Capitulo 9 – Cardcaptors. el juego

-¿Entonces Tomoyo no estaba bromeando? – Pregunta Eriol en aquel instante sentado delante del escritorio de Sakura. Este le había comentado a la joven la observación de Tomoyo del parecido de su hermano Hideoshi con el hermano de Sakura.

En verdad el hecho que su hermano se pareciera al ex novio de Tomoyo Daidouji no era nada grato para Eriol.

-Velo por ti mismo Eriol- Explica Sakura tomando la pequeña foto en su escritorio donde está su hermano y se la extiende al sujeto. Al momento que dio la cara al retrato Eriol no oculta su sorpresa al extender sus cejas y sus ojos ante la imagen del retrato. Sakura añade. – En realidad me sorprendí un poco cuando le vi… Pero luego pensé todos tenemos gemelos en alguna parte del mundo.  Aunque en expresiones no se parecen. Y tono de voz varían en un grado sorprendente.

Eriol asiente en silencio pero la verdad aquello era demasiado. No solo era parecido al hermano de Sakura; era tal cual Tomoyo había comentado “Sino fuera por los ojos y la arrogancia podrían ser la misma persona”

-Es increíble- Declara devolviendo el retrato a su compañera de trabajo. Sakura lo observa unos instantes.  –Podrían ser la misma persona.

-Si… que coincidencia. – Sonríe tenuemente. – Me imagino el susto que se habrá dado Tomoyo.

.-Mas bien estaba pasmada. – Declara Eriol. – ¿Cómo se llevaban ellos? Tomoyo y Touya…

A Sakura le extrañó la pregunta. Aun así se la respondió con una sonrisa y diciendo.- Pues Tomoyo era la envidia de todos en el colegio. Era el último año de preparatoria cuando Touya y ella eran novios formales. Tomoyo rompió corazones de alumnos de nuestro grado y Touya era estudiante de término en la universidad de Tokio.

-¿Qué tan profundo fue, Sakura? – Pregunta Eriol tratando de sonar casual.

-Bastante profundo. Considerando que Touya fue el primer novio de Tomoyo-. Eriol frunció su rostro ligeramente pero Sakura no lo vio como molesto por sus comentarios. – A Touya no le conocí novia… pero estoy segura que Tomoyo no fue la primera- Encogiéndose de hombros.  – En fin… Tomoyo me refiere el asunto que son amigos y concluyeron bien la relación.

-Muy maduro de su parte.

-No conozco a Touya por ser alguien maduro.- Afirma Sakura recordando sus episodios cuando salía con chicos antes de ser novia de Yukito. –La madurez de la relación (y quizá la cordura), la llevaba Tomoyo.

-¿Tomoyo… aun lo quiere?

-Probablemente. – Encogiéndose de hombros.  –En realidad a su favor puedo decir que era el novio que todas querían… Touya respetaba mucho a Tomoyo. Pero tal vez no eran el uno para el otro. Son totalmente opuestos.

-Lo opuesto se atrae.

-Creo que fue más el sentido de aventura.

-¿Aventura?

-Tomoyo es siete años mas joven que Touya.  Su madre no lo aprobó nunca. Es mas recuerdo que cuando le contó que salía con Touya armó tal escándalo.- No evitando sonreír nerviosa. –  Sonomi Daidouji nunca vio a Touya como material para ser novio de su hija. – Haciendo una pausa.- Pero Tomoyo fue contra sus deseos… no creas, Sonomi y ella se llevaban bien después de eso… pero no puedo decir lo mismo de Sonomi y Touya. – Observando a Eriol.- ¿Por qué la curiosidad?

-No, nada. Mera curiosidad…- Sakura alza una ceja.- Tomoyo es la consultora de vestuarios. Hideoshi anda mucho con Kaho Mitzuki. – Advierte rápidamente.- No quisiera que su presencia le molestara.

-No. No creo… es decir ya eso acabó- Dice Sakura muy segura. – He visto a Kaho Mitzuki hoy. Es una mujer muy atractiva.  ¿Qué tanto sabes de ella?

La manera como Sakura lo dijo mostró a Eriol cierta duda o tal vez curiosidad de su parte. – Si. Es muy hermosa.  Pero es un tanto interesada y frívola…

-¿Crees que tenemos que ser precavidos?

-¿Precavidos? ¿En que sentido?

Sakura se dirigió a la puerta de su despacho para cerrarla y así tener un tanto de privacidad. – Comenzó a hacer preguntas acerca de Li. – Hablaba mientras se dirigía nuevamente al escritorio.

-¿Sobre Li?

-Si. Muchas preguntas. Al final me pregunta que tanto vería ella a Li y en verdad no supe que decirle. Usualmente para la probada de vestuarios se hace con Tomoyo…  y la oficina de Tomoyo y las corporativas están en pisos diferentes…

-Una ventaja para ti… – Dice Eriol y Sakura le mira interrogante. – Es decir… si Kaho pretende perseguir a Li.

Sakura no detecta preocupación departe de la mirada de Eriol… o su tono de voz. Respira profundo para decir. – Me estoy volviendo paranoica.

-No te ves bien.

-Estoy cansada. – Afirma. –Estos días me han tenido inquieta. – Haciendo una pausa.- ¿Cuándo se marchan para  Londres?

-Tan pronto como el programa esté listo ¿Tomoyo no se está encargando de eso?

-Si. Junto a Li. – Dice Distraída. – ¿Crees que debemos de hacer que Hien Li viaje a Londres? Los diarios comienzan a dudar que Hien Li apruebe el cambio de mando.

-Si. Leí las noticias.

-La no aparición de Hien en los más importantes eventos acaecidos en los pasados días hace dudar a la prensa.  No se encuentra muy bien de salud…

-Debemos de hablar con Li.  Tal vez pueda convencer a su padre…  aparecer en algunas fotos promociónales.

Sakura observa a Eriol y dice distraídamente. – Si tal vez… hablaré con él luego…  lo podré convencer de que vaya con nosotros.

-¿Qué pasará con Li? ¿Lo dejarás aquí en China?

-Aun no lo se. Dependerá si logramos sacar las fotos de padre e hijo juntos…

-¿Por qué no habrían de salir juntos en unas fotos?

Unos toques en la puerta de Sakura le salvan de aquella pregunta. Sakura no sabía como responderla: con la verdad o la mentira. Pero hasta ahora la integridad de toda la campaña es que Hien y Shaoran son muy unidos.

-Disculpen: Señorita Sakura. La modelo Kaho Mitzuki ha pedido una confirmación a su cena de esta noche…

Eriol observa a Sakura sorprendido. En ningún momento habían dicho que cenarían juntas.

-Si, dile que a las ocho estaré donde quedamos. – la secretaria se retira y Sakura añade. – Deja lo de Hien y Li. Veré lo que se me ocurre.

-¿Hay algún problema entre ellos?

-No, no.  Ningún problema. – Sonríe Sakura. – Solo que… bueno son tan ocupados ambos…

*-*-*-*-*-*-*-*-*-*

Casi a la hora de la salida acostumbrada de Diamantes Li, Sakura camina hacía su coche. Tomoyo se quedaría a coordinar unas cuantas cosas y luego Eriol la llevaría a casa. Cuando llegaba a su coche escuchó cuando dicen detrás de ella. – ¿Señorita Kinomoto?

Sakura se sobresalta pero solo por unos instantes. Nota a un hombre de complexión mediana observarle con gentileza.

-¿Quién es usted? – pregunta algo desconfiada.

-Soy amigo de la familia Li.

-¿Amigo?

El hombre asiente y añade.- Amigo de la fenecida Ieran Li. Y amigo de Hien Li…

-Escuche Señor; no se quien es… pero no me sorprende con lo mucho que han salido los Li en los diarios…

-Soy Tío de Xiao Lang. –Dice de repente sorprendiendo a Sakura.

-¿Tío? ¿Hermano del señor Li?

-No exactamente…- Viendo que Sakura volvía a ponerse recelosa añade.- Por favor…- Sacando un sobre de su bolsillo.- Solo quiero que le entregue esto a Hien. – Dice con cierta hesitación. Y quédese hasta que lo lea…

-¿Por qué no se lo hace llegar por correo?

-Porque se que en los últimos diez años no ha leído nada de la correspondencia que le he hecho llegar. – sorprendiendo a Sakura. – lo se. Procure que la lea… por favor…

Sakura asiente dubitativa mientras toma el sobre. El hombre asiente y sonríe pálidamente al mismo tiempo que agradece y desaparece entre las sombras de las columnas del estacionamiento subterráneo.

Al verlo desaparecer entre las sombras Sakura observa la carta que no tiene destinatario escrito en el sobre y decide dejar la carta camino a su cita con Kaho Mitzuki.

Su ida a la Torre donde vive Hien lo hizo sin dificultades. Una vez en el salón el hombre se apareció con un sobre todo de color verde olivo. Sakura notaba que se veía muy pálido. Este como siempre le recibió con una sonrisa.

-¡Que sorpresa mas agradable! – Dice cuando le besa ambas mejillas.- ¿Qué haces aquí? ¿Te quedas a cenar?

-No. Lo siento… tengo una cena con una de las modelos de la campaña.

-Vi el éxito de la campaña. Xiao Lang se ve muy bien – Dice complacido y no lo esconde.- Buen trabajo Sakura.

-El éxito es de su hijo, no mío. Vine aquí sin aviso porque una persona se me aproximó en el estacionamiento y…

Sakura le contó con lujo de detalles a Hien lo ocurrido mientras le pasaba la carta. Hien no tardó en abrirla y supo de quien era al ir al final de la misma. Sakura no dejó de notar cierta hesitación y como Hien apretó los labios al ver de quien se trataba. Al levantar los ojos Sakura notó cierta furia que le sobresaltó el parecido con su hijo.

¡Eran dos gotas de agua sino tuvieran décadas de edad de por medio!

-¿Pasa algo malo?

-No. – Responde con cierta incertidumbre. –No, no pasa nada Sakura- Dice sonriendo nervioso. – ¿Cómo van las cosas con Xiao Lang?

-Todo va bien señor. Somos un gran equipo de trabajo.

Hien nota en su mirada cierto vacío que Sakura no puede esconder… y tal vez no se da cuenta que está allí.

-Vi las imágenes de la fiesta…- sonrojándole mientras él sonreía tenuemente. – ¿Hay algo entre ustedes dos?

Sakura adquiere un rojo carmín ante aquella pregunta y abre la boca sorprendía mientras Hien sonríe tenuemente esperando su respuesta. – ¡No! Para  nada… es decir… somos buenos compañeros de trabajo. Ha hecho un trabajo estupendo con la campaña… solo bailábamos…

Sus ojos le engañaban. Y el sonrojo en su rostro pero Hien no forzaría una confesión. Asintió en silencio.

-Tengo que irme. Llegaré tarde…. –Sakura anuncia y Hien prosigue a despedirle él mismo. Ya a solas y una vez escolta a Sakura levanta la carta  y la extiende para leer su contenido.

*-*-*-*-*-*-*-*-*-*

Sakura arriba aquella noche a la casa  Li totalmente ofuscada. La noche más larga de su vida sin duda.  La cena concluyó siendo todo un desastre a lo que ella imaginaba.

Pensó que Kaho invitaba para celebrar el triunfo de su contrato con Diamantes Li. Que demostraría ser alguien que pondría por alto el nombre de la empresa a nivel mundial y ayudar a que la imagen revelara exclusividad, elegancia, juventud y clase.

Kaho Mitzuki terminó siendo lo que no se imaginaba: una modelo arrogante, orgullosa, atractiva y muy firme en sus convicciones.

¡Y vayan convicciones!

Sakura había esperado espacio de diez minutos a pesar que había llegado quince minutos tarde. Pero decidió esperar porque el maître informó que la señorita Mitzuki había confirmado su asistencia y su tardanza.

Cuando finalmente arribó Sakura notó que ella le gustaba llamar la atención. Viniendo del brazo del anfitrión del restaurante, llega con abrigo de piel corto, falda corta estrecha dejando entrever sus piernas. Sus largos cabellos llegaban hasta su cintura.  Ojos exóticos y estrechos maquillados con esmero y el aroma de perfume de marca bañaba el lugar.

Y Sakura se sentía algo cohibida al presentarse con ropa de oficina.

-Gracias por encontrarse conmigo fuera de oficina señorita Kinomoto- Saluda Kaho al momento que es sentada delante de la dama y pide al maître un licor fuerte. Sakura nota sus ademanes delicados y lentos como si hiciera un espectáculo de su propia existencia. –Quería hablarle sobre algo importante.

-Usted dirá.

Kaho sonrió. Observa a su alrededor con lentitud a la vez que mira quienes están allí. Era un restaurante muy fino y elegante. El murmullo de los otros comensales y el tintineo de cubiertos llena el ambiente.

-He sabido de buena fuente que el joven Li tomará formalmente la presidencia de la empresa. –Sakura asintió en silencio.- También he sabido que su vida ha sido motivo de encabezados sensacionalistas por parte de los medios desde que surgió como el legitimo heredero de la organización. .

-En efecto. Pero han sido eventos que hemos podido controlar. Aun no se que desea señorita Mitzuki.

-Llámeme Kaho, por favor.- Sonríe complacida. – Debe de saber algo de mi señorita Kinomoto: mi apellido proviene de un linaje japonés de alto renombre en nuestro hogar. Nos mudamos a Inglaterra por motivo de negocios de familia y allí la fortuna se ha amasado volviendo mi familia casi de linaje aristocrático en el Viejo Continente.

-He sabido algo al respecto.

-Mi agente y yo hemos llegado a la conclusión que un retiro de las pasarelas es más que justo. Paso los treinta años y no me hago joven con el tiempo. Estrellas mas jóvenes  y algunas no tan jóvenes como es el caso de… Fuutie Li, están tomando las pasarelas desde mucho tiempo atrás y su presencia es notoria. Y después de ella vendrá una nueva sensación.

-Pero hasta donde se, Fuutie Li tiene mas edad que su hermano Shaoran Li. – Dice no dándose cuenta del comentario que había hecho a la mujer.

-Si, pero aun así, prefiero retirarme. Me he cansado de la vida de pasarela señorita Kinomoto. No tengo interés de continuar el modelar hasta el año que viene.

-Se retira del negocio.

-Por supuesto continuaré siendo la cara de Diamantes Li. – Afirma segura.- El contrato fue firmado por un año. – sonríe mas confiada y su voz impasible como la seda.- Puede confiar que cumpliré mi contrato a cabalidad.

-Eso… es fantástico- Replica Sakura aun dudosa de que se trataba en realidad aquella reunión.  – Pero aun no se que desea de mi. Esto pudo haberlo comunicado mediante una carta… o por medio de su agente.

Kaho tomó un trago de su bebida y a continuación responde lentamente.,- ¿Acaso el heredero no necesita una esposa?

Sakura tardó unos segundos para responderle: la sonrisa socarrona de Kaho, el murmullo de los comensales a su alrededor y luego el repentino parar de los latidos de su corazón la confundieron.

-¿Disculpe?

-Xiao Lang Li necesita una esposa. ¿Quién mejor que una ex belleza sin ningún antecedente o escándalo bochornoso mejor para la tarea?

Sakura le miró estupefacta y no dijo nada… por el momento. Buscó su copa de agua y tomó dos tragos seguidos.

-Él necesitará una esposa. Una mujer que sepa acompañarle y ser la cara de la empresa. – Agrega con presteza e interés.- Admitámoslo: aun esta cultura sanciona la vida de libertinos y escándalos entre sus personalidades. Y Xiao Lang tiene los primeros peldaños de la sociedad China. Una esposa hermosa, apropiada y acertada elegida por alguien de su entera confianza es mas que justa.

-Señorita Mitzuki: usted y todas las mujeres del oriente quieren lo mismo. – Dice Sakura con un tono de voz y sonrisa corteses.- Shaoran Li es una presa de lo más interesante para todas las mujeres en busca de fortuna y tal vez las enamoradizas. Pero lo último en su mente es casarse.

-¿Cómo lo sabe? – Pregunta sorprendida.

-Porque lo conozco. No desea casarse…

-Eso lo dice usted. Tal vez si me conociera…

-No voy a servir de celestina. No creo que usted sea adecuada para alguien como él.

-¿Por qué no? Tengo la familia correcta. Soy la persona mas adecuada para él.

-Primero porque usted debe de llevarle algunos cuatro o cinco años.

-¡No se nota! – Replica algo abochornada. – Es decir…las mujeres mayores que los  hombres es lo que ellos necesitan. La imagen de un hombre joven comprometido atrae la actitud positiva. Es símbolo de compromiso.

Pareciera que Kaho se leía los reportes de las investigaciones de mercado. Precisamente el equipo de mercadeo de la empresa había detectado que su popularidad e interés incrementaba un quince por ciento cuando se tocaba el tema de familia o matrimonio.

La pregunta era ¿Cómo se había enterado de aquello? ¿O era pura casualidad?

-¿Qué me dice Sakura? – Pregunta con una sonrisa. –A menos claro, que tenga una razón personal por la cual no le guste la idea.

¿Razón personal? ¿Existía una razón personal? Era muy buena pregunta, analizaba la chica de ojos verdes.

La idea de alguien como Shaoran Li con aquella mujer era interesante. Hasta donde sabía, Kaho no era como otras modelos que vivían de escándalo en escándalo. Podía ser una oportunidad para ahora lanzar la imagen de Shaoran Li como hombre de compromiso y virtudes.

Pero ¿Por qué se negaba a aceptarlo?

-Disculpe señorita Mitzuki pero en verdad no es a mi a quien le atañe hacer ese tipo de planes- Dice tratando de mantener la compostura. – Es asunto de Li. No mío.

-¿No suyo? ¿Acaso no es usted la autora de semejante incursión del hombre en Diamantes Li?

-¿Perdón?

Kaho sonríe confiada para añadir. – Es lo que se dice. Hasta la llegada de Xiao Lang Li usted era la mano derecha de Hien Li. Muchos opinan que usted recomendó la entrada de su hijo a la corporación.

-Más lejos de la verdad no puede estar. El hijo del señor Li entró por deseo de él mismo y su padre. Es la empresa de su familia.

-Nos estamos desviando del tema Kinomoto.- Dice Kaho firme pero sonando suave y delicada.- ¿Me ayudará? ¿Me ayudará a acercarme a Li?

-¿Por qué usted además de las razones obvias querría acercarse a alguien como Shaoran Li?

-Porque es hora que vaya asentando cabeza. Y debo informarle que desde que vi las primeras fotos de Xiao Lang Li determiné que es el tipo de hombre ideal para cualquier mujer… en especial, para mí.

Sakura suspira ofuscada y estrella su portafolio contra la mesa del recibidor.  Avanza por el solitario y parcialmente oscuro pasillo mientras su mente decide ir a la cocina y asaltar el frigorífico. Necesita algo dulce para quitarse el amargo de su boca.

-¿Cómo pude sonreír a su respuesta y afirmar luego? – murmura incómoda.  Al llegar a la cocina procede a encontrar en el frigorífico un tarro de helado y comienza a consumirlo.

Jamás en toda su vida había sentido deseos de abofetear a otra mujer. ¿Qué demonios le pasaba? ¡Era obvio que Kaho quería entrar en la vida de Shaoran para sonsacarlo y conquistarlo! ¿Pero bajo que excusa?

De acuerdo de acuerdo… es guapo. Lo admitía. Su actitud rebelde y al mismo tiempo recta lo hacían… interesante… sus ojos…

Sus ojos llamaban a Sakura en silencio. Oscuros, sondables… profundos… sus ojos cuando adquirían aquel brillo salvaje le hacían perder el aliento y que sus piernas flaquearan.

Un beso… un beso de aquella boca debía ser algo insoportable y delicioso. Pero entonces… una boca femenina recibiendo sus besos… besándole a ella. O no. Besando a alguien más… alguien: una mujer como Kaho.

-¡Basta Sakura! – se sanciona a si misma.- Ya basta… estás cansada… es todo… – suspira y dejando el helado nuevamente en el frigorífico. – una ducha fría… y un buen libro harán el truco de sacar estos pensamientos de tu cabeza e irte a dormir. -Se convence a si misma. Sale de la cocina y nota el frío proveniente de un salón anexo. Toda la casa estaba cerrada de noche. ¿De donde viene ese viento frío?

¿Una ventana abierta tal vez?

Sakura avanza por el salón para ver las luces exteriores encendidas y la enorme puerta de vidrio corrida.  Las ondas ocasionadas en el agua de la piscina le dan a entender que hay alguien allí.

¿Alguien afuera? ¿Nadando? ¿A estas horas?

-¿Tomoyo? – Pregunta inicialmente recordando que su amiga es adicta a las piscinas y era una competidora innata en la universidad y la preparatoria. Pero no es Tomoyo quien nadaba de un lado a otro de la piscina a una velocidad exorbitante.

Es Shaoran Li.

Sakura se detuvo en seco al verlo recorrer hábilmente la enorme piscina desde sus extremos más distantes una y otra vez. Parece no tomar un momento para descansar o tomar aire aunque es mas que obvio que tenía que tomar aire.

Sus hombros anchos trabajan el agua como si estuviera en seda fina que se desliza delicadamente en su cuerpo sin siquiera ocasionarle problemas: sus brazos torneados exponen la piel dorada y Sakura pudo vislumbrar el tatuaje que adornaba su brazo y sorpresivamente veía rastros de él en su espalda cuando daba la vuelta para seguir el camino de recorrido al otro lado de la piscina.

Siempre había considerado eso de tatuajes algo arbitrario y nunca imaginaría a alguien como el hijo de Hien Li, ser partícipe en uno o peor aun: que usaran su cuerpo como muro de algún artista de la piel.

Pero la curiosidad solo hacía que su ansiedad creciera en ver de qué se trata el tatuaje.
O ver a Shaoran Li salir de aquella piscina.

Sus mejillas se encendieron en sus pensamientos.  ¿Qué le pasaba? ¡No podía pensar así de Shaoran Li!

Pero no sería mujer normal sino tuviera la misma curiosidad al verle con el torso desnudo. Hasta donde podía ver es todo lo que una mujer podría imaginarse al verlo con la ropa puesta.

Sabía que su rostro arde. Ya no sentía el frío que hacía en el jardín. Pero pareciera que Shaoran Li tampoco lo sentía.

Definitivamente un baño en aquella piscina suena más que adecuada.  Siente un calor inexplicable en su pecho y también en su cuello.

Shaoran parece tampoco darse cuenta de la presencia de Sakura.  Continuaba impasible dando vueltas y más vueltas en la piscina sin parecer cansarse.  Pasarían unos minutos antes de que Shaoran dejara de dar vueltas autómata. Se voltea hacía arriba para ver las estrellas mientras el agua guía su cuerpo. Unos momentos más decide que es hora de salir de la piscina.

Sakura desde las sombras lo vio emerger de la piscina. De espaldas a ella notó como la figura quemada en la piel del hombre cobraba sentido: Era  un canino de alguna clase. Por su pelaje y la posición no dudaba que fuera un lobo.  Un lobo aullando.  Más que adecuado para alguien llamado XiaoLang.

Mientras Shaoran  va por la toalla para cubrirse y su traje de baño destilaba agua de la piscina en toda su anatomía.  Sakura pensó que no era tan horrible el tatuaje.
O la persona que lo llevaba en si.

Sakura tragó en seco y su cara ardía cada vez más.

“Dios Mío” pensó para ella misma observándole. “¡No  puedo estar atraída por alguien como él! ¡Es imposible!””NO EL!”

La voz de él le sobresaltó cuando este anunció.- Espiar a las personas es de mala educación… ¿No le dijeron eso cuando era niña? – Sorprendiéndole.  Sakura observó a su dirección y nota que Shaoran tenía la toalla blanca sobre sus hombros y se aproxima a ella con aquella mirada tan de él. – ¿Qué hace aquí fuera?

Sakura traga en seco: Trata de hablar pero fue inútil. ¡La voz no le sale! No presta atención a otra cosa que aquel tatuaje que sale por una parte de su brazo y cruza también un lado de su espalda que está visible a ella.

Shaoran se percata de algo extraño en aquella mujer: Sus mejillas sumamente encendidas y labios resecos además de sus impresionantes ojos esmeraldas que no le quitan la vista de encima. En realidad sintió a Sakura vigilarle cuando estaba dando vueltas y nadando pero no quería desconcentrarse. Y ahora delante de él volvía a sentir aquellas cosquillas molestas del día del baile.

¿Por qué tenía que sentirse así con ella?

Sus ojos oscuros la estudiaron y Sakura sintió debilidad en sus piernas. ¡Sentía que podía caerse en cualquier momento!

-¿Acaso no piensa responder? – pregunta él por fin.

Silencio.

-Bien, no diga nada…- murmura molesto.

-Lo siento. No pretendí espiar. – Se disculpa ella con las mejillas arreboladas y sin poder quitarle la mirada de encima. –No sabía quien podía estar nadando a estas horas.

-A veces uno necesita soltar un poco de estrés- Recordó las palabras de su amigo-.¿usted sabe nadar?

-Si- Responde estoica.- Si se nadar…

-No lo demostró en la costa el fin de semana que pasamos allá.

-No tenía nada que demostrar.

-¿Cree que yo si? ¿Hago esto para llamar la atención de alguien Sakura?  La verdad ni se porque le dirijo la palabra Sakura. Es usted una persona totalmente irritable.

-¿IRRI… irritable? Pero… ¡como se atreve! – Responde acalorada pero finalmente reacciona.

-Claro que es irritable. En los últimos días no ha hecho otra cosa que evitarme.  Evadirme. Aunque no entiendo porque Sakura… además, creo que usted sintió lo mismo que yo…

-¿Cuándo yo…

-En la fiesta Sakura… cuando bailábamos. – Arrojó con firmeza.

Ambos se quedaron callados estudiándose mutuamente.  Cuando se miraron a los ojos era como si ninguno de ellos quisiera retroceder distancias del otro.
Como si el mundo que les rodeaba desapareciera.
Shaoran se aproximó cuanto pudo pero respetando cierta distancia entre ambos cuerpos.

-Niégalo. Niega que eso que te turbó fuera la sensación de vacío… – Dijo él como un hecho concreto. – Niega que te encuentras atraída por mi. – declara tajante y ya ansioso.

Ansioso de probar el néctar de aquellos labios.

Sakura se aturde ante su declaración. -Se cree alguien muy atractivo, ¿No es así Li? ¿Inolvidable? ¿Indispensable para las mujeres?

-Solo en algunas mujeres. Unas más que otras. – sonríe con timidez mas que con seducción pero para Sakura es lo mismo en aquellos instantes. – Por lo menos no soy nadie desagradable para el sexo opuesto. ¿Acaso no piensa que es una excelente convicción? Al menos, mujeres como usted lo creen así.

-No voy a dejarme cegar por tus convicciones… o las mías- habla ella temblorosa y Shaoran lo presiente: siente que ella está asustada por algo.  Algo difícil de entender. O algo tan claro que se transforma en algo peligroso. –Simplemente estoy cumpliendo un favor pedido por Hien Li… su padre…

-Sakura… por favor… – Dice él tomándole por el codo en una acción inocente pero significativa para ella.  Sakura pensaría que para alguien que daba vueltas en una piscina fría hacía unos momentos, su tacto era tibio. – ¿Por qué actúas de esta manera? ¿Por qué no dejas que las cosas finalmente… pasen? – Pregunta cortando mas espacio entre ellos.

Sakura se fijó en lo brillante que era su cabello húmedo. Como los mechones húmedos caían a su frente cuando la observaba.

¿Por qué no se había dado cuenta nunca de lo alto que era?

-¿Las cosas pasen? ¡Simplemente no pasan Shaoran! No confías en mí…

-¡Solo porque eres muy confusa! Eres difícil de descifrar… y a veces…

-¿A veces que?

-A veces… resultas ser o actuar tan ingenua…  pero otras veces dejas entrever una inteligencia que contrasta demasiado con tu actitud casi infantil.  No se cual de las dos caras puedo llegar a creer.

-¿Casi infantil?  No soy infantil. – Pregunta haciendo un encantador puchero y frunciendo sus cejas de una manera que arranca una sonrisa sensual del hombre y Sakura se sonroja más. Shaoran con su dedo índice traza una línea en el medio de sus cejas donde frunce su piel.

Sakura retrocede para encontrarse con la pared que le quedaba atrás y Shaoran sonríe victorioso y logrando que a Sakura con su sonrisa se le secara la boca.

-Ahora mismo lo estás haciendo… ignorando lo que pasa entre nosotros- encerrándole entre la pared detrás de ellos mientras Sakura fijaba su mirada en sus labios. – Si Sakura Kinomoto…  va a pasar…  Y si: Si te resulto atractivo.-Sakura levanta su mirada a Shaoran a la vez que aproxima su rostro hacía a él de una manera un tanto ingenua y Shaoran baja su cabeza a la de la chica mientras ambos cierran los ojos de una manera un tanto ingenua.

El primer roce de sus bocas fue ingenuo, nervioso y dulce. Muy dulce percibe Shaoran al rozar su boca con lentitud y yendo a su ritmo: ingenuo, delicioso e investigador.

Cuando se separaron para observarse mutuamente se notaba la renuencia a separarse.

Shaoran la aproximó más a él en donde Sakura quien se había quedado rígida comenzó a responder a su beso de una manera más intensa y exigente, volviéndose tan profundo e intimo que sus piernas flaquearon y tuvo que sujetarse de los hombros masculinos: Se sujetó a sus brazos  de una manera tan intensa que Shaoran sentía la presión de sus dedos. Comenzó a sentir un calor profundo y una sensación en la boca de su estomago de profunda dicha.

Cuando se separaron ninguno de los dos sabía que decir. Allí estaban abrazándose a pesar que las ropas de Sakura se empapaban del contacto con la piel húmeda del sujeto. Shaoran parecía sonreír pero su mirada mostraba semejante confusión que perturbó a la ojiverde.

Lo ultimo que esperaba Shaoran Li es el cúmulo de sensaciones que experimentaba en su ser. Era como si de repente todo tuviera sentido. Era como si hubiera pasado toda su vida esperando lo que allí ocurrió. Pero… ¿Qué había pasado?

Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que él había dado el primer paso de aquella manera.

El deseo estaba allí era claro. Pero había algo más.
Algo mas que no podía definir.

-Eso fue.- Murmura Li.

-Si… – Dice ella separándose un poco de Shaoran. -.Demasiado…

-Oh Dioses Chinos…

-Lo se- Ríe ella nerviosa pero aun abrazada un poco a él. Sus ojos verdes brillaban con intensidad como dos gemas.

-Será mejor que…- Dice Shaoran después de unos segundos notando que si la besaba una tercera vez, podría ser un error aquella noche. Sus besos eran muy interesantes y pasionales.

¿Qué más podía ser pasional en Sakura?

Los pensamientos se arremolinaron tan pronto en su cabeza que reprimió el deseo de llevársela a su habitación y continuar besándose o… algo más.

Sakura le observó una vez más antes de separarse de él. Trataba de hablar de cualquier otra cosa pero no podía. Se limpia un poco la garganta una vez se separaron y ambos se negaban a mirar al otro.

-Que interesante… tatuaje…- “¡Santo Cielo! ¿Interesante Tatuaje? ¿En que estoy pensando?”

-Cosas de juventud…- Afirma él tratando e aligerar el ambiente.  El calor del abrazo en Sakura le hizo pensar nuevamente en tomarla en sus brazos.
Y esta vez no dejarla ir.

-Tengo que irme…

-Si, claro… – Dice rascándose nervioso un lado de su oreja.

-Buenas noches.

-Si, buenas noches…- Dice Shaoran viéndole retirarse. Sonrió  un instante y luego su mirada se tensó.  Pensó en lo ocurrido y sintió el sabor de la boca de Sakura en la suya.

¿Qué rayos estaba pasando con él?

*-*-*-*-*-*-*-*-*-*

Con el contenido esparcido en la mesa delante de ella la elegante muchacha marcaba por el teléfono cuando un sujeto de mirada azul se apareció por su escritorio. – ¡Eriol!

-Hola ¿Estás ocupada? – Observando el paquete de correo aéreo y mirando el contenido esparcido en el escritorio.– ¿Qué haces?

-Tratando de comunicarme con mi madre. – Dice con lentitud.- Me envió esto con una nota de que le llamara inmediatamente lo recibiera.

-¿Es un juego?

-Mi madre es dueña de una fábrica de juguetes. Siempre tienen nuevos juegos en proyecto.

-¿No me digas que este es un de ellos? – Pregunta con una sonrisa divertida levantando el contenido de la caja. – Parecen cartas.

-Eso parece… supuestamente tienen un valor distinto. Supuestamente son unas cartas de poder y capturas la carta de tu oponente con el poder dentro de las cartas que tengas.

-No hace mucho era un juego muy popular. – Recuerda Eriol.

-Es diferente. En el caso anterior eran batallas de cartas.  Pero usualmente estaban dirigidas a varones.  Estas son de chicas.  Y también chicos.

-¿Qué pueden hacer los chicos con cartas de este tipo? No te ofendas pero… parece un juego de niñas.

-Si, tal vez tienes razón. – Dice ella colgando el teléfono.

-Oye ¿Has notado lo sospechosos que están Sakura y Shaoran?

-Están más distraídos que de costumbre. – Declara Tomoyo sonriendo tenuemente.- y muy cordiales con el otro.

-Ni que lo digas. – Dice Eriol divertido ajustando sus gafas al rostro. – Últimamente Shaoran pasa mucho tiempo en la oficina de Sakura.

-¿Crees que algo…

-Sospecho que así es. Aunque no me sorprende. Sakura es alguien muy atractivo y gentil. Cualquiera se mostraría interesado en ella.

-Eso es cierto. Sakura tenía a media preparatoria patas para arriba por ella.

-.No creo que haya sido la única. – Dice observando significativamente a Tomoyo quien se ruborizó unos segundos.

-Ahora esperemos que Sakura y él se entiendan. Es lo justo.

-Sabes que los rumores de Sakura y Hien Li no son muy santos que digamos. ¿No crees que eso interferiría en ellos?

-Conocí a Shaoran Li en mi primer día en China y tuvimos una interesante conversación.- Dice Tomoyo muy sonriente e ilusionada- Créeme: Está más que interesado en Sakura… aunque en aquel momento parecía despreciarla. – No sorprendiendo a Eriol pues él mismo percibió eso en el primer instante que los veía juntos.- Pero para mí, estaba confundido.

-Creo que tiene que ver con los rumores de ella y el padre de Li.

-Si, tal vez. – Sonríe aun más para añadir.- Fuutie me contó que lo has encontrado en la casa en donde Shaoran le toca el codo o la toma de manos por unos segundos… jijijiji claro que desde que siente que lo están observando la suelta.

-¿Crees que se avergüenza de ella?

-Oh no. Li es alguien muy especial. Creo que lo que pasa allí es que el pobre se encuentra un tanto confundido. Sakura es tan ingenua como no hay otra.

-Eso es cierto. Me agrada mucho Sakura por la candidez e ingenuidad que demuestra a veces.

-Si. Te has aprovechado de eso y de Shaoran…

Eriol sonríe aun más. – Eso es cierto.  No puedo evitar divertirme con ellos y la situación que está naciendo.

-Ji ji ji ji. Si está muy divertido… – En aquel momento tocan dos veces a la puerta de Tomoyo y Eriol frunce el ceño pero no dice nada al notar a su hermano que ingresaba con libertad a la oficina.

-¿Se puede Tomoyo? – Ahí observando su hermano mientras la joven sonreía sutilmente.- ¡Oh: No pensé que estabas ocupada!

-Solo hablábamos. ¿Qué ocurre Hiragizawa san?

-Te he dicho que me llames Hideoshi. – Sonríe el astuto y frívolo sujeto. – Kaho está dudosa con el vestuario que usar en la prueba de vestuarios del día de hoy.

-Pensé que estaba de acuerdo con el vestido halter color melocotón.

-Pues ahora no lo está tanto. Dice que el verde lima es mas adecuado… las estilistas y tu asistente ya no sabe que hacer.

-Entiendo. – Dice poniéndose de pie –Tendré que ir allá.

-Te llevaré.

-Gracias Hiragizawa san. – Dice y dirigiéndose al  hermano mayor declara- Nos veremos luego Eriol.

-Si, nos veremos. Hideoshi ¿Podría hablarte unos segundos?

El sujeto se quedó atrás mientras Tomoyo informaba.- Voy a esperarte por los ascensores.- despidiéndose una vez mas de Eriol.

-Cuidado contigo. – Dice Eriol a modo de advertencia y borrando toda gentileza de su mirada. – Te conozco.

-¿Qué quieres decir con eso hermano?

-No tienes porque actuar inocente conmigo. Se que te interesan.  Ambas no menos.

-Estás delirando. – Sonriendo sutilmente para añadir con acidez.- ¿Acaso te molesta tener algo de competencia?

-No me molesta la competencia mientras no tomes como objetivo conquistarlas a ambas para tenerlas como trofeos de tus listas de conquistas. – Advierte con un tono que no daba espacio a replica. –Se como actúas con las mujeres Hideoshi. Y no repararás en lastimarlas a ambas. Aléjate de ellas.

-¡Ay Eriol! Mira: Resolvamos esto de la manera mas amistosa posible. Dime a cual de las dos debo de alejarme y me quedo con la otra.

-No hay una de las dos. Te advierto de las dos Hideoshi. – Gruñe Eriol ya mostrando hastío.

-Mira hermano: ellas son niñas grandes y saben lo que les conviene o no…- sonríe.- Se que te gusta la deliciosa Tomoyo Daidouji. Y no te culpo. – Sonríe a su hermano.- Pero ella sabrá a quien querer o no ¿Cierto? Son adultas ella y Kinomoto y no voy a venir con rodeos.

-¡Tu juegas con sus sentimientos!

-Ellas siempre se dejan jugar. Las mujeres son así. – dice fríamente. – Por ahora no pretendo jugar con la una o la otra. – Sonriéndole –Quien me interesa es Daidouji. Tiene una particular forma de ser y es un tanto más simpática que Kinomoto.

-Hideoshi. – dice con amenaza el sujeto de espejuelos.

-¿Tienes alguna razón por la cual no “Debo” De salir con Daidouji? – Un silencio profundo se hizo en la oficina y Eriol no dice nada. Hideoshi sonríe nuevamente para palmear dos veces a su hermano mayor y replica. – Entonces no des tanta larga al asunto y deja que ella tome la decisión. ¿O acaso temes que ella me elija a mí sobre ti?

Eriol sonríe confiado para decirle.- Tomoyo es demasiado inteligente para ti. Verá a través de ti.

-¿Quién sabe? Tal vez sea exactamente su tipo de hombre.- Ante aquella expresión los ojos de Eriol se dilataron y Hideoshi sonrió triunfante dándole la espalda a su hermano y saliendo de la oficina.

Eriol tarda unos instantes en reaccionar. Finalmente concluyó que tenía su hermano razón. Su parecido con Touya Kinomoto era tal que era obvio que era el tipo de hombre que Tomoyo podía gustarle.

Sintió su corazón comprimirse en melancolía. No quería que Tomoyo cayera en las garras de su hermano. Pero advertirle de Hideoshi lo pondría a él en los ojos de Tomoyo como alguien que sufría celos de su propio hermano.

¿Qué hacer en una situación como esa?

*-*-*-*-*-*-*-*-*-*

Cuando la joven toca el timbre del lujoso apartamento lo hizo con confianza. Al ser recibida por un sirviente no tardó mucho en decir el motivo de su visita y fue invitada al saloncito.

Habían pasado años de la última vez que vio a Hien Li en persona. Si había visto fotos en los diarios y algunas imágenes de la televisión y notaba mucha de la personalidad de él en Xiao Lang.

Pero no evitaba estar algo nerviosa.

A los pocos minutos levantó la mirada al escuchar unos pasos que se venían hacía ella. Su sorpresa no escapó de los ojos de su tío quien al verle sonrió.  Meiling se sintió un tanto conmocionada por su presencia y su parecido tan sorprendente con su primo querido.

-Querida Meiling: Te vi la última vez siendo un pequeño capullo: ahora eres toda una mariposa.  Bendecida has sido con la belleza por los dioses.

-Tío: gracias por recibirme en tu casa- Declara haciendo una reverencia.

-Estás bellísima. Tienes un gran parecido con tu madre en su juventud. –Haciendo una pausa. – Me sorprende verte en la ciudad… o enterarme por Wei que estabas aquí.

-No me sorprende que Wei se lo dijera. Siempre ha sido un sirviente fiel.

-Mas que un sirviente Meiling. Es alguien de mi entera confianza y a quien considero como un miembro de mi familia. ¿Te puedo ofrecer algo de tomar o comer?

-Un poco de agua estará bien.

-¿No prefieres jugo? ¿Té?

-Té por favor.- Afirma la chica cambiando de opinión. El mayordomo cerca de ellos hace una reverencia y se retira a buscar lo solicitado.  -¿No te intriga mi visita, tío?

-Después de no saber de ti por dos décadas debo de estar intrigado.  A tu padre lo he visto cuando viaja aquí y no estoy de viaje.

-Tío; sabes que… por mucho tiempo, Xiao Lang y yo…

-Ah si. Tu padre me lo llegó a informar en algún momento. Estuvieron comprometidos ¿No es así?

-Si pero las cosas en aquel momento no funcionaron.

-Eso suele suceder.

Meiling guardó silencio. Antes cuando se comunicó con él estaba tan segura de que quería verle y preguntarle tantas cosas; tantas cosas que en su mente parecían aglomerarse y su sentido femenino le decía que él tenía mucho que ver. Ahora no tanto.

-Usted y Xiao Lang se parecen tanto- Dice al observarle rascarse un instante su oreja. – Por ejemplo eso lo hace cuando está nervioso.

Hien sonrió humilde y guardó silencio. El té vino servido y una vez el mayordomo se retiró nuevamente fue Hien quien intervino.

-Tu llamada me cayó de sorpresa. ¿Qué puedo hacer por ti?

-Vine a saber algo. Algo muy importante… – Haciendo una pausa.- Sobre Kinomoto Sakura.

-¿Kinomoto Sakura? ¿Qué sobre ella? – Pregunta el hombre intrigado.

Meiling deja su té probado sobre la mesilla y parece recolectar sus pensamientos. Finalmente dice.- Sin duda los rumores que circulan… le preocupan mucho. A mi también. Y supongo que a Xiao Lang lo encolerizan.

-Los rumores son solo Rumores Meiling. – Dice Hien muy tranquilo contrario a lo que pensaba la chica antes de iniciar su comentario.

-Tío: No soy como los ancianos conservadores y nuestros demás parientes. Soy una mujer de este siglo. No veo nada de malo a las brechas de edad y todo lo demás. Kinomoto parece ser una muchacha muy buena y no me molestaría… en verdad que… bueno…

-Meiling. – Dice Hien cortándole pero de manera gentil. Su tono de voz no había cambiado y aquello preocupaba más la chica.-  Sakura ha sido victima de una prensa sensacionalista que gusta de los escándalos. Nunca en estos veinte años han podido vincularme con ninguna de las mujeres que dicen en sus páginas que he estado involucrado. La mitad de sus publicaciones las he desmentido en persona. Ninguna otra me afecta tanto que la de Sakura. –Ahí su tono de voz se afecta un poco para decir. – Sakura es una chica gentil y amable. Una gran mujer. Una inteligente empresaria.  Nada mas les daría gusto a los periodistas sensacionalistas que un anciano como yo con una beldad como Kinomoto. – No evitando sonreír por lo que salía en los medios cada cierto tiempo. – Pero mi aprecio por Sakura aunque no dudes que alguna vez fue de índole sentimental que nunca revelé a ella o pasó a mayores se movió a una admiración noble e inocente y a una estima de un padre por su hija.  Los medios se han aprovechado del poder que Sakura se ha ganado con el tiempo para vender mas ediciones y mas espacio. Es todo.

-Lo siento. Siento ser desconfiada pero…es que…

.-¿Qué?

-¿Existe alguna razón particular por la cual Kinomoto y Xiao Lang tienen que trabajar juntos?

-Sakura más que nadie sabe las riendas del negocio de punta a punta. Es una mujer sumamente eficiente y responde a la presión. Necesito que Xiao Lang tome las riendas del negocio. – Dice con firmeza- No estaré para siempre.

-¿Por qué Xiao Lang? ¿Por qué no las otras hermanas?

-Porque las que estaban preparadas están con sus familias y no pueden involucrarse de lleno.

-Algo me dice que no es la única razón.

-Y tienes razón. Pero no voy a discutir las otras razones que tengo. – Mira a Meiling con interés y pregunta.- ¿Acaso ha ocurrido algo que debas de discutir mi decisión?

Meiling lo observó con atención: con Wei dentro de la casa Li no había nada que Hien no supiera.

-¡Tu lo planeaste! – Dice con estupor. – ¡Tu planeaste que ellos…

-La idea llegó a pasar por mi mente- Sonríe confiado. – No estaba seguro que podía funcionar…

-¡Tío! Ella no es la mejor mujer para Xiao Lang.

-¿Por qué es eso?

Meiling no supo que decir. Hien meramente dijo.- Deja que las cosas pasen por si solas Meiling. No presiones. Si estás tan segura de tus sentimientos por mi hijo, él sabrá corresponderte. Pero sino… deja que las cosas simplemente pasen. Lo que no debe de pasar, finalmente no sucederá.

*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*

-Ya le dije que no puedo ayudarle señor – Dice Misa exasperándose. – La Señorita Kinomoto ya salió de su despacho y no vuelve por el día.

-Déme entonces el número de donde está. En su departamento he dejado veinte mensajes….

-Ella no está en su departamento.

-¡Eso es lo que estoy tratando de decirle! No se donde demonios está… ¡Ella me tendrá que oír! Déme el número donde está ella.

-Señor. Le he explicado que no puedo darle ese número.

-¡Y le he dicho que es su hermano quien habla!

Misa suspira exasperada. Había recibido llamadas como aquellas diciendo incluso que eran el padre y hasta abuelo de sakura tratando de comunicarse con ella.

Viejos verdes desesperados por conocer a la beldad ojiverde sin duda.

-El número que identifica mi teléfono es un número de aquí, de Hong Kong.  No puede ser su hermano.

-¡ESTOY EN HONG KONG!

-¿Sin que Kinomoto lo supiera? – Pregunta ya muy curiosa y a la vez exasperada por el tipo de llamadas que contesta en el día.

-Ella no lo sabe.

-Señor no puedo creerle. Todo esto me resulta sospechoso.

-¡Déme el numero antes que la demande!

-Si fuera su hermano ¿No creer que tendría usted ese número?

-Grrrrr ¡páseme la extensión de Daidouji!

-Creo que ya se fue a casa.

-Maldita sea…

-¡Cuide su lenguaje señor!

Touya gruñó por lo bajito. Arribó aquel día a Hong Kong y lo primero que hizo fue llamar a su hermana. ¿Cuál fue su sorpresa al ver no solo que Sakura no estaba en casa, que no tomaba su celular y que no tomó nunca llamadas fuera de la oficina o que no le devolviera su llamada?

Trató de llamar al móvil de Tomoyo pero tampoco respondió aquella tarde.  Pero él no sabía que los celulares estaban prohibidos mantenerlos encendidos durante la prueba de fotos.

Ya estaba perdiendo la paciencia.

-Mire “Señorita” Me urge hablar con mi hermana.  Es urgente.

-Y como le he explicado Señor, la señorita Daidouji no se encuentra. Tampoco la señorita Kinomoto. Y no puedo proporcionarle su número de la casa Li.

-¡Iré allá y…!

-Puede venir si quiere señor, pero la situación no cambiará.

-¿Casa Li? – Pregunta Touya percatándose de lo que a Misa se le había escapado.- ¿Casa Li? ¿Está en la casa Li? –Pregunta mas alarmado.

-Claro que si. Con Li Xiao Lang.  Allí es…- Ahí mismo escucha que la llamada es cortada- ¿Bueno? ¿Bueno? – Allí colgando. Misa suspira resignada y no evita pensar lo peor de aquel sujeto.

*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*

Cuando Sakura arriba a la casa encontró a su amiga en uno de los salones y se propuso a saludarle y hablar con ella.

Se sentía tan confundida. Shaoran la ha besado. Pero primero pudo haber besado a Tomoyo en el fin de semana en la playa. No sabía que pensar. A pesar que Tomoyo le decía que nada había pasado… a pesar que podía detectar en los besos de Shaoran algo de interés, no podía estar segura.

-¿Qué haces? – Pregunta haciendo sentir su presencia.

-¡Hola Sakura! – Dice mostrándole lo que hacía. – Estoy probando un juego que me ha mandado mi madre.

-Otro nuevo juego.- – Dice Sakura dejando sus cosas a un lado y sentándose al  lado de ella a observar el juego.  –Recuerdo que tu madre siempre me enviaba los proyectos de juegos experimentales para que los probara. Me gustó mucho el juego de video de las justicieras…

-Creo que siempre fuimos las más afortunadas. Teníamos antes que todos los juegos cuando estos iban a salir al mercado.

-¿Este de que trata?

-Es un juego de cartas para chicas…- Responde pero mira a su amiga estudiar cada una de las imágenes de las cartas y sonríe para preguntarle. -¿Y bien? ¿Qué pasa contigo y Shaoran?

Sakura adquirió un encendido tono en sus mejillas.  Tomoyo sonrió más y Sakura dice. -¿A que te refieres?

-¡Sakura! Por favor… ayer no estaban solo estudiando los estimados de desarrollo para el viaje a Londres de la próxima semana. –Ahí Sakura se enrojeció hasta las orejas. – Estaban besándose.

-¡Tomoyo!

-.No vale que me lo niegues Sakura. – Dice ella con una sonrisa.- Tu labial rosa estaba en los labios de Li. Y tú no tenías.

Sakura sintió que podía salir corriendo de allí a toda prisa y llegar hasta Australia. ¡Santo cielo! ¿Quién mas se daría cuenta?

-¿Y bien? ¿Desde cuando está pasando esto?

Sakura notó que necesitaba hablar con alguien. ¿Quién mejor que su mejor amiga?

-Unos cuatro días ya… – Dice avergonzada y Tomoyo sonríe más. – No se que me Pasa con ese hombre Tomoyo.  Cada vez que estamos juntos… las cosas simplemente pasan. – una sonrisa de satisfacción y amplia cruza el rostro de su amiga mientras sus ojos brillantes escuchan a su mejor amiga con  atención. – No dejo de pensar en el, día y noche.  Ya no me concentro en nada de lo que hago y todo gira en torno a sus besos. ¿Es que acaso ya perdí la cordura?

-¿Qué mas puede pasarte? Shaoran Li es guapísimo, muy masculino, serio, honrado y millonario.

-Eso último no es importante.

-Claro que no. Mírame a mí: tú hermano y yo no somos de la misma posición y no nos importó mientras estuvimos juntos. Y estuvimos muy enamorados.

-¡Ay no me recuerde a Touya por favor! – Dice Sakura con un gemido – Me llamó dos días atrás y está insoportable.

-Si-  Afirmó Tomoyo.- Es que no puede evitar preocuparse… me ha llamado a mí también.

-¿En serio? ¡Vaya! Entonces él…

-Se preocupa. No es nada más. – Dice Tomoyo –Pero no lo dejo hablar mucho porque he estado muy ocupada ¿Y bien? Dime de Shaoran Li.

-¡Ay Tomoyo! No se… no estoy muy lista para esto. Mi único novio formal fue Yukito… me han besado par de chicos antes que Yukito pero…

-¿Pero que?

-Pero nadie me ha besado como Shaoran Li- Haciendo reír a su amiga ante su tono soñador. -¿Alguna vez has sentido fuegos artificiales en tu alrededor cuando besas a alguien?

-Claro que si. Es relativo… fuegos artificiales. Campanas, mariposas en el estómago…

-Pues parecía una celebración de año nuevo… – Dice sonrojada y Tomoyo ríe con gusto. –Deja de reírte así Tomoyo.

-¡No puedo evitarlo! Me da mucho gusto por ti.

-¿No te molesta?

-¡No, para nada! Shaoran es un hombre muy gentil y es más que ideal para ti.

-No hagas ilusiones. Solo nos hemos besado.

-Sakura: hombres como Shaoran no besan chicas por solo besarlas. Y más contigo.

-¿A que te refieres?

-Está dispuesto a pasar los rumores que siempre han existido alrededor tuyo y de su padre.  Él no creo que sea de los que besan chicas por que solo les inspira: lo de él es mas serio.

Sakura escucha las palabras de su amiga y un nudo enorme empieza a desarrollarse en su estómago. ¿Acaso debía de preocuparse por aquello? Rumores eran lo último que faltaba en la vida de Sakura y Diamantes Li.

Una revelación como la noticia de que ella Sakura Kinomoto la supuesta “amante” de Hien Li ahora andaba con el hijo era demasiado.

La prensa los devoraría.
Las acciones caerían.
Sería el fin de Diamantes Li.

-¿Estás bien Sakura? – Pregunta su amiga. Sakura la observa unos instantes.

-Ehhh si, estoy bien.

-Te estaba diciendo que Hideoshi Hiragizawa me ha invitado a bailar esta noche.

-¿En serio? ¡Vaya! ¿Qué le dijiste?

-No podía. Aunque no se porque pero el solo analizarlo me hacía sentir mal con Eriol.

-Supongo. Parecen no llevarse bien.

-Eso creo también. ¿Qué habrá pasado entre ellos?

Sakura se encoge de hombros y sigue estudiando las cartas en sus manos.

-¿Qué tal si probamos el juego? – Invita Tomoyo ante el silencio que se produjo.

-¿Quieres probarlo?

-Si, claro. Puede ser divertido. No logra tener sentido solo jugando una persona.

Sakura se sienta en el suelo e igual su amiga. Comienzan a jugar y una vez encuentran la lógica a todo resulta ser un juego divertido.  Dos horas después y entre medio de vasos con jugo a medio consumir, bolsas de patatas y restos de demás bocadillos las jóvenes ríen de lo lindo ante parte de la noche que han pasado.

Unos momentos pasaron cuando comenzaron a sentir una brisa fresca que se entraba por las puertas corredizas y provenían de los jardines algunas de las cosas que habían en la mesilla comenzaron a volar por la acción del viento y cuando la puerta que daba al interior de la casa fue abierta las cartas volaron por la acción del viento a todas partes. Sakura se puso de pie y fue a la ventana mientras Tomoyo trataba de agarrar las cartas que iban volando de un lado a otro.

-¡Ciérralo pronto! – Dijo Tomoyo tratando de agarrar la mayor cantidad de ellas, pero muchas habían salido volando y dieron con la persona quien entraba a salón y era Shaoran.

Una vez la puerta fue cerrada Sakura y Shaoran se observan mutuamente a lo que ambos no pueden evitar sonrojarse.

-Parece que va a llover.

-Toma.- Dice Shaoran avanzando a Sakura quien a su vez avanzaba a la mesilla a ayudar a Tomoyo a recoger las cartas esparcidas- Esta dio contra mí.

Sakura observa la carta boca abajo que él le pasa y sonríe tenuemente. – Gracias…- recibiéndole.

-Ejem… – tosen detrás de Shaoran. Sakura observa sorprendida la otra persona en el umbral de la habitación.

Y no solo ella, también Tomoyo.

-Ah Disculpa- Dice Li sin sonreírle. – Sakura, Tomoyo: Creo que ya conocen a Kaho Mitzuki.

-Si, claro que nos conocemos Li- Dice la mujer sonriendo a las dos chicas.- Tienes una casa impresionante… ¡Cualquiera querría vivir aquí!

Tomoyo observa a Sakura y luego a Kaho. Sakura observa a Kaho quien se apoyó tenuemente del hombro de Shaoran no sin antes dar una de sus “Mejores” Sonrisas.

-Kaho se queda a cenar con nosotros. – Anuncia el joven de cabellos café.

-Li y yo tuvimos la coincidencia de tropezar en el elevador cuando ya me iba a casa. – Sakura no sonríe mientras que Tomoyo escuchaba sus palabras y no le creía eso de “Coincidencia” – Tuvo la amabilidad de invitarme a cenar. espero que no les moleste.

-Al contrario, apreciamos tu presencia. – Dice Shaoran muy cortés y Sakura lo observa.

-¡Tomoyo! Que bien te ves…

-Gracias. – Un silencio molesto se hizo presente donde las miradas de soslayos rodean cada uno de las personas e incluso grillos tocaban ante el mudo salón.

-¿Por qué no me muestras los jardines? Se ven que son muy lindos. – Interrumpe Mitzuki con voz melosa.

-Ah si, claro… por aquí- Dice Shaoran muy amable y Kaho se cuelga de su brazo para cortar por el saloncito donde las chicas estaban hasta salir a los jardines.

-¿Qué hace ella aquí? – Pregunta a Sakura con un tono de voz bajito.

-Ya la escuchaste. Se encontró con Shaoran.

“Lo dudo” Dice Tomoyo en su interior al responder a Sakura. Notaba en las preguntas que Kaho le formulaba a Tomoyo en los días que se habían reunido que había un interés muy notorio en saber mucho de Shaoran Li.

-Tenemos que mantener los ojos abiertos- Dice Tomoyo en voz bajita para su amiga mientras seguía recogiendo las cartas. Sakura permanecía con la que Shaoran le había pasado. – No nos podemos dejar sorprender. Es obvio que tiene un tanto de interés por Li.

Escuchan las voces que vienen  del exterior y era una conversación de Li y Kaho.
“Tu no tienes idea. Tomoyo. no tienes idea” piensa Sakura mientras observa la figura en la carta que Shaoran le había pasado y no evita sonreír.

Si tan solo la imagen de aquella carta, fuera posible tomarla en serio.

Después de todo algo que tuviera dibujado un corazón con dos alas era algo bueno ¿No?

—————— continuará.

Comentarios Dudas o tomatazos – Eri kun o a Sirius B. – A Sakura_journal@yahoo.com.  Así que besos para todos y hasta una próxima.