23. La fibra

Me levanté más animada de lo normal, falta poco para que terminen los exámenes finales y por fin, podré ingresar a la universidad. Estiré mis brazos intentando desentumecer los músculos, me levanté y corrí la cortina para dejar que el sol invada todo el cuarto. Me puse el uniforme y baje a desayunar como cada mañana.

– “Buenos días Kasumi, tía Nodoka”

– “Buenos días Akane” – saludaron las dos mientras preparaban el desayuno

– “¿Puedes ir a despertar a Ranma? Yo fui hace un rato pero aún no ha bajado” – puse la peor cara que me salió a esa hora de la mañana y maldiciendo en voz baja me dirigí a mi destino, aunque internamente me gustaba hacer esto.

Llegue a su habitación y lo vi dormir, estirado, ocupando por completo el futón y una expresión tan tierna en su rostro que por un momento me dio un poco de pena lo que iba a hacer. Saque de mi bolsillo algo que había puesto anteriormente, previendo este momento…

Sabiendo de su profundo sueño, destape con decisión el fibron que habia traido conmigo, y garabatie algunas cosas sobre su rostro.

En medio de mi tarea, se removió un poco entre sueños, pero no se despertó. Una vez concluidos los lindos bigotes que le hice, estilo italiano, guarde el arma, me puse cerca de la puerta como si recién hubiera entrado a la habitación y empecé con el show..

– “¡¡¡Ranma!!! ¡¡Despiértate de una vez, llegaremos tarde!!”

– “mmm.. shh déjame dormir un rato más”

– “Me voy a ir sola…”

– “Ya Akane.. ya voy…”

Y me acerque a él, le di un beso fugaz sobre la mejilla y salí de su habitación.

No hacía falta quedarme para saber la cara que puso cuando salí de la habitación.

No hace falta que les cuente el grito que se escuchó en toda la casa cuando se vio al espejo.

No hace falta que les diga, que me escapé de él todo el dia…

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