Clase 7: Guerra de Egos

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January 30, 2010
Clase 8: Todo se aprende
January 30, 2010

Clase 7: Guerra de Egos

Clase-7

Empezado: 25/03/07 Hora: 11:58pm

El cielo aun estaba cubierto de aquellos rayos naranjas que anteceden al inminente anochecer cuando un muchacho de hermosos ojos azules y el pelo tomado en una trenza entra en el parque, perdido en sus propios pensamientos habia dejado que sus piernas dirigiesen la caminata, realmente estaba distraído pensando en los hechos de la ultima semana, él, el invencible Ranma Saotome estaba decaído y triste, quien lo hubiera pensado… era cierto, algo le faltaba a su vida desde la ultima semana y eso lo tenia totalmente deprimido… Sin saberlo y sin buscarlo terminó frente a los columpios donde una muchacha de pelo azul se balanceaba con sus ojos perdidos en el horizonte. Ella, levantó lentamente la vista y sus miradas se cruzaron, el se adelantó un par de pasos hasta estar frente a ella…

Akane solo lo siguió con la mirada y Ranma se acomodó hasta estar a la altura de su prometida…


Clase 7: Guerra de Egos

Pronto sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas, no, esta vez no eran de tristeza…  lo había extrañado tanto, a pesar de que habían estado separados y estaba enojada porque le habia mentido  o en realidad por no haberle contado la verdad, aun lo seguía amando, eso no había cambiado en lo absoluto. Sin pensarlo mucho mas y dejando de lado ese orgullo que siempre la hacia actuar impulsivamente se levantó y sin mucha explicación ni titubeo se colgó en el cuello del chico asfixiándolo un poco en el proceso.

El también la había extrañado y no había querido interferir mientras estaba enojada ya que su gran bocota siempre ponía las cosas peor, así que esta vez decidió mantenerse al margen, aunque le había costado estar sin ella toda una semana. Después del sacudón del primer instante rápidamente se incorporó y la levantó en vilo, estrechando la cintura contra si para evitar que se alejara, ella cruzo sus brazos por detrás del cuello del chico y apoyo la cabeza en su pecho, con ese simple abrazo, con un simple cruce de miradas de entendimiento todo había quedado entendido, ya había sido suficiente castigo para ambos estar el uno sin el otro.

El sol pronto se fue ocultando regalándoles un atardecer lleno de matices rojos, amarillos y anaranjados hasta que pronto la luna emergió en el cielo, ellos aun no se habían percatado que era hora de cenar y si no volvían iban a tener serios problemas con sus padres, ellos realmente no tenían idea que estaban juntos y muy bien.

El regreso al dojo fue en silencio, era como un tácito y mudo acuerdo que en este caso las palabras no eran necesarias.

Cenaron como de costumbre, se notaba al ambiente ya no tan tenso, aunque estaba todo calmado, ningún integrante de la familia se atrevió a preguntar nada por miedo a las reacciones de la menor de la familia, bien conocidas por todos.

– “Buen Provecho” – la chica de cabello azulado terminó su cena y se fue a su habitación, se puso la ropa de entrenamiento y salió a entrenar al Dojo, al fin y al cabo hace una semana que no entrenaba, las clases en este caso no contaban y ya lo estaba extrañando, sabía que pronto su prometido aparecería para entrenar con ella. Comenzó con un suave calentamiento, un par de golpes al aire, saltos, luego una kata. Realmente extrañaba este tipo de ejercicio, pronto se percata de que alguien la estaba observando, ella no se exalta, sin ni siquiera darse vuelta para ver a su espectador siente su aura cerca suyo y su corazón automáticamente comienza a latir con más fuerza.


Siguiendo la forma que estaba haciendo, poco a poco se va acercando a él y termina incluyéndolo en el entrenamiento, obviamente él la sigue de la misma manera completando la kata juntos. Un cruce de miradas, todo estaba entendido, a la señal ambos se lanzaron en un giro invertido, era una danza sincronizada de patadas, puños, vueltas, perfectamente coordinada, una danza al unísono, la suave brisa de la noche los acompañaba y refrescaba, pronto el salto final, un giro en el aire, una vuelta estudiada a la perfección, una caída milimétrica, frente a frente, la danza había llegado a su fin.

Ambos ejecutantes con ojos cerrados, uno delante del otro, él, alto imponente, gotas de sudor caían por sus torneados músculos muestra del intenso esfuerzo realizado, ella, un tanto mas pequeña que él, con el cabello revuelto, el corazón latiéndole a mas no poder y una inmensa alegría que hace mucho no sentía.

– “Gracias” – sonríe ella aun sin moverse de su postura – “ha sido un excelente entrenamiento”

Ahora el se siente lleno, feliz, extasiado. Sin pensarlo mucho la toma delicadamente de la cintura como si se tratara de una frágil muñeca de cristal.

– “¿Sabes? Te he extrañado mucho esta semana” – ella pasa sus brazos alrededor del cuello de el teniéndo que ponerse en puntas de pie para poder llegar, realmente era alto – “extrañaba entrenar contigo”

– “¿Solo eso extrañabas?” – ese tono provocativo y malicioso, una mirada que estaba a punto de fulminar al chico de la trenza, el sin embargo, inmutable ante la acción de ella solo se limitó a mover una de sus manos, placidamente apoyadas en la cintura de ella y la llevo hasta los labios de Akane sellándolos.

– “shh… sabes bien que no es lo único que extraño de ti” – ella aun con el interrogante instalado en sus ojos café, arquea una ceja, obviamente el comprende, ella no estaba nada satisfecha con su respuesta – “extrañaba también esto” – y gracias a la velocidad del gran Ranma Saotome, la mano que antes estaba sellando los labios de ella cambio de posición para estar en su nuca y así poder besarla cómodamente.

Habían estado tanto tiempo el uno sin el otro que mucho no se preocuparon si estaban siendo observados o no, aunque sabiendo como habían sido los días anteriores en el Dojo Tendo estaban seguros que nadie se atrevería a asomar la nariz cuando la pólvora y el fósforo estaban en el mismo lugar.

Lentamente se separaron, ella bajo la cabeza y se refugió el pecho varonil, se sentía tan bien sentir su calor tan cerca, permanecieron abrazados, disfrutando de la compañía del otro, las luces de la casa ya se habían apagado, era tarde y ellos ni se habían enterado del tiempo que habían estado en el dojo “entrenando”.

– “Sabes…” – el interrumpió el maravilloso silencio – “hay algo que no extrañe esta semana” – otra vez la mirada interrogante de ella hizo que el chico continuara, aunque con una sonrisa afectada en su rostro – “Es que esta semana no tuve que probar tu comida”

– “RANNNNMMMMAAAA” – oh si, ahí esta el aura encendida al máximo y la furia encontrando una vía de escape, de la nada sale un mazo y se prepara a atacar – “¡¡¡VEN AQUÍ!!!” – Era obvio que cualquier persona con un poco de instinto de supervivencia no se iba quedar quieto, Ranma no era la excepción, aunque con entrenamiento encima, ahora era realmente difícil evitar que lo mandaran a volar – “jajajaja, esto también lo extrañaba” – vean como lo vean, jamás van a dejar de pelearse porque del amor al odio, hay un paso. Por lo menos la noche término tranquila… tan tranquila como puede ser una noche en el Dojo Tendo…

– “¡¡¡Familia!!! A desayunar” – Una vez mas comenzaba la semana… Nabiki se había levantado temprano para acudir a la universidad, Kasumi y Nodoka servían el desayuno a los distintos integrantes a medida que se levantaban, pronto bajo Akane ya lista para ir rumbo a la universidad, Soun y Genma también estaban desayunando.

– “¿Y mi hijo?” – Preguntó preocupada Nodoka – “Akane-chan ¿puedes ir a despertarlo?”

– “¿Por qué tengo que ir yo? Que se levante solo, ¡o acaso soy su sirvienta ahora!”

– “Akane… es tu prometido, tu deber es ir y despertarlo”

– “No es un niño que hay que estar haciéndole todo…”

– “Por favor Akane-chan o van a llegar tarde y se va a quedar sin desayunar” – Nodoka era realmente mucho mas conciliadora y convincente que su propio padre, pero ella estaba realmente divertida en hacer toda esa escena, al fin y al cabo le encantaba despertar a Ranma.

En cuanto desapareció de la vista de todos, una hermosa sonrisa iluminó su rostro y subió alegre las escaleras en dirección a la habitación de su prometido. Despacio y sin hacer ruido, deslizó la puerta para ver una escena que particularmente le fascinaba, Ranma despatarrado sobre su futón, dormido como un ángel, ni se había percatado que ya lo habían llamado a desayunar varias veces. Akane, tranquila y como si contara con todo el tiempo del mundo, entró en la habitación y cerró la puerta tan sigilosamente como la había abierto, no le convenía que la espiaran mientras realizaba su venganza, así se acercó despacio hacia el ocupante de la habitación, lentamente pasó una de sus piernas a cada lado del cuerpo de su prometido, y despacio se logró sentar en su abdomen, si que tenia un sueño pesado, aunque ella estaba siendo en extrema cuidadosa, lentamente posicionó sus manos en los lugares adecuados, una sobre la boca de prometido… la otra… sobre las costillas, sin mas preparaciones se dispuso a ejecutar su complejo y regocijante plan.

– “MMMMM… mmmmmmm…!!!!! MMM!!!!” – Ranma no aguantaba mas, despertarse con un ataque de cosquillas, inmovilizado por su propia prometida era algo que no podía resistir, y encima no sabia como soltarse, demasiado temprano para el… – “MMM.. suel…. Mmmm.. sueltameeee” – al menos había podido decir una palabra, pero estaba retorcido de tantas cosquillas.

– “Mi querido Ranma” – ella había frenado momentáneamente su entretenida tarea y había hablado con la mayor dulzura que pudo encontrar en ese momento – “prométeme que no vas a volver a insultar mi comida y te suelto” – la respuesta fue un movimiento de cabeza negativamente. Ella lo tomo como que no lo iba a hacer y el… solo estaba intentando soltarse de la mano de su prometida para responder, obviamente fue mal interpretado y las consecuencias no tardaron en llegar…

– “Así que no pensás hacerlo eh…” – nuevamente la mano se movía haciendo caer lágrimas de los ojos del pobre chico tan injustamente atacado – “Pues hasta que no digas que vas a dejar de insultar mi comida no te suelto, aunque llegue tarde a la universidad”

– “mmmmmmmmmm Ak…. Mmmm… Akane…..” – Nuevamente la mirada angelical de la muchacha frenando en sus labores

– “Si, Ranma, dime…”

“mmmmmmm….”

– “¿Quieres que te suelte para poder contestar?”

– “mmm… mmm…”

– “Recuerda que están todos abajo, si gritas o haces mucho escándalo vamos a tener problemas, así que mantente en silencio, ¿si Ranma?”

– “mmm… mmm…”

– “Bien… te soltare” – y así lo hizo, saco la mano de la boca y la poso cerca de su cara, por las dudas, Ranma podía ser bastante tramposo – “listo, ya puedes hablar”

– “Akane…” – su voz destilaba odio puro – “¿a vos te parece muy correcto estar de esta manera sentada sobre un hombre?”

Pobre chica, se le subieron todos los colores a la cabeza, pese a eso no pensaba ceder, lo tenia acorralado y no pensaba perder su oportunidad…

– “Ranma, anoche insultaste mi comida y no te había hecho probar nada, no cambies de tema, promételo”

– “Kawaiikune…”

– “¿Qué dijiste?”

– “Nada… si yo prometo eso, tu promete que vas a aprender a cocinar”

– “Ranma… te recuerdo que no estas en posición de pedir nada”

– “Akane, si yo ahora grito la que queda como una pervertida eres tu, agradece que nadie se preocupo y vino a ver que ocurre” – un gruñido se escuchó, pero aun el argumento no era lo suficientemente bueno para que ella cediera

– “Tu me obligas a estar así, aparte nadie va a subir, Papa y tío Genma deben estar jugando shogi, Nabiki ya se fue hace un rato y tu mama y Kasumi están con las cosas del desayuno, aparte tenían mucha ropa que colgar, nadie va a venir en tu auxilio” – una sonrisa un tanto maquiavélica adornaba el rostro de la muchacha de cabello azulado.

– “Entonces, ¿vas a aprender a cocinar así no tengo que insultar mas tu comida?” – Viendo que la chica no contestaba y había bajado un poco la guardia, de un rápido movimiento inmovilizo sus manos y logró ponerse sobre ella, los roles habían cambiando – “si gritas ya sabemos que nadie va a venir en tu auxilio” – ahora era él quien se regocijaba con la situación, los papeles se habían invertido – “Akane-chan… ¿Aprenderás a cocinar?”

– “¿¿Akane-chan??”

– “¿No te molesta que te llame así, verdad?”

– “ehh… no…”

– “No querrás quedarte viuda antes de tiempo, realmente lo que cocinas puede matar a cualquiera” – un guiño intentando sonar convincente fue la estrategia de ultimo momento

– “Porque si yo vine a conseguir algo me terminas dando vueltas los papeles y termino perdiendo”

– “jajajaja porque nadie me puede ganar, ni siquiera tu” – esa risa egocéntrica y fastidiosa se extendió en las facciones del muchacho

– “Si… si… ya conozco el discurso, sos el gran Ranma Saotome que nunca ha perdido una batalla en su vida…” – ella estaba visiblemente molesta y aparte en una posición nada confortable. Ranma visto que ya había ganado acerca su cabeza a la de su novia y le roba un beso furtivamente

– “Pacto sellado, es una promesa, yo no diré nada de tu comida y tu aprenderás a cocinar” – de un salto se incorporó – “Akane-chan” – dijo con voz dulce y algo picara – “Me tengo que cambiar, ¿quieres quedarte ahí mirando? A mi no me molesta” – La sonrisa era de completa inocencia, sin embargo la otra ocupante de la habitación comprendió a la perfección el mensaje y saltó como si la pincharan de donde se encontraba…

– “Te espero abajo, ya se nos hizo tarde para la universidad” – y sin mas ni darse la vuelta salió corriendo de la habitación de invitados que ocupaba su prometido con su padre.

Se puede decir que continuamos con una típica mañana en el Dojo Tendo, el artista marcial conocido como Ranma Saotome bajando a trastabilladas las escaleras, comiendo todo el desayuno en tan solo segundos y saliendo con su tostada aun en la boca intentando alcanzar a su ofuscada prometida que le llevaba varias cuadras de ventaja.

– “Eh!! ¿¿No piensas esperarme??” – “encima que comienza las cosas ella misma se enoja, jamás comprenderé a las mujeres y mucho menos a ella” – realmente le costaba seguirle el paso a esta faceta de su relación ya no solo basada en insultos y golpes, sino un poco mas en la sinceridad de cada uno y de dejar los orgullos un poco de lado, sabían que no era fácil, pero se amaban y pensaban afrontarlo de una vez por todas, no podían pasar toda su vida evadiendo sus sentimientos que ya resultaban mas que obvios.

– “Tu puedes alcanzarme cuando se te plazca” – ella realmente estaba molesta, las cosas no le habían salido como ella quería, ahí radicaba su enojo… ahora debía aprender a cocinar y pensar que era ella quien debía obtener unas disculpas y termino perdiendo aun mas… realmente nadie lograba ganarle a él, pero las cosas aun no terminan, oh no, claro que no… esto recién acaba de comenzar.

Ella ya tenía el plan trazado, esta vez no se iba a salir con la suya, aparte en la universidad corría con una ventaja, su relación no era conocida, y pensaba aprovecharse de su ego masculino un poco. Había ciertos rumores que afirmaban que no eran solo “dos desconocidos” pero nada certero, y ambos eran populares con el sexo opuesto, así que era cuestión de llevar los hilos de la situación donde mejor los pudiera aprovechar y ya estaba todo listo.

La hora del receso llegó rápidamente y una chica conocida como Akane Tendo se escabulló del aula sin ser vista… la función debía comenzar.

Ranma un poco más tranquilo, con la calma que solo proporciona la ignorancia se dirigió a la cafetería con sus amigos, tomaron asiento rápidamente, él inspeccionó el lugar y encontró a la persona que estaba buscando, salvo, por un pequeño detalle, acompañada por quien NO estaba esperando.

Allí se encontraba ella, con esa sonrisa tan suya, con esa mirada amable, cariñosa, tierna… simplemente había algo que particularmente le molestaba, toda ella no estaba dirigido a él, sino a otro. Si, ella estaba de lo más tranquila, de lo más contenta y sonriente hablando con un chico, de años superiores, al menos asi lo imaginaba él. Inspeccionó también a sus amigas, esa de pelo castaño atado en una cola alta, Megumi y la otra chica de pelo negro, Yuzuriha. Ambas sentadas en una mesa cercana, tan solo observando los movimientos de Akane.

‘¿Quién será el imbécil que se atreve a hablar con Akane así?’ Ranma realmente estaba furioso, su cabeza no dejaba de maquinar y sus amigos, intentando inútilmente llamar su atención sin resultados satisfactorios. Realmente estaba que se la comía con la mirada. El rubio era el único que entendía porque los celos enfermizos de su siempre sarcástico compañero Saotome.

En eso Ranma ve como Akane se despide del muchacho, sonríe y se va a sentar con sus amigas. ‘Esta me las vas a pagar Akane’ el chico estaba realmente furioso. Finalmente ve como ella se sienta junto a sus amigas, como si nada hubiera pasado, como si fuese lo más normal del mundo, es que en este caso, para ella lo era. Mientras Ranma no dejaba de maquinar quien era ese chico, alto, bien parecido y que se atrevía a hablar con su prometida. Estaba a punto de salir humo de la cabeza del artista marcial más famoso de Nerima. En eso, las tres chicas se levantan de sus respectivos asientos y mientras se estaban dirigiendo al aula que les correspondía, sonó el timbre que indicaba el fin del receso.

Las clases se desarrollaron casi normalmente, salvo por una mirada asesina que surcaba el aire como si de un láser se tratara, solo que su punto de impacto parecía no notar semejante exabrupto. La tortura, eh perdón, las clases, finalmente terminaron y Akane salió rumbo al Dojo a dar las respectivas clases por el camino habitual, Ranma, atento, la seguía de cerca, no sabia como preguntarle quien la persona con la que charlaba sin quedar como un novio obsesivamente celoso (aunque sabemos que lo es, pero de ahí a que lo admita, otro asunto).

– “Akane” – Ella simplemente aminora el paso, pero no se voltea.

– “Akane, se que me estas escuchando”

– “Si, sorda no soy”

– “Akane, sabes bien lo que quiero preguntar”

– “No, no lo se, adivina tampoco soy”

Ranma ya se estaba enfureciendo con la actitud despreocupada de la chica, que aun seguía caminando sin querer prestarle demasiada atención ni importancia al asunto.

– “Akane….” – La paciencia de Ranma estaba llegando a su fin y aun no tenia la respuesta que quería.

– “¿Si? Ranma, dime” – La dulzura con lo que Akane había dicho esas palabras lo desconcertó al principio, pero pronto recordó la duda que lo estaba comiendo desde temprano.

– “Dime Akane”

– “Si…” – ella frenó su paso y se volvió a mirarlo, su mirada tierna y dulce igual que su tono de voz.

– “¿Quién era el chico con el que hablabas en el receso?” – Su voz estaba imperturbable, realmente no quería que ella lo tomara como un celoso.

– “¿El? Ah… nada importante…”- Hubo una pequeña pausa para medir las reacciones de su prometido – “¿Por?”

– “Nada, no lo conozco, no sabia que tu lo conocías, y no se porque estabas charlando con el, solo eso”

– “Solo estaba arreglando un asunto, me alegra satisfacer tus dudas” – Y sin mas, siguió caminando con apresurado paso hacia el Dojo, se estaba haciendo tarde y realmente estaba disfrutando su renovada venganza contra el. Al llegar se cambió con su traje de combate y procuró hacer su calentamiento mientras los alumnos uno a uno iban llegando al Dojo.

Ella comenzó con su clase, había muchos menos alumnos que al principio, pero los pocos que quedaban eran dedicados, y se estaban tomando las artes en serio. Varios habían mejorado pronto, a otros les tomaba mas tiempo, pero todos progresaban con las enseñanzas que Akane les impartía.

Ranma estaba en su lugar de espectador, aunque lo que menos estaba haciendo era mirar, su cabeza estaba trabajando a mil por hora pensando que podía estar haciendo ese chico con Akane. No podía ir a preguntar a las amigas de ellas, con que excusa lo haría… y ella no parecía tener mucho ánimo de contarle algo así, es mas, daba la sensación de que ella, por algún motivo que aún no entendía estaba disfrutando de la situación.

Akane estaba entretenida enseñando una nueva kata a los alumnos y Ranma bastante distraído esperando que los segundos se apiadaran de él y corrieran mas rápido, quería que la clase terminara para poder preguntarle a Akane que asuntos tenía que arreglar con ese chico, quien era, y una descripción completa al mejor estilo FBI.

Logrando que los minutos al fin corriesen, la clase había finalizado, y Akane estaba a punto de abandonar el dojo.

– “Ven aquí” – Akane no supo como interpretar su tono, era una mezcla de dulzura, orden, enojo, demasiadas cosas juntas, sin pensarlo mucho más obedeció lo que su prometido le estaba pidiendo. Él viendo que por fin le prestaba un poco de atención esperó a que ella estuviera frente a el. Pasaron varios segundos antes de que el se sentara en el suelo del dojo. Ella seguía en la misma posición hasta que otra vez, el emitió un sonido.

– “Aquí, siéntate” – Despacio, como si tuviera todo el tiempo del mundo, se acomodó hasta quedar frente a frente con el, sentados en el centro del dojo.

– “Bien…” – Ya se sentía satisfecho en parte de que ella le prestara algo de atención, cosa que en la mañana no había ocurrido – “¿Me vas a contar que asuntos tenias que arreglar ese chico?”

Akane estaba disfrutando mucho con el curso que estaban tomando las cosas, se encontraba extasiada de lo bien que estaba saliendo su plan, todo perfectamente disimulado por una hermosa cara de poker. El que no estaba muy a gusto con la situación era su prometido, aunque, de vez en cuando, es lindo ver sufrir un poquito a los hombres y ver como se preocupan por una.

– “Ya te dije Ranma, estaba arreglando un asunto con él, te respondí esta tarde, ¿recuerdas?”

– “Si, recuerdo que me dijiste, pero te acabo de preguntar que asuntos tenias”

– “También te lo respondí hoy a la tarde, te dije que no era nada importante” – Hubo una pausa para medir nuevamente la reacción que se estaba desatando en Ranma – “¿Algo mas o damos por concluido el interrogatorio?”

El muchacho de ojos azules levantó una ceja no queriendo creer lo que acaba de escuchar de su dulce prometida, estaba realmente disfrutando y no podía saber de que se trataba. Y no estaba dispuesto a seguir colaborando con sus extraños entretenimientos.

– “Nada mas Akane” – Ella sin esperar más, se levantó de su lugar y se fue a su habitación, aun sonriendo internamente por como se estaban sucediendo los hechos.

La vena en la cabeza del muchacho aumentó de forma considerable ante la respuesta fresca y simpática de su prometida, hoy no tenia ánimos de entrenar ni nada, simplemente salió de la casa, necesitaba pensar, pensar como descubrir que estaba haciendo ese rubio cerca de su prometida, con que intenciones, debía averiguarlo y pronto.

Estuvo caminando un buen rato, dando vueltas a la plaza, de a poco el sol se iba acercando al horizonte cambiando el espectro de colores visibles para darle paso a la inminente noche. De a poco las estrellas se fueron incorporando al firmamento nocturno, el sol poco a poco se fue ocultando dando paso a una hermosa luna creciente que iluminaba las oscuras calles de Nerima que en ese momento el artista marcial recorría con paso cansado y pensativo. Tenía una leve idea de que hacer para descubrir que se traía en manos su prometida y pensaba ponerlo en práctica lo antes posible. Casi sin darse cuenta estaba en la entrada del Dojo, debería esperar a mañana para empezar la operación.

La mañana siguiente transcurrió tranquila, pero había algo que no estaba en su lugar, Ranma se había despertado temprano, desayunado y salido ya para la universidad cuando Akane recién bajaba y no porque se hubiera quedado dormida, ella estaba bien en su horario, su prometido se había apresurado vaya a saber porque.

Una hermosa pelirroja caminaba por los pasillos de la amplia universidad, aun era temprano, pero estaba dispuesta a obtener la información que necesitaba de primera mano, preguntándole directamente al rubio. Así que tan solo debía esperar que apareciera y listo, se sacaría sus dudas. Mientras siguió caminando, recorriendo la universidad, al fin y al cabo nunca lo había hecho con el detenimiento apropiado. Era un milagro que estuviera estudiando en una universidad, sin embargo se encontraba contento con la vida que estaba llevando ahora sin tantos problemas, sin tantas peleas, estaba disfrutando mucho de esta etapa, mas que nada porque su corazón se sentía en paz, al menos hasta la aparición de ese rubio. De pronto, ve entrando en la puerta principal a su objetivo, ese rubio desconocido con el que estaba hablando Akane ayer estaba haciendo su entrada. Sin esperar más se acercó hacia él.

– “Buenos Días Sempai” (N.d.A: Forma en que llaman los estudiantes de menor grado a los de mayor grado)

– “Buenos días” – y siguió su marcha sin darle importancia a la pequeña pelirroja que lo había saludado.

– “Espéreme” – Gritó ella viendo que no había logrado captar su atención, ¿estaría perdiendo su atractivo para los hombres?

– “¿Qué deseas? No te conozco”

– “Oh! Sempai” – Hizo una mueca de coquetería pero no fue tomada en cuenta, así que prosiguió – “Quería que usted me diera unos consejos, lo he visto y me gustaría que me ayudara con mis practicas”

– “Lo lamento señorita, no tengo tiempo, si me disculpa” – y sin darle mas oportunidad se retiró a sus clases. Ranma estaba visiblemente enfadada, sin haber podido conseguir lo que quería, solo le quedaba una opción y debía ser en el receso, aunque demandaría mas cuidado ya que Akane podría estar mirando. Así que pronto se escabulló de ahí sin ser vista antes de que su prometida averiguara que estaba haciendo como mujer tan temprano en la facultad. Fue por un poco de agua caliente y entró como si nunca lo hubiera hecho esa mañana.

Las clases no tardaron en empezar, y el receso llegó mas pronto de lo que esperaba, Akane había estado de lo mas normal y el seguía con la espina de los celos clavada cada vez mas. Sin dar muchas explicaciones a sus amigos salió corriendo a los baños a mojarse con un poco de agua fría. Ahora debía tener cuidado de no cruzarse con Akane o todo se arruinaría.

Con paso cauteloso se fue acercando a su objetivo, su prometida no estaba a la vista, tampoco el rubio, sin pensar en ello demasiado, se acerco a Megumi y Yuzuriha, las amigas de Akane.

– “Hola Chicas” – Saludó casualmente como quien no quiere la cosa – “Soy nueva, un gusto en conocerlas”

– “Hola” – Saludaron ambas chicas – “No te hemos visto nunca por aquí, ¿haz empezado hoy?”

– “ehh… si, hoy comienzan mis clases oficialmente, pero he venido de visita a esta universidad varias veces para arreglar mi papeleo, y que me registren oficialmente como alumna de aquí”

– “Pues me alegra tenerte aquí entre nosotras, seguramente el profesor pronto te presentará, te esperamos en las clases” – Sin dar muchas mas explicaciones ambas chicas se retiraron dejando a una pelirroja con mas dudas que certezas y sin mas ideas que implementar para saber quien era el bendito rubio. No funcionó la manera directa, tampoco intentando hacerse pasar como alumna recién llegada con las amigas de Akane, realmente la pelirroja no sabía que hacer. Sin mucho tiempo más para pensar, fue en busca de agua caliente y volver a sus clases.

El timbre del receso sonó anunciando que había terminado, y todos los alumnos fueron despejando los pasillos de la amplia y antigua universidad para incorporarse a las respectivas clases. Ranma ingresó a su salón y tomo asiento, sus amigos hicieron lo mismo, pronto ve entrar a las compañeras de Akane y ubicarse en el lugar de siempre, pero ella aun no había ingresado. Desviando su vista hacia la puerta para verificar el paradero de su prometida ve algo que realmente le molesta, por segunda vez consecutiva, Akane hablando animadamente con el rubio. Los ve saludarse, y ella entra con su hermosa sonrisa nuevamente al aula y se sienta en su respectivo lugar.

Esa pequeña y dolorosa espina llamada celos volvió a clavarse con mas fuerza y lo peor es que no podía salir gritando ‘¡¡Que diablos estas haciendo con mi prometida!!’ Seria una falta de confianza hacia ella, pero lo peor es que lo dejaría al descubierto. Él, ¿un hombre inseguro?, mejor pensaba en como hacer para que Akane confesara.


Aun con sus inseguridades dándole vueltas en la cabeza, las clases transcurrieron sin mayores problemas. En la vuelta a casa, Akane tomó la delantera, pero Ranma no estaba dispuesto a ceder otro día más y mucho menos seguir con esa angustia. Ahora que ya no la insultaba más, que la trataba bien, que no se peleaban tanto, ahora ella venia a cambiarlo por otro, no, eso no iba a permitirlo, siempre había luchado por ella y esta vez no iba a ser la excepción. Alcanzando donde se encontraba, sin darle mucha explicación la tomo en brazos y la llevó a su lugar predilecto. Ella no había hecho mucho ademán por soltarse, simplemente lo tomó como un paseo en brazos de su prometido y se había dispuesto a disfrutarlo. Suavemente, la deposita sobre el tejado y se sienta a su lado, aun sin haber emitido palabra pasa su brazo alrededor de su cuello, su vista perdida en algún punto infinito. Realmente estaba haciendo un esfuerzo grande para no caer bajo el velo de los celos. Realmente lo estaba intentando.

– “¿A que se debe que estés tan amable, me hayas traído a casa y se te ocurra estar tan cariñoso conmigo?” – Ella comenzó el dialogo, quería escuchar algunas palabras de su prometido y una explicación razonable de sus comportamientos.

– “Eres ‘mi’ prometida, ¿sabias?, puedo ser cariñoso contigo, ¿molesta?”

– “No, para nada, al contrario” – Ella jugaba con sus dedos sobre el torso de el – “Me gusta que seas así”

– “¿Acaso estas insinuando que nunca lo soy?”

– “No… solo que a veces no sueles demostrarlo” – Ella hizo una pausa mientras el pensaba una respuesta propicia – “¿Vamos a entrenar hoy?”

– “No” – tomo aire, siguió enfocándose en ese punto en el infinito – “Hoy quiero estar contigo, juntos, así”

Ella lo miró extrañadamente y con suavidad quito el flequillo de su frente y posó su mano, controlando su fiebre – “¿Acaso te sientes mal?”

El apretó aun mas su abrazo – “Simplemente quiero estar contigo”

– “No me molesta la idea, pero no me niegues que es raro” – El se limitó a no contestar y disfrutar. Ya había tirado su carta, no podía hacer mucho mas… ¿o si?

Pasaron un rato en silencio disfrutando simplemente de la vista, aun faltaba un rato para que los alumnos llegaran.

– “¿Me vas a contar?” – de pronto él rompe ese silencio, no se aguantó mas, hizo todo lo posible para descubrirlo, pero no lo logró, ya había cambiado varios hábitos, ¿Por qué no dejar de una vez por todas el orgullo de lado?.

– “¿Contar qué Ranma?” – Porfió aun ella, no queriendo darse por enterada del asunto.

– “¿Quién era él, Akane…?”

– “mmm… porque…. ¿Por qué quieres saberlo? Si me dices, te lo contesto…”

– “Te vi hablando con él, ayer… y…y….”

– “¿y?”

– “Y también hoy…y…”

– “Ranma… dilo”

– “Y eres mi prometida”

– “Si, es cierto, soy tu prometida, ¿y?”

– “y… eres ‘MI’ prometida”

– “Si Ranma, ya lo se, hace años que es así, pero no me estas diciendo porque quieres saber quien era ese chico”

– “Te estaba mirando extraño”

– “¿Te parece? A mi me pareció muy correcto y amable”

– “¿Y que quería contigo?”

– “¿Volvemos a lo mismo? ¿Para que quieres saberlo?”

– “¡No me gusta verte con otros!”

– “¿Estas celoso?”

– “¡¡NO!!” – Hubo una pausa, Akane se separó de su prometido y lo miró atentamente… – “puede ser”

– “¿Estas admitiendo que estas celoso de mi?”

– “¡¡SII! Lo estoy admitiendo, no me gusta verte con otros”

– “¡Oh! Vamos Ranma, no son tantos, es tan solo uno”

– “Con NADIE” – Ella simplemente sonrió y volvió a acurrucarse en el pecho masculino

– “Te vas a tener que disculpar conmigo” – Ahora él se asombró

– “¿Por qué pensas que tengo que disculparme contigo?”

– “Te vas a dar cuenta” – Sin mas, ella se levantó de su cómoda posición, le robó un beso, y cuando estaba por bajar del tejado, agregó – “Me debes una Ranma, y me la voy a cobrar”

El se quedó perplejo aun sin entender nada, no había sacado nada en claro y encima había tenido que admitir que era un celoso. Claramente salió perdiendo y aun no entendía como.

Viendo como iban llegando alumnos al dojo, procedió a cambiarse con su traje de combate y bajar a inspeccionar las clases de Akane. Ella ya estaba dispuesta haciendo el calentamiento con los alumnos que iban llegando, una vez dispuestos en filas, comenzaron con la clase. Ranma estaba de espectador, rondando el dojo como siempre hacía.

– “Buenas Tardes” – Un rubio alto había ingresado al dojo con una reverencia – “disculpe la tardanza sensei”

– “No hay problema Nokoru, bienvenido, únete con los ejercicios, recién comenzamos” – Akane le dijo mentalmente a Ranma ‘Me debes una’. Ranma por fin comprendió todo, o al menos porque ese muchacho estaba hablando con Akane.

Nokoru ya tenía algo de experiencia y Ranma no tardó en notarlo. Capaz pronto podría pelear con él y demostrarle que nadie puede meterse con Akane. Aunque no se hubiera acercado a su prometida con malas intenciones no podía descartar que en un futuro no las tuviera, y debía asegurarse que así fuera, Akane era suya y de nadie mas.

Aun con el pensamiento de querer estrangular al rubio, la clase terminó sin mayor sobresalto y cuando todos los alumnos salieron del dojo para dirigirse nuevamente a sus casa, Akane se acercó a donde se encontraba su prometido, tomo asiento frente a él.

– “Sabes que me debes una, ¿cierto? Por ponerte celoso, por desconfiar de mi”

– “…” – Ranma no emitía palabra alguna

– “Vio uno de los anuncios, intentó hablar contigo pero saliste temprano ese día y me encontró a mi, hablé con él y hoy terminamos de coordinar el horario, el otro día le comenté de que se trataban las clases y como lo encaramos en nuestras escuelas, ya que el estuvo en otros dojos, quería informarse acerca de cómo lo hacíamos en el nuestro”

– “…”

– “mmm… debo pensar que quiero de ti…”

– “¿Lo hiciste a propósito, cierto?”

– “¿Estas pensando que poniéndote celoso me iba a vengar de lo que me hiciste ayer en la mañana?” – Akane hizo una pausa, el justo iba a hablar pero ella prosiguió – “¿Porque yo entre con una idea a tu habitación y termine saliendo totalmente con lo contrario?”

– “Lo hiciste a propósito…”

Ella simplemente sonrió – “Sabes, me gusta cuando te pones así de celoso” – El la miro un tanto extrañado ante la confesión – “si… siento… que…” – ella no sabia como decírselo – “que… que te importo” – bajó su mirada como si estuviera terriblemente avergonzada, realmente lo estaba. El, comprendiendo lo que ella decía, tomo su mentón y la obligo a que lo mirase.

– “Tontita, sos lo que mas me importa en este mundo, que daría mi vida por ti, y me pone terriblemente nervioso pensar que puede venir otro a arrebatarte de mi lado así como así”

– “Ranma, yo solo quiero estar contigo, pero a veces me siento insegura de otras chicas, de tus otras prometidas, aparte… estaba enojada de lo de ayer a la mañana, ¡me las tenía que cobrar! No fue justo que hayas hecho eso conmigo”

– “¿A vos te parece justo hacerme comer tu comida?”

– “Ranma…” – parte del aura de Akane comenzó a fluir

– “Oh… ahí vamos otra vez, mañana me encargaré de eso…” – Ella lo miró extrañamente, no comprendiendo a que se refería y él viendo su carita confundida no pudo mas que acercarse y besarla, se veía tan tierna así, parecía una niña pequeña. Cuando se separaron, ella aun tenía algo en mente…

– “Me debes una aun”

– “Eso quisieras”

– “Ranma… quieras o no, en algún momento, me la voy a cobrar, sábelo”


Notas de la autora: Lo dejo acá, estuve todo el día continuando este capitulo. No me olvide en ningún momento que debía hacerlo, pero las lagunas abundaron mi mente. Hoy me sentí inspirada y pude completarlo. Aunque me haya demorado un año y pico en eso… >.> Al inicio del capitulo esta cuando lo empecé, y lo termine hoy, 2 de abril del 2008. Espero que les guste como sigue esta historia, espero no tardarme otro año para continuarla

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