5- Magia a primera vista

Advertencia: Los personajes de esta historia pertenecen a las CLAMP y asociados, la historia es de mí autoría.

Es costumbre mía cuestionar todo lo que me rodea, siempre estoy buscando respuestas satisfactorias a toda pregunta que pasa por mi cabeza. Tal vez por eso he decidido estudiar ingeniería y no administración como todos esperaban; probablemente por eso decidí declinar al puesto que por herencia me correspondía en las empresas familiares y lo más seguro es que esa sea la razón por la cual tengo que vivir solo en un pequeño departamento en Tokio, lejos de mi familia y por mis propios medios. No creo en el amor a primera vista, no creo en el destino ni en el azar, soy un hombre de ciencia y ese es mi único interés.
– Al menos hoy es viernes – susurro recostado en mi cama, a sabiendas que solo el eco de mi propia voz es lo único que escucharé.
Mi rutina usual en un fin de semana consiste en terminar mis deberes, comer y dormir lo suficiente para poder resistir la semana. Pocas veces que se me puede convencer de dejar la comodidad de mi departamento en viernes. Hoy es una de ellas, ¿la razón? mi mejor amigo hará una fiesta en honor a la mujer que es dueña de su corazón, la bella Tomoyo Daidouji.
El teléfono suena, estoy casi seguro que es Eriol que llama para confirmar/apresurar mi asistencia.
-Hola- suena del otro lado de la línea- Estoy seguro que no has olvidado la fiesta de hoy, tengo una sorpresa para ti- la voz de Hiraguizawa suena divertida.
-Espero que no sea como la última fiesta de disfraces en la que elegiste el mío sin consultarme- contesto seriamente – Detesto tus bromas de mal gusto.
-Tranquilo Li, no es nada de eso – esta vez la voz divertida es de una mujer- sólo procura venir aseado.
Cuando ella interviene no hay nada que mi estimado amigo pueda hacer contra mí, Tomoyo tiene al hombre más rebelde y codiciado de todo Japón e Inglaterra comiendo de su mano. Al menos puede respirar aliviado por ahora – Estoy con ustedes en cuanto termine de “asearme” – digo inconfundiblemente sarcástico – Nos vemos pronto.
La casa de Eriol se encuentra a sólo unas calles, así que decido caminar. Llevo el regalo que él mismo eligió para su novia, lo cual agradezco silenciosamente, pues de ser por iniciativa propia ella hubiera recibido de mí sólo una postal electrónica.
Mientras reflexiono veo a lo lejos una figura sentada en los columpios del parque aledaño. Se frota los brazos descubiertos para conservar calor corporal. La pobre mujer tiembla como una hoja, pero no es mi problema, así que continúo mi camino. Algunos metros más adelante siento el peso de una mirada en la nuca. Proviene de los columpios, por lo que sigo mi recorrido con los ojos hasta que doy con la responsable, y me paralizo.

El tiempo se detiene para mí mientras contemplo a la dueña de los ojos verdes más inocentes y puros que he visto en mi vida. Parece cuestionar mis motivos; sin embargo, no retira su vista de mí. Siento que nos podemos decir todo con la mirada, y nos quedamos así por lo que podrían parecer horas. Parpadea un momento y eso rompe la conexión, así puedo notar que muere de frío.
No lo pienso dos veces. Me acerco rápidamente y extiendo mi brazo para darle el regalo que traigo en la mano a aquella desconocida con gesto automático. Sé que la bolsa morada contiene un abrigador suéter color turquesa que estaba destinado a pertenecer a Daidouji. No me doy cuenta realmente de lo que estoy haciendo hasta que siento calor, mucho calor en la cara, y sólo atino a mirar para el otro lado. ¡Vaya manera de impresionar a una mujer!, en estos momentos me sentiría menos avergonzado si corriera con el estúpido traje de súper héroe occidental de la fiesta pasada. No me sorprendería que estuviera doblada de risa por mis torpes actos, así que miro sobre mi hombro para ver lo que hace. Una vez más contengo la respiración, pues ella ya está a mi lado mirando con curiosidad la bolsa que sigue en el aire.
-Veo que ya se conocieron- dice una voz femenina a mis espaldas, por la que casi brinco de la sorpresa, pero me repongo al escuchar un gritito a mi lado de la chica, que me arrebata la bolsa y prácticamente huye hacia la novia de Eriol.
-Mucho gusto, mi nombre es Sakura Kinomoto- la ahora conocida hace una pequeña reverencia hacia mí y se sonroja con el regalo en mano.
-Shaoran Li- respondo después de un prolongado silencio, muy apenado – Es un gusto conocerte Sakura- me reprimo mentalmente, mal momento para olvidar los buenos modales, pero siento como si la conociera desde siempre y a la vez no la he visto nunca.
-Ella es mi mejor amiga- termina de presentar Tomoyo, pero sabe que no la estamos escuchando así que se retira con una sonrisa.
Olvido la fiesta, el regalo y las personas alrededor, siempre desaparece todo el mundo. Sucede sólo cuando estoy con ella. Pasa por mi cabeza que fue intención de nuestros amigos el que nos conociéramos, o quizá fuera cosa del destino, realmente no interesa.
Hoy no puedo evitar sonreír al recordar ese viernes, en el que conocí a la mujer de mi vida y le di un regalo pensado para su mejor amiga (situación que puedo jurar que ella nunca notó), con el cual le pedí que fuera mi novia. Luego para no romper la costumbre, con un anillo en esa misma bolsa le pedí matrimonio. Hasta hoy estoy perdidamente enamorado de mi esposa y mi hija, que tiene los ojos de su madre.
Todo fue tan perfecto desde el primer momento que hoy no puedo negar el amor a primera vista, ni el destino, ni el azar. Después de mucho reflexionar, solo puedo encontrar una explicación a todo lo ocurrido, imposible, poco razonable pero real: magia.