14. La Frase

13. Terror
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[IMPORTANTE] Comunicado de los Administradores de Cronicas Card Captor y Still for your Love
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14. La Frase

Después de dar miles y miles de vuelta al asunto, no podía sacarme de la cabeza la bendita frase.. mucho menos podía quitarme de la cabeza la idea que se me había ocurrido con respecto a “la frase”.

Yo sabia que queria, el problema que decirle, me iba a costar la cordura, y tal vez mi integridad física. También se que la palabra “cobarde” no estaba dentro de mi diccionario, así que desde que el plan tomó forma en mi cabeza, todo lo que hice fue pensar en cómo llevarlo a cabo.

Me imagino su reacción, seguro termino del otro lado de la ciudad, destrozado, y con varios golpes en todo el cuerpo. Pero eso no era lo que me preocupaba precisamente, sino que, a pesar de todos los golpes que seguro me ganaría, la respuesta es lo que a mi mas me importa.

Tome aire, me concentre y puse toda mi energia para calmarme.

Así, en ese estado de supuesta relajación, me dirigí a donde seguro yo sabía que iba a encontrar a mi verdugo personal.

Toque la puerta y espere que me diera la señal para entrar..

– “¿Si? ¿Que pasa Ranma?”

– “Ehh..” – todo mi autocontrol se fue por la puerta, instantes antes de cerrarla para meterme al horno..

– “¿Queres sentarte?”

– “Ehh… si si…” – e intentando serenarme, tome asiento y respire varias veces, en busca de recuperar el control perdido. Ella me miraba serena esperando que yo finalmente emitiera algún sonido con forma de palabras.

Luego de unos minutos que me parecieron horas, inspire el vital elemento una vez mas y solte todo tan rápido y tan bajito que lo único que obtuve fue una mirada de confusión.

– “Ranma, calmate, no se que quieres decirme, pero tranquilizate un poco”Vineta-14

Exhale un sonoro suspiro, y ella, que siempre entiende cuando me cuesta hablar de algo, tomó asiento al lado mio, y esperó pacientemente a que yo finalmente hablara.

Así que, tomando el poco valor que había reunido y tratando esto como si fuera una batalla contra el más poderoso de mis enemigos, tome aire, me acerque a su oído, y finalmente le dije lo que tanto me habia torturado. Sus mejillas se sonrosaron al instante en que se entero de mi bendito plan, y de haberle soltado la dichosa frase.

Cuando terminé, esperé realmente lo peor, pero mi acompañante en cambio no salía de su asombro y se limitó a sonreír.

Nada de vuelos, nada de golpes, sino la más hermosa recompensa que jamás imaginé: su sonrisa.

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