Capitulo 1 – Los Hombres Li

Cuando la joven dama ingresó al concurrido restaurante lo hizo con elegancia y al hacerlo, procuró ingenua, en el proceso hacer algunas cabezas girar hacia ella. Hacía cinco años que se había mudado de Japón – Su hogar natal – hacía aquel país que si bien quedaba un poco cerca de la suya, era muy diferente. Había aprendido sus costumbres, hábitos y hasta su dialecto gracias a que diez años antes había tomado chino.  Su chaqueta blanca y pantalones a juego, resaltaban sus ojos verdes como esmeraldas. Su nariz refinada y pequeña, labios finos y sensuales además de un cabello castaño que le  llegaba a caer a los hombros era la versión de la femineidad personificada.

-¿Puedo ayudarle señorita? – Preguntó un maître al verle llegar.

Ella negó con la cabeza al gentil mesero que se aproximó a auxiliarle al no verle avanzar pero si buscar con la mirada. Finalmente vislumbró a la persona que buscaba.  Avanzó con paso decidido pero su corazón no podía esconder su estado de nerviosismo.

Trabajaba con aquél hombre ya hacían cinco años. Precisamente por aquel sujeto fue que cambió su vida y su hábitat: le conoció gracias a su propio padre. Vislumbrado por la inteligencia y los vastos conocimientos del negocio de los diamantes, había entrado a formar parte de su staff. Ahora era la mujer mas influyente en la empresa “Consorcio y Diamantes Li”, cuya fortuna ascendía a miles de millones de dólares.

Pero por supuesto, casi todo ese monto pertenecía a los accionistas.

Sakura se aproximó y él no pudo dejar de saludarle con un apretón de manos y un beso en cada mejilla. Nada oriental para quienes se encontraban allí y les miraron de reojo murmurando entre si.

Un hombre almorzaba con dos caballeros mas y susurraron entre si.- Se dice que él se acuesta con ella…

-¡Podría ser su hija! – Dijo otro atónito pero no dejando de ser lascivo.- Aunque no lo culpo… ¡La muchacha es hermosísima!

-Eso si es verdad- Dice otro de los allí presentes quien conocía al objeto de su conversación.- Sino le conociera: Esa muchacha es su mano derecha en todo. Habla cuatro idiomas que ha aprendido en cinco años. Es la mujer más poderosa de todo el consorcio. Irónico si pensamos en la posición de nuestras mujeres hace veinte años…

El mas joven de los tres hombres mira nuevamente a Sakura de arriba abajo y dice con lujuria.- Yo me imagino bajo que “Posición” estará sumida esa chica la mayor parte del tiempo…

Los otros dos hombres rieron políticamente su “caliente opinión” y se desviaron a situaciones mas de negocios aunque uno de ellos no podía dejar de ver a una hermosa mujer como aquella siendo asistente de uno de los hombres mas poderosos del mundo de los negocios.

Sakura sin importarle los rumores –ya se había acostumbrados a ellos en la oficina- solo se concentró en observar el rostro del apuesto hombre. ¿Quién creería que supuestamente aquel sujeto tenía un hijo menor de veintisiete años? Por supuesto aquel sujeto se casó apenas con veinte años y tuvo un hijo seguido del otro por cuatro años consecutivos. Finalmente, el heredero del apellido había nacido siete años después del nacimiento de la última hija. Su orgullo y su legado le pertenecían a un hombre que Sakura jamás había conocido.

-¿Y bien? – Dijo ella una vez ordenaron y se quedaron a solas.- ¿Qué quería hablarme?

El hombre la observó y estudió sus facciones ¡Cuantas veces no había escuchado decir de sus accionistas y colaboradores que aquella sensual asistente era la belleza personificada! No dudaban sus conocidos y demás que,  dado su reputación de seductor ya se la había llevado a la cama.

Pero era imposible para él pensar en Sakura de aquella manera aunque no podía dejar de entrever todos aquellos atributos que admiraba como mujer y como empresaria. Sakura tenía una dulzura e ingenuidad que cautivaban a todos.

Estaba seguro que si sus hijos la hubieran conocido, la admirarían y querrían como él.
Pero las circunstancias habían jugado en su contra desde un principio.

El hombre con su mirada chocolatada estudió a Sakura un instante: si tan solo… no quería herirla. Se había convertido en la figura de una hija más que una asistente confiable y perfeccionista. Sabía que no podía de dejar entrever cierto parecido con uno de sus hijos por su forma de llevar las cosas… o al menos, hasta donde recordaba.

Porque había escuchado acerca de sus hijos era bastante alarmante y algo inconcebible. Pero la última vez que se vio con ellos no fue en buenos términos.

¡Irónica la vida! Ahora mas que nunca, necesitaba de ellos. pero simplemente él jugó cartas con el destino. Y había perdido la jugada.

Su silencio atrajo una mirada mas profunda de Sakura y suspiró no muy abiertamente. Su jefe era una caja de Pandora. Había escuchado los rumores de su aparente divorcio con una mujer muy rica de la cuna de China, de quien se aprovechó para crear su imperio. De su negligencia y poca sensibilidad como padre para ver a alguno de sus hijos por su despacho. Sakura tenía cinco años trabajando para Hien Li, y jamás había conocido a ninguno de sus hijos.

Los cumpleaños llegaban y no habían tarjetas, flores o visitas departe de sus hijos- Sabía que eran cinco aunque no sabía nombres, edades o géneros.-  solo almuerzos o cenas que eran organizados por el hombre a los cuales invitaba a Sakura y a unos cuantos de sus amigos mas cercanos.

En verdad, le tenía lástima.

Le recordaban a su padre en cierto modo: aquella mirada gentil y comprensiva. Su tono de voz calmado y grácil con que daba órdenes sin poder ser asumidas como tal. A veces poseía una gentileza tal que Sakura podía imaginarse en verdad que aquel hombre era tan gentil y considerado que sería un excelente marido: claro eso es si no supiera tanto de la colección de mujeres que alguna vez poseyó y que fue la razón especial para su divorcio de su primera y única esposa.

-Querida señorita Kinomoto- comenzó diciendo Hien Li con aquel acento tan de él: Serio, firme y al mismo tiempo, sutil como la seda. Sakura estudió sus cejas, anchas y firmes y pudo notar cierto dejo de nostalgia en sus ojos cafés. –Sepa usted que ha sido para mi, invaluable y también entrañable… – Habla con lentitud.- En los años que tiene bajo mi servicio, ninguna asistente ha sido tan eficiente como usted. Y también debo de pensar en usted como una amiga.

-Me halaga señor Li. – Declara ella al hacerse un silencio largo y tendido. Sakura sigue observándolo sin comprender su actitud o aquel discurso algo enternecedor para alguien con la reputación de “Lobo” como era su jefe. – Sepa usted que estos años ha su servicio han sido sorprendentes, retadores pero también complacientes. Aprecio intrínsecamente toda la confianza que siempre ha depositado en mí y tenga fe que jamás lo decepcionaré.

Era todo lo que él hombre quería escuchar. “Jamás lo decepcionaré” Pero sabía que él si la decepcionaría a ella. Se hizo un pesado silencio nuevamente. Llegó la comida y Hien Li la vio comer tranquila y beber su vino con lentitud. Apenas él pidió una ensalada pequeña y apenas la tocó. Una vez finalizada la cena, él entrelazó sus manos frente a ella y la miró con firmeza.

-¿Sucede algo, Señor? Ha estado usted muy callado. –Dice ella no soportando más el silencio.

-Algo ocurre, en efecto… – Declara con lentitud asintiendo a su pregunta. Tose incomodo para declarar con el mismo tono de voz –He recibido hace un mes una información no muy alentadora.

Sakura prestaba más atención que nunca: ¿Recibió informes de que? ¿Acaso alguien le acusó de algo en las empresas Li? Si era así ¿Quién? No podía imaginarse quien hablara de ella de mala manera. Llevaba amistad con casi todos los miembros de la corporación. Después supuso que se trataba de una caída de las acciones. Tal vez, algún conflicto con los diamantes… no, era imposible. Hien Li siempre se había conocido como alguien justo y cumplidor de la ley, que no usaba “Diamantes de conflicto”* en sus producciones para suplir a los principales joyeros del mundo.

-Señor: Me preocupa… ¿Qué pasa? –Pregunta al fin sintiéndose aturdida y preocupada.

-Sakura: Supongo que conoces algo acerca de la relación que llevo con mi familia… Es decir, ninguna relación.

-He escuchado rumores.- Dice al fin sintiéndose confidente con su jefe. –Sobre que se divorció…

-Mas o menos. En realidad me separé de mi esposa. Pero no me divorcié.

-¿Oh?

-En mi familia no se acepta el divorcio. Nunca se ha aceptado y nunca se hará… – comienza a buscar en el interior de su chaqueta y saca unas cuantas fotos ofreciéndoselas a Sakura. En ella ve una pandilla de niños de distintas edades y tamaños. Sonríe al notar la mirada nerviosa, alegre y algo sería de alguno de los chiquillos. –Esos son mis hijos.

.-Son preciosos señor.

-Esa es una de las fotos mas recientes que tengo…- Añade con presteza y Sakura nota las manchas en los extremos de las fotos. – Fue hace unos diecisiete o dieciocho años… creo…

-¡Tanto tiempo!

Hien sonríe con su exclamación. – Si, mucho tiempo atrás.- Dice con un dejo de nostalgia. – Perdí contacto con ellos. Un error del cual no me perdoné nunca.

-Entiendo…

-No, no entiendes- Añade con presteza pero el mismo tono de voz inalterable. – Necesito un favor tuyo…

-¿Mío?

-Necesito que veas a mis hijos… necesito que vayas a ellos y les expliques…

-Señor: me está asustando- Dice ella con notable preocupación. – Explicarles ¿que?

-Sakura: Necesito que me ayudes a recobrar la relación con mis hijos… necesito volver a entrar en contacto con ellos.

Sakura no entendía nada ¿Para que necesitara de ella? ¿Por qué? ¿Acaso no podía Hien Li usar a alguien mas adecuado para la tarea? ¿Al menos alguien que conociera a sus hijos?

El silencio se hizo presente hasta que ella declara- Señor… -Colocando las fotos sobre la mesa.- Me halaga hasta cuanto llega su grado de confianza en mí, pero simplemente no puedo involucrarme en sus problemas familiares. –Declara con profesionalidad.- Estoy con ello atravesando una barrera que no es prudente cruzarla.

El hombre dejó caer sus hombros con desesperanza y Sakura trató de evadir su mirada y así lo hizo. Mantuvo silencio y Hien tomó un trago de su copa de vino tratando de poner las ideas en claro.

-¿No hay nada que pueda hacer para persuadirte? –Insiste con lentitud y cierto abatimiento.

-Lo siento, pero no.
-¿Qué tal … – hesita el hombre…- Si te dijera que puedo asegurarte un puesto en la junta de accionistas…

-¿Qué? No puede hacer eso- Declara con los ojos como platos.

-Soy el presidente y accionista mayoritario. Claro que puedo. – Sorprendiéndola. –Es lo que siempre has querido.

Si. Era cierto. Sakura siempre había soñado con aquel puesto. Era una de las razones por las cuales se empeñaba en servir en todo a un hombre como Hien Li pero no hacer todo lo que el quisiera. Una de las razones por las cuales había cancelado el compromiso con su novio de toda la vida fue precisamente por la dudosa confianza que Yukito experimentaba hacía el jefe de Sakura. Nunca le inspiró confianza y que fuera un hombre tan atractivo no le ayudó.

Pero Sakura nunca lo vio así. Aunque seguían saliendo, Yukito y ella llevaban una relación un tanto inestable que no mejoraba con el paso del tiempo. La ambición de ella por llegar a la cima y los celos de él no mejoraban su noviazgo por lo que era difícil hasta el momento determinar si eran novios o no. Sakura no insistía más simplemente porque sabía que la chispa había desaparecido en ellos.

Para ella solo existía el trabajo.

-¿Accionista, dice?

-Minoritaria por supuesto. – Insiste Hien notando la hesitación de su asistente.- pero podría asegurarte un puesto… tienes dinero suficiente para comprar tal vez un 0.1 por ciento de las acciones. Te financiaré el restante 4.9 para que puedas entrar a las juntas como accionista.

-¡No podré pagarlo en años! – Exclama alarmada.

-Por eso no te preocupes. Salvaguardaré tus intereses. No tendrás que pagar más dentro de unos cinco años: ya para ese momento las acciones se habrán duplicado y se pagarán solas. Tendrás un interés mínimo que pagar.

“Tentador” era la palabra que se veía una y otra vez en su mente. ¡Era el sueño hecho realidad! Pero ¿Lo único que tenía que hacer era aquello? ¿Volver a entablar relaciones entre Hien Li y sus hijos? ¿Acaso era posible? ¿Qué tan fácil era aquello?

-Aunque aceptara… y no digo aun que acepto. –Dice la vivaz joven-Aun queda algo por hablar: No me ha dicho que pasó entre usted y sus hijos para poder si quiera intervenir entre ustedes.

Hien la estudió unos instantes antes de extraer de su chaqueta un sobre amarillo y depositarlo en la mesa encima de las fotos de sus hijos. Sakura lo tomó ante su silencio y estudió su contenido. Su boca se abrió en un par de ocasiones. Mientras Sakura leía aquella información sin creérselo, Hien procuró explicarse diciendo.- El destino juega malas jugadas, Sakura Kinomoto: Abandoné a mis hijos cuando su madre estaba moribunda en una cama para ir a concluir un negocio en América y ellos jamás me lo perdonaron. Ahora que el augurio de la muerte sobrevuela mi vida, es que mas que nunca necesito de ellos.

Sakura levantó su mirada y no dijo nada. Hien prosiguió diciendo.- Necesito un heredero. Necesito a mis hijos Sakura. La junta tomará posesión de todas las acciones… todas las inversiones, si uno de mis hijos no está en la presidencia para mi muerte.

Sakura con los ojos abiertos ampliamente escuchaba sus palabras y las entendía pero no las comprendía. Aun las palabras de “Terminal, tiempo de vida, longevidad y meses” paseaban ante sus ojos.

-Pero no entiendo.- Dice ella al fin después de unos minutos pensativa y el hombre había ordenado otra copa para beberla sin aprensión. – ¿Quiere que uno de sus cinco hijos tome el mando de la compañía? – Sakura mantenía un control equitativo de sus emociones.

Ya habría tiempo para llorar y lamentar la gran pérdida de un hombre como aquel luego.

-Así es. Fanrén y Shiefa son las mayores- dice con lentitud.- Estudiaron negocios hasta donde se y conocen la vida de los diamantes porque ellas tenían el talento cuando eran pequeñas… vivían la pasión de los diamantes. – Añade con melancolía.

-Entiendo.   Entonces concentraré mis esfuerzos en ellas. Tal vez quieran asumir el control…- Añade algo dubitativa y notándose muy entristecida. Pero ella era una mujer de negocios: era fuerte y decidida. Mostrar debilidad en aquellos momentos o si acaso una gota de compasión sería mostrarse frágil y sensible.

En los negocios esa no era una opción viable. –No te fíes de ellas… o de ninguno de mis hijos.- Añade con presteza advirtiéndole.- Te harán la vida imposible; te lo puedo asegurar.

-¿Por qué es eso?

-Simplemente porque trabajas para mí. Porque estás a mi lado…

-.Entonces debería pedirle esto a otra persona. ¡No a mi! ¡Sino confían en mí…!

-Sakura: – Dice con un gesto paternal que le recordó en un instante a su padre.- Te pido esto porque después de darle vueltas por semanas, eres la única persona en quien confío. Tienes poder de convencimiento. Eres alguien que te ganas a las personas a pulso y con honestidad. Al principio se pondrán hostiles, lo admito.  Pero cuando te conozcan te sabrán apreciar…- Hesitando un segundo al pensar en el plan alternativo que cocía en su mente.- Te querrán… te lo aseguro.

Sakura estaba arrepentida en aquellos momentos de haber aceptado la oferta de su jefe.  Allí estaba tres meses después, cansándose de tocar la puerta de un apartamento en el lado mas peligroso de Hong Kong en espera de un hombre que por las pasadas dos semanas había dejado mensajes en su contestadora que no respondía.

Cuando se había entrevistado un mes atrás con la mayor de las Li, esta se mostró reacia en un principio de recibir a alguien “aliado” De su padre pero aceptó. Mostrando una entereza digna de cualquier vástago de Hien Li, Fanren mostró cortésmente su poco interés en manejar los asuntos de su padre gracias a un matrimonio siete años antes con un comerciante de telas quien le mantenía un buen hogar y madre de tres niños.

Shiefa no fue diferente: Se había casado ocho años antes y tenía tres niñas. Su esposo era profesor titular de la Universidad de China y no necesitaba tomar poder de las Empresas Li. Incluso que, su esposo no sabía su relación con el poderoso magnate de los diamantes y decidía mantener ese secreto bien escondido.

Fuutie Li vivía como modelo en América y por supuesto la conversación tuvo lugar por el teléfono gracias a la inestable vida de modelo en donde rechazó la oferta de dirigir un imperio como Diamantes Li.

Feimei la última esperanza de Sakura se mostró mas abierta e incluso mostró cierta consternación por la situación con su padre. Aunque Sakura prácticamente imploró, Feimei no tenía conocimientos de negocios de ningún tipo: Era maestra en un jardín de niños y decidió ayudar a Sakura en lo que pudiera. Una de esas ayudas fue dar con el último hijo de Hien Li.

“Prácticamente no vive en casa, señorita Kinomoto” le reveló Feimei cuando le extendió la dirección donde vivía.  “No me pregunte que hace. Se graduó de negocios en la universidad estatal. Hizo una especialidad fuera del país sin la ayuda de papa gracias al fideicomiso que nos dejo mi madre. Xiao Lang esta furioso con nuestro padre y no se le hará fácil. En realidad. no entiendo porque padre delega esta responsabilidad en usted”

Yo tampoco admite Sakura en su cabeza en estos momentos.  Pero nada le prepararía al conocer al último y más irreversible personaje de la familia Li.
Un hombre que representaría darle un giro de 360 grados a su vida. ¡Ultima cosa que deseaba ella en aquellos momentos!

—-Continuará.

¡Saludos a todos! Gracias a los ánimos de mis amigas, Naike Li, Mikki Chan y CelinaSosa, me he entusiasmado para publicar este primer capitulo; Espero por supuesto sus comentarios y opiniones.

Como pueden percatarse esta historia es en un 80% S+S para sus fanáticos y aunque entrarán los demás personajes, no veremos muchos de los personajes conocidos en CCS para mantener la entereza de la historia.  Eso no quiere decir que no habrá presencia de nuestros queridos Eriol  y Tomoyo ya que estos tendrán la oportunidad de hacer de las suyas. Pero eso habrá mas en el capitulo dos.

Ya saben mis condiciones: Tomatazos, dudas, inquietudes, felicitaciones o Eri kun, a mi correos Crystal23@gmail. Com, Sakura_journal@yahoo. Com o simplemente un RR aquí.

¡Un beso para todos!
Crys.