales, reglas de etiqueta y protocolo, siendo visitadas por futuros prospectos de matrimonio o visitando a parientes que le han prometido a sus padres un conveniente enlace), nada de eso me interesa.”

“Veo la forma en el cielo de un conejo…  un precioso conejo blanco. La figura del conejo blanco me recuerda a los hermanos Tsukishiro, los amigos de mi hermano. Yukito permanece en el pueblo. Su hermano, Yue se casó un año atrás y vive en otra comarca. Es un buen hombre y se casó con la hija de un prometedor productor de sake”

“Solo como candidato idóneo para entregarme en matrimonio (Si por mi fuera, claro está, finalmente si me caso o no, depende de mi padre), se encuentra Yukito. ¿Cómo no preferirlo a él? Es alto, gentil. Tiene una sonrisa que irradia confianza. Es bueno con los animales. Bueno con las personas… incluso soporta a mi hermano y es mucho que decir. Yukito si me propusiera matrimonio, yo aceptaría encantada… pero… me pongo triste de solo pensar que mi padre jamás lo aceptará como pretendiente pues como le he escuchado decir incontables ocasiones, los Tsukishiro viven en una condición social un tanto dispareja de la mía. Por lo pronto y lo que mas le conviene a Yukito es casarse con una mujer que tenga una considerable fortuna de su lado… una dote.  Papá espera mucho más de mí, por ser mujer… y yo definitivamente soy la antítesis de mis amigas. Mi nombre es Kinomoto Sakura. Tengo cabello color castaño que llevo hasta mis hombros pero los escondo debajo del sombrero que uso. Rara vez uso vestidos. ¡No se alarmen! Donde vivo, llueve la mayor parte del año y cruzar los campos arrastrando enaguas y ruedos de kimonos o para cabalgar, no es mi idea de practicidad…. Y el hecho que tropiezo bastante, pero de eso hablo mas adelante. Heredé unos grandes ojos verdes. A veces creo que mis ojos no coinciden con la nariz que tengo… o estas pobladas pestañas. Una vez mi hermano comparó mis pestañas a las de su caballo… grrr… Me pone de muy mal humor. Mi hermano aun no se ha casado. Pero tiene una relación con la maestra del  pueblo, apellidada Mitzuki. Creo que mi hermano le quiere mucho. Y Mitzuki parece quererlo. Es decir, las pocas veces que ha estado en casa y los he visto por el pueblo, actúan muy cordiales el uno con el otro. Todos en la comarca esperan que mi hermano se case para el final del otoño. Está construyendo una linda casa en un extremo de nuestro terreno. Tendrá dos pisos y será manejado por una pareja de esposos que trabajan para nuestra propiedad.   Mi hermano, no puede costear una vida de lujos. Además los padres de Kaho Mitzuki no son ricos. Supongo… que es lo que se espera de ellos… después de cinco años de estar prometidos”.

“A mi no me importa el dinero. Por ello, supongo que me casaría con mi mejor amigo. Por el momento, ese es Yukito. Me imagino viviendo en una pequeña casa, tal cual mi hermano está terminando de construir. Papá no le exige que se case con alguien que pueda aportar a la familia dinero. Le está dejando elegir esposa. Touya no define aun si a la que ama es a Kaho. Pero parece conforme con lo que el destino le ha deparado”

“Esa nube se parece a mi hermano. Pelo revuelto en el tope de su cabeza, eso es cuando no lo lleva cubierto por el sombrero. Nariz larga. Ojos muy expresivos. Y como las nubes, no puedo decir nunca lo que está pensando. Además claro, de desesperarme hasta que pierdo la compostura… ¡Estoy loca que se case con Mitzuki y se vaya a vivir a su propia casa!  En serio… ¡Sería totalmente feliz!”

“No debería estar aquí, echada en la hierba pero en mi casa no hay quien esté. Mi padre escribió hace unos meses a la prima de mi mamá. ¿Acaso no lo dije? Mi mamá murió cuando era una pequeña.   No recuerdo su rostro. Tampoco su voz. Touya, si. Y dice que no me parezco en nada a ella. Eso me desilusiona. Quisiera al menos al ver mi reflejo en el pozo o en la orilla del arroyo, ver algo de mamá en mí. No tenemos pinturas en casa, que me den una idea de cómo era ella. Eso me entristece.  En casa, la misión de limpiar de arriba abajo toda la propiedad viene por la llegada de la prima Sonomi y su hija, llamada Tomoyo. No la puedo ubicar en mis recuerdos… nos vimos cuando apenas éramos unas bebés y la prima de mi madre venía de visita y se pasaba una temporada en la enorme casona que está a las afueras del pueblo, justo donde mis padres se conocieron. Mi hermano dice que la familia de mi mamá es rica. Con muchas propiedades y bienes. Pero nosotros no lo somos porque mi madre se casó por debajo de su categoría. Muy debajo de lo que se esperaba de ella. Sonomi jamás abandonó a mamá ni le dio la espalda como hizo el resto de su familia. Pero luego de mamá morir, fue tal el dolor de Sonomi y el resto de la familia, que cerraron la mansión y se fueron a residir a sus otras propiedades, en ciudades mucho mas pobladas. Mi padre dice que Sonomi vendrá a instruirme… ¿Instruirme para qué? No lo se. Papá tiene grandes expectativas de una mujer prácticamente desconocida para mí. Lo peor, es que pensé (o tuve las esperanzas) que ella no respondiera la solicitud de mi padre… pero no fue así. Un mes atrás, recibió respuesta. Estaba a dos meses de viaje en carruaje de nuestra locación.”

“Tengo curiosidad de conocer a Tomoyo. Papá dice que congeniamos desde que éramos bebés. No dudo que por haber sido instruida en la ciudad, venga con muchas costumbres extrañas y hasta ciertos aires femeninos de los cuales he distanciado mucho de mis amigas de la comarca. Ellas reciben educación de etiqueta y protocolo departe de sus madres y las casamenteras de la región. Lo intenté en casa de Naoko y terminé por romper parte de la vajilla de su madre. No soy dada a alzar la taza con apenas dos dedos de cada mano. Mi hermano y mi padre, usan todos sus dedos ¿Por qué rayos debo de usar dos solamente? Ya escucho los gritos de Sari, la ama de llaves llamarme. Seguro para que me meta en ese horrible atuendo que me han mandado a hacer y ver si me queda. Todos están por dejar su mejor impresión en la señora Sonomi. Pero no tengo altas expectativas respecto a usar kimono ¡No dudo que tropezar en ese apretado kimono y que decir del peinado estará escrito para mi este día y el siguiente y después de ese! Odio los prendedores.”

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A cientos de kilómetros de distancia y en el interior de un carruaje, una mujer de cabellos castaños y ojos azules intensos observa a su hija quedarse dormida mientras observa por la templada ventana el paisaje que en los últimos días no ha cambiado mucho: Cientos de tareas de tierra sembradas de arroz y luego de frutas. Pocas casas patriarcales con las cuales se encuentre identificada gracias al titulo de monarquía de su difunto esposo.  Pocas expectativas de hacer una parada oficial en algunas de las que quedan por el resto del viaje.

Sonomi Daidouji suspira al observar a su ama de llaves principal roncar. También se ha quedado dormida. Apenas es media tarde pero el viaje se torna aburrido luego de unas horas viendo el mismo paisaje. Comienza a lloviznar y con la poca luz que se filtra aprovecha el momento para sacar de un bolsillo interior de su vestimenta el sobre doblado donde se lee la solicitud de su primo político, sobre la preocupación acerca del destino de su hija, Sakura…

“La hija de Nadeshiko”·

Sonomi abre la carta y comienza a leer la misma parte que sabe de memoria por leerla mas de cien veces desde la recibiera.

“Mi intención, estimada prima, es dotarle a Sakura de las herramientas necesarias para que antes del invierno, termine con un prospecto idóneo y sin la preocupación que cruzará la barrera en la próxima primavera de sus dieciocho años. Ahí, será muy difícil que alguien la considere como prospecto de esposa. Será muy mayor para los jóvenes que nacieron después de ella, y todos los demás candidatos ya estarán tomados.  No duraré para siempre. Su hermano depende de este proyecto, para finalmente establecerse con su novia, una gentil dama de la comarca. Se que no define su destino con la dama en cuestión para no dejar a su hermana. Yo se que probablemente no dure en vida, mas de dos inviernos y no quiero dejar a la hija de Nadeshiko desamparada y tampoco siendo una carga para su hermano. Ellos jamás me lo perdonarían. Cometí un error al creer que podría hacer crecer a una dama con todas las herramientas necesarias para atraer un prospecto. Sakura no es una chica normal como sus amigas gracias a toda la influencia masculina proveniente de este servidor y de su hermano mayor, Touya y deseo de todo corazón, que la influencia suya, querida prima, al igual que la influencia de su hija Tomoyo, hagan lo que sea mejor para mi hija y traer consigo probablemente, una adecuada unión matrimonial que culmine en un feliz desenlace para todas las partes. Su fiel servidor, Kinomoto Fujitaka”

Sonomi Daidouji suspira al cerrar la carta. No hay duda que por la hija de Nadeshiko se había embarcado en aquel viaje, llevando consigo a su hija de diecisiete años quien está a punto de comprometerse con un importante hombre de la Ciudad Edo (1)  y empresario extranjero, hijo de un influyente miembro de la casa real de una nación vecina. No solo que ha tan delicado nivel de la relación, un descuido de su parte y el futuro de su hija, planeado desde su cuna, pueda perderse al abandonar al prometido de esta.

Pero Sonomi Daidouji no es conocida por ser una mujer que deja las cosas al azar.

Antes de emprender aquel viaje de tres meses, había sido lo bastante astuta para extender la invitación al jovencito en cuestión. Este insistiera en llevar su propia  invitación a unos familiares cercanos, era algo que la despreocupaba; siempre y cuando se aseguró por labios del caballero, que entre los invitados habría alguien del sexo masculino y soltero, un oficial de las armadas japonesas, hijo menor de un poderoso diplomático y que en su propósito buscaba una esposa. Sabe que es el motor de cualquier soltero y mas hombre, de cualquier estirpe y familia es el de buscar esposa. Entonces las expectativas que aquel invitado del prometido de su hija, pudiera ser un potencial pretendiente para Sakura, la llenaba de buenas expectativas pues ella quien necesita tanta ayuda para embarcarse al resto de su vida por falta de madre que se ocupe de estos detalles.

“Mi querida Nadeshiko: Con tu muerte sellaste el destino de tu hija, pero con mis acciones lograré posicionarla en una familia adecuada; la familia que siempre fuiste merecedora y no pudiste apreciar en su momento. Por tu impulsividad sellaste tu destino con un pobre comerciante. Muy debajo de lo que eras merecedora, por tu personalidad y por tu legado. Pero no permito un destino aun más cruel a tú hija. Voy a velar porque ella lleve en su vientre a los herederos de una familia digna y que la sangre que fue disuelta con tu enlace, vuelva a ser merecedora de todo el estatus que tu poco apreciaras en su momento. Eso te lo juro”

 

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Cuando Sonomi Daidouji desciende del carruaje, el paisaje que una vez vio décadas atrás, no ha cambiado nada. Auxiliada por un sirviente se abre paso entre los rostros que le observan de la entrada de la casa Kinomoto. Tal como pudo percibir, los ojos del Señor Kinomoto no habían cambiado con el paso del tiempo. Si bien pudiera constatar en su momento, que se tratara de un hombre gentil, buena formación, su querida prima hizo la peor decisión en cuanto a materia monetaria se trataba: no deja de ser un hombre de clase media, pero muy por debajo de lo que las Amamiya podrían casarse.

Eso fue hasta que su abuelo, contrajera matrimonio con una jovencita que podría ser la hermana mayor de su propia hija, Tomoyo…. Pero Sonomi no se pondría a navegar por los horribles recuerdos de aquella mujer… aun no era el momento.

Kinomoto carecía de una fortuna considerable que hiciera atractiva a Sakura como potencial esposa. Solo cuando el abuelo Amamiya falleció, consideró a los hijos de Nadeshiko, dejando al mayor una considerable fortuna que parece que había puesto a trabajar en la hacienda.

Fujitaka se aproxima, vestido con suma pulcritud y con sus mejores galas y saluda con formalidad a la esposa de su prima. Con la gentil sonrisa que le ha caracterizado, saluda- Me alegra que haya llegado con bien.

-Si, gracias. El viaje estuvo sin ningún contratiempo… – Observa al sujeto parado al lado del hombre apellido Kinomoto y se aventura a decir- Touya… Vaya que has crecido – Viendo como el hombre alto (mucho mas alto que su padre y de una profunda mirada oscura), le devuelve un saludo respetuoso. – La ultima vez que te vi, el tope de tu cabeza no llegaba ni a mi cintura. Mírate ahora. Todo un hombre.

Las miradas de todos se dirige a la siguiente persona que baja del carruaje: su belleza y juventud compiten con el atractivo de su madre. Ataviada por un hermoso kimono color lavanda y peinada con una larga trenza, decorada con prendedores de cristales de amatistas que compiten con sus ojos. Su piel marmórea y  perfecta, decorada por una nariz fina y pequeña. Labios delineados con un brillo natural. Lleva una actitud firme y decorosa. Se nota observadora y callada. Una personalidad acallada por las costumbres y etiquetas predispuestas para las jóvenes de su edad y su estatus social.

-Esta es mi hija, Tomoyo. – Anuncia con notable orgullo – La última vez que la vieron, era una pequeña niña. Tomoyo: Este es Fujitaka Kinomoto… Su hijo Touya…  – Observando a su alrededor un instante – ¿Dónde está Sakura?

-Disculpe a mi hija, Sonomi. Se le ha hecho un poco tarde.

La aludida frunce su rostro observando con desaprobación a ambos hombres. Para la mujer, la situación es más importante de lo que había de suponer tomando en cuenta, que se había anunciado su llegada el día anterior. Por cortesía era costumbre darse la bienvenida con todos los miembros de la casa, siempre y cuando no estuvieran indispuestos por cuestiones de salud.

Sonomi se deja escoltar por el dueño de la casa al interior de la residencia: pudo ver que los medios de Fujitaka habían aumentado con el paso del tiempo y la holgura económica era notable pero aun así, la situación amerita su intervención.  Seguidos por su hija, una sirvienta de la casa Daidouji y cierra la comitiva, el joven Touya, son dirigidos al salón familiar de la casa, sencillamente decorado pero los detalles en el lugar, le dan cierta armonía.

Toman asiento en los cómodos cojines predispuestos y el tansu* predomina en el lugar. Tomoyo, sentada al lado de su madre no dice nada. Tampoco Touya. La sirvienta de Sonomi se sienta a un lado del salón junto con la mujer que les servirá aquella tarde.

Los portones del lugar que da espacio al espacioso y bien cuidado jardín, atrae la atención momentánea de Tomoyo. Aquello es notado por ambos hombres pero no hablan. Es Sonomi luego de un incomodo silencio es que dice. – Estaba deseando ver a tu hija, Fujitaka. Me imagino que debe ser algo muy urgente para ausentarse de este modo.

-Le aseguro Sonomi que Sakura es muy puntual. – Aquello atrae una suspicaz mueca departe de su hijo mayor, pero por suerte la mujer no le presta atención al sujeto. Se concentra en Fujitaka quien es el que habla. – Te ofrezco de antemano mis disculpas…

-No eres tu quien debe de disculparse. –Touya opina atrayendo una expresión de hastío de Sonomi; otro más que carece de los principios de ética: no se debe de contradecir al cabeza de familia y mucho menos, en compañía casi desconocida.  En aquel momento entra una persona al salón trayendo consigo bandeja con té y coloca en la mesa delante de todos. – Es… la Monstruo…- Sonríe con burla.

Sonomi lo observa de soslayo y dice con altanería – Los jóvenes de la casa no deben de involucrarse en conversaciones entre el cabeza de familia y sus invitados.  Se nota que no ha podido hacer mucho por el protocolo de este muchacho, Kinomoto.

-Touya es todo menos un muchacho, estimada Sonomi. Ya es un adulto y de un tiempo hasta acá, se ocupa de muchas cosas de la casa. – En aquel momento son interrumpidos por la llegada abrupta de la joven Kinomoto a la cual esperan.

-Disculpen la tardanza….- Anuncia Sakura haciendo una reverencia –Se me hizo tarde…

Las miradas de madre e hija son indicadores para la joven Kinomoto de muchos sentimientos: curiosidad, discrepancia, esperanza y rectitud. Tan diferentes emociones podía leer en aquellas pupilas azuladas de las dos parientes por el lado de su madre.

La más joven de las dos mujeres tiene una expresión dulce e inocente. A Sakura le agrada la forma en que le observa aunque no sonríe. Pero sus ojos son cálidos.

La otra mujer, Sakura no sabe que deducir de su expresión: es entre curiosidad y reproche. Y la muchacha se comienza a sonrojar ante sus miradas.

-Mírate nada mas – Dice finalmente Sonomi luego de un incómodo y analítico silencio. – Te has convertido en una preciosa flor. Soy Daidouji Sonomi. Mi hija Tomoyo – señalando la aludida- Soy prima de tu madre Nadeshiko. Te conocí cuando eras apenas una niña pequeña… – Y hace señas para que Sakura se aproxime a su persona.

Sakura lo hace, lentamente y no puede evitar tropezar con el ruedo del kimono pero se recupera casi inmediatamente. Sonomi toma una de sus manos, apretándola entre las suyas y añade con cierta rectitud pero para Fujitaka su expresión cambia lentamente a una mirada ya conocida para él; la misma expresión cuando su Nadeshiko vivía y la amistad de ambas primas era mas que palpable para todos. – Muy parecida físicamente a su madre.

-Mu-Mucho gusto, Sonomi-chan.

-Te equivocas niña. – Dice soltando su mano- Sonomi –San. Seré tu instructora… – Le corrige con firmeza, recomponiendo la compostura.

-No… no comprendo… ¿Instructora? – Observando a su padre quien se nota un poco preocupado y luego observa a Touya (cuya expresión es igual de sorprendida y confundida que la de su hermana menor).-Pensé que esto era una visita de cortesía.

-Las señoritas bien educadas no hacen preguntas fuera de lugar. Es mas, las jóvenes son sumisas, educadas y disciplinadas.  Tomará un largo tiempo… toda nuestra temporada de visita pero llegarás a comportarte como debe de ser apropiado en una señorita.  La suerte que tendrás a mi hija Tomoyo, como espejo para ti. Saber como comportarte y como actuar en tu vida. Instruirte ahora es una carga pues debimos empezar hace mucho tiempo. Pero no todo está perdido. Aprenderás bajo mi instrucción a ser toda una dama y en poco tiempo tendremos tu futuro marcado para ti.

Aquí Touya alza una ceja suspicazmente y tose incómodo. Por fortuna ni su padre o Sakura se percatan de esto. Sabe que Sakura dista de ser una dama: es la mejor montando en toda la comarca (jamás lo admitiría). Sabe domar potros pequeños para montura. Sabe subirse a los árboles a devolver pajarillos a sus nidos (aunque la bajada sea un reto para no caer de las ramas con su grado de torpeza casi infantil que a sus años de juventud aun no sacude de ella) eso sin contar que la joven sabe jugar juegos de mesa y azar como él y Yukito Tsukishiro.

-No comprendo.  ¿Instrucción? He tenido la instrucción propia… Mi tutora es la maestra del pueblo… la señorita Mitzuki. Ella es la maestra local y es estupenda. Se leer y escribir.

-¿Sabes pintar?

-¿Pintar?  No, señora.

-¿Coser, tejer tal vez?

Sakura niega con su rostro.

-¿Tocar algún instrumento?

-No Señora.

-Ya veo – Ahí observa a Fujitaka con notable cortesía forzada- Esto es un poco más complicado de lo que temía…

-Te aseguro Sonomi, que Sakura es una chica inteligente . Captará lo que le enseñes con el tiempo.

¿Inteligencia? Touya no dudaba que su hermana era inteligente. Era su grado de torpeza lo que podía hacerle fracasar en instrumentos musicales o en pintura. De solo imaginárselo una mueca se dibuja en su rostro atrayendo la mirada de la hija de Daidouji.

Y Touya no pasa desapercibida por igual la expresión de curiosidad en aquellos ojos expresivos y de un color sorprendentes. No había visto en su vida, unos ojos como aquellos.

Y rápidamente cambia su mirada a su hermana y a Sonomi Daidouji.

-Tomoyo toca instrumentos musicales desde los cinco años. Pinta desde los ocho años.  Tiene gran destreza con la aguja desde los doce Fujitaka. – La aludida comienza a avergonzarse lentamente- Estas son cosas que no se aprenden de la noche a la mañana… – Incorporándose- Pero lo haré. Haremos algo propio de esta jovencita… Tomoyo – Llamando a la chica por su nombre para que se incorpore y sigue a su madre. Atrás de ellas, va la muchacha que las atiende.

Los hombres y la jovencita de ojos verdes la ven retirarse del salón.

-¿Alguien quiere explicarme que ha pasado aquí? –  Es Touya quien rompe el silencio observando a su padre. -¿Instruir a Sakura? ¿Instruirla para qué?

-Es buena pregunta hermano. – Replica la aludida y objeto de aquella conversación con una voz algo nerviosa. – Estoy de acuerdo que su hija sabe hacer todas esas cosas… es obvio que no ha escalado nunca un árbol o corrido entre los campos de bambú.

-La señora Daidouji es una dama muy respetable de la sociedad citadina, Sakura. Y es una de las parientes mas influyentes de los Amamiya. La familia de tu madre.

-¿Pariente de la abuela Amamiya?

-Santos Dioses, Touya. Esa manía tuya de decirle abuela a la segunda esposa del anciano Amamiya…

Touya se encoge de hombros con una sonrisa de picardía en su guapo rostro – Ella no se molesta.

-Eso es porque Hana* es una amable mujer….

-Yo no contaría a Hana con la misma experiencia y sofisticación de Sonomi Daidouji. Eso y el hecho que una muchacha se casara en edad tan joven con ese anciano…

-No fue su decisión, papá. – Refuta Touya. – Es obvio que la mujer fue entregada al abuelo para un buen enlace con una familia tan rica como la Amamiya. – Pensando en la jovencita de veintinueve años, cabellos negros abundantes y brillantes. El rostro de la joven Hana es de gentileza y nostalgia al mismo tiempo. Visita con frecuencia anualmente a los Kinomoto desde que muriera el anciano y decidiera tener residencia en otra ciudad para no traer la ira de los parientes Amamiyas no contemplados en el testamento del anciano. Eso y que ha dedicado parte de la fortuna Amamiya heredada en labores de caridad.

-Suena casi como que admiras a esta mujer, hermano. – Sonríe Sakura con dulzura.

Touya tose incómodo.- Si bueno, debo de admitir que es admirable que esta mujer lleve la contraria a todos los cabeza de familia Amamiya con sus decisiones. Todas sus ideas son opuestas a esta conservadora sociedad. Pero supongo que los tiempos tienen que cambiar… y las mujeres también.  Pero eso no quiere decir que Hana esté en lo correcto: no debería despilfarrar la fortuna dejada por el anciano.

-Pero ella tendrá mucho dinero para usar en varias vidas. – Analiza Sakura- Ella fue muy suertuda.

-Depende de lo que definas como suerte, pequeña Sakura. Perdió su infancia en casa de unas personas que al contrario de su difunto esposo, no apreciaba- Explica su padre- Toma en cuenta que Hana ahora mismo, no es idónea para material de esposa ahora que ha enterrado un esposo. Si alguien se casa con ella, será por dinero.  Y ninguna familia en su sano juicio entrega a su heredero a una viuda. Es mal agüero.

-Nos hemos desviado del tema- Anuncia Touya teniendo la razón.- ¿Qué hace Sonomi Daidouji aquí esta tarde?  Por años ha evadido la casa Amamiya y sabemos por Hana que nunca han coincidido vacacionando en las casas familiares. ¿Qué hace ahora aquí?

-Es que… la he mandado a llamar. – Sorprendiendo a ambos hijos. –Hemos estado comunicándonos por correspondencia por meses ya.

-La llamaste… pero pensé que ella fue quien decidió venir de visita y te puso en aviso, padre. – Revela Sakura pensando que finalmente podría quitarse aquella vestimenta y ponerse algo mas cómodo.

-Eso si es sorprendente. Pensé que nos odiaba. Que no quería saber nada de nosotros.

-Claro que no, Touya. Sonomi adoraba a tu madre. Y los aprecia a ustedes.  Si ha mantenido su distancia todos estos años ha sido porque siempre toda la familia siempre ha sido por la oposición a mi matrimonio con Nadeshiko.

– Según recuerdo, desde el funeral de mamá nunca había asomado su mirada a nuestra casa. ¿Por qué la has llamado?

-Para que nos ayude.

-¿Ayudar? ¿Con que?

-Con Sakura, por supuesto.

-¿Qué? ¿Por qué conmigo? ¿Qué yo hice? – Replica sorprendida y a la defensiva.

-No, nada. Es solo que ha llegado el momento que recibas las instrucciones propias de cualquier jovencita de tu edad. – Explica Fujitaka con ternura y esperando el entendimiento de la chica- Sakura: casi todas tus amigas están casadas ya… tienen niños o están a punto de contraer matrimonio. Necesitamos afinar un poco tu imagen… pulirla… y solo una mujer con la experiencia y gran dama de sociedad como Sonomi Daidouji puede conseguirlo.

-No comprendo… ¿Qué tiene de malo como soy?

-¿Además del hecho que vives tropezando con tus kimonos y no sabes caminar como dama?

-¡Touya! Hijo, no ayudas.

– Touya tiene razón, papá. Pero… ¿Por qué debo de cambiar?

-Porque el mundo no está listo para una mujer que sea capaz de igualar las actitudes y aptitudes del sexo opuesto. – Admite Fujitaka dando cuenta de los posibles errores que cometiera con la crianza de su hija menor, –   Debes de estar dispuesta a ser tu misma hija, pero también con lo que se espera de una dama respetable y educada.

-¿Hablas de ser aburrida? No poder escalar arboles… no poder nadar en el río cada vez que quiera… que pueda montar caballos… o acostarme en la hierba.

-Eso estaba bien cuanto tenías diez años Sakura. No está bien a tu edad.

-No es justo. ¿Por qué debo de cambiar? Nunca ha sido necesario.

-Es Lo mejor para ti, compréndelo.

Al borde de las lagrimas y viendo que no cambiaria a su padre de parecer, avanza a toda velocidad ignorando los llamados de su padre. Su hermano no le insiste a ella que permanezca allí pero si la observa como tropieza con el ruedo del kimono.

-Ya se calmará y verá la lógica en lo que dices- Explica Touya comprendiendo las intenciones de su progenitor.

-Sakura es una muchacha sensata. Analizará mis palabras y se calmará.

-Es una sorpresa que hayas tomado esta decisión. Sobre todo, sin decirme una palabra. O sugerirle a Kaho que te ayudara.

-Kaho no es de la estirpe de los Amamiya. Sakura debe de recibir instrucciones de una mujer que sepa sobre esa sociedad.

-¿Por qué?

-Porque en menos de un año, Sakura nos abandonará e irá con Sonomi- Sorprendiendo a su hijo- Partirá a vivir con ella. A ser presentada en sociedad… Necesitamos que se habitúe a sus instrucciones y experiencia.

-¿A ser exhibida como un caballo? ¿Eso es lo que dices? – Pregunta  con despecho Touya incrédulo ante las palabras de su padre. O sus acciones.

Viendo que a su hijo no le gusta para nada su idea, insiste expresando.-Hago lo que cualquier padre responsable hace por su hija. Estoy tratando de asegurarle su futuro.

-¿Futuro? ¿Cuál Futuro es ese? ¿Acaso casarla con un perfecto desconocido pero aprobado por la Señora Daidouji? Darle una apariencia de instrucción y buenas costumbres para no pasar vergüenza en sociedad…

-Touya…

-No, admítelo. Admite que te equivocas en lo que haces. Yo cuidaré a mi hermana. Siempre estaré para ella. No necesita casarse.  Entre Kaho y yo la mantendremos segura. No necesitas casarla o Sonomi casarla con algún idiota citadino.

-Se que quieres a tu hermana. Que la proteges… pero te casarás en poco tiempo. Tienes que dedicarte a tu familia, hijo. A tu esposa.

-Sakura no sería una carga para mí. Tampoco para Kaho.

-Sin embargo, la idea de que dejes a tu hermana sola, es lo que te impide formalizar una fecha definitivamente. – Refuta el autor de sus días tomándole por sorpresa- Sakura no puede permanecer sola siempre. Tu no puedes descuidar a tu familia por ella. Tampoco que ella presente una carga para ti. O para Kaho. No permitiría que eso ocurra.

-No pasaría, Padre. Yo cuidaré de mi hermana.  Y sino, podemos pedirle ayuda a Hana.

-Sonomi se encargará de buscarle un buen esposo…  Hana es una buena persona pero no es la persona idónea para Sakura. Ella tiene sus propios problemas siendo una viuda ante de los treinta años y no teniendo el favor de los Amamiyas. Ella jamás desprotegería a Sakura pero no puedo ponerle esta responsabilidad a ella.

-No puedo seguir escuchando esto… yo… – Finalmente saliendo del salón. Fujitaka lo observa ofuscado e incomodo por sus palabras.

Pero era necesario decirlas.

El tiempo de vida del gentil hombre, se acaba.

Y tiene que dejar las cosas ordenadas. Entre ellas el futuro de sus hijos.

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-No tiene ningún tipo de educación. Por suerte, tiene el atractivo de su madre. Pero esa manía de hacer preguntas…. – Habla Sonomi al llegar a su casa acompañada de su hija. – Jamás había visto a alguien hacer preguntas e interrumpir a cada momento. Se nota que Fujitaka NUNCA la ha instruido en etiqueta y protocolo.  Tendrás que ayudarle, Tomoyo. Al menos a encontrar algún tipo de habilidad. Podría ser que al igual que su madre, tenga dotes para el piano. Recuerdo a mi querida prima Nadeshiko ser muy sobresaliente en la música. Siempre se destacaba en las reuniones familiares… – Suspira añorando aquel pasado ya tan lejano. – Procuro en los siguientes meses, instruirla un poco…  tendré que poner todo mi empeño para que algo bueno salga de todo esto. Claro, que no servirá de nada con la llegada de tu prometido siendo a final del mes… y la conocerá con parte de esta actitud y poca educación. Pero supongo que si te casaras con él, viene siendo hora que conozca a tu familia inmediata. De todas maneras, compartirá conmigo en la casa de la Ciudad de Edo una vez te hayas casado. Me servirá de distracción mientras viajas con tu prometido a su país natal.

-Lo invitaste? – Finalmente se escucha la melodiosa voz de su única hija. ambas mujeres entran al saloncito de estar, donde ya parte del servicio a disposición de la Señora Daidouji se encuentra preparada. – Pensé que la boda no se realizaría hasta que volviéramos a la ciudad con Sakura.

-Pero por supuesto. Se casarán en invierno… pero es necesario que al menos tenga idea de la familia inmediata que tienes… No me gustaría que la inclusión de Sakura y por supuesto de ese hermano suyo casada con una campesina, fuera una excusa absurda de su familia para no proceder con la boda. –  Ahí ocurriéndosele una idea que le hace sonreír. – Aprovecharemos el momento y extenderemos la invitación para el Teniente amigo suyo. Creo que podría influenciar en el general Takamura (Quien fue un gran amigo de tu padre), para que le permita asistir acompañado de su primo. No estamos en guerra y podría dispensar a un teniente.

Tomoyo presta ahí muy particular atención.

-El teniente pudiera ser un candidato idóneo para tu prima. Tiene veintinueve años y es el hijo menor de una acaudalada familia extranjera. Primo de tu prometido con las mejores influencias pero la errónea posición familiar pues no tendrá herencia de titulo como su hermano mayor y por supuesto, es perfecto para Sakura. Se que este tiene unos planes en vida ridículos gracias a esa influencia británica en su sangre… de solo pensarlo se me pone la carne de gallina. Pero es algo que  los Amamiya tendremos que aceptar entre sus defectos.

-¿Por que? – Pregunta su hija atrayendo la atención de su madre. – No conocemos al pariente de mi prometido con tanta confianza para decir que es un candidato para casarse con mi prima Sakura.

-No creo que puedas hacer esa pregunta. – Incrédula ante la momentánea falta de imaginación de su hija. – El Teniente no es una persona que se requiera gran preparación protocolar Tomoyo.  Tampoco tendrá fuera de su amistad con tu prometido, grandes compromisos protocolares que requieran un alto nivel de preparación como el tuyo. No podríamos aventurarnos con alguien de la alcurnia de tu prometido o con un hombre de nuestra misma estirpe. Sakura (y no mencionando la familia política de esta),  quedaría en vergüenza… y además, el apellido Kinomoto no proporciona nada de importancia a ninguna familia de relevancia. Con el Teniente estamos en terreno llano. Con la belleza de Sakura, es mas que seguro que se verá impresionado. Además es soltero y debe en algún momento casarse a su altura. No podría esperar mas y tampoco espera menos. Necesita un matrimonio que genere riqueza y fortuna a sus arcas.

-Madre: ¿Acaso no deberías esperar a la respuesta de mi prima? No la he visto muy entusiasmada por la idea de instruirse… parece que su padre no le ha informado.  Ya me imagino que tampoco tiene una idea de tus planes de casarle con el Teniente.

-No creo que debe de ser relevante lo que ella piense. O sienta, o que opina al respecto. Es una mujer. – Declara con despecho no sorprendiendo a su hija ante sus ideas- Nunca he consultado contigo estos escabrosos detalles. Incluso el hecho que he tenido yo ante la ausencia de tu padre, que presentarte en sociedad ha sido en cierto modo difícil para mi y eso lo has comprendido. E incluso, ser agradecida por ello. Eso es el deber del cabeza de familia y hombre del hogar. Pero llevas un apellido de renombre y por ello es que la familia de tu prometido, se ha mostrado interesada en que nos emparentemos con ellos.  Sakura razona a su debido tiempo esta decisión que hemos tomado por ella y en su debido tiempo sabrá agradecerlo. Te lo aseguro.

Tomoyo la observa y su madre le autoriza a retirarse. La joven camina con lentitud la casa que trata aun de acostumbrarse a ella. Es una preciosa construcción; amplia con sus inmensas y numerosos salones, todos decorados con elegancia y los muebles prácticos. Otros salones, menos decorados, recuerdan a la chica las creencias orientales de que “Menos es mas” aun mas, en sociedad.

Ella tiene vagos recuerdos de su vida en aquella residencia antes que se trasladaran a días de distancia de allá. Siempre se ha sentido en paz consigo misma y no tiene nada de que arrepentirse.

Su llegada a aquella rural zona le hace comprender que no habrán grandes fiestas o reuniones a las cuales asistir.

Pero luego de unos segundos, una sonrisa se dibuja en su marmóreo rostro: Sakura supondrá para su madre un enorme reto. Si sus instintos no le engañan, su prima de ojos verdes es una mujer de convicciones propias, criada entre hombres y que se cree igual a uno.  Sonomi es testaruda y tiene la ligera impresión que su prima no dista ser tan fuerte como su progenitora.

Los siguientes días y hasta la llegada de XiaoLang Li, su prometido y el Teniente; el prospecto de pretendiente para Sakura, serán bien interesantes como su prima comenzará a captar la idea y los planes de su madre Sonomi.

“De todas maneras ¿Qué tan difícil podría ser el aprender un poco de etiqueta y protocolo? No debe de ser tan difícil siendo tan astuta. Sakura tiene una dulzura y bondad que son encantadores” Piensa con libertad la aludida.  “ ¿Qué estaría pensando el señor Kinomoto para nunca haber siquiera pensado casar a su hija con un hombre de la región? Ella se nota que es sencilla. ¿Por qué aun no la ha casado? Tendre que preguntarle la próxima vez que nos reunamos… No dudo que será bien pronto ji ji ji ji…”

 

———- Continuará.

Ciudad Edo*  Antiguamente se llamaba así a la Ciudad de Tokio antes de adoptar su actual nombre. 

Tansu : Mobiliario de almacenaje y otros muebles de los salones formales del antiguo Japón. Normalmente se podían encontrar en casas de cierto nivel social.

 

Comentarios de la Autora: Después de casi dos años de ausencia de las publicaciones abiertas, he vuelto! ¿Me echaron de menos? Han sido un par de años locos y creo que me he descuidado un poco en mi redacción pero les pido un poco de paciencia. Mi beta de estos últimos Años, Nodoka ha estado un poco desaparecida gracias a sus responsabilidades luego de su graduación y vive trabajando constantemente. No puedo negar que la echare de menos un montón pero estaremos en contacto pues ella publicara esta historia y sus actualizaciones en su pagina Still For Your Love. Yo por mi parte, tratare de mantener la historia en capítulos cortos que no excederán las veinte paginas. ¿Por qué? Simplemente porque quiero mantener unas actualizaciones lo mas constantes posibles y habrán nuevos personajes que estarán muy atados a la vida de los protagonistas principales. Ya hemos mencionado un par de los ya conocidos que en las próximas actualizaciones poco a poco se irán integrando. Al igual que unos cuantos nuevos que traerán risas y seguro muchas mortificaciones… ya verán a lo que me refiero.

Esta HISTORIA se desarrolla en un Japón muy diferente a la serie. Verán influencias Europeas gracias a la incursión del “potencial” pretendiente de nuestra protagonista. Este joven ya deben de imaginarse de quien se trata y próximamente lo veremos incursionar en la historia al igual que el prometido de Tomoyo. Como pueden imaginarse, en los siglos XVIII y XIX Japón ya comenzaba a abrirse a las legiones extranjeras y los intercambios comerciales con los mismos, influencian bastante para que estos extranjeros comiencen a relacionarse hasta familiarmente con personas influyentes económicamente y que representan uniones convenientes para el dominio de mercados locales.  También la religión influye considerablemente y aunque se percibirán en la historia la influencia del budismo, también no podemos dejar de lado las influencias del cristianismo y el catolicismo, que poco a poco fueron abriéndose paso en aquellos años en Japón, no evitándose fricciones de considerable importancia que desencadenaron hechos violentos que manchan parte de la historia de este importante país. Veremos menciones de ciudades como Hong Kong, Inglaterra,  Nagasaki y Ky?sh?, cunas de muchos de los eventos que se desencadenan historicamente y que formarån parte de nuestra trama.

Con respecto a quienes siguen las historias que no se publican por este portal, se que esperan la culminacion de la trilogia de la Serie “AMAR”pero por el momento, no se encuentra concluida. He decidido publicar esto primero gracias a la influencia de mi musa y segundo, porque aun no me encuentro complacida con el desarrollo de la historia (llevo mas de un 80% terminado) y por tanto, no he deciddo aun que hacer con ello. Esperemos que antes de que culmine el 2015, poder anunciar la fecha exacta de la publicacion. Lamento ser portadora de tan decepcionantes noticias.

Asi que con esto me despido, esperando que me dejen sus comentarios acerca de esta introduccion a la nueva historia “Cabalgando con los Muchachos”

Hasta una prøxima actualizaciøn.

Crys.