Epilogo

Basado en los personajes de Card Captor Sakura, By CLAMP.
Ustedes han marcado esta historia. Tú que leíste este fanfic desde su nacimiento; quien me hizo llegar hasta aquí, y tu también amigo lector quien con tu apoyo silencioso me diste las fuerzas y los ánimos para continuar.
Querido Lector: muchas gracias.
Esto es para ti ^___^
Crystal23.
—Epilogo. –

Shaoran espera impacientándose porque su esposa termine de alistarse. Mientras la espera observa las fotos familiares de ambos, que adornan la mesa recibidor y varias áreas de la casa Kinomoto.  Han pasado ya tres años. Tres maravillosos años en donde el compartir con una familia tan especial han dejado huellas en su persona.

Lecciones aprendidas…y el perdón con sus seres queridos y mucha comprensión fue lo que mas tiempo le ha tomado. Pero son cosas que hacen que la vida valga la pena.

Y por supuesto, el amor.

-¡Lo siento! ¡Cinco minutos más! – se escucha la voz de una mujer apurada quien Shaoran suspira resignado desde el pie de las escaleras surgiéndole dos enormes gotas en su cabeza. Vistiendo un saco muy elegante y corbata… sus cabellos mas cortos que lo que usaba en su juventud el Presidente Adjunto de Corporación Li espera con “Paciencia” (no le queda de otra) a que su esposa esté lista.

-Debí de levantarla mas temprano – piensa en voz alta el sujeto mientras observa de cuando en cuando a la otra habitación donde se encuentran sus hijos. La mas grande (Yelan) de grandes ojos cafés y cabellos castaños observa vestida con un conjunto de dos piezas de flores, zapatitos cerrados y sus cabellos cortos, con dos coletas rojas en su parte superior las imágenes que despliegan en la televisión mientras su hijo mas pequeño llamado Tian-Shi* observa curioso con sus expresivos ojos esmeraldas , mientras juega con su sonajero desde su carriola las imágenes de las caricaturas que ambos chicos observan y balbucea.

Shaoran observa por un instante en silencio a Yelan y sonríe al recordar que aquella pequeña que observa la televisión era una criaturita que cabía en sus manos fácilmente. Nació con muchos cabellos y aquella criaturita abrió sus ojos verdes a él. Sabe que ella no veía cuando nació – apenas minutos de ocurrir- pero si recuerda el evento como si se tratara de ayer.

Cuando el coche arribó a la entrada de la enorme mansión Li, no llegó a detenerse completo cuando salió de él velozmente. Ya en la puerta estaba el mayordomo Wei quien dice con rapidez “La comadrona está aquí señor…” pero Shaoran ni siquiera le observó: subió aquellas escaleras a toda prisa y gracias a Dios estaba en forma que no tardó mucho en ascender los tres pisos hasta dar con su suite privada dentro de la enorme mansión. Ya en el saloncito le espera Fuutie quien con cara de pocos amigos le mira con estupefacción mientras Shaoran se quita su saco.

-¡No me mires así! Le dije que debió de llamarte de temprano pero no quiso.

-Esa Sakura: Sabe que mi reunión con el jefe de operaciones en América es hoy. No quiso interrumpir la reunión. – Recibiendo de su hermana la bata de color celeste –Debiste llevarle la contraria y avisarme.

-Ah si. ¿Acaso no conoces a tu esposa a estas alturas? ¡Si de por si la idea de tener al bebé en casa no es de mi total agrado Xiao Lang! Debiste insistirle que fuera al hospital.

-¿Qué es lo que pasa?

-La mujer es una arcaica anciana que la tiene remetida en mi contra. Le he dicho que debimos de darle algo para el dolor… ¿Sabes que respondió? “Las mujeres de mis tiempos, tenían a los hijos en los campos de arroz… y continuaban trabajando” Vieja arpía.  Solo porque “Es tradición de los Li tener a los nenes en casa” Maldita Shieffa cuando dijo eso delante de Sakurita. Y ¡Tonta Sakura! Por dejarse convencer.

– ¿Cómo está?

En aquel momento se escucha un grito que sobresaltó al hombre y Fuutie reclama – ¿Cómo estarías tu si algo del tamaño de una sandía saliese por  el hueco del tamaño de un limón? – Alzando una ceja de manera irónica.

Shaoran iba a reclamarle por aquella analogía cuando otro grito parecido a su nombre salió de la boca de su esposa. Shaoran no hesita para avanzar todo el saloncito y abrir las puertas que conducen a los aposentos principales,  seguido de su hermana mayor.

Ahí estaba una mujer mayor – sesenta o setenta años – quien asiste a su esposa, la pobre empapada de sudor, en la cama matrimonial y haciendo ejercicios de respiración. Esta muy roja pero no deja de tratar de mostrar una sonrisa cuando lo ve llegar hasta ella y apretar su mano.

-¡No, no, no,  no! – dice la anciana al notar a Shaoran al lado de su esposa y sobresaltándolo de repente. -¡No hombres! ¡No hombres!

Sakura aferra su mano aun mas fuerte y le mira con ojos de suplica. – De aquí no me muevo- dice firme a la mujer.

-¡Claro que si se irá! Esto no es de hombres… ¡Ella es que debe pasar por esto sola!

La mujer que asiste a la comadrona lo trata de incorporar a Shaoran en sus pies para que salga del lugar. Pero Shaoran se niega a soltar a su esposa. – ¡Esto pasó entre los dos! – Le rebota Shaoran a la mujer quien pone cara de atrocidad ante su revelación: Shaoran le discute pero no suelta la mano de Sakura quien está pasando por unas contracciones fuertísimos. -¡Así que acostúmbrese a que estoy aquí! ¡Y de aquí no me muevo! – Trayendo una sonrisa al rostro de Fuutie quien le saca la lengua a espaldas de la mujer.

-.¡Es la primera vez que algo así me pasa! – Dice la mujer atónita y con cara de haber sido insultada con palabras horribles. -¡Salga de aquí le dije! – ahora ella tratando de soltar el aferre de la pareja. -¡Salga!

-¡LE JURO POR DIOS QUE SI SE LO LLEVA DE AQUÍ… TERMINARE POR MATARLA! – Grita sobresaltando a todos nadie más que Sakura quien casi se incorpora y con rostro de fiera en celo le grita en su cara a la anciana haciéndole retroceder varios pasos hacía atrás.

Shaoran observa con una gota en su cabeza a su esposa y Fuutie quien se quedó quieta en su mismo lugar no pudo más que contraer una sonrisa para que no se volviera carcajada. Sakura se recuesta nuevamente para gritar con fuerza por los dolores que cruzan su cuerpo.

-Ya la escuchó- dice Fuutie apresurada adelantando a la señora nuevamente hasta el lecho- O hace esto con Xiao Lang aquí, o prepárese a no salir viva de esta casa.

La mujer no pudo replicar para atrás porque se dio cuenta que Sakura ya estaba en la etapa final. Olvidándose (para su sano juicio) que Shaoran está ahí comenzó a ayudar a Sakura a traer al mundo a su primer hijo.

Pasaron unos frustrantes veinte minutos más para comenzar a ver la cabeza salir del cuerpo de la mujer quien gritando y pujando ya tenía la mano de Shaoran totalmente entumecida de la fuerza con la que la apretaba. El mismo tenía cara de incredulidad y satisfacción al observar aquel hermoso acto de traer al mundo un ser vivo. Incluso Fuutie del otro lado eran palabras de ánimos para Sakura y le ayudó a su hermano, aferrando la otra mano de la ojiverde.

Cuando salió finalmente  el,  bebé el tono de decepción de la partera al decir. – Es niña. – Atrajo más bien una ola de satisfacción en Shaoran al ver en brazos de la partera a una niña que por el llanto que le invadió, le dice que es una nena saludable.

-¿Bromea? – pregunta Shaoran con una sonrisa de satisfacción y besando la frente de su agotada esposa quien sonríe igual con satisfacción. – Es perfecta.

La mujer murmuró algo entre dientes al llevarse a la nena a una mesa mas adelante para limpiarla y Fuutie dice con satisfacción- No se preocupen, no le quitaré un ojo de encima – dándole alcance a la señora.

Sakura mira a los ojos a Shaoran con cierto dejo de tristeza pero aun así el hombre le besa ahora en los labios sobresaltando a la asistente de la partera: ya de por si tiene que acostumbrarse que un hombre presenció un parto, ahora ¡Besarse en público! ¡Esos dos son unos exhibicionistas! La ojiverde dice. – Es una niña.

-Es nuestra niña. Gracias… gracias Sakura- Besándola nuevamente y abrazándole con intensidad pero al mismo tiempo, cargado de suavidad y sacándole de toda duda que fuera decepcionante el sexo del bebé. Ellos nunca pidieron a nadie que les dijera que genero es el bebé dejando todo en manos del destino.

-¡Es preciosa! – dice Fuutie complacida trayéndola en sus brazos y ya envuelta en una preciosa manta blanca con listas verdes (la misma que sirvió para el nacimiento de Shaoran  y sus cuatro hermanas mayores) quien colocándosela en los brazos a Sakura dice- ¡Es igualitita a ti, Sakura!

-Se llamará Yelan- dice Sakura sorprendiendo a ambos.

-No me dijiste nada. – Le refiere su esposo pasmado.

-¿Te molesta?

-No para nada. Será como tú digas. Yelan…- Y Shaoran agrega con orgullo- Espero que estés lista Fuutie: Sakura y yo decidimos que tú mereces ser la madrina de la pequeña.

-¿Bromean? ¿Es en serio? ¡WOA!!! Gracias Xiao Lang ¡Sakurita, gracias! ¡Las demás no lo creerán!- Grita con satisfacción pero aquel grito hizo que la pequeña en brazos de su padre comenzara a sollozar y abriera tímidamente sus ojos.
Mostrándole los  más bellos ojos oscuros.

Los ojos de los Li.

-Por todos los Dioses, Sakura. Van a ser las diez de la mañana…- dice Shaoran aproximándose a la escalera y despertando de sus recuerdos.

-¡Ya voy! – Dice la mujer y Shaoran rueda los ojos pidiendo paciencia.  Esa costumbre de levantarse tarde nunca han pasado de hábitos departe de la mujer. Siempre ha sido así.

Avanzando a los pisos superiores (y procurando que la puerta delantera está cerrada) dice- Y después te ofendes cuando Sonomi nos da una hora antes de la que es para que estés lista a tiempo. –Avanzando a la habitación principal de la casa la cual fue tomada por la pareja Li como vivienda cuando se encuentran en Japón.

Shaoran y Sakura llevan tres maravillosos años de casados. Aunque para Shaoran aun es una tortura habituarse a las “Tradicionales” costumbres de su esposa (Como el levantarse tarde y hacer todo con una rapidez un tanto compulsiva), la ama tanto como el primer día. Han existido sus problemillas mas cuando Sakura salió embarazada 18 meses atrás de Tian-Shi y tuvo que en contra de su voluntad retirarse de su cargo como directora de Comunicaciones de Diamantes Li (cosa que Sakura no quería dejar de hacer) y se vio en la necesidad pues sus estresantes horarios pusieron por un momento en riesgo su embarazo.

-¡No puedo creer que la apoyes! Me trata como una niña a pesar que soy esposa y madre.

-No dejarás de ser Sakura para ella- Dice Shaoran ahora aproximándose a la habitación para observar a su elegante esposa con un precioso vestido primaveral de vuelos cuya falda llega justo a su rodilla y sus manguitas caen en sus hombros con elegancia dejando una suave tela caer enfrente en un corte V que le hace ver muy encantadora y angelical. En el momento que Shaoran llega al rellano ella se pone a toda prisa sus pendientes que heredó de Ieran. -¡Vaya! – dice el sujeto con una mirada de satisfacción y orgullo.

-¿Qué?

-Te ves… ¡Vaya! – dice Shaoran complacido y sonriente. – Linda en verdad- aproximándose a ella y besando su cuello para captar el aroma de su perfume haciendo temblar a la mujer al pasar su mano por su cintura para observarse mutuamente al espejo. Las alianzas matrimoniales de ambos eran notables en sus manos.

-Pues gracias… tu te ves bien – dice Sakura recibiendo otro beso en el cuello… luego otro mas.- ¡Shaoran! Llegaremos tarde…

-Pueden esperarnos – Dice el sujeto con voz grave.

-¡Por supuesto que no! – dice Sakura aturdida que siquiera lo mencionara y bien roja imaginando los planes de su esposo. – Los niños están abajo y le diste el día libre a Wei.

El gentil mayordomo acompaña a Shaoran a todas partes del planeta. Ellos acostumbran a llevárselo a los viajes familiares cuyo destino siempre es, o Japón en donde habilitaron  la habitación que usaba Sakura siendo joven para que sea un aposento cercano a los pequeños Li y en Londres, donde Shaoran tiene un elegante ático en uno de los apartamentos más lujosos de la ciudad.  Además está la casa Li de China la cual es el punto de encuentro de todas las hermanas de Shaoran y este y residencia fija de Sakura y sus niños.

-Cierto… podemos tardar aquí… treinta minutos- dice azorando a su esposa porque el deseo es bastante notorio en la mirada oscura del sujeto.

-¡Por supuesto que no! – Dice la mujer ahogándose -¡Los chicos están despiertos!

-Eso no importa…

-¡Shaoran Li! – Dice Sakura sabiendo que no habla en serio. Se libra de su agarre y toma su bolso para decir mientras comienza a colocar un brillo labial y unos polvos compactos en ella. – Vamos. Me pondré algo de maquillaje en el camino.

Shaoran sonríe complacido; le encanta apurar a Sakura con aquella estrategia. Sabe lo suficiente de Sakura y de él mismo para predecir que treinta minutos nunca bastan.

No son suficientes para él. Tampoco para ella. Sus noches de pasión se extienden hasta casi el amanecer donde ambos quedan dormidos en brazos del otro.

No puede imaginarse una vida donde no fuera así. Cuando despierta de sus pensamientos se encuentra solo en la habitación y ya Sakura ha descendido las escaleras. Él la sigue y la encuentra ya levantando a Yelan del suelo y tomando el bulto con los pañales del más pequeño.

-Cariño, yo lo hago. – dice Shaoran tomando el bulto de sus brazos y apagando el televisor. Dirige el coche hasta la puerta seguido de su joven esposa quien apaga la luz del recibidor y cierra la puerta. Shaoran acomoda el asiento de bebé mientras Sakura abrocha el cinturón de Yelan en su correspondiente silla y Shaoran procura asegurar a su pequeño.

Vale la pena recalcar y reconocer que los Li cuando se encuentran en Japón en viajes de vacaciones no son la típica pareja dueña de una de las corporaciones más grandes del oriente. No se rodean de múltiples guardaespaldas o asistentes como cuando están en China. Tampoco tienen chofer y solo se auxilian por Wei. Comidas y Cenas familiares son eso donde o Sakura trata de cocinar algo (aun es algo ineficiente en la cocina) o Shaoran prepara la cena para comer en familia.    Para ellos su vida familiar es lo primero, lo segundo, lo único y más importante.

Para manejar la empresa, Shaoran se auxilia de los mejores asesores que el dinero puede comprar además de sus diversos gerentes y administradores como Tsukishiro Yue en la división Japonesa quien aun trabaja para la empresa. Hiragizawa para la división de Londres y el resto de Europa cuyo mercado se ha expandido vertiginosamente en el último semestre y finalmente Estados Unidos donde Brian Williams, es el encargado de aquella zona y lo ha hecho con eficiencia.

-¿Listo? – Pregunta Sakura al finalizar de asegurar a su hija en su sillita y mira a su esposo quien termina de ajustar la silla de su pequeño y ambos se sonríen. Sakura procura su asiento mientras Shaoran monta el cochecito y la pañalera para luego subir el coche, poner la marcha y salir de la entrada de la casa, que exceptuando el color de la misma, no ha cambiado su estructura.

El coche es un modelo familiar aunque es del año y su interior tiene una pequeña pantalla adaptado en uno de los asientos traseros para colocarles videos a los niños. Ya en el camino Sakura es quien dice –Debimos de traernos el corral. Podría darle sueño. – Hablando del menor Li.

-Sabes que la casa de Sonomi tiene la guardería que es de los hijos de Eriol y Tomoyo – hablando de los gemelos de la pareja, llamados Harumi y Akari**. – Podremos ponerlos a tomar la siesta ahí.

-Si, tal vez. –Dice la mujer distraída observando a la calle.

Shaoran guarda silencio también. Sabe lo que a Sakura le preocupa: es la misma situación que él. –Sabes que ella hará lo que crea correcto Sakura. – Sorprendiéndola al percibir sus pensamientos.

-¿Y sino? Shaoran: es tu hermana. –Agrega con tono preocupado.

-Ya sabía que no debía de contarte sobre su llamada anoche.

-La quiero como si fuera mi hermana – dice Sakura sorprendida por su comentario. – Me gusta saber lo que le ocurre.

-Pero esas situaciones no nos atañen a nosotros.

-Sabes cuanto hizo ella por nosotros en aquel entonces.  Y me preocupa mucho por los problemas que está pasando con su esposo.  No poder ayudarle de alguna forma…

-Fuutie lo conoce más que nosotros amor. Seguro tiene sus reservas más de lo que nos cuenta.

-Es una pena. Fuutie se casó ilusionada con él.

-No están divorciándose. – Aclara Shaoran- Es solo una separación temporal. Ellos resolverán sus diferencias y todo estará como antes.

-Pues por lo que me cuentas, Fuutie está más que decidida a dejarlo.

-Fuutie es tozuda; le lleva la contraria a todo el mundo y quiere imponer sus gustos y decisiones sobre las de los demás. Su esposo es demasiado pasivo y esas cosas pasan.

-Pero en la Familia Li no. “Si te casas, es de por vida” ¿Te acuerdas, Shaoran? – dice su esposa astutamente recordando que es ese precisamente el lema de su difunto padre. – Creo que necesitas hablar con ella en persona y bueno, convencerla.

-Sakura: ella no se quedará con su esposo por mas simpático que nos caiga. Si ella no lo ama…

-¡No pudo haber dejarlo de amar! Es imposible Shaoran.

-No. Es posible. El amor se cansa… se gasta Sakura… – dice Shaoran tozudamente justo cuando llega a una luz en rojo.

-¿Acaso alguna vez crees que dejaremos de amarnos? – Pregunta ella aturdida de su declaración. -.Porque créelo o no, con todo lo que hemos pasado no pasa un minuto en que piense en una vida sin ti. Y no me lo imagino.

La forma con que Sakura dijo aquello atrajo la mirada del hombre que solo pudo acercar su rostro al de ella (Aun con el cinturón puesto) para un roce de labios tierno y pausado. Fueron las risas de Yelan y los gorgojos de Tian-Shi que los hicieron voltearse para ver ambos chicos con las miradas felices y satisfechas. Shaoran, algo abochornado, volteó su mirada a la calle y prosiguió su camino una vez la luz se puso en verde.

-¿Mamá, llegamos ya?

-Aun falta, Yelan… paciencia.

-Goo, gooo, gooo – dice el pequeño en su sillita y aun jugando con su sonajero.

-¿Ya llegamos? – Pregunta nuevamente la pequeña.

Sakura voltea de cuando en cuando a revisar a sus pequeños. ¡No cree aun que hayan pasado tres años desde que se casó! Aunque las cosas han ido bien, hay muchos cambios en sus vidas y las vidas de aquellos quienes le rodean.

-¿Qué has sabido de tu padre?- Pregunta Shaoran haciendo tema de conversación  y cambiando lo de Fuutie.

-Bueno la condecoración por parte de la Real Academia de Arqueología y Antropología de Londres es la próxima semana. Me insiste que vayamos a Londres. Pero no se Shaoran.- Dice dubitativa y frunciendo el ceño. – Touya está muy ocupado y el obstetra le dijo a Misa que no puede viajar.  Así que me corresponde a mi ir – no evitando hacer un gesto de oposición que su esposo capta mirándola de reojo y por su tono de voz.

-Y hablas de Fuutie que es tozuda- dice Shaoran negando con su cabeza- Desde que supiste que Beth y tu padre se casaron, no lo miras con los mismos ojos. Incluso a veces te olvidas de cuanto te apoyó.

-No voy a iniciar una discusión acerca de Beth y Mi padre Shaoran- dice Sakura cortante.- Habría aceptado de buena gana que se hubiera casado con Sonomi. Pero no con Beth. No con la historia que hay detrás.

-Y como nos enteramos de la historia- dice Shaoran.- ¿Recuerdas?

Sakura asiente en silencio y por su mente se pasean tres años antes cuando Sakura y Touya fueron llamados a una cena muy especial en Japón. Sakura estaba en ya en el ultimo trimestre de su embarazo y Shaoran y ella habían regresado de su luna de miel y su visita a Japón era para que Sakura diera a luz allí, lejos de los medios de comunicación y revistas quienes por cierto, les cayó como balde de agua fría enterarse de tres cosas al mismo tiempo: Que Li Xiaolang no era el padre del hijo que esperaba Kaho Mitzuki; que este y Kinomoto Sakura tuvieron un romance escondido por meses. Que Kinomoto nunca tuvo un romance con Hien Li y por supuesto que Kinomoto Sakura estaba embarazada. Acamparon por semanas en la entrada de la casa Li en China y fue necesario dictaminar una orden de distanciamiento en la casa Kinomoto.

Pero aquella particular tarde, regresan a la casa Kinomoto encontrándose ya con Fujitaka quien les saluda a ambos con efusividad. Su mirada pasea a su hija quien sonríe avergonzada con el tamaño de su vientre y el trabajo que le cuesta a Fujitaka aproximarse a ella.

-Estoy gorda… – se excusa la chica abochornada.

-Estas hermosa- Explica su padre con una mirada de añoranza en su rostro. –Pasen. Touya ya esta aquí.

Sakura avanza al saloncito y es saludada por su hermano quien le hace unas cuantas preguntas breves y por lo bajito y luego su mirada se dirige al esposo de su hermana a quien saluda con “Cortesía” pero con una mirada de cierta desconfianza.

-Siéntanse Chicos – Dice Fujitaka a los recién llegados y ofreciendo te y galletas observa a sus dos hijos principalmente a los ojos para anunciar sin preámbulos. – he decidido el día de hoy decirles esto: voy a vender la casa – explica sorprendiendo a los tres presentes – y me mudo a Europa.

El salón se queda en silencio un tanto incomodo quien es Shaoran quien lo rompe; mas porque ambos hijos de Kinomoto se encuentran en shock total y se observan mutuamente.

-Vaya… es… sorpresivo. – Dice Shaoran. – Sakura no me dijo que planeaba esto.

-No lo sabía. – Se explica la ojiverde dejando su taza sobre la mesilla de té.

-Yo tampoco. – Dice Touya igual de sorprendido que su hermana menor – ¿Qué es lo que pasa?- Pregunta muy dudoso.- Has vivido en esta casa desde que yo naci. Nunca aunque has estado mucho fuera del país, has decidido ir a vivir a otra parte, ni siquiera a Tokio.

-Lo se. –Responde Fujitaka sentándose delante de sus dos hijos y Shaoran guarda silencio estudiando la actitud del padre de su esposa. –Quiero que me escuchen sin interrumpirme y luego sacan sus propias conclusiones: Hace mucho tiempo conocí una mujer.-Haciendo una pausa breve prosigue. –  Una gran mujer; las circunstancias y entre ellas, su matrimonio arreglado por parte de sus padres, hicieron que rompiéramos nuestra relación.

-¿Su relación?

-¿Tenias una novia? – Pregunta Sakura más que sorprendida y añade. – ¿Antes de mi madre?

Asiente lentamente – la conocí en Londres. En la universidad. Fue unos meses antes de conocer a su madre. Era… es una gran mujer. El asunto es que sus padres le tenían planes…entre ellas, casarse con un diplomático. Un gran hombre… en verdad muy buen hombre.

Sakura sigue atenta a la historia. Touya escucha pero tiene una muy mala impresión de esto.

-¿Se ha reencontrado con esa mujer? – Pregunta Shaoran ante el silencio de los hijos del profesor Kinomoto.

-Así es. Ella está informando en este momento a sus hijos de esto. –Mirando fijamente a los tres pares de ojos delante de si.- Nos casamos… hace un tiempo ya.

-¿Qué?

-¡Bromeas!

-Nos casamos… antes de yo volver aquí. – Ahí mira a Sakura y Li – Antes de la boda de ustedes.

Los jóvenes se observan de reojo entre si y Touya se mueve incómodo en su sitio mientras Sakura abre y cierra la boca par de ocasiones y sus ojos verdes se encuentran desorbitados por las noticias; primero que se muda. Ahora que se casó antes incluso que ella y Shaoran.

¿Qué otra cosa estará escondiendo?

-No eres de tomar decisiones a la impulsiva. Es mas, nos has sorprendido. – Habla Sakura muy nerviosa y seria.

-Me reencontré con ella hace unos meses atrás.

-¡Vaya! Bueno… – dice Sakura aturdida por la sorpresa y sonriendo sutilmente añade. -¿Cuándo podremos conocerla?

Fujitaka guarda silencio unos momentos mirando a su hijo mayor y su mirada hesita por un instante. Touya nota cierto dejo de culpa en la mirada café tras las gafas correctivas de su progenitor.

-Es que… ya la conocen. –Dice el padre de ambos.

Ya Shaoran no se sorprende… porque tiene una ligera impresión de quien se trata.
E igual Touya.  Solo que no hay manera de que ambos se percataran de lo que pensaban.

-¿En serio, papá? No recuerdo a nadie europea que conozcamos… – Mirando a Touya en buscas de pistas. –Mas que conozcamos y que tu te hayas reencontrado. Sonomi la conocemos de toda la vida…

-¿Sonomi? No. No se trata de la madre de Tomoyo.- Dice Fujitaka no sorprendido que su hija llegara a esa conclusión sino que jamás se lo habría propuesto a si mismo.

-¡No puedo creerte! – dice Touya precipitándose y poniéndose de pie.

Fujitaka ya se imagina lo que piensa su hijo: de todas maneras,  su mente siempre ha sido más ágil para llegar a conclusiones rápidamente.

-Calma, Touya.

-¿Hermano? ¿Qué te pasa? ¿Conoces a esa mujer?

-¡Ahora todo tiene una lógica espeluznante! – Dice el mayor de los Kinomoto caminando hasta su padre. – ¡Tu lo sabes! ¡Lo sabias! Por eso me mira de aquella manera…

-¿Qué pasa Touya? ¿Sabes de qué habla papá? Me estás asustando – dice y Shaoran busca su mano para aferrarla con firmeza, como si tratara de ayudarle de aquella manera.

-Se trata de Elizabeth Hiragizawa. – Dice Fujitaka adelantándose a su hijo – La madre de Eriol y…

-Hideoshi – dice Shaoran bajando la mirada y comprendiendo muchas cosas de una manera peligrosa para su salud. O al menos su conciencia. Aferra aun con más fuerza la mano de su esposa.

-¿Hideoshi? – Pregunta Touya con una acidez en su tono de voz que da a comprender que no quiere en parte saber la respuesta.

-Nos vimos. – dice Fujitaka iniciando su narración- un tiempo atrás…

-Un momento. Hideoshi es menor que Eriol – Dice Sakura ahora captando perceptivamente algo. –Es menor que Touya incluso…

-Escuchen: Siempre quise a su madre. La amé con locura mientras vivió. Y después de muerta, he respetado su memoria y hasta ahora, jamás cruzó por mi mente casarme de nuevo. Pero esto pasó antes de que nacieras incluso, Sakura. – Hace una pausa para poner en orden sus ideas y explicar. – Por un tiempo, su madre estuvo viajando contigo. –Ahí observando a Touya.- Saben que cuando la conocí además de tener mucho dinero, trabajó como modelo. Durante nuestro matrimonio le ofrecieron un contrato muy lucrativo. En viaje de negocios. Modeló por un tiempo luego de tu nacimiento,  Touya. Estuvimos por espacio de cuatro años viviendo vidas totalmente separadas. Me ofrecieron la oportunidad de vivir dos años en Londres nuevamente. A afianzar mi especialidad como Antropólogo de vestigios del occidente.  Durante esos dos años me encontré con Beth nuevamente y…

-¡Me niego a escuchar esto! – Dice Sakura poniéndose de pie y casi cayéndose a sus espaldas por el peso de su estomago. – ¡No puedo creerlo! ¡No puedo creer lo que  me vas a decir!

-Sakura, calma. – pide Shaoran consciente que Sakura no esta en condiciones de alterarse estando tan avanzado su embarazo.

-Beth nunca se comunicó conmigo. – insiste Fujitaka. – Jamás me contactó diciéndome que estaba embarazada o que tenía un hijo. Después de todo solo estuvimos juntos apenas un par de veces. Ella temía que su esposo se enterara o su familia- Dice Fujitaka hablando con lentitud para que sus hijos comprendiesen sus circunstancias.-  Simplemente nosotros nos olvidamos de aquel encuentro. No la volví a contactar en todos estos años.  Beth y yo nos separamos. Ella volvió a su vida marital. Yo concluí la especialidad y volví a Japón.

-¿Mi madre lo supo? – Pregunta Touya con un dejo de voz frío y distante. No observa a su padre.

-Si. – Sorprende a ambos jóvenes y al mismo Shaoran. – Si lo supo. Le conté de Beth y que algo pasó entre nosotros en Londres que no significó nada como lo que significaba ella en mi vida…

-¡Ella te creyó! – dice Sakura incrédula del poco orgullo que exhibiría su madre en aquellos instantes.

-Yo la amaba- dice Fujitaka –Siempre la amé en los trece años que estuvimos casados. Jamás lo dudes Sakura.

-Tú y la madre de Eriol- dice Sakura con lágrimas en sus mejillas.- Tuvieron un amorío cuando estaban casados.

-La quise mucho. Estaba muy enamorado de ella y ella me dejó. Luego sentía una soledad enorme y estaba en Londres y nos vimos… en estos años jamás hemos entrado en contacto. Incluso cuando ella enviudó, jamás me llamó. Tampoco la llamé a ella.

-¡Es mejor que ya no sigas!

-Solo hasta unos meses atrás… un poco antes que ustedes dos se conocieran, fue que me volví a reencontrar con ella. Ella te identificó como mi hija pero no estaba segura. Después de todo mi apellido…

-Creo que es mejor que no continúes. – dice Sakura con su voz ahogada y mirando a su esposo dice. – Quiero irme…

-Sakura…

-Quiero irme. – dice Sakura ya con las lagrimas de la rabia y el sentimiento de traición sobre su rostro. –Shaoran… – Dice caminando adelante y siendo seguida por su esposo quien intercambia miradas con el padre y el hermano de la chica.

-Aun no lo perdonas. Dices que lo perdonas pero no lo has hecho – dice Shaoran despertándola de sus recuerdos.

-Tengo derecho a tomarme todo el tiempo del mundo. ¿Te imaginas que habría pasado si en verdad Beth le hubiera llamado y le hubiera dicho que era padre de Hideoshi? Mi padre…

-No sabes si en verdad pudo haber dejado a tu madre Sakura. –Dice Shaoran conociendo la historia completa e imaginándose lo que Sakura piensa. El y Fujitaka hablaron después de aquello y conoce la historia completa. – Y por el otro lado, te recuerdo que estabas tan enojada con él que no le avisaste cuando nacía Yelan. Se entristeció mucho cuando le llamé para darle la noticia y no le habías dicho nada.

Sakura se ha negado en tres años en escuchar sus razones o sus explicaciones.
Simplemente actúa como si aquello no hubiera pasado.
Pero su trato con su padre, jamás ha sido el mismo de antes.  Lo tolera y le sonríe en las celebraciones. Pero su relación ha cambiado.
Y Fujitaka lo sabe y lo lamenta.

-No hablemos de esto que me pone de mal humor – afirma Sakura con un gesto de voz acido. Siempre le ha molestado tocar ese tema.  Incluso es tan vergonzoso para ella que en esos tres años solo lo habló una sola vez con Tomoyo y mas nunca. Más porque a ella le tocó escuchar la misma historia departe de Beth.

-Me da pena por la señora Sonomi – dice Shaoran bajito – Se notaba que tenía sentimientos encontrados por tu padre.

-Nunca lo demostró. Siempre vivía atacándolo porque se casó con su prima favorita y también cuando tenía dieciséis años. – Sacude su cabeza para añadir- Mejor dejemos de hablar de eso.

En aquel momento su móvil suena estando dentro de su pequeño bolso. Extrañada lo toma para notar que con gran sorpresa se trata del identificador de llamadas proveniente de la casa Kinomoto en Londres. La vieja mansión Hiragizawa fue vendida cuando Eriol y Tomoyo llegaron a Londres como esposos y Beth decidió mudarse a un pequeño pero exclusivo apartamento en el centro de la ciudad.

-¿Contestaras? – Pregunta Shaoran al tercer repique. Sakura niega con su cabeza y apaga el timbre.

Shaoran suspira resignado: Tan cabezotas como siempre. Su esposa tiene un temperamento y un nivel de testarudez exorbitantes.

Pero en un segundo el teléfono de Sakura comienza a repicar de nuevo. Sakura levanta el aparato y dice – Es del móvil de Tomoyo… – sonriendo al recordar a su amiga quien en cualquier momento tendría a su nuevo bebe- ¿Tomoyo? Ahora mismo íbamos a… ¿Qué cosa? – pregunta sorprendida y no lo esconde. – ¿Cuándo paso?

Ahí Shaoran presta atención mirando de reojo a su esposa con el aparato en la mano. Ella conserva un silencio sepulcral solo escuchando a su amiga al otro lado de la línea.

-Entiendo… no, no. – dice con presteza. – Iremos allá. Si, inmediatamente. Si, dile a mi papá. – ahí colgando la llamada y observando el aparato.

-¿Todo bien?

Sakura niega con su rostro mirando solo el móvil. Luego de unos momentos dice – Hideoshi está muerto.

Shaoran respira profundo y escucha aquella declaración. Luego de unos minutos de silencio pregunta.- ¿Qué quieres hacer?

Sakura se encoge de hombros para decir con un tono de voz desanimado – Ir a Londres. Tenemos que. Es decir…

-No esperaría menos de ti, amor. – Dice Li tomando su celular del bolsillo de su chaqueta y dice – Llama al hangar. Diles que preparen el avión. – Tomando el primer giro a la izquierda. – Llama a Sonomi también. Que no se nos quede esperando.

-¿Qué hacemos con los niños? – Pregunta Sakura dubitativa. -¿Nos los llevamos a Londres?

-Fuutie no esta aquí. Creo que es mejor que llamemos a tu hermano. El podrá cuidarlos.

-Touya seguro querrá ir, Shaoran. – Dice Sakura dubitativa. – Pero no es ambiente para ir con ellos.

-Creo que es perfecto que ellos vayan– Dice el varón sorprendiendo a su esposa. –Animarán un poco a Beth y por supuesto que tu padre quiere verlos. No ha visto a Tian-Shi desde que nació.

Sakura no asiente pero comprende lo que Shaoran le dice. De todas maneras desde aquella horrible revelación de su parentesco con Hideoshi, eran pocas las ocasiones que coinciden con el padre de la mujer.

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La casa de Eriol Hiragizawa fue el punto de encuentro. Cuarenta y ocho horas después, el funeral de Hideoshi se realizo aquella mañana luego que el cuerpo fuera traído de La  Toscana, donde el sujeto ha muerto en un accidente de coche.

Todas las personas visten de negro y mientras la mayor aglomeración de personas ocurre en los jardines de la casa, cuya ironía es clara por los colores del cielo despejado y sol brillante pese al ambiente de tristeza que hay en la mayoría de los rostros que conservan ciertos recuerdos “amables” del difunto, no así el “hermano” del sujeto quien se refugia en la biblioteca de su casa alejado del murmullo de los presentes.

La puerta se abre sin siquiera ser tocada para pedir permiso. Avanzando con unos pequeños tacones de apenas media pulgada, su esposa se aproxima con un plato conteniendo algunos bocadillos y una servilleta. Dice con voz tenue – Pensé que tendrías hambre.

Eriol niega con su rostro y no tiene sus gafas puestas. Pero el pañuelo en su mano le confirma a su esposa que estuvo llorando.

-Touya no vino – Dice Tomoyo distraídamente para hacerle conversación.  Deja el plato en la mesilla más cercana a ambos.

-No creo que quisiera ser el centro de la atención ante toda esa situación. – Finalmente dice el sujeto. Tomoyo no escuchaba su voz desde que leyó el panegírico dirigido a su hermano ante su tumba.  – No lo culpo. Además Misa no está para viajar y él no iba a dejarla sola. – Ahí observando a su esposa con interés. – A propósito ¿Comiste algo?

-No tengo mucho apetito.

Tomoyo se sienta en el descanso para brazos de aquel sillón de terciopelo rojo y orejeras. Eriol no rechaza su cercanía y aferra su mano.

-Shaoran te busca. – Dice Tomoyo con gentileza acariciando su estomago: Tiene seis meses de embarazo. – Le dije que vendría por ti. –hesita un segundo-  Y tu madre…

-¿Qué pasa?

-Eriol: estoy preocupada por ella. Sigue en la habitación de invitados. –Niega con su rostro – se niega a ver a nadie. Está muy mal.

-Se siente culpable.

-No tanto como el señor Kinomoto. Creo que le diré al Dr. Masterson que está en el jardín que revise a tu mamá. Tal vez le recete algo para dormir. – Dice la mujer sonando sumamente preocupada. – Ademas… – en aquellos momentos unos toques a la puerta atraen la mirada de Tomoyo.

-Disculpe señora. Pero la Señorita Kaho Mitzuki está aquí… – Explica la doncella al ingresar segundos después.

Tomoyo se irgue en la silla y se pone en alerta al mismo tiempo que dice. – Entiendo. Dígale que la veré en el salón.

-Quiere hablar con el señor Hiragizawa, si es posible.- Corrige la mucama.

-Está bien. Que pase. – dice Eriol. Tomoyo se incorpora con dificultad y le hace una última mirada a su esposo antes de que Kaho ingrese al lugar.

-Iré a ver como está tu mamá.

Asiente agradeciendo en silencio su atención y añade.- Mira haber si logras que coma o tome algo.

Tomoyo asiente sintiéndose molesta ante la presencia de Kaho en su casa. Una vez la mujer hace acto de aparición ella y Tomoyo intercambian un par de miradas frías. Tomoyo no confía en Kaho. No lo ha hecho en aquellos tres años de “Fría cordialidad” entre ambas mujeres y Beth siendo pariente de la pequeña Naomi ****  la pequeña de Kaho y Hideoshi.

Kaho Mitzuki no es el modelo maternal; nunca lo ha sido. Tampoco ha tenido hijos y su relación con su hija es menos afectiva. Por el momento la niña es mas apegada a la niñera y el servicio que Kaho posee en su lujoso apartamento (se mudó de casa de sus padres desde el nacimiento de Naomi) y su relación con sus padres es “políticamente correcta” pero nada mas.

Con un poco mas de arrugas (que ha tratado de ocultar con cirugía) hace acto de aparición una mujer que físicamente pareciera que los años no le corren por arriba. Aunque está con veinte libras menos de la última vez que le vio (en un acto de caridad acompañada de su nuevo representante), tiene unas notables ojeras que trató de esconder con mucha base de maquillaje.

Ahora como actriz de una popular telenovela británica Kaho Mitzuki, dejó su carrera de pasarela hace dos años y hace comerciales de productos de cosmética y se enfoca en su carrera como actriz de la pantalla chica aunque no ha sido nominada a ningún premio por actriz de reparto.

Viste una sobria vestimenta gris y cuando se encuentra delante de Eriol, este se pone de pie y recibe un sonoro beso departe de la mujer a pesar que este solo se puso de pie por mera caballerosidad. Su perfume un tanto fuerte para el gusto de Eriol, le hace recordar que fue un estúpido como Hideoshi por creer en una mujer como aquella.

¡Parecen siglos de la última vez que se sintió atraído por aquella mujer!

-Aunque no lo creas, lamento mucho la muerte de Hideoshi – Dice Kaho mientras Eriol observa sus cabellos mas cortos que cuando lo usaba en su juventud. –Vengo a ti, porque pretendía confrontar a Hideoshi una vez regresara de su viaje…- ahí entrecortándose la voz. Ambos toman asiento por solicitud silenciosa del caballero de ojos azules.

-¿Que querías con él?

-He recibido una oferta. – Dice con rapidez recuperándose de su supuesto “lapso” ante la mención de Hideoshi.- Para un proyecto cinematográfico en Tailandia. Estoy más que entusiasmada con el proyecto. Pensaba darle la custodia de Naomi a Hideoshi.

Eriol cerró los ojos pidiendo al cielo paciencia y recordándose a si mismo que era una mujer.

-Según tengo entendido Naomi es cuidada por una de las mejores institutrices de la nación, Kaho. Incluso, sino estoy mal, ella también cuida de ti cuando tienes tus recaídas toxicas y te encuentra ahogada en tu propio vomito en el baño de tu apartamento.

Kaho se puso de pie súbitamente y muestra su indignación al decir. – ¡Eres un estúpido! ¿Acaso no te dije que dejaras de espiarme!? ¡Con un demonio, no soy una niña pequeña!

-Debo de recordarte que es Naomi quien me importa, no tu.

Kaho sonríe con sorna para decir. – Increíble que te dediques a cuidar la hija de aquellos que te lastimaron.

-No soy masoquista- Dice Eriol poniéndose de pie también – Lo hago por Beth. Es su nieta.

-Exacto. Por ello no me he largado con la niña a Tailandia sin decirle nada a ella. Quería que Hideoshi se quedara con la niña. Incluso dejarle mi casa si quería.

-Eres una adicta, Kaho. Hidoeshi murió conduciendo en estado de total embriaguez. Según tengo entendido el estudio te ha amenazado con demandarte por incumplimiento de contrato sino entras a un centro de ayuda con tus vicios. Es por ello que quería darle a Naomi a Hideoshi. Pero la pregunta es ¿Por qué no con tus padres?

Tal vez fue el cansancio o tal vez no, pero Eriol vio una chispa de luz en la mirada de Kaho y al mismo tiempo de desesperanza  al hombre mencionar aquella alternativa.

-Apenas sobreviví yo al hogar de mis padres- Dice con acidez y negando a ver esos ojos añiles que no comprendían su actitud. Nunca lo hicieron.

Eriol mantuvo silencio por un instante, escuchando las conversaciones y murmullos de las personas en el jardín entrar por la ventana entreabierta.

-Beth puede encargarse de ella- dice Eriol. –Pero no ahora.

-Me lo imagino. Fuera de todo lo que él les hizo a ustedes… es increíble que aun lo quieran. O que Beth adore a la niña. –Hesitando proseguir añade- incluso, con todo lo que hice yo.

Eriol sube sus cejas, sorprendido que aquella mujer, Kaho Mitzuki, entendiera lo que alguna vez pudo hacerles a aquellos que estuvieron a su alrededor. Del enorme bolso que lleva consigo, extrae unos papeles doblados y los extiende a Eriol.

-¿Qué es esto?

-Los documentos legales… renunciando a Naomi. – Dice sorprendiéndole y Eriol extiende su mano.- Se que, no puedo pedirte que cuides de ella. Creo que Beth y su esposo harán buen trabajo criando a la niña.

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El móvil del sujeto sonó cuando observa a su esposa aproximarse a su Yelan quien juega con una pequeña que se apareció al lado de una mujer y la deja allí bajo el olmo cerca de unos bancos de piedra. Suponiendo que es de la Empresa, contesta y dice.- Aquí Li.

Xiao Lang– dice la voz conocida con gentileza y su memoria va a recuerdos de su infancia y luego a la última vez que conversó con aquel hombre. – ¿Cómo estás?

-Estos no son momentos para charlar. –Dice Shaoran un tanto distante y desconfiado al hombre.  No le culpa por nada de lo ocurrido entre sus progenitores y el hecho que su madre se enamorara de él. –Estoy en Londres… el hermano de un amigo murió.

-No puedes seguir evitándome por siempre Xiao Lang. – Dice el hombre y Shaoran mira a su esposa e hija en la distancia. – Dijiste que me perdonabas. Pero creo que lo hiciste más por presión de tu esposa que otra razón. Ella estaba presente cuando nos reencontramos después de la muerte de Hien ¿recuerdas?

Shaoran lo recuerda perfectamente. Fue precisamente después de su luna de miel que Sakura y él retornaron a sus obligaciones laborales.  Sakura estaba muy consternada por lo ocurrido con Fujitaka y Beth y aunque se negaba a hablar del asunto, para su esposo fue muy notorio que ella estaba preocupada y furiosa.

… muy enojada.

Pero su encuentro con quien llamó “Tío” prácticamente toda su vida, le hizo comprender por un momento estar en los zapatos de Sakura. Hien Li mientras vivió le pidió que perdonara al sujeto; él mismo no le guardó rencor. Pero él no podía decir lo mismo.

Fue un secreto que Su madre y él encargaron de esconderle por años. Y luego de la muerte de  Ieran, el sujeto nunca le reveló nada.

-Solo quiero reunirme contigo. Hijo- a Shaoran le llamó la atención aquel adjetivo- Aunque no lo creas, siempre respeté a tu padre. Lo que pasó años atrás no lo quisimos ninguno de nosotros, pero pasó. Quisiera al menos que me dieras la oportunidad de conocer a tus hijos. Es todo lo que pido.

Shaoran guardó silencio sintiéndose culpable. Él mismo era el único culpable que a estas alturas, aun aquel hombre no conociera a su familia.  Y es que Shaoran ha tratado de mantener su vida privada y sus hijos lejos de todos los medios y por supuesto también lejos de ese hombre.

Pero sus justificaciones no son tan fuertes como antes; Shaoran no siente la misma desconfianza como años atrás. Tal como cuando se enteró de labios de Hien la historia tras sus padres y aquel sujeto que por años, fungió como amigo de la familia.

¿Qué justificación tiene ahora? “Ninguna” Pensó para si mismo mientras observa sus zapatos negros como si fuera un chiquillo en falta.

-Tendré que hablarlo con Sakura- Dice Shaoran sintiéndose fatal. –Te llamaré tan pronto lleguemos de Londres.

-Gracias Xiao Lang. Y créeme: Si nunca te dije nada es porque quise respetar el silencio de tu padre y el honor de tu madre.

-Te lo agradezco… por mi madre, me refiero.

-Te pareces físicamente a Hien, Xiao Lang. Pero créeme, te pareces más a tu madre de lo que jamás pensaste.

-Hablaremos luego – dice Shaoran colgando la llamada y ahora levantando la mirada al escuchar las carcajadas inocentes de su hija y su amiga: ¡Pobres chicas! Ellas aun no entienden lo que es un velorio.

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Cuando finalmente Eriol estuvo dispuesto a hablar, aun piensa en las palabras de Kaho “…Renunciando a Naomi” ¡El jamás podría renunciar a uno de sus hijos! ¡Tampoco Tomoyo! ¿Qué clase de mujer es aquella? Cuando finalmente dice.-Ella te necesita a ti.

-No soy material para ser madre. – Dice Kaho sorprendida de que Eriol si quiera recomendara que ella continuara cuidando de la pequeña. Añade – Se parece a ustedes… enormes ojos azules, pelo negro intenso. Sino hubiera salido de mis entrañas…- ahí corta lo que iba a decir.- No puedo ser madre. No soy lo que se necesita… -Negando a la par con su cabeza.

Eriol permanece en silencio y a Kaho le ofende su mirada (casi de compasión), recomponiéndose y con actitud desafiante añade.- Deja de mirarme así. Esa niña prácticamente ha sido un estorbo para mí. Una molestia. Hideoshi jamás mostró un interés genuino por ella y honestamente necesito estar sola.

Eriol escucha sus palabras y siente aun más compasión por aquella mujer que saca un espejito de su bolso y comienza a arreglar el rimel de sus ojos y revisa con esmero su maquillaje.

-Trae a la niña esta tarde Kaho. Procuraré que le preparen una habitación. Mañana veré como compramos una nueva cuna para ella.

-¿De que hablas? La niña está aquí – dice con simpleza sorprendiendo al sujeto – ¿Qué esperabas Eriol? No soporto un instante más con esta niña. Está en el jardín jugando con otros niños y al cuidado de su nana. Sus maletas están en el recibidor. Es mejor hacer esta transacción lo menos dolorosa posible.

-¿Transacción? ¿Menos dolorosa, para quién? – Pregunta ahora incrédulo y bastante alterado.- Mi madre no está en condiciones de cuidar a ella por el momento.¡Y no hables de Naomi comos si se tratara de un negocio de bienes raíces! ¡Es un ser humano!
Viniste a imponernos a tu hija a mi esposa y a mí.

-A tu esposa no le molestan los niños –dice ella incomprendiendo porque su actitud cambia a una discrepancia total –Si la vives embarazando… no se que hace ella con tantos niños- encogiéndose de hombros. Eriol en una actitud sorpresiva, la toma por el brazo apretándole con firmeza- ¡Ay!  ¡Eriol, suéltame!

-Déjame dejarte una cosa clara Kaho: a mi esposa o mis hijos, no los tomes en tu boca. Soy compasivo contigo no porque sienta algo por ti mas que una profunda pena; lo quiera o no, Naomi es mi sobrina y no la dejaré desamparada. Pero si te metes conmigo o con mi familia, juro que necesitarás esconderte en el mismísimo infierno para no sentir mi ira.

Kaho palideció ante sus palabras. Una vez el varón comprendió que sus palabras fueron entendidas por la mujer, la soltó y esta retrocedió tambaleándose. Eriol por un instante sintió el fuerte aroma de alcohol que sale de su boca.

Kaho se marchó sin despedirse y Eriol salió tras ella para encontrarse cara a cara con su esposa a quien le abrazó sin muchos rodeos y buscó consuelo en su aferre y la tibieza de su figura. Tomoyo no necesitaba mucho para saber que como siempre, sus intercambios con Kaho Mitzuki siempre iban de mal en peor.

Es por ello que siempre han coincidido en no encontrase en muchos eventos en los que tuviera que intercambiar mas de dos palabras.

Eriol se separó de su esposa y esta le miró a los ojos; en muda respuesta a su pregunta dijo.- Estoy bien.

Tomoyo asintió en silencio y tomó su mano diciéndole –Sakura y los demás están aquí. Vamos. – guiándolo del brazo al exterior del patio.

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Sakura está con su hija y la otra niña quienes juegan bajo el enorme olmo del jardín de la casa Hiragizawa, escucha los pasos aproximándose a sus espaldas. Son varios pasos y escucha a una mujer dar instrucciones rápidamente en británico. Se incorpora de la mano de las dos pequeñas, desconociendo a la astuta chiquilla que invitó a su hija mayor a jugar a las muñecas bajo el olmo.  Sakura se aproximó y desconociendo quien era la niña comenzó a jugar con ambas en espera de no tener que confrontar a su padre.

Desde el funeral, lo ha estado evitando.  Sakura se incorpora a medida que las voces se hacen más cercanas y da la vuelta para encontrarse cara a cara con Kaho Mitzuki y escucha cuando la pequeña que juega con su hija grita.- ¡Mamá, mamá!

Sakura incrédula, ve a la mujer que no toma a su hija del suelo a pesar que esta le extiende los brazos para que la cargue. Kaho se queda estudiando a la pequeña de la mano de Sakura y Sakura, a la mujer a quien tanto daño le ocasionó tres años antes.

Las miradas entre ambas mujeres son de desafío, intolerancia, desprecio y desdén. Kaho aun no hace caso a su pequeña quien insiste que le suba a sus brazos.

Solo se conforma en observar a Sakura: y a la niña en sus brazos.

-La hija de Li, supongo. – Dice por todo saludo.

Sakura frunce el ceño mucho mas diciendo con autoridad- No hay duda de ello. ¿Qué estás haciendo aquí?

-Eso a ti no te importa.- Añadiendo.- Naomi es hija de Hideoshi.

-No tienes que decírmelo. Aunque no lo sabía cuando jugaba con ella y mi hija.

Kaho sonríe con desdén diciendo – Eres una tonta. – Sorprendiéndole que aun insista en hacerle la vida imposible como tres años atrás. –Que te hayas embarazado de él no quiere decir que lo retengas a tu lado. Aunque han pasado tres años, te felicito.

-Será mejor que te tragues tus palabras- Dice Sakura con prevención y mirando a Kaho con violencia. – Respeto a mi hija y a la tuya pero no te respeto a ti, Mitzuki.

-¿Qué harás? ¿Pelear conmigo? ¿Aquí, en público? Ay Sakurita, no pensé que llegarías a tanto… avergonzar a tus hijos… a tu esposo… – Con una sonrisa frívola y orgullosa.

Sakura respira agitadamente y su rostro esta hinchado de la ira. Observa una vez mas a la niña que pide la atención de su madre y se aleja ante la risa socarrona de su antigua enemiga. Kaho las ve alejarse por el jardín y pronto la sonrisa se le borra y la mirada de desprecio a la Esposa de Shaoran,  para mostrar un rastro de humanidad y de envidia hacía la ojiverde.

¡Porque la despreciaba por tener la vida que ella siempre quiso para si!

Ya a solas con la británica, Kaho observa a su hija unos instantes y se agacha para enderezar su vestido y decirle. – ¿Recuerdas lo que hablamos? – Viendo a la chiquilla de pecas en su rostro y profundos ojos azules asentir dubitativamente.- Tienes que obedecer a tus tíos en todo lo que digan. – añade acicalando sus cabellos que terminan en bucles de color negro intenso. –Trata de no causarles problemas. Cuando llegue el momento, probablemente tu abuela te lleve a vivir con ella y su esposo. – Suaviza el tono de su voz al ver la inseguridad de la chiquilla cuyos ojos comienzan a embargarse de lagrimas- Son buenas personas. Lo sabes… ¿Conoces a tu abuela Beth? Ella siempre te lleva muñecas y juguetes a la casa.

-¿Dónde tu irás?

-Tengo que trabajar fuera del país. – Mirando a la institutriz añade. – La Señora Robertson cuidará de ti por un tiempo. Luego te tocará una institutriz indicada por ellos.

-¡Quiero ir contigo! ¿Por qué no puedo ir contigo?

-¡Basta Naomi! – Dice Kaho callándola en un instante y también sobresaltándola. – Actúas como un bebé. – Sujetándola por los brazos. – Ellos sabrán cuidar de ti. Yo ahora mismo no estoy en condiciones de cuidar de ti. No puedo confiar en que no te pasará nada si yo misma no se donde estoy parada ahora mismo. Necesito mejorar…estoy enferma- insiste bajando el tono de su voz- Te dejo con ellos porque se que harán un buen trabajo. Yo no puedo… ya no más. – secando las lagrimas del rostro de la pequeña con sus dedos e incorporándose después de darle un beso en la mejilla.

Después de eso, Kaho se devuelve en sus pasos de regreso a la casa y con la llorosa mirada de su hija viéndole por última vez.

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Sakura y Tomoyo conversan discretamente en el saloncito anexo que sirve de sala de juegos para los menores Hiragizawa. Ahora mismo duermen  la siesta mientras que Yelan, está haciéndole compañía a Fujitaka y a Beth. Ten-Shi se quedó bajo el cuidado de Touya y Misa.

-¡No puedo creerlo! ¡Que terrible mujer!- Dice Sakura una vez Tomoyo la pone al tanto de toda la información que le suministrara una vez Kaho salió de la casa. – ¿Cómo es posible que esa pequeña pague todos los errores de sus padres?

-Naomi pronto olvidará a Kaho. – Dice Tomoyo – Los documentos según le has echado un vistazo Eriol y su abogado, son permanentes, dándole la custodia a Beth. Ella no está ahora mismo en condiciones de cuidar a la pequeña.

-¡Ay Tomoyo! Que precariedad para ti. Apenas si puedes con tus dos pequeños. Estás esperando el tercero… ¿Qué harás?

-Hasta que Beth esté en condiciones de cuidar de ella, supongo que vivirá aquí. – Sorprendiendo a Sakura- no me molesta. Es nuestra sobrina. –y hesita para añadir.- Tuya  también.

La mirada de Sakura cambia a cierta molestia ante su comentario. Tomoyo guarda silencio por un instante. Sakura finalmente dice- No tengo nada en contra de la pequeña. No es su culpa.

-Es una niña muy dulce.

-Para el tipo de madre que tiene, por supuesto.

-¡Sakura! Naomi no sabe la clase de madre que tiene. Apenas es una pequeña de dos años. No pretendo tampoco decírselo. Ni tampoco Eriol. Tu encuentro con Kaho solo demuestra lo poco que ella es como mujer. Tiene la mente de una mujer malcriada y prepotente. Y rebajarte a su mismo nivel no hubiera resuelto nada.

-¡Claro que lo se! no iba a abofetearla ni nada por el estilo – haciendo un puchero algo inmaduro para su edad- aunque ganas no me faltaron. –ocasionando una sonrisa divertida departe de la mujer delante de ella. -¿Cómo está Eriol?

Tomoyo se encoge de hombros. – Es difícil decirte. No se por quien está mas triste si por la muerte de Hideoshi o por su madre.

Sakura iba a responder cuando su gentil mirada cambia radicalmente. Tomoyo observa a sus espaldas (Está de espaldas a la entrada) y nota la alta figura de Fujitaka observándoles con interés.

Más a Sakura.

-No quise interrumpirles. Tomoyo: Eriol pide por ti. Está despidiendo a los últimos invitados al velorio.

Tomoyo asiente mirando con compasión a su mejor amiga a quien le dice con los labios “Compórtate” antes de salir y dejar al par a solas.

-Gracias por venir. –dice el padre de la chica. Sakura nota que tiene más canas en su cabeza y unas cuantas arrugas en su rostro tras las familiares gafas de color negras.

-Lo hice por Eriol y Tomoyo. – Dice la chica fríamente. -¿Dónde está Yelan?

-Con Beth. – Fujitaka deja caer los hombros en señal de derrota.- Sakura, hija ¿Cuándo dejarás ir tu rencor conmigo? Nunca te obré mal a ti hija.

-¡Obraste mal con mi madre!-Dice bajando su voz porque los chicos Hiraguizawa duermen a pocos pies de ellos.

-Tu madre jamás me condenó por mis errores. Y si decidí contarles a ustedes la verdad, es porque pensé que la aceptarían. – Dice con firmeza- ¿Sabes lo fácil que pudo haber sido para nosotros haberles escondido nuestra relación?

-Difícil cuando Hideoshi es tan parecido físicamente a Touya… al menos, era.

Sakura permanece a la defensiva y con los brazos cruzados. Y para Fujitaka no es fácil acercarse a su única hija. La observa por instantes como si tratara de buscar en ella lo que queda de aquella niña a quien enseñó a montar bicicleta a jugar baloncesto o a cocinar.

-Se que no puedo exigir el perdón total. Pero al menos, que lo intentarás hija. No sabes como me destruye tu actitud. – Dice atrayendo la mirada de su hija. Su voz suena compungida y muy arrepentida. – No quiero que sigas con esta amargura a mi o a Beth. Ella no tiene culpa de esto. Y ahora, mas que nunca necesita de su familia. Y todos nosotros somos su familia.

Fujitaka no espera respuesta. Sale del salón con camino a los pisos superiores para ver a su esposa quien sigue recostada. La voz de Sakura llamándole atrae su atención. -¡Espera! – se detiene de subir las escaleras. La mirada de Sakura ha cambiado un poco para mostrarse un poco más “Cercana” a lo que ella dice- De acuerdo. No significa que acepto y perdono lo que hiciste. Pero trataré de… comprender. – Sonriendo sutil y cortésmente. –Touya incluso ha perdonado tu error. Pero comprende que amé a mi mamá. Touya la adoró mientras vivió y en nosotros no cabe el hecho que alguna vez, tal vez pudiste querer a alguien mas… que te enamoraste de alguien mas.

-Así fue.

-Para nosotros, es sagrado el matrimonio. Siempre has sido nuestro modelo a seguir. Siempre me enorgullecí del tipo de relación que llevaste con nuestra madre y lo tomé como modelo a seguir. Es difícil para mí… -Ahí entrecortándose su voz.

-.Está bien Sakura. Lo comprendo. Entiendo lo que me quieres decir hija. Y me conformo simplemente, con eso- Después de eso, continua ascendiendo a los pisos superiores ante la mirada de Sakura.  Sakura lo sigue y para su sorpresa no entra a la habitación que es de Beth. Sigue mas allá encerrándose en uno de los otros saloncitos de la casa… sabe (o sospecha que tiene que estar a solas).

“Mejor” Piensa la ojiverde quien con paso decidido sigue el pasillo hasta otra de las habitaciones conocida como una de las habitaciones de invitados. Abre la puerta despacio para encontrar a Beth sentada en la cama con Yelan entre sus brazos y delante de ellas un álbum de fotos.

Beth palidece al reconocer a la mujer quien entra con paso decidido hasta donde se encuentran. Yelan se ve muy cómoda observando las fotos.

-Le mostraba fotos de la infancia de los chicos- Dice Beth por saludo. Sus ojos una vez Sakura se aproxima están rojos de llorar. Se notan desesperanzados y fríos. Sus labios están resecos.

-Si quieres puedo llevármela. Para que descanses. –Añade con gentileza. Beth la observa un instante.

-No, no. me ha servido de distracción. – Haciendo una señal a las viejas fotografías. Sakura se aproxima viendo las imágenes que están esparcidas sobre la cama – Eriol tiene aquí un pequeño álbum de fotos que le entregué cuando me mudé. Estas son parte de las fotos.

Sakura divisa una de ambos hermanos Hiragizawa. Tendrían tal vez cinco y ocho años. La toma en sus manos notando el parecido increíble del menor con su hermano mayor. Sakura siente el estomago en la boca y suspira profundamente.

-Lamento mucho haber costado tanto dolor a ustedes- Dice Beth atrayendo su mirada. – Se cuanto se enorgullecen de la integridad de su padre. – Hesitando continuar añade- Su padre es un hombre gentil Sakura… un caballero. Jamás quiso lastimarlos a ustedes… o a su mamá.

Sakura espera un par de minutos para dejar la foto sobre la cama y mirar a su hija con profundidad para decir. – ¿Por qué no… por que no lo dejaste? ¿Al padre de Eriol?

-Teníamos problemas. Era un buen hombre…- dice suspirando y tomando la misma foto que Sakura había dejado en la cama. –Pero no lo amaba. Cuando volví a ver a Fujitaka… es como si mi interior despertara… estuvo dormido por tres años.  Salimos un tiempo. No fue algo que planeamos. Y nunca hice nada para retenerlo. Nunca le conté de Hideoshi. Sabía que él me quería… me tenia afecto… pero amaba a su esposa.

-¿En serio? – Pregunta Sakura con la voz entrecortada.

-Jamás lo dudes. Fujitaka amó a tu madre – dice con firmeza- -Por ello cuando se fue, nunca lo llamé. Y para el padre de Eriol, él siempre fue el papá de Hideoshi. Jamás le revelé nada.

-¿Por miedo?

-A decepcionarlo a él. A perder a Eriol. Nunca me aventuré a esperar la respuesta de que pasaría si le contara la verdad. Él murió pensando que los dos, ambos hijos, eran suyos.  Pero cuando… cuando te conocí algo dentro de mí me dijo “Llámalo” “Llámalo y averigua” Fujitaka me sacó de dudas: Su hija estaba en Londres. Cuando los vi juntos a ti y a Hideoshi, pensé que la curiosidad te haría averiguar más.

-Nunca conecté los puntos. Se que mi padre viajó mucho y aun lo hace. Pero jamás se me ocurrió pensar que el tendría un romance.

El silencio cayó entre ambas como un cubo de agua fría. Yelan comenzó a bostezar, reflejando su cansancio.

-Me la llevaré a dormir…

-¿Podrías dejarla aquí, por favor? Quiero que se quede conmigo, un poco mas.

La mirada azulada- igual a la de Eriol – fue de súplica. Y el corazón bondadoso de la ojiverde no pudo más que aprobar su solicitud por lo que Sakura se puso de pie y se retiraba de la habitación cuando de repente se voltea.

-¿Beth? – levantando la mirada de la susodicha. –Quiero que sepas… que pese a que mi padre y yo no llevamos una buena relación ahora mismo, se que él es feliz… contigo. Le haces feliz. – Hesitando- y eso me hace feliz a mi… y a mi hermano también.

Beth asiente en silencio sintiendo sus ojos abnegados en lágrimas y Sakura finalmente se retira de la habitación.

-Dos Meses Después.-

Se reúnen en Londres por el nacimiento de la pequeña de Tomoyo.  En la habitación de la mujer están Sakura y Shaoran; Eriol tiene a su bebe en sus brazos mientras Tomoyo, esta recostada en sus almohadones, dice con cansancio (a pesar que han pasado un día desde el nacimiento), -Así que le dije a Eriol que era la última… y ha estado de acuerdo.

-¿Se quedan con solo tres nenes?

-¡Shaoran! Tú puedes hablar porque eres el menor de cinco. Pero creo que ya con tres es bastante. –Dice su esposa sorprendida ante su tono de decepción. -¿Acaso no recuerdas como la pasé cuando tuve a Yelan?

-Suerte que decidiste ir al hospital en el segundo. – Afirma Li – Y te gustó la anestesia.

-Además que el doctor ya me preparo para no tener más nenes. –Habla Daidouji. – El parto se complicó demasiado y pensó que era mejor solo hacer cesáreo y prepararme para no tener más hijos.

-¿Estuviste de acuerdo con eso?

-Claro que si – afirma Eriol a sus amigos. – Creo que con tres basta. Además Ikari es preciosa… es nuestro pequeño ángel. – sonríe complacido al rostro de la dormitarte bebe. – Mi princesa.

-Es cierto, es una preciosa Bebé, Eriol- Asiente Shaoran y Sakura sonríe con aspecto soñador notado por su esposo: ¿Ella no estará pensando en tener otro niño tan pronto, o si?

-Además le será perfecta para Tian-Shi. – Dice Tomoyo atrayendo las miradas de quienes le acompañan. – ¿Qué? ¡Quiero que mi pequeña se case con tu hijo Sakura! ¡No hay nadie mejor que él y todo quedará en familia!

-¿Qué? – Preguntan Sakura y Shaoran cada uno con unas sendas gotitas en sus cabezas.

-Amor, creo que es muy pronto… – dice Eriol súbitamente sorprendido.

-Lo dices actuando como padre sobre protector. Te pareces a mi madre. – Haciendo un puchero. – Definitivamente no podemos dejar la decisión tan importante como enamorarse a estos pequeños. Cometerían muchos errores.

-Los errores nos sirven para aprender Tomoyo. Déjales eso a ellos. – dice Shaoran abrazando a su esposa con ternura. – Creo que coincido con Eriol: están demasiado jóvenes para pensar en eso. Ya habrá tiempo mas adelante.

-¿Y tu madre tomoyo? Es extraño que no esté aquí.

-Vendrá luego que se instale en la casa. – Explica Eriol. – Ha llegado apenas esta mañana.

-Con el mal tiempo que hizo ayer, no pudo salir antes de Estados  Unidos- Dice Tomoyo. ¡Está pensando comprar una casa de verano en Los Ángeles!

-¿Qué?

-Así como escuchan. Ha decidido comprar una casa de verano lejos de Japón. Y no ha considerado Londres. Ha encontrado unas muy buenas ofertas y cuando esté en condiciones de viajar con Ikari, quiere que vayamos todos.

Sakura sonríe con nerviosismo ante las ideas de su amiga. A lo que la de ojos amatista pregunta.- ¿Cómo está Misa?

-Aun no da a luz. Tiene dos semanas de atraso ya. Touya por supuesto está sumamente susceptible y aunque dice que es normal, detrás de ella y sin que se de cuenta, está poniendo nervioso al gineco-obstetra de la pobre mujer.- Surgiéndole dos gotas en su cabeza.

-Ese es Touya- Afirma Tomoyo sonriendo. -¿Así que esta trabajando todo el tiempo?

-Creo que es lo único que no lo vuelve loco. Incluso tiene a sus compañeros en el hospital al borde de lanzarse de un precipicio. – Dice Shaoran – Le han forzado a tomar vacaciones hasta después que nazca su hijo o hija. Pero todos conocemos a ese hombre: no ha aceptado.

-Misa dice que es niña. Dice que se llamará Minako. Y con Shinji y Tanosuke creo que es suficientes nenes por el momento.- Explica Sakura.

-No tiene forma de decirlo.

-¡Supo decirnos que esperaba un nene antes de que supiéramos que Tanosuke era niño! Créeme… Misa tiene un sexto sentido para estas cosas.

-Y mas contenta aun que su hijo Shinji no ha tenido problemas de salud en todo este tiempo- Dice Shaoran complacido acerca de su cuasi-sobrino.

-¿Y Beth? – Pregunta Sakura distraídamente.

-Estuvo aquí con Naomi esta mañana temprano. Vendrán luego en el transcurso del día. ¿Y donde dejaron a mi pequeña Yelan?

-Se quedó en Japón con Fuutie. – Dice ahora Shaoran.- Dice que cuando volvamos, vendrá a verte.

-¡Fuutie! ¿Qué ha dicho de la situación con su esposo? – Ahí Shaoran observa a Sakura y Sakura se encoge de hombros avergonzada a lo que Tomoyo añade.- ¡No culpes a Sakura! A mi me lo contó Eriol.

-Y a mi me lo contó Fuutie. –Dice el británico-Japonés. – ¿Aun sigue con la idea de divorciarse?

-Eso es lo que nos dijo- Reveló Sakura. Shaoran muestra su inconformidad ante la decisión de su hermana y añade- Está segura que su esposo la engaña con una modelo italiana. Pero ella misma no tiene pruebas de ello.

-¡Pobre Fuutie! – Suspira Tomoyo molesta por toda aquella situación. – ¡Recuerdo la primera vez que me habló de él! Se notaba tan enamorada.

-Pues parece que la ilusión se ha desvanecido. – Contesta Eriol- Estas cosas suceden.

Todos se quedan en silencio al pensar en la joven vivaz que conocen desde tres años atrás y que hizo hasta lo imposible por ayudar a sus amigos.

-¿No hay algo que podamos hacer? – pregunta Tomoyo.

-Darles su espacio – dice Eriol- Fuutie nos colgaría si intervenimos. Además no sabemos en realidad si su esposo en verdad la engañó o no.

-Fuutie es joven – dice Shaoran sorprendiendo a su esposa y amigos.- Podrá conseguir a alguien mas. Y por lo que nos contó, ya no está tan enamorada de él. – Pensando en las palabras de su hermana- postergar lo inevitable no sería justo.

Ya instalados en su casa, Tomoyo está acurrucando a Ikari para que se duerma mientras tímidamente por la puerta entra Naomi quien vestida de pijamas se aproxima abrazando a su muñeca de trapo.

Ingenuamente y con aquellos expresivos ojos azules pregunta con un susurro al llegar al lado de Tomoyo – ¿Tía Tomoyo, cuando vuelve mi mamá?

Tomoyo la observa un instante sintiéndose fatal. Naomi pregunta todos los días por su mami y ya la pareja no sabe que responderle: hacerle promesas que no serán cumplidas acerca del retorno de Kaho es cruel. Pero es peor, decirle que para su madre tal vez ella no vale lo que espera la niña de todo corazón.

Tomoyo coloca a la bebé en el moisés que está al lado de la cama de los esposos para tomar a Naomi entre sus brazos y colocarla con ternura su espalda contra su pecho. La chica cierra sus ojos ante la sensación cálida que no cree que haya experimentado nunca con su propia madre. Al menos ella no lo recuerda.

-¿Acaso no eres feliz con nosotros aquí?

-Me gusta estar con mis primos. Y contigo… y el tío Eriol. Pero…

-Comprendo. Quieres mucho a tu mami.

-Si. Ella está enferma. Siempre está enferma.

Tomoyo siente una punzada en el corazón. Esta hermosa e inteligente niña sufre el alcoholismo de su madre. Aun así, se preocupa por ella.

-Donde está la cuidan bien – dice Tomoyo. – Tu abuela y Fujitaka se van pronto a Tebas y prometieron llevarte contigo.

-¿Qué es eso?

-Es un sitio en el desierto. Donde vivieron unas personas hace miles de años… parte de lo que es Egipto. Es otro país muy diferente al nuestro. Hace mucho calor.

-¿En serio? ¿Mucho calor? ¿Y llueve?

-.Es muy raro que llueva. –Explica Tomoyo tranquilamente. – Fujitaka es un profesor de historia (para hacer la explicación mas clara) Te divertirás mucho con ellos. Él responderá todas tus preguntas.

-Tebas… – Dice pausadamente.- ¿Cuándo vuelva de allí, veré a mami? – Pregunta animada.

-Es posible. – Dice algo preocupada. – la chica levanta su mirada a ella para con sus ojos azules mostrarle la felicidad por aquellas palabras y una sonrisa en su boca.

-La abuela me enseñó unas fotos. De la boda tuya y de mi tío. También están muchas personas. También hay otras fotos. De la señora con quien jugué hace mucho en el jardín. La mamá de Yelan. Dice mi abuela que esa foto fue de su boda.

-Si- Dice Tomoyo pensativa. – Sakura…

-Pero gorda…

Tomoyo suelta una tímida carcajada.- Si estaba algo “Rellenita” en aquel entonces.

-¿Interrumpo algo? – Se escucha de la puerta.

-¡Tío! – Dice Naomi sonriéndole desde los brazos de Tomoyo. –Llegaste.

-Bienvenido. – dice Tomoyo también sonriéndole. – ¿Cómo te fue? – Pregunta al recibir un beso departe del varón.

-Me fue bien. ¿Naomi? ¿Por qué no vas adonde los chicos y les dices que la señora Brigham les brindará unos helados en la cocina? Tu tía y yo bajaremos luego.

La chica sonrió al bajarse de la cama y correr a la puerta. Ya una vez se encuentra lejos en el pasillo Eriol mira a su esposa.

-¿Qué ha pasado?

-Lo que tenía que pasar: Beth y Fujitaka son los oficiales tutores de Naomi- Dice con seriedad. –Estábamos en estos momentos terminando de firmar los documentos con el abogado de Beth.

-¿Qué pasará con el fideicomiso de Hideoshi?

-Beth quiere que Naomi sea la beneficiaria. Le he dicho que no.

-¡Eriol!

-Naomi vivirá con Beth.  No necesita el fideicomiso de Hideoshi. Creo que al contrario, el fideicomiso traerá problemas. Fujitaka ha estado de acuerdo conmigo.

-No te comprendo.

-Kaho está enferma. No tiene dinero. Según supe, incluso no renovarán su contrato en la novela que trabaja y aun sigue en rehabilitación. Por el dinero de Hideoshi ella puede cometer una locura. Como venir por Naomi y pelear su custodia. Aquello lastimaría a la niña una vez le quite el dinero. Además sería un golpe muy fuerte para mi madre.

-No lo había pensado de esa manera. ¿Se atrevería?

-No sabemos con exactitud que podía como no hacer. Pero no voy a dejar las cosas al azar. Además Naomi tendrá una fuerte suma de dinero departe de Beth cuando está muera. Y por el momento, no necesita nada en casa de ella y Fujitaka. Será una niña muy feliz.

-¿Qué pasará con el dinero de Hideoshi?

-.Le propuse a Beth que lo donemos. Ella está de acuerdo.

-Me parece fantástico. – dice con una tenue sonrisa y besando sus labios. –Sabes Beth estaba mostrándole a Naomi fotos de nuestra boda. Me he acordado ahora de todas las cosas que pasaron aquel día.

-¿Es eso cierto? Pues yo me acuerdo de dos cosas en particular de ese día… – dice pasando sus manos sobre el hermoso rostro femenino- y una de ellas es después de la boda.

-¡Eriol! – dice la mujer sonrojándose intensamente y observando suspicaz a la puerta: en aquel momento se escucha las carcajadas de los gemelos con Naomi que cruzan frente a ella.

-Aun no me puedo olvidar de lo hermosa que te veías con tu traje de novia… recuerdo cada detalle del mismo…tanto como lo que usaste en nuestra primera cita.

-¿Nuestra primera cita?

-En la casa de la playa de los Li ¿Recuerdas?

Tomoyo dura unos segundos y en su mente rápidamente se desvela la imagen suya delante del espejo el día que salió con Eriol por primera vez.- No se como seguiste persistiéndome. Era tan tonta en aquel momento…

-Ya no tenemos porque pensar esos momentos… porque al final fui yo el vencedor y me llevé conmigo el tesoro que me ha hecho mas feliz en esta vida- dice el varón abrazándola con efusividad en la cama y momentos después se encuentran besándose con pasión y olvidándose que la puerta del pasillo está abierta. Tomoyo se rinde inevitablemente a los labios que tientan los suyos para abrirse paso la lengua masculina a su boca en un intercambio que cada vez más se vuelve más intenso y pasional. Tomoyo comienza lentamente a buscar por debajo de la chaqueta del varón aquellos músculos y la piel que arde a su contacto y con aquello su contacto se vuelve más exigente y febril.

-Eres tan hermosa- dice él al momento de separarse de su boca. Gana control sobre su deseo pues Tomoyo recién tuvo a su hija.- Te amo con locura. No me canso de ti…- acariciando su rostro arrebolado.

-Te amo también – dice ella acariciando su rostro: sabe que tan difícil es para Eriol el ganar control sobre su cuerpo y sabe que cuando hicieron el amor por primera vez fue una persona gentil, pasional y que perdía el control en sus brazos. Pero más aun sabe cuanto la ama. -¿Te acuerdas de nuestra boda además de la “Noche de bodas”? –ocasionando una sonrisa traviesa departe del varón. Ambos se quedaron abrazados en su lecho matrimonial mientras Ikari duerme cerca de ellos.

-Recuerdo lo hermosa que te veías. Que nuestros amigos no estaban por estar en su propia luna de miel.  Recuerdo que fue la boda más moderna de la historia ¿Dónde mas has visto que el ex novio entregue a la novia a otro novio?

Tomoyo sonríe sutilmente.- Touya siempre ha sido parte de la familia. Fue un lindo detalle que no te opusieras.

-No tengo porque estar celoso de él. Cuando me aceptaste en matrimonio, supe que jamás volvería a estar celoso de ningún hombre en tu vida… porque al final yo te tendría para mí.

Tomoyo no se resiste a besar nuevamente sus labios emocionados. Después de tres hijos la pasión de ellos no disminuye con cada día que pasa. Se siente como el primer día.

-Tu vestido era muy poco tradicional para una novia japonesa. Corte europeo… de tirantes finos decorados con pedrería… tu hermoso cabello amarrado y decorado con botones de rosas y tu figura pegada a la tela… – dice pasando su mano por su figura con lentitud haciendo que la mujer cerrara sus ojos y se imaginara aquella mano cuando la recorrió desnuda por primera vez.

-Eriol…- murmura encendida y toda arrebolada.

-No hables así – dice el varón acariciando ahora su mentón  -Porque yo también siento fiebre… -Haciendo que ella abra sus ojos y sus labios nuevamente hacen contacto para luego ella recostarse contra su pecho y escuchar las palpitaciones de su corazón.

Y con ello, unos momentos después se quedan dormidos.

—————————

El sujeto ingresa a la casa justo cuando el reloj marca las diez de la noche. Ya los niños están dormidos desde hace rato y no puede evitar marchar a la puerta de la habitación donde el niño de dos años y su hermano mayor, duermen tranquilamente. Cierra la puerta sigilosamente para mirar a la segunda habitación la cual ya está concluida para ser la nueva habitación de su próximo hijo. Usualmente su esposa se coloca allí a leer para no molestar a sus hijos y la tranquilidad además de la excelente ventilación son una ventaja que no se tiene en la sala del departamento. No está ahí.

Retirándose su corbata camina con lentitud hasta su habitación al final del pasillo. Ingresa para no encontrarse a la mujer quien es su esposa durmiendo allí. Extrañado observa el pequeño balcón a un lado de la habitación con las puertas de cristal corredizas y no ve a nadie afuera tampoco.

Preocupado no lo piensa dos veces para ingresar al cuarto de baño y en efecto al mirar a la bañera, encuentra a su esposa…dormida.

Touya respira aliviado y se aproxima lentamente para decir con lentitud. – ¿Hola? Despierta dormilona…

La joven se despierta lentamente y pasa sus manos húmedas sobre su rostro, llenándolas de jabón y Touya procede a pasarle una pequeña toalla para que se limpie su rostro. – Llegaste. Lo siento, me quede dormida.

-No hay problema. Ha sido un largo día para ti. – Dice su esposo pensativo. Misa se voltea tenuemente a el y dice con coquetería  y cierto sonrojo – ¿Sabes? Hay mucho espacio aquí para los dos…

Touya la mira un instante para notar el deseo en la mirada de la joven y él se arrodilla a su lado para aproximar su rostro al de la mujer. Dice con voz grave- Nada mas me gustaría cariño, pero creo que no es bueno para ti.

Misa lo mira con cierta confusión y se desliza en la bañera mientras con un gesto frio y distante dice con una voz igual monótona. – Comprendo… – alcanzando la toalla e incorporándose para salir de la bañera mientras Touya pronuncia su nombre y trata de tocarla. Pero ella sale del baño y se dirige a la habitación.

Touya comprende la frustración de su esposa. El mismo la comparte ¡Una mujer hermosa que desde que conoció no puede dejar de besar! Que desde que la hizo suya supo que había hecho la decisión correcta en casarse con ella.  Pero su exasperación porque supera ya la lógica del tiempo para dar a luz, le tiene los nervios de punta.

¡Ni que hablar de su esposa! Sus niveles de intimidad últimamente han ido decreciendo mas porque Touya está preocupada por ella.  Ella misma le dijo que el doctor le explicó que su salud no está en peligro, pero Touya la ama demasiado para arriesgar su salud o la del bebé.

Y el hecho que ella misma esta desconfiando de su físico como paso una vez dos años atrás, también es preocupante. Tsanosuke apenas tiene un añoo y cuatro meses y esperan su segundo hijo.  El hecho que quisiera Misa quedar embarazada tan pronto no es del agrado de Touya. Apenas su vida toma un sentido más derecho. Por primera vez en mucho tiempo comparte su vida e intimidad con una mujer más de dos veces.

Ama a esta mujer. Se ha desempeñado como una mujer ejemplar dirigiendo su hogar desde que se casaron. Misa descubrió que estaba embarazada con Tsanosuke apenas a un par de meses de casados.

Touya le da alcance en su habitación donde ya está con su preciosa bata de maternidad de color amarillo pastel que resaltan sus ojos cafés y ella no le observa. Solo peina sus cabellos. Los brazos masculinos le rodean posando sus manos sobre el abultado vientre.

-Lo siento. – Finalmente dice ella.

-No te preocupes. Se que lo haces (o no) porque te preocupas. Pero a veces, siento miedo de…- El besa su cuello con lentitud.

-No tienes porque tener miedo. Te amo… te amo, te amo  – dice el guapo moreno contra su oído haciéndole temblar a su contacto. – Voy a ducharme… – dándole un último beso para dirigirse al cuarto de baño.

¿Es tan difícil el creer las palabras del ser amado? ¡Por supuesto! Mas cuando nuestro corazón dice una cosa… pero nuestra conciencia dice otra. No es tan difícil el sentirse como arbitro de una pelea entre ambos. Pero dudar es tan fácil.

Y tan venenoso como una cobra de las mas letales. Misa suspira resignada y comprendiendo una vez mas (como le ha tocado muchas veces en su vida) que la duda está ahí; pero también ha comprendido que sus instintos casi nunca le traicionan.

“Pero si le hubiera hecho caso en aquel entonces….” Dice sintiendo un inexplicable frío en su espina y una punzada dolorosa en su vientre. Sus manos se dirigen instintivamente a su abultado estómago y suspira con comprensión de una revelación. Así mismo los recuerdos vienen a su mente como torbellino al acordarse de cómo y cuando supo en realidad que Touya la amaba.

¡Que increíble como sorpresivo fue aquello!

Seis meses juntos. ¡Seis! Para ella es tan sorpresivo como confuso. Un hombre tan apuesto y gallardo como aquel moreno tiene mujeres prácticamente arrojándose a sus pies por su atención. Y ella lo sabe: hasta aquel momento, trabajó como su secretaria.  Misa se le presentó una nueva oportunidad luego que su hijo ingresó por primera vez a la escuela en trabajar para una oficina de abogados como recepcionista. La paga es buena, el horario decente y sus jefes muy respetables por lo que le informó a Touya la oportunidad y secretamente el alivio que representaba que no trabajasen juntos.

Y ese alivio se concentran en dos razones particulares: Primera ¡Cela al doctor Kinomoto! Y no es para menos. Casi todas las enfermeras y el cuerpo médico viven haciéndole ojitos al par. Su relación permanece hasta aquel momento y de manera milagrosa como un secreto.  Misa ha buscado la vuelta mientras trabajó con él que nadie se percatara que era su novia. Y como su trato fuera del consultorio era “Políticamente correcta y cortés” nadie tenía porque sospecharlo. Es por ello que cuando lo veía almorzar con alguna de aquellas guapas doctoras y colegas, sus nervios se crispaban.

Y cuando estaba en sus brazos y bajo el efecto de sus brazos o su aferre, se le olvidaba por un instante que quiere matarlo para entregarse inevitablemente a la caricia de sus besos o a la sensación de pertenencia.

-“¿Pero cual es nuestra relación?” Pregunta para si misma mientras camina por los pasillos del concurrido hospital  penando que luego de que Touya se hiciera amigo de su hijo en unas condiciones que el chico se siente muy cercano al galeno.  Sin embargo jamás ha dicho una sola palabra que tipo de relación es que tienen.  Se pueden besar por mucho tiempo… un día (días antes de presentar la renuncia) llegó a encontrarse sin blusa en el despacho del médico ¡no dudando que terminaría haciendo el amor con él! Por suerte, reaccionaron a tiempo y se separaron aquel día no sin antes la pobre mujer recobrar la compostura.

Pero en ningún momento le ha dicho que le ama.

Aun así Misa avanza con firmeza por el pasillo recibiendo saludos de todos los allí que le reconocen. Cuando llega a la puerta entreabierta que pertenece al despacho de Touya escucha una voz femenina decir –“No puedes hacerme esto a mi ¡Te amo!”

Misa se friza ahí mismo.  Ella siente su corazón dar un salto con aquellas palabras que salen del despacho entreabierto. Pensando que cometió un error mira hacía arriba donde está la placa con el nombre del médico y descubre que no es un error. “Es Touya Kinomoto”. Su boca se seca al instante y sus palpitaciones ya las siente en la cabeza.

“Lo de nosotros no debió ser. Fue un error…” Escucha la voz del médico replicar. “Vuelve con tu esposo y déjame en paz”

-“¿En paz? ¡En paz! Eres un maldito hipócrita. ¿Con cuales de esas mujeres estás acostándote? ¡Con cuales! ¡Por algo me rechazas… por algo no me quieres a mi ya!”

-“Nunca te quise” – Afirma el sujeto con seriedad. –“¿Acaso no entiendes que fuiste una mera distracción? Puedo tener a cualquiera de esas mujeres… ¡A cualquiera!”

Misa siente su boca abrirse de la sorpresa. Atónita siente como un dolor indescriptible invade de su pecho. ¡Maldito! ¡Como todos los hombres! Con razón nunca le ha pedido que se acostaran juntos; no por su caballerosidad ¡Es porque otra le daba lo que ella no le ofrecía!

Un carrito con medicamentos se cae en el pasillo esparciendo las bandejas y los medicamentos y aquel estruendo hace que el médico y su acompañante volteen a la puerta, para encontrarse con el rostro desencajado de la japonesa. Touya palidece y reacciona a levantarse de su silla cuando ella da la vuelta para marcharse velozmente de allí.

El médico llama su nombre, una vez, dos veces… finalmente cuando lo menciona una tercera vez, la aferra por el brazo y ella grita. – ¡Suelta! – Atrayendo la mirada de enfermeras, pacientes y otros galenos quienes observan un instante a la pareja. – ¡Maldito…!

-¡Cálmate puedo explicarlo!

-¡Explicar! ¡No quiero explicaciones! ¡Quédate con tu amante y déjame en paz! – tratando de marcharse.

Pero él no se lo permite.

-Si me permitieras un momento…- Pero ahí corta su explicación: recibe una sonora bofetada de la japonesa que le mira con ojos llenos de furia: y lágrimas. Su rostro está surcado por un sonrojo intenso. –Eso no estuvo bien…- dice por toda respuesta.

-¿Qué me dices de lo que Tú me haces a mi? ¡Eso acaso está bien!? – ya todos los allí presentes miran con sorpresa al par y Touya no soporta las miradas de todos y la actitud de la mujer.

-Cásate conmigo- dice tan de repente y en voz alta y firme para que ella dejara de pelear contra su agarre. Las enfermeras y doctoras que estaban siendo testigos de la trifulca abren sus bocas con intensidad y sus ojos salen de sus orbitas.

-¿Qué dijiste?

-Que te cases conmigo- repite con insistencia sujetándole con firmeza de las muñecas. –Estaba esperando el momento mas indicado… -Ahí recibiendo otra sonora bofetada y de la misma mujer-.¿Por que rayos hiciste eso!?

-¿Cómo que por que? ¡Eres un cerdo! ¿Creíste que voy a casarme contigo, sabiendo la clase de hombre que eres!? – Ahí viendo salir entre la multitud a la mujer con quien Touya parecía conversar en su despacho.- ¡Ah pero tu y ella pueden ser muy felices! Ni yo me meteré – Ahí mirando a la chica de cabellos largos castaños y vestido hasta las rodillas. – ¡Puedes quedarte con él!  – Ahí mirando a Touya- Adiós.

Pero Kinomoto no la deja ir. La sujeta aun con mas fuerza y dice con firmeza. – Ella es Naruku Akizuki. Es una amiga de la preparatoria y actriz. Nos conocemos desde hace años. Ella y yo no tenemos un romance.

-Ensayábamos-Explica la joven. –Touya lo conozco desde que estábamos en la preparatoria y nos tocó actuar juntos en un par de obras. Le pedí ayuda porque participo en una obra que es a beneficio del área de pediatría del hospital y mi compañero de escenas se ha enfermado. Le pedí a Touya que lo sustituyese. Hemos ensayado por tres días.

-¿Tres días? – ahí pregunta abochornada la mujer mirando a uno y otro. Los demás en el pasillo comprenden sus palabras porque también están ahí y les ha tocado ver toda la escena. Adquiere un rojo intenso hasta sus orejas y relaja su porte. Touya también relaja un poco su agarre. –Los días que no nos hemos visto…

-He estado ensayando con Nakuru. – Dice Touya. –Somos amigos, nada más.

La joven actriz entiende que es la hora de marcharse y pasan al lado de ambos diciéndole a Touya- Vaya que es una fiera… – guiñándole el ojo. – Encantada de conocerte.- marchándose  divertida mientras las enfermeras y demás galenos se quedan atrás observando la escena.

-Lo que dije es en serio – dice Kinomoto atrayendo su mirada y tocando su mejilla con su mano – Quiero casarme contigo…

-¿En serio?

El sujeto asiente y un sollozo lo hace levantar la mirada del rostro de la chica hacía atrás de ella donde un grupo de enfermeras se pasan entre unas y otras pañuelos faciales y tienen lágrimas resbalándoles por el rostro.

Misa asiente en silencio y abraza al sujeto – llegando su cabeza apenas bajo la barbilla de este quien sonríe abrazándole con efusividad – mientras los médicos aplauden y las enfermeras lloran pero de la conmoción.

¡Touya Kinomoto es un hombre comprometido!

En aquel momento Misa se incorpora saliendo bruscamente de sus recuerdos al sentir un dolor punzante en su vientre que le hace mover su mano hacía ahí. Se queda observando un instante su figura en la cama y nuevamente el dolor atraviesa su vientre y comienza a sentirse sudorosa. Respira lentamente y se incorpora previendo que ya es hora. Touya aun continúa en la ducha.

Saca la pequeña maleta que está en el armario y se coloca un abrigo sobre su ropa de dormir. La joven llama por teléfono a su madre y dice – Disculpa que te despierte ahora… pero en un rato Touya y yo iremos a dejarte a los niños…- Haciendo una pausa porque su madre le pregunta si ya es hora.- SI, ya es hora mamá.—Colgando la llamada.

Misa con toda la paciencia del mundo fue hasta la habitación de sus hijos y no le costó mucho que el mayor de once años ayudase a incorporar al pequeño que duerme aun en su cuna. Ya con los chicos incorporados y estos sentados en la cama matrimonial estaban en fila para sorpresa de Touya quien sale ya con los pantalones de su pijama y la toalla colgada del cuello.

-¿Qué pasa? – ahí observando a su esposa con el abrigo pero algo alterada.

-Es hora…- dice con presteza e incorporándose con una mueca de dolor en su cara. – Y no creo que esperará mucho Touya.

El galeno dio un respingo al momento de que ella comenzara a hacer respiraciones de lamaze mientras él busca un pantalón que colocarse y una camisa y sus hijos comienzan a cabecear pues están rendidos del sueño.

—————————

El reloj marca las tres de la mañana. Ambos se encuentran abrazados y sintiendo el calor del otro luego de una noche pasión como muchas otras en donde sus entregas son de todo corazón y en donde experimentan sensaciones de placer indescriptibles que forman parte de sus secretos de alcoba. Escuchan el palpitar del corazón del otro y el silencio de la noche, acompañados de la penumbra les acompañan. Pese a estar agotados, permanecen despiertos pensando muchas cosas y prácticamente encerrados en sus pensamientos…

Pero que todos rondan preocupaciones parecidas.

-¿Podrías hacerlo tu, Shaoran? – Pregunta Sakura de repente cuando se quedan en silencio luego de comentar Shaoran sus miedos sobre el hecho que Tomoyo y Eriol ofrecerían a Beth cuidar y criar la hija de Hideoshi y Kaho- Después de todas las cosas que les hicieron ellos…

-Eriol y Tomoyo saben que la chiquilla es inocente,  Sakura Mía- Dice susurrando mientras acaricia a la mujer en sus brazos. –Tienes que constar que Naomi es una niña que no les causa problemas. Ellos mismos te lo han dicho. Y los padres no pueden pagar los pecados de los hijos.

-Pues me parece que tarde o temprano, Kaho podría arrepentirse. – Recordando el día del funeral que se encontró con ella – No sabe mas que hacerle la vida miserable a los demás… ¿Recuerdas lo que casi…- ahí siendo callada por uno de los dedos del varón que se posan sobre sus labios.

-Ya no pienses mas en el pasado – Le solicita el varón con voz dulce.  –Debemos de entender que Tomoyo y Eriol son unas personas que no guardan rencor… con nadie. ¿Acaso no recuerdas que Eriol perdonó con el tiempo a su madre?

Sakura se mordió la lengua. Claro que lo hizo. Eriol siempre ha pensado que se debe de aprender y olvidar… perdonar y continuar. Nunca le guardó rencor a Hideoshi por su pasado con su hermano y tampoco les sancionó nada a sus padres, quienes en parte tuvieron la culpa que en su juventud y parte de su adultez fuera un jovenzuelo alocado y rebelde.

-Solo tenemos que recordar no parecernos a nuestros padres con sus errores. Somos padres. Aunque nuestros hijos están pequeños, podemos prepararnos ahora que tal como seamos con ellos, así ellos serán con nosotros y sus hijos en el futuro. Todo se aprende con el tiempo…

-¡Vaya que estás filosófico! – dice ella incorporándose parcialmente y mirándole en la penumbra con gesto divertido. -¿A que se debe este cambio de humor tan repentino?

-Hacerle el amor a una mujer hermosa, me ponen filosófico y bromista… – Sonrojándola -¿Acaso no has aprendido? – Shaoran dura unos segundos en decir – Perdona que no te lo dijera: pero vi a mi tío en estos días.

-Esta si que es una sorpresa. – Dice Sakura en verdad sorprendida que Shaoran no le dijera nada. – ¿Qué pasó?

-Nada del otro mundo. Está invitado para la fiesta de año nuevo en la casa.

-¡Eso es fantástico! Hiciste las paces con él. ¡Que maravilloso Shaoran! – Dice la chica besando sus labios sutilmente. –Es lo correcto. Es después de todo tu familia.

-¿Y espero que no le retires la invitación a tu padre y a Beth?

-Creo que no tengo planeado hacerlo. Beth se portó maravillosa con Yelan el poco tiempo que estuvimos en Londres para el funeral. Y ya la invité a que vengan con Naomi si lo prefieren un poco mas adelante. Pudimos hablar… un poco.

-Estoy muy orgulloso de ti, Sakura. Por perdonar a tu padre.

-Tengo hambre- dice la ojiverde. – Tengo hambre…

En aquel momento el estomago del varón emite un gruñido sonrojándole. Sakura sonríe igual. – Iré a ver que hay en la cocina- avisa Shaoran separándose a regañadientes del cuerpo tibio de su esposa quien permanece desnuda bajo las mantas y añade- -No te vayas a ninguna parte…

Sakura sonríe con sensualidad y se regodea traviesamente en el lecho para decir.- No iré a ninguna parte…

Colocándose una bata larga y los pantalones de la pijama, Shaoran recorre las escaleras de la mansión para dar con el primer piso. Nunca le ha agradado la idea de tener comida en la habitación fuera de cuando nacieron sus hijos y hay un refrigerador con algunos medicamentos y leche preparada o frutas.  Sin levantar sospechas de nadie, se mueve ágilmente por toda la casa hasta llegar a la cocina.

Le toma espacio de diez minutos el preparar una bandeja con algunos bocadillos, y dulces además de una botella de vino y dos copas que procurará llevar a su habitación. ¡Suerte que el día siguiente es Domingo! Será imposible para alguno de los dos, levantarse temprano.

Shaoran sonríe al notar algunas cosas favoritas de su esposa en la bandeja. De regreso por el pasillo, sube las escaleras y al llegar al rellano de la segunda ve unas siluetas que se mueven al fondo del pasillo. Shaoran se esconde entre las sombras preguntándose quien estará despierto a aquellas horas cuando escucha la voz de su hermana decir- Tendré que dar muchas explicaciones si te ven aquí…

-Creo que el hecho que hemos solucionado nuestros problemas no debe de ser un problema para ti…

-¡Pero no quiero que se enteren a las tres de la mañana! – Shaoran ve por la poca luz del pasillo que su hermana cubre su figura con una bata y tiene sus cabellos sueltos. El hombre que le acompaña besa sus labios y aprieta su figura con la de ella pero ella se separa- Ve… hablaré con Shaoran…

-¿Volverás a casa?

-Volveré a casa. Mañana. Después de hablar con mí hermano. Ahora vete- dice Fuutie. Ahí Shaoran decide no darse por enterado y terminar de subir las escaleras sigilosamente para que no se percaten de su presencia.

Al ingresar a la habitación Sakura lo ve venir con la bandeja. Ella se cubre con las sabanas y sonríe para decir.- ¡Traes mucha comida!

-No tengo planes de dejarte ir antes del medio día… mas bien tenemos que ganar fuerzas…

Sakura se sonroja intensamente y no haciendo réplica a su esposo toma la copa que este le ofrece y ambos brindan- Por Fuutie.

-¿Por Fuutie? – Pregunta Sakura compartiendo el brindis.

-Creo que no tendremos que preocuparnos por ella y su esposo.

-¿Ahora eres clarividente?

-No precisamente. Pero tengo un buen presentimiento -consigue decir.  Sakura no le replica y ambos comen en silencio. Sakura observa el radio-bebé que tiene su receptor en la habitación de los pequeños Li. –Ellos están bien.

-Es increíble que Tian Shi ha dormido toda la noche…

-Bueno por eso digo que debemos de tomar estos días como preciados y únicos… -Ya luego que han concluido su cena y Sakura ha colocado la bandeja en una mesa contigua a su cama y desnuda es objeto de admiración y deseo por los ojos ambarinos. Sakura besa sus manos con adoración para encender la llama de pasión del hombre que la recibe en brazos, quien se acomoda con ella para besar sus labios con lentitud y tentando a su esposa quien prácticamente no se resiste mucho a sus labios, a sus manos y a toda su persona.

Y en el silencio y complicidad de la penumbra nocturna entregarse sin inhibiciones como lo habían hecho aquellos casi cuatro años.

—————— Fin.

—-Referencias de algunos de los Nombres Utilizados:
*Tian-Shi: mensajero del Cielo
**Akari: Luz
***Minako : Niña Bonita
****Naomi: Niña Bonita.

Hola a todos. ¡Espero que el final haya sido de su agrado! Lo hice con mucho cariño para todos ustedes.  Como pudieron darse cuenta muchos sus sospechas sobre la relación de Fujitaka y Beth eran certeras. Ellos tuvieron un romance mucho tiempo atrás. La verdad de la historia es que no podemos huir del pasado; este de una manera u otra termina alcanzándonos. Sakura y Shaoran son una pareja Super kawaiii y son felices. Igual los demás de la historia. Eriol y Tomoyo también tiene mucho por lo cual agradecer y por supuesto era obvio que con el estilo de vida de Kaho y Hideoshi sus vidas fueran una desgracia. El único consuelo es que la nena será criada correctamente y se evitarán muchos problemas.

Espero en verdad recibir sus comentarios respecto al epilogo. Este no tiene fanart final pues mi amiga Sinussa tuvo problemas con su ordenador esta semana y ha sido imposible para ella prepararme algo hasta el momento.  Espero que esto no los desanime y los espero a todos en “Dulces Tentaciones” el nuevo proyecto que estará online en veinte días.

Muchas gracias a todos ustedes por todo el apoyo y los ánimos. Gracias a  mis betas Naiko Li y Mikki. Daulaci como siempre apoyándome. A Sinussa por sus fanarts. Gracias especiales a Nodoka por darme la oportunidad de publicar en su precioso Site. Gracias a Celina Sosa quien me ha brindado muchos ánimos por msn. A Sango ¡Gracias por tus palabras tan llenas de cariño! Jannys, Akisuki, Angelica, K-Jyme, Rosh Bernal (Siempre ahí, gracias mil gracias). Camilaa… muchas gracias por tus comentarios y te estoy agregando al MSN ahora mismo ^^, Dayana, Pao. Saludos especiales a Choi, Kendapassomma. Chouri quienes han apoyado constantemente actualización tras actualización y dejándome sus impresiones cada vez que pueden.  Miles de abrazos de oso de felpa para todos los que leen esto y por supuesto me han contactado por hi5 o por Nodoka.tk. Gracias muchas gracias por su apoyo.

Haciendo un gran paréntesis, explico en grandes rasgos en que he estado metida toda la semana: Pues hace un año mas o menos recibí una invitación de una amiga llamada Miyazawa para formar miembro solidario de PLAP –Patrulla anti plagios- El PLAP es una organización en línea que regula y controla además de limpiar los dominios de fanfictions que no cumplen con las reglas que dicen los estatutos que todos firmamos al momento de suscribirnos a un dominio – como es el caso de fanfiction.net. – En aquel momento estaba con mi maestría además de los fanfics y me resultó imposible suscribirme en aquel entonces pero estuve pendiente de ello. Últimamente me ha llamado mucho la atención en varios foros que contienen plagios de fanfics no tan conocidos y otros si  muy conocidos y he vuelto a tropezar con PLAP y sus miembros.

Además mi experiencia el año pasado con Daulaci y el fic “Junto a TI” Así que he estado participando en varias actividades anti-plagio  porque estoy TOTALMENTE EN CONTRA DE ELLO.  El uso de historias originales
(como las de Arlequín Ibérica) es penado por las leyes  y esto ha traído litigios legales entre los servidores como ffnet y las editoriales. Ayudando a reportar “Transcripciones” o “Adaptaciones” (que más bien son plagios pues solo se cambian los nombres de los protagonistas) ayudamos a limpiar el famdom y por supuesto salvamos a FFnet y otros servidores de ser cerrados injustamente.

En fin el asunto de este paréntesis es para todos ustedes que si encuentran una historia plagiada, no se queden callados. El Internet está lleno de personas que usan el talento de otras para llamar la atención y roban las ideas de los demás. Plap.foros.ws es la dirección de este grupo y espero que todos cooperen con el retorno de fics de calidad y sin plagio a los servidores.

Saludos,
Crys.