Capitulo 16 – Espirales de consecuencias

En silencio estoy aquí,
suavemente como en sueños,
me acerco a ti,
sin poder decirte, te amo.

No imaginas que difícil es,
mirarte así dormida mientras,
acaba nuestra historia,
en esta noche rota y triste.

No, yo no puedo despertarte
y perderme entre tus manos,
como arena.

A donde va el amor que calla
que se lleva en el alma
y se va alejando como el viento.

A donde va el amor que olvida
que te quema la vida
y se duerme poco a poco con dolor.

Te recorro en mis recuerdos
y otra vez descubro que tu cuerpo,
arde en mi memoria.

Como un fuego viejo y eterno.
Acaso volverán de algún modo,
tantos besos, que guardé en tu boca.

Pero al verte siento miedo,
de decir tu nombre por última vez.
Que extraño es…”

Ricardo Montaner
“Adonde va el Amor”

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Cuando aborda el ascensor acompañado de Wei va directamente a una reunión que empezaba en diez minutos. Iban varias personas y todo le saludaron con “buenos Días” pero unos mas distraídos que otros y muy pocos le miran al rostro. Cuando las puertas del elevador se cierran suena un teléfono y escucha a un hombre decir – Bueno. No aun no he llegado a su despacho… – haciendo una pausa – bueno si es tan bonita como dicen saldré con algo mas que una propuesta de negocios para ella – haciendo otra pausa. -¡Por favor! Kinomoto no es una mujer diferente a las demás… no podrá resistirme…  si. Te apuesto lo que tu quieras…  te llamaré cuando termine mi reunión. – ahí abriéndose las puertas del ascensor y saliendo unos cuantos de sus ocupantes, vuelve a cerrarse. El hombre no se baja en ese piso y continúa.

Shaoran solo se limita a observar su espalda y siente una ligera tensión en la base de su cuello. ¡Rayos! Odiaba aquello: si hubiera sido por él, anunciaba a todo el mundo que Sakura era de él…. Más nadie que él. Pero es el primer día de regreso al trabajo y aunque habló con Sakura todo aquel tiempo le extrañó mucho.

Observa nuevamente a aquel sujeto junto a ellos en el ascensor.   Simplemente no le gusta para nada que aquel sujeto hablara de Sakura de aquella manera.

Pero no la vería hasta mucho más tarde en la mañana.

Cuando el hombre descendió al piso que tiene las oficinas de Sakura y las puertas del elevador se cierran de nuevo, solo Wei y él están ahí. El anciano dice – No es la primera vez que la señorita Kinomoto enfrenta ese tipo de sujetos. Amo Xiao Lang: no se preocupe por ella. Preocúpese por el sujeto.

-¿Por el sujeto? – Finalmente dice el hombre.

-Si señor. Subestima la belleza de la señorita pero también su inteligencia: Si trata de tocarla le aseguro que la señorita sabe defenderse sola.

Shaoran no asiente pero confía en el criterio del sujeto quien tiene mas experiencia que el. Incluso en la vida de Sakura dentro de Diamantes Li.

Ahí se percata cuanto ama y ha extrañado a Sakura.
¿Cuánto mas tendría que esperar para lo de ellos fuera “Por Siempre”?

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-Te lo estoy informando porque no se que día precisamente podre salir de esta – dice Misa por teléfono aquella noche en su departamento. Su madre le reemplazaría aquella noche en el hospital y ella aprovecho para hacer alguna limpieza y ponerse al día con algunas cosas.  Pero en su mente solo podía correr una y otra vez las palabras de ese medico. – Creo que he llegado a la conclusión que no podre seguir trabajando con usted en Hong Kong.  Me necesitan aquí y no puedo postergar más mi ausencia allá en China.

Del otro lado de la línea una mujer de cabellos castaños y ojos verdes escucha con atención y su rostro algo consternado no pasa inadvertida para su novio quien le mira con aspecto interrogante.

-Entiendo tu punto de vista Misa. Pero no puedes cerrar la posibilidad que regreses a trabajar. Tu… – dudando un instante- él no estará enfermo por siempre.

-Ese es el asunto Sakura. – Dice pasando las manos por su rostro – no se si será por siempre.  Es probable que me quede más tiempo. Y si él me necesita…

-No dudarás quedarte. Lo comprendo. Yo haría lo mismo si fuera mi caso… – mirando un instante al hombre delante de ella y añade. –  Me pondré en contacto con Tsukishiro Yue. Veremos si puede hacer algo por ti.

-¿De que habla?

-De buscar un puesto para ti en Japón. Eres una persona más que capacitada  y si tengo que prescindir de ti, bien. Pero no puedo decir lo mismo de ti con Diamantes Li. Veré que Yue tenga algo listo para ti cuando lo necesites.

-Señorita Kinomoto. – Declara la muchacha emocionada. – No podría abusar su confianza de esa manera… es usted muy buena.

-Y tú eres una excelente empleada Misa. – Dice Sakura con firmeza –Veré que todo se haga acuerdo a lo que te he dicho. Mañana me pondré en contacto con Yue.

-Gracias Señorita Sakura. Muchas gracias.

-No te preocupes por nada Misa. Y mantenme al tanto de todo. Cuídate.

La joven colgó la llamada con lágrimas en sus ojos.

-Era Misa – Le dice Sakura al hombre delante de ella. – Mi secretaria.

-Se quien es. ¿Cómo sigue su hermano?

-Sigue muy delicado de salud. – Afirma la joven observándole tenuemente no atreviéndose a violar la confidencia de la mujer que trabaja para ella. – ¿Cómo la pasaste con tus parientes?

-Bien aunque lamento haber venido antes. Hien no se encontraba bien a pesar que parecía estar feliz con sus nietos.

-Supongo que el reencuentro fue algo fuerte para él… para ustedes también.

Shaoran solo responde – Digamos que mis hermanas aun tienen sus reservas. Fuutie no pudo ausentarse en la sesión de fotos de Japón y tuvo que perderse la “Reunión”. Debo admitir que ver a las demás juntas fue divertido.  Y ellas jamás confesarán que se divirtieron. Pero de ahí a perdonar a Hien,  no será tan cerca.  Pero no dudo que pronto lo harán.

-¿En serio?

-Así es. Aunque quien mas está desconfiando de todo lo que les conté es Shiefa. Fanren mientras tanto estuvo siguiendo a mi padre todos esos días procurando que se sintiera cómodo y no se que mas. – encogiendo sus hombros antes de tomar un sorbo de la bebida que compartían mientras ella trato de hacer una cena romántica para dos.

Y el adjetivo “Trato” no queda de más: Además de ser una persona muy perspicaz en el mundo de los negocios no podía decirse lo mismo de su cocina: El pollo quedo muy seco, los vegetales se calcinaron y el soufflé que trato de hacer de postre simplemente no subió.

Al final salió rápidamente a comprar algo rápido antes de que el hombre apareciera en su puerta.

Finalmente una cena sencilla de pasta era una recuperación para que la percepción acerca de su persona no desapareciera.

¡Definitivamente la cocina no es su fuerte!

-Todo ha quedado delicioso Sakura – Dice el hombre con un gesto orgulloso ante la deliciosa cena.

Una gota surge en su cabeza al recordar como más temprano el olor a quemado en todo el departamento.

¡Nadie sabe lo que cuesta el cocinar cuando no es tu mejor carta de presentación!

-A propósito ¿has seguido en contacto con Tsukishiro Yue?

-Claro. Es un gran empresario  y sus cualidades son más que aptas. No podemos descuidar ahora a Japón que será el centro de las nuevas actividades de la empresa.

Shaoran la observa responderle y una pizca de celos se enciende en el ¿Cómo es posible que no puede escucharle hablar de otro hombre sin sentir celos? ¿Sera el grado de admiración que siente en sus palabras al hablar de Tsukishiro que era imposible para el escucharle?

-¿TE sientes bien? – Le despierta la voz consternada de Kinomoto quien con rostro gentil y preocupado añade- ¿Te ha caído algo mal Shaoran?

-No. Estoy bien.

-¿Estás seguro?

-Pensaba en Tsukishiro. – hace una pausa a lo que añade – en Ti y Tuskishiro.  – hace otra pausa para mirarle a los ojos verdes- Para ser mas exactos.

-¿Yue-kun?

-Si. – Responde con firmeza. – Pensaba si el y tu…  alguna vez. – ahí se calla ante la mirada de la joven.

-Ay no Shaoran. – dice Sakura con una tenue sonrisa y se sonroja tenuemente. – para nada… somos compañeros de trabajo. Más nada. Y no es que tampoco Yue –kun es muy enfocado en su carrera pero nunca me dio indicios de que quería algo romántico conmigo…

-No lo parecía – dice distraídamente y añade. – parecía estar enfocado en… – sonrojándose ya que iba a decir “Tus curvas” pero se arrepiente a lo que dice – otras cosas.  Y que bueno que nunca te tocó: habría tenido que ir a Timbuktuk.

Sakura lo observa algo serio y rojo. Sonríe tenuemente aunque no sabe en verdad que cruza en la cabeza de su Shaoran.

-Tienes que confiar en mí. Jamás podría haberme fijado en Yue-kun. No me malinterpretes: Es guapo y muy masculino pero yo… – sonrojándose  ante su mirada de “¿Bromeas?” – bueno estaba sufriendo más por la presencia de Kaho en nuestras vidas que nada mas.

Shaoran le lanza una de sus sonrisas tenues para decirle mientras se pone de pie y le da alcance rodeándole con sus brazos – Ya no nos tenemos que preocupar por la presencia de Kaho… o nadie mas en nuestras vidas Sakura. Solo TÚ existes en mi vida. – Insiste al momento de pasear sus dedos entre sus cabellos haciendo a la chica suspirar.

-Que lindo lo dices Shaoran – dice Sakura recibiendo un sutil roce de la boca masculina pero los brazos de Shaoran tienen vida propia cuando se ahoga al recorrer la espalda femenina y ella clama ahogada en su boca.

Cuando se separan ambos los hacen faltos de aire y la  brillantez en sus miradas lo dicen todo. – Es una lastima que te marches a Shanghái en víspera de tu cumpleaños. – aclara con voz entrecortada la joven en sus brazos.

-Podría no ir ¿Sabes? –  Tantea el joven con seductora voz. – podría quedarme aquí… claro si tuviera suficiente incentivos para quedarme… y mandar a alguien en mi lugar.

-Tienes que cumplir con tus obligaciones. – Insiste la joven con decisión no entendiendo su “Doble intención” en su comentario. – Eres el heredero de Diamantes Li y la presencia tuya en Shanghái es inevitable…

-Tú también tienes que cumplirlas. Pero podrías acompañarme…

-Ah y darle comidilla a los medios acerca de nosotros… no gracias.

-Sakura: no hay “Nosotros” para los medios – dice con media voz y un suspiro que hace que su compañera le mire un instante.

-Tú no quieres que se haga público. – dice ella con presteza mirándole algo incrédula y también interrogante. -¿O si? ¿Quieres que se haga público?

-¿Por qué no? – Pregunta atrayendo un gesto de sorpresa departe de la joven quien se separa un poco de el. – Ya casi todos en la empresa lo saben. – ahí sorprendiéndole en verdad y un enorme sonrojo cruza las mejillas de la ojiverde. – ¿Acaso no te has dado cuenta?

Sakura desvía su mirada a la mesa-¿Qué? No te creo. –recogiendo los platos y no mirándole a la cara.

-Sakura… Sakura.  Ya quien no lo sabe a estas alturas es porque es ciego – dice con presteza sonriéndole. – o al menos lo sospechan.

-¿Qué Lo saben? ¿Lo sospechan? ¿Cómo puedes estar tan seguro?

-Estoy seguro: Primero Hiragizawa me ha preguntado en la última llamada que me ha hecho desde Japón entre muchas cosas si tiene que hacer viaje relámpago para nuestra boda. – Sakura abre los ojos como platos y comienza a surgir una nueva gota por cada punto tocado por el heredero Li. – He recibido de Hien unas escrituras para una casa de verano y un boleto para viajar a Paris en Navidad (dice Wei que la ciudad en Navidad es hermosa) y también mis hermanas han hecho de las suyas – evitando abundar mas en ello –  sin contar con las miradas que recibimos en las distintas reuniones donde coincidimos. – Ahí mira con seriedad a la joven que no puede abrir su boca más de la impresión (o el rojo más brillante de su rostro) – Créeme: ya no es un secreto.

Sakura tiene un rostro de total perplejidad y también un bochorno enorme. ¿En serio todos lo saben? –Pero… ¿Y los tabloides? ¿Por qué no se han hecho eco?

-Porque tenemos empleados fieles, porque son tontos o ya dejé de importarles – dice encogiéndose de hombros – Tus temores no podían estar mas mal infundados en un principio: y tu que no querías estar conmigo por miedo a los tabloides y los rumores y ya ves: no les importa.

-Tal vez tendrán una noticia más grande en sus manos – dice ella tratando de actuar normal pero la situación que “Todos” Saben de su relación con el heredero de la fortuna Li no merma su preocupación y la perplejidad en su mirada. – Aun no debemos de fiarnos. -Shaoran le cubre sus labios con su dedo.

-Sería mejor que finalmente dejes esas preocupaciones a un lado y comenzar a salir Sakura. Como una pareja normal.

Sakura le mira perpleja (si es posible mas perpleja de lo que esta hasta el momento)  – ¿Citas? ¿Es absolutamente necesario?

-Actúas como si te avergonzara que salgas conmigo.

-Después de rumorearse siempre que tenia algo con tu padre… no puedes culparme Shaoran.

-Sabes mi opinión al respecto – dice el hombre un tanto incomodo. – Confío en ti y en nosotros.

-Y tú conoces mi opinión.  Mis sentimientos… sabes mis sentimientos por ti. Pero aun no estoy lista para enfrentar una tormenta de periodistas.

-Tal vez no somos noticias Sakura.  – Insiste Li – no me avergüenzo de lo nuestro Sakura. –Shaoran dice ya cambiando su tono de voz a preocupación y añade. – ¿Qué pasará cuando nuestra relación pase a mayores?

-¿Mayores?

-Tú no eres un romance del momento. Lo sabes. – Agarrándole los hombros y forzándole a mirarle. – Al menos que tu lo creas así. – Dice buscando su mirada.

-¡No! Claro que no lo creo así.

-Entonces… tienes que permitir que las cosas sigan su curso Sakura: mi vida esta por dar un cambio radical. Importante… y te quiero en mi vida… de este momento hasta que nuestras vidas lo permitan. Nuestras vidas… “Juntos

Sakura sintió que su corazón se paraliza de repente.  ¿Acaso es lo que ella cree?

¿La quiere en su vida? ¿Cambios importantes? ¿Era acaso lo que ella podía imaginarse en aquel instante?

-Shaoran…  – dice con la voz entrecortada  y por supuesto un sutil sonrojo adorna sus mejillas y sonríe nerviosa.

-Sakura: Tengo algo importante que decirte. Pero no ahora. – Añade tranquilizando a la pobre chica que sentía que la habitación daba vueltas. – Cuando vuelva de Shanghái… voy a tomar unas cuantas decisiones. Cambiarán el transcurso de nuestras vidas… ¿Entiendes?

Sakura asiente muda y Shaoran le besa los labios y saca algo del bolsillo de su pantalón y se lo muestra a Sakura quien abre la boca estupefacta al notar el precioso brazalete de esmeralda y diamantes (uno nuevo que es mas lujoso y se nota antiguo) mientras el joven con una sonrisa de satisfacción dice a media voz mientras extiende la delicada mano femenina y le coloca la prenda – esto es parte de una promesa – dice enganchando el cierre del mismo y mira a sus ojos con la emoción que sus ojos chocolate pueden reflejar con todas sus fuerzas – Una promesa a ti Sakura Kinomoto… – ahí tomando su mentón – ¿Puedes esperar  mi regreso?

Sakura asiente tímidamente aun viendo a sus ojos oscuros y esta muerta de miedo mientras responde a sus besos y su fuerte abrazo: En silencio Shaoran quiere transmitir todos sus deseos de futuro y mañana pero Sakura se niega a escuchar al corazón del hombre.

Porque el suyo tiene un temor profundo de despertar y que todo fuera un sueño.

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El reloj suena pero aun le cuesta trabajo levantarse. Estuvo hasta tarde en el bar tomando con sus amigos y colegas y desahogándose de sus problemas laborales.    Gruñe por lo bajito mientras levanta su rostro aturdido y se voltea al otro lado moviendo las sabanas y desvistiendo su torso desnudo para revoltearse en el lecho antes de incorporarse.

Vive a cuatro cuadras del hospital donde labora como medico.  Su turno empieza en veinte minutos y aun el sol no se asoma.  El reloj sigue sonando y teniendo su efecto en el galeno quien maldice al ver que Morfeo se aleja de su persona. Se incorpora lentamente mientras observa el lado contrario de su cama vacío.

Como su vida.

Se alborota los cabellos mientras apaga finalmente el despertador y se incorpora lentamente con la parte inferior de sus pijamas sobre el y se dirige al cuarto de baño. Se rocía un poco de agua y comienza la rutina de todos los días.

Mientras toma un baño en su habitación se nota la limpieza y orden que es inusual en un hombre soltero pero no en Kinomoto: el hábito de cuidarse de si mismo y mantener sus cosas ordenadas se inculcó en su persona desde que era un jovenzuelo viviendo con sus padres y su pequeña hermana. Al perder a su madre a la edad de diez años se imperó aun más sus hábitos de orden y pulcritud y cuidarse a si mismo.

Toma una ducha pensando en los tragos compartidos con sus amigos y luego la mujer con quien compartió unas horas de pasión antes de llegar a su casa e irse a dormir meras tres horas para presentar servicio en el hospital.

Se maldijo por lo bajito mientras el agua golpeaba su cuello. ¿Por qué sucumbió al deseo? ¿Por qué sucumbir a la coquetearía presente en aquella muchacha que seguro no recordará su nombre en dos o tres días?

Buscando en los brazos femeninos lo que tal vez jamás llegaría a él. La ducha le rocía agua en su rostro y Touya sentía que aun no estaba limpio por completo.

Piensa en las mujeres que habían cruzado su camino y ninguna había causado una impresión tan duradera como Tomoyo.

Su percepción le indica que no existe la mujer para él. O tal vez existe e incluso está a su alrededor. Pero ¿Por qué no daba con ella?

Ya atravesaba los treinta y tantos, y compartía horas de almuerzo con médicos ya longevos y sus conversaciones rondan simplemente procedimientos quirúrgicos o casos que llegaban a sus oídos. También, doctores divorciados por la carga que representaba ser galeno o doctoras que aun estando casadas compartían cierta aventurilla sin compromiso o tenían fantasías con el sujeto que algunas saciaron y otras fueron cortésmente rechazadas.
Pero Touya aun siente su  vida algo vacía.
Le hace falta algo.
Pero no sacrificaría su corazón en el intento.

Sale de la ducha y a los pocos minutos se viste. Sale de su departamento con una manzana que se irá comiendo. Baja su edificio y saluda a los pocos vecinos ya despiertos pese la hora pero están vestidos para ir a trabajar.

Touya sale a la calle y el sol aun no sale sin embargo el varón está  dispuesto a enfrentar lo que se venga. Decide que lo primero que hará al llegar será beber una taza de café cargada pues aun siente el desvelo sobre si y no es correcto de un médico de somnolencia durante su turno.

Sin embargo este va inmerso en sus pensamientos profundamente…

Últimamente he tenido mucho que pensar y analizar conmigo mismo. Mi regreso desde Hong Kong me ha enseñado dos cosas: mi hermana no es una niña pequeña la cual necesite mi protección. ¡Claro que jamás se lo diré! Me enorgullece que Sakura sea una adulta y sea capaz de tomar sus propias decisiones. Aun así no confío en lo que percibí de ella pero no puedo inmiscuirme.
Segundo: tuve mucha culpa en lo ocurrido con Tomoyo. Lo admito… hasta aquel momento no me sentía seguro que ella fuera la mujer indicada para mi…

¿La razón? No estaba listo para cazarme con ella. o en realidad debería ser honesto. no soy merecedor de Tomoyo.
No me imagino casado con una mujer como ella. Es hermosa y la amaba… ¡Claro que si!
Pero prefería decir adiós y que sufriera ahora y no sufrir en un futuro cuando nos viésemos en un futuro distante – o no tan distante- y verme con ella tal vez con hijos y el respeto se haya marchado.
Simplemente tengo miedo…
¡Demonios lo admito! Tengo un terrible miedo a decepcionar a una mujer que me importe.

¿A que viene esto? Vengo de una familia que mientras mi madre estuvo con vida el amor el respeto, fidelidad y lealtad. Mi padre es el mejor padre y entonces también lealtad y compromiso mientras mi madre vivía con nosotros.
Mi problema es que… no puedo depender románticamente de alguien… no de alguien con quien tengo tantas diferencias.

Tampoco puedo imaginar a Tomoyo y yo casados de aquí a cinco años con las responsabilidades que ella tendrá en el futuro. Será la dueña de una empresa corporativa más importante del país… se codeará con empresarios, banqueros y personalidades importantes y de su propio estatus…
Y yo no podría verla… con otros… otros con quien tendría mas en común que conmigo…

¡Rayos lo admito! Tenía un terrible miedo de perderla luego.
Y también admito que no la amaba como antes.

Y soy un simple medico…
Aunque nuestros caminos se cruzaron desde temprano no significa que estamos destinados a estar juntos…
Por lo menos no lo creía así.
Así que dije adiós…
Lloró y admito que me dolió.  Pero Tomoyo es una mujer fantástica y se que el amor volverá a su vida…
Pero no es mi caso.
He buscado mientras pensaba todo esto alguna mujer a mi alrededor doctoras o enfermeras que compartieran mi oficio… que comprendieran lo que es estar casada con un médico… los sacrificios que esto implica… y los sacrificios que yo mismo estaría dispuesto a hacer por ella.
Pero ¿Dónde encontraré a la mujer ideal para mí?

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La joven de ojos miel y cabellos castaños despierta estornudando en aquel momento preocupada. Se incorpora notando que ya son las seis y media. Bosteza y deja caer su cabeza nuevamente en la almohada.

“Solo dormí una hora” piensa mientras su rostro muestra las sombras oscuras bajo sus ojos dada por los desvelos de días anteriores y aquella madrugada no era la excepción.

Cuatro horas antes había llegado a su departamento.  Pero era inútil conciliar el sueño. Aunque el área de pediatría permitía que los padres se quedaran con los internos Misa sentía que su cuerpo le traicionaba con relación a pasar otra noche en aquella horrible silla.

Era incomoda como los demonios estuvieran punzando su espalda sin piedad.   Aun sentía el dolor pese a que tomó dos aspirinas antes de dormir.  Se incorpora aun aturdida pero tiene que ir nuevamente al hospital.

Ya perdió la noción de cuantos días lleva su pequeño interno en el hospital.  Solo sabe que da gracias a los cielos que está cubierto por el seguro de Diamantes Li porque sino las cuentas del hospital terminarán con sus fondos y tendría que hipotecar su pequeño apartamento.

Todos aquellos días había pensado en el padre de su hijo. Al entrar a darse una ducha la rabia contra de aquel sujeto no le hace sentir el agua algo fría.

No podía creer la actitud de algunos hombres. Le pidió que visitara a su hijo. Pero el sujeto solo le dijo claro y tendido que los únicos hijos que tiene son los gemelos de dos años que tiene con su esposa.

¿Cómo algunos hombres podían mostrarse tan indolentes y rechazar aquellos frutos de relaciones tempranas? ¡Pero era su hijo!

Sale y se viste con un suéter y pantalones vaqueros además de zapatos cómodos.  Al salir de la habitación ya su madre tiene el desayuno listo y le espera vestida para marchar al hospital.

-Buenos días.

-Buenos días mamá. – dice la muchacha sentándose delante de la mesa predispuesta. – No tengo mucha hambre.

-Llegaste tarde y te aseguro que la comida de la maquina expendedora no cubre tu dieta diaria… tienes unas terribles ojeras…- dice desaprobando su físico.

-Gracias mamá-.  Dice con ironía mirando su desayuno y retirando su plato pero acercando la taza con el café.

-No lo digo para incomodarte.  Pero lo cierto es que con tu actitud y esa forma de vestir en estos momentos no despertarás ningún interés de nadie.  Más de los hombres.

-No me visto en estos momentos para despertar interés de nadie. No me interesa nadie en estos momentos. Me preocupo por mi hijo.

-No te reprocho eso- dice con voz tranquila y no importándole que el tono de su voz se tornaba mas áspero. –Digo que no es por nada pero si estuvieras casada… con un buen hombre… podrías resolver todo esto…

Misa estrella su mano contra la mesa y se pone de pie rápidamente.  Su madre la observa carente de expresión mientras su hija se desespera.- ¿Crees que después de lo que pasó hace años me sacrificaré nuevamente…?

-No te cierres a la posibilidad de amar… – dice ella suavizando su tono de voz y viéndole reflejando en sus ojos cierta tristeza.-  No todos los hombres son malos…

-La mayoría huyen al prospecto de una madre soltera mamá- dice ella notándose molesta. Pero su madre comprende que es el cansancio que su hija experimenta. –Me voy al hospital.

-Espera voy contigo…

-No. – Dice firme.- Si quieres, ven luego… pero… – duda un instante- Quiero estar sola… – saliendo sin despedirse y sin mirar atrás.  Ya en las escaleras decide detenerse un segundo antes de proseguir. Suspira resignada pidiéndole a los cielos en silencio mucha paciencia para poder continuar.

-Todos nuestros pecados se pagan en la tierra… pero considera que lo que hice es mortal… porque esta situación parece querer matarme.

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-¡Ah Kinomoto! – Dice el doctor Takeneshuge al encontrarse con el sujeto abordando el mismo elevador que él. El médico de sesenta años observa a su joven colega quien parecía trasnochado.-No tiene buena pinta. ¿Acaso le ha tocado el turno de 24 horas? –

Pulsa el botón del elevador para subir mientras otras personas entre pacientes y enfermeros suben al pequeño espacio.  Una vez suben todos, Touya pide que las puertas se cierren y confirma el piso que es su destino.

-No exactamente. – Responde con seriedad. –Es un dolor de cabeza que ya pasara. ¿Va para emergencias?

-No. Hoy no. Tengo que hacer unas rondas en pediatría… tengo un caso sumamente interesante.

-¿De qué trata?

-Ese es el asunto. Aun no lo sabemos. Hemos tratado una serie de tratamientos experimentales con el chiquillo. Tomando en consideración que se nota que sus tutores o padres no tienen dinero hemos tratado con otros tratamientos experimentales más económicos.  Pero hasta ahora no funciona nada para aminorar sus ataques de asmas.

Touya maldijo por lo bajo. Ese era el problema con los hospitales o los médicos: Cuando la familia no contaba con todos los recursos o el seguro no cubría los tratamientos adecuados tenían  la fabulosa idea de volver a sus pacientes “conejillos de indias” en medicina experimental que usualmente no tenían los resultados mas favorables.

-¿Está usted seguro que se trata de asma?

-¡Tiene todos los síntomas mas lógicos de ser asma Kinomoto! – Dice el hombre estupefacto que quien fue su estudiante viniera a poner en duda su diagnóstico.  –En fin, no creo que si llega a responder a cualquiera de los tratamientos que le hemos aplicado pase mas allá de los doce años…- El ascensor se abre y salen unos cuantos de sus ocupantes pero ambos médicos permanecen allí con otras personas.- Es una lástima… odio cuando esto pasa.

-Si odiara que esto pasara, le sometería a otros estudios- Dice Touya con un tono de voz ácido. – El muchacho no merece pagar el hecho que usted no quiera someterlo a unos estudios que no lo cubre su seguro… es inhumano.

-.Un momento Kinomoto: No son mis reglas. Son las políticas del hospital – Dice el sujeto ya inquietándose por el tono de voz del galeno – ¿Cuántas veces usted no ha tomado las mismas medidas por la misma situación?  Nosotros tenemos un deber como médicos pero si nos dan los recursos que debemos de usar.

Touya reconocía sus palabras: fue una de las primeras que escuchó cuando comenzó a hacer la pasantía para médico bajo la tutela de aquel hombre.  Pero no compartía su opinión o las políticas del hospital.

–   El muchacho no tiene dinero… viven de un seguro que no es ni de aquí sino de China pero no negaré que cubre algunas cosas.  Ahora si tenemos la oportunidad de ver la reacción de la medicina experimental en algunas personas para evitar el dolor en otras… debemos de hacerlo.

Las puertas del ascensor se abrieron y el médico sabe que ese es el piso que debe de salir. Cuando mira a la puerta nota que  una mujer cuyo rostro le resulta muy parecido está en el elevador con ellos. Touya observa como la palidez domina el rostro de su mentor y voltea para observar a una mujer joven cuyo rostro le resulta muy familiar.

La mujer tenía las mejillas y las orejas levemente encendidas. Su quijada estaba apretada fuertemente y sus ojos irradian un odio y desprecio descomunales. El galeno reconoce inmediatamente de quien se trata. –Señora… – Dice con su tono de voz algo palpitante cosa que Touya se encuentra extraño.   Avanza a la mujer pero lo único que consigue ante este acto es una sonora bofetada que resuena dentro del elevador y atrae miradas de aquellos que esperan el ascensor en aquel piso y otros que pasan por allí que no se detienen a saber que pasa.

Touya observa el rostro indignado y ahí es que reconoce a la mujer. Sorprendido en parte porque donde la conoció fue en China.

¡Era la asistente de su hermana Sakura!

¿Qué hace esta mujer en Tokio? ¡No menos, en el hospital donde labora!

-¡Es usted un monstruo! ¿Cómo se atreve… ¡Usarlo! ¡Usarme a mí! Darme esperanzas de que… – ahí callando porque su voz se entrecorta y añade con frialdad pero irradiando molestia. – Sus superiores sabrán esto… ¡Téngalo por seguro! – Cada paso que daba era siguiendo al galeno que parecía querer alejarse de ella y su mano que estaba parcialmente en el aire.

Lista para abofetear otra vez.

-Eso no es del desconocimiento de la junta directiva señora.  – Responde el sujeto aun reflejando profesionalidad (Aunque su mejilla estaba roja por la bofetada) – Si está en algún desacuerdo con nuestros procedimientos es libre de sacarlo del hospital.

-¿Qué? ¡Usted sabe que ese pobre niño esta muy delicado! Eso lo mataría…

-¡Entonces intente en buscar otro medico! Soy el mejor de aquí señora.  Ningún otro le negará mi recomendación para someter a su pariente a tratamiento.  No hay doctor aquí que me lleve la contraria.

-¡Usted no puede…

-Creo que ya lo hice.

-No hay que llegar a estos extremos – interviene Touya colocándose entre ambos pero de frente al otro galeno que tenia cara de querer matar a la muchacha por su atrevimiento.   – Yo me haré cargo del caso.

-¿Usted? ¿Kinomoto? – Pregunta el hombre sorprendido y también algo indignado- Usted no sabe nada del caso.

-Creo que lo se. – dice Touya y aproximándose más a el para que solo el sujeto pudiera escucharlo – y Creo que se más de esta situación que usted: en nuestro juramento hemos prometido salvar vidas. Usted no lo está haciendo – y con sus ojos oscuros llameantes indica – y “Usted” sabe que yo se mas del asunto que ella. “Se” que no todo lo que ha dicho de la junta medica es cierto… se juega su licencia.

El hombre gruñó por lo bajo y movió sus labios en gesto reprochador. Sin siquiera mirar a la joven parada detrás de Touya se marcha lanzándole una última mirada de indignación a su colaborador que se quedó en su mismo sitio pese a algunas miradas de otros que dejaron que el elevador se cerrara por seguir la discusión que fueron testigos al esperar que las puertas se abrieran.

Touya permanece en silencio observando el rostro desencajado y las mejillas encendidas de la mujer pero no dice nada. Ella tampoco. Simplemente se alisa la ropa que tiene puesta y retoma su camino sin intercambiar ni una mirada con el medico.  Touya la ve marcharse pero no le alcanza.

No quería ser victima de una bofetada nueva de parte de aquella mujer: bastantes recibió él en Hong Kong donde le conoció.

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Aquella noche se va a casa de su padre y olvida parte de los eventos de aquella mañana. Cuando llega a su casa de infancia no evita rememorar los tiempos en que el ayudaba a su progenitor acompañados de Sakura y hasta de Tomoyo para recoger las hojas del jardín.

Despierta de sus recuerdos y camina al interior de la casa usando su propia llave. Una vez ingresa se calza con las pantuflas que siempre están disponibles para el en la casa.

El aroma de los alimentos siendo preparados despierta su apetito: durante todo su turno no había comido nada dándole mente a los problemas encontrados en las primeras horas del día: hizo sus rondas con eficiencia y se concentro más que nunca en sus pacientes. Pero lo ocurrido con la joven secretaria de Sakura aquella mañana no salía de sus pensamientos.

Trató en vano de hablar con ella y disculparse departe de su mentor: la joven simplemente le dijo que no quería hablar (no podía hablar) y que prefería que no le dirigiera la palabra sobre lo ocurrido (menos delante del chiquillo que dormía en aquellos instantes). Su molestia era en aquellos instantes más que obvia y Touya ceso su intento marchándose de la habitación.

Pero la verdad aquella mujer y su condición le aturdían y sentía deseos de ayudarle. No que es inusual en su persona y para quienes le conocían: Siempre que podía auxiliaba a esos a su alrededor. Pero siempre eran conocidos.
¿Qué es lo que pasa en el caso de esta joven?

-Ya llegue – anuncia el joven y ahí denota el rostro de su progenitor que sale de la cocina. – ¿Cómo estás?

-Muy bien hijo. Esto esta casi listo. ¿Por qué no pones la mesa?

Touya no responde pero empieza a acomodar los cubiertos y los platos mientras escucha a su progenitor preparar todo en la cocina. – ¿Has recibido algún correo de la “Monstruo”?

Aunque el acento de Touya trataba de parecer normal, Fujitaka podía notar su cierta inquietud. Así era Touya: Preocupado por todos aquellos que le importaban pero no podía demostrarlo tan fácilmente como los demás que le rodean.

-Mas o menos. Ha tenido mucho trabajo ahora que Li Xiao Lang esta fuera de Hong Kong. Y Hien Li esta de descanso en su casa.

-Es increíble que el hombre que llegamos a conocer esté en tales circunstancias. – dice Touya serio y distraído mientras coloca la mesa recordando lo que su padre le había contado de Hien Li una vez este volvió de visitar a su hija en China- se ve tan fuerte en las fotos.

-Las apariencias siempre engañan – dice aproximándose ya a la mesa con uno de los platos calientes y Touya va a la cocina por los otros. A los pocos momentos de silencio uno frente al otro comparte una cena un tanto silenciosa. –Te noto un tanto pensativo Touya.  – Ahí su hijo levanta la mirada al otro lado de la mesa- ¿Qué te preocupa?

-Nada me preocupa – dice pensativo pero claramente.  No levanta la mirada pero siente la presión de su gentil padre en su persona a lo que añade viendo aun la comida. – Tuve un largo día en el hospital. ¿Acaso Sakura no te ha contado si está sin su secretaria particular?

-No. No me ha dicho nada.

-Ella está aquí en Japón. – Conversa no dándole importancia. – No se como ese “Monstruo” se la estará haciendo sin su secretaria”

-Le habrán conseguido un reemplazo temporal.

-Un temporal que se volverá permanente. – ahí Fujitaka esta mas que interesado de cómo Touya sabe todo aquello – Un pariente de ella está enfermo. La madre me contó que ha decidido no volver a China a trabajar.

-¿Cómo sabes todo esto?

-Te lo dije: su madre me lo ha contado en el hospital.

Fujitaka estaba más que curioso: Touya jamás habla de sus casos en el hospital o las personas que veía en este o sus pacientes.

Cuando el entraba en la casa, el doctor Kinomoto queda en fuera de la casa.

-Touya: ahora que hablamos de Sakura,  hay algo de ella que debo de contarte.

-¿Algo? ¿Acaso le ha pasado algo?

-No. No. Sakura está bien. Muy bien de hecho.  – La mirada inquisitiva que por fin le dirigía su hijo le insta a continuar – es que… Sakura ha conocido a alguien – Ahí Touya frunce su ceño profundamente. –Conocí al sujeto de hecho.

-¡Llegaste días atrás y ahora es que me lo dices! – Dejando sus cubiertos a un lado con lentitud.

-No es para que te alteres – sigue con su tono de voz calmado pese a que el ceño de su hijo se pronuncia mas y mas. – Y tampoco para que te preocupes: lo conocí y parece un hombre muy centrado y enfocado. Y se nota muy enamorado de Sakura. Y ella lo ama.

-¡Lo ama! Sakura no conoce el amor.

-No olvides que Sakura es una mujer adulta y que pasó por un compromiso y una relación con Yukito, Touya.

-Yuki siempre se preocupó por ella papá. Siempre la respetó y su relación. ¿Qué sabemos nosotros si ese sujeto le respeta? Debe de ser un pelagatos que quiere abusar de mi ingenua hermana.

-Sakura es una adulta Touya. Shaoran  Li no es pelagatos y tampoco abusara de ella.

-¿Shaoran… Xiao Lang LI?! ¡Li Xiao Lang! ¿ESE… EL GAKI ESE?! ¡TIENES QUE ESTAR BROMEANDO!

-Baja la voz Touya.

-¡Esto es increíble! – Dice poniéndose de pie. – ¿Qué sabe Sakura de ese hombre? ¡Nada! Y ese no me simpatiza… es un playboy…

-El no es tal cosa. Se nota alguien muy enfocado en su destino.

-¡Su destino no involucra a mi hermana! – dice ofuscado buscándose en los bolsillos de los pantalones. – El hombre es un playboy…. Un seductor de mujeres… ya lo hizo con To… ¿Tomoyo lo sabe, no es verdad?

-Probablemente. No olvides que ellas son muy amigas.

-¡Maldito Chino! ¡Se Lo dije y me lo negó!  ¡Le pregunté sobre ese niño y me dijo que no había nada! ¡Me mintió a los ojos! ¿Cómo es posible que de todos los hombres del mundo…!

-Touya: – dice Fujitaka tajante y ahí atrajo la mirada de su hijo quien había sacado una cajetilla de cigarrillos de sus bolsillos y permanecía con ella en sus manos. – Sakura es feliz hijo.  Li Shaoran le hace muy feliz. Y si quiere tener una vida a su lado…

-La usará… se atreve a usarla y arrojarla a un lado.

-¿Crees a tu hermana tan ignorante para caer en las garras de un jugador? Touya: Sakura es muy centrada. Siempre ha estado enfocada primero en los demás, su carrera y finalmente su propia vida en último lugar.- Habla con firmeza y seguridad atrayendo la atención de su hijo y nota que le escucha con esmero.- Me ha gustado ver el efecto que tiene Li en ella: se preocupa por si misma y por supuesto por este joven. He visto el brillo que este hombre ha traído en los ojos de mi hija.  No había visto esa mirada desde tu difunta madre: Mirada que nunca Yukito fue capaz de hacer salir de mi hija. Y estoy orgulloso de su elección.

Touya permaneció en silencio y las palabras de su padre retumban en su cabeza. Si es cierto lo que dice: incluso lo detecto aquella noche que ceno con Sakura. Pero ¿Por qué no lo pudo prevenir? ¿Por qué no insistió más en su hermana? ¿Por qué no hizo hasta lo imposible por evitar todo aquello que Fujitaka le revelaba?

-Voy a fumar un rato en el jardín. – Dice y su padre no pone resistencia y lo ve salir algo pensativo mientras coloca un cigarrillo en su boca y se dirige al jardín. Ya allí fuera se pone a pensar en la última vez que Sakura y el se reunieron frente a frente:

– Flash back . –

-No vivo con él en esa connotación hermano. Vivo en la casa  Li.

-Es lo mismo.

-No. No lo es.

-Sakura: Es el hijo de tu jefe. Por mucho tiempo hice caso omiso a la tormenta que se avecinaba cuando los medios comenzaron a tacharte de tener algo con ese sujeto.- Dice frunciendo su rostro mas. – Cuando nos invitó a mi padre y a mi aquí a Hong Kong para hablar con nosotros me quedé convencido que tal vez el sujeto no quería nada romántico con una inocente niña como tu. Más que estabas comprometida con Yuki…

-Touya…

-Pero Yuki no resistió la presión como yo; o como mi padre. Yuki se dio por vencido ante tu actitud algo fría con él y la presión impuesta por los medios. Y se dio cuenta que el cariño que te tiene jamás podría trascender a matrimonio o el tuyo…

-Hermano…

-Es claro para mi que creciste Sakura. Creciste y lo que sentías por Yukito siendo una jovenzuela no es lo mismo que sentías al final. Me alegro pues, tal vez habría sido un error… pero lo que no quiero… lo que no me cabe en la cabeza es que te prestes para los juegos del hijo de Li.

-¡Hermano!

-Xiao Lang Li es un hombre joven Sakura. Un mocoso joven pero joven al fin. Con los encantos del padre pero versión joven. ¿Acaso crees que se escapó a mis ojos? – observando a su hermana con intensidad.- o a los tuyos…

Sakura se sonrojó hasta los talones ante la mirada y el silencio de su hermano después de aquel comentario.

-…Estoy cumpliendo mi trabajo… Hien Li me pidió… que le mostrara las riendas a su hijo…

-¿Y él, que te muestra Sakura? ¿O en todo caso, a Tomoyo?

-¡Hermano! –  Dice Sakura a la defensiva. – Ni Tomoyo o yo andamos tras Shaoran Li.

-Tu mirada te traiciona- Dice Touya manteniendo su tono de voz.

-¡Bien! Admito que me gusta… ¿Quién no? Es un hombre sumamente guapo. ¡Eso no le quita!- Dice roja hasta la punta de los cabellos.

-No. No le quita. Pero no quisiera que se pusiera a jugar con mi hermana mientras usa a la otra.

-¡Estás desvariando!

-Sakura: vi las imágenes del baile.- Dice Touya serio y Sakura siente que su rostro explotará.- Vi como te observaba… como tú le llegaste a mirar… ¡no soy tonto!

Sakura pone su pañuelo al otro lado y lo observa escandalizada. – ¡No tienes derecho a reclamarme! Soy adulta.

-¡Eres mi hermana! Y no permitiré que mi hermana sea tema de cotilleos internacionales con relación a los Li. ¡Bastante tengo que soportar con los rumores del padre!

-¡No tengo nada con Shaoran Li!- miente y agrega rápidamente.- Y aunque lo tuviera no fuera asunto tuyo.

— flash back –

Odio a Shaoran Li – Gruñe por lo bajito y sintiendo que la cabeza le duele. Observa hacia la casa que le vio crecer y suspira al notar la ventana de la habitación de Sakura: Aun la recuerda bajando por aquel árbol que aun esta en el frente de su ventana y como Yukito y el la atraparon llegando a casa de practicas de baloncesto. –Odio a los Li… solo traen problemas.

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La llegada de Eriol a Tomoeda llena a Tomoyo de altas expectativas y una dicha que era incluso inesperada para ella. La pronta partida de Hideoshi con Kaho a Kioto para una sesión de fotos también alivia su corazón pues no había informado al menor de los Hiragizawa de la presencia de su hermano en la ciudad.

Cuando Eriol arriba a la casa es un sábado en la tarde ya. Llega en un coche rentado gracias a un mapa dispuesto por Tomoyo y que se lo mandó por fax a su hotel. Eriol observa las enormes rejas de la mansión Daidouji abrirse a su paso y cruza justo en el medio los jardines de aquella imponente casa notando los rosales ya sin flores lo que indicaba el cambio de estación.

Cuando Eriol es recibido por la mucama esta dice con gentileza.- ¿Señor Hiragizawa?
Eriol asiente a su pregunta y ella añade con amabilidad.- La señora y su hija están en los jardines cerca de la piscina… por aquí. – Eriol avanza siguiendo a la mucama y nota en su caminar muchos cuadro lujosos, estatuas bastantes costosas pero lo que mas le llama la atención es un cuadro enorme en óleo donde están una señora sentada en una silla y una joven con coleta y un precioso vestido de color celeste a su lado. No dudaba que eran Tomoyo y su madre y esta tendría posiblemente trece o catorce años.

Eriol fue guiado por varias salas antes de dar con las escaleras que daban a los jardines exteriores. Caminando unos cuarenta metros por un camino de piedra y concreto nota dos figuras en la piscina.

Mientras la mas joven de ambas hablaba con la que estaba sentada Eriol notaba su aire menos nervioso que cuando charló con ella días antes y la noche anterior cuando acordaron reunirse para almorzar en la casa. Cuando Tomoyo siente el celaje de alguien que se aproxima levanta su mirada y Sonomi puede ver el brillo de expectativa e ilusión en la mirada de su hija por lo que se voltea tenuemente al recién llegado que camina por la vereda de concreto y piedra.

-¡Eriol! – dice Tomoyo avanzando hasta darle alcance a su amigo y sin proponérselo (Tal vez por la alegría de tenerle con ella), esta no se mide y solo procura abrazarle con efusividad ante la mirada curiosa e intrigada de la mujer que permanecía sentada debajo de un paraguas a la orilla de la piscina. -¡Llegaste! No puedo creer que estés aquí- Dice ella cerca de su oído.

-Siempre estoy aquí para ti Tomoyo…- Asegura Eriol con una firmeza que la joven de ojos amatistas sintió una extraña sensación en su persona. Se miraron a los ojos unos instantes y la tensión entre ambos se hizo presente. Aun Eriol la abrazaba por la cintura y sus piernas rozan sutilmente.  Tomoyo se separa un poquito de él.

-Ven. Te presentaré a mi madre- dice con presteza avanzando con Eriol de la mano.

Eriol observa a la mujer que estaba sentada en la silla y quien se había quitado las gafas de sol. Su palidez era mucho más que la de Tomoyo y Eriol no se dejó sorprender: pensaba que era con motivo de las terapias para curarse del Cáncer.  Mientras él observa a la mujer delante de él con gentileza esta le mira con ojo analítico.

-¿Así que es usted el famoso Eriol Hiragizawa que tanto habla mi hija?

-¡Mamá! – dice la joven abochornándose. – Eriol: esta es Sonomi Daidouji… mamá este es mi amigo Eriol Hiragizawa. Hermano de Hideoshi – Agrega.

-No tienes que decírmelo. – Dice con seriedad. Extiende su mano y agrega- Un gusto Señor Hiragizawa.

-Llámeme Eriol, Señora Daidouji- dice inclinándose con respeto y llevando la mano de la dama a sus labios.- y es un honor conocer a tan importante persona. Y no lo digo solamente por ser la madre de Tomoyo sino por ser una figura altamente reconocida en las esferas del mundo de los negocios.

Sonomi alza una ceja analíticamente.  Un silencio algo molesto se hizo presente mientras Tomoyo nerviosa dice.- Por  favor siéntate a acompañarnos.

-Si toma asiento Eriol. Disculpa que te trate con informalidad pero he escuchado tanto hablar de su persona – ahí observando a su hija quien sutilmente se abochorna nuevamente.

Eriol así lo hizo. Mientras hacía las preguntas acerca de la condición de salud de la madre de Tomoyo esta respondía con cortesía decoro y educación. Eriol notaba que la mujer no llegaba a confiar totalmente en su persona.  Se siente incluso algo dubitativo y nervioso: cosa rara en su persona.

-Tomoyo ¿Por que no vas a ver como va el almuerzo y de paso traes algo de beber a tu amigo?

Tomoyo los observa a uno y el otro y Eriol asiente por lo que Tomoyo se marcha lentamente por la misma vereda tomada por el británico para llegar hasta ellas.  Sonomi lo ve observar a su hija hasta que se pierde en el interior de la casa.

-Seré honesta con usted señor Hiragizawa porque no soy dada a las indirectas.    ¿Cuáles son sus intenciones con mi hija?

-Señora… no tengo ninguna intención escondida con Tomoyo; somos amigos y ella me ha informado de su preocupación por su condición. He acudido a verla porque estoy muy preocupado por ella.

Sonomi lo escucha hablar y sabe que habla con la verdad. –Ella me habló de  usted y su familia. Y sin duda está usted enterado que conozco a su hermano… Hideoshi.

Eriol trata de mantener una mirada de interés pero que no se le viera el rencor que le presentaba la mención de su hermano.

-Hideoshi estuvo aquí en la casa cenando.  En toda su estancia aquí en ningún momento este mencionó su nombre o Tomoyo lo sacó a colación.  Yo respeté su silencio pero me parece que usted no se lleva bien con su hermano. O él con usted- dice alzando una ceja.

-¿Por qué piensa eso?

-Porque él no mencionó su visita a esta casa. O en todo caso usted no ha venido con él el día de hoy. Tomoyo lo recibe a usted aquí e insistió que le conociera.

-A mi me intrigaba conocerle señora Hiragizawa. – Dice Eriol sonriendo con humildad.- Aprecio mucho a su hija…

-Eso no es cierto – dice ella turbando la mirada del varón con su interrupción. – usted está enamorado de Tomoyo ¿O me equivoco?

Eriol siente que sus mejillas se llenan de calor y no comprende como Sonomi Daidouji podía ser tan perceptiva.

-No se sienta mal por ello. Lo que si me molesta es qué usted no le revele estos sentimientos a Tomoyo.  Y que deje que se confunda con la presencia del otro Hiragizawa.

-Señora: Tomoyo sabe como me siento…

-¿Usted se los reveló?

Asiente para añadir.- Recién ha salido de la ruptura con su anterior novio ¿Touya Kinomoto? – Sonomi muestra su disgusto y Eriol recuerda las palabras de Sakura sobre la negación de Sonomi de que Tomoyo y Touya fuesen novios. –Cuando le revelé mis intenciones se negó y me reveló luego que el momento no era el adecuado.  Y desde entonces no he vuelto a mencionárselo.

-Hideoshi tiene un desafortunado parecido con alguien relacionado con nosotras. ¿La Familia Kinomoto?

-Me han dicho de este parecido. – Añade sorprendiendo a la dama.

-¿Sabe entonces que Hideoshi es parecido físicamente a Kinomoto?

-Sakura me mostró una foto.

-Así es. Touya y Hideoshi son como casi dos gotas de agua sin embargo y disculpe que sea franca con usted pero hay algo en este ultimo que no me agrada. Tengo la impresión de que… no se preocupa por mi hija.  Y debo de admitir que Kinomoto si lo hizo en su tiempo– Dice con calma – Una de las cosas que siempre me han agradado de Kinomoto es su actitud protectora para con Tomoyo.  Aunque nunca aprobé o admití lo de ellos. – observando a la casa por si Tomoyo venía.-  una madre sabe lo que le conviene a su hija o no.

-Lo comprendo perfectamente. Tengo una madre y actúa de la misma manera conmigo.

-Eriol: Seré franco con usted. Tomoyo no tiene ningún sentimiento por Hideoshi. No como le mira a usted- dice sorprendiéndole.-. Siente algo por usted… al menos que le reafirme lo que siente por ella, ella romperá con Hideoshi pero no admitirá nada a usted…

-No comprendo porque quiere ayudarme.  Se lo agradezco pero no entiendo porque…

-Porque quiero que mi hija sea feliz – Añade con presteza- Mire Señor Hiragizawa: mi hija es una persona muy conocida actualmente y también una rica heredera pero ningún hombre me parecerá suficiente para ella.  Pero prefiero que esté con alguien que le ame por igual y no algún aprovechado que se venga a valer de su fortuna.  – Haciendo una pausa- Voy a morir… no hoy o mañana pero algún día.  No digo que su hermano sea un aprovechado pero cuando ella decida finalmente soltar a Hideoshi otro vendrá y ahí si temeré por el futuro de mi hija.

Eriol estaba estupefacto escuchando su petición. Aunque no lo mostraba, Sonomi sonaba emocionada revelándole aquellas informaciones.

-Usted es el indicado. Mi hija le quiere… mucho – sonríe melancólicamente. Nota venir de vuelta a su hija con una bandeja y acompañada de una de las mucamas – está confundida y eso es claro.  Pero pronto saldrá de sus dudas. La conozco. Y no solo eso: se que usted es el indicado porque no me simpatiza… peor que su hermano señor Hiragizawa. Pero no tiene que preocuparse por eso más.

Eriol asiente en silencio pues escucha los pasos venir por el camino. Aquello lo confunde mucho más.  Nota a Sonomi hacerle conversación a su hija.  Esta pregunta mientras le pone las bebidas en sus vasos.- ¿De que hablan?

-El señor Hiragizawa me contaba de los cambios que ha habido en Londres desde que fuimos.

-¡Ah si! Bueno no recuerdo mucho porque cuando fuimos estaba en preparatoria pero hay muchas cosas que permanecen iguales.

-Le estaba diciendo que podríamos hacer una visita rápida a Londres. – Añade Sonomi.

-¿En serio?

-Si. Pero cuando me recupere en totalidad. Necesitamos unas vacaciones en familia. – asiendo la mano de su hija con ternura. -¿No te molestará ir conmigo cierto?

-No mamá para nada. – Dice Tomoyo segura.  Y sonríe a Eriol para añadirle.- Ya podremos coordinar algo. Para que conozca a Beth – ahí observando a su madre- es la madre de Eriol. Te encantara… es una persona tan “Jai la vie”

Eriol toma un trago de su bebida sintiéndose mareado ante la hermosa sonrisa que Tomoyo le dirige. Pero ¿Por qué siente su sonrisa tan diferente de la que siempre le dirige?

Dos días pasan en donde Eriol pasaba a almorzar con Tomoyo y su madre o sino simplemente la invita a almorzar o cenar. Tomoyo estaba más dispuesta a salir con él gracias a la condición de Sonomi que día a día mejoraba.

Eriol llega aquel día como siempre y la saluda mientras ella dice.- Lamento dejar a mamá sola.

-Ya te he dicho que estaré bien hija – dice Sonomi con aprobación observando a los jóvenes. – Ustedes diviértanse mucho.

-Le prometo que estará en casa temprano Señora Hiragizawa. – Asegura el sujeto de ojos añiles.

-Se que así lo hará joven Eriol. – aprueba Sonomi y los ve salir. A su salida tropiezan con un hombre maduro de gafas que se sorprende de verlos salir.

-¡Señor Fujitaka! – Dice Tomoyo sorprendida de verle allí.- ¿Volvió de Hong Kong tan pronto?

-Si querida… llegue una semana atrás ya. Dejaba unas cuantas cosas pendientes. – Observando de soslayo al hombre que le lleva de la mano. –Además Sakura manda unas cosas a tu madre de regalo.

-¡Que gentil de su parte! Ah disculpe: Eriol Hiragizawa este es el señor Fujitaka Kinomoto el padre de Sakura.

-¡Vaya! – Dice Eriol más relajado.- Señor un honor en verdad- agrega con una sonrisa. – Su hija es una mujer grandiosa.

-Muchas gracias joven – dice Fujitaka sorprendido de su halago.

-Eriol es el jefe de la sucursal de Diamantes Li en Londres- explica Tomoyo – Ha trabajado con Sakura en los últimos dos años.

-Ah pues conoce a mi hija bien, señor.

-La aprecio y admiro como muchos otros en la corporación.

-Bueno no los retengo más. ¿Tu madre está despierta?

-Si está en el saloncito leyendo los diarios de economía. Está mucho mejor.- dice Tomoyo sonriendo.- Adelante… – indicándole al hombre y viéndole marcharse al interior de la suntuosa residencia.

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Ya ambos sentados en la mesa del restaurante y compartiendo los entremeses Tomoyo  dice – Siempre he sentido que el señor Kinomoto tiene algo de afecto por mi madre. Pero mamá es una mujer complicada y jamás admitirá a Kinomoto como pretendiente.

-¿Por qué es eso?

-Simplemente porque es el viudo de la prima favorita de mi madre.  Nunca le perdonó al señor Kinomoto casarse con su prima de tan temprana edad.  Mi madre siempre ha sentido que le arrebataron a Nadeshiko. –Negando con su cabeza divertida- Créeme: Siempre he presentido que hay algo más allí aunque mi madre diga que no.

-¿Qué sospechas?

Tomoyo sonríe de manera conspiradora. –Bueno que mamá gusta del señor Kinomoto mas que quisiera admitir.  Pero… dice que es una mujer de solo hombre. En este caso de mi padre.

Eriol alza las cejas sorprendido y a la vez admirado por su deducción. – ¿Crees que es mutuo?

-No se si es mutuo departe de él pero algo de interés le encuentra a mamá.  Durante mi ausencia él estuvo muy al pendiente de mi madre. Y mamá no le cerró la puerta en la cara cuando Touya le informó a su padre de lo que pasaba.

Eriol guarda silencio y Tomoyo baja su mirada a la comida.  Guardan silencio una vez más hasta que él dice.- ¿Cuándo es la cita de tu madre en el centro de Oncología?

-En dos días. – dice la bella joven. En unos momentos dice con actitud pasiva y sin mirarle.- Tienes que marcharte pronto ¿Cierto Eriol?

-Así es. – Afirma el varón.- pero… me tienes aquí para lo que sea Tomoyo.  Soy tu amigo….  Y procuraré ayudarte en lo que necesites.

-Voy a terminar con Hideoshi… – dice con firmeza mirando a los ojos índigos que le observan.- no se porque lo prolongué mas de lo debido.

-Comprendo.

-No creas que solo han sido tus consejos también es su actitud con las personas a mi alrededor… incluso su actitud contigo. He visto a mi madre estos días actuar contigo y es de una manera más abierta que la que muestra con Hideoshi.

-Usualmente tu madre lo hará a cualquiera que se muestre ser tu amigo y nada más. Hideoshi es tu novio. Y sin mal no entendí cuando hablas de tu madre, nunca le agradó Kinomoto y ahora no le agrada Hideoshi ¿cierto?

-Si.

-Pues Tomoyo Daidouji: tengo para informarte que a tu madre no le agradará ninguno de tus novios. Y ya esto es final. – ocasionando la sonrisa de la amatista.

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Tomoyo y Sakura hablan donde Sakura le informa a Tomoyo acerca de la “Casi proposición” de Shaoran.

Cuando Tomoyo escribe aquella noche en su correo un e-mail para Sakura observa que su amiga se conecta y pronto arman una video conferencia. Sakura ahí le cuenta todo lo acontecido antes de la partida de Li y la promesa: Tomoyo no deja de notar la lujosa pulsera de brillantes y esmeraldas en la mano de su amiga y los pendientes obsequiados por el varón.

-¿Eso te ha dicho?

-Si. No se que hacer. – Dice al final su amiga luego de contarle todos los detalles y por supuesto de notar la sonrisa “Soñadora” Departe de Tomoyo. –  No dudo que lo quiero pero…

-Pero ¿Qué Sakura?

-No se si es confusión de mi parte; tal vez estoy malinterpretando sus palabras.

-No creo que sea así si es lo que me cuentas y como lo cuentas. Es mas: para mi que es lo que sospechas: Shaoran Li te propondrá matrimonio.

-¡Ay Tomoyo! No estoy hecha para ser la esposa de nadie…

-Eso no lo sabes Sakura.

-No estoy lista.

-¿Y crees que todas lo estamos? Pero lo real… lo verdadero es lo que sientes por Li. Ha sido el hombre más importante en tu vida.  Y tú lo amas ¿No?

-Sabes que si. – dice Sakura observando los recortes de las fotos del sujeto que estaban en todo su alrededor en su escritorio de su departamento. – Y el lo sabe.

-Entonces ¿Cuál es el problema Sakura?

-Es que… Tomoyo: tengo un presentimiento extraño.

-¿Extraño dices?

-Si. Extraño. Desde que me lo dijo todo me da nauseas. La cabeza me da vueltas y no quiero comer nada…

-Sakura: la ansiedad puede ser tu enemiga.  Estás nerviosa porque sabes que cuando vuelva será definitivo lo que pasara: Ya me imagino la cara de todos allá y los diarios sensacionalistas.  ¿Qué ha pasado con el señor Hien Li?

-No lo se. Wei y el salieron fuera de Hong Kong esta semana.

-¿crees que Li le haya dicho algo a alguno de ellos?

-Si se los dijo no he sabido nada. Al menos no de Wei. El señor Li y Shaoran sabes que no se llevan bien y bueno… no creo que quiera pedirle permiso a su padre para casarse.

-Y contando que su padre tuvo que ver en todo aquel asuntito ji ji ji… no creo que haya necesidad de ello.

-Si. – dice con una gota en su cabeza pensando en el comentario que Shaoran le refirió acerca del viaje a Paris. – Tengo que tener una respuesta a su regreso.

-¡Ánimos Sakura! Un hombre rico, poderoso además de guapísimo te presenta la oportunidad de ser su esposa. ¿Qué tiene de malo eso? Estás segura que lo amas y el te ama. No tienes mas que decir que “si” y prepararte para el hermoso regalo que el destino te ha deparado. Te mereces algo como esto y más. Eres alguien admirable y estoy muy orgullosa de ti.

-Tomoyo…  – Dice Sakura emocionada- Vaya….

-Así que Sakura Kinomoto despabílate: y vive el cuento de hadas que todas las demás mujeres del oriente quisieran vivir en tu lugar: casarte con el guapo príncipe heredero de Diamantes Li.

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Aquel lugar es una de las tantas salas de redacción de aquel diario de cotillas. Aquella edición matutina presenta que se habían visto objetos voladores en india y que una campesina aseguraba que tendría el hijo de alguien llamado Elvis Presley.  Mas abajo decía también que el príncipe heredero de la corona de Austria había tenido cuatro amantes y todas vivían en Suiza.

Viven para los chismoteos y aquel sujeto cuyo nombre de “Nomitibe Akurashi” en una oxidada placa de escritorio no era la excepción: Siempre gustaba de las noticias sensacionalistas involucrando celebridades. Lleva en su record ocho demandas de difamación y había ganado todos y cada uno gracias a abogados “Buscapleitos” que les gustaba ganar la lucha aunque su cliente fuera un odioso hombre con apariencia de topo.

Tiene aproximadamente treinta kilos de más. Sus cabellos grasosos peinados para atrás  no mejoran su físico y usa gelatina para mantenérselos en aquella posición aunque ya comenzaba a quedarse calvo en algunas áreas de su cabeza.

Sus ojos oscuros reflejan cierta pasividad pero su profundidad es fría e indolente. Su camisa muestra manchas de tinta y algo de sucio proveniente de la tinta de la impresora a su lado que decidió aquel día dañarse.   A su porte no le ayuda además de sobrepeso, calvicie prematura, la lucha de un divorcio tempestuoso y una hipoteca que se vence su pago aquella semana.

Cuando el teléfono timbra con estruendo se despierta de sus pensamientos sobre su ex esposa y responde de manera violenta. – ¿Qué? – pregunta con voz brusca.  Se queda distraído y no prestando atención a aquello. Luego una palabra lo dice todo haciendo que el sujeto le prestara atención a aquella llamada enderezándose en su silla y dejando la pagina de aquella revista de trajes de baño femeninos en un segundo plano. – ¿En serio? – Agrega con una carcajada- Si tuviera una moneda por cada mujer u hombre que me llama diciendo lo mismo…

-Le estoy hablando la verdad. – Afirma la voz al otro lado de la línea – A diferencia de muchas llamadas que son mentira. Esta es la verdad.

¿Y como lo sabe usted?

-Porque soy allegado a la persona. Escuché hace dos noches una discusión muy acalorada entre los involucrados. Al final él se marchó no queriendo saber nada del asunto.

-Ah ¿Por si acaso, tendrá usted prueba de semejante discusión? Una grabación… video… ¿Algo además de su palabra?

-Pensé que usted es un reportero que no se fía de las”Pruebas”.

-Esto era hasta la sexta demanda que tuve por difamación. De ahí mi editor pide pruebas contundentes.

-Tal vez esto le ayude: Ella está dispuesta a confesarlo todo – Ahí el hombre comienza a pasarse la lengua nervioso por los labios y comienza a buscar un pedazo de papel y lápiz. – Quiere darle la primicia a su publicación.

-Un anuncio así es digno “Tokyo Herald” o “Tokyo Times” ¿Por qué elegirá ella o usted en todo caso nuestra “Humilde” publicación?

La persona al otro lado hace una pausa profunda para decir – Créame que ellos lo sabrán a su tiempo. La información es verídica y tenemos todos los análisis necesarios que confirman lo que le digo.  Ella esta aquí en Japón y estará mas que encantada en reunirse con usted.  Después que salga su publicación, ella lo hará público por todos los diarios.

-El hombre es una sensación en China lo admito.

-Pero sus ventas en aquel país ha decaído. La noticia del momento es todo lo que tenga que ver con el. Si quieren la exclusiva decida ahora o buscaremos alguien mas para el trabajo.

-No. Está bien. Lo hare. Déjeme un número donde pueda devolverle: tengo que hablarlo con mi jefe. – el hombre anota todo lo que la otra voz le dice y cuelga.

Mira el papel como si estuviera observando el Toque de Midas o una especie de Sudario de Turín. Se levanta y avanza con rapidez y con codicia en su rostro hasta el despacho de su jefe a unos metros. Toca en el rellano de la puerta a pesar que el hombre tiene la puerta abierta.

Un sujeto de unos sesenta años y una complexión mas o menos parecida al otro hombre lo observa con  desinterés a lo que el sujeto dice. –  Adivine que: Tenemos el chisme del año.

-Déjame adivinar:   ¿otra mujer embarazada de nuestro presidente?

-Mejor que eso – dice agitando un segundo el pedazo de papel delante del rostro de su superior y añade con presteza. – Ha habido una revelación divina…

-¿Alguna milagrosa concepción?

-Mejor: Kaho Mitzuki está embarazada.

-¡BAH! Deja eso para la página de sensaciones de los diarios.

-Es que no sabe el detallito adicional: El padre es Xiao Lang Li: el magnate y heredero de Diamantes Li.

El hombre levanta la mirada a sus ojos y se hecha para atrás en su silla. -¿Estás absolutamente seguro!?

-La fuente me dice que si: Escuchó una discusión de Li con Mitzuki. El no quiere saber nada del asunto y simplemente se desliga totalmente. – sonríe mostrando sus dientes amarillos por el cigarrillo y descuido. – Parece que el hombre no esta listo para ser padre o algo así.  También Hien ha aconsejado a nuestro “Príncipe” para que no tenga un hijo fuera del matrimonio. Pero se ha negado en casarse con Mitzuki.

-Me huele a chamusquina. – Replica el sujeto incrédulo.

-Ella misma me dará la exclusiva – ahí el hombre al otro lado del escritorio comparte la misma avidez que el. – Así mismo: Kaho Mitzuki me dará la exclusiva.

-¿Cuándo fue esto que no nos enteramos?

-Recuerde que seguimos la cobertura casi de todo relacionado a Li Xiao Lang: estuvo en Londres hace un mes y algo,  con Kinomoto y los demás. Por supuesto, Kaho iba entre ellos. Cuando volvieron de Londres se separaron.  Parece que el asuntito tomo lugar en Londres. Pero según ciertas fuentes, hubo algo: Mitzuki aparecía mucho en la casa Li y una mujer así de hermosa solo tiene una cosa en mente con alguien como Li.

-Si crees que esto es verdad sigue la historia. Veremos que tan confiable es y si es así estará en la edición de pasado mañana de nuestro diario y pasaremos la pista a nuestros asociados de China– sonriendo con avaricia mostrándose en sus pozos oscuros de sus fríos ojos. – haremos una fortuna con el escándalo.

———————————- Continuara.

Comentarios, dudas, tomatazos, a Eri kun y por supuesto a Sirius Black a mis correos. También esperare con ansias sus impresiones de este capitulo. Besos para todos y no olvidare comenzar a devolver mensajes inmediatamente ^_^ hasta la próxima.

Crys.