Capitulo 2 – ¿La mujer de su padre?

-No está – Le responde en aquel instante una vecina viendo a Sakura tocar nuevamente en la puerta: en realidad, la escuchó desde adentro de su apartamento y con gato persa en sus manos observaba a la joven con interés. ¿Qué hacía una muchacha tan bien vestida y tan bonita tocando en un departamento de un joven soltero? – Estará en el bar o en el taller…

-¿Bar? ¿Taller? ¿No estaremos hablando de Xiao Lang, cierto? – Dice con cierta ansiedad.

-Hmm… – Dice la anciana entre dientes fijándose en los zapatitos blancos de tacón fino que llevaba Sakura y esa falda plisada además de la chaqueta. Acaricia el gato con lentitud para añadir con distracción. –No te pareces a ninguna de sus usuales chicas. –

Sakura sintió su rostro arder por un segundo. ¿Así que un bebedor y un mujeriego? ¡Grandioso! El futuro de una empresa de millones yacía en las manos de un vagabundo.

-¿Sabe acaso donde puedo encontrarlo? ¿A que hora regresa a su casa?

Encogiéndose de hombros la anciana continuaba acariciando el gato. Sakura esperaba pacientemente su respuesta. –Creo que no vendrá temprano… – Declara finalmente.

-No importa… – Dice Sakura con firmeza y decisión. -. Esperaré.

-Como usted quiera. – Añade la señora encogiéndose de hombros y cerrando su puerta detrás de ella. Sakura la observaba sorprendida y murmuró bajito sobre la poca costumbre hallada en algunas personas de bajos orígenes. ¿Que le costaba a la mujer si quiera invitarla a pasar a esperar?  ¡Ella fue humilde una vez! Recordaba como su padre tomaba cátedras adicionales en la universidad cuando fue hora de que comprara un coche nuevo. Sin esperanza se inclinó contra la pared opuesta a la puerta que velaba, en caso de que el joven Li apareciera en cualquier momento.

Pasaron unos veinte minutos y lo único que pudo ver, fue tres jóvenes que subían juntas a las escaleras superiores, una señora con dos pequeños que venían refunfuñando porque no les dejaba comer dulces y finalmente un hombre a quien no se dignó a levantar la mirada de un libro que trataba  la joven de leer. La razón más vital era que se detuvo delante de la puerta de la anciana.

-¿Puedo ayudarle en algo? –Pregunta con un tono de voz algo recto.

-No gracias- Añade con frialdad. – Espero a alguien.- sin levantar la mirada.

-Como quiera- Dice el hombre abriendo el llavín e ingresando. Sakura nuevamente refunfuña sobre la poca costumbre hallada en aquel edificio.

Su reloj de pulsera dio las ocho y media. Se hacía tarde y era peligroso andar en aquel vecindario con coche o sin el. Decidió incorporarse (se había cansado de esperar de pie al supuesto hijo de Li) y se había sentado encima de un pañuelo de ella. Ya de pie, se limpia su traje y decide regresarse a las escaleras, no sin antes dejar una tarjeta debajo de la puerta del departamento y finalmente irse.

La anciana que observaba por el ojo mágico de la puerta dice.- Ya se fue…

El hombre no responde nada.  La mujer se sienta con él  en el pequeño comedor y declara- Tendrás que enfrentarla tarde o temprano… tu hermana te advirtió que vendría según me relataste un momento atrás.

-Femei…- refunfuñó por lo bajito.- Es la única que pudo haberle dado la dirección…

-Creo que deberías hablar con ella.

-No lo creo. –Dice negativo.

– Aun creo que no volverá.  Dije que eras un mujeriego y un vividor… o lo dejé entre dicho.- encogiéndose de hombros. – Tal vez no te reconoció cuando ingresaste.

-No me conoce para reconocerme. Además ni siquiera levantó la mirada. Sin embargo, no se fue. Es una plaga- Gruñe el varón. – Se nota que se junta con mi padre…

-A  mi me parece muy bonita. Un poco orgullosa pero atractiva.

-No lo se. No le vi la cara… – Responde con frialdad.- De seguro es como “él”: Solo piensa en el trabajo y en cumplir una proeza para ganar los honores de si misma y de mi padre. Lástima que se irá sin saber de mí.

-Deberías al menos hablar con ella. – Insiste la mujer.

La anciana recibe una mirada que helaría fronteras para aquel o cualquiera que conociera a los Li. Su contemplación fue estoica,  helada y firme aunque dejaba entrever cierto dejo de fuego en su mirada color oscuro.

El fuego del despecho.

*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*

Cinco minutos después la puerta de la anciana se abre y Shaoran Li sale por la misma despidiéndose y sacando de su bolsillo la llave de su departamento. Justo cuando giraba el llavín de la puerta escuchó decir detrás de él. – El señor Li, supongo…- haciendo que se quedara paralizado por un instante.

No perdió tiempo pensando quien podría ser. Se volteó lentamente para así finalmente ver cara a cara el peón de su padre. Y quedar con ello, su imagen captada en su memoria por mucho tiempo.

No dudaba que los tabloides hayan alimentado la reputación de picaflor de su padre con semejante joven: no muy alta pero si lo suficiente para tener una estupenda visión de sus ojos verdes. Cabellos castaños bien cuidados y largos. Bajo la chaqueta se escondían seguramente unos generosos pechos y estrecha cintura dada su anatomía. Notaba descendiendo mas abajo, las piernas esbeltas y torneadas y por supuesto los zapatos de tacón que le regalaban un poco de altura.

Pensándolo mejor, su estatura sin esos tacones era mas que justa. Pero ¿Qué rayos pensaba?

Sakura debía admitir que unos segundos antes, su presión sanguínea aumentó gracias a la enorme impresión causada por el físico del  hombre a quien conocía como Xiao Lang, y su parecido genético con Hien Li.   Era atractivo: nota sus cabellos largos amarrados en una coleta corta (cosa que notó cuando este estaba de espaldas a ella), su forma física le denotaba que entrenaba o algo parecido. No dudaba que debajo de aquella camisa blanca, había unos pectorales llamativos y un cuerpo demasiado tentador para su imaginación.

Pero ¿Qué estaba pensando? ¡Estaba loca! Xiao Lang era su misión. ¡Más nada!

-¿Ya ha terminado de analizarme o piensa quedarse viéndome toda la noche? – Pregunta ella con cierta desconfianza aun notando sorpresivamente el enorme parecido del hombre delante de ella con su jefe.

-Podría quedarme viéndole toda la noche, señorita.- Habló con cierta indiferencia pero firmeza que le recordó Sakura a Hien.- Pero en verdad no la admiro como mujer o su cuerpo. Solo pensaba que clase de persona es usted para prestarse a los juegos de mi padre. .- Abriendo finalmente la puerta y la dejó abierta.

-No me presto a los juegos de nadie Señor. Simplemente…- Tuvo que cortar lo que decía pues el hombre parecía no prestarle atención cosa que la incomodó.

Un reto, piensa Sakura. Un reto abierto para ver si se atrevía a cruzar el umbral de la puerta y le seguía. ¿Qué tan desesperada estaba?

Lo bastante para querer salvar una compañía y su futuro.

Sakura respiró profundo y se decidió a ingresar solo hasta el umbral teniendo a dos pasos detrás, la puerta. Se quedó observando el lugar: nada suntuoso. Muy limpio y ciertamente algo muerto: no habían plantas, existían pocos muebles, todos muy prácticos. No vio televisión alrededor lo cual le extrañó. Unas dos puertas más allá indicaban la cocina y los aposentos. Observó al hijo de Hien salir de una de aquellas habitaciones ya portando no la camisa con la cual entró sino abotonándose otra menos formal. Nota como en una parte de su cintura, existe como una mancha puntiaguda y estrecha que asciende hacía su espalda pero no sabe en que termina.

-Me llamo Kinomoto y trabajo en Corporación y Diamantes Li. Vengo aquí a…

-Ahórrese el discurso.- Dice Xiao Lang observándole a los ojos: verdes, profundos y firmes –  No pretendo ayudar a mi padre en sus problemas.

-No son problemas, señor Li- Dice Sakura notando al hombre cruzarse de brazos y esa segunda impresión de estar hablando con Hien Li treinta años mas joven, cruza por su cabeza.- Simplemente quiere entregarles lo que es suyo. Lo que les corresponde por derecho. – Suavizando un poco su tono de voz.

-¿Lo que es mío? ¿Acaso ha preguntado si en verdad lo quiero?- Ataca con furia.

Sakura observa a su alrededor y luego al hombre para añadir.- ¿Quién no querría una mejor vida?

-¿Acaso su alrededor le ofende, señorita Kinomoto? – Pregunta con orgullo atrayendo la mirada verdosa y un sutil bochorno se posa en sus mejillas.- No está acostumbrada a esto. Está habituada a restaurantes finos y un departamento en la zona alta. Seguro pagado con sus “servicios” a la corporación Li.

-¡Me está ofendiendo al creer que no vengo de orígenes humildes! No tengo que darle explicaciones a usted. ¡No entiendo como usted puede rechazar una oferta como la que su padre le extiende!- Ruge en respuesta.

-Y yo no comprendo que gana una mujer como usted con esto: que acepte la proposición de quien me dio la vida. –Frunciendo más su rostro (si era posible), y dándole una segunda mirada.- ¿Acaso usted y mi padre….

-¿Qué?

-¡Vamos, no sea ingenua! – Dice exasperado.- Seguro usted y mi padre tienen alguna clase de convenio.

-Eso no es de su incumbencia. – Declara ella pensando que se trataba de algún acuerdo de índole económica.

Shaoran abrió los ojos ampliamente escuchando aquello: Su padre no cambiaría nunca. Siempre era lo mismo: su mamá nunca fue lo suficiente y ahora buscaba mujeres que eran casi dos veces menos su edad. ¿Qué edad tendría esta chica? ¿Veinte o veinte dos años? ¡Eso ahora mismo no importaba!

Que era sorprendente es como había llegado el mundo a aquellos estilos de vida: seguro ya el estoico Hien Li se había llevado aquella muñeca a la cama. ¿Cómo no hacerlo? Si desde que la vio pudo presentir algo extraño en su persona. Tal vez eran sus ojos, su firmeza, su espíritu o su tono de voz.

-No tengo intenciones de ayudarle a usted o a mi padre, señorita Kinomoto. – Dice el hombre con firmeza. Dirigiéndose a la puerta y dejándole abierta: Era la señal para Sakura que era hora de marcharse. –Mi padre y yo rompimos relaciones hace años. Y desde luego no me interesa lo que pase con él o la corporación.

-¿Acaso piensa perderlo todo por una discusión entre ustedes? -. Pregunta alarmada-. ¡Es su patrimonio Señor Li! Un imperio que costó mucho sudor y dinero construir. No puede permitirse perderlo todo por diferencias entre usted y su padre.

Xiao Lang notó el fuego que irradiaban aquellas gemas verdes para decir. – No me interesa. Ni el dinero, ni el nombre o lo que representa. Ni  mis hermanas o yo, hemos necesitado usar ese nombre para vivir. Y hasta ahora vivimos muy bien- indicándole la puerta añade-. Por favor…

Sakura se sentía rabiosa por dentro. ¡Ese hombre la sacaba de quicio con solo respirar! Con la frente en alto y caminando con firmeza a la puerta se volteó a su rostro para decirle –Puede dejarse llevar por el odio Señor Li. Pero perderá mucho sino sale de él…

-¿Supongo que es usted una experta en el tema?

-Una experta no.  Pero podría bien ser la única amiga que podría tener dentro de lo que su padre quiere entregarle.

-No necesito amigas como usted.

-Claro que no. No necesitaría a una mujer que podría entrenarle para tomar las riendas del negocio: Muchos quieren ver a la corporación Li fracasar o a su heredero en todo caso.  Tiene a sus “Chicas” que son todo para usted. Me sorprende que no salgan en estos momentos del armario.

Shaoran sonríe con cierta maldad que hizo que Sakura sintiera como el corazón se disparaba a latir de forma casi ridícula. –No. Porque hice limpieza. Pero espero una amiga pronto. Y no quiero que malinterprete su presencia…

Sakura se sonroja por segunda vez y se retira con la frente en alto. El hombre cierra la puerta tras de ella y se recuesta de ella. ¡Vaya peón de su padre! Si era un reto en verdad no odiarla con todas sus fuerzas.  Pero el recordar que tal vez ella y su padre tenían cierto entendimiento le renovaba su rencor no solo a su progenitor, sino también a la mujer.

*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*

Pasaron dos días en los cuales Xiao Lang se dedicaba a su trabajo como contador de varios clubes nocturnos. Una profesión ni galante, atractiva o sensual pero iba con el estilo de vida que quería llevar: totalmente libre de su apellido o sus responsabilidades.  Bajo su cargo estaban las actividades económicas de los más importantes clubes nocturnos de Hong Kong y aquello era muy llamativo. No tenía otro vehiculo mas que su motor el cual “volaba” en las calles de China. Era su orgullo y no había otra cosa hasta el momento que no le fascinara más que aquella moto y darle su correspondiente mantenimiento cada sábado.

Y en eso estaba. No pudo dejar de pensar en la atractiva Kinomoto en aquellos dos días. Ciertamente era una muchacha de lo más atractiva pero tal vez no pasaba de eso  y lo peor aun: que ella y su padre tenían alguna clase de entendimiento que se extendía a deshoras.

Aunque no quería pensarlo aquella idea lo atacaba de una forma casi animal. ¿Qué le importaba a él que su padre y Kinomoto se entendieran en un plano más personal? ¡El casi siempre fue un faldero y no dudaba que Kinomoto hubiera caído en sus redes mucho tiempo atrás!

-No la soporto… – murmuró entre dientes furioso mientras limpiaba con mas ahínco unas bujías de su motor.

-¡No lo soporto! – Grita en aquél mismo instante la ojiverde por el auricular de su móvil a su jefe. Sakura no podía siquiera tomarse los sábados de descanso. Contrario a Hien quien se retiraba desde el viernes a las dos a su chalet cerca de la playa en su avioneta privada, Sakura no podía siquiera alejarse de la oficina en sábados. – ¡Es insoportable! ¡Es increíble que sea su hijo Señor y disculpe que se lo diga!

Hien estaba mas que sorprendido ante la explosión de actitud en su asistente y no pudo dejar de sonreír livianamente. Entreveía aquello al ambos conocerse. Xiao Lang era testarudo y firme pero según lo recordaba era alguien muy leal y serio. Uno de los comentarios acerca que las mujeres podían salir de los armarios, era exagerado y Sakura no era exagerada.

Por lo que dedujo que fue alguna estrategia usada por Xiao Lang para desesperar a Sakura y sacarla de su camino.

-¿Algún plan? – Pregunta Finalmente Hien.

-Aun no señor. – Dice pasando la mano por sus ojos en un gesto de agotamiento.

-Pero piensas contraatacar…

El silencio se hizo presente unos instantes en el aparato. Sakura se había sentado y cerrado los ojos en gesto a una inminente derrota. O cargando baterías.

-No lo se- Habla con inseguridad. – No quiso siquiera escucharme… ni siquiera dejó decirme lo que ganaría y el cambio que tendría al tener dinero de la compañía.

-El dinero no le interesa a Xiao Lang Sakura. –Ella escuchaba con atención.- Era un joven muy decidido e independiente. Es muy serio y responsable.  Y también algo rencoroso por el pasado. No será fácil para ti ganarse su confianza.

Sakura ignoraba como su padre conocía aquellos detalles de su hijo cuando era notable que no se soportaban. O al menos Xiao Lang no soporta a su progenitor-¡No me interesa ganarme su confianza! ¡Apenas lo conozco y me cae muy mal!

-No entiendo porque te cae mal.- Asegura Hien con un gentil tono de voz. –Apenas lo conoces…

-No se. Me da mala espina.- Dice cerrando nuevamente sus ojos y pensando en el físico de aquel hombre. -¿Acaso no podemos hacer algo mas?  Hable usted directamente con él. De seguro que… algo podría ocurrírsele. Concretar una reunión o algo…

Hien guardó silencio un instante.

-No Sakura. Tienes que insistir…

-¿Qué? ¿Pero por que yo?

-¿Por que no? Eres astuta y se que no te rindes fácil… tal vez consigas que Xiao Lang acepte su responsabilidad. –Hace una pausa para añadir.- Eres inteligente: Piensa. ¿¿Qué notaste de Xiao Lang que puedes usar a tu favor?

-No se. No se…- pensando en las cosas que dijo y ella dijo.- No se me ocurre nada.

-Puedo asegurar que la respuesta vendrá a ti sola. Ahora te dejo. Disfruta el fin de semana y vuelve a intentarlo luego. – Colgando la llamada a una atónita Sakura.

-“¿Disfruta del fin de semana?” – Pregunta aturdida y añade.- ¿Quién puede disfrutarlo en tales condiciones? – Colocando el teléfono en su base nuevamente y no evitando soltar un quejido de derrota.

*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*

Sakura le dio mente a todo lo ocurrido el día anterior. Tiene el tiempo en su contra y sabe que no serían muchas las oportunidades para confrontar nuevamente a Li Xiao Lang. De todas maneras, se concentraba aquel día en las faenas hogareñas de rigor mientras su mente persiste en encontrar una holgura por donde entrar en la cabeza de Li y averiguar cual será el siguiente paso.  Eran las tres de la tarde cuando una persona se hizo presente en el umbral de su puerta recién llegando a su apartamento. Su figura alta y cabellos grises eran algo inusual por lo que se podía tratar de una sola persona.

-Te noto tensa- Dice el sujeto abriéndose paso al departamento con una gentil sonrisa.

Definitivamente no era el día que Sakura apreciaba la visita de Yukito o en todo caso que él se acordara que Sakura existía. Yukito venía siempre esporádico como el clima. Una temporada salía con Sakura y otra temporada, desaparecía. Ya ni siquiera se saludaban de besos al llegar.

-Estoy tensa- Dice Sakura observándole mirar a su alrededor como si buscara algo fuera de lugar.- ¿Qué haces aquí?

-No te pongas tan a la defensiva- Sonríe con cierta dulzura.- Vine a invitarte a comer.

-Son las tres de la tarde. – Cruzándose de brazos y mostrando sus piernas torneadas bajo sus shorts.  Yukito frunció su rostro y ella añadió.- Además tengo mucho que hacer hoy.

-Enfrascándote en el trabajo- Concluye como si estuviera decepcionado.

-Las cuentas no se pagan solas.

-Pensé que a esta altura el Señor Li te tendría viviendo en unos de sus condominios. – Sakura frunce el ceño y este añade quitándole peso a sus palabras.- Eres una de sus colaboradoras mas leales. ¿Por qué no te facilita la vida?

-Es mi jefe. Su papel es complicarme la vida.

-Ya veo. Sin embargo… rechazas todo y todos por mantenerlo feliz.

-Mientras sea de manera de Empleado –jefe, si lo hago Yukito. – Dice perdiendo la poca paciencia para añadir.- Hagámonos un favor ¿por que no te consigues una novia y dejas de acosarme?

-Sakura no te acoso.- Dice Yukito no molesto o preocupado por el tono de voz.- Cuando rompimos quedamos seguir siendo amigos ¿no es así? Además prometí a tu hermano que cuidaría de ti.

-¿Ah si? ¿Le prometiste romper nuestro compromiso?

Dice con voz calmada contrario a la de ojos esmeraldas.- Yo no rompí el compromiso. Tú lo hiciste.

-Ya basta. No tengo ni tiempo o cabeza para pensar en quien rompió el compromiso.

-Tienes razón- Le atribuye poniéndose de pie.- En fin solo venía para saber de ti.

-Para eso existen los teléfonos. –Responde acida.

-Siempre con esa actitud a pesar que siempre te tuve cariño Sakura- Dice Yukito bajando sus defensas y relajando su porte. -¿Cuándo será que al final me perdonarás? Lo nuestro no tenía esperanzas de durar mucho y lo sabes. – añade con un susurro. –Dentro de ti lo presentías.

-Yukito: No tengo interés alguno de hablar del pasado- Añade con cierta tristeza y dejando entrever su ternura y cierto dolor por lo que tal vez pudo haber sido y no lo será. –Aunque siempre me buscas, no es necesario que lo hagas.

-Me preocupo por ti Sakura.

-¿Cómo está Tai Mei? – Pregunta de repente. La mujer era colaboradora de Yukito en su trabajo y Sakura sabía de antemano que había existido cierta intimidad no comprometida entre ambos.  Eso era obvio en las pocas reuniones que había acompañado a Yukito en donde la mujer estaba presente.

Eso, la desconfianza de Yukito por Hien Li, el enfriamiento de su relación y el hecho que un día que llamó a Yukito porque se retrasaba en una reunión de trabajo ella fue quien contestó el teléfono, le dieron fin a su relación. Pero tonta se consideraba ella de no haberse dado cuenta antes.

Le molestaba el hecho que siendo algo inocente, los demás se percataran de antemano de algo que ella era la última en enterarse. Y una de esas cosas es que todos aunque mostraron su alegría por su compromiso, no veían que la pareja fuera un enlace adecuado.

Pero aun así, ambos se mudaron a Hong Kong por el trabajo de ella y a él le ofrecieron un puesto como jefe de Psicología en un centro de estudios de la salud mental de Hong Kong así que la recompensa por mudarse a Hong Kong fue fructuosa para ambos.

-No tienes que preocuparte tanto por mi.- Añade despertando de sus pensamientos.- Ahora si me disculpas… tengo que salir.

-¿En serio? –Pregunta viendo sus shorts.

-Si. Tengo una reunión con alguien en una hora. –Poniéndose de pie.

-¿Hien Li?

-No. Alguien mas… – Añade sin dar mas detalles. Yukito se sorprende por unos momentos y sus ojos cafés estudian los verdes de ella.

Asiente en silencio y dice- Entiendo…- Aproximándose le besa de manera fraternal la frente y dice.- Cuídate mucho, pequeña Sakura. – Yendo a la puerta. Se voltea para añadir.- Por favor llama a tu hermano para su cumpleaños. – Recordándole que Touya cumplía años en unos cuantos días.

-¡Es cierto! Se me había olvidado por completo.

-Lo se. – Sonríe. – Siempre enfrascada en el trabajo. Ni siquiera por mi alguna vez consideraste dejarlo.

-Mi trabajo es importantísimo Yukito.  Si no consigo a alguien que comprenda en poner mis intereses primero, definitivamente creo que es mejor sola que mal acompañada.

Yukito la observa un instante para decirle.- Sakura: Cuando encuentres a “Ese alguien especial” Creo que lo sabrás porque pensarás renunciar a todo lo que es importante para ti en estos momentos por estar con él. – Sorprendiéndole con aquella idea. Sonríe con ternura para decirle – Ahí fue cuando me di cuenta que no era realmente la persona idónea para ti.

-¡No digas eso! – Replica con presteza y cierta consternación.- ¡Habría hecho todo por ti y lo sabes!

-Excepto dejar a tu jefe. –Sorprendiéndole. – Cuando amas de verdad, estarías dispuesto a cruzar fuego por esa persona. No quisiste dejar tu trabajo.

-No por unos celos mal infundados.

Yukito murmura- Tal vez. –Encogiéndose de hombros. –Me gustaría creer eso. Pero aquí estamos: años después. Trabajando para Hien Li, compromiso desecho y ahora mismo, en estos instantes, hemos roto todo lo que pudo haber sido más que una amistad. Cuando antepongas a esa persona por encima de tu trabajo, cuando lo beses y sientas que el suelo desaparece… o cuando en verdad, llores por su partida o porque no puedas vivir sin él, entonces sabrás que serás capaz de hacer todo por él Sakura. Nunca lo olvides.

*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*

Dejó su vehiculo estacionado enfrente del edificio y dudaba por diez minutos si entrar o no. El primer día no fue muy bien y dudaba un poco en que esta vez tendría efecto. Aun así vistiendo unos vaqueros y un suéter ahí estaba, contando el experimento número dos, llamado “Xiao Lang”.

“Es todo o nada” Se dio confianza a si misma y avanzaba con paso seguro hasta las escaleras. De ahí al piso correspondiente y no dudo en llegar a la puerta que había tocado días antes. Esta vez tocó con cierta duda y luego repitió con más firmeza.
Cuando el hombre abrió la puerta le robó la mirada a Sakura: llevaba sus cabellos húmedos y sueltos. Su camisa apenas abotonándose los primeros botones que dejaban ver en los botones abiertos un estupendo torso bien cuidado y la piel dorada que lo cubría. Unos pantalones negros con la hebilla aun suelta y descalzo. Sus ojos cafés mostraban un calor que no pasó desapercibido para la joven quien se asustó desde el momento que su mirada hizo contacto con la de ella.

Se quedaron en silencio un instante hasta que Shaoran impresionado en silencio de que ella estuviera allí nuevamente pregunta con sorna. -¿Ya ha terminado de analizarme o piensa quedarse viéndome toda la noche? – Repitiendo lo dicho la primera vez que se vieron.

Sakura despertó de sus pensamientos y tragó en seco sintiéndose de repente sumamente acalorada. ¡¿Cómo y porque le pasaba aquello?!

-Disculpe usted. No esperaba encontrarlo en su casa.

-¿Entonces a que vino? – Se burló él.

Sakura recordó lo mal que le caía aquél sujeto para volver en su mente a recordar el propósito de su visita.

-Señor Li: no vine aquí a ser burlada por usted.

-Para nada señorita. Usted logra eso solita gracias a colocarse de componenda con el Señor Li.

Sakura pide paciencia a los cielos en silencio antes de proseguir. Su tono de voz suena más brusco al decir. – Su padre está muriendo…- Dice con lentitud notando cierta hesitación en sus ojos ambarinos.- Necesita de ustedes y…

En aquel instante Sharoan la toma bruscamente por el brazo pero sin llegar a lastimarla, la entra al departamento y cierra la puerta con un solo golpe. Sakura nota como su mirada había dado un giro de cierta indiferencia y fuego a ira y odio total.

-¡¿Dónde demonios estaba él cuando mamá enfermó? ¿Cuándo murió? ¿Cómo se atreve a exigirme a mí que le ayude? ¡Es usted una idiota al servir a un hombre tan déspota e insensible como lo es él!

-Señor Li: no se con franqueza que pasó entre ustedes y su padre…  pero la persona que yo conozco no es la misma que usted describe…

Haciendo un gesto de total incredulidad dio un paso adelante, acercándose amenazadoramente a aquella mujer que a pesar de ser atractiva y femenina no se dejaba amedrentar por su comportamiento si le observó con cierto recelo pero por unos instantes.

-Supongo que usted lo conoce muy bien… tanto como él a usted.

-He trabajado con él por cinco años Señor Li… Puedo asegurarle… puedo prometerle que el interés de su padre por ustedes es genuino. Y si tan solo le diera una oportunidad…

-¡No le voy a dar una oportunidad a él o a usted! Vaya captándolo “señorita Kinomoto”. No me interesa la corporación Li. Sus diamantes o su dinero…

-Si. Comprendo que no le importa… pero… ¿Acaso la empresa no tiene el dinero de su madre también?

Un silencio rotundo se hizo presente en el cual ambos se desafiaban con la mirada.

-¿A que se refiere?

-Escuché alguna vez decir al Señor Li que la empresa la había construido con parte del dinero de su ex esposa.

-Si. Para luego ser un hijo de mala madre: Enterrándose entre papeleo y burocracia y olvidándose de los cinco hijos que tuvo con ella. Teniendo “affaire” y abandonándola.  Suerte tuvo mi madre que nos tenía a nosotros… nuestro tío Fau Tse y el resto de nuestra familia. – Aprisionándole entre la pared que quedaba detrás de ella y sus brazos. – Así que apreciaría que no metiera las narices en los asuntos familiares y se largue de mi casa.

Xiao Lang olía a colonia after Shave y a jabón. Masculino, viril y guapo, eran las descripciones pasando por la mente de Sakura pero por solo un segundo. Notó que aun seguía con la camisa entre abierta y así de cerca podía ver donde la mata de vello oscuro de su pecho se escondía por debajo de la hebilla abierta y los pantalones negros… y tuvo que tragar en seco.

-…Disculpe que… lo haya molest… molestado, Señor Li- Expone Sakura contra su rostro.

Shaoran estudió la estructura ósea y aquella piel perfecta que era saludable, limpia y podía imaginarse que era sedosa al momento de recorrer sus dedos en ella.  Un calor inexplicable comenzó a inundar su persona y en especial en la base de su espalda. ¿Qué estaba pensando? ¡La mujer era amante de su padre! ¡Lo último que deseaba era tener el mismo gusto en mujeres que aquel detestable hombre!

Shaoran dejó caer los brazos y se alejó dos pasos dándole la espalda a Sakura.  Esta respiraba algo agitada por aquella experiencia pero no dejaba de mirar la espalda masculina cubierta con la camisa blanca.

-Si no tiene nada más que decir… apreciaría que se fuera… ahora…

No necesitaba decirlo dos veces. Derrotada Sakura decidió largarse de ahí rápidamente antes de que aquel hombre tan desagradable arremetiera contra ella nuevamente.  Shaoran escuchó la puerta cerrarse y allí fue que decidió voltearse.

¿Qué rayos le pasaba alrededor de aquella mujer? Se preguntó yendo a la ventana y la vio salir del departamento y abordar un coche. Momentos después, dio arranque perdiéndose entre el tráfico en la semi transitada calle.

———– Continuará.

HOLA HOLA!!! Espero en verdad que les haya gustado este capitulo dos de “Alguien a mi medida”

Avances: Otro personaje conocido de CCS hará su entrada y que pondrá cabeza para arriba toda la oficina de Corporación y Diamantes Li.  no faltará el humor de Shaoran Li para poner todo al revés y mas cuando se entere de ciertas noticias que tendrá su hermana Fuutie. El plan para cambiar Diamantes Li con Sakura a la cabeza inicia. Solo una pregunta basta por responder ¿Podrá Sakura convencer al testarudo chino de que ayude a su padre? ¿Y cual será el precio que tendrá que pagar ella?

¡Averígüenlo en el próximo capitulo!

Hasta una próxima!!
Crys.