Heroe

Una serie de eventos ¿Desafortunados?
September 11, 2011
Bottle
September 11, 2011

Heroe

Disclaimer: Los personajes de Sakura Card Captor le pertenecen al grupo Clamp.

Nick: LadyMoon6
Resumen: Chiharu Mihara es una de las herederas de un importante imperio que construyó sus padres, pero ellos tenían otro plan: Desear el hijo varón que se hiciera cargo de todas las empresas y vieron en Jirou, el ex-enamorado de su hija, la oportunidad. Takashi Yamazaki se enteró de los planes de este y salió corriendo detrás de su mejor amiga de la infancia para salvarla. Las preguntas del millón es: ¿Podrá hacerlo? ¿Se convertirá en el héroe que ella necesita?
Genero: Drama/Romance


El tren recorría un largo trayecto hacia su destino. Muchas personas se movilizaban hacia sus lugares de trabajo, otros a la escuela y otros a la universidad, como mi caso. No es que no estuviese emocionada por ir, que si lo estaba, simplemente ya nada era igual desde lo que sucedió aquella vez. Parece mentira que el tiempo no vuela, ¿verdad?

 

Las cosas cambian, las personas también, y eso es lo que más duele. Dejar atrás todo, una infancia, una adolescencia y casi una juventud a causa de la gente, a quienes creías  honestas, que poseían valores, al final no lo fueron, y mintieron. Lo bueno es que yo me marche justo antes de que estallara la bomba. Y que bomba, ¡por Kami-sama!

 

—La tristeza de tus ojos siempre se verán reflejados, aunque digas lo contrario, Maia.

 

Alcé la mirada para ver a través de la ventana el hermoso paisaje que había, y no pude evitar sentir tristeza, melancolía. Nunca más volví a saber de ellos. Moví la cabeza en forma negativa, tratando de olvidar todo, incluida a mí misma. Pose mis ojos color miel sobre el cuaderno que llevaba y en todo el viaje, sólo logre escribir una línea. No frustrarse.

 

Por fin llegué a mi lugar de destino: la universidad de Tokyo. Suspiré resignada. No quería, pero debía, las obligaciones llaman. ¿Dije que estaba emocionada por ir? Bueno, seré sincera; si lo estaba, sin embargo, a medida que avanza en mi viaje, ese ánimo lo fui perdiendo. Los recuerdos matan muy lentamente.

 

Tan imponente como es ella, me abrí paso hasta llegar al aula que me correspondía para recibir mi clase.  No vi a nadie, abrí mi cuaderno y me perdí…

 

—No sabes nada, James. Absolutamente nada.

 

Él se dio medía vuelta para emprender su camino, pero antes de partir, dejó un susurro en el aire que no pasó desapercibido por mí: volveré. Por ti, volveré.

 

¿Cursi? ¿Anticuado? ¿Tonto? La verdad, no sé qué hago escribiendo, aunque reconozco, y por las circunstancias dadas, ese ha sido el único método que he tenido para desahogar mi dolor, mi ira y mi vacío. No tenía a nadie, ni siquiera a mis padres, que, por cosas de la vida, prefirieron creer en otra persona y no en su propia hija. Destroza el corazón.

 

Sumida en mi misma me encontraba y no me percate que el salón se iba llenando de a poco, y como es primer día, de seguro no habrá mucha actividad. Mejor para mí. O peor, dependiendo del caso. Y las horas pasaron muy silenciosamente. Ya casi al final del día y decidí faltar a clases de la última hora, no habría mucha gente y el profesor se pondría hablar de temas que para nada son interesantes, bueno, en lo que se refiere a mi persona.

 

Camine y camine, por un segundo quise ser libre: no pasado, no memorias. No podía. A cada paso que daba me sentía cada vez más sola, sin una persona con la cual compartir mis penas, mis pensamientos, abrir mi alma.

 

—El mundo es pequeño, ¿verdad Tomoyo?

 

—Así veo.

 

Esas voces, me resultaba un tanto familiar. No podía ser. Levante mi vista y me encontré con nada menos y con nada más que con Sakura Kinomoto y Tomoyo Daidouji. No sabía si alegrarme o irme corriendo para que no se burlaran de mi desgracia. Antes que tomara una decisión, ellas lo hicieron por mí. Me llevaron a un café que quedaba cerca de la universidad. Y la perturbación, aniquila.

 

No negaré en ningún momento que el ambiente estaba pesado, porque era, precisamente lo contrario. Me costaba pensar con claridad, tenía el miedo atorado en la garganta, y mi estómago hecho un nudo del estrés que me causaba ese momento incómodo. Intuía Yo sé, que ellas sabían, de algún modo u otro, lo que había pasado; yo no iba a sufrir una humillación, tenía mi dignidad y mi orgullo. Pequeños, pero los tenía.

 

Cuando me quise dar cuenta, estaba en la calle con las dos persiguiéndome. Había salido disparada del lugar, no deseaba hablar, no estaba en mi mente recordar aquello, porque me producía dolor y angustia. Mire hacia atrás, Sakura me estaba alcanzando, pues claro, ¿cómo no lo iba hacer quien fue la mejor deportista del instituto Seijo? Mi mente estaba perdida, la gente me gritaba, no entendía nada y cuando lo hice, todo estaba oscuro.

 

Desperté con un dolor de cabeza insoportable. Me fijé en lo poco que podía hacer, es que no estaba ni en mi departamento, ni en un hospital, entonces ¿dónde diablos me encontraba? Fuere el lugar que fuere, me sentía desprotegida, sola. Todos me habían dado la espalda por culpa de él, incluido mis padres, excepto mi abuela y ella es la única que me ha ayudado hasta ahora. Nunca dudó de mí, y eso me hacía sentir bien, pero no mejor.

 


De pronto me miras, te miro y suspiras. Yo cierro los ojos, tú apartas la vista, y ese beso que esperaba con ansias, simplemente quedó en el aire.

 

Sabía que James nunca sería mío, y sólo quedaríamos como lo que siempre fuimos: mejores amigos desde la infancia. Así es la vida y yo no podía hacer nada, no estaba en mis manos el control del destino.

 

El joven de ojos color gris cerró el libro con cuidado y se quedó observando la portada del mismo como si fuese lo mejor en ese momento. Alzó la vista al sentir que alguien lo estaba mirando profundamente, que no era otra persona que su amiga, Sakura. Cuando supo lo que estaba sucediendo con su mejor amiga de la infancia, utilizó todo los recursos para atrapar al desgraciado y revelar todo. Las cosas salieron a la mitad, la otra, ya se sabe el resultado.

 

—Está despierta. Por si quieres hablar con ella —le dijo Tomoyo. Él asintió con un movimiento de cabeza.

 


Sentí la mirada de alguien clavada en mí, aquella que me penetraba como queriendo saber lo que estaba pensando o sintiendo. Alcé la vista y la respiración se me cortó. Ahí estaba él, vestido con pantalón de tela y camisa con sus mangas recogidas. Se le veía tan guapo. No lo había visto desde que me fui a raíz de ese problema, pero no ha cambiado mucho, eso supongo. Nunca es bueno suponer. Lo que más extrañaba de él, eran sus mentiras, es muy conocido por inventarse cualquier cosa o tomar una, y modificarla a su gusto, agregando cosas que no son.

 

Sonreí ante el recuerdo. Pero también era una sonrisa irónica ante lo que estaba pasando. Nada es igual, ni tampoco se podrá regresar al tiempo para remediar las cosas. Hechas estaban, y nadie haría por cambiar eso. Lágrimas salen de mis ojos sin ser detenidas, sentí unos brazos fuertes rodearme. Era él que me abrazaba.

 

No podía creer lo que mis ojos veían, ni entender lo que mis oídos acababan de escuchar. Que yo había robado dinero de mis padres, que tenía planeado tomarme la corporación, dejándolos a ellos en la calle. ¡Era absurdo! Yo jamás haría algo así y trate de hacerles entender, pero le creían ciegamente en Jirou, como si él fuese un santo bajado del cielo y no lo era.

 

Y yo sabía lo que estaba planeando. Lo que quería. Lo que deseaba con esa ambición desmedida, y no le importaba nada. Era cierto, y yo no podía revertir las cosas. Esa misma noche, armé mi maleta, llamé a mi abuela y le explique lo sucedido; sus palabras quedaron grabadas en mi mente y en mi corazón:

 

“Sabía que ese chico no era bueno para ti, que planeaba algo malo y no me equivoque. Ven a donde mí, yo te ayudaré en lo que más pueda. Y sobre tus padres, no le digas nada ni con quien estarás. Ellos no entenderán razones. Lo ven como al hijo que nunca pudieron tener, el heredero del imperio Mihara. Bah, bober+ías querida niña, boberías.”

 

Esa noche, en silencio y sin decir nada a nadie, emprendí un viaje hacia la capital. Atrás quedó todo, mi familia, mis amigos, el amor. Jirou había ganado, y él debía sentirse victorioso de todo lo que hizo, porque me utilizó, de la peor manera, pero lo hizo. Y en el amor y en la guerra, todo se vale. Peor si de por medio hay un imperio, dinero, fortuna.

 

—Lo bueno de tener amigos como Eriol y Shaoran, ¿no? —su voz me hizo regresar del recuerdo.

 

—No entiendo, Takashi. Deberías estar…

 

—¿Y no lo estoy? ¿No estoy haciendo bien el papel de héroe, en donde debo rescatar a la princesa? —me miró profundamente con esos ojos color gris, hasta tuve miedo —Yo lo sabía todo. Supe lo de Jirou, lo que había hecho. Digamos que él también quiso estafar a Eriol, Shaoran y a Tomoyo. Pero no lo logró.

 

—Entonces, ¿por qué…?

 

—Porque tú fuiste una ingenua y tus padres aún más. Ellos y sus deseos de tener al varón de la casa, al heredero. Hice mis averiguaciones y me encontré con ciertas cosas que me provocó coraje. Salí como loco a buscarte. Tu abuela me ayudó, cabe decir.

 

Ahora entendía todo. Y hasta cierto punto tenía lógica. Me abracé más hacia él, buscaba seguridad y él me la estaba dando, en ese momento.

 

Seis meses después.

 

Héroe
No sé si soy un héroe,
Sólo sé que soy un hombre enamorado;
Por amor se hace cualquier cosa,
Por amor se mueve cielo y tierra.


No me llames héroe,
Nunca lo fui, nunca lo seré.
Sólo soy aquel muchacho que un día conociste,
Del cual te enamoraste perdidamente.


Seré tú ángel guardián,
Quieras o no, no es una elección,
Así lo determina la ley de la vida,
Ese es mi destino.


Tú eres la princesa y yo el ángel,
Tú eres la dama en apuros,
Yo soy el caballero que te rescatará;
Por eso no me llames héroe. No lo soy.


Te amo como no tienes idea,
El mar conspira con el cielo,
El ambiente se vuelve romántico,
Yo soy el pobre muchacho que se te declara.


Princesa mía: no me llames héroe,
Sólo dime que serás mía por siempre,
Como yo lo soy desde hace tiempo,
Sólo dime que estarás a lado, eternamente.


Takashi Yamazaki

 

PD: No seré tan buen escritor como tú, pero al menos hago el intento de decirte lo que siento y que espero que me des un sí. Te amo.

 

Lo leí una y otra vez. No podía creer lo que mis ojos estaban mirando. Takashi nunca fue conocido por tener un talento en la literatura, pero para alguien que dice ser no-escritor, lo hace bastante bien. Puede haber dos cosas, o lo copio de alguien, o lo mando hacer. Sonrío ante esas ideas. Quiero creer que él lo hizo. Me lo dejó antes de marcharse a Tomoeda arreglar algunos asuntos, y yo pase a vivir con Sakura y Tomoyo en el departamento de ellas. En realidad, es el departamento de solteras de las dos cuando los chicos están de viaje.

 

Dos semanas después de lo sucedido, me enteré que mi abuela se había comunicado con Tomoyo y Sakura para decirles donde estaba y que hacía; no estoy enojada con ella, pero al menos quise desprenderme de mi pasado, aunque al final no lo hubiese podido hacer. Regresaba para ver a Takashi, aunque sea con otra. ¿Masoquista? Si, un poquito.

 

Y ahora me encuentro aquí, en la entrega de premios de literatura juvenil. Ellos habían leído mi libro y me apoyaron para que lo publicara, aunque yo tenía mis dudas, no era tan buena escritora como decían ellos, pero bueno, había que soñar por una vez en la vida y arriesgarse. Lo hice.

 

Al final de la velada no gané un premio, pero si empecé hacerme reconocida, y me editor, que cabe decir que a Takashi no le cae muy bien, empezó hablar con otras editoriales y es posible que empiece a sacar otro libro. A veces es bueno escribir, desahoga mucho lo que uno lleva por dentro, a mí me sirvió.

 

—No me cae bien tu editor —me dijo mi novio. Qué bonito suena, ¿no?

 

—Takashi, él es gay. Y es un amor de persona.

 

Y dí por finalizado el asunto. Además, a mi editor lo conocí en un evento hace tiempo y fue él quien me ánimo a escribir. Cuando viajaba, enseguida mi cabeza se llenaba de imágenes y buscaba algo en donde plasmar la idea, no era bueno dejar pasar una oportunidad.

 

Lo que más contenta me tiene, es que llegó mi héroe y me salvo de una depresión en la cual había caído. Una de la cual pensé no saldría nunca. A mis padres no les guardo rencor, pero sí un profundo dolor y era mejor hacer mi vida y ellos la suya, hasta que se dé una oportunidad y podamos zanjar todo el asunto. Aunque nada volverá a ser igual.

 

James y yo nos fuimos a vivir a Grecia. Él descendía de padres griegos y a mí me fascina la mitología griega, era perfecto para cambiar de ambiente y respirar aire nuevo. Y no, no tuvimos un final feliz, porque ambos no creemos en esas cosas. Podría decirse que tuvimos un final aceptable para que sea nuestro punto de partida para nuestra vida de pareja.

 

Porque al final, todos tenemos un héroe se quiera o no.

 

The end

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