Capitulo 13 – Shaoran vs. Yue

La chica de ojos castaños revisa de nuevo la agenda del día de su jefa antes de sonreír al recordar a su siempre serio Jefe Xiao Lang Li salir unos veinte minutos antes del despacho de su jefa con brillo labial en sus labios, una sonrisa tonta (Bueno no tanto si tomamos en consideración que el sujeto es guapísimo y la sonrisa era un bono en su ya varonil rostro), mirada perdida y la corbata desajustada.

Suspiró melancólica. ¿Cuándo fue la última vez que actuó como su gentil jefa? ¡Muchos que casi ni recordaba!
Nadie había sido capaz de traspasar su coraza de desconfianza contra aquellos que trabajan a su alrededor o simplemente se acercan a ella; en especial del sexo opuesto. Ya no era una nena pequeña y ella tiene responsabilidades.

Responsabilidades muy grandes para suponer que un hombre querría cargar con ellas.

Se alegra por su jefa. Porque ella es muy buena con todos. Igual Li; respeta a todo el mundo, tiene un don de mando envidiable y no era denigrante u orgulloso como aquellos que pretendían puestos y posiciones jerárquicas. Tampoco usaba su poder como jefe y supremo heredero como carta de presentación para seducir a las mujeres.

¡No señor! El joven Li es alguien muy serio. Muy inusual.

“Inusual” pensó nuevamente suspirando y se imagino si tuviera un jefe como Xiao Lan Li.

No. No precisamente como Xiao Lang. Un hombre alto viene a su mente… muy guapo… ojos oscuros como la noche… cabellos castaños oscuros… sonrisa sexy…

.muy sexy.
.muy masculino.

Y responde al nombre de Kin… ahí el teléfono suena despertándole de sus pensamientos que le hicieron fantasear nuevamente. “Rayos” piensa al notar que el timbre del teléfono la hizo derramar parte del café que llevaba a sus labios al momento de sonar “¡Deja de soñar por todos los cielos! Esta en Japón… Es alguien imposible. La ultima vez que sonaste con un hombre así terminaste en problemas… muchos mas… olvida el soñar despierta”

Sakura andaba en las nubes y su eficiencia en su trabajo le permitía que su jefa no cometiera errores… ¡Se nota que esta enamorada del heredero Li! Últimamente los errores numéricos eran mas de los que podía controlar… aunque después de la “Junta” Con el joven chino aquella mañana, sospechaba que lo ultimo que hacen esos dos es “Revisar números”

-Oficina de Kinomoto – Declara Misa finalmente contestando el teléfono, limpia el desastre de su café derramado, revisa la agenda del día y tiene los últimos memorandos listos que habían llegado por mensajería interna o a través de la maquina de fax. -¡Mama! – Replica al escuchar la voz de su madre. Una sonrisa se dibuja en su rostro pero se borra inmediatamente mientras la voz de su madre le revela los eventos que acaecen en otro país. – ¿Cuándo ha pasado esto? – Pregunta con nerviosismo y su rostro palidece ante lo que ella le cuenta. – ¿Por qué no me llamaste ante… si entiendo… – haciendo una pausa mientras cierra los ojos – Si, tratare de… bueno puedo hablar con ella…

Otra pausa más.

-De acuerdo. Dile que estaré allá mañana a mas tardar en la noche… si. Yo también te quiero – colgando la llamada.

Sus hombros muestran su agotamiento mental.  Toma una decisión al ponerse de pie y con rostro serio y algo pálido se aproxima al despacho de su jefa que en aquellos momentos observa distraída por la ventana. – ¿Puedo hablar con usted?

Llama la atención de Sakura su tono de voz algo seco y la mujer se voltea para estudiar su rostro. – ¿Qué ocurre?

Misa parece ocultar algo pero inmediatamente dice- Se que no es el momento… – hesita un instante – Con todo lo que está pasando aquí… pero tengo que irme.

-¿A casa? ¿Te sientes mal?

-Si y no. Estoy bien – hesita nuevamente ante la duda mostrada en su rostro por su jefa. – Necesito volver a Japón.

-¿A Japón? – Pregunta Sakura sorprendida que la joven mencionara su país natal.  La ojiverde toma asiento e invita a su compañera de trabajo y asistente a hacer lo mismo pero ella se queda de pie. – ¿Qué es lo que pasa?

-He hablado con mi madre hace unos instantes… – Suspira y Sakura nota su desesperación. – Necesito volver allá.

-Pero Misa… ¿Hay algo que pueda ayudar?

-No nada. Escucha: se que no es problema de nadie mas que mío… incluso mi madre ha sido muy gentil… paciente.

-No llego a comprender.

-Cuando me trasladaron aquí de Japón fue para servirle de apoyo a usted dado a que no sabía mucho de las riendas de trabajo de Diamantes Li. Pero cuando vine aquí, deje una vida… toda mi familia allá.

-Casi no hablas mucho de tu familia Misa. – Dice Sakura con gentileza y tacto. – Siempre supuse que dejaste a tus padres y tu hermano allá. Que no dependen de ti.

-Esto si es importante. Y es de dependencia.

-¿Alguno de ellos está enfermo?

Sakura la observa hesitar un instante. Asiente en silencio y el dolor se refleja en sus ojos al mismo tiempo que se llenan de lágrimas. – Tengo tanto tiempo trabajando con usted… que creo que puedo confiarle esto… mi secreto mas oscuro… y el porque insisto que me deje ir ahora.

-¿Qué es lo que pasa?

-Es mi hijo… – Dice sorprendiendo tanto a Sakura que esta no pudo reaccionar y esconder su sorpresa. – Mi hijo está muy enfermo y me necesita.  Está llamando por mí…

-Disculpa… – Dice Sakura mostrando su estupor en lo que le revela: nota el bochorno de Misa en su mirada- ¿Tienes un hijo? ¿Un hijo?

-Tiene ocho años – Dice sollozando y bajando su mirada notando su vergüenza. – Lo tuve… luego de un error… – hesita sin levantar su mirada. – Entenderé si prefiere despedirme ahora mismo.

-Tus expedientes jamás lo han dicho.

-La empresa tiene políticas estrictas en cuanto a familia.  No exigen matrimonio pero si pareja estable. Diamantes Li trabaja con unas políticas directamente de la Conservadora China. Tiene que entender que tenía que conseguir un trabajo remunerable. Un trabajo que me ayudara a mantener a mi madre y mi hijo. Apenas pude con la universidad, mi hijo y el trabajo en Diamantes Li de no ser por mi madre. Iban a considerarme inadecuada para el trabajo y necesitaba mi trabajo.

-Misa: estoy… – dice totalmente atónita- Sorprendida… ¿Cómo has podido esconder esto?

Ella se encoge de hombros pero no levanta su mirada. Dice después de unos segundos y secando las lágrimas que salían de sus ojos – Entenderé si decide despedirme…

Sakura guarda silencio unos momentos antes de que apoye sus manos en los hombros de la joven y esta levanta su mirada a aquellos gentiles ojos verdes que se muestran comprensivos. – Jamás haría tal cosa… Nunca ha afectado tu forma de trabajar… solo estoy sorprendida. Has escondido esto por cuanto… ¿Ocho años?

-Tengo seis trabajando para Diamantes Li. Si hubiera dicho que tenía un hijo… fuera del matrimonio me habrían despedido.

-Comprendo sus políticas ya que quieren compromiso total de los empleados pero… son una de las cosas que hay que cambiar por aquí… – Dice Sakura mas para si misma que para su asistente. – Puedes marcharte. – Dice sorprendiéndole – Cuando el pequeño este mejor,  regresa que te necesitaré.

-¿Habla en serio? – Pregunta sorprendida ante la sonrisa de confianza departe de su jefa. Esta parecía calmada y segura de lo que le dice.

Con una sonrisa asiente en silencio y la joven no puede resistir abrazarle con efusividad. – Gracias… muchas gracias.

-No te preocupes… – Afirma Sakura con seguridad. –  Protegeré tu puesto en la empresa lo sepan los demás o no.  Pero… necesito saber que fue lo que pasó… porque ocurrió todo esto.

Sakura la ve sonreír y ahora las lágrimas que salen de sus ojos son de alegría.  Asiente en silencio y  cuenta en veinte minutos todo lo que pasó y como pasó todo. Sakura la escucha y le brinda nuevamente su apoyo incondicional y se despide de ella. Misa deja a su jefa a solas mientras coordina todo lo necesario para marcharse lo más pronto posible de allí.

-¿Un hijo? ¿Bromeas? Sakura, no lo puedo creer.

Tomoyo se había aparecido cuando Misa se marchaba y se despidió de ella diciéndole que Sakura le explicaría todo. Tomoyo había tenido tiempo para conocer a la fiel asistente de su mejor amiga y le había agradado. Ya cuando Sakura y ella quedaron a solas para revisar las últimas imágenes de revistas de modas donde sale la campaña de Diamantes Li fue que la ojiverde se sintió en confianza de comentarle lo ocurrido con la joven.

-No estoy bromeando. Tenía dieciséis años cuando lo tuvo. – Dice Sakura aun sorprendida que tocaran aquel tema o que aquello haya pasado en la vida de tan cerrada muchacha.

-Con razón es tan tímida con los hombres. La veo actuar con los demás miembros del departamento pero es notorio el trato en hombres y en mujeres difiere mucho cerrándose a los hombres y saliéndoles huyendo prácticamente.

-Según me cuenta, se enamoró de un sujeto de su preparatoria. Parecía ser un buen joven…

-Y resultó ser una pesadilla – concluye Tomoyo.

-Salió embarazada y el sujeto no quiso hacerse responsable. Incluso le dijo que lo abortara.

-¡Que cruel!

-Entiendo su punto de vista. Yo jamás me atrevería a destruir otro ser viviente. Más uno que es tu sangre. – Dice con seguridad y una tímida sonrisa cruza su rostro – pero fue muy valiente. Su madre le ayudó y se graduó de preparatoria un año después de su generación. Hizo técnico y luego comenzó a trabajar para Diamantes Li.

-Manteniendo a su hijo al margen.

-Haciéndolo pasar por su hermano…

-Y su madre encubriéndola. ¿Nunca lo supiste?

-Creo que nadie de China lo sabe. Sin embargo ella siempre tiene vacaciones dos veces al año: Navidad y para el cumpleaños del chiquillo.

-¿Qué es lo que le pasa? ¿De que está enfermo?

-Nació con un mal congénito. Fue prematuro y sufre de asma.  Sus pulmones no se desarrollaron como debía.

-¡Que triste!

-Si. Le dije que cualquier cosa no dudara de entrar en contacto conmigo. Haría lo posible por ayudarle.

-Hiciste bien – Dice Tomoyo sonriéndole.

*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*

La chica de ojos azabaches observa  a su ordenador pero volvía a suspirar sin prestar la atención debida a lo que acontecía en la inundada sala de redacción. Aunque trabajaba esporádicamente como columnista en aquel diario pequeño de aquellas ciudades chicas de China no podía dejar a un lado el hecho que eran pocos los reporteros y era un trabajo que realizaba solo unas pocas horas a la semana.

Zo Liu se aproximó a su persona sin que ella se percatara. Rozó su nariz con un bolígrafo atrayendo la mirada furibunda de la joven… mirada que se desvaneció en segundos para prestar atención nuevamente a una foto sobre el teclado del ordenador.

El hombre que tenía cuatro años trabajando para aquel pequeño diario comunitario baja su mirada también y toma la fotografía: es de un jovenzuelo de aproximadamente trece o catorce años. La foto se nota un poco vieja por las dobladuras en las esquinas y tienen unas manchas amarillentas.

-¿Ex amorcito tuyo? ¿Amor de infancia?

-Eso a ti no te importa. – dice arrebatándole la foto con su mano lastimada. Para nadie era ciego que algo le pasó a Meiling en su ausencia de aquel pueblito. Dijo a su mejor amiga que iba a la ciudad a visitar unos parientes. Pero había vuelto como si hubiera asistido a un funeral.

-Vamos Li. – Dice él sentándose a su lado con gesto de comprensión. – Has vuelto de esas vacaciones tuyas sin decir absolutamente nada… solo Zghi sabía donde andabas y no quieres decirme nada. – ¿Qué fue lo que te pasó en ese viaje?

-No me pasó nada- dice reacia.

-No resuelves nada con encerrarlo en ti misma. Tal vez pueda ayudarte.

Ella sonríe de manera sarcástica y haciendo una mueca dice.- No lo creo.

El sujeto la observó y su negatividad era muy latente.  Los demás de la redacción le habían salido huyendo a su actitud explosiva. El solo se le quedaba observando como si fuera la cosa más interesante que pasaba allí.

-¿Qué tal si comes conmigo?

Meiling se puso de pie mecánicamente y recoge sus cosas diciendo sin mirarle.- Creo que no. Llego tarde…

-¿Para que?

-Para una cita. – Dice ella de un primer momento. -Y estoy tarde. Adiós…

El sujeto la vio marcharse mientras todavía analizaba su comportamiento desde que había vuelto y simplemente dice entre dientes.- Adiós preciosa Meiling.

*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*

Los días siguientes estuvieron cargados de mucha tensión en la empresa Li. los resultados preliminares del primer trimestre bajo la nueva imagen de Diamantes Li estaba en marcha. Tanto Sakura como Shaoran pasaban menos tiempo juntos que el de costumbre.

Tampoco podía decirse que logró reunirse con su padre tan pronto como él quería. Hien tuvo que hacer un viaje Express a Australia como le informó Wei por asuntos de salud. Aunque le refirió que su enfermedad estaba controlada no evitó pensar en lo que Sakura le había dicho dos días antes por teléfono al preguntarle si había hablado con su padre.

-No me sorprende- Dice Sakura – Lo vi esta mañana porque necesitaba que me firmara unos papeles y no lo he visto muy bien. Es mas parecía mas cansado que de costumbre. También lo veo más delgado. Se marchó después de eso a su casa.

-¿Acaso crees que está muy mal?

-No muy mal pero su salud está convirtiéndose en asunto de observaciones. – Sakura nota que el hombre parecía cada día mas curioso por su padre y aquello le llenaba de esperanza- He visto una enfermera acompañándoles también. ¿Por qué no le preguntas a Wei?

-Eso hice pero no me dice nada- Dice Shaoran distraídamente desde su oficina en Diamantes Li. – ¿Por qué no voy a tu oficina y almorzamos juntos? Yo llevo los emparedados… estoy algo aburrido.

-Ah claro. Creo que no señor. – dice con una sonrisa traviesa. Shaoran no podía verla pero sabía que ella estaba sonriendo. –Usted quédese donde está.

-¿Y eso? ¿Acaso no quieres pasar tiempo conmigo? – Pregunta con un gesto de voz infantil.

-Claro que si. Pero lo último que necesitamos es que los rumores lleguen salgan directamente de aquí. No señor; quedamos bien claro que cada uno desde sus oficinas y no reunirnos aunque fuera estrictamente necesario. La ultima vez que estuviste aquí tengo la impresión que Misa lo supo – sonríe – al menos ella conserva cierto recato.

– No me preocupa tu asistente. De saberse, ya se sabría. Sabes que quiero anunciarlo al mundo.

-No es lo correcto y lo sabes.  No ahora.

-Si-suspira – Lo se. Aun no puedo creer que pretendas salir de la casa. No tienes que hacerlo ¿Sabes? Puedes quedarte todo el tiempo que quieras. Ya ha pasado un mes y…

-Se que no tengo. – le corta Sakura la misma opinión que el había brindado todo aquel tiempo desde que ella le había dicho que saldría de la casa- Pero debo Shaoran. Además mi padre me dijo que viene en estos días. Ahora que la prensa se ha calmado de buscar noticias donde vivo es hora que salga de la casa.

Shaoran sintió un nudo en su estomago al pensar que Sakura abandonaría la casa Li. No habían vuelto a estar juntos por un mes y medio y aunque el trataba de mantener una actitud impecable, era imposible cuando ella estaba cerca de él.

Lo último que había pasado entre ellos fue una sesión de besos en los jardines de atrás que terminaron besándose sobre uno de los sillones reclinados de la piscina. Aunque ellos creen que nadie les veía Tomoyo tomó par de fotos instantáneas y Wei eficientemente alejó a todos los sirvientes de aquella parte de la casa.

Las noches se volvían frías sin ella. Pero tampoco iba a forzar a Sakura de estar con él todas las noches. Mas cuando ella siempre había deseado mantenerse intacta hasta su noche de bodas.

Ya eso no sería posible.

Aunque ella no lo confesaba, sabia que le dolió a ella en un principio pero él respetaba mucho sus decisiones. Entre ellas las de sus relaciones íntimas que nunca se repitieron.

Pero no era tonto para no notar las miradas cargadas de deseo entre él y Sakura.

Fue cuando cada uno comenzó a colocar distancia.

Pero aquella distancia no evitaba que los pensamientos de uno no estuvieran con el otro.

-Creo que deberías presentarme a tu padre Sakura. – Anuncia de repente.

Luego de salir de la impresión interroga-¿Cómo te presento? “Papá: este es Shaoran Li, mi amante”

-Creo que es un tanto fuerte. Que tal ¿El hombre de mis sueños? – Replica el varón con gesto divertido.

-¿Qué te dice que lo eres?  – Dice ella con una carcajada divertida.

-Creo que nos conocemos bastante Sakura. Y has hecho cosas conmigo que al menos que no lo fuera, no lo habrías hecho nunca.

Sakura enrojeció como grana ante aquella revelación. Se hizo un silencio profundo en la línea.

-Tengo que volver a trabajar. – Ella interrumpió el silencio con nerviosismo. Y Shaoran lo sabe.

-Claro. Te hecho de menos.

-Yo también. Hablaremos luego.- Dice Sakura colgando la llamada y Shaoran se queda con el auricular en su mano.

Shaoran navegaba profundo en sus pensamientos y sus recuerdos. Por más que intentaba concentrarse en sus memorandos recordó que aquel día llegaba el padre de Sakura. No pudo conocer el hermano de la joven. ¿Cómo sería entonces su progenitor?

¿Acaso sería imprudente presentarse? Quería conocer el padre de la joven. No podía permitirse estar en una relación con Kinomoto sin conocer a su padre. Al menos tener la cortesía de concretar una reunión durante su estadía en la ciudad.

Pensar en el padre de la joven le hizo pensar nuevamente en Sakura y sin percatarse sus ojos adquieren un brillo de nostalgia y asombro. ¿Cuántas veces en el día pensaba en ella?

“Muchos” concluye dentro de si y dice en voz alta con un suspiro taciturno.- ¡Cuánto la extraño!

-Vaya vaya… – Dice una voz atrayendo su mirada sorprendida al rellano de la puerta de su enorme oficina. Eriol Hiragizawa tenía una sonrisa complacida mientras avanzaba al escritorio de su amigo.- ¿A quien es que extrañamos?

-Eso a ti no te importa Hiragizawa. –Condenando los tiempos de aparecerse el sujeto.  Dirige su mirada a otra parte que no sea al sujeto de ojos azules con sonrisa burlona.

-Shaoran: Soy tu amigo. Jamás me burlaría de ti… -Dice con una sonrisa de angelical actitud.- además, creo que ambos sabemos a quien hechas de menos.

-¡No puedes saberlo!

-Tengo mis contactos- Dice con un gesto divertido añadiendo.- ¿Acaso tiene unos bellos ojos verdes? – Añade con total intención de fastidiar a su amigo que estaba ya rojo en las orejas.

-Daidouji te dice muchas cosas últimamente.- Murmura avergonzado.

-No ha sido solamente Daidouji. – Encogiéndose de hombros.- Hay que verlos como se miran en las reuniones que hacemos.

-Son los únicos momentos que he podido verla. Además termino de volver a su departamento anoche.

-¿Qué esperas entonces? Has una visita a su departamento.

-¡Estas loco! Jamás…

-No somos chiquillos Shaoran. Se que estás patas para arriba por Sakura Kinomoto. No te culpo. Es encantadora.

Shaoran se queda mirándole unos instantes para preguntar con una seriedad que podría asustar a cualquiera; a cualquiera excepto Eriol Hiragizawa.- ¿Por qué nunca… nunca te interesó?

-No me malinterpretes. Sakura es preciosísima y tiene una gran personalidad. Pero en realidad es un tanto ingenua para mi gusto. Solo la veo como una hermana. Jamás podría verla como algo más de índole romántico.

-Pensé un tiempo atrás que si la veías así. – Eriol le observa con cierta seriedad incluso algo absurda para venir de Hiragizawa. – Es decir en Londres…

-La verdad que Kinomoto no es la única ingenua por aquí – Negando con su cabeza y añade confiado-  Solo ayudaba a una amiga con un idiota que no se daba cuenta lo tanto que le importa.- Mirando con significado al de ojos cafés y Shaoran detecta su ironía.- ¿Estás enamorado de ella, cierto?

Shaoran guardó silencio un instante.- Es tan notorio. – Se rasca la nariz nervioso.

-Para la mayoría que te ve con ella.- Sonríe. – Creo que haces una buena elección. ¿Desde cuando están de novios?

-No somos… novio por así decirlo…

-¿Ah no? ¿Salen juntos?

-No exclusivamente.

-¿No exclusivamente? – Pregunta Eriol algo confundido.- ¿Sales con alguien más?

-No.

-¿Ella si?

-No. No lo creo.

-Entonces están saliendo juntos exclusivamente Li. – Dice Eriol negando con su rostro.- Me parece muy tierno de su parte. Y espero que dure en verdad. Felicidades.  Y me alegra aun más que pusieras a un lado lo que dicen de Sakura y tu padre.

-No hay nada que felicitar. Además Sakura me dice que no hay nada… no pudo haber nada. – Concluye finalmente. Eriol nota la seguridad en el rostro del varón.

-.Me alegra por ti. Y más me alegra que hayas roto con Kaho.

-¿Cómo lo sabes?

-¿Bromeas? – Dice Eriol divertido.- Todos alrededor de Kaho están pagando el desplante que le has hecho.  Aunque afirma que fue ella quien te dejó.

-No se como me fijé en esa mujer.

-Todos pagamos cual pecadores- dice Eriol a lo que agrega por la mirada algo interrogante de su amigo.- Kaho y yo estuvimos comprometidos.

-¿En serio? – Pregunta no escondiendo su sorpresa en su declaración.

-Me dejé llevar por su actitud independiente.  Pero… no es alguien muy leal que respete la fidelidad.

-Lo siento.

-Ya es cosa del pasado. Y me alegra que no hayas caído totalmente en sus garras. ¿Revisamos estos reportes?

Shaoran asintió y ambos concentraron sus pensamientos en los números presentados por Eriol en el portafolio. Aunque de cuando en cuándo los pensamientos de ambos se iban a dos chicas en particular.

-Oye a propósito… – dice Eriol levantando su mirada – ¿Quieres ir conmigo al entrenamiento de Kendo?

-¿Kendo? – pregunta Shaoran observándole.

-Si. Estoy tomando clases de kendo en un gimnasio que hay a pocas cuadras del hotel… – sonríe divertido – te ayuda a relajarte y sacar tensiones…

-¿Qué te dice que estoy tenso? – pregunta Shaoran a la defensiva.

Eriol sonríe enigmático y encogiéndose de hombros dice – No lo se… tal vez porque no hemos avanzado mas allá de la pagina cinco y los últimos tres minutos miras algo allí – señalando un lado del escritorio.

Shaoran se sonroja y Eriol es mas rápido al tomar lo que Shaoran observa: un recorte de periódico donde se observa a Sakura quien parece dar el discurso de la fiesta que fue mas de dos meses atrás. Eriol le observa divertido al verle evitar su mirada y dice- ¿Por qué no le pides una foto de verdad?

Shaoran le arrebata la foto y dice – Eso a ti no te importa.

-¿Qué me dices?

-¿De que?

Eriol rueda sus ojos pidiendo piedad al cielo al decirle – De las clases de Kendo… en verdad necesito una pareja para practicar. Mi compañero de kendo se lastimo…

-¿Oh?

-Si.

-¿Qué le paso?

-Pues se torció un tobillo y tiene un desfile de pasarela en dos días en el desfile de moda de Prada.  Tiene que descansar…

-¿Una modelo? – pregunta alzando una ceja dubitativo. – ¿Una modelo?

-Tranquilo no es Mitzuki.

-No me interesa en lo mas mínimo que pase con ella Hiragizawa.

Eriol sonríe a su amigo y dice – no sabes cuanto me alegra saber eso… – Shaoran lo mira aturdido pero el no agrega nada mas – Mi compañera es una gran combatiente de kendo y me ha ensenado mucho en estas ultimas semanas…

-¿En serio? ¿Tan buena es?

-Si- sonríe con burla y Shaoran nota su risa burlona. – Ella dice que tú también serás un excelente compañero de reemplazo.

-No comprendo. ¿Quién te conoce a ti me conoce a mí y sabe que practicaba kendo en la secundaria…?

-Ah eso es porque es una mujer que significa mucho para ti – sonríe mas divertido viendo como Shaoran parece mas confundido que nunca. – solo que tu la conoces como tu hermana…

Shaoran no pudo dejar de mostrar su sorpresa ante la revelación de su amigo británico.

*-*-*-*-*-*-*-*

Unos toques en la puerta hicieron levantar su mirada y no sorprenderse pero si regalar una sonrisa gentil que hicieron que la chica de ojos amatistas sintiera un repentino nudo en su estómago.- Tomoyo Daidouji. Te has desaparecido un par de días.

-Creo que eras tú el desaparecido Eriol- Dice ella avanzando a su escritorio.- no solamente tu; tu hermano también anda desaparecido.

-¿Hideoshi? – Pregunta viendo a la joven sentarse en una silla al otro lado del escritorio.- ¿Acaso no has sabido nada de él?

-Me llamó dos días atrás. Tuvo que marcharse junto a Kaho pues ella tenía que cumplir unos desfiles de moda en Tokio.

El tono de voz utilizado por la amatista le reveló que no estaba complacida con esto. – No te preocupes- Dice dándole ánimos con esa actitud que siempre quería reflejar “Esperanza y positivismo” – Ese hermano mío cuando se enfrasca en su trabajo es solamente trabajo…

-No se que será. – Dice Tomoyo después de asentir y tratar de sonreír. – Pero hay algo que no me figura en la relación de Kaho con Hideoshi.

-¿Oh?

-Se que no debería hablarte de ella… lo siento.

-No me afecta en lo absoluto que quieras hablar de Hideoshi.

-No lo digo por él.- Dice dubitativa.- Me refiero a Kaho.

-¿Kaho? –Pregunta confundido.

Tomoyo asiente y el rostro confundido de Eriol le indica que tal vez no sea el mejor momento.- Fue mala idea venir aquí… lo siento…

-¡No! Quédate… por favor… – Insiste el varón de ojos añiles llamando su atención y Tomoyo se voltea para verlo parcialmente de pie. – Por favor.

Aquella melancolía y anhelo de sus ojos azules, ablandaron la aptitud de Tomoyo quien lo pensó mejor y se sentó algo abochornada.

-No hay nada que no puedas confiarme. –Dice Eriol caminando hasta ella y agachándose para tomar sus manos –Soy tu amigo por sobre todas las cosas Tomoyo… y quiero que puedas confiar en mi.

Tomoyo asintió. –No quería ocasionarte una pena a la mención de Kaho. Se que sigues profundamente enamorado de ella.

-¿”enamorado” De Kaho?

La amatista asintió mirándole a los ojos. –Te inquieta que te hable de esto.

-No, no. Por favor…- Dice Eriol dubitativo al notar la nostalgia en los ojos azules de la joven sentada delante de él. El deseo de abrazarle y decirle que todo estaba bien ganaba su voluntad pero no quería parecer débil, susceptible, o peor aun.
Terriblemente enamorado de ella.

-Tomoyo: como amigo he traicionado tu confianza no contándote lo que pasó alguna vez entre Kaho y yo. Debo de admitir que como amigo espero que me confíes tus preocupaciones, anhelos y cosas que te hacen entristecer. Pero yo debí de dar la misma cantidad de confianza. – Acariciando su mentón.- Se que te preocupas por Hideoshi… algunas veces creo que…- hesitando decir “No te merece o tus lágrimas” pero hesita en que aquello se escuche como celos.- Te descuida…

-Por favor, Eriol…

-Si, lo se. Pero la verdad debes de escuchar todo de mi boca. No de nadie más. –“no de Hideoshi”. Sonriéndole dice con voz tranquila-¿Qué te parece si lo hablamos ahora?

Parpadea dos veces. Una tercera vez: allí estaba el siempre optimista y reservado Eriol observándole con una sonrisa llena de seguridad  que siempre le hacía sentirse segura, dichosa, confiada y ciertamente feliz.

“Felicidad que a veces dudo al lado de Hideoshi” pensó ella aturdida mientras asiente en silencio y Eriol ocupa la otra silla al lado de ella. – ¿Quieres hablar?

-No hay ningún mejor momento que el ahora. Y estoy dispuesto a otorgártelo.

-¿Por qué mejor…- dice ella adquiriendo un ligero rubor en sus mejillas.- No lo hablamos… durante el almuerzo.

Una sonrisa tenue dio paso a una amplia del rostro del varón y Tomoyo se percata en el hermoso y varonil rostro de Eriol Hiragizawa.

*-*-*-*-*-*-*-*

Shaoran había tenido un día muy largo. Nada mas le gustaría que poder llegar a casa en aquellos instantes, tomar una suculenta cena y tomar un baño e irse a la cama.
Solo una cosa podía superar aquellos planes que le congestionan su mente: Sakura Kinomoto.

Aborda el ascensor con otro grupo de empleados de la firma Li. Unos cuantos lo miran de reojo y otros se despiden con “buenas noches” de él cuando llega al piso que le interesa y desborda el aparato. El responde el saludo.  Los pasillos lucen desolados pero sabe que “ella” está aquí.

Se fijó que su coche aun seguía estacionado.

Su sonrisa se amplió aun mas al pensar en su querida joven de ojos esmeraldas que solo estaba a unos metros más adelante.  Había pasado pocos momentos con ella y ya deseaba estrecharla en sus brazos.

Shaoran cuando llegó a la parte que eran las oficinas de Sakura escuchaba la voz de la joven de ojos esmeraldas que parecía explicarle algo a alguien. Cuando estuvo bien cerca nota que la joven no está sola.

El hombre de ojos grises está con ella.

Sakura no se daba cuenta pero Yue estaba muy cerca de ella. Demasiado para su gusto. Observa a ambos de arriba abajo y nota como la mano de Yue reposa en el hombro de Sakura mientras ambos observan agachados algo.

-Es una joven muy talentosa.

-Claro que si, es mi mejor amiga- dice Kinomoto orgullosa pasándole la lupa a Yue mientras observa las muestras de unas fotografías. – ¿Crees que tendrán éxito en Japón?

-Claro que si. – Afirma estoico el sujeto de cabellos grises.- Pero recomiendo modelos infantiles. De alto reconocimiento preferiblemente.

-Esta línea infantil será todo un éxito.

-No dudo que así sea- dice Yue levantando su mirada y observando a Kinomoto a los ojos.-Eres muy inteligente.

-Gracias Yue-kun.

¿Yue-kun? – ¡Ejem!

-¡Shaoran! – Dice Sakura sonriéndole y recuperando la compostura.-¿Qué haces aquí todavía?

-Aun no me marchaba. – dice Li mirando a Yue con una contemplación de precaución.
De mucha precaución que no pasó desapercibida para el varón. –Vi en el estacionamiento que aun no te marchas.

-Ah no, se nos hizo tarde. Trabajábamos en lo de la línea para niñas. Yue me recomendaba que hiciéramos el lanzamiento en Japón exclusivamente.

-Sakura primordialmente tendría que ir a Japón. – Dice Yue con una mirada indiferente totalmente pero luego mira a Sakura de reojo sutilmente y luego a Shaoran. El varón de ojos café nota como Yue levanta un poco parte de sus labios para  dibujarse lo que es ¿Una sonrisa?

-¡¿Ahora?! – Preguntó Shaoran imaginándose por la mirada que Yue le lanzó a Sakura.

Por la forma escandalosa que el heredero Li hizo esa pregunta atrajo la atención de Sakura quien ingenua a la mirada de Yue y el porque de aquel tono de voz de Shaoran se voltea a Shaoran y dice.- No. Dentro de unas semanas… ¿Qué te pasa? ¿Te ocurre algo malo? ¿Te sientes mal?

Tal vez fue la mirada de Li que le dijo a la joven que algo no andaba bien en él; y aquella no es su intención. Se observaron unos instantes a los ojos y este dijo con un tono de voz bastante serio.- Estoy bien.   – Observando a su alrededor. – ¿Y tu secretaría?

-Tuvo que irse a Japón en viaje de emergencia. Me mandaron un reemplazo de recursos humanos y se marchó más temprano. – Dice Sakura recogiendo un poco su escritorio. – Escribiré algo en su agenda para mañana- Dice sonriéndole a Shaoran y yendo al exterior.

-¿Qué se trae usted? – Pregunta Shaoran bajito; tan bajito para que la joven que escribía afuera no lo escuchara que Shaoran pensó que Yue tal vez no lo había escuchado.  Pero contrario a lo que el joven Li pensaba Yue le había escuchado.

Tal vez pensó el hombre, estaba pendiente a lo que podría decirle.- ¿A que se refiere?

-Kinomoto no es una chica fácil Tsukishiro. Así que deje de hacer planes con ella.

-Kinomoto tal vez no tenga novio.

-Lo tiene. – Dice Shaoran dando un paso adelante – Y ahora mismo se lo advierto: No intente nada con ella… pues luego se arrepentirá.

-Kinomoto es una chica grande- dice el sujeto sin ninguna emoción de por medio. –Deje que ella decida Li. – dice con una claridad que sorprende al sujeto de ojos café y lo ve recoger sus documentos y marcharse cuando pasa por el lado de Sakura y se despide colocando su mano sobre el hombro por unos segundos… y Shaoran observa todo aquello queriendo arrancarle de un solo movimiento el brazo.

Cuando Sakura vuelve a la oficina dice con una sonrisa y colgándose de su cuello – Hola… ¿Viniste a hacerme una visita?  ¿Shaoran?

Shaoran la observa sorprendido al escuchar su nombre. Sakura nota su sorpresa. – Lo siento… largo día…

-Si… – dice ella riéndose tímidamente. – tanto así que no te has dado cuenta donde estoy…

Shaoran nota a la muchacha colgada de su cuello y se sonroja tímidamente al ver sus mejillas rojas y encendidas. Rozan sus labios y sus besos se vuelven mas intensos y apasionados donde Sakura gime satisfecha contra su boca lo que enciende las pasiones dormidas del sujeto.

-No, no… – dice Shaoran murmurando contra su boca dándose cuenta que su deseo se enciende. – ¿Acaso tu padre no llegaba el día de hoy?

Sakura abre los ojos sorprendida lanzando un grito y soltándose de su novio y sale corriendo mientras dice – ¡Tomoyo me prometió que haría la cena! ¡Que tarde voy!

-¿Necesitas ir por el al aeropuerto?

-¡No! Tomaría un taxi para mi departamento… ¡Nos vemos luego! – Dice yéndose tan rápidamente que desapareció rumbo a los ascensores ocasionando una risa divertida del sujeto.

*-*-*-*-*-*-*-*-*

-¡Señor Kinomoto! – dice Tomoyo abrazándole al llegar al departamento de ambas jóvenes. Delante de ella entraba por la puerta el hombre de cabellos castaños, gafas y mirada gentil quien siempre tenía un puesto adicional para ella en la hora de la cena. -¡Que gusto verle bien!

-El gusto es verte a ti tan bien querida Tomoyo – dice el hombre con gesto paternal observando con melancolía a la joven delante de él. Sonríe para añadir.- Estás tan hermosa como siempre…

Tomoyo se sonrojaba ante sus cumplidos y esta vez no había excepción. Ayudándole con su maleta se abre paso por el departamento acompañado del hombre. –La cena estará lista en una hora… me sorprende que Sakura no haya ido por usted.

-Sakura me informó que estaría en una reunión hasta tarde. – Explica observando el apartamento que había visitado otras tres ocasiones. – Deja la maleta hija. Ya me ocuparé yo de llevarla a mi habitación luego- Dice indicando los sofás. – Ahora quiero que me expliques.

-¿Explicar?

El reconocido arqueólogo y antropólogo asiente en silencio.  Tomoyo y él se sientan en unos sillones al frente del otro y Tomoyo muestra un rostro de absoluto desconcierto por lo que le diría el hombre.- Aunque vengo a China a dictar una conferencia en la universidad y por otro motivo que te explico en unos momentos, no deja de preocuparme algo… – haciendo una pausa – Touya… Touya me explicó unas cuantas cosas. Sakura no explica mucho en su correo electrónico.

-No le comprendo.

-Touya me dice que Sakura…- alzando una ceja y suspirando al recordar la forma en que su hijo “Exageradamente” explicó a su padre las pocas veces que compartió con Sakura en Hong Kong si pudo deducir que su hermana parecía estar algo diferente. –Sakura… está instruyendo el hijo de Hien Li. Aunque Touya muchas veces tiende a la exageración cuando se trata de Sakura no pude evitar tomarle en serio. Mas aun leyendo unos correos que Sakura tuvo a bien escribirme estos días.

-¿Correos?

Fujitaka asiente y nota que en la mirada de Tomoyo hay ciertas pizcas de revelaciones que no logra determinar. – Ha hablado en aquellos correos más amistosamente de Xiao Lang Li. Lo que me hace suponer que Touya no exageraba.

-¿Qué le dijo él en realidad?

Fujitaka alza una ceja ante el rostro preocupado de la amatista. – Que Sakura estaba de novia de ese Xiao Lang Li. Y que temía porque su hermana era ingenua y él es tal cual dicen los medios de su padre. Y debo decir que después de ciertas fotos…  no es que desconfie de ti o de Sakura… pero es la primera relación que ella tiene después de Yukito – Creo yo – y yo…

-Señor Fujitaka: puede estar tranquilo. Esas fotos… (o gran parte de ellas), son exageraciones dadas por los medios. Además Sakura es una chica mayor ya…

-Hija: no me malinterpretes. No estoy aquí para “retar a Sakura” a que me presente ese joven. O a reclamarle juicio o conciencia… Para nada. Confío en mi hija plenamente.

.- ¿Y entonces?

-.Estoy en verdad aquí… por ti.

-¿Por mi? – Pregunta atónita.

Fujitaka asiente algo preocupado por la mirada de asombro de la amatista. –Tomoyo… ¿Acaso no lo sabes?

-Saber ¿Qué Señor Fujitaka? –Por el rostro del sujeto Tomoyo se sentía algo preocupada.

Muy preocupada.

-Tomoyo: Se trata de tu madre.

*-*-*-*-*-*-*-*

Cuando Sakura llega a su departamento sabe que ya están allí porque salía un aroma exquisito de la cocina. – Tomoyo: ya llegué.

-¡Bienvenida Sakura! – Dice la amatista algo seria y con teléfono en mano pero Sakura no le presta atención a aquello buscando a su padre con la mirada. – Llegas un poco tarde… ¿Reunión a último minuto?

-Algo así. ¿Dónde esta papá?

-Aquí estoy pequeña Sakura. –  Dice Fujitaka saliendo a la claridad para placer de su hija en cuyos ojos esmeraldas reflejan toda la felicidad reservada para ella. Sakura sonríe complacida y no lo piensa dos veces al abrazarse con efusividad de su progenitor. -¡Estás hermosa! – Dice separándose de ella un poco.- ¡Te pareces cada vez mas a mi…- Hesitando un instante al observarla a los ojos. Por unos segundos su sonrisa se borra de sus labios para decir. –querida Nadeshiko … Estás hermosísima… – Aferrando su rostro con gesto de añoranza. – Tan parecida a tu madre…- abrazándole finalmente.

-Oh Papá…- dice ella sonriéndole. Sakura no puede darse cuenta que su padre si nota que tanto se parece a Nadeshiko.

Con la misma mirada de añoranza de una mujer enamorada. Como nunca la había visto.
Ni siquiera con Yukito alguna vez.

-Cuéntame como está Tomoeda. Como va tu cátedra. –Habla ahora su hija atrayendo sus pensamientos al presente.

-Todo está bien. Tengo dos semanas de vacaciones al inicio del próximo término. Y vine a dictar una conferencia aquí para la universidad de Hong Kong.

-Lo se. Por nada del mundo dejarías tus cátedras. Aunque no se que haces aquí si estoy alegre de verte papa.

Fujitaka se voltea a Tomoyo quien había permanecido callada y con el teléfono en la mano todavía. Sakura observa a su padre mirar a su amiga y viceversa. Finalmente pregunta.- ¿Tomoyo?

-Es mamá Sakura. – Dice Tomoyo con la voz entrecortada. – Está enferma.

Sakura observa a su amiga y luego a su padre y la incredulidad llega a sus ojos.- ¿Qué?
¿Qué es lo que dice, papá?

-Recién me he enterado de esto. – Dice Fujitaka dubitativo.- Sabes que Touya tiene muchos amigos doctores y…- hesitando.- Bueno, Touya me informó de sus sospechas cuando la vio en el hospital. Y luego fui a verla.

-¿Tomoyo?

-.Mamá me lo ha confirmado hace unos momentos. – ahí señala el aparato que está en sus manos.

-¿Qué es lo que tiene? –Pregunta Sakura algo dubitativa.

-Cáncer. Tiene Cáncer. – Dice sorprendiendo a su amiga.- Está ahora mismo en tratamiento…  no me dijo nada.

Una lágrima escapa de uno de los ojos de la amatista. Sakura se levanta para confortar a su amiga y brindarle su apoyo a lo que ella gana fuerzas para decirle.- No fue hace mucho… están controlándola… con tratamientos…

-¡Tomoyo!- dice Sakura sintiéndole sollozar en sus brazos. – ¡Cuánto lo siento!

-Sonomi aseguró que tiene la enfermedad controlada. –Habla Fujitaka.- Le insistí que fuera ella quien se lo contara a Tomoyo – Dice ahora mirando a su hija y a la otra joven.- ¡No sabes cuantas veces ha tratado de tomar el teléfono y llamarte! La conozco… hemos estado al pendiente de ella pero creo que necesita que vayas. La empresa le preocupa mucho. Y esta muy desanimada pues se siente como abandonada.

-Hablé con ella no hace mucho… – Dice a Sakura.- La noche del baile… después de eso… otras veces ¡Nunca me dijo nada!

-No quiso inquietarte. Sabía que dejarías todo por ir a su lado. – Dice Fujitaka.- Ella está bien Tomoyo.

Tomoyo asiente y hipa para decirle a su amiga.- Le dije que podía ir a verle unos días.

-Por supuesto- Afirma Sakura con convicción. -.Claro que debes de ir. Mañana mismo de hecho.

-No es necesario que haga un viaje Express por ello…- Anuncia Fujitaka.

-No. Es mi deber… soy su hija- Dice Tomoyo con una madurez envidiable y haciendo sentir orgulloso al hombre: De todas formas siempre la consideró una mujer juiciosa y consciente además de madura. –Disculpen… voy a reservar un vuelo.- Marchándose a sus habitaciones. Sakura la observó irse y cerrar la puerta.

-Creo que nos tocará cenar a nosotros. Iré a ver que preparó. –Dice Sakura poniéndose de pie y caminado a la cocina aunque parte de su corazón estaba con su amiga.

Ya en la privacidad de su habitación, Tomoyo una vez hizo la reserva de su pasaje buscó en su agenda otro número. No entendía a que venía aquella actitud de querer llamarlo: Escuchar su voz le haría sentirse mejor. Tenía que ser así.

Dos nombres estaban bajo aquella letra del alfabeto. Dos nombres que coincidían en un mismo apellido.

Pero solo el rostro de uno venía a su mente. Cuando escuchó que respondían al otro lado de la línea -¿Hola? Necesito que vengas… por favor… – Dice conteniendo sus sollozos. –Te necesito.

*-*-*-*-*-*-*-*-*-*

Acompáñame a estar solo,
A purgarme los fantasmas,
A meternos en la cama sin tocarnos.
Acompáñame al misterio
De no hacernos compañía,
A dormir sin pretender que pase nada,
Acompáñame a estar solo.

Ya no había pequeños en aquel parque comunitario. Los columpios estaban moviéndose por efecto del viento y las personas que cruzaban por allí lo hacían para llegar a casa temprano, caminando en parejas para disfrutar del fresco del clima o andaban en bicicleta bajo los reflectores ya encendidos.

Sentados en una banca hay una pareja que disfrutan del silencio y la compañía el otro. El hombre gentilmente había acudido a su llamado y ella calzando zapatillas deportivas y un suéter había bajado con él desde el apartamento donde conoció al padre de la joven Kinomoto.

Eriol se sentía dichoso por haber sido la persona que le trajera tranquilidad a la vida de Tomoyo Daidouji. No le había preguntado si había llamado a alguien más (A Hideoshi por ejemplo), pero no le importaba.

Acompáñame al silencio
De charlar sin las palabras,
A saber que estás ahí y yo a tu lado.
Acompáñame a lo absurdo de abrazarnos sin contacto,
Tú en tu sitio yo en el mío
Como un ángel de la guarda,
Acompáñame a estar solo.

Estar para ella en aquel momento era sumamente importante.

Tomoyo se había quedado callada de repente una vez le narró a Eriol que pasaba con su madre. Él le había ofrecido su hombro para apoyarse y así se habían quedado: juntos y le servía de apoyo y de consuelo a la joven de ojos azules cuyos ánimos se notaban en el suelo.

“Todo estará bien” Había dicho él momentos antes.

“¿Cómo lo sabes Eriol? ¿Qué pasa si mi madre.”

“Está bien Tomoyo. Solemos pensar lo peor ante estas situaciones cuando debemos siempre de pensar en lo mejor y positivamente. Tu madre lo ha hecho a decirte que todo estará bien y que sigue un tratamiento riguroso. ¿Por qué no tu?”

“Quisiera ser tan valiente como es ella”

Acompáñame
A decir sin las palabras
Lo bendito que es tenerte
y serte infiel solo con esta soledad

Acompáñame
A quererte sin decirlo,
A tocarte sin rozar ni el reflejo de tu piel a contraluz,
A pensar en mi para vivir por ti,
Acompáñame a estar solo.

“Lo es.”

“Lo está enfrentando todo sola”

“No es cierto. Te tiene a ti”

“Pero ¡no me dijo nada! ¿Por qué no me lo dijo? Solo se preocupó por lo que los medios decían de mi y Li. Olvidándose de todo lo demás. olvidándose de mi”

Eriol en vez de mostrar molestia solo sonrió de manera comprensiva y la aferró con mayor intensidad para decirle. “Simplemente porque fue un tanto egoísta y pensó que algo de cierto había en eso, tendría que permitir que tu fueras feliz. Y con tu felicidad ella era feliz”

Acompáñame a estar solo
Para calibrar mis miedos,
Para envenenar de a poco mis recuerdos,
Para quererme un poquito
Y asi quererte como quiero,
Para desintoxicarme del pasado,
Acompáñame a estar solo.

-¿Cómo es que siempre que te necesito estás ahí?

-Porque representamos lo mejor de nosotros. Porque somos buenos amigos. Porque no me gusta verte sufrir o llorar…

Tomoyo sonríe con cierta culpabilidad. – No debí de molestarte. A tu casa… estarías ocupado.

-No hay nada que me produzca más gusto que estar aquí para ti.

Aunque agradece sus palabras que sabe que vienen del corazón, Tomoyo tiene un profundo temor dentro de su ser: pero no puede pensar en ello. Quiere solamente pensar en su madre.

-Voy a tener que volver a Japón. – Dice ella mirándole a los ojos y Eriol no asiente pero una sombra de dolor que Tomoyo nota cruza por su mirada añil.- Mi madre me necesita- Dice ella tratando de convencerse. Y sonríe un tanto triste para afirmar.- Además podré ver a Hideoshi…

-Eso es bueno. – Dice fingiendo una sonrisa. –Hideoshi sabrá acompañarte… – Dice acariciando sus cabellos.

Y si se apagan las luces,
Y si se enciende el infierno,
Y si me siento perdido
Se que tu estarás conmigo
con un beso de rescate
Acompáñame a estar solo.

Tomoyo suspira melancólica sintiendo la suave caricia de la mano de Eriol contra su pelo. Se siente en paz; se siente dichosa y tranquila a su lado. Aunque ansiaba ver a su madre y poder encontrarse con Hideoshi, había algo que no le dejaba tranquila.

Una punzada en su pecho le decía que podía perder algo importante en su ausencia. Pero ¿Qué?  Por un instante pensó que tal vez no era a Hideoshi a quien deseaba ver -¿Sabes? Si todo está tan bien como mamá dice… podré volver tal vez en unas semanas.

-Supongo que así será- Dice Eriol de manera simple y sin mucha emoción. –Solo un favor.- Dice levantando su mirada a sus ojos índigos.- Prométeme que te cuidarás.

-¿Cuidarme?

-Estarás sola en Japón. Aunque estarás con tu madre… pero aun así… -Dice hesitando un instante.- Cuídate de Hideoshi.

-¿Qué? ¿De tu hermano? ¿Por qué? – dice ella incorporándose algo p4reocupada por la actitud de Eriol. El mientras guarda silencio a lo que ella agrega. – se que no me lo dijiste todo al medio día cuando almorzamos… ¿Qué hay entre tu y él que los separa Eriol?

-Tomoyo…

-¡No! Por nuestra amistad… por la amistad que dices que hay entre nosotros te pido que me digas porque tu y el no se llevan bien. – Eriol se nota arrepentido de haber mencionado algo pero la mano de Tomoyo busca la suya e insiste- Por favor.

-¿Recuerdas lo que te dije hoy al medio día? ¿Acerca de Kaho?

Tomoyo asiente en silencio.

-Te conté que estábamos comprometidos… y que me engañó. Aunque superé lo nuestro y en verdad desde entonces no nos llevamos igual por el simple hecho de que una cosa es que me engañara… otra cosa era engañarme con mi hermano.

-¿Qué? ¿Con …

-Hideoshi y ella bueno… eso fue hace mucho… – No dando mas detalles.

-No lo has perdonado.

-No intenta buscar perdón y yo tampoco. Debes de entender algo: no soy la persona favorita de mi hermano. Tal vez nunca pase- Nota la duda en el rostro femenino a lo que añade- no te pido que lo dejes… jamás. Tal vez. – Hesitando – tal vez Hideoshi si te quiera… te aprecie… ¿Quién no lo haría? Así que le daré una oportunidad. Pero tu confía en tus instintos… nunca te fallaran.

-A veces confías en mis instintos más que yo – sonríe confiada y por primera vez con ternura y cierta alegría desde que supo lo de su madre.

Porque sabia que los días por venir no eran fáciles.

Pero si tenia a alguien como Eriol a su lado… ¿Le importaba quién estaba en su contra?

*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*

Aunque la reunión había avanzado sin muchos percances – más allá de que los accionistas miraban con ojo inquisidor (y algunas veces algo lascivo) a la muchacha de ojos verdes sentada en la mesa directiva. Mientras ella encabezaba la mesa y habla de los últimos progresos y puntos ganados en la bolsa de valores, muchos allí le observan con interés, curiosidad bien contenida y ninguno como Shaoran Li con el mas notable orgullo. Sentado hasta el otro lado veía a la mujer no como una empresaria audaz y hábil.

Sino como la mujer mas importante de su vida.
¡Que orgullo sentía al verle trabajar y hablar con tanta eficiencia! Tenía el cerebro y la habilidad que la mitad de la junta envidiaba.

¡Dioses! Que linda se veía en aquel traje.  Pensaba Shaoran observando las pantorrillas al descubierto.

Sakura por su parte sentía mariposas en su estomago. Era la primera reunión de Shaoran con los accionistas y ella. Aunque había pasado los últimos dos días estudiando el material, podía considerar que había cometido un par de fallas, aunque ninguno de ellos parecía darse cuenta. Y Shaoran…

Bueno Shaoran seguía con esa mirada perdida a ella que no sabia si hacerle sentir nerviosa… ¡O sumamente aterrorizada!
El sujeto mirándole así le ponía mas nerviosa que en las tantas ocasiones que peleo con el.  Y debía admitir que vestido con ese traje de color café se veía más que guapo. Pero aun así la mirada de Shaoran … aquella mirada que de vez en cuando parecía sumamente interesada…

¡La aterrorizaba más!  Conocia aquella mirada. la última vez que le miro así.

¡!Cof Cof!!! Siente que sus mejillas enrojecen.

Sakura siente que la junta dura toda una eternidad cuando por fin le dan final a ella más que con las felicitaciones del grupo representante de los accionistas. Shaoran retrasa su salida pese a que es felicitado por los allí presentes y los asistentes terminan de recoger las cosas de la gran mesa de juntas.

-¿Qué tal si vamos por un café? – Pregunta Yue a su amiga enfrente de Shaoran (Quien no encuentra mas excusas para quedarse atrás). Incluso manda a su asistente a avanzar a las oficinas.

-No lo siento. No tengo ganas de café- observando allí a Shaoran. Yue la observa a los ojos diciéndole con una sonrisa. – Pero gracias Yue.

Yue asiente en silencio y se incorpora para mirar un instante a Li y finalmente marcharse ante la mirada desafiante del sujeto de ojos chocolates.

Cuando finalmente están a solas es que Sakura siente que puede sentarse y dejar salir su tensión y estrés. Al tomar asiento se descalza de sus zapatos y Shaoran le observa tentativamente diciéndole ahora que están a solas – ¿Sabes que te hace falta?

-No. ¿Qué?

-Un buen masaje a los pies.

Sakura no detecta su acento seductor por estar concentrada masajeando sus pies distraídamente. Había trabajado en aquella presentación por una semana ya. Y gracias a la ayuda de Yue Tsukishiro había salido excelente. Y por supuesto Shaoran no se quedaba atrás.

-Necesito comprar un masajeador de pies eléctrico… vi uno los otros días en ventas por televisión uno que… – pero Shaoran le cubre la boca con sus dedos.

-O un dedicado novio que procure sanar tus pobre pies…

Sakura se pone escarlata al notar que el sujeto agacha su cabeza con una sonrisa seductora (que derretiría al polo mas helado) –Sha… Shaoran. ¡Estamos en el salón de juntas! – Dice ella observando precavida las puertas cerradas.

-Vamos Sakura… por algo le llaman “Salón de juntas” Además te he echado de menos y estuviste fantástica… – dice contra su rostro que estaba rojo hasta las orejas.

Sus rostros se aproximan más y más a punto de rozar sus labios… cuando las puertas se abren de repente y sus cuerpos se separan repentinamente. Sakura aun observa la puerta (incluso con su rostro muy rojo) cuando distingue el rostro del recién llegado.

-Señorita Kinomoto.

-¡Wei!

-Disculpe Señorita Sakura… joven Xiao Lang… – ahí observando al caballero heredero del nombre Li quien aun no se recupera del brinco que dio al escuchar las puertas abrirse – El señor Hien requiere hablar con ustedes…

-¿Qué?

-¡No sabia que volvió de su viaje de Australia! – Ahí habla Sakura.

Wei no deja de mostrar consternación al revelar- No esta nada bien… por favor – dice observando a Shaoran con mirada implorándole. – Necesita verlo joven Xiao Lang.

El hombre mira con cierto recelo al anciano. Pero lo conoce. Jamás se prestaría para un juego de palabras o de dobles intenciones. De todas maneras el había solicitado una reunión con Hien. Pero ¿Acaso estaba tan mal que necesitaba verlo?
Pero no solo a el… Sakura también.

-Está bien – dice Shaoran para sorpresa de Sakura. – Iremos…

-Shaoran… – dice Sakura admirada y sorprendida.

Este busca su mirada y con solo ver sus ojos verdes sabe que hace lo correcto. Pero como si Sakura supiera que necesitaba de su apoyo, la joven ojiverde busca instintivamente su mano sin retirar su mirada de la de el.

Shaoran siente la tibieza de su aferre.

-Vamos por el elevador de la presidencia. Ahí no los molestarán. – Dice el anciano extrayendo una llave plateada del bolsillo de su chaqueta. Aunque no evita sonreír complacido ante aquella imagen del joven heredero de la mano con la valiente joven.

-Continuará. –