7. Fiebre

El Verdadero Legado
¡¡Mejor Fan Fic!! El Verdadero Legado
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7. Fiebre

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– “Vamos Ranma, levantate, ya es tarde”
Ella siempre tan sutil, gritándome para que me despierte, ¿no puede ser una vez amable y dulce pidiendome las cosas? Ella no se caracteriza por eso… para nada. Ella es explosiva, impredecible, una marimacho.. mierda, me mataria si me escuchara. Bajé a desayunar y ahí estaba mi tormento matutino, lease, mi prometida, desayunando, esta ¿sonrojada?. Me llamó la atención, pero estaban todos mirándonos como para preguntarle, así que me senté a desayunar. Ella había empezado antes que yo y solía apurarme a mi para salir, pero extrañamente yo terminé antes.. estaba con la mirada perdida en algún punto de la mesa, y su rostro estaba indescifrable. Prefiero verla gritándome y diciendome que me apure que con semejante gesto.

Me levanté, tomé mis cosas, y ella pareció reaccionar. Salimos juntos rumbo a la escuela, y cuando me disponía a correr como lo hacíamos cada mañana veo que no tiene intenciones de seguirme y va caminando, algo realmente va mal. Me subí a la reja y seguimos nuestro camino
– “¿Estas bien?” – me miró de nuevo con ese gesto perdido que tenía en el desayuno
– “Si, ¿por?” – y todavía me pregunta..
– “Estas.. rara” – balbuceé
– “Estoy bien” – sentenció
No le pude sacar ni una palabra mas en todo el camino hasta que doblamos en la última esquina y vi como en cámara lenta perdía el equilibrio, salté y la tomé en brazos. Sus ojos estaban cerrados y respiraba agitada. Lentamente abrió los ojos y logró enfocarme, tenía una expresión cansada en su semblante.
– “¿que te paso?”
– “Nada, estoy bien, hoy tenemos examen”
– “Ni lo pienses, te acabas de desvanecer y aun piensas en el examen, nos vamos con Tofu”
– “Ranma, estoy bien” – intentó levantarse, pero en el intento de removerse de mis brazos, terminó cayendo nuevamente en ellos. La mire a los ojos y me dí cuenta. Tome su flequillo y lo levanté, hice lo mismo con el mio. Volaba de fiebre.

No esperé mas, tampoco escuche sus quejas, me limité a tomarla entre mis brazos admirando su ofuscado rostro por lo que yo tenia planeado hacer y por lo que ella sabía que era lo mejor y que no aceptaría..
Cuando llegamos a casa, estaba dormida entre mis brazos, entré por la ventana, y la deje en su cama descansando.
Paño tras paño su fiebre bajaba unas líneas, y cuando la luna asomaba en el firmamento, sus ojos me miraban, ya tranquilos. Agradecidos.
Se que no es amable, es una marimacho impredecible. Pero es mi marimacho.

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